AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 31 Enero 2005
MEJOR DERROTAR A ETA
Editorial ABC 31 Enero 2005

Si se llama a la ETA, siempre acude
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 31 Enero 2005

VÍCTIMAS
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 31 Enero 2005

Por la esperanza
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 31 Enero 2005

Irene
IÑAKI EZKERRA El Correo 31 Enero 2005

El nuevo Aitor ante el rey de la selva
Isabel Durán Libertad Digital 31 Enero 2005

VIOLETA FRIEDMAN
Jorge TRIAS SAGNIER ABC 31 Enero 2005

EL CHOLLO IDEOLÓGICO DE LA IZQUIERDA
Juan Manuel DE PRADA ABC 31 Enero 2005

Un éxito aliado y del pueblo iraquí
EDITORIAL Libertad Digital 31 Enero 2005

Todo por la paz
Pío Moa Libertad Digital 31 Enero 2005

La progresía en su nadir
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 31 Enero 2005

La victoria y la vergüenza
José María Marco Libertad Digital 31 Enero 2005

Un día que puede ser histórico
Lorenzo Contreras Estrella Digital 31 Enero 2005

Los iraquíes y su voluntad
GEES Libertad Digital 31 Enero 2005

Confianza
PABLO MOSQUERA La Voz 31 Enero 2005

Ibarretxe y su vergüenza
Editorial El Ideal Gallego 31 Enero 2005

No es cierto
Justino Sinova El Mundo 31 Enero 2005

Verdad y política
Federico Jiménez Losantos El Mundo 31 Enero 2005

El debate nacional andaluz
Soledad Gallego-Díaz El País 31 Enero 2005

Menos miedo que vergüenza
José Javaloyes Estrella Digital 31 Enero 2005

Legalización de Batasuna
Cartas al Director ABC  31 Enero 2005

Quien avisa no es traidor
Cartas al Director ABC  31 Enero 2005

ETA atenta en Alicante en vísperas del debate del Plan Ibarretxe y con la mano tendida del Gobierno
Agencias Libertad Digital 31 Enero 2005

Éxito de los comicios en Irak al imponerse el voto masivo a la amenaza terrorista
EFE Libertad Digital 31 Enero 2005

La Razón defiende el derecho de las víctimas a no ser insultadas tras los ataques de Belloch
Libertad Digital 31 Enero 2005

Hoja de ruta de la inconstitucionalidad
MADRID ABC 31 Enero 2005
 

MEJOR DERROTAR A ETA
Editorial ABC 31 Enero 2005

TRAS el coche bomba en Guecho, la explosión de un artefacto en el hotel Port Denia confirma que ETA ha decidido subir la intensidad de sus acciones criminales, utilizando cargas que ya nada tienen que ver con las pequeñas cantidades usadas en agosto y diciembre del pasado año. Además, la banda ha retomado sus objetivos habituales -clase empresarial vasca, intereses turísticos en Levante- y ha sincronizado estos atentados con acontecimientos que los terroristas no quieren dejar pasar sin poner su sello. Puede incluirse la búsqueda de efectos secundarios contra el proyecto olímpico de Madrid 2012 (en unos días llega la comisión evaluadora del COI a la capital). Y más revelador es que esta última explosión tenga lugar en vísperas de que el lendakari Ibarretxe defienda en el Congreso su plan soberanista, visado por el Parlamento vasco gracias a los votos, imprescindibles para que el texto llegue a las Cortes, del «comando político» de ETA.

Durante unas semanas de extraordinaria confusión, algunos responsables políticos han contribuido a dar espacio a ETA sólo con meras especulaciones en torno a si iba o no a anunciar una tregua. Y como terroristas que son, los etarras saben que cuanto más se hable de una tregua que no llega, más ansiedad se produce y más efectiva es la propaganda de su «trabajo», porque no es lo mismo ofrecer el alto el fuego después de un silencio forzado que hacerlo tras una serie de atentados. Se ha vuelto a hablar demasiado de diálogo y negociación, y un poco menos de derrota incondicional del terrorismo y de reparación a sus víctimas. Y este no es el camino para mantener la eficacia alcanzada por el Estado en esta lucha.

El Gobierno tiene en sus manos la continuación de una estrategia antiterrorista que ha obtenido resultados históricos, tanto en los planos policial y judicial como en el terreno político. Lo ocurrido ayer en Denia es suficiente para despertar de la ensoñación de una paz transada con los terroristas, por muy atractiva que pudiera ser la fotografía de ese momento. Es un error que el Gobierno se muestre a ETA y que incite a los terroristas a dar una «oportunidad», porque esta actitud pone al Estado en situación expectante, que no es la mejor para llevar a los terroristas a su erradicación absoluta. La banda está, sin duda, mermada en su organización, pero, después de una última campaña (desde agosto pasado) tiene motivos para sentirse reanimada. Su satélite político -Batasuna- ha conseguido abrir brecha en su situación de ilegalidad y que, entre rumores y desmentidos, esté presente otra vez como interlocutor. Por su parte, el PNV ha lanzado el plan Ibarretxe, con el que ETA está básicamente de acuerdo, entre otras cosas porque le ha permitido reconstruir el frente nacionalista sin renunciar a la violencia. Mejor todavía que el pacto de Lizarra.

Se dan todas las condiciones para reafirmar íntegramente el Acuerdo antiterrorista de 2000, empezando por un preámbulo que, ahora, puede calificarse de profético al excluir cualquier precio por la paz. Anteayer mismo, el alcalde de Sevilla, el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín, recordaba esta exigencia en el homenaje al matrimonio Jiménez Becerril. Ese preámbulo tambien condiciona la colaboración con el PNV a un abandono de los postulados del pacto de Lizarra, ampliados y mejorados en el plan Ibarretxe. Sin embargo, el curso de los acontecimientos se hace más exigente para los firmantes del Acuerdo antiterrorista, especialmente para el Gobierno y el PSOE, que han hablado en exceso sobre expectativas acerca de lo que puede pasar. Los últimos años demuestran que lo único que ha de pasar -la derrota incondicional de ETA- depende más de la eficacia policial que de los arúspices de los terroristas.

Si se llama a la ETA, siempre acude
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 31 Enero 2005

No puede sostenerse en serio que cuando la ETA quiere demostrar que sigue viva y operativa siempre consigue atentar en algún lugar de España. Los terroristas atacan siempre que pueden y cuando no lo hacen es porque no pueden. En ETA, matar y destruir es algo esencial e irrenunciable, su razón objetiva y fundamental de existir. Luego hay circunstancias, casi siempre ligadas a la eficacia policial, que les lleva a seguir una táctica u otra, más o menos arriesgada para los terroristas y los ciudadanos.

Pero cuando desde el propio Gobierno de España se tiende una mullida alfombra roja a los etarras, es inevitable que éstos la pisen. Cuando la estrategia antiterrorista parece reducirse a una tregua de la banda, porque eso es lo que conviene electoralmente al PSOE, resulta casi forzoso que los etarras hagan algo. Lo que puedan, pero algo. Ha sido una bomba en un hotel de Denia como antes fue un coche bomba en Guecho. Y no cabe suponer voluntad de no hacer daño, porque el hecho de atentar implica causar el mayor destrozo posible, en vidas y haciendas. En rigor, mientras se mantenga esta especie de llamada a capítulo y diálogo al terrorismo, el terrorismo debe demostrar su fuerza, esto es, su determinación y presencia. Sin terrorismo, ¿cómo vender la tregua?

No se trata de un hecho cuantitativo sino cualitativo. No de estragos físicos sino del estrago político que se acepta como punto de partida. En la lógica del PNV, la ETA tiene un papel de referencia esencial. Y como el nacionalismo en su conjunto se ha convertido en el factor de diferenciación del PSOE con respecto al PP, es forzoso que la ETA aparezca una y otra vez. En las conversaciones y en las páginas de sucesos. Pero el atentado más exitoso de la ETA es y será siempre sentar a la mesa de la negociación al Gobierno de España. Como eso ya se lo han dado cuando peor está la banda, cabe temer que el resto venga por añadidura.

VÍCTIMAS
Por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN. Profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco ABC 31 Enero 2005

EL reconocimiento y la solidaridad con todas las víctimas del terrorismo es uno de los ejes básicos del consenso democrático, y a excepción del nacionalismo y de IU, ha contado con el apoyo mayoritario de la opinión pública española. Atención, porque ahora también peligra esta gran conquista de la sensatez. La tensión acumulada en tantos puntos del sistema constitucional también perjudica a las víctimas. Ahora resulta que hay víctimas políticamente ejemplares a las que subvencionar y jalear y otras, partidistas y ajenas, a las que reñir o ningunear. ¿Cuándo aparece ese proceso de discriminación?: seguramente cuando las víctimas del terrorismo pasan a ser vistas como víctimas de o con partido.

La intolerable agresión a José Bono y Rosa Díez en la manifestación convocada por la AVT el pasado día 22 ha sacado a la luz ese cisma gestado hace tiempo. Sirva como indicio que el Ayuntamiento de Vitoria no ha podido inaugurar oficialmente un monumento público a todas las víctimas del terrorismo (tanto de ETA y el GRAPO como del GAL), obra de Agustín Ibarrola, por la oposición de los socialistas alaveses y algunos familiares de asesinados. La idea del monumento, terminado hace unos dos años, partió de COVITE, asociación vasca de víctimas fundada en 1989, cinco años después de la AVT. Cuando aparecieron estos colectivos no había subvenciones ni ayudas oficiales que administrar, de modo que su aparición obedeció a más motivos que los puramente asistenciales. En aquella época que parece tan remota las víctimas ni siquiera eran populares, especialmente en el País Vasco. Se les reclamaba que molestaran lo menos posible, no hicieran política y sobrellevaran discreta y resignadamente un dolor al que se atribuía alguna parte de culpa: el infamante «algo habrá hecho» que justificaba las salvajadas de ETA.

Los grupos de víctimas aparecieron precisamente para combatir el olvido, la injusticia y la difamación. Sus fines son éticos, pero también clara y elementalmente políticos, pues la defensa de las leyes y de la igualdad de derechos y obligaciones son sin duda principios políticos, y en concreto democráticos. Por eso causa asombro, cuando menos, que algunos recién llegados irrumpan en escena con exigencias de despolitización y estricta entrega a labores asistenciales. El señor Peces-Barba y la señora Manjón han reiterado estos días declaraciones en este sentido. Y se equivocan profundamente.

Las reivindicaciones de los colectivos de víctimas son pura política en el mejor sentido de esta palabra vilipendiada. Quienes los pusieron en marcha son en muchos casos parientes de personas asesinadas por sus convicciones y actividades políticas. No es, ciertamente, el caso de las víctimas del masivo y salvaje asesinato indiscriminado del 11-M, pero sucede -¿habrá que recordarlo?- que otros terroristas llevan cometidos más de mil asesinatos, la mayor parte de las veces sobre víctimas elegidas deliberadamente. Personas hostigadas y asesinadas no porque pasaran por allí, sino por lo que representaban, hacían y defendían. Es el caso de Gregorio Ordóñez, Fernando Buesa o Francisco Tomás y Valiente, y de centenares de militares, policías, guardias civiles y funcionarios asesinados por representar al Estado.

Ciertamente, también fueron asesinadas algunas personas poco recomendables. Es el caso del policía Melitón Manzanas, un sádico torturador asesinado por ETA. Y el de «Argala», dirigente de ETA asesinado a su vez por el GAL. Los nombres de ambos figuran entre los centenares del monumento de Vitoria. Los socialistas alaveses rechazaron inaugurarlo porque no quieren que militantes suyos aparezcan junto a Carrero Blanco o Melitón Manzanas, y algunas víctimas de ETA rehusaban que sus deudos compartieran recuerdo con «Argala» y otras víctimas del GAL. Sin embargo, el propio Agustín Ibarrola, autor desinteresado del monumento, sufrió en persona las torturas que ahora tantos denuncian de oídas. Pero no le pareció un motivo para negar a ciertos policías de la dictadura la condición de víctimas del terrorismo que indudablemente tienen, y lo mismo piensan y pensamos muchos otros.

Debemos reconocer a todas las víctimas del terrorismo, a las queridas y a las odiadas, porque hacerlo es fundamental para mostrar la perversidad del terrorismo, su terrible historia y su amenazante presencia. Lo único que une a todas las víctimas del terrorismo sin distinción es, precisamente, el hecho de haber sido privadas de su vida en una injusticia absoluta. Por lo demás hay entre ellas diferencias de todo tipo. La que media entre la víctima azarosa y la elegida no es de las menores. Quien ha sido enviado a la muerte por defender principios democráticos -o vive amenazado por esto- merece un compromiso adicional de aquellos que se benefician de las libertades y derechos que defendió. El reconocimiento es necesario, pero no es siempre suficiente: también hay que restablecer la verdad, explicar las razones por las que estas personas fueron asesinadas, los móviles que impulsaron a sus asesinos -el odio, el fanatismo, el deseo totalitario de poder absoluto-, el peligro permanente que representan sus creencias. Lo dicho por el presidente Chirac en la inauguración del Museo del Holocausto -en el que también perecieron toda clase de personas, admirables y no tanto- es válido para nuestra historia más reciente: no hay que olvidar, no es tolerable ninguna justificación del crimen ni su negación, es obligación nuestra transmitir la verdad a nuestros hijos y nietos.

Las víctimas españolas han tenido a este respecto un comportamiento político admirable. Y digo político -no moral, ni humano, ni personal- con todas las consecuencias. Su confianza en los poderes de un Estado de Derecho que no siempre ha estado a su altura, su esperanza en la solidaridad ciudadana -tan tardía e incompleta en tantas ocasiones-, su renuncia a una venganza privada fácilmente comprensible, ha evitado que en el País Vasco, por ejemplo, apareciera una guerra intercomunitaria al estilo de la del Ulster, ese anti-modelo que tantos cínicos e idiotas citan con untuosa admiración y gran ignorancia. En fin, el señor Peces-Barba quiere decir a las víctimas que no deben dejarse manipular por el partidismo. Está muy bien, pero seguro que se lo explican mucho mejor a él veteranas como Irene Villa, Cristina Cuesta, Ana María Vidal, Conchita Martín o Consuelo Ordóñez, entre tantas otras. Son lo menos partidista que conozco y lo mejor que tenemos. Su generosidad, entereza y altruismo deberían avergonzar a ciertos protagonistas de la mezquina y desmesurada bronca montada a propósito de la manifestación del día 22. Lo suyo sí que es partidismo.

Por la esperanza
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 31 Enero 2005

El homenaje a Gregorio Ordóñez celebrado en San Sebastián en el décimo aniversario de su asesinato no sólo fue el reconocimiento a quien asumió hasta el final el desafío al miedo. Fue también una ejemplar manifestación cívica, en la antítesis del sectarismo, radical sólo en la defensa de la libertad frente al sometimiento y el terror. Hasta llegó a rozarse lo que en las actuales circunstancias parecería un milagro laico. Horas después de que el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, apelara a la «responsabilidad y la unidad» para asegurar la continuidad de la política antiterrorista definida en el Pacto por las Libertades, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, manifestaba públicamente compartir el pronunciamiento de Aznar. Las únicas diferencias eran de contexto. Aznar hablaba en San Sebastián, en el homenaje a Gregorio Ordóñez, mientras Blanco lo hacía desde Magaz de Pisuerga (Palencia) en un encuentro para cuadros de su partido.

Lo que se vio y se escuchó en ese acto en el Kursaal hace aún más desalentador lo ocurrido a propósito de la convocatoria promovida en Madrid por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Pero el malestar no legitima el descrédito oportunista de la iniciativa de la AVT reclamando dignidad, memoria y justicia para las víctimas, ni el olvido de los miles de ciudadanos que la secundaron con un genuino espíritu de solidaridad hacia todos aquellos que, además de sufrir, han aportado a la sociedad española valores, referencias e impulso moral para enfrentarse al terrorismo. El hecho cierto es que el mensaje que las víctimas querían transmitir ha quedado silenciado por el estruendo de una tempestad que no han sembrado.

Nunca se ha destacado suficientemente la actitud de miles de víctimas que no han cedido a impulso alguno de venganza privada. Tal vez sea momento de recordar, ante injustas acusaciones de manipulación partidista, que si algo ha caracterizado a las víctimas ha sido su insistencia en la necesidad de que el PSOE y el PP establecieran un acuerdo a prueba de coyunturas para afrontar juntos la lucha contra el terrorismo. De la misma manera que no puede olvidarse que las víctimas han sido precursoras de reivindicaciones que en su momento parecían radicales, inviables o inoportunas y que luego han demostrado ser instrumentos decisivos en la lucha contra el terrorismo y en la revalorización de la democracia, como lo demuestra la ilegalización de Batasuna o el cumplimiento efectivo de las penas impuestas a los asesinos. Con su actitud y sus reivindicaciones, las víctimas han demostrado tener mucha más confianza en la Constitución y en el Estado de Derecho que muchos representantes políticos. Y eso es más que suficiente para pedir y reconocer el derecho que reclaman a ser oídas.

Las víctimas temen volver a la invisibilidad, a un mutis forzado para dejar paso a un nuevo escenario, sea cual sea el significado de esta expresión. Pero su voz ni es inculpatoria - y el Gobierno no debería recibirla con aprensión- ni debería resultar molesta, salvo para los que vean en las víctimas a testigos incómodos para sus estrategias.

Las víctimas tienen derecho al beneficio de la duda en una medida infinitamente mayor que sus verdugos y sus cómplices a los que con tanta facilidad se les concede en nombre de la esperanza. No les he visto reclamar admiración como héroes, sino esperar la solidaridad como ciudadanos. Lo contrario a la descalificación sumaria de sus actos e intenciones en la que tantos se han precipitado.

Si las víctimas del terrorismo reclaman memoria es porque tal vez prefieran que sea su testimonio y no el próximo coche-bomba de ETA el que administre la dosis de recuerdo necesaria para no olvidar que esto no ha acabado. Cuando las víctimas hablan de dignidad, a lo mejor es que consideran que este derecho moral inalienable casa mal con la reaparición en escena del brazo político de ETA como interlocutor político decisivo, después de disuelto por su consideración judicial de organización terrorista. Puede que piensen que el efectivo reconocimiento de su dignidad -y la de todos- no encaja con el despliegue de toda la escenografía insultante de Batasuna en Anoeta, ni con la inquietante doctrina del fiscal general para justificar su inacción, ni con el allanamiento del Estado ante una decisión judicial que da por bueno el incumplimiento de una sentencia del Tribunal Supremo y permite a Batasuna mantener su grupo parlamentario y, por tanto, cobrar con efecto retroactivo todas las subvenciones pendientes en cuanto se haga efectiva la derogación de la reforma penal promovida por el Gobierno anterior. Y por qué no pensar que, al reclamar justicia, las víctimas pueden albergar la legítima inquietud de que en ese nuevo escenario de expectativas difusas, sean ellas las que tengan que pagar el decorado en forma de silencio o del perdón forzado que nunca han pedido sus asesinos.

Se podrá responder que tales inquietudes son excesivas y los temores injustificados, resultado de conclusiones que no se corresponden con la realidad. Puede que así sea. Pero el problema es que ETA no vive de realidades sino de expectativas. Si ETA tuviera que vivir de la realidad ya habría desaparecido. Eso es lo que ocurre cuando la cárcel devuelve a la realidad a los terroristas que como 'Pakito', y otros antes que él, advierten a sus compañeros de lo que hay al otro lado de la locura criminal. Y en ese mercado de futuros en el que ETA actúa ,y en el que intentan aguantar su entorno de apoyo y los presos de la banda, lo que le importa es saber si el Estado de Derecho va a cotizar al alza o a la baja, si la unidad democrática seguirá siendo un valor seguro, y si hay mercado para ofertas de rebajas.

Hoy ETA y Batasuna vuelven a tener expectativas y espacio para desarrollar sus estrategias y reagrupar a sus apoyos. Lo de menos es que tales expectativas sean muy reales o nada reales. Basta con que las puedan manejar con algún fundamento. Basta con que Otegi vuelva a ser el centro de atención en esta sagaz estrategia de la dirección de los socialistas vascos para -dicen- descolocar a Ibarretxe que, según declaraba un destacado dirigente del PSE a la Agencia Efe, en «un escenario de pacificación» , puede conducir a que «el PSE lidere coaliciones de gobierno más transversales, sin el PNV ni el PP». Como el País Vasco es plural pero no da para tanto, la adivinanza es bastante sencilla, si es que realmente es una adivinanza o se trata más bien de la versión vasca del chiste del escorpión que le pide ayuda al elefante para atravesar el río.

Algo debe merecer alguna reflexión cuando, llegados a este punto en la lucha contra ETA, hay muchos -no sólo las víctimas- que se ponen en guardia cuando oyen hablar de paz y esperanza. ¿Qué hay de malo en ello? En sí mismo nada, pero aplicados a lo que nos ocupa resultan términos cargados de significados peligrosamente equívocos. Porque la patología provocada por el terror no es un problema de paz -gracias en buena medida a que las víctimas no han buscado tomarse la justicia por su mano- sino de libertad. Y porque si se nos convoca a «trabajar por la esperanza», nadie, y menos aún el presidente del Gobierno, debería olvidar que nunca hemos estado más esperanzados que ahora; que ninguna esperanza ha sido más sólida en la lucha contra el terror que la que han creado la aplicación de la ley, la fortaleza de la Constitución y el Estado democrático y el reconocimiento de la víctimas.

Irene
IÑAKI EZKERRA El Correo 31 Enero 2005

Irene Villa tiene ahora veinticinco años y hace trece que ETA la dejó sin piernas. El pasado jueves estuvo en Bilbao para presentar un libro suyo que se titula 'Saber que se puede'. Es un texto lleno de cercanía, cotidianidad y sencillez en el que cuenta su historia, cómo sobrevivió al atentado no ya física sino anímicamente; cómo ella y su madre, que también quedó mutilada aquel día, decidieron que iban a ser felices y que la gente que les había hecho eso no lo iba a poder impedir. Les habían quitado unos miembros pero no les quitarían su futuro. Creo que ese libro está hecho a la medida de la sociedad vasca y que puede dar ánimos a los desanimados. A los vascos ETA nos ha marcado pero no tiene por qué robarnos nuestro futuro y condicionar nuestro destino. La felicidad es una decisión. Podemos tomarla y empeñarnos en ser libres. Podemos también seguir atados a esa gente por el miedo y reírle las gracias.

Creo asimismo que ese libro es necesario y oportuno en un momento en el que hay quienes pretenden utilizar el triste y condenable incidente de la manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Madrid para hacer una caricatura de quienes sufrieron el horror de ETA y presentarlos como gente intransigente, destemplada, resentida, fanática y ligada a la extrema derecha. Irene es una víctima de ETA y no es nada de esas cosas. Lo demuestran su libro y ella misma cada vez que sonríe. Irene estuvo en esa manifestación y siente que se magnifique una sombra que no eclipsó una larga tarde soleada y solidaria. Se ha dicho que los partidos utilizan a las víctimas de ETA y es así, pero habrá que convenir en que, en efecto, no lo hace sólo un partido y en que hay algunos que lo hacen además con la desfachatez de no tener ninguna víctima en su militancia. Se ha dicho que se gritaron mensajes ajenos a esa manifestación pero éstos no pueden servir para ocultar el mensaje, la petición del cumplimiento íntegro de las penas. Se ha hablado de lo que le pasó a Bono pero lo importante es que Bono fue a esa manifestación porque apoyaba esa petición.

Los pesimistas que se quedaron con la sombra de esa tarde pueden volverse más optimistas y positivos leyendo el libro de Irene que Ana Iracheta comparó con el 'Diario' de Ana Frank. Suscribo esa comparación. No les quepa duda de que es uno de los grandes y emocionantes testimonios de la España democrática. La duda que a mí me asaltó es si Irene habría podido 'sobrevivir' y ser como es en el País Vasco. Pienso en un periodista que le dijo que hay que dialogar con ETA y al que ella le respondió con paciencia: «¿No ves que me estás haciendo daño?».

Plan Ibarretxe
El nuevo Aitor ante el rey de la selva
Isabel Durán Libertad Digital 31 Enero 2005

Por fin el presunto lehendakari de todos los vascos va a tener lo que quería. Durante las próximas cuarenta y ocho horas no se hablará de otra cosa en los confines de España. Eso sí, precedido por la habitual tarjeta de visita de sus compañeros de viaje que han hecho saltar por los aires lo que han podido en un hotel de la costa levantina. Juan José Ibarretxe se plantará así el martes en la Carrera de San Jerónimo, sede de la soberanía nacional, cual salvador de los vascos y vascas tendiendo la mano a quienes, si no se pliegan a sus deseos, continuarán siendo objetivo de sus socios terroristas.

Los designios de Mari han querido que el nuevo Aitor del siglo XXI representante de la patria vasca del RH negativo tenga a bien confrontar su plan nacionalterrorista con el rey de la selva, según su propia definición, tras los múltiples visionados de Bambi con sus hijas. Es decir, con José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente que llama fundamentalista a quien sostenga que España es una nación. El máximo representante del Gobierno de la Nación de todos los españoles quizás a su pesar. En definitiva, es el fotopresidente, ZP, el que deberá afrontar un debate histérico, perdón, histórico. Que digo yo que para histérica, la extrema derecha.

Hablando de Rajoy, ese líder de los extremistas, colmado de razón y sin título de rey, una pena ante tan insignes compañeros de tribuna de oradores, será la voz de la cordura ante tanto dislate. Expresará ante el rey de la selva, ZP, que la alternativa a los nacionalterroristas no está en asumir el nacionalismo suficiente para captar un puñado de votos y subirse al coche oficial en Vitoria. Y dirá ante el nuevo prohombre de la patria vasca y los terroristas que le apoyan –gracias a los cuales el PNV se ha beneficiado de un cuarto de siglo de poder a costa de la sangre, el miedo y la extorsión de inocentes– que con su plan se lo coma.

Porque afortunadamente todavía vivimos en un Estado de Derecho con unas reglas de juego claras, a pesar del fiscal general del Estado que se niega a velar por la legalidad del mismo. Sin embargo, somos muchos quienes pensamos que: cuota de protagonismo más cuota de victimismo más plus de legitimidad es igual a nacionalismo. En el caso de Ibarretxe, nacionalterrorismo.

Por eso, tras la avalancha de propaganda victimista nacionalterrorista de las próximas horas secundada por las pistolas y por los socios de ZP, afortunadamente somos una gran mayoría los que estamos hasta el gorro de las imposiciones de los intolerantes. Lo malo es que hay quien quiere sacar tajada electoral de ello. Por mi parte, si quieren la independencia que la tengan, y que les vayan dando. Eso sí, ni un euro más de nuestro esfuerzo y ni una pensión más pagada por los ciudadanos de Madrid, Baleares o Valencia.

VIOLETA FRIEDMAN
Por Jorge TRIAS SAGNIER ABC 31 Enero 2005

«NUNCA, jamás en mi vida por muchos años que pueda llegar a vivir, olvidaré aquella primera noche». Así cuenta en sus memorias Violeta Friedman, publicadas gracias a la tenacidad y ayuda de la escritora Ángeles Caso, cómo fue la impresión que sufrió al llegar al campo de Auschwitz-Birkenau. En mayo de 1944 fue deportada por el ejército alemán en retirada, junto a toda su familia, a ese siniestro lugar de la Silesia polaca a sesenta kilómetros de Cracovia. Procedían de una pequeña ciudad de Transilvania, Marghita, situada en Hungría antes de 1920 y luego en Rumanía desde el Tratado de Trianón. Violeta y su familia se consideraban húngaros, tan húngaros que muchos de ellos habían luchado como voluntarios en la Gran Guerra, en las tropas del Emperador. Estaban bien situados económicamente, poseían tierras y viñedos y los niños recibían una esmerada educación. «El 19 de marzo de 1944 -aún no había cumplido catorce años-, el director del liceo entró en nuestras aulas, y con mucha tristeza nos anunció la trágica noticia: El ejército alemán ha entrado en Hungría. Finalmente habían llegado». Violeta no podía imaginar lo que iba a sucederle. Conocían por la BBC los constantes reveses que iban sufriendo los alemanes. Pero el horror había llamado a la puerta de su casa. Eran judíos. «Casi toda mi familia desapareció en aquellos días. Si ellos pudieran hablar, si cada uno de mis familiares pudiera contar ahora su experiencia, todos recordarían lo mismo, pues todos viajamos hacia la muerte y el horror».

En el sesenta aniversario de la liberación del campo de exterminio casi nadie ha recordado a Violeta. El torbellino de la vida se la llevó hace unos años, pero yo me acuerdo mucho de ella, de su entierro en el cementerio judío de Madrid, de su hija Patricia y de sus nietos españoles. También recuerdo en estas fechas a Max Mazín, a Alberto Benasuly y al entonces embajador Ben-Ami, que me incitaron y apoyaron en el planteamiento de una lucha legal, de inciertas características, en defensa de la memoria de las víctimas, personificadas en Violeta, memoria pisoteada impunemente en una entrevista en TVE, en 1985, por León Degrelle, el ex general de las Waffen-SS y fundador del partido nazi belga. Y cómo no tener presente en estas fechas al ministro Múgica, al fiscal general del Estado, y a Tomás y Valiente, entonces presidente del Tribunal Constitucional que, al fin, otorgó a Violeta el amparo en la demanda civil -no penal como equivocadamente a veces se dice- que yo interpuse en su nombre, afirmando que su honor había sido violado. Gracias a esa sentencia de 1991, cuya ponencia corrió a cargo del magistrado Vicente Gimeno Sendra, comenzaron a cambiar las cosas entonces y el gobierno socialista empezó a tomarse en serio los brotes de xenofobia y antisemitismo que algunos veníamos advirtiendo desde hacía tiempo. En 1995 se modificó el Código Penal y manifestaciones repugnantes, como las de Degrelle, hoy serían sancionadas penalmente. El recuerdo de Violeta siempre estará con nosotros, sobre todo para no confundirnos. Las historias de los republicanos españoles o de los palestinos en Israel puede que sean muy trágicas, pero no tienen nada que ver con el Holocausto y sus supervivientes.

EL CHOLLO IDEOLÓGICO DE LA IZQUIERDA
Por Juan Manuel DE PRADA ABC 31 Enero 2005

RESULTA muy remunerador para el espíritu comprobar que el mundo conmemora la liberación de Auschwitz y execra la barbarie nazi. Resulta consolador que nuestros jóvenes posean un conocimiento nítido y accesible del holocausto judío. Me pregunto, sin embargo, si los jóvenes que han asimilado el nombre de Auschwitz como emblema del horror han oído mencionar alguna vez en su vida los nombres de Vorkutá o Solovetski. Me pregunto si poseen alguna mínima noción sobre el gulag que arrasó millones de vidas. ¿Por qué la mortandad desatada por el nazismo ocupa un capítulo medular en el libro de la memoria colectiva, mientras la mortandad promovida por el comunismo -mucho más abultada, por cierto- apenas representa una nota a pie de página? ¿Hemos de entender que la consideración que nos merecen las matanzas debe ser distinta, según el signo de la ideología que las aliente?

Esta asimilación de un maniqueísmo perverso no afecta tan sólo a acontecimientos pretéritos. Reparemos, por ejemplo, en la muy diversa consideración que inspiran dos personajes contemporáneos en las postrimerías de su existencia, Pinochet y Castro. Ambos instauraron en sus respectivos países dictaduras repugnantes, crudelísimas, cimentadas con una argamasa de sangre: el primero -menciono esto sin propósito atenuante, más bien con un propósito agravante dirigido hacia el segundo- auspició sin embargo la recuperación económica de su país (pero ni todo el oro del mundo vale por una vida) y cedió al empuje democrático; el segundo se ha propuesto morir en la poltrona, dejando tras de sí un pueblo hundido en la miseria, donde las muchachas se prostituyen a cambio de una pastilla de jabón. Pinochet padece, en su senectud de viejo baboso, un hostigamiento que, desde luego, no bastará para resarcir todo el mal que causó; Castro, en cambio, se pavonea y recibe -como acaba de escribir Vaclav Havel- el «servil homenaje» de los Gobiernos europeos, que -a requerimiento del español- dejarán de invitar a las recepciones de sus embajadas en La Habana a disidentes del régimen.

Descendiendo al ámbito doméstico, también apreciaremos la existencia de un doble rasero en la calificación de las conductas. Si un ministro socialista es vituperado en una manifestación, enseguida aceptaremos que sus vituperadores son una patulea de derechistas extremos, fanáticos, fascistoides y no sé cuántas lindezas más; por supuesto, nadie pensará que los vituperios son fruto espontáneo de la calentura o la exaltación del momento, sino instigados desde instancias políticas a las que de inmediato se trasladará la responsabilidad. Naturalmente, si dichas instancias políticas no se apresuran a condenar los vituperios, se entenderá que los aplauden; y, aunque lo hagan, se entenderá que se trata de una condena meramente formal. En cambio, a un ministro conservador se le puede vituperar, zarandear y hasta propinar algún mojicón sin que nadie se sienta comprometido, incluso se podrán apedrear o incendiar las sedes de su partido sin que nadie se rasgue las vestiduras, pues tales muestras de encono se reputarán veniales, incluso benéficas, ya que la derecha tiene muchas culpas que purgar; por supuesto, aunque desde las instancias políticas de izquierda no se condenen tales violencias, nadie se atreverá a acusarlas de connivencia. La izquierda ha conseguido investirse de una suerte de impunidad moral; o, si se prefiere, ha logrado trasladar sobre su adversario político una conciencia de pecado original, una «culpa ontológica» que nunca logrará redimir, por mucho que se empeñe. La izquierda, entre tanto, aparece ante nuestros ojos ungida y preservada de culpa: a este chocante y universal embuste lo denominaremos desde hoy «el chollo ideológico».

Un éxito aliado y del pueblo iraquí
EDITORIAL Libertad Digital 31 Enero 2005

Los iraquíes han vivido este domingo una jornada histórica acudiendo, masivamente, a ejercer su derecho al voto, a pesar de las amenazas de muerte –muchas de ellas consumadas- de ese terrorismo islámico que aquí, todavía se ensalza apologéticamente -y desde mucho antes del 11-M- con los dignos ropajes de la “resistencia”.

Miles de iraquíes y centenares de soldados aliados han sido asesinados por los terroristas que tratan de evitar que prenda el injerto de democracia que, con tanto idealismo y sacrificios, se ha plantado en Irak tras una de las más sanguinarias y empobrecedoras dictaduras que haya conocido el siglo XX. Sólo en la jornada electoral de ayer, 36 personas fueron asesinadas y más de un centenar resultaron heridas en la serie de atentados con los que los terroristas querían ahuyentar a la población de las urnas.

Si es evidente que el terror islámico no da la batalla de Irak por perdida, la participación en estas elecciones –que se aproxima al ochenta por ciento- también pone de manifiesto que los terroristas no han conseguido amedrentar las ansias de libertad de la mayoría del pueblo iraquí, ni ahuyentar a las tropas aliadas que luchan por que esa esperanza compartida se haga realidad.

Garantizar la seguridad de occidente extendiendo la libertad a tierras que, como Irak, le eran ajenas, es una formidable empresa a la que Bush ha vuelto a comprometer su segunda legislatura. Si esta empresa nace del realismo de entender, tras el 11-S, que el mundo libre no puede seguir encerrado en sí mismo, rodeado de regímenes totalitarios que generan miseria en el interior tanto como fomentan la hostilidad exterior, también requiere del idealismo de considerar que el islam no es un obstáculo insalvable para ese empeño. Hace falta realismo, y al mismo tiempo, mucho idealismo para entender que en el expansionismo del mundo libre radica la principal clave de su seguridad.

En cualquier caso, la masiva participación de ayer en las elecciones es un innegable y exitoso avance en la guerra que los iraquíes y los aliados están librando contra el terrorismo. A pesar de la sangre, el sudor y las lágrimas.

Elecciones en Irak
Todo por la paz
Pío Moa Libertad Digital 31 Enero 2005

Los socialistas, los comunistas, los nacionalistas periféricos y todos los progres del país que les acompañan ven con desconfianza y preocupación el proceso de estabilización y libertades en Irak. Ellos desean ardientemente que Irak no se estabilice y que la democracia, o algo de democracia, resulte allí imposible. De igual modo desearían un segundo holocausto en Israel. Por supuesto, no lo dirán con estas palabras, ellos emplean otra retórica llena de buenas intenciones y consideraciones humanitarias… que en el fondo significa lo mismo y conduce a lo mismo. La frase famosa: “Los nazis son los cínicos, porque reconocen abiertamente su violencia y su tiranía, y los comunistas los hipócritas, porque niegan descaradamente las suyas”, tiene aquí perfecta aplicación.

Los hechos están ocurriendo ante nuestros ojos con tal claridad que nos cuesta mirarlos de frente, pero sólo hace falta un poco de memoria y agudeza para ver la conexión entre ellos por debajo de la palabrería, para entender su sentido. Cuando se trató de derrocar a Sadam salieron de ese magma “progresista” desde personajillos ofreciéndose como escudos humanos al tirano, muy promocionados por los medios de masas (¡menudo periodismo tenemos, con las excepciones de rigor!), hasta titiriteros cantores de las glorias de los dictadores, fueran Sadam, Castro o el demagogo Chávez, que según aquellos representan y defienden a sus pueblos contra el “imperialismo”, qué menos. Vaticinaban (y deseaban) nuestros progres un gigantesco baño de sangre en Irak: cientos de miles de muertos, millones de desplazados, una “catástrofe humanitaria” sin precedentes. No pasó nada parecido, y por un tiempo anduvieron alicaídos todos esos “enemigos de la guerra”, hasta que el salvaje terrorismo de la “resistencia” del “pueblo iraquí”, volvió a levantarles el ánimo. En alas de esa odiosa manipulación, más la matanza de Madrid, llegó Rodríguez al poder.

Y la primera hazaña del nuevo y flamante presidente español consistió en dar al terrorismo islámico la mayor y más fácil victoria política obtenida por éste hasta hoy, retirando las tropas españolas que en Irak protegían a los ciudadanos iraquíes del mismo tipo de desalmados que habían asesinado a casi 200 personas en Madrid. Por esa medida, auténticamente criminal, Rodríguez fue efusivamente felicitado por El Egipcio, uno de los criminales inductores de la matanza de Madrid. El Egipcio sugirió que los demás países europeos debían hacer como el gobierno español, y poco después Rodríguez, en Túnez, llamaba a los gobiernos implicados en la reconstrucción de Irak a seguir su ejemplo, abandonando a los iraquíes en manos de sus torturadores.

Rodríguez se ha justificado criticando el derrocamiento de Sadam, porque con él se buscaba acabar con el terrorismo, y ha resultado que ahora hay allí más terrorismo que antes. Magnífico argumento, que en su tiempo los nazis habrían agradecido. Cuando las democracias declararon la guerra a Hitler, el resultado inmediato fue la conquista de casi toda Europa occidental por los nazis. Un Rodríguez de aquel tiempo habría dicho: “¿Lo veis? Debe evitarse la guerra a todo trance y hacer las concesiones necesarias para tener a los nazis contentos, porque así preservaremos la paz”. Y hubo por entonces muchos Rodríguez, aunque fracasaron en su “pacífico” empeño. También durante la guerra fría se publicitaban como “pacifistas” los intentos de paralizar cualquier medida de defensa ante el expansionismo comunista.

Y dentro de España ocurre algo muy parecido: el PNV y los nacionalistas catalanes insisten en que hay que dar a ETA lo que exige, para conseguir la paz; el PSOE va dando a los nacionalistas catalanes y al PNV lo que exigen para conseguir la paz; y en la derecha muchos propugnan no criticar al PSOE y hacerle las mayores concesiones para no parecer extremistas o belicosos. Una cadena de bienintencionados apóstoles de la paz. De la paz del terror. Tal es su programa, en España y en Irak.

Víctimas del terrorismo
La progresía en su nadir
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 31 Enero 2005

El mucho predicamento que tiene hoy el terror es algo que mueve, según el ánimo, a la perplejidad o a la aflicción. En Alemania se recrean los enterados con un homenaje a una extinta banda terrorista disfrazado de acontecimiento artístico. Recuerda aquellas cuadros y montajes siniestros que ensalzaban los atentados contra la población civil israelí. Blindados por la estupidez ajena, los muchos parásitos de las artes no muestran otra habilidad que el olfato para las subvenciones y una sintonía absoluta con el criterio periodístico. Aplauden el mentecato, el progre, el que aún cree posible la provocación, el que no se ha enterado de nada. Aplaude una tropa nutrida y siempre dispuesta a alinearse con los que prestan el prestigio, la moqueta y la croqueta.

Pero, ¿por qué el terror? Progresías obsoletas aparte, ¿qué compulsión le empuja a uno al espacio del terrorista, a aceptar su lógica, a sumarse a su estrategia o a habitar su campo discursivo? Y sobre todo, ¿de dónde nace el gusto por patear a las víctimas? Belloch puede insultar a los familiares de los muertos por razones ligadas a una profunda frustración personal, por resentimiento. El alcalde, gran narciso, no pasó por el gobierno del modo que cree merecer, y salió de él por el sumidero de un régimen nauseabundo que los libros no han perdonado, el felipismo. Álvarez Cascos lo fijó para siempre en la antología de lo grotesco; sesión inolvidable donde se ventiló la captura de Roldán.

La peor izquierda vive ahora para buscar o inventar cargos contra las víctimas de la ETA, humo con el que levantar un enemigo fascista, violento y organizado. Hay que dotar otra vez de sentido el imaginario que no han querido desarmar a pesar de tantos años y de tantos hechos que desmienten sus análisis y sus valores (de alcance puramente nominal) Y lo que es peor, a pesar –o quizá a causa de– haber encarnado ellos mismos el abuso de poder y el crimen de estado, o de gobierno, o de partido.

La opinión en los diarios del domingo: el uno compara a la AVT con los nazis, pues, aunque en Madrid sólo hubiera insultos, también se empezó escupiendo a los judíos y se acabó gaseándolos. El otro da noticia de un porrazo en la cabeza de Bono, y hasta de un chichón, ignorando los informes policiales. Este titula Las víctimas de las víctimas, y ya lo dice todo. Guardo una viñeta con un Ben Laden a punto de crear una asociación de víctimas del terrorismo. El humor gráfico español. Las víctimas como terroristas, sus manifestaciones como atentados. Está claro que la progresía ha alcanzado su nadir.

Elecciones en Irak
La victoria y la vergüenza
José María Marco Libertad Digital 31 Enero 2005

El mundo era más seguro con Sadam Hussein. Eso es lo que se han hartado de repetir nuestros progresistas, los ministros y los aspirantes a ministros socialistas. Vivíamos mucho mejor, más tranquilos y felices con Sadam. Y ahora, después del éxito de las elecciones en Irak, seguirán diciéndolo, aunque habrá que ver los argumentos con los que intentan destruir lo que se ha puesto en marcha en Oriente Medio y en los países musulmanes.

España, hoy, podría participar en la fiesta de la democracia que se ha desarrollado en Irak. Podríamos habernos sentido orgullosos de que los soldados y los expertos españoles hubieran participado en este gran proceso por el que los iraquíes empiezan a dotarse de un régimen que les permitirá vivir en libertad. Hubiéramos estado con un pueblo que ha demostrado su valentía y su voluntad de ser libre. Y ahora podríamos ayudar a otros países árabes musulmanes a evolucionar. Se han empezado a cumplir las predicciones de quienes confiaron en que los hombres, de todas las culturas y todas las religiones, aspiran a la libertad y cuando se les da la oportunidad están dispuestos a sacrificarse para alcanzarla

Pues bien, gracias a Zapatero, a Bono, a Moratinos y a todos los ideólogos progresistas que nunca le dieron a los iraquíes la menor oportunidad, hemos vuelto a fallar a una cita crucial con la historia.

Nos rendimos vergonzosamente, desertamos en plena batalla, abandonamos a los iraquíes a su suerte (seguimos sin saber, por cierto, las condiciones en las que se realizó la humillante retirada del Ejército español y si es verdad que se negoció con los terroristas de Al Sadr) y ahora nos queda ver cómo Estados Unidos y sus aliados intentarán ayudar a consolidar lo que se ha puesto en marcha en estas elecciones. No será tarea fácil, evidentemente, pero el proceso está iniciado y es ya un ejemplo para muchos otros países. Mientras, en España seguiremos hablando de la “insurgencia”, contra la que se ha manifestado masivamente el pueblo iraquí, y del imperialismo norteamericano.

El gobierno socialista ha demostrado el aprecio que tiene por la democracia: ninguno. Lo que siente por los musulmanes y por los países árabes: desprecio. La que siente por la libertad: miedo. Mejor dicho, pánico. No mienten cuando dicen que estaban más seguros con Sadam. Los Sadam de este mundo son sus amigos.

En vez de luchar por la democracia en Irak, nuestro gobierno festeja a Mohamed VI y su corte de corruptos. Y en vez de estar con la coalición que ha ayudado a los iraquíes a ganar la libertad que merecían y por la que estaban dispuestos a arriesgarse, como se ha demostrado este domingo, les ríen las gracias a Castro y Chávez.

También con ellos el mundo de los socialistas está más seguro. Ahí la libertad está prohibida. Siento decirlo así, pero sólo una palabra resume lo que siento ante todo esto: asco.

Un día que puede ser histórico
Lorenzo Contreras Estrella Digital 31 Enero 2005

Mañana puede ser un día histórico, parlamentariamente hablando, si el Tribunal Constitucional no lo impide. La casi segura comparecencia en el Pleno del Congreso de Ibarretxe significaría que su famoso Plan encontrará tanta resonancia como descalificación a la luz de la legalidad establecida. Va a ser el primer asalto político a las posiciones nacionalistas vascas, pero también, según la evolución del debate, la gran posibilidad de que el lehendakari explote a fondo el victimismo que caracteriza a su causa. Es difícil saber a primera vista si el atentado de ETA contra unas instalaciones hoteleras de la localidad alicantina de Denia favorece o perjudica las argumentaciones del presidente vasco o resultan indiferentes para su instrumental de razones. En principio, cualquiera diría que la banda terrorista ha intentado apoyar con su clásico acto de presencia las pretensiones de la reforma estatutaria que, como bien se sabe, encumbra una auténtica andanada contra los contenidos de la Constitución. Pero también puede suceder que abastezca de rechazos la batería de sus antagonistas “españoles”. Lo más probable es que ETA, como de costumbre, haya estropeado el juego para llevarse una ventaja a su haber político y propagandístico. Si existe margen para que preparatoriamente intervenga Batasuna a través de su disfraz parlamentario de Sozialista Abertzaleak (SA) en el Parlamento autonómico vasco, enseguida lo vamos a saber a lo largo del día. Todo menos que ETA se resigne a condceder absoluto protagonismo al PNV y sus aliados directos.

Veinticuatro horas antes del Pleno del Congreso, en el Parlamento de Vitoria los abertzales de Otegi pueden organizar su particular ruido de siempre o casi siempre. Hoy puede ser el día. Los miembros del tripartito gobernante en Euskadi ya comunicaron el pasado martes a SA (Sozialista Abertzaleak) que no les pagarán las subvenciones a las que estos últimos creen tener derecho, a pesar de que el artículo 576-bis del Código Penal castiga con cárcel la subvención a grupos parlamentarios sucesores de partidos disueltos, como es el caso de Batasuna. Esto significa que a los batasunos les asfixiarían las estrecheces financieras. Si al final hay subvención, estaremos ante un nuevo desafío que se añadirá a los numerosos retos ya conocidos en el orden judicial.

La prioridad del interés, de todos modos, reside en el Pleno del Congreso de los Diputados, que puede prolongarse todo el día de mañana. Con Rajoy o sin Rajoy. Con Zapatero o sin él. Se trata, en el enfoque nacionalista, de un pretendido choque de Parlamentos, como si la igualdad pudiera darse a estas escalas. El portavoz del PNV, Josu Erkoreka, ha declarado a la prensa que la negativa a negociar por parte del Gobierno y también del PP, “no dejaría más salida que recurrir al pueblo, ‘ultima ratio’ a la que cabe apelar —ha dicho— en democracia”. Del mismo modo, Begoña Lasagabaster, portavoz de Eusko Alkartasuna, ha manifestado que la propuesta de nuevo Estatuto vasco pertenece al Parlamento de Vitoria única y exclusivamente, y si se le devuelve el proyecto de reforma “sin negociación alguna” será él quien decida si se mantiene, se reforma o establece que debe consultarse a los ciudadanos vascos. Es decir, el famoso referéndum.

Mal cariz, por tanto, ofrece, en principio, el episodio parlamentario en ciernes. ¿Intervendrá Zapatero en el debate?

Elecciones en Irak
Los iraquíes y su voluntad
GEES Libertad Digital 31 Enero 2005

Este es el comienzo del fin de la usurpación a la que hemos asistido durante dos años, no ya sólo de la voluntad de los iraquíes sino incluso de su identidad.

Usurpación, farsa, mistificación, fraude, engaño, mentira y cosas todavía peores se pueden y deben decir de la fea costumbre del progresariado occidental, de la mano del regresariado árabe, de presentar como “resistentes iraquíes” a vesánicos terroristas deseosos de retornar a una más confortable posición que les permita seguir haciendo lo mismo, como antaño acostumbraban, bendecidos con un sueldito del estado, y a sus aliados de circunstancias, los guerra-santeros que quieren imponernos el Islam segando cabezas y reventando intestinos.

Ni resistentes ni iraquíes. Fascistas confesados unos, con orígenes ideológicos en los totalitarismos de los años treinta aderezados con el espíritu y la práctica del más puro gansterismo, y fanáticos religiosos o pseudoreligiosos los otros, ambos basados en la comunidad suní, los primeros en la local y los segundos en las de allende las fronteras, venidos a contribuir desinteresadamente a la felicidad de los indígenas, acelerando su marcha hacia el paraíso, por si los primeros no dieran abasto.

Pero los suníes de Irak no alcanzan al 20% y por supuesto no todos, ni mucho menos, simpatizan con uno o ambos de los grupos de matarifes. Atribuir sus hazañas a los iraquíes sin más es un abuso, una ofensa y un atentado contra la verdad, atentado realizado con intención francamente dolosa por parte de quienes lo perpetran.
Sí sería admisible llamarles resistentes si se especificara que a lo que se resisten es a la liberación de la sanguinaria tiranía de Sadam de la que fueron objeto los iraquíes, usando en este caso el gentilicio en plural con toda propiedad, puesto que la abrumadora mayoría así lo recibió y no lo ha lamentado nunca, sea cual sea su actitud ante las tropas extranjeras. Se resisten a todo lo que huela a democracia, se resisten con ardor asesino a la voluntad de los iraquíes, si por tales debemos entender a la mayoría de ciudadanos del país llamado Irak.

Lo hacen volando los lugares destinados a las votaciones, destruyendo el material para las mismas, matando a los candidatos, al personal que asiste a las elecciones, a las fuerzas del orden que las protegen y a los electores que acuden a votar con peligro para sus vidas, a pie, porque ha habido que prohibir la circulación de vehículos por motivos de seguridad, recorriendo a veces largas distancias, porque también ha habido que reducir el número de colegios electorales por los mismos motivos, y haciéndolo en proporciones que pueden poner rojo de envidia a muchos país occidentales en donde los grandes obstáculos al voto suelen ser la pereza, la desidia y el pasotismo.

Muchos antes se han negado a celebrar elecciones y otros las ha falsificado con ahínco, pero el brutal empeño que sadamistas y yihadistas han puesto en impedir a sus conciudadanos que expresen su voluntad ha batido todos los records de la infamia. En un artículo en el New York Times de hoy, que no deben perderse, Michael Ignatieff dice que a los que tal hacen se les llama propiamente fascistas. Lo que no dice es cómo deberíamos llamar a los que los excusan, justifican, ennoblecen, magnifican, jalean y encubren, con grave perversión del lenguaje, porque la lucha contra la nefasta América, contra el abominable conservadurismo, contra el diabólico Bush son causas supremas a cuya contribución en sangre los iraquíes debieran sentirse agradecidos (y si no les está bien empleado todo lo que les pasa, por fachas). ¡Y a ver ahora cómo nos las arreglamos para seguir librando nuestra noble lucha sin que nos deserten nuestras débiles masas, siempre impresionables y propensas a caer en el error! Esperemos que nuestros bravos aliados de allá recobren pronto el ánimo y vuelvan a las andadas haciendo que pronto se olvide esta aciaga jornada.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

Confianza
PABLO MOSQUERA La Voz 31 Enero 2005

IBARRETXE ha calculado la jugada. Sabe que su Plan será rechazado en las Cortes. Será el rechazo de la voluntad soberana del Parlamento vasco por una institución española. Creo que irá al Congreso de los Diputados, y entrará por la puerta principal, para que las cámaras de televisión saquen las imágenes de cómo el lendakari es tratado en Madrid. Volverá a Euskadi con el mensaje y las imágenes que necesita para decirle al «pueblo vasco» que las instituciones del Estado no respetan la voluntad de los vascos.

Creo que convocará elecciones anticipadas, y esta será la manera, inevitable, de refrendar en las urnas su plan; y el escenario anterior se habrá convertido en un instrumento propagandístico para emocionar al cuerpo electoral vasco, logrando sus objetivos, que son: movilizar, sumar y ganar.

Sigo pensando que el nacionalismo lleva la iniciativa y los demás van a remolque. Otros nacionalistas esperan sacar tajada del conflicto. Muchos vascos se sienten próximos al lendakari, más por su osadía que por su propuesta. Siempre dije que el nacionalismo, incluido el radical, necesitaba de la televisión para poder lograr un valor superior al que le corresponde por carga poblacional. Añado a ello que han sabido manejar con habilidad las debilidades del Estado, los complejos de culpabilidad de los demás y los tiempos propicios en política.

Hoy, la crispación que se vive en el terreno de la política conduce a la falta de acuerdo para problemas de Estado, y ello hace débil al propio Estado. La crispación que se ha trasladado a la sociedad civil que conforman las víctimas del terrorismo y su entorno social conduce a la total desconfianza de las gentes sobre las pretensiones manipuladoras de unos y otros, con lo que aquella unidad en las calles de Ermua ha quebrado, y se ha pasado al altercado por la pancarta o la cabeza de la manifestación, que no sabemos exactamente quién convoca y para qué.

Confío en que ETA no tenga fuerza y ganas de hacerse presente, pues sería muy complicado volver a unir a los demócratas frente a los terroristas. Lamentablemente, en esto cualquier tiempo pasado fue mejor. Mientras Ibarretxe tiene plena confianza en su estrategia, los demás la hemos perdido.

En esta historia hay gentes con miedo al desenlace, que en su día no tuvieron más alternativa que hacer la maleta para trabajar en el país de los vascos, entre ellos los gallegos.

Ibarretxe y su vergüenza
Editorial El Ideal Gallego 31 Enero 2005

El parlamento vasco decide hoy si Ibarretxe formará parte de la delegación que defenderá el plan secesionista en el Congreso de los Diputados. Incluso, es posible que la cámara de Vitoria decida que ninguno de sus representantes acuda a Madrid. Sin embargo, lo evidente es que si el lehendakari y los tres partidos que lo sustentan tuvieran un ápice de dignidad y sentido común, retirarían inmediatamente su proyecto. Y más todavía después de asistir ayer al intento de ETA de participar en un debate que, en principio, les tenía que estar vetado. La bomba colocada en un hotel de Denia no es más que un aviso de los asesinos de que más allá del lenguaje político están las armas y su capacidad de seguir coaccionando a toda la nación con sus crímenes. Mientras, la premisa de la ausencia de violencia, planteada por el propio Ibarretxe como básica para poder llevar adelante su plan, se desvanece. Incluso, aunque los nacionalistas asesinos no hubieron hecho explotar un artefacto no se darían las condiciones de paz fundamentales para que los vascos y los españoles puedan decidir su futuro en libertad. Con la mitad de la población atemorizada y teniendo que ser protegida, es obvio que el paraíso independentista soñado por los peneuvistas no es más que un espejismo. Evidentemente, ellos no son los amenazados. Están al otro lado de la pistola. Es cierto que no la empuñan pero se apoyan en quienes lo hacen y en quienes les dan cobertura política para imponer sus ideas a todo un pueblo.

No es cierto
Por Justino Sinova El Mundo 31 Enero 2005

Con ese aire de apocamiento que le echa a su imagen, Ibarretxe ha venido insistiendo en que su plan para erigir Euskadi en nación tiene el respaldo de la sociedad vasca y que no es un propósito secesionista sino de adhesión. O sea, que su gesto de humildad conmovida, propio de un enterrador del far west, encierra según él una voluntad digna de agradecimiento.

Pues no se lo van a agradecer. Al menos, quienes piensan que España, la democracia española y la paz de los españoles no pueden depender de un deseo lunático escoltado por una guardia pretoriana de terroristas. No van a dejar que el enterrador, por muy desconsolado que parezca, realice su trabajo.

Que el plan Ibarretxe está respaldado por la sociedad vasca es una burda mentira. Sólo hace falta darse una vuelta por Euskadi y hablar con un puñado de vascos para comprobar que esa sociedad, más que dividida, está rota. No hay otro lugar de España ni de Europa en que proliferen como en Euskadi el odio, la exclusión y el miedo.

Muchísima gente en Euskadi está amenazada, extorsionada o perseguida; muchísima gente en Euskadi no se atreve a pasear por la calle, o no puede, pues se juega su seguridad; muchísima gente en Euskadi teme hablar ante desconocidos En ese país feliz que dice Ibarretxe, los no nacionalistas viven un exilio. Esa parte de la sociedad no respalda el plan Ibarretxe, entre otras cosas porque sabe que si triunfa está definitivamente condenada a la proscripción.

El plan Ibarretxe recibió en el Parlamento vasco los votos de los nacionalistas y de esa desventura que es la Izquierda Unida de Madrazo. Entre los votos nacionalistas había tres del brazo político de ETA, a los que el lehendakari no renunció pese a haberlo prometido. Y ese Parlamento estaba en irregularidad pues no había cumplido una sentencia del Tribunal Supremo para la disolución del grupo etarra. Por eso la votación no es de recibo, como declarará alguna vez la institución correspondiente si alguna vez el Estado recupera su lucidez frente al reto de los iluminados de la secesión. Pero, en todo caso, ese voto parlamentario nunca equivaldría a la sociedad vasca, la mitad de la cual se pronuncia todos los días contra el plan secesionista.

Si finalmente acude al Congreso mañana, Ibarretxe nos regalará más pretextos plañideros sobre el respeto debido a la sociedad vasca, cuando lo primero que hay que exigirle es que la respete él. Y que respete, como haría un demócrata, las leyes de la democracia y la opinión de sus compatriotas de cualquier rincón de España. Será ocasión de ver si va en plan demócrata o sólo a llorar para después hacer lo que le dé la gana con su plan.

Verdad y política
Por Federico Jiménez Losantos El Mundo 31 Enero 2005

Suele decirse que en política no hay verdades absolutas, que cada cual tiene su punto de vista y que todo es según el color del cristal con que se mira. Se establece así una curiosa verdad absoluta: nada es verdad. Pero eso, sobre falso, sólo justifica lo siniestro. Como «todos los políticos son iguales», oímos, vale arrimarse a cualquiera, al que más convenga, ya que de esa empresa común que es la política sólo interesa lo particular.

Hay liberales de alquiler, cotizadísimos en época sociata, que juran que esto es el liberalismo: cada cual a lo suyo y ya mecerá la cuna del común la mano invisible del mercado. ¿Qué mercado? ¿Qué liberalismo? El equívoco parte de una renuncia intelectual: la búsqueda de la verdad. Pero ahí no caben regateos. ¿El precio justo de la conciencia? No tiene precio. Salvo que se renuncie a la justicia y a la conciencia.

El sexagésimo aniversario de Auschwitz permite ver los extremos a que conduce la negación de la verdad, el politiqueo con la ética y la rentabilización partidista de la amoralidad. Para llegar a los campos de exterminio nazis, copiados de los soviéticos y tecnológicamente perfeccionados, hizo falta que muchos, no sólo alemanes, renunciaran a ver de frente la verdad. Por ejemplo, los conservadores de todo el mundo creyeron o quisieron creer que Hitler sería útil para frenar la expansión del comunismo y que luego, ya se sabe, se acomodaría al descarnado realismo de la política internacional.

Lo hizo: se acomodó a Stalin, pactaron y cada uno desarrolló, de forma muy realista, su proyecto totalitario.Tras Joseph Kennedy y los que promovían en USA y Gran Bretaña la comprensión y cierta colaboración con Hitler por «sentido práctico», llegaron los Chamberlain y Daladier que, consecuentemente, certificaron la política de apaciguamiento en Múnich. ¿Cómo? Renunciando a toda verdad sobre Hitler que trajera consecuencias éticas.

Explotando el miedo a la guerra, la democrática amoralidad de las masas para ganar las elecciones. ¿Quién iba a ir a la guerra por los judíos? Ni siquiera los judíos. Pero antes de asesinar niños por millones se había sacrificado la verdad y relativizado la ferocidad totalitaria. ¿Por qué -se dice ahora- británicos y americanos no bombardearon los hornos crematorios? Porque la doctrina sobre Hitler y los judíos era esa: mirar sin ver. Todavía hoy muchos niegan o justifican el gulag soviético, el cubano. La política de apaciguamiento con Castro es la misma de ayer con Hitler. El resultado: Auschwitz.

Por supuesto, acudimos al paralelismo histórico en clave de presente.Creo que la España de 2005 está sacrificando la verdad a la política, como Europa en 1938. Pero, en fin, comentaremos mañana ese particular.Cumplía recordar lo universal de cada hoy.

El debate nacional andaluz
Por Soledad Gallego-Díaz El País 31 Enero 2005

La capacidad del Partido Nacionalista Vasco para provocar expectación ante sus movimientos y decisiones oculta, a veces, los movimientos y decisiones que se adoptan, al mismo tiempo, en otras zonas de España.

Esta semana, por ejemplo, los líderes políticos han estado pendientes de la decisión del tripartito vasco sobre si acudir o no mañana lunes al Congreso de los Diputados para defender el llamado plan Ibarretxe, así como de los futuros pasos del PNV (adelantar las elecciones autonómicas, por ejemplo).

Pero paralelamente, en otro Parlamento autónomo, el andaluz, se tomaban también decisiones llamativas: mañana todos los grupos parlamentarios intentarán llegar a un acuerdo para expresar su propio rechazo del plan Ibarretxe y reclamar "el papel esencial de Andalucía en el diseño del Estado autonómico".

La idea de provocar debates contra el plan Ibarretxe en los parlamentos autonómicos de otras comunidades fue lanzada en su momento por el PP y acogida con frialdad por el PSOE, poco interesado en extender una batalla con nulo fundamento teórico, dado que los parlamentarios de una comunidad no tienen, obviamente, competencia alguna sobre la reforma de un estatuto que no sea el suyo propio.

Para evitar debates más complejos, pero admitir al mismo tiempo el deseo de muchos diputados de dejar clara su posición, la Junta decidió a primeros de mes enviar al parlamento un documento en el que se decía que el plan Ibarretxe implica una ruptura del consenso constitucional. El pasado martes los diputados no llegaron a un acuerdo, por cuestiones más o menos de matiz, pero insistirán mañana, con la idea de llegar finalmente a una proposición no de ley respaldada por el pleno.

La idea de fondo es la insistencia andaluza en que no puede haber reforma alguna del Estado de las autonomías sin el acuerdo de esta comunidad autónoma. Si Andalucía no está de acuerdo, no hay reforma que pueda prosperar porque, aseguran, es la que finalmente "legitima" la solidaridad interna de cualquier nuevo proyecto.

El documento elaborado por la Junta, destinado a ser leído en Andalucía, pero, seguramente, también en Cataluña, afirma que cualquier reforma estatutaria tiene que respetar algunos "criterios imprescindibles", entre ellos: soberanía única del pueblo español, representada en las Cortes y solidaridad entre diferentes territorios. Es muy probable que la proposición no de ley que se apruebe mañana incluya también estos párrafos.

La iniciativa del Parlamento andaluz es discutible, como lo fue antes la del Parlamento de Canarias, pero desde luego responde a una línea característica de los diputados andaluces, que tienen una marcada inclinación a discutir asuntos que no son de índole autonómica, ni de su competencia. Algunos afirman que eso se debe a la falta de iniciativa de la oposición, y otros, por el contrario, creen que se trata de un estado de cosas que conviene sobre todo al PSOE y a Chaves, que lleva casi 15 años al frente del Gobierno andaluz.

En cualquier caso, lo cierto es que el Parlamento de Sevilla atraviesa uno de los momentos más extraños de su historia porque ninguno de los tres jefes de la oposición, Javier Arenas, del PP; Diego Valderas, de IU y Julián Álvarez, del Partido Andalucista, es diputado autonómico, lo que significa que no pueden intervenir en el debate parlamentario ni dar la réplica en la Cámara al presidente de la Junta ni a los portavoces del PSOE.

Estatuto 'vivo'
Los diputados andaluces reconocen que su capacidad de influir en el proceso vasco es mucho menor que en el proceso catalán. "En el caso vasco, es nula", admite un parlamentario socialista, "porque el PNV y los nacionalistas vascos no quieren modificar el estado de las autonomías, sino salirse de él".

Los dirigentes socialistas, andaluces o no, creen que el PNV intentará mantener "vivo" el plan Ibarretxe hasta las elecciones autonómicas vascas y que las adelantará todo lo posible. "No podrá disolver el Parlamento de Vitoria inmediatamente después del rechazo del plan porque antes tienen que aprobar la ley del suelo que Ibarretxe prometió a Madrazo, pero arañará todas las semanas que pueda", aventura un parlamentario del PSOE.

Un adelanto electoral, por modesto que sea, influirá en la "guerra de calendarios" que mantienen estas semanas todos los grupos políticos. Si las elecciones vascas se celebraran a mediados de abril, por ejemplo, afectarían al próximo debate sobre el estado de la nación, un acontecimiento político muy importante para Mariano Rajoy (será su primera confrontación verdadera con Zapatero) y en el que el PSOE confiaba para marcar terreno antes de los comicios de Euskadi.

Menos miedo que vergüenza
José Javaloyes Estrella Digital 31 Enero 2005

Nadie lo hubiera creído. Ante la brutal siembra de miedo, que ha llegado a los mismos pies de las urnas cobrándose 36 vidas y más 100 heridos, el pavor sembrado por los terroristas ha podido menos que la vergüenza torera de las bravas gentes de Iraq. Ese 72 por ciento de participación define una victoria contra el islamismo terrorista, y contra el nacionalismo antidemocrático que ha regido Iraq durante más de medio siglo. Tiempo en el que allí en Mesopotamia se han turnado unas dictadura tras otra, tras de la monarquía derrocada en 1958 por Karim Kasem.

Durante todo ese tiempo, la libertad del país quedó enterrada por los autócratas diversamente militarizados de la misma manera que el paso de los milenios enterró los rastros de Babilonia bajo el barro del Eufrates y el Tigris. Los efectos diluviales de los dictadores enterraron los códigos de la libertad política más hondo aun de lo que estaba el Código de Hanmurabi.

Corto de trazado y nada profundo, el surco de la democracia hachemí instalada por los británicos después de la Primera Guerra Mundial, había sido borrado y barrido por el mismo nacionalismo árabe que Inglaterra instigó en esa contienda contra el Imperio Turco. Habría durado más la monarquía de los Feisal de la Meca, delegada de Londres, de no ser por el petróleo. Aunque también es cierto que sin el petróleo, Iraq (revuelto cajón de sastre con sus etnias, culturas y credos) no habría visto la luz como Estado por no ser una nación.

Aquel Estado era un artefacto que la Conferencia de Versalles preparó para los kurdos, que sí eran –son – una nación. Una nación entera, extensa, fragmentada y verdadera, dividida entre el propio Iraq, Irán, Siria y Turquía.

Pero aun bajo un Estado, el revoltijo iraquí, aglutinado desde fuera por el petróleo, no aguantó siquiera 30 años bajo el signo de la democracia y al aire de la libertad. Al peso centrífugo de las diversidades se sumaron las concupiscencias y los cambalaches del petróleo. El Estado mesopotámico – que ahora se habrá de reconstruir - se blindó con regímenes dictatoriales hasta el de Sadam Hussein. Borrado que había sido por las dictaduras y por la guerra, y abierta luego la posguerra, se ha llegado luego hasta ayer, 30 de enero del 2005, en el que se ha reabierto el surco de la democracia en Iraq.

Esta es la causa que ha ganado la importantísima batalla. Se alegará contra lo oficialmente sucedido todo cuanto se quiera, como ausencia de campaña para el contraste de los partidos concurrentes, eventual artificiosidad de éstos, rasgos de Gobierno títere en el Provisional de Yyad Alaui; pero aun siendo tales cargos poco o nada rebatibles, en nada quedan si se los compara y contrasta con ese altísimo nivel de participación que han tenido estas elecciones legislativas de ayer, con las urnas regadas por la sangre de 30 civiles muertos por las bombas de los suicidas islamistas. Tanta participación es dato de elocuencia anonadante e impensable hasta la propia víspera de la consulta.

Los islamistas no se salieron con la suya. Hasta el último momento votaron contra la democracia y dándole a las elecciones legislativas significación plebiscitaria sobre el sistema y el régimen. Su voto asesino y a la dinamita ha sido una sufragio contra la libertad. Esta libertad de la que los iraquíes han probado tener un hambre enorme.

Si nos atenemos a tan gran participación de votantes entre la dinamita de los suicidas islámicos, con todo lo que significa de gran paso hacia la democracia tanto en Iraq como en todo el Oriente Medio, hay alguna base desde la que considerar que la guerra de la que traen origen estas elecciones pudo ser tanto un acierto moral, por lo espectacular de sus frutos políticos, como un error estratégico, por la integración operativa que la guerra precipitó entre nacionalistas árabes y terroristas islamistas.

Y no sólo en Iraq sino también en todo el Oriente Medio. Hay que tomar nota del importante tiroteo de ayer en Kuwait. jose@javaloyes.net

Legalización de Batasuna
Cartas al Director ABC  31 Enero 2005

Para el Gobierno central, Herri Batasuna no existe como tal partido, el plan Ibarreche se ha aprobado con los votos de unos señores que no están legalmente capacitados para votar, luego su voto tiene el mismo valor que si lo hubieran hecho los miembros de un club, de forma que el acuerdo del Parlamento vasco debe ser nulo para el Congreso, debería haber ido directamente a la papelera.

Pero claro, dándole pábulo al asunto se está reconociendo el valor de esos votos, es decir, se está legalizando a unos señores que me da la sensación de que no son el brazo político de ETA, sino que ETA es su «ejército»; no van como se dice obedeciendo los dictados de la banda, sino dirigiéndola según las circunstancias políticas.

Mateo Manzano Morales. Almería.

Quien avisa no es traidor
Cartas al Director ABC  31 Enero 2005

Cuando veo al señor Ibarretxe hablar de su plan soberanista con esa tenacidad y osadía, aparte de erizárseme el cabello, no puedo por menos que recordar al fatítico dictador Adolf Hitler, el que, con sus ideales y sus ensoñaciones demenciales, llevó a millones de judíos al exterminio. Ahora, al conmemorar los sesenta años del vergonzoso evento, no puedo comprender cómo existen personas que flirtean con el plan soberanista del lendakari, a causa del cual mil personas han muerto, gente que no comulgaba con estas ideas.

Dar juego a este plan dictatorial es harto peligroso. El imponer que todo vasco tenga que comulgar con el euskera para poder sobrevivir y el que tenga que pagar el impuesto revolucionario y además llevar escolta. Ustedes me dirán, señores políticos, si esto no se asemeja a la dictadura del Tercer Reich. Para mi el asesinato del joven guardia civil extremeño en manos de ETA y el exterminio del panadero judío de Hannover son dos muertes iguales llevadas a cabo por la política de unas personas esquizofrénicas.

Como bien dice German Cano, el honor está a nuestras espaldas. Esperemos que este aniversario nos conmueva lo suficiente para no seguir pasando esta página que nunca debería haber existido.

Paz Aizpurua. San Sebastián.

HACE ESTALLAR UNA BOMBA EN UN HOTEL DE DENIA
ETA atenta en Alicante en vísperas del debate del Plan Ibarretxe y con la mano tendida del Gobierno
En vísperas del debate del Plan Ibarretxe en el Congreso de los Diputados y cuando el Gobierno ha dado muestras de tener la mano tendida a una negociación, ETA ha hecho estallar una bomba en un hotel de Denia (Alicante), apenas dos semanas después del atentado con coche bomba en Guecho. El artefacto ha estallado sobre las 15.15 horas después de que una llamada en nombre de ETA anunciara a la DYA de Bilbao la colocación del explosivo. Dos personas resultaron con heridas leves.
Agencias Libertad Digital 31 Enero 2005

El artefacto estalló sobre las 15.15 horas, antes de la hora anunciada por un comunicante que llamó en nombre de ETA a la Asociación de Ayuda en Carretera de Bilbao.

Un cliente del hotel resultó afectado en los tímpanos a consecuencia de la explosión, mientras que una mujer de la limpieza sufrió una crisis nerviosa. La mujer presentaba un dolor en el pecho debido al susto y fue trasladada al hospital de Denia aunque no tuvo que quedar ingresada. Los médicos atribuyeron su estado a un problema de ansiedad. Según la Consejería de Sanidad, otra mujer sufrió una caída y fue trasladada al hospital para realizarle una radiografía. El Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) atendió a otras tres personas aquejadas por crisis de ansiedad.

Explosión antes de la hora anunciada
Una llamada en nombre de la organización terrorista ETA a la DYA de Bilbao anunció sobre las 14.35 horas que iba a producirse una explosión en el hotel Port Denia. Minutos después, la Policía Nacional acudió al lugar e inmediatamente se produjo el desalojo de las 160 personas que se encontraban en el estableciento. A las 15.10 horas, ya no quedaba nadie en el interior, se produjo la explosión, que afectó a las plantas segunda y tercera del edificio. El artefacto estaba en una mochila que fue colocada en un patio, junto a la escalera de incendios.

Según informó la alcaldesa de Denia, Francisca Viciano, agentes de la Unidad TEDAX de Alicante se desplazaron hasta el lugar del suceso, a 50 metros de la playa de La Marineta, próximo a la entrada sur del municipio, para "analizar la composición del explosivo, así como su posible cantidad".

Agregó que, según los primeros datos, el material explosivo estaba en el interior de una bolsa o mochila localizada en la escalera de emergencia del hotel, cuya deflagración afectó a la propia estructura de la escalera y rompió cristales tanto de algunas habitaciones de la segunda y tercera planta del establecimiento hotelero como de algunas viviendas próximas.

La estructura del hotel no sufre daños
Los bomberos de la localidad aseguraron a Europa Press que tardaron tres minutos en llegar al lugar tras ser avisados de la existencia de un explosivo y llegaron cuando ya se había producido la explosión. Al parecer, según la primera inspección, no ha afectado a la estructura del establecimiento.
El hotel tiene una situación panorámica con vistas al mar y al puerto deportivo, del que lo separan escasos metros, y tiene la playa de arena de La Marineta a solo unos pasos. El establecimiento, que consta de 280 habitaciones, estaba ocupado este domingo por unos 160 clientes, todos desalojados antes de la explosión. Tiene siete plantas, fue construido en 1979 y se reformó en 1995.

Más explosivo que en el atentendo de diciembre
El delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Antonio Bernabé, explicó que, según los primeros datos, la cantidad de explosivo que ha utilizado ETA para atentar es superior a la del atentado perpetrado el pasado 6 de diciembre en la ciudad Alicante.

Bernabé, quien se desplazó hasta el lugar de la explosión, confirmó que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tuvieron tiempo para desalojar todo el establecimiento de forma tranquila y controlada, al tiempo que se activó el dispositivo especial de control y alerta antiterrorista.

LOS ATENTADOS EN LA JORNADA ELECTORAL EN IRAK DEJAN 51 MUERTOS
Éxito de los comicios en Irak al imponerse el voto masivo a la amenaza terrorista
Irak vivió la histórica jornada electoral bajo medidas de seguridad sin precedentes ante la amenaza terrorista. Algunos grupos consiguieron su objetivo inicial y causaron la muerte de 51 personas. Sin embargo, no lograron infundir el miedo entre el electorado ni evitaron la elevada participación. La Comisión Electoral considera que podría rondar el 72 por ciento. Las autoridades iraquíes hablan de éxito y George Bush del "rechazo firme de la ideología antidemocrática de los terroristas".
EFE Libertad Digital 31 Enero 2005

Un 72 por ciento de los electores inscritos habían acudido a votar cuando solo faltaban dos horas para el cierre de los colegios electorales en Irak. Así lo habían comunicado fuentes de la Comsión Electoral Independiente. Al cierre de la jornada, matizaron que esa cifra es estimativa pero que no dejará de ser una sorpresa por ser un dato muy superior al esperado.

Desde primeras horas de la mañana, los votantes iraquíes comenzaron a hacer filas en el interior de los colegios electorales en Bagdad, pese a las amenazas terroristas y a las explosiones y aparentes disparos de proyectiles que se escuchaban en la capital. En medio de fuertes medida de seguridad, los electores tuvieron que ser cacheados dos veces antes de llegar a las urnas; la primera a unos diez metros antes de entrar en los colegios electorales y la segunda justo en la puerta de éstos.

Los colegios abrieron sus puertas a las siete de la mañana (las cinco en España) para que los más de catorce millones de iraquíes pudieran ejercer su derecho al voto en las primeras elecciones multipartidistas en cinco décadas en su país. Coincidiendo con el inicio de la jornada electoral, la violencia terrorista se intensificó.

El ministerio del Interior iraquí anunció que 36 personas murieron y más de 100 resultaron heridas en una serie de atentados perpetrados este domingo en diferentes partes de Irak. Según el Ministerio, se registraron 36 víctimas mortales, que incluyeron a 30 civiles y 6 policías, mientras que otras 96 personas, en su mayoría civiles, resultaron heridas en varios atentados.

El ministro del Interior iraquí, Falah Al-Naqib, afirmó ante los periodistas que la violencia que tuvo lugar este domingo en el país es mínima en comparación con las operaciones que han sido evitadas por sus servicios. Hasta el mediodía se registraron ocho atentados suicidas y ataques con morteros contra colegios electorales en Bagdad y otras ciudades iraquíes, que se cobraron la vida a 24 personas, además de otras cinco que murieron en un ataque contra un autobús que llevaba a votantes suníes en el sur de Bagdad.

Por otro lado, el grupo del prófugo jordano Abu Musab al-Zarqaui, la "Organización de la Guerra Santa en Mesopotamia", afirmó por internet que trece de sus militantes cometieron sendos atentados suicidas contra los centros electorales en Iraq. El texto agrega que "trece leones de las brigadas de los mártires han atacado los centros de infidelidad y apostasía (en referencia a los colegios electorales) en varias regiones de Irak".

Además, se atribuyó la autoría del disparo de "al menos treinta cohetes" contra la "zona verde" (el centro de poder en Bagdad) y varios colegios electorales". Las fuerzas de seguridad informaron de al menos ocho ataques suicidas todos ellos en Bagdad. Zarqaui ya había advertido de que pensaba sabotear los comicios, los primeros de la época post-Sadam Hussein. (Ampliación)
Desde el viernes está en vigor el toque de queda nocturno en la capital, mientras que los marines estadounidenses se desplegaron en las proximidades de la frontera de Irak con Siria para impedir la entrada de terroristas extranjeros que buscan unirse a las filas de Al-Zarqaui, el jefe de Al-Qaeda en Irak.

LE DEDICA SU EDITORIAL Y LA SECCIÓN ÍNTEGRA DE "CARTAS"
La Razón defiende el derecho de las víctimas a no ser insultadas tras los ataques de Belloch
El ex ministro Juan Alberto Belloch publicó el viernes un artículo en La Razón en el que pedía dimisiones en la Asociación de Víctimas del Terrorismo por permitir el "desastre cívico" en que se convirtió la manifestación de hace una semana. Acompañaba su exigencia de descalificaciones y amenazas veladas. Dos días después, el diario que le cedió casi una página dedica su principal editorial a contrarrestar el intento de deslegitimación de la AVT. La sección de "Cartas al director" recoge algunas de las quejas por la columna del socialista.
Libertad Digital 31 Enero 2005

El diario fundado por Luis María Anson titula su editorial "Respeto para las víctimas" y comienza recordando que "si alguien ha dado un ejemplo de entereza, paciencia en el dolor, confianza en la Justicia y respecto por la democracia española han sido las víctimas del terrorismo, los cientos de hombres, mujeres y niños heridos y mutilados directamente por la metralla y las balas de los asesinos; y los miles de padres, esposos, hijos y hermanos que vieron truncada, brutalmente, la vida de sus seres queridos".

Un párrafo que responde a lo sostenido por Belloch sólo dos días antes en este mismo periódico. En entras cosas, apuntaba: "Los dirigentes de la organización convocante —AVT—, si conservaran un mínimo de vergüenza, deberían haber dimitido de sus cargos ante su incompetencia para evitar ese desastre cívico". Según el alcalde de Zaragoza, si no lo hacen podría ser "por haber tenido un cierto grado de cooperación o complicidad en lo ocurrido".

Ejemplo del respeto a la libertad
La réplica del editorial de La Razón es contundente. Vuelve a recordar que, tras años de "vivir su tragedia en silencio", las víctimas "nunca pidieron venganza, nunca justificaron la violencia ni los fáciles atajos en la lucha contra los asesinos. En las víctimas del terror tenemos el mejor ejemplo de respeto a la libertad y a la justicia, entendidas como la base del Estado de Derecho".

Referencias de La Razón a los "atajos" en la lucha contra el terrorismo de tiempos pasados tras la referencias de Belloch, en otro sentido, a la última y más oscura etapa del felipismo: "Lo sufrido en carne propia en el trienio 1993-1996" por parte de "los fascistas organizados y armados desde el sindicato del crimen".

El derecho de las víctimas
El editorial sentencia que "son absolutamente injustas las voces que pretenden adjudicar una etiqueta política partidaria a la Asociación de Víctimas del Terrorismo con el pretexto de unos incidentes menores, aislados y bochornosos". Para Belloch, sin embargo, la manifestación de la AVT "terminó convirtiéndose en un genuino acto fascista de exaltación de la violencia". Por eso planteaba una solución contundente: "Frente a tales dislates debe reaccionarse institucionalmente con todos los instrumentos represivos que tiene el sistema democrático para autoprotegerse de sus enemigos" y apuntaba que "ser víctima del terrorismo da derecho a casi todo salvo a degradarse aunque sea por la terrible vía del sufrimiento. No es así como se llora y se reivindica dignamente a los muertos".

El final del editorial de La Razón es muy diferente: "Los hombres y las mujeres que han visto morir a sus familiares asesinados o han sido heridos por el simple hecho de pensar diferente, ejercer la libertad de expresión o defender las leyes que a todos nos amparan, se han ganado de sobra el derecho a expresar sus opiniones, a exigir que se haga justicia con los asesinos y a reclamar de los poderes públicos que se les tenga en cuenta cuando se trata de negociar con una banda que durante treinta y siete años ha sembrado de dolor a la sociedad española. Tienen, pues, todo el derecho a reclamar los apoyos políticos que consideren pertinentes. Pero, sobre todo, tienen derecho a que no se les insulte".

Los lectores muestran su indignación
El diario, además, dedica toda su sección de "Cartas al director" a recoger los testimonios de aquellos contra la columna del ex ministro socialista. Son ocho cartas que recogen el "más profundo rechazo al nauseabundo artículo" de Belloch, la "tristeza al ver que las víctimas de ETA son vilipendiadas": lectores que esperan "impaciente ver el certificado médico que acredite las lesiones sufridas por Bono, el enfermo imaginario", que reprochan el silencio del PSOE cuando eran las sedes y los dirigentes del PP los agredidos y que muestran la "decepción por los insultos y provocaciones de Belloch".

Hoja de ruta de la inconstitucionalidad
El proyecto secesionista aprobado por el Parlamento vasco el 30 de diciembre
desaparecerá esta semana del escenario jurídico-legislativo con sólo un mes de vida. El motivo: se oculta bajo la apariencia de una reforma estatutaria que no es tal y, en todo caso, abre en canal la Constitución
MADRID ABC 31 Enero 2005

Si no fuera porque el lendakari, Juan José Ibarretxe, ha hecho «casus belli» de su sueño independentista forzando un jaque al entramado constitucional tejido en 1978, su plan podría reducirse al fracasado guión adaptado de una de esas malas películas que, obligadas a basarse en la narración de un buen libro, terminan plasmándose en la pantalla viciadas por el libre albedrío de un guionista que se permite la más nociva de las licencias: interpretar el texto de manera que el original resulte irreconocible.
 
Desde esa perspectiva, cada fotograma del plan secesionista no hace sino desviarse deliberadamente de lo que cada una de las páginas de la Constitución española prevé, con el objetivo de dejar en papel mojado elementos tan esenciales de la Carta Magna como la llamada cláusula constitucional de soberanía, contenida en su artículo 1: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». De ahí en adelante, prácticamente los 69 artículos de que se compone la tragicomedia ideada por Ibarretxe en su «Propuesta de Reforma del Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi» están viciados de inconstitucionalidad. Hasta 104 vulneraciones flagrantes de la Constitución halló en noviembre de 2003 la Abogacía del Estado.

«Siete territorios en dos Estados»
Atenta contra la cláusula de soberanía
El preámbulo del plan Ibarretxe es en sí mismo el frontispicio de un proyecto de obra condenado a no ejecutarse cuando afirma, como primera providencia, que «el pueblo vasco o Euskal Herria es un pueblo con identidad propia en el conjunto de los pueblos de Europa, depositario de un patrimonio histórico, social y cultural singular, que se asienta geográficamente en siete territorios actualmente articulados en tres ámbitos jurídico-políticos diferentes ubicados en dos Estados». Se refiere a las tres provincias de la Comunidad del País Vasco, a Navarra y a los «territorios vascos» de Iparralde —Lapurdi, Behe Nafarroa y Zuberoa—, a ambos lados de los Pirineos.

A ello, Ibarretxe añade su «voluntad de formalizar un nuevo pacto político para la convivencia» (con España) basado en el «derecho de autodeterminación de los pueblos». «Este pacto político se materializa en un nuevo modelo de relación con el Estado español, basado en la libre asociación y compatible con las posibilidades de desarrollo de un Estado compuesto, plurinacional y asimétrico». Todas estas previsiones chocan con varios artículos constitucionales, pero de manera expresa con el 2, en virtud del cual la Constitución se fundamenta «en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles». Este artículo reconoce y garantiza «el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones» que integran la nación, pero en ningún caso el «derecho de autodeterminación» que se atribuye Ibarretxe.

«Nación vasca» y doble nacionalidad
Vulnera la «indisoluble unidad» de España
El Título Preliminar establece que los vascos «se constituyen en una comunidad vasca libremente asociada al Estado español en un marco de libre solidaridad con los pueblos que lo componen bajo la denominación de Comunidad de Euskadi o Euskadi» y añade que «podrán agregarse los enclaves de Trebiñu (Treviño) y de Villaverde de Turtziotz (Villaverde de Trucíos) cuando se manifiesten libre y democráticamente a favor de su integración».

Euskadi dispondrá de «símbolos propios de representación de su identidad nacional, tanto en el interior como en el exterior». Además, la «adquisición, conservación y pérdida de la nacionalidad vasca, así como su acreditación» serán reguladas por el Parlamento vasco, siendo «compatible» la doble nacionalidad vasco-española.
Estos preceptos del plan soberanista no sólo atentan contra la «indisoluble unidad» de España, sino también contra el artículo 11 de la Carta Magna, que establece la española como única nacionalidad posible. Además, el artículo 4 de la Carta Magna no prevé que la ikurriña, por ejemplo, pueda ser utilizada en actos oficiales «en el exterior», como pretende el lendakari.

«Convenios» propios con Navarra
Revés al artículo 145 de la Constitución
Otra de las expresiones impregnada de inconstitucionalidad alude a la competencia que se atribuye
Euskadi para «celebrar convenios y acuerdos de cooperación» con Navarra y los territorios de Iparralde, imponiendo al Estado la obligación de respetarlos «en todo caso». Con esta previsión, el plan Ibarretxe da por invalidado abiertamente el artículo 145 de la Constitución, que prescribe el concurso de las Cortes Generales para autorizarlos. Respecto a Iparralde..., no hay ningún territorio ni en España ni en Francia como identidad jurídica propia con ese nombre.

Batasuna, en las urnas
Se instaura una Ley de Partidos propia
«Se atribuye a las instituciones vascas el desarrollo constitucional, en el ámbito de la Comunidad de Euskadi, del ej
ercicio de los derechos y deberes fundamentales que garantizan la representatividad y participación de la ciudadanía en la vida política, económica y social a través de los partidos políticos (...) A estos efectos, por ley del Parlamento vasco se establecerá el régimen de creación, reconocimiento, organización y extinción de partidos políticos, sindicatos y asociaciones empresariales en la Comunidad de Euskadi».

Así reza el artículo 11.2 del nuevo «Estatuto» vasco, que de facto supondría la no aplicación en ese territorio de la vigente Ley de Partidos Políticos, que permitió la ilegalización de Batasuna. Según este artículo, la mayoría del Parlamento vasco, y no los Tribunales, decidirían qué partidos pueden presentarse a las urnas.

Relaciones con el «Estado español»
De Estado a Estado, de tú a tú
El establecimiento de Euskadi en un «régimen de libre asociación»
implicaría una disgregación del «Estado español» que permitiría una relación «desde el respeto y el reconocimiento mutuo» y que atribuiría a «las instituciones de la Comunidad de Euskadi» la «potestad para regular y gestionar la realización de consultas democráticas a la ciudadanía vasca por vía de referéndum». Consulta que serviría, por ejemplo, para determinar cómo deben ser las relaciones «con el Estado español y sus Comunidades autónomas» y en «el ámbito europeo e internacional». En el caso de que los vascos quieran «alterar íntegra o sustancialmente el modelo y régimen de relación política con el Estado español», ambos «se entenderán comprometidos a garantizar un proceso de negociación para establecer las nuevas condiciones».

No a la suspensión de competencias
Golpe al artículo 155 de la Constitución
El plan Ibarretxe apela a una «lealtad institucional recíproca» entre Euskadi y España a través de un «pacto político» en virtud del cual ambos «deberán agotar todos los instrumentos de cooperación y de prevención de conflictos que se establecen en el presente Estatuto, renunciando en todo caso al establecimiento o al ejercicio legal unilateral de medidas coercitivas de cumplimiento obligatorio para la otra parte».

Este artículo, el 14.2, esconde la decisión de los vascos de hacer caso omiso, por ejemplo, de lo previsto en el artículo 155 de la Constitución, que abre la puerta a la suspensión de competencias cedidas a una Comunidad, por ejemplo, en materia de seguridad. Es decir, los vascos se dicen exentos de los efectos de esa previsión constitucional en el caso de que el Estado decidiese promoverla.

Tribunales especiales inexistentes
Maniobra por el control de jueces y fiscales
El plan Ibarretxe prevé la constitución de órganos de gobierno judicial y de Tribunales especiales vascos
, prácticamente como principio y fin de todas las cosas, lo que vulnera no sólo la mayor parte del Título VI de la Constitución —que regula la unidad y la jerarquía del Poder Judicial en España—, sino leyes orgánicas como la del Poder Judicial o del Tribunal Constitucional.

En primer lugar, el plan instaura una inexistente «Sala especial en el Tribunal Constitucional, que se constituirá en el Tribunal de Conflictos Euskadi-Estado».

En segundo lugar, se crea un Consejo Judicial Vasco, paralelo al Consejo General del Poder Judicial, órgano de gobierno de los jueces, al que la Constitución encomienda en exclusiva los nombramientos de jueces, los ascensos, la labor inspectora y la aplicación del régimen disciplinario. Pues bien, el Consejo Judicial Vasco se arrogaría esas competencias, eso sí, «en estrecha colaboración con el CGPJ», vulnerando el artículo 122 de la Constitución. El plan soberanista también atribuye al Tribunal Superior de Justicia de Euskadi la resolución de «los recursos de casación o la última instancia que proceda en todos los órdenes de la jurisdicción», relegando así al Tribunal Supremo a un segundo plano que quedaría como un mero órgano de unificación de doctrina, pero no de revisión, en casación, de las sentencias de órganos inferiores del País Vasco.

También el plan se arroga el control de la Policía Judicial y de los miembros del Ministerio Fiscal, designados por el Consejo Judicial Vasco.

Régimen electoral vasco
«Políticas públicas exclusivas»
Buena parte del articulado del plan Ibarretxe está destinado a describir las «políticas públicas exclusivas de la Comunidad de Euskadi», que la Constitución determina como propias del Estado español. Así, el País Vasco regularía su propio régimen electoral, el estatuto jurídico de los funcionarios, el funcionamiento de las instituciones de autogobierno, las demarcaciones territoriales dentro de la Comunidad, su propio procedimiento administrativo y su propio Derecho Civil.

Selecciones deportivas en el exterior
Euskadi contra España... en un Mundial
Entre las «políticas públicas exclusivas» de Euskadi se incluyen varias del ámbito educativo y cultural que echan por tierra varios preceptos constitucionales relativos al patrimonio histórico o a la docencia y la enseñanza. Al hipotético Estado vasco asociado a España le correspondería, por ejemplo, la expedición y homologación de títulos académicos y profesionales o decidir la «representatividad internacional de la identidad vasca en todas las manifestaciones culturales» de los ámbitos del deporte o de la industria. Quizá, la más significativa de las aspiraciones en este terreno es el «derecho» de Euskadi «a disponer, en el ámbito deportivo, de sus propias selecciones nacionales, que podrán participar con carácter oficial en las competiciones internacionales». De prosperar el plan Ibarretxe, la selección vasca de fútbol podría participar en la fase final de un Mundial... siempre y cuando antes consiguiera superar la fase de clasificación.

Control del régimen penitenciario
Fin a la dispersión de etarras y «borrokas»
Con el plan Ibarretxe en vigor, la dirección de la política penitenciaria dejaría de corresponder al Estado porque Euskadi asumiría su propio régimen en la gestión de las «instituciones y establecimientos de protección y tutela de menores», en los que habitualmente se internan los menores condenados por «kale borroka»; y de las «instituciones penitenciarias y de reinserción social», lo que de facto conllevaría en el futuro al punto y final de la política de dispersión de presos etarras en cárceles lejanas al País Vasco.

Exclusividad en política financiera
Control de la industria y de «su» Bolsa
Otras políticas que el Gobierno vasco se arrogaría en exclusiva son las «sectoriales económicas y financieras», con el control sobre las instalaciones de producción de energía, del régimen minero y energético, de la agricultura y la ganadería, la industria, las telecomunicaciones, los Colegios Profesionales, las instituciones de crédito y Cajas de Ahorros, y las «Bolsas de comercio y demás centros de contratación de mercancías y de transporte». De igual modo, asumiría funciones relativas a la gestión de la Seguridad Social, cuya regulación y régimen económico reserva al Estado el artículo 149 de la Constitución. En este punto, buena parte de las 32 previsiones constitucionales contenidas en ese artículo 149 como «competencias exclusivas del Estado» serían sistemáticamente infringidas.

Seguridad: lendakari, mando supremo
Práctica desaparición de la Guardia Civil
La gestión de la política de seguridad establecida en el proyecto secesionista supondría la práctica desaparición de la Guardia Civil de Euskadi ya que muchas de las funciones que ahora asume serían desempeñadas por la Ertzaintza, cuyo «mando supremo» corresponde al lendakari. Así, el Gobierno vasco controlaría todas las «funciones gubernativas y de seguridad», el régimen de la Ertzaintza, la Protección Civil, el salvamento marítimo y las competencias en materia de tráfico. Sólo en las misiones que el Gobierno vasco atribuye como competencia exclusiva al Estado (Defensa, control de explosivos, sistema monetario, régimen aduanero y Marina Mercante) podrían participar las fuerzas y Cuerpos de Seguridad «españoles». Al igual que otros preceptos del plan Ibarretxe, estos relativos a la seguridad atentan sin disimulo contra varios aspectos de la Constitución, entre ellos el 149.29, que concede al Estado en exclusiva la seguridad pública, sin perjuicio de Policías autonómicas.

«Hacienda General de Euskadi»
Hacienda ya no seríamos todos
El Título V del plan Ibarretxe es todo un canto a la independencia económica y financiera de Euskadi, con el establecimiento de un renovado Concierto económico con el Estado español y con el arbitraje de «mecanismos oportunos» que permitan la participación directa de las instituciones vascas en la Unión Europea para «contribuir a la definición de la política económica de ésta». De igual modo, asumiría funciones exclusivas en materia de defensa de la competencia, se crearía un Consejo Económico y Social Vasco, como órgano consultivo, y un Tribunal Vasco de Cuentas Públicas.

También sería significativa la creación de una Hacienda General de Euskadi, que entre otras funciones tendría la de gestionar los ingresos derivados de las transferencias de la Unión Europea, misión que compete al Estado. La autonomía financiera queda recogida en el artículo 60 del plan, en virtud del cual «la Comunidad de Euskadi tendrá autonomía fiscal y financiera para el desarrollo y ejecución de las competencias reconocidas en el presente Estatuto». Un golpe en la línea de flotación del artículo 31 de la Constitución, que bien podría resumirse en aquel famoso lema de que «Hacienda somos todos».

Representación en el exterior
Embajadas y ¿consejero de Exteriores?
La instauración de una política exterior p
ropia es casi la última contribución del plan al mayor desafío planteado hasta ahora contra la Constitución. El Gobierno vasco contaría con la potestad de suscribir acuerdos, convenios y protocolos con otros países, dispondría de embajadas y oficinas diplomáticas propias en el exterior y aspiraría a tener «presencia propia» en organismos internacionales, como Naciones Unidas o la Unesco. Incluso, el plan prescribe que si España firma acuerdos con otros países «que supongan una alteración o restricción de las competencias» del Estatuto vasco, ello «exigirá la autorización previa de las instituciones comunes vascas». Todo ello obligaría, previsiblemente, al Gobierno vasco a nombrar un consejero —¿o ministro propio?—de Asuntos Exteriores.

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