AGLI

Recortes de Prensa     Martes 18 Enero 2005
Sonrisa olmeca
Raúl del Pozo El Mundo 18 Enero 2005

Grandes pactos de menos de tres días
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Enero 2005

CICLOS DE CONFIANZA
VALENTÍ PUIG ABC  18 Enero 2005

Las enseñanzas del barón de Munchausen
José García Domínguez Libertad Digital 18 Enero 2005

Insultos y medallas
EDITORIAL Libertad Digital 18 Enero 2005

Las repetidas mentiras de los nazis no son verdad
José Manuel GONZÁLEZ PÁRAMO La Razón 18 Enero 2005

Los del Río, Aznar y el cobrador del frac
Julián LAGO La Razón 18 Enero 2005

¿Adiós a las armas
Miguel Ángel Aguilar El País 18 Enero 2005

La carta de Arnaldo
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 18 Enero 2005

La comisión Rajoy-Zapatero
Iñaki EZKERRA La Razón 18 Enero 2005

Penitencia sacrílega
Lorenzo CONTRERAS La Razón 18 Enero 2005

LA PAZ TRAMPA
Edurne Uriarte ABC  18 Enero 2005

Las hipotecas de un acuerdo
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Enero 2005

Si ZP fuera Blair
Cristina Losada Libertad Digital 18 Enero 2005

LA JUSTICIA SIGUE SU CURSO
Editorial ABC 18 Enero 2005

Pascual con la rebaja
Antonio MARTÍN BEAUMONT La Razón 18 Enero 2005

Concesiones verbales
Juan BRAVO La Razón 18 Enero 2005

Caro Ibarreche
Bruno AGUILERA La Razón 18 Enero 2005

Escaños vascos
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 18 Enero 2005

Carlismo
Rosa Montero El País 18 Enero 2005

Votaré «no»
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 18 Enero 2005

Yo ya no entiendo nada
Cartas al Director ABC 18 Enero 2005

Mayor Oreja avisa del riesgo de «enaltecer» el proceso catalán frente al vasco
L. R. N. La Razón 18 Enero 2005

Pío Moa: Los nacionalismos han socavado la democracia durante todo el siglo XX
EFE Libertad Digital 18 Enero 2005

«Zancadilla» contra la lengua española
ABC  18 Enero 2005
 

Sonrisa olmeca
Por Raúl del Pozo El Mundo 18 Enero 2005

La sonrisa de José Luis Rodríguez Zapatero es la de Bernini en el éxtasis de Santa Teresa; la de Mariano Rajoy es la de la jirafa que no llega a la sardónica de la hiena. La apoteosis de la sonrisa se escenificó en el porche de La Moncloa, que fue antes picadero, en la ribera de un aprendiz de río lodiento, en el que las ranas se comieron a los patos.

Los dos han elegido la psicoterapia de la sonrisa para conjurar la crisis nacional. Sus caritas eran risueñas, como aconseja Buda a los gobernantes; los rostros afables, el buen rollo, el buen talante, los apretones de manos han sosegado al personal. Y yo me pregunto por qué sonreían y si habrán seguido sonriendo en la entrevista con el Rey; entonces, me acuerdo de las 18 gigantescas cabezas de Veracruz, las toneladas de roca basáltica que desconciertan a los antropólogos porque sonreían y nadie sabe cuál era el motivo.

Los bustos de olmecas, pobladores de 3.000 años antes de Cristo, se matan de risa, o sonríen con hoyuelos en las mejillas. Preguntará un castizo: ¿por qué coño sonríen como los estultos, lilones, olmecas, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero? Han elegido el rostro como transmisor de emociones, la comunicación no verbal para hacer política, el rictus como mensaje cuando carecen de plan.

José Luis Rodríguez de Bernini nos prometió en la campaña electoral una mejor organización del Estado, lo que él llamaba la España plural. Consistía en que la nación cediera a las nacionalidades una porción de soberanía para apaciguar las tensiones territoriales.Ortega y Gasset, el señor de las ideas, ya avisó cómo el pueblo español se durmió en el sueño de la soberanía unida y al despertarse, encontró su soberanía dispersa.

El error de los que diseñaron un estado federal vergonzante es que creían que el conjunto de pueblos caminaría hacia su unidad; lo que quieren es largarse, no nos soportan, es difícil conllevarnos, es casi imposible la cohabitación.

Se va a empezar en Euskadi y se va a acabar en Cartagena; con cualquier ofensa, con cualquier coartada, con cualquier impuesto, cada Comunidad desafía al Estado. Unas veces por la fallera que creen Dama de Elche, otras veces por el agua del Ebro, en algunas ocasiones por viejos trapos y papeles, España camina alegremente hacia su dispersión.

Una de las nacionalidades, pide la libre asociación con España, con apoyo de su Parlamento y otra de las comunidades históricas, por mayoría total en su Cámara y en su sociedad, nos comunica que lo de la primera es sólo un aperitivo de lo que ha de venir después.

Ya pueden sonreír en el porche, en la nube de estucos, los hombres del Estado. Con una sonrisa no se conjura una riada. Otra vez, esta Monarquía, como aquella República, se enfrenta a la indocilidad del destino. Y no se puede curar lo incurable con la sonrisa de los estúpidos olmecas.
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Grandes pactos de menos de tres días
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Enero 2005

Poco dura la virtud en casa de Celestina. Ni tres días ha durado el pacto del Gobierno socialista con la Oposición liberal-conservadora. Por lo visto, la palabra de Zapatero es caducifolia y su sinceridad digna heredera de la de Tigrekán II de Mongolia, o sea, Felipe González, que la última vez que dijo la verdad fue... ¿cuándo fue? Ni nos acordamos. Lo malo de este Gobierno de nuestros pecados ( y de los crímenes del 11-M) es que tiene tanta prisa en dejar de ser decente que hace más ruido rompiendo los acuerdos que firmándolos. ¡Con lo contento que estaba Rajoy! Poco dura la alegría en casa del pobre. Nuestro gozo en un pozo.

Es difícil desmentir de forma tan torrencial un acuerdo tan de charquito. Blanco ha dicho que el pacto PSOE-PP “no va contra nadie”, cuando es evidente que se ha hecho contra el plan separatista de Ibarreche. López Aguilar ha dicho que no piensa recurrir las ilegalidades de Atucha ni tampoco rectificar en su propuesta de legalizar referenda ilegales, como sabiamente previó el PP viéndose venir la ibarrechada. Montilla ha asegurado a Rovireche que ellos siguen siendo “socios preferentes” del Gobierno de Madrid o de España, ciudad a la que boicotean y nación que niegan y a la que execran. En estas circunstancias, ¿qué puede hacer Rajoy?

Pues Rajoy, no sé. Haga lo que haga, mal. Pero yo, desde luego, me ratifico en la conveniencia de votar NO en el plebiscito eurorrifeño de los Morancos. Cuantos menos cheques en blanco se le den al Gobierno, menos ocasión tendrá de arruinarnos. Cuanto menos ayude la Derecha a esta Izquierda antinacional y cainita, eso que vamos ganando. Y, visto lo que duran, cuantos menos acuerdos se firmen con el veleidoso ZP, mejor.

CICLOS DE CONFIANZA
Por VALENTÍ PUIG ABC  18 Enero 2005

NO es muy equitativo que los expertos en demoliciones y quienes procuran por sanar la posible fatiga estructural de los edificios más nobles tengan que entrar y salir por la misma puerta. Ahí, en la puerta giratoria, alguna vez quedan todos atascados, con sus planos enrollados bajo el brazo, sus respectivas ideas de España en caso de tenerlas, su noción contrapuesta de la convivencia histórica. De la querencia por lo políticamente habitable queda la imagen de la plaza porticada, lugar de intercambio de ideas y de lógicas del consenso. Más allá, las arquitecturas institucionales verdaderamente perdurables y dignas de la mejor ciudadanía debieran todas tener algo de aquel sentido del orden que en la arquitectura renacentista mantiene el portentoso equilibrio de todas las partes entre sí, y de las partes con el todo. No es por idealización nostálgica que uno puede permitirse pensar que la Constitución de 1978 fue y es esa arquitectura institucional y ciudadana en la que las energías colectivas fueron equilibradas como conciencia y como voluntad.

En una de tantas crisis ministeriales de su tiempo, Francesc Cambó hablaba en un corro de diputados. Alguien le interrumpe, con argumentos a la contra. Cambó responde: «Mire, eso son argumentos de paquidermo». Hoy también aparecen los contornos de alguna cogitación de paquidermo en el escáner de la vida política. Sirvan la idea tan perversa como grotesca de «desmilitarización multilateral» -según Otegui- o en otro plano proponer por parte del presidente del parlamento autonómico vasco unas comisiones bilaterales a sabiendas de que vulnerarían el reglamento del Congreso. También es de paquidermo reafirmarse en una votación del parlamento vasco avalada por la exBatasuna -y con «exvoto» epistolar de Josu Ternera- y no asumir -por ejemplo- que si sumamos los diputados del PP y los socialistas que tienen escaño en la Carrera de San Jerónimo en representación del electorado vasco son once en total, mientras que PNV y EA están en siete. Fue argumento de paquidermo sostener que los catalanes debían boicotear la petición de los Juegos Olímpicos para Madrid. También lo es decir que el plan Ibarretxe -como declara Carod-Rovira- se le queda corto a Cataluña.

Al llegar a tales extremos, ni tan siquiera la capilaridad -de naturaleza a veces clientelar- establecida entre PNV y sociedad vasca puede absorber la duda creciente sobre la viabilidad del plan Ibarretxe y los cálculos sobre el riesgo que abolir el estatuto de Guernica significaría para la prosperidad de los vascos, a veces equiparable a las condiciones posibles de un paraíso económico. El salto del autonomismo al soberanismo o la pura secesión cosechó sus primeros laureles en Estella. Ahora recauda incertidumbres inéditas. Al contrario de los otros atajos, veredas y vías principales que decida tomar la sociedad española, la característica principal y seguramente única de la senda para paquidermos es que no lleva a parte alguna. El Estado de Derecho y el sentido común de los ciudadanos tienen mucha consistencia a la hora de cerrar el paso a los paquidermos.

Tal vez sea ingenuo preguntarse por qué ahora las aguas han podido bajar tan turbulentas, tan agitadas. Históricamente, los nacionalismos vasco y catalán atendieron en uno u otro momento radical las lecciones del irredentismo irlandés. Los independentistas irlandeses aprovecharon la Primera Guerra Mundial para pretender la neutralización de de la guarnición británica en Irlanda, el desembarco alemán y un gran ataque a Gran Bretaña que se haría desde las cosas irlandesas. La estrategia, de resultados escasamente beneficiosos, consistía en obtener ventajar de las debilidades coyunturales de quien te sojuzga. Ahí está el gesto de Sabino Arana al querer enviar un telegrama al presidente Theodore Roosevelt para felicitarle por haber derrotado a España en la Guerra de Cuba. Abundan las anécdotas de este estilo, como la fugaz euforia catalanista con los «14 puntos de Wilson» al firmarse el armisticio cuando acaba la Gran Guerra.

Ahora lo más curioso es que desde las etapas más arduas de la transición democrática no se había dado una mejor capacidad de crecimiento económico, mejor cotización internacional, una mayor integración de España en la Unión Europea y una pujanza colectiva que le permitió a José María Aznar pronunciar aquel «España va bien». Por parte del catalanismo representado por Jordi Pujol es cierto que CiU tuvo el error impensable de la Declaración de Barcelona pero también firmó con el PP los pactos del Majestic, una pieza más que significativa en la gobernabilidad de las últimas décadas y decisiva en una fase de prosperidad económica y estabilidad política. A finales de 1996, Pujol dio una conferencia en Sevilla para manifestar su gran confianza en el futuro y añadía: «No es España un simple organismo administrativo o político-administrativo. Es un hecho histórico sólido. Es un conjunto de interrelaciones humanas y de vivencias colectivas, no solamente individuales sino colectivas, comunes, de todo tipo. Por lo tanto es lo que yo he dado en llamar una realidad entrañable». El progreso español iba a «facilitar las cosas», entre otras eso que se llama el «encaje» de Cataluña en España y que tanto puede ser una entelequia geométrica, una infusión biosentimental o algo que varía con el tiempo y que no es otra cosa que el fenómeno de ser parte de un todo con el resto de vecinos más allegados.

Después de Pujol vino Maragall, aupado entre otros por la Esquerra Republicana de Carod-Rovira. De pronto, con Ibarretxe al frente, la confianza en el futuro quedaba quebrada. Aún antes de la crisis moral del 11-M, en pleno ciclo de autoconfianza de la sociedad española, el anuncio de reformas estatutarias que en mayor o menor grado afectan a la arquitectura constitucional erosionó aquella confianza y dañó la fiabilidad de lo político. Aparecieron las estructuras tripartitas de poder: en Cataluña un ejecutivo autonómico compuesto por socialistas, eco-comunistas y un republicanismo independentista cuyo líder se fue a charlar con ETA siendo consejero en jefe de la «Generalitat». La misma «Esquerra Republicana» es la que daría apoyo parlamentario al gobierno Zapatero. Mientras tanto, después de vicisitudes bien conocidas, Pasqual Maragall ideó una reforma estatutaria que diese ejemplo de tercera vía en el caso vasco no siendo -como en el caso Ibarretxe- imposición unilateral. Por el instante, la reforma estatutaria catalana tiene algo de lista de la compra o de abigarrada carta a los Reyes Magos. Al final de todas las valoraciones, la pregunta siempre es la misma: ¿puede el PP de Cataluña poner su firma en un proyecto de reforma estatutaria que también lleve la firma de «Esquerra Republicana»? Según Cambó, hay dos maneras de llegar al desastre: una, pedir lo imposible; otra, retrasar lo inevitable.

Piqué y la reforma del Estatuto
Las enseñanzas del barón de Munchausen
José García Domínguez Libertad Digital 18 Enero 2005

El único español que merecería figurar en todas las historias de la metafísica a la altura de un Witgenstein es aquel hijo del pueblo que una vez sentenció: “Lo que no pue ser, no pue ser y además es imposible”. Desde el “sólo sé que no sé nada” de Sócrates, no se había pronunciado aforismo tan epistemológicamente visionario como ése. Es más, para mí tengo que, junto a la segunda ley de la termodinámica, constituye la única verdad irrefutable sobre este valle de lágrimas.

Tan es así que desde que se difundiera la citada aportación patria al acervo del raciocinio abstracto, únicamente están datadas dos tentativas serias para tratar de falsarla, por utilizar la terminología popperiana, que aquí sería lo suyo. El primer desafío lo protagonizó el célebre barón de Munchausen. Fue cuando se propuso viajar a la Luna, valiéndose del impulso que le habría de proporcionar el tirar con fuerza de los cordones de sus zapatos. Mas no pudo ser, como también dicen los periodistas deportivos cuando el equipo local de Tercera queda eliminado de la Copa del Rey. La segunda intentona de la Historia es tan reciente como el periódico de esta mañana; y el audaz aspirante a la gloria no será otro que el primus (inter pares) Rodríguez. Porque él sostiene que sí, que pue ser. Que cabe consensuar con el Partido Popular las reformas estatutarias para que no supongan el paso sin retorno en la autodestrucción del Estado; y que, al tiempo, se puede mantener el pacto de gobierno con ERC, el partidito cuyo único punto programático consiste precisamente en destruir el Estado. “Que no, que no es imposible. Que pue ser”, insiste Rodríguez. Que va a demostrarlo –dice– engrasando con talante el método Munchausen original. El secreto, concluye ZP, radica en tirar muy, muy suavemente de las cintas de los mocasines de Piqué.

“No hay comparación posible entre el plan Ibarretxe, que es un disparate, y el proceso que se está viviendo en Cataluña”, acaba de declarar don Josep a la televisión del Tripartito. Lástima que haya olvidado añadir: “La prueba del nueve de que no hay relación alguna se esconde en el calendario. Porque sería otro disparate buscar tres píes al gato en el asunto de las fechas. Así, es mera casualidad que en agosto de 1998, ese pleonasmo que responde por sector soberanista de CiU firmara la Declaración de Barcelona junto al PNV; que sólo un mes después, en septiembre de 1998, la ETA y el PNV sellaran el Abrazo de Lizarra; y que otros treinta días más tarde, en octubre de 1998, el partido de Artur Mas ratificara lo que había con los otros en la llamada Declaración de Gasteiz”. Y eso, que no tiene punto de comparación con lo de Ibarretxe, ocurría cuando en Cataluña mandaban los “moderados”.

¿Y si Rodríguez hubiera encontrado en la capital del diseño el ansiado circulo cuadrado? Cosas más insólitas se han visto. Sin ir más lejos, el otro, Mister Chance, llegó a caminar sobre las aguas. Igual, pue ser.

Insultos y medallas
EDITORIAL Libertad Digital 18 Enero 2005

La retahíla de insultos que ha dedicado Mohamed VI al anterior Gobierno de España, en declaraciones al diario español más indicado para ello y en la víspera del viaje de los Reyes a Marruecos, ha provocado la justa reacción del PP. Para Acebes resulta “insólito que un anfitrión reciba a sus invitados con una ofensa e incluso con insultos al país que ha invitado a sus gobiernos anteriores”.

Aunque no le falte razón al portavoz popular, conviene no olvidar al insuperable Moratinos, quien, con ocasión de la visita del mandatario venezolano, Hugo Chávez, a España, nos brindó un incidente diplomático tan lamentable como fue contemplar a un ministro de Exteriores arremeter calumniosamente contra el anterior gobierno de su propio país y su política respecto al país invitado.

Si inaceptable es que mandatarios tan liberticidas como Mohamed VI o Hugo Chávez lancen calumnias contra la política exterior que el PP llevó a cabo en defensa de los legítimos intereses de España, lo que resulta todavía más bochornoso es que el gobierno de ZP tolere o incluso suscriba esas calumnias.

De todas formas, para quienes no olvidamos cómo actuó el partido de ZP del 11 al 14M, no nos deben sorprender tales comportamientos de su gobierno. Aunque Acebes haya dado a ZP “cuatro días” para abordar esta cuestión y dar una respuesta “a la altura de nuestra dignidad", lo cierto es que a lo que se ha dedicado el PSOE en este primer día de espera, es a salir en defensa de las “correctas declaraciones” del liberticida monarca alauí. Para su secretaria de relaciones internacionales, Trinidad Jiménez, Mohamed VI se ha limitado a poner de manifiesto “un dato objetivo" como es que en algunos momentos hubo "dificultades" en la relación bilateral entre ambos países. Para Jiménez, las del monarca alauí son “unas declaraciones absolutamente correctas y se nota además que ha sido expresamente respetuoso con el Gobierno de Aznar”.

Evidentemente que hubo “dificultades” entre ambos países, la cuestión son las calumnias que contra España lanza el monarca alauí para culpar de esas “dificultades” a nuestro anterior gobierno. ¿Le parece “correcto” al PSOE justificar la invasión de Perejil alegando que Rabat sólo trataba con ello de combatir la inmigración ilegal? ¿Es ese, para Jiménez, un “dato objetivo” de los que nos hablaba? ¿Le parece “respetuoso” denigrar a Aznar como “más franquista que Franco”? ¿Le parece “correcto”, además, hacerlo la víspera de la visita de los Reyes de España? A la vista está que sí

Ya antes que desde el PSOE se apreciaran como “absolutamente correctas” las intolerables declaraciones de Mohamed VI, el Gobierno de ZP anunció el pasado viernes su disposición a condecorar a destacados miembros del régimen marroquí.

Además de los insultos dirigidos contra el ex presidente Aznar, ¿qué es lo que Jiménez y Zapatero consideran “correcto” y digno de condecorar en el régimen de Mohamed VI? ¿Es “correcta”, acaso, su represión de periodistas e intelectuales? ¿Es condecorable que el regimen marroquí siga reivindicando la soberanía de Ceuta y Melilla, tanto como justifica su invasión de Perejil?¿Es acaso un tributo por sus nulos esfuerzos por combatir la inmigración ilegal? ¿O es que el PSOE considera “correcta”, acaso, la falta de colaboración —por decirlo también suavemente— de la policía marroquí cuando se trató de localizar a ciertos implicados el 11-M? ¿Cree, acaso, el Ejecutivo de ZP que suspendiendo el viaje de los Reyes a Tetuán ya se despacha “correctamente” el hecho de que un implicado por varios testigos en el 11-M se pasee con total libertad por esa ciudad marroquí? ¿Se quiere premiar, acaso, a Rabat por apelar a la “marroquinidad” del Sahara en confrontación con la histórica postura de España respecto a su ex colonia?

A lo mejor la actitud del PSOE —incluida la de su ex candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Trinidad Jiménez— sólo sea un “agradecimiento” a Rabat por su reciente apoyo a Paris contra la candidatura olímpica de Madrid, pero lo cierto es que España no puede sufrir más daños colaterales de los que está padeciendo por el odio anti-PP que caracteriza al gobierno del 14M.

Las repetidas mentiras de los nazis no son verdad
José Manuel GONZÁLEZ PÁRAMO La Razón 18 Enero 2005

No hay víctimas del franquismo, sólo vencidos y vencedores muertos en una guerra civil provocada por socialistas y republicanos y declarada en defensa propia por el general Mola (Raymond Carr). ¿Víctimas de la democracia?, en realidad son víctimas de la falta de respeto del PSOE al resultado de las urnas en 1933 y de la preparación oculta, después visible, de este partido hasta el asesinato de Calvo Sotelo. Ese asesinato en el cual el asesino y varios acompañantes pertenecían al PSOE; fue el detonador de la terrible experiencia colectiva que ojalá no se repita nunca jamás por supuestos pacifistas y «demócratas».

El candidato socialista en las elecciones europeas dijo que lo único que quieren es una España laica unida y fuerte. Su laicidad hasta el final, hace tiempo prometida por ZP, se muestran fieles hijos de Voltaire, Diderot y el Siglo de las Luces; que quieren una España unida no lo demuestra del todo la actitud de dar la oportunidad a los independentistas del artículo 150.2 C.E. concordantes y reglamentarios. Aquí Cataluña y las vascongadas son capaces de formular el tipo de estatuto que arranque competencias exclusivas del Estado a través de las rendijas. ¿Cómo se va a conseguir una España unida con ese tipo de actitud? Si ser fuerte y social España entiende lo que entendemos, de acuerdo. Si ser laicos es aprovecharse de las culpas asignadas a la religión, muchos estamos en desacuerdo.

La España fuerte, sin embargo, parece ser la España gobernada por el propio socialismo sin respetar el Estado de Derecho. ¡Qué tres palabras: España laica, unida y fuerte! Sin respeto a la libertad de expresión y a la adquisición de la cultura religiosa. España unida sin timonel del Estado para mantener el equilibrio entre las fuerzas centrífugas y centrípetas. Bien está invitar a los nacionalistas vascos a que retiren el Proyecto Ibarreche, bien estaría romper las aspiraciones independentistas de Cataluña. El concepto que el PSOE tiene de España se asemeja a una privación de la posibilidad de desarrollar la cultura integral del hombre, y eso con la sabiduría de la religión. Bien está evitar que quienes desean absurdamente, con falsedades y trucos una desvinculación de España. No hablo en cuanto a votante o militante de un partido sino como persona que reflexiona: si no hay acuerdo en los temas principales debemos prohibir y aplicar la ley del vacío a los promotores de la insularidad del PP y de la secesión. Negar toda colaboración en cualquiera de los temas que lo harían posible.

No habría ningún inconveniente en re-promulgar la Ley Sálica pero, ¿por qué vamos a hacerlo si no hay acuerdo en el conjunto del paquete de reforma de la Constitución y los Estatutos? O se modifica el artículo 150.2 C.E. para obstruir los infundados deseos de independencia y sigue la ley de refrendos o yo no daría ayuda para punto alguno. Gracias a Dios yo no gobierno pero creo necesario acuerdo en todo. No hay problema de identidad autonómica y la diversidad obtenible sería suficiente. El Estado no puede aguantar el sistema con un Ejecutivo que hace la «pamema» de respetar las leyes, el diálogo y el Legislativo sin respetar ninguna de las tres cosas.

¿Cierre o apertura estatutaria o reforma de la Constitución? Son tocables, a mi juicio, los Estatutos si el PSOE concierta con el PP la reforma constitucional. Los primeros tanteos y las primeras actuaciones crean poca esperanza pero el PP es imprescindible para enmendar la Constitución y, si no se arregla todo como lo desea la mayoría del país, no se puede transigir.

Está claro que los tribunales regionales de última instancia, el orden público, las Agencias Tributarias, las embajadas autonómicas se alzarán a cotas que no desean las autonomías con sentido común. Por efecto demostración, por el deseo de ser iguales y por el juego de las élites provinciales. Cambiar la Ley Orgánica infringiendo la ley de normas es una infracción del país inaceptable.

La insistente mención de las víctimas del franquismo, la insoportable mención a la guerra de Iraq. Para el PSOE y la UGT todo es bueno para derribar al antagonista. Tal vez me moleste un día en repetir que no hay 125 años de honradez; sí lujuria de poder y desquite fomentando el servicio de una causa abolida por la sensatez de pueblos inmensos como Rusia. Empezaré con el año 1879 y el año 1888 para decir que no siempre hemos visto un PSOE respetuoso con las reglas del juego y las de la buena fe, sólo –tal vez– en su colaboración con el dictador Primo de Rivera que parece que sólo fue aprovechada para fortalecerse y reorganizarse. Ni en 1909, 1910, 1917, 1920..., ni 1931-33-34, ni en 1936, ni 1970-78, ni en 2004 fue su clara la democracia y la legalidad. Teniendo en cuenta antes las utopías ideológicas, el deseo y los intereses espirituales de los españoles que están lejos de la dictadura del proletariado más honrado que sus líderes inspirados en Gramsci... insisten tanto en que la mentira es verdad. «Cree el ladrón que todos son de su condición, y el fraile que todos son de su aire». Descolocan, acusan, repiten mentiras. En el gran teatro de la política tienen ventaja decisiva los actores que viven de fingir, de emocionar como el padre de la mentira. Son tan válidos que creen que traer las tropas de reconstrucción es patriotismo y prodigio técnico capaz de dar agua a nuestra periferia mediterránea.     José Manuel González Páramo es escritor

Los del Río, Aznar y el cobrador del frac
Julián LAGO La Razón 18 Enero 2005

Como el Gobierno insista en el «sí» europeo con famoseo tipo Los del Río, quienes votarán afirmativamente «porque no conocen el texto» a refrendar lo cual ya nos da el nivel de la campaña. Eso, y el careto de Iñaki Gabilondo en las vallas de carretera, que por la lejanía ignoramos qué nos propone, aunque supongamos que será circular por la izquierda, que por la derecha hay más accidentes, of course. Por lo que, decimos, lo de Los del Río y lo de Iñaki nos invita a salir corriendo hacia El Guano a varear fideos, que no sabemos dónde queda, pero debe quedar mogollón de lejos por cuanto nos refería nuestra abuela Felipa.

Bueno, pues que a nadie le sorprenda el castigo a ZP, y más cuando la peña sepa que no votar «sí», no significa ser euroescéptico ni anti, sino no estar de acuerdo con el Tratado de la UE, cuyo resultado refrendal además no es vinculante. Dicho lo cual, nos tememos que la consulta de marras se convierta en castigo personal a ZP, a quien la abstención, el voto en blanco y el «no» le puede joder políticamente cantidad que es lo que hará Aznar, votar «no», según el ex presidente dicen que dijo en una reciente cena con un ex ministro.

Así, que quieren que les digamos, nosotros mismamente estamos cargados de dudas, y para que no haya más idems, hemos de aclarar que fuimos unos de los pocos, una decena no más, que firmamos ante el notario Pastor Ridruejo en los años de La Picora la Constitución de la Asociación de Periodistas Europeos, la APE en el siglo. Asociación esta que luego han vampirizado para los sociatas Carlos Luis Álvarez, a quien Tierno nos le definió como «el talento al servicio del mal», y Miguel Ángel Aguilar, el cual podría contarnos de dónde sacó Julio Feo, a la sazón secretario de González los cinco milloncejos de pesetas de las de antes para un seminario sobre la OTAN, creemos recordar.
Pues eso, que como el Gobierno no puede dar el pucherazo que González dio con la OTAN, ha recurrido a los servicios especiales de caretas, caritas y algún que otro carota dedicado a sablear banqueros y empresarios para la cosa, a Botín y a Bufrau sin ir más lejos cincuenta kilos por barba sin más explicaciones. De modo y manera que si Manolito Chen Campo Vidal va y llama a su despacho cual cobrador del frac ya sabe de lo que se trata sin necesidad de tarjeta alguna de presentación.

Al menos para nosotros que conocemos a Manolito de antiguo de Barcelona, cuando, en su condición «aparatik» del PSUC, nos descalificaba ante Reventós por ser, ¡ay pecado de juventud!, peligrosos felipistas. Luego a nosotros González nos liquidó de «Tiempo», y a Campo le cubrió de programas, poder y dinero. El mismo González, ahora abrepuertas del empresario Slim, los cuales acaban de ser recibidos por el sátrapa de Marruecos, el primo del Rey, también gratis «et amore». Como toda esta tropa que diría Michelena.

¿Adiós a las armas?
Por Miguel Ángel Aguilar El País 18 Enero 2005

Primero fue la audiencia en Moncloa del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, al lehendakari, Juan José Ibarretxe, una vez aprobada por la mayoría del Parlamento vasco el 30 de diciembre la propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi. Luego, el registro de la propuesta en el Congreso de los Diputados, a cargo del presidente del Parlamento de Vitoria, Juan María Atutxa.

Enseguida, la carta de Arnaldo Otegi, en nombre de la ilegalizada Batasuna, emplazando al presidente del Gobierno a iniciar un proceso de conversaciones con ETA. Por fin, aparece el comunicado difundido por la banda el domingo en el que se declara decidida a la "desmilitarización" y a la apertura de un proceso de paz, que impulse un acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas, cuya negociación en los temas políticos quedaría encomendada a Batasuna.

Unánimes, las formaciones políticas democráticas han dicho a continuación que el único comunicado que debe hacer ETA es el del fin de la violencia y la entrega de las armas. Pero esa afirmación sobre el "único comunicado que se espera" presupone un escenario de cierta solemnidad.

Una versión actualizada del cuadro de Las Lanzas, con Justino de Orange entregando las llaves de Breda al marqués de Spínola, o del abrazo de Vergara entre Espartero y Maroto, con la incorporación de los vencidos, según sus grados militares y sus títulos nobiliarios carlistas, al ejército de los vencedores.

Algo así como la patochada que pretendieron los del golpe del 23-F mediante el llamado "pacto del capó", en el que se reservaba para aquella tropilla de escasa fortuna, tan falta de uniformidad como de disciplina, la negra honrilla de desalojar el Congreso en último lugar después de componer una extraña y desmedrada formación para que fuera revistada por aquel fantoche de Tejero, en aras de evitar, decían, la división del Ejército.

Conviene atender al intento de arrogarse la condición militar por parte de los integrantes de la banda, porque equivale a propugnar para sí mismos las pautas propias del honor del guerrero a las que se refiere Michael Ignatieff en su libro de ese mismo título.

Pero, como bien sabemos, la práctica del terrorismo está en las antípodas de esa posible invocación y quienes dicen combatir bajo ese sistema del vale todo y eliminan a gentes inermes, sin excluir el tiro en la nuca y a bocajarro, bien pudieran obtener alguna victoria pero sería imposible reconocerles en ellas ni un adarme de gloria militar ni de ninguna otra clase que pueda exhibirse en el mundo civilizado.

Así que tras el citado comunicado, la cuestión es si habrá llegado el momento del adiós a las armas, si serán entregados los arsenales o zulos donde se encuentran pistolas y explosivos y si se presentarán a la Justicia los etarras al liquidarse la organización.

Pero falta por saber si todavía, después de tantas caídas y de tantas cúpulas sucesivamente desarticuladas, hay alguien ahí cuya voz de mando vaya a ser obedecida por los restos del naufragio. Porque los éxitos policiales y de la cooperación internacional, en particular la hispano-francesa, parecen haber reducido a un sistema desflecado lo que en alguna ocasión pudo parecer un aparato organizativo con capacidades de reclutamiento, instrucción, despliegue logístico, extorsión económica y determinación balística.

Otra cosa es que, genio y figura, para enseñar la piel de cordero, los etarras empiecen por asumir los 23 atentados de baja intensidad, perpetrados entre el 15 de septiembre y el 22 de diciembre. ¿Es una manera de decirnos que, aunque manifestados de manera residual, esos son sus poderes? Porque sin ese plomo añadido y ensangrentado, sin pistolas -como les gritaban a veces los manifestantes-, perdida su capacidad de amedrentar, de chantajear, no son nada y cada uno de sus votos pasaría a contar en las urnas lo mismo que el de cualquiera de los que vamos sin armas.

Otra cosa son los encargos que Otegi se deja encomendar y su habilitación para negociar políticamente en un empeño por proceder a la división del trabajo como si Batasuna trabajando bajo esos parámetros pasara a ser menos siniestra después de haber endosado durante décadas tanta sangre derramada sin formular objeción alguna. Continuará.
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La carta de Arnaldo
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 18 Enero 2005

Ya comprendo, mi señor Zapatero, que con tanta correspondencia y tantos papeles como tiene usted para leer en estos días, es muy probable que estas cuatro letras no lleguen a superar el trámite eliminatorio de la papelera. No puedo evitar, sin embargo, un sentimiento de contrariedad al comprobar que habiéndole escrito ya en varias ocasiones, ninguna de mis respetuosas epístolas ha suscitado tanta esperanza entre los suyos y los míos, ha despertado tan buen rollito como la misiva que le ha mandado Arnaldo Otegi. Quiero hacer constar en mi favor que yo le escribí primero y en esto, como en todo, la veteranía es un grado.

Le tienta el remitente con la posibilidad de «convertirse en el Tony Blair que resuelva el conflicto» y aquí quiero advertirle desinteresadamente que no hay rosas sin espinas. ¿Usted convertido en Tony Blair? Niéguese en redondo. ¿Qué busca Otegi con esta propuesta envenenada? ¿Que Bono se inflame ante la copia y acabe llamándole «gilipollas integral», como hizo con el Blair original? ¿Pretende acaso que viole usted su primer compromiso electoral cumplido y vuelva a enviar tropas a Irak? ¿O acaso quiere que le imite en sus reiteradas suspensiones de la autonomía del Ulster, la cuarta de las cuales empezó en octubre de 2002 y al día de hoy todavía sigue?

Se queja Otegi en su carta de que «imágenes como las de la última Pascua Militar o la última declaración de la Conferencia Episcopal reproducen la imagen de una 'España' reaccionaria y autoritaria, incapaz de asumir los retos del futuro desde un esquema democrático. Esa 'España' le tiene miedo a la libertad, señor Rodríguez Zapatero, esa 'España' también nos hiela el corazón a los que aspiramos a construir la nación vasca desde un punto de vista socialista».

Memorable párrafo, en el que sólo hay un detalle ininteligible, por qué entrecomilla tantas veces la palabra España. No se le ocultará ese detalle cómplice del punto de vista compartido, en una propuesta de socialista a socialista y de nieto a nieto: del nieto de un socialista de Elgoibar al nieto del capitán Lozano.

Hay otro guiño republicano en la implícita cita de Machado: «Españolito que vienes/ al mundo te guarde Dios./ Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón». ¿Se siente Otegi uno de aquellos españolitos machadianos, con el corazón escarchado por una turbamulta de obispos y militares? Aceptemos su palabra, presidente. Después de todo, ¿por qué habría de mentir?

Lo único, que si llevamos la lógica hasta el final de la propuesta, se nos revela clara y nítida la otra 'España', la que no hiela el corazón a Arnaldo Otegi y sus amigos. Es la que formaban, junto a tantos otros, Fernando Múgica Herzog, Fernando Buesa, Juan María Jáuregui, Ernest Lluch, Froilán Elespe, Juan Priede y Joseba Pagazaurtundua Ruiz.

La comisión Rajoy-Zapatero
Iñaki EZKERRA La Razón 18 Enero 2005

La noticia, surgida de la charla del viernes entre Rajoy y Zapatero, de que se creará una comisión en la que los grandes partidos nacionales consensúen las reformas constitucionales y estatutarias es esperanzadora pero también un arma de doble filo. Por un lado cierra la puerta a cualquier irresponsable modificación de la Constitución o los estatutos catalán y vasco a la que el PSOE pudiera dar luz verde desafiando precisamente la falta de consenso, pero, por otro, supone el novedoso sí del PP a reformar tales textos. Habrá que suponer, de este modo, que Rajoy no se limitará a luchar para frenar el Plan Ibarretxe en cuyo rechazo coinciden ambos sino también para frenar el Plan Guevara que Patxi López va a vender en las autonómicas vascas y ofrece peligros tan grandes como el proyecto del PNV.

Hay, concretamente, cuatro puntos en el Plan Guevara que son de una gravedad alarmante y ante los que algo tendrá que decir Rajoy si, en efecto, se crea la comisión que capitaneen ambos. Uno es la aceptación de las expresiones «nación» y «comunidad nacional» de las que está plagado el texto del PSE-EE para la reforma del Estatuto de Guernica. Otro inquietante punto es el que abre la tapa de la caja única de la Seguridad Social a la mano corrupta de Sabino Arana y otro el que abre la puerta, mediante las competencias de puertos y aeropuertos, a más recortes de los que ya hay en el campo de actuación de las Fuerzas de Seguridad que dependen del Ministerio del Interior. El cuarto punto y el más temible es el que permite de facto una «Justicia independiente» para el País Vasco y expresamente limita la jurisdición real del Tribunal Supremo al «recurso para unificación de doctrina». Es decir que el Supremo no podría a partir de ese momento revocar ninguna sentencia por injusta que fuera.

¿No imagina Guevara el uso que harían sus viejos amigos de partido de esa apertura de la veda para comprar y presionar a jueces, fiscales o abogados y urdir procesamientos falseados contra todo ciudadano incómodo? ¿O sí se da cuenta y su plan es el caballo de Troya del PNV? En estos momentos la Justicia actúa de modo irregular con el fin de tolerar la impunidad del Ibarretxe o del Atutxa de turno pero a la menor cota de independencia judicial que tuviera el País Vasco ese modo de actuar irregular pasaría de la arbitraria y escandalosa exculpación de los nacionalistas a la inculpación amañada y discreta de los constitucionalistas. Que se preparase entonces para acabar en el trullo toda la oposición política, social y cultural al nacionalismo. El periodista, empresario o político que no fuera apresado por fraude fiscal lo sería por violador y la rendición de esa mitad de la sociedad vasca que hoy resiste al nacionalismo sería inmediata. ¿De qué serviría la unificación de doctrina si ésta se iba a aplicar como le diera la gana al PNV? Creo que en esa comisión PP-PSOE Rajoy ya tiene trabajo.

Penitencia sacrílega
Lorenzo CONTRERAS La Razón 18 Enero 2005

Muy acorralada debe sentirse ETA cuando ha decidido comunicarse epistolarmente con Zapatero, pidiéndole a su modo un poco de árnica bajo la especie de un diálogo para acabar con el «conflicto político» vasco, en una valoración ratificadora de la otra carta, la dirigida por Batasuna días antes al presidente del Gobierno, en la que, sin plantear un «escenario independentista», le alertaba contra un posible avance electoral futuro de «los amigos de Bush» y su cortejo de «legionarios de Cristo». Era como decirle: cuidado con dormirse en los laureles que vienen los reaccionarios. Lo que ETA no indicaba, naturalmente, era la verdadera índole de sus miedos. Porque quien va camino de quedarse en la estacada, sin posibilidades electorales, es ella a través de la ilegalizada Batasuna. O sea, hay que rehabilitarla. La banda se coloca la piel del cordero y promete ser buena en el futuro «a cambio de ...».
Ni el Gobierno ni el PP parecen inquietados por la maniobra, pero es posible que la conjunción nacionalista vasca PNV-EA haya notado en sus sensibles tímpanos algún timbrazo de alarma.

Quién iba a decirle a los herederos de Arzalluz que ETA les iba a rebasar por la derecha, arrojando una paletada de olvido sobre el famoso «plan soberanista», al menos mientras convenga evitar que sus autores utilicen esta baza para confiscar los votos abertzales en las elecciones autonómicas de mayo. Hay que llegar a mayo, o intentarlo al menos, «relegalizados». Son cinco meses vitales y es preciso ofrecer un precio. Hasta ahora eran ellos, con sus batasunos, los que exigían un precio político a cambio de la paz, entendida como rendición más o menos pactada del enemigo español. Ahora ocurre lo contrario: son los etarras y su cortejo abertzale los que están dispuestos a pagar un peaje político, una dejación de las amenazas por un tiempo inconcreto. Procuran hacerse perdonar a un precio de mercado electoral. Tratan de seducir a ZP alabando indirectamente su sonrisa amable, aludiendo a sus buenos modos dialogantes, frente al satanizado José María Aznar, quien fue precisamente el que les puso contra la pared. Más el vendaval del 11-M.

Adelantar por la derecha, desde una formación radicalizada que presume de izquierda, a los nacionalismos independentistas «moderados» puede ser considerado como un adelantamiento indebido, políticamente antirreglamentario según las normas del código de la circulación política vasca. Y, claro, Ibarreche, y los Imaz entre otros, se ven obligados a disimular. Pero si de ellos dependiera, Batasuna y las restantes derivaciones filoetarras no saldrían del pozo. El patrimonio de los peneuvistas es el plan, sólo el plan y nada más que el plan. Y ahora resulta que el plan puede peligrar porque ETA tiene sus planes pragmáticos. Está dispuesta a hacer penitencia. Sacrílega, pero penitencia.

LA PAZ TRAMPA
Por Edurne Uriarte ABC  18 Enero 2005

Es sorprendente que a estas alturas de la lucha antiterrorista y de la movilización social contra ETA José Luis Rodríguez Zapatero caiga en la trampa del lenguaje terrorista y haga uso de su mismo concepto de paz. ¿O no es tan sorprendente? Esa es la cuestión, saber si estamos ante una ingenua distorsión de los conceptos, o quizá ante la enésima tentación de la democracia española de encontrar un fin dialogado para ETA.

El presidente dijo en San Sebastián que está dispuesto a hacer grandes esfuerzos para lograr la paz, y para empeorarlo aún más, relacionó su objetivo de paz con las palabras de su abuelo republicano fusilado en 1936. Ocurre que en el País Vasco no hay una guerra, ni bandos, ni conflicto entre dos ejércitos; ni siquiera hay enfrentamiento entre grupos terroristas, como en Irlanda del Norte, o en Colombia. En el País Vasco no hay dos grupos violentos a los que debamos forzar a sellar la paz. Tan sólo existe una banda de delincuentes a la que el Estado debe perseguir y encarcelar.

Y de la misma forma que estoy segura de que José Luis Rodríguez Zapatero no va a hacer «esfuerzos para lograr la paz» en su combate contra la violencia de género, tampoco es pertinente que los haga para acabar con el terrorismo. Porque si los hace, entendemos que presupone la existencia de un conflicto, de bandos, de legitimidades contrapuestas y de búsqueda de acuerdos entre las partes. Por eso sus palabras hacen pensar en la posibilidad de algo más que una confusión semántica. Porque el presidente también habló en San Sebastián del «comienzo de la esperanza en Euskadi» y de «un nuevo tiempo que acaba de nacer y que exige un plan de todos y para todos y puede representar un gran éxito colectivo». Y quizá no se refería únicamente a la búsqueda de acuerdos con el nacionalismo democrático en torno al nuevo proyecto del PSE.

Hay una oferta de negociación por parte de ETA y, probablemente, una tregua a la vuelta de la esquina. La diferencia respecto a ofertas anteriores es que ETA está incomparablemente más debilitada y necesita, ahora más que nunca, una negociación para transformar su derrota en victoria; y algunos políticos pueden tener la tentación de ayudarla en ese propósito a cambio del protagonismo en el inicio de lo que el terrorismo también definirá como una nueva era de paz. Es posible que la descarada libertad y relajación con la que Batasuna se mueve de nuevo en la vida política sea un síntoma de ese proceso.

Por eso es tiempo de clarificar los conceptos y los objetivos. Porque, con un terrorismo derrotado, sería pragmáticamente más incomprensible que nunca caer en los mismos errores y trampas del pasado. Y, por el momento, Batasuna ya ha conseguido que no hablemos de crímenes y de criminales sino de diálogo y de paz.

Pacto PP-PSOE
Las hipotecas de un acuerdo
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Enero 2005

El pacto alcanzado el pasado viernes en Moncloa es eso: un principio de acuerdo que hay que sustanciar y delimitar en toda su extensión. Desde luego es una buena noticia que el presidente del Gobierno se haya caído del guindo, y empiece a aceptar que con sonrisas y con talante no se llega a la esquina. Zapatero, después de estar embarcado en un "NO" permanente contra toda propuesta de Rajoy, ha decidido recomponer su situación y aceptar las iniciativas del Partido Popular. ¡Bienvenida sintonía con el sentido común!.

Desde luego, el acuerdo es bueno; como también es positiva la entrevista del Rey don Juan Carlos con Zapatero y Rajoy en La Zarzuela. Pero al mismo tiempo es un claro signo de la gravedad de la situación en la que estamos inmersos. Un encuentro que nunca se había producido desde el inicio de la democracia. Un ritual reservado sólo para situaciones extremas Por lo tanto estos primeros pasos son interesantes, pero no son suficientes.

Y es que a nadie le puede pasar desapercibido que Rodríguez Zapatero tiene una buena coleción de hipotecas políticas. Su gobierno depende de los chantajes permanentes de Izquierda Unida y de los partidos nacionalistas. Zapatero llega a un acuerdo con Rajoy, mientras que a sus ministros y portavoces les ha faltado tiempo para decir que el "acuerdo de Moncloa" no es un pacto y que no se preocupe nadie puesto que en nada van a cambiar las propuestas de "modelo de Estado" del Gobierno socialista. Unos matizan a su presidente y otros contradicen las ideas de Zapatero. Y es que el desconcierto entre los propios socialistas es considerable.

¿En que quedamos?. ¿Con quién dice pactar Rodríguez Zapatero?. ¿Con quién se queda?. Aquí no vale con decir una cosa y luego hacer otra. Aquí no se puede jugar a varias bandas. Defnitivamente sí queremos hacer algo esto debe ser el final de la etapa de la sonrisa y del talante. Debe comenzar la etapa de los principios. Y de eso Zapatero no entiende mucho. Va a necesitar unas cuantas tardes.

Desafío nacionalista
Si ZP fuera Blair
Cristina Losada Libertad Digital 18 Enero 2005

Ojalá se comportara Rodríguez como Blair. Cierto que éste fue el cebo que puso el otro día en su anzuelo propagandístico un cómplice de los asesinos. Pero era un cebo con trampa, como le cuadra al personaje. Pues si ZP imitara a Blair a la hora de encarar las maniobras de ETA y de sus socios, se mantendría absolutamente firme y no haría ninguna concesión a cambio del cese de la violencia. Fue esa firmeza la que doblegó al IRA, que se convenció de que el terrorismo no iba a quebrantar la voluntad del gobierno británico. Eso, más la eficacia policial y el aislamiento al que los nacionalistas moderados empujaron a los republicanos. El IRA fue derrotado y por ello hubo proceso de paz.

Los nacionalistas vascos que invocan ese proceso como ejemplo, mienten, y se mienten, acerca de los hechos que permitieron iniciarlo, a fin de dotar a sus planes de un marchamo de realismo y respetabilidad. No cesó la violencia porque hubiera diálogo, sino que hubo diálogo porque cesó la violencia. No firmó la paz el IRA porque los gobiernos cambiaran de actitud, sino que fue el IRA el que cambió, aceptando unas condiciones que había rechazado durante décadas. Y que suponían, de hecho, la renuncia a un proyecto soberanista y la aceptación, aun a regañadientes, de un proyecto autonomista, como explica el profesor Rogelio Alonso en estos esclarecedores artículos. Una autonomía mucho más restringida que la dibujada en el Estatuto de Guernica, ése que ETA-Batasuna y el PNV se quieren cargar. Y no solo ellos, por desgracia.

Pero el terrorismo republicano no se estrelló únicamente contra el muro británico, sino también contra la negativa del nacionalismo moderado a hacer frente común con el Sinn Fein y el IRA. Aquél rechazó una dinámica que abocaba a la consolidación de bloques y ahondaba el conflicto y la división en la sociedad. Justo la trayectoria opuesta a la que ha seguido el PNV desde el pacto de Lizarra, que selló la creación de un bloque nacionalista contrario y excluyente del constitucionalista. Lizarra invocaba el caso del Ulster, pero interpretado a su conveniencia. A conveniencia de quienes quieren convertir el País Vasco en un gueto nacionalista, que es el escenario que les blindaría en el poder. Que terminaría de cerrar la empalizada del feudo.

Tocqueville observó que la historia era una galería de cuadros en la que se exhibían pocos originales y muchas copias. Tal vez Blair no sea un original, pero a España le iría mejor si el socialismo gobernante le copiara algunos rasgos. Ya es tarde para imitarle en su lealtad a la alianza con EEUU, a pesar de la rebelión en su partido y de las masivas manifestaciones. El PSOE, al olor de los votos, destrozó la relación, y así estamos, de turiferarios de Marruecos y “lo que usted diga” de Francia. Aún tiene ZP la ocasión de seguir a Blair en lo del País Vasco: no ceder un ápice, ni públicamente ni bajo cuerda, a las presiones soberanistas, reafirmar la validez del Estatuto de Guernica, y si fuera necesario, suspender la autonomía, como hace Blair. Claro que el británico tuvo que renovar las aguas de su partido para ganar, y a ZP le bastó con soltar un par de lemas sobre la superficie y culpar al PP de todas las catástrofes, y de un atentado. Con las mañas de la izquierda antigua y las vaciedades de la nueva, no le ha ido mal. Y es de temer que sólo mida sus decisiones por el coste que conlleven para su popularidad. Un coste que siempre puede reducirse con hábiles y obedientes altavoces mediáticos. La cuestión es qué cree el PSOE que le será más provechoso, si imitar a Blair o a los nacionalistas.

LA JUSTICIA SIGUE SU CURSO
Editorial ABC 18 Enero 2005

EL fiscal de la Audiencia Nacional Juan Moral pidió ayer al juez Baltasar Garzón -instructor del sumario abierto en 2002 contra el brazo político de la banda- que procese por integración en la organización terrorista ETA a 35 dirigentes de Batasuna. Asimismo, solicita al magistrado que mantenga el embargo de las cuentas y de las «herriko tabernas» (sedes sociales del movimiento abertzale) acordado en su día para cubrir los más de 24 millones de euros exigidos al entramado batasuno, como responsable civil subsidiario de los daños causados por la violencia callejera. La fiscalía corrobora en su informe las sospechas del juez y constata que «la organización terrorista ETA-KAS-EKIN (...) decide en un momento histórico determinado (1992) configurar una plataforma económico-financiera coordinada y que aglutine todas las estructuras y organizaciones integradas en el denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco». Este sumario trata de demostrar la identidad de apoyo y funcional de Batasuna con ETA.

Es esencial que los ciudadanos perciban que, independientemente del contexto actual y los movimientos tácticos del nacionalismo independentista, la Justicia sigue trabajando para llegar al fondo delictivo que históricamente esconde este entramado y que el Estado responde a esa comisión reiterada de delitos que, hasta la ilegalización que trajo consigo la esencial Ley de Partidos, demuestra la integración de Batasuna o sus otras marcas en el seno de la banda terrorista. Es ahí, precisamente, donde reside el crédito de la Justicia y la fortaleza del Estado. Los extraordinarios réditos que ha aportado la acción judicial en el actual debilitamiento de ETA, en todas sus caras y disfraces instrumentales, hacen imprescindible el mantenimiento de esta vía de hostigamiento al terrorismo.

Pascual con la rebaja
Antonio MARTÍN BEAUMONT La Razón 18 Enero 2005

«Tiempos difíciles», que diría un Manuel Campo Vidal como caído del caballo ante un Mariano Rajoy que «toma el mando» en el PP por abrazarse a Zapatero para defender la unidad de España. «Rajoy se ha desatado de los grilletes con los que la derecha más rancia le apresaba para convertirse al centro», se escucha por los aledaños del cuartel general socialista de Ferraz. «Se acabó el aznarato», se alegran tertulianos televisivos. Veremos hasta dónde puede ir el conservadurismo centrista de Zaplana, Gallardón y Piqué cuando Pascual Maragall, verdadero jefe del PSOE, venga con su Estado plurinacional.

Significativo de los «tiempos difíciles» es la reunión de Su Majestad el Rey con el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición. Por más que después haya tratado de descafeinarse el encuentro desde La Zarzuela probablemente en un esfuerzo para no poner de uñas a un nacionalismo que vive instalado en el «uñismo». Don Juan Carlos, siempre atento, ha dado muestras explícitas de que ve con mucha preocupación todo lo que está ocurriendo en torno al Plan Ibarreche. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia. Revelador de los «tiempos difíciles» es el comunicado de ETA del fin de semana. La banda dice que le gusta el Plan Ibarreche, sobre todo el referéndum. Política y pistolas, entrelazadas. Ahora todo apunta a que toca un alto el fuego de ETA. Las elecciones vascas están encima, Batasuna quiere presentarse y todo el nacionalismo, desde Eguibar a Imaz y desde Ibarreche hasta Otegui y Ternera, para convocar la consulta que convertirá a los vascos en sujeto político independiente de los españoles. Ése Plan convertiría a España en un imperio en descomposición.

Concesiones verbales
Juan BRAVO La Razón 18 Enero 2005

La sociedad española se enfrenta a una nueva «tregua-trampa». Si hace tiempo ETA trató de recuperarse del acoso del Estado proclamando un alto el fuego, saludado con inocencia por muchos, ahora nos encontramos ante un nuevo episodio del intento de la banda terrorista de alcanzar un balón de oxígeno, exhausta como está por la persecución jurídica y policial a la que se ha visto sometida. La «carta-trampa» de Otegui a Zapatero en la que le ofrecía un «escenario de diálogo», pero con las pistolas de ETA sobre la mesa, ha hecho reaccionar a aquellos que son perseguidos por los violentos, ante la posible ingenuidad del presidente del Gobierno si se cree los cantos de sirena de los proetarras. El portavoz del PP en el Parlamento vasco, Leopoldo Barrera, ha calificado de «preocupantes» las concesiones verbales del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que «no es consciente de lo que tiene enfrente». Barreda acierta al alertar a Zapatero sobre las estrategias del mundo abertzale para ganar tiempo, reestructurarse y estar presentes en la contienda electoral de la próxima primavera. Rodríguez Zapatero no se debe creer el teatro de ETA y sus defensores. Debe ser firme en la defensa de los valores democráticos e impedir que los proetarras concurran a las elecciones autonómicas.

Caro Ibarreche
Bruno AGUILERA La Razón 18 Enero 2005

Señor Lendakari: lo de caro no lo escribo en el sentido de querido, ya que a pesar de su aspecto de ex seminarista no es Vd. santo de mi devoción, sino en el de lo carísimo que puede salirle al País Vasco ese plan suyo que consiste en oponer al 96% del electorado español la voluntad de la mitad de la población de dos de las siete provincias de la Euskal Herría araniana, pues como sabe, los alaveses y navarros no lo quieren y al norte de los Pirineos, en Lapurdi, Behenafarroa y Zuberoa, no tienen nada que hacer porque, como dicen vulgarmente en su tierra, frente a la République Française Vds. los abertzales no tienen ni media hostia.

Cierto que una España sin Guipúzcoa ni Vizcaya da bastante pena, pero han tirado Vds. tanto de la cuerda que con tal de que nos dejen en paz damos por bueno que las dos provincias precitadas se conviertan en una república de curas tal y como le gustaba a Don Sabino. De hecho su propuesta mejora manifiestamente la del señor Arana ya que para él Euskal Herría en realidad no pasaba de Vizcaya. Al menos duplica Vd. el planteamiento sabiniano.

En un siglo no está mal. A lo mejor dentro de 100 años sus descendientes logran convencer a los alaveses. Fíjense que con tal de no volver a verles en el telediario nosotros, la sub-raza de deleznables maketos, estamos dispuestos a que a partir de ahora el Atlético de Bilbao se pase cada temporada jugando con la Real Sociedad entre San Mamés y Anoeta, para que no tengan que participar nunca más en la impura liga española de fútbol.

La independencia vizcaíno-guipuzcoana tendrá además la ventaja suplementaria de que como supondrá la salida de Europa de las dos provincias secesionistas podrán Vds. por fin dedicarse sin tapujos a subvencionar a fondo perdido las empresas para que se instalen en su minúsculo territorio, práctica que como saben está absolutamente prohibida por Bruselas. Eso sí, tendrán que superar la lata del boicot, porque es más que probable que lo del cava carodiano quede en cosa de risa comparado con lo que le va a pasar a sus productos, ya que aquí el personal está bastante harto de que Vds. se dignen vendernos lo que fabrican, y para empezar está por la labor de dejar de comprar en Eroski, de cerrar sus cuentas en el BBV y en la Kutxa y de no volver a comprar nada de lo que nos vendan las cooperativas de Mondragón.

Por cierto que el Parlamento van a tener que montarlo a la sombra del árbol de Guernica para que ese campeón mundial de la ilegalidad en todas las categorías que es el Sr. Atucha pueda seguir haciendo a sus anchas todas las marrullerías y trampas electrónicas que quiera para aprobar los presupuestos, pasándose el derecho y la democracia por el arco de triunfo.

Y para terminar, tengo el gusto de comunicarle que estamos dispuestos a estudiar lo de la libre asociación, aunque por ahora nos corre más prisa lo de Turquía.
Atentamente.

Escaños vascos
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 18 Enero 2005

Llegan los nacionalistas vascos, el untuoso y refrotador Ibarreche y el acelerado Atucha, que parece tener el baile de San Vito, y de inmediato nos espetan que lo que ellos dicen es la voz de todas «las vascas y los vascos». Es su mentira favorita, como la de casi todos estos nacionalismos de entraña xenófoba y virus totalitarios. Los que no piensan como ellos no son ni vascos ni vascas. Son apátridas traidores. Pero resulta que cuando se discuta en el Parlamento de la nación su desvarío conocido popularmente como Plan Ibarreche se podrá visualizar aún mejor su engaño.

Vendrán tres representantes de los partidos que han votado el disparate. Hasta puede que manden a un vocero de ETA y a un ejemplo clínico de la esquizofrenia instalada en IU. Pero sentados en los escaños del hemiciclo, como representantes máximos de la voluntad popular, habrá bastantes más diputados vascos, constitucionalistas, que no necesitan relación amable con España porque saben que son España, que diputados nacionalistas. Un total, sumando los diputados del PSOE y del PP, de once frente a ocho de PNV y Eusko Alkartasuna. Y mejor que no se pongan a contar como pretenden a Navarra porque entonces la correlación de fuerzas es de cuatro a uno, de Nafarroa Bai que agrupa a PNV, EA y ARALAR. En las ultimas elecciones generales esto fue lo que votaron las vascas y los vascos. Los que no quiere ni ver Ibarretxe y el terrorismo ha pretendido exterminar.

Carlismo
Por Rosa Montero El País 18 Enero 2005

Leí en una reciente encuesta que al cuarenta y pico por ciento de los vascos (era la respuesta mayoritaria) no les gustaba el plan Ibarretxe.

Sin embargo, un porcentaje semejante y también mayoritario pensaba que el plan podría mejorar la situación de violencia. He aquí la maquinaria del chantaje criminal en perfecto funcionamiento. Visualicemos un ejemplo puramente hipotético: cójase, por un lado, un grupo social, y, por otro, un puñado de mafiosos armados.

Déjese que estos bandidos torturen, maten y aterroricen al grupo social durante décadas y después, cuando el colectivo esté suficientemente quebrantado, moral y anímicamente, permítase que unos cuantos del grupo, junto con los amigos de los mafiosos, propongan un plan, aunque sea estrafalario.

Pongamos que proponen que, a partir de ahora, las personas caminen siempre para atrás. A la mayoría de los integrantes de ese colectivo caminar para atrás les parece un disparate, pero están dispuestos a aceptarlo si con eso dejan de amenazarles y matarles. Pregunta: ¿consideran ustedes que eso sería un ejercicio de libre elección?

Con estupor, con creciente inquietud y, sobre todo, con infinita pena, veo cómo las ingentes y sólidas reservas de reaccionarismo de nuestro país se disponen a dinamitar una vez más el desarrollo y la modernización de España. Desde hace un par de siglos, cada vez que logramos entrar en un periodo de progreso, estalla una guerra carlista ultramontana que clama por la patria ancestral. Lo que hoy llamamos la cuestión vasca es otra guerra carlista, otro movimiento intempestivo hacia el pasado más rancio y obsoleto.

En la rampa de despegue de la Europa supranacional, nosotros queremos volver a la tribu. Con el agravante de que un colosal malentendido histórico ha hecho que la izquierda haya apoyado los movimientos nacionalistas e incluso los haya considerado progresistas, cuando son esencialmente retrógrados.

A la izquierda en general, y yo me incluyo, se nos debe criticar nuestra confusión y nuestra falta de criterio a la hora de juzgar los excesos nacionalistas. Y a la izquierda hoy en el poder se le podrían criticar sus pactos insostenibles con gente como Carod, sus equilibrios políticos imposibles, su indecisión, sus titubeos.
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Votaré «no»
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 18 Enero 2005

QUE PARA que yo vote la Constitución europea me lo tengan que aconsejar los señores Gabilondo, Butragueño, Loquillo o Cruyff (¡sólo falta Rappel!) es tomarme a mí, y a cualquier persona que se respete, por el pito del sereno. Como lo es que intenten convencerme de que Europa garantiza la unidad de España. ¿Francia y Letonia, verbigracia, son garantes de nuestra unidad? Para llegar a este grado de desprecio de la opinión pública, los políticos eurointegristas han tenido que basarse en que nadie ha leído la Constitución, lo cual es subsanable, deben creer, con una pedagogía para pardillos infantilizados. Ahora bien, si se profundiza en el conocimiento de los políticos respecto a los fundamentos de lo que defienden nos encontramos con un abisal pozo de ignorancia. ¿Han oído hablar Zapatero y Rajoy del índice de poder de Banzhaf y de la regla SRL ? A buen seguro que no, y sin embargo son esenciales en relación con el poder de España dentro del Consejo de Ministros de la UE.

El principio básico de equirrepresentatividad impone que el voto de cada ciudadano europeo tenga el mismo peso independientemente de su nacionalidad. Los sistemas de voto en el Consejo basados en la regla de la doble mayoría 55-65 (como mínimo 55% de Estados que sumen al menos el 65% de la población) sugeridos por la Convención Europea dan un excesivo poder a los países más poblados y a los menos poblados, perjudicando a países de rango intermedio (España, Polonia, Holanda, Portugal, Suecia, etcétera). Matemáticamente se justifica con el modelo Impartial Anonymous Culture (IAC), que supone la emergencia de un sesgo en la decisión de los ciudadanos. En el modelo IAC la asignación de mandatos en el Consejo de ministros es «proporcional a la población» de cada Estado (imagínense lo que sucederá cuando entre Turquía).

Estoy de acuerdo que el susodicho principio básico de igualdad es brutalmente violado en el sistema de voto del Tratado de Niza, tan favorable a España, pero también con el sistema 55-65, que nos perjudica: Europa nace con déficit democrático por cuanto el voto de un ciudadano español pesa menos que el de un francés o un lituano. Sin embargo, puede probarse matemáticamente que el principio de equirrepresentatividad se cumple rigurosamente si el peso de cada Estado en el Consejo es proporcional no a la población sino a «la raíz cuadrada de la población». Esto se conoce desde 1946 como la «Regla de Penrose de la Raíz Cuadrada» (Penrose's Square Root Law, SRL) . La idea de dar a cada Estado europeo un número de votos en el Consejo proporcional, grosso modo , a la raíz cuadrada de su población reposa en la utilización de un modelo matemático de voto, teoría de juegos cooperativos, al que se asocia el índice de poder de Banzhaf. Desgraciadamente, tal sistema de voto fue propuesto por Suecia, en el año 2000, y rechazado.

Por tanto, querido lector, si algún eurointegrista le pregunta por qué vota no sin haber leído la Constitución puede responderle, con la mayor solvencia científica, «pues porque según la regla de Penrose y los índices de poder de Banzhaf un ciudadano español vale en el Consejo mucho menos que los de Alemania, Francia, Letonia, Luxemburgo, etcétera, y no puedo avalar semejante déficit democrático». Y, por supuesto, no es argumento decir que hay que votar sí porque los nacionalitaristas votan no : ¿si ellos sólo comieran pescado nosotros deberíamos alimentarnos exclusivamente de cerdo?

Yo ya no entiendo nada
Cartas al Director ABC 18 Enero 2005

Primero me dice Egibar que ya no soy vasca porque el Plan no me hace ningún plan. Después, el que se supone que es el presidente de todos los vascos se va a Madrid a «negociar» su plan, dejando antes muy claro que no hay nada que negociar y que o lo aceptan o hay tortas; ya son ganas de enredar, hablar de tortas después de mil muertos. Luego va Atutxa y «con espíritu constructivo y de diálogo» entrega en el Congreso el plan Ibarretxe, dejando claro en vascuence, y también en castellano, por si alguien no lo ha pillado, que «el pueblo vasco no entenderá jamás un rechazo al plan».

Y yo me pregunto: si resulta que ya no soy vasca, si me espantan las tortas, mayormente porque siempre las recibimos los mismos, y si Atutxa dice que los que siguen siendo vascos no entenderían el no: ¿pinto algo en este enredo?, ¿pintamos algo el millón de «exvascos» que entendemos estupendamente el rechazo a semejante bodrio, o sólo pintan los que aún siguen perteneciendo al club de los vascos? Y los que fueron amablemente invitados a abandonar el club, y el País Vasco, a tiros ¿tienen algo que decir?

Por favor acláremelo cuanto antes, que con este lío últimamente no me encuentro a mí misma.    Edurne Zarraoa Gabikogogeaskoa.   Guecho (Vizcaya).

Mayor Oreja avisa del riesgo de «enaltecer» el proceso catalán frente al vasco
L. R. N. La Razón 18 Enero 2005

Madrid- El portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, advirtió ayer de que «algunos van a enaltecer el plan que alumbra» el nacionalismo catalán y a «demonizar» el Plan Ibarreche cuando, en su opinión, «sus objetivos son similares aunque formalmente aparecen como distintos». Así se expresó Mayor Oreja en declaraciones a los periodistas antes de la presentación en Madrid del libro «Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la historia contemporánea de España», de Pío Moa. Mayor Oreja consideró que «es muy importante saber que dentro del nacionalismo catalán se alumbra otro plan parecido» al de Ibarreche y opinó que «algunos van a enaltecer ese plan demonizando» el del lendakari, «pero al final sus objetivos son similares aunque formalmente aparecen como distintos».

Afirmó que el Plan Ibarreche es una propuesta que «era lógico que tenía que llegar, que no va a parar y que va a llegar hasta sus últimas consecuencias», por lo que, apostilló, «no hay ninguna novedad o sorpresa» en ese tema.
Respecto al acuerdo entre Gobierno y PP de crear una comisión en la que negociarán las
reformas institucionales previstas por el Ejecutivo, Mayor Oreja dijo que «va en la buena dirección». No obstante, el dirigente popular resaltó que «lo que importa es que el tiempo confirme que es un acuerdo de verdad y profundo para reformar la estabilidad constitucional en España». A su juicio, Batasuna quiere ser legal para actuar como ERC en el Parlamento vasco.

MAYOR OREJA PRESENTA SU LIBRO "UNA HISTORIA CHOCANTE"
Pío Moa: "Los nacionalismos han socavado la democracia durante todo el siglo XX"
El escritor Pío Moa presentó este lunes su último libro "Una historia chocante" relativa a los nacionalismos catalán y vasco en la historia contemporánea de España. Moa dijo que estos nacionalismos y, en menor medida, el gallego, "han atacado y socavado sistemáticamente" durante todo el siglo XX los períodos de democracia y libertades, mientras que no se han opuesto a las dictaduras.
EFE Libertad Digital 18 Enero 2005

En dicha presentación Pío Moa consideró que "al oponernos a sus planes", en referencia al Plan Ibarretxe y a la propuesta de reforma del Estatuto de Cataluña, "estamos defendiendo la democracia".

Tras precisar que "para oponer resistencia es necesario conocerles a fondo", indicó que en los nacionalismos están las tendencias de los moderados y de los radicales, pero que el fin es el mismo, la independencia. Se refirió a la aprobación de los respectivos Estatutos de Autonomía en los primeros años de la transición, "para integrar a los nacionalistas, pero éstos ven los Estatutos como palanca para lograr la separación".

El portavoz del grupo parlamentario popular en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, dijo que el momento actual, con la ofensiva de los nacionalistas y partidarios en algunos partidos nacionales de llevar a cabo una segunda transición, "es un escenario ideal para los tramposos, para imponer sus planes y mentiras". A su juicio, esta segunda transición "no supone cambiar o no un artículo de la Constitución, sino hacer otra concesión al nacionalismo, lo que les dará más fortaleza", y descartó "terceras vías, que sucumbirán, ya que lo que falta es tener un proyecto basado en España y en la Constitución".

«Zancadilla» contra la lengua española
ABC  18 Enero 2005

Otro de los objetivos de los legisladores franceses al diseñar la nueva ley educativa es incrementar -en un 20 por ciento- las secciones europeas de los institutos de enseñanza media. Además, se intentará aumentar en otro 10 por ciento el número de alumnos que estudien lenguas antiguas. Asimismo, se favorecerá el estudio muy temprano de lenguas modernas, con una discriminación positiva hacia el alemán, en detrimento llamativo del español, entre otras lenguas europeas.

Así, entre los objetivos cifrados del proyecto de Ley se avanza el deseo de incrementar en un 20 por ciento el número de estudiantes de alemán. Se trata de una «zancadilla» inconfesable contra el español, que ha sustituido al alemán como primera lengua en las escuelas e institutos franceses durante los últimos quince años.

Entre 1945 y 1980, el alemán fue con el inglés la primera lengua viva estudiada en escuelas, institutos y universidades. A partir de los años 80 del siglo pasado, el español inició una brillantísima irrupción en el sistema escolar galo, como consecuencia de una realidad social de nuevo cuño: un 70 por ciento de los franceses afirman desear saber leer o hablar el español.

Sin otro auxilio que su propia atracción cultural y social, el español se ha convertido con el inglés en la lengua que más desean estudiar los escolares, bachilleres y universitarios franceses. Paradójicamente, los legisladores parecen temer tal evolución de la lengua de Cervantes y se proponen favorecer a la lengua de Goethe, por razones que pudieran ser pasablemente esquizofrénicas.


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