AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 14 Febrero 2005
Víctimas y traidores
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Febrero 2005

El descrédito aumenta por días
Carlos DÁVILA La Razón 14 Febrero 2005

POR SUERTE, NOS QUEDA BUSH
PEDRO SCHWARTZ ABC 14 Febrero 2005

Piqué o quien calla, otorga
EDITORIAL Libertad Digital 14 Febrero 2005

Democracia secreta
Federico Jiménez Losantos El Mundo 14 Febrero 2005

NO
Juan Manuel DE PRADA ABC 14 Febrero 2005

La clave benedictina
José Javaloyes Estrella Digital  14 Febrero 2005

Batasuna se ahorca
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 14 Febrero 2005

Batasuna en la vida política
Cartas al Director ABC 14 Febrero 2005

Jaime Mayor Oreja, eurodiputado del PP: «Si el PNV obtiene la mayoría absoluta, ETA exigirá tener dos o tres consejeros en el Gobierno vasco»
Carmen Gurruchaga La Razón 14 Febrero 2005
 

Víctimas y traidores
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Febrero 2005

Referéndum sobre Europa, negociación con ETA y trato vejatorio a la Asociación de Víctimas del Terrorismo me parece los asuntos más deleznables del Gobierno del PSOE. Los tres son escandalosos, pero el último me parece cruel. Y los tres demuestran que, excepto defenderla, este Gobierno puede hacer cualquier cosa con la nación. Alquilarla a Francia, someterla a Marruecos y, por supuesto, venderla a trozos a los separatistas no son cuestiones inventadas, sino que pueden demostrarse con papeles en la mano. Naturalmente, el Gobierno del PSOE se reserva el “cacho” más grande para someterlo a sus más salvajes aberraciones. Quizá, por eso, ZP nos convoca a un referéndum sobre la cosa europea que más parece un plebiscito populista a favor de su persona que una meditación seria sobre un tratado discutible. Con tal de seguir mandando sobre el “cacho” más grande, ZP trata de conquistar legitimidad a cualquier precio, incluso al del fraude del referéndum; pues resultan tan extraños los altos índices de participación dados por los sondeos del CIS la semana pasada que parece que alguien prepara un pucherazo. Según comentan sociólogos avezados en esos asuntos, es para estar alarmados, pues en este tipo de circunscripción única el pucherazo electrónico no es difícil.

Las conversaciones secretas de ZP con Imaz y, sobre todo, con Carod-Rovira para negociar con ETA, o mejor, para seguir negociando con ETA no sólo demuestran que el Pacto Antiterrorista entre PP y PSOE ya no existe, sino que es el Gobierno quien está negociando directamente con ETA sin ningún intermediario separatista. PNV y ERC son fardos inservibles en la estrategia suicida del PSOE. Carod-Rovira es sólo una coartada y la negociación de Perpiñán un preámbulo de lo que se prepara. ZP no sigue ninguna imposición de sus socios de Gobierno, sino que es él sólo y en exclusiva quien lidera el desmontaje de España como nación.

En ese diseño macabro para terminar con la nación democrática, es necesario silenciar a quienes más han contribuido al mantenimiento de la democracia. Es necesario silenciar, pues, a quienes han dado su vida. Es urgente desmontar las asociaciones de víctimas del terrorismo. La creación del Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo sigue siendo la pieza clave para desmontar a quienes han venido sustentando con su sangre y, sobre todo, con su civismo democrático el Estado de Derecho. Por eso, Peces Barba no fue a la manifestación del 22 de enero. Por eso, después del éxito democrático de esa convocatoria, han querido criminalizar a las víctimas de ETA. Por eso, siguen sin dimitir Peces Barba, el viejo abogado de los criminales de ETA.

Así las cosas, esperemos que muy pronto las víctimas del terrorismo, que tienen toda la legitimidad del mundo para hacerlo, le digan alto y fuerte a ZP sus sencillas y democráticas verdades. Primero, que nadie, y menos el presidente de todos los españoles, puede desmontar el Estado de Derecho por el que las víctimas han entregado sus vidas. Segundo, que el terror sólo se combate con la ley. Tercero, que la aportación cívica de la asociación de víctimas del terrorismo es, hoy, más allá de cualquier otra consideración de piedad, un valor fundamental de nuestra democracia.

Al final, pues, son las víctimas quienes vienen a salvarnos de tanto engaño e imprevisión ideológica. En efecto, creo que, gracias a la lucha de las asociaciones de víctimas del terrorismo, la sociedad española ha aprendido que sólo llegará a ser democrática en la medida que el Estado de Derecho mantenga su firmeza en la lucha contra el terrorismo. O sea, señor Peces Barba, con el dolor no se trafica, aunque usted se hunda en las heces de su “ética” distinguiendo entre quien apretó el detonador y quién facilitó la información de la víctima.

El descrédito aumenta por días
Carlos DÁVILA La Razón 14 Febrero 2005

Dos catástrofes nada naturales: el socavón inexplicable de Barcelona, y el incendio pavoroso de Madrid, han disimulado la crisis política que continuamente agrava el Gobierno de Zapatero. El principio chusco de «todo es susceptible de empeorar» se está cumpliendo, digan las arbitrarias encuestas del CIS lo que digan. Cada semana, el descrédito de este Gobierno aumenta sin parar, pero la respuesta de ZP no es otra que o la media, o incluso la entera sonrisa. Estos días hemos asistido a la enésima muestra de «transparencia» del presidente, también a la quincuagésima demostración del cerco carcelario al que le tienen sometido sus socios de ERC. Produce vergüenza y desazón recordar a ZP que con Carod nada tiene que hablar sobre ETA. ZP ha engañado, como en el caso de Imaz, al país, pero es tan políticamente débil, tan intelectualmente indigente que –nos tememos- no se de cuenta de lo que hace. O lo que es peor y como decía Franco: «se da cuenta demasiado bien». ZP ha ocultado a Rajoy y más aún al Parlamento soberano de la nación, sus reuniones con los separatistas aliados. Esto resulta intolerable. Los repetidos mentís a la negociación con los matarifes no poseen verosimilitud alguna. Los españoles no podemos abdicar de nuestro derecho a conocer la verdad, a saber, por ejemplo, qué falló en el dispositivo de seguridad preparado para impedir la presencia de ETA en un lugar que iba a visitar el Rey. ¿Se puede acusar ahora a este Gobierno de «imprevisión» como lo hizo el PSOE con Aznar el 11-M?.

Y si el descrédito interior engorda, el exterior es aún mayor. Estados Unidos sigue ninguneando a España, y a ZP ya le han abandonado hasta los componentes del eje irrisorio Madrid-París-Berlín. El canciller se curaba la gripe en uno de los parajes más gélidos de su país, el mismo día en que estaba citado para pedir el «sí» en Barcelona a la Constitución europea. Febril asimismo Berlusconi, el único que compareció en el acto fue un francés, antiespañol hasta las cachas, que ha confesado recientemente que durante el asalto moro a Perejil, él apoyaba a Marruecos. ¡Vaya amigo el gabacho desleal!, ¿éste es el que nos exige apoyo para la Constitución de otro antiespañol como Giscard?. En unos días nos tenemos que pronunciar sobre el texto. El mayoritario «sí» está asegurado. En este momento ni somos los primeros en Europa ni gozamos ya del respeto que acumuló Aznar. Nos quedan Castro y Chávez. Los españoles no tienen que sacar a ZP del embrollo tercermundista en que nos ha introducido. Cualquier voto es legítimo. La campaña está transcurriendo entre la apatía general, la sugerencia cómica del Gran Wyoming: «Votad que sí, no os pongáis “pesaos”», y el «Esta vez porque sí», que el PSOE utiliza recordando demasiado al adhesiones inquebrantables de otra época. El que apoye la Constitución que lo haga porque la ha leído y porque al fin y al cabo se trata de Europa. Los demás, si no votan, votan en blanco o se van de acampada, que sepan que no están en pecado. Zapatero no es precisamente nuestro salvador.

POR SUERTE, NOS QUEDA BUSH
Por PEDRO SCHWARTZ. Catedrático de Historia del Pensamiento ABC 14 Febrero 2005

ESPAÑA va a la deriva mientras el presidente Zapatero sonríe. Amenaza terremoto en el País Vasco, pero sólo los partidarios de la independencia parecen tener un plan de acción. En Cataluña, el señor Piqué, preso del síndrome de Estocolmo, corre en pos de CIU, que pierde el rabo tras los republicanos de Esquerra. La economía está de mírame y no me toques, apuntalada por la presencia de Pedro Solbes. El Gobierno se entretiene en casar homosexuales y tirar chinas a la Iglesia. En Europa, somos acólitos de un Chirac que prefiere Marruecos a España y en el mundo ya no contamos ni para Condolezza Rice. Pero no hay que perder la esperanza: nos queda George W. Bush.

La victoria electoral de Bush cogió por sorpresa a todos los que le desprecian porque hace frente a los enemigos de su patria, censura el apaciguamiento europeo, promueve una economía más libre, tiene firmes convicciones morales y religiosas. Los divinos de la izquierda, los elitistas de la derecha le detestan. Mi más viva alegría fue pensar en el disgusto de Michael Moore, el fabulador Fahrenheit 7/11: le aconsejo que gaste el dinero torcidamente ganado con su falso documental en una cura de adelgazamiento y pulcritud que tanto necesita.

Al insulto de la victoria electoral de Bush, se ha añadido la ofensa de la alta participación de votantes en las elecciones de Irak. La valentía de los ciudadanos iraquíes, dispuestos, incluso en las zonas sunníes, a desafiar los terroristas que denuncian la democracia plural como un pecado contra el Islam, es una reivindicación de la política de «cambio de régimen» perseguida por EEUU y sus aliados con la guerra contra Sadam Hussein. No ha resultado cierto que Hussein estuviera fabricando armas de destrucción masiva: muchos lo creíamos en vista de la historia pasada de ese tirano y su resistencia a las inspecciones. Pero la guerra de Irak no está resultando ser «un desastre», como sostienen Ramonet, Estefanía, y otros intelectuales a izquierda y derecha. Son muchos los efectos positivos del conflicto: la confirmación de que EEUU no reaccionará mansamente ante ataques a su seguridad; el compromiso del gran pueblo americano con la defensa de la libertad, avalado en dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría; la decisión de su Gobierno de procurar que se extienda y ahonde la democracia en el mundo, en Afganistán, en Irak, en Palestina, en Turquía sobre todo, al procurar la entrada de este país en la Unión Europea.

«No pongáis vuestra confianza en príncipes» leemos en los Salmos. Todo gobernante tiene carencias y muchas de sus promesas resultan vanas. El primer mandato de George Bush adoleció de graves fallos que esperemos no se repitan en el segundo. No ejerció ni una sola vez su derecho de veto presidencial frente a los proyectos de ley del Congreso. Es sabido que las dos Cámaras que componen el Congreso de EEUU son la principal fuente de rentas, favores, intervenciones, desgravaciones, y subsidios, promovidos por los grupos de presión que pululan en Washington y las capitales de los cincuenta Estados de la Unión. En busca de votos, decidió proteger la industria del acero de los Grandes Lagos y multiplicó los subsidios a la agricultura. Tuvo que aumentar el gasto militar, al tiempo que, acertadamente, reducía impuestos y los hacía más proporcionales: al no recortar el gasto, el resultado ha sido un déficit público equivalente al 5 por ciento del producto de la economía. Miró con complacencia la imprudente política monetaria de Greenspan, quien, bajando los tipos de interés y aumentando la liquidez financiera, ha desanimado el ahorro de las familias y multiplicado el déficit de la balanza de pagos, hasta colocarlo en un cifra equivalente al 6 por ciento del PIB. La caída del dólar no ha servido sino para contener ese desequilibrio exterior. En América Latina, centró su mirada únicamente en la guerra contra la droga iniciada por Clinton, sin ver el daño que causa esa miopía en unas tierras en las que vuelve a levantar cabeza el populismo.

Por eso digo que tengamos puesta nuestra esperanza, pero no una ciega confianza, en el segundo mandato de Bush. En su reciente discurso sobre el Estado de la Unión, ha dibujado cuatro grandes líneas de actuación, que servirán de pauta para el resto de las naciones occidentales, inclusive por suerte la nuestra. La primera es meter en cintura las Naciones Unidas. Esa organización no puede continuar impidiendo el ejercicio de labores de policía mundial a países que tienen medios militares de las que carece, sobre todo en un mundo azotado por el terrorismo. Tampoco es aceptable que en la ONU cunda la corrupción evidenciada en el programa iraquí de «Petróleo por alimentos».

Las tres actuaciones están ligadas entre sí: disminución de impuestos, reducción del déficit y privatización parcial de las pensiones públicas. George W. Bush quiere rematar lo que Ronald Reagan no pudo terminar. Cree que la parte que se lleva la Hacienda Federal de los ingresos de los ciudadanos es excesiva y que unos impuestos más ligeros contribuyen al mayor crecimiento de la economía. A su vez, confía en que este crecimiento contribuya a aumentar los ingresos públicos. Mas como eso es fiarlo para largo, ha empezado a proponer al Congreso reducciones de gasto con el fin de que el déficit público caiga a la mitad en 2010: por ejemplo, una menor participación de la Hacienda Federal en los gastos sanitarios de los estados. En la misma línea de confiar más en los individuos, quiere que los jóvenes puedan colocar una parte de sus cotizaciones obligatorias en cuentas personales, invertidas a su nombre en activos financieros. Mas como también quiere respetar las promesas de pensión hechas a los mayores, le será necesario aflorar una cuantiosa deuda implícita que ahora no se incluye en el déficit público. No será sencillo obtener el apoyo del Congreso para tres reformas económicas de tanto calado.

Extensión de la democracia, firmeza frente a los enemigos de la civilización, reducción del tamaño del Estado, individualización de las pensiones públicas: he aquí un programa comprometido. Pero Bush es un hombre de principios y no es imposible que alcance sus metas.¿Se imaginan a Zapatero en la Casa Blanca?

Piqué o "quien calla, otorga"
EDITORIAL Libertad Digital 14 Febrero 2005

El País informaba este domingo que el Gobierno, a través del ministro Sevilla, habría impuesto condiciones a la reforma del Estatuto catalán por las que no se admitirían cambios que afecten a leyes orgánicas. Por su parte, El Mundo, recogía unas declaraciones del ministro Montilla en las que aseguraba que “hasta Piqué está de acuerdo en que Cataluña es una nación”.

Si hubiera que hacer caso al ministro Sevilla, no sólo el PP, sino también el gobierno de Zapatero, se opondría a una reforma estatutaria contraria a la Constitución. Si hiciéramos caso, por el contrario, a lo que dice el ministro Montilla, parecería que esa supuesta reforma estatutaria tan decididamente inconstitucional como para pretender proclamar como nación a una comunidad autónoma la respaldaría, no sólo el Gobierno, sino hasta el PP...

Para aclararnos, y respecto a lo de las supuestas “limitaciones” a la reforma del Estatuto, poco tiempo ha tardado la Generalidad en desmentirlas. Para el gobierno que preside Pascual Maragall esas supuestas condiciones de ZP no son más que un “globo sonda” del “gobierno de Madrid” y a las que no hay que hacer caso. Como literalmente ha expresado el consejero de Relaciones Institucionales Joan Saura, "con la propuesta de Jordi Sevilla tendríamos un Estatuto de juguete".

Menos displicente, pero más amenazante, se ha mostrado el socio de Maragall y Zapatero, José Carod Rovira. El dirigente de ERC, fiel a sus postulados independentistas y sin plantear disonancias a sus acuerdos con ETA, ha afirmado tajantemente que “no se va a admitir límites a lo que decida libremente el parlamento catalán”.

Ciertamente, no es creíble que ZP sea capaz de “imponer” condiciones a nadie, menos aun a quienes ha escogido como socios de gobierno. Ha sido el propio Maragall el que ha amenazado más de una vez con “dramas” y referéndums ilegales si el parlamento nacional le decía que no a su reforma estatutaria. Y esta es la hora en la que no ha encontrado la menor objeción por parte de Zapatero, ni cuando este era líder de la oposición ni cuando, tras el 14-M, pasó a ser presidente de Gobierno.

Zapatero lo que necesita desde hace tiempo es hacer un paripé para presentar con coherencia que se diga que no a Ibarretxe cuando se ha dicho por adelantado que sí a todo lo que requiera Maragall. En esa línea, Montilla y Sevilla no son más que pura y lamentable estrategia, necesaria para que nadie se escandalice luego de que se diga que sí a Maragall, y en esa línea, dar el sí también a Ibarretxe.

Con este desgobierno de ZP cualquier cosa y su contraria parecería posible y al mismo tiempo. Pero lo que parece de ciencia ficción es que aun se dude de la debilidad moral y política de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que nos queda por preguntarnos es si el PP de Rajoy, por no “crispar”, va a seguir al PSOE, en esa senda de cesión que aparenta no serlo. Porque esta es la hora en la que desde el PP todavía no se ha desmentido a Montilla. Entonces, ¿qué? ¿Hasta Piqué está de acuerdo en que Cataluña es una nación?

Democracia secreta
Por Federico Jiménez Losantos El Mundo 14 Febrero 2005

El Gobierno del PSOE está llevando a sus últimas consecuencias lógicas la liquidación de la política exterior de Aznar, acabando con la diferencia entre política exterior e interior.

Cuando se empieza rompiendo relaciones con Washington se termina por hacer política internacional con Bilbao y Barcelona. En eso estamos.Pero conviene recordar los pasos que nos han llevado hasta tan penosa situación.

Zapatero fue el que empezó por romper, sin motivo alguno, la privilegiada relación con los Estados Unidos forjada por el Gobierno anterior.

Ya mostró su talante en la oposición cuando se negó a levantarse al paso de la bandera norteamericana en el desfile de Madrid, dentro de su estrategia de oposición demagógica a la guerra de Irak, pero en el Gobierno fue peor.

Llegó a La Moncloa manipulando la masacre del 11-M, de la que culpó a Aznar y Bush, y se apresuró a cumplir los deseos de los terroristas islámicos ordenando la retirada de las tropas españolas incluso antes del plazo anunciado al Parlamento.

Con ese gesto, rompió también las buenas relaciones con los aliados de los Estados Unidos, que son la mayoría de las democracias solventes del mundo y que colaboraban, como España, en la estabilización de Irak después de la guerra de EEUU y Gran Bretaña contra el régimen de Sadam Husein.

Hay que recordar que España no participó militarmente en la guerra, aunque la apoyara políticamente. Como casi todos los países de la UE, por cierto.

Pero no contento con rendirse o dar una imagen de rendición ante el terrorismo islámico, Zapatero llamó en Túnez a la deserción de los países aliados de EEUU, llamada que no fue atendida pero que cosechó el desprecio y los insultos apenas velados de quienes, frente a las feroces acometidas terroristas, han mantenido sus compromisos.

Esos países han logrado que Irak celebre elecciones con una extraordinaria participación popular, y aunque Moratinos pretenda ahora atribuirse una parte de ese mérito, todos saben por qué países ha optado el Gobierno de Zapatero: Marruecos, Cuba y Venezuela.

Pese al servilismo mostrado hacia Francia y Alemania, envés del antiamericanismo, la UE nos ignoraba hasta que la política de inmigración que, por su cuenta y riesgo, y para riesgo de todos, ha iniciado el Gobierno, ha cosechado críticas unánimes.

La diplomacia abierta de Zapatero es, en fin, una ruina. A cambio, ZP ha inaugurado a espaldas de los ciudadanos una especie de diplomacia secreta que le ha reunido en Moncloa con los dos grandes aliados de la ETA, Imaz por el PNV del plan Ibarretxe y Carod, por la ERC de Perpignan.

En esas reuniones de las que no se informa al PP, al Parlamento ni al pueblo, ZP dibuja a solas el futuro de España. Una democracia en secreto no es una democracia, pero la ventaja es que eso no hay que explicárselo a Mojamé. A Bush, ahora, tampoco.

NO
Por Juan Manuel DE PRADA ABC 14 Febrero 2005

RECLAMABA ayer Ignacio Camacho «un sí con la nariz tapada» en el referéndum de la llamada Constitución Europea, que es tanto como reconocer que las urnas se convertirán el próximo domingo en una letrina, pero aun así incitar al usuario a colaborar en la inmundicia. Aprovechando la liberalidad de este periódico, me atrevo a disentir de su línea editorial y a solicitar a las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan que, en lugar de incrementar la fetidez, arrojen en la urna un chorrito de desinfectante. Expongo a continuación algunas de las razones que avalan esta petición:

1. Hay quienes piensan, ilusamente, que la llamada Constitución Europea garantiza la unidad de España y convierte las reivindicaciones separatistas en una voz que clama en el desierto. Nada más alejado de la realidad. En su artículo 5, el bodrio especifica que «respetará las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de los Estados miembros». De manera que, si un Gobierno cualquiera, por incompetencia, debilidad o ceguera suicida, revisa el modelo territorial de un Estado miembro, el bodrio se limitará a «respetar» su decisión. Prueba incontestable de que la llamada Constitución Europea no garantiza la unidad territorial de España es que los partidos nacionalistas más pragmáticos y duchos en el cambalache político piden a sus votantes el «sí».

2. En contra de lo que muchos creen, la llamada Constitución Europea coarta y reprime los derechos sociales. Así, su artículo 203 reza que la Unión «se esforzará por desarrollar una estrategia coordinada para el empleo, en particular para potenciar una mano de obra cualificada y adaptable , así como unos mercados laborales capaces de reaccionar rápidamente a la evolución de la economía», de acuerdo con un criterio de «alta competitividad». Se consagra así la adaptabilidad del empleo al cambio económico. Y, por si aún quedaran dudas sobre la mentalidad ultraliberal del bodrio, el artículo 122, al referirse a los servicios públicos básicos (Seguridad Social, etcétera), a los que muy sintomáticamente designa «servicios económicos de interés general», indica que la Unión «velará por que funcionen conforme a principios y en condiciones, económicas y financieras en particular , que les permitan cumplir su cometido». Es decir, que cuando esos servicios no sean financieramente rentables, podrán ser restringidos o incluso entregados a la iniciativa privada.

3. Como ya anticipábamos la pasada semana, la llamada Constitución Europea autoriza sin remilgos en su artículo 41 la adopción de medidas militares «para la prevención de conflictos en misiones fuera de la Unión». Cualquier persona que se manifestara contra la invasión de Irak tendría que votar «no» en este referéndum, salvo que cínicamente reconozca que entonces no le importaban los niños destripados por las bombas de Bush, sino el desalojo de Aznar.

4. El referéndum es de naturaleza estrictamente consultiva. Los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros ya aprobaron la llamada Constitución Europea, reconociendo así que su verdadera naturaleza es la de una carta otorgada. El pueblo sólo desempeña aquí el papel de una comparsa a la que graciosamente se le permite -después de ser excluida del proceso constituyente- prestar un asentimiento bobalicón, sin efectos jurídicos. Nuestro voto negativo serviría, al menos, para cortarles el rollo a quienes gobiernan considerándonos un mero paisaje de fondo; e incluso (pero quizá peco de utópico) para que se planteen corregir sus errores.

A las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan les recuerdo que el domingo la abstención y el voto en blanco no sirven para nada. Si no soportan el hedor de la letrina, les ruego que contribuyan a su desinfección con un «no» sin ambages.

La clave benedictina
José Javaloyes Estrella Digital  14 Febrero 2005

La recurrente relación con escenarios benedictinos de sucesos relacionados con el terrorismo en particular y el radicalismo político mueven a considerar las posibles causas que determinan tales conexiones. Puede el terrorismo parasitar sentido y espacios de la fe cristiana, como es el caso que nos ocupa, pero nunca constituirse, como es en el del islam, en expresión central de esa misma fe, tal que ocurre con el integrismo de Al Qaeda y su constelación de franquicias islamistas. La cuestión es otra y se imponen los distingos. Las localizaciones terroristas, o las políticamente radicales, se producen en paralelo al sentido religioso de esos espacios abaciales del cristianismo. La violencia islamista, sin embargo, surge desde el ánima misma del discurso, crispadamente ortodoxo, de ciertos imanes, ulemas y ayatolás. Volviendo a lo que íbamos: benedictina no es sólo la clave aromática de un licor hecho con las hierbas que suelen abundar en torno de conventos y abadías regidos por las reglas de San Benito. Corresponde también esa clave monástica, y es lo que ahora interesa, a la embriaguez producida por licores y bebedizos políticos, repetidamente destilados —por seglares y desde los discursos seculares— en sus alquitaras monacales.

De los hollejos del nacionalismo y del marxismo
—por separado, o juntos—, pasados por los correspondientes alambiques abaciales de Belloch, Lazcano, Montserrat y Milán, han salido aguardientes nada religiosos y de tanto calor, color y contundencia como la ETA vasca, el radicalismo catalanista y las Brigadas Rojas italianas. Son cazallas que, durante medio siglo de vida europea, han comparecido como destilados ajenos a fines y propósitos de las reglas de San Benito.

La detención y el interrogatorio, por la Guardia Civil y la Policía francesa, de un fraile guipuzcoano y de otro navarro, por la probada relación documental con el preboste etarra Mikel Antza, es suceso que trae a la memoria viejas historias sobre las conexiones de estos frailes con la ETA primera. Cuando en el monasterio francés de Belloch los etarras celebraron la primera de sus Asambleas.

Es una larga crónica de cohabitaciones, de las que se derivaría la actual relación documentalista entre la banda etarra y estos monjes benedictinos, archiveros del nacionalismo vasco. Sólo hay que reparar en la variada representación de “abertzales” que han desfilado por el monasterio de Lazcano. Unos, sacudidores del árbol, y recogedores los otros de los frutos del nogal. Allí, en Lazcano, han expresado todos su solidaridad con el fraile Aguirre.

Dejada para otro momento la referencia detallada a la incubación de las Brigadas Rojas en la abadía benedictina de Milán, procede recordar de qué manera la abadía de Montserrat, so capa de abrigar durante el franquismo a fuerzas que se movían contra la dictadura, incubaron un radicalismo nacionalista que entronca con la Esquerra Republicana de Carod. Personaje que parece haber oficiado como interlocutor interpuesto, entre ETA y Rodríguez. El suyo es un secularizado radicalismo —pese a estar recriado en el reservorio nacionalista de Montserrat— que en esta democracia monárquica, igual que durante la democracia republicana, sigue enlazado con los otros radicales antisistema, pues el suyo es un destino metademocrático y tan parafascista como los “escamots” de Companys y Dencás, que financiaba Mussolini.

Contrariamente a lo manifestado por el fraile Aguirre con su entusiasmo por la Historia, que ve como decantadora de la política y del terrorismo, no está de más recordar lo que otro vasco que había sido clérigo también, además de una de las cumbres de la filosofía española, Javier Zubiri, dejó escrito en Naturaleza, Historia, Dios. Eso de que la Iglesia está en la Historia pero no es para la Historia.

Nuestra historia más contemporánea tuvo rachas atemporaladas también a comienzos de los sesenta, en lo más crítico de la Guerra Fría. Desde la contundencia del hecho soviético y el entrismo comunista en la grey católica pensaron algunos clérigos que el tiempo posbélico había impuesto tanto su ley de cambio, que modificaba el propio “estar” de la Iglesia en la Historia misma.

Tenía la Iglesia que adaptarse de una determinada forma al signo de los tiempos, creyeron no pocos, olvidando lo metahistórico del destino eclesial. Surgió de ahí la llamada Teología de la Liberación. Y no fue esta teología un colateral destilado benedictino más, sino ideación habida en la Compañía de Jesús desde el privilegiado caletre de Ignacio Ellacuría (discípulo predilecto del filósofo Zubiri, arrollado militarmente por la Historia con otros de los suyos, en El Salvador, allá por noviembre de 1989).

Ya se sabe qué pasó antes, en el año clave de 1968. Explosión teledirigida desde Moscú del Mayo francés, mientras la Primavera de Praga florecía en libertades, conducida por Dubcek y auspiciada por Washington. Luego, en agosto de aquel mismo año, la invasión soviética de Checoslovaquia, y la doctrina Breznef de la “soberanía limitada” para la Europa del Este; además de la caza por ETA, en San Sebastián, del policía Melitón Manzanas.

También era el tiempo en que las Brigadas Rojas abrían en Italia los “años de plomo”. En Centroamérica prendía la guerra de guerrillas, y en el Cono Sur se expandía asimismo la acción revolucionaria. Vinieron, con las represiones en formato de guerracivilismo nuevo, las dictaduras militares de Chile, Argentina, Uruguay... Aparte, las contiendas de África, en Etiopía, Mozambique y Angola. Y los conflictos bélicos de Asia: con Oriente Próximo, Vietnam, Laos y Camboya.

Fría en verdad, la Guerra Fría sólo lo fue en la Europa occidental. Aun así, Italia cargó con las Brigadas Rojas y España con ETA. Aquellos destilados parabenedictinos de rancioleninismo y nacionalismo del XIX prolongan todavía su capacidad de obnubilar en Europa del sur, mientras subsiste en América el jesuitismo “heterodoxo”, con sus combatientes y sus mártires. Pero aquí en España, confesores regulares de “esos chicos”, que decía el ex jesuita Arzalluz, continúan jugando a la Historia y a la redención coactiva del pueblo vasco.

En fin, que si Resurrección María de Azcue resucitó con prótesis latinas el vascuence, los frailes archiveros, por Lazcano y Belloch, siguen regando con papeles de ETA el huerto letal de la quimera vasca. Como si no valiera de nada el ejemplo de lo ocurrido aquende y allende, que hubiera dicho el último y arrepentido Arana.
jose@javaloyes.net

Batasuna se ahorca
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 14 Febrero 2005

Arnaldo Otegi anunció ayer que Batasuna presentará candidaturas a las próximas elecciones autonómicas pero, en realidad, lo que estaba diciendo es que Batasuna no va a concurrir a esos comicios porque la ley no se lo va a permitir. Ellos, los de la izquierda abertzale, harán el teatrillo de presentar unas listas, intentarán buscar las contradicciones del PNV, volverán a pedir el voto nulo a los suyos y, finalmente, tendremos un nuevo Parlamento autonómico sin Batasuna. Este partido termina como empezó en 1980: ausente de la Cámara vasca. Entonces fue por no querer reconocer la legalidad, ahora por no acatarla.

Las instituciones del Estado estaban estudiando medidas para atajar las posibles maniobras a las que podía recurrir Batasuna para intentar presentarse subrepticiamente a las elecciones. Se hablaba de 'listas blancas' con personas no significadas o del uso de siglas de conveniencia, pero, al final, ni lo uno ni lo otro. Batasuna ha optado por embestir contra la ley con sus propios cuernos, lo que constituye la forma más segura de ahorcarse políticamente.

La renuncia de Batasuna a cualquier esfuerzo posibilista coincide con el aumento de la intensidad de los atentados de ETA en las últimas semanas. Todo hace sospechar que algo no ha funcionado en ese ambiente de sombras en el que se movían socialistas y batasunos, ese ambiente de contactos insinuados, pero no confirmados, de tacto de codos y roce de manos bajo la mesa. Rota la ensoñación, la izquierda abertzale, ETA y Batasuna, al alimón, vuelven a la realidad y preparan su defensa ante el PNV, que les puede robar los votos, y su ataque ante los socialistas, culpables de mantener al partido de Otegi al margen de la legalidad. Roto el idilio contra natura que había reflejado algunos días la prensa, las casas del pueblo están más expuestas que nunca.

Tras la crisis de los últimos años, ETA y Batasuna están convencidos de que se ha detenido la fuga de votos hacia las listas de PNV y de EA y, en menor medida, hacia Aralar. Creen que ya han tocado suelo, que todos los que podían irse desde sus filas ya se han ido y que los quedan -cien mil votos nulos o poco más- aguantarán hasta el final. El último trimestre ha estado cargado de protagonismo de la izquierda abertzale -Anoeta, el voto al plan Ibarretxe, la carta abierta a Zapatero, los comunicados equívocos de ETA, los contactos con los socialistas...- y ello puede reactivar la ilusión resistente del núcleo incondicional de seguidores dispuestos a taparse los oídos con cera para no oír los cantos de sirena del nacionalismo institucional y no dejarse arrastrar por el encantamiento del lehendakari.

La noche del 17 de abril, sin embargo, el capitán Otegi y el resto de la marinería abertzale serán echados por la borda del barco parlamentario y convertidos en náufragos a la deriva.

Batasuna en la vida política
Cartas al Director ABC 14 Febrero 2005

No creo que a estas alturas nadie dude de que los miembros de Batasuna apoyan y comparten la estrategia de ETA. Lo hemos visto casi mil veces, las mismas veces que ETA ha asesinado sin que Batasuna hiciera el más mínimo reproche. Aceptar que Batasuna intervenga en la vida política española sería, por tanto, lo mismo que permitir a ETA sentarse en las instituciones del Estado para que desde sus escaños se callen y, a veces, se sonrían cínicamente delante de los escaños vacíos de los políticos asesinados. Es algo que desgraciadamente hemos visto demasiadas veces en los últimos años.

Sin embargo, Ibarretxe anuncia públicamente que va a hacer todo lo posible para que Batasuna pueda presentarse a las próximas elecciones. Todo ello en aras de que nadie se quede fuera. ¿Haría lo mismo el lendakari con formaciones políticas que justificasen y apoyasen las acciones del GAL? ¿Haría lo mismo el lendakari si muchos de sus compañeros del PNV no pudiesen participar en las elecciones por haber sido asesinados por ETA ante el silencio aprobatorio de Batasuna? ¿Se sentirá orgulloso el lendakari de su esfuerzo en favor de Batasuna el primer día que una bomba o un disparo mate a alguien de nuevo con el aplauso callado de Batasuna?

Creo que lo que se pide a Batasuna para poder incorporarse a la vida política no es un gran sacrificio: simplemente condenar los asesinatos de ETA. Si no es capaz de hacerlo, no entiendo que alguien haga todo lo posible para ayudarles y, a la vez, diga que cree en la democracia y en los valores que representa.
Roberto Menchén del Cerro. Tres Cantos (Madrid).

Jaime Mayor Oreja, eurodiputado del PP: «Si el PNV obtiene la mayoría absoluta, ETA exigirá tener dos o tres consejeros en el Gobierno vasco»
Experto en la problemática de su tierra, el País Vasco, Mayor Oreja ha tenido que aprender, rápidamente, todo lo concerniente a la Unión Europea, donde ejerce su último destino político. Persona tenaz y seria, conoce ya prácticamente todo lo relativo a sus obligaciones en Europa y es un firme defensor de las ventajas que tiene para España la pertenencia a la Unión. Además, sigue mirando al País Vasco y advierte de que los «silencios» del Gobierno sobre la situación favorecen a ETA. Siguió atentamente, desde Bruselas, el debate del Plan Ibarreche en el Congreso y asegura que las intervenciones de Zapatero y el lendakari le hicieron llorar y la de Rajoy le encantó.
por Carmen Gurruchaga La Razón 14 Febrero 2005

Madrid.- Dentro de unos días se vota en España el nuevo Tratado de la Unión. ¿Cree que se va a producir una gran abstención?
–Es un Tratado, pero tiene el proyecto de Constitución. Yo creo que, por razones europeas y de España, conviene el «sí». Desde 1977, Europa ha sido una referencia de cohesión y, en las circunstancias en las que estamos, me parece un riesgo que la Constitución europea no sea una referencia.

–¿Qué diferencia este Tratado y el de Niza, que daba más poder a España?
–Apoyamos el de Niza, pero ahora ya no se trata de votar ese Tratado sino la Constitución europea. En la vida uno tiene que ser realista y ahora hay una nueva situación en la que cabe decir «sí», «no», o abstenerse.

–Es paradójico que mientras ustedes defienden el «sí» con tanto ahínco, el PSOE les acuse de hacerlo con la boca pequeña...
–Ya sabemos que en ese asunto, siempre vamos a ser nosotros, y sobre todo Aznar, los responsables de cualquier resultado. Y si es muy bueno, el responsable de que no sea perfecto será también el PP. Sabiendo que en España vamos a asistir a un proceso de desintegración, fractura y ruptura tenemos que saber sumar la Constitución europea con la española.

–¿Oyó a Ibarreche en el Congreso?
–Sí, le oí, le vi y lloré.

–¿Vió a Zapatero?
–Le vi y, a veces, también lloré.

–¿Y a Rajoy?
–También, pero no lloré. Me parece que hizo el papel del presidente.

–El Congreso reflejó la situación que algunos identifican con el Estado plurinacional; ¿está de acuerdo?
–Fue fiel reflejo de lo que pasa en España. Una gran ofensiva nacionalista vasca y catalana, aunque con ritmos y presentaciones distintos. Y un Gobierno que no sabe no contesta. Con una ETA que emerge donde hay expectativas de ruptura. Lo hizo en el 98, cuando pactó con el PNV y en 2003 emerge con la tregua en Cataluña, donde ERC le garantiza la ruptura.

–¿Y por qué atenta en Madrid?
–ETA está midiendo al Gobierno, porque todavía no tiene la garantía de que hay expectativa de ruptura en toda España, como la tiene en Cataluña y como la tuvo con el PNV en el 98. De momento, dice que quiere negociar (que es poner el coche bomba), porque no tiene clara la posición del Gobierno. Esos silencios inquietantes de Zapatero favorecen más a ETA, porque genera expectativas.

–¿De ruptura o de negociación?
–El día que haya expectativas de ruptura habrá una tregua. Hay un coche bomba porque hay expectativas de negociación. Es la diferencia entre el conjunto de España y Cataluña: allí hay expectativas de ruptura y por eso hay tregua.

–¿Significa eso que ETA no pondría un coche bomba si no hubiese expectativas de negociación?
–No, ETA hace lo de siempre, tratar de matar, pero el coche bomba de Madrid es la expectativa de la negociación que tiene y que se ve reforzada al poner patas arriba el entramado institucional, así como en la indefinición del Gobierno.

–¿El acercamiento al PNV lleva implícito una negociación con ETA?
–En estos momentos, no podemos emitir un juicio del PNV similar al de los años 90, 93, 88...y mucho menos en el 78. Yo he defendido siempre un proyecto político común y compartido en el País Vasco, hasta que en esa deriva estratégica el PNV decide abrazar el proyecto político de ruptura de ETA, porque considera que ha llegado el momento de saltar de la autonomía al siguiente estadio.

–¿Cree que es un paso definitivo?
–El PNV ya defiende lo mismo que ETA. El contacto entre ambos en el proyecto de ruptura hace que cualquier aproximación hoy al PNV conduzca a quien se acerca a la negociación con ETA. La autonomía ya no sirve y ahora se podrá discutir si sirve el estatus de libre asociación o de independencia. Esa es la estrategia del PNV desde el año 98, desde el pacto entre el PNV y ETA.

–El PSOE es un partido constitucionalista y, sin embargo, también opina que los actuales estatutos vasco y catalán han quedado caducos. Llegados a ese punto, ¿quién pone los límites?
–Eso es un disparate. No sólo hay que combatir el plan Ibarreche, sino también otras cosas como la falta de profundidad en el diagnóstico de lo que hoy es un nacionalista y los fraudes sucedáneos, sustitutivos, seguidistas del plan Ibarreche, que son el plan Maragall y el plan López. Hay que decir no a la indefinición del Gobierno. Me molesta la posición de algunos que sólo demonizan este plan.

–¿Por qué?
–Porque nadie pone el dedo en la llaga con lo de Cataluña, que vive con la misma tregua que el PNV en 1998. ¿Por qué demonizan a unos y enaltecen a otros? Es injusto y se debe a la hipoteca que tiene el Gobierno con Cataluña, que le impide decir la verdad de lo que está sucediendo.

–¿Cree que Ibarreche, finalmente, llevará a cabo la consulta popular?
–Ibarreche ha conseguido dar un paso más, absurdamente favorecido por el Congreso de los Diputados, que le ha permitido escenificar el contencioso entre vascos y españoles. El siguiente es la elección antes del referéndum y lo primero es saber si Batasuna, en la negociación que lleva con el PNV, se limita a negociar su entrada en el gobierno.

–Para entrar en el Gobierno tendría que poder presentarse a las elecciones.
–No tiene porqué. Hay dos modelos: el frontal de ruptura, que es el de Ibarreche y el modelo catalán de la negociación. En uno, ETA entraría en el Gobierno y en el otro podría estar en el Parlamento, arbitrando la situación. Parece que no es fácil la legalización de Batasuna y ETA tendrá que decir si le interesa presentar unas listas no contaminadas y si tiene capacidad de concentrar los votos ahí, o si, por el contrario, es un riesgo excesivo cambiar en tan poco tiempo de sigla, de discurso y de referencia. Si no, en caso de que el PNV obtuviera mayoría absoluta, ETA exigiría tener dos o tres consejeros en el gobierno vasco.

–Eso es hacer conjeturas y adelantar acontecimientos. ¿No le parece que dependerá del resultado electoral?
–Es cierto, por eso, antes del referéndum, veremos la decisión definitiva de ETA de cómo influye en el País Vasco, en el Parlamento o en el Gobierno Vasco. Está convencida de que Zapatero abriría un proceso de negociación. En mi opinión, hay dos ritmos de ruptura: la estrategia más frontal que es la de ETA, que es la del PNV, que es el plan Ibarreche, y la otra que viene de Cataluña, pero que ya tiene formato vasco: el plan López.

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