AGLI

Recortes de Prensa     Martes 28 Diciembre 2004
LA OPERACIÓN MÁS SINIESTRA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  28 Diciembre 2004

¿Ignorancia, cobardía o sectarismo
José María CARRASCAL La Razón 28 Diciembre 2004

¿Una incitación al autogolpe de Estado
EDITORIAL Libertad Digital 28 Diciembre 2004

Siete llaves al sepulcro de Voltaire
José García Domínguez Libertad Digital 28 Diciembre 2004

Deambular por el preámbulo
Cristina Losada Libertad Digital 28 Diciembre 2004

La difícil ejecución presupuestaria
Alberto Recarte Libertad Digital 28 Diciembre 2004

No sólo los políticos mienten
Pío Moa Libertad Digital 28 Diciembre 2004

Annus horribilis
Lorenzo CONTRERAS La Razón 28 Diciembre 2004

La estrategia de Ibarreche
Antonio MARTÍN BEAUMONT La Razón 28 Diciembre 2004

RAJOY LEVANTA LA VOZ
Fernando FERNÁNDEZ ABC 28 Diciembre 200

Día de paripé
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 28 Diciembre 2004

El PSOE y las víctimas del terrorismo
Luis María ANSON La Razón 28 Diciembre 2004

LA MARAÑA DE ZAPATERO
M. MARTÍN FERRAND ABC  28 Diciembre 2004

EL PRESIDENTE Y LA PRESIDENTA
 Jaime CAMPMANY ABC  28 Diciembre 2004

ESPAÑA Y EL CAMBIO DE MILENIO
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  28 Diciembre 2004

Los que no somos el Rey
Iñaki EZKERRA La Razón 28 Diciembre 2004

No es miedo, es pavor
Ignacio Villa Libertad Digital 28 Diciembre 2004

Ni yo
Alfonso USSÍA La Razón 28 Diciembre 2004

El Archivo de Salamanca
Cartas al Director ABC 28 Diciembre 2004

Rafael Estrella dijo en 2001 que los servicios de información conocían la relación ETA-islamistas
Libertad Digital  28 Diciembre 2004

El coste de los daños de ETA en los últimos diez años asciende a 8.000 millones
EFE. Madrid Heraldo de Aragón 28 Diciembre 2004

Anes rechaza fragmentar archivos «obedeciendo a negociaciones políticas»
A. B. H. ABC 28 Diciembre 2004
 

LA OPERACIÓN MÁS SINIESTRA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  28 Diciembre 2004

CUANDO algunos anunciábamos que el PSOE iba a utilizar la cuestión nacional para desestabilizar al Gobierno del PP y, de paso, el sistema democrático, en cuanto éste ganara las elecciones, hubo quien dijo que se trataba de una exageración.

Cuando dijimos que el frente social-nacionalista, desde ZP a Llamazares, desde Ibarretxe a Maragall, desde Patxi López a Carod-Rovira y Labordeta, iba a acorralar al Gobierno del PP, al día siguiente de su toma de posesión, estábamos en lo cierto.

Cuando advertíamos de que la kale borroka que habían organizado Zapatero, Llamazares y los sindicatos con motivo de la catástrofe del «Prestige» y contra la guerra de Irak quedaría como un juego de niños al lado de la nueva ofensiva, estábamos haciendo una predicción certera: el editorialista de «El País» nos dio ayer la razón.

Ésos eran los planes de ZP: las «naciones» contra la Nación. Todos contra el PP, con el coro de artistas y de intelectuales-de-toda-la-vida, intentarían ganar en la calle lo que no les permitiría la relación de fuerzas parlamentarias. Con razón la dirección del PP tenía miedo a ganar las elecciones. La prueba sería mucho más dramática que la vivida en los últimos tiempos. ¿Qué sucedería cuando el Gobierno del PP intentara detener el referéndum de Ibarretxe? ¿Se atrevería a pararlo con el Ejército?

EL editorial que publicaba ayer «El País» ha confirmado lo que preveíamos algunos... Decía así: «Las estrategias de cambio institucional que venían del País Vasco y de Cataluña estaban pensadas en función de la permanencia en el poder del Partido Popular. Eran procesos que tenían entre sus cálculos los réditos políticos internos a cada comunidad del inevitable rechazo de Madrid. Pero la situación ha cambiado. Y es hora de razonar en términos de lo posible, y no al revés. Zapatero se dispone a lanzar ahora un aviso a navegantes al advertir que no avalará ninguna reforma que no haya sido consensuada en el Ejecutivo central, algo que puede entrar en contradicción con su promesa de apoyar el Estatuto que salga del Parlamento catalán. Ya es tiempo de que empiece a definir el horizonte de lo que pretende. Lo que no es de recibo es que el secretario de organización del PSOE, José Blanco, diga que no sabe si está de acuerdo o no con el proyecto del PSE. El momento de escuchar, de tomar nota de lo que dicen los demás ya ha pasado».

Perdón por la extensión de la cita. Merecía la pena dar, tal cual, el texto en el que el editorialista de «El País» reconoce que ZP había preparado un gravísimo proyecto de desestabilización institucional y que iba a ser utilizada la propuesta de un nuevo modelo de Estado para hacer saltar por el aire al Gobierno de la derecha. Merecía la pena esta larga cita y de forma muy especial el párrafo en el que se advierte que al haber cambiado la situación ha perdido sentido la estrategia que se había preparado. Así pues, ZP debe aclararse a juicio del editorialista.

Pero ¿acaso cree éste que ZP es capaz de convencer a los socialistas vascos de que renuncien a la idea de «comunidad nacional» como alternativa al Plan Ibarretxe? Y aún más, ¿es tan ingenuo como para pensar que Maragall podría renunciar a la idea nacional catalana en función de las conveniencias políticas de ZP?

EN todo caso cabe preguntarse por qué ha tardado tantos meses el editorialista de «El País» en pedir una reorientación de la estrategia socialista. Es posible que se haya visto obligado a hacerlo públicamente después de comprobar que era inútil hacerlo de forma discreta. Ha corrido un riesgo grave: ha venido a reconocer que estaba en los entresijos de una operación política verdaderamente siniestra.

¿Ignorancia, cobardía o sectarismo?
José María CARRASCAL La Razón 28 Diciembre 2004

Cuando uno se pone a reflexionar sobre cómo está actuando el gobierno Zapatero, sólo le encuentra esas tres explicaciones. Aunque «actuando» puede que no sea la palabra exacta. Más que actuar, se cruza de brazos ante el ataque en tromba nacionalista contra la Constitución y calla como un muerto cuando son los propios socialistas quienes se ponen al frente, o a la cola, de la manifestación contra el actual Estado de las Autonomías, ya en Cataluña, ya en el País Vasco. Todo lo demás, la retirada de Iraq, los matrimonios homosexuales, el enfrentamiento con la Iglesia, nos lo esperábamos del gobierno Zapatero e incluso está en su perfecto derecho a hacerlo, al ser ésa su opinión. Pero contribuir por activa o pasiva a desmantelar la actual estructura de la nación española, no.

¿Es ignorancia, despiste, ingenuidad incluso? Difícil de creer. Lo que está ocurriendo resulta demasiado evidente para no verlo. No se puede ser tan ignorante, ni tan despistado, ni tan ingenuo para no darse cuenta de que al ceder a los parlamentos autonómicos la primacía en la reforma de sus estatutos, no sólo se les da un arma peligrosísima para atentar contra la integridad del Estado sino también se le niega su principal atributo. Los estatutos son cesiones de competencias, no de soberanías, que el Estado español hace a sus comunidades autónomas. Competencias que sólo puede conceder el Parlamento, como representante del pueblo español, único detentor de la soberanía nacional. Hacerlo a la inversa, como se intenta hacer, es reconocer soberanía al pueblo vasco o catalán, o sea, dar de entrada a los nacionalistas todo lo que piden. Imposible no verlo. A no ser que no quiera verse.

¿Cobardía, entonces? No hay que descartarlo, sobre todo en el País Vasco, donde el miedo es libre, gracias a un gobierno autónomo que no se ha preocupado de poner coto a los asesinos que lo fomentan y a la dejadez de otras instancias políticas y sociales. La cobardía es explicable e incluso disculpable en el plano individual. Nadie está obligado a ser héroe y lo que admira es que haya tantos en el País Vasco, ya que todos los que se oponen al nacionalismo lo son hoy en Euskadi. Pero un partido no tiene derecho a ser cobarde. Un partido demócrata tiene la obligación de defender los principios democráticos y los derechos humanos por encima de sus intereses coyunturales. Y entre esos principios se encuentra el de defender la Constitución, en vez de apoyar a quienes tratan de dinamitarla. El Partido Socialista de Euskadi se ha rendido con armas y bagaje al llamado nacionalismo «moderado», cuyo objetivo es idéntico al de los radicales: conseguir la independencia. Un plan, como el de Patxi López, que habla de «tratados bilaterales entre el País Vasco y el Estado español» no es, como dice su autor, una alternativa al Plan Ibarretxe. Es una versión vergonzante del mismo. Con un Gobierno central callado como un muerto. Y el que calla, otorga. O sea que se ha rendido también. En Cataluña no es que se hayan rendido, es que han asumido las propuestas soberanistas. Dejándonos el regusto amargo de que los socialistas vascos y catalanes se sienten antes catalanes y vascos que españoles. Con el resto de sus compañeros, comenzando por los que están en el Gobierno, capitulando política y moralmente ante este desafío. ¿Es cobardía? ¿Es apego al poder, al darse cuenta de que sin los nacionalistas no podrían gobernar? Mucho me temo que sea algo peor: fanatismo, sectarismo, radicalización.

El PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero ha invertido la escala de valores y su primer objetivo no es mantener la cohesión de España, ni lograr su progreso material, ni siquiera favorecer a las clases que le apoyan. Es impedir que el PP vuelva a gobernar. A ello dedica todos sus esfuerzos y para ello está dispuesto a hacer lo que sea y aliarse con quien sea, incluidos quienes intentan destruir España. ¿A qué se debe esa obsesión más que objetivo político? Pues a su interpretación oblicua de la historia de España. Para estos socialistas, el PP representa las fuerzas conservadoras que siempre han mandado en nuestro país, manteniéndolo en la pobreza, la ignorancia y la tiranía. Hay por tanto que machacarle, que erradicarle, como sea y con quien sea. Habiendo algunos socialistas que, a estas alturas, pretenden todavía dar la vuelta a la guerra civil, invertir su resultado, con otros vencedores y otros vencidos. Así, ya no extraña tanto la alianza socialistas-nacionalistas. En Moncloa, se ve la política con la perspectiva de 1936: los nacionalistas eran entonces nuestros aliados contra Franco, ¿por qué no van a serlo ahora?

Pocas cosas hay más graves en política que equivocarse de tiempo y de enemigo. Y el gobierno Zapatero se está equivocando en ambas cosas. Ni el PP es el «Movimiento Nacional» ni España es la de 1936. Quien parece el mismo es el PSOE, o al menos la facción hoy a su frente. El PSOE se equivocó hace setenta años, al dejarse llevar por su facción más extrema y aliarse con los comunistas para implantar en España la revolución proletaria, frente a la revolución burguesa que perseguía la República. Por eso se alzó contra ella en el 34. Hoy vuelve a cometer exactamente los mismos errores. No intento, ni de lejos, pronosticar una repetición de los acontecimientos. Las circunstancias internas y externas han cambiado por fortuna tanto que hacen imposible que se repita aquella locura colectiva.

Pero lo que muy bien, o muy mal, puede ocurrir es que retrasemos la marcha que había tomado nuestro país en todos los terrenos. Que la estabilidad política se tambalee, que el progreso económico se frene y que su estructura territorial se quiebre. Todo porque para algunos sigue pesando más el pasado que el presente. Nuestro viejo problema. Nuestra falta de soluciones. Y cuando habíamos alcanzado una, el Estado de las Autonomías, nos empeñamos en destrozarla.

José María Carrascal esperiodista y escritor

¿Una incitación al autogolpe de Estado?
EDITORIAL Libertad Digital 28 Diciembre 2004

Esquerra Republicana de Cataluña propondrá en febrero al Ejecutivo socialista un pacto de un año de duración para asegurar la estabilidad del Gobierno, a cambio de varias contraprestaciones en materia de sanidad, transportes y educación. En el texto aprobado este lunes por los secesionistas catalanes, se marca como objetivo arrinconar al PP. Para los separatistas, “cuanto más estable sea el Gobierno del PSOE, más fácil será aprobar” el nuevo Estatuto catalán.

Por otra parte, según ha informado el diario El Mundo, el Gobierno de ZP se plantea incluir en la introducción de la Carta Magna la diferenciación entre 'naciones', 'comunidades nacionales', 'nacionalidades' y 'regiones', que el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, quiere llevar al artículo 2.

La falsificación de la identidad histórica de Cataluña y el País Vasco que, en plena deriva nacionalista, pretenden llevar a cabo socialistas vascos y catalanes con su propuesta de proclamar a estas comunidades autónomas como “nación” o “comunidad nacional” en sus respectivos estatutos de autonomía, no dejaría de ser un derribo de los pilares en los que se asienta la Constitución, por mucho que, para darle cabida, se modificara el preámbulo de nuestra Ley de leyes.

La contradicción y el disparate legislativo sería aun más notorio si el preámbulo de la Constitución conllevara una negación de lo que seguiría defendiendo el núcleo de su regulación legislativa. Así, mientras el preámbulo pasaría a informarnos de la existencia de varias naciones o comunidades nacionales, el artículo 2 seguiría proclamando que “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Ya es disparatado pretender que un estatuto de autonomía contradiga a nuestra Carta Magna, pero pretender “subsanarlo” ahora haciendo que sea el propio preámbulo de la Carta Magna el llamado a pulverizar el fundamento sobre la que esta dice asentarse, es el colmo de los gravísimos desatinos que nos inflige un gobierno presidido por Zapatero.

Además de ser buena muestra del nivel sin precedentes de entreguismo del que es capaz este gobierno ante el separatismo vasco y catalán, este globo sonda de tan fácil pinchazo, deja en evidencia, además, la profunda ignorancia de las más elementales nociones de derecho constitucional por parte de la dirección del Partido Socialista. Si bien los procedimientos de reforma serían diferentes, el apoyo del PP seguiría siendo indispensable, tanto si lo que se quiere cambiar es el artículo 2 como si es el preámbulo constitucional.

Vistas así las cosas, la oferta de los separatistas catalanes a los socialistas no es tanto una llamada a arrinconar al PP, como una clara incitación al Gobierno a llevar a cabo un asalto sin precedentes al Tribunal Constitucional para que acepte el pulpo como animal de compañía. A eso, o bien a hacer caso omiso a nuestro Estado de Derecho. Esperemos que este gobierno que encontró su legitimidad de origen tres días después del 11-M no ceda en el futuro a la tentación de llevar a cabo una fractura de la legitimidad en el ejercicio del poder. Los autogolpes no son admisibles ni en Venezuela ni en España. Y a eso conduce, ni más ni menos, la oferta que a ZP le ha hecho el interlocutor de ETA en Perpiñán.

Javier Rojo
Siete llaves al sepulcro de Voltaire
José García Domínguez Libertad Digital 28 Diciembre 2004

Calígula únicamente nombró senador a su caballo; Rodríguez, más audaz, ha hecho presidente de la Cámara Alta a Javier Rojo. Ayer habló –el del PSE, no el equino–. "El término comunidad nacional no rompe la Constitución", sentenció ese heredero de la Ilustración. El jamelgo del Emperador no hubiera respondido algo muy distinto si la Esther Esteban de la época lo hubiera interrogado sobre los fundamentos de las leyes de Roma. "Tiene un discurso claro y diáfano", concluía impresionada la reportera. "Tiene una afición a la química del fósforo que acabará haciéndolo muy apreciado entre los empresarios de la construcción", habrían escrito algunos de Claudio Druso Germánico si el invento de la imprenta se hubiese adelantado al siglo I.

"La patria", anota Jacourt en la entrada que dedica la Enciclopedia al término, "no es, como cree el vulgo, el lugar donde hemos nacido, sino el estado libre del que somos miembros y cuyas leyes garantizan nuestras libertades y nuestra felicidad". Y Voltaire añade: "En una verdadera patria, el individuo vive bajo la protección de las leyes y se siente una parte de la comunidad y de la soberanía". De ahí que Argüelles, al presentar a las Cortes el texto de la Constitución de Cádiz, gritara: "Españoles, ya tenéis patria". Y también de ahí que Rojo esté obligado hoy a proclamar: "Españoles, ahorita mismo os habéis quedado sin patria; puesto que, como el significado de las palabras no tiene ninguna importancia, vamos a proclamar la soberanía del País Vasco y de Cataluña en sus respectivos estatutos de autonomía".

Porque tiene razón Rojo, la expresión "comunidad nacional" no rompe la Constitución: simplemente, la dinamita. E introducir ese término de contrabando por la vía de dos leyes orgánicas que no requieren de mayoría reforzada para su aprobación, técnicamente, equivaldrá a un golpe de Estado. Otro. Una asonada progresista que, de triunfar, nos haría avanzar de un salto hasta 1886, donde nos espera Pi y Margall, el mentor doctrinal del actual presidente de la Generalitat. "España es una nación compuesta de antiguas naciones", es frase suya por la que no pudo cobrar derechos de autor, al quebrar el Estado tras el enfrentamiento bélico entre la comunidad nacional de Murcia y la de Cartagena.

Y si el putsch resulta la mitad de audaz que la ignorancia de Rojo, hasta podríamos adelantarnos más aún en el tiempo, y plantarnos ya en 1881. "El municipio", escribía entonces Pi y Margall, "es la nación por excelencia (…), la que, cuna de nuestros hijos y sepulcro de nuestros mayores, miramos siempre como primitiva patria". Si nos dejamos, a ese huerto nos acabarán llevando los progresistas y los rojos de Rojo. A la comunidad nacional de los aldeanos cejijuntos, la boina calada, y las siete llaves al sepulcro de Voltaire.

Constitución
Deambular por el preámbulo
Cristina Losada Libertad Digital 28 Diciembre 2004

Los dirigentes del PSOE insisten en que no importa el nombre de la rosa. Javier Rojo es presidente del Senado de la Nación española, pero en sus declaraciones a El Mundo, afirma que el término nación "en sí mismo" no le dice nada. No le parecería mal, pues, que lo usaran algunas, tal vez, todas, las Comunidades Autónomas. Si nada dice. Lo que importa, afirma, es el contenido. Esto viene a ser como aquella bizantina discusión sobre la forma y el fondo en las obras literarias, sólo que no hablamos de ficción, sino de realidades que afectan a los ciudadanos de lo que no dice nada. Los dirigentes socialistas se esfuerzan por que situemos la nación en la ficción.

Cela, en el prefacio o preámbulo a una de sus novelas, decía que después de darle muchas vueltas a lo que fuera o no una novela, había llegado a la conclusión de que lo es aquella obra que llevare estampado delante ese término. Cela, que era un maestro del lenguaje, conocía el valor de las palabras. Los socialistas no es que lo desconozcan. Al contrario, por eso se lo quieren quitar. Para que, convertidas en letras de sopa, como en el "poema de luz" esparcido por Madrid, puedan jugar con ellas como mejor les convenga.

El Gobierno quiere que el juego se desarrolle sin que parezca que hay algo en juego. De ahí que su aproximación a la reforma constitucional para satisfacer a unos y a otros, a unos más que a otros, tenga visos de paseo por un deambulatorio. Se rodea y se finge que no se toca la esencia. Y para esa operación de indirecto tocamiento, viene al pelo el preámbulo. Claro que, de entrada, hay una Nación española que no se la salta un deconstructivista sin entrenar. Lógico, pues se trata del sujeto constituyente, sin el que no hay Constitución. ¿Cómo roer ese hueso? No existe ninguna nación de naciones, pero ello no es óbice para inventarla. Si una vez reconocidas varias naciones, éstas acuden a las Naciones Unidas y piden la entrada en sociedad, ¿quién podrá negársela? Pero eso no va a ocurrir, pues dice Rojo que "la base de todo es la lealtad". Un pacto entre caballeros será así el pilar de la existencia de la nación-ficción. Adiós al imperio de la ley, que debe asegurarse, dice el Preámbulo, "como expresión de la voluntad popular".

Una voluntad a la que se le quiere hurtar su expresión sobre cambios que prometen un viaje de incierto rumbo, con el cuento de que, puramente nominales como son, no merecen la trapisonda del proceso previsto para las reformas importantes. Lo incierto del rumbo no preocupa. El presidente entiende que lo bueno del modelo del 78 era que "los propios constituyentes desconocían cuál sería el resultado exacto al que conduciría" veintiséis años después. Pero lo de la Nación lo tenían más claro que él. De esta nueva aventura constitucional sí puede predecirse, si no el final completo, sí el efecto desconcertante y malquistador.

Pero se aplacará el reñidero, dicen, con pequeños retoques. La canción del Gobierno nos susurra que no nos preocupemos, ni nos pongamos alarmistas ni estupendos, que aquí paz y después gloria. El éxito de Rodríguez radica en que ha prometido que no vamos a tener problemas. Lo cumple diciendo que no los tenemos. Evitándose, y evitándonos, enfrentarse a ellos. Ceder y decir que no tiene importancia. Deambular por los preámbulos y los ángulos. El secreto de ZP es que ha dado con el músculo flojo del Zeitgeist: la comodidad. ¿Su canción? "Don’t worry, be happy".

La difícil ejecución presupuestaria
Alberto Recarte Libertad Digital 28 Diciembre 2004

Gastar legalmente es difícil; es preciso hacer concursos, tener planes, seguir de cerca la tramitación administrativa. En resumen: ser competente y tener ganas de trabajar. Y son muchos los ministros incompetentes. El Congreso ha aprobado los Presupuestos Generales del Estado para 2005, tras ser rechazados por el Senado, pero parece que se han introducido modificaciones ilegales, que intentarían paliar las incoherencias del proyecto que aprobó en primera instancia el Congreso, tras el rechazo a todas las enmiendas introducidas en el Senado. Al margen de este dato, que confirma la deriva antidemocrática de la coalición PSOE-IU-nacionalistas, el secretario de Estado de Hacienda y Gasto Público, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha dado a conocer la marcha del presupuesto correspondiente a 2004. Al margen de sus desafortunadas declaraciones, en las que, directamente, ha faltado a la verdad, al declarar que el déficit de 2004 está provocado por la necesidad en que su Gobierno se ha visto de introducir como gasto el acuerdo con la Junta de Andalucía y de computar como gasto una parte sustancial de la deuda de Renfe, —operaciones ambas que podían haberse hecho antes, o no, en función del acuerdo, o no, con la Junta de Andalucía y de una decisión de Gobierno de dónde reflejar la deuda de Renfe—, al margen de esa afirmación falsa, hay datos que también ayudan a comprobar cómo gobernaba el PP y cómo lo está haciendo el PSOE.

1º) Los ingresos presupuestarios son superiores a los programados. El Gobierno del PP, prudentemente, siempre minimizó los posibles ingresos tributarios, para evitar alegrías a los gastadores y para dar un margen al Gobierno que resultara elegido tras las elecciones. Es posible que, en conjunto, se recauden más de 6.000 millones de euros más de los presupuestados, porque tanto los ingresos por sociedades como por IVA están aumentando fortísimamente.

2º) El gasto público estatal, responsabilidad del Gobierno del PSOE en este año 2004, va a ser menor de lo programado, con excepción de esos gastos excepcionales correspondientes a Andalucía y Renfe, que el PSOE ha decidido contabilizar como gasto en este año. Pero, al margen de este ejercicio de contabilidad creativa, el gasto, en particular el de inversión, no crece lo programado. Y no lo hace porque gastar legalmente es difícil; es preciso hacer concursos, tener planes, seguir de cerca la tramitación administrativa. En resumen: ser competente y tener ganas de trabajar. Y son muchos los ministros incompetentes.

En conjunto, por tanto, el déficit será menor que el 1,8% del PIB anunciado hace unos meses por el Gobierno. Pero por razones que poco tienen que ver con el buen hacer de este Gobierno.

Perversiones intelectuales
No sólo los políticos mienten
Pío Moa Libertad Digital 28 Diciembre 2004

Esta equiparación entre mentiras y políticos de un régimen totalitario y de un régimen democrático constituye de entrada un perfecto engaño, al disimular el hecho de que el primero se basa institucionalmente en la mentira Una forma de mentir consiste en equiparar cosas muy distintas. Por ejemplo, en un artículo de El País dedicado a las mentiras y alejamiento de los políticos respecto de la sociedad, Ignacio Sotelo equiparaba a los dirigentes de las antiguas dos Alemanias. Kohl sería un mentiroso que se creía sus propias mentiras porque "estaba tan persuadido de las virtudes milagrosas del capitalismo que eliminó de un plumazo la economía estatalizada, aun al precio de arrasar toda la infraestructura industrial, porque en poco tiempo las fuerzas del mercado producirían una prosperidad generalizada". Como para compensar, también critica a los políticos de "la antigua República Democrática Alemana", la cual "se derrumbó como castillo de naipes, al actuar los dirigentes como si fuera verdad la propia propaganda. La mayor parte de la población era consciente de que a la mayor brevedad había que llevar a cabo reformas, menos la gerontocracia gobernante, convencida de que para salir del atolladero bastaba con las viejas políticas". Esta equiparación entre mentiras y políticos de un régimen totalitario y de un régimen democrático constituye de entrada un perfecto engaño, al disimular el hecho de que el primero se basa institucionalmente en la mentira, mientras que en el segundo la mentira puede ser denunciada y costarle el puesto al político de turno.

Obsérvese además la tosca manipulación con respecto a Kohl: no le atribuye una creencia en las virtudes del capitalismo –bien obvias para quien compare los balances de las dos Alemanias–, sino en unas "virtudes milagrosas", de las que ni Kohl ni nadie tiene la menor idea. Hablar así es deshonesto, y su objetivo de desacreditar la democracia queda claro en la reverente alusión a la "República Democrática Alemana" el estado policiaco de la ex Alemania oriental. Al llamarla así, Sotelo acepta y promueve la mentira brutal sintetizada en ese título. Nuestro autor parece creer que aquel régimen, bien simbolizado por el muro de Berlín, no debía haberse derrumbado sino consolidado mediante oportunas reformas. La manipulación culmina en el curioso aserto de que la tiranía cayó "al actuar los dirigentes como si fuera verdad su propia propaganda". ¿Y por qué no se derrumbó antes, habida cuenta de que los dirigentes actuaron así durante nada menos que 45 años? La evidente causa del derrumbe fue el ansia de libertad de las gentes en un momento de debilidad del sistema, causado por las reformas que estaban hundiendo el irreformable sistema en la URSS… de la cual no era la "República Democrática" más que un satélite. Peculiarísimo el análisis de un intelectual que desea convencer a los políticos de los perjuicios de la mentira.

El mismo rancho encontramos cuando dirige su atención a España: "Así como Felipe González y los suyos siguen negando hasta el día de hoy que incluso los condenados por sentencia firme tengan algo que ver con los GAL, o con el uso indebido de los fondos reservados, José María Aznar y los suyos niegan la evidencia de que entre el 11 y el 14 de marzo trataron de desinformar a la opinión pública, al insistir en una "línea de investigación de ETA" que no pudo existir por faltar hasta el indicio más insignificante en que basarse". Pero hay una diferencia muy sustancial entre una actividad delictiva como la del PSOE y un error parcial y muy explicable del PP, basado en muchos indicios, algunos de los cuales subsisten, sobre la autoría o complicidad de la ETA. Además, Sotelo miente al sugerir que el gobierno sólo investigó a la ETA, cuando desde muy pronto tomó en cuenta la pista islámica y lo hizo público.

La perversión de equiparar un delito con un error relativo se completa con el olvido de la verdadera mentira de aquellos días, la urdida por el PSOE, con ayuda de partidos que pactan con el terrorismo y se benefician de él, para desviar la culpa de los asesinos y cargarla sobre el gobierno. Tanto la ETA como el terrorismo islámico son enemigos jurados de la democracia y de España, y la única diferencia en relación con el 11-M consiste en que, si los criminales eran islámicos, la izquierda y los nacionalistas podían manipular a la opinión pública en perjuicio del gobierno y beneficio de los terroristas, cosa ya imposible en el caso de la ETA. Y así ocurrió.

Con tal habilidad analítica se entiende que Sotelo termine felicitando a Rodríguez por el hecho de que nadie recuerde un discurso ni una frase de éste durante los años de la Gran Corrupción, de los ataques a la independencia y separación de los poderes, de las maniobras contra la prensa independiente, de la combinación del crimen de estado y la claudicación con el terrorismo, etc. Rodríguez sólo ha destacado en las intrigas internas del partido, pero todo ello le parece a Sotelo una prueba de "inteligencia y discreción", de conducta "sabia". Nuestro deslumbrado analista asegura, en fin: "Nadie negará que una de las preocupaciones dominantes de Zapatero desde que fue elegido secretario general, y que ha reiterado sin cesar desde que es presidente, es abrir Gobierno y partido a la sociedad". "Nadie negará", asegura osado. ¿Se abre a la sociedad a base de hostigar las creencias y sentimientos religiosos de la mayoría de los españoles, de promover un sistema francamente deseducativo en la enseñanza, de premiar a los terroristas islámicos y aliarse con los cómplices morales y políticos del terrorismo etarra y con los separatistas…? Seguramente sí, pensará el de la República Democrática Alemana, gigantesca mentira en tres palabras.

Se sale de esta crítica el examen de las recetas esbozadas por el articulista, algo ingenuas aunque no del todo insensatas, con vistas a mejorar la vida parlamentaria. Baste indicar que él ensalza como una deseable manifestación de "socialismo de los ciudadanos" la actuación de la señora Manjón, una burda explotación del dolor para exculpar a los terroristas y atacar a los políticos en general, pero a los del PP muy en particular.

Annus horribilis
Lorenzo CONTRERAS La Razón 28 Diciembre 2004

¿Habrá que imitar a la Reina de Inglaterra y llamar a 2004 nuestro «annus horribilis»? Una expresión muy vista, muy oída, pero elocuente. Una acuñación verbal que sirve para describir lo que hay o lo que ha habido. El problema es que 2005 puede ser tan «horribilis» como el año que ahora termina. Naturalmente se piensa en el 11-M y su rastro de tragedia. Pero hay algo más que el recuerdo de esa fecha fatídica. Sucede que, tras el cambio del poder en Cataluña, se ha establecido una sinergia nacionalista perturbadora y disgregadora de España (más que nunca) entre Cataluña y el País Vasco. Entonces el año 2005 puede representar un incremento del peligro. El Rey, en su mensaje navideño, ha reclamado para la Corona lo que el Gobierno tanto le regatea: su papel arbitral y moderador en el funcionamiento de las instituciones.

Suena bien, evidentemente, esa pretensión regia, que, por otra parte, la Constitución reconoce en el artículo 56. Los expertos dicen que en una monarquía parlamentaria el Rey no habla en sus grandes comparecencias con voz propia. Ocurre, sin embargo, que Don Juan Carlos tiene la destreza de salvar ubicuamente lo que constantemente, desde el Gobierno, se le regatea en la práctica. Y al monarca se le ha entendido muy bien su preocupación por preservar «la unión solidaria de las tierras de España». Sólo que se barrunta cada día más el golpe estatutario. Ya lo avisó Maragall en una entrevista periodística reciente: «Nunca vamos a cerrar el modelo de Estado», porque «el día que lo cerremos nos caemos» y pretender poner término a este proceso sería tanto como decretar «la muerte de la criatura». O sea, el proyecto de independencia más o menos encubierta. Ya Javier Arzalluz dio claramente el anuncio del que no es traidor: esperar, pero no renunciar.

Y en la espera se está. Ahora existe lo que Karl Schmitt denominó «la niebla de los nombres». Mientras se gesta el golpe estatutario, que Zapatero se tragará como un buñuelo de Pascua, se pervierten las palabras. De la comunidad de naciones se pasa a la comunidad nacional. Pero no para describir lo que obviamente es España, sino para sustituir el término «nación» aplicado, por ejemplo, a Cataluña, por la expresión ya anticipada. Togliatti, el líder comunista italiano más inteligente que hubo, incluso más que Gramsci, habló sobre la conveniencia de reemplazar palabras determinadas por otras que den menos miedo. Sin embargo, el miedo es libre, y, como dijo Muñoz Seca en su hora de la verdad, iba a ser lo único que no le quitaran. Y el sincero patriotismo español tiene miedo. O alarma, que viene a ser igual. Para amortiguar el miedo, o la alarma, Carod-Rovira propone no hablar de autodeterminación, ¿para qué?, si lo que importa es establecer que lo que digamos «los catalanes» (o sea, los nacionalistas) es la voluntad de Cataluña.

La estrategia de Ibarreche
Antonio MARTÍN BEAUMONT La Razón 28 Diciembre 2004

El próximo día 30, con millones de españoles más pendientes de los preparativos de la bienvenida del Nuevo Año que de otra cosa, el lendakari vasco someterá a votación en el Pleno del Parlamento de Vitoria su plan para hacer del País Vasco una Comunidad «libremente asociada» a España que puede reclamar, cuando lo desee, su independencia. Eso sí, Ibarreche sabe ahora que presenta su plan para perder, si bien cree que la derrota del penúltimo día de 2004 será su victoria en 2005.

Y es que salvo sorpresa de última hora, el plan, que pretende constituirse en nuevo Estatuto de autonomía para sustituir al de Guernica, no pasará el trámite del Parlamento vasco, donde necesita el apoyo de 38 diputados (la mayoría absoluta) pero sólo logrará el apoyo de 36, los diputados del Tripartito vasco.

¿Pero por qué cree Ibarreche que su derrota esta Navidad será su victoria en 2005? No olvidemos que antes del mes de junio el lendakari tiene que convocar nuevas elecciones autonómicas. El PNV, con seguridad, se presentará ante el electorado nacionalista en primavera con el derrotado plan bajo el brazo para solicitar una mayoría absoluta que le permita superar el trámite en el nuevo Parlamento de Vitoria. Tampoco hay que perder de vista que la ilegalizada Batasuna esta vez no estará presente en la cita electoral.

¿Y qué hará Ibarreche si supera algún día la mayoría absoluta requerida del Parlamento de Vitoria? El plan correrá a la sazón, inicialmente al menos, la suerte de cualquier reforma de Ley Orgánica ante las Cortes Generales –pretende sustituir una Ley Orgánica como es el Estatuto de Autonomía actualmente vigente–. Lo que ocurrirá, a no ser que PSOE o PP enloquezcan de repente, es que no obtendrá la mayoría absoluta necesaria en el Congreso de los Diputados, con lo que desde Madrid será devuelto a Vitoria. Precisamente entonces es cuando la estrategia del PNV cobra toda su tensión.

El nacionalismo, seguramente, acusará «a Madrid» de falta de sensibilidad ante los deseos de los vascos libremente expresados por su Parlamento autónomo. Seguidamente, para aún reafirmar más ese victimismo tan necesario en toda estrategia nacionalista, Ibarreche convocará el traído y llevado referéndum. O sea, una nueva vuelta a la rueda política del PNV de confrontar instituciones en su marcha hacia la añorada independencia.

RAJOY LEVANTA LA VOZ
Por Fernando FERNÁNDEZ ABC 28 Diciembre 2004

Ante el silencio del presidente del Gobierno y su presunta simpatía por la generalización de un concepto evanescente como el de comunidad nacional, Rajoy trazó ayer la raya en la reforma constitucional: que no cuenten con el Partido Popular para modificar su preámbulo y liquidar la idea de España como nación. Y colocó las cosas en su sitio; en el punto de equilibrio alcanzado por consenso abrumador en la Transición para acomodar todas las sensibilidades y no sólo las nacionalistas. Con una expresión afortunada, «ni españoles vergonzantes, ni nacionalistas templados», Rajoy reclamó su derecho a sentirse orgulloso de ser español y marcó los límites de lo que el Gobierno puede esperar de los populares en ese camino hacia ninguna parte en que parecen haberse convertido las reformas constitucional y estatutaria.

La deriva nacionalista preocupa al propio Gobierno, que anda mandando veladas amenazas de veto si las Comunidades Autónomas se exceden. Pero tan celoso de su cuidada imagen de hombre cordial y dialogante, el presidente Zapatero está como ausente, missing que dirían los cinéfilos. Superado por los acontecimientos, ha optado por confiar en la Bruxa de Sort de unos socios parlamentarios que le han dado pocas muestras de responsabilidad y más de un ejemplo de ventajismo y oportunismo. Por eso es tan de agradecer que Rajoy se pronuncie con firmeza constitucional. No lo tiene fácil el presidente de los populares, pues son muchos los interesados en ese proceso de rescribir la historia nacional a voluntad, o a golpe de aritmética electoral, con que se dibuja el nuevo caciquismo. Muchos incluso en su propio partido. Pero convertirse en alternativa creíble de gobierno supone mirar al futuro y perder el miedo a defender las idea propias. Aunque implique cambiarle la agenda al Gobierno y enfrentarle a la obligación de elegir entre reformas sensatas, duraderas y apoyadas en la inmensa mayoría del pueblo español que votó a los dos grandes partidos nacionales, o el aventurerismo de una mayoría electoral coyuntural e inestable, que ofrece una España de retales con los despojos del Estado que van soltando los nacionalistas en su estrategia de separación creciente. Rajoy lo dejó claro en Irún. El Gobierno tiene ahora la palabra.

Día de paripé
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 28 Diciembre 2004

Comprenderá usted, mi admirado Javi Madrazo, que en fecha tan señalada como la presente no tenga más remedio que escribirle. Hoy es el día de los Inocentes y usted ya nos había gastado su inocentada la víspera al contarnos que «en un escenario de paz sería bueno un gobierno PSE-Batasuna-Ezker Batua», el sueño de Eguiguren: un tripartito a la catalana, donde Patxi López haría de Maragall, Arnaldo Otegi de Carod-Rovira y usted mismo de Joan Saura. Lo dice después de admitir que un gobierno como el catalán no es factible, «porque Batasuna no es ERC». Resulta llamativo que no considere chusca su propia equiparación a Saura, aunque más sorprendente parecería aún que Saura no protestase, invocando el argumento de que la misma comparanza jode.

Ustedes aprobaron el plan Ibarretxe en comisión y pasado mañana van a votarlo en el Pleno del Parlamento. Si Batasuna cumple su anuncio y el de ETA, que es quien cuenta, no saldrá. Todo el mundo lo tiene asumido. Su patrón en el Gobierno lo reconvertirá en programa para las elecciones de mayo. El PSE seguirá adelante con su papel, es de suponer que añadiéndole sintaxis y sociedad y restándole comunidad nacional, y usted se encontrará metido en una coalición en la que apoya el programa de PNV-EA. ¿Recuerda sus primeros pasos en Izkierda Unida? Proponían lemas como «koherentzia» y no se cansaban de repetir la salmodia de Anguita, «programa, programa, programa». Si de facilitar la tramitación se trataba debió apoyar la conversión del plan en proyecto de ley el 25 de octubre de 2003, en vez de obligar a Juan Josué a presentarlo como artefacto jurídico y, para compensar, acompañarle en procesión al Parlamento, haciendo el paripé.

Todo en usted parece un paripé, de ahí que le escriba en el día de las inocentadas. Podría ser en carnavales, pero la actualidad manda. Paripé fue su rescate de la memoria antifranquista y la solidaridad con las víctimas de la dictadura, mero gesto sin dotación suficiente que había encendido la ilusión en un puñado de octogenarios, para defraudarlos después y echar las culpas a terceros. Paripé es esa memoria guerracivilista que cultiva mientras amnistía asesinatos más cercanos en el tiempo.

«Entre un ejecutivo PNV-EA-EB y uno PSOE-PP, me quedo con el primero», dice, pero también le parece bueno un gobierno PSE-Batasuna-EB. No establece preferencias claras entre lo que tiene y la posibilidad de gobernar codo a codo con Ternera en situación de paz. Lo comprendo. Hace algún tiempo que Izkierda Unida es una ONG cuyo primer objeto social es su propio cargo, su puesto de trabajo. Madrazo, qué puestazo.

El PSOE y las víctimas del terrorismo
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 28 Diciembre 2004

En los primeros años de su Gobierno, los socialistas se desentendieron de las víctimas del terrorismo. La ministra Fernández otorgó ayuda a las más insólitas asociaciones y la negó a los damnificados por Eta. Total, se dijo la ministra, la mayor parte de esas víctimas son militares, guardias civiles y gentes aún peores, pues que se las entiendan como puedan. Menuda desfachatez pedir dinero al Gobierno democrático una pandilla de fachas, porque esos chicos del norte hayan ejecutado a algunos individuos pertenecientes después de todo a la escoria de la sociedad. En el ABC verdadero organicé yo, como respuesta a la juerga de la ministra, una recaudación colectiva que cerramos al alcanzar los 500 millones de pesetas, aportados en unos días por más de 60.000 personas. La Asociación de Víctimas del Terrorismo sólo había pedido diez, que Matilde Fernández les negó, porque naturalmente quería dedicar ese dinero a mejores destinos como el «Seminario para el estudio de la lenteja de Renca», los «Amigos del caviar con tapas» o la «Asociación para el cultivo de la margarita en Lesbos». Para la ministra merecían subvenciones, antes que las víctimas del terrorismo, los travestidos, trileros, rateros, chaperos, putitas, sarasas, pederastas, prostitutos, chulos y otras gentes democráticas de alegre vivir.

Justo es reconocer que el PSOE no hacía otra cosa que dar continuidad a la política de UCD de ignorar o marginar a las víctimas. Algunos de los acomplejados dirigentes ucedistas, temerosos de que «El País» les tachara de fascistas, que es lo que habían sido con Franco, parecían más cerca de los verdugos que de las víctimas, a las que enterraban de madrugada y de forma vergonzante. Leopoldo Calvo-Sotelo reaccionó contra aquella política y presidió funerales y entierros.

Tras el éxito de la suscripción pública de ABC, el PSOE modificó su política y poco a poco fue atendiendo a las víctimas del terrorismo. Como, aunque lo nieguen, los socialistas saben que el 11-M les dio el poder, ahora se están volcando. Con algún descaro, porque dedican sus esfuerzos a las víctimas del atentado atroz de marzo y posponen, en ocasiones, a las de Eta. Hay que exigir un trato igual para los que sufrieron el 11-M y para los damnificados por el atentado en Hipercor; para los heridos, tullidos, minusválidos y familiares que a lo largo de los años padecieron la vesania de Eta, incluso aunque pertenezcan a la Guardia Civil o a los Ejércitos españoles.

LA MARAÑA DE ZAPATERO
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  28 Diciembre 2004

ASEGURAN los hagiógrafos de José Luis Rodríguez Zapatero, que no son pocos, que el líder socialista, para bien y para mal, no se corresponde con los modelos clásicos a los que estamos acostumbrados por experiencia, lecturas y observación de los del exterior. Es muy posible que tengan razón, si bien es verdad que el argumento de la singularidad -o de la rareza- igual sirve para el más encendido de los elogios que para la más acerada de las críticas. Personalmente no tengo ningún reparo en aceptar la hipótesis de Zapatero como acuñación única, y hasta irrepetible, en el muestrario político español. Un hombre que, en el poder, en un estado de gracia que le regalan los asistentes parlamentarios que compensan su minoría y con una Oposición tan ausente e inexplicable como la que maneja en exclusiva el PP, no utiliza las páginas del BOE -¡una ley en nueve meses!- es, sin duda, un caso a considerar como excepcional.

Tras la zafiedad formal de José María Aznar, que fue mucha, Zapatero obtuvo un gran crédito ante la opinión pública en aras de lo que sus adictos cantan como talante y es, con más precisión y clasicismo, lo que antes se llamaba buena educación; pero ¿bastan las maneras como energía capaz de mover la máquina del poder al ritmo deseado y en la dirección conveniente? Evidentemente, no. Así, de concesión en concesión, de gesto en gesto, de carencia en carencia y, además, poco y mal acompañado, el maestro del talante va acreditando escasez de talento y tejiendo en su entorno una maraña que, especialmente en lo que afecta a los asuntos autonómicos, no permite presagios de esperanza. Hay que enfrentarse a la responsabilidad del momento. Como decía el cura de mi pueblo, haz lo que debas aunque debas lo que haces.

Para mayor inquietud, en donde más se enreda y oscurece la maraña de Zapatero es en Cataluña, el lugar de donde le viene la fuerza que le permite gobernar. Él y Pasqual Maragall sabrán los matices y la profundidad de su pacto de poder, del mismo modo que Maragall conocerá los que aglutinan al tripartito; pero los hechos, siempre más sinceros que las personas, resultan evidentes y testimonian una escalada disgregadora de la unidad nacional que, junto con la vasca, resulta inquietante hasta para un observador poco apasionado en la idea de España. Dando por buena la sinceridad del presidente del Gobierno, ¿cómo puede utilizarse el talante como herramienta eficaz para negar la bilateralidad en las relaciones Cataluña-España tal y como pretende, entre otras lindezas, el proyecto de Estatut que ahora anima al Parlament y es, de hecho, la tasa que Maragall debe pagarles a sus socios, especialmente a ERC, por haber llegado a president cuando las previsiones de la lógica ya descontaban su protagonismo político y, al margen de su intimidad, le reservaban para lo que en Castilla llaman sopitas y buen vino? Fausto se debe al diablo, su pacto le esclaviza.

EL PRESIDENTE Y LA PRESIDENTA
Por Jaime CAMPMANY ABC  28 Diciembre 2004

EL precio que le hacen pagar a Zapatero algunos exaltados nacionalistas catalanes y vascos por sus votos es un precio excesivamente alto. Es un precio a todas luces abusivo, fuera de toda razón y de cualesquiera evaluaciones que no terminen en pagar sin tasa y sin límite para seguir siendo presidente del Gobierno. Se trata de comprar La Moncloa a toda costa.

Alguna vez tendremos que poner negro sobre blanco el catálogo de cesiones y concesiones que lleva entregadas Zapatero al nacionalismo radical a cambio de los votos parlamentarios de los «quatre gats» de la «esquerra» republicana. Nunca tan pocos consiguieron tanto en esta democracia, y tal vez en cualquier otra. Desde la cancelación del Trasvase del Ebro, insolidaridad más catalana que aragonesa, a la aquiescencia para desmantelar el Archivo de Salamanca, hay una larga lista de gatuperios zapateriles.

Los dos últimos disparatados proyectos vindicativos de los nacionalistas rabiosos del País Vasco y de Cataluña son el Plan Ibarreche de la «cosoberanía» y el «Estado asociado», de un lado, y el Estatuto catalán de la «nacionalidad», «comunidad nacional» o la «nación» dentro de otra nación, del otro. Ante el disparate intragable e impotable del Plan Ibarreche, Zapatero se salió por las peteneras de otro Plan, que era prácticamente el mismo, pero con seltz. Y ante el proyecto de Estatuto catalán, amasado por los dos compadres Carod-Rovira y Maragall, encontraron entre todos la denominación de «comunidad nacional» para evitar el término más claro al que apunta esa suerte de eufemismo o de ringorrango, que no es otro que el de «nación».

Señores, aquí entre ese fárrago semántico que manejan de manera tan ignorante, pero tan pícara, los nacionalistas y Zapatero, late claramente un problema de soberanía y, al menos, un deseo de establecer la desigualdad y jerarquización entre los territorios de España y entre los españoles. Se trata sencillamente de llevar a la Constitución de España el principio de su desmembración, empezando por reconocer en ella la existencia de territorios con unos privilegios y unos grados de soberanía que otros territorios no disfrutan.

Y si no fuera así, ¿para qué tanto empeño en modificar el texto constitucional en ese punto? Una de dos: o la modificación no altera ni rompe el principio de la soberanía nacional única, la de todo el pueblo de España, y en ese caso el proyecto se queda en una bagatela semántica, o lo que se intenta es, como claramente piden Ibarreche y Carod-Rovira, introducir una definición que permita fundamentar el derecho del País Vasco y de Cataluña a decidir su propio destino como nación (o comunidad nacional) y como pueblo soberano. O sea, el rompimiento de la unidad de España y su descomposición.

Lo más preocupante de todo esto es que Zapatero dice que a él le «gusta» eso de «comunidad nacional» y la magistrada María Emilia Casas no encuentra inconveniente alguno para la reforma de la Constitución en ese sentido. Y el uno es presidente del Gobierno y la otra es presidenta del Tribunal Constitucional. O sea, quien tiene obligación de defenderla y quien tiene el deber de aplicarla. ¡Pobre Constitución! Pronóstico reservado.

ESPAÑA Y EL CAMBIO DE MILENIO
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  28 Diciembre 2004

A España no le ha sentado bien el cambio de milenio. La cosa ya empezó en la anterior legislatura. Los errores del Gobierno, más de imagen y sensibilidad que de fondo, fueron elevados por la oposición socialista casi a la categoría de crímenes de Estado. El Gobierno reaccionó, en principio, mal a la catástrofe del «Prestige», pero ni fue responsable de ella ni dejó de atender a los perjudicados. Gestionó muy mal el accidente del Yakolev y le faltó sensibilidad hacia los familiares de las víctimas, pero tampoco fue responsable de él. Aznar se equivocó en la foto de las Azores (de la que estuvo ausente nada menos que el anfitrión), pero adoptó, con la información de la que disponía, la actitud más favorable a los intereses de España. La oposición insinuó hasta la posibilidad de la existencia de crímenes contra la Humanidad, añadiendo errores más graves al error. Había sin duda precedentes de críticas extremas contra los Gobiernos. Las padecieron Suárez, Calvo-Sotelo y González. Mas en este último caso fueron acompañadas por sentencias firmes.

Aun así, hasta ahora no se había producido un ambiente de ruptura del espíritu de la transición como el que vivimos. Nada de lo anterior es comparable a lo que está emprendiendo el nuevo Ejecutivo. Los males han cambiado de naturaleza. Antes se había agredido al Gobierno; ahora se intenta destruir a la oposición. Y ésa es una vía que conduce al totalitarismo y a la destrucción de la democracia. A la vez, se ha emprendido una estrategia de hostigamiento contra las convicciones cristianas de la mayoría de los españoles, y no sólo contra las posiciones de la jerarquía de la Iglesia Católica. También se ha dilapidado buena parte del crédito de nuestra política exterior. Por si esto fuera poco, se ha reavivado el revanchismo, la apelación a la guerra civil y al franquismo, en contra del espíritu de concordia que presidió la transición. Lo que dijo Guerra más bien de boquilla parece empeñado Zapatero en hacerlo realidad. Pero una vieja nación no se troquela a antojo desde el salón del Consejo de Ministros y a golpe de legislación.

Pero quizá lo más inquietante de todo sea el irresponsable empeño por proceder a la liquidación del consenso reformista que llevó a la aprobación de la Constitución. Se diría que el socialismo gobernante quiere pasar de entenderlo como puerto de llegada a convertirlo en estación de tránsito. La mediatización de la Justicia y la reforma de algunos Estatutos de Autonomía pueden convertirse en jaque mate a la Constitución. Y si algunas palabras son tan ambiguas o polisémicas, ¿qué necesidad hay de cambiarlas por otras de igual naturaleza? Pero la polisemia tampoco es absoluta, y una cosa es reformar la Constitución (si se hace legalmente y, a ser posible, con un grado de consenso equivalente al que obtuvo su aprobación) y otra su destrucción y el rompimiento de la unidad nacional. Se diría que algunos pretenden destruir España para que pueda seguir existiendo. Entiendo que haya quienes piensen que exagero y me equivoco. Ojalá así sea. Todo esto podría no ser tan inquietante, aunque no lo creo. Quedaría aún algo así como la prueba del nueve de los males de España: mientras se alarma quizá la mitad de los españoles, viven bajo una eufórica alegría sus enemigos declarados, algunos de ellos socios del socialismo en el tripartito catalán, y los mismos y otros más, sus apoyos en el Gobierno de España. Que contribuyan a gobernar nuestro país quienes aspiran a destruirlo, al menos debe mover a la inquietud. Siempre es posible que el Gobierno rectifique o, en caso contrario, que lo haga el pueblo en las urnas. Mientras tanto, a España no le ha sentado bien el cambio de milenio.

Los que no somos el Rey
Iñaki EZKERRA La Razón 28 Diciembre 2004

Se esperaban y deseaban las alusiones del Rey a la unidad de España en su discurso navideño. Cumplía así una obligación –la que le encarga explícitamente la Constitución de 1978 a la Institución Monárquica– e intentaba calmar los ánimos ante la amenaza secesionista que ya es el eje del debate nacional no sólo gracias al gallinero de los nacionalismos periféricos sino a los alientos que desde los palcos del poder se les dan a esos nacionalismos. Se esperaba también una positiva reacción del PSOE frente a ese discurso, tal y como ha sucedido. Pero uno se acuerda de pronto del extraordinario abucheo que sufrió hace sólo unas semanas un representante del PP por hacer idénticas invocaciones a la unidad de la Nación aprovechando la visita de Zapatero al Senado. De pronto uno se acuerda de las ilógicas palabras con las que en esa ocasión Zapatero zanjó la discusión en la Cámara Alta y que cito de memoria: «Ya es hora de que ustedes dejen de sembrar la confrontación, la crispación y la división haciendo polémica con las cuestiones que nos unen».

No voy a detenerme en el absurdo que supone afirmar que nos une una cuestión como la de la unidad nacional, que hoy es precisamente la que nos separa, la que nos inquieta y sobre la que algunos nos obligan a pasar todo el santo día discutiendo y dando argumentos que la reformulen; cuestión en cuya solución mágica Zapatero centró su campaña electoral a las generales del 14-M y que es la que ha hecho posible la existencia política y mediática de Carod-Rovira. Voy a detenerme únicamente en las positivas valoraciones que hace el PSOE del Discurso Real y que desafían a la más elemental lógica. ¿Cómo esas mismas palabras que en boca de un senador del PP sugerían división, crispación y confrontación para el partido gobernante hace unas pocas semanas sugieren hoy en boca del Rey moderación, coherencia y espíritu conciliador? ¿Qué clase de arbitrario, discriminatorio, inconsistente y voluble criterio hace loable o despreciable un mismo mensaje según quien sea su mensajero? ¿Es este salto en el vacío el fruto del fracaso de unos planes de enseñanza que han ido apartando progresivamente la Lógica de la formación del individuo? ¿Es el Gobierno la gloriosa encarnación de esa carencia? ¿No son más racionales los nacionalistas que rechazan la invocación a la unidad nacional venga de donde venga? Además de un reto a las reglas del silogismo se detecta en esta incongruencia un clasismo inaudito en el partido de Pablo Iglesias. Resulta curioso que los «socialistas» incurran en ese servilismo de sainete que le ríe al señorito el chiste que juzga una ordinariez en labios del bracero. Si el Rey muestra un gran talante al apelar a la unidad de España, el mismo talante tendremos quienes hacemos esa apelación en el Senado o en un periódico. ¿No cree el PSOE que, aunque los demás no nos apellidemos De Borbón y Borbón, también tenemos nuestro corazoncito?

No es miedo, es pavor
Ignacio Villa Libertad Digital 28 Diciembre 2004

No es fácil recordar un Gobierno en la reciente democracia de España que se haya deteriorado tanto en tan poco tiempo. Este Ejecutivo parece decidido a conseguir lo antes posible otro "preciado trofeo": quemar etapas políticas a velocidad de vértigo.

El Gobierno Zapatero tiene el próximo 20 de febrero su primer gran examen político. Nos estamos refiriendo al referéndum sobre la Constitución europea. Zapatero quiso en su momento ser mejor que nadie y decidió que España fuera el primer país que ratificara la Constitución europea. Al final sus ganas pueden terminar en un disgusto. Y es que un presidente del Gobierno no puede ir por la vida con discursos cursis y palabras vacías. Gobernar es estrategia, es gestión pero por encima de todo son los principios; y en esta legislatura por el momento esos principios no aparecen por ninguna parte.

Encima, ahora que se ven con el agua al cuello pretenden pasar la responsabilidad al Partido Popular, aunque esta vez no cuela. Es verdad que José María Aznar cuando era presidente del Gobierno se comprometió llevar a referéndum la futura Constitución europea, pero entonces el texto se estaba negociando, España todavía no era un ejemplo de renuncias, nuestro país pertenecía al "núcleo duro" y el propio Aznar era un insobornable defensor de los intereses españoles.

En poco más de ocho meses las cosas han cambiado estrepitosamente. Zapatero se ha colocado en el vagón de cola europeo, ha enfadado a los que deberían ser socios naturales de España, renunció a Madrid como sede de la firma de la Constitución y ahora, ante el peligro de que el Referéndum sea un fracaso, dice que la culpa es del PP y que la derrota sería para Europa.

En Moncloa ya no tienen miedo, es pavor lo que sienten ante el 20 de febrero. Los españoles no son tontos y saben de sobra que Zapatero tardará minutos para colocarse la medalla del triunfo en caso de que gane el "sí" en las urnas. Y los ciudadanos ante el uso torticero de su voto pueden dar una lección al Gobierno.
Zapatero, una vez más, pendiente de su imagen y de sus golpes de efecto se ha equivocado. Pensó en su momento que el Referéndum podría ser su refrendo particular un año después de las elecciones, pero el "tortazo" puede ser mayúsculo. Tan grande como para hacer tambalear incluso al Gobierno; por más que insistan en que la culpa de todo es del PP y de José María Aznar, lo cierto es que tienen miedo, y un político con miedo es algo muy peligroso. Como para salir corriendo.

Ni yo
Alfonso USSÍA La Razón 28 Diciembre 2004

Una señora de cuyo nombre no puedo acordarme, portavoz en no se sabe qué foro y perteneciente al partido Eusko Alkartasuna, se ha manifestado contrariada por culpa del mensaje navideño del Rey. Sus palabras, además de enfado, delatan la vocación didáctica de su emisora. «Este Rey de España no se ha enterado todavía de que en el Estado Español hay varias naciones». Lo de «este Rey de España» me ha interesado, por cuanto determina que existen distintos monarcas que se disputan el simbólico derecho de sentarse en el salón del trono del Palacio Real de Madrid. Este Rey de España, ese Rey de España y aquel Rey de España. Es decir, que los españoles no monárquicos como la portavoz de Eusko Alkartasuna gustan de la trinarquía o lo que es igual de tres reyes. Todo es consecuencia de la feliz reiteración del Rey en su alocución durante la Nochebuena acerca de la unidad de España y la solidaridad de todas sus tierras. Esa insistencia en recordar a los españoles, incluidos los que no tienen la intención de seguir siéndolo, que España es una nación establecida por los siglos y la Historia y que la Corona no va a apoyar experimentos cretinos y peligrosos, ha cabreado sobremanera a esta lenguaraz doñapuris periférica. Tampoco han procurado las insistencias del Rey la felicidad del resto de los nacionalistas, pero éstos se han limitado a no aprobar el contenido de las palabras reales, sin cumplir con la osadía de decirle al Rey que se aprenda una lección de Geografía Histórica que el Rey se conoce de memoria desde que la estudió precisamente en San Sebastián donde pasó unos años cursando su bachillerato.

La doñapuris de Eusko Alkartasuna muy probablemente sepa mucho menos del País Vasco que el Rey, pero este es un juicio de valor que no interesa a nadie. Lo que sí quiero escribir es que el Rey está muy bien enterado de la nación que reina, que es España, y que conoce sus diferentes peculiaridades regionales, igual que el presidente de la República italiana sabe distinguir perfectamente entre Parma y Sicilia. O Putin entre Vladivostok y la Península de Crimea, que es donde pasaba de gorra los veranos Santiago Carrillo. A doñapuris le puede gustar o no el discurso del Rey, pero hay que recomendarle más tacto y precisión en sus críticas. A la trinárquica se le nota de lejos la capa de la aldea. Sea retomada su frase en beneficio de la humanidad: «Este Rey de España no se ha enterado todavía de que en el Estado Español hay varias naciones». Vamos a ver, doñapuris. Eso es muy discutible. Lo de nación de naciones es una cursilería nacionalista. España es una nación y el Rey reina en España, juegos semánticos aparte. Si no es así tiene doñapuris toda la razón. El Rey es un despistado de campeonato. La Casa Real tiene la obligación de contratar a doñapuris para guiar al Rey en el aprendizaje del nuevo descubrimiento. La nación de naciones. En efecto, el Rey no se ha enterado todavía. Ni yo.

El Archivo de Salamanca
Cartas al Director ABC 28 Diciembre 2004

Dicen los papeles que el Comité de Expertos ha aprobado por catorce votos a favor y tres abstenciones la devolución de parte de los documentos del Archivo de Salamanca a la Generalitat. Y el «ínclito» Carod-Rovira está exultante: «Todo lo que yo le he dado y le seguiré dando a ZP no ha sido por nada» (por «res», creo que ha dicho). Y van consiguiendo todo lo que piden: ahora serán los «papeles de Salamanca» (como cosa simbólica) los que arribarán a las costas catalanas y, cuando hagan falta cosas de mayor calado, todo se andará y también irán para allá. Como le echen el ojo al Archivo de Indias de la Lonja sevillana... «Lo» del Archivo General de la Guerra Civil, visto por un salmantino, como un servidor, que vivo a muchos kilómetros de mi tierra parda, es desolador y me deja con los ojos a cuadritos. Nada, que se llevan el archivo y nos dejan las fotocopias. Y Zapatero es de León y Caldera, paisano de Béjar. ¡Qué bien defienden su patria chica! Llevarse documentos para Cataluña supone romper el archivo y, si se hace con criterios políticos, la fractura archivística constituye un auténtico atropello cultural. Que no me digan que una comisión de expertos ha dado un dictamen favorable. No me sirve una comisión hecha «ad hoc», consensuada entre un Gobierno «débil» y una Generalitat «crecida» que manda más de la cuenta en la España que desestiman y minusvaloran. Desde esta bendita tierra, que me ha acogido con los brazos abiertos, desde donde vivo en la distancia todas mis nostalgias más bonitas de mi querida Salamanca, me adhiero al sentir del alcalde, Julián Lanzarote. Todos juntos, en defensa de nuestro patrimonio. Y el «esaborío» de Caldera, que dice representarnos en Madrid a todos los salmantinos, ¡vaya tela! «Que se vaya mucho con Dios», que decimos por aquí.

Eleuterio Alegría Mellado. Sevilla.

DECLARACIONES DEL PORTAVOZ SOCIALISTA A LA REVISTA TIEMPO
Rafael Estrella dijo en 2001 que "los servicios de información" conocían la relación ETA-islamistas
El ministro José Antonio Alonso acusó al PP de buscar "relaciones esotéricas" y "extravagantes" entre el terrorismo islamista y el etarra. Sin embargo, la tesis del PSOE no ha sido siempre la negación. En 2001, el socialista Rafael Estrella, entonces presidente de la Asamblea de Parlamentarios de la OTAN consideró dicha relación "evidente". Uno de los puntos sin aclarar es el triángulo entre Batasuna, Al-Qaeda y la célula asturiana, personificado en un español convertido al Islam: Yusuf Galán.
Libertad Digital  28 Diciembre 2004

Las conexiones entre los terrorismos etarra e islámico están documentadas desde el año 2001. Sin embargo, en la comisión de investigación del 11-M se ha negado cualquier relación, no sólo en los atentados del 11-M, sino en cualquier momento. Se ha hecho esta negación desde el punto de vista político pero también –y esto es lo que el PP ha denunciado– desde una perspectiva pretendidamente oficial, tratando de avalarlo con informes policiales.

La impresión del Gobierno –expresada recientemente por el ministro del Interior, José Antonio Alonso– es que el PP busca un nexo "extravagante" que no existe porque los dos terrorismos –el etarra y el de corte islamista– son "incompatibles". Se reconocen en los informes policiales algunos contactos con delegaciones palestinas y poco más. Pero la opinión de los socialistas no ha sido siempre tan determinante.

Hace tres años, días después de las masacres de Manhattan y Washington, el actual portavoz de Asuntos Exteriores del PSOE –entonces presidente de la Asamblea de Parlamentarios de la OTAN–, Rafael Estrella, mantenía la posición contraria.

En una entrevista con la revista Tiempo, en su número del 1 de octubre de 2001, la periodista Julia Navarro le hizo la siguiente pregunta: "¿ETA está conectada con el terrorismo islámico?". La respuesta de Estrella fue: "Parece evidente que sí y que los servicios de información tienen noticia de ello". Nada parecido a lo que ahora concluyen los comisionados socialistas y el propio Gobierno a través de informes como el que esgrimió el presidente Zapatero el día 13 de enero.

Yusuf Galán: El triángulo Batasuna–Al Qaeda–Trama asturiana sin resolver
Como recordó en este periódico Isabel Durán, José Galán González –Yusuf Galán para los islamistas– está procesado en el sumario 35/01 que instruye Baltasar Garzón sobre la trama española de Al Qaeda. Libertad Digital dio cumplida cuenta de las andanzas de este español convertido al Islam y que abandonó su trabajo –13 años en la empresa SEUR– justo cuando pasó por España Mohamed Atta, uno de los suicidas que se estrelló contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Cuando Yusuf fue detenido en el curso de la Operación Dátil su entorno más próximo mostró extrañeza. A mediados de noviembre de 2001, fuentes de SEUR-España confirmaron a Libertad Digital que Luis José Galán González fue durante 13 años un “trabajador modelo” en el servicio de atención al cliente. Pero lo cierto es que el juez Garzón lo relacionaba directamente con la célula terrorista de Osama ben Laden.

En julio de este año, dos meses antes del peor ataque terrorista de la historia, Yusuf causó baja voluntaria en la empresa de paquetería coijncidiendo con la estancia en España de Mohamed Atta, es decir, en plena elaboración del 11-S.

Luis José Galán González presidía la Asociación cultural “Ibn Taymiyyah”, radicada en Langreo (Asturias), desde, al menos, 1996. Fue su fundador y prácticamente su único miembro. Pero, aprovechándose de su plataforma como presidente de esta asociación, comenzó a vincularse a grupos extremistas, pacifistas, propalestinos, prochechenos e, incluso, se integró en la Plataforma “Niza 2000” contra la globalización.

ETA
El coste de los daños de ETA en los últimos diez años asciende a 8.000 millones
El coste económico de los daños causados por la organización terrorista ETA en los últimos diez años (1994-2003) suma casi 8.000 millones de euros, según un informe pericial encargado por el juez Baltasar Garzón.
EFE. Madrid Heraldo de Aragón 28 Diciembre 2004

El coste económico de los daños causados por la organización terrorista ETA en los últimos diez años (1994-2003) suma casi 8.000 millones de euros, según un informe pericial encargado por el juez Baltasar Garzón, dentro del sumario que trata de determinar la responsabilidad civil de Batasuna.

El estudio pericial, que publica este martes el diario "El País", ha sido realizado por una decena de institutos oficiales y valora pensiones a víctimas del terrorismo, indemnizaciones, escoltas y la paralización de la central nuclear de Lemóniz, que durante ese período ascendió a 3.498 millones de euros.

Los 4.339 millones restantes se denominan en el informe "costes directamente cuantificables" e incluyen los causados a las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE), indemnizaciones a víctimas (335 millones), pensiones (más de 350 millones), gastos penitenciarios (casi 87 millones) y los originados a partidos políticos (unos 36 millones de euros).

Datos reflejados en dos estudios universitarios
El informe también incorpora, a título estimativo, los datos reflejados en dos estudios de profesores universitarios, de los que se desprende que la pérdida del Producto Interior Bruto (PIB) para el País Vasco por la actividad terrorista habría ascendido a casi 90.000 millones de euros entre 1994 y 2003.

Al margen de los datos oficiales, aportados por las instituciones, para el período comprendido entre 1970 y 1993 el dictamen pericial incorpora estudios ya publicados sobre la actividad de ETA en aquellos años y que suponen otros 2.890 millones de euros de costes derivados de secuestros, extorsiones, el cierre de Lemóniz, la campaña contra la autovía de Leizarán y diversas indemnizaciones. El informe elaborado para el juez Garzón se apoya en estudios de diversas universidades, y singularmente en "ETA: Estrategia organizativa y actuaciones entre 1978 y 1992", editado por la Universidad del País Vasco.

Anes rechaza fragmentar archivos «obedeciendo a negociaciones políticas»
El historiador considera que la lista de expertos que decidió devolver los papeles de Salamanca «deja mucho que desear»
A. B. H. ABC 28 Diciembre 2004

VALLADOLID. El director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes, lamentaba ayer que la institución que representa no haya sido consultada ni tenida en cuenta por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a la hora de designar la Comisión de Expertos encargada de dirimir el conflicto planteado por la Generalitat con su reclamación sobre el Archivo de la Guerra Civil. «El papel de la Academia es incuestionable por sus siglos de historia y por haber salvado tantos archivos y memorias», explica.

Aclarado el matiz, Gonzalo Anes, como historiador, no se muerde la lengua y analiza la composición de la Comisión de Expertos pactada con la Generalitat: «Sinceramente, dejaba mucho que desear». A este respecto, habría que recordar que el grupo de trabajo estuvo formado por Edward Malefakis, Federico Mayor Zaragoza, José Álvarez Junco, Pedro Cruz Villalón, Antonio González Quintana, Juan Pablo Fusi, Tomás de la Quadra-Salcedo, Borja de Riquer, Joan Rigol, Josep Cruanyes, Julio Valdeón, Eugenio García Zarza, Pedro González García, Rosa López y Angels Bernal.

A su juicio, el dictamen hecho público por el grupo de historiadores, archiveros y juristas contrasta con una realidad marcada por las informaciones que dan fe de «negociaciones políticas de presupuestos». En este sentido, el historiador asturiano critica que se decida la fragmentación de archivos «obedeciendo a estas negociaciones políticas», porque tales actuaciones «no son beneficiosas» en ningún caso.

El acuerdo supuestamente técnico presentado a la ministra de Cultura se basa en dos principios para guiar la resolución del conflicto. En «la condena de las incautaciones de documentos con finalidad represiva y el derecho a la reparación de ese atropello» y «la salvaguarda de los derechos de las víctimas de la represión política que hoy usan documentación para fines de reparación y la protección de los bienes culturales hoy concentrados en el Archivo General de la Guerra Civil». En sus conclusiones, la comisión considera «justas y legítimas» las razones que avalan la devolución de los fondos a la Generalitat, aconseja el establecimiento de un procedimiento administrativo para dar cauce a las reclamaciones de reconocimiento de la titularidad y posterior restitución al tiempo que establece condiciones para exigir el depósito de «copias auténticas» en el archivo de Salamanca. Además, recomienda la transformación del Archivo de la Guerra Civil «y de la Represión» con nuevos fondos, dotación presupuestaria y actividades complementarias.

Recortes de Prensa   Página Inicial