AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 20 Febrero 2005
CONCENTRACIÓN ANTE LA OFICINA DE REPRESIÓN DEL CASTELLANO Y DE LOS CASTELLANOHABLANTES
Asociación por la Tolerancia 20 Febrero 2005

LA SONRISA DE JULIA ROBERTS
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 20 Febrero 2005

ACABEMOS CON ESTE ENGORRO DE UNA VEZ
Ignacio CAMACHO ABC 20 Febrero 2005

Superfluo
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 20 Febrero 2005

SOCAVONES
Jon JUARISTI ABC  20 Febrero 2005

LA INMORALIDAD DEL PLAN IBARRECHE
MANUEL RENEDO OMAECHEVARRÍA Abogado ABC 20 Febrero 2005

Montilla, la CMT y la descentralización a la carta
Editorial El Mundo 20 Febrero 2005

Bush vuelve los ojos a Europa
EDITORIAL Libertad Digital 20 Febrero 2005

Vaclal Havel, ZP y la libertad
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 20 Febrero 2005

Verdadero y falso
JOSÉ MARÍA DE AREILZA Y ALEJANDRO CARRA El Correo 20 Febrero 2005

Zapatero recibe un informe de los servicios secretos que desaconseja negociar con ETA
EP ABC  20 Febrero 2005

Papeletas bilingües: «Sí» se dice «Sí»
D. V. La Razón 20 Febrero 2005

El sistemático incumplimiento de la Constitución española
Nota del Editor 20 Febrero 2005

Tormenta política en Tremp tras la retirada del lema de la Academia de Suboficiales
Rocío Colomer La Razón 20 Febrero 2005

La Ertzaintza supo que los radicales atacaban la UPV por la agencia Efe
Rocío Colomer La Razón 20 Febrero 2005

Cuatro millones de marroquíes ya hablan español
Juan Carlos Rodríguez La Razón 20 Febrero 2005

La Generalidad destinará más de 4.000 euros para que los imanes aprendan catalán
Europa Press Libertad Digital 20 Febrero 2005

«Los jueces renuncian a parte de su libertad en el País Vasco»
ABC 20 Febrero 2005

Es un error caer en el laberinto de la negociación de ETA
Ernesto Ekaizer y José Yoldi El País 20 Febrero 2005

CONCENTRACIÓN ANTE LA OFICINA DE REPRESIÓN DEL CASTELLANO Y DE LOS CASTELLANOHABLANTES
Asociación por la Tolerancia
 20 Febrero 2005

22 DE FEBRERO DE 2005

CON MOTIVO DEL DIA INTERNACIONAL DE LA LENGUA MATERNA

CONCENTRACIÓN ANTE LA OFICINA DE REPRESIÓN DEL CASTELLANO Y DE LOS CASTELLANOHABLANTES

 

El próximo día 22 de febrero, la Asociación por la Tolerancia, como celebración  del DÍA INTERNACIONAL DE LA LENGUA MATERNA (con un día de retraso), ha programado la entrega de un documento ante la "Oficina de Garantías Lingüísticas" que ha abierto la Generalitat en Barcelona para recibir las denuncias de todos aquellos que quieren vivir en catalán o en aranés en Cataluña (para los castellanohablantes no se ha previsto nada). En el curso de la entrega se procederá a la lectura de un manifiesto:

 

a) denunciando el sistemático incumplimiento de la Ley de Política Lingüística que reconoce a los niños el derecho a ser educados en su lengua materna durante la primera enseñanza

b) reclamando el derecho a una escuela bilingüe que respete armónicamente a los alumnos de lengua castellana, catalana y bilingües, y que facilite la integración en las dos lenguas de Cataluña a los inmigrantes

c) reclamando la desaparición de las "Oficinas de Garantías Lingüísticas" por constituir un instrumento de coacción inaceptable para aquellas personas  que decidan ejercer con libertad  su derecho a usar el castellano como medio de comunicación y por considerar que un Gobierno que invierte sus recursos en fomentar la delación es un gobierno con tintes totalitarios, inaceptable en un contexto democrático

 

 Necesitamos que nos apoyes en este acto y, por eso, te invitamos –a ti y a todas las personas que puedan venir contigo– a la CONCENTRACIÓN  que celebraremos delante de la sede de la OFICINA DE GARANTÍAS LINGÜÍSTICAS –mejor llamarla de represión del castellano y de los castellanohablantes–, el próximo, martes, día 22 de febrero de 2005 a las 17.30 horas.

Ante la constatación descarada de la política de "apartheid" o incluso incitación a la delación y hostigamiento contra los que tenemos como lengua propia el castellano, hay que dar una respuesta masiva y contundente. ¡Todos a la concentración! ¡ Si con razonamientos y palabras no entienden ni atienden, habrá que hacerles atender y entender por medio de la actuación en la calle! ¡No faltéis!

 

La oficina está situada en el Pasaje de la Banca 1-3 de Barcelona (al final de las Ramblas)

LA SONRISA DE JULIA ROBERTS
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 20 Febrero 2005

JUAN Campmany, autor del libro «El efecto ZP», relata así su primer encuentro, el 18 de junio de 2001, con el ahora presidente del Gobierno: «Cabe decir que la primera imagen que retengo del líder socialista encaja de lleno en el cliché del personaje: lucía una inacabable sonrisa de oreja a oreja, que a mí me recordó de inmediato la de Julia Roberts».

Siguiendo la estela del hallazgo comparativo de Juan Campmany, en esa sonrisa presidencial sigue concentrándose todo el capital político de José Luis Rodríguez Zapatero. Para unos -muchos- se trata de un patrimonio demasiado corto; para otros, supongo que también muchos, la sonrisa de ZP tiene aún grandes potencialidades. ¿Cuáles? Las de la imagen, las de una percepción cercana, amable y cordial del personaje que facilita la persuasión y conduce a la adhesión.

Sin embargo, esa afable aproximación del protagonista a los ciudadanos y a los problemas que les aquejan puede percibirse también como una grave insinceridad y, por lo tanto, como un ejercicio de simulación si no hay una correspondencia entre la actitud risueña y la naturaleza de las circunstancias que concurren. De ahí a la acusación de cinismo, media un paso. Y el presidente del Gobierno no debe de ser ajeno -salvo que sus colaboradores se lo oculten- a que las cañas de ayer comienzan a tornarse lanzas hoy.

Si algún asunto deteriora la imagen de un dirigente político, es su mal entendimiento del papel que en una sociedad como la nuestra juega la comunicación y, dentro de ella, la información y la opinión políticas. Lo mediático no constituye poder, pero ejerce poder, en feliz expresión de Luis Martín Mingarro. La dominación de ese ejercicio de poder social por la clase política dirigente, sea del signo que fuere, es ilegítima en democracia. No lo es la vigencia y aplicación de determinadas facultades regulatorias que los propios medios precisan que sean ejercidas con ecuanimidad. Si esta ecuanimidad quiebra y los poderes gubernamentales, cada vez mayores y de distinta clase, intervienen en el campo natural del desenvolvimiento de los medios de comunicación, se produce una grave distorsión que acarrea consecuencias indeseables en la calidad democrática de la convivencia.

El Gobierno del PSOE, en los aún pocos meses de su gestión, ha mantenido un comportamiento muy contradictorio y, en algunos casos, francamente incoherente. El desprecio sistemático, por ejemplo, de las indicaciones técnicas contenidas en dictámenes de los órganos consultivos relativos a leyes de gran calado social avisaba de preocupantes rasgos de prepotencia; que se perciben también en la desactivación de determinadas instancias de control judicial sobre asuntos trascendentes para así atrapar un margen de maniobra político temerario. La opacidad informativa ha ganado un impensable terreno en las últimas semanas respecto de entrevistas y conversaciones en la presidencia del Gobierno cuyo conocimiento público era relevante en la formación de la opinión de los medios y los ciudadanos. Y en crisis como la del barrio del Carmelo en Barcelona, se ha llegado a prácticas muy próximas a la censura.

Todos estos son síntomas de una malformación en la concepción del poder político que la sonrisa presidencial no puede camuflar. Y que producen desazón. En esa inquietud habría que entender el insólito pero muy justificado pronunciamiento conjunto de un buen número de editores de prensa, radio y televisión que el lunes pasado enviaron al Gobierno un aviso digno de merecer una atención receptiva en la Moncloa. El motivo de esa iniciativa común ha sido la trastienda que contiene el proyecto de ley de impulso de la televisión digital terrestre, pero la actuación en comandita se ha activado también por la ya muy reiterada comprobación de que el Gobierno de Rodríguez Zapatero está presentando rasgos impositivos cuya única diferencia con los del último Ejecutivo del PP consiste, precisamente, en la sonrisa del presidente.

Por unas razones o por otras, el Gabinete ha quebrado con desparpajo convenciones de política exterior muy importantes para España; se ha enfrentado a la Iglesia hasta el punto de provocar un incidente diplomático por un discurso del Papa mal interpretado por los que lo leyeron en clave política; se está mostrando como interventor en la dirección de grandes compañías privadas y ha perdido fiabilidad al tratar de contentar a todos mediante el imposible procedimiento de las afirmaciones y aquiescencias a planteamientos contradictorios. Existe el fundado temor de que en el ámbito de la regulación de aspectos esenciales para el futuro de la comunicación audiovisual en España pueda ocurrir lo mismo.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero está, pues, abriendo demasiados frentes de manera simultánea. Todos ellos sobre materias delicadas y de gran importancia y repercusión. Permitirse ahora la apertura de un boquete en el flanco de su credibilidad en la relación con los medios de comunicación parece extremadamente torpe porque da la razón a los que de antemano le han negado cualquier tipo de colaboración y decepciona a aquellos otros que, practicando siempre políticas informativas y editoriales de responsabilidad sobre las grandes cuestiones de Estado, quedan desalentados ante decisiones sectarias. Debiera bastar esta última reflexión para que el Ejecutivo entendiera que perseverar en el error -aunque haya quien jalee empantanarse en el yerro- es jugar a plazo corto y autolimitar su capacidad de interlocución.

El futuro plantea a nuestro país grandes retos que hay que encarar con un alto grado de entendimiento y acuerdo. Además de los desafíos políticos ya conocidos, en el horizonte cercano aparecen otros que se relacionan directamente con la modernización de la sociedad española y de su economía. La digitalización de nuestro país, en la que los medios de comunicación son tractores decisivos, es la última, por el momento, revolución tecnológica que, además, lo va a ser de la gestión del conocimiento porque alterará todos los procesos de transmisión de información, universalizará la interactividad y producirá grandes transformaciones en los hábitos colectivos. No es sensato que a esa cita se acuda tarde y mal por lo que a los medios de comunicación se refiere. Y para evitarlo, el Gobierno tiene que ejercer sus facultades de regulación y ordenación con una suerte de actitud que sea irreprochable. Lo que excluye el interés partidista, el amiguismo, las decisiones sectarias, la imposición gratuita o la arbitrariedad, que son comportamientos inadmisibles tanto con sonrisa como sin ella. Aunque se parezca tanto a la de Julia Roberts.

ACABEMOS CON ESTE ENGORRO DE UNA VEZ
Por Ignacio CAMACHO ABC 20 Febrero 2005

Lo mejor que puede pasar hoy es que salga de una vez el sí a la mal llamada Constitución Europea y acabemos cuanto antes con esta milonga del referéndum. Empeñado en parecer más europeísta que nadie, el presidente Zapatero ha cruzado en la autopista del debate político nacional un camión lleno de mercancía superflua cuyas ruedas se han ido desinflando hasta amenazar con dejarlo varado en mitad de la calzada. Más vale sacarlo de ella cuanto antes.

Este referéndum no era necesario ni oportuno, y el Gobierno ha corrido al convocarlo un riesgo del que ahora no sabe cómo escapar. Resulta positivo, pese a todo, que se nos haya consultado sobre el futuro de la Unión Europea -aunque cabe preguntarse por qué no se consultó a nadie sobre la ampliación-, pero la prisa es (siempre) mala consejera, como acaba de comprobar el ministro Montilla en la Ley de Televisión Digital Terrestre. En este momento, la escena pública española tiene preocupaciones mucho más perentorias, de modo que el referéndum ha significado una pérdida de tiempo, dinero y, sobre todo, energías. Amén de poner de manifiesto el profundo despropósito que reina en nuestra política.

Porque no de otra manera puede calificarse un panorama en el que los dos grandes partidos que vertebran la vida nacional son incapaces de articular un acuerdo sobre una cuestión en cuyo fondo están ambos conformes, y sobre la que el Gobierno se muestra incapaz de obtener el consenso de sus aliados. La mayor preocupación del PSOE en estos momentos parece centrarse en el modo de culpar al PP del fracaso que previsiblemente va a cosechar esta desquiciada convocatoria, mientras sus socios independentistas catalanes y los tardocomunistas de IU cruzan los palos del «no» en las ruedas del carro europeísta. Esto no lo entiende nadie que amueble su intelecto con un mínimo de coherencia.

El referéndum ha sido convocado a destiempo, gestionado sin entusiasmo y publicitado con sectarismo, lo que constituye una fábrica de abstenciones. Ése, y no otro, es el peligro cierto de la jornada de hoy; ni siquiera el «no», cuya heterogénea procedencia sólo va a poner de manifiesto el extraño acuerdo en que a veces se dan cita las izquierdas radicales y la derecha más intransigente. A estas alturas, después de una campaña vacía de contenidos, de público y de interés, el Gobierno convocante se halla situado ante la evidencia cierta del riesgo de una desmovilización que sólo pondrá de relieve su palmaria incapacidad para llevar adelante el objetivo trazado. Europa, desde luego, se merecía algo mejor.

La gestión del «no» puede ser relativamente irrelevante, aunque la posibilidad de un alto número de votos negativos en Cataluña va a situar a Zapatero ante una indeseada exhibición de fuerza de sus aliados independentistas de ERC. Fuera de Cataluña y el País Vasco, el «no» será mayoritariamente la expresión de un voto de castigo de cierta derecha vindicativa que, o no ha comprendido que el verdadero perjuicio para los socialistas son las urnas vacías, o desea atornillar su rechazo con una explícita vuelta de tuerca. Con su torpeza, el Gobierno va a lograr la triste consecuencia de que sea Europa -y España como parte indisoluble de ella- la que reciba en su trasero el puntapié que muchos ciudadanos le quieren dar a la gestión del presidente.

Pero cuando el Gobierno va a sufrir es a la hora de justificar la abstención; sólo los más sectarios podrán aceptar que la culpa de la desmotivación del electorado la tenga un PP que ha antepuesto su patriotismo europeísta a la tentación de atizarle una bofetada a su adversario. En las vísperas de la votación, los estrategas del PSOE se conformaban ya con un tercio de ciudadanos en las urnas; exigua tajada para una convocatoria cuya única finalidad era la de mostrar a Europa nuestra supuesta vocación constructiva. Esos mismos estrategas andan cavilando la forma de rebotar sobre las cabezas de los líderes del PP las consecuencias del fiasco que amagan los «trackings» y sondeos que la ley impide publicar en la última semana.

Esta noche quizá oigamos reproches a un partido que ha pedido el «sí» por encima de sus propios intereses, acusándolo de hacerlo «con la boca chica». No parece, sin embargo, que la boca del Gobierno se haya abierto con mucha más pasión, habida cuenta de que sus aliados han masticado irresponsablemente el voto negativo sin que ni a Zapatero ni a su equipo se les haya escuchado una sola censura, una mínima crítica, una débil queja.

Por todo ello, lo más razonable que cabe desear es que la papeleta quede resuelta de una vez por todas y podamos pasar pronto esta página inoportuna. Bastará con que al contar las papeletas haya un solo «sí» más para cerrar este episodio mal encarado, y a partir de ahí que cada cuál saque sus conclusiones. Por todo lo que la integración europea ha representado en nuestro desarrollo de las dos últimas décadas, los intereses de España aconsejan que la Constitución en juicio se apruebe sin más obstáculos, y a ello deben aplicarse sin remilgos los ciudadanos más conscientes de su responsabilidad política.

Después, solucionado el engorro, habrá tiempo de analizar las consecuencias. Si el Gobierno y su presidente Zapatero se ven en la tesitura de rebuscar argumentos que justifiquen un eventual fiasco de sus agrandadas intenciones, será una cuestión que ellos mismos habrán de dilucidar ante el espejo de sus propias percepciones. Algunos pelos se van a dejar en esta gatera por cuyo agujero se han empeñado en pasar sin medir antes sus verdaderas dimensiones. director@abc.es

Superfluo
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 20 Febrero 2005

Fue un mal presidente del Congreso. Reinó sobre la Cámara, dominada por aquella mayoría absoluta del PSOE, con maneras pomposas y boatos protocolarios por debajo de los cuales se le escapaba siempre un «tergalillo» hortera asomando entre los ropones y los maceros. Pero fue peor el sectarismo del que hizo pauta de conducta y la imposición de un reglamentarismo atroz que acabó con la viveza, la frescura y la conexión con la calle del Parlamento. A día de hoy el pobre aún no se ha recuperado de Peces-Barba. El sí que nos ha sido devuelto a la política merced al dedo presidencial después de andar por cargos de enseñanza. Ha regresado envuelto en esas galas doctorales y quizá ha engañado a dos sobre su talante y su mesura. Quizá al propio Zapatero, que es nuevo. Pero no ha tardado don Gregorio en enseñar su patita. El Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo lo es más de las unas que de las otras, las separa y las divide y asiste a los homenajes en función de cercanías ideológicas. Debiendo ser amparo de todos y fragua de unidades es, por el contrario, uno de los máximos causantes de un espectáculo bochornoso al que asistimos con dolor y con vergüenza. Lo menos malo que se puede decir de él, lo ha dicho Mikel, el hermano de Fernando Buesa, el socialista asesinado por ETA: superfluo.

SOCAVONES
Por Jon JUARISTI ABC  20 Febrero 2005

O sea que, a eso de las cuatro de la mañana del sábado 12 de febrero, quedaba gente en la planta decimotercera del Windsor, mientras el rascacielos ardía en pompa del piso veinte para arriba. Y quien dice gente no dice ni uno ni dos. Por lo menos un trío. Con linternas. ¿El trío de la bencina o el trío de la vecina? ¿Comando de pirómanos u orgía sabática en el cuartito de la fotocopiadora? ¿Saqueadores o cuerpos en pena? Las misteriosas sombras de la ventana indiscreta darán pábulo, por mucho tiempo, a inimaginables especulaciones. Ni la más razonable explicación (rencorosas denuncias conyugales, revelación de la existencia de una brigada suicida de bomberos/toreros) frenará la demanda de causalidad morbosa, porque España vive inmersa en una cultura conspirativa desde que la Farándula denunciara el complot del PP contra la democracia vocacionalmente republicana.

El incendio del Windsor, provocado o no, ha ido adquiriendo, a lo largo de la semana previa al referéndum, una exasperada dimensión simbólica. No podía evitarse. El mojón calcinado que domina las cimas de El Corte Inglés, en el corazón de la Madrid más ensoberbecida, remite a un arquetipo mítico: la torre abolida por el rayo, identificada en la leyenda nacional con la Torre de Hércules, cuya destrucción por el fuego preludia la pérdida de España. Imagen desazonadora, complementa fatalmente la de otras catástrofes cercanas en el tiempo (el Socavón del Carmelo barcelonés) y en el espacio (la Matanza de los Trenes). No voy a discutir siquiera las evidentes diferencias entre sus causas ni la distancia entre sus consecuencias directas. Si su asociación en una cadena analógica resulta obligada no se debe sólo a lo imprevisto y terrible de los tres acontecimientos. Sin el 11-M por detrás, ni la deflagración del edificio ni el derrumbe del túnel habrían rebasado los límites de la siniestralidad aleatoria característica de todo desarrollo urbano (respecto al cual conviene mantener el pesimismo cautelar de la sociología clásica, tan alejada de las utopías rosáceas de la ministra Trujillo, también conocida como Antoñita la Fantástica, pero sin caer en la tentación de las predicciones apocalípticas). Después del Macroatentado, lo accidental de ambas incidencias deja paso a la convicción supersticiosa de que cada una de ellas ilustra el signo de los nuevos tiempos, definidos por el desvanecimiento de la Seguridad. Ni siquiera Maragall ha podido eludir la concatenación fatalista.

PUES, en efecto, no basta con saltarse el acontecimiento básico (la masacre de las estaciones madrileñas) para escapar del único discurso posible, el de la fatalidad, que traiciona el optimismo programático de la izquierda. Al relacionar el Socavón de Barcelona con el hundimiento del Prestige, Maragall establece una serie simbólica equivalente a la mencionada: más aún, la elisión del Macroatentado refuerza su presencia fantasmal en aquélla. ¿Qué tienen en común la catástrofe del Prestige y la del Carmelo? Nada, sino su simetría cronológica respecto del 11-M.

EN rigor, los nuevos tiempos no son un fenómeno exclusivamente español. El 11 de septiembre de 2001 todas las sociedades democráticas supieron que las ilusiones de paz perpetua derivadas de la desaparición del comunismo eran tan inconsistentes como las propias ilusiones comunistas. Aquí tardamos algo más en enterarnos, quizá porque nos exaltaba pensar que iba consolidándose, día a día, aquello de lo que siempre adolecimos: la nación democrática. Ha bastado un año, justamente un año desde que Maragall llegó a la presidencia del gobierno de Cataluña, para que dicha percepción se revelase ingenua y carente de fundamento empírico. Con el paso de las edades, crecerá la añoranza del fin del siglo XX como época de fuertes e inmotivadas seguridades. Hoy, el incendio de un rascacielos nos recuerda la fragilidad de un orden amenazado desde dentro y desde fuera. Los túneles mal entibados se convierten de inmediato en símbolos de la nación minada. Frente a esta seguridad de que ya nada es seguro, la charlatanería falsamente kantiana de los europeístas a ultranza se delata como pura indecencia. Padecemos demasiados socavones, y no sólo por debajo.

LA INMORALIDAD DEL PLAN IBARRECHE
Por MANUEL RENEDO OMAECHEVARRÍA Abogado ABC 20 Febrero 2005

CON independencia del juicio político o jurídico que merezca, coincido con la Conferencia Episcopal Española en la necesidad de denunciar también los aspectos inmorales o faltos de ética desde la perspectiva cristiana, claro es, pero también a mi juicio desde una ética civil universal, que subyacen en el denominado Plan Ibarreche. Entre otros aspectos que ponen de relieve esta inmoralidad radical se me ocurren los siguientes.

- La traición que supone el nuevo Plan respecto de los compromisos adquiridos por el PNV en la elaboración del Estatuto de Autonomía de Guernica, pues no se debe olvidar que todos los partidos nacionalistas, excepto ETA y sus aliados, apoyaron y contribuyeron decisivamente a redactar y aprobar el actual Estatuto de Autonomía vasco. El que ahora estos mismos partidos pretendan abandonarlo y promuevan otro Estatuto diametralmente opuesto y, además inconstitucional, supone un acto de deslealtad y una violación de los propios compromisos totalmente censurable desde el punto de vista ético y moral que, por supuesto, los demás partidos tienen todo el derecho a rechazar.

- El nuevo proyecto supone la ruptura del consenso estatutario, ya que se pretende imponer coactivamente sobre el 50 por ciento de los vascos no nacionalistas. Lo que lo diferencia radicalmente del Estatuto de Autonomía de Guernica que fue consensuado por todos los partidos excepto Herri Batasuna y aprobado por una gran mayoría de los vascos. Esta circunstancia evidencia también la inmoralidad única del Plan Ibarreche pues las normas políticas fundamentadoras de cualquier sociedad democrática y civilizada tienen que ser consensuadas y aceptadas por todos o casi todos los grupos y no pueden ser impuestas contra la voluntad de la mitad de los ciudadanos, precisamente la de aquellos cuyos representantes tienen que asistir a las sesiones del Parlamento protegidos por escoltas.

- España es una nación milenaria a la que pertenecemos los vascos por derecho de fundación desde el primer momento y que no puede romperse unilateralmente por ninguna de sus partes integrantes. El País Vasco, como parte nuclear de España, no tiene ningún derecho (aún suponiendo que ésta fuese la voluntad mayoritaria de sus habitantes, lo que tampoco es el caso), a imponer al resto de los españoles una ruptura unilateral, pues los estrechos vínculos de todo tipo tejidos a lo largo de los siglos nos hacen consolidarios del resto de los españoles y otorgan a todos ellos el derecho a decidir sobre el destino de todas y cada una de las partes integrantes de su propio País.

Lo que significa que los vascos no tenemos ningún derecho de autodeterminación unilateral, sólo aplicable a pueblos extraños sometidos y colonizados, y no podemos por tanto imponer nuestra voluntad secesionista, aún en el caso de que fuera mayoritaria, al resto de nuestros compatriotas. Y es que siglos antes de la aparición de los Estados modernos, por lo menos desde los tiempos de Sancho el Mayor de Navarra, allá por el año 1.000 de nuestra Era, cuando ya era llamado «Rex Hispaniarum», los vascos y navarros sellamos por nuestra propia voluntad un destino común con el resto de los cristianos españoles, que tienen por ello todo el derecho del mundo a exigirnos nuestra leal integración en este proyecto común milenario que entre todos hemos construido y que se llama España. Al fin y al cabo, no harían con ello sino cumplir aquella exigencia que nuestros antepasados vizcaínos hicieron al Rey Pedro el Cruel a mediados del siglo XIV, según cuenta en sus Crónicas el Canciller Ayala, cuando reunidos bajo el roble de Guernica «le dixeron, que nunca avrían otro señor en Vizcaya si non al rey de Castilla, e que querían ser de la su corona, e de los reyes que después dél viniesen; e que non les fablasen ningún ome del mundo en al. E estaban y ese día en aquella Junta de los vizcaínos diez mil omes».

- Por si fuera poco todo lo anterior, el Plan Ibarreche, que se pretende imponer por la fuerza (a tortas) a la mitad de la población vasca y a todo el resto de los españoles, ha sido aprobado en el Parlamento Vasco con los votos de ETA. Es un Plan ensangrentado que ha sido posible sólo por el terror sistemático practicado durante muchos años y que ha producido ya casi 1.000 muertos y muchos más miles de heridos y víctimas de todo tipo, lo que hace mucho más patente aún si cabe la radical inmoralidad de este engendro que ni siquiera se comprende vaya a ser debatido en el Parlamento de la Nación cuando, por su manifiesta inconstitucionalidad e inmoralidad, podría y debería haber sido inadmitido a trámite o suspendido por los Tribunales sin tan siquiera entrar a conocer el mismo.

Y es que el Plan Ibarreche es el resultado de un largo proceso de embrutecimiento moral que explica que sus autores no se sientan obligados ni a cumplir sus compromisos ni a ser fieles a la palabra dada ni a respetar a sus adversarios. También explica que no sientan vergüenza alguna al utilizar e instrumentalizar la violencia terrorista al servicio de sus fines políticos: al fin y al cabo no es casual que el nacionalismo vasco haya generado el terror criminal de ETA. Constituye también un anticipo, pálido, de lo que serían capaces de hacer, si tuvieran el poder necesario para ello, en un País Vasco separado de España y de Europa.

No pensemos sin embargo que el problema acabará con el seguro rechazo del proyecto en el Parlamento de la Nación. Una vez roto el consenso estatutario -objetivo largamente perseguido por ETA- y visto lo barata que resulta la agresión al orden constitucional, es previsible que el nacionalismo mantenga su desafío en similares términos agresivos: nada sería por ello más equivocado que tratar de afrontar el problema apaciguándolo momentáneamente (suponiendo que esto se consiguiera) con nuevas concesiones al nacionalismo o con supuestas vías intermedias que sólo servirán para agravar aún más el problema a medio plazo y confirmar a los nacionalistas en el éxito de su estrategia inmoral.

Montilla, la CMT y la descentralización a la carta
Editorial El Mundo 20 Febrero 2005

Cuando el Gobierno acordó en julio trasladar a Barcelona la sede de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, no imaginó un escenario como éste. A las protestas de los trabajadores se sumó el viernes la decisión del consejo de la CMT -con su presidente Carlos Bustelo al frente- de desoír el mandato del Gobierno y mantener en Madrid el grueso de sus dependencias al no hallar motivos técnicos que justifiquen la decisión. El ministro de Industria, José Montilla, debe elegir ahora entre destituir al consejo del órgano regulador o buscar con él una salida pactada que hoy se antoja harto difícil.

Resulta paradójico que un Gobierno tan propenso a la negociación y al conchabeo incluso con aquéllos que presentan proyectos inequívocamente rupturistas como el plan Ibarretxe apenas se haya inmutado ante las razones de todos aquéllos que se oponen a este traslado.De nada han servido las reivindicaciones de los 140 empleados -muchos de ellos con hipotecas en Madrid-, que se ven obligados a un cambio de residencia que lastrará su vida familiar y entorpecerá a buen seguro la laboral.

Y si la decisión inquieta a los trabajadores, tampoco convence a los demás actores afectados por ella: ni a las empresas del sector -la mayoría de las cuales tienen su domicilio social en Madrid- ni a su presidente, el ex ministro de Industria Carlos Bustelo, que no ve en la decisión del Gobierno «razones funcionales o administrativas» y para quien el traslado es exageradamente «una deportación».

A la vista de cómo ha ejercido el Gobierno con todos ellos su tan alardeada disposición al diálogo, no parece descabellado pensar que Montilla opte finalmente por destituir a Bustelo, cuyo mandato no expiraba hasta 2008, y lleve adelante el traslado.

Al margen de su conveniencia desde un punto de vista práctico, nada habría que objetar políticamente. La legitimidad de las urnas otorga al Ejecutivo la potestad de decidir el traslado de una institución como la CMT invocando una supuesta estrategia de descentralización. Ahora bien, el Gobierno debe ser coherente: si se trata de que no sólo Madrid acoja organismos de alcance estatal, ¿por qué desgajar el Archivo de la Guerra Civil situado en Salamanca en vez de potenciarlo? A la luz del ánimo descentralizador, la decisión de desmembrarlo queda aún más en entredicho teniendo en cuenta que el centro de documentación salmantino es una de las instituciones de rango estatal que ya funciona fuera de la capital. ¿O es que ésta es una descentralización a la carta?

Empieza a calar la impresión de que muchas decisiones del Gobierno -también la aquiescencia de la Comisión de la Energía hacia el redundante despliegue de La Caixa en el sector- las dicta el favoritismo hacia el tripartito catalán, cuyo representante en Madrid es justo el responsable del traslado de la CMT. Por el bien del sector y de los trabajadores, el Gobierno debería replantearse una decisión dictada tan sólo por su propia conveniencia política.

Bush vuelve los ojos a Europa
EDITORIAL Libertad Digital 20 Febrero 2005

Los que acostumbran a hablar de George Bush en términos despectivos y a tacharle de vaquero iletrado andan todavía buscando una explicación convincente al nuevo enfoque europeo de la política exterior norteamericana. Hace dos semanas la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, realizó una exitosa gira por el continente en la que acercó posiciones entre la nueva administración Bush y la politiquería europea de siempre. Los mandatarios europeos se quedaron sorprendidos por el empuje y la determinación de la joven secretaria en la que, afortunadamente, no existen dobleces. Washington lo tiene muy claro. Los enemigos de América son los enemigos de Europa y así ha venido siendo desde que al final de la guerra mundial se liquidase al nazismo.

La agenda exterior en el segundo mandato de George Bush tiene un objetivo único: la expansión de la democracia liberal por todo el planeta. En ello influye la tradicional vocación americana de ser difusora de los viejos ideales de libertad y el hecho comprobado de que si fuera no existe democracia será mucho más difícil garantizarla en casa. El 11-S despertó a los líderes norteamericanos de su letargo y desde esa toma de conciencia en los días posteriores a la masacre de Manhattan se han liberado dos naciones. Las pruebas están a la vista, en Afganistán e Irak se acaban de celebrar elecciones cuando hasta hace bien poco tiempo esos dos países vivían bajo el yugo de sendas dictaduras sanguinarias.

Los logros en el mundo árabe han demostrado que merece la pena luchar por la libertad. A día de hoy, hay unos cuantos millones de personas más que disfrutan de las bendiciones de la democracia y, lo que no es menos importante, los Estados Unidos -y con ellos todo occidente- se encuentran más seguros. Durante la campaña de Irak ciertos “aliados” europeos como Francia y Alemania no lo entendieron así. Espoleados los segundos por las ínfulas de grandeur de un politicastro de la peor escuela se quebró la alianza atlántica de modo irremediable. Esto propició que la liberación de Irak se convirtiese en una labor propia de titanes y enfrió como nunca antes las relaciones trasatlánticas.

Sin embargo, una vez pasada la reválida de las urnas, el gobierno norteamericano ha demostrado una vez más su generosidad. No hay rencor sino ganas renovadas de embarcar a los aliados naturales de América en la honorable tarea de defender y promover los valores fundacionales de los Estados Unidos y de toda Europa occidental. Las amenazas continúan existiendo. Oriente Medio sigue siendo un polvorín por lo que todos lo esfuerzos que se hagan para llevar allí la democracia siempre serán pocos. En extremo oriente ha nacido una potencia nuclear gobernada por un tirano comunista dado a los delirios y a los puñetazos en la mesa. Tanto el delicado puzzle de Medio Oriente como la amenaza coreana son asuntos que atañen por igual a americanos y europeos. Ambos comparten objetivos luego, ¿por qué no ir de la mano?

La gira europea que Bush empezará hoy en Bruselas y que le llevará a reunirse con los principales líderes continentales tiene un único punto en el orden del día: reconstruir una alianza que jamás debió romperse. Para ello el presidente se verá con Jacques Chirac, artífice de la fractura trasatlántica hace dos años, y con el canciller Gerhard Schröder. Este es el curioso modo de entender el unilateralismo que tiene el inquilino de la Casa Blanca. En la agenda del presidente no hay, sin embargo, hueco para Rodríguez Zapatero que después de alinearse sin fisuras con el eje franco alemán ve como sus presuntos aliados le han dejado en la estacada y han corrido a reunirse con Bush. La operación ha sido magistral por parte de Chirac y Schröder. A la vista de su incomodísima situación tras la reelección y la buena marcha de la campaña iraquí, el francés y el alemán no han dudado en relegar a Zapatero al puesto de apestado de Washington, lugar que, dicho sea de paso, estaba ocupado por ellos hasta hace unos meses.

Vaclal Havel, ZP y la libertad
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 20 Febrero 2005

VACLAL Havel en un valiente artículo reciente hace afirmaciones como: «Es suicida que la UE se deje atraer por las tradiciones políticas de Europa, cuyo denominador común es la idea de que es necesario apaciguar el mal y que la mejor manera de conseguir la paz es mediante la indiferencia hacia la libertad de los demás. Es justamente lo contrario... la miopía del presidente socialista español, José Luis Rodríguez Zapatero se ha impuesto... difícilmente se puede pensar en una forma mejor para que la UE deshonre los nobles ideales de libertad, igualdad y derechos humanos que profesa.... hoy la UE baila al son de Fidel. Eso significa que...».

Sí significa que puede haber más despropósitos, más traiciones y es que el almodovariano ZP es muy amigo de lo mejorcito de cada casa y desde que se aupó al gobierno de España sobre dos centenares de cadáveres va embalado. Y ya va siendo bien sabido por todos que colecciona traiciones a la causa de la libertad, los derechos humanos o la simple decencia, como el espionaje perpetrado sobre Aznar en Londres. Borbonea que da gusto, pero es que le jalean los suyos, mientras guarda su predilección más dilecta por el colega Fidel, Chávez, el sultán moro, o los socios de Sadam. Miope también al desarmar judicialmente al Estado contra el golpismo vasco, se va con sus titiriteros amigos a celebrar los premios Goya y olvidar así el disgusto de que los iraquíes hayan podido votar por primera vez gracias a los americanos. Y menos mal que otros dirigentes no siguieron su nauseabunda consigna de Túnez llamando a la deserción y al abandono del pueblo iraquí. Y mientras tanto buena parte de la cobarde e hipócrita Europa políticamente correcta conmemora la liberación de los campos nazis de exterminio.

Cosa que casualmente también se debe a los malvados americanos.

Verdadero y falso
JOSÉ MARÍA DE AREILZA Y ALEJANDRO CARRA El Correo 20 Febrero 2005

Desde que el Gobierno español decidió ser el primero en refrendar el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, mucho se ha discutido a favor y en contra de la que pretende ser la Carta Magna de los europeos. Y la realidad es que intentar que un texto jurídico de más de 448 artículos sea asimilado por los ciudadanos requiere de un esfuerzo que puede calificarse de todo menos fácil. Lejos de intentar poner una pica donde otros ya llegaron, es cierto que, ante la decisión definitiva, repasar desde una perspectiva global qué hay de cierto, o de falso, en muchos de los argumentos esgrimidos por unos y otros quizás ayude a despejar las últimas interrogantes. Esa duda resuelta que desequilibra la balanza.

-Ya que parece tan imprescindible para la construcción de la identidad europea que la nueva Constitución se ratifique por todos los Estados miembros, parecería más lógico haber elegido la vía parlamentaria o incluso su aprobación por los diferentes jefes de Estado y gobierno.

Falso. Como se trata de una reforma de los actuales Tratados europeos a través de lo que es formalmente un nuevo Tratado, cada Estado miembro debe decidir conforme a su Constitución nacional cómo ratificar. Muchos gobiernos deben pasar obligatoriamente por referendos (Dinamarca, Irlanda, Polonia) y otros, por distintas razones políticas, lo han decidido voluntariamente (Reino Unido, Francia, Holanda y España). La primera Constitución europea, por otra parte, merece ser votada tanto en parlamentos como directamente por los ciudadanos.

-La Europa de 25 socios es, bajo las reglas que marcó el Tratado de Niza en 2000 y que tan buen trato otorgaban a nuestro país en el sistema de toma de decisiones, sencillamente ingobernable.

Falso. Hoy nos gobernamos los 25 países de acuerdo con las normas del Tratado de Niza y no se plantean mayores problemas. Lo que sí es cierto es que el eje franco-alemán quería tener más peso en el Consejo de Ministros de la UE ante una ampliación en la que han entrado muchos Estados pequeños, y ha conseguido convencer a todos para que se adopten las decisiones a partir del número de Estados (al menos un 55%) pero también de población (al menos un 65%), lo cual le favorece mucho.

-Los españoles corremos el riesgo de pagar la mayor parte de la factura de la ampliación porque el nuevo reparto de fondos puede terminar siendo una pelea entre 'países pobres'.

Verdadero. Ese riesgo existe, pero todo dependerá de cómo negocie el Gobierno español, protegido por el veto que cada Ejecutivo tiene sobre la decisión final (en junio de 2005) y en teoría fortalecido por su sintonía con Francia y Alemania, dos países que pueden ayudar mucho a arreglar este desafío financiero. En cualquier caso, la Constitución europea no modifica mucho el sistema presupuestario. Las políticas de cohesión y redistribución sólo se mantendrán, e incluso crecerán, si así lo deciden los gobiernos y no tanto las instituciones europeas.

-La cohesión territorial se considera crucial para la construcción del edificio europeo y el texto constitucional debería convencer al lehendakari de que, para separarse y después 'libreasociarse' amistosamente, mejor es quedarse todos juntos en Europa discutiendo nuestras inquietudes regionales en el órgano creado al respecto.

Verdadero. La Unión Europea actual y la nueva propuesta por la Constitución contienen un régimen implícito antisecesión, que dificulta enormemente cualquier modificación de fronteras para crear un nuevo Estado, una decisión ante la cual tendría veto no sólo el Estado de origen sino todos los Estados miembros. Supondría una reforma de los Tratados, ya que afectaría a las instituciones, la financiación y la aplicación de las políticas comunes. El nuevo Estado, además, no formaría parte de la UE sino que debería solicitar la entrada y esperar su turno.

-Turquía será en virtud del nuevo concepto de mayoría cualificada -que tanto prima la población de los países- el último en entrar pero el primero en mandar.

Falso. Es cierto que, una vez que entre Turquía, al ser el país más poblado, tendría más votos que ningún otro. Pero está por ver si realmente ingresa (los franceses harán un referéndum en su momento sobre este asunto) y si, una vez entre, no se ha cambiado este sistema de toma de decisiones, como ya ha insinuado el presidente Durao Barroso. En todo caso, el poder en la UE no sólo depende de los votos sino de la capacidad de formar alianzas entre Estados y, en ese aspecto, Turquía no lo tendrá tan fácil.

-Ante la inmigración ilegal, la nueva UE ayudará a contener el actual desbordamiento de fronteras que sufre nuestro país.

Verdadero. La Constitución refuerza la política europea de libre circulación de personas y de control de fronteras externas. Los cupos de inmigración todavía los controlan los gobiernos nacionales, pero la tendencia será a unificar todas las decisiones sobre inmigración en Bruselas; no tiene sentido no hacerlo una vez desaparecidas las fronteras interiores.

-En caso de conflicto militar, esta vez sí se considerarán invasión de territorio europeo incidentes como el de la Isla Perejil.

Falso. La Constitución no establece una cláusula automática de ayuda mutua en caso de agresión a un Estado miembro, tan sólo fija un deber de solidaridad pero que no es invocable de forma incondicional. La defensa sigue siendo una política nacional en buena medida, cuando no atlántica.

-A pesar de los 448 artículos, 36 protocolos y 50 declaraciones, el nuevo texto dinamiza el funcionamiento interno de la Unión.

Verdadero. La longitud de la Constitución tiene que ver con la complejidad de unir a veinticinco Estados en torno a un proyecto de integración política y económica que viene gestándose desde hace medio siglo. Pero muchas de las nuevas normas permitirán decidir de forma más rápida a las instituciones y con mayores controles democráticos.

-La Constitución Europea reconoce las raíces cristianas de Europa.

Falso. No habla del cristianismo en su extenso Preámbulo, en donde sí cita profusamente otras señas de identidad de la cultura y la historia europeas. Sin embargo, hace referencia a la inspiración de la herencia religiosa europea, sin especificar más, y en su texto prevé que las instituciones se relacionarán con las iglesias, de forma genérica.

-Los derechos humanos no estaban suficientemente cubiertos con el anterior Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales suscrito por la Unión.

Verdadero. Este Convenio es sólo de mínimos y se aplica como Derecho Internacional y no como tal por el Tribunal de Justicia de la UE. La nueva Carta da mucha más visibilidad a un extenso catálogo de derechos que pueden ir más allá de la protección del Convenio o de las constituciones nacionales.

-Al final, entre el nuevo presidente del Consejo, el de la Comisión y el futuro ministro de Asuntos Exteriores de la Unión, Europa no hablará con una sola voz en el mundo.

Falso. El que la Unión tenga más peso internacional no dependerá de la coordinación entre estos tres puestos, bastante sencilla, sino de la voluntad política de los gobiernos nacionales. La Constitución da algunos pequeños pasos adelante en este sentido, como la creación de una diplomacia europea o la capacidad del ministro europeo de hacer propuestas de actuación a los gobiernos.

-El desarrollo sostenible se conseguirá en parte gracias a esta Constitución.

Verdadero. La apuesta europea por el medio ambiente es muy firme y el nuevo texto desarrolla la actual política medioambiental bajo la regla de la mayoría cualificada de los Estados y la mayoría del Parlamento europeo, que podrán colegislar a fondo en esta materia. Otra cuestión es si habrá fondos europeos para seguir ayudando a los países con peores prácticas a ponerse al día.

-Los parlamentos nacionales podrán asegurarse de que ciertas particularidades, mercados, culturas o tradiciones no se diluyen en la uniformidad comunitaria y acabemos como los belgas comiendo mejillones de cien maneras diferentes y enseñando fotos de un olivo a nuestros nietos.

Verdadero. La Constitución permitirá por primera vez a los parlamentos nacionales intervenir en la elaboración de la legislación europea para decir qué materias se regulan mejor o de modo suficiente en el plano nacional o regional. Las cámaras no tendrán un veto pero si se unen un tercio de ellas la Comisión deberá modificar su propuesta.

-Si al final triunfa el 'no' en el referéndum, o la participación es mejor ni cuantificarla, España no ratificará el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa.

Verdadero. Así lo ha dicho el presidente del Gobierno, quien ha convertido esta consulta que jurídicamente no es vinculante en una que políticamente sí lo será. Y sin los votos socialistas en las Cortes Generales no se podría ratificar la Constitución europea. El índice de participación será un factor importante sobre la aceptación social del nuevo texto pero, no obstante, no influye en la pugna entre el 'sí' y el 'no'.

Zapatero recibe un informe de los servicios secretos que desaconseja negociar con ETA
El Centro de Inteligencia opina que la banda sólo ha intentado aparentar, ante las próximas elecciones vascas, que concede más margen de actuación a Batasuna
EP ABC  20 Febrero 2005

MADRID. Los servicios secretos españoles han hecho llegar recientemente un informe al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el que, como ya informó ABC, concluyen que en estos momentos no se dan las condiciones para pensar que ETA vaya a declarar una tregua y. por lo tanto, tampoco para abrir una vía de diálogo o de relación con la banda, según fuentes de la lucha antiterrorista.

Las fuentes consultadas explicaron que se trata de un informe de varios folios que ha sido entregado en los últimos días al jefe del Ejecutivo. En él se analiza la información que ha ido recabando el Centro Nacional de Inteligencia en los últimos meses, durante los que ha seguido muy de cerca toda la evolución de la banda terrorista y el debate interno sobre si abrir o no un proceso de tregua.

La información que manejan los servicios secretos es que ETA no tenía nada claro declarar una tregua. algo que se ha confirmado con las últimas operaciones policiales contra la banda en las que se han desarticulado dos comandos que tenían la orden de «poner muertos encima de la mesa» de forma inmediata.

Objetivos concretos
Además, las detenciones han revelado que los terroristas llevaban tiempo trabajando sobre algunos objetivos concretos, de los que ya tenían la información necesaria para atentar, entre ellos políticos, guardias civiles y militares.

Entre la información de que disponen los servicios secretos destaca que la banda no se plantea dejar de matar si no obtiene rédito político por ello. Es decir, que mantiene vigentes todos los objetivos que ha defendido históricamente y continúa defendiendo sus pretensiones maximalistas de conseguir la independencia del País Vasco.

Las fuentes consultadas consideran que ETA ha utilizado las treguas históricamente como un instrumento dentro de su estrategia, en la que encuadran el acto realizado por la izquierda abertzale en Anoeta, en el que apostaron por las vías políticas para superar la situación.

Se trató, según estas fuentes, de escenificar la decisión de ETA de dar algo más de margen a Batasuna, aunque esto no implica que la banda quiera que su brazo político vaya por su cuenta. Su objetivo es sólo que aparezca como un partido con más margen de maniobra que hasta ahora, sobre todo teniendo en cuenta que las elecciones vascas están convocadas para el 17 de abril y que Batasuna cuenta con muy pocas posibilidades de poder concurrir.

Papeletas bilingües: «Sí» se dice «Sí»
D. V. La Razón 20 Febrero 2005

Madrid- Los ciudadanos que voten hoy en una Comunidad Autónoma con lengua cooficial, encontrarán en su colegio electoral unas papeletas distintas a las del resto de las regiones.
La pregunta, «¿Aprueba usted el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa?» que contienen todas las papeletas para este referéndum, se formula en estos lugares, en español y en la segunda lengua oficial. Así, Cataluña, Galicia, País Vasco y Comunidad Valenciana contarán por primera vez en la historia de España con una traducción al catalán, gallego, euskera y valenciano.

«Sí es Sí» . Pero resulta curioso que las papeletas traduzca la respuesta afirmativa y negativa, ya que tanto en catalán como en valenciano «Sí» y «No» se escribe igual que en castellano.

Las traducciones de estas dos lenguas además son las más curiosas. Tras la polémica entre ambos gobiernos regionales por la diferenciación o no de ambas lenguas, y después de las exigencias de Esquerra Republicana para que el Gobierno de Rodríguez Zapatero apoyase en Europa la exclusividad del catalán, «a lengua que se denomina catalán en Cataluña y valenciano en la Comunidad Valenciana», no traduce igual la pregunta del referéndum. El catalán traduce «se establece» como «s´estableix» y el valenciano lo reconoce como «s´establix».

Curioso parece entonces que una pregunta tan sencilla no sea idéntica y en cambio la totalidad del texto de la Constitución que el presidente del Gobierno entregó en Bruselas en ambas lenguas si lo fuese.
Para las elecciones de hoy se han imprimido 134.952 millones de papeletas.

El sistemático incumplimiento de la Constitución española
Nota del Editor 20 Febrero 2005

Está claro que eso de que el castellano es el único idioma que el ciudadano español tiene la obligación de conocer, según determina del artículo 3º de la Constitución española, es un cuento chino. Y está también claro que las papeletas de votación en dos idiomas son totalmente inconstitucionales, pero este país es lo que algunos desean, y así andamos. ¡Viva Cartagena¡

Tormenta política en Tremp tras la retirada del lema de la Academia de Suboficiales
El alcalde de la localidad leridana ha dimitido y gran parte de la población habla de «ataque gratuito»
Un mes después de que saltara a la palestra la retirada del lema militar «A España servir hasta morir» de la sierra ilerdense donde se ubica la Academia de Suboficiales, el alcalde nacionalista de Tremp, Miquel Verndeny, dimitió aduciendo razones de salud. A pesar de que la polémica decisión no se tomó desde el consistorio, sí se ha visto salpicado por la controversia. Y es que un sector de la pequeña capital no ha dejado de esconder su malestar por lo que consideran un «ataque gratuito» a la empresa más importante de toda la comarca: la academia. Temen las consecuencias que se pueden derivar.
Rocío Colomer La Razón 20 Febrero 2005

Barcelona- Tremp, capital de la comarca el Pallars Jussà perdida en la Cataluña interior, saltó del anonimato a la palestra por la polémica retirada del lema militar «A España servir hasta morir», el pasado 22 de diciembre, que ilustraba la sierra de Santa Engracia donde se aloja la Academia General Básica de Suboficiales (AGBS). Un mes y medio después, en el pleno del pasado 8 de febrero, el alcalde nacionalista, Miquel Verdeny, cabeza visible del gobierno de coalición con ERC, dimitió aduciendo razones de salud. Verdeny pasó el testigo al segundo de la lista de CiU, Joan Ubach, que rubricó el pacto de gobierno con la formación independentista.
A pesar de que la decisión de la retirada del lema militar no fue tomada desde el consistorio, sí se ha visto salpicado por la indignación generada entre sus habitantes. En suma, unas controvertidas declaraciones del ahora ex alcalde, en las que aseguró que el 90 por ciento de la ciudadanía de Tremp estaba a favor de la desaparición del lema, no hicieron sino que caldear aún más el ambiente.

«Ataques gratuitos». Y es que diversos sectores de la pequeña localidad expresan su malestar por lo que consideran «ataques gratuitos» a la empresa más importante de la comarca: La AGBS. En cifras se podría traducir en unos 150 puestos de trabajo directos que ocupados por personal civil, más unos 50 indirectos derivados de los soldados profesionales que alquilan pisos y se instalan a vivir en Tremp, además de los mandos y sus familias o los profesionales graduados que anualmente celebran sus 25 años de salida de la academia. Datos nada despreciables para un municipio de 6.000 habitantes. Así las cosas, no es de extrañar escuchar comentarios como los realizados a este diario por Rosa Borrell, propietaria del Restaurante Cal Borrell: «Hay que ser burro, meterse con unas letras que no molestan a nadie», y añade «el enfado general» del sector. Rosa es muy consciente de que «más de un centenar de personas viven de la academia». Por ello, opina que uno «puede ser más catalanista que otro pero no se puede ser tan radical» como para menospreciar a la empresa principal del pequeño municipio.

Con todo, cree que la retirada del lema «A España servir para morir» es la gota que colmó el vaso de una serie de feos a la AGBS. Explica que ya desde hace años se ha ido reduciendo la actividad de la academia que repercute en una menor ocupación. «A menos alumnos menos clientela», afirma. Y ahora teme que los últimos episodios empeoren la situación.

La prueba de fuego se verá en los resultados de las bodas de plata de los licenciados por la academia prevista para mayo. Olivia Monsó, regente del Hotel Nerets, ya señala «un descenso de las pernoctaciones». Pilar Pericón Rocamora, gobernanta de la Pensión Ramiro Gay asegura que «está en contra de que se retiraran las letras», y cree que piensa como «la mayoría del pueblo». «Es una importante fuente de ingresos», concluye.

Otros negocios, en cambio, prefieren no hablar. En lo que sí coinciden todos es en apuntar el «malestar general» que ha provocado una decisión tomada desde los altos despachos sin calcular, tal vez, las consecuencias para la gente de a pie.

Rumores de traslado. Por otro lado, tras la retirada efectiva del lema militar de la sierra de Santa Engracia «A España servir para morir» uno de los rumores que está corriendo como la pólvora e intranquiliza a parte de la población es el posible traslado de la Academia General Básica de Suboficiales (AGBS) a Zaragoza o Toledo. Algunos aseguran que ocurrirá en un plazo de cuatro o cinco años.

«Se irán, básicamente, porque sienten que no son bien recibidos», explica, a este diario, uno de los vecinos. Lo cierto es que en algunos chats de internet dirigidos a militares corren mensajes que ponen de manifiesto el enojo del colectivo. El único edil del PP en el Ayuntamiento de Tremp y médico de familia del ambulatorio del pueblo, Javier Mostarcero, lamenta el daño que este tipo de políticas puede hacer a la comarca. Cree que si no se pone remedio, Tremp se quedará sin la empresa más importante y quedará reducida simplemente a una capital perdida en medio de un terreno montañoso de la Cataluña profunda. «Se quedará reducida a una ciudad de servicios»
para el resto de las poblaciones, concluye.

Desde la AGBS se limitan a confirmar que, de momento, la academia permanecerá en su ubicación actual.

La Ertzaintza supo que los radicales atacaban la UPV por la agencia Efe
Marcos S. González La Razón 20 Febrero 2005

Madrid.- «La Comisaría de la Ertzaintza de Vitoria abrió una actuación al tener conocimiento a través de la agencia de noticias Efe de los destrozos e incidentes ocurridos en la UPV». Así de claro contestó el propio consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, a la pregunta parlamentaria del diputado del PP Iñaki Ortega.

Según el relato referido a los «graves daños» que realizaron los radicales encapuchados en la Universidad del País Vasco el 16 de diciembre del año pasado, «a pesar de no haberse requerido expresamente la presencia de la Ertzaintza, sobre las 19:22 horas se decide enviar una patrulla al lugar» para confirmar la noticia y contactar con los responsables de la UPV.

Balza relata que la denuncia de los hechos por parte del Rectorado de la UPV tardó 26 días en cursarse en la Comisaría de la Ertzaintza de Erandio, y en ella «se afirma que los hechos se iniciarion hacia las 12:20 horas en la Facultad de Ingeniería, cuando observaron en su acceso a un grupo de personas con máscaras blancas y encapuchadas». «Sobre las 12:35 horas recibieron en el el centro de control una llamada desde Farmacia que informaba que se habían puesto en contacto con Aulatorio, Magisterio y Filología II para cerrar los Centros», continúa relatando el consejero, que asegura además que «a las 12:40 horas puestos en contacto los responsables de seguridad de los Centros de la UPV, con el Sr. Simón Mesanza, se le sugirió que llamara a la Ertzaintza».

Éste contestó a los efectivos de la Ertzaintza que estaba intentando «ponerse en contacto» con el Vicerrector y les instó a que se quedasen «a la espera de instrucciones». A las 12:55, según consta en la denuncia, «se observó a un numeroso grupo que abandonaba la Facultad de Magisterio, y a las 13:07 el sr. Mesanza indicó al responsable de seguridad que se mandase a un vigilante al aulario. El consejero termina su respuesta recordando que la denuncia fue interpuesta «casi un mes después de ocurridos los hechos». El PP ha solicitado la comparecencia del rector del centro.

Cuatro millones de marroquíes ya hablan español
Juan Carlos Rodríguez La Razón 20 Febrero 2005

Madrid- El estudio del español crece en todo el mundo, Marruecos no podía ser una excepción. En Tánge acabó ayer el primer Congreso de la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española. Su secretario general, Mohamed Bouissef Rekab, sostiene que ahora «hay mucho más interés y está aumentando el número de marroquíes que hablan y entienden el español. Se habla de que somos cuatro millones de hispanohablantes de los 35 millones de habitantes que tiene el Reino de Marruecos».

Precisamente Marruecos es, hasta ahora, el país en el que el Instituto Cervantes tiene mayor número de sedes: Casablanca, Fez, Rabat, Tánger y Tetuán. El pasado curso registraron entre todas ellas casi 8.000 matrículas. «En este curso, los estudiantes de español han crecido hasta un treinta por ciento», afirmó César Antonio Molina, director de la institución, de visita estos días en Marruecos. Una de las primeras iniciativas será la creación allí de una nueva sede, ya que Molina considera que «necesitamos más sitios y más espacio».

Otro capítulo será la anunciada rehabilitación del histórico Teatro Cervantes de Tánger, uno de los ejemplos de la arquitectura española que aún quedan como rastro del Protectorado español. Esta tarea, considerada por el Gobierno español como un gesto de buena voluntad, debe ponerla en marcha el Ministerio de Cultura, aunque aún no se habla ni de plazos ni de financiación.

El desenlace de este congreso de narradores, periodistas e historiadores marroquíes hispanohablantes clausurado ayer simboliza todo lo que ha cambiado el horizonte magrebí, donde los autores que escriben en castellano son prácticamente ignorado, como Mohamed Larbi Messari, Mohamed Akalay, Mohamed Chakor, Rachida Gharraf, Mohamed Lahchiri y Mohamed Bouissef Rekab. «Estamos contentos, porque se nos están abriendo puertas», dice Bouissef, que recuerda que «nuestro objetivo es que se nos tenga en cuenta en España, porque nosotros escribimos de la idiosincracia marroquí, pero hacemos literatura en español».

21 IMANES PARTICIPARON EN LA INICIATIVA EN 2004
La Generalidad destinará más de 4.000 euros para que los imanes aprendan catalán
El Consejero Jefe de la Generalidad, Josep Bargalló, ha anunciado que destinará este año un total de 4.387 euros para la realización de dos cursos de catalán para imanes en Barcelona. Con esta cantidad se impartirán dos cursos en la Ciudad Condal y se mantienen conversaciones para hacer otro en Figueras (Gerona), en cuyo caso se ampliaría el presupuesto. Esta medida coincide con la intención del tripartito de eliminar de los colegios las clases de religión.
Europa Press Libertad Digital 20 Febrero 2005

La Dirección General de Asuntos Religiosos de la Generalidad considera necesario "favorecer la incorporación de los recién llegados" a la sociedad catalana y "las actividades de relación entre las confesiones religiosas y el resto de la sociedad". Para lograr esta integración, la Generalidad cree que “un punto fundamental es el conocimiento de la lengua propia de Cataluña por parte de los líderes, representantes, dirigentes o cabezas visibles de las comunidades religiosas que proceden de la inmigración”.

De hecho, un total de 21 imanes, en su mayoría procedentes de Marruecos, participaron el año pasado en los dos cursos de catalán organizados por la Generalidad. Por otro lado, Bargalló asegura que el grado de cumplimiento del convenio suscrito entre el Consejo Islámico y Cultural de Cataluña con la Generalidad para normalizar la presencia del catalán en publicaciones y rótulos del Consejo "ha sido positivo".

En este sentido, en respuesta a una pregunta del grupo del grupo parlamentario de CiU, detalla que el Consejo Islámico ha editado un tríptico informativo sobre su entidad en catalán y en castellano, y en el buzón del local figura el nombre de la entidad exclusivamente en catalán.

Asimismo, señala que el Consejo Islámico ha elaborado una pancarta identificativa en catalán que utiliza en sus actividades y recuerda que en el Primer Congreso de Imanes y Mezquitas de Cataluña, celebrado en octubre de 2004, se editó un tríptico, un cartel y los distintos materiales en catalán y en árabe, y hubo traducción simultánea al catalán durante todo el cónclave.

Además, según Bargalló, algunos miembros del Consejo Islámico "participan en el programa “Voluntarios por la Lengua”, que impulsa el Consorcio para la Normalización Lingüística" y "siempre que este organismo participa en medios de comunicación lo hace en catalán".

«Los jueces renuncian a parte de su libertad en el País Vasco»
ABC 20 Febrero 2005

-¿Sigue siendo el País Vasco un destino de paso en la carrera judicial?
-Cada vez menos. Ha aumentado el cuerpo de jueces que no tienen idea de moverse. El juez que ejerce en el País Vasco sabe que debe dotarse de medidas de seguridad, pero lo tiene asumido como un componente más de su función de garantía para todos los ciudadanos. No deja de ser paradójico que quien defiende la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político como principios rectores de su actuación, se vea obligado a renunciar parcialmente a su libertad personal.

-¿No actúa la amenaza terrorista como elemento disuasorio?
-El terrorismo no quiebra el poder judicial en el País Vasco, como tampoco lo haría en otro lugar. Prueba de que los jueces no están mediatizados por la amenaza es la absoluta normalidad del servicio.

-Sin embargo, son muchos los jueces que se han ido del País Vasco en los últimos años.
-Pero todos ellos coinciden en que su estancia aquí les ha dejado una huella profunda, porque la conciencia de que tienes que desarrollar un papel constitucional activo hace que tu profesión tenga un atractivo especial en el País Vasco, y también te lleva a tener una relación especial con tus compañeros.

-¿Qué supuso para los jueces que trabajan en el País Vasco el asesinato de José María Lidón?
-Fue un golpe dramático. Pero es un orgullo trabajar, como hacía José María, siendo conscientes de la importancia del papel que nos corresponde aquí a los jueces. A quienes le mataron y a quienes les apoyan les diría que mientras en España haya Constitución, democracia y poder judicial, los derechos de todos los ciudadanos, incluidos los suyos, están garantizados.

Baltasar Garzón / Juez de la Audiencia Nacional
"Es un error caer en el laberinto de la negociación de ETA"
El juez Baltasar Garzón ha publicado su libro 'Un mundo sin miedo' y se apresta a dejar España rumbo a la Universidad de Nueva York, donde estudiará inglés e impartirá conferencias. Antes avisa: "Es un error caer en el laberinto de negociación trazado por ETA". Garzón exhorta al Gobierno a dejar de "escenificar el juego de contactos sí, contactos no". Ataca a periodistas. Unos, por su nombre; otros son fáciles de reconocer
Por Ernesto Ekaizer y José Yoldi El País 20 Febrero 2005

Baltasar Garzón, de 49 años, luce traje negro de raya diplomática, camisa blanca y corbata con destellos celestes. Ha trasnochado, entre veras y chistes, pero aquí está, genio y figura, impecable. Después de posar ante las cámaras en una mañana tan fría como soleada, está dispuesto a vender su obra -su libro, claro, y su personalidad-.

Es la mañana del 16 de febrero de 2004 en la sede de la editorial Random Hosue Mondadori, en la madrileña calle de O'Donnell. Hace hoy 17 años que Garzón, cumplidos los 31, se estrenaba como titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.

Pregunta. ¿Sabe usted qué día es hoy?
Respuesta. Sí... [mira el reloj]. El 16 de febrero de 1988 asumí como juez de la Audiencia Nacional. Es algo que no olvidaré nunca...

P. Se toma usted nueve meses de licencia. ¿Piensa usted regresar a su puesto en el Audiencia Nacional?
R. Mi... proyecto inmediato... es... volver. Es decir, yo tengo una licencia por estudios que se extiende desde el 1 de marzo hasta el 1 de diciembre de 2005 y no tengo en estos momentos ningún proyecto vital diferente al de regresar a la Audiencia Nacional...

P. Pero está abierto...
R. No, no es que esté abierto. Simplemente, ignoro lo que puede ocurrir en este tiempo. Si no me marchara ahora, me sentiría en la misma situación. No sé lo que va a ocurrir de aquí a seis o nueve meses.

P. Escribe usted sobre el 11-M: "El ataque terrorista nos sorprendió con las puertas abiertas y las torres sin vigilancia". El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha creado el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista. A bocajarro: ¿le hubiera gusta ser el zar de la lucha antiterrorista?
R. Me gustaría que esa coordinación se estableciera realmente, es decir, que hubiera más ambición. Es cierto que se ha creado el centro. Me parece insuficiente. Si es un primer paso, de acuerdo. Pero son necesarios pasos rápidos para que esas torres tengan vigilancia y las puertas estén bien cerradas. Si no es así, ante una amenaza terrorista de la envergadura que enfrentamos, o estamos bien pertrechados o van a lograr atacarnos de nuevo. Para eso es insuficiente la coordinación que hoy existe. Creo que la comisión de investigación del 11-M, por ejemplo, debería sacar conclusiones positivas. Me importa bastante poco la cuestión política. Está claro para cada uno de los españoles lo que sucedió. Interesa ahora el futuro. Los dos grandes partidos deberían estar en esa dinámica. Y la coordinación de seguridad debe ser dirigida con firmeza. Quién es la persona que dirija esa coordinación es lo de menos. No tengo en perspectiva una opción de ese tipo. Lo importante: se tiene que lograr esa coordinación. Llevo años diciéndolo.

P. Usted pensó primero, el 11-M, que el atentado había sido producto del terrorismo islamista, después creyó que era ETA y volvió, ese mismo día, a la idea del terrorismo islamista. ¿Entiende que a un año del atentado todavía se intente rascar debajo de las piedras una conexión con ETA?
R. Todos los datos e informes públicos del sumario del 11-M y la información aportada a la comisión del 11-M evidencian la inexistente relación de ETA con el atentado del 11-M. Las cosas son como son y no como quieren algunos que sean. Y aquellos sectores y medios de comunicación que pertinazmente han tomado la bandera de relacionar a ETA con el atentado, manipulando informaciones, insistiendo en forma absolutamente irracional en que algo tiene que ser como se quiere predeterminadamente que sea, todo ello con el objetivo de dar cobertura a lo que se ha hecho o escrito, provocan un daño terrible a los ciudadanos. Las cosas son como son. Es terrible que haya habido el 11-M y que exista la organización terrorista ETA. Pero ¿cuál es la razón para conectar dos fenómenos que no están conectados? ¡Y menos mal que no lo están! Parece que algunos quisieran que se fundieran para que pudieran atacarnos todavía más. ¡Ya está bien! No ha habido conexión ETA-islamistas. Ojalá que no la haya nunca y pongamos los medios para que ambos terrorismos desaparezcan.

P. ¿Por qué se insiste, contra toda evidencia, en esa conexión?
R. Creo que es una postura previamente decidida. Hay un sector de medios de comunicación que lo hace y parece que marca la pauta de la oposición, que se equivoca. Es de sabios rectificar. Pero no. Insisten. Un miembro de la comisión del 11-M, del Partido Popular, hasta pretendió hacer de fiscal o juez y llenar formularios con preguntas para un acusado en esta causa que está en la cárcel. ¿Qué se persigue? Se me escapa. Se han conocido hoy mismo
[miércoles 16 de febrero de 2004] los informes periciales. El juez Juan del Olmo ha dictado un auto. Está ahora más claro, si cabía, que ETA nada tiene que ver con el 11-M.

P. El 11-M, según el libro, usted pensó que si ETA estaba detrás de la masacre "nos habíamos equivocado estrepitosamente en nuestra estrategia". Fuentes solventes atribuyen al entonces director de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, la frase de que si ETA era responsable de la matanza, los responsables de seguridad debían dimitir. En otros términos, con su estrategia post-11-M, ¿no cuestiona el PP sus propios éxitos en la lucha contra ETA?

R. Sí, tengo la misma percepción. A veces no entiendo nada de esa estrategia del Partido Popular. No tiene ni pies ni cabeza. Porque hay una cosa que nadie de bien le puede negar a los Gobiernos del PP: su lucha contra ETA ha sido eficaz. Y digo más: también contra el terrorismo islamista en la medida en que se han logrado detenciones antes y después del 11-S. Allekema Lamari, uno de los suicidas de Leganés, fue detenido en 1997. Ha sido insuficiente, es cierto. La inmediatez la representaba el terrorismo de ETA, no el terrorismo islamista, y ello pese a que la participación del Gobierno de Aznar en la guerra de Irak aconsejaba extremar las precauciones. No se hizo. La conducta del PP supone, para mí, tirar piedras sobre su propio tejado. Claro, ya sé yo cuál es el problema: la obsesión de no aceptar que se han perdido las elecciones del 14-M. Se trata, pues, de encontrar culpables. En este caso, en el pueblo español. Yo voté ese día como todos los españoles. Y no voté por lo que pasó el 11-M. Me siento atacado cuando alguien dice que los terroristas consiguieron su objetivo.

P. Al valorar los dos encuentros de negociación, en 1998 y 1999, del Gobierno de Aznar con ETA, usted señala: "En ambos casos, el Gobierno del PP se vio embarcado en el laberinto trazado por la organización terrorista y no fue lo suficientemente audaz para ganarle la partida o para dejarla, todavía más, sin argumentos". ¿Piensa, pues, que la única solución es la policial?
R. Todo el mundo da por hecho que ETA, cuando dice que quiere negociar, quiere negociar. Y realmente lo que quiere es imponer unas condiciones a toda costa. Eso no es dialogar, ni siquiera negociar. Es imponer. Para dialogar debes estar dispuesto a ceder algo. En un Estado de derecho hay límites que, desde mi punto de vista, no pueden franquearse. No podemos olvidar que la Administración de justicia es un poder independiente. No se puede pedir a los jueces que dejen de investigar. No se puede escenificar permanentemente, contactos sí, contactos no. Eso es hacer el juego a una organización muy compleja que mueve ficha milimétricamente para reírse del Estado de derecho y llevar la pelota a su tejado. Para los terroristas, ETA está en pie de igualdad con las fuerzas de seguridad. Su presunta negociación es algo así como un armisticio. O, como han dicho dirigentes de ex Batasuna, una "desmilitarización multilateral". El Estado de derecho tiene sus normas y defiende a la sociedad frente al terrorismo. Y hay que tomar la iniciativa. Tomar decisiones y no esperar a que la organización terrorista marque el ritmo. Y digo esto porque ha quedado en evidencia que ETA no quería negociar. Frente a eso, lo único que es realmente eficaz es la acción policial y judicial, y la cooperación internacional. ¿Cuándo nos convocan los terroristas al presunto diálogo o negociación? Cuando se acercan unas elecciones en las que no podrán presentarse determinadas personas. Entonces formulan un nuevo órdago al Estado. O también lo hacen cuando están mal desde el punto de vista operativo. Eso no quiere decir que no puedan cometer un atentado. Vemos estos días que eso podría acontecer. Ahí está la enseñanza. Yo creo que jugar con esto es muy peligroso. Los grandes procesos de pacificación y reconciliación que se han desarrollado en el mundo son mucho más serios y rigurosos que este juego.

P. Le parece, por tanto, que el peligro de "verse embarcados en el laberinto trazado por la organización terrorista", como escribe usted, está vigente?
R. Sí, sí, y eso es lo que está pasando ahora. Y entrar en ese juego es muy peligroso.

P. ¿Cómo seríamos "suficientemente audaces para ganarles la partida"?
R. La única oferta posible ahora es que los terroristas asuman que están acabados, que jamás van a conseguir lo que pretenden. Nunca. Es imposible. Ni referéndum, ni no referéndum, ni nada. La organización terrorista no va a conseguir absolutamente nada. Puede seguir matando indefinidamente... pero si el Estado de derecho actúa como debemos, terminará siendo algo marginal. Ha pasado. Es el caso de las Brigadas Rojas en Italia. El IRA y el Sinn Fein han pactado, pero ahí ha habido grandes líderes que han dado lo que tenían que dar y, desde luego, para conseguir una autonomía muchísimo menor que la que ya existe en el País Vasco. El marco es el que se le está ofreciendo: el de aplicación de la legalidad. Después, el Estado de derecho tiene mecanismos para suavizar, terminar o mantener cualquier situación. Se ha hecho en otros momentos históricos.

P. ¿El Gobierno ha caído en la tentación de embarcarse en ese laberinto...?
R. Creo que es una tentación que puede llevar a algún tipo de contactos con ese mal llamado entorno. Se olvida que se está hablando de una organización declarada ilegal que está suspendida judicialmente en un proceso criminal. Por ello cuando algunos dicen que si se renuncia a la violencia veríamos la Ley de Partidos... Bueno, la Ley de Partidos vale, pero ¿y la Ley de Enjuiciamiento Criminal? Porque está ahí y no creo que se vaya a modificar. Se debe ser cauteloso con esto. Están jugando con nosotros y nos están nuevamente manipulando en ese laberinto...

P. ¿Y por qué todo el que llega a La Moncloa ve pasar esa rubia escultural por delante y cae en la misma tentación?
R. Yo no soy nadie para juzgar y valorar a quien preside el Gobierno. Tiene una labor por hacer. Lo que digo es que el análisis lo extraigo de una experiencia, la mía, que no tiene por qué ser la misma que la de cualquier otro, y no quiere decir que yo esté en posesión de la verdad. Creo que es un error introducirse en ese laberinto porque no se puede salir bien.

P. En 1993 decía usted que era aceptable cualquier solución dentro de la legalidad.
R. Evidentemente. La legalidad es muy amplia. Lo que aquí sucede es que la organización terrorista ETA, el complejo liderado por ETA, establece un jaque permanente y de igual a igual al Estado y exige una solución negociada como si de un conflicto, y así lo llama, existiera. Yo niego la existencia de tal conflicto. Ni siquiera semánticamente lo acepto. Lo único que hay es una actividad delictiva, terrorista, con una base política, ideológica, nacionalista, pero una actividad que está fuera de la legalidad española, fuera de la legalidad internacional, que está fuera de la legalidad básica de la defensa de los derechos humanos y participando clarísimamente de la naturaleza de crímenes contra la humanidad.

P. La negociación es inadmisible, y punto. ¿Es eso?
R. En la situación actual es inadmisible, y punto. Mientras que ETA exista como tal, es imposible. No existe la posibilidad porque quien la niega es ETA. Son expertos en la manipulación del lenguaje.

P. Ha procesado usted hace algunas semanas a la cúpula de Batasuna. Ahora ya nadie flirtea con autorizar a los dirigentes de ex Batasuna a participar en las elecciones vascas del 17 de abril. ¿Siente que ha sido gracias a su acción?
R. Los efectos de un auto de procesamiento, una vez firme, vienen establecidos por la Ley de Enjuiciamiento Criminal, cuando se trata de actividades terroristas. Por tanto, es un obstáculo insalvable. Otra cosa es que la resolución no sea firme hasta el momento de la elección, que lo será. La decisión del Supremo, confirmada por el Constitucional como resolución definitiva, está ahí y es insoslayable. Por tanto, la idea de " vamos a presionar" es un nuevo reto, un nuevo jaque al Estado y, desde mi punto de vista, es una torpeza entrar en el juego. El fiscal del Estado lo ha dicho, no hay posibilidad, se va a actuar legalmente contra esa posible presentación, sea directa o indirecta. No va a haber fraude de ley. Yo creo que eso sería suficiente. Digámoslo de una vez: se acabó, no vamos a hablar más de este tema.

P: ¿Y si volvemos a Baltasar Garzón, su pasado y su futuro? ¿No delata el libro una reconciliación afectiva con Felipe González?
R. Nunca he estado enemistado con Felipe González. Lo he dicho muchas veces. Nos hablamos muy claramente cuando lo tuvimos que hacer. Yo le respeto a él como él me respeta a mí. En el libro relato nuestro encuentro en un viaje de avión. Le agradezco que me avisara cuando hubo una posibilidad de atentado contra mi familia y contra mí en Ecuador. También recuerdo que me envió un libro con una afectuosa dedicatoria, elogiando mi actividad a favor de los derechos humanos y la justicia internacional. Como yo mismo, González no está hecho de una sola pieza.

P. En el libro apunta usted que fue un error el paso por la política.
R. Sí, por la experiencia que viví, sí. Pero no me arrepiento de la decisión, guiada por la intención de aportar algo a la política, de colaborar con una idea de regeneración. Quizá ése haya sido mi error, quizá pequé de soberbia al pensar que podía hacer algo. Dije, al marcharme, que había sido un error, que me había equivocado. Pero no me arrepiento. Incluso en esos momentos difíciles aprendí cosas. La actividad posterior, eso sí, fue muy dura. Sufrí un acoso ya no personal, sino que, por primera vez, se trató de un ataque en regla a mi familia. Fue un ataque feroz lanzado desde el poder o sectores del poder, lo cual te dejaba bastante inerme... Bueno, pero todo se pasa... Y cuando más tarde el Tribunal Supremo asumió la investigación del caso Segundo Marey y la sentencia calificó la instrucción sumarial como técnicamente correcta y más tarde el Tribunal Constitucional también, ¿qué más puedes pedir? El trabajo, pues, fue bien recompensado.

P. La política, la coordinación de seguridad, los sumarios, los medios de comunicación, ¿no es el libro y su etapa próxima en Nueva York el reconocimiento de que una época, la del juez instructor, se cierra? ¿De que se abre otra, quizá la de un puesto internacional?
R. Esos puestos, primero, los tienen que ofrecer; segundo, tienen que proponer; tercero, debes aceptarlos. Ninguno de estos pasos ha tenido lugar. Que el libro marca un final de ciclo, parece evidente. Más bien de una posición personal durante diecisiete años sobre unos temas que son el motor de mi actividad. Pero, al mismo tiempo, ese final de etapa no supone que, una vez terminado este paréntesis, la próxima etapa de mi vida vaya a desarrollarse fuera de la Administración de justicia. Puede ser en el mismo Juzgado de Instrucción número 5. O no, quién sabe.

P. Usted ya optó dos veces por la presidencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Y según escribe se siente castigado por su postura militante contra el Gobierno de Aznar, favorable a la guerra de Irak...
R. Sí. La primera vez tuvo lugar cuando el magistrado Siro García estaba obligado a marcharse al Tribunal Supremo, cosa que se aplazó. La segunda, más recientemente, cuando efectivamente pasó al tribunal y hubo que reemplazarle. Reflexiono en el libro sobre esto. Creo que por exponer mi posición sobre la guerra de Irak, por dirigirme públicamente al presidente del Gobierno José María Aznar el 4 de marzo de 2003, quince días antes de la invasión del 19 de marzo, advirtiéndole de las consecuencias que tendría -un posible ataque del terrorismo islamista contra nuestro país- y por participar activamente en el movimiento antiguerra, tuve que pagar un coste un año más tarde, en mayo de 2004, cuando no logré la plaza de presidente de la Sala de lo Penal.

P. Todo hay que decirlo.También optó usted en el verano de 2003 a ocupar la plaza de fiscal adjunto en la Corte Penal Internacional (CPI), ¿no es así?
R. Sí. A requerimiento del fiscal del CPI, Luis Moreno Ocampo, con quien me une una gran amistad, opté a la plaza de fiscal adjunto de investigación. En realidad fue una idea suya. Me sugirió que lo pidiera. Su idea era dotar de prestigio a la terna de candidatos prevista. Le dije que era escéptico, entre otras cosas, porque no hablo inglés. Pero insistió. Dijo que yo podía arreglarme con el idioma francés. Opté, pues, y acudí a la entrevista con la presidenta, Carla del Ponte. Salió elegido un fiscal belga. No es que la elección de un español para fiscal adjunto fuera difícil, era prácticamente imposible. Y más tarde fue también Moreno Ocampo quien hizo las gestiones con la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York porque conocía mi deseo de ir a Estados Unidos.

P. Un fiscal alemán acaba de rechazar una querella contra el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, por torturas en Irak, lo que permitió que éste viajara a Múnich. ¿Hay materia penal?
R. Fue un archivo que diríamos muy oportuno. La guerra fue ilegal y podría haber crímenes de guerra. Hay muchas zonas oscuras. Algún día deberá investigarse, sí.

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