AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 10 Febrero 2005
¿QUEREMOS CONVIVIR
M. MARTÍN FERRAND ABC  10 Febrero 2005

¿PUEDE HACER ALGO EL PP
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 10 Febrero 2005

ETA mantiene su acoso
Lorenzo Contreras Estrella Digital 10 Febrero 2005

EL ADIÓS A LAS ARMAS
Jaime CAMPMANY ABC 10 Febrero 2005

El diálogo según la ETA
EDITORIAL LD 10 Febrero 2005

ETA ENSEÑA SUS CARTAS
Editorial ABC 10 Febrero 2005

POR ALUSIONES
Editorial ABC 10 Febrero 2005

Lenguaje terrorista
Opinión El País 10 Febrero 2005

Sangre para los avances nacionalistas
Isabel Durán LD 10 Febrero 2005

Demostración terrorista
Editorial El Correo 10 Febrero 2005

ELECCIONES SIN AUSENCIA DE VIOLENCIA
LUIS IGNACIO PARADA ABC 10 Febrero 2005

Hoy no toca libertad
Ignacio Villa LD 10 Febrero 2005

INCOMPETENCIA
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 10 Febrero 2005

El renacer de ETA
GEES LD 10 Febrero 2005

EL FALSO MITO DE LA NEGOCIACIÓN
JOSÉ ALCARAZ Presidente de la AVT ABC 10 Febrero 2005

A solas con el terrorismo
José Javaloyes Estrella Digital 10 Febrero 2005

ETA, ante las narices de Zapatero
Pablo Sebastián Estrella Digital 10 Febrero 2005

La mala imagen de España
Jorge Vilches LD 10 Febrero 2005

La financiación catalana de Batasuna
Daniel Sirera LD 10 Febrero 2005

Las afueras
Juan Carlos Girauta LD 10 Febrero 2005

Carta a Zapatero
Cartas al Director ABC 10 Febrero 2005

Las expectativas de una negociación han contribuido a la reorganización etarra
J. M. Z / R. L. V. LR 10 Febrero 2005

Radicales se enfrentan a la Ertzaintza durante tres horas y media en Lekeitio
BILBAO El Correo 10 Febrero 2005

Plurilingüismo en museos estatales
El Correo 10 Febrero 2005

¿Y para cuando los hospitales
Nota del Editor  10 Febrero 2005

¿QUEREMOS CONVIVIR?
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  10 Febrero 2005

ASEGURA una leyenda del mundo del espectáculo, más glorioso siempre para los muertos que generoso con los vivos, que en cierta ocasión, en París, a Pablo Sarasate se le rompió una de las cuerdas del violín mientras interpretaba su famoso Zapateado. El navarro ni siquiera parpadeó, apretó el arco e interpretó hasta su fin la composición sin que nadie en la sala pudiera advertir el incidente. Sea ello cierto o, sencillamente, estela engrandecida por la popularidad del músico, está claro que, en ningún caso, la anécdota se le podría atribuir al actual presidente del Congreso, Manuel Marín, el hombre más y mejor peinado de España y, en lo que se me alcanza, uno de los más relamidos de cuantos, en la Historia, se han sentado, con más o menos rango, en la Carrera de San Jerónimo. No me refiero, por supuesto, al hecho de que Marín no sea violinista; sino a la condición, entre la duda y la calma, que suele acreditar el socialista en los conciertos de voz y mando que tiende a interpretar en el hemiciclo.

Como todo el mundo sabe, incluso en el Gobierno, las distintas fuerzas nacionalistas con representación parlamentaria no decaen en su empecinamiento de que la Cámara autorice y frecuente el uso de los idiomas que, además de castellano, integran el patrimonio lingüístico nacional. No sería ello, contra lo que afirman sus promotores, un motor para el entendimiento entre los españoles. Dotar de servicios de traducción simultánea al Parlamento de una Nación que, sin exclusiones, domina el idioma de Cervantes es, con sus añadidos editoriales, un gran disparate concordante con el vigente y desmedido, o desbordado, Título VIII de la Constitución. Compárese con la renuncia al francés, el alemán y el holandés que, hace más de dos siglos y en beneficio del inglés, protagonizaran para la grandeza de los EE.UU. los promotores del Acta de Virginia.

La aportación de Marín, fina destilación del talante que pregona José Luis Rodríguez Zapatero, es la de autorizar a los diputados el uso de sus respectivos idiomas maternos con la condición de que esas intervenciones sean breves y sean traducidas, a continuación, por el propio interviniente. Es decir, que Marín, en ese afán de componenda imposible que marca la presente legislatura, ha inventado la cita erudita en su idioma original. ¿Podrán también los padres de la Patria citar a Shakespeare, o a Voltaire, en inglés o francés, con el límite de la inmediata traducción española? Lo abracadabrante es que hemos llegado a una situación, lejana de cualquier medida y antitética con cualquier razón, que para hacer algo tan nimio como obvio el presidente del Congreso ha recurrido a entregar a la Junta de Portavoces un informe en el que sustenta su concesión en argumentos constitucionales. Es el síntoma de una guerra sorda, demoledora, que mantienen los separatismos contra el Estado y la muestra de que Marín, más que de violín, es concertista de pandereta y/o zambomba. Y toca de oído.

¿PUEDE HACER ALGO EL PP?
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 10 Febrero 2005

A este cronista le gustaría criticar de vez en cuando a la oposición y ensalzar en alguna ocasión al Gobierno. Aunque sólo fuera para dar la impresión de mayor ecuanimidad. ¡Cómo envidio a esos hábiles artesanos que saben dar una de cal y otra de arena! Así que ayer dediqué toda la mañana a rastrear los periódicos de los últimos días por si encontraba hechos merecedores de elogio para el Gobierno y de crítica para la oposición. Mi desolación fue grande porque resulta difícil concebir una gobernación tan desastrosa y no menos difícil imaginar cómo puede oponerse a ello el partido principal de la oposición. Tememos, por ejemplo, el llamado problema nacional. Yo creo que va a ser resuelto por Zapatero del modo más expeditivo, esto es, haciendo desaparecer el Estado/Nación. La conversación secreta que mantuvo hace un tiempo con Imaz, al margen de la villanía de las formas y de la ruptura de hecho del Pacto Antiterrorista, confirma la explicación que vengo dando a los movimientos de Zapatero, esto es, a su decisión de terminar con el Estado autonómico de acuerdo con los nacionalistas y al precio que sea. A partir de esa liquidación del Estado, el final del terrorismo queda reducido para Zapatero al «problema» de los presos. Me temo que haya sido inútil la lucha de tres décadas de todos los Gobiernos; ETA conseguirá su éxito en la agonía gracias a Zapatero. Los socialistas negocian con ella y con sus socios civiles. Con razón la madre de Pagazaurtundúa le ha dicho a Patxi López que es un traidor por pactar con traidores.

¿Debe criticar este cronista la incapacidad que demuestra el PP al no saber impedir esta marcha hacia el exterminio del Estado/Nación?

Y mientras se nos prepara este final, se humilla a los españoles con esta broma macabra de la utilización de cuatro lenguas en el Parlamento. Cuánto odio en las almas de los nacionalistas, qué complejos históricos y qué indignidad la del PSOE al colaborar con ellos. ¿Tendré que criticar al PP si acepta esta agresión a la cultura, española, a la razón, esta ridiculización de la vida parlamentaria?

Y una vez que los socialistas han dado por amortizada la marca España, ¿qué puede importarles que la emigración a raudales pueda poner en peligro la convivencia? Cada emigrante un voto. Es la tesis Caldera. La política de emigración va a poner a prueba la resistencia de nuestra sociedad en todos los órdenes: en el económico y presupuestario, puesto que difícilmente vamos a poder atender como se debe a tantos beneficiarios de nuestro bienestar social; en el cultural porque va saltar el sistema de costumbres, la convivencia con lo distinto; en el laboral porque no va a haber trabajo suficiente dada la invasión por tierra (pateras terrestres), por mar (las pateras clásicas) y por aire (los aviones desde Canarias).

¿No tiene imaginación suficiente el PP para impedir el plan Caldera?

ES posible que en el ámbito internacional el PP no pueda hacer nada para impedir el desprestigio de España. ¿Cómo evitar que el presidente del PSOE no se deje fascinar por Fidel Castro hasta el punto de comprometer al Gobierno y a la Corona? ¿Cómo solucionar las relaciones con Estados Unidos?

Atormentado por las irregularidades que acompañaron a su elección como presidente, Zapatero pretende utilizar de forma plebiscitaria el referéndum de la Constitución europea. ¿Tendría Rajoy que defender el «no»? Comprendo que el PP no pueda subordinar el europeísmo a sus intereses partidarios frente a Zapatero. No me atrevería a criticar a Rajoy en este punto. Ésta es ya una cuestión personal. Tendremos que hacer los ciudadanos lo que no puede hacer la oposición responsable. Habrá que votar «no» y quizá a partir de ahí podamos imaginar la caída de esta peste que nos amenaza de muerte «nacional».

ETA mantiene su acoso
Lorenzo Contreras Estrella Digital 10 Febrero 2005

No podía desaprovechar la celebración de ARCO en el Campo de las Naciones ni dejar de responder al encausamiento de cuarenta y dos jóvenes etarras por el sumario “Jarrai-Haika-Segi”, tampoco ignorar la proximidad del 11M para ensayar el atentado terrorista de “baja intensidad” que establezca diferencias “humanitarias” entre la masacre islamista y la acción que sólo provoca heridos leves; igualmente “tenía” que crear psicosis horas antes de que los Reyes de España y el presidente de México acudieran a la inaguración de la antes mencionada feria en Ifema. Necesitaba, por supuesto, llamar la atención sobre la “inseguridad” en el Madrid que aspira a ser la sede de los juegos olímpicos del 2012. En definitiva, ETA no podía ni puede, en su lógica criminal, aceptar la interpretación extendida de que se encuentra en un estado de gran postración como organización armada. En consecuencia, el nuevo atentado etarra mantiene el ritmo amenazante con el que la banda intenta dar a entender que en cualquier momento, si sus aspiraciones definitivamente se frustran o se convierten en una ilusoria pretensión ad calendas graecas, pueden producirse palabras mayores. La proximidad de las elecciones autonómicas vascas con Batasuna en situación ilegal es otro factor que puede jugar a la hora de mover decisiones internas de ETA más o menos imprevisibles.

Sería conveniente, en el plano de la prudencia, no dar por derrotada a la banda en los términos concluyentes que se utilizan desde los distintos círculos de opinión, incluidos los de signo oficial. Dígase lo que se quiera, Francia no juega del todo limpio en esta interminable historia de perversos. Habría que preguntarse si los activistas vascos conservan los terrenos de entrenamiento “militar” en Las Landas, al sudoeste de Francia, o si mantienen en funcionamiento, sin interferencia policial, sus cubículos o casas para fabricar en Bayona documentaciones falsas, o si disfrutan de lugares de descanso o reposo para “desaparecer” cuando les conviene, sobre todo en la zona de Hendaya, o si en Anglet les regala el Gobierno francés todavía instalaciones de retiro para prisioneros etarras no extraditables.

Recientemente, el diario Le Figaro publicó un artículo titulado “Una organización decapitada, pero todavia temible”, aunque, para apoyar las reinvindicaciones de Batasuna, amague con posibilidades de tregua. Cree el citado rotativo conservador que ETA mantiene una retaguardia en Francia como base de su organización. Allí se ubicarían refugios residenciales, útiles para reuniones asamblearias e incluso para “talleres” donde se manipulan los coches bomba previamente robados, sin descartar que la rapiña, como ha sido el caso en el atentado de ayer en Madrid, se pueda producir en España e incluso muy cerca de Madrid, por ejemplo en Guadalajara.

A las autoridades españolas les interesa hacer creer con auténtica de fe de carbonero que la colaboración contraterrorista francesa funciona a la perfección, pero esta constatación de eficacia no se posee. ETA, con sus debilidades reales o atribuidas, sigue siendo poco incómoda para Francia detrás de los Pirineos. Entre una ETA debilitada y una España problemática no queda claro cuál es la opción de París.

EL ADIÓS A LAS ARMAS
Por Jaime CAMPMANY ABC 10 Febrero 2005

ES lógico y razonable que el Gobierno y el Partido Socialista intenten negociar con «Eta» el adiós a las armas y el fin del terrorismo. El horizonte de una paz que lleva destruida y ensangrentada más de treinta años es demasiado tentador y demasiado gratificante para que dejen de aspirar a alcanzarlo todos los Gobiernos que en democracia han sido, desde Adolfo Suárez hasta José María Aznar, y ahora Rodríguez Zapatero. El partido político que lo consiga pasará a la Historia como meritorio pacificador y su presidente, como artífice, casi Príncipe de la Paz. Otra cosa es que cada uno lo intente a su modo y manera, o por caminos distintos según las circunstancias. Cada cual tiene su estilo de matar pulgas.

Desde hace algún tiempo se viene rumoreando que, directa o indirectamente, de frente o de costadillo, el Gobierno y el Partido Socialista mantienen contactos, sondeos o conversaciones con políticos batasunos y con representantes de los etarras. Por un lado, a Zapatero se le notan mucho las ganas de conceder lo que haya que conceder para lograr un entendimiento o una tregua rápida, y ahí tenemos su discurso en el Congreso durante la presentación del Plan Ibarreche. Es un discurso lleno de ofrecimientos y promesas («esto no es una derrota», «podemos celebrar el principio de un acuerdo» y otras frases por el estilo), que deja abiertos muchos caminos al trato y al contrato, no sólo con los que recogen las nueces, sino con los que agitan el árbol. Y por otro lado, la banda se halla en el peor momento de su historia, contempla la desesperanza creciente de sus setecientos presos y es natural que esté dispuesta a negociar la tregua o el adiós definitivo a las armas.

El intento del PNV de sacar adelante como sea el Plan Ibarreche supone, en cierto modo, una desconfianza, previa al abandono, en el método violento de conseguir la independencia del País Vasco. Las insolencias ridículas del lendakari y los últimos atentados y petardos de la banda parecen pruebas de su desesperación. Con todo eso quieren decir que unos están dispuestos a violentar la ley nada menos que desde una institución del Estado, y los otros todavía pueden sembrar pólvora, sangre, luto y muerte por toda la geografía española.

Pero harían mal Zapatero, su Gobierno y el Partido Socialista si desconocieran esa situación casi exangüe de la banda etarra, se encandilaran con el éxito de unas negociaciones y entregaran como precio lo que nadie tiene derecho a administrar o a ceder. No se puede pensar en una negociación a la viceversa, en un adiós a las armas etarras a cambio de una rendición del Estado ante las armas vencidas. Harían mal si desaprovecharan los esperanzadores resultados de la política de Aznar con la ilegalización de Batasuna, la vigilancia e intervención de las finanzas de la banda, la cooperación internacional y su fruto en detenciones y desarme de la banda. No parece arriesgado el vaticinio de que una actuación así merecería el rechazo de la práctica totalidad de los españoles. Lo malo es que quienes aplaudirían las concesiones del Estado son los actuales socios políticos de Zapatero.

El diálogo según la ETA
EDITORIAL LD 10 Febrero 2005

Ayer Madrid se despertó con el estallido de un potente coche bomba en el Campo de las Naciones, uno de los principales distritos de negocios de la ciudad y lugar donde se encuentra el más grande de los dos recintos feriales con los que cuenta la capital. La ubicación del coche de la muerte no era accidental. Los terroristas de ETA lo habían aparcado en la rotonda de entrada desde la M-40, la que da acceso a las calles principales de un entramado urbanístico plagado de modernos edificios de oficinas, hoteles y un gran Palacio de Congresos. La carga explosiva instalada en el automóvil tampoco era casual. Treinta kilogramos de cloratita, explosivo de fácil fabricación que ya la ETA había utilizado en sus dos últimos atentados; el de Guecho, que dejó a un policía herido, y el de la localidad alicantina de Denia.

Ayer, además, no era un día cualquiera en el Campo de las Naciones. Estaba programada la inauguración de ARCO, la renombrada feria de arte contemporáneo que cada año se celebra en Madrid. Para la inauguración estaba prevista la asistencia de Su Majestad el Rey don Juan Carlos y del presidente de México, Vicente Fox. El escenario perfecto para la que la banda hablase y mostrase al Gobierno de lo que es capaz si en las negociaciones en curso no se atienden sus demandas. Podría haber sido una auténtica masacre. Miles de madrileños y hombres de negocios de visita en Madrid se desplazan diariamente al Campo de las Naciones. Por el lugar donde estaba estacionado el Renault 19 al que los terroristas habían adosado la bomba, pasan cada día centenares de trabajadores de camino a la estación de metro situada en la puerta principal de la Feria. Pero el verdugo etarra la hizo explotar en el momento exacto en el que nadie pasaba.

Un cálculo certero y preciso para ejercer la presión adecuada y poner sobre la mesa de negociaciones un argumento de peso, un argumento casi irrebatible, un mensaje al Gobierno en forma de coche bomba, en plena hora punta y muy cerca de un lugar donde el Jefe del Estado va a inaugurar una feria. En lenguaje común: ETA está en condiciones de atentar en Madrid a gran escala y no dudará en hacerlo si el tren del diálogo no para en la estación que la banda asesina ha previsto de antemano.

La colaboradora de Libertad Digital, Isabel Durán, minutos después de la explosión repasó en una brillante columna cuál fue la estrategia que siguió la ETA en los meses previos a la aprobación del Estatuto de Guernica. El modelo, un cuarto de siglo después, es el mismo. Mientras se debate el Plan Ibarretxe en Madrid y el lehendakari amenaza con convocar un referéndum ilegal en las Vascongadas, la banda cumple impecablemente con la parte que le toca en todo este asunto. Mientras ellos sigan ahí, el Gobierno habrá de avenirse a escuchar a los nacionalistas moderados y a aceptar sus imposiciones. El Plan Ibarretxe sin ETA no tiene sentido, si la banda criminal desaparece el partido de Juan José Ibarretxe pierde su baza principal para seguir amedrentando al resto de la Nación. El renacer de la banda juega a favor de los nacionalistas, del mismo modo que los rebrotes de violencia callejera a lo largo de los últimos fines de semana están poniendo a punto ese estado de sitio que los nacionalistas necesitan para sacar adelante su delirante plan de libre asociación con España.

El presidente del Gobierno no puede ceder un ápice y, sobre todo, no debe negociar nada, absolutamente nada. Ni con los terroristas ni con los que pretenden hacer trizas nuestra Carta Magna. De lo contrario, el desafío bicéfalo desde las instituciones y desde las zahúrdas de la banda continuará su inevitable crescendo. No hay, sin embargo, motivos para el optimismo. La entrega de Rodríguez Zapatero hacia el nacionalismo parece no tener límites, y se empeña en cuadrar un círculo imposible a través de las oscuras maniobras que el Partido Socialista de Euskadi está llevando a cabo en Vitoria en estos meses previos a las elecciones autonómicas. Patxi López debería tomar nota de lo que le ha recordado la madre de Joseba Pagazaurtudua al apuntar que a su hijo “lo traicionaron los nacionalistas de Ibarretxe” y, ya se sabe, “quien pacta con los traidores es un traidor”.

ETA ENSEÑA SUS CARTAS
Editorial ABC 10 Febrero 2005

HABÍAN pasado casi tres años desde que ETA hiciera estallar el último coche bomba en Madrid, un 1 de mayo, junto al estadio Santiago Bernabéu, horas antes de que Real Madrid y Barcelona disputaran un partido de fútbol. La eficacia policial de estos años impidió a ETA atentar contra la capital de España, frustrando el que podría haber sido un brutal atentado en la estación de Chamartín y el que se pretendía cometer con la furgoneta interceptada en Cuenca, cargada con media tonelada de explosivos. Las explosiones del pasado puente de la Constitución, estratégicamente causadas en gasolineras situadas en las carreteras de salida de Madrid, anunciaban el retorno de ETA a la capital. El coche bomba que ayer hizo estallar en el recinto ferial Juan Carlos I, con treinta kilos de explosivos, es un peldaño más que sube la banda terrorista en su escalada violenta.

LA explosión causó más de cuarenta heridos, registrados en un núcleo fundamental de la actividad empresarial madrileña y emblemático del crecimiento urbano de la ciudad. Tan elevada cifra demuestra que ETA trata aleatoriamente la posibilidad de causar víctimas, más aún después de conocerse que los datos comunicados al diario «Gara» sobre el lugar y la hora de la explosión no eran reales. La onda expansiva y la metralla lanzada eran letales. Ningún herido resultó grave, pero sólo por fortuna, no porque en este caso la voluntad de los etarras fuera evitarlo. El carácter propagandístico del atentado también resulta evidente. La explosión se produjo cerca de la feria de Arte Contemporáneo (ARCO), que, a pesar del atentado, fue finalmente inaugurada por Sus Majestades los Reyes y el presidente de México, Vicente Fox. La decisión de mantener la agenda de Don Juan Carlos ha sido la manera más eficaz de no amplificar el efecto desestabilizador que perseguían los terroristas, siempre pendientes de la reacción social y política que desencadenan sus atentados.

Ante la intensidad de esta nueva ofensiva terrorista, iniciada en agosto del pasado año, la sociedad debe tener la certeza de que las Fuerzas de Seguridad del Estado mantienen el mismo nivel de tensión que ha permitido dañar estructuralmente a ETA. Por eso tiene tanto valor -por sí misma y por su coincidencia con el atentado de Madrid- la operación policial ordenada por el juez Garzón contra un grupo de captación y apoyo a los terroristas. La distribución geográfica de los catorce detenidos -País Vasco, Navarra, Valencia y Cádiz- demuestra que ETA aún conserva una cierta capacidad de regeneración, aunque sea mínima y acotada a los niveles de información y apoyo logístico, y que la geografía de su terrorismo no hace más exenciones que la ya conocida por su tregua territorial a Cataluña. La presión policial debe mantenerse en la misma medida que hasta ahora, porque la continuidad en las labores de información y control sobre los terroristas, dentro y fuera de nuestras fronteras, es el factor esencial, como ha dejado claro el ministro de Interior, para consolidar los progresos de las Fuerzas de Seguridad. ETA siempre está en condiciones de aprovechar cualquier resquicio que detecte, y tan malo como permitir que los terroristas se hagan fuertes es que crean que se han vuelto fuertes. La banda terrorista no debe perder la moral de derrota que le ha impuesto el Estado de Derecho y que algunos de sus más significados presos han reflejado por escrito.

Tras este atentado hay cosas que han de quedar definitivamente claras. La primera es obvia: no hay tregua, ni, por tanto, condiciones para sugerir, invitar o aludir a «escenarios» de paz o, menos aún, negociaciones. Ésta, y no otra, es la ETA que ha dado su apoyo a Ibarretxe para aprobar su plan soberanista en la Cámara vasca. En segundo lugar, el entramado batasuno no debe concurrir a las elecciones autonómicas, se llame como se llame y gesticule desmarques o distancias de ETA. A estas alturas, Batasuna no está ilegalizada sólo por no condenar a la banda terrorista -ayer tampoco lo hizo-, sino principalmente por ser parte de ella. Batasuna no depende de sí misma -nunca lo ha hecho-, sino de ETA, y a lo que haga ETA debe atenderse para saber cuál es el futuro de Arnaldo Otegi y compañía, muchos de los cuales, no hay que olvidarlo, están incursos en un sumario por integración en banda terrorista, tramitado por el juez Garzón; y si en un Estado de Derecho las resoluciones judiciales tienen algún valor, este argumento debería ser definitivo para proscribir cualquier tentación de contacto con la izquierda proetarra.

EN tercer lugar, la opción segura para el Estado y los intereses nacionales sigue siendo el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, el único diálogo político, con luz y taquígrafos, que ha dado resultados verdaderamente positivos para la democracia y la libertad en el País Vasco. En las últimas semanas se ha producido demasiada confusión por un exceso de actuación política y verbal del Gobierno, aprovechado astutamente por el PNV para normalizar aparentemente la anormalidad absoluta de su proyecto soberanista. Conviene recuperar el camino del sentido común y mantener a ETA y Batasuna donde estaban, en el ámbito del crimen y de la ilegalidad, y de tratar al nacionalismo vasco con el rigor político establecido en el preámbulo del Pacto antiterrorista, rigor que se ha perdido sin motivo que lo justifique. Conviene, en definitiva, aclarar las cosas, como ayer hizo el presidente del Gobierno en Polonia, al reiterar que «las bombas sólo conducen a la cárcel». Y cabría añadir que tampoco a una mesa de negociación.

POR ALUSIONES
Editorial ABC 10 Febrero 2005

LA reacción de cualquier Gobierno democrático a una información periodística debe estar presidida siempre por la prudencia y el sentido de la proporcionalidad. En otro caso, cuando la respuesta es desmedida y excede el sentido literal de lo informado, es el propio Gobierno el que atrae hacia sí mismo las interpretaciones y las conjeturas. Ayer ABC informó de que la actual dirección de la banda terrorista se plantea exigir una solución para sus presos y huidos como condición previa a cualquier negociación. En ningún momento se afirmaba que tal negociación se estuviera ejecutando directamente entre el Gobierno y la banda terrorista, pero se dejaba a salvo la posibilidad de que fuera argumento de los contactos reconocidos y notorios entre el PSE y Batasuna. Si el Gobierno o el PSOE se sienten injustamente aludidos por esta información, no será porque en ella se contengan imputaciones o acusaciones. Otra cosa será qué es lo que discurre por su fuero interno. Lo cierto es que la hemeroteca tiene el valor que tiene en estos meses de declaraciones sobre diálogos, oportunidades y esperanzas, términos tan profusamente utilizados por el propio presidente del Gobierno y siempre en relación con el cese de la violencia. Si Rodríguez Zapatero no se refería a algo distinto de lo que ya estaba en marcha, es decir, al diálogo con el PP, a la oportunidad de derrotar policialmente a ETA y a la esperanza de devolver la libertad real a los constitucionalistas del País Vasco, entonces sus palabras eran innecesariamente equívocas. Y si se refería a otros interlocutores y a otro tipo de oportunidades y otras esperanzas, el Gobierno tiene que asumir el coste de haber sembrado de dudas a la opinión pública y de que estas dudas se vuelvan en su contra a la vista de que la realidad es la que es: ETA poniendo bombas, el PNV promoviendo la secesión de hecho y de derecho, y los constitucionalistas, un poco más perplejos.

No debe preocuparse tanto el Gobierno de la «responsabilidad de los medios» que publican informaciones como la de ayer, y sí un poco más de que su tambaleante política no confunda a la sociedad sobre asuntos que estaban bien definidos en la agenda conjunta del PP-PSOE. La hemeroteca es implacable y en ella están, con nombres y apellidos, los que han pedido la legalización de Batasuna (Odón Elorza, entre otros, con reincidencia), los que han reconocido contactos entre Batasuna y el PSE (el dirigente proetarra Permach, al que habrá que creer tanto como el ministro Bono dijo que creía a ETA cuando rechazó su autoría en el 11-M), aquellos socialistas vascos que los han denunciado (Gotzone Mora) y aquellas víctimas que los han calificado preventivamente como una «traición».

Lenguaje terrorista
Opinión El País 10 Febrero 2005

La bomba que ETA hizo estallar ayer en el Recinto Ferial de Madrid, tras un aviso telefónico, no estaba seguramente destinada a matar, aunque pudo haber matado. Así ha ocurrido otras veces, y puede ocurrir siempre que se coloca un coche bomba en la vía pública. Ayer hubo 42 heridos leves, incluidos seis agentes que estaban desplegando el cordón de seguridad. Esa relativa incertidumbre sobre el resultado de los atentados con aviso previo forma parte del mensaje que con ellos suele querer transmitir ETA: esta vez no ha habido víctimas, pero podría haberlas mañana.

El atentado se produce en un contexto de especulaciones sobre supuestos contactos con la banda, bien de la policía francesa, bien del Gobierno español, en términos de "paz por presos". El ministro del Interior lo desmintió ayer. Pero se sabe desde hace décadas que cada vez que se especula, con o sin fundamento, sobre diálogo con ETA, hay atentados. Si se especula, suele ser porque se piensa que la banda está muy débil; pero la posibilidad misma de una negociación tiene efectos euforizantes en los jefes terroristas. Y de momento, ponen una bomba. Para decir que están más fuertes de lo que se piensa, o para transmitir cualquier otro mensaje.

Es cierto que ETA está débil, y que la eficacia policial -14 detenidos ayer, más de 700 presos en las cárceles- es alta. El apoyo a la violencia se ha reducido al mínimo, incluso entre los votantes de Batasuna (7%, según el último Euskobarómetro). En un debate que hubo hace dos años en el periódico Gara surgieron voces que comparaban el aumento de las detenciones con la reducción del número de atentados para concluir que no traía cuenta. Pero existe el peligro de que la mera expectativa de negociación, abandonada antes como irreal, devuelva a ETA un objetivo por el que matar. Ese efecto perverso aconseja extremar la prudencia. Más vale atenerse a los hechos; y los hechos son las bombas de Getxo y de Madrid.

De manera algo críptica, el presidente Zapatero advirtió ayer a los terroristas y "quienes les apoyan" de que "no caben en la sociedad política". Es posible que sea una respuesta a la pretensión de Otegi de abrir cauces para la participación electoral de Batasuna. Sin embargo, no es algo que esté en manos del Gobierno. Sólo el abandono de la violencia por parte de ETA o la condena explícita por parte de Batasuna podría poner en marcha un proceso judicial que llevase a autorizar en algún momento listas de esa formación.Ayer se vio que no se da ninguna de esas condiciones.

Sangre para los avances nacionalistas
Isabel Durán LD 10 Febrero 2005

Nuevo coche bomba, esta vez afortunadamente sin muertos. Otro atentado más, encaminado a imponer las tesis nacionalistas al Estado de Derecho y la democracia española. El método siempre es el mismo. El crimen para conseguir avances. Ahora se llama Plan Ibarretxe, antes, Estatuto de Guernica. Con la diferencia de que hoy el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es el más débil, poco fiable y entreguista de la Historia reciente de España.

Durante la negociación del Estatuto de Autonomía los asesinos de la banda terrorista ETA se dedicaron a secuestrar diputados de la UCD, a lanzar granadas contra el Palacio de La Moncloa, a poner bombas en el aeropuerto de Barajas (cinco muertos) o en las estaciones de Atocha y Chamartín para obligar al Gobierno a claudicar y acceder a las pretensiones de los nacionalistas. El gran beneficiario fue el PNV, que consiguió así imponer sus tesis en Madrid.

Ocho días después de presentar las objeciones al proyecto estatutario, Gabriel Cisneros, uno de los padres de la Constitución y asesor entonces del presidente Suárez, opuesto a las pretensiones de máximos de los peneuvistas, fue abordado por dos etarras que intentaron secuestrarle. Al oponer resistencia le descerrajaron el cargador entero de sus pistolas. Una semana más tarde, 78 personas morían en el incendio del hotel Corona de Aragón, que se encontraba a rebosar de militares, familiares y amigos de los nuevos cadetes de la Academia Militar de Zaragoza. Fue tan brutal la barbarie, que ETA nunca reconoció su autoría. A los tres días, el PNV establecía las exigencias que estaban dispuestos a aceptar en concepto de transferencias mínimas para seguir negociando (creación de la Ertzaintza, Sanidad vasca, Hacienda foral o Educación).

"Ocho parlamentarios hemos conseguido frente a los 342 restantes, lo mismo que cien metralletas frente a un ejército", dijo un Javier Arzalluz pletórico en el mitin del frontón Fadura de Guecho. El Estatuto de Guernica se saldó con otro secuestro –esta vez no fallido– quince días después de su aprobación en las urnas, el del diputado Javier Rupérez. Son sólo unas pinceladas de la historia real y no ficticia escrita con la sangre y la libertad de inocentes por culpa de la causa nacionalista.

Por eso hoy, veintiocho años más tarde, los terroristas siguen haciendo saltar por los aires un coche bomba en vísperas de la inauguración de ARCO por los Reyes, con la mayor repercusión posible. Es su método de negociación con el Gobierno. Lo malo es que esta vez, su interlocutor de La Moncloa es un ignorante y engreído ZP, dispuesto a pactar con una organización asesina a la que ha dado oxígeno cuando se encontraba más acorralada que nunca por una miserable vicelehendakaritza para Patxi López.

Por supuesto, este nuevo atentado tampoco se ha producido en Cataluña, lugar del mapa de España a salvo del zarpazo terrorista gracias a los socios radicales independentistas del presidente Rodríguez Zapatero.

Demostración terrorista
Editorial El Correo 10 Febrero 2005

El coche bomba que ETA hizo explotar ayer en el Campo de las Naciones de Madrid fue un ejemplo más del empeño terrorista por demostrar que su amenaza sigue vigente. El poder destructivo del terror se cebó en una zona que en buena medida representa el espíritu emprendedor y abierto de la capital de España. Las más de cuarenta personas afectadas por la deflagración y los miles de madrileños que se vieron sobresaltados por el estruendo sintieron cómo su cotidiana existencia era violentada por una terrible bomba que les obligaba a recordar episodios realmente luctuosos que han convertido la ciudad en blanco de la ignominia. La querencia de ETA por sembrar el pavor volvió ayer a contrastar con la serenidad mostrada por sus habitantes y por sus visitantes, expresando una vez más con su ejemplo cívico que el terrorismo no tiene nada que hacer contra la sociedad democrática.

El activismo etarra necesita conservar su cohesión interna a base de atentados. Ésa es la única vía que tiene para tratar de ocultar ante sus seguidores la evidencia, cada día más palpable, de que ETA no tiene otra salida que la de anunciar su propia desaparición. Pero la debilidad de ETA resulta tan manifiesta, que ni siquiera los artefactos explosivos con los que intenta mantener en ebullición a los ejecutores del terrorismo y a sus cómplices logran caldear a los sectores sociales que se niegan a condenar la conducta y la trayectoria etarra. El coche bomba de ayer tiene, por tanto, esa doble significación de patentizar por un lado la extrema debilidad de ETA y de recordarnos, por el otro, que ETA no está acabada. Es en momentos así cuando las formaciones democráticas y las instituciones han de entender que no existe fuerza más eficaz en la lucha contra el terrorismo que la unidad de los demócratas, y que tampoco hay aliciente más propicio para los terroristas que la división entre los partidos democráticos.

También es en estas circunstancias cuando se evidencia que ni existen ni conviene explorar atajos para alcanzar la paz, a riesgo de que la buena voluntad democrática suscite la interesada y fanatizada interpretación por parte de los terroristas de estar labrando su particular victoria en medio de la confusión y a expensas de las innegables ganas que tiene la sociedad de acabar con la violencia asesina. Es cierto que la ciudadanía anhela terminar cuanto antes con el problema terrorista, pero su final no se encuentra donde algunos tratan de situarlo, en el pago de un peaje político por la paz, sino justo en el lado contrario, en lograr que ETA y aquéllos que la secundan comprendan, por una vez y para siempre, que cada nuevo atentado cierra un poco más las puertas de la sociedad democrática a quienes, tras décadas de barbarie, continúan proclamando la verdad absoluta de su propósito dictatorial mediante la violencia física y el amedrentamiento de una sociedad ávida de libertad y tranquilidad.

ELECCIONES SIN AUSENCIA DE VIOLENCIA
LUIS IGNACIO PARADA ABC 10 Febrero 2005

EL Gobierno vasco nunca agradecerá bastante a ETA las facilidades que pone a su disposición para que no se den las condiciones de "un escenario de ausencia de violencia y sin exclusiones", condición que se autoimpuso Ibarretxe para convocar un referéndum sobre su plan separatista. El lehendakari sabía que esa exigencia le permitía aplazar a voluntad la convocatoria de la consulta aunque no la remisión de la propuesta aprobada por el Parlamento vasco al Congreso de los Diputados, como exige el Estatuto de Gernika. Hay quien supone que los tres votos batasunos que le permitieron sacar adelante su propuesta de Estatuto Político no le pillaron por sorpresa sino que fueron negociados. Pero es más difícil creer que también pudiera estar apalabrada la aparición de la banda en los momentos adecuados, si es que a estas alturas ETA tiene un mando unificado y una estrategia que no sea la del simple día a día.

Las palabras de condena al terrorismo etarra de los representantes del Gobierno vasco tratan de poner distancia entre los propósitos del hasta ahora llamado nacionalismo democrático y los métodos del siempre mal llamado nacionalismo radical. Pero lo que consiguen, en la inmensa mayoría del pueblo español es extremar el rechazo a un proyecto dinamitador de la convivencia y en la mitad de la sociedad vasca despertar la conciencia colectiva de que ha llegado la hora de cambiar el sentido del voto. Pese a lo que creen los nacionalistas, el coche bomba que estalló ayer en Madrid no aumenta la posibilidad de que PNV y EA cosechen votos suficientes dentro de dos meses para formar una mayoría absoluta en la Cámara vasca ni siquiera con la venal ayuda de izquierda comunista con la que forman Gobierno. Más bien puede ser el catalizador de un "Basta ya" en quienes comprenden que una cosa son los sentimientos y otra las aventuras irracionales, y que no pasa nada si se desanda el camino.

Hoy no toca libertad
Ignacio Villa LD 10 Febrero 2005

Hasta ahora era conocido el guante blanco –cuando no conchabeo– que desde una gran mayoría de los medios de comunicación catalanes se trataba al poder. Pasó en la época de Jordi Pujol y continúa ocurriendo con Pascual Maragall. Desde hace años se vivía, en Cataluña, un pudoroso "entendimiento" demasiado sospechoso entre prensa y poder. Este "entente" es lo que ha sido utilizado por el poder político para acallar críticas, para hacer desaparecer informaciones o para dibujar un ambiente irreal de tranquilidad en los momentos más complicados.

Así se vive en Cataluña desde hacía más de dos décadas hasta que ha llegado el desastre del Carmelo. Con los hundimientos de tierra que ha sufrido este populoso barrio de Barcelona, el actual Gobierno catalán ha demostrado su verdadera forma de hacer política. Con unas formas de verdadera dictadura, ha decidido que los medios de comunicación no puedan entrar en la llamada "zona cero" por una cuestión de seguridad. Dicho de otra forma, en Cataluña antes de informar –desde ahora– hay que pedir permiso al Ejecutivo de Maragall.

Así solventan los problemas los socialistas catalanes y los independentistas republicanos. Lo habían demostrado repetidas veces, pero lo ocurrido ahora confirma que esta gente, que se dice demócrata, es enemiga acérrima de la transparencia y de la libertad. ¿Tenemos un problema?, la solución es fácil: apagón informativo. Han prohibido la entrada de la prensa a la zona conflictiva. Sólo se servirán imágenes y fotografías oficiales. ¿Información libre? Nada de nada.

Pero es que la torpeza no termina aquí. Ahora el Gobierno catalán, en un reconocimiento claro de su error, se ha dedicado este miércoles a organizar una "excursión" por el barrio del Carmelo para maquillar esta tremenda decisión. ¿Se figuran que hubiera pasado sí el Gobierno de Aznar no hubiera dejado cubrir con libertad el desastre del Prestige o los atentados de la estación de Atocha?.
Maragall y Carod ya no tienen más cartas que enseñar. Ya se han descubierto totalmente. Faltaba estas maneras franquistas de control de los medios. Y ya lo hemos visto. ¿Qué nos falta por ver? Nada. Con estos la libertad es una reliquia del pasado.

INCOMPETENCIA
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 10 Febrero 2005

Es una palabra dura, pero no se me ocurre otra para calificar las últimas actuaciones gubernamentales. Confirman la idea de un gobierno que improvisa, que corre mucho para no llegar a ninguna parte y que mete la pata innecesariamente. Quizás porque sólo se trata de aguantar mientras se ocupa el poder económico y mediático, con asaltos a empresas o con el proyecto de ley de Televisión Digital Terrenal.

Malo es que se hunda un túnel del metro y haya que desalojar a todo un barrio, pero inaceptable que se diga que el gobierno municipal y autonómico han actuado bien. Han actuado con absoluta incompetencia, técnica y política. Mirarse el ombligo tiene estas cosas. Y, por favor, que de la comparación con el Prestige nadie saque la conclusión de que hace falta un Alto Comisionado.

La política exterior de este gobierno es entrañable. Mientras Bono hace esfuerzos en Afganistán para recuperar las relaciones con Estados Unidos, Chaves se afana en comprometer al Rey en Cuba. Las cosas deben estar mal allende las fronteras para que Pujol y González hayan considerado oportuno hacer oír su voz crítica. Hay demasiado ideólogo empeñado en que Europa sea rival de Estados Unidos. Mientras, franceses y alemanes sólo quieren ser socios relevantes. Pero nosotros, como en los viejos tiempos: que se queden con su Europa de los mercaderes, que nosotros la queremos social o nada.

La reunión de Zapatero e Imaz ilustra cómo reacciona este gobierno cuando le pillan en un renuncio. Niega la mayor y nos toma por tontos; que si este gobierno no tiene secretos, sino sólo discreción; que si se ha filtrado por oscuros intereses partidistas, del PP por supuesto; que si quieren cargarse una posibilidad de entendimiento en el País Vasco. El presidente del Gobierno tiene toda la legitimidad para reunirse en secreto con quien quiera, y por supuesto con el líder de un partido bicéfalo. Es incluso deseable que lo haga en algunas ocasiones. En contra de lo que opina la vicepresidenta, todo gobierno tiene la obligación de tener secretos. Pero cuando te pillan no se puede matar al mensajero, hay que explicar qué se estaba hablando que era tan privado.

El referéndum europeo va mal. Tan mal que ya sólo preocupa echarle la culpa al otro. El gobierno manda insistentemente dos mensajes. El primero que los populares son desleales. Pero oculta su propia deslealtad al anteponer sus necesidades electorales a las del Estado. Porque si Europa y la reforma territorial son los temas centrales de esta legislatura, que nos explique por qué gobierna con los que han votado en contra del Ejecutivo en ambos casos. Menos pedir coherencia y más aplicarse a vender la idea de Europa. El segundo mensaje es que el Tratado Constitucional Europeo es una constitución de izquierdas. Comprendo el miedo a que sus presuntos socios les roben ese electorado posmoderno y emocionalmente antisistema al que deben los socialistas su imprevisto triunfo el 14-M, pero que no les lleve a perder el sentido común. Las constituciones buenas, las que duran y sirven para ordenar la convivencia, no son de derechas o de izquierdas, son reglas de juego en las que todos pueden gobernar. Como la española de 1978.

Atentado en Madrid
El renacer de ETA
GEES LD 10 Febrero 2005

ETA puede terminar siendo paradójicamente la gran beneficiada de los atentados del 11-M. El cambio de gobierno que propiciaron esos atentados está dando a ETA la oportunidad de escapar al implacable cerco judicial, policial y político que José María Aznar había construido con perseverancia durante sus ocho años de Gobierno.

En los últimos meses ETA no sólo ha reaparecido multiplicando sus acciones, sino que sobre todo ha recuperado la iniciativa estratégica que había perdido. El ofrecimiento de negociación lanzado abiertamente por Zapatero les ha devuelto el protagonismo mediático y político vital para alimentar el terrorismo.

Tras descubrir los encuentros secretos con Imaz, nadie puede asegurar que el Gobierno no esté negociando también secretamente con ETA. Zapatero ni siquiera es capaz de desmentirlo rotundamente. Esa negociación, la mera expectativa de que pueda producirse, ha devuelto un sentido a la lucha armada que los terroristas habían perdido totalmente ante la firmeza inexpugnable de Aznar.

Zapatero ha dado un balón de oxigeno a los terroristas cuando estaban a punto de extinguirse. Pero el presidente está haciendo algo mucho más grave: está socavando la voluntad unívoca de los españoles de derrotar al terror. La lucha contra el terror es en gran medida un problema de liderazgo político. Cuanto más débil es el liderazgo, más vulnerable se vuelve la sociedad. En cada una de sus intervenciones, Zapatero sólo insta al desistimiento, a la claudicación, al apaciguamiento. Su acción política está dividiendo a la sociedad en torno a la única cuestión sobre la que no existían fisuras: la lucha contra el terrorismo.

ETA renace de sus cenizas ante la rabia de las victimas, la indignación de muchos españoles y la vileza de un gobierno que es capaz de situar sus intereses de partido por encima de la seguridad y la libertad de los ciudadanos. A Zapatero podremos perdonarle muchas cosas, nunca que de a ETA la oportunidad de seguir matando.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

EL FALSO MITO DE LA NEGOCIACIÓN
JOSÉ ALCARAZ Presidente de la AVT ABC 10 Febrero 2005

ETA volvió a mostrar su verdadero rostro. Frente a aquellos que desde hace varios meses vienen anunciando, por intereses partidistas, una posible tregua, la banda ha vuelto a poner de manifiesto cuáles son sus credenciales. Y es que los asesinos, como por desgracia ha demostrado la historia, tan sólo entienden de terror y de muerte.

Quienes consideren que el diálogo y la negociación con los terroristas suponen un atajo para llegar a la ansiada paz, se equivocan una vez más. ETA es, desde su nacimiento, y así lo acreditan los diversos intentos de negociación, una organización que funciona con base en el principio de que la fuerza frente al enemigo es la mayor garantía para sus conquistas. Por lo tanto, y en función de ese criterio, los intentos de diálogo o negociación son entendidos como debilidades del adversario, en este caso el Gobierno, lo que les permite seguir alimentando su discurso y la ilusión entre sus militantes actuales, generando una idea de optimismo y de que la victoria es posible.

Para terminar con ETA no hay salidas fáciles, y todo pasa por una unidad leal y sin fisuras entre los grandes partidos nacionales: PSOE y PP. Solamente desde la firmeza, la contundencia y la aplicación sin reservas de las medidas de nuestro ordenamiento jurídico, podremos acabar más pronto que tarde con esta lacra que tanto dolor y sufrimiento ha originado a la sociedad española. Frente a la sinrazón de las armas, la única posición moralmente legítima es la que pretende acabar con el terrorismo con los instrumentos que para ello ofrece el Estado de Derecho, nunca mediante la aceptación de negociaciones o treguas-trampa que sólo conducen a legitimar a los que matan y a perpetuar su existencia.

Tengo claro que la sociedad española no va a permitir que se ceda al chantaje de ETA ni de ninguna otra banda terrorista, y por supuesto, que las víctimas no vamos a consentir que se negocie con la sangre de nuestros familiares y con el sufrimiento de miles de ciudadanos.

A solas con el terrorismo
José Javaloyes Estrella Digital 10 Febrero 2005

Sigue la diplomacia española en el andén, viendo pasar los trenes, y es sin embargo el terrorismo de cercanías el único convoy que se detiene. ¿Dónde irá ahora, después de la apuesta que hizo por Francia, cuando Francia y Estados Unidos se dan el pico en París, con la señora Rice organizando la reconciliación y los esponsales para las dos cumbres —de la OTAN y de la UE— los próximos 21 y 22 de este mes?

La estruendosa soledad internacional, traída por algo más que la gestión moratina, y apenas atemperada por la sola disponibilidad viajera por plazas y apeaderos de segunda clase, es soledad y aislamiento que cursa en paralelo con los desafíos de ETA. El terrorismo autóctono aparece dispuesto a recoger su cosecha, igual que sus colegas islamistas recogieron la suya.

Con el atentado en el Campo de las Naciones queda de manifiesto la doble imprevisión del Gobierno. De una parte, por el impacto simbólico conseguido por los etarras ante la inauguración de ARCO, con el Rey y el presidente mexicano en visita de Estado. Y de otra, por el efecto disuasorio y poco menos que letal que el atentado habrá de tener sobre las aspiraciones olímpicas de Madrid.

La imagen de seguridad de la capital de España queda hecha añicos, como las propias lunas de los edificios próximos al lugar de la explosión. Ha sido un atentado trampa, como el último perpetrado en Getxo, con imprecisión horaria en el aviso, destinada a cazar a los agentes de orden público que acordonaban las respectivas zonas.

Mal asunto para Rodríguez que críticas y denuncias así —de imprevisión y de incompetencia, e incluso de manipulación— se hicieran ya, 11 meses atrás, desde los escaños de la oposición, cuando los atentados islamistas. Por ahí fueron, y en ello todavía están, los cargos y las acusaciones del actual Gobierno contra el anterior. Ahora es sobre éste sobre el que caerán los vidrios rotos, porque los factores y las razones de contexto resultan apabullantes.

No sólo es asunto de advertida incompetencia gubernativa. Tanto como una gestión palpablemente inadecuada de los márgenes de riesgo en curso
—ampliado por las dos circunstancias señaladas—, el suceso terrorista había crecido en factibilidad por el marco específico de la política actual.

Un marco creado con la naturalización parlamentaria del desafío nacionalista y con la establecida presunción de conversaciones gubernamentales con la banda, por la que intercede ahora el sedicente nacionalismo democrático al exigir que se dé participación a Batasuna en las adelantadas elecciones autonómicas.

Si desde los atentados del 11M se estableció la relación entre la política internacional seguida hasta entonces por el anterior Gobierno y la masacre islamista de Atocha, trayéndose así de una cosa la responsabilidad por la otra, habrá de atenerse el Gobierno actual a las consecuencias de sus planteamientos con el independentismo vasco. Es decir, de la política seguida por Rodríguez con los partidos nacionalistas, y muy especialmente con el PNV, cuyo presidente, Imaz, despachó secretamente en la Moncloa.

Podría inferirse, por idéntica regla de tres de legitimación dialéctica del terrorismo, que esa misma política con abertzales ha traído como fruto el atentado en el Campo de las Naciones.

Entendiendo ETA que el 11M se encuentra políticamente amortizado, entendería también que le corresponde ahora su propio turno. El boquete abierto entonces en todos los órdenes de la realidad española —desde las urnas del 14M hasta la remoción de los Estatutos— le permite a ETA adelantarse al proscenio para endosar con su voto el Plan Ibarretxe a través de Batasuna; exigir por medio del PNV un puesto en las elecciones de abril y —como precio para el abandono de las armas— la reconversión penitenciaria de sus presos. Habría de incluir en esta reconversión excarcelaciones, con o sin deportación, y reducción de las penas por la aplicación de beneficios penitenciarios.

La aceptación de tales condiciones sería la “otra retirada de Iraq”. En todo caso, es lo que exige el otro terrorismo, pegado como una bomba lapa a los bajos de la democracia española. ETA ha servido siempre al independentismo vasco, aunque, objetivamente, ha operado como cabeza tractora del tren nacionalista. Ese convoy en el que viajan los apoyos parlamentarios de Rodríguez. jose@javaloyes.net

ETA, ante las narices de Zapatero
Pablo Sebastián Estrella Digital 10 Febrero 2005

La bomba de ETA en el corazón moderno de Madrid, tras la embestida política del Plan Ibarretxe, la débil respuesta del Gobierno de Zapatero, a las pocas horas de que la Comisión Olímpica del 2012 visitara la ciudad y a tan sólo unas semanas del emocionante aniversario de la masacre del 11M, ha puesto patas arriba el peligroso juego político de la ambigüedad, del diálogo, del talante y de las reuniones secretas sepa Dios con quién, si con Imaz o con ETA.

La banda terrorista no está derrotada, como tantas veces se ha dicho por parte de los dirigentes políticos. Ha sufrido graves derrotas y ha sido reiteradas veces descabezada y se han capturado sus principales arsenales, pero de eso a anunciar su liquidación y su disposición al abandono inmediato de las armas, como están diciendo algunos, hay un abismo. Y se equivocan quienes piensan que éstos son los coletazos del terrorismo etarra para forzar la negociación, anunciar la tregua y empezar a pactar la salida de los presos a cambio del abandono definitivo de la violencia.

Puede que en un sector de la banda, y en especial entre los presos, ese horizonte aquí descrito esté en sus objetivos, que coinciden con los del brazo político de Batasuna y su jefe Otegi, que por nada del mundo se quiere quedar fuera de las próximas elecciones vascas, adelantadas por Ibarretxe precisamente para que el PNV se quede con los votos de Batasuna. Pero Otegi, que ya anunció una tregua y tuvo que rectificar ante la llegada del último atentado de Bilbao, no manda en la banda. En la banda mandan los de siempre, los duros.

Y ante todo esto cabe preguntarse cuál es la estrategia de este Gobierno de Zapatero que parece estar negociando con ETA, por una parte, y con el nacionalismo vasco por la otra, a ver si cuadra el círculo de la bondad extrema y de paso lo encaja como anillo al dedo de Pasqual Maragall en la reforma del Estatuto catalán imponiendo a los españoles un proceso soberanista ante el que no habría más remedio que pactar, salvo que se quiera llegar a un enfrentamiento abierto político, de orden público y social.

Que esto lo pretendan los nacionalistas y el converso Maragall al soberanismo se entiende. Pero que esta doctrina y este proyecto lo haya hecho suyo Zapatero por convicción o debilidad, para mantenerse en el poder o víctima de un fatalismo que le impide creer en otro modelo o alternativa, eso es bastante grave. Y es verdad que Felipe González y José María Aznar también han negociado con ETA y puede que en momentos más duros y de más poderío mortífero de la banda, pero nunca lo hicieron cuando a la vez del terrorismo estaba planteado sobre la mesa del Estado el debate de la unidad de España. Y eso es lo que hace más grave y de mayor trascendencia el atentado de ETA en las narices de un Zapatero que está hablando con los terroristas y jugando con los nacionalistas sobre la soberanía nacional.

El comando de ETA que habita en Madrid sabe lo que hace, ha buscado el sitio, el día, la presencia del Rey y del presidente de México en ARCO (lo que prueba un fallo importante de la seguridad del Estado), y el reciente debate de Ibarretxe, donde Zapatero claudicó y anunció un empate, que no existió porque Rajoy y también Rubalcaba derrotaron al lehendakari. Pero ETA también ha querido sentarse en la mesa secreta de negociación de Zapatero e Imaz advirtiendo que ella marca los tiempos y que no está dispuesta a que Batasuna quede excluida de las elecciones vascas, sobre las que se está dibujando un presunto acuerdo entre el PNV y el PSOE con nuevo Estatuto de por medio y altas cotas de soberanía y autogobierno al mismo nivel y al mismo ritmo que el del nuevo Estatuto catalán.

Ésta es la estrategia audaz y débil de Zapatero y puede que los nacionalistas que se la han impuesto estén encantados con ello, pero Zapatero corre el riesgo de olvidarse de España y del PSOE, y a lo mejor se convierte en héroe del diálogo y el talante y del Estado federal o confederal en el País Vasco y Cataluña, pero corre el riesgo de perder España y de que se le abra un frente dentro del PSOE que ponga punto final a este castillo de naipes al que ETA, intentando amedrentar al pueblo de Madrid y sumándose al macabro aniversario del 11M, acaba de hacer tambalearse como un primer aviso que el presidente Zapatero no debería echar en saco roto, porque están pasando ante sus narices demasiadas cosas evidentes para todos los españoles y el presidente da la impresión que ha perdido el olfato y la vista, por más que ponga el acento en el talante y en su buena intención.

Política exterior
La mala imagen de España
Jorge Vilches LD 10 Febrero 2005

Es curioso leer cómo los mismos que alardean de antiamericanismo, o que publican chistes de dudosa gracia sobre Bush, digan que la negativa de Condoleezza Rice a visitar España y al Gobierno Zapatero es un “castigo infantil”. Ojalá; pues significaría que el resto de la política exterior española es un racimo de aciertos. Pero mucho nos tememos que, además de haber cometido gravísimos errores con EEUU, las demás actuaciones de Zapatero no han contribuido, ciertamente, a dar una buena imagen de España.

El gobierno socialista ha conseguido, en apenas nueve meses, que la imagen de nuestro país en el exterior sea la peor que hemos tenido desde la entrada en el Mercado Común, en 1986. La retirada de las tropas de Irak fue precipitada, desacertada y contradictoria con lo que el comisionado español votaba en la ONU. Los aliados de España debieron quedar perplejos, por lo que Zapatero se decidió a deshacer dudas alentándoles, en Túnez, a abandonar a EEUU en Irak. Y culminó la nueva teoría del orden internacional con la etérea “alianza de civilizaciones”, que ha contado con los apoyos firmes de primeras potencias como Mongolia y Angola.

A esto se sumó la acusación de golpista de Moratinos a Aznar para que quedara España como un país cuya filiación a la democracia depende del gobierno de turno. Pero con un sentido particular de democracia, pues, se sustituyó a Bush como amigo extraeuropeo por tiranos de consolidado recorrido, como Castro y Chávez. Y al rey, primer embajador de España, como suele decirse, no se le ha encomendado tareas, digamos, de prestigio. Le mandaron a pedir perdón a Bush, lo que no ha surtido efecto. Después, para dar lustre a España como defensora de los derechos humanos, se envió al rey a ver a Mohamed VI, con insultos del monarca marroquí al ex presidente Aznar de por medio, y se proyectó, y luego desmintió, un viaje a la dictadura cubana.

Hay más. El ministro de Defensa declaró que en la manifestación de la AVT había sido objeto de una agresión que nadie ha visto, filmado ni fotografiado. A las pocas horas, se reunió en secreto con Chávez para hablar de la venta de unos barcos de guerra. Esto, claro, originó un conflicto diplomático con Colombia, y su presidente, Álvaro Uribe, protestó y anuló su visita a Madrid. Es la misma prisa que los socialistas tienen por celebrar el referéndum sobre el tratado constitucional de la UE, para sorpresa del resto de Europa y de un electorado español que votará, si lo hace, a ciegas. Pero para terminar de alarmar a los gobiernos europeos, la política de inmigración española es unilateral y demasiado arriesgada.

Pero en política interior, el gobierno Zapatero se ha empeñado en dar la imagen de un Estado español débil e inestable y, por tanto, no fiable. El ejecutivo socialista tiene como aliados parlamentarios a dos partidos antisistema. Uno de ellos, ERC, es republicano e independentista, y rechaza el tratado constitucional de la UE. Otro, Izquierda Unida, es republicano, filocomunista, y cree en el derecho de autodeterminación de los pueblos, lo que no encaja, para España, ni en lo previsto por la ONU ni en la Unión Europea. Pero además, una parte de IU, Ezker Batua gobierna en el País Vasco con un partido que quiere romper el Estado.

Zapatero y el PSOE han decidido que España está mal hecha, y que la cuasi independencia voluntaria de las partes es la solución, mientras Europa está cada vez más unida entorno a sus Estados. El presidente del Gobierno, además, alienta la discusión del plan Ibarretxe en el Congreso de los Diputados, después de haber hablado durante casi 5 horas con Imaz, presidente del PNV. Y, como en los peores momentos de las peores revoluciones, el que tiene el poder decide deshacer la organización administrativa para decir que el Estado será lo que quieran los ciudadanos, pero sin presentar un proyecto.

La imagen de España, por su política exterior e interior, es la peor desde 1986, y nos deja alejados de la sensatez, la moderación y la modernidad. Si no nos visita Condoleezza Rice, no es por infligirnos un “castigo infantil”, sino por desinterés, y quizá por miedo al recibimiento o por evitar fotos robadas como la que le hicieron a Bush con ZP y Bono. De todos modos, no hay por qué preocuparse, España será, como dijo Zapatero en Brasil, el primer inversor en el mundo… en cariño y amistad.

Opinión
La financiación catalana de Batasuna
Daniel Sirera LD 10 Febrero 2005

El gobierno catalán ha reconocido en una respuesta parlamentaria que financió un acto que se celebró en el Parlamento de Cataluña en el que participó la diputada de Batasuna, Jone Goirizelaia. No es nada descabellado imaginar que parte de estos fondos públicos sirvieron para pagar el viaje y la estancia en Barcelona a la representante de la ilegalizada Batasuna, lo cual equivale a reconocer que el Gobierno de Cataluña ha financiado las actividades de un partido ilegal. Sin duda, Pasqual Maragall ha utilizado recursos públicos para poner al gobierno catalán al servicio de Batasuna y de sus objetivos políticos.

La diputada a la cual pagamos su visita a Barcelona no condenó el atentado de Hipercor, ni el de Vic, ni el de los concejales del PP de Viladecavalls y Santa Coloma, ni el de Ernest Lluch ni el del policía local Miguel Ángel Gervilla. Tampoco ha condenado los asesinatos de tantas y tantas víctimas de ETA en Cataluña y en el resto de España. Por eso su partido ha sido ilegalizado y precisamente por eso, remueve la conciencia de cualquier demócrata que nuestro gobierno financie con 25.000 euros este acto, mientras la asociación de víctimas del terrorismo de Cataluña debe cerrar sus puertas porque no recibe ninguna ayuda de la administración. Este es el drama de Cataluña. Mientras en el País Vasco está muy claro quien está y quién no está con las víctimas, en Cataluña la línea que separa a unos y a otros se difumina hasta ser imperceptible. Es el drama del oasis catalán y es también la constatación de la sumisión de los socialistas catalanes a sus socios de ERC. Hace tiempo que digo que el PSOE ha dejado de existir en Cataluña y hechos como este me confirman que el PSC se sitúa claramente al margen del acuerdo por las libertades y contra el terrorismo.

La imagen de la Generalidad ha sido gravemente perjudicada por la irresponsabilidad del tripartito catalán y, muy especialmente, por la actitud de los socialistas catalanes que no han dudado en contribuir y facilitar a la representante de una organización ilegalizada por el Tribunal Supremo por su conexión con el mundo de ETA, expresarse libremente en el parlamento catalán. Es indigno que el Gobierno de la Generalidad contribuya a difundir las ideas de ETA pero resulta vergonzoso el silencio cómplice del presidente del Gobierno de España en relación con estos hechos. Ahora se comprende el interés que puso el actual gobierno socialista en despenalizar la financiación de partidos o grupos ilegalizados. Tampoco es difícil imaginar las razones por las cuales el Fiscal General del Estado miró hacia otro lado cuando el PP solicitó su intervención expresa para impedir la participación en este acto de Batasuna. Zapatero ha afirmado, como respuesta al coche bomba que ha estallado en Madrid, que “las bombas sólo conducen a la cárcel”. Eso esperamos. Como esperamos que desde el socialismo catalán no se vuelva a contribuir con los impuestos que pagamos todos a promocionar y difundir las ideas de ETA.

Daniel Sirera es Secretario de Comunicación del Partido Popular de Cataluña

El Carmelo
Las afueras
Juan Carlos Girauta LD 10 Febrero 2005

La opacidad preside la gestión de la crisis del Carmelo por parte de las administraciones públicas. Largas cambiadas, limitaciones al trabajo de los periodistas sin precedentes en democracia, nervios, mensajes contradictorios. ¿Por qué? La razón habría que buscarla más allá de los informes técnicos, de las responsabilidades civiles directas y subsidiarias que pudieran derivarse, más allá del temor a las destituciones y hasta de las eventuales condenas por negligencia.

Lo que se está delatando es la grave interpretación que del desastre han hecho las autoridades; hay que desactivar a toda costa una bomba política, la irrupción en las calles y en los medios de un segmento de población enorme, silente, tan propio como ajeno. Su voz sin intérpretes. Algo que nunca ha sucedido.

Hasta los años cincuenta, El Carmelo acogía las clásicas torres de veraneo de la burguesía barcelonesa, y su crecimiento desde los años sesenta está ligado a la llegada masiva de los que Candel bautizaría como “los otros catalanes”. Juan Marsé inmortalizó ese tiempo y ese barrio en memorables novelas que algunos no le han perdonado, fijando en nuestra memoria literaria la transformación de la Barcelona que desde lo alto de Montjuic o del Tibidabo había atravesado la poesía de Jaime Gil de Biedma: “Más allá de los puentes, // alta, sobre la tierra prometida, // la ciudad cegadora se agrupaba // lo mismo que un cristal innumerable.” (Las afueras)

Hoy los abogados aconsejan no abordar la vía penal a los ciudadanos sin hogar que incomodan a los dos tripartitos, el autonómico y el municipal. Mientras tanto, se prohíbe a los reporteros gráficos tomar imágenes de la zona del desastre. Un “protocolo” impide a los periodistas asistir a las reuniones de los afectados con las administraciones. Ayer, los mossos d’esquadra apartaron los micrófonos que grababan las protestas ciudadanas ante la consellera Tura, que dijo: “me sería muy fácil echarle la culpa a los de antes”. Amenaza a considerar por CiU, pues a la hora de echar culpas la Tura no tiene rival; compitió con Almodóvar en la intoxicación sobre un golpe de estado del PP.

La Generalitat pone asimismo trabas a los medios de comunicación en los hoteles que acogen a los desposeídos, a quienes, en un gesto de asombrosa generosidad, les ha ofrecido diez euros al día por adulto y cinco euros por niño, para su manutención. El túnel de la discordia se está sellando con toneladas de hormigón, y con él la posibilidad de cualquier peritaje fiable. Como si estuviera tratando con idiotas, el alcalde Clos ha afirmado que “se podría iniciar una investigación posterior si fuera necesario”. Posterior a la desaparición de las pruebas.

Son los nervios, la arbitrariedad y la censura propios del pánico. La posibilidad de tener que enfrentarse por primera vez con lo inimaginable: los otros catalanes, iracundos, tomando la calle para hacerse oír. Sin intérpretes.

Carta a Zapatero
Cartas al Director ABC 10 Febrero 2005

Ayer tuve que empezar mi jornada laboral llamando al colegio de mis hijos, de 4 y 5 años, para preguntar si estaban bien, ya que éste se encuentra a 500 metros de donde unos etarras pusieron una bomba. Por si fuera poco, mi marido pasó muy cerca momentos antes de la explosión.

Después de ponerle en antecedentes, quiero que me diga qué van a hacer usted y su Gobierno para que pueda asegurar a mis hijos que el bombazo que retumbó en su clase, y que podría haberles herido, a ellos o a su padre, no va a repetirse. Por favor, evite hablar de talante, negociaciones y pactos con asesinos y aliados porque no nos ayuda nada. Los que aún hoy nos consideramos españoles merecemos poder dormir, trabajar y aprender a leer tranquilos. Ana Armada. Madrid.

Las expectativas de una negociación han contribuido a la reorganización etarra
El coche bomba es un intento de presionar al Gobierno para que acepte las condiciones de la banda
J. M. Z / R. L. V. LR 10 Febrero 2005

Madrid- La reorganización que ha conseguido ETA en los últimos meses se atribuye, entre otras cosas, a que cuenta con objetivos tácticos, como la negociación y la adopción de posibles medidas a favor de sus presos, que convierten su actividad criminal en algo con una finalidad a corto y a medio plazo.

Los «aparatos» criminales de ETA, en especial el «militar» y el «logístico», estaban seriamente dañados gracias a la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado y a que su entramado había sido deslegalizado. De los tres frentes con los que funciona la banda, «militar», «institucional» y de «masas», los dos primeros tenían una escasísima operatividad y, como consecuencia de ello, el tercero carecía de fuerza. Tras los atentados islamistas del 11-M y la llegada al poder de un Gobierno sin mayoría absoluta que, además, había tenido que apoyarse en un partido, ERC, absolutamente partidario de los contactos con ETA, la banda cambió la estrategia que había seguido hasta entonces. Redujo su actividad criminal para evitar que su organización pudiera ser equiparada por la opinión pública al terrorismo de origen árabe y reorientó su «frente negociador» a buscar conversaciones con el Gobierno al que envió varios mensajes.

Reorganización de ETA. Durante el pasado verano, los pistoleros reiniciaron los atentados con bombas de escasa potencia contra intereses turísticos en el norte de España. Poco a poco, coincidiendo con las primeras noticias de posibles contactos entre el Gobierno y el mundo de ETA, la banda ha subido el nivel de las acciones criminales y en las últimas semanas, ha hecho explotar dos coches bomba en Guecho y Madrid.

La reorganización de ETA, aunque todavía escasa, es un hecho: dispone de «comandos» con una cierta experiencia, tiene nuevas vías de aprovisionamiento de explosivos y ha conseguido establecer un nivel de seguridad para su organización que parecía absolutamente vulnerable a las acciones policiales. Pero lo más preocupante, agregan, es que ETA tiene ahora unos objetivos tácticos en cuya consecución basa la actual actividad terrorista: la negociación con el Gobierno y, como consecuencia de ella, la posible obtención de medidas para favorecer a sus presos y la legalización de su brazo político. Los cabecillas de la banda han pasado de una percepción de que se les iba a perseguir hasta la derrota final a la posibilidad, que, según algunas fuentes, ya se ha materializado, de una negociación. En este escenario, la llamada por los pistoleros «lucha armada», de la que forman parte las treguas tácticas, cobra una importancia fundamental dentro de su estrategia. Las fuentes consultadas afirmaron no tener ningún dato de que ETA vaya a anunciar un «alto el fuego» la próxima semana, hacía el día 15. El atentado de ayer y las llamadas de Batasuna al presidente del Gobierno autónomo vasco, Juan José Ibarreche, para que retrase la fecha de las elecciones autonómicas vascas, previstas para el 17 de abril, podrían ser dos indicadores de que las negociaciones, de existir, no están en un buen momento.

Radicales se enfrentan a la Ertzaintza durante tres horas y media en Lekeitio
Los incidentes comenzaron después de que la Policía Nacional detuviese a una joven acusada de pertenecer a ETA El Ayuntamiento de la localidad denuncia que el arresto se produjo «en plena fiesta sin los medios necesarios»
BILBAO El Correo 10 Febrero 2005

La detención por parte del Cuerpo Nacional de Policía de una joven en Lekeitio dentro de la operación contra el 'aparato de captación' de ETA desembocó en la madrugada de ayer en unos graves incidentes que se prolongaron durante cerca de tres horas y media. Antidisturbios de la Ertzaintza y grupos de radicales se enfrentaron por las calles del municipio vizcaíno hasta cerca de las seis de la mañana sin que se produjesen detenciones.

Los altercados comenzaron alrededor de las 02.30 de la mañana. Apenas una hora antes, efectivos de la Policía Nacional habían acudido hasta la localidad costera para arrestar a E.G., dentro del operativo abierto por orden del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Los agentes, además de efectuar la detención, procedieron a registrar la vivienda de la joven.

Nada más conocerse la presencia de los policías, fueron congregándose en la zona varias decenas de personas, una cifra que creció con rapidez ya que numerosos vecinos y visitantes se encontraban en la calle celebrando el Martes de Carnaval. Fuentes policiales confirmaron a este periódico que, ante el gentío que llegaba, los efectivos del CNP llamaron a la Ertzaintza para preguntarles qué fiesta era la que se estaba desarrollando en Lekeitio porque lo desconocían.

Según aseguró el Ayuntamiento, gobernado por el PNV, los agentes se vieron «acorralados» y tuvieron que reclamar «la protección» de la Policía autónoma «para poder salir del municipio».

A partir de ese instante, antidisturbios de la Ertzaintza se enfrentaron a grupos de radicales -muchos de ellos disfrazados-, que cruzaron varios contenedores y vehículos. Asimismo, rompieron los cristales de una sucursal bancaria.

Sin detenciones
Los incidentes obligaron a cerrar la mayoría de los bares del municipio y se prolongaron hasta cerca de las seis de la mañana sin que hubiese heridos ni detenciones. Fuentes policiales señalaron que la Ertzaintza ha abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido y para identificar a los responsables de los actos de violencia callejera.

El Ayuntamiento, a través de una nota, denunció que la detención se produjo «en plena fiesta sin los medios necesarios para que tal detención se efectuara sin riesgo y perjuicio para los ciudadanos». Además, apuntó que los enfrentamientos con la Ertzaintza supusieron «un peligro palpable para la población y una gravedad añadida a las consecuencias que acarrea una detención». En cuanto a la arrestada, el Consistorio exigió que se actúe «de acuerdo a la presunción de inocencia». El grupo municipal de EA calificó de «desproporcionada» la actuación policial.

El delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, expresó su «malestar» por el comunicado del Ayuntamiento y sostuvo que lo que supone un riesgo para la población es «la presencia de una banda terrorista como ETA».

Por su parte, Aralar denunció el comportamiento «autoritario, provocador y amenazante» de la Guardia Civil mientras registraba la vivienda de X.F. en la localidad navarra de Alsasua.

Plurilingüismo en museos estatales
El Correo 10 Febrero 2005

La Comisión de Cultura del Congreso aprobó ayer una iniciativa de ERC que insta al Gobierno a implantar la presencia de todas las lenguas oficiales del Estado en la rotulación y edición de material de los museos de titularidad estatal. Otra proposición pide que todo ciudadano pueda usar su lengua para relacionarse con el Ministerio de Cultura.

¿Y para cuando los hospitales?
Nota del Editor  10 Febrero 2005

La pretensión de que los museos de titularidad estatal implanten todas las lenguas del Estado, es un tremendo disparate: más infiltrados nacionalistas en los museos, comisarios lingüísticos, como en los juzgados.

Es una pena que no podamos pedir que en los hospitales públicos de las autonosuyas con "lengua propia" implanten la rotulación y edición de todo también en idioma español (ahora solo en "lengua propia", a pesar de que sin duda constituye un delito, sólo tiene que imaginarse que sucedería en caso de incendio, con multitud de gente incapaz de entender las indicaciones).

Pero, claro, como la primera industria española es el turismo, tenemos que conseguir matarla poniendo todos los idiomas regionales en los museos en vez del inglés y otros idiomas de importancia turística. Al final, siempre perdurarán los políticos y su burocracia, hasta la revolución.

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