AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 8 Enero 2005
La suerte está echada
José García Domínguez Libertad Digital 8 Enero 2005

El equinoccio socialista
Cristina Losada Libertad Digital 8 Enero 2005

EUROPA Y LA RUPTURA DE ESPAÑA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  8 Enero 2005

La respuesta también está en Europa
José Antonio VERA La Razón 8 Enero 2005

LA CLARIDAD DE BONO
Jaime CAMPMANY ABC 8 Enero 2005

ETA desenmascara a ZP y su talante
Isabel Durán Libertad Digital 8 Enero 2005

Maragall y la luna
Francisco MARHUENDA La Razón 8 Enero 2005

¿Cuál es el final
Juan Pablo COLMENAREJO La Razón 8 Enero 2005

Ya no somos vascos
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 8 Enero 2005

Vergüenza
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 8 Enero 2005

Deslealtad y candidez
JORGE DEL CORRAL La Voz 8 Enero 2005

Cumplimiento íntegro para todos
EDITORIAL Libertad Digital 8 Enero 2005

Y lo que te rondaré
TONIA ETXARRI El Correo 8 Enero 2005

Hienas carroñeras
Rosa María VERA La Razón 8 Enero 2005

¿Cadena perpetua Sí, gracias
Julián LAGO La Razón 8 Enero 2005

El mayor hijoputa
Alfonso USSÍA La Razón 8 Enero 2005

De Juana, lo legal y lo justo
Lorenzo CONTRERAS La Razón 8 Enero 2005

Tus lloros serán nuestras sonrisas
Luis y Daniel PORTERO La Razón 8 Enero 2005

Una exigencia lógica
José Alcaraz Libertad Digital 8 Enero 2005

25 asesinatos, 18 años
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital 8 Enero 2005

Don Tancredo
Antonio Pérez Henares La Razón 8 Enero 2005

LA PARTIDA NACIONAL
M. MARTÍN FERRAND ABC  8 Enero 2005

¿Qué Constitución
Cartas al Director ABC 8 Enero 2005

La respuesta del PSOE
Cartas al Director El Correo 8 Enero 2005

Miguel Ángel Revilla: «Ibarreche sabe que en el País Vasco no hay libertad, ésa es su falacia»
Diana Valdecantos La Razón 8 Enero 2005

 

Desafío nacionalista
La suerte está echada
José García Domínguez Libertad Digital 8 Enero 2005

Admitámoslo de una vez por todas: no hay nada que hacer, nunca bajarán del monte; no tienen remedio. Hemos sido generosos, extraordinariamente generosos. Y nos lo pagan acuchillándonos por la espalda cuando surge la menor oportunidad. Hemos sido comprensivos, exageradamente comprensivos; ellos también, mas con los que nos disparaban en la nuca. Buscamos desesperadamente la concordia. Fue ocioso: jamás han cejado, ni por un mísero instante, en ofendernos y en vejar a los nuestros que cargan la cruz de soportarlos en la existencia diaria. Les cedimos atributos a los que ningún Estado europeo renunciaría salvo por la fuerza de las armas. Los desprecian. Por todas las vías tratamos de entendernos. Inútil. Nos armamos de paciencia durante un cuarto de siglo, mientras dejábamos mil cadáveres en las cunetas del camino. Y escupen sobre su memoria. Y lo interpretan como debilidad. Y se ríen de las leyes. Y nos amenazan con unas tortas. Y harán acopio de langostinos con que homenajear a De Juana Chaos cuando vuelva a aparecer por su aldea. Admitámoslo ya: nos hemos equivocado. En todo.

Admitamos ya que hay que aprender las lecciones que enseña la Historia. Por ejemplo, que no es la primera vez, que también traicionaron a la República, los unos sublevándose contra el Gobierno legítimo, y los otros, rindiéndose cobardemente ante Mussolini. Admitamos que en 1978, aceptamos e implantamos un modelo de Estado en el que no creíamos más del ochenta por ciento de los españoles, únicamente para que ellos, una ínfima minoría, se sintiesen cómodos. Admitamos, por fin, que no ha servido absolutamente para nada. Que, por el contrario, su empeño en la lapidación cotidiana de las señas de identidad de la Nación hubiese resultado baldío sin el regalo tan oneroso que les hicimos entonces: ese juguete roto que responde por Título Octavo de la Constitución. Y admitamos que, ahora, volverá a ocurrir exactamente lo mismo. Admitamos de una vez la evidencia: que no creen en la democracia liberal, que la entienden como un trámite engorroso sólo útil para colonizar las conciencias de la gente a través de las instituciones que controlan. Creamos en la palabra de Maragall cuando nos ordena que perdamos toda esperanza, porque no se darán por satisfechos jamás, hasta el día que consigan destruir definitivamente la Nación. Y de paso, creamos un poco en nosotros mismos. Aunque sólo sea porque somos muchos más y mejores que ellos.

No hay nada que hacer: están plenamente decididos a tirar por la vía balcánica. Han elegido el desastre. El suyo y el nuestro. Ése es su deseo. Y se cumplirá. Ahora, todo es únicamente una cuestión de tiempo. La suerte ya está echada. Admitámoslo.

El PSOE ante el desafío
El equinoccio socialista
Cristina Losada Libertad Digital 8 Enero 2005

La intersección de la trayectoria del PSOE con el plano del nacionalismo fue detectada en los observatorios tras las elecciones vascas de mayo del 2001. Por supuesto, había precedentes y zonas donde el fenómeno nunca se había dejado de producir, pero aquel fue el equinoccio que traería la nueva estación del socialismo español. Hasta poco antes de ese momento, parecía que la cúpula socialista, recién llegada, se instalaba en una política sin sobresaltos, una política de caballeros, en contraste con una anterior política de forajidos, y aquello prometía normalidad democrática y alternancia tranquila.

Pero tras el mayo aquel, el socialismo decidió tenderle la mano al nacionalismo que se había agarrado al brazo de ETA, y alejarse como si tuviera una enfermedad infecciosa, del PP. El frente común de los constitucionalistas les había hecho perder votos, dicen, esos votos que esperan que caigan en las urnas del próximo mayo para derrotar el plan Ibarreche, esperanza que, vana o no, sitúa la partida en el terreno que reclama el lehendakari, cuando el terreno de juego es el de la Constitución, cuyos cambios competen al conjunto del pueblo español, en quien reside la soberanía.

Tras aquel equinoccio, hubo más luz en el hemisferio donde reina la voluntad de poder, y el PSOE descubrió un camino menos caballeroso hacia la victoria. A aquella luz se leyó la primera versión del mandamiento que, andando el tiempo, se formularía con la simple frase: Todos contra el PP. Fue un lema exitoso. Colgó Rodríguez la piel de Bambi, se echó el PSOE a la calle en compañía de los amigos y resurgió la llama de la Izquierda de las cenizas que habían dejado los años del felipismo. Entre los amigos estaban los nacionalismos, unos más que otros, unos más excluyentes que otros, unos más útiles que otros. La cuestión era unirse frente a la derecha. Tal fue la red que puso el PSOE, y por las circunstancias sabidas, la pesca fue abundante. Ganó.

Ganó el cambio, y ha dicho ZP que “los cambios mejoran la historia de los pueblos”. A su saber y entender, siempre. Por si acaso no lo percibiera así todo el mundo, para que no digan los suyos que “contra Aznar vivíamos mejor”, el socialismo gobernante ha elevado a principio rector el lema que le llevó al éxito. Incluso en momentos en que parte de la población se inquieta porque el destino de su país pueda estar en manos de una minoría que no sólo quiere cambio, sino derribo, el PSOE prefiere ceder al chantaje de algunos de sus amigos, antes que acercarse al único otro gran partido que defiende el pacto constitucional para dar un señal inequívoca.

El PSOE llegó, por otras vías, a la misma conclusión que Carl Schmitt, quien pensaba que “la política consiste en distinguir entre amigo y enemigo”. Se empeñó en convertir al adversario en enemigo, y ahora está prendido por sus amigos. No se sabe con certeza si a gusto o a disgusto, si sólo los mima por necesidad coyuntural, o porque también desea trastocar el modelo de Estado, sustituyendo el consenso constitucional entre la derecha y la izquierda por el consenso entre la izquierda y los nacionalismos. Parece claro que quiere enviar a la derecha al basurero de la Historia, pero no está claro hasta dónde llegará para conseguirlo. Desde el equinoccio aquel, una zona de penumbra ha ido cubriendo los planes, las intenciones del partido de Blanco, Pérez y Rodríguez. Hasta que le ha salido una cara oculta, como a la luna, ésa que no va a pedir Maragall, tal vez porque la tiene ya amarrada de algún hilo.

EUROPA Y LA RUPTURA DE ESPAÑA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  8 Enero 2005

¿LA Unión Europea podrá abrirse un día al reconocimiento de un «Estado vasco libremente asociado» y de una «Comunidad Nacional catalana»?

Muchos españoles se hacen esta pregunta en estos momentos de radical incertidumbre. Y pueden preguntárselo al menos con el mismo derecho con que Ibarretxe, Patxi López y Maragall plantean en sus nuevos Estatutos la representación de sus regiones respectivas ante todas las instancias de la Unión. Pero sucede que hemos llegado a tal punto de asimetría entre unos españoles y otros, entre unas regiones y otras, que los nacionalistas y los socialistas -Ibarretxe y Patxi López- pueden reivindicar, sin escándalo para nadie, que el País Vasco y Cataluña tengan delegaciones en Bruselas mientras el resto de los españoles no podemos expresar nuestra inquietud por ello. Nosotros, al formular nuestra preocupación, desestabilizamos; ellos, al desestabilizar, ejercitan un derecho. Ésta es la inversión de criterios a la que hemos llegado. Éste es el resultado de muchos años de un pésimo ejercicio de la democracia. Los que actuamos con lógica producimos alarma. Los que se dedican a provocar la alarma deben ser aceptados como normales.

HASTA hace pocos años los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos y los socialistas confederalistas pensaban que la vieja Comunidad Europea favorecía la emergencia de nuevos Estados. Se decía que la oposición a una radicalización de los derechos autonómicos iba a dejar de tener sentido una vez que España ingresara en la Comunidad. Se hablaba de una Europa de las regiones y Maragall en una de sus locuras llegó a imaginar una Europa de ciudades (entonces era alcalde y estaba bajo la bota de González). Ingresamos en la Comunidad Europea y los socialistas y nacionalistas tuvieron que aceptar la dura realidad de una Europa de Estados/Nación. Ahora, con ZP y el social-nacionalismo en el poder, han vuelto a crecerse: de nuevo aspiran a una Europa que acoja en su seno burocrático y afrancesado la representación de las «comunidades nacionales» -todavía nacionalidades- a los máximos niveles.

LA labilidad y la indefinición con la que se presenta este problema está determinando que los nacionalistas y socialistas estén planteando sus aspiraciones con sumo cuidado. Temen que la Unión pueda ofrecer resistencias y por esa razón Ibarretxe no aspira a romper totalmente con España. Le interesa llevar hasta el límite de la soberanía su relación con el Estado español, pero con el cuidado de dejar un nexo simbólico que pueda amparar al «Estado vasco asociado» en el ámbito internacional y concretamente en el europeo. Aparecer como Estado asociado le permite no crear unos problemas especialmente difíciles o insuperables a la Unión. Porque ¿cómo podría aceptar la Unión Europea (uno de cuyos miembros es España) el ejercicio de la autodeterminación de una o varias regiones españolas? A no ser que los efectos de la autodeterminación quedaran disimulados en esa asociación libremente querida por ambas partes, vasca y española, catalana y española. Guarecidos en la fórmula laxa de un Estado confederal y de una Nación de Naciones, ¿por qué habría de ofrecer la UE una especial resistencia? Sobre todo si el reconocimiento de estas regiones/nación se presenta con la anuencia o incluso con el apoyo decidido del propio Gobierno presidido por Zapatero. En ese caso, la Unión se limitaría a aceptar la ruptura de España asumida por los propios españoles: una inmolación.

La respuesta también está en Europa
José Antonio VERA La Razón 8 Enero 2005

El lendakari lo tiene claro. Pero en Madrid se vive un gran lío. No saben si ir a los tribunales o quedarse con los brazos cruzados esperando lo que tenga que venir, la comunidad libre asociada, la independencia, el plan de secesión tan anunciado y poco creído por quienes aún piensan que el lendakari va de farol y aquí no pasa nada. Hasta que pase, claro. Hasta que se den de bruces contra el problema. Hasta que haya que ir al tecé y rechazar el proyecto en las Cortes e impedir el referéndum por los-medios-que-sea, sin descartar el artículo ciento-cincuenta-y-cinco, que consagra la unidad que algunos quieren dinamitar. A toda costa. Avanzando paso a paso con alianzas con el partido del gobierno, el partido que no ve gravedad en la situación, el partido que manda apoyado por otro partido que a lo que aspira es a cargarse la é del psoe, la é de España, la é de este Estado unitario viejo entre los viejos, madre de pueblos y de patrias, cuna de ilustres y de historias.

Ibarreche lo tiene claro y va a por ello, aunque sea de la mano de Eta. Aunque sea vulnerando las leyes. Aunque sea rompiendo en dos a esa sociedad ya rota y deshecha en trozos después de tantos años de bombas y pistolas. Después de tanto dolor y tanto miedo y tantas lágrimas. Después de tanto horror. De tanto amagar sin embestir. De tanto esperar. Lo anunció primero Arzallus, pero no le creímos. Lo repitieron después Eguíbar y Otegui y hasta Ternera. Tenía que llegar el momento y entonces trabajarían juntos. Como ha ocurrido siempre. Unos, agitando el árbol. Otros, recogiendo las nueces. Y el otro día, el penúltimo de los días del maléfico dos-mil-cuatro, unidos en el Parlamento vasco. Porque lo tienen todo hablado: la tregua de Eta hasta las elecciones, la cara amable de Imaz, la mano tendida de Ibarreche, el gesto agrio de los demás: los batasunos bramando y los proetarras amenazando. Juntos y con la idea clara de que ahora o nunca, en este momento o no habrá otro, mejor con Zapatero porque puede que después ya sea demasiado tarde. Con Zapatero y con el psóe es más fácil. Por cuestión de debilidad. Llevan ya muchos años pontificando y necesitan concretar, atar cabos, cerrar la etapa de Guernica y abrir la de la comunidad-libre-asociada, el paso previo para la independencia.

Bien, y qué hacemos. Podemos sentarnos y mirar y no actuar. Podemos negociar cediendo en lo que haga falta, como quiere errecé. Podemos darles lo que piden arguyendo que éste es un Estado moderno y plurinacional, que la unidad de España es el pasado, que al fin y al cabo qué más da un estado dentro del Estado y una Nación de naciones y una Patria que no se debe nombrar y por la que sus soldados no deben ni morir. Todo puede dar igual. Todo es poco importante, excepto que a uno no le respeten, que se rían de uno, que se carcajeen, que se incumplan las leyes, que no acaten los tribunales, que enfrenten a una sociedad a la que le importa bien poco el plan-ibarreche. Cuestión de dignidad. Cuestión de que si se mofan del Supremo como ha ocurrido con Atucha, si se quedan con el dinero del cupo, si no cumplen con ninguna de las leyes del Estado, si quieren dividir en vez de integrar, por qué vamos a pensar que hablan en serio cuando dicen que quieren seguir formando parte de España, cuando lo que de verdad sabemos es que quieren cargarse a España.

No es ninguna broma. Por mucho que restemos dramatismo, estamos ante un problema grave. Y podemos acabar a tortas, si Ibarreche se empeña. Tortas que repartirá Eta, aunque la culpa será siempre nuestra. A no ser que la providencia lo remedie. Porque quieren terminar con más de quinientos años de historia unida y compartida. Y por eso es importante que se cumplan las leyes y no aceptar que Ibarreche rompa el consenso e imponga su plan trágala. Hay que recurrir al Constitucional antes de que llegue a debatirse en las Cortes. Y, después, avanzar en el proyecto de Europa, ahora que está tan poco de moda Europa. Sí, Europa. La unidad europea y la integración política juegan contra Ibarreche y los nacionalismos como los de Ibarreche. De qué independencia nos habla el lendakari si en la Europa del futuro ya no quedarán Estados independientes. De qué nacionalidad vasca, si la nacionalidad del futuro será la europea. De qué deneí vasco, si el deneí que tiene que venir es el europeo. De qué tribunales y qué justicia propias, si la única justicia que habrá para todos será la europea. Ibarreche puede aspirar a tener fronteras y moneda propia y un ejército vasco y embajadas euskaldunas. Pero todo eso, en el futuro, debe ser europeo. Será europeo. Dentro de Europa, nuestros males territoriales se disuelven por inconsistencia. El desafío de Ibarreche ha de ser entendido como un desafío a la UE en su conjunto. Ahí tiene que trabajar el Gobierno. Porque decirle no a Europa es demasiado hasta para el lendakari. La respuesta, desde luego, es aplicar las leyes y hacer que se cumpla la Constitución y recurrir al tecé y actuar con firmeza. Pero, además, la respuesta está en Europa.

LA CLARIDAD DE BONO
Por Jaime CAMPMANY ABC 8 Enero 2005

ENTRE los «quatre gats» de Esquerra republicana hay un tal Puigcercós que se viste como un «capo» de Cosa Nostra, tiene aspecto de lo mismo, jaquetón e incontinente como es, y que desde que se empinó un poco sobre la política aparece en el palco del Barça todos los días de partido. Además de ver el fútbol de bóbilis, hace declaraciones, y ahora ha amenazado con darle matarile a la legislatura. «Si el PSOE no negocia el plan Ibarreche, se habrá terminado la legislatura». O sea, que el maniquí vestido de mafioso tiene en sus manos, a capricho, el Gobierno de España.

Y si el bravucón fuese solamente ese «hooligan» del Barça, podríamos quedarnos tan tranquilos viendo el partido. Lo que sucede es que ha salido, tanto en Vasconia como en Cataluña, una floración de separatistas que proliferan como hongos. Y cada vez se envalentonan más, se lían a dar órdenes y a decir lo que tienen que hacer o lo que no tienen que hacer el Gobierno, el Parlamento, el Ejército y los españoles. Zapatero anda todavía en la fase del avestruz y esconde la cabeza en la arena, o sea, en el almohadón del poder, y critica a los que se alarman con el plan Ibarreche, el proyecto de nuevo Estatuto catalán, la desobediencia de Atucha, las bravatas de Carod-Rovira, los desplantes de Maragall, los votos etarras a favor de los nacionalistas y los ataques continuos a la Constitución y a la unidad de España.

«Quien habla de una situación grave no rezuma confianza en España y sus instituciones. Yo sí la tengo», ha dicho el presidente del Gobierno en la celebración de la Pascua Militar. Hombre, la verdad es que lo que se dice y lo que se hace en Vasconia y en Cataluña no deja de producir cierta alarma. Sería una irresponsabilidad y una negligencia desentenderse de las palabras y los hechos políticos en aquellas dos regiones. Por eso, lo que más alarma produce es precisamente esa «falta de alarma» en el presidente del Gobierno. Zapatero se asienta cómodamente sobre los votos de esos partidos que dicen estar por encima de la soberanía del pueblo español, permanece en sosiego, aguanta marea y sonríe. Lo que más alarma es su despreocupación y la sonrisa tonta. Suben los turcos por las murallas de Bizancio, y él ni siquiera discute. Sólo sonríe.

Es lógico que consuelen y sosieguen las palabras del ministro de Defensa, José Bono, ese manchego que sale a «desfacer este entuerto». Ante tanta ambigüedad en las palabras políticas, ante tanto silencio y tanta cobardía, se agradecen la claridad y la precisión de Bono, uno de los pocos socialistas y desde luego el único miembro del Gobierno que ha respondido a los bravucones del separatismo como merecen. Además, esa respuesta presenta una pequeña diferencia con las declaraciones de los secesionistas: que Bono la hace desde el Ministerio de Defensa. Y es que, mire usted por dónde, la Constitución española encarga a las Fuerzas Armadas la preservación de la integridad y la unidad de España. «Ningún territorio podrá romper la voluntad soberana de los españoles», ha afirmado Bono. Que tenga que decirse alarma, pero escucharlo tranquiliza mucho.

ETA desenmascara a ZP y su talante
Isabel Durán Libertad Digital 8 Enero 2005

El 13 de enero recibirá José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa a Juan José Ibarretxe. Lo hace catorce días después de que el Parlamento vasco aprobara con los votos de Batasuna-ETA el Plan nacionalterrorista del presunto presidente de todos los vascos.

La legitimidad que el ministro de Defensa, José Bono, le niega al plan nacionalterrorista de Ibarretxe-ETA, se la otorga el presidente del Gobierno al recibir al lehendakari antes que al líder de la oposición, Mariano Rajoy, depositario de la voluntad de diez millones de españoles. ZP escenifica así su impudicia al anteponer sus lentejas y el coche oficial a los intereses de España. ¿Dónde ha dejado el presidente del fotogobierno socialista el talante?

La cruda realidad no es otra sino que el verdadero talante consiste en situar al Partido Popular contra las cuerdas y dejarlo fuera del sistema tal y como Pascual Maragall pactó con Carod Rovira días antes de que el independentista republicano acudiera a Perpiñán a sellar su acuerdo con la cúpula de ETA para que pusieran las bombas fuera de Cataluña. ETA desenmascara a ZP y su talante. Su fotogobierno sabe que Mariano Rajoy es la única alternativa real para defender la unidad de España. Por eso hay que ningunearla, mancillarla y acosarla por antidemocrática, autoritaria, histérica y alarmista.

Lo que subyace bajo el escenario ante el que hoy nos encontramos es la peor corrupción moral de la clase política gobernante jamás habida en la historia de España. Todo vale –incluso subvertir la legalidad del Estado de Derecho concediendo legitimidad política al plan nacionalterrorista vasco– con tal de mantener el poder e intentar pescar unos cuantos votos nacionalistas en mayo.

¿Qué diría Pilar Manjón si en el hemiciclo de la carrera de San Jerónimo se leyera una carta de El Egipcio y todos los socios del Ejecutivo de la nación la apoyaran? ¿Qué ha quedado de la lección aprendida por los cicateros prebostes parlamentarios ante la humillación de las víctimas del terrorismo y de sus hipócritas arrepentimientos? ¿Dónde están el Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo y la Fiscal Especial?

Si un presunto presidente de los ciudadanos de una autonomía puede presentarse en La Moncloa con un plan apoyado expresamente por los terroristas para segregar una parte del territorio español, ¿piensa ZP recibir próximamente en La Moncloa a un representante de Ben Laden para negociar la territorialidad de Al-Andalus?

Maragall y la luna
Francisco MARHUENDA La Razón 8 Enero 2005

Es normal y razonable que un político quiera superar a su antecesor. Este espíritu de superación es siempre positivo. Por tanto, es comprensible que Maragall pretenda que el gran éxito de su atropellada legislatura sea lograr un nuevo estatuto de autonomía. En su personal imaginario emergería como uno de los grandes presidentes de la Generalitat, a la altura de Macià o Companys e incluso por delante de Pujol y Tarradellas. Como los de la Edad Media y Moderna no cuentan, porque pintaban más bien poco, nadie le podría negar el título de gran patriota por antonomasia. Como alcalde consiguió para Barcelona los Juegos Olímpicos y que fueran un éxito, aunque lo primero fue en realidad gracias a Samaranch y el apoyo de todos, mientras que lo segundo fue por la eficacia de Abad y su equipo. Ahora toca lograr la reforma del Estatut.

Hay que reconocer que Maragall es un político tan tenaz como brillante, aunque algo caótico, pero ahora lo tiene más difícil. Hace unos días ofreció una de sus habituales muestras de optimismo al asegurar que el Estatut saldría adelante porque no pediría la Luna. El problema está en que tiene unos socios muy poco recomendables en esta materia, ya que ellos sí la pedirán. Una reforma que no sea en clave soberanista no puede ser asumida por ERC y CiU, salvo que Carod, Puigcercós y Mas hayan sufrido una súbita conversión tras la consiguiente caída del caballo. Como no tengo noticia de ello, me temo que el president lo tiene muy difícil, por no decir imposible.

¿Cuál es el final?
Juan Pablo COLMENAREJO La Razón 8 Enero 2005

Mucho se ha escrito en los primeros días de este 2005 sobre las tortas de Ibarreche como solución final para su plan. Demasiadas palabras en el mismo sentido que chocan con la parsimonia con la que está respondiendo el presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. No habrá pacto entre el PSOE y el PP para hacer frente a todo lo que significa el texto independentista que además tiene el visto bueno de ETA. Nuestro gobierno quiere estar a todo y no perder un solo cauce de relación con nadie. Pero resulta que al PP casi siempre se le dice que no y a los socios nacionalistas, incluidos los de su partido en el País Vasco y Cataluña, la respuesta afirmativa a sus peticiones es una constante. En su afán por evitar las negativas,el presidente del gobierno se está liando en una madeja poco entendible. Ojalá tengan que rectificar los que le piden más firmeza ahora mismo porque el tiempo le da la razón a Rodríguez Zapatero.

Cree el presidente que la clave son las elecciones autonómicas de primavera. ¿Y si vuelve a ganar el PNV y con mayoría absoluta? En este momento las señas de identidad del problema nos generan dudas sobre el final de este proceso. Ibarreche ha explicado hasta el desenlace sino se le hace caso. Lo de las tortas es el ruido. Las nueces son los desprecios a la soberanía nacional que reside en el Parlamento de la Nación. Bono ha clamado en el desierto gubernamental con el visto bueno de Zapatero como haciéndo el papel de «poli malo». El jueves Ibarreche llegará al Palacio de la Moncloa con las tortas debajo del brazo. ¿Le recibirá José Luis Rodríguez Zapatero con la ikurriña en la puerta o detrás del sofá en el que se sienten? ¿Le dará por tanto el trato que más le gusta a Ibarreche, el de jefe de otro Estado? Después de casi tres décadas de esfuerzo estamos cerca de equivocarnos mucho.

Ya no somos vascos
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 8 Enero 2005

La prolongación de los planes de ETA por otros medios -es decir, el plan de marras- se ha colocado en medio de la agenda política y , aunque parezca increíble, a algunos les ha cogido por sorpresa.

En los últimos seis años hemos oído hasta la náusea que el proyecto del PNV para retirar definitivamente la condición de ciudadanos a la mitad de los vascos era responsabilidad directa de la política crispadora que practicaban un señor antipático con bigote que vivía en La Moncloa y un grupo de asociaciones cívicas que exageraban la situación para vivir de ella. Bien, ha desaparecido el señor del bigote y le ha sustituido un tío simpático, excelente, lleno de buen rollito y afán de diálogo, el yerno ideal, vamos; las tales asociaciones han establecido un compás de espera, no fuesen a echarles la culpa una vez más. Y ¿qué ha ocurrido? Pues que el plan crispador ha salido adelante y ha sido aprobado con el doble tirabuzón y medio del apoyo del comando parlamentario de ETA. ¿Oh, sorpresa! ¿Cómo es posible! ¿Pero si el malo ya no está! Hay gente, lo juro, que se ha dado cuenta de la catadura de Ibarretxe ayer por la mañana; es más, hay gente que todavía no se ha dado cuenta de que estamos ante un sujeto profundamente antidemocrático, al que le importan un pito todos aquellos humanos que no sean nacionalistas vascos. Hay quien se rasga las vestiduras ahora, ni un minuto antes, y dice que a Ibarretxe le han sorprendido en su buena fe. No sé, ese angelismo no cuadra mucho con la imagen de todos los parlamentarios del PNV aplaudiendo como posesos la aprobación del atropello, o con las declaraciones de Egibar, explicando que si se es vasco se está con el plan y que si no se está con el plan es que no se es vasco -lo siento por los Pagazaurtundua y tantos miles como ellos, que sin haber llegado a ser ciudadanos libres ya han sido borrados como vascos-. Tampoco cuadra con la imagen exultante de Ibarretxe, más encantado que nunca de haberse conocido.

Y ahora cunde el pánico. Los que venimos diciendo, desde hace unos cuantos años, que existe un frente nacional, que el día que los nacionalistas vascos deciden que son más que los constitucionalistas y se arriman a ETA es cuando la democracia se pone en peligro; los que sostenemos, entre críticas e insultos, que hay que ser demócratas antes que nacionalistas, los que vemos en el Estatuto el marco de encuentro entre distintos que mayor consenso ha alcanzado y que lo que se quiere ahora es un país de nacionalistas, para los nacionalistas y sólo con los nacionalistas -es decir, una dictadura encubierta-, hemos sido tildados de agoreros, catastrofistas y otros piropos similares. Bien, ahí esta el resultado. Los nacionalistas, los del PNV y los de ETA, ya están en el tapete que más les gusta: los vascos contra los españoles. Con planteamientos simplicísimos y tramposos ya han hecho masa crítica suficiente para seguir presentándose como idealistas y a la vez víctimas. Por si fuera poco, resulta que las medidas de presión policial y política que han llevado a ETA a la situación de más debilidad de toda su historia -presos etarras dixit- serán aprovechadas también por el nacionalismo y ya verán cómo a no tardar venderán que la paz ha sido posible gracias al plan.

¿Y ahora, qué? Zapatero puede estar un mes hablando con Ibarretxe, que no va a conseguir hacerle cambiar de opinión toda vez que el gran timonel ya ha dicho hasta la saciedad que le gusta pisar por donde pisa el buey. Dice Ibarretxe que esto no se puede resolver «a tortas» y que hay que negociar. Bueno, si en realidad se quisiera negociar, se habría hablado en el propio Parlamento vasco con los socialistas y los populares; pero éste es un plan totalitario envuelto en el papel de celofán del diálogo que nunca existió. O se acepta lo que quiero imponer o se acepta lo que quiero imponer; esta es la democrática disyuntiva que plantea el nacionalismo vasco.

Hay gente que sencillamente no entiende lo que está pasando y que se pregunta por qué. Por qué en una sociedad opulenta en lo económico hay tanta miseria política, por qué en la región de Europa con mayor nivel de autogobierno se plantea dar un salto al vacío que anula la condición de ciudadanos de la mitad de la población. A eso debe responder el nacionalismo vasco, que es el que encabeza este golpe de mano contra la democracia; el nacionalismo y todos aquellos que durante años nos han dicho que no era para tanto y que el problema estaba en el Gobierno de España y no en el propio nacionalismo. La virguería marxista de la autodeterminación, en palabras de Arzalluz, figura ya en el frontispicio del frente nacional y, no nos engañemos, ese pacto entre el PNV y ETA se selló en Lizarra, aquel verano del 98, y desde entonces permanece vigente. Saldrán más datos que lo corroboren.

Por parte de los vascos a los que se nos quiere despojar de nuestra condición de ciudadanos, cuando todavía no la hemos conquistado por culpa de la muerte y del miedo, sólo queda decir que si el terrorismo de ETA, con sus casi mil asesinatos, no ha sido suficiente para derrotarnos, tampoco podrá lograr que desaparezcamos un plan delirante, por muy lunático que sea el que lo promueve.

Vergüenza
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 8 Enero 2005

Así que ya estamos otra vez. Y nosotros que creímos que todo aquello se había terminado para siempre, que había sido el último pecado de nuestros abuelos. Pero han vuelto a la vida los abuelos de la mano de un maniquí de cartón piedra para exponer razones que ya nadie comprende.

La verdad es que todos acabaron creyendo que se había cerrado el libro de Caín. Los que volvieron a España a final de los setenta, los que vieron a Pasionaria presidir el Congreso, los que lo presidieron, los que llevaban tanto tiempo olvidando que lo recordaban todo minuciosamente. Nadie ha retratado los errores de los perdedores mejor que ellos mismos en el exilio o en el regreso. Sus memorias. Creyeron que por fin se imponía el abrazo, que era el tiempo prometido para ser sinceros. Y lo fue. Y todo era posible. Al socialismo español le cupo la ignominia de reavivar el fuego maldito desde ascuas casi extintas para encubrir la merienda de negros de su robo masivo y de sus crímenes de estado. Y luego está el atavismo de la aldea.

¿Qué podemos hacer? No abandonar el camino, temer sus márgenes, presentir en la duda los cadáveres tibios. Desconocer las plazas, escapar de sus gentes, de su incesto furioso, de sus juegos procaces. Ellos no se avergüenzan de la abominación, encalan las paredes, a veces asesinan. Asesinan y encalan como niños posesos. Ellos no tienen culpa, escribirán de nuevo los peores, los de siempre, encaramados a sus cátedras ineptas: es el día fulgente el que los lanzan. Siempre está El Extranjero de Camus para recordar la terrible verdad de la mentira o el infierno amueblado del relativismo. Cuando ya nada importa, se acepta fácilmente que es el día fulgente el que los lanza, que es la blancura hiriente de los muros. Que es la aldea, que es la cal o la muerte condensada que practican los pueblos cenicientos. Pero eso sólo es cierto si todo está ya escrito, si no somos libres. Pero nada está escrito y somos libres. Y cada cual habrá de responder.

Deslealtad y candidez
JORGE DEL CORRAL La Voz 8 Enero 2005

EL PRIMER socialista que dijo públicamente que el PNV había sido desleal con la Constitución fue Gregorio Peces Barba, ponente constitucional, rector de la Universidad Carlos III y flamante comisionado para las víctimas del terrorismo, nombrado por José Luis Rodríguez Zapatero después del desgarrado alegato de Pilar Manjón en la comisión parlamentaria del 11-M. Se ve que los socialistas son también humanos y tropiezan dos veces en la misma piedra porque otro socialista, nada menos que el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, ha declarado en entrevista a un diario que «confiábamos en que no se llegara a esta situación (la aprobación en el Parlamento vasco de la propuesta de reforma del Estatuto de Guernika) y que Ibarretxe cumpliría su palabra de que no iba a sacar adelante su plan soberanista con los votos de Batasuna». Pues ha hecho mal en confiar y ha vuelto a tropezar en el pedrusco independentista vasco a pesar de que el Gobierno conocía desde el pasado verano, por un documento de los servicios de información de la Seguridad del Estado, que ETA iba a avalar el plan Ibarretxe en el Parlamento vasco con los votos del grupo parlamentario Socialistas Abertzaleak -la extinta Batasuna-. Creyó al lendakari y desoyó a los servicios de inteligencia. Un doble error que nos mete a todos más miedo en el cuerpo. En pocos meses los españoles han pasado de estar la mitad crispados por las maneras de Aznar a estar todos asustados por la sonrisa de ZP ante el desafío secesionista del PNV, de ERC y de otros agitadores independentistas.

El factor clave para el futuro del plan Ibarretxe no está en la decisión que adopten las Cortes sino en quién obtiene la mayoría absoluta en las elecciones de mayo en el País Vasco. Si es el PNV y decide convocar el referéndum ilegal para llevar adelante la secesión, a Zapatero no le queda otra solución que, de acuerdo con el Senado, aplicar el artículo 155 de la Constitución, que establece la manera de obligar a una comunidad autónoma al cumplimiento forzoso de sus obligaciones. Si, por el contrario, la mayoría absoluta es para la suma PSOE-PP, el peligro quedaría conjurado y la gobernación coaligada de ambos y en clave de amejoramiento estatutario dejaría al PNV en la oposición durante un buen puñado de años.

De momento y para no dar más bazas al partido de Arzalluz, hay que llegar a mayo sin recurrir al Tribunal Constitucional y sin que el Congreso se haya pronunciado sobre el plan secesionista, evitando así que el encontronazo entre los parlamentos español y vasco sea munición de la campaña electoral. Bastará con meter el texto en los vericuetos jurídicos por los que le puede encaminar la Mesa del Congreso. Hecho esto, Zapatero tiene que dejar de ser don Tancredo, vertebrar el PSOE y firmar un pacto de Estado con el PP para mantener las cuadernas de la Nación española porque nunca como ahora se ha hecho más necesario este acuerdo para hacer frente al desafío secesionista del norte y al que puede llegar del este.

Cumplimiento íntegro para todos
EDITORIAL Libertad Digital 8 Enero 2005

“Me encanta ver las caras de los familiares desencajadas en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabamos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella ya he comido para todo el mes”. De este modo tan descarnado, cruel e inhumano recibió en prisión José Ignacio de Juana Chaos los atentados cometidos en Sevilla por la banda asesina ETA hace siete años. José Ignacio de Juana Chaos –uno de los peores sicarios que haya parido jamás esa infame máquina de matar nacida y criada al calor del nacionalismo vasco–, a pesar de que sigue siendo el mismo y de que ha cumplido tan sólo 18 de los 2.995 años de cárcel a los que fue condenado, puede muy pronto volver a pisar la calle.

Con 11 atentados y 25 muertos a sus espaldas y sin haberse reinsertado de ninguna de las maneras de Juana Chaos no puede, no debe ser excarcelado. Sería un insulto en la cara a todos los españoles que llevamos más de tres décadas padeciendo la lacra terrorista y una puñalada a los familiares de esas 25 personas, con nombre y apellidos, cuya vida segó sin el menor miramiento y cegado por el odio fanático. El Código Penal que le fue aplicado en el momento de su juicio, allá por 1989, está más que superado por lo que no vale como argumento para justificar su excarcelación.

Hace casi dos años, fruto de un clamor popular que se arrastraba desde hacía lustros, los dos principales partidos políticos acordaron aprobar el cumplimiento íntegro de las penas para los terroristas. Así quedó plasmado entonces y la sociedad española respiró aliviada. Criminales sanguinarios, cuyo propósito de enmienda en prisión es nulo, no pueden beneficiarse de las redenciones de penas que la legislación ofrece a los delincuentes que, de buena fe, optan por acogerse a ellas. Si la Ley lo da por bueno es que la Ley está mal y requiere reforma urgente. No hay ninguna diferencia entre el asesino de Joseba Pagazaurtundua y el de Gregorio Ordóñez. Ambos purgan del mismo modo sus penas en prisión y ambos han de recibir el mismo trato respecto al cumplimiento de las mismas. Si no es así es que la Ley, el Código Penal, se está burlando de ciertas víctimas, de las que tuvieron la desgracia de ser asesinadas antes de 2003. Eso es, sencillamente, intolerable.

Se impone más que nunca, ahora que la Nación vive el mayor embate secesionista de su historia reciente, un consenso ejemplar. Las principales fuerzas políticas, incluidas las que se opusieron en su día al cumplimiento íntegro de las penas, han de hacer frente común para que de Juana Chaos siga donde ha estado los últimos 18 años. No tiene mucho sentido que, tras los éxitos en la lucha antiterrorista de los últimos años, se reactive la banda asesina con cuadros extraídos de sus tiempos más negros. De nada sirve que las fuerzas de seguridad detengan una cúpula etarra tras otra en fabulosas operaciones policiales para que, por la puerta trasera, queden libres verdugos de la peor calaña. Porque de Juana Chaos sólo es el aperitivo de toda una hornada de asesinos que puede, en muy poco tiempo, recobrar la libertad. Parte del mortífero Comando Madrid de los ochenta con Antonio Troitiño a la cabeza puede salir de la cárcel en un periodo de tiempo muy corto, en apenas dos años. Otro tanto puede suceder con el letal Comando Barcelona, el de la matanza de Hipercor del ‘87. Algunos de sus más distinguidos miembros como Josefa Ernaga, podrían ser excarcelados en un plazo parecido.

¿Merece la excarcelación una de las peores camadas de terroristas de la historia? Definitivamente no. No han cumplido sus condenas íntegras, no se han reinsertado, no han reparado a las víctimas y, vistos sus antecedentes en prisión, todo lo que cabe pensar es que van a volver a asesinar. Sería un error inmenso quedarse de brazos cruzados ante semejante disparate que, además, podríamos llegar a pagar muy caro, mucho más de lo que algunos políticos oportunistas se imaginan.

Y lo que te rondaré
TONIA ETXARRI El Correo 8 Enero 2005

Sorprende, incluso a algunos les indigna, que Ibarretxe, después de la aprobación de su plan con los socios habituales y la mitad de la ilegalizada Batasuna, quiera entretener al respetable con una de sus habituales rondas de partidos. Excusas. Donde él dice que quiere consultar a los demás antes de reunirse con Zapatero, la oposición no ve más que un «paripé» para demostrar que tiene mucho coro detrás de las cortinas de Ajuria Enea. Porque si el presidente Zapatero no va a negociar nada de una reforma estatutaria que él mismo considera inconstitucional, agravada con el apoyo de 'Ternera', no tiene sentido consultar sobre un encuentro en el que se van a decir lo que ya saben del otro.

Quizás sea con Madrazo con quien el lehendakari se entretenga un poco. A ver si, con suerte, le explica esa esquizofrenia política exhibida sin pudor, que le permite votar a favor de su plan en Vitoria y en contra en Madrid. Y, de paso, le cuenta qué es eso de que Llamazares y él pertenecen a organizaciones diferentes. ¿Hubo, en algún momento oscuro de su historia, un congreso de escisión o algo por el estilo?, se preguntan aquellos ex votantes de IU a los que les da cierto rubor, por no decir otra cosa, cada vez que ven al socio agradecido del Gobierno salir al escaparate a defender los proyectos nacionalistas.

Servidumbres aparte, la ronda con Patxi López tampoco va a aportar novedades. El socialista vasco le dirá lo mismo que en el último Pleno del Parlamento, lo mismo que a lo largo de toda la legislatura. Que presume de lo que carece. Al lehendakari se le ha dicho muchas veces que dialogar no es limitarse a convocar. Y ahora se puede ver que esta legislatura ha sido la negación del diálogo con los opositores; hasta el punto que exige a Zapatero negociar un plan aprobado previamente en el Parlamento vasco. Al PP, que no piensa acudir a la cita para no perder el tiempo, le preocupa que el debate se disperse en torno al procedimiento. Pero cometerían un error, unos y otros, si se empecinasen en los métodos. Que Iturgaiz lo denuncia en Estrasburgo, lógico. Que se tramite en el Congreso, para devolverlo o para discutirlo. Se trata de un plan soberanista que cosechará, como máximo, 29 votos de los 350 escaños que tiene el Congreso. Y si la propuesta es inconstitucional, ¿no debería actuar el Estado y recurrir al Tribunal correspondiente?

Ahora que Odón Elorza se ha caído del guindo diciendo que el lehendakari ya no es de todos -expresión que a él le valía hace tan sólo unos meses- Zapatero deberá dar la importancia que requiere el desafío de Ibarretxe. Que una cosa es no avivar el fuego y otra muy distinta negar que tenemos un incendio. La mecha está prendida y dejar sólo en manos de las urnas el respeto a las normas democráticas no basta. Política y justicia deben ser complementarias.Sería como dejar un gobierno, exclusivamente, en manos de los jueces. En Grecia tuvieron esa experiencia. Desastrosa, por cierto.

Hienas carroñeras
Rosa María VERA La Razón 8 Enero 2005

El vil asesino y pistolero de la banda etarra Ignacio de Juana Chaos saldrá pronto de la cárcel y seguirá riéndose de la justicia a mandíbula batiente.

De las víctimas de ETA y sus familiares, sus víctimas, ya se ha reído bastante en la cárcel mientras comía gambas celebrándolo con champán.

Este terrorista con una pena de casi tres mil años de cárcel pasa a cumplir tan sólo 18 años de condena, porque el hombre ha estudiado mucho en prisión (la manera de evadir la justicia) matriculándose en la universidad sin examinarse, y teniendo un comportamiento deleznable ante sus guardianes.

Éstos lo tratan con mimo y le procuran toda suerte de manjares: mariscos y buen cava, para que la fiesta etarra no decaiga y brinde con burbujas de satisfacción la muerte de víctimas inocentes. Y es que a un preso de ETA hay que tenerlo con más lujos que a un visir, porque es un terrorista de primera, no vaya a ser que el sujeto se enfade, y no brinde ni coma langostinos, y sus compinches demanden a la sociedad española como torturadora de asesinos.
Porque puestos a conceder licencias, a este terrorista se le conceden todas las garantías constitucionales para que pueda salir pronto de prisión y sus 2.995 años se conviertan en un paseo entre rejas.

El asesino De Juana Chaos será recibido en loor de multitudes por el clan Ibarreche y su plan de ruptura con esta Constitución que ampara terroristas, porque si no es así, este animalito debería estar en prisión el resto de su vida. Ahora que se nos infla el pecho hablando de unidad de España frente a quienes quieren desmantelarla, como el siniestro repartidor de tortas, Ibarreche y su comparsa, había que revisar el Código Penal y ver qué vías de escape hacen agua en el barco de la justicia. Si este gobierno quiere reformar la Constitución, que empiece tapando agujeros asesinos que excarcelan a peligrosos terroristas.

El excarcelamiento de De Juana Chaos provoca alerta en la sociedad civil, y abominación de los ciudadanos de bien por un impresentable desequilibrio de penas impartida por un sistema de justicia caduco. Y las víctimas del terrorismo, nuestras víctimas, no merecen esta falta de respeto. Las víctimas de ETA no tienen lágrimas para sufrir esta humillación, por más nacionalismos que haya, con un Ibarreche que pretende repartir tortas como el pistolero que descarga el cargador de su escopeta ante una población insumisa.

Hay demasiados pistoleros en política que descubren sus cartas con la facilidad bravucona de un asesino.
El eminente Carod-Rovira le dará un abrazo de compadre al asesino De Juana Chaos regalándole otra caja de cava para que siga brindando por su libertad y sus posteriores asesinatos, y se reirán todos los que vapulean el árbol de la muerte para aumentar la cosecha de estos pistoleros.

Pronto saldrán de prisión otros asesinos etarras, y la sociedad española volverá a mancharse de sangre.
El vil pistolero De Juana Chaos dirá con satisfacción que le encanta ver los rostros desencajados de los familiares de las víctimas en los funerales, y luego se reunirá con Carod-Rovira para tomarse unas copitas de cava y unas gambas, brindando por la suerte de Cataluña, una tierra blindada y amparada por el terror, gracias a los manejos del líder de ERC.

Que un tripartito, con el depredador (animalito) de Carod-Rovira al frente de la jauría, tenga tanto poder y maneje los destinos de nuestra nación provoca tantos escalofríos como ver salir de la cárcel a un peligroso asesino con licencia para matar.

No se sabe qué es más temible, si Ibarreche y su plan desestabilizador, Carod y su diálogo etarra o el asesino De Juana Chaos.

Todos pisan un frente común: desprecian la Constitución, luchan por sus intereses y les importa un bledo las víctimas de su propio terrorismo.

Pero eso sí, puestos a repartir tortas, que sean brindando con cava y gambas, y la risa, qué infame risa, de hienas carroñeras.

Rosa María Vera es escritora

¿Cadena perpetua? Sí, gracias
Julián LAGO La Razón 8 Enero 2005

Para el soberanismo vasco, desde el más templado que anda acojonado con Ibarreche hasta ese otro mitológico que defiende la independencia de Euskadi, José Ignacio de Juana Chaos es un gudari con derecho a los beneficios carcelarios que contempla el actual Código Penal. Pues no señor, qué quieren que les digamos. Exprese lo que exprese el Régimen de Instituciones Penitenciarias, De Juana no debe salir a la rúe, que además todo aquí puede reformarse, y si no que se lo pregunten a ZP.

Así que De Juana, que, para mayor escarnio, ingresó en la Ertzaintza en el 79, qué coincidencia, responde al retraro robot del clásico pistolero etarra. A saber: 1) No está dispuesto a entregar su vida para acceder al paraíso como los terroristas islamistas, y 2) sus actos criminales no están presididos por la heroicidad de la insurgencia revolucionaria. De donde se deduce que se trata simplemente de un pistolero a sueldo, mejor, un cobarde, que al ser detenido en enero del 87 se defecó ante el juez de guardia, cuyo nauseabundo hedor todavía perdura en los pasillos de la Audiencia Nacional. Vamos, que De Juana se fue ante el juez por la pata abajo, pero a lo bestia, y en colores, no como otros etarras que se hacen aguas menores, lo cual disimula un poco el canguelo de estos «patriotas vascos» de pacotilla. O lo que es lo mismo, que estamos ante un desalmado cagón, el cual llegó a sostener en prisión que las lágrimas de los familiares de las víctimas de ETA constituían sus sonrisas, y eso cuando la banda había asesinado en Sevilla al matrimonio Becerril, por lo que no se entiende que deje la trena tras cumplir sólo 18 de los 2.995 años a que le condenaron los tribunales por sus fechorías.

Aparte de mofarse del dolor ajeno causado por ETA, el ínclito De Juana, sobre cuya excarcelacion excusamos decirles cómo la habrán recibido los hijos del matrimonio Becerril, un ejemplo, se cisca en la justicia, el pájaro. Imagínense por un momento qué les pediría a ustedes el cuerpo si estuvieran en el pellejo de cualquiera de los deudos de la veintena de personas asesinadas por tal alimaña, por no referirnos al más de medio centenar de mutilados por sus criminales acciones. Basta ya, pues, de tanta redención de penas para quienes no quieren la redención más que para burlarse de la Justicia y volver a las andadas, o más claro, matar en cuanto estén en libertad. De modo que a estas alturas de la historia carece de sentido que nuestro ordenamiento jurídico no contemple la cadena perpetua como en muchos otros países de la UE, para determinados delitos de sangre de carácter terrorista. Es decir, que por mucho que nuestros legisladores se la cojan con papel de fumar, en cualquier sociedad libre que se precie quien la hace la paga, verbigracia, de Juana Chaos o cualesquiera de los otros etarras sanguinarios que esperan también su puesta en libertad. O sea, lo de menos no es que De Juana se lo hiciera en los pantalones, lo de más es que se giñe en nosotros, en todos nosotros.

El mayor hijoputa
Alfonso USSÍA La Razón 8 Enero 2005

En la cumbre de la perversidad terrorista se dibuja la figura del mayor hijoputa que en España vive. De ampliar el mapa, se podría asegurar que no existe en Europa un canalla más atroz y miserable que el homínido que hoy ocupa la esquina más indignada de mi cerebro. Me refiero al criminal etarra José Ignacio de Juana Chaos, autor material de veinticinco asesinatos, y que en el inmediato mes de febrero saldrá en libertad después de haber cumplido dieciocho años de cárcel de los tres mil de su condena. Por el sólo hecho de matricularse en la Universidad a Distancia ha redimido ochenta días por año. Trampa infantil. No todos los presos son iguales y casos como el del asesino De Juana no deberían tener acceso a los beneficios penitenciarios. Además, durante su corta estancia en las cárceles –menos de un año de prisión por cada asesinato–, no ha hecho otra cosa que celebrar los atentados de la ETA y reírse de los muertos y de sus familias. Nunca ha dado muestras de arrepentimiento. Se siente orgulloso de sus crímenes y matanzas. Con él, en los próximos meses, también recuperarán la libertad sus compañeros del «Comando Madrid», Del Río, Troitiño y Henry Parot. Entre todos más de diez mil años de condena. Hasta en el terrorismo hay clases.

Vicealmirante Fausto Escrigas. Eugene Kenneth, ciudadano norteamericano que paseaba por la Plaza de la República Argentina y recibió de lleno el estallido de una bomba. Comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas. Teniente Coronel Carlos Besteiro. Soldado Francisco Casillas. Doce guardias civiles asesinados en la plaza de la República Dominicana. Sesenta heridos. Atentados fallidos contra el Fiscal General del Estado, José Antonio Burón Barba, y el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Antonio Hernández Gil. Más de ciento cincuenta heridos, muchos de ellos con gravísimas mutilaciones, completan el siniestro morral de este inconmensurable hijo de la grandísima puta, escrito sea desde la interpretación natural de la voz, que nada tengo contra su madre excepto la inoportunidad de haberle dado la vida. Un polvo sucio, con toda seguridad. ¡Qué barato resulta asesinar en España!

Individuos como De Juana Chaos no saben hacer otra cosa que matar. Volverá a asesinar. Ha tenido dieciocho años para envenenar aún más su maldad. No tendría que haber salido jamás de la cárcel, pero las bondades de nuestro Código Penal –y ahí tienen la responsabilidad compartida todos los legisladores–, le abren las puertas de la libertad. Los jueces de Vigilancia Penitenciaria que le han permitido matricularse todos los años en la UNED y redimir 4350 días de su condena no le han exigido que se examine de una sola asignatura. Ellos son también responsables de esta vergonzosa pantomima. El mayor hijoputa de los hijoputas está a un paso de compartir con la gente decente la libertad. Diez meses de prisión por cada asesinado. A veces uno se pregunta si vive en una sociedad normal. Y se responde que no.

De Juana, lo legal y lo justo
Lorenzo CONTRERAS La Razón 8 Enero 2005

Al sanguinario Ignacio de Juana Chaos, sobre cuya conciencia no pesan dieciséis asesinatos porque sencillamente carece de ella, le van a soltar, le van a abrir las puertas de la cárcel porque el hombre, en vez de arrepentirse, se acoge al Código Penal antiguo, el que estaba vigente en el tiempo de su condena a 30 años, y previamente tuvo la «buena ocurrencia» de matricularse en un curso a distancia, cuya naturaleza no ha sido, que uno sepa, precisada. Ha ganado, por tanto, tiempo y una redención de penas por el trabajo. Lo que no se sabe es qué méritos culturales acumulaba con ese trabajo y qué beneficios, salvo los penitenciarios, podía reportarle. Mientras tanto se hartaba de brindar por las muertes que ETA causaba en su tiempo de reclusión, demostrando que no se arrepentía de nada. Con lo cual se demuestra que la palabra oficial es papel mojado en el tránsito de una a otra Administración, y donde Aznar dijo que los etarras cumplirían íntegramente las penas que se les impusieran, la realidad resultante demuestra que De Juana no conoce tales efectos. Zapatero nada dice. Permanece impasible ante la actitud de las Instituciones Penitenciarias, no funciona hasta ahora, que se sepa, la Fiscalía y se plantea la libertad total del terrorista. Se supone que habrá recurso contra la resolución excarcelatoria.

Parece que se ha perdido el concepto de la «dura lex, sed lex» para reemplazarla por la ley blanda o permisiva de antigua acuñación, en cuya aplicación al caso de Ignacio De Juana falla lo principal: el concepto de rehabilitación, que es el fundamento para poner en práctica las previsiones del ordenamiento punitivo.

De Juana Chaos parece que tenía un pasado policial, en el sentido de que fue, efectivamente, miembro de la institución –vasca, por supuesto– durante algún tiempo. Lo previsto es que se le aplique el Código Penal antiguo, al que se acoge y que permitía que lo legal no coincidiese con lo justo, tal y como sucede en este caso. O sea, es legal la puesta en libertad del sanguinario etarra, pero no por ello un acto de justicia.

Algún día volverá al País Vasco sin grandes problemas el fugado Josu Ternera, cuyo papel de «mediador», y próximo a otro «mediador» llamado Carod-Rovira, podría estar desempeñándose. El tiempo lo dirá, porque tal circunstancia resulta más comentada que demostrada. En cualquier caso, la advertencia de ERC, el partido de Carod, para que Zapatero se tiente la ropa si se concierta con el PP en el rechazo del «Plan Ibarreche», constituye una amenaza de retirada de su apoyo parlamentario al PSOE. Una auténtica extorsión política. Mientras tanto, a Maragall, socio de Carod y socialista catalán, se le nota una cierta tendencia a guardar silencio y verlas venir.

Tus lloros serán nuestras sonrisas
Luis y Daniel PORTERO La Razón 8 Enero 2005

Ayer los medios de comunicación se hacían eco de la vergonzante noticia de que uno de los muchos malditos de la decadente y patética banda de asesinos terroristas de ETA, el sanguinario José Ignacio De Juana Chaos, saldrá a la calle el mes próximo. Detenido en enero de 1987, este sicario malnacido saldrá en libertad tras haber cumplido en la cárcel de Algeciras solamente 18 de los 2.995 años de prisión a los que fue condenado por once atentados que costaron la vida a 25 personas. En virtud de las patéticas redenciones automáticas del Código Penal de 1973, sale en libertad uno de los más sanguinarios gudaris de ETA, sin que haya pagado suficientemente los asesinatos en junio de 1986 del comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas, del teniente coronel Carlos Besteiro y del soldado Francisco Casillas, o el atentado en julio del mismo año de la República Dominicana de Madrid, en el que murieron doce guardias civiles y resultaron heridas sesenta personas, los asesinatos de cinco agentes de la Benemérita en la calle Juan Bravo de Madrid y otras tantas vidas de infinito valor que han sido segadas. Una intachable hoja de servicios que los gobiernos socialistas de los años 1982 a 1996 se han encargado de premiar al no reformar –no sabemos con que propósitos– la que fuera una manifiestamente injusta legislación penal y penitenciaria que ha permitido la redención de 4.350 días de condena hasta mayo de 2003, fecha a partir de la cual le fue aplicada una nueva legislación con la que se le anularon todas las redenciones extraordinarias que solicitaba por matricularse en cursos universitarios de los que no llegaba a examinarse.

Gracias a la nula e incompetente política antiterrorista de pasados y tristemente recordados gobiernos socialistas, sale a la calle un preso terrorista no reinsertado sin que nunca se haya arrepentido de sus crímenes cometidos y sin que para nada haya pagado a sus víctimas las indemnizaciones a las que fue condenado. Impune queda un despojo de persona que, muy al contrario, ha llegado a afirmar tras atentados de ETA que le «encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales» y que «en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas». Sale a la calle un sicario que se ha burlado del sistema al publicar desde la cárcel artículos en prensa en los que insta a la lucha armada, un tipo al que se le han incautado en prisión varias cartas amenazantes a funcionarios de prisiones. Y sale a la calle a pesar de que nuestro actual ministro de Justicia, perteneciente a un nuevo Gobierno socialista, afirmara, en una conferencia pronunciada en octubre del pasado año en el Club Siglo XXI de Madrid, que se haría todo lo posible para que no quedaran en libertad terroristas no reinsertados comon De Juana Chaos.

Toda una declaración de buenas intenciones que no se ha cumplido, máxime teniendo en cuenta que en el año 2003 se reformaron y se pusieron en marcha nuevas legislaciones penal y penitenciaria, así como un nuevo Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria. Pero a lo mejor resulta que también es culpa del PP que se haga la vista gorda a la comisión de delitos por amenazas poniéndose en libertad a De Juana Chaos, o que próximamente puedan salir en libertad otros terroristas del «comando Madrid como Inés del Río (cárcel de Albacete) o Antonio Troitiño (cárcel de Huelva), miembros del «comando Argala» como Henri Parot (cárcel de Córdoba), o presos terroristas que ya disfrutan del tercer grado en cárceles cercanas o ubicadas en tierras vascas, tales como Urko Izaguirre Bernaola y Vicente Sagrado Rivas (cárcel de Bilbao), Soares Gamboa (cárcel de Logroño), Gorriti Pagola (cárcel de San Sebastián) o Ruiz de Eguilaz (cárcel de Nanclares de Oca). «La culpa es del Gobierno anterior, del adversario político»... Algo falla en nuestras instituciones.

Hasta el año 2003 nuestro ordenamiento jurídico penal y penitenciario ha sido el hazmerreir de toda Europa. Técnicamente han fallado también nuestros operadores jurídicos, con algunos jueces de la Audiencia Nacional, cuyos nombres preferimos omitir, que han hecho y siguen haciendo el ridículo al no instruir adecuadamente sumarios, cometiendo deslices que han permitido la puesta en libertad de otros tantos terroristas. Hasta la puesta en marcha del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, algunos de los antiguos jueces de vigilancia penitenciaria han procurado también que la libertad de presos terroristas no reinsertados sea cárcel de las víctimas. Igualmente, la desigual aplicación de la ley denunciada por la moderna criminología se hace patente en nuestro país con los «delitos de cuello blanco», especialmente en asuntos relacionados con el terrorismo, con algunos individuos que han abusado impunemente de sus poderosas posiciones políticas o económicas para favorecer sus intereses, sin que el peso de la ley haya recaído aún sobre ellos.

Algo falla en nuestras instituciones... Decía en un reciente artículo el profesor Antonio Berinstain que no cabe la justicia sin restauración («restorative justice»). Con los terroristas no cabe el perdón jurídico sin que antes devuelvan lo robado, sin que antes se arrepientan, pidan perdón y reparen a las miles de víctimas directas e indirectas («Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y de abuso de poder», de la ONU de fecha 29 de noviembre de 1985) y a los cientos de personas a las que han extorsionado (Código Penal, artículos 243, 269, 571-580...) («¿Lo peor de ETA contagia incluso a muchos no violentos?» Antonio Berinstain, LA RAZÓN, 15-XII-2.004, pág. 28).

Las víctimas hemos reivindicado siempre memoria, dignidad y justicia. Hemos sido y seguimos siendo un referente moral para la sociedad en cuanto que hasta el momento ninguno de nosotros ha decidido tomarse la justicia por su mano. Hemos soportado durante muchos años el abandono de las instituciones y la marginación de un amplio sector de la ciudadanía, que tras el 11-M se están volviendo a reproducir con la vergonzante discriminación que supone distinguir a las víctimas del 11-M de las del resto de organizaciones terroristas, o con la descarada atención que las instituciones están fundamentalmente prestando a las víctimas del 11-M y no a todas las víctimas por igual. Pero cuidado porque la puesta en libertad de De Juana Chaos y de todos los terroristas de ETA que ya han salido sin arrepentirse de la cárcel viene a ser la gota que colma un vaso en el que las víctimas rebosamos abnegadamente mucho sufrimiento y paciencia con un Estado de derecho que no nos termina de hacer justicia. La anomia o debilitamiento de la moral común que sociólogos como Durkheim y Merton achacan a las modernas sociedades industrializadas llevan mucho tiempo haciendo mella en algunas personas e instituciones políticas de nuestro país opuestas al terrorismo.

Personas e instituciones enfermas de vacío interior que al hacer gala de una preocupante falta de valores y un mínimo de conciencia colectiva están dando lugar a que, en algunas circunstancias, se piense y sienta, inconscientemente, en clave terrorista. Sólo así se explica, como bien dice Antonio Berinstain, que, a veces, ciertos políticos y medios de comunicación proclamen que la propuesta de Batasuna y ETA merecería aprobación, con la simple exigencia de que condenaran el uso de las armas. Sea como fuere, cuidado con lo que hacen De Juana Chaos y todos los asesinos de ETA que han sido recientemente puestos en libertad. Todos ellos siguen siendo objeto de vigilancia y de seguimiento. Y a los representantes de las instituciones del Estado, una advertencia: que reivindiquen y defiendan mejor la memoria, dignidad y justicia de las víctimas.

Luis y Daniel Portero son hijos del fiscal jefe del TSJA asesinado por ETA el 9 de octubre de 2000

Una exigencia lógica
José Alcaraz Libertad Digital 8 Enero 2005

Humillación, indignación e impotencia son tan sólo algunos de los calificativos que nos vienen a la cabeza a las miles de víctimas del terrorismo desde que hace algunos días recibimos la triste noticia de la próxima excarcelación del asesino confeso De Juana Chaos ¿Cómo podemos confiar en un sistema legislativo y judicial que mete en la cárcel a la cúpula terrorista mientras saca a la calle por la puerta de atrás a otra que la sustituye?

Impotencia que se convierte en perplejidad y estupefacción al escuchar las declaraciones efectuadas por los distintos responsables políticos, quienes admiten que “la puesta en libertad de estos asesinos es un verdadero escándalo” pero que en muchos casos, son los primeros en poner el grito en el cielo cuando se proponen medidas de reforma destinadas a evitar a futuro dichas situaciones.

Desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo llevamos más de 20 años denunciando y alertando a las fuerzas políticas sobre la posibilidad inminente de que hechos como los recientemente confirmados por fuentes judiciales llegaran a producirse, protestas ante las cuales diferentes formaciones no han dudado en señalarnos con el dedo, tachándonos de “vengativos y revanchistas”. Sin embargo, el tiempo pone a cada uno en su sitio y se ha encargado de demostrar lo acertado de las reivindicaciones de nuestra asociación y lo demagógico e incluso malintencionado de las afirmaciones realizadas por formaciones políticas como Izquierda Unida, PNV, Eusko Alkartasuna o Esquerra Republicana cuando acusaban infundadamente a las víctimas por pretender el cumplimiento íntegro de las condenas. Lamentablemente, hoy recogemos los frutos de esa pasividad política hacia las reivindicaciones de las víctimas del terrorismo.

En marzo del 2003, a propuesta del Partido Popular y con el apoyo del Partido Socialista Obrero Español, se aprueba el cumplimiento íntegro de penas para los terroristas. Merced a dicho cambio legislativo, los asesinos cumplirán 40 años en la cárcel. Por desgracia, dicho cambio normativo llega tarde para muchos, ya que tan sólo los asesinos de Joseba Pagazaurtundua, de Julián Embid y Bonifacio Martín policías municipales asesinados en Sangüesa, y los asesinos del atentado perpetrado en Madrid el pasado 11 de Marzo, deberán cumplir efectivamente dicha pena.

Y me pregunto ¿qué pasará cuando estos asesinos próximamente excarcelados se reúnan con el ex parlamentario vasco Josu Ternera y planifiquen nuevos atentados?, ¿podrán descansar tranquilos los responsables políticos de esta situación?

Considero que es necesario que se produzca, de una vez por todas una autentica “revuelta” popular. La sociedad no puede permanecer impasible ante una situación tan grave como la que estamos padeciendo. No podemos permitir que un asesino que no duda en señalar que “me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella, ya he comido para todo el mes” y que posee un total de 25 asesinatos a sus espaldas, salga de la cárcel habiendo cumplido tan sólo 18 años de pena de los más de 3.000 años impuestos en sentencia.

En estos momentos más que nunca resulta necesario que la sociedad española sea una sola voz en la exigencia de que los responsables de actos terroristas cumplan íntegramente sus condenas, máxime cuando no se trata de delincuentes que dan muestra alguna de rehabilitación y sus declaraciones únicamente apuntan al riesgo de que reemprendan la actividad asesina una vez en libertad. ¿Qué respeto tiene por sí misma una democracia que permite que sus mayores enemigos vuelvan a emprender sus actuaciones destinadas a sembrar el miedo, el terror y a hacer saltar por pedazos nuestro sistema democrático?

En jornadas como la de hoy me pregunto, ¿Dónde está la solidaridad que los representantes de PNV, IU, y ERC mostraron hacia las víctimas del terrorismo en la comisión del 11-M? Echo de menos declaraciones de apoyo hacia los afectados, verdaderas muestras de solidaridad hacia nosotros. En vez de esto, dichas formaciones políticas llevan varias jornadas presionando al Gobierno presidido por Zapatero para que acepten el plan Ibarretxe, un plan aprobado gracias a los votos de Batasuna-ETA.

Las víctimas del terrorismo estamos acostumbrados a que determinados políticos se encuentren siempre más cómodos apoyando a los verdugos que a las víctimas. En todo caso, ante estas actuaciones que sólo reflejan la indignidad moral de sus autores, la AVT tiene el compromiso firme de luchar de manera decidida en pro de las víctimas en todos los foros en los que sus intereses se encuentren en juego. Por ello, nuestra denuncia ante situaciones como la que hoy vivimos será constante, y aquellos que pretendan silenciar la voz de las víctimas nos tendrán siempre enfrente.

Desde la AVT tan sólo solicitamos MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA para nuestros familiares. A la sociedad española, que siempre ha demostrado una cercanía y cariño hacia nuestra causa digna de elogio le pedimos todo su apoyo y comprensión en nuestro propósito de que los asesinos responsables de la muerte de nuestros seres queridos no salgan a la calle tras una breve estancia en prisión, durante la cual su única actuación rehabilitadora ha consistido en el insulto hacia la memoria de los nuestros. Con ello defenderemos no sólo la memoria de las víctimas, sino la dignidad del pueblo español, pues no podemos olvidar que las víctimas del terrorismo lo han dado todo en la defensa de nuestra democracia constitucional. Por otro lado, la sociedad española debe ser consciente de que con sujetos como De Juana Chaos en la calle todos somos un poco menos libres, pues el día de mañana cualquiera de nosotros puede ser víctima de la locura y la sinrazón de asesinos como éste.
José Alcaraz es Presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT)

De Juana Chaos
25 asesinatos, 18 años
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital 8 Enero 2005

Ahora nos causa sorpresa que un etarra condenado a miles de años de cárcel cumpla 18 años reales de prisión y salga en libertad. Pero el Código Penal de 1973 y la forma de redimir las condenas que se fue imponiendo con el tiempo admitiéndose cualquier tipo actividad, sea laboral o de formación, para obtener una reducción de condena casi de una manera segura, tiene estas consecuencias.

En cualquier caso, no es hasta la reforma del 2003 del Código Penal cuando no se puso límite a estos mecanismos resocializadores, puesto que con el Código de 1995 no se impidió de una manera absoluta su aplicación, aunque sí se intentó evitar que se aplicasen genéricamente. Por ese motivo de Juana Chaos vio como más beneficioso el Código Penal de 1973. Así, si a este etarra condenado a miles de años de cárcel se le hubiera aplicado única y exclusivamente el artículo 76 del Código Penal según la reforma del 2003 –lo que no es posible puesto que sus atentados se cometieron hace unos 20 años y la legislación penal no puede aplicarse retroactivamente en contra del reo–, no hubiera podido salir de la cárcel hasta pasados 40 años de condena, no los 18 que va a pasar en realidad, y si se le hubiera aplicado el Código Penal de 1995 el cumplimiento efectivo de la prisión no hubiera podido superar los 30 años de cárcel –cuestión que es diferente a la existencia de unos mínimos de cumplimiento–, aunque los beneficios penitenciarios se aplicarían tan sólo extraordinariamente.

Se decía en su momento de la reforma del 2003 que nos llevaba a la prisión perpetua, algo que en el momento de su discusión parlamentaria fue muy criticado por nuestra progresía: Va contra la Constitución y la reinserción social de su artículo 25, decían. Pero esta reinserción, dice el Tribunal Constitucional, no es un derecho absoluto, sino que ha de medirse conjuntamente con los delitos realizados y con que efectivamente sea posible la deseada reinserción social del delincuente, es decir, exista voluntad de reinsertarse por parte del recluso. Todo esto ha sido recogido en la reforma del 2003 del Código Penal, tanto en lo que se refiere al máximo de cumplimiento efectivo de las condenas como a los posibles beneficios penitenciarios que pudieran obtenerse por reclusos con cientos o miles de años de condena. Pero nuestra legislación penal e incluso la práctica judicial ha olvidado en muchas ocasiones a la víctima del delito, centrándose tan sólo en una no efectiva, pero sí aplicada, resocialización del delincuente, olvidándose que otras legislaciones europeas, favorables también a la reinserción del delincuente, mantienen en sus Códigos unos límites temporales con mínimos de hasta 30 años de prisión para ciertos delitos, límites que no han dado lugar a tanta polémica.

Don Tancredo
Antonio Pérez Henares La Razón 8 Enero 2005

Dice ZP que quien habla de una situación muy grave es que no tiene confianza en España ni en sus instituciones. Pues mire, ésta es una situación gravísima y preocupante y sí que tenemos confianza en España y en sus instituciones. En quien empezamos a perderla es en usted. Desde que el Parlamento vasco, con los votos de los voceros de ETA, aprobara el plan secesionista, el presidente del Gobierno ha hecho el don Tancredo. Días de silencio, unas palabras al tresbolillo en una residencia de ancianos en Andalucia, la noticia de que recibiría a Ibarretxe antes que a Rajoy y su decisión de permitir el debate parlamentario. Más días de callada por respuesta y en los corrillos de la Pascua Militar esas palabras de aquí no pasa nada. En tiempo de zozobra, y éste lo es, los pueblos miran a su líder y éste que nos ha tocado se empeña en hacer el don Tancredo.

La ciudadanía ha necesitado su mensaje y necesita confianza, pero ZP sólo sonríe. La sociedad reclama una respuesta unida, la que represente a esos más de 20 millones de votos constitucionales que votaron tanto al PSOE como al PP y al que ambos partidos representan. Pero el que parezcan tener como primer objetivo el golpear al otro sólo refleja la miseria de la política. El PSOE en esto se está llevando la palma. Así que puede estarse de acuerdo en que el plan Ibarretxe sea debatido y rechazado en el Parlamento y que no sea hasta entonces cuando se acuda al Constitucional. Pero ¿por qué no convocar la reunión de presidentes autonómicos? La próxima semana va a ser decisiva. Después de la reunión con Ibarretxe y del encuentro con Rajoy hemos de saber ya a que atenernos. Hasta entonces habrá esperanza en que la actitud de Zapatero no sea lo que parece, una mezcla de irresponsabilidad, confianza suicida y debilidad.

LA PARTIDA NACIONAL
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  8 Enero 2005

ES cierto, como se encarga de cacarear el PP, que el PSOE, sometido al chantaje permanente de los republicanos catalanes, es un escaparate de «extrema debilidad política» y, lo que no es menos importante, de «incoherencia estratégica». Ahora bien -o mal, que el caso no es para el gozo-, el certero diagnóstico popular no es argumento suficiente para la pretensión de un pacto de Estado entre los dos primeros partidos nacionales que pueda detener el ímpetu soberanista del lendakari Juan José Ibarretxe.

No es inteligente, y menos aún desde la observación distante, procesar el análisis político en términos de poder, que es como, en pleno síndrome de abstinencia, han co-menzado a hacer los recaderos del silente Mariano Rajoy. Gobernar, aunque sólo sea un poquito, es asunto fundamental, prioritario para quienes han hecho oficio de la política. Para los ciudadanos, la misión del Gobierno, más aún en ausencia de las ideologías, es una coyuntura de la que cabe esperar el bálsamo de las alternancias, el impulso de la renovación y la alegría del progreso. Se supone que el sistema está garantizado, desde la médula constitucional, por todas las fuerzas políticas en presencia en los diferentes ámbitos de representación.

La gran trampa de los nacionalistas, sin grandes diferencias de fondo entre unos y otros, es que se sentaron a la mesa, muy civilizada y democráticamente, para echar una partida de mus, que era el juego convenido en la Transición, para la gran partida nacional. Ahora, instalados en la mesa, con acceso al Presupuesto y en traición a los Estatu-tos que les justifican y a la Constitución que les ampara, no admiten que los reyes ganen a grande o los pitos a chica. Han decidido por sí, ante sí, y en desprecio a la mayoría de los jugadores, cambiar el juego, el tanteo, el reglamento y, sin el riesgo del envite, quedarse con la mesa, la bolsa y la baraja.

José Luis Rodríguez Zapatero es ahora víctima, además de su propia debilidad parlamentaria, de la trampa de Ibarretxe, absolutamente intolerable desde la razón constitucional -¿qué es eso de la «razón democrática» que maneja el presidente?- y el oportunismo de ERC; pero ése es un problema del Gobierno, no de la Nación. Al Ejecutivo corresponde, pues, su solución: la aplicación de la norma. Algo a lo que Zapatero no está acostumbrado ni parece proclive; pero que, ni de lejos, requiere pactos de Estado ni derroche de mayores energías.

Después de más de un cuarto de siglo de experiencia democrática, y de muchos años de aprendizaje en la contemplación de los poderes desmedidos, produce un cierto sonrojo el decir algo como lo que va por delante, que a la Constitución se la defiende con la Constitución; pero conviene huir de los grandes y solemnes planteamientos como el que en esta ocasión propone un desordenado y no muy coherente Partido Popular.

¿Qué Constitución?
Cartas al Director ABC 8 Enero 2005

Creo que tenemos un pequeño gran problema. Igual es la poca madurez que ha adquirido nuestra democracia o que en todas las democracias pasa lo mismo. Ahora resulta que el Gobierno de la no sé que española (yo lo tengo muy clarito) nos pide, junto con el apoyo de la oposición, que vayamos a votar una Constitución Europea que desconocemos. ¿Vamos a permitir que se vulnere esta Constitución al igual que la nuestra? ¿Se va a permitir que dentro del marco de la Constitución se rían de las 1.000 víctimas del terrorismo? ¿Va a dejar la Constitución Europea que bandas terroristas tengan voz y voto dentro de la sociedad europea? Las respuestas que los políticos darían sería «no», pero entonces habría que preguntarse por qué la nuestra, de una manera más o menos legal, sí que lo permite.

Igual es una barbaridad lo que digo, pero quizás antes de decir «sí» o «no» a la Constitución Europea, tendríamos que pensar si la nuestra realmente nos ampara y si votamos porque creemos en una Constitución Europea o porque la clase política nos dice que tenemos que votar sí. Lo que está claro es que cada vez lo tengo menos claro y que a día de hoy no sé qué es lo que tengo que hacer. Supongo que el Gobierno sí que lo tendrá claro y sabrá explicárnoslo durante estos meses.

Rafael Lopez García. Madrid.

La respuesta del PSOE
Ángel Santano Fanega/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 8 Enero 2005

La respuesta de Zapatero de dialogar con Ibarretxe ha vuelto a añadir más temor e incertidumbre en muchos ciudadanos vascos. La experiencia nos dice que son ya muchas las veces que la palabra diálogo en boca de los líderes socialistas únicamente ha servido para encubrir concesiones y claudicaciones por las cuales se ha tenido que pagar un alto coste político. Ibarretxe sabe quién tiene delante. Un Patxi López hablando de comunidades nacionales y echando más leña al fuego y un presidente de Gobierno atado de pies y manos al independentismo republicano catalán. El panorama no puede ser más desalentador. No es momento de vacilar ni de titubear. Pienso que los desafíos nacionalistas que vulneran la legalidad y que vienen respaldados con los votos de partidos ilegalizados no pueden encontrar otra respuesta diferente de los tribunales. Andarse con templanzas frente a estas situaciones sólo puede acarrearnos problemas inmensos que hipotequen el futuro de Euskadi y del resto de España.

Miguel Ángel Revilla: «Ibarreche sabe que en el País Vasco no hay libertad, ésa es su falacia»
Diana Valdecantos La Razón 8 Enero 2005

Miguel Ángel Revilla, presidente de la Comunidad Autónoma de Cantabria, opina acerca del Plan Ibarreche, desde el conocimiento adquirido a través de la cercanía y la convivencia con la sociedad vasca. Califica el Plan de «locura nacionalista» y dice tener un total confianza en el Estado de Derecho. Madrid-

–¿Cuál es su opinión acerca del Plan Ibarreche?
–Creo que el plan conlleva una consecuencia negativa y otra positiva. La negativa es que estamos ante el mayor órdago que se ha echado al Estado de Derecho desde que existe la Constitución, del momento más grave. Pero como lado positivo, habría que señalar que en toda la historia de España, jamás ha habido mayor fortaleza del Estado, entendiéndolo como el que aúna los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. En torno al Estado y a la Constitución, se sitúan más de un 85 por ciento de los ciudadanos españoles, lo cual dota de una fuerza enorme a cualquier decisión que se tome y fuerza para rechazar este envite, porque no hay en este momento, salvo partidos marginales y el PNV, no hay apoyo social a este reto que se hace al Estado de Derecho.

–¿Apuesta por la vía judicial o política?
Creo que hay resortes judiciales y políticos suficientes para echar abajo esta locura que además viene, aprobada por con el apoyo del brazo político de ETA, con lo cual es mucho más grave. Sin embargo, opino que no hay que ponerse nerviosos. A mi me parece bien agotar las vías constitucionales, me parece bien que se reciba al lendakari, considero que se debe explicar a Ibarreche, con total rotundidad, que dentro de la Constitución se puede hablar de todo, fuera de ella, no. Ahora bien, en el caso de que el lendakari tome la decisión de actuar en contra de lo que previsiblemente van a hacer las Cortes, que es rechazarlo abrumadoramente, es cuando hay que ir a los resortes judiciales. El sabrá donde se mete.

–Usted a manifestado en varias ocasiones que en el País Vasco existe una sociedad hostigada por la otra. ¿Enfrenta en mayor medida la aprobación del Plan a los vascos?
–Por la proximidad y la convivencia, ya que en Cantabria residen muchos vascos, me consta que sí. En Euskadi conviven dos sectores muy diferenciados. Aquéllos que siendo demócratas, defienden la pluralidad de España, el Estatuto de Autonomía y la Constitución, y que por ello tienen que llevar guardaespaldas, y por otro lado, los nacionalistas, que no necesitan guardaespaldas. Los que se mojan, allí, tienen que ir a la viña con escolta, eso es lo que Ibarreche tiene que solucionar, ése es el primer trabajo de un demócrata, porque él sabe perfectamente que en el País Vasco no hay libertad. Ésa es la falacia de este señor.

–¿Tienen previsto tomar medidas desde su Gobierno?
–En caso de que ocurra, reivindicar al Gobierno la legalidad de una sentencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, yo no puedo imaginarme un Estado de Derecho donde una institución, incumpliera una sentencia, porque eso sería el desmoronamiento del Estado. Yo eso no lo puedo concebir, espero que se actúe con rotundidad. La Constitución española tiene artículos sobrados, el 2, el 8, el 155, para aplicarlos. La Constitución la forman todos sus artículos, todos, porque parece que algunos se olvidan.

–¿Aconsejaría a Ibarreche no ir más allá?
Le hago un llamamiento, porque, este camino lleva a un enfrentamiento civil de la propia sociedad vasca, es una situación grave. Un territorio no lo puede cambiar unilateralmente un territorio, lo tenemos que cambiar entre todos, eso es elemental. Las reglas de juego nos afectan a todos por igual. Y no es un problema en España, la Unión Europea no nos va a permitir que entremos en guerras de fronteras ni de inestabilidad de los estados.
–¿Cree que se debe convocar la Conferencia de Presidentes?

–Yo tengo confianza en la serenidad de José Luis Rodríguez Zapatero. Ha dicho poco, pero ha dicho algo importante y es que fuera de la Constitución, no se puede dialogar. Reitero que en este momento el Estado de Derecho se encuentra en un momento inmejorable, no creo que prospere.
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