AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 28 Enero 2005
Auschwitz, sesenta años después
EDITORIAL Libertad Digital  28 Enero 2005

MEMORIA DEL HORROR
Editorial ABC 28 Enero 2005

El antisemitismo hoy
Pío Moa Libertad Digital 28 Enero 2005

Piqué-Gallardón, o la rendición de Siguenza
Guillermo Dupuy Libertad Digital 28 Enero 2005

LOS NACIONALISTAS ESPAÑOLES
EDURNE URIARTE ABC  28 Enero 2005

A PUNTO DE NIEVE
J. Félix MACHUCA ABC  28 Enero 2005

¿Comisionado o comisario
Ignacio Villa Libertad Digital 28 Enero 2005

EL DEBATE QUE VIENE
M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Enero 2005

CÓMO VA EL PRE-REFERÉNDUM
Valentí PUIG ABC  28 Enero 2005

Contra los lenguajes totalitarios
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Enero 2005

Hacia el control total
Emilio J. González Libertad Digital 28 Enero 2005

Media España
Federico Jiménez Losantos El Mundo 28 Enero 2005

Pensemos mal para acertar
Isabel San Sebastián El Mundo 28 Enero 2005

España, patas arriba
Pablo Sebastián Estrella Digital 28 Enero 2005

Cautelas
Luis Daniel Izpizua El País 28 Enero 2005

Una manifestación de cabreo
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 28 Enero 2005

Ibarretxe debe acudir al Congreso a defender su plan
Editorial El Mundo 28 Enero 2005

Volver a empezar
CARLOS G. REIGOSA La Voz 28 Enero 2005

No nos pisemos la manguera
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 28 Enero 2005

Manifestación contra el terrorismo
Cartas al Director ABC 28 Enero 2005

El PSOE da la espalda al PP e impide que la UE frene el «plan Ibarreche»
Javier Jiménez La Razón 28 Enero 2005

El Cervantes de Nueva York dedica un congreso a la literatura gallega
(Tatiana López | corresponsal | nueva york) La Voz 28 Enero 2005

Si Cervantes levantara la cabeza
Nota de Editor 28 Enero 2005

 

Auschwitz, sesenta años después
EDITORIAL Libertad Digital  28 Enero 2005

“Un médico y un comandante recibían al pie de la rampa los vagones. Clasificaban a la gente, es decir, les preguntaban su edad y su estado de salud. Los recién llegados, que no sabían nada, declaraban alguna enfermedad, y con ello firmaban su sentencia de muerte. Iban especialmente a por los niños y los ancianos. Derecha, izquierda. Derecha, izquierda. Derecha, la vida; izquierda, el horno”.

Así narraba a la BBC Anita Lasker, una supervivientes de Auschwitz, el modo en que los oficiales nazis distribuían la carga humana que llegaba hasta el campo en atestados y traqueteantes trenes de ganado. Durante cuatro interminables años el apeadero ferroviario del mayor de los campos de exterminio del Tercer Reich repitió miles de veces esta siniestra operación. Un millón de personas fueron ejecutadas sin piedad e incineradas en sus hornos. A razón de 6.000 al día. El que entraba no volvía a salir. Una parte se quedaba realizando trabajos forzados en el campo hasta que desfallecía vencido por el hambre, el frío o la enfermedad, la otra era directamente conducida al Bloque 25, el bloque de la muerte. Allí se encontraban las cámaras de gas y, junto a ellas, los hornos crematorios.

Ayer se cumplió el 60 aniversario de la liberación de Auschwitz por parte de las tropas aliadas. La ocasión justificaba sobradamente que en ese apeadero se reuniese una nutrida nómina de dirigentes mundiales junto a una representación de los que vivieron aquel infierno sin nombre. La ceremonia fue, como cabía esperar, emotiva en extremo. Sacerdotes de las tres confesiones cristianas –católicos, evangélicos y ortodoxos- y un rabino hebreo, elevaron una oración ecuménica al Dios que les es común. Los presidentes de Alemania, Rusia, Francia, Polonia y el vicepresidente de los Estados Unidos presenciaron como seis ancianos, antiguos prisioneros del campo, encendían una llama eterna en memoria de todos los que dejaron allí su vida. El Papa desde Roma envió un mensaje de paz para que “nunca, en ningún rincón de la Tierra, se repita lo que afectó a millones de personas a las que lloramos desde hace sesenta años”.

Auschwitz es el símbolo imperecedero de la mayor tragedia que ha padecido nuestra especie a lo largo de toda su historia. No debe olvidarse jamás y su recuerdo ha de transmitirse de generación en generación para que nunca vuelva a repetirse. En Auschwitz, en Bergen Belsen o en Dachau, en cualquiera de los campos patrocinados por la barbarie nacionalsocialista la humanidad se degradó a sí misma. Esta es una lección inmortal que sólo recordándola, manteniéndola fresca en nuestra memoria garantiza nuestra supervivencia futura y exorciza las posibilidades de entrar en una espiral criminal como la que se apoderó de Europa a mediados del siglo pasado.

Detrás de la masacre de Auschwitz, del Holocausto de seis millones de judíos, se escondía uno de los pecados capitales de la civilizada Europa; la judeofobia. Durante estos días algunos líderes se han propinado sonoros golpes en el pecho asegurando que esa es una enfermedad de la que el mundo está ya vacunado. Sin embargo, a poco que se lean las noticias, a la vista está que no es así. Desde 1948 no ha cesado el cerco al estado de Israel. Los israelíes han tenido que defenderse a vida o muerte en tres guerras iniciadas por los estados árabes colindantes con el objeto declarado de echar a los judíos al mar. Además de la amenaza constante de la guerra, ese pueblo, heredero de los que murieron por millones en los campos de Europa central, se ha visto hasta el día de hoy sometido al más descarnado terrorismo en cuyo altar han muerto, como en Auschwitz, miles de inocentes cuyo único delito era ser judíos.

Ayer, Ariel Sharon recordó desde el Parlamento israelí que los aliados no movieron un dedo durante la guerra para evitar el Holocausto. Estaba en lo cierto. Los campos se liberaron al final de la contienda y no se programó ni una operación de rescate. Hoy, ante el nuevo antisemitismo que se encuentra más reforzado que nunca, occidente no está actuando con la firmeza debida. Tan sólo los Estados Unidos se han comprometido en serio con esa pequeña y asediada nación. Europa no se decide y flirtea con los que la han puesto sitio. Al igual que hace sesenta años, defender la causa de este pueblo es batirse por la causa de la libertad. Más de uno y más de dos en esta Europa de principios de siglo debería empezar a darse cuenta de ello y, lo que es más importante, debería empezar a actuar en consecuencia.

MEMORIA DEL HORROR
Editorial ABC 28 Enero 2005

HACE sesenta años se produjo la liberación de Auschwitz y, con ella, la irrupción brutal de una palabra en la conciencia moral de la Humanidad. Desde entonces, Auschwitz encarna el icono del horror para todos aquellos que creen en la dignidad humana y el valor de la persona. De hecho, supone la constatación de que el hombre puede ser un lobo para el hombre, pero no sólo en el campo de batalla, sino también en el seno de una atmósfera tan aséptica, técnica y planificada como aquel laboratorio de barbarie levantado detrás de las verjas de un campo de exterminio.

Lo más terrible del Holocausto fue que la inteligencia humana, aliada con la técnica y el totalitarismo, fue capaz de conducir a la muerte a más de seis millones de personas. En aquella cadena de montaje del horror que fue Auschwitz se logró por primera vez en la Historia producir la barbarie en cantidades industriales. Y se hizo -todo hay que decirlo- porque antes se dieron las circunstancias para que ese escenario brutal se produjera. Primero, porque desde finales del siglo XIX Europa fue cultivando una judeofobia política y cultural que creó un estado de opinión propiciador del odio a los judíos. Y segundo, porque durante el periodo de entreguerras se vivió en todo el continente europeo y, muy en particular, en Alemania una progresiva banalización del mal de la que emergió, finalmente, el totalitarismo nazi. Sin embargo, la responsabilidad por el Holocausto no fue tan solo cosa de los verdugos que accionaron las cámaras de gas. Fue, también, responsabilidad de una sociedad cultivada como lo era la alemana. Una sociedad desarrollada y poseedora de una de las culturas más ricas de Europa que calló víctima de sus demonios interiores al permitir los pasos que paulatinamente condujeron al genocidio judío.

Pero las alambradas de Auschwitz no deben hacernos olvidar los otros Holocaustos que vivió el siglo XX. En este sentido, el terror practicado por el comunismo está ahí, con un saldo multimillonario de vidas humanas que exige su justo reconocimiento y homenaje; máxime cuando está también detrás de sus víctimas la faz culpable de un totalitarismo tan despreciable como el nazi. Con todo, después de Auschwitz la fuerza plástica del horror totalitario quedará grabada en la conciencia humana como una advertencia que evite que nuevos Holocaustos puedan producirse. Ojalá que su evitación movilice a la comunidad internacional cuando el riesgo de su vivencia planee sobre cualquier pueblo del planeta amenazado de genocidio. Solo entonces los muertos de Auschwitz yacerán en paz.

Liberación de Auschwitz
El antisemitismo hoy
Pío Moa Libertad Digital 28 Enero 2005

Ha estado muy en su punto Ariel Sharon al recordar, con motivo de la liberación de Auschwitz, la nula o casi nula ayuda prestada por los Aliados a los judíos durante el Holocausto (El Vaticano sí salvó a innumerables judíos; y también salvó a muchos miles, en aparente paradoja, el régimen franquista, directamente o permitiéndoles el paso de la frontera, cosa que no hicieron los suizos). Y ha venido muy al caso ante las frases pomposas e hipócritas de políticos tan indecentes como Chirac: “En estos momentos tan especiales, quiero repetir solemnemente que el antisemitismo no tiene lugar en Francia. El antisemitismo no es una opinión. Es una perversión. Una perversión que mata. Es un odio que hunde sus raíces en las profundidades del mal, y no puede tolerarse en absoluto su resurgimiento”.

¡Que no puede tolerarse! La realidad es que son Chirac, Rodríguez Zapatero y políticos como ellos los que están fomentando el antisemitismo más perverso mientras sueltan su verborrea demagógica. La realidad es que todos esos políticos llevan años saboteando los esfuerzos de Israel por sobrevivir, y alentando, justificando o disimulando el terrorismo contra los judíos. En los hechos, los medios de masas más ligados a esos personajes ofrecen una manipulación constante de lo que ocurre en Israel, según la cual este estado, el único democrático de la zona, es culpable de todas las agresiones que sufre, sus líderes son criminales de guerra, y las únicas víctimas dignas de consideración y aprecio son las causadas por el ejército israelí en sus operaciones de defensa o castigo por los ataques musulmanes. Resulta muy cómodo hablar de los nazis y de hechos ocurridos hace sesenta años cuando en la actualidad esos políticos y sus medios de comunicación actúan de forma muy parecida a la de los nazis entonces. ¿Qué vienen haciendo Rodríguez y su gobierno en pleno, especialmente el ministro Desatinos? Si por ellos fuera, y por gente como Chirac, Israel habría sufrido un segundo holocausto, sin lugar a dudas. Afortunadamente la suerte de este pequeño país depende mucho más de Usa. Como en rigor la suerte de Europa ha dependido y sigue dependiendo mucho más de Usa que de Europa misma, una Europa aficionada a poner zancadillas a quienes la libraron del nazismo, del comunismo y, hace apenas cuatro días, del tumor de las guerras yugoslavas.

Como la historia contradice a cada paso los tópicos ideológicos, podemos encontrar un paralelo en nuestro propio país. La Iglesia ha sido aquí atacada con un odio y un afán destructor muy parecido en calidad (la pérdida de la guerra por el Frente Popular impidió que también en cantidad) a como los hebreos fueron atacados por los nazis. Al igual que los judíos, miles de clérigos y fieles católicos fueron asesinados, a veces de forma horrorosa, por el mero hecho de serlo. Otra observación necesaria: también los soviéticos, que aparecen ahora como “liberadores de Auschwitz” sin más matizaciones, persiguieron sangrientamente a los hebreos, aparte de instaurar en toda Europa del este regímenes carcelarios. Liberadores muy sui generis.

Vaya por delante que, como español, mi entusiasmo por Usa o por el judaísmo es limitado, y que, contrariamente al hipócrita Chirac, creo que el antisemitismo, como el anticatolicismo, la lucha de clases, los separatismos, el anarquismo o cualquier otra opinión, es perfectamente tolerable. ¡Qué democracia tendríamos de otro modo! Lo que no es tolerable son los actos criminales derivados con gran frecuencia de tales opiniones. Lo que no es tolerable es que esas opiniones se expongan sin réplica adecuada, como viene pasando en los medios de masas desde hace mucho tiempo. Lo que no es tolerable es que se hable con tanta grandilocuencia mientras en la práctica se hace lo contrario.

Piqué-Gallardón, o la rendición de Siguenza
Guillermo Dupuy Libertad Digital 28 Enero 2005

“¿Tienen certeza los votantes del PP y el resto de los españoles de que Rajoy interpondrá un recurso de inconstitucionalidad si el parlamento catalán aprueba una reforma estatutaria que proclame a Cataluña como Nación? ¿Tienen certeza de ellos sus adversarios políticos? ¿O es que vamos a ir todos de buen rollito hasta que la opinión pública pierda totalmente la sensibilidad y acabe por aceptar el pulpo como animal de compañía sin prestar importancia a lo que entonces quedará marginado como un fundamentalismo nominalista?”

Si hace unas semanas me hacía esta serie de preguntas, ahora debería añadir más abiertamente, ¿tenemos los españoles certeza de que el PP de Rajoy no va a apoyar una reforma estatutaria que proclame a Cataluña como “nación” o “comunidad nacional”?

A la luz de cómo los populares vascos han criticado el Plan de Patxi López, calcado o incluso menos agresivo al que Maragall y los nacionalistas e independentistas catalanes quieren hacer en Cataluña, tendríamos que tener la convicción de que el PP no se va a sumar a esa deriva nacionalista.

Sin embargo, tampoco podemos soslayar hechos más recientes, como el elocuente silencio de Rajoy en el caso catalán en concreto y, sobre todo, su implícita desautorización de Mayor Oreja y Acebes en su pugna —estratégica, que no personal— con Piqué y Gallardón en la reciente reunión celebrada en Siguenza.

Si de esta reunión salió la disposición popular al inconsistente pacto que, días después, celebraron Rajoy y ZP frente al Plan Ibarretxe —“pacto” que sólo está sirviendo para que los socialistas pretendan proseguir su linchamiento sin que el PP se queje—, también vino a confirmar la ocultación del hecho de que, tal y como dijo Mayor Oreja, no hay uno, sino dos desafíos contra la Constitución y la unidad nacional; desafíos que, por mucho que tengan diferentes ritmos, tienen ambos el visto bueno de ETA.

Piqué podrá compartir tanto como Gallardón la tesis de que no son dramáticos los riesgos políticos que padece España. Pero ambos son inconscientes correas de transmisión de la propaganda de sus adversarios de que no es el PSOE y su radical deriva emprendida desde la oposición, la responsable de la “crispación”, sino el PP cuando se enfrenta con firmeza a esa deriva. En ese error cae, de forma intermitente, el propio Rajoy.

Pique trata, además, de justificar su disposición a formar parte del consenso –independentistas, incluidos- asegurando que es una forma de impedir, desde dentro, que la reforma estatutaria se desboque hacia posiciones rotundamente inconstitucionales. Esa conocida vía siempre, siempre, supone ir de cesión en cesión ante la minoria más radical y en ella corre el riego el PP de quedar atrapado en posiciones ajenas a su ideario que ya serán de recibo social por no haberse opuesto a ellas claramente desde un primer momento.

La disposición a negociar debe ir precedida por una clara y rotunda afirmación de lo que no es negociable. Eso es lo que da claridad y sinceridad a la disposición de diálogo. Y sigo preguntándome, ¿es negociable para el PP una reforma del Estatuto catalán que proclame a Cataluña como quieren proclamar al País Vasco los socialistas vascos para intentar contentar a Ibarretxe?

A la espera de respuesta, acabo de leer que Patxi López ha aprovechado su rechazo a recurrir el Plan Ibarrtxe en Bruselas para elogiar a Piqué y decir que en España “la extrema derecha es Acebes”...

LOS NACIONALISTAS ESPAÑOLES
por EDURNE URIARTE. Catedrática de Ciencia Política. Universidad Rey Juan Carlos ABC  28 Enero 2005

UNO de los aspectos más confusos del debate sobre el modelo territorial de nuestro país es la definición e identificación del llamado nacionalismo español. Y ahora que el presidente del Gobierno ha dado nuevos impulsos a ese debate con su propuesta de segunda fase de la Transición o nuevo pacto de articulación territorial con nacionalistas catalanes y vascos, conviene clarificar qué es eso del nacionalismo español y quiénes son los nacionalistas españoles, porque una y otra cosa tienen muy poco que ver con lo que dicen sus críticos.

Esta cuestión es especialmente interesante si tenemos en cuenta que los defensores de la teoría de la Transición inconclusa utilizan como uno de sus argumentos que quienes nos oponemos a modificaciones sustanciales del Estado autonómico somos nacionalistas españoles situados en el otro extremo de los nacionalistas vascos y catalanes más radicales. Unos y otros, dicen los teóricos de la reforma territorial de Zapatero, reflejamos las posiciones excluyentes, y el Gobierno socialista y su proyecto de nuevo pacto representan el término medio, la moderación, la capacidad de diálogo, la integración de las diferencias.

Un buen ejemplo de esta lectura del debate territorial era el artículo que publicaba recientemente Gregorio Peces Barba en El País («Perplejidades y sentimientos de un ponente constitucional», 6, enero, 2005). Peces Barba identificaba a quienes considera como nacionalistas españoles equivalentes a los nacionalistas periféricos más excluyentes a los gobiernos de Aznar y a todos los que cuestionamos la incorporación del concepto de comunidad nacional y otros contenidos semejantes a los proyectos de socialistas catalanes y vascos.

Es sorprendente el grado de manipulación de la comparación anterior, pero lo cierto es que está bastante extendida entre la izquierda. Y, además, suele recibir escasa réplica, porque el nacionalismo español, muy diferente de la caricatura dibujada más arriba, está escasamente articulado y definido. Existe un nacionalismo español, sí, aunque algunos prefieran llamarlo patriotismo constitucional, y consiste en el conjunto de sentimientos y creencias alrededor de la centralidad de la nación española para la articulación territorial de nuestro Estado. De hecho, millones de españoles comparten ese nacionalismo español, más allá de las élites políticas e intelectuales que han intentado definirlo.

Pero, a partir de ahí, son lamentables las falsificaciones de quienes equiparan este nacionalismo español con los nacionalismos étnicos excluyentes, porque los nacionalistas españoles son los que acordaron en la Transición la construcción de un Estado profundamente descentralizado, en el máximo nivel de descentralización de las democracias del planeta. Son nacionalistas que creen que España es un país plural, de identidades complejas, y son los que defienden el Estado de las autonomías frente a quienes lo quieren destruir.

Y estos nacionalistas españoles nada tienen que ver con el nacionalismo español del franquismo, en contra de lo que insinúan y hasta afirman en ocasiones sus detractores. Su concepto de nación española y su concepto de estado están en los antípodas del franquismo, y no sólo desde el punto de la oposición de la democracia a la dictadura. Otra cosa es que los antifranquistas menos evolucionados políticamente se empeñen en ver nacionalismo español franquista en cualquier defensa de la nación española. Pero ése es el problema de sus fantasmas del pasado y no de los españoles modernos, de derecha y de izquierda, que han sabido conjugar nación española con democracia.

Si los perseguidores de fantasmas franquistas quieren encontrar paralelismos para los nacionalistas españoles actuales, tienen abundantes muestras en los países democráticos de nuestro entorno y en la inmensa mayoría de sus ciudadanos, con la única diferencia de que sólo una minoría de ellos es partidaria de un nivel de descentralización tan profundo como el español. Y es que aunque Peces Barba y otros se empeñen en ignorarlo, existe un nacionalismo político, muy diferente al nacionalismo étnico, que, en España y en el resto de los países occidentales, ha realizado una fusión entre nación y democracia. Y, además, la fuerza de la nación política todavía explica la capacidad de éxito de un país, porque también ahora, en el tiempo del desarrollo de los organismos de gobernación internacional, es cada una de las naciones políticas la que dicta y determina la acción política en la medida de su capacidad de influencia.

Ese nacionalismo español al que algunos se refieren para justificar la aceptación de las nuevas demandas del nacionalismo vasco y catalán es clamorosamente minoritario en nuestro país. Desapareció con el franquismo. Ni tiene líderes ni tiene ciudadanos. Repasemos las múltiples encuestas; los partidarios de la España centralista representan siempre porcentajes de una sola cifra. Y ése es el único nacionalismo español comparable al nacionalismo vasco y catalán excluyente, el de los partidarios de la sustitución de la España autonómica por la España centralizada.

El nacionalismo español excluyente no tiene realmente ningún protagonismo en el debate territorial español actual. Son otras las posiciones principales de esta discusión. Y la representada por el nacionalismo español mayoritario es aquella que defiende el mantenimiento del Estado de las autonomías y la crítica a una nueva etapa de la Transición dictada por el nacionalismo vasco y catalán. Por un motivo fundamental: porque esa reapertura de la Transición debilitaría nuestro sistema político, tanto al Estado como a la nación política que lo sostiene. Y por un segundo motivo también importante, y es que responde a las demandas de un nacionalismo minoritario que ha roto el consenso que se alcanzó en su día con la Constitución y los estatutos.

El único nacionalismo excluyente que tiene protagonismo en esta historia es el del Plan Ibarretxe o el del independentismo catalán. Y el gran error histórico de la élite socialista actual es la renuncia, por un lado, al nacionalismo español autonomista, y por otro, a los únicos consensos posibles que son los de aquella Transición que la mayoría dimos por acabada a principios de los ochenta para embarcarse en un proceso de negociación con los nacionalistas excluyentes que únicamente beneficia a éstos y perjudica los intereses del conjunto de los españoles.

El error no sólo se sustenta en la incapacidad de esta élite socialista para comprender el sentido del nacionalismo político español, sino en la repetición de una equivocación estratégica en torno a los nacionalismos étnicos. Porque la nueva transición de Zapatero no satisfará a esos nacionalismos, a no ser que se sustente en un debilitamiento grave de la nación española. Tan sólo servirá, ya está sirviendo, para transmitirles una renovada legitimidad, para alimentar nuevamente su insatisfacción y su política de demandas permanentes y para perder la oportunidad favorecida por la era Aznar y el nacionalismo español autonomista de fortalecer un gran consenso en torno al modelo de articulación territorial consensuado en la Transición.

A PUNTO DE NIEVE
Por J. Félix MACHUCA ABC  28 Enero 2005

CUANDO el año estaba doblando su última esquina, desde Talarn (Lérida) nos asustaban con el desafecto de una noticia antipática. A la Academia de Suboficiales de tan hermosa tierra la habían obligado a limpiar la falda de la montaña donde se leía, en letras confiadas y sinceras: «A España servir hasta morir». Al parecer, la leyenda trasminaba relinchos imperialistas y sablazos castellanizantes, por lo que al influjo de la fina sensibilidad nacionalista del tripartito se aconsejó borrar de la falda del monte tan insultante caligrafía, toda vez que España quieren algunos que, por aquella zona, termine en Molina de Aragón. A nuestro más patriótico ministro de Defensa, el señor Bono, señor, sí señor, debió de pillarle la corrección caligráfica con la bandera en la mano. No debe de ser fácil izar la gran bandera de España de la Plaza Colón e impedir desde el Ministerio que borren de Talarn «A España servir hasta morir». En Madrid somos más españoles que el toro de Osborne. Pero en Cataluña los toros están casi prohibidos...

El temporal de nieve que estos días ha convertido al país en una sucursal meridional del Ártico ha sacado a la luz tan incómoda leyenda. La naturaleza, políticamente incorrecta como sabemos, ha vuelto a escribir sobre la falda de la montaña lo que algunos hombres no pudieron evitar que otros hombres, en nombre de la nada, borraran con absoluto desprecio constitucional. Debió de ser un borrón contra natura porque es la propia Naturaleza la que ha vuelto a dejar esa leyenda de Talarn visible, muy visible y a punto de nieve. En Belmez aparecen caras parasicológicas. En Talarn lo hace una leyenda borrada por la parasicología política...

No se confirma que Carod-Rovira se haya entrevistado con el hombre del tiempo al otro lado de los Pirineos. Pero se rumoreaba con insistencia por Cataluña que iba a hacerlo para exigirle que las nevadas cayeran de Molina de Aragón para allá y que sobre Cataluña lloviera café. Ya saben cómo se las gasta Carod cuando de repartir calamidades se trata. Toma café y que truene por España. Es posible que mañana mande a los mossos de esquadra a que ataquen el monte. Demasiado tarde: la montaña ha vuelto a hablar dejando claro que «A España servir hasta morir». El que sirva, claro.

¿Comisionado o comisario?
Ignacio Villa Libertad Digital 28 Enero 2005

La realidad de los hechos confirman tozudamente la estrategia. El Gobierno Zapatero utilizando al Alto Comisionado está dispuesto a dinamitar la actual situación de las víctimas. No les gusta el protagonismo, el reconocimiento y la presencia de las víctimas del terrorismo en la vida social española. El Gobierno quiere otra cosa diferente que esté montada a su imagen y semejanza. Con un diseño muy claro en el que Gregorio Peces Barba sea el maestro de ceremonias y Pilar Manjón la punta de lanza de una estructura que pueda ser fácilmente controlada.

Zapatero ya lo ha dejado claro, no quiere dejar margen para la iniciativa de nadie. Y Peces Barba más que Alto Comisionado tiene el objetivo de convertirse en un comisario del propio Zapatero. Algo para lo que ya se ha puesto manos a la obra. Uno de los gestos más claros de sus intenciones ha sido la advertencia realizada por Peces Barba a la AVT en la reunión del pasado miércoles.

El Alto Comisionado les advertía que en caso de una tregua de ETA tendrán que aceptar la legalización de Batasuna, el acercamiento al País Vasco de los presos etarras con delitos de sangre y la excarcelación de los etarras que no estén acusados de asesinatos. Como se puede observar están en lo que están, es decir, recuperando los viejos usos y los viejos modos.

Para este Gobierno las víctimas han dejado de ser lo primero. Y los hechos así lo demuestran. Por lo que estamos viendo, el nombramiento de Peces Barba era algo más que un golpe de efecto, era una maniobra con un claro objetivo: desmontar, como en otras tantas ocasiones, la estructura que el Gobierno Aznar había montado para atender a las víctimas del terrorismo. Y hasta que no lo consigan no van a parar.

EL DEBATE QUE VIENE
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Enero 2005

EL plan Ibarretxe viene a ser a la política española actual algo parecido a lo que significa la cuadratura del círculo en la Geometría clásica. Aun así, y contando con su perversa inutilidad, el asunto le cunde a un PNV que, huérfano de Arzalluz, carente de ideas y en vísperas electorales, ha conseguido, dentro de la confusión autonómica reinante, un protagonismo nacional que apenas se corresponde con su potente minoría en el Parlamento de Vitoria. En eso hay que reconocerle el mérito al lehendakari: nadie le ha sacado tanto jugo a un limón tan amargo, anómalo e inconstitucional y eso que, a mayor abundamiento, el limón sigue aún colgando del árbol y sin abrir.

El plan, cual ocurre con todos los monstruos, ha crecido, engordado, y el próximo martes, como culminación de un gran error parlamentario, se debatirá en el pleno del Congreso de los Diputados. Por lo menos, ya que no se derivó el asunto hacia el Tribunal Constitucional, el debate discurrirá, según un acuerdo del PSOE, el PP y CC -con el voto en contra del resto de la Cámara-, en una sola jornada y con el menor bombo posible. Todo lo contrario de como deseaban el PNV e IU y como establece la muy restrictiva normativa para la reforma de los Estatutos de Autonomía que estableció el Gobierno de Felipe González en 1993.

En democracia no conviene tenerles miedo a las palabras, y menos todavía a las que se pronuncian por los representantes populares en las sedes parlamentarias. Y sin embargo la prudencia aconseja reducir el tiempo, atenuar el sonido y adelgazar la intensidad de este concreto debate que, cargado de trampas, empuja uno de los dos focos más activos de los incansables y perturbadores nacionalismos separatistas españoles. ¿Por qué? Porque el tiempo no está para mayores bromas. Sin buscar responsabilidades en ninguna de las trincheras políticas existentes y activas, que son tal para cual, la ciudadanía anda crispada, demasiado, con las pugnas latentes y, como hemos visto en un acto hipotéticamente integrador, el de la solidaridad con las víctimas del terrorismo, cualquier chispa es suficiente para prenderles fuego a unos ánimos excitados y reverdecer la funesta costumbre de las dos Españas.

Bien está, y ello significa un acierto conjunto de los dos primeros partidos nacionales, que el debate del plan Ibarretxe se reduzca a su mínimo reglamentario para, aun-que sólo sea, su inevitable amplificación informativa no ofenda sensibilidades y posturas que, encarnadas en una parte significativa de la población, no quieren oír hablar del descoyuntamiento de España. Menos aún si se tiene en cuenta que los nacionalismos rampantes que aspiran a su grandeza a costa de la integridad nacional arrancan de la Constitución del 78 para, en una pirueta tramposa, romperla y hacer de su capa un sayo o, cuando menos, un capote con el que seguir toreando en el crecientemente incómodo ruedo español.

CÓMO VA EL PRE-REFERÉNDUM
Por Valentí PUIG ABC  28 Enero 2005

TANTO el escuálido debate como su escasa repercusión eran dos características ya anunciadas del referéndum sobre el Tratado Constitucional europeo en España. Fatalmente tiene más volumen la disensión entre las dos asociaciones de víctimas del terrorismo o el episodio de amenazas al ministro de Defensa. Barroso pide un nuevo ímpetu para la economía europea y el «Financial Times» anuncia una reactivación intelectual en torno a la idea de Europa, con un despliegue de nuevos «think tanks», que en su mayoría lógicamente proceden del «Establishment» político de Bruselas. Mientras tanto, el Gobierno belga ha anunciado que no habrá referéndum por carecer de apoyo parlamentario la convocatoria.

En España, estaba escrito que el debate no iba a ser en términos genéricos sobre «sí» o «no» al Tratado Constitucional, sino la coyuntura factible para o bien hender el incipiente cuerpo político del zapaterismo o bien llevar un cirio al altar de Rodríguez Zapatero. Por el momento, la cámara baja italiana ya ha aprobado el Tratado, a falta de que dé su «sí» el Senado para poder ir a un referéndum. Están por el «no» los comunistas y la Liga Norte. Silvio Berlusconi se opone a convocar un referéndum. En Holanda, el Tratado ya ha sido aprobado parlamentariamente y se espera ahora el referéndum, no vinculante. A la hora de votar, los holandeses tendrían muy en cuenta la presencia de Turquía en el vestíbulo de la UE, sobre todo después del asesinato del cineasta Theo Van Gogh en una de las sociedades más permisivas con la inmigración. La clave de la importancia de la inmigración pudiera estar en que su presencia hasta ahora afectaba únicamente a los sectores sociales de menor poder adquisitivo y que ahora ya es una preocupación concreta de la gran clase media europea.

DE hecho, de forma más bien ajena a los procesos conceptuales de la construcción europea, Turquía va a ser el convidado entre líneas en no pocos referéndums nacionales sobre el Tratado. En Alemania, un 48,8 por ciento de la población está en contra de la incorporación turca. De hecho, en Gran Bretaña, el partido conservador acaba de presentar como punto programático una política de inmigración mucho más restrictiva que la actual, basada en el sistema de cuotas y muy tajante con la noción de asilo. Según «euobserver», Gran Bretaña está entre los países -con la República Checa y Dinamarca- que podrían decir «no» al Tratado.

EN su reciente ensayo «Ese mundo que viene», Alain Minc dice que si Europa se interrogase sobre los medios para que un ser «sui generis» pase de la infancia a la edad adulta, es decir, si sustituyera el principio del movimiento perpetuo por un universo de relativa estabilidad, lograría así desembarazarse de sus estados de ánimo y de interrogantes inútiles que acaban por anegar un éxito excepcional, sin precedentes en la Historia, en un océano de dudas y pesimismo. Desde luego, por ahora no puede decirse que el Tratado Constitucional y los referéndums para su aclamación hayan avivado el espíritu europeo ni contribuido al entendimiento de su honda complejidad. Como tantas veces, habrá que esperar al día después. Para quienes propugnan el «no», la gestión del día después no sería tan fácilmente abordable como suponen o desean, porque aunque existan cláusulas «ad hoc» la psicosis política es inevitable. En caso de «sí», las cosas estarán más o menos como estaban antes, salvo un certificado de garantía de fecha imprecisa. En términos del test de Rorschach, la mancha de la abstención se prestará a visualizaciones por lo general coincidentes y con poco margen de error.

vpuig@abc.es

Esperanza Aguirre
Contra los lenguajes totalitarios
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Enero 2005

Esperanza Aguirre ha puesto en su sitio la obscenidad de dos ministros del Gobierno de España al denunciar la utilización que han hecho de las víctimas del terrorismo español. Utilización, sí, porque han criminalizado su primera manifestación. Esperanza Aguirre ha desmontado el tinglado de quienes querían criminalizar a dos ciudadanos españoles, dos personas, que ejercían su ciudadanía por manifestarse con las víctimas del terrorismo. Esperanza Aguirre ha dicho: ¡Basta ya de canalladas contra los ciudadanos! Pónganse a funcionar el Estado de Derecho y descúbrase que hay detrás de la obscenidad de los ministros Bono y Alonso. Detrás de la impostura de estos personajes está toda una serie de conductas violentas y agresivas de militantes socialistas contra dirigentes, militantes, electores y sedes del PP.

Porque Esperanza Aguirre ha protestado para que el Gobierno no convierta España en una dictadura, los del PSOE quieren decapitarla, naturalmente, desde el punto de vista político. Blanco y el jefe del PSOE en la Comunidad de Madrid la han llamado radical, derechista y no sé cuántas cosas más. Pobrecillos. Parecen incapaces de salir de los viejos mitemas del totalitarismo estalinista. Sus improperios, por fortuna, sólo sirven para descalificarse a ellos mismos. Pero, sobre todo, ponen en evidencia lo que crítica Esperanza Aguirre: La forma totalitaria de descalificar al adversario político demuestra que esta gente quiere hacer de España una dictadura. En fin, Esperanza Aguirre nos ha devuelto, aunque sólo sea por unas horas, que existe un liderazgo político capaz de conectar con el espíritu democrático de la calle y de las instituciones. Ánimo y que tome nota Rajoy. Esperanza Aguirre, una mujer, liberal e inteligente es capaz de creer en su base social y no tiene desconfianza de la libertad.

Además, la actitud democrática de Esperanza Aguirre, que no renuncia a la lucha ideológica y cultural, nos ha hecho recordar algunos agujeros negros del PSOE. Primero. Hace tiempo que el PSOE está instalado en la agitación y la propaganda. Su forma de hacer oposición durante el anterior Gobierno reveló tanto una carencia de principios democráticos como afán de deslegitimación de las instituciones democráticas. Su forma de movilizar a las masas con el Prestige y la Guerra de Irak recordaba lo peor de la Segunda República. El espíritu de la socialdemocracia, junto con la capacidad de hacer genuina política con su sus adversarios, desapareció. Segundo. Hace tiempo que el socialismo español perdió cualquier posibilidad de democratizarse al abandonar el discurso sobre la nación española. Nadie crea que el PSOE se ha abrazado a los dictados del nacionalismo antiespañol por alguna necesidad de gobernabilidad, sino que lidera la fragmentación de la nación española sin ningún recato. Cualquier cosa es buena para mantenerse en el poder. Tercero. Hace tiempo que el PSOE dejó de ser un partido serio para instalarse en el sectarismo y la descalificación del adversario político hasta convertirlo en enemigo. Al PSOE no le interesa, pues, la política, el acuerdo y el vínculo con la otra gran fuerza política de la nación, el PP.

El PSOE está obsesionado por expulsar de la vida política al PP. O sea, construir un régimen de Partido Único. Por eso, mienten, manipulan y tergiversan la realidad sin importarles lo más mínimo que están minando la endeble solidez institucional de España. El PP, sin embargo, ha reaccionado tímidamente ante este ataque totalitario. ¿Por qué esta reacción tan medrosa? Un misterio. Quizá no querían creerse que el totalitarismo siempre es un peligro latente en la democracia. Quizá el perfil bajo, centrista y acobardado de sus dirigentes no han querido enterarse de que su base social es un modelo de ciudadanía democrática. Quizá porque faltan más líderes con la inteligencia y fuerza de Esperanza Aguirre…¡Quién lo sabe!

Mientras tanto, me conformo con la lección sobre alternancia democrática que está dando Esperanza Aguirre: La Oposición jamás debe concebirse como causante de la proscripción del adversario.

Empresas privadas
Hacia el control total
Emilio J. González Libertad Digital 28 Enero 2005

¿Recuerdan aquello que dijo Zapatero antes de las elecciones del 14 de marzo de que, al día siguiente de los comicios quería ver encima de su mesa la dimisión de los presidentes de las empresas privatizadas? Pues los temores de que llevara a cabo sus intenciones, que trató de despejar con el nombramiento de Solbes como responsable de Economía, hoy se han convertido en realidad. Los socialistas han vuelto a las andadas y lo primero que tratan, nada más llegar al poder, es meter mano en todo el aparato productivo para controlarlo, a pesar de que se trata de empresas privadas en las que sus accionistas, y no el Gobierno, son quienes tienen que decidir en todo lo que se refiera a los directivos de las compañías. Política económica no hay pero intentos de asalto al sector privado ya los tenemos un día sí y otro también. Ahí están el BBVA, Aldeasa, el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Endesa probablemente en un corto espacio de tiempo y lo que vendrá después.

Todos estos intentos tienen varios denominadores comunes. El primero de ellos es que detrás de estos movimientos subyace el deseo de los socialistas de controlarlo todo, de volver a poner el yugo en todos los ámbitos de la sociedad para que nada escape a sus dictados, para tratar de consolidarse, de esta manera, si no en el Gobierno, sí en el poder. Es su obsesión, a la que se opone Solbes aunque sin éxito, y no se paran ante nada ni ante nadie porque se trata, sobre todo, de una cuestión ideológica, propia del socialismo más rancio de la Segunda República, que entronca directamente con otras actuaciones del Gobierno, como los ataques a la familia y a la Iglesia o el desprecio por la unidad de España, para sustituir los cimientos de la sociedad y el Estado por los nuevos del partido. Aquí, por tanto, no se trata de venganzas personales ni de un quítate tú para ponerme yo, sino de una estrategia con un calado mucho más profundo cuyo fin último es el ejercicio del poder sobre todos los ámbitos de la sociedad.

Como consecuencia directa de todo esto surge el segundo denominador común: el uso de las instituciones del Estado para el asalto a las empresas. Los accionistas de las compañías privatizadas no están por la labor de cambiar a sus presidentes, con la excepción lógica de Repsol YPF en donde La Caixa es, con el 12% del capital, el primer accionista con diferencia de la compañía y, por tanto, ha puesto a un presidente suyo, Antoni Brufau. Pero esta es una operación ajena por completo a la estrategia del Gobierno y que responde a la lógica de si yo soy el dueño de una compañía, yo pongo al presidente y no el Ejecutivo. En los demás casos, en cambio, la mano gubernamental está detrás de todo y cuando los accionistas no se avienen a razones, hacen intervenir a las instituciones públicas para tratar de conseguir sus fines. Así, para desbancar a Francisco González de la presidencia del BBVA el Gobierno no ha tenido reparos en tratar de instrumentalizar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que, afortunadamente, no se ha dejado manipular, y ahora a la fiscalía anticorrupción. Como serán las cosas que hasta los sindicatos del banco han cerrado filas en torno al presidente de la entidad. Con Aldeasa ocurre tres cuartos de lo mismo, aunque en este caso la intervención se ha producido vía Ministerio de Fomento, vía Aena, la gestora de los aeropuertos, amenazando con retirar a la empresa las concesiones de las tiendas en los aeropuertos, con subir el precio que paga por ellas y con prohibir allí las ventas de tabaco, su principal fuente de ingresos. Y con el Consejo Superior de Cámaras de Comercio el Gobierno, directamente, ha impuesto a Javier Gómez Navarro como presidente en sustitución de José Manuel Fernández Norniella. Esto es lo que entiende el PSOE por liberalización.

La tercera y última característica común es las prisas del Gobierno por asumir el control de todo. En lugar de ser más inteligente y esperar la retirada de los presidente que la han anunciado previamente, como Francisco González, o de emplear estrategias más sutiles pero que requieren más tiempo para su ejecución, el Ejecutivo está empeñado en que los cambios se hagan ya, de cualquier manera pero ya. Y así se está embarcando en las operaciones más surrealistas que cupiera imaginar, que, por su propia naturaleza, se ven abocadas de antemano al fracaso, pero que se cobran sustanciosos dividendos en forma de deterioro de la imagen de las compañías atacadas, de desgaste del Ejecutivo y, lo que es más grave, de pérdida de confianza en la economía española. Las chapuzas, aunque sean políticas, siempre salen caras. Pero, ¿a qué vienen esas prisas del Gobierno? Probablemente a que su intención es anticipar las próximas elecciones generales porque, con el rumbo que llevan actualmente las cosas, si agotan la legislatura es probable que las pierdan. Prueba de que el escenario con el que trabajan los socialistas es el de convocar a finales de 2006 o principios de 2007 es que la reforma fiscal se va a aprobar este año, cuando la lógica política dice que, si van a bajar el IRPF, aunque solo sea para una parte de la población, esta medida tiene que aprobarse un año antes de la llamada a las urnas para sacar el máximo partido en términos de votos.

En resumen, el asalto a las empresas privatizadas no es una simple operación para colocar en ellas presidentes independientes y honrados, como dijeron en un principio, o dirigentes afines, como cabe pensar ahora. Es algo que tiene un calado mucho más profundo e inadmisible en una sociedad democrática avanzada, en donde el Gobierno tiene que dejar en paz al sector privado, no entrometerse en sus decisiones y, mucho menos, tratar de ejercer sobre él un control férreo como mecanismo para lograr otros fines políticos que solo pueden suscitar rechazo.

Media España
Por Federico Jiménez Losantos El Mundo 28 Enero 2005

Cuando el PSOE de Largo Caballero e Indalecio Prieto, en contra de lo que horrorizado denunciaba Julián Besteiro, se echó al monte del golpismo revolucionario en 1934 y se lanzó en busca de la guerra civil en febrero de 1936, la derecha parlamentaria cuyo gran partido era la CEDA no fue capaz de resistir y derrotarlos, aunque, eso sí, produjo formidables piezas oratorias que, leídas hoy, resultan escalofriantes.

Cuando Calvo Sotelo y José María Gil Robles denuncian en la última sesión de las Cortes la escalada de violencia contra las derechas en toda España, que es también cuando ’La Pasionaria’ y otros héroes de la libertad según Stalin amenazan de muerte a ambos, resuena en la sede de la soberanía nacional la frase célebre: «Media nación no se resigna a morir».

Y es que la estaban matando, pero la media España de derechas estaba dispuesta a defenderse si alguien organizaba esa defensa. Si lo hubieran hecho los líderes civiles, no hubieran tenido que hacerlo de mala manera los militares.Para ser precisos, los oficiales de baja graduación y los civiles, porque los generales estaban con el Gobierno del 36 aunque fuera el de los golpistas del 34 contra la República.

En la percepción y en la sensibilidad de las derechas españolas de entonces no latía una voluntad racista y nacionalsocialista como en la Alemania de Hitler, ni siquiera socialista nacional, como en la Italia de Mussolini, sino un reflejo puramente defensivo que, precisamente por serlo, iba siempre a remolque de los acontecimientos y producía una sensación de despiste, aturdimiento e indefensión.

Eso permitió creer a un zopenco como el Lenin español que la derecha aceptaría mansamente su conducción al matadero y ser arrojada al vertedero de la política, eso que los marxistas llamaban «la basura de la Historia».

Gil Robles captó muy bien esa voluntad elemental, casi animal de supervivencia, pero no fue capaz de ser el pastor que salvara al acosado rebaño. Y cuando tras aquella célebre y trágica sesión parlamentaria los guardias de la escolta de Prieto fueron a secuestrar y a asesinar a Gil Robles y Calvo Sotelo, fallando con el primero y consiguiéndolo con el segundo, todas las fosas se abrieron y pasó lo que pasó.

El otro día, en una gran columna, decía en estas páginas Raúl del Pozo que la manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo no era ni fascismo ni extrema derecha ni esas sandeces de los loritos progres, sino los 10 millones del Partido Popular, que no son ni violentos ni revolucionarios pero que están ya hasta las narices. Es exactamente así. Y esperemos que Mariano Rajoy no sea Gil Robles ni Largo Caballero sea Largo Zapatero.Porque media nación no se resigna a morir.

Pensemos mal para acertar
Por Isabel San Sebastián El Mundo 28 Enero 2005

Pensemos mal, que es la mejor manera de acertar cuando se trata de política. Imaginemos que desde la periferia del socialismo vasco alguien tratara de alcanzar alguna clase de acuerdo con Batasuna/ETA y estuviese dispuesto a utilizar como objeto de trueque a sus presos, a cambio de una declaración de tregua.¿Quién se opondría frontalmente a semejante arreglo?

La Asociación de Víctimas del Terrorismo y el Partido Popular. Supongamos que el PSOE deseara destruir uno de los pilares más sólidos del Ejecutivo anterior, su encarnizada lucha contra la barbarie etarra, con el fin de laminar la credibilidad del PP en ese capítulo nuclear de las preocupaciones ciudadanas.

¿Quién saldría a defender al que dio la cara por las víctimas cuando nadie más lo hacía? La AVT. ¿Cuál sería el objetivo a batir para quien deseara negociar con una serpiente que agoniza y consolidarse en el poder unos cuantos años más? La AVT, por supuesto.

La AVT, que nació espontáneamente para prestar auxilio a millares de viudas y huérfanos abandonados a su suerte por los mismos que conversaban con ETA en Argel mientras financiaban al GAL, está amenazada de muerte. La AVT siempre ha resultado incómoda por dar voz y presencia a esas víctimas cuya existencia misma constituye un fracaso colectivo para nuestra flamante democracia, pero su testimonio crítico representa en este momento un obstáculo intolerable para ciertos planes inconfesables.

Me gustaría equivocarme y comprobar cómo los hechos de Rodríguez Zapatero me quitan la razón a medio plazo, pero mucho me temo que acierto en la intuición y en el diagnóstico. La AVT está sentenciada y los sucesos lamentables de la manifestación de marras no han hecho sino proporcionar a sus sepultureros el pretexto que necesitaban.

Hay amores que matan y debieran quedarse en casa, como el de los energúmenos que se aliviaron el sábado insultando (que no agrediendo) al ministro Bono y a Pilar Manjón. ¡Qué más querían los que se empeñan en presentar a las víctimas de ETA como correas de transmisión de la extrema derecha, para descalificar así todas sus reivindicaciones!

¡Qué mejor cosa podían esperar los que, amparados en su doble rasero, se escandalizan con estas cosas mientras aguardan anhelantes un gesto cualquiera de la banda para pagar lo que pida! ¡Qué ausencia total de respeto, el de esas gentes espesas, por los que se dejan la vida en este envite!

España, patas arriba
Pablo Sebastián Estrella Digital 28 Enero 2005

Puede que estemos ante una crisis pasajera, bajo una depresión propia de este gélido temporal que asola las tierras de Castilla, pero también puede que estemos ante otro síntoma evidente de la enfermedad que atenaza la vida española: el vacío o la debilidad del poder. La escasez de autoridad del presidente del Gobierno Zapatero ante sus socios y los propios dirigentes de su partido, que el jefe del Ejecutivo intenta paliar con buenos modales y con la necesidad de permanecer todos en el poder.

Pero esa debilidad de Zapatero, parlamentaria, personal y política, que de momento sobrevive por el interés común de sus aliados de seguir en el poder por encima de todo, es la que excita la cacería de sus propios vecinos y compañeros de viaje, que han visto con el Bambi que se creía el Rey León el momento oportuno de sacar sus propias ventajas aprovechando el río revuelto en el que navega ese arca de Noé que es el pacto de gobernabilidad del PSOE con PSC (reconocido partido autónomo), ERC e IU, camino de los rápidos y de un salto de agua final que puede destrozar la barcaza y hacerlos naufragar.

Estamos viviendo una semana demencial a la que le ha puesto música de tambor el presidente catalán, Pasqual Maragall —y que se cuide Esperanza Aguirre de las sardanas que baila con el catalán si no quiere que le pase lo mismo que a Zapatero con Ibarretxe en Moncloa—, con su pretensión de reformar el artículo segundo de la Constitución, hecha pública en Madrid a sólo unas horas de que su compañero del PSOE José Blanco dijera todo lo contrario rodeado de la mitad del Gobierno. ¿Quién manda de los dos, o quién dice la verdad? ¿Ya está Maragall como Ibarretxe, por más que lo suyo tenga más apoyo social?

Si a esto añadimos el protagonismo total del ministro Bono (en políticas de Defensa, Interior, Justicia, Social, Portavoz, Industria, Vivienda y Exteriores), convertido en presidente bis del Gobierno, y otras cuestiones como las que siguen: la crisis de la manifestación de las víctimas del terrorismo y la bronca del PSOE y el PP (donde Acebes está disputando el poder a Rajoy) en vísperas de la votación del Plan Ibarretxe; la ruptura interna y el desvarío de IU; la tensión exterior con Estados Unidos y el Vaticano; los diferentes problemas judiciales de los primeros banqueros del país; la diferencia de criterio entre el vicepresidente Solbes y el asesor económico del presidente (¿quién lidera?); y las campañas de los grandes medios de comunicación alineados con este o aquel poder. Si sumamos todo esto y la clara inquietud ciudadana, alarmada por la reaparición de ETA y la receptividad del jefe del Gobierno a sus mensajes negociadores y por todo lo que ocurre, podemos preguntar: ¿qué está pasando y quién gobierna en España?

Pues formalmente gobierna Zapatero, quien, desde la Patagonia argentina, nos dice con aires de santo predicador que debemos estar unidos y amarnos como buenos hermanos. ¿Cómo ama el Gobierno de la izquierda a todos esos emigrantes subsaharianos que traslada desde Canarias y deja abandonados en las carreteras del Levante gobernado por el PP, pero no en Cataluña y el País Vasco?

La España real no se corresponde con la España maravillosa y plena de estabilidad que hace pocos días nos dibujó el propio Zapatero en TVE. Esa España que, con desgana, se acerca a las urnas del referéndum europeo y que ya está calentado los motores de la nueva campaña electoral de País Vasco, una vez que el Congreso de los Diputados le diga a Ibarretxe que no a su plan, por motivos que se anuncian no muy lejanos a los que este Gobierno y sus socios querrían decir sí al plan más o menos soberanista de Pasqual Maragall.

Cautelas
Por Luis Daniel Izpizua El País 28 Enero 2005

El Gobierno anterior negoció con ETA, o al menos lo intentó, sin que nadie le diera vela en aquel entierro. En su declaración de tregua, consecuente al Acuerdo de Lizarra, ETA no emplazaba al Gobierno español a negociación ninguna; es más, apenas lo tenía en cuenta para nada.

Entonces ETA y el resto de los nacionalistas quisieron poner en práctica su programa de máximos mediante una política de hechos consumados que sólo les comprometía a ellos, lo que no quiere decir que no reservaran una posible negociación con el Gobierno para una fase posterior.

El proyecto era muy descabellado y, afortunadamente, fracasó por la renuncia de una de las partes implicadas en él. ¿Pudo haberlo reconducido hacia un final del terror sin concesiones políticas una intervención del Gobierno? Seguramente no, pero no me parece reprobable que el Gobierno tanteara, como hizo, esa posibilidad.

Hoy vuelve a vislumbrarse una enésima oportunidad de que acabe de una vez esta pesadilla. La situación es además sensiblemente distinta a la que se produjo durante la tregua de Lizarra. ETA, según todos los indicios, está aún más débil que entonces, y si nos atenemos a lo formulado en Anoeta, y ratificado con posterioridad por diversas manifestaciones procedentes de su entorno, ya no busca una recomposición del frente nacionalista junto a una reconstrucción virtual del país soñado, tutelado todo ello por las armas en espera.

Sus pretensiones actuales son más moderadas, aunque es cierto que distan de ser la simple búsqueda de una salida airosa tras la aceptación de su derrota. Con un lenguaje pomposo -"desmilitarización multilateral", que afectaría también al Estado francés- se plantea, al parecer, la entrega de las armas, aunque tratará de presentar su rendición como fruto, en realidad, de su triunfo político. Y éste es un punto sensible, no menor, que el Gobierno tendrá que tener en cuenta si las circunstancias le exigen -como pueden llegar a hacerlo- negociar con la banda armada.

Ésta ha dado ya algunos pasos simbólicos en la dirección que apunto, como la representación de la muerte del Estatuto, servida en bandeja por la inmadurez política del lehendakari Ibarretxe. Que ese punto cero de la política vasca, que ETA pretende vendernos como su triunfo necesario, pase de ser simbólico a hacerse efectivo es una cuestión que el Gobierno y las fuerzas democráticas tendrán que desactivar si no quieren ser ellas las derrotadas y si se quieren evitar sensibles agravios -por ejemplo, para las víctimas-. Y tendrán que hacerlo en un juego delicado que no eche por tierra el resultado final perseguido, que no es otro que el fin de ETA.

Habrá quienes se pregunten si es necesario negociar con una organización terrorista que sólo se aviene a ello por hallarse en una situación terminal. ¿No sería más conveniente continuar por el camino emprendido hasta liquidarla definitivamente? ¿No supone un riesgo innecesario prestarse a una negociación de final incierto y de la que la organización armada podría extraer nuevo aliento y nuevas excusas para seguir matando?

Estas preguntas no son improcedentes, pero apelan directamente a la pericia política. Una negociación puede ser el instrumento adecuado para acabar antes con el horror y la crueldad sin perder nada en el intento, e insisto en lo de sin perder nada en ello. Y es ahí donde intervendrá la pericia política, que buscará el momento oportuno y tratará de hacer infructuosa para la organización armada toda operación de retirada.

Pues no estoy de acuerdo en que ambas partes deban ceder para llegar a un acuerdo, ni en que en esa operación no deba haber ni vencedores ni vencidos. El Estado de Derecho -no el partido X o el partido Z- no debe ceder en ella ni un milímetro, y sólo le cabe ofrecer clemencia, oferta, por cierto, mucho más complicada de lo que su simple enunciación puede dar a entender.

Clemencia e incorporación a la vida democrática, lo que dista de otorgarles ese punto cero que eche por tierra lo que tanto ha costado conseguir y presente como héroes a quienes han causado tanto dolor innecesario -también para ellos mismos y sus familias-. Lo que posteriores consensos pudieran deparar sería ya fruto de la política democrática normalizada, pero haría bien el partido socialista en evitar determinadas especulaciones sobre futuros pactos con quienes han justificado tanto dolor y tanta sangre, aún demasiado recientes. Por dignidad y por humanidad.

Una manifestación de cabreo
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 28 Enero 2005

LOS LAMENTABLES incidentes acaecidos durante la manifestación de las Víctimas del Terrorismo en Madrid parecen indicar que el Gobierno socialista no ha tenido en cuenta el viejo refrán de que «donde las dan las toman». El intento de agresión contra el demagogo Bono parece un simple hecho aislado propio de exaltados o de provocadores mercenarios, aunque quizás los abucheos puedan significar que está empezando a emerger, mal encauzado, el disgusto de buena parte de la ciudadanía por los despropósitos del Gobierno. Ojalá que, a diferencia de los casos anteriores en los que los agredidos eran el Gobierno de Aznar o el PP y sus sedes, los responsables sean identificados. Pero se debe pedir al Gobierno una neutralidad que no ha demostrado hasta ahora.

Las víctimas del terrorismo etarra no deberían ser unas piezas a sacrificar para lograr un hipotético jaque al nacionalismo vasco en las próximas elecciones. Ya mal asunto es esa división artificial entre unas y otras víctimas. Y el ninguneo por parte de los Peces Barba / Manjón de los que se resisten, la demagogia con el crimen del 11-M, con el cerrojazo que se pretende dar ahora a su investigación parlamentaria sin valorar la trama asturiana, la escandalosa condecoración a gentes cuya intervención de un modo u otro en la masacre del 11-M se sospecha, tanto considerar como de segunda a los que no comparten las retroprogresías gubernamentales, las continuas renuncias a la dignidad para contentar a los autodeclarados enemigos de España que, precisamente, son socios de ZP, o tanto sectarismo, pueden explicar el malestar general y terminar estallándonos a todos y retrotrayéndonos a la inestabilidad de mediados de los setenta. Pero hay que pedir paciencia a la ciudadanía. No hay mal que cien años dure. Y a los que quieran protestar contra el Gobierno, la soberbia y ambición de ZP les ha dado una buena oportunidad el 20-F: votar «no» en su plebiscito.

Ibarretxe debe acudir al Congreso a defender su plan
Editorial El Mundo 28 Enero 2005

Mariano Rajoy emplazó ayer al lehendakari Ibarretxe a acudir al Congreso el próximo martes para defender su plan soberanista, subrayando que, si no lo hace, quedaría como «un cobarde» y estaría obligado a dimitir.

Resultaría absolutamente incomprensible para la gran mayoría de la sociedad española que Ibarretxe renunciara a esta gran oportunidad de explicar ante el Parlamento de la nación el plan aprobado por la Cámara de Vitoria y de disipar los temores de muchos ciudadanos. Ayer mismo, Felipe González expresó en Santiago de Chile su preocupación por los «graves peligros» del proceso de «centrifugación» del Estado en alusión al plan Ibarretxe y las reivindicaciones del nacionalismo catalán.

Sin embargo, diversos dirigentes del PNV y EA declararon que la decisión de acudir al Congreso se tomará el próximo lunes, pocas horas antes del Pleno. Javier Madrazo, coordinador de EB-IU, se pronunció a favor de que ningún representante del Gobierno vasco acuda al Parlamento a defender su plan.

Los nacionalistas sostienen que la Mesa del Congreso ha vulnerado sus derechos al acordar que el plan Ibarretxe se debata en bloque y se vote el próximo martes. PNV y EA habían solicitado que el plan fuera tramitado como un nuevo estatuto de autonomía, con posibilidades de introducir enmiendas y también eran partidarios de la creación de una comisión conjunta entre las dos Cámaras.PSOE y PP bloquearon la iniciativa y pactaron que se debatiera y votara en una sola sesión.

Como respuesta a este acuerdo de la Mesa del Congreso, el PNV presentó ayer un recurso ante el Tribunal Constitucional, en el que solicita la suspensión del Pleno y la tramitación del plan como los nacionalistas proponen.

Todo indica que el Constitucional no se va a pronunciar por falta de tiempo puesto que su normativa establece unos procedimientos que habría que vulnerar para que el Alto Tribunal dictara un fallo antes del martes.

Pero, sea como fuere, es insólito que Ibarretxe y los partidos nacionalistas vascos cuestionen un procedimiento democráticamente establecido por la Mesa del Congreso. Los mismos que se negaban a ejecutar una sentencia del Supremo para disolver el grupo parlamentario de Batasuna alegando que la Cámara vasca es soberana, cuestionan ahora que el Parlamento de la nación pueda decidir cómo se tramita la propuesta de Ibarretxe.

Todo apunta a que los nacionalistas están jugando a su habitual victimismo para ganar apoyo entre la población vasca. Y la lógica indica que Ibarretxe acudirá a la cita, aunque sólo sea para evitar la impresión de que carece de valentía para dar la cara en el Congreso. Pero si finalmente ni Ibarretxe ni ningún dirigente o parlamentario nacionalista acudiera al Pleno, la Mesa del Congreso tendría que decidir si se entiende que el proyecto ha decaído o se vota el texto presentado por Atutxa.

PSOE y PP parecen estar de acuerdo en que, vengan o no sus promotores, el Pleno se reunirá para votar el texto del Parlamento vasco.Sería lo correcto. Pero lo deseable es que Ibarretxe acuda a exponer sus razones y a explicar a los diputados el plan que él mismo se comprometió a someter a consulta al Congreso.

Volver a empezar
CARLOS G. REIGOSA La Voz 28 Enero 2005

EL LENDAKARI Ibarretxe no para de preguntarse en público, como si estuviese en verdad escandalizado, por qué los demás (léase PSOE y PP) se niegan a negociar con él (quiere decir con el País Vasco) su maravilloso plan-oportunidad. Si él tiende la mano al diálogo e insiste en que «no la vamos a dejar de tener tendida», ¿por qué los demás no hacen lo mismo y dejan a un lado tanta negativa a sus peticiones? ¿Se ha visto acaso una disposición más abierta que la suya en los anales democráticos de esa España a la que él quiere asociarse como sea y para lo cual necesita tener antes la opción de separarse? ¿Dónde está el fallo de su argumentación? ¿Qué parte no se entiende?

Llama la atención que el nacionalismo vasco haya llegado a tal desvirtuación de la palabra negociar. Y causa asombro que el diálogo que proponen (para «construir la historia») prescinda por completo del marco legal, constitucional y estatutario, en el que se sustentan las propias instituciones que ellos controlan y desde las que avalan e impulsan el plan secesionista. Llegados a este punto, hay que sospechar que tiene razón al líder socialista vasco Patxi López cuando afirma que el Plan Ibarretxe no fue nunca un proyecto pensado para el diálogo y el acuerdo. La falta de negociaciones en el País Vasco, en donde el lendakari ha dicho que no a toda propuesta distinta a la suya, prueba fehacientemente esta realidad. Ibarretxe le ha pedido al presidente del Gobierno una negociación que él nunca ha estado dispuesto a mantener con las fuerzas políticas vascas no nacionalistas, que representan casi la mitad de los votos de Euskadi.

¿A dónde llegamos? El lendakari puede adelantar las elecciones, pero no rasgarse las vestiduras porque no está ocurriendo nada que él no supiera y esperara. Su plan no cabe en la Constitución, y la negociación que plantea, tampoco. No debería extrañarle que, a partir de ahora, se abran otras posibilidades con las que no contaba. Porque diálogos los está habiendo, a muchas bandas, y también con los suyos. Pero ninguno de ellos es la negociación que él quiere: la negociación de su plan, aprobado por el Parlamento vasco... Es la larga marcha hacia el punto de partida.

No nos pisemos la manguera
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 28 Enero 2005

HA COSTADO muchos años conseguir que a las víctimas del terrorismo se les considere desde el punto de vista humano y se les valore desde el punto de vista político. En los setenta y en los ochenta las víctimas eran sujetos que se merecían la muerte; acreedores de su sufrimiento que tenían que dar explicaciones sobre por qué les habían matado. El idiota moral engatillaba soberbio unas palabras mortíferas para explicar por qué se había asesinado a este policía o aquel civil, por qué se pegaba un tiro en la nuca a aquel guardia o a este concejal. La culpa era del muerto, que nunca tenía contexto político; y la virtud acampaba en los criminales, llenos de razón y de contexto para asesinar a troche y moche. Ha costado años establecer que las víctimas no eran los culpables, no; que los malos eran los asesinos, sí; y que no hay contexto que valga para el asesino y sí debe de haber cariño humano y explicación política para el asesinado. En los setenta y en los ochenta, asesinato y nuevo asesinato con el olvido; en los años noventa y en los dos mil, reconocimiento humano, retribución material y aprecio político: a las víctimas no se les asesina porque sí; a Gregorio Ordóñez, a Fernando Buesa, se les asesina por ser del PP o por ser del PSOE, casi nada. Se les asesina por ser políticamente incorrectos en el discurso nacionalista lunático, excluyente, fanático y demencial.

En éstas estamos cuando una manifestación de apoyo a las víctimas deriva, por mor de unos fanático amasados con odio, en un ataque a gente tan respetable desde el punto de vista humano y político como José Bono o Rosa Díez. Cuando en una manifestación Rosa Díez o Ana María Vidal Abarca se sienten mal, es que algo muy grave ha pasado.

El caso es que después de años de esfuerzo, nos encontramos con que el territorio de consenso de las víctimas salta hecho pedazos y ya tenemos víctimas de un lado y del otro, víctimas buenas y malas. En la lucha cainita hacia la nada ya teníamos jueces de izquierda y de derecha, fiscales progres y ultras, policías del SUP y amarillos, periodistas más o menos rojos y fachas, curas..., bueno, curas parece que son todos de derechas, sea con el PP o con el PNV (cura vasco nacionalista es casi pleonasmo). Y en pura lógica ilógica, ahora tenemos división en las víctimas. ¡Por favor, no nos pisemos la manguera! Es la mínima obligación que tenemos entre los bomberos que tratamos de salvar la democracia de las arremetidas de cabestro que amenazan a la madre de la convivencia, de la democracia, la libertad y el progreso.

Si políticos que venían del franquismo han sido capaces de legalizar al PCE; si comunistas que venían de la dictadura del proletariado han aceptado la bandera de la monarquía; si socialistas que se reclamaban de la República han viajado en el Azor ; si hemos tejido entre muchos distintos una red de guiños y complicidades, no tiremos ahora por la borda en minutos lo que ha costado años de consenso, paciencia y responsabilidad democráticas.

Compañeros del PSOE y del PP, es mucho más lo que nos une que lo que nos separa; es mucho más importante la madre de la democracia que sacarse la piel a tiras por quítame de ahí unos votos, mientras el gran embaucador delira. Discutan y marquen diferencias en todo menos en aquéllo que constituye la clave de bóveda de la democracia, de la libertad, del progreso.

Manifestación contra el terrorismo
Cartas al Director ABC 28 Enero 2005

Permítame que le exprese el malestar e inquietud que me invaden al observar la polémica que se ha suscitado con ocasión de los incidentes que tuvieron lugar en la manifestación convocada por la AVT el pasado sábado.

Soy un hombre herido que ha conocido el mal al saber que cualquier persona es capaz de decidir sobre la vida o la muerte de otra, y que siente verguenza por compartir con los criminales la condición misma de ser humano. Este conocimiento ha generado en mí una desconfianza muy profunda en los demás, que está ahí latente, pero que reverdece cuando se evidencia la radical incomprensión de los sentimientos que albergamos quienes somos víctimas del terrorismo.

Cuando se ha sugerido, e incluso afirmado con rotundidad, como han hecho los Pérez Rubalcaba, Blanco, Trinidad Jiménez o Peces-Barba de turno, que quienes asistimos a la manifestación del sábado hemos sido manipulados por la extrema derecha o tenemos interesas partidistas, ese recelo ha vuelto a asaltarme. Por ello, ahora me angustia pensar que el verdadero mensaje de ese acontecimiento vaya a ser desoído; y me invade el temor a encontrarme por la calle, cualquier día de éstos, a los asesinos de mi hermano Fernando, excarcelados en aras de una «paz» construida sobre el silencio de los muertos y la injusticia contra quienes les hemos sobrevivido.

Mikel Buesa. Madrid.

El PSOE da la espalda al PP e impide que la UE frene el «plan Ibarreche»
Rechaza que se debata el desafío en la Eurocámara porque cree que es un problema sólo español
El Partido Socialista no respaldará la intención del Partido Popular de que el «plan Ibarreche» sea rechazado por el Parlamento Europeo, según explicó ayer su líder en el País Vasco, Patxi López. Hace un par de semanas, el grupo del Partido Popular Europeo en la Cámara aprobó en solitario una breve resolución contra el Plan. Pero los socialistas no secundarán una iniciativa global en el Parlamento porque, según dio a entender López, consideran que no es el lugar donde debe resolverse. El PP vasco acusó al PSOE de acercarse al PNV y de no ser firme contra el nacionalismo radical.
Borrell, presidente de la Eurocámara, no ha podido imponer sus tesis a favor de la propuesta del PP y ha cedido ante su partido
Javier Jiménez La Razón 28 Enero 2005

Bruselas- «Los socialistas no van a promocionar ninguna propuesta en contra del “plan Ibarreche” aquí», dijo ayer el líder del PSOE vasco en referencia al Parlamento, donde se reunió con un grupo de periodistas españoles. «La vía política está en España y no vamos a alimentar el victimismo», añadió. López también pidió que «no saquemos de su contexto» este asunto y se basó en el artículo 5 de la Constitución europea, ahora en proceso de ratificación en todos los países de la Unión Europea, que en su opinión señala que iniciativas como el «plan Ibarreche» se tienen que «resolver en el país de origen».

Dicho esto, el líder de los socialistas vascos criticó el «plan», que será abordado por el Congreso de los Diputados la próxima semana, porque es «un desafío a la legalidad» y tiene «contenidos etnicistas preocupantes». López se mostró convencido de que la sociedad vasca rechazará el proyecto, pero aseguró que Ibarreche no puede convocar un referéndum, como pretende, porque no tiene competencias para ello.

Aumentar la frustración. El líder socialista dijo que no se debe elucubrar con una posible tregua de la banda terrorista ETA, porque así «se alimentan las ganas que tiene la sociedad de paz y puede aumentar la frustración».
El jefe de filas de los socialistas vascos también aseguró que respalda la «vía catalana» a la hora de reformar los Estatutos de las comunidades autónomas y comparó la postura de Josep Piqué con la de María San Gil para criticar a ésta última. «Lo único que sacamos nosotros de María San Gil es que fuera al congreso del PP en Madrid parar decir que nosotros le dábamos un balón de oxígeno a ETA», aseguró. «Es la diferencia con Piqué», añadió, «en Euskadi echamos de menos un Piqué que sea capaz de participar y muestre voluntad para lograr acuerdos».

En cuanto a las próximas elecciones vascas, López dijo que serían un «punto de inflexión» en la situación política si las gana su partido. «Nuestro objetivo es que el Partido nacionalista Vasco pase un tiempo en la oposición, que no le viene nada mal», añadió López, que también mostró su deseo de que tras las elecciones todos los partidos puedan «hablar sin planteamientos cerrados ni planes con apellidos».

Los populares no tardaron en reaccionar. El secretario general del PP del País Vasco, Carmelo Barrio, criticó la estrategia de «acercamiento progresivos al PNV» del secretario general de los socialistas vascos, Patxi López. Barrio, Carmelo Barrio criticó que los socialistas vascos estén «hablando» con Batasuna y quieren «preservar» el «plan Ibarreche» de ser combatido en Europa y dijo que además PSE-EE «no adopta una postura firme y clara con el nacionalismo radical, insulta al PP, renuncia a los principios constitucionalistas, se instala en el lenguaje y principios nacionalistas, y se olvida de las raíces históricas y forales vascas».

Según dijo, con estas actitudes es normal que Patxi López prefiera optar por aplicar en Euskadi "políticas cuasinacionalistas, inspiradas en Maragall, antes que de verdadera alternativa, y su grado y creciente ritmo de acercamiento al nacionalismo vasco es directamente proporcional al descrédito y descofianza que acumula entre los constitucionalistas".

El PSOE ya mostró su disposición a no apoyar la resolución del PP sobre el Plan Ibarreche. Así, mientras el presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, abrió la posibilidad a que el Parlamento se pronunciara, según él mismo indicó, el jefe delos socialistas españoles en Europa, Enrique Barón, se mostró contrario porque dijo que este no es el foro adecuado para impulsar iniciativas que tengan por objeto un rechazo del Plan Ibarreche.

El Cervantes de Nueva York dedica un congreso a la literatura gallega
El encuentro se celebrará en el mes de octubre, según anunció su director, Muñoz Molina
La entidad pretende divulgar en el exterior la riqueza lingüística y cultural de España
(Tatiana López | corresponsal | nueva york) La Voz 28 Enero 2005

La Gran Manzana «falará galego». Así lo anunció este miércoles pasado el nuevo director del Instituto Cervantes en NuevaYork, el escritor Antonio Muñoz Molina, en un almuerzo ofrecido a la prensa española en Manhattan.

Será en el mes de octubre cuando tenga lugar el Congreso Internacional de Literatura gallega. Una oportunidad para exportar la lengua de Galicia a una ciudad que se distingue, entre otras cosas, por la riqueza lingüística. Con este congreso, Muñoz Molina pretende materializar lo que para él es el espíritu del Instituto. «Si hay algo que debe caracterizar al Instituto Cervantes es su misión integradora de las culturas y de la lengua», afirmó el escritor en su primer encuentro formal con la prensa nacional.

Así mismo Muñoz Molina reivindicó el español como una lengua universal que tiene su máximo exponente en la ciudad de New York. «Esta ciudad es un lugar privilegiado donde tienen cabida todos los acentos de la lengua hispánica con diferentes comunidades de dominicanos, mexicanos, puertorriqueños... Nuestra Institución pretende ser un reflejo de esta diversidad, si alguien pasea por pasillos del Instituto Cervantes podrá escuchar a gente hablando español con acento mexicano o incluso polaco», afirmó el literato. En la misma línea Molina recordó la obligación de la Institución de ser una referencia para toda la comunidad hispana impartiendo la enseñanza de un español «cultivado y de calidad».

El escritor sigue así la línea iniciada por el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, de que todas las lenguas cooficiales de España cuenten con la entidad como un vehículo de comunicación con el extranjero. Esto se concretará a través de charlas y congresos, pero también de cursos y actividades con valor académico. En el pasado, escritores gallegos como Manuel Rivas han viajado a ciudades como Londres de la mano del Cervantes para hablar de literatura.

Si Cervantes levantara la cabeza
Nota de Editor 28 Enero 2005

Si Cervantes levantara la cabeza seguro que impediría que utilizasen su apellido en un Instituto que pretende dedicarse a putear al español dentro y fuera de España

Hay que cambiar el nombre, en vez de Instituto Cervantes, habría que llamarlo Instituto de Insidias Antiespañolas.

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