AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 23 Diciembre 2004
El trabajo fino de la mentira
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Diciembre 2004

La Comisión debe explicarse
Editorial La Razón 23 Diciembre 2004

Votar no a la Constitución Europea
Alberto Recarte Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Los socios de Zapatero
Francisco MARHUENDA La Razón 23 Diciembre 2004

La otra España
José García Domínguez Libertad Digital 23 Diciembre 2004

«Revival» en Euskadi
Carmen GURRUCHAGA La Razón 23 Diciembre 2004

Otra de cal
Tomás CUESTA La Razón 23 Diciembre 2004

Bombas en Aragón
Tomás CUESTA La Razón 23 Diciembre 2004

Boicot al boicot
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Régimen de colusión
José Javaloyes Estrella Digital  23 Diciembre 2004

La estrategia del ninguneo
GEES Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Los palestinos no merecen ayuda adicional
Daniel Pipes Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Las prisas de Zapatero
José Alejandro VARA La Razón 23 Diciembre 2004

El terrorismo como aguinaldo
Lorenzo Contreras Estrella Digital  23 Diciembre 2004

Un año de tripartito
Editorial El Correo 23 Diciembre 2004

Que salga el director
FERNANDO ÓNEGA La Voz 23 Diciembre 2004

El Gobierno del 14-M y el sorteo de Navidad
EDITORIAL Libertad Digital 23 Diciembre 2004

EPÍLOGO CON REPAROS
Editorial ABC 23 Diciembre 2004

«A España servir...»
Cartas al Director ABC 23 Diciembre 2004

La comisión del 11-M da carpetazo tras vetar al PP nuevos testimonios de mandos y confidentes
Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Detenidos en Barcelona tres islamistas que negociaban la compra de explosivos
M. SÁIZ-PARDO / A. TORICES/COLPISA. MADRID El Correo 23 Diciembre 2004

El Parlamento de Castilla y León blinda legalmente el archivo de la Guerra Civil
L. R. C. La Razón 23 Diciembre 2004

Vázquez acentúa la crisis interna del PSOE y tacha de escarceos teóricos la propuesta del PSE
Agencias Libertad Digital 23 Diciembre 2004




 

El trabajo fino de la mentira
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Diciembre 2004

No es fácil cuantificar en euros cuanto puede costar la maquinaria de intoxicación y mentira que el Gobierno socialista mantiene, día tras día, a un ritmo más que saludable. No conocemos esa cantidad, pero de lo que no hay duda es que desde el Ejecutivo dedican sus mejores esfuerzos para tener esta maquinaria en perfecto estado de revista.

Hay que reconocer, no obstante, que esta realidad tampoco nos debería sorprender. Ya en la oposición, las maneras de Jesús Caldera utilizando el typpex para manipular documentos oficiales en sus comparecencias parlamentarias era la más clara señal de que, entre las filas socialistas, se trabaja a fondo en la "escuela de mentiras".

Además, a esta historia del pasado se suma lo que hemos conocido esta semana sobre el actual jefe de gabinete del propio Caldera. Julio Pérez Sanz era el cerebro de una página web que durante varios años se ha dedicado a calumniar y a mentir sobre el Partido Popular. Una denuncia que ha hecho la COPE, que no ha desmentido el Ministerio de Trabajo y que ha puesto de los nervios al propio ministro y a todo su equipo. Lo peor de todo es que Pérez Sanz realizaba este "trabajito fino" desde un despacho del grupo parlamentario socialista en el Congreso.

Bien, hasta aquí lo que ya conocemos y que tanto la COPE como Libertad Digital han informado en profundidad, pero, ¿saben quién trabajaba despacho con despacho en ese Grupo parlamentario? Sorpréndanse. Allí estaban María Teresa Fernández de la Vega, secretaria general del grupo socialista y Jesús Caldera portavoz en el Congreso. De la Vega y Caldera son miembros del Gobierno Zapatero. Por lo tanto volvemos al principio.
Los especialistas están en el Gobierno. Si De la Vega y Caldera han permitido que se hiciera esto en los despachos oficiales de la Oposición, a nadie le puede sorprender que desde la Gobierno se ponga en marcha una máquina de intoxicaciones y mentiras. De la Vega y Caldera no pasaban por ahí cuando se calumniaba al Gobierno. No pasaban, ni estaban de oyentes, ni se enteraron por la prensa. Estaban allí y sabían lo que pasaba. Visto lo visto, se puede esperar cualquier cosa.

La Comisión debe explicarse
Editorial La Razón 23 Diciembre 2004

Como casi todos los acuerdos importantes que se adoptan en el seno del Consejo de Ministros de la Unión Europea, el alcanzado ayer en el de Pesca se asemeja a la botella que está por la mitad: unos la verán medio llena y otros, medio vacía. Es verdad que la delegación española ha conseguido la mayor parte de los objetivos que se había marcado en este proceso negociador, siempre que se tomen como referencia las propuestas iniciales de la Comisión Europea, muy lesivas para los intereses de nuestros pescadores. Pero también es verdad que habrá reducción de la cuota de anchoa, aunque sea muy inferior a la prevista inicialmente, que tanta alarma causó. Éxito, sí, de Elena Espinosa, pero sólo en relación con las propuestas de la Comisión Europea, no si se compara con la situación actual.

En cualquier caso, hay que valorar positivamente los logros españoles que se centraron en las decisiones de la Comisión Europea de volver a unas aceptables capturas de anchoa (30.000 toneladas) y de retirar todas las zonas de veda para la cigala que había propuesto para aguas peninsulares y que estaban repartidas frente a las costas de Cantabria, Asturias, Rías Bajas, Lisboa y Algarve, lo que impedía de hecho la pesca de arrastre, con lo que no se podían pescar otras especies como el jurel, el gallo o la merluza del sur, por ejemplo. Dicho lo anterior, a partir de este momento habrá que poner en duda todas las propuestas presentadas por la Comisión Europea en materia de pesca, mientras que desde Bruselas no expliquen de forma detallada la forma de elaborarlas y los estudios científicos en los que se basan. Aunque es una evidencia que la negociación ha estado marcada por la flexibilidad mostrada desde el principio por el nuevo comisario europeo de Pesca, el maltés Joe Borg, muy lejos de la intransigencia de la que hizo gala su predecesor, Franz Fischler, en las duras negociaciones de los últimos diez años, no lo es menos que esa actitud errática ha suscitado dudas más que razonables sobre los criterios de los responsables de la Comisión que debieran ser revisados convenientemente.

¿Cómo es posible que hace un mes la Comisión Europea considerara imprescindible un recorte de las capturas de anchoa del 85 por ciento y que esta semana, al comienzo de la reunión del Consejo de Ministros de Pesca, ya aceptase una propuesta de compromiso de la Presidencia holandesa por la que el recorte será tan sólo del nueve por ciento? ¿Cuándo estaba equivocada la Comisión, a la hora de hacer su propuesta o cuando ha aceptado el acuerdo alcanzado ayer? Desde Bruselas deben explicarlo de forma clara y urgente.

Votar no a la Constitución Europea
Alberto Recarte Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Hace tiempo que había decidido emitir un voto nulo en el referéndum del próximo 20 de febrero, en el que se pedirá nuestra opinión sobre el nuevo Tratado constitucional de la Unión Europea, vulgarmente denominado "la Constitución Europea".

Voto nulo, porque quiero escribir en la papeleta “sí a la Unión Europea, no a la Constitución de Giscard”. Porque yo, como creo que la inmensa mayoría de los españoles, somos europeístas. Sabemos que nuestros derechos y nuestra libertad se garantizan mejor dentro de la Unión Europea que fuera. Y tenemos la experiencia de que cuanto más se estrechan nuestras relaciones económicas, más posibilidades tenemos de competir con libertad y de ampliar la penetración de nuestras empresas en el mercado europeo. La traumática experiencia de dos guerras mundiales y la defensa contra el comunismo, provocaron una reflexión entre los mejores políticos conservadores y liberales europeos, que les condujo a defender la colaboración entre naciones en lugar de la confrontación como forma de asegurar la paz, y la mejor de las colaboraciones, concluyeron, era asegurar la libertad: la libertad de movimientos de personas, bienes y servicios y capitales. Por eso, los que tenemos objeciones de fondo al texto de la nueva Constitución, elaborada por Giscard, –un hombre que protegió al entramado terrorista de ETA durante los años más difíciles de implantación de nuestra democracia, ratificada por Chirac y Schroeder, y, por supuesto, aceptada dócilmente por Zapatero, tenemos que explicar nuestra posición.

Al margen de desarrollar más ampliamente –tiempo tenemos todavía–, las razones para votar no a la nueva Constitución, las inmediatas son abrumadoras:

1ª) En la actualidad, la Unión Europea se gobierna de acuerdo con el Tratado de Niza, que fue ratificado por todos y cada uno de los miembros de Unión a 15 y aceptado, también, explícitamente, por los nuevos diez miembros. Por tanto, si no se ratificara la Constitución de Giscard seguiría en vigor el Tratado de Niza. No hay vacío legal, ni constitucional. De hecho, la Unión Europea seguiría funcionando –bien o mal– como hasta ahora, por tiempo indefinido.

2ª) Es verdad, y se señala como gran ventaja, que el texto de la nueva Constitución permite tomar decisiones con más agilidad. Pero no a todos: sí, sobre todo, a Alemania, y también al Reino Unido, Francia e Italia. El poder de decisión de España y Polonia, las grandes perjudicadas, sin embargo, disminuye. Por eso mi asombro, y el de muchos españoles, ante la falta de objeciones por parte del gobierno de Zapatero al texto que vamos a votar. Si se aprueba la nueva Constitución, el poder de España para influir en las decisiones políticas y, sobre todo, económicas, de la Europa a 25, se reduce drásticamente. Y quizá la constatación de este hecho, que habría sido puesto de manifiesto en la reunión con Polonia, explica la vagancia de Zapatero. No quiere saber nada que le recuerde sus debilidades. No quiso celebrar en Madrid la firma de la nueva Constitución, para no acordarse de que es presidente del gobierno como consecuencia directa del atentado del 11-M y no quiere reunirse con Polonia, para que no le recuerden que su posición en Europa ha quedado debilitada como consecuencia de su antinorteamericanismo, que le lleva a firmar cualquier cosa que le presente Chirac.

3ª) El tratado de Niza, actualmente en vigor, ya representó un sacrificio para España. Es verdad que logramos un número de votos superior, proporcionalmente, al que nos correspondía de acuerdo a nuestra población, pero también lo es que para equilibrar esa situación España cedió escaños en el Parlamento Europeo. Con la nueva Constitución tenemos los mismos escaños de Niza y menos votos en el Consejo de Ministros. Por eso era necesario negociar, y por eso esta Constitución es negativa para España.

4ª) Contrariamente a lo que opinaba hace poco Ramón Pérez Maura en ABC, no es verdad que la nueva Constitución garantice la integridad territorial española. Si decidimos matarnos entre nosotros, la Unión Europea se abstendrá. No hay compromiso en ese sentido. La historia reciente europea ratifica lo que digo. La guerra civil en la antigua Yugoslavia estalló porque Alemania decidió apoyar la secesión de Eslovenia, aún a riesgo de prender la mecha de la confrontación. Nada detuvo a los políticos alemanes. Y en caso de conflicto territorial en España, cada país europeo tomará sus decisiones para defender sus intereses, incluso si eso supusiera una confrontación civil en España. La Unión Europea, en este sentido, ni es, ni será, con la nueva Constitución, una auténtica unión política. Otra cosa sería si los parlamentarios europeos se eligieran directamente por todos los europeos, y si el poder ejecutivo y judicial emanaran directamente también del voto ciudadano y desaparecieran los parlamentos, junto con los poderes ejecutivos y judiciales nacionales. Pero eso no se ha planteado, ni está en el texto de la nueva Constitución que es, básicamente, un acuerdo entre países, un Tratado, no una auténtica Constitución.

5ª) Es curioso que el argumento más contundente que emplean los partidarios del sí dentro del PP y los intelectuales del entorno conservador y liberal, es que votar no es votar lo mismo que los nacionalistas de Esquerra, el PNV y el BNG. Un argumento sin peso, porque las razones de los separatistas son, precisamente, las que he expuesto en el apartado anterior; que la nueva Constitución es un tratado entre países europeos y ellos no reconocen la existencia de España. Los que desde un entorno liberal o conservador, incluso quizá socialista, vamos a votar no, o emitir un voto nulo, a la nueva Constitución, sabemos que estamos votando un tratado entre naciones, pero nos horroriza la disminución del peso de España; por eso nos quedamos con Niza.

Seguiremos. Pero adelanto que estoy dispuesto a votar directamente que no y sacrificar mi explicación –en la propia papeleta– de porqué defiendo el fortalecimiento de la Unión Europea, pero sobre la base de la participación directa de los ciudadanos.

Los socios de Zapatero
Francisco MARHUENDA La Razón 23 Diciembre 2004

La estabilidad del Gobierno de Zapatero está en manos de formaciones que se encuentran en las antípodas en cuestiones capitales. Desde la constitución europea hasta la propia unidad de España pasando por el pacto antiterrorista y la lucha contra ETA, son algunos de los puntos clave en esas discrepancias frontales. No es una coalición, lo cual comportaría un pacto de legislatura sino que son acuerdos puntuales con ERC, IU, BNG o PNV. CiU es una incógnita, porque es difícil saber a dónde le conducirá la pugna con ERC para ver quién es más nacionalista.

Lo que sucede en España es impensable en otros países de nuestro entorno. Mientras el PSOE pide el voto favorable a la Constitución Europea, sus socios piden que se rechace. Por tanto, discrepan sobre el modelo de construcción europea. Es cierto que IU es una formación caótica, que dirige un político que no ha tenido la dignidad de asumir sus responsabilidades por la derrota del 14-M. Esto es algo que, desgraciadamente, comienza a ser muy común desde el momento es que se funcionariza la política. ¿Qué utilidad tiene un buen curriculum? En el PSOE ninguna y en el PP sólo cuenta ser funcionario de los cuerpos de élite o gente nueva sin experiencia.

Zapatero gobierna gracias a ERC que quiere la independencia de Cataluña y acabar mientras con todos los signos que nos identifican como un pueblo que lleva muchos siglos junto, aunque sea plural, pluricultural y plurilingüe. Hay que añadir la empanada ideológica del socialismo catalán y los complejos del vasco que tiene una inquietante deriva fruto del complejo del inmigrante que quiere ser aceptado por los que se consideran los «señores» propietarios del País Vasco.

La otra España
José García Domínguez Libertad Digital 23 Diciembre 2004

En una ocasión que no serviría de precedente, el difunto Manuel Vázquez Montalbán puso en circulación una idea que lindaba con la verdad. Ocurrió cuando, en un inesperado rapto de lucidez, sostuvo que lo único que todavía mantiene unida a España es la Liga de fútbol y la lotería de Navidad. Lástima que omitiera añadir la envidia y la pasión por el esperpento, pero el empresario de Carvalho tampoco entonces quiso desvelar todos los hilos de la trama.

El caso es que andaba en lo cierto. Así, existe una España que ayer sabía que su probabilidad de llevar el 54.600 en el bolsillo era, más o menos, la misma que el azar asignaba al callejón de Trashorras para que la Eta robase allí un coche lleno de explosivos; es decir, entre los infinitos números, el que más se pareciera al cero. Bien, pues sabiéndolo, esa España aplaudirá feliz cuando Lorenzo Milá se plante en el salón de su casa anunciándole que liquidan la Comisión del 11-M. De idéntico modo que, de hoy en un año, volverá a correr para dejarse los veinte euros en la participación de la empresa, aunque albergue idéntica certeza en que jamás será un 54.600.

Es esa España que pretende engañarse diciendo que juega por tradición, y que, en su fuero interno, sabe que lo hace por cautela, por elemental prudencia, por temor; por cubrirse ante la eventualidad intolerable de que el de la mesa de al lado dejara de aparecer por la oficina, todas las mañanas a las ocho en punto. Es ese país enfermo de Salsa Rosa y Crónicas Marcianas, definitivamente incapacitado para comprender a Chesterton cuando explica que al entrar en las iglesias sólo es necesario sacarse el sombrero, no la cabeza; el único de Occidente capaz de quemar en una pira todos los tratados de lógica del mundo ante el argumento de una lágrima en horario de máxima audiencia. Esa España es lo que queda de aquella otra de Machado en la que de cada diez cabezas, una pensaba y las otras nueve embestían; y la única novedad consiste en que ahora acuden al engaño con el mando a distancia de la tele de en la mano.

Es la España tristemente limitada que ni comprende la obviedad de que Patxi López forma un oxímoron, no una "comunidad nacional"; la misma que hizo campana en el colegio el día que tocaba estudiar el pleonasmo, razón de que se eche las manos a la cabeza al leer que existe censura en El País. Es la España adocenada a la que ya únicamente Ronaldinho y Zidane le hielan el corazón; la patria de ese pobre diablo –Bernal creo que se llama– que escribe una carta pública a Ceberio haciéndole saber que no encontrará otro más servil que él toda la plantilla del imperio. Y también es el Gordo que nos ha caído en suerte, nuestro 45.600 de todos los días del año.

«Revival» en Euskadi
Carmen GURRUCHAGA La Razón 23 Diciembre 2004

Unamuno, tras pasar unos años en la cárcel, volvió a impartir clases a la Universidad y comenzó con un «como decíamos ayer...». Algo similar puede decirse de la política de alianzas entre los partidos políticos en la Comunidad Autónoma Vasca. Un ciudadano que se hubiera marchado a vivir fuera, allá por el año 1995 y hubiera regresado el martes pasado, se habría encontrado con la sensación de que nada había cambiado desde su partida. De nuevo PSE y PNV coqueteando, con un enorme deseo de irse a vivir juntos, pero, al mismo tiempo, hablando mal el uno del otro como amantes despechados, por si la relación acaba mal. Por el medio, también como siempre, Batasuna, una pesadilla que los que hemos permanecido en España creíamos terminada y que, increíblemente, sigue teniendo un papel decisorio en la configuración política vasca y en la aprobación o no del Plan Ibarretxe. Y todo ello, pese a ser ilegal. De nuevo los populares marginados, por españolistas. Mientras, los socialistas tratan de que no se note su pequeña cuota de «españolistas» y, lo que es más importante, que a nadie se le ocurra asimilarlos con los «peperos», unos «fachas» intratables para estos socialistas. Una vez más, esa amnesia autista de algunos políticos vascos, que prefieren no acordarse de hechos incontestables sucedidos en fechas recientes y así no verse en la obligación de interiorizar algunas realidades que les rodean. Y es que en Euskadi se vive mucho mejor contra el PP que contra el PNV.

Vaya por delante mi respeto el derecho de los socialistas vascos a presentar el Plan Guevara, a tener una estrategia propia para esa comunidad autónoma, a creerla una nación y a considerar que hay que darle una vuelta al Estatuto, aunque ello implique tener que cambiar la Constitución. Defiendo que sea el reglamento interno del PSOE el que dilucide si esas decisiones son competencia de la Ejecutiva regional, de la Federal o de un Congreso, pero me veo en la obligación de protestar por el hecho de que el portavoz de esta nueva política, el que sale en televisión defendiéndola, sea una persona condenada judicialmente por haber maltratado a su mujer. No pido que sea arrojado a los infiernos, pero sí solicito que, ahora que estamos todos tan concienciados de que la violencia de género es una lacra, quede invalidado para liderar nada en política. Además, el partido de Jesús Eguiguren –así se llama él– acaba de aprobar una ley integral contra la violencia de género. Me podrán decir que eso pasó hace muchos años y que no existe la moviola porque las leyes no tienen carácter retroactivo, aunque la actualidad política vasca sea un puro «revival». Incluida, desgraciadamente, el resurgimiento de una ETA a la que le dan oxígeno estas nuevas alianzas y la perspectiva de un cambio en la política antiterrorista, poco después de que «Pakito» la diera por finiquitada.

Otra de cal
Tomás CUESTA La Razón 23 Diciembre 2004

Por decirlo de una manera piadosa, resulta cuando menos paradójico que los herederos de aquellos que enterraron en cal viva la honorabilidad del Gobierno de España, retiren ahora el lema «A España servir hasta morir» escrito en cal sobre las rocas de la sierra leridana de Santa Engracia, ese abrupto arreón de piedra pirenaica donde se abriga Tremp, la localidad en la que el Ejército (el Ejército de España, como subraya Bono a cada paso) tiene instalada su academia de suboficiales. El Ministerio de Defensa, al parecer, ha alegado un «ajuste medio ambiental» para justificar la iniciativa que viene precedida de una interpelación al Parlamento de los pisaverdes catalanes. Es decir, que el Ejército se bate una vez más en retirada y no es descabellado suponer que, al ritmo que vamos, los aspirantes a soldados escuchen en la instrucción: «Reculen ¡Ar!», como imperiosa voz de mando. O que tengan que acostumbrarse a que le metan un paquete a todo aquel que le pillen sin los calzones en el suelo, como mandarán las ordenanzas. Debe ser cosa del signo de los tiempos eso de andar continuamente con el culo al aire.

Es evidente que estos socialistas de nuestros pecados si presumen de laicos es para no tener que leer las Escrituras y encontrarse con el pasaje en que Jesús fulmina a los «sepulcros blanqueados». La blancura y la cal son indisociables y, sólo con pensarlo, les produce urticaria. Lo suyo es dar una de cal y otra de arena, pero como el desierto es de nuestros amigos marroquíes, la arena ni tocarla. No faltarán, «of course», quienes coloquen la coartada estética sobre la mesa de mapas. Eso de «A España servir hasta morir», resulta un chafarrinón de patriotismo sobre el inmaculado lienzo del paisaje. Y no les falta razón, por descontado, aunque olviden, interesadamente, que el mal gusto forma parte de la esencialidad del ser humano. Pocas cosas hay tan entrañables como un «Recuerdo de Cuenca» o un «Recuerdo de Alicante». Es más, una casa sin un detalle de mal gusto es puro decorado.

Hablando de decorados, ¿hay algo más horroroso que el cartelón de Hollywood sobre las colinas de Los Ángeles? Pues lo de Tremp es como lo de Hollywood, pero en «spaghetti-western» y en barato. Que la muerte tenía un precio es evidente. Ahora nos queda por saber quién es el bueno, quién el feo y quién el malo.

Bombas en Aragón
Tomás CUESTA La Razón 23 Diciembre 2004

EL MINISTRO del Interior ha atribuido a ETA la acción terrorista contra la casa cuartel de la Guardia Civil en la localidad zaragozana de Luna. Todo apunta a que la campaña de intimidación emprendida por la banda etarra prosigue. Pero no les servirá de nada. Ninguna intimidación debe lograr que se pague un precio político. Aragón, como prueba este nuevo atentado, es parte en el conflicto -como el resto de España- y no por decisión suya. Pero sí es suya, y nadie podrá alterarla, la determinación de hacer frente, junto al resto de la sociedad española, a la barbarie. La ley permite que quienes no se oponen al terror y se niegan a condenarlo mantener escaños y hablar en libertad, votar y predicar alzados sobre una larga estela de muertes y de estragos, sacando fuerza del miedo que inspiran. Pero deben saber que una inmensa, abrumadora mayoría, respeta esa misma ley que ampara a los cómplices porque en eso reside precisamente, la diferencia entre el hombre hermano del hombre y el hombre, lobo para el hombre. Así y todo, ninguna ley puede evitar el profundo, intenso e indignado desprecio de los aragoneses para los matones, los asesinos y quienes se nutren de ese horror para sentirse fuertes.

Cataluña
Boicot al boicot
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Sigue en marcha la malhadada y absurda iniciativa de boicotear a los productores de cava catalán. Lo que es peor, parece que el castigo se quiere extender ahora a "cualquier producto catalán". "Pásalo", dice la nota que recorre el ciberespacio a imitación de la palabra clave con que se organizó el golpe posmoderno del 13-M, tan espontáneo.

Castigar a las empresas catalanas por lo que viene haciendo el independentismo catalán es una estupidez y una injusticia comparable a dejar de leer a Mijail Bulgakov para reafirmar nuestra oposición al estalinismo. Es cebarse en la víctima. Imagino a algunos lectores dando un respingo y respondiendo mentalmente: las empresas catalanas no son víctimas de nada, quizá son culpables. Pues no señor. La inmensa mayoría de empresas catalanas, como las manchegas o como las suecas, desean por encima de todo la estabilidad, que es lo contrario de lo que les está dando el tripartito desde que alcanzó el poder. Confundir al independentismo o al nacionalismo catalán con Cataluña pone al que lo hace en el mismo lugar que a los independentistas y a los nacionalistas, que siempre hablan en nombre de Cataluña. Y ahora resulta que la forma que tienen algunos de colaborar a desenmascarar esa patraña y de ayudar a los catalanes que no somos ni independentistas ni nacionalistas es en meternos a todos en el mismo saco.

Las empresas tienen la iniciativa de la actividad económica, generan el empleo y procuran la prosperidad. ¿Se dan cuenta los que llaman al boicot de las consecuencias que tendría el éxito de su iniciativa? Se destruirían puestos de trabajo en Cataluña y se fomentaría el error de oponer lo catalán a lo español. He oído a gente muy cabal matizar este punto de vista cuando lo he expuesto, con similares argumentos, ante ellos; sin aceptar el boicot, pero rebajando la gravedad del asunto a base de recordar las zancadillas que un grupo político viene poniendo a todos los que no comulguen con sus ruedas de molino. Pues bien, ¿quién creen que son los primeros afectados por la estrategia disgregadora y cainita del independentismo? Evidentemente, los catalanes que defendemos la idea de España.

Menos víscera y más racionalidad, pues la razón es nuestra ventaja. Menos boicot y más sentido común. El boicot perjudica principalmente la causa que dicen defender sus impulsores. Causa que aquí, en Cataluña, está bastante clara: no podemos permitir que los nacionalistas, y mucho menos los independentistas, nos arrebaten la catalanidad, ni la cultura catalana, ni la lengua catalana, que son de todos. Ni podemos aceptar que se ponga en peligro la prosperidad de Cataluña, que no la procuran los políticos sino la gente común, y que es parte fundamental de la prosperidad de España. Nunca le he permitido a nadie que me dé lecciones de catalanidad. Tampoco las admitiré de españolidad.

Régimen de colusión
José Javaloyes Estrella Digital  23 Diciembre 2004

Las ondas del 11M se alargan como la sombra del más alto de los cipreses. No sólo batieron contra las urnas, en la liturgia central de la democracia, sino que han dejado al descubierto, en su resaca institucional, los fondos más polémicos e inquietantes del sistema. Cuando la división de poderes, principio inseparable del régimen democrático, resulta críticamente imperfecta, se abre paso la confusión y tiene cabida cierta el riesgo de la colusión: el deslizamiento de prácticas en las que un poder pacta con otro en daño de terceros. Tanto pueden ser éstos los ciudadanos en general o el tercero de los poderes.

Era el principio rector de la legalidad fundamental del franquismo el de “unidad de poder y coordinación de funciones”. Aquello era tan coherente con la condición autoritaria de su sistema como incompatible con la naturaleza del sistema parlamentario de libertades, establecido en la Constitución de 1978. Pues bien, desde la modificación introducida por los anteriores gobiernos socialistas en la provisión de los componentes del gobierno de los jueces, del Consejo General del Poder Judicial, se abrió una deriva —no corregida luego por los gobiernos del PP— muy inquietante. El peso de las togas se desliza desde entonces hacia los dominios del Ejecutivo.

En ese cuadro se acaban de producir dos hechos inquietantes. De una parte, la inclusión de una morcilla policial en el discurso de las conclusiones provisionales del juez Del Olmo, que instruye el sumario sobre los atentados del 11 de marzo, resultando de ello la apariencia de que el juez hacía suyos, en sus conclusiones provisionales, los nexos de causalidad establecidos por los partidos de la coalición parlamentaria gobernante, antes y después del 14 de marzo, entre aquellas gravísimas acciones terroristas y la política aznarista de apoyo a la guerra de Iraq.

De otra parte, otro juez con competencia jurisdiccional en materia terrorista, Baltasar Garzón, infiere y colige por su cuenta, más allá de los hechos con relevancia penal contenidos en el sumario que instruye, que, efectivamente, la causa motora de los atentados no fue otra que la guerra de Iraq y el endoso español a la iniciativa bélica angloamericana.

Pero un suceso y otro —la parasitación policial de las conclusiones provisionales del juez Del Olmo y la conclusión metajudicial, estrictamente política, del juez Garzón— sobrevienen en un específico contexto de tensión parlamentaria sobre la disyuntiva de si se cierra ya la Comisión parlamentaria sobre el 11M o si se prolongan sus sesiones de trabajo para que tengan cabida las comparecencias solicitadas por el Partido Popular como único grupo de oposición.

La convergencia simbiótica y puntual entre Gobierno y judicatura en materia tan grave es alarmante. Sobre todo, cuando respecto de tales conclusiones operan pruebas contradictorias en los contenidos sumariales; cuando la realidad objetiva de los hechos investigados es variable independiente de las mayorías parlamentarias, necesitada además de nuevos testimonios para su identificación suficiente. Y, por último, cuando las últimas detenciones de islamistas que preparaban o pretendían cometer nuevos atentados en España —algunos motorizados por una idea genérica de yihad, de guerra santa enfocada a la reconquista islámica de Al Andalus— son detenciones que se producen cuando los soldados españoles ya regresaron de Iraq antes del verano, porque la política de Rodriguez es diametralmente opuesta a la sostenida por Aznar.

Guste o no admitirlo, la clarificación de lo sucedido en torno al 11 de marzo es algo que va más allá del enfrentamiento de los populares con los socialistas y sus asociados. Condiciona muy gravemente la transparencia y la propia salud del régimen democrático.

No cabe pactar con daño a terceros nada que afecte a la propia verdad, al ser de las cosas, y al propio sistema. La colusión puede caber entre la mayoría y las minorías, pues en ella medran éstas. Pero esos pactos, enjuagues o complicidades entre los poderes del Estado democrático son inaceptables de raíz.

Cada cosa en su lugar y cada poder en su sitio. No desquiciemos más la convivencia nacional. jose@javaloyes.net

Bush-Zapatero
La estrategia del ninguneo
GEES Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Es un hecho objetivo que la victoria de Bush el pasado noviembre fue la mayor derrota que Zapatero podría haber sufrido en sus primeros meses de Gobierno. El presidente español, que había llegado al poder cabalgando sobre la oposición más radical a la guerra de Irak y había echado mano del antiamericanismo más visceral para tratar de aniquilar al enemigo político derrotado. Su cálculo era que enfrentarse a la primera potencia mundial para exterminar a cambio a su adversario interno era un riesgo asumible en la medida en que fuera posible reconducir después la relación con una nueva Administración Demócrata.

El error de cálculo fue doble. La equivocación más evidente es que la convicción pública de Zapatero de que Kerry ganaría las elecciones presidenciales se transformó en una horrible pesadilla la noche del 2 de noviembre. El segundo error, que nunca podremos evidenciar, es que normalizar las relaciones con la Administración Kerry le hubiera resultado igual de difícil, sino más que con la segunda de Bush.

En cualquier caso, el Gobierno socialista empieza a ser consciente del elevado coste de su error, especialmente si se obstina en prolongar su hostilidad respecto a la primera potencia mundial. El discurso triunfal de Moratinos apenas puede camuflar las enormes dificultades de interlocución con la Administración norteamericana. Como ya anunciamos en estas mismas páginas, las cosas irán peor cuando Condy Rice se instale definitivamente en el Departamento de Estado. La estrategia de ninguneo que la nueva Administración Bush piensa aplicar a España resulta igualmente contraproducente para nuestros intereses estratégicos, políticos y económicos que una confrontación abierta, pero mucho más difícil de neutralizar electoralmente para el Gobierno de Zapatero.

Recomponer esa relación para situarla al menos en términos de normalidad se ha convertido así en una de las prioridades de la política del Gobierno. Moratinos, Bono y otros ministros parecen abocados a una carrera a ver quien dice el piropo más bonito, quién realiza el gesto más llamativo o quién puede ofrecer el regalo más hermoso a la Casa Blanca. Todo este peloteo tiene algo de patético e incluso de indignidad para un partido de la tradición del PSOE, sobre todo ante la indiferencia y el escepticismo con el que se contempla desde Washington este giro copernicano del Gobierno español.

El problema es que el cambio de discurso no servirá para nada, excepto para humillar al PSOE, sino va a acompañado de un cambio real de política. Mientras España se siga oponiendo en la OTAN a involucrar de ningún modo a esta organización en Irak, mientras España renuncie a asumir mayor responsabilidad en Afganistán o mientras España siga cultivando sus relaciones con los camaradas Castro y Chávez, es obvio que en Washington no van a dar la más mínima credibilidad a los cantos de sirena vengan del ministerio que vengan. Mucho, muy rápido y con mucha consistencia tendría que cambiar Zapatero para que la Administración Bush abandonara su actual estrategia del ninguneo.

El problema es que el margen de Zapatero para un cambio real de política es muy reducido. Primero porque el coste electoral de que un solo soldado español pisara de nuevo Irak, aunque fuera con paraguas OTAN, resulta inasumible. Segundo porque cualquier decisión que suponga aumentar nuestro compromiso en el exterior, por ejemplo en Afganistán, pude generarle serios problemas con sus socios parlamentarios. Tercero porque nuestro sometimiento a Francia y Alemania ha reducido hasta tal punto nuestro margen de maniobra que cualquier gesto con Estados Unidos lo podríamos pagar muy caro en Europa. Y cuarto porque Zapatero carece de la sensatez y la inteligencia necesaria como para entender que es lo que está en juego.

En definitiva, tras una primera fase en la que el Gobierno se sirvió del antiamericanismo más rancio para tratar de aniquilar definitivamente la herencia de Aznar, invalidando así al PP como alternativa, nos encontramos en una segunda etapa en la que el Gobierno se ha asustado de las consecuencias de esa política y se arrodilla dialécticamente cada mañana ante el Bush reelegido para implorar su misericordia. Sin embargo, no está lejano el día en que enrabietados por la indiferencia de Bush se rebelen violentamente contra él y den rienda suelta a los instintos más básicos de su electorado, promoviendo una revolución bolivariana a escala planetaria. Mientras, Estados Unidos cuida con esmero sus relaciones con Marruecos por si las cosas se complican realmente con España.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

Oriente Medio
Los palestinos no merecen ayuda adicional
Daniel Pipes Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Yasser Arafat murió el mes pasado. Este mes, su muerte está incitando planes para una generosa ayuda exterior de entre 500 millones y 1 billón de dólares al año para los árabes palestinos.

Esa es la muestra que publicó Steven Weisman en el New York Times del 17 de diciembre. Él reveló que los gobiernos occidentales, árabes, y otros planean agregar una prima de entre el 50% y el 100% al billón de dólares anual que ya dirigen a 3,5 millones de árabes palestinos en los territorios, reticentes a una medida enérgica contra grupos terroristas y objeto de elecciones creíbles en enero del 2005.

(Al ser preguntado por la información de Weisman, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, ni la confirmó ni la negó. Pero el Presidente Bush hizo posteriormente algunas declaraciones enormemente ambiciosas acerca del conflicto palestino - israelí: "Estoy convencido de que, durante este mandato, lograré traer paz" y "el año próximo es muy importante, dado que traerá paz".

Llevados entre algodones, los residentes del West Bank y Gaza apenas han estado descuidados hasta la fecha. Reciben cerca de 300 dólares por persona, convirtiéndoles en los mayores beneficiarios de ayuda exterior per cápita del mundo. Extrañamente, sus esfuerzos por destruir Israel no han inspirado esfuerzos de acabar con esta ambición horrible, sino de subvencionarla. Siendo fungible, la ayuda exterior financia con eficacia a los árabes palestinos, a la máquina de propaganda belicosa, su arsenal, su ejército, y sus terroristas suicida.

Esto, sin embargo, no perturba los tipos de ayuda internacional. Nigel Roberts, el director para el West Bank y Gaza del Banco Mundial, se descarga de fracasos anteriores. Dirigiéndose en persona a los donantes, dice, "Tal vez su billón de dólares anual no ha producido mucho, pero creemos que hay base para hacer incluso más en los próximos tres o cuatro años".

Roberts está diciendo, en la práctica: Sí, su dinero permitió la corrupción de Arafat, la ideología de la jihad, y las fábricas de suicidas, pero esos son problemas de ayer; hoy, esperemos que la nueva dirección utilice las donaciones para mejores propósitos. Por favor, sean pródigos con más fondos en ello, para mejorar su prestigio y poder, y entonces esperemos que salga bien.

Este modo de pensar del país de las maravillas ignora dos pequeñitos problemas. Uno se refiere a la extendida intención de los árabes palestinos de destruir Israel, como lo evidencia el flujo de pena por el architerrorista Arafat en su funeral, los constantes resultados de las encuestas de opinión, y la fuente constante de futuros jihadistas. El descubrimiento de la moderación interna por parte de los árabes palestinos está aún por llegar, por decirlo suavemente.

El otro problema es echar la culpa de la violencia y la tiranía de las pasadas décadas exclusivamente a Arafat, y asumir erróneamente que, ahora liberados de él, los árabes palestinos están sedientos de reforma. Mahmoud Abbas, el nuevo líder, ha hecho un llamamiento a poner fin al terrorismo contra Israel, pero lo hizo en la práctica por razones tácticas (es lo erróneo a hacer ahora), no por razones estratégicas (abandonar para siempre), mucho menos por razones morales (es intrínsecamente perverso).

Abbas no es un moderado, sino un pragmático. Al contrario que Arafat, consumido por su biografía y sus demonios, Abbas ofrece una figura más razonable, alguien con quien pueden perseguir más racionalmente el objetivo de Arafat de destruir Israel. En esta línea, se ha disculpado rápidamente ante los Kuwaitíes y se ha puesto al día con los sirios; comparado con esto, llegar a los americanos es fácil.

Pero Abbas continúa teniendo intención de eliminar a Israel, no menos que su mentor Arafat. Esto es evidente, por ejemplo, de sus comentarios recientes que insisten en que se permita a millones de "refugiados" árabes palestinos entrar en Israel para abrumarlo demográficamente; o de mantener el contenido virulento en la prensa de la Autoridad Palestina.

Dar dinero adicional a los árabes palestinos hoy, antes de pasar por un cambio de corazón y aceptar la existencia del estado judío de Israel, es un error terrible, que replica entumecedoramente los errores de los años 90, la diplomacia de Oslo. Recompensar prematuramente a los árabes palestinos retrasará de nuevo el calendario de la conciliación.

Como he defendido durante años, el dinero, las armas, la diplomacia, y el reconocimiento de los árabes palestinos debería seguir a su aceptación de Israel. Un signo de que esto haya sucedido: Cuando los judíos que viven en Hebrón (en el West Bank) no necesiten más seguridad que los árabes que viven en Nazaret (dentro de Israel).

Hasta ese día de armonía - que predigo está a unos treinta años - el mundo exterior no debe centrarse en derrochar dinero u otras ventajas en los árabes palestinos, sino en empujarlos implacablemente a aceptar la existencia de Israel.

Las prisas de Zapatero
José Alejandro VARA La Razón 23 Diciembre 2004

Sólo un estúpido o un soberbio convoca un referéndum para perderlo. Zapatero muy poco tiene de lo primero, pero cuidado con lo segundo. A menos de dos meses del referéndum sobre la Constitución Europea, dos de cada tres españoles saben tanto de ese texto legal como de la Ley Bolyle-Mariot.

Es una cita electoral a ciegas, sin apenas información, sin mayores argumentos en favor del sí que una supuesta fe europeísta de la que, al parecer, estamos imbuidos. O sea que los españoles somos europeos por ciencia infusa, por esporas, por el euro, por el festival de Eurovisión, por la Champions, porque ya no hay Pirineos o porque no hay más narices. Factores todos ellos muy importantes pero no tanto como para movilizar, en un anodino domingo de febrero, a todo un cuerpo electoral a acercarse a las urnas para respaldar un corpus legislativo nacido, impulsado y negociado por ese gran amigo de España que es Valerie Giscard d‘Estaing.

Pese a que en nuestro país llueven las críticas sobre este Tratado constitucional no está de más recordar algunas de sus virtudes. Por ejemplo: perfila una UE fuerte y sólida, con vocación de integración política y no sólo económica y con mecanismos suficientes para engrasar todos los resortes de cooperación en el ámbito de la Justicia, la inmigración, la cooperación policial, la seguridad, que hasta ahora aparecían dispersos y vagamente eficaces. Por no mencionar uno de los aspectos más aireados: el del respeto inquebrantable a la intangibilidad de las fronteras, y a la integridad territorial de los estados. Es decir, que entraña, según sus defensores, aunque hay dudas al respecto, un severo portazo a todo tipo de tentaciones independentistas, secesionistas, soberanistas y autodeterministas, agitadas por grupos políticos que actúan como socios del Gobierno de Zapatero y que son los que van a votar precisamente que no a la UE.

Si hacemos abstracción de que el eje de esta Europa que define la nueva carta pasa por Berlín y París y que determinadas reivindicaciones de índole religioso han sido absolutamente preteridas (las raíces cristianas de Europa se perdieron por el sumidero de las transacciones), se puede llegar incluso a aplaudirla.

Pero no es ésta la cuestión. El meollo del disparate estriba en que Zapatero ha querido apuntarse un tanto político al ser el primer dirigente europeo en aprobar la nueva Constitución. Y nos ha embarcado a todos en ese lío. A la carrera. Y lo ha hecho para ser el más aplicado de la clase, para recibir el título de europeo del año, para sacar pecho ante sus homólogos (esos mismo que no le entienden ni jota porque no habla ni inglés ni francés) y para darse un lustre oportunista de modernidad.

De momento, lo único que ha conseguido es situar al PP en una incómoda tesitura: o respalda el referéndum o comete el error que perpetró Fraga cuando se abstuvo en el referéndum de la OTAN.

En esa trampa, Mariano Rajoy no debería entrar. El presidente del PP ha dicho claramente que está en favor del «sí», a pesar del creciente escepticismo que reina en sus filas. Porque a nadie se le escapa el envenenado sesgo de plebiscito a favor del PSOE que entraña la consulta del 20-F. Éstas son las cuentas de Ferraz: primero ganamos el referéndum, luego las gallegas, las vascas y nos presentamos ante una autonómicas y municipales que no hay quien nos tosa. De ahí a las generales, un paseo militar. Y Mariano, a verlas venir.

El PP, tan europeísta o más que cualquiera, debe sacudirse complejos absurdos y exigir desde ya un amplio debate público sobre el contenido del Tratado. Zapatero, precisamente, acaba de anular uno en el Congreso. Debe rechazar ese sesgo de «trágala» que le ha impuesto el PSOE, debe reclamar explicaciones, argumentos y razones. Es la única forma de acudir a las urnas sin taparse la nariz pensando en los rendimientos electorales que le puede arañar el Gobierno.

El PP debe pasar a la ofensiva. Debe pedirle a Zapatero que nos explique por qué lo que lo que dibuja la nueva Constitución es mejor para España que lo que Aznar consiguió en Niza. Por qué ha urgido la convocatoria del referéndum en lugar de esperar y utilizarlo como argumento negociador –tal y como harán tantos gobiernos– en el durísimo pulso sobre el futuro reparto de los fondos europeos, en el que nos jugamos no sólo miles de millones de euros sino, quizás también, la estabilidad económica.

De momento, Zapatero, en lugar de buscar el apoyo del PP para este importante trance, ha optado por la «confrontación masiva». Le tacha de golpista, de mentiroso, le da con el consenso en las narices, le chulea en política exterior, le criminaliza en la comisión del 11-M, le engaña en el Poder Judicial, le ningunea, le arrincona, le machaca...

Mariano Rajoy, político de integridad indiscutible, ha comprometido al PP en la crucial cita europea. Pero también tiene que comprometer a Zapatero en que se deshaga en explicaciones sobre el lado oscuro del Tratado, que es amplio e incierto. De no hacerlo, la cita con las urnas europeas será, tan sólo, un plebiscito a mayor gloria del PSOE y el PP se quedará, una vez más, sentado al borde de la inopia y con los pies colgando.

El terrorismo como aguinaldo
Lorenzo Contreras Estrella Digital  23 Diciembre 2004

El peligro del terrorismo islamista en esta Navidad del 2004 ha disparado todas las alarmas. Nunca desde el asesinato de Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973, España había vivido tanta desazón como la que ahora se respira, con el recuerdo del 14M todavía gravitando sobre la sensibilidad popular media. Hoy hay que añadir al terrorismo islamista, patente como acreditan las numerosas detenciones de estos últimos días, y concretamente las de hace horas en Barcelona, el efecto causado por el atentado sin aviso previo, y con todas las trazas de autoría etarra, en un pueblo cercano a Zaragoza, contra una casa-cuartel de la Guardia Civil. Así pues, con las dos amenazas encima, la Policía e incluso efectivos del Ejército se han movilizado, sobre todo en Madrid. La fiesta religiosa católica y en general cristiana de la Navidad puede despertar criminales apetitos islamistas, cuyos núcleos integristas más representativos pululan todavía por territorio nacional, esta vieja tierra de “cruzados” como los propios hijos de Alá se encargan de recordar a cada paso entre declaraciones de nostalgia por la pérdida del paraíso español del Al Andalus.

Las autoridades no han olvidado la constante manifestación de presencia que ETA realiza con su estudiado terrorismo de “baja intensidad” cerca de gasolineras y señaladamente contra el estadio Santiago Bernabéu, en este último caso mediante el procedimiento de la falsa alarma que sirve para evacuar nada menos que a setenta mil personas concentradas en el recinto deportivo.

Lo ocurrido en el pueblo cercano a Zaragoza podrá ser, y es casi seguro que así sea, una nueva expresión de la violencia etarra. Pero no por ello deja de llamar la atención el hecho de que el atentado se produzca junto a la capital de la futura Expo-2008, creándose así un primer síntoma de estrategia posible contra el brillo internacional de la España allí representada.

Simultáneamente es significativo el número de marroquíes que vienen cayendo en las redadas policiales. Más que nunca se comprueba el grado de infiltración marroquí en nuestro territorio, donde parece que sus “agentes” han hecho escenario estable para proyectar acciones aquí y también fuera de nuestros límites fronterizos. El peligro de que surja, si no ha surgido ya, una xenofobia antimagrebí es algo que gravitará sobre gente inocente honradamente establecida. Aquel brote de El Ejido, en Almería, marca un antecedente que ojalá no se repita.

Por otra parte, valga insistir en la coincidencia, pactada o sin pactar, de acciones terroristas islámicas y vascas, que pueden componer una sinergia de efectos letales. Las noticias de que ETA, según las autoridades de la seguridad española, había dejado de poseer una infraestructura operativa estable, especialmente en Madrid, lleva trazas de no confirmarse, por desgracia. Al mismo tiempo, la ofensiva independentista de signo ideológico empieza a contaminar desde diversos frentes al PSOE, privándolo de su antiguo espíritu de resistencia y haciéndole caer, por tanto, en una relativización de valores españoles que ya sólo personifican con su vigor, a escala de dirigentes, personajes del porte de José Bono, Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Francisco Vázquez.

Un año de tripartito
Editorial El Correo 23 Diciembre 2004

El Gobierno 'tripartito' de Cataluña, constituido tras el pacto del Tinell por el PSC-PSOE, Esquerra Republicana e Iniciativa-El Verts, con Pasqual Maragall como presidente, acaba de cumplir un año. Intensos periodos de inestabilidad han marcado un Ejecutivo que nació con el propósito de ofrecer al país una regeneración democrática de la Generalitat después de un largo gobierno convergente. La alternancia en el poder, objetivo con el que se cuajó la coalición, efectivamente se ha materializado, pero se ha hecho preponderante en una dirección: el denostado nacionalismo de Pujol ha sido sustituido por otro no menos exigente e igualmente centrado en las cuestiones identitarias. El PSC, en su intento de ocupar el espacio del nacionalismo moderado, se ha convertido en rehén de ERC y de su empeño soberanista, incluido su afán reivindicativo hacia Madrid. Sólo la fragilidad de una oposición en la que el antiguo partido de Jordi Pujol no ha encontrado aún su papel y la precaria situación de un PP que navega a la deriva, le permiten mantener una apariencia de estabilidad superior a la real.

Las vicisitudes del 'tripartito' hasta la fecha, con los sucesivos y graves errores de Carod-Rovira, han afectado también a la imagen de Cataluña en el resto de España. Si su erosión no se ha hecho más aguda es gracias al paraguas del PSOE, aunque ya se han detectado algunas fisuras en la 'familia' socialista y no es ilógico pensar que podría sufrir graves tensiones internas cuando llegue la hora de negociar el futuro Estatuto con Madrid. En el campo del gobierno diario de Cataluña, aunque se hayan dado tímidos avances en materia de política urbanística, educación, rigor presupuestario y transparencia, las mayores realizaciones permanecen, por ahora, en el terreno simbólico -reivindicación de Companys, propuestas de inclusión de la lengua catalana en el acervo comunitario, selecciones deportivas y recuperación de archivos-. Es posible que el 'centro político' de Cataluña esté precisamente en estas coordenadas, pero no deja de ser decepcionante que el cambio consista, en la práctica, más que en una alternativa de izquierdas en la sustitución de un nacionalismo añejo por una fórmula de diferente alquimia aunque objetivos análogos.

Que salga el director
FERNANDO ÓNEGA La Voz 23 Diciembre 2004

LOS SOCIALISTAS están sufriendo un desgarro quizá histórico. Ante la grave cuestión del problema territorial de España, se adivinan tres tendencias: la próxima al nacionalismo periférico, que encabezan Patxi López y Pasqual Maragall; la españolista, casi conservadora, cuyas voces más sonoras son estos días las de Bono y Rodríguez Ibarra, y la contemplativa que, sorprendentemente, representa el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero. Estas tres sensibilidades serían normales y positivas si el Partido Socialista estuviera en la oposición. Estando en el poder, se convierten en un factor más de incertidumbre del actual momento político. Es muy tentador traducirlo así: el PSOE no sabe lo que quiere.

¿Será ése el diagnóstico? Me cuesta creerlo. Un partido que elaboró un importante documento sobre sus ensoñaciones territoriales en Santillana del Mar; un partido que celebró recientemente una reunión de su Comité Territorial sin discrepancias visibles entre sus miembros, entre los que estaban esos cabezas visibles Bono, Maragall, López e Ibarra; y un partido que en esa misma reunión escuchó de su secretario general que «el problema territorial es el que menos me inquieta», no puede ser una fuerza política que ignora a dónde va y a dónde nos lleva.

Tienen que ocurrir por lo menos otras dos cosas. La principal quizá sea que el PSOE, como organización federal, alberga sentimientos distintos y hasta contradictorios en las diversas comunidades. Se puede ser español hasta los tuétanos, pero no lo es igual un leonés y un catalán, o un extremeño y un gallego. Y la segunda está en la estrategia política. Es muy fácil dictaminar desde Madrid los mensajes que se han de enviar a los vascos, pero hay que estar en Euskadi para saber hasta qué punto el mensaje nacionalista ha penetrado en la sociedad, hasta el punto de considerar enemigo a quien no comparta sus sentimientos.

Lo que ocurre es que, cuando las diferencias se empiezan a manifestar como en los últimos días, alguien tiene que poner orden. ¿Y quién es ese alguien? El que he señalado como representante de la actitud contemplativa: el presidente Zapatero. Yo no le pido, como hacen algunos analistas, que salga a la palestra a poner firme al señor Ibarretxe. Pero sí se le puede pedir y exigir que, si su partido gobierna España, imponga un criterio. No le demando siquiera que lo comunique a la nación; pero sí que sea una especie de libro de estilo interno, para que cada líder y portavoz socialista no contribuya con sus declaraciones a la extensión del marasmo. Y en este momento están contribuyendo. Y hay indicios -ahí tenemos el ejemplo del locuaz señor Bono- de que ese marasmo ya ha llegado al Consejo de Ministros.

El Gobierno del 14-M y el sorteo de Navidad
EDITORIAL Libertad Digital 23 Diciembre 2004

Aprovechando el inicio de las fiestas y el sorteo navideño, el Gobierno de ZP ha exprimido este miércoles para protagonizar y colar tres lamentables episodios que por si solos deberían, en circunstancias normales, ser el centro de toda la atención informativa. Por una parte, el Ejecutivo de ZP, tal y como era previsible, ha aprovechado con la ayuda de sus aliados en la oposición para dar carpetazo a la Comisión de Investigación del 11-M; un carpetazo que no, por anunciado, deja de ser un bochornoso intento de dejar como concluyentes las ideas que entorno al 11M se impusieron el 14-M.

Por otra parte, el Ejecutivo ha presentado a votación en el Congreso los Presupuestos Generales del Estado para el 2005, que habían sido previamente rechazados en el Senado, sin dejar que el PP dispusiera del proyecto de ley con las 26 enmiendas aprobadas por el Congreso hasta dos minutos antes de la votación. Para colmo, el texto facilitado estaba incompleto y con anotaciones al margen. Si este hecho justifica por sí solo un recuso de amparo por cuestiones de procedimiento, no menos justificado está el recuso de inconstitucionalidad a esos Presupuestos que incluyen casi una cincuentena de preceptos que modifican claramente una decena de leyes. Como acertadamente ha calificado el representante popular, Martinez Pujalte, la inclusión de estos preceptos constituye una verdadera “ley de acompañamiento en la sombra”.

Para completar el día, y sabiendo perfectamente que los ojos de la opinión pública en estas fechas no iban a atender a sus palabras, la vicepresidenta no se ha molestado en dar la más mínima explicación razonada ante un episodio tan grave como el descubrimiento de que el jefe de Gabinete del ministro de Trabajo, Jesús Caldera, Julio Pérez, era el responsable de las paginas web losgenoveses.net y aznar.net que se dedicaron a injuriar y calumniar al entonces presidente del Gobierno, dirigentes del PP y conocidos empresarios. La vicepresidenta tampoco ha dado la más mínima explicación ante la intoxicación a través de El País con el asunto de los seguros millonarios de Trillo. Como si de una grabación al margen de lo que se le preguntara se tratara, De La Vega se ha limitado a decir que “el Gobierno mantiene una comunicación institucional basada en el respeto. Quiere ser respetuoso con la verdad, comunicando los hechos, para que sean los ciudadanos los que formen su propia opinión.” Y asunto concluido, sin añadir, por supuesto, referencia alguna al veto de Moratinos a la COPE que para la vicepresidenta debe ser una muestra de ese “respeto a los medios” de los que nos hablaba.

Pero en fin. Por censurable que sea aprovechar el bullicio del sorteo navideño para ejercer malas prácticas políticas, peor aun es hacerlo aprovechándose de la dolorosa conmoción de un atentados. Gobierno del 14M. Gobierno de ZP.

EPÍLOGO CON REPAROS
Editorial ABC 23 Diciembre 2004

LA concertación del PSOE con los grupos minoritarios asegura el cierre de la Comisión investigadora del 11-M, al margen de cuál sea la valoración que a unos y otros pueda merecer el balance de la investigación desarrollada hasta el momento. A partir de ahora se entra en la fase de conclusiones, con el compromiso de reabrir los interrogatorios si se produce alguna novedad relevante. En política, sobre todo en política parlamentaria, el peso de las mayorías es determinante para el desenlace de los acontecimientos, porque la democracia forma mayorías, no verdades. Esta constatación no es en sí misma un demérito del sistema, sino una advertencia para juzgar con sensatez el efecto de decisiones que se imponen fundamentalmente por razón del número de quienes las apoyan. La Comisión del 11-M ha llegado hasta el límite que han marcado los grupos que forman una coalición identificada, en diverso grados, por su prejuicio condenatorio contra el PP. Toda investigación, también las judiciales, tienen sus límites y se agotan antes o después, pero no siempre alcanzan sus resultados. La Comisión parlamentaria del 11-M no los ha alcanzado en gran parte, lo que, simultáneamente, exige reconocer dos hechos: que sí se han esclarecido algunos de los aspectos más controvertidos de los días 11 al 14 de marzo y que necesariamente, ante la política de hechos consumados que impondrá el PSOE con sus aliados en la Comisión, el PP tendrá que transferir más empeño y energía a otros frentes de su actividad opositora.

LA insistencia en mantener abierta la investigación parlamentaria, a la espera de revelaciones o descubrimientos de incierta probabilidad, puede empañar una correcta percepción de lo que el PP ha conseguido hasta el momento. Aunque la mayoría de los comisionados diga otra cosa, la investigación parlamentaria no ha demostrado el cargo principal contra el anterior Gobierno: que mintiera en la información a los ciudadanos. No se habló de error o de equivocación, sino de mentira. Y mentir es decir adrede cosa distinta de lo que se conoce. No sirven las retrospecciones de expertos, mandos policiales y aquellos comparecientes dispuestos a escribir a conveniencia su biografía en esos días y que han exhibido impresionantes capacidades diagnósticas que, sin embargo, permanecieron ocultas en los días investigados, al menos para el Gobierno de entonces. Por eso, un resultado irrebatible de la investigación es que, al margen de comentarios oficiosos o personales, al margen de intuiciones o dudas, el Ejecutivo del PP se guió por los informes escritos, las comunicaciones formales y las opiniones de los expertos, no por confidencias entre amigos ni por profecías del pasado.

Cuestión distinta es si hubo una sobreactuación política o una deficiente gestión informativa, incluso una insuficiente implicación de la oposición socialista, reproches sobre los que el PP debió hacer una reflexión más autocrítica, porque han calado en amplios sectores sociales, incluso afines a los populares. Aun así, ninguno de esos reproches encajaba en la imputación de la mentira y esta frustración de la estrategia socialista explica que, al final, la acusación contra el Gobierno popular saltara del 11 al 12 y del 12 al 13 de marzo, para llegar a un afanado esfuerzo por medir en horas y minutos las diferencias entre lo que sabían los investigadores y lo que anunciaba el ex ministro del Interior Ángel Acebes. No era esto lo que buscaba el PSOE, aunque los socialistas sí han podido excluir de la Comisión gran parte de su participación en los sucesos concentrados entre el 11 y el 13 de marzo. El Gobierno del PP no estuvo solo en el protagonismo político y social de esos días, ni fueron sus declaraciones oficiales los únicos móviles de los ciudadanos para formarse opinión sobre lo que estaba pasando. Partidos opositores y medios de comunicación también participaron en difundir rumores e informaciones que la investigación ha demostrado que eran, como mínimo, inciertas, pero en su momento fueron decisivas en una movilización que llegó a lo antidemocrático, con un asedio inédito a las sedes del Partido Popular que hasta hoy no ha sido expresamente condenado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

El PP ya sabe a qué se enfrenta y convendría que preparara el escenario posterior a la Comisión. En estos días ha podido comprobar que hay vida opositora más allá de la Comisión del 11-M y que ha sido capaz de colocar en el centro de la atención política la delicada situación del Pacto Antiterrorista, el despropósito en que se ha convertido la política exterior del Gobierno y la desaparición del Ejecutivo, con su presidente a la cabeza, del debate sobre la Nación y el modelo de Estado. Mariano Rajoy es, ante todo, un líder que debe hacer oposición al Gobierno y movilizar a la sociedad para ganarse su confianza. Es necesario que amplíe el campo de acción de su partido, asumiendo él mismo y su equipo directivo la definición de las prioridades a las que debe dedicarse el PP, sin injerencias externas, por próximas que estén, más aún si éstas no están llamadas a rendir cuentas, democráticamente y con transparencia, ante los ciudadanos. Rajoy y el resto de dirigentes del PP sí lo están.

SIN embargo, la Comisión del 11-M aún presenta el capítulo de las conclusiones. El PP propuso en su momento que se encomendara a un relator independiente la responsabilidad de proponer a los comisionados parlamentarios una valoración de las investigaciones. La clase política puede demostrar que sus golpes de pecho tras las declaraciones de las víctimas no fueron mero teatro ocasional, sino un propósito de enmienda que ahora pueden hacer creíble si transfieren a una comisión al margen de la contienda política la tarea de preparar las conclusiones de la investigación.

«A España servir...»
Cartas al Director ABC 23 Diciembre 2004

En la Academia General Básica de Suboficiales del Ejército de Tierra, que se encuentra en el término municipal de las localidades de Talarn y Tremp, existía hasta el pasado 20 de diciembre una inscripción hecha con piedras en la cara de una de las elevaciones que rodean esta Academia que decía: «A España servir hasta morir» junto con el escudo de esta Institución.

A raíz de una pregunta parlamentaria de un diputado de ERC, el Gobierno ha vuelto a claudicar ante sus socios catalanes y ha ordenado a la Academia que suprimiera dicho lema, lo que se cumplió sin rechistar y dando un ejemplo de entereza y disciplina, aunque con gran dolor y la rabia contenida. Las razones argumentadas a los militares son que era una frase demasiado belicista y que dañaban el medio ambiente de la zona.

Evidentemente, la frase no denota ningún belicismo sino que da fe de la entrega, ideales y amor a su Patria de los que se forman en esa Academia. Lo que de verdad ofende a muchos políticos es que en Cataluña se pueda ver escrita la palabra España y la promesa de servirla hasta la muerte, como han hecho las víctimas del Yak-42, los miembros del CNI en Irak y las decenas de militares que han dejado su vida en misiones de paz, en los campos de batalla o en el cumplimiento diario de su deber.

Es doloroso ver cómo nuestro Gobierno cede ante todas las peticiones de los nacionalistas y no defiende a sus servidores más fieles, casi el mismo día en que el ministro de Defensa dice que no piensa pedir permiso para defender a España. Perdone que ponga en duda su palabra, pero «por sus hechos los conoceréis». María José Borrego Gutiérrez. Madrid.

MARTÍNEZ PUJALTE: "NO NOS DEJAN INVESTIGAR"
La comisión del 11-M da carpetazo tras vetar al PP nuevos testimonios de mandos y confidentes
No habrá más comparecencias. La comisión del 11-M ha decidido dar el carpetazo pese a que el PP había solicitado diez nuevas declaraciones y documentación. A partir de ahora, los grupos redactarán conclusiones que deben estar listas el 28 de febrero, cerca del aniversario de la matanza. El PP denuncia que la comisión se ha cerrado "en falso" porque hay documentación que ni siquiera ha llegado a la Cámara. La posibilidad de declaraciones "puntuales" queda abierta "si la mayoría lo decide".
Libertad Digital 23 Diciembre 2004

La negativa a realizar nuevas comparecencias se aprobó con el voto en contra del PP y la abstención de CiU, mientras que el resto de los parlamentarios apoyó el cierre de esta fase. “Si en algún momento de las conclusiones se entendiera que hay algo que requiere una comparecencia puntal sigue abierta esa posibilidad si la mayoría lo decide”, dijo el presidente de la comisión, Paulino Rivero. Rivero anunció que el 28 de febrero es la fecha fijada para que los distintos grupos presenten sus propuestas de conclusiones y dijo que se han cursado las peticiones de documentación pendientes, que habrán de llegar al Congreso antes del 5 de enero.

El portavoz del PP, Vicente Martínez Pujalte, dijo que lo que se ha hecho es cerrar la comisión “en falso, acabando mal el trabajo” cuando su grupo entiende que era necesario recibir nueva documentación. "No nos dejan investigar. No tenemos el sumario anunciado por el juez Del Olmo, ni los documentos esgrimidos por el presidente del Gobierno en su comparecencia, que no ha dejado en la comisión”, dijo Pujalte que añadió que su grupo considera necesario analizar esa documentación. “Hemos pedido comparecencias que también fueron pedidas por el PSOE, como las de mandos policiales, y hoy se han votado que no”, explicó el portavoz popular, que acusó al Partido Socialista “y sus aliados” de que "una cosa es investigar y otra es decirle a los ciudadanos que la seriedad es no investigar y dar por finiquitada la comisión".

Pujalte expresó su esperanza de que, como pasó en verano, “sea una fiebre pasajera del PSOE y no pongan el the end tan rápido”, recordando que si en septiembre no se hubiera reabierto la comisión no se hubiera sabido la trama de compra venta de dinamita.

“Queremos primero estudiar el sumario, nos parece importantísimo, los documentos que el presidente manejó y no suministró a la comisión”, dijo y anunció que si el 5 de enero esa documentación no ha llegado a la comisión “pediremos que quede invalidado el resto de las fases”. “El PP va a apoyar las medidas contra el terrorismo que proponga el Gobierno, pero aquí lo que hay que hacer es investigar”, concluyó.

Los grupos consensuarán una resolución sobre seguridad
Paulino Rivero avanzó la posibilidad de que, ante la dificultad de que las conclusiones definitivas estén listas antes del primer aniversario de la matanza, los grupos consensúen para entonces una resolución referida a futuras medidas de seguridad y atención a las personas afectadas, según informa Efe.

La comisión seguirá funcionando en pleno, renunciándose a crear una ponencia especial para redactar las conclusiones conjuntas. No obstante, inicialmente no se prevén nuevas reuniones plenarias y es más posible que en adelante se recurra preferentemente a un formato más reducido, compuesto únicamente por la mesa y los portavoces (uno por grupo), lo que se estima aconsejable para avanzar en los trabajos. Todas estas reuniones ya no serán públicas, salvo cuando llegue el momento de debatir y votar la propuesta definitiva de conclusiones, informa Europa Press.

Además, se adjuntará el informe de los letrados, dando cuenta de los trabajos realizados por la comisión. Aunque Rivero quiso dejar claro que esta aportación será "una información objetiva", se acordó dar la oportunidad a los grupos para incorporar sus matices al documento, ya que el PP sospecha que se pretende encargar a los servicios de la Cámara algo más que un resumen, lo que ya sería "una tarea que no les corresponde". El presidente de la comisión se mostró optimista respecto a la voluntad de los grupos de buscar consenso en las conclusiones sobre determinados aspectos, aunque reconoció que hay cuestiones donde habrá "diferencias insalvables" que se solventarán con los votos particulares.

terrorismo internacional
Detenidos en Barcelona tres islamistas que negociaban la compra de explosivos
El espionaje checo alertó de los contactos a la Policía española, que sospecha que los presuntos terroristas pretendían realizar un atentado en breve
M. SÁIZ-PARDO / A. TORICES/COLPISA. MADRID El Correo 23 Diciembre 2004

Efectivos de la Comisaría General de Información de la Policía, con apoyo de agentes de la Guardia Civil y miembros de los servicios secretos, detuvieron durante la madrugada de ayer en Barcelona a tres marroquíes sospechosos de integrar una célula terrorista islámica. Según los datos proporcionados al Ministerio del Interior por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), los arrestados ya había iniciado las gestiones para conseguir explosivos en el mercado negro de la República Checa con los que atentar en España.

La investigación es el primer gran operativo supervisado por el recién nacido Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA); comenzó el pasado septiembre y las pesquisas han requerido el trabajo de cerca de un centenar de funcionarios de las fuerzas de Seguridad y del CNI.

Fue después de verano cuando el Bezpecnostni Informacni Sluzba (BIS, Servicio de Información y Seguridad checo) puso en alerta a sus colegas españoles sobre los contactos de los tres magrebíes residentes en Cataluña con un «intermediario» de un conocido traficante de armas y explosivos de la zona de Praga. La intención de los tres detenidos era comprar en el país centroeuropeo una «importante cantidad de explosivos» para «atentar en nuestro territorio nacional», en palabras del ministro del Interior, José Antonio Alonso. La consejera catalana de Interior, Monserrat Tura, fue más lejos y aseguró que el propósito de los detenidos era atacar en las «próximas semanas».

Espionaje europeo
Sea como fuere, la información del espionaje checo, cotejada con los datos de los servicios secretos de otros países aliados como Gran Bretaña, fue facilitada a la Comisaría General de Información de la Policía, que montó un vasto dispositivo durante tres meses para controlar los movimientos de los sospechosos y sus contactos en el extranjero y evitar que pudieran darse a la fuga antes de su detención.

Tras comprobar que los seguimientos de los magrebíes no proporcionaban más información, el CNCA dio luz verde ayer a la redada, que se desató sobre las 3.30 horas de la madrugada de manera simultánea en las localidades barcelonesas de Sant Andreu de la Barca y Mollet del Valles.

En el primero de los municipios fue detenido Majid Bakkali, de 34 años y natural de Beni Said. Bakkali fue capturado en una vivienda del número 2 de la calle San Llop que compartía con otros tres magrebíes, que también fueron retenidos durante algunas horas y luego puestos en libertad. También en Sant Andreu, y de forma simultánea, fue arrestado Adelkader Farhaoui, de 45 años.

Poco después, en ese mismo municipio, los agentes registraron, entre otros locales, una carnicería islámica que regenta Bakkali, y un locutorio de la carretera de Barcelona vinculado a ambos detenidos, donde los policías y guardias civiles se incautaron de documentación en papel y en soporte informático.

Casi al mismo tiempo, otro grupo de agentes irrumpió en la vivienda del número 26 de la avenida Antonio Gaudí de Mollet en la que dormía junto a su familia el tercer sospechoso, Mohamed Douha, nacido en Casablanca.

Douha, junto a sus compañeros, fue trasladado ayer a dependencias de la Comisaría General de Información de la Policía en el complejo de Canillas en Madrid para su interrogatorio. Si se cumplen las previsiones, los sospechosos serán puestos a disposición del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andréu, instructor del caso, el lunes de la próxima semana.

«Tarea preventiva»
El ministro enmarcó esta redada en la «tarea preventiva» de lucha contra el terrorismo islámico. «Los problemas hay que cortarlos en cuanto surgen», remachó el máximo responsable de las fuerzas de Seguridad.

Sin embargo, la redada «preventiva» causó sorpresa entre los habitantes de Sant Andreu de la Barca y Mollet del Valles y los familiares de los detenidos. Uno de los vecinos de Bakkali, Óscar Valenzuela, definió a los inmigrantes que ocupaban el inmueble cercano como «gente normal y corriente», que «no se relacionaban mucho con la gente, pero que no daban problemas».

La esposa de Douha, que asistió atónita a la irrupción de los agentes antiterroristas en su domicilio para detener a su marido, aseguró que su cónyuge «no es ningún terrorista» y que desde su llegada a España había llevado una «vida completamente normal». También el hermano de Albdelkader Farhaoui, Karim, defendió con vehemencia la inocencia de su familiar. Según su testimonio, el detenido «no tiene la más mínima relación» con grupos integristas y proclamó que ambos vinieron a España a «trabajar y no a poner bombas».

Por su parte, la consejera catalana de Interior hizo un doble llamamiento, por un lado, a la población catalana para que distinga entre Islam y terrorismo y, por otro, a la comunidad musulmana en Cataluña para que se «distancie» de la violencia de corte integrista.

El Parlamento de Castilla y León blinda legalmente el archivo de la Guerra Civil
Los «papeles» de Salamanca serán ahora Bien de Interés Cultural y jurídicamente no podrán salir de la comunidad
El Parlamento de Castilla y León aprobó ayer la reforma legislativa necesaria para integrar en su Sistema de Archivos el de la Guerra Civil, con sede en Salamanca y de titularidad estatal, para intentar evitar su dispersión documental después de 65 años de «posesión pacífica». El PSOE votó contra un acuerdo ante el que el Ministerio de Cultura ya había anunciado que recurrirá. El alcalde de Salamanca calificó la reforma como «blindaje jurídico innegable», debido a que se trata de «un entramado que va a resultar difícil deshacerlo» incluso «por encima de lo que diga la comisión de expertos».
El futuro del archivo de la Guerra Civil podría decidirse hoy, día en que volverán a reunirse los expertos
L. R. C. La Razón 23 Diciembre 2004

Fuensaldaña (Valladolid)- Los votos mayoritarios del Grupo Popular, secundados por la Unión del Pueblo Leonés (UPL), han permitido esta modificación que afecta a la Ley de Archivos de Castilla y León y a la de Patrimonio Cultural, tramitada por el procedimiento de lectura única, un método que ha cuestionado el Grupo Socialista y que han rechazado sus procuradores. La reforma, en el primer caso, consiste en la inclusión del depósito documental de la Guerra Civil, y en general de todos los históricos de titularidad estatal pero de interés para la Comunidad, dentro del Sistema de Archivos de Castilla y León, y en el segundo se trata de dotarle de la consideración de Bien de Interés Cultural.

«Queremos contar con instrumentos jurídicos suficientes para que los papeles sigan en Salamanca, para vigilar su permanencia allí, como lo están pacíficamente desde hace 65 años, como nos demanda la ciudadanía», dijo durante su intervención el parlamentario popular Francisco Aguilar, quien consideró la división del archivo «pura y simplemente un atropello, una maniobra política». Y lo interpretó, además, como el intento del Gobierno central de «llevar un archivo de un sitio a otro por un acuerdo político, el tripartito que sostiene a Rodríguez Zapatero, frente a los intereses de Castilla y León, sometidos así a las matemáticas parlamentarias».

Aguilar ha invitado al PSOE a «no dejar al arbitrio y a la discrecionalidad de unos lo que es patrimonio de todos», y ha justificado el procedimiento de lectura única en la «urgencia» derivada de la sospecha de que en breve el Gobierno central autorizará, bien mediante una Orden, bien a través de un Real Decreto, la salida de papeles.
En nombre del Grupo Socialista ha intervenido Óscar Sánchez para cuestionar, desde el punto de vista jurídico, el método empleado para la reforma legislativa alcanzada en el caso del Sistema de Archivos, ya que suponen un «atentado contra el ordenamiento constitucional, muy grave dentro de un Estado de Derecho y que conlleva una responsabilidad». El parlamentario socialista, quien ha dejado claro que el PSOE defiende «firmemente» la unidad del depósito de Salamanca, ha precisado que el Gobierno regional no puede incluir en su Sistema de Archivos un depósito propiedad del Estado, ya que invade sus competencias. «Las leyes no son chicle», ha apostillado este parlamentario antes de denunciar al PP por protagonizar una «utilización partidista del Parlamento regional». El Ministerio de Cultura, por otra parte, va a recurrir esta decisión.

Aguilar discrepó de esta argumentación al recordar que la Constitución permite la puesta en marcha de iniciativas que garantizan la conservación y promoción de los bienes «cualquiera que sea su régimen jurídico y titularidad». Este mandato constitucional responde, en su opinión, al intento del Gobierno de Castilla y León de «ayudar al Estado a preservar, no a reclamar la titularidad, del Archivo de Salamanca para preservarlo del ataque de los nacionalistas radicales».

MIENTRAS MARAGALL DEFIENDE LAS "COMUNIDADES NACIONALES"
Vázquez acentúa la crisis interna del PSOE y tacha de "escarceos teóricos" la propuesta del PSE
La brecha que ha abierto en el PSOE la propuesta de reforma de Estatuto del PSE es cada vez mayor. Francisco Vázquez, desoye a Eguiguren, y se suma a José Bono, Rodríguez Ibarra y Rosa Díez en su rechazo al plan y al término “comunidad nacional”. Mientras tanto, desde Cataluña, Maragall defiende que cada nacionalidad histórica sea considerada "como lo que es, una comunidad nacional".
Agencias Libertad Digital 23 Diciembre 2004

El alcalde de La Coruña aseguró este miércoles compartir "total y absolutamente" las impresiones de dirigentes como el ministro de Defensa, José Bono, y el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que han rechazado el término "comunidad nacional" que el PSE ha incluido en su propuesta de reforma de Estatuto de Autonomía del País Vasco.

Vázquez, que también es presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), recalcó que "para todos ha sido una cierta sorpresa el contenido de algunos apartados porque no responde a las pautas que marcan la postura socialista". Además explicó que la propuesta del PSE no solamente se sale de las tesis del PSOE desde el punto de vista histórico, sino también de la postura socialista emanada del documento de política autonómica firmado en Santillana del Mar, de las resoluciones del Congreso y del propio programa electoral. "En ninguna de ellas aparece la más mínima posibilidad de una alteración del principio de solidaridad", enfatizó. "Yo creo que todo esto son meros escarceos teóricos y que lo que habría que hacer es parar este debate y centrarnos en otras cuestiones que son las que realmente preocupan al ciudadano, y a las que el Gobierno y el PSOE deben dar respuesta", concluyó.

Maragall, encantado con las "comunidades nacionales"
Por su parte, el presidente catalán, Pascual Maragall, pide que cada nacionalidad histórica sea considerada "como lo que es, una comunidad nacional" y asegura que "España puede confiar en Cataluña" y que una Cataluña "a la defensiva no conviene a nadie".

En un artículo publicado en el último número de la revista “Lo mejor de las autonomías", recogido por Europa Press, Maragall considera que "debemos conseguir que el espirítu inicial de la Constitución sea respetado y que las nacionalidades sean nacionalidades y las regiones, regiones. Que cada nacionalidad histórica sea considerada como lo que es, como comunidad nacional", señala el presidente de la Generalidad.

Maragall apuesta porque se de "acogida" a las "diversas realidades que quieren convivir en la nación de naciones que es España". "España puede confiar en Cataluña porque Cataluña juega y jurará limpio. España saldrá ganando. Una Cataluña a la defensiva no conviene a nadie". Asegura que en la próxima reunión de la Conferencia de Presidentes Autonómicos, que se celebrará en primavera, expliará el Estatuto aprobado por el Gobierno catalán y, afirma, "cuando Cataluña se explica convence". Entiende España como "libre unión de sus pueblos" que "se reconoce diversa y da libertad y confianza a sus pueblos; Cataluña se reafirma, crece libre y potente, devuelve implicación por reconocimiento, afecto por afecto. España se expresa tal como es: plurinacional y más europea

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