AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 12 Febrero 2005
Zapatero se instala en Perpiñán
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Febrero 2005

CONTACTOS DE SOMBRA
Editorial ABC 12 Febrero 2005

CARTA ABIERTA A UN BELLACO
PIO MOA (Email) 12 Febrero 2005

YO NO CREO EN EL CIS
César Alonso DE LOS RÍOS ABC  12 Febrero 2005

UN MIRÓN EN LA AUDIENCIA
Editorial ABC  12 Febrero 2005

Zapatero debe explicar al Parlamento su reunión con Cardo
Editorial El Mundo 12 Febrero 2005

Frente nacional
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 12 Febrero 2005

Volver a empezar
JOSÉ LUIS DE LA GRANJA/ El Correo 12 Febrero 2005

Las asociaciones de conductores cargan contra Tráfico por las placas autonómicas
R. R. La Razón 12 Febrero 2005

Las tácticas obstruccionistas de la defensa no evitaron el comienzo del juicio contra Haika
Josefa Rodríguez La Razón 12 Febrero 2005

Portero critica la ausencia de Peces Barba en el juicio y el apoyo de Ibarretxe a HAIKA
Libertad Digital  12 Febrero 2005

¿Una Academia de la Lengua Aragonesa
MARIANO GARCÍA Heraldo de Aragón  12 Febrero 2005

Encuentros en la tercera fase
Nota del Editor  12 Febrero 2005

Zapatero se instala en Perpiñán
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Febrero 2005

Como reconoce implícita y explícitamente un editorial de “El Mundo”, al reunirse en secreto con Carod Rovira en la Moncloa para hablar de la política sobre terrorismo y más concretamente sobre el terrorismo de ETA, José Luis Rodríguez Zapatero ha legitimado la criminal alianza que la ETA y ERC sellaron en Perpiñán, cuando acordaron liberar de sus obligaciones asesinas a la banda en territorio catalán a cambio de concentrar sus esfuerzos criminales en el resto de España y de contar con ERC como representante político para rentabilizarlos mejor. Que haya trascendido esta reunión secreta, por no decir clandestina, inmediatamente después del estallido de un coche bomba en Madrid (donde deben estallar los coches bomba, según la ética de Rovireche) subraya el escándalo que supone esta abdicación del Gobierno en la lucha contra ETA, al tiempo que clarifica la escalofriante improvisación, la falta de criterio y la ausencia de vergüenza cívica que inspiran la acción de este Gobierno, presuntamente de España, pero que realmente, parece más bien a las órdenes y en manos de sus peores enemigos.

Como también reconoce “El Mundo”, ERC ha sacado la consecuencia lógica de tanta obsequiosidad secreta: todos los caminos de la negociación están abiertos con la ETA, y sin los separatistas los encargados de transitarlos. De la forma delictuosa que en ellos era habitual, ya el PSOE de González lo intentó con Vera y Belloch, directamente en Argel e indirectamente a través del zascandil Pérez Esquivel, que junto a Paesa y el Capitán Khan constituyen los hitos de la trayectoria política del biministro de Mr. X. Los resultados, ahí están. El único gobierno serio y coherente en la lucha contra ETA, que ha sido el del PP, hizo lo que probablemente tenía que hacer (salvo la presencia de Arriola) tras la famosa tregua-trampa, asumiendo la responsabilidad del contacto y levantando acta de su ineficacia. Todo fue discreto, nada secreto. Y es que ni se puede ni se debe tratar en secreto con una banda terrorista, salvo que el Gobierno, en este caso el de Rodríguez Zapatero, se instale en la ilegalidad y, lo que es peor, en la ilegitimidad.

Ambas cosas las ha hecho, y de forma irreversible, Rodríguez Zapatero. Ambas las ha perpetrado, además, de forma zarrapastrosa y chapucera. Pero eso es lo de menos. Lo grave no es que lo hayan pillado y que ERC haya presumido de la fechoría sino que Zapatero la haya cometido. Por eso es sencillamente intolerable que “El País” le reproche editorialmente un comportamiento diríase que impropio de “un profesional de la política”. Aunque de menor rango que Cebrián, pero, a cambio, con dedicación exclusiva, Zapatero lleva veinte años dedicado profesionalmente a la política. Sabe lo que hace o debe saberlo. Y aunque llevara sólo un par de años su responsabilidad sería la misma, porque él ha jurado o prometido el cargo de Presidente del Gobierno de España y tan alto honor, el mayor que existe de carácter electivo, supone una altísima obligación contraída con todos los ciudadanos, incluidos todos los que no le votan. Es inútil que busquen los esbirros imperiales la fuente de la indiscreción que ha permitido conocer este encuentro secreto, salvo que se acerquen por el Carmelo y encuentren a algún comisario político de la Cheka o a algún periodista de la agencia Tass. Ahí, tal vez. El mefítico ambiente informativo de Cataluña ha producido una intoxicación tan grave y generalizada que quizás sus efectos abarquen ya a todo el territorio nacional.

La diplomacia secreta de ZP con los dos aliados de ETA, Imaz por el PNV del Plan Ibarreche y Carod por la ERC de Perpiñán, supone la ruptura total y absoluta por parte del Gobierno del Pacto Antiterrorista. Y, de paso, instala la capital política de España en Perpiñán, quizás porque no se les ha ocurrido desterrarla más lejos. Estos que vivimos son para los españoles días de infamia y vergüenza. Tampoco han dejado de ser de sangre y es de temer que lo sean más. Antes de morir, dijo Jovellanos: “¡Nación sin cabeza... desdichado de mí!” . Y eso que, pese a su clarividencia, no conocía a Zapatero.

CONTACTOS DE SOMBRA
Editorial ABC 12 Febrero 2005

ACABA de trascender que hace dos semanas el presidente del Gobierno se entrevistó durante cuatro horas con Carod-Rovira para tratar, entre otros, asuntos relacionados con el País Vasco. El temario concreto de la reunión estuvo sujeto ayer a confirmaciones y rectificaciones (que si de ETA, que si del Plan Ibarretxe...) por ambas partes, que sí confirmaron que la reunión tuvo lugar en La Moncloa, el 22 de enero, cuatro días después de que el jefe del Ejecutivo despachara cuestiones similares con el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, en una cita de la que los ciudadanos tampoco fueron informados hasta mucho después.

Pese a haber comprometido su palabra en convertir su primer mandato «en la legislatura de la transparencia», Rodríguez Zapatero parece haberle cogido el gusto a las zonas de sombra y a la opacidad, convirtiendo parte de su función presidencial en una sucesión de citas amparadas en un inconveniente oscurantismo, sobre todo cuando la materia a tratar es un asunto de Estado del que están pendientes todos los españoles. La excusa de que están fuera de agenda oficial es demasiado endeble. Hay demasiado en liza -entre otras cosas un desafío al Estado de Derecho por parte del nacionalismo vasco- como para andar jugando al escondite con la opinión pública. Cierto es que Zapatero tiene derecho a diseñar su estrategia informativa en este tipo de tomas de temperatura que él califica de «discretas» en vez de «secretas», pero habría de meditar sobre las incertidumbres que provocan en una ciudadanía que no acierta a entender por qué el Gobierno elude las explicaciones en tiempo real y se limita a confirmar, fechas más tarde, la existencia de dichos contactos.

Los motivos de zozobra se multiplican si tenemos en cuenta el elenco de interlocutores. Detengámonos en el último: Carod-Rovira. Es demasiado turbador que en el contexto actual el jefe del Ejecutivo se reúna en secreto con el líder independentista (que en enero de 2004 hizo lo propio con la cúpula etarra) para tratar de ETA y que se hurte toda publicidad a la entrevista. Y mucho más que, descubierto el pastel, se discrepe sobre los temas que se trataron. Del mismo modo, resulta inquietante que esa charla tenga lugar bajo los rumores de hipotéticos contactos con la banda, cuando sabido es que el líder de ERC defiende la negociación a toda costa y que su partido viene arrogándose el mérito del final de Terra Lliure. Tantas similitudes sólo se combaten con información exacta y puntual.

Lo peor es que esta modalidad de encuentros en la umbría no se circunscribe a los asuntos internos, pues también el ministro de Defensa encabezó una «misión discreta» en Venezuela. La «legislatura de la transparencia» es, hoy por hoy, una frase hueca a la espera de que Zapatero le dé algún contenido. No puede haber una «agenda B» de encuentros en La Moncloa.

CARTA ABIERTA A UN BELLACO
PIO MOA (Email) 12 Febrero 2005

Señor Ibarreche:
En su reciente discurso ante las Cortes usted terminaba: "Estoy orgulloso del pueblo vasco, de nuestra historia milenaria, de nuestra lengua, el euskera, una de las lenguas más antiguas de Europa, pero estoy aún más orgulloso de nuestros hombres y mujeres, de todos los vascos y vascas que hoy vivimos y trabajamos en Euskadi, como antes decía, hayamos nacido donde hayamos nacido y votemos al partido político que votemos.

Es fundamentalmente a vosotros a quien quiero dirigirme para deciros que el futuro nos pertenece y que lo escribiremos nosotros, pactando con los demás, pero lo escribiremos nosotros de nuestro propio puño y letra".

Para empezar, habla usted con un tono impropio de un demócrata, un tono revelador del desprecio profundo que, bajo sus grotescos halagos, le inspiran los vascos. Usted se siente "orgulloso del pueblo", dice con soberbia de demagogo tercermundista. Un poco de humildad, señor Ibarreche. ¿No debiera ser al revés? ¿No debiera ser el pueblo vasco el que se sintiera orgulloso, si fuera posible, de usted? Usted invierte los papeles hablando como el maestro satisfecho por la aplicación de sus niños.

Creo que los vascos con criterio propio jamás aceptarán verse tratados así, ni podrán estar orgullosos de quien lo pretende. Y menos podrán estar orgullosos de alguien capaz de concentrar tantas mentiras y tonterías en tan pocas líneas.

Menciona usted "nuestra lengua, el euskera". Pero, señor Ibarreche, el vascuence no es la única lengua de los vascos, no es la lengua de la mayoría ni tampoco la de usted mismo. La lengua de usted, su lengua materna, es el castellano, y su vascuence, aprendido a matacaballo, no es fluido ni usted se expresa en él con naturalidad. No es su idioma, o por lo menos no es el idioma en que pueda usted razonar con alguna soltura. Renegar de la lengua materna, sentirse avergonzado de ella, de la cultura de sus padres, tiene mucho de bellaquería, una de esas que ya califican a la persona. Si hubiéramos de hacerle caso, usted mismo no sería vasco, o sería un vasco deficiente, un vasco averiado. No me extrañaría que así se considerase íntimamente y que, por una típica reacción psicológica, quisiera compensar esa sensación de inferioridad exagerando la nota contraria.

Pero eso es asunto particular suyo. La cosa cambia, y revela de nuevo un espíritu despótico, antidemocrático, cuando quiere dar por sentado que todos los vascos, por las buenas o por las malas, deben acompañarle en esa bellaquería, si quieren ser vascos "auténticos".

Cuando trata de definirlos por ese idioma, como hacen usted y su partido. Usted emplea ilegítimamente los resortes del poder para proyectar sobre la sociedad unas ambiciones tiránicas y envenenarla con sus propios sentimientos de insuficiencia. Esto es también profundamente anti vasco, pues equivale a mutilar a las Vascongadas de la mayor y seguramente mejor parte de su cultura, que siempre se ha expresado en castellano. Usted quiere reducir a muy poco la tradición vasca, de modo similar a como los sicarios de la Revolución Cultural destrozaban la cultura china en aras de utopías "populares". ¿Ve usted como bajo sus beatos elogios a unos vascos ideales y futuros se descubre fácilmente el desprecio y la aversión a los vascos reales e históricos?

Aunque ustedes suelen etiquetar de nacionalistas españoles a quienes les llevan la contraria, fíjese usted, señor Ibarreche, que a mí, como "nacionalista español", no me molesta la existencia del vascuence, o que en él se escriba más y, sobre todo, mejor. Es también un idioma español, aunque no el español común en que nos entendemos todos.

A ningún "nacionalista español" se nos ocurre pretender que el castellano defina en exclusiva a los vascos, pese a ser la lengua materna de la gran mayoría de ellos, pese a haberse expresado en este idioma, repito, casi toda la cultura vasca, sin excluir la misma literatura, si así queremos llamarla, del PNV. Y el vascuence tiene rango de idioma cooficial en las Vascongadas porque así lo estipulan las leyes autonómicas, derivadas de una Constitución democrática que ustedes quieren destruir.

A propósito, fue Sabino Arana, fundador de su partido, y a quien ustedes suelen o solían llamar "Maestro", con mayúscula, y de quien quizá ha heredado usted sus ínfulas, fue él quien, aparte de escribir casi toda su obra en castellano, exponía una verdad pretendiendo ocultarla: "Aun en aquella fecha en que estas provincias vascas eran estados independientes, su lengua oficial era la española. Ni entonces los vascos amaban su independencia". Se refiere a la Edad Media. ¿Cómo iban a amar una independencia que sólo existía en la mente perturbada de Arana? Los vascos se habían integrado voluntariamente en Navarra, y después en Castilla, ambos reinos españoles, y en castellano redactaron sus fueros, no un "fuero vasco", sino uno para cada provincia. ¿Qué país independiente negocia sus propias leyes con una autoridad extranjera y en el idioma extranjero?

Lo que prueba este hecho, como tantos otros, es que ya en aquellos lejanos tiempos medievales los vascos no veían como extranjeros a los españoles ni a la lengua mayoritaria de ellos. He aquí la historia real. Y los vascos reales, que se han sentido españoles durante siglos, prácticamente desde que existe España, no podrían estar orgullosos de quien, como usted, falsifica sus hechos y sentimientos con tal descaro. Precisamente por haber sido así la historia y sentimientos de los vascos, toda la doctrina, todo el empeño, toda la injuriosa prédica nacionalista queda sintetizada en las frecuentes lamentaciones de Arana, el "Maestro" de usted, señor Ibarreche, cuando clamaba furioso: "Ni parece que haya maketos y bizkaitarras, sino que todos somos hermanos", o bien: "El euskeriano y el maketo, ¿forman dos bandos contrarios? ¡Ca! Amigos son, se aman como hermanos, sin que haya quien pueda explicar esta unión de dos caracteres tan opuestos, de dos razas tan antagónicas".

A crear ese antagonismo, a destruir la fraternidad entre "euskerianos y maketos" dedicó su vida aquel orate y han dedicado sus mayores esfuerzos sus seguidores, con tenacidad digna de mejor causa. Esa triste historia de fomento del odio es la única de la que gente como usted puede sentirse orgullosa. Hoy Arana y sus seguidores, usted mismo, han alcanzado bastante éxito. Han convencido a muchos vascos -- insuficientes para su designio, pero demasiados para la tranquilidad y la libertad de España-- de constituir "una nación tan distinta de la española como de la china o de la zulú", una "raza singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española, ni con la francesa, que son sus vecinas, ni con raza alguna del mundo".

Porque esto hay en el fondo de todas sus prédicas. Han fomentado sin tregua el agravio, la aversión, el sentimiento de una pretendida superioridad, y para ello han convertido ilegítimamente la enseñanza y los medios oficiales de masas en aparato de propaganda de su partido, costeado por todos los ciudadanos, a quienes estafan ustedes. Su desprecio por los vascos reales, por la historia vasca real, se descubre igualmente, señor Ibarreche, en su plan de secesión.

Con falsía de pícaro, usted ha declamado ante las Cortes: "La violencia de ETA es dañina, inhumana y, además, hace un daño inmenso, por supuesto, a las personas y a las familias contra las que se cometen atentados, y también a la imagen del pueblo vasco. Y nada ha hecho más daño, nada hace más daño a la imagen de un pueblo pacífico y trabajador como es el vasco que la violencia de ETA". Naturalmente, señor pícaro. Y por eso usted ha sacado adelante su plan en el Parlamento Vasco con el apoyo de la ETA, explicitado por uno se sus asesinos más sanguinarios, hoy prófugo de la Justicia, en carta leída en ese Parlamento cuya dignidad ustedes han pisoteado una vez más.

Por eso ustedes apoyaron en su momento a dicho asesino para la Comisión de Derechos Humanos de su humillado Parlamento. Por eso la policía que usted manipula casi nunca ha perseguido a la ETA, ni a la kale borroka. Por eso ustedes desafían la ley en beneficio del sector político del terrorismo, y mantienen subvenciones, bajo uno u otro disfraz, a la banda asesina y a sus programas de adoctrinamiento.

Y por eso tantas otras cosas más. Entre la violencia etarra y la complacencia o connivencia de usted y su partido con ella, han llevado a la ruina la democracia en esa comunidad autónoma, donde cientos de personas han sido asesinadas, miles tienen que vivir con escolta policial, decenas de miles han debido huir de allí; donde sufren hostigamiento constante, no pocas veces mortal, los partidos no nacionalistas (excepto el comunista, y ya significa algo el dato).

Mientras tanto ustedes afirman que "en Euskadi se vive muy bien". Y se come y se bebe muy bien, todo el mundo lo sabe, pero vivir significa algo más que eso. El PNV y la ETA, se ha dicho con justicia, han arrebatado a la mitad de los vascos su libertad y a la otra mitad su dignidad, sobornándola con eso de la "buena vida" o la "calidad de vida".

Una "buena vida" muy similar a la proporcionada por los nazis mientras imponían su tiranía y su violencia en Alemania. Ese es el bien que han traído los nacionalistas a la sociedad vasca, de la que dice sentirse usted tan orgulloso. Si es verdad lo que usted afirma de la ETA, señor Ibarreche, usted es su primer cómplice político y moral, usted comparte el carácter dañino e inhumano del Terrorismo Nacionalista Vasco, usted es un enemigo del pueblo vasco, como han sido enemigos de sus pueblos tantos tiranos que no paraban de adularlos impúdicamente.

Termina usted con una majadería muy propia: "El futuro nos pertenece y lo escribiremos…". El futuro no pertenece a nadie, ni nadie puede escribirlo. Simplemente usted, con el apoyo terrorista, intenta llevar a su término el plan de Arana de romper definitivamente la fraternidad de los vascos y los demás españoles. Y, con arrogancia de chiflado afirma que tendrá éxito en ello, adobando esa agresión a la libertad y la estabilidad común con fraseología hipócrita de "diálogo, mano tendida, amistad". Qué locura. Bellacos como usted han causado las desgracias en que tan pródiga ha sido la historia del siglo XX, en España y en Europa.

YO NO CREO EN EL CIS
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC  12 Febrero 2005

ES claro que los sociólogos del CIS y yo vivimos en países diferentes. Su encuesta me habla de una sociedad que va a votar el día 20 como si se tratara de unas elecciones normales. Mi experiencia, ciertamente limitada e incluso sesgada, me lleva a pensar en una abstención alta y en un alto porcentaje de «noes». Hace unos días el propio López Aguilar me confesaba que le preocupaba la abstención. Según Joaquín Almunia, sería muy peligrosa para la credibilidad de Zapatero una participación que no superara el cuarenta por ciento. ¿Por qué, entonces, el CIS se echa la manta a la cabeza y da estos resultados disparatadamente optimistas para el Gobierno?

Me lo explica Pepe Luis:
-Están preparando el pucherazo electrónico. Para que resulte creíble el día 20 una participación alta tienen que preparar a la sociedad, y ¿qué mejor método que unas encuestas habilidosamente manipuladas? Acuérdate del referéndum de la OTAN. González todavía sigue arrepintiéndose de haberlo convocado. Más de uno piensa que hubo pucherazo. Ten en cuenta que en las elecciones de circunscripción única es relativamente fácil.
-No puedo creerte. No sabes lo que estás diciendo.

-¿Tú crees que habría sido preferible que España hubiera tenido que salir de la OTAN?
-La democracia no es negociable. No hay nada peor que su negación. Además, ahora no nos jugamos lo mismo que en el referéndum de la OTAN.

-Tú no, pero Zapatero sí. Se juega el liderazgo. ¿Te parece poco? Necesita legitimar con este plebiscito la dudosa victoria del 14-M.
-La verdad es que una lectura detenida de la encuesta del CIS te sitúa ante contradicciones insufribles desde el punto de vista de la lógica. Porque si los encuestados son sinceros al decir que no tienen el más mínimo interés por la Constitución europea, ¿por qué habría de haber una participación «normal»?

NO lo dudes. Estamos en un estadio de corrupción de la democracia muy avanzado. El aparato del PSOE ha saltado de las técnicas de persuasión propias de la propaganda clásica a la simple estrategia de la mentira. Es un paso más que requiere un nuevo tipo de cobertura.

-Esto nos retrotrae a los totalitarismos de los años treinta.
-Con una diferencia. Ahora se trata de técnicas indoloras. El nazismo y el comunismo necesitaron a pesar de todo campos de exterminio y gulags. Ahora no. Ahora los viejos izquierdistas que están en las alturas del PSOE han llegado a la convicción de que manipular la voluntad popular es hacer una revolución dulce, una forma incruenta y civil de tomar el poder. Los bolcheviques de hoy hacen la revolución sin sangre al dar apoyos mayoritarios a las decisiones de unas minorías.

-¿...?
-En ese punto las manipulaciones del CIS sirven para que la mayoría de la sociedad acepte unos resultados determinados. Ciertamente hay un crimen virtual pero gracias a él se conquista o se retiene el poder de una forma no traumática.

DEBO darte la razón en un punto que es el siguiente: los socialistas han descubierto que basta con negar la realidad de modo sistemático para que ésta no exista. Es una forma de sustituir lo trágico por lo virtual. Ayer convirtieron el «Prestige» en un crimen del PP, hoy convierten el Carmelo en un hecho de la naturaleza.

-Pueden negar la libertad de expresión en aras de la verdad. Dan carnés de independencia mientras persiguen a los independientes.
-De todos modos, aunque no me creo al CIS, tampoco los creo capaces de dar el día 20 un pucherazo electrónico.
-Pero, ¿es que tú has llegado a creer que un plebiscito es un recurso democrático? Es un problema de dosis. Te has quedado en los años setenta.

UN MIRÓN EN LA AUDIENCIA
Editorial ABC  12 Febrero 2005

LA vista oral contra más de treinta miembros de la organización juvenil de ETA/Batasuna es el primero de una serie de procesos de gran envergadura contra los diversos frentes de la organización terrorista, perfectamente sincronizados bajo la dirección de la cúpula «armada» a través de lo que la Fiscalía y los jueces de la Audiencia Nacional han calificado como «separación táctica» y «complementariedad de recursos». Las acusaciones contra los 33 meritorios de ETA se basan en su integración en la banda terrorista y en la comisión de otros delitos terroristas. No se juzga penalmente a ninguna organización, sino a personas que la integran y contra las que la Fiscalía y el Juzgado instructor hallaron sólidas pruebas para sentar en el banquillo de los acusados. Obviamente, Jarrai-Haika-Segi, sucesivas denominaciones de la banda juvenil de ETA, está presente en la lista europea de organizaciones terroristas, porque, como se puso de manifiesto durante la instrucción, forma parte de ETA, en la misma medida que Batasuna o Gestoras Pro Amnistía.

No es extraño que, al ser el primer juicio contra estos frentes pseudolegales de ETA, el entramado batasuno esté aprovechando la ocasión con fines de propaganda. El jolgorio uniformado de estos jóvenes sicarios del terrorismo tiene el objetivo de trasladar un estado de ánimo del que la izquierda proetarra no anda muy sobrada, especialmente los presos que cumplen pena, a cuyas filas pueden pasar los ufanos acusados de Jarrai si finalmente son condenados. Paralelamente, la estrategia dilatoria de los abogados ha topado con la paciencia del presidente del Tribunal, quien se hallaba asistido por toda la razón jurídica para poner fin a las argucias leguleyas de los letrados, en el bien entendido de que el cumplimiento de las garantías procesales, tal y como deben ser respetadas constitucionalmente, beneficia ante todo a las víctimas, porque evita posteriores nulidades de las actuaciones. Lo que en ningún caso debe consentirse es el escarnio a las víctimas por el histrionismo de los acusados, ni que una Sala de Justicia se convierta en plataforma de propaganda terrorista.

Tratándose de acosar a los tribunales de Justicia, no podía faltar el Gobierno vasco, y, en particular, su consejero de Justicia, Joseba Azkárraga, portavoz habitual en la difamación nacionalista contra el Estado de Derecho, y recientemente anfitrión de un miembro de Jarrai. Afortunadamente, la superioridad moral y jurídica del Estado ha pasado por encima de los intentos del nacionalismo por socavar el crédito de nuestros tribunales. Ocurrirá lo mismo con el envío por el Gobierno de Vitoria de un «observador» al juicio contra los «chicos de la gasolina» (Arzalluz), lo que más parece una parodia de los complejos nacionalistas hacia el imperio de la ley que una decisión adoptada por una administración pública. Por más que en otros ámbitos se predique la normalidad institucional con el PNV y el Gobierno de Ibarretxe, el problema es que Azkárraga se limita a mostrar todo lo que se puede esperar del nacionalismo gobernante en la lucha contra ETA: nada más que zancadillas a la acción judicial contra el terrorismo. Hasta en esto coinciden el Gobierno vasco y la izquierda proetarra, pues si hace dos años fue el Ejecutivo de Ibarretxe el que se querelló contra Garzón por suspender las actividades de Batasuna, ahora son familiares y acusados los que anuncian una querella contra dos de los magistrados que juzgan a los 33 miembros de Jarrai. No se conoce una querella del PNV contra ETA por uno solo de los mil asesinados, pero su historial de insolidaridad activa contra el Estado y las víctimas sería inagotable, tanto en el Congreso, donde no ha apoyado ninguna reforma antiterrorista, como en el exterior, donde no ha tenido rubor en denunciar a España ante el Tribunal de Derecho Humanos. En la Audiencia Nacional se juzga a ETA/Jarrai, sin duda, pero el nacionalismo gobernante, con el «mirón» que ha enviado, se ha retratado con sus verdaderos perfiles.

Zapatero debe explicar al Parlamento su reunión con Cardo
Editorial El Mundo 12 Febrero 2005

Cuando hace unos días trascendía la noticia de que Zapatero había mantenido un encuentro discreto, incluso secreto, con el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, desde estas páginas no presentamos ninguna objeción. Consideramos correcto y «lo más natural del mundo» -para emplear los términos utilizados ayer por una visiblemente incómoda María Teresa Fernández de la Vega- que el presidente del Gobierno se reúna privadamente con personalidades de los ámbitos político, económico o mediático. El encuentro secreto con Carod-Rovira -que trascendía ayer- es sin embargo muy distinto.No porque sea Carod. Lo que lo convierte en excepcional y en motivo para exigir que Zapatero comparezca con urgencia ante el Parlamento para dar explicaciones es el contenido de su conversación.Porque aunque Carod lo haya desmentido todo indica -así lo reconoció la propia vicepresidenta del Gobierno- que hablaron del País Vasco. Más concretamente de ETA, como se encargó de precisar el viceportavoz de ERC, Joan Tardá.

Si así fuera, Zapatero habría cometido una grave irresponsabilidad y un error. Habría legitimado retroactivamente la infame reunión de Perpignan, que es el episodio por el que obligó a un reticente Pasqual Maragall a prescindir del líder de Esquerra Republicana como conseller en cap. Ello no sólo debilitaría su posición de cara a exigir a sus socios un comportamiento leal respecto a la política antiterrorista, sino que serviría de poderoso y peligroso aliciente para que tanto el propio Carod como otros autoproclamados intermediarios establezcan nuevos contactos con ETA. Y como prueba de ello están las palabras desafiantes de ayer de Tardá en el sentido de que Carod ya advirtió de que «si hace falta tener más conversaciones con ETA, las tendríamos», porque «estamos ante un conflicto político que hay que resolver políticamente».

Al mantenerles como socios políticos y recabar la ayuda de quienes interpretan el problema y la solución al terrorismo de esta manera -que además de fundamentalmente errónea es ofensiva para las víctimas-, Zapatero no hace más que alimentar las sospechas de que puede estar negociando de espaldas a la sociedad una salida para ETA. Máxime cuando tras su encuentro secreto con Carod -que tuvo lugar el 22 de enero- se ha mostrado optimista acerca de las posibilidades de acabar con el terrorismo, y ha ofrecido a los nacionalistas un «acuerdo histórico y definitivo» como vía intermedia entre la Constitución y la independencia que plantea el plan Ibarretxe, suscribe ETA, y secunda Esquerra desde y para Cataluña.

Pero lo que añade todavía más escarnio al temario de la reunión de Zapatero y Carod es el dato -que algunos prefieren obviar- de que sigue vigente la tregua que ETA decretó para Cataluña significativamente pocos días después de su cita con el entonces conseller en cap en Perpignan. En cambio, la banda terrorista no ha dejado de atentar en el resto de España. Desde entonces ha perpetrado casi 40 ataques, que han causado decenas de heridos, los últimos hace tan sólo dos días en Madrid.

Con ETA no hay nada que negociar hasta que no anuncie una tregua y dé muestras concretas de su disposición a abandonar las armas.Al convertir su talante en un fin en sí mismo, recurriendo a personas tan poco fiables como Carod en busca de información o incluso como interlocutor, Zapatero corre un riesgo muy serio: el de reanimar a ETA en lugar de acabar definitivamente con ella.

Frente nacional
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 12 Febrero 2005

EL GOBIERNO vasco presidido por el lunático que ustedes saben, considera necesario enviar observadores al juicio que contra los aspirantes a entrar en ETA -algunos ya han alcanzado su objetivo- se celebra estos días en la Audiencia Nacional. El mismo Gobierno vasco, presidido por el mismo lunático, ha denegado ayudas económicas a varias organizaciones vascas que trabajan con las víctimas del terrorismo nacionalista vasco; colectivos formados por personas que han perdido a familiares como consecuencia de los atentados terroristas perpetrados por la misma organización en la que aspiran a entrar los juzgados a los que protege el ejecutivo autonómico.

El Gobierno vasco está formado por el PNV, EA e y Ezker Batua, un ectoplasma de Izquierda Unida pasado por la turmix del abertzalismo, aderezado con cuarto y mitad de pesebre y unas gotas de sacristía.

No parece exagerado concluir que el Gobierno vasco -pagado con los impuestos de todos los españoles, por cierto-, no es que sea neutral entre víctimas y verdugos -lo que ya sería un atropello moral-, es que está claramente del lado de los que matan o se preparan para hacerlo, lo cual no tiene ni medio pase. Está más cerca de los verdugos porque las víctimas, sencillamente, le producen sarpullidos, como tuvimos ocasión de comprobar, hace ahora dos años, cuando fue asesinado el militante socialista y miembro de ¡Basta ya! Joseba Pagazaurtundua y los portavoces del PNV salieron calificando de ultras a quienes protestamos por su asesinato; como pudimos comprobar, otra vez, hace un año, con el PNV y EA votando en contra del reconocimiento de esta víctima del terrorismo, que además, era miembro de la Policía Municipal de Andoain. Hay ejemplos a cientos, algunos en este mes de febrero aciago para los socialistas (Múgica, Pagaza, Tomás y Valiente, Buesa, Casas, Torrano... fueron asesinados en febrero), en los que el PNV y EA han demostrado su desapego humano y político respecto de las víctimas del terrorismo. Una doble indiferencia con la que se quiere evitar llegar a la conclusión política de que el único conflicto que existe en Euskadi es entre vascos: vascos que asesinan y vascos que son asesinados; y que de ese conflicto sangriento y desigual -unos siempre matan, otros siempre mueren-, indefectiblemente saca beneficio el mismo: el PNV.

Está todavía aleteando el miedo en los cristales de Madrid y echamos en falta un mensaje de cariño por parte de quienes mandan observadores para proteger a los becarios de ETA, a los juzgados por hacer prácticas para un día emular a sus mayores e instalar el espanto en el alma de cuanta más gente mejor, sea en Andoain o en Madrid.

Nos hemos pasado toda la democracia haciendo listas de quienes lucharon o no lucharon contra la dictadura, de quienes se metieron en política entonces y quienes no se mojaron ni en la ducha; bien, ya es hora de que quienes siguen ajenos a la realidad caigan en la cuenta de que el PNV, Eusko Alkartasuna y la EB de Madrazo, están más cerca de los que matan que de los que mueren, se aprovechan del clima de miedo paralizante que crean los que matan, para encima vampirizar sus votos, y su actitud no es que sea una bisectriz moral entre el que asesina y el asesinado, es sencillamente la del ser repugnante que prefiere llevarse bien con el verdugo y orillar a la víctima.

Volver a empezar
JOSÉ LUIS DE LA GRANJA/CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UPV/EHU El Correo 12 Febrero 2005

En su reciente discurso en el Congreso de los Diputados y en otros en el Parlamento vasco, el lehendakari Ibarretxe ha incluido algunas referencias históricas para legitimar su plan, considerándolas verdades indiscutibles, como «los Fueros siguen siendo nuestra verdadera constitución» y la ley de 1839 fue «la primera ley de abolición foral». Pero no tiene muy clara la cronología: así, a veces ha dicho que el conflicto vasco dura desde esa ley, mientras que en las Cortes lo ha prolongado hasta «casi 200 años» con las constituciones de 1808 y 1812.

Con ello Ibarretxe no hace otra cosa que repetir los mitos históricos de Sabino Arana, para quien los Fueros eran sinónimo de la independencia de Euskadi hasta el siglo XIX. En su invención de la historia vasca, el fundador del PNV tuvo problemas para datar el final de esa presunta independencia, pues empezó situándolo en la ley de 1876, aludió en alguna ocasión a la Constitución de Cádiz de 1808 y acabó fijándolo en la ley de 1839. Arana hizo de esta cuestión uno de los dogmas principales de su doctrina política, hasta el punto de que el PNV tuvo como meta tradicional desde su manifiesto de 1906 la derogación de dicha ley de 1839. Pero el hecho de que la Constitución española de 1978 la derogase no le sirvió de nada, pues es obvio que eso no suponía la vuelta a la independencia soñada por Arana. En 1923, dos décadas después de su muerte, el nacionalista heterodoxo Eduardo de Landeta escribió que «no debemos proclamar ni enseñar tampoco a nuestros hijos que por la ley del 25 de octubre de 1839 perdiera exclusivamente Euzkadi su originaria libertad, porque eso es falsear la Historia de la Patria y no debemos, ni tenemos derecho a educar a nuestros hijos en el error». Estas palabras de Landeta han sido confirmadas por la historiografía vasca más rigurosa de los tres últimos decenios, pero no parece que Ibarretxe la tenga en cuenta cuando utiliza la historia como argumento político.

Asimismo, en su intervención en el Congreso citó a José Antonio Aguirre como diputado en la II República. Sin duda, Aguirre ha sido el personaje histórico al que más ha recurrido Ibarretxe en el último año pues, con motivo del centenario de su nacimiento, le ha dedicado varios homenajes y dos prólogos de libros. En uno de éstos escribe que «representó la faceta más moderna y democrática del nacionalismo vasco y fue uno de sus líderes más carismáticos. Un político con talla de estadista». Me alegro de que esta valoración positiva coincida casi literalmente con lo que escribí en este mismo periódico ('Aguirre: carisma y pragmatismo', EL CORREO, 6-3-2004).

Sin embargo, su trayectoria política en la República no sirve de aval para la propuesta de Ibarretxe, salvo en 1931, que fue un año perdido en el proceso autonómico vasco. Es bien conocido que nada más llegar la República Aguirre lideró el movimiento de alcaldes vascos que culminó con la aprobación del Estatuto de Estella, el programa electoral de la coalición del PNV y el carlismo, con la cual Aguirre fue diputado en las Cortes Constituyentes. Ese polémico Estatuto, con su famoso Concordato vasco, pretendía una confederación con la República española, siendo en esto un antecedente histórico del plan Ibarretxe. En septiembre de 1931, Aguirre y la mayoría de los alcaldes vasco-navarros se lo entregaron al presidente Alcalá-Zamora. En seguida pereció en las Cortes por su flagrante inconstitucionalidad sin ni siquiera debatirlo. En cambio, el Estatuto de Cataluña, elaborado con consenso interno y pactado con los republicanos españoles, continuó en las Cortes, que lo aprobaron en 1932.

En diciembre de 1931, coincidiendo con la entrada en vigor de la Constitución, el Gobierno de Azaña, a iniciativa del ministro socialista Prieto, aprobó un decreto regulando el procedimiento para tramitar el Estatuto vasco por la senda constitucional. El carlismo se negó a participar en él, mientras que el PNV aceptó volver a empezar el proceso autonómico de la mano de los republicanos y socialistas. Así corrigió pronto su error de Estella de 1931. Si hubiese persistido en él y en su alianza con una fuerza antidemocrática como el carlismo, no habría habido Estatuto ni Gobierno vasco en la Guerra Civil. Gracias a que el PNV de Aguirre e Irujo rectificó su política antirrepublicana de 1931 y gracias a que llegó a un acuerdo con el Frente Popular, pudo lograr en 1936 su objetivo principal, el Estatuto, cuyos padres fueron Prieto y Aguirre, como bien señala Ibarretxe en el prólogo citado. En él pone a Aguirre de ejemplo por su entente con su rival Prieto, sabiendo «tejer a su alrededor complicidades políticas entre diferentes» y buscando soluciones «mediante el diálogo y el acuerdo, con actitudes flexibles y tolerantes».

A tenor de su comportamiento en los años que ha dedicado a elaborar su plan y de su actitud actual, Ibarretxe no ha seguido en absoluto el ejemplo de Aguirre durante casi toda la República, sino más bien ha hecho todo lo contrario. La tozudez y el dogmatismo de Ibarretxe, que quiere negociar en Madrid sin haber llegado antes a un amplio consenso en Euskadi, son la antítesis del pragmatismo y el pactismo de Aguirre, quien presidió en la Guerra Civil un Gobierno de coalición del PNV y el Frente Popular con consejeros nacionalistas, socialistas, republicanos y un comunista. Por eso, Aguirre fue el lehendakari de todos los vascos demócratas, mientras que Ibarretxe es el lehendakari de los nacionalistas y trata de marginar a casi la mitad de la sociedad vasca que vota a los partidos constitucionalistas.

Tras el abrumador rechazo de su plan en el Congreso, incluyendo en él a la mayoría de los diputados vascos, Ibarretxe pretende convertir las próximas elecciones autonómicas en un plebiscito sobre su propuesta. También en esto cabe recordar el precedente de 1931, cuando la coalición del PNV y el carlismo consideró plebiscitado el Estatuto de Estella al ganar las elecciones en Euskadi y Navarra, pero eso no le valió de nada en las Cortes Constituyentes.

Si realmente tuviese en cuenta el ejemplo de Aguirre en la República, Ibarretxe debería retirar su plan y volver a empezar de nuevo el proceso de reforma del Estatuto de Gernika contando con las otras fuerzas políticas vascas (como se está haciendo en Cataluña) y aceptando la puerta abierta por el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero; del mismo modo que Aguirre aceptó la vía abierta a la autonomía vasca por el Gobierno republicano-socialista de Azaña y Prieto en diciembre de 1931.

Pero todo indica que Ibarretxe no lo tendrá en cuenta y, salvo que pierda las elecciones, continuará adelante con su polémico plan, que, como el Estatuto de Estella, divide en dos a la sociedad vasca. En realidad, su referente histórico no es José Antonio Aguirre en la República, ni Manuel Irujo en la República y la Transición, sino Telesforo Monzón, tránsfuga del PNV a Herri Batasuna y valedor del Frente Abertzale por la independencia, que el PNV rechazó en 1977 y apoyó en 1998 con el Pacto de Estella. Fruto de éste fue la elección de Ibarretxe como lehendakari en 1998 con los votos de los parlamentarios de HB, que también le han sido imprescindibles para aprobar su plan en el Parlamento vasco. Por ello, sorprende que no haya homenajeado a Monzón el año pasado en el centenario de su nacimiento.

«Estamos ante una disyuntiva: construir la historia o repetir la historia», ha escrito Ibarretxe en un artículo reciente. Con el Pacto de Estella y con su plan soberanista el PNV está repitiendo la historia, pues está cometiendo su segundo error de Estella, de mayor calibre que el de 1931, porque, en lugar de corregirlo tras el fracaso de dicho Pacto, se empecina en sostenerlo y no enmendarlo. Sus dirigentes más longevos de la generación de Aguirre tuvieron muy en cuenta sus graves errores de 1930-1931 y así no los repitieron en la Transición, aprobando por consenso el Estatuto de Gernika, que ha permitido construir Euskadi como sujeto político por vez primera en la historia. Ahora, fallecidos todos ellos, la nueva generación nacionalista de Ibarretxe quiere hacer tabla rasa del Estatuto de Gernika y se empeña en volver a cometer los errores del PNV hace 75 años. Su ignorancia de la historia le aboca a repetirla. Esperemos que no sea como tragedia sino sólo como farsa.

Las asociaciones de conductores cargan contra Tráfico por las placas autonómicas
Creen que el nuevo proyecto obedece a presiones nacionalistas que «han forzado al Gobierno hasta conseguir que defienda el cambio» Mantienen que supone una «vuelta a la Prehistoria»
Las asociaciones de automovilistas rechazaron ayer el modelo de matrícula que está consensuando Tráfico y que prevé la inclusión obligatoria de uno de los 19 escudos autonómicos, aunque deja a la elección del conductor estampar el que desee. Las asociaciones creen que el posible cambio obedece a «presiones nacionalistas» y no tiene otra justificación. L a DGT anunció ayer un cambió en el examen teórico de conducir para el mes de octubre.
Tráfico propone que las placas lleven una banda azul a la derecha con el escudo
R. R. La Razón 12 Febrero 2005

Madrid- El sector automovilístico se ha manifestado en contra de la posibilidad de que sea obligatorio incluir uno de los 19 distintivos autonómicos en las matrículas, aunque deje a elección del conductor estampar el que se le antoje, tal y como adelantó ayer LA RAZÓN.

Gloria Vinader, de la asesoría jurídica del RACE, mostró ayer en declaraciones a Ep el «profundo desacuerdo» de este club con el proyecto y advirtió que «no hay ningún motivo de seguridad vial que justifique una medida así». «Nuestro actual sistema de matrículas esperó mucho para entrar en vigor y es bueno, así que deberán justificar por qué quieren cambiarlo. La modificación no mejora nada y no hay nadie en el sector del automóvil que esté de acuerdo», añadió la representante del RACE.

A su juicio, la inclusión de un dispositivo de identificación geográfica en las placas de los coches sólo se esconde una razón «de carácter político», una postura que comparte Nuria Alonso, portavoz del Comisariado Europeo del Automóvil (CEA). «Los socios nacionalistas del Gobierno, especialmente los catalanes, le han forzado hasta conseguir que defienda este proyecto. Y con ello, hemos dado un paso atrás, hasta una época “prehistórica” en la matriculación de vehículos».

Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), tachó de «absoluto despropósito» que el supuesto distintivo autonómico sea obligatorio pero se deje a libertad del conductor elegir cuál. En su opinión, tras este proyecto se esconde una razón puramente fiscal y un afán recaudatorio. «La compra de un coche nuevo está gravada con un 16% de IVA y entre un 7 y 12% de impuesto de matriculación, que no existe en todos los países. En España, el impuesto de matriculación es competencia cedida a las autonomías que, de este modo tendrían libertad para poder elevarlo lo que quisieran». Arnaldo recordó que Europa tiende a eliminar los indicativos a medida que se van acabando los respectivos sistemas actuales de matriculación y apuntó que, dado que las matrículas no las fabrica Tráfico, sino empresas particulares, se pregunta de qué manera se va a controlar que el conductor lleva la primera placa o la segunda con uno u otro distintivo autonómico.

CEA, RACE y AEA recordaron, que no se ha ofrecido ninguna razón que explique los beneficios de cambiar el sistema de matrículas para incluir escudos autonómicos. Arnaldo añadió que «el automovilista quiere pasar inadvertido cuando circula y la utilidad de una placa de matrícula es únicamente la de saber quién es el titular cuando se accede al registro».

Las tácticas obstruccionistas de la defensa no evitaron el comienzo del juicio contra Haika
El «observador» enviado por el Gobierno vasco siguió la vista desde el espacio reservado al público
La defensa de los acusados en el primer macrojuicio contra el entramado de ETA fracasó ayer en su intento de aplazar el comienzo de la vista, en la que se juzga a 33 dirigentes de Jarrai-Haika-Segi por integración en ETA o colaboración con la banda terrorista y genocidio. Los abogados plantearon ante el tribunal hasta un total de 16 cuestiones, peticiones y preguntas, para intentar declarar nula parte de la investigación o retrasar el comienzo del juicio. Dos de los acusados y las familias de otros dos han presentado, incluso, una querella contra el presidente del tribunal y el ponente.
Josefa Rodríguez La Razón 12 Febrero 2005

Madrid- Los abogados de la defensa, entre los que se encuentran la parlamentaria de Sozialista Abertzaleak Jone Goiricelaia y el abogado Iñigo Iruin, agotaron todos los recursos posibles para evitar el comienzo del macrojuicio contra las consideradas por el fiscal y la acusación popular «juventudes de ETA».

Utilizaron todos los argumentos, desde la incomodidad del espacio blindado en que se encuentran los acusados que están en prisión, hasta la solicitud de abstención del presidente del tribunal, Félix Alfonso Guevara, y del ponente, Carlos Ollero, contra quienes dos de los acusados y las familias de otros dos han presentado ante el Tribunal Supremo una querella por los delitos de prevaricación e impedir el ejercicio de los derechos cívicos. Los letrados no dudaron en pedir la nulidad de parte de la investigación, alegando que el juez Baltasar Garzón no había resuelto hace años un recurso, o en reclamar que no se permitiera a las cámaras de televisión grabar íntegramente el juicio.
Durante más de dos horas, los abogados de la defensa fueron desgranando todas y cada una de esas cuestiones, a pesar de que, según señaló el presidente del tribunal cuando declaró agotada su paciencia, la ley no prevé que se puedan plantear cuestiones previas en los juicios de sumarios que se han seguido por el procedimiento ordinario, como ocurre en este caso.

Hasta la cuestión número quince, el tribunal escuchó y respondió a los diferentes asuntos suscitados por las defensas. Pero lo que el presidente del tribunal calificó de «benévola interpretación de las normas procesales» concluyó cuando el letrado Endika Zulueta, que formulaba la cuestión número 16 aludió a «la prisa» por juzgar este caso.
El presidente del tribunal decidió entonces, en un tono más que firme, que ya no aceptaba más cuestiones y que daba comienzo la vista oral.

De todos los asuntos planteados, la defensa sólo consiguió que se impidiera grabar a las cámaras de televisión el contenido íntegro de las declaraciones, y que fueran llevadas a la sala las pruebas de convicción, hasta ayer guardadas en el centro policial de Canillas.

El juicio fue seguido desde una de las sillas reservadas al público por el «observador» enviado por el consejero vasco de Justicia, Joseba Azcárraga, ya que ese departamento no llegó a presentar a la Audiencia ninguna petición formal para que se le concediera la condición de observador y pudiera sentarse en estrados.

El enviado, Abel López de Aguileta, director de estudios y régimen jurídico del departamento vasco de Justicia, eludió contestar a las preguntas de la prensa sobre su función, y se remitió, en todo momento a Joseba Azcárraga. Sólo accedió a reconocer que era la primera vez que visitaba la Audiencia Nacional.

Ya por la tarde, dio comienzo el interrogatorio de los acusados. Los seis primeros no quisieron responder al fiscal y al abogado de la AVT y negaron, a preguntas de su defensa, toda relación con ETA. Entre los 33 procesados, que se enfrentan a penas comprendidas entre los 18 y los 22 años de cárcel, no se encuentra el principal acusado, Asier Tapia –para quien el fiscal pedía 111 años de prisión–, que se encuentra huido.

"EL ALTO COMISIONADO DEBERÍA ESTAR PRESENTE"
Portero critica la ausencia de Peces Barba en el juicio y el apoyo de Ibarretxe a HAIKA
El hijo de una de las víctimas de ETA ha expresado en La Mañana de la Cope "la rabia y la indefensión" que sienten las víctimas del terrorismo ante el espectáculo de los "cachorros de ETA" y sus abogados en la Audiencia Nacional. Daniel Portero también ha denunciado "la soledad" a la que les condena tanto el Gobierno vasco, que sí está apoyando a los procesados, como el Alto Comisionado para las víctimas, que tampoco les está acompañando con su presencia en este macrojuicio.
Libertad Digital  12 Febrero 2005

En la Cope, Daniel Portero, uno de los hijos del fiscal jefe de Andalucía asesinado por ETA el pasado 9 de octubre del 2000 en Granada, Luis Portero, ha relatado que las víctimas del terrorismo etarra sienten "algo de soledad porque ves que por parte del Gobierno vasco y la izquierda abertzale ha habido una movilización tremenda, a nivel mediático, jurídico y social, y que hacia las víctimas no se ha visto eso".

Las críticas no sólo han sido para el Gobierno de Ibarretxe, que se apresuró a enviar a un "observador" al juicio contra los integrantes de Jarrai-Haika-Segi por formar parte del entramado de ETA. Portero ha vuelto a cuestionar el papel del Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo. Ni Peces Barba ni ninguna de las veinte personas que el Gobierno de Zapatero le ha designado para su oficina han estado presentes en el arranque del macrojuicio en la Audiencia Nacional. "El ato comisionado debería estar presente en estas vistas, al igual que cuando en junio se celebren las del sumario 18/98 y los cinco restantes que todavía quedan para juzgar a todos los satélites de ETA".

El Gobierno vasco y el voto "abertzale"
Aún así, Daniel Portero carga las tintas contra el Gobierno vasco, que recuerda está a la caza del voto de la izquierda abertzale. "Lo que no es justo, y desde la AVT lanzamos este mensaje, es que el Gobierno vasco lleva a la Audiencia a un observador para ver si se cumplen las garantías procésales de la defensa cuando nunca ha enviado observadores para ver si las garantías de los familiares de las victimas del terrorismo eran garantizas cuando los terroristas se reían de nosotros. Eso nunca ha ocurrido y es muy injusto y está demostrando verdaderamente con quién está el Gobierno vasco".

La actitud del Ejecutivo autonómico de Ibarretxe tiene una explicación. A juicio de Portero, "si mantiene esa actitud de apoyo a Batasuna, a través de ese apoyo en el juicio, era importante por parte del Gobierno vasco dar la imagen de que se estaba atendiendo a la izquierda abertzale porque su objetivo es captar los votos en las próximas elecciones autonómicas".

LENGUA
¿Una Academia de la Lengua Aragonesa?
Los colectivos en defensa de la fabla unen esfuerzos y publican mañana un manifiesto, firmado por numerosos intelectuales y asociaciones, en el que piden el reconocimiento de la unidad de la lengua y el establecimiento de una autoridad lingüística.
MARIANO GARCÍA Heraldo de Aragón  12 Febrero 2005

Restaurar una lengua es mucho más difícil, laborioso y caro que restaurar una catedral. Pero, desde mediados de los años setenta, diversos colectivos están empeñados en "restaurar" el aragonés. Y han logrado avances. Hoy, cerca de 12.000 personas hablan alguna modalidad lingüística aragonesa, y otras 40.000 la conocen y usan esporádicamente.

Para defender el aragonés, las principales organizaciones empeñadas desde siempre en su conservación -Consello d"a Fabla, Ligallo de Fablans, Asoziazión Cultural Nogará- han emprendido la campaña Chuntos por l"Aragonés, en la que recogen adhesiones para un manifiesto en el que se asegura: "la única fórmula válida para intentar evitar la desaparición del aragonés, con todas sus modalidades, es el reconocimiento de la unidad de la lengua, lo cual lleva aparejado el afianzamiento de un modelo culto y referencial, consolidando un proceso que otras lenguas, como el castellano, iniciaron en su día".
Organizando el II Congreso

El manifiesto, que aparecerá publicado mañana en varios periódicos, cuenta ya con la firma de numerosos filólogos, escritores y asociaciones. Reclama un modelo único de aragonés y, aunque no de forma explícita, una autoridad lingüística que sirva para "limpiar, fijar y dar esplendor".

Según Chusé Inazio Nabarro, presidente del Consello, "con el manifiesto se buscan apoyos para organizar el II Congreso para la Normalización del Aragonés. El día 19 mantendremos en Zaragoza la reunión constitutiva de la comisión organizadora del congreso". Se celebrará seguramente en 2006 y se dedicará exclusivamente a crear "una autoridad lingüística que adopte las decisiones oportunas en materia de aragonés, que aporte rigor y sentido común al uso de la lengua". Es decir, una especie de (la denominación no es definitiva) Academia de la Lengua Aragonesa, que nacería en principio por iniciativa privada y no por el impulso de las instituciones. ¿Tiene sentido crearla? ¿Será útil?.

"Muchas comunidades autónomas tienen su propia academia o autoridad lingüística -asegura Chusé Inazio Nabarro-, y, en algunos casos, como ha ocurrido en Galicia, ha nacido por iniciativa privada y luego el Gobierno autónomo ha validado su autoridad. Lo importante es trabajar con seriedad y rigor".

Las iniciativas en torno a la recuperación de un aragonés común empezaron a fraguarse en los años setenta. En 1974 se celebró una reunión histórica, en la que se acordaron las normas básicas que se aprobaron luego en el congreso del 87 en Huesca.

Treinta años de trabajo
En los últimos treinta años se han publicado más de un centenar de obras de ficción escritas en aragonés común y en modalidades, pero también han aparecido, fruto del trabajo de filólogos e investigadores, obras que han venido a jalonar el camino hacia un aragonés normalizado, como la gramática de Francho Nagore o el diccionario de Santiago Bal, primero monolingüe en aragonés. Y, mientras tanto, en numerosas localidades se han organizado cursillos de aragonés (común o en sus variedades), que han forjado una cantera de neohablantes. En el curso 97-98, además, se firmó un convenio que introdujo la enseñanza en las escuelas, pero sólo en Jaca, Biescas, Aínsa y Benasque. Y, para completar el panorama, se llega al 2005 sin haberse aprobado una Ley de Lenguas que regule este ámbito.

Si hoy se habla aragonés, y se escribe en él, se debe en gran parte al esfuerzo y entusiasmo de estos colectivos, a menudo incomprendidos o ignorados. El problema es que el aragonés común sólo ha calado en los neohablantes -jóvenes con conciencia lingüística-, pero apenas se ha dejado notar en los hablantes "puros" o "patrimoniales". Y muchos han visto en en él una apuesta de contenido político (buena parte del nacionalismo aragonés lo respalda).

 Todo el mundo quiere conservar las hablas altoaragonesas.
-con enormes diferencias, como puede verse en el estadillo adjunto-, pero no existe consenso sobre los métodos para conseguirlo. La mayor parte de la comunidad científica considera el aragonés común "una invención" y no ve la necesidad de imponerlo en espacios que ya tienen una modalidad autóctona. "La normalización no va en contra de las variedades dialectales -subraya Francho Nagore-, sino que busca frenar su deterioro a costa del castellano. La única manera de evitar la agonía del aragonés es que seamos conscientes de tener una lengua común de referencia".

Un espacio para la disidencia
De los apoyos que concite en los próximos días el manifiesto dependerá que la iniciativa de la unidad y de la academia llegue o no a buen puerto. Pero también en el seno de los colectivos que defienden el aragonés hay espacio para la disidencia. Hace un par de años nació la Sociedat de Lingüística Aragonesa, un grupo que integra a intelectuales y agentes culturales como Ánchel Conte, Severino Pallaruelo, José Antonio Saura o Chusé Raúl Usón, y que postula una tercera vía: la creación y protección de varios subestándares. "Se ha querido correr mucho, con intereses políticos de por medio y con poco rigor científico -asegura Usón, editor de Xordica-. Los hablantes patrimoniales no se reconocen en el aragonés unificado, y así no vamos a ninguna parte. Hay que buscar otros modelos".

Encuentros en la tercera fase
Nota del Editor  12 Febrero 2005

Nos creemos una sociedad opulenta que puede despilfarrar los escasos recursos en cualquier tontería, y no es el caso. España va mal, sin dura irá peor; Aragón va mal, sin duda irá peor, y mucha gente que debería estar pensando en cosas para mejorar, se dedica a buscar los tres piés al gato para enchufarse como sea en la burocracia autonómica de tinte lingüístico.

La industria automovilistica está en paños calientes, la competencia de los países con costes laborales menores se llevarán el gato al agua como hicimos aquí cuando nos tocó. La agricultura, tres cuartos de lo mismo, aguanta por las ayudas comunitarias y en muchos casos por los bajos costes de la mano de obra emigrante y de la mal pagada mano de obra familiar.

¡Así, que nada, que vengan también los músicos y que empiece la fiesta!  

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