AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 18 Febrero 2005
LA ETA DE SIEMPRE
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 18 Febrero 2005

Orwell en Cataluña
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 18 Febrero 2005

ACECHO TERRORISTA
Editorial ABC 18 Febrero 2005

Intenciones frustradas
Opinión El País 18 Febrero 2005

Presidente, arriesgar no es ceder
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Febrero 2005

Los macabros coletazos de ETA
Editorial Heraldo de Aragón 18 Febrero 2005

ETA sólo negocia con la pistola en la mano
EDITORIAL Libertad Digital 18 Febrero 2005

Constitución europea y terrorismo
José María Marco Libertad Digital 18 Febrero 2005

Todos tenemos móvil
Serafín Fanjul Libertad Digital 18 Febrero 2005

COTIZA ALTO EL SUICIDA BOMBA
Valentí PUIG ABC 18 Febrero 2005

El superfluo Peces Barba
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Febrero 2005

Héroes a su pesar
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 18 Febrero 2005

¡Pues va a ser que no, Sr. Zapatero! (Europa así, NO)
Antonio Cabrera El cortijo digital 18 Febrero 2005

El Gobierno empieza a mostrar sus cartas
Eugenio Fontán Oñate Libertad Digital 18 Febrero 2005

Dos radicales irrumpen en la Cámara vasca y no son detenidos
J. A. B. La Razón 18 Febrero 2005

¿ Quién diáblos votó al PSOE
Nota del Editor 18 Febrero 2005

«Los nacionalistas nos han conducido a la condición de víctimas», reprocha Recalde a Ibarretxe
A. MORAZA/VITORIA El Correo 18 Febrero 2005


 

LA ETA DE SIEMPRE
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 18 Febrero 2005

CASI todos los humanos padecen alguna suerte de vanidad. Unos se creen listos, otros seductores, otros están encantados con la ropa que lucen o con la gracia con que se les empina, por encima de la frente, un mechón de cabello, infinitamente trabajado frente al espejo. Yo, qué se le va a hacer, también padezco vanidades. No se cuenta sin embargo entre ellas, pueden creerme a ojos cerrados, la de ser un agudísimo analista político. Carezco de intuiciones contundentes, y no disfruto, ni de lejos, del don de la presciencia. De resultas, propendo a la perplejidad antes que al aplomo en el diagnóstico, máxime cuando, como sucede en el caso vasco, las fichas están dispersas sobre el tablero y son borrosas o poco legibles las reglas de juego. Los últimos arrestos de etarras, y la confirmación absoluta de que la banda ha decidido matar de nuevo, corroboran a muchos en su pesimismo, pero también refutan, o al menos alteran, la composición de lugar que de un tiempo a esta parte se habían hecho personas competentes y soberbiamente bien informadas sobre lo que se cuece en las tres provincias.

Permitan que, empleando la técnica del travelling, retroceda tres o cuatro semanas, hasta situarme en el instante en que arreciaban los rumores sobre un intento negociador del Gobierno con los terroristas. Se oyó la historia siguiente, que compendio según llegó, literalmente, a mis oídos. Uno: ETA, gracias a la política antiterrorista de Aznar, está desahuciada y anda buscando la manera de convertirse en un partido radical aunque no delincuente. Para entendernos, en una suerte de ERC vasca. Dos: ETA quiere protagonizar el proceso de paz sin interferencias peneuvistas. Tres: ETA no ha iniciado una nueva alianza con el PNV mediante los tres votos que han puesto en marcha el plan Ibarreche. Más bien, ha engrasado el tobogán para que Ibarreche se estrelle en Madrid. ¿Qué vendría luego del naufragio de Ibarreche? Una debacle peneuvista que ETA, embalada hacia la paz, intentaría capitalizar de modo semejante a como ERC ha capitalizado la caída de CiU.

Evidentemente, esta lectura estaba equivocada. La tesis de que ETA avalora su caché asesinando poco antes de sentarse a negociar, sin ser falsa, desplaza indefinidamente cualquier componenda negociadora. ¿Por qué? Porque es obvio que Zapatero se habría quedado sin libertad de maniobra para iniciar un tanteo, después de una cosecha de sangre en Valencia o dos o tres ejecuciones operadas con un rifle de mira telescópica. Resulta más razonable suponer que ETA no perseguía su reconversión sino que claudicara el Gobierno, y que ha vuelto a las andadas en vista de que las cosas no han salido como ella pensaba. Esto dicho, permanecen en pie varias incógnitas. Todas se relacionan con el plan Ibarreche, y con las actitudes que frente a él es probable que hayan asumido, desde orillas opuestas, el Gobierno y los terroristas.

Reparemos primero en el Gobierno. Lo que voy a decir a continuación es puramente conjetural, y no está apoyado en filtraciones o información excusada. Sólo en el sentido común. Me preocupó, durante el debate parlamentario sobre el plan Ibarreche, que Zapatero ofreciera indicios de no descartar, como vía de regreso del drama vasco, una superación del Estatuto de Guernica. Esto es, un arreglo que, sin obligar a una reforma agravada de la Constitución, reforma irrealizable sin el concurso del PP, dilatara las holguras autonómicas de Vitoria mucho más allá de lo prudente. Preocupaciones aparte, existían razones para comprender -lo que no es lo mismo que aprobar- esta estrategia. En efecto, Ibarreche ha echado un órdago. Ello le abre a tres horizontes: o hacer buena su palabra y llegar hasta el fondo, o perecer en el empeño, o agarrarse a una coartada aparatosa para dar marcha atrás sin perder la cara. Perecer en el empeño significa obtener un mal resultado en las autonómicas. Hagamos la hipótesis, sin embargo, de que las autonómicas le salen bien. En principio, tendría que convocar su referéndum ilegal. Los optimistas han sostenido que la respuesta adecuada consistiría en recurrir al Tribunal Constitucional. O han observado que el referéndum no se podría convocar por la dificultad de constituir las mesas, y todo eso. Esto se me antoja, antes que optimismo, escapismo puro. Un señor que convoca un referéndum ilegal para separarse del Estado no puede sentirse impresionado por lo que dictamine el garante de la legalidad estatal. Y en cuanto a las dificultades técnicas, son eso, técnicas, y por lo mismo, vadeables mediante técnicas alternativas.

En resumen: la única reacción eficaz, si ruedan mal los dados y ocurre la desdicha de que Ibarreche va a por todas, es el uso legítimo de la fuerza. Y a Madrid le aterra esta perspectiva. Primero, porque hacer uso legítimo de la fuerza no es lo mismo que apretar un conmutador. No es excluible que surjan complicaciones, e incluso naufragios. Segundo, porque la aplicación del 155, o lo que fuere, reforzaría a ETA extraordinariamente. Tercero, por la propia situación política del Gobierno. No se podría ir por el camino de la fuerza sin rehacer el sistema actual de alianzas, dando de lado a ERC -y no sólo a ERC- y trabando un acuerdo con el PP sobre bases duraderas. La tentación de pastelear ha podido ser, en consecuencia, grande. Y aquí reaparece ETA. El proceso de paz no sólo habría servido a Zapatero para justificar ante la opinión cesiones poco asumibles en otras circunstancias, sino que, mirado el asunto desde la perspectiva peneuvista, hubiera dado cobertura a una rectificación de Ibarreche. La paz es una palabra talismán, y utilizada con habilidad, irresistible.

Este panorama se ha disipado. O el Gobierno se ha echado atrás luego de sopesar costes, o a ETA se le ha ido la olla, o se ha llegado a la conclusión de que Ibarreche es un caballo desbocado que no hay modo de embridar. O todo a la vez. Las preguntas, sin embargo, no concluyen aquí. De la composición de lugar que se ha criticado antes, hay una porción todavía salvable. Por las trazas, ETA no está dispuesta a poner viento en las velas de Ibarreche. La declaración de que las autonómicas son ilegítimas habida cuenta de que no podrá participar en ellas HB, no es compatible con una movilización del electorado radical el día de las elecciones. Y la idea de atentar mortalmente tampoco favorece al lendakari. Una cosa es la autodeterminación tras la declaración de una tregua, y otra la autodeterminación después de haberse humillado el PNV ante una punta de criminales que tornan a afilar las armas. Existe mucho votante nacionalista de carácter clientelar, y también mucho votante que, siendo nacionalista de corazón, aprecia la buena vida y no ve con tranquilidad que su único garante en el futuro sean esos señores de boina roja que dirigen el tráfico y propenden a la pasividad cuando es cuestión de detener a un terrorista. Si ETA quisiera ponerle un palo entre las ruedas a Ibarreche, seguiría haciendo lo que en este momento está haciendo.

¿Se reconstruirá la comunión nacionalista de aquí a las elecciones? Lo ignoro por completo. En esta fase de caos integral, sólo han acertado quienes afirman, ominosamente, que lo único que sabe hacer ETA es matar.

Orwell en Cataluña
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 18 Febrero 2005

COMO BUEN liberal republicano español partidario de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, considero que el mejor estatuto de autonomía es el que no existe. El que la Administración esté más o menos descentralizada es una cuestión técnica, contingente de las circunstancias tecnológicas, logísticas u otras, que puede presentar ventajas e inconvenientes para el administrado. Pero cuando no hay lealtad, solidaridad, ni decencia, el asunto ya no es técnico jurídico, sino político, y cuando pese a ello se entrega un estatuto, se convierte en un arma contra el resto de España, que sirve para aumentar el poder criminal de secesión. Donde hay nacionalismo separatista no pueden prosperar los derechos humanos. Un ejemplo de esto lo estamos viendo otra vez, no ya en las martirizadas Vascongadas del tándem ETA / PNV, donde el derecho a discrepar se paga con la vida, sino también en la Cataluña nacionalsocialista del tripartito.

El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalidad de Cataluña han promovido unas obras asaz chapuceras, como se ha demostrado con el hundimiento y destrozos en el barrio del Carmelo. Remedando el Ministerio de la Verdad orwelliano, Maragall, Clos y Rovireche han impuesto el toque de queda informativo, el monopolio de la información. Se prohíbe el acceso a los periodistas a la zona cero de la devastación provocada por sus obras. Quien quiera datos puede solicitarlos al Ministerio de la Verdad nacionalsocialista, que el funcionario del tripartito correspondiente le dará lo que considere oportuno. Tan grave es la cuestión que hasta organizaciones controladas o afines, como el Colegio de Periodistas, no han podido por menos que protestar. Nacionalismo separatista y despotismo son dos caras de la misma moneda antiliberal. Y si ya es malo esto, aún es peor que la España constitucional sea rehén de estas gentes.

ACECHO TERRORISTA
Editorial ABC 18 Febrero 2005

EL aumento gradual de la potencia de los atentados con explosivos cometidos desde agosto del pasado año revelaba el camino que estaba siguiendo ETA para escrutar la profundidad del cambio político producido tras el 14-M. Tras las pequeñas cargas en verano, se subió un peldaño con las del puente de la Constitución para llegar a los atentados, potencialmente mortales, de Guecho y del recinto ferial Juan Carlos I. El siguiente paso, el atentado mortal, ya está ordenado por la actual cúpula de la banda terrorista, según se ha demostrado en las cartas que Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», envió al etarra Pérez Aldunate. La orden era «poner muertos sobre la mesa» y esto era lo que iban a hacer los etarras detenidos ayer en Valencia, con suficiente arsenal de armas y explosivos para satisfacer las criminales demandas de sus jefes. Esta exitosa operación policial, al mismo tiempo que confirma la eficacia de las Fuerzas de Seguridad del Estado, pone de manifiesto que ETA, aunque débil, conserva capacidad operativa. Y la conservará hasta el último minuto de su existencia. Se trate o no de los indicios de una reorganización más o menos profunda de la banda terrorista, la sucesión de detenciones de «comandos» en trance inmediato de asesinar demuestra que ETA ha superado el efecto del 11-M y que ya busca víctimas mortales. En la lógica terrorista, la audiencia a un discurso especulativo sobre treguas y negociaciones constituye un revulsivo que pone la paz como escenario no de la derrota a manos de la Policía, sino de una transacción con el Estado. Y siempre a una negociación se va desde una posición de fuerza y no de debilidad.

Después de que Zapatero dijera que no hay contactos con ETA y de que Rajoy aceptara la palabra del presidente del Gobierno, sobran las especulaciones y falta recuperar la sinceridad del consenso antiterrorista que está plasmado en el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Entre Gobierno, PSOE y PP no debe haber un resquicio de desconfianza cuando se trata de oponer a ETA un mismo mensaje y una misma política de firmeza. Sin embargo, el presidente del Gobierno parece desentenderse del valor de las palabras, pese a que aprecia tanto los adornos retóricos, cuando lanza el enigmático compromiso de que él está dispuesto a «arriesgarse» por la paz y que a ETA sólo la escuchará cuando «cese el ruido de las bombas y las pistolas». Tales palabras, repetidas ayer mismo en una entrevista radiofónica, pueden ser entendidas como una petición de tregua a ETA y no debe escandalizarse el presidente del Gobierno por una interpretación así. Es a la que conduce el significado político y literal de su discurso. Un discurso que, por otra parte, introduce confusión y perturba los antecedentes históricos, porque nada de lo que está pasando se parece a las conversaciones del anterior Gobierno con la cúpula etarra en Zúrich. ¿A qué riesgos se refiere el presidente del Gobierno? ¿Quién debe sentirse aludido o atraído por el compromiso del presidente? Rodríguez Zapatero no debería comportarse como si una tregua de ETA pusiera el contador a cero, porque, si algo se ha aprendido de la experiencia de Zúrich, es que ya no basta una tregua de ETA para escuchar a la banda terrorista. Se suponía que, tras el Pacto Antiterrorista, el PSOE descartaba que ETA pudiera aportar a la paz algo distinto de su rendición incondicional, con entrega de armas y puesta a disposición judicial.

Zapatero tiene que practicar la sinceridad con la misma generosidad con la que practica el diálogo y decir cuáles son los riesgos que está dispuesto a asumir. Porque riesgos, lo que se dice riesgos, han sido muchos los asumidos en estos treinta años por el Estado, por los jueces, fiscales y policías, por los partidos no nacionalistas y por las víctimas, para lograr la derrota de una ETA que, si hubiera podido, ayer habría puesto en riesgo, una vez más, la convivencia pacífica en España.

Intenciones frustradas
Opinión El País 18 Febrero 2005

La policía frustró las intenciones criminales de ETA al detener ayer en Valencia a una pareja de pistoleros con material -pistolas, explosivos y una bomba lapa ya montada- para matar a varias personas, preferentemente antes del referéndum sobre la Constitución.Matar a cargos políticos o, si no era posible, a otras personas era la orden de quien pasa por ser el actual jefe de la banda, un tal Txeroki, según una carta intervenida el pasado viernes a otro miembro liberado de ETA detenido el pasado viernes en Basauri, Vizcaya. Así pues, los terroristas han confirmado por escrito y en acto -frustrado- su voluntad de seguir matando. Lo lógico sería dejar de especular sobre eventuales diálogos si ETA dejase de matar: ya se ve que no tiene la más mínima intención.

"Aunque el ambiente está enrarecido, no hay nada, y tenemos que poner muertos sobre la mesa", escribía Txeroki a fines de enero. "En ese periodo de tiempo", seguía, "tendréis que poner patas arriba a un enemigo uniformado (da lo mismo qué uniforme y dónde). En esta situación quedará de la hostia y nos dará mucha fuerza". El consejero vasco de Interior reiteró ayer lo que lleva meses diciendo: que los jefes de ETA en ningún momento se han planteado abandonar la violencia. No es voluntad de matar lo que les falta, y tampoco medios -explosivos, dinero- ni objetivos: desde el Rey, al que vigilaron en Mallorca el pasado verano, hasta un médico acusado de ser "amigo de Aznar", o los hijos de varios políticos, la dirección de cuyos colegios anotaron cuidadosamente, según la lista capturada al detenido en Basauri; lo que les falta son apoyos organizativos y sociales, lo cual a su vez es efecto de la eficacia policial.

Es significativo que los dos pistoleros detenidos en Valencia, ambos sin antecedentes, estuvieran hospedados en una pensión, no en un piso de colaboradores, y más significativo aún que fueran capturados apenas unas horas después de llegar a la ciudad tras pasar la frontera por Cataluña. De los 37 comandos armados desarticulados entre enero de 2000 y diciembre de 2004, el 60% lo fueron, según un estudio publicado recientemente, tras cometer un único atentado o antes de comenzar a actuar, como es el caso de los detenidos desde el viernes pasado.

¿Cómo encaja el silencio de Batasuna sobre estos nuevos intentos de asesinato con los mensajes de Otegi sobre la utilización de medios "exclusivamente políticos y democráticos"? La atención que todavía suscita esa formación se debe a su relación -judicialmente acreditada- con ETA. Pero su credibilidad es nula si ni siquiera es capaz de convencer a Txeroki de que desista de matar a los cargos electos de los demás partidos, o de condenar los intentos de hacerlo.

Y como está demostrado que los rumores sobre contactos con Batasuna sólo sirven para excitar el celo criminal de los que consideran que su papel consiste en "poner muertos sobre la mesa", más vale no dar pie a tales especulaciones.

Presidente, arriesgar no es ceder
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Febrero 2005

La detención en Valencia de dos etarras que estaban preparando un atentado de forma inminente nos devuelve una vez más a la dura realidad. La banda terrorista ETA está operativa y lo está con toda la crueldad posible. Ciertamente hay que felicitarse por la eficacia y el buen trabajo de las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero preocupa el lenguaje ambiguo y dubitativo del Gobierno y de su presidente.

Nadie pone en duda la determinación de Rodríguez Zapatero por acabar con el terrorismo. Nadie pone en duda la condena del Jefe del Ejecutivo al terrorismo etarra. Pero se echa de menos una mayor claridad y una actitud más tajante a la hora de despejar las dudas sobre los posibles contactos con los terroristas. Y terroristas son los de ETA pero también los de Batasuna. Todos son lo mismo. No existe diferencia aunque algunos se empeñen en dibujar matices.

El presidente del Gobierno se ha descolgado este jueves con unas declaraciones diciendo que para afrontar el terrorismo hace falta "arriesgar". ¿Qué ha querido decir Zapatero con esta afirmación? Esperemos que no confunda el riesgo con la cesión, el coraje con la retirada o los principios con la ambigüedad. El presidente del Gobierno lleva meses moviéndose en unos términos preocupantes, ha desaparecido de su dialéctica toda contundencia a la hora de hablar de los terroristas y su entorno, ha enterrado la dureza con aquellos que siguen con la estrategia del terror.

Los contactos entre el Gobierno y los terroristas no han sido confirmados oficialmente, pero tampoco negados. Se juega una doble partida en la que se insiste en que "el escenario ha cambiado" o que "hay que avanzar en la paz ". La realidad es que esos contactos han existido o existen y que la banda terrorista ETA no ha dejado de actuar. Tres atentados -Guecho, Denia y Madrid- en menos de un mes, la intención de asesinar a tres políticos vascos y ahora las detenciones de Valencia. Demasiada actividad terrorista para insistir en ese concepto irresponsable utilizado por el ministro Sevilla cuando habló de "ruido" de los terroristas después del atentado de Guecho.

Zapatero habla de riesgo, pero no especifica más. Y eso encierra un peligro gravísimo. Un presidente del Gobierno -sea quién sea- no puede negociar bajo cuerda, mientras ETA sigue buscando el atentado. El objetivo final de acabar con el terrorismo es deseado por todos, pero con una condición: No a cualquier precio.

Los macabros coletazos de ETA
Editorial Heraldo de Aragón 18 Febrero 2005

El ASESINATO indiscriminado es la conclusión, el más notorio resultado que ha deducido ETA de la actitud nacionalista con el entorno "abertzale", de su apoyo a que se presente Batasuna a las elecciones vascas, compartido, por cierto, por Esquerra Republicana. ETA es lo que es: muertos sobre la mesa. No es una amenaza baladí. En los últimos días se ha detenido a peligrosos pistoleros dispuestos a poner en práctica la macabra consigna. Gracias a la eficacia de los servicios de seguridad se ha logrado que no haya que lamentar nuevas pérdidas de vidas humanas.

Eso, y no la "cintura política", impide a los etarras poner "muertos sobre la mesa", pero el riesgo es permanente. En cualquier momento pueden lograr lo único que saben hacer: matar. Todos, excepto esa inhumana gente, sabemos que tal caudal de dolor es inútil. No sirve para que avancen los propósitos de ETA, cuyos métodos se abstiene Batasuna de condenar, cuando a nadie que no sea de ETA o Batasuna han de temer los ciudadanos. Son ellos quienes imponen el miedo, el terror, la vida alterada, el silencio forzado, aunque el lendakari Ibarretxe y su Gobierno afecten ignorarlo y pongan el acento en los fáciles reproches a "Madrid".

El Pacto por las Libertades entre PSOE y PP es una garantía cuyo ámbito debe ampliarse, directa o indirectamente. El miedo a hablar, el miedo a votar, el miedo a vivir son las criaturas de ETA y la fuerza principal de quienes no la condenan, la vitorean e incluso la integran al amparo de las libertades constitucionales. Y espectáculos como el de ayer en el Parlamento vasco, con los adláteres de la banda desplegando pancartas ante los diputados -muchos de ellos, amenazados de muerte- recuerda que sigue habiendo diferentes raseros en una situación de chantaje y extorsión que impide al País Vasco ser parte plena de la España y la Europa democráticas.

ETA sólo negocia con la pistola en la mano
EDITORIAL Libertad Digital 18 Febrero 2005

Casi a la misma hora en que un grupo de proetarras irrumpía en el pleno del Parlamento vasco con carteles en apoyo a los militantes de Haika juzgados en la Audiencia Nacional, la policía detenía en Valencia a dos peligrosos pistoleros de ETA. De lo primero se tuvo que encargar el diputado del PP Carmelo Barrio que, supliendo la labor de unos inexistentes miembros de seguridad, tuvo que echarlos personalmente del hemiciclo. Lo segundo ocasionó que el corazón de Valencia se pusiese patas arriba. La detención se produjo en una calle adyacente al ayuntamiento y donde los dos terroristas, Mikel Orbegozo y Sara Majarenas, amenazaron a la policía con un arma corta antes de entregarse.

Los planes de la pareja asesina en la ciudad del Turia consistían en cometer un atentado antes del domingo, fecha un tanto simbólica en la que se celebra el referéndum europeo. La policía les intervino, en el hostal donde estaban alojados, un arsenal completo de terrorista itinerante. Armas, explosivos y documentación variada. En concreto, 25 cartuchos de titadine, 350 gramos de dinamita, una bomba lapa, varios detonadores y un kit para dejar armado y listo el explosivo. Junto a ese material, Orbegozo y Majarenas disponían de una elaborada nómina de personas “ejecutables” en la ciudad de Valencia. Entre ellas la alcaldesa Rita Barberá, empresarios locales y algunos miembros de las Fuerzas Armadas, especialmente un teniente coronel del que tenían preparado un completísimo dossier. Junto a esto, el comando tenía como objetivo prioritario atentar contra una comisaría. La detención, afortunadamente, se ha producido pocos días antes de que llevasen a cabo sus planes gracias a la eficacia de los agentes de la Brigada de Información de la Policía Nacional que, con buen tino, ha evitado una más que previsible masacre. Una vez más se demuestra que la labor policial es la piedra de toque de toda lucha antiterrorista.

La exitosa operación es, sin embargo, una bengala de aviso para los que desde el Gobierno siguen empeñados en abrir negociaciones con la banda. ETA sólo negocia con la pistola en la mano. El único lenguaje que conocen los verdugos es este; el asesinato y el terror indiscriminado, y buena muestra de ello es la carta recientemente interceptada por la policía a Garikoitz Aspiazu alias “Txeroki”. En la misiva Aspiazu ordenaba a un grupo de pistoleros “poner muertos sobre la mesa”. Según el dirigente etarra la “situación política” invita a ello y, lo que es más importante, los muertos han de llegar lo antes posible. En la macabra lógica desplegada por “Txeroki” ante una negociación con el Gobierno lo mejor es presentarse con argumentos de peso con los que jugar fuerte. Y no le falta razón. El despertar de la banda se viene advirtiendo desde hace varios meses en las distintas acciones desperdigadas por Vizcaya, Madrid y Alicante. ETA necesita un golpe de efecto con el que reblandecer la voluntad del Ejecutivo y allanar el camino a los nacionalistas del PNV. La estrategia del árbol y las nueces se mantiene tan vigente como hace treinta años y promete seguir proporcionando jugosos frutos a sus inspiradores.

Si Rodríguez Zapatero no quiere encontrarse con ese muerto del que habla Aspiazu en su carta ha de extremar las medidas policiales y, sobre todo, ha de eliminar de su pensamiento cualquier veleidad de llegar a acuerdo alguno con la banda. A lo largo de las últimas tres décadas todos los Gobiernos de la Nación han caído en la misma trampa, en la de creer que existe un atajo para acabar con los crímenes etarras. No hay tal. Cada vez que el Gobierno legítimo se ha acercado a los terroristas para llegar a un entendimiento pacífico lo único que ha encontrado es un renovado zarpazo. Los periodos de titubeos gubernamentales son el momento en el que la banda asesina saca mayor y mejor tajada de la situación. Zapatero sabe perfectamente que no puede, que no está facultado para atender a las demandas de ETA. Su actitud por lo tanto es no sólo un desperdicio de tiempo, sino un crédito extendido a los verdugos para que saquen una injustificable ventaja a costa de la vida de inocentes.

Opinión
Constitución europea y terrorismo
José María Marco Libertad Digital 18 Febrero 2005

Cuando en Estados Unidos dieron la noticia del último atentado de ETA en Madrid, añadieron la siguiente explicación: los españoles cambiaron su voto el pasado mes de marzo y echaron al gobierno después de un ataque terrorista; ahora reciben lo que es de esperar, más atentados.

Un sector extremadamente minoritario de la opinión pública norteamericana da por buena la explicación progresista de que el voto cambió entre el 11-M y el 14-M porque el Gobierno del PP mintió sobre la autoría de los ataques. Es la misma gente que va a ver el bodrio subvencionado de Almodóvar titulado en inglés Bad Education, que ahora están echando aquí en Washington.

El resto de la opinión pública ni sabe quién es Almodóvar ni le interesa ni, evidentemente, hace distinción alguna entre un terrorismo y otro. La idea general es que los terroristas son iguales, tienen los mismos objetivos y se crecen cuando se da muestras de debilidad ante ellos. España, que ha dado repetidas muestras de debilidad ante los terroristas, sufrirá más atentados.

Falla, por supuesto, el conocimiento de los hechos ocurridos el 11-M. La deducción, en cambio, es certera.

Hay una forma de hacer llegar el mensaje a la opinión pública no española, e incluso a los propios terroristas, de que no todo el mundo en España tiene esa actitud. Es muy sencilla.

Hace pocos días la embajada de España en Washington convocó un acto supuestamente informativo acerca de la llamada “Constitución” europea. Los oradores invitados (aunque no el embajador Westendorp) lo convirtieron en un acto a favor del sí. Uno de los asistentes preguntó por qué a los miembros de la colonia española en Estados Unidos, a quienes se les estaba pidiendo el voto afirmativo, no se les había enviado un ejemplar de la llamada “Constitución”. El embajador alegó problemas de presupuesto y de logística.

No podía decir lo que estaba en la mente de todos, salvo en la de los burócratas europeos que tal vez no se daban cuenta de la manipulación a la que se les estaba sometiendo. Y es que este referéndum se ha convocado para respaldar al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Las prisas que han impedido una campaña de información como es debido y un debate serio tienen por causa esa necesidad de justificación de los socialistas.

Un voto afirmativo cuantioso proporcionará a los socialistas el balón de oxígeno que necesitan para justificar su llegada al poder tras los ataques del 11-M. Indicará a todo el mundo que la opinión pública española está a favor de la política de apaciguamiento y de rendición ante el terrorismo que está siguiendo el Partido Socialista.

Un voto negativo importante, junto con una alta abstención, aliviarán en parte la humillación que supone la actitud del gobierno socialista y nos devolverá cierto orgullo. Aclarará que no todos los españoles son tan cobardes como su gobierno.

Referéndum 20-F
Todos tenemos móvil
Serafín Fanjul Libertad Digital 18 Febrero 2005

La Macarena de Rodríguez y el referéndum de Los del Río son una misma cosa, una incitación a darle alegría a tu cuerpo, Macarena, eeeh, cosa buena. Y así. En las últimas semanas, en paralelo a la masiva propaganda gubernamental para escamotear la discusión y el conocimiento, guerrilleros de la información han enumerado con acierto los múltiples engaños, las taras y carencias de ese nuevo tratado de la Unión tan pomposamente denominado Constitución, frente a los inevitables y muy socialistas chantajes y amenazas o de cara a las cursilerías de un señor muy cortito que una vez obtuvo un éxito inesperado, lo más letal para el cortito y para quienes de él dependan: “Nos quedaremos fuera de Europa si sale el no”, “Se reforzará la unidad de España”, “Alianza de civilizaciones”, “Traeremos la paz perpetua”, etc. Insustancialidades o mentiras ad hoc para un tipo de españoles prestos a ser manipulados con cualquier gesto, cualquier palabra: una sonrisa, un talante, lamentables sustitutos de programas, proyectos y cuadros políticos expertos y honrados. Rodríguez, digno representante e intérprete del alma de gorrillas de no pocos de sus votantes, sabe que se les puede echar de todo con tal de dar propina. Si se les promete la comodidad del Nirvana, aunque sólo sean palabras, asentirán encantados a lo que caiga, llámese negocietes en Marruecos, papel subsidiario tras de Francia, renuncia a una política exterior propia o rendición ante la ETA. Lo que caiga.

Como bien señalaba José García Domínguez en estas páginas electrónicas, se va a votar sí a la Guayana francesa y no a Ceuta y Melilla: ¿alguien piensa que al PSOE le importan algo estas ciudades? En nombre de la transparencia se oculta a la población la pérdida de peso decisorio en la Unión, mientras Rodríguez y sus ministros –ya no son meramente Los del Río– se apuntan a la verbena jaranera de ágrafos que detestan la lectura (“No es preciso leer el texto para saber que es bueno”: ¡Héle, y no tiene novio!). Mienten al tentar la buena fe de personas ingenuas angustiadas por la fragmentación de nuestra patria –y que ellos mismos traerán– y afirman con desparpajo que la Unión garantiza la unidad española, como si Alemania no hubiese propiciado el estallido de Yugoslavia, como si Inglaterra no se regocijaría y aprovecharía de nuestra implosión o, sobre todo, como si los franceses no quisieran tanto a España que prefieren que haya diecisiete: la ordenación territorial es un asunto interno de cada estado, olviden pues, las buenas personas ese sueño, tan español, de que otro venga a sacarnos las castañas del fuego. Los tratados se firman para romperlos e incumplirlos siempre que conviene (¿Ya se olvidaron de la indisciplina económica de Francia y Alemania?) y la rimbombante Constitución de Rodríguez se convertirá en papel mojado apenas nuestros generosos vecinos vislumbren la mínima oportunidad de agudizar la debilidad de un país que se complace debilitándose y renunciando a su propia defensa: ¿qué nación europea nos apoyó en una minucia como Perejil? ¿Es que no quedan, todavía, otras que, pese a lo llovido, siguen albergando terroristas etarras, con pretextos leguleyos o por güebos?

Pero, por si todo cuanto se ha señalado no bastase, o tampoco la desvergonzada instrumentación de la campaña contra el PP que –contra sus intereses– les está apoyando, quienes vayan a votar deben tener muy presente que, antes que nada, el objetivo real del plebiscito, y nunca mencionado por sus muñidores, es aprobar lo sucedido en España desde el 12 de marzo, cuando Producciones Rubalcaba comenzó sus representaciones, que sepamos. Quienes voten sí estarán refrendando el asalto y control de los medios de comunicación, la detención ilegal de militantes del PP, la desvergüenza de Bono al inventarse una agresión inexistente, el espionaje de Mortadelo a José María Aznar, las ofensas del tirano marroquí aplaudidas por el supuesto ministro de Exteriores que acusó de participar en el golpe de Venezuela al mismo ex presidente, la inequívoca política de amordazar a la Justicia, la censura informativa en la catástrofe barcelonesa del Carmelo, la cobardía o complicidad con los separatistas catalanes y vascos, la prepotencia de Rodríguez que ya se ve un Fidel Castro con guita que gastar: ninguna explicación en el Congreso por sus abusos, amedrentamiento de la oposición para que interiorice y asimile bien que “la calle es suya” y no se ande con bromas de protestar contra un gobierno de progreso y, encima luciendo banderas nacionales, el colmo de la osadía.

Oímos objetar que votar “no” es coincidir con Llamazares, Pérez y otros rompetechos de idéntico aparato, que se apropiarán de la titularidad de nuestros votos y recordamos que ese fue uno de los argumentos inolvidables ante el referéndum de la OTAN (“No votar lo mismo que Fraga”) del inolvidable Yáñez, aquel hombre brillante que como director de la AECI demostró ser un excelente ginecólogo, aunque desconocemos si como ginecólogo alguna vez ha probado ser un magnífico director de la AECI. Que Llamazares y su panda canten por bulerías, si saben, porque somos conscientes del origen y fin de nuestros votos y en las próximas elecciones les esperamos. Si el prócer de IU asegura que el sol sale por el este, un servidor no va a decir lo contrario por no coincidir con él.

Han impedido en la práctica los debates en serio sobre el tratado en las televisiones, el tiroteo a favor del no ha sido obra de pocos y aguerridos periodistas, e incluso los catequistas del gobierno lo han presentado subliminalmente como rareza de chifletas izquierdosos con melenas y guitarras mal acordadas. Pero todos tenemos móvil, Internet y mucha hartura en sólo diez meses y si patentaron el navajazo auricular, tampoco hay motivo para renunciar a competir con ellos en ese terreno. Sólo vemos un problema y no menor. Los pinches y galopines que cocinarán la electrónica son los mismos que cocinaron los resultados del 86: ¿será capaz el PP, por sí solo, de garantizar la limpieza de los pucheros?

Recuerda el 13 de marzo. Y pásalo.

COTIZA ALTO EL SUICIDA BOMBA
Por Valentí PUIG ABC 18 Febrero 2005

LA larga mano de Damasco, de una u otra manera, puso en marcha el coche bomba que asesinó al ex primer ministro libanés en Beirut. Assad seguramente calcula que los Estados Unidos, ahora mismo, no están en disposición de intervenir y atajar esa constante instrumentación del asesinato y el terror que hace de Siria un actor principal en la zona, sustentando el caos en Irak o teledirigiendo las acciones criminales de la Hizbollá. Rafik Hariri, el ex primer ministro libanés asesinado, reclamaba el desmantelamiento de la Hizbollá. Según el «Wall Street Journal», los servicios de la seguridad palestina han detectado una intensificación en el reclutamiento de candidatos a ser bomba suicida. En ese zoco del mal, la Hizbollá puja hasta cien mil dólares como pago por un suicida bomba, una cotización al alza a partir de los veinte mil dólares que venían pagándose en el pasado. Dadas las circunstancias, es asombroso que Rodríguez Zapatero haga una fervorosa conexión entre el Tratado Constitucional europeo y la paz perpetua, cuando de todos es sabido que la Unión Europea se ha resistido mucho a la inclusión de la Hizbollá en su lista de organizaciones terroristas. Desde luego, la paz perpetua y el pacifismo astigmático no son la misma cosa.

El caso es que, aun siendo un dato flagrante la caída de Sadam Husein en Irak, es postulable que con el asesinato de Hariri lo que hace Damasco es advertir a los amigos de los Estados Unidos en la zona. En todo caso, George W. Bush, para quien el asesinato de Hariri representa algo más que un simple episodio libanés, puede optar por incrementar las sanciones económicas al régimen de Damasco. Hariri ha muerto por pretender la retirada de las tropas sirias que ocupan el Líbano y tuvo algo que ver con la resolución del Consejo de Seguridad que pide que las «tropas extranjeras» se vayan. Da fe de los poderes siniestros de Siria que por una vez Washington y París se pusieran de acuerdo en promover tal resolución.

ANTES Assad padre y hoy Assad hijo han sido agentes natos de la guerra perpetua. No se mueve una sombra en el Líbano sin el conocimiento de los servicios secretos sirios. El modelo del partido Baath sirio ha venido siendo Stalin. Siria ha recurrido siempre al asesinato -casos de Kamal Jumblatt o Bachir Gemayel, por ejemplo- como forma de indicar su hegemonía exacta sobre el Líbano. Alexandre Adler escribe en «Le Figaro» que Siria no puede retirarse del Líbano porque su economía vive de forma prácticamente exclusiva de lo que succiona de la economía libanesa, por endeudada que esté. Quedan en la incógnita las verdaderas relaciones entre Siria e Irán.

DECAPITAR la maltrecha soberanía libanesa no es, por supuesto, la única aportación de Siria a la guerra perpetua. Fue una milicia siria la que mató a trescientos soldados norteamericanos en Beirut, con un coche bomba. Los sirios son la víctima más destacada del régimen baasista, de pura estirpe totalitaria y corrupta, con el poder consecuentemente en manos de los servicios secretos, como saben bien los libaneses. A pesar de sus cánticos panarabistas, al régimen de Damasco el pueblo árabe le importa más bien poco: lo fundamental para la dinastía de los Assad ha sido el antisionismo impenitente y belicoso. La alta combustibilidad de la zona explica la inexplicable permanencia de un sistema que fue tan intensamente apalancado por la Unión Soviética hasta que Gorbachov echó cuentas. No es menos inexplicable que pasados ya unos años desde el fin de la guerra fría queden todavía supervivientes como Siria, Corea del norte o Cuba. vpuig@abc.es

Víctimas del terrorismo
El superfluo Peces Barba
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Febrero 2005

El salto cualitativo de la democracia española reside en que sus víctimas no sólo nos conmueven, e incluso nos ofrecen la oportunidad de hacernos mejores seres morales, sino que también nos persuaden políticamente con sus argumentos a favor de más y mejor democracia. He ahí la grandiosa singularidad de la Asociación de Víctimas del Terrorismo a nuestro débil Estado de Derecho. He ahí el argumento fundamental de las víctimas contra quienes quieren acabar con el terrorismo por vías tortuosas, o peor, bordeando la legitimidad que las propias víctimas han dado a la democracia española. He ahí, pues, la primera aportación de la democracia española a la construcción de la democracia europea.

De ahí se deriva que oír, escuchar atentamente, a las víctimas del terrorismo es el primer deber de los españoles para desarrollar la democracia. Hace tiempo que las víctimas consiguieron superar el estatuto de ciudadanos de segunda, casi objetos de compasión y piedad, para convertirse en ciudadanos de referencia, sujetos políticos, que nos dan la oportunidad al resto de los españoles de vivir en democracia. Y, precisamente, porque las víctimas jamás han exigido venganza contra el terrorismo, sino más democracia y mejor funcionamiento del Estado de Derecho, sin ellas es imposible vivir en democracia. Sin convertir su sistema de vida y de ideas en una referencia clave del desarrollo democrático no es, hoy, posible la democracia en España.

Prestar atención crítica a todas aquellas agencias “políticas” y de “creación de opinión pública” que, de un modo u otro, no quieren escuchar, y menos dialogar, con este sistema de referencia democrático tan básico para todos los españoles, es tarea prioritaria para quienes deseamos seguir viviendo en democracia. En otras palabras, quien intente manipular, desviar y denigrar la tarea democrática de las víctimas, estará contribuyendo al establecimiento de otro régimen político que difícilmente tendrá el nombre de “democracia”. Es en este contexto, precisamente, dónde debemos integrar la creación de la oficina, o como se llame, del Alto Comisionado de las Víctimas del Terrorismo.

Ni ZP ni Peces Barba han conseguido explicar por qué se ha creado esta “institución”. Superflua, ha dicho elegantemente Mikel Buesa, es la figura de Peces Barba como Alto Comisionado, al enterarse de que asistiría al homenaje de su hermano Fernando, asesinado por ETA hace cinco años. Más que superflua, diría yo, la figura de Peces Barba es sospechosa. El origen y funcionamiento de esta “institución” comisarial mueven antes a la sospecha que a la confianza. Sospechosa es la aparición de un Comisionado para recoger las demandas de las víctimas, cuando ya existía una subdirección del Ministerio del Interior que gestionaba magníficamente esas demandas. Sospechosa es la actuación del Alto Comisionado, cuando sólo asiste a los homenajes de unas víctimas y no de otras. Quizá es que para Peces Barba hay víctimas de primera y de segunda. Y sospechosa es la figura del Alto Comisionado cuando crea una estructura “burocrática”, dependiendo directamente de la Presidencia del Gobierno, sin contar con quienes más saben de “atención de víctimas del terrorismo”.

Lo peor, pues, está por llegar, porque es verdad que no hay, según ha declarado ZP, un mecanismo concreto de negociación con ETA, pero sí existe, por desgracia, una estrategia trágica para “acabar” con ETA que pasa por anestesiar, quizá “liquidar”, las demandas ciudadanas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. ZP y Peces Barba, en efecto, intentarán por todos los medios a su alcance que las víctimas “vuelvan” desde una ganada y costosísima recuperación civil, forjada en la lucha por la profundización de la democracia, al estado de objetos de piedad y compasión de un Alto Comisionado, que sólo aspira a gestionar y comprar el dolor de miles de ciudadanos en beneficio de su partido.

Héroes a su pesar
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 18 Febrero 2005

NO SÉ cuántas informaciones más sobre los planes criminales de ETA hace falta conocer para que no volvamos a oír ¡nunca máis! esa melonada de que en el País Vasco hay libertades porque «todo el mundo puede votar lo que quiera». No sé cuántas pistas más tiene que dar el grupo terrorista sobre sus intenciones asesinas para que todos los demócratas españoles reconozcan sin ambages la lucha impagable que las gentes del PP y del PSOE desempeñan en la Comunidad Autónoma vasca (CAV) a favor de la democracia, no sólo en esta comunidad, también en el resto de España. Piensen por un segundo todos los militantes del PSOE o del PP de Galicia si estarían dispuestos a militar en sus respectivos partidos si viviesen en Hernani, Llodio o Lekeitio, por citar sólo un municipio aterrorizado de cada provincia. Pensemos todos, en fin, que los que nos arriesgamos en la lucha contra la dictadura de Franco poníamos en juego mucho menos que lo que hoy arriesgan quienes hacen política, socialista o popular, en la CAV: la muerte.

María San Gil, Rodolfo Ares (vasco gallego, por cierto), Antonio Basagoiti, Leopoldo Barreda, se suman a la larguísima lista de personas que han podido ser asesinadas por ETA y que si hoy están con vida es gracias a la policía española, que ha detenido a sus criminales antes de que pudieran cometer el atentado.

No sé cómo, a estas alturas del curso, alguien que no sea un lunático cree que se puede saber lo que realmente pensamos los vascos, cuando no sólo los citados, centenares de personas más, tienen que vivir escoltadas para que no les asesinen y no pueden ni hacer política con libertad ni tampoco vivir con libertad: hablar con la gente, pasear por la calle, llevar a los críos al colegio, tomarse un café, darse un baño en la playa, ir al gimnasio o a la peluquería. Todas estas actividades cotidianas, sobre las que la inmensa mayoría de los españoles no sienten la necesidad de dar gracias a nadie por poderlas hacer en libertad, están severamente limitadas en la CAV, cuando no absolutamente prohibidas, gracias al terrorismo nacionalista vasco y gracias también a la indiferencia moral y política que el nacionalismo gobernante ejerce respecto de quienes padecen miedo y falta de libertad. Hoy resulta imposible hablar en voz alta en un bar sobre la barbaridad del plan del lunático, la violencia fascista de los aprendices de etarras o los planes de los etarras maduros para asesinar a las gentes del PSOE o del PP. Hoy existen familias, grupos de amigos, cuadrillas, sociedades gastronómicas en las que no se habla de política y hay gentes -del PP y del PSOE- a las que jamás se les ocurriría decir a sus compañeros de trabajo o de ocio a qué partido votan.

Andan los criminales obsesionados por poner muertos encima de la mesa antes de que se celebre el referéndum del domingo en un afán de-sesperado por conseguir lo de siempre: publicidad. El mato, luego existo es la frase más querida por estos pistoleros que no saben vivir sin asesinar y sin obtener con sus crímenes la necesaria dosis de publicidad que exige su labor de aventar miedos.

La policía española ha impedido que un criminal asesinara a gentes del PP y del PSOE en la CAV. La democracia española deberá agradecer algún día a estos héroes a su pesar el trabajo impagable que hacen por la libertad y la democracia, no solo en el País Vasco, también en el resto de España.

¡Pues va a ser que no, Sr. Zapatero! (Europa así, NO)
Por Antonio Cabrera El cortijo digital 18 Febrero 2005
 
España no se merece un Gobierno que le mienta. Con estas palabras comparecía el malvado Rubalcaba ante la televisión pública la jornada previa a las elecciones generales del 14-M, acusando a Aznar y a su Gobierno de manipular la autoría de la matanza del 11-M. El cinismo del portavoz socialista en el Congreso -el mismo que un día antes había festejado la noticia de la autoría islámico-marroquí de los atentados, brindando con champán por la victoria socialista en un conocido restaurante de EL Plantío-, hizo honor a su alias al utilizar la espantosa tragedia del jueves negro para ocultar, como un caballo de Troya, la abyecta instrumentalización política de la masacre que cambió el rumbo de la política exterior española, alteró el proceso electoral y derribó a un Gobierno.

Los beneficiarios políticos de la terrible matanza islamista, hackers expertos, pretenden ahora utilizar el referéndum «constitucional» europeo como infalible detergente plebiscitario para lavar su negra gestión y blanquear su imagen de okupas del palacio de La Moncloa. Otro caballo de Troya socialista.

Sobre el paisaje de fondo del plebiscito europeo destaca la depurada técnica gubernamental para la manipulación de masas usando los medios de comunicación social. La dictadura de la radio y la televisión públicas, las de la camarada Caffarel, inasequible al desaliento. El engaño de una Constitución sin sujeto constituyente. La mentira y la ocultación por defecto. La opacidad y la ausencia de debate. La desvergüenza gubernamental patrocinando el sí a esta pantomima de referéndum -cuando la ley impide la toma de partido institucional- mientras hurta cualquier atisbo de independencia o de pluralismo informativo. Las fervorosas llamadas al sí de López Aguilar -todavía ministro de Justicia- en este simulacro de referéndum con el supremo argumento de que «no es exigible haberla leído para saber que es buena» o las áureas declaraciones de Alfredo Timermans, secretario de Estado de Comunicación, tajante al afirmar su despreocupación por el desconocimiento casi absoluto que tienen los ciudadanos del texto constitucional que será sometido a referéndum, porque -dice- «lo mismo pasó con la Constitución del 78 y sin embargo fue mayoritariamente aprobada por todos los españoles» Goebbels un mindundi. La ciudadanía como coartada «democrática» para justificar un engendro. Y si la flauta no sonara, no pasa nada. Nuestro amado presidente y sus socios de Gobierno decidirán por nosotros lo que más nos conviene. Cosas de la «democracia ejemplar» de Rodríguez Zapatero.

Para colmo de disparates, Mariano Rajoy, en plena esquizofrenia política, pide el sí a un Tratado Constitucional que se opone a lo que siempre defendió su partido y el Gobierno del que fue vicepresidente. Un Tratado que desmantela lo que quedó plasmado en el Tratado de Niza, tras durísimas negociaciones de Aznar y su Gobierno. Misterios insondables del líder de la oposición divertida, de la lluvia fina y el buen rollito. El hombre de Estado, el auténtico líder del PP por boca de cebrianes y polancos; el de los pactos «sin fecha de caducidad, ni condiciones» con Zetapé, el presidente mecánico: el de mejor talante, el que más dialoga y el que más sonrie. Claro que Rajoy, siempre tibio y prudentemente ambidextro, ya ha adelantado que si sale el no en el referéndum «no se paraliza el mundo y tampoco pasa nada» Un guiño a Esperanza Aguirre. Por si acaso.

Con todo ésto la mayoría silenciosa, la puteada y perpleja por el sectarismo, las ofensas permanentes y la vergonzante política del Gobierno socialista; la insultada por Belloch cuando se manifiesta en la calle -y la que está harta también de las extravagantes actitudes del PP de Rajoy-, hablará por fin el 20-F. Y aunque no es fácil su victoria en tan desigual combate, la animaré con mi voto a que diga alto y claro... ¡pues va ser que no, Sr. Zapatero!

Televisión digital
El Gobierno empieza a mostrar sus cartas
Eugenio Fontán Oñate Libertad Digital 18 Febrero 2005

El Gobierno ha enviado al Parlamento un “Proyecto de Ley de medidas urgentes para el impulso de la televisión digital terrestre de liberalización de la televisión por cable y del fomento del pluralismo”.

Este Proyecto ha concitado una reacción virulenta de buena parte de los actores principales del mercado audiovisual por dos razones principales. La primera, porque a pesar de mostrarse disconformes con su redacción, el Ministerio, en un ejercicio de manipulación calculada, había declarado que contaba con su beneplácito y su adhesión entusiasta. La segunda, porque supone una gran amenaza con el actual statu quo que tan provechoso resulta para su cuenta de resultados. (Con cifras de ingresos y beneficios históricos para Antena 3 Y Tele 5).

Aparentemente, esta reacción, pues, podría considerarse la de un cártel de empresas preocupadas porque el proyecto de Ley de tan ambicioso título pudiese realmente liberalizar el mercado y franqueando la entrada a nuevos operadores recortar sus cuotas de audiencia y sus márgenes. Para los ciudadanos en general, por lo tanto, estaríamos a las puertas de un escenario estupendo, en línea con el nuevo Edén que el sonriente Presidente nos viene anunciando.

Pero una lectura cuidadosa del Proyecto de Ley y del resto de los anuncios del Ministro de Industria, responsable de la regulación radioeléctrica permiten discernir las verdaderas consecuencias de su modelo audiovisual.

No cabe duda que la televisión digital terrestre, que a la larga supondría la sustitución de la actual tecnología analógica por otra de naturaleza digital conforme a los estándares aprobados en la Unión Europea, es una magnífica oportunidad para mejorar la calidad de la señal recibida, aumentar el número de programas disponibles y liberar el hoy escaso espectro para otras utilidades. En definitiva, una magnífica oportunidad. Veamos, sin embargo, en qué consiste el modelo del Gobierno Zapatero.

Podemos remontarnos al anuncio realizado en diciembre por el Señor Montilla sobre las “Medidas de impulso a la televisión Digital terrestre” que planeaba y que finalmente han sido recogidas en el Proyecto de Ley y que se resumen en las siguientes, copiadas literalmente de la página web del Ministerio:
– Modificación antes del verano de 2005 del Plan Técnico Nacional de Televisión Digital, mediante Real Decreto.
– Asignación a la mayor brevedad de frecuencias para nuevos programas (libres por la desaparición de Quiero TV) en digital terrestre de cobertura estatal, para alcanzar una oferta de catorce programas de cobertura nacional.
– Inicio de las emisiones de los nuevos programas de cobertura estatal en otoño de 2005.
– Adelanto de dos años en la fecha límite del periodo de transición a la Televisión Digital Terrestre. El apagón analógico se efectuará a principios de 2010 en lugar del 1 de enero de 2012.
– Coordinación de las fechas de lanzamiento de las televisiones de ámbito nacional con las autonómicas y locales digitales. Las fechas previstas son: autonómicas a partir de enero de 2005, nuevos programas nacionales en otoño de 2005 y locales desde agosto de 2005 a 1 enero de 2008.

Finalmente, el Ministro presentó a bombo y platillo en el Congreso de los Diputados el mencionado Proyecto de Ley.

En este documento no se encuentran , sin embargo, las medidas antes citadas. Así, el Proyecto nada dice relativo a la modificación del Plan Técnico (primer anuncio) ni del modelo de asignación de los canales de ámbito nacional asignados a Quiero TV (segundo anuncio) ni que los canales otorgados para la gestión indirecta por las CCAA empiecen en diciembre de 2005 (tercer anuncio). Tampoco se adelanta el apagón analógico (cuarto anuncio). El quinto anuncio en sí mismo no planteaba más que fechas “a partir de las cuales...” por lo que tampoco puede considerarse una medida de impulso en sí misma.

Así las cosas, ¿qué medidas de impulso a la televisión digital (y de fomento del pluralismo) plantea el Proyecto de Ley?

En primer lugar, una adaptación de la actual normativa referente a los límites de concentración en el sector audiovisual, orientado a consolidar el actual panorama radiofónico español, marcado por una clara e ilegal posición de dominio de la SER que ni siquiera el propio Tribunal Supremo pudo corregir por la pasividad del anterior Gobierno. El nuevo, más diligente, en vez de hacer cumplir la sentencia del alto tribunal, en su primera medida sectorial simplemente adaptará la ley para ajustarla a la situación ya de facto consolidada. Sin duda, autorizar una concentración radiofónica que garantiza un control por el Grupo Prisa de la mitad del dial supone, a juicio del Gobierno la mejor y más necesaria medida para el desarrollo de la televisión digital y de la pluralidad informativa

¿Qué más aporta el Proyecto para la TV digital? Por ejemplo, permitir a los ayuntamientos que puedan gestionar directamente nuevos programas de TDT, en número de dos por múltiplex (lo que significa la mitad de los programas) medida sin duda pintoresca a la vista del estado de las finanzas municipales y desde luego de impacto demoledor para los empresarios que pretendan explotar un programa de televisión local, si tienen que competir además de con los demás canales de cobertura nacional y autonómica con los ayuntamientos de su localidad.

El Proyecto nace simultáneo al anuncio efectuado por el Presidente del Gobierno de abrir la puerta a dos nuevas licencias analógicas de cobertura nacional. Nada mejor para impulsar la televisión digital que otorgar dos canales analógicos adicionales. Lamentablemente, no se admiten apuestas sobre qué Grupos de comunicación recibirán la codiciada presa. Solo apuntaremos que Prisa y Grupo Z han felicitado al gobierno por su iniciativa.

Pero de las sucesivas declaraciones* del titular de Industria podemos anticipar algunas otras medidas para el futuro.

La primera, nuevas licencias digitales para las Comunidades Autónomas, sobre todo para que las de corte más nacionalista puedan gestionar directamente hasta ocho programas digitales.

No resulta difícil vislumbrar el previsible impacto de la combinación del actual Proyecto de Ley, si finalmente resulta aprobado en su actual redacción, y de las medidas políticas anunciadas en un sector que ante todo es un mercado y como tal debería responder a las reglas de la competencia.

A mi parecer es evidente que el modelo que finalmente resulte va a dominar el escenario audiovisual de las próximas décadas y que el Proyecto de Ley y los anuncios del Señor Montilla permiten claramente conocer los elementos esenciales del diseñado por el actual Gobierno y que podíamos resumir así:

La posibilidad de otorgar catorce nuevos programas digitales de cobertura nacional (además de los dos actuales de Veo y Net TV y de los correspondientes a Antena 3 y Tele 5, los dos de RTVE y Canal +). Un amplio número de programas de carácter local, asignados por las Comunidades autónomas, (recordemos que la mitad pueden ser reservados para la gestión directa de los Ayuntamientos) junto a un cierto número (en general entre 2 y 4 por Comunidad) de cobertura regional y sobre todo, hasta 8 programas gestionados directamente por las Comunidades con gobiernos más nacionalistas. Entretanto, el Presidente anuncia dos nuevos canales analógicos de ámbito nacional.

A mi parecer, el actual Proyecto de Ley no es el que el sector esperaba para despejar las incertidumbres vinculadas a la transformación tecnológica y a la apertura a nuevos operadores. Se echan de menos las medidas para el despliegue de los nuevos operadores y la migración de los actuales, un compromiso firme del Ministerio para apoyar la instalación de las cabeceras de las antenas colectivas, una divulgación adecuada de las ventajas de la nueva tecnología y un apoyo claro a los fabricantes y distribuidores de equipos.

No resuelve un aspecto tan importante como las fechas, sobre todo porque la prevista aprobación por vía de urgencia no parece que vaya a ser posible, lo que extiende todos los plazos hacia el futuro

Tampoco es coherente con los principios de un mercado en competencia, ni permite aclarar el modelo finalmente perseguido, al no resolver el destino de las frecuencias asignadas a Quiero Televisión. Por último, los nuevos canales municipales y los anuncios de Montilla sobre el gran número de programas públicos autonómicos son un factor inquietante desde el punto de vista de las finanzas públicas y anuncio de seguras distorsiones en el mercado. Demasiada televisión pública, sobre todo para ser explotada por administraciones que más deberían de preocuparse del servicio a los ciudadanos que a enredar con la televisión.

En definitiva, muchos anuncios, poco trabajo y sobre todo, desenfocado, si lo que se anunciaba en relación con el impulso a la televisión digital y la pluralidad informativa se limita a lo contenido en el Proyecto de Ley.
Eugenio Fontán Oñate es Ingeniero Superior de Telecomunicación

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* Declaraciones efectuadas por el Ministro de Industria en la Universidad Menéndez Pelayo en septiembre 2004 y recientemente en el Encuentro AETIC de febrero 2005.

Dos radicales irrumpen en la Cámara vasca y no son detenidos
El popular Carmelo Barrio les arrebató las pancartas y les expulsó de la Cámara
Dos individuos interrumpieron el plano del Parlamento vasco de ayer en un acto reivindicativo a favor de los miembros de Jarrai que son juzgados en la Audiencia Nacional. El popular Carmelo Barrio se dirigió a los intrusos, les ordenó que saliesen del hemiciclo.Los dos jóvenes consiguieron escapar.
J. A. B. La Razón 18 Febrero 2005

Vitoria / Madrid- El Parlamento volvió ayer a vivir una de esas jornadas políticas en las que resalta la anormalidad democrática que se vive en la región vasca. El pleno, el último de esta legislatura antes de la disolución de la Cámara y la convocatoria de elecciones, acababa de empezar. La vicelendakari, Idoia Zenarruzabeitia, se encontraba en la tribuna. En esos instantes, dos jóvenes radicales con unas camisetas rojas, las mismas que llevan todos los procesados en el macrojuicio contra Jarrai, con el lema en euskera «En defensa de los derechos políticos y civiles, adelante la juventud vasca» y con pancartas en las que rezaba «No a los juicios. Autodeterminación de los jóvenes ahora», irrumpieron en el hemiciclo.

Rápido y audaz, mientras el presidente del Parlamento vasco, Juan María Atucha, ordenaba que se les desalojara del Pleno, el secretario general del Partido Popular vasco y vicepresidente segundo de la Cámara, Carmelo Barrio, se dirigió hacia los radicales y tras arrebatar la pancarta a los dos jóvenes, les instó a salir de forma inmediata del hemiciclo.

Todo sucedió mientras los abertzales lanzaban gritos, también en euskera, como «adelante la juventud vasca» o «no a los juicios».

Acto seguido de la intervención de Carmelo Barrio, los servicios de seguridad del Parlamento vasco desalojaron a los radicales del hemiciclo. Desde la tribuna de invitados el acto fue apoyado y jaleado, pues allí, acreditados como invitados por el grupo parlamentario de Sozialista Abertzaleak, había otros cinco jóvenes radicales, que también portaban las reivindicativas camisetas rojas.

Inexplicablemente, los dos radicales que entraron en el hemiciclo lograron huir, aunque al haber sido acreditados el Parlamento vasco tienen sus datos principales: nombre, apellidos y número del carnet de identidad. Los otros cinco, cuatro hombres y una mujer, fueron retenidos por espacio de una hora en una sala del Parlamento, custodiados por los servicios de seguridad de la Cámara, hasta que la Policía autonómica los trasladó a comisaría.

Tras la celebración del pleno, según informa Ep, los partidos constitucionalistas pidieron explicación y la depuración de responsabilidades por lo sucedido. El portavoz del PSE en el Parlamento Vasco, Rodolfo Ares, exigió al presidente de la institución que ordene una investigación y «depure las responsabilidades que correspondan por falta de seguridad». El portavoz socialista denunció que este incidente es «gravísimo» porque «ha vulnerado las normas de funcionamiento y ha puesto de manifiesto la falta de seguridad».

Desde el Partido Popular, su portavoz parlamentario, Leopoldo Barreda, solicitó a la Mesa del Parlamento que depure responsabilidades por estos sucesos. «Es injustificable que unos individuos hayan tenido oportunidad de protagonizar los incidentes en el recinto parlamentario, más aún su libre acceso al salón de sesiones», explicó el dirigente popular, que instó a levantar «las oportunas diligencias por si los actos pudiera ser constitutivos de delito o falta.

En los pasillos de la Cámara, el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, aseguró que este incidente «deja bien a las claras lo que entiende por vías de normalidad y pacíficas un determinado sector político, Batasuna». Así, explicó que la Ertzaintza va a elaborar el correspondiente atestado sobre lo sucedido y recordó que en todas las Cámaras parlamentarias del mundo se prevé que no haya una intervención directa de las policías en su interior. Por ello, «no había un dispositivo policial dentro del Parlamento».

EN UN ACTO DEL PSC SOBRE LA CONSTITUCIÓN EUROPEA
Zapatero, en presencia de Maragall: "Habrá Estatut de Cataluña y será a la primera"
El presidente del Gobierno reeditó su compromiso con Pasqual Maragall, y le aseguró que "habrá Estatut de Cataluña y será a la primera". Zapatero dice que le gusta "hacer las cosas a la primera", y presumió: "a la primera lideré el PSOE, a la primera gané las elecciones y a la primera saqué a España de Irak". Mencionó también el Archivo de Salamanca, la CMT y el catalán. También "a la primera". Por su parte, Moratinos superó cualquier acto de campaña con la promoción de la bebida Referendum Plus y el "super-sí".
Europa Press Libertad Digital 18 Febrero 2005

Zapatero, que protagonizó en Cornellá de Llobregat el mítin central de la campaña del PSC para el referéndum sobre la Constitución Europea, alardeó de cumplir sus objetivos "a la primera" y, tras citar el retorno de los Archivos de Salamanca, el traslado de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT), y el reconocimiento del catalán en Europa, dio por hecho que "habrá Estatut a la primera".

De esta forma, Zapatero disipaba las dudas abiertas en las últimas semanas en Cataluña y que han llevado tanto a la oposición como a los socios de Gobierno del PSC en la Generalidad, principalmente a ERC, a cuestionar el compromiso del presidente del Gobierno de aceptar el Estatuto que salga del Parlamento de Cataluña. Las palabras de Zapatero venían reforzadas por los hechos, ya que recordó que "me gusta hacer las cosas a la primera". "A la primera lideré el PSOE, a la primera gané las elecciones y a la primera saqué a España de Irak", recordó.

El presidente del gobierno elogió el “europeísmo de Cataluña” y aseguró que esta comunidad es "referencia de orgullo" por ser quien "ha marcado el rumbo de Europa en la historia de España". Por ello, aseguró sentirse "especialmente orgulloso" de que el catalán acabe siendo reconocido como lengua de trabajo en Europa y aseguró que "ya hemos dado pasos" en este sentido, lo que hace "muy difícil votar no sintiéndose catalán". Zapatero se manifestó convencido de que "cuando culminemos ese reconocimiento de la identidad de una lengua, habrá muchos que quieran ponerse la medalla" pero quiso dejar claro que será "con un presidente de la Generalidad socialista y un presidente del Gobierno español socialista". Sin embargo, inmediatamente después, contradijo sus palabras y añadió que "la medalla no será de las siglas, sino del pueblo catalán".

En su discurso, Zapatero convocó a los catalanes a que "vuelvan a dar una lección de historia y de futuro" y hagan gala de su "talante y espíritu cívico diferente" dando un “sí masivo al Tratado". Ante más de 2.000 personas amontonadas en el pabellón de Sant Ildefons de Cornellà, tradicional feudo socialista y cuna de la inmigración española de entre los años 40 y los 70, Zapatero esgrimió la historia de quienes llegaron a Cataluña "con una maleta de madera" buscando trabajo para compararlos con los actuales jóvenes que "van con un portátil a estudiar a universidades europeas".

¿ Quién diáblos votó al PSOE ?
Nota del Editor 18 Febrero 2005

Cada día me resulta más incomprensible vislumbrar el perfil individual del posible votante de este PSOE. Porque está claro que todo lo que (des)hace este partido es contrario al sentido común, a España, al interés de la gran mayoría de ciudadanos libres, y a favor de minorías que van contra todo lo anterior.

Encima hay muchos despistados que creen que tiene arreglo, porque de cuando en cuando, saltan Vázquez, Ibarra o Bono con cualquier declaración que cae por sentido común y que debería ser el eje del partido, pero que únicamente es una nube de humo para mantener despistado al confiado votante del PSOE de toda la vida, para poder mantenerse en el poder, que es lo que exclusivamente les interesa, y no con afán de gobernar, sino todo lo contrario, con afán de complicar la situación al máximo, para hacerse imprescindibles y que no se note como van tomando los centros neurálgicos de los medios de comunicación, económicos, judiciales y demás.

«Los nacionalistas nos han conducido a la condición de víctimas», reprocha Recalde a Ibarretxe
El ex consejero vasco participó ayer en la conmemoración del quinto aniversario del asesinato de Fernando Buesa
A. MORAZA/VITORIA El Correo 18 Febrero 2005

El ex consejero de Educación y de Justicia del Gobierno vasco por el PSE-EE, José Ramón Recalde, que sobrevivió a un atentado de ETA, reprochó ayer a los nacionalistas haber «manipulado» la presencia de los socialistas en el Ejecutivo autónomo y «habernos conducido a nuestra condición de víctimas». Y lo hizo ante el lehendakari Ibarretxe, en la charla que pronunció durante la conmemoración del quinto aniversario del asesinato del que fuera portavoz del PSE en el Parlamento vasco y también consejero de Educación, Fernando Buesa, y de su escolta, Jorge Díez.

El jefe del Ejecutivo vasco escuchó la alocución de Recalde desde la tercera fila del teatro Principal de Vitoria, flanqueado por el presidente del Senado, Javier Rojo, y por el delegado del Gobierno en Euskadi, Paulino Luesma. Más cerca del escenario, el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba, se sentaba cerca de Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M. Afectados por el terrorismo; de familiares de asesinados o heridos por ETA y de representantes de diferentes colectivos de víctimas.

La intervención de José Ramón Recalde fue interrumpida en dos ocasiones por los aplausos de un amplio sector del público. La primera, cuando se reprochó a sí mismo y a los socialistas el «haber entrado en el juego» de los nacionalistas «y en los pactos de Gobierno». Más tarde, cuando recordó el «cierre de filas» y la «exaltación nacionalista» que se produjo tras la reacción popular contra el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

«Para entonces», agregó Recalde, «ya se había producido la gran traición del nacionalismo vasco: en la superficie fue Lizarra y en el sótano, el pacto con ETA». Por todo ello, defendió la necesidad de trabajar por «construir la ciudadanía y renovar la aspiración a la convivencia contra un nacionalismo excluyente e identitario y en busca de una alternativa en el Gobierno vasco».

Antes de cerrar su discurso, Recalde afirmó que, si bien «la que mata es ETA, los que preparan este ambiente son los que dividen al pueblo vasco en dos partes y establecen la legitimidad en la etnia y en los derechos históricos». En este sentido, subrayó que los nacionalismos étnicos han llevado a «aberraciones como el nazismo». El ex consejero reivindicó también la memoria de las víctimas -«que deben ser conmemoradas una a una»- y recordó que Fernando Buesa batalló siempre por la «democracia y la convivencia» y «en contra del fanatismo y la violencia».

La viuda de Buesa, Natividad Rodríguez, abogó por que las víctimas se coloquen «en el centro del debate político», pero rechazó que se les utilice «como arma arrojadiza» entre formaciones políticas o que se les «ignore».

Rodríguez pidió a los ciudadanos que «se rebelen contra el maltrato a los políticos que hemos elegido para que nos representen», y destacó la importancia de una «educación en valores». «Cuando vislumbramos la posibilidad de que ETA desaparezca, no podemos permitir que una nueva generación de jóvenes vascos tome el relevo», añadió, e indicó que en el sistema educativo vasco «faltan referentes y límites adecuados».

El cantautor Pablo Guerrero cerró el homenaje a Buesa, en el que también participaron, a través de vídeos, el poeta Carlos Torner, los pintores Cristóbal Toral y Frederic Amat, o el escritor Juan Insúa. Al acto asistieron, entre otros líderes políticos, Patxi López y María San Gil.

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