AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 28 Febrero 2005
EL EUSKERA DEL APARTHEID
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 28 Febrero 2005

Profesores sitiados por la Ertzaintza
ABC  28 Febrero 2005

Profes
IÑAKI EZKERRA El Correo 28 Febrero 2005

EL ESPAÑOL EN EUROPA
Editorial ABC 28 Febrero 2005

El pacto de Perpiñán y la Comunidad Valenciana
EDITORIAL Libertad Digital 28 Febrero 2005

Reactivación terrorista
Editorial El Correo 28 Febrero 2005

¿TODOS, IBARRETXE
Editorial ABC 28 Febrero 2005

LA DIÁSPORA VASCA
Jaime CAMPMANY ABC 28 Febrero 2005

El éxodo
David Gistau El Mundo 28 Febrero 2005

El opiáceo
Federico Jiménez Losantos El Mundo 28 Febrero 2005

ANDALUCÍA, CLAVE EN LA REFORMA ESTATUTARIA
Editorial ABC 28 Febrero 2005

UNA CONSULTA «AD CALENDAS GRAECAS»
Luis Ignacio Parada ABC  28 Febrero 2005

LAS VÍCTIMAS Y LA POLÍTICA
Germán Yanke ABC 28 Febrero 2005

PNV y PSE se radicalizan y ETA hace campaña a su manera
Editorial El Mundo 28 Febrero 2005

Solidarios
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 28 Febrero 2005

MÁS TRES POR CIENTO
Valentí PUIG ABC  28 Febrero 2005

Claves catalanas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 28 Febrero 2005

El Carmelo, Maragall y ZP
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Febrero 2005

Corruptos hombres de Estado
Jorge Valín Libertad Digital 28 Febrero 2005

La bronca del Carmel
Pablo Sebastián Estrella Digital  28 Febrero 2005

La República Vasca en Europa
Fernando González Urbaneja Estrella Digital  28 Febrero 2005

Preocupación
Cartas al Director El Correo 28 Febrero 2005

La AVT rompe sus relacciones con Peces-Barba
ABC  28 Febrero 2005

La UE suprime las traducciones al español y al italiano en las ruedas de prensa
Europa Press Libertad Digital 28 Febrero 2005


 

EL EUSKERA DEL APARTHEID
Por Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 28 Febrero 2005

PARA cualquiera que se asome a la realidad sin prejuicios es un hecho que la lengua propia del País Vasco, entendiendo por tal la lengua usual de la mayoría de sus habitantes, es el español o castellano. El euskera, declarado «lengua propia» y cooficial por el Estatuto de Gernika, es una lengua de gran importancia simbólica en tanto que signo de particularidad identitaria, y por tanto política, pero de mucha menor relevancia social. ¿Hay que cambiar esa situación? Tanto en Euskadi como en Cataluña, Galicia, Valencia y Baleares se consideró, nefasta concesión autonomista, que era necesario enmendar la realidad social convirtiendo las lenguas vernáculas en indispensables para conseguir trabajo en la Administración autonómica. Y, como siempre, el nacionalismo quería ir mucho más lejos, hasta erradicar el bilingüismo. Se han dedicado enormes recursos a invertir la situación lingüística bajo el pretexto de reparar una presunta injusticia histórica, siempre a costa de la justicia del presente.

Este atropello puede imponerse en dominios como la educación, donde el poder nacionalista es casi ilimitado. ¿El resultado?: la conversión del euskera -y del catalán, el gallego, etcétera- en lengua del poder y del apartheid. ¿Las víctimas?: decenas de miles de alumnos intoxicados de burricie etnicista, y algunos centenares de profesores privados de los derechos laborales más elementales y de toda dignidad profesional. Nada menos que 157 de ellos, muchos con más de 15 años de experiencia docente, están a punto de ir al paro y a la nada por desentonar con las políticas normalizadoras del Gobierno vasco. La supuesta lengua propia ha degenerado en lengua del apartheid, de la miseria intelectual y la tiranía política. Pero claro, este desastre debe ocultarse cuidadosamente. Por eso una Ertzaintza de república bananera prohíbe a políticos y sindicalistas que se solidaricen con los profesores que protestan encerrados en el instituto Bertendona de Bilbao. Es inútil esperar comprensión de los nacionalistas. La pregunta es otra: ¿qué piensan hacer el Gobierno de España y las otras instituciones del Estado para defender los legítimos derechos de los ciudadanos españoles atropellados por la arbitrariedad nacionalista? Pregunta, parece, que se repetirá a menudo en los próximos meses. Tanto en el Carmelo de Barcelona como en el instituto bilbaíno de Bertandona. Al tiempo.

Profesores sitiados por la Ertzaintza
ABC  28 Febrero 2005

Una docena de profesores que perderán su estabilidad laboral al no acreditar el perfil lingüístico permanecían ayer encerrados en el Instituto Bertendona de Bilbao, tras impedir la Ertzaintza la entrada de compañeros para relevarlos.

La Policía autónoma impidió también la entrada al centro a dirigentes del PSE, PP y UA que se acercaron para entrevistarse con los profesores encerrados. Desde la noche del sábado, el Departamento del Interior del Gobierno vasco sólo deja que los docentes abandonen el encierro, pero impide que sus compañeros entren para hacer los relevos.

Según los docentes, la actuación de la Ertzaintza «aumenta un grado más la crispación y es una tuerca más para presionarnos y que depongamos nuestra actitud, pero lo hemos dicho tan alto y claro como nos han dejado, que nuestra función cuando llegamos aquí era que quienes tenían que escucharnos nos dieran una oportunidad de dialogar». Sin embargo, criticaron que el diálogo no se haya producido todavía. Los profesores aseguraron que «por nuestra parte los ánimos están suficientemente mantenidos como para aguantar el tiempo que haga falta».

Profes
IÑAKI EZKERRA El Correo 28 Febrero 2005

Se encerraron el martes en el Instituto Bertendona de Bilbao y sólo piden conservar el trabajo de docentes que acaban de perder por no responder al 'perfil' de euskera que se les exige desde la Consejería de Educación pero que no necesitan en la práctica para nada porque ellos siempre han enseñado y quieren seguir enseñando en castellano. Son 60 profesores que representan a un colectivo más amplio de 157 y que no quieren ni cuidar comedores ni irse de Euskadi sino seguir haciendo eso que han hecho hasta ahora y que, tanto para ellos como para sus alumnos es, además de una labor necesaria, un derecho que recoge el artículo 6º del Estatuto de Gernika: «Nadie podrá ser discriminado por razón de la lengua».

Cuando algunos dicen en el País Vasco que no se ha llegado a cumplir el Estatuto quizá deberían mirarse un rato al espejo y reparar en que los únicos que lo han inclumplido realmente han sido ellos. Las leyes no se hicieron ni se votaron porque sí. Cada una de las líneas y de las palabras que hay en ese texto fue pensada, repensada y discutida. De este modo, ese artículo recoge fielmente lo que pensábamos, creíamos y sentíamos la mayoría de los ciudadanos de esta tierra hace veinticinco años. Un demócrata no es el que se pasa todo el día hablando contra Franco, que ya está muerto, ni llamando 'facha' a todo el que no piensa como él, sino aquél a quien se le hace insoportable la idea de que su paisano no tenga sus mismos derechos, de que sea humillado en su vida laboral, su capacidad profesional, su libertad de expresión, su identidad cultural, su integridad física Es alguien que experimenta una violencia insufrible al ver que el otro pierde un puesto de trabajo o teme perderlo, pierde la vida o teme perderla, pierde su espontaneidad al opinar o debe hacer un descomunal ejercicio de valor para no perderla. Los vascos de hace un cuarto de siglo sentíamos así y lo expresamos en ese texto. ¿Ya no pensamos así? ¿Ese es el cambio que hemos sufrido? ¿Por eso no sirve el Estatuto?

El artículo 25 de la Constitución dice que «la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales», pero aquí hay quienes creen que la educación es un instrumento ideológico. Hay quienes olvidan ese dicho popular que es un principio ético y político anterior incluso a la democracia: «Con las cosas de comer no se juega». Por aquí algunos juegan con la olla ajena todo el día al baloncesto y hasta practican el tiro al plato. Al plato de garbanzos del vecino. Antes que voluntad de negociación esos profes necesitan el reconocimiento de un derecho.

EL ESPAÑOL EN EUROPA
Editorial ABC 28 Febrero 2005

LA lengua española es la quinta de Europa en número de hablantes y la segunda de las lenguas europeas en el mundo. Al menos 15 de cada cien habitantes de la Unión -incluyendo no españoles- son capaces de mantener una conversación y comprender un texto en castellano. Queda fuera de toda duda que se trata de un idioma que no puede ser desfavorecido o ignorado en ningún caso, ni siquiera en aras de una pretendida eficacia. Que un 47 por ciento de los europeos pueda entenderse en inglés no significa que haya que dejar de lado al 53 por ciento restante de ciudadanos europeos que se expresa en otras lenguas.

Frente a este principio, no es menos cierto que después de la última ampliación, la Unión Europea tiene que hacerse cargo de un aumento espectacular en el número de lenguas oficiales que se han incorporado al catálogo comunitario -suman ya 20- y ciertas instituciones como la Comisión tienden a un utilitarismo en el que se sacrifica el principio de igualdad a cambio del dinamismo en la gestión.

En este caso de las lenguas en las instituciones europeas, el Gobierno socialista se ha comportado con la misma inconsciencia con lo que lo ha hecho en muchos aspectos de su política, haciendo al mismo tiempo una cosa y su contraria. Por contentar a sus impertinentes aliados de ERC, el Gobierno pretende añadir otras tres (o cuatro, según para quien) a la extensa lista de idiomas oficiales, mientras que en Bruselas se pone en evidencia que cuantas más lenguas se cataloguen, más difícil resultará defender al castellano, que al fin y al cabo es común a todos los españoles, digan lo que digan los nacionalistas.

El pacto de Perpiñán y la Comunidad Valenciana
EDITORIAL Libertad Digital 28 Febrero 2005

A la vista está que los firmantes del pacto de Perpiñán, dentro de la general aversión que profesan a España, están demostrando una inquina muy particular contra la Comunidad Valenciana. No sabemos si los representantes de ETA y ERC hicieron referencia concreta a la comunidad levantina en su planes para “profundizar juntos en la crisis del Estado Español”. Lo que es un hecho es que, tanto ETA -a través de sus atentados-, como Carod Rovira -a través de sus exigencias al Gobierno-, están demostrando mucha saña contra la Comunidad Valenciana y sus intereses en los últimos tiempos.

Si la formación de Carod Rovira ha perpetrado este mismo fin de semana la enésima maniobra contra esta region y su vertebración económica, al reclamar a la ministra de Medio Ambiente la reducción del trasvase del Júcar al Vinalopó, los terroristas hacían estallar este domingo una bomba en Villajoyosa, en lo que constituye el tercer atentado perpetrado en la provincia de Alicante en poco más de tres meses.

Téngase en cuenta que los independentistas catalanes ya han logrado en buena parte paralizar al máximo las inversiones del Estado en la Comunidad Valenciana. Eso, por no hablar de una de las decisiones más graves y que, desgraciadamente, mejor reflejan la falta de visión nacional de la que adolece el gobierno de ZP, como es la derogación del Plan Hidrológico Nacional. No contentos con haber imposibilitado el trasvase del Ebro, los independentistas arremeten ahora contra un trasvase menor, que, en teoría, no afecta a su comunidad, y que podría, al menos, paliar en una pequeña parte la catástrofe económica derivada de la derogación del PHN. Esta derogación ya ha producido –conviene destacar- la paralización de decenas de proyectos urbanísticos y turísticos, por no hablar del perjuicio a los regantes y agricultores valencianos.

El traer a colación el pacto de Perpiñán no sólo obedece, por otra parte, a los perjuicios que sus integrantes están afligiendo, desde dentro y fuera de la legalidad, a la Comunidad Valenciana. También es pertinente si recordamos las treguas terroristas solicitadas y concedidas por unos y otros.

Cuando Carod Rovira pide por escrito a ETA que se sitúe “ante el mapa antes de perpetrar contra España” y que recuerde que “Cataluña no es España”, cabe preguntarse qué entienden por “Cataluña”, tanto el socio de ZP como sus interlocutores terroristas.

Si, tanto para ETA como para el socio independentista de ZP, la Comunidad Valenciana forma parte de esa fantasmagórica invención del expansionismo nacionalista conocida como los “països catalans”, a la vista está que, para esta ocasión, la tregua etarra no afecta al sur de Tarragona. A lo mejor es que en la Comunidad Valenciana, al no haber un movimiento independentista, no hay riesgos de que quede malparado electoralmente por las acciones terroristas, tal y como sí ocurre -y así se lo hacía ver Carod Rovira a ETA- en el caso catalán.

La Comunidad Valenciana es una claro mal ejemplo para los nacionalistas. Se trata de una comunidad periférica y abierta que no ha caído en la empobrecedora tentación del nacionalismo y que, por el contrario, se ha convertido en uno de los motores más dinámicos y prósperos de España. Razón como para que Carod Rovira le niegue desde el agua hasta su identidad lingüística, mientras ETA la escoja como lugar preferido para mantener la presión negociadora frente al Gobierno de ZP. Al fin y al cabo, unos en Perpiñán y otros en Madrid y Barcelona, el gobierno y ETA se apoyan políticamente en los independentistas. Y así nos va a todos los españoles.

Reactivación terrorista
Editorial El Correo 28 Febrero 2005

El atentado perpetrado por ETA en Villajoyosa demuestra que, a pesar de su debilidad, la banda trata de esforzarse por recuperar ese mínimo nivel de actividad terrorista que le permita hacerse con un hueco en la coyuntura política y prolongar así su existencia. Resulta palpable que la democracia está ganando la batalla definitiva al terrorismo etarra. La propia sociedad cuenta con razones de peso para albergar esperanzas sobre un pronto final de ETA. Pero es igualmente cierto que la amenaza de la banda se cierne con todo el peligro que entraña la desesperación de quienes, al mando de la trama terrorista, intentan zafarse del cerco policial, político y social que está conduciendo a ETA hacia su irremisible desaparición.

La obsesión del terrorismo etarra por exportar su violencia desde el País Vasco hacia otras partes de España persigue engrandecer en apariencia su poder de coacción y destrucción. Junto a ello, pretende implicar al conjunto de los españoles en un conflicto que ETA y su entorno -así como el nacionalismo soberanista- tratan de presentar como expresión de un contencioso histórico entre el pueblo vasco y España. La persistencia del terrorismo y la proyección de su temible sombra sobre el conjunto de España contribuye, más que ningún otro factor, a que se generen reacciones de recelo y desconfianza hacia cuanto sucede en Euskadi. La mera coincidencia temporal entre el terrorismo y el soberanismo indigna a muchos españoles y a muchos vascos que desearían que el nacionalismo gobernante sometiera sus objetivos a una moratoria que aspirase al final previo de ETA. Pero no es precisamente eso lo que reflejan palabras como las que ayer pronunció la presidenta de EA, Begoña Errazti, cuando en el acto solemne de presentación de Ibarretxe como candidato a lehendakari abogó por una «república vasca dentro de la Unión Europea».

En estos momentos, en los que el final de ETA podría tocarse con los dedos gracias sobre todo a la acción policial y judicial y a la colaboración internacional, resulta más necesario que nunca apelar a la responsabilidad del nacionalismo gobernante para que evite deslegitimar la acción de la justicia contra el terrorismo y contribuya, siquiera mediante el silencio y la omisión, a fortalecer la unidad básica que requiere la lucha contra el terrorismo. Si, por el contrario, el nacionalismo continúa alimentando el clima de provisionalidad que empantana a Euskadi y cuestionando una y otra vez la función de la ley, de la justicia y de aquellas instituciones que no controla en la lucha contra el terrorismo, no podrá evitar que buena parte de la opinión pública vincule su comportamiento con la actuación terrorista.

¿TODOS, IBARRETXE?
Editorial ABC 28 Febrero 2005

AL lendakari Ibarretxe no se le puede reprochar que oculte sus intenciones, porque las anuncia y detalla con antelación suficiente para que los demás partidos sepan a qué atenerse. La táctica no parece que le esté resultando fallida, a tenor de las encuestas, lo que no quiere decir que la estrategia final vaya a ser un éxito. En todo caso, la presentación oficial de la coalición nacionalista PNV-EA permitió a Ibarretxe y a los presidentes de ambos partidos, Josu Jon Imaz y Begoña Errazti, plantear sin medias tintas sus objetivos para la próxima legislatura. El lendakari ratificó que convocará una consulta a los vascos y vascas. Imaz, sucesor de Arzalluz, glosó la soberanía y «una Euskadi libre» sin mencionar ni siquiera a ETA. Y Errazti, siempre más explícita, anunció el advenimiento de «la República vasca». Nadie debería extrañarse de que la banda esté de acuerdo con el programa del PNV-EA y apoyara el plan Ibarretxe en la Cámara vasca. Ahora bien, quienes deben tener tanta claridad de ideas como los nacionalistas son aquellos que hablan de normalidad en las relaciones del Gobierno central con el PNV para justificar las reuniones «discretas» de Rodríguez Zapatero con su presidente, Josu Jon Imaz, o para regalar a Ibarretxe los auditorios de La Moncloa y del Congreso para alimentar el victimismo nacionalista. No puede haber normalidad con un Gobierno autonómico que propugna la soberanía del País Vasco y la ruptura constitucional.

Tampoco puede ser normal la relación con un partido, el PNV, bajo cuyo gobierno -un cuarto de siglo- más de 300.000 vascos se han exiliado, formando lo que el Foro de Ermua ha llamado la Diáspora Democrática vasca, reunida el pasado sábado bajo el lema «En Euskadi no estamos todos». Cuando el lendakari pregunta qué hay de malo en preguntar a la sociedad vasca, lo malo es que no todos podrán responder, gracias a que tres décadas de terrorismo han purgado lo suficiente la sociedad vasca de ciudadanos no adeptos al régimen nacionalista y han cercenado las posibilidades de alternancia y cambio democrático en el País Vasco. Hay un déficit de autodeterminación, sí, pero no es el que dice Ibarretxe, sino el de esos miles de vascos que, a pesar de ser ciudadanos de un Estado democrático y de Derecho, no pueden decidir libremente sobre el futuro de su comunidad en las elecciones de toda clase convocadas en el País Vasco.

El nacionalismo se presenta a los comicios de abril en estado puro y las víctimas, como en 1997, reviven el «espíritu de Ermua» para romper el espejismo de la «normalidad» democrática, que sólo existe en la retórica del PSOE para lavar su aproximación al PNV.

LA DIÁSPORA VASCA
Por Jaime CAMPMANY ABC 28 Febrero 2005

CON el auge del terrorismo en Vasconia comenzó el éxodo de muchos vascos, que huían del tiro en la nuca, el atentado contra sus empresas o sus viviendas, el secuestro y el chantaje a cambio de su liberación. Es lamentable y triste, pero el pueblo vasco vive hoy bajo la amenaza y la presión de la violencia o en el destierro, alejados a la fuerza de la tierra que les vio nacer para conservar su vida y lo que sea posible de hacienda.

Los vascos viven hoy divididos en dos grupos: los que permanecen en su patria Euskal Herría y los que viven dispersos por distintos lugares de España en una diáspora dolorosa. Los que permanecen en Vasconia también andan divididos en dos grupos: los que militan en el nacionalismo y los que, si pueden, tienen que llevar escolta. La militancia nacionalista y el pago puntual del «impuesto revolucionario» son un seguro contra el ataque del terrorismo. No hay nacionalistas asesinados, y si alguno hubo sería por resistencia a pagar el tributo a los terroristas.

Cuando Ibarreche anuncia con insolencia difícilmente soportable que va a convocar una consulta o a celebrar un referéndum entre el pueblo vasco, comete una cruel falsedad: deja fuera de la consideración de «pueblo vasco» a los miles de vascones, naturales y habitantes de aquella tierra, que se han visto obligados a elegir entre el destierro o la muerte. Está confeccionado el censo de los vascos que viven en aquel país y de los maketos que allí aguantan. Lo que tendríamos que elaborar ahora es el censo de los vascos del éxodo, el censo de la diáspora.

¿Se han preguntado Ibarreche y sus cómplices qué o cómo votarían esos vascos de la diáspora ante el Plan soberanista o secesionista del lendakari? Porque esos vascos se vieron forzados a abandonar su tierra sin que el nacionalismo gobernante hiciera algo eficaz para asegurarles la vida, la libertad y el patrimonio, es decir, para vencer y aplastar el terrorismo. Lejos de eso, y tal y como dijo el nefasto pro nazi Javier Arzallus, esperaban que los etarras agitaran el árbol para recoger las nueces. O dicho de otro modo, también suyo: esperaban que los terroristas «arrearan» para proponer una negociación con la pistola sobre la mesa o la bomba fabricada.

No parece difícil imaginar lo que responderían esos vascos de la diáspora a esos nacionalistas radicales y separatistas, Arzallus, Ibarreche, Atucha y compañía, que intentan aprovecharse de la violencia terrorista para dar lecciones de amor a la patria vasca a los acosados, a los extorsionados, a los enlutados por algún crimen cometido en su familia, por el método del tiro por la espalda o la bomba hecha estallar a distancia. Intentan aprovecharse desde el gobierno, es decir, desde la institución que tiene como primer deber ineludible el de asegurar la vida de los ciudadanos y su integridad física, la protección de sus libertades y la paz en el trabajo y en el disfrute de sus bienes. Bueno, pues si esos señores quieren preguntar al pueblo vasco cuál es el futuro que desean, que pregunten a todos, también a los del éxodo. Y a ver quién gana.

El éxodo
Por David Gistau El Mundo 28 Febrero 2005

Desde hace décadas, hay en el Norte gente corriente obligada a llevar la palabra cipayo cosida junto a la solapa del abrigo como otros llevaron una estrella de David que anunciaba su condena.

Para ellos, antes que un espacio alambrado, el gueto es un estado de ánimo, una persecución social que convierte en exiliados interiores a los que se quedan por defender el derecho a habitar su propia tierra.

Todos han recibido en algún momento el redondel negro con que tanto los piratas de Stevenson como los terroristas de ETA dictan una sentencia a partir de la cual no queda sino huir o morir. Porque, en el Norte, se viene perpetrando un proyecto de limpieza étnica, de purga política, en el que el PNV pone la dialéctica, las alambradas retóricas, y ETA, ese gulag con servicio a domicilio, la pistola.

En suma, se trata de imponer una modalidad por goteo de la solución final que, como en la Yugoslavia de Milosevic, y por defender un sentido sacralizado y caníbal de la pureza, sólo concede al señalado como culpable de existir una opción a la muerte: el exilio, la pérdida de la propia tierra, de la que se han apropiado los que se ungieron a sí mismos como sus salvadores.

Son ya 383.000 los vascos que sólo aspiraban a vivir una vida corriente y que han sido deportados, enviados al exilio, purgados o por razones políticas o porque se resistieron a una extorsión mafiosa, la del impuesto revolucionario.

Esto está pasando, ahora mismo, en la Europa narcisista que cuando se mira en el espejito mágico no encuentra en ninguna parte a nadie más hermoso y libre que ella.

Y está ocurriendo sin que se avengan a convertirlo en causa, en excusa para ponerse a firmar manifiestos, esos intelectuales del marxismo-rococó que sin embargo usan a otros exiliados ya sin remedio, los de la Guerra Civil, para alimentar sin asumir riesgos la pose de indignados profesionales.

Quisiera uno ver cómo, en el Círculo de Bellas Artes, que al parecer es la reserva moral de Occidente donde los desfacedores de entuertos hacen guardia permanente, los Sabina, los Bardem, los Barroso y demás gauchistas divinos con bar de copas favorito se movilizan para decir «basta ya» a la solución final en el Norte con la misma pasión con la que salieron a acordarse de otras víctimas actuales o remotas bendecidas por lo políticamente correcto. Quisiera uno ver en la calle pancartas por los 383.000.Pero no.

Resulta que los exiliados del Norte son víctimas de baja calidad, cuando no sospechosas, que jamás merecieron ser arropados por estos airados de salón que acaso tengan decidido que una cosa es fingir compromiso por vanidad y subvenciones sin ponerse en peligro uno mismo y otra bien distinta tener que mirar los bajos del coche antes de arrancarlo.

Qué mala suerte, la de las víctimas del Norte, que si la vida se la estuviera cagando Bush, en vez de una banda marxista-leninista, no habrían sido abandonadas por los abajofirmantes habituales, esos a los que preocupa más la ablación de clítoris en Somalia.

El opiáceo
Por Federico Jiménez Losantos El Mundo 28 Febrero 2005

La crisis política en Cataluña no es tal crisis ni lo será, por la sencilla razón de que no hay ningún poder importante, ni en Barcelona ni en Madrid, dispuesto a llevarla hasta las últimas, las penúltimas o siquiera las antepenúltimas consecuencias. ¿Ni el PP?

Ni el PP. Rajoy, acaso adormecido por los siempre desinteresados elogios de Cebrián, no se ha molestado en fingir que protesta por la última dación de ZP a Polanco; apenas se ha dignado respaldar a Luis Herrero por su valerosa denuncia de la concentración de poder mediático y político en España, peor que la de Italia.

Valerosa y clarividente, porque sólo dos días después la vicepresidenta del Gobierno Plus y el secretario general del Partido Prisaico confirmaron la prevarigalupación anunciada, el deseo ilegalmente concedido a Polanco de obtener, una vez más, lo que en cada momento le apetezca.

¿Y qué ha hecho el PP ante este nuevo golpe de mano en el sector audiovisual? Nada o algo peor: casi nada. Oponerse un poquito enviándoles a Elorriaga. ¡Qué miedo! Y si el PP no quiere presentar batalla a Polanco, ¿cómo va a ir a la guerra por el Carmelo?

No, Rajoy tampoco se ha identificado con los que debería identificarse el PP, eterno marginado de la política catalana. Y eso que Piqué, al pedir la dimisión de Maragall por acusar injustamente de un delito o por haber estado encubriéndolo, enhebró la única argumentación coherente que se ha hecho en Cataluña desde que el presidente de la Generalidad -siguiendo textualmente el guión del 3% que ese mismo día publicaba el editorial de El Periódico- arrojó los escombros del Carmelo sobre la cabeza de Pujol y levantó el pico de la interminable alfombra de corrupción que el nacionalismo ha instalado en aquella doble comunidad.

Porque también se ha visto que los ciudadanos del Carmelo son y serán, como castellanohablantes e inmigrantes, ciudadanos de segunda en el futuro Estat Catalá. Periódico hay al que sólo le ha faltado emular la célebre reseña del accidente ferroviario -«Afortunadamente, todos los muertos eran de tercera»- con esta otra: «Dentro de la desgracia, menos mal que el accidente ha tenido lugar en una barriada marginal castellanohablante que ni siquiera sale ya en las novelas.

De otro modo, la imagen de Catalunya hubiera sufrido un daño irreparable».Eso no sucederá. Polanco envió ayer a su mancebo de botica ideológica con el opiáceo que tanto necesitaba una Barcelona corrompida y sonámbula, sí, pero que manda sobre la despierta Madrid.

«No pasemos de la ciudad alegre y confiada a la ciudad paranoica», decía Pradera. ¡Hasta ahí podríamos llegar! Josep María Sala, que tras salir de la cárcel por lo de Filesa es el jefe de Formación del PSC, habrá repartido el artículo calmante a sus huestes: «Tranquils, nois, tranquils. Espanya ja no dorm. !Está morta! ¿No ho veus?»

ANDALUCÍA, CLAVE EN LA REFORMA ESTATUTARIA
Editorial ABC 28 Febrero 2005

HOY se celebra el Día de Andalucía, fecha en la que se conmemora el referéndum que permitió que la región accediera a la autonomía por el artículo 151 de la Constitución. Con motivo de la efeméride ABC publica una encuesta cuyos datos constituyen un retrato político que se aparta poco de la foto fija que viene presentando la región en los últimos años. Según el sondeo, se consolida la hegemonía que los socialistas han mantenido a lo largo de estos veinticinco años, entre cuyas causas cabe apuntar los excelentes réditos que suele aportar el clientelismo y la táctica distribución de recursos, así como la evidente falta de enganche del Partido Popular, principal partido de la oposición, en el medio rural, campo de votos imprescindible para acercarse al PSOE.

Así las cosas, y mientras la alternancia parece aún lejana, Andalucía tiene en el contexto político actual una importancia sustantiva como contrapeso que garantice la cohesión en España. Al tratarse de una de las Comunidades Autónomas más pobladas, sus siete millones de habitantes suponen una fuerza esencial en el debate territorial, para evitar las asimetrías insolidarias que se plantean ya de manera explícita en Cataluña y el País Vasco, que tratan de romper no sólo la baraja, sino el molde mismo que ha venido garantizando no sólo la cohesión del Estado, sino la pervivencia del mismo. De igual manera que hace un cuarto de siglo, Andalucía eludió el diseño del autonomismo «a dos velocidades» gracias fundamentalmente a la movilización social, hoy es imprescindible que repita la peripecia y evite la demolición de modelo de integración y solidaridad que los españoles acordaron concederse en 1978.

Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía y del partido que gobierna en España tiene ante sí el reto, casi histórico, de velar por la pervivencia de un modelo -amenazado por las tensiones que proyectan el PNV en el País Vasco y el PSC en Cataluña- y de impulsar una reforma del Estatuto de Autonomía andaluz que se convierta en modelo a seguir para el resto de las reformas que se emprenderán. Reconforta leer a Chaves en la Tercera de ABC hablando de «un Estado sólido, que garantice la igualdad de todos los españoles, la cohesión y el progreso armónico de todos los territorios, el derecho a la autonomía, la unidad y la libertad». Pero más reconfortante sería que explicara detalladamente, como presidente andaluz y del socialismo español, qué es lo que tiene previsto impulsar; sobre todo cuando conocemos parte de lo que Pasqual Maragall tiene pensado hacer (con la inestimable ayuda de los independentistas de ERC) para reformar el Estatuto catalán, que incluye una revisión de las aportaciones de Cataluña a la caja común desde la que el Estado equilibra el bienestar de todos. Hace unas fechas la discrepancia de Maragall con el vicepresidente Solbes marcaba al respecto augurios bastante pesimistas.

Como también lo fue y lo es que Rodríguez Zapatero se comprometiese a aprobar «cualquier reforma del Estatuto catalán que salga del Parlament». Como el tripartito siga en sus trece y el presidente del Gobierno acceda a pagar esa hipoteca dialéctica, formulada inoportunamente en la campaña de las elecciones catalanas, el resultado sería nefasto para regiones como Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, todas con gobiernos socialistas, cuyo déficit en la generación de recursos es compensado por la solidaridad del resto de las autonomías. Es tanto lo que hay en juego en el modelo territorial que, como atinadamente aseguraba Rafael Escuredo ayer en ABC, el gobernante que se equivoque está abocado a la jubilación.

UNA CONSULTA «AD CALENDAS GRAECAS»
Luis Ignacio Parada ABC  28 Febrero 2005

LOS políticos saben muy bien que entre los romanos, las calendas indicaban el primer día del mes y que Kalendae era el primer día de enero, justamente cuando se pagaban todas las deudas. Como los griegos no tenían calendas -el calendario era de tradición romana y carácter religioso e incluía el santoral, mientras el almanaque griego procedía de las culturas egipcia, asiria y babilónica, era de origen astrológico y tenía carácter civil y profano- se puso de moda desde tiempos de Augusto la expresión de pagar «ad calendas graecas» para sugerir un aplazamiento indefinido de las deudas, las promesas y los compromisos, un problemático cumplimiento, un tiempo que nunca llegará o un plazo imposible de cumplir.

Ibarretxe prometió ayer en San Sebastián que en la próxima legislatura llevará a cabo una consulta democrática y que cumplirá su palabra como lo ha hecho al presentar la propuesta de nuevo estatuto. Pues lo cierto es que no ha cumplido su palabra. Primero porque ya no habla de referéndum, como dice el Estatuto político de la Comunidad de Euskadi, sino de consulta, con lo cual está falseando el significado político del reto al Estado. Luego olvida impúdicamente que el artículo 17 de ese Estatuto dice que aprobada la propuesta por el Parlamento Vasco se iniciará un proceso de negociación entre las instituciones vascas y las del Estado, que deberá culminar en un plazo máximo de 6 meses y que en el supuesto de no alcanzarse un acuerdo, el Parlamento Vasco podrá solicitar al Gobierno Vasco que someta a la ratificación de la sociedad vasca mediante referéndum la propuesta aprobada. Como el Estatuto ha sido rechazado por el Congreso y esa negociación no ha sido aceptada, ese plazo de seis meses no entra en vigor. Lo que quiere decir que la consulta la tenía que haber hecho durante esta legislatura, no durante la próxima, que es tanto como dejarla «ad calendas graecas».

LAS VÍCTIMAS Y LA POLÍTICA
Germán Yanke ABC 28 Febrero 2005

«El PP no debe utilizar políticamente a las víctimas del terrorismo». Se lo dijeron durante y después de la comparecencia del Alto Comisionado en el Congreso y el PSOE volvió a insistir en que el PP se había quedado solo. El recurso a la soledad no es en ningún caso un argumento y en éste se vuelve absurdo. Lo es intelectualmente y lo sería aún más si el PSOE quisiera decirnos que la política sobre las víctimas del terrorismo se va a acordar con la colaboración del PNV, de EA, de los republicanos catalanes y de otros grupos similares y en contra de quien ha suscrito el Pacto Antiterrorista.

Lo de la utilización política de las víctimas, además, es un misterio que convendría desvelar. ¿De qué se trata? Los que insisten en que el final del terrorismo es la negociación y, antes o al mismo tiempo, el pacto político con quienes mantienen objetivos coincidentes sólo podrán aducir el latiguillo de la utilización política de las víctimas como un vergonzoso instrumento retórico para salirse con la suya. Algunos de los socios actuales del PSOE pertenecen a este grupo. Porque, a veces, este tipo de latiguillos reiterados, tienen mucho de trampa para evitar una discusión en la que no hay modo de disimular la debilidad.

Hay un grupo de víctimas del atentado islamista del pasado 11 de marzo -o afectados, según su propia terminología- que tienen una particular visión de los hechos y no han dudado en culpar en ocasiones al último Gobierno del PP de lo que ocurrió en Madrid. El PSOE, con la colaboración de los que dejan solo al PP, no ha dudado en reclamar al principal partido de la oposición que les haga caso. ¿Es eso una utilización política de las víctimas o este supuesto vicio político sólo cuenta para el PP y las víctimas de ETA?

La verdad de las víctimas es que, si las hay, es porque hay verdugos. Lo pasmoso es que las víctimas de ETA -las que molestan a los que dejan solo al PP- piden ahora, más que algo para ellas, que los partidos y las instituciones se ocupen de los verdugos y, en vez de dialogantes debilidades, traten de ponerlos a disposición de la Justicia. Si hacerles caso es utilizarles políticamente...

PNV y PSE se radicalizan y ETA hace campaña a su manera
Editorial El Mundo 28 Febrero 2005

Las últimas palabras del lehendakari Ibarretxe en el Congreso fueron para advertir que el no de los diputados no le haría cambiar su plan.

Ayer Ibarretxe dio el pistoletazo de salida a la campaña electoral, pidiendo una mayoría a la sociedad vasca para negociar de tú a tú con el Gobierno de la nación mientras ETA atentaba contra una residencia del BBVA en Alicante.

Ibarretxe se comprometió a convocar una consulta sobre su plan «en ausencia de violencia», reiterando que la sociedad vasca tendrá la última palabra sobre el proyecto soberanista que propone.«El futuro vasco no se decidirá en Madrid», aseguró.

El lehendakari pronunció estas palabras en un acto en San Sebastián, en el que PNV y EA escenificaron su acuerdo para acudir en coalición a las elecciones del próximo 17 de abril.

Las encuestas publicadas este fin de semana predicen la victoria de los dos partidos nacionalistas, pero no les dan la mayoría absoluta, que dependería de los escaños de EB-IU, sus actuales socios en el Gobierno tripartito.

En lugar de optar por la moderación y de abrir la puerta a un posible acuerdo poselectoral con el PSE-PSOE, Ibarretxe se afanó ayer en resaltar su apuesta nacionalista y, concretamente, su plan soberanista como guía de su acción política. Todo indica que la estrategia del PNV y EA es atraer al electorado de Batasuna, que con toda probabilidad no va a poder presentar listas a los próximos comicios.

Si Ibarretxe y los suyos van a hacer una campaña radical, basada en el derecho de los vascos a autodeterminarse, el PSE va a eludir la confrontación con los mensajes del PNV para presentarse como una tercera vía intermedia entre los nacionalistas y el PP.

Patxi López se desmarcó ayer en Bilbao de cualquier posible acuerdo con el PP, al que criticó con dureza. López afirmó que el partido de Rajoy sigue «sin entender nada» y que quiere monopolizar los valores del constitucionalismo. También censuró al PP por desarollar una táctica «frentista».

El PSE va a incorporar en sus listas a una serie de independientes, algunos de ellos ex militantes del PNV. Patxi López fue muy claro al admitir que su campaña intentará restar votos al sector más moderado del nacionalismo.

¿Lo logrará? La apuesta es muy arriesgada, aunque las encuestas reflejan una fuerte subida de los socialistas vascos, que podrían ganar cuatro o cinco escaños. Ese incremento sería insuficiente para lograr la mayoría absoluta junto al PP si éste no logra aumentar sus actuales 19 escaños en contra de lo que predicen los sondeos.

Dados los estrechos márgenes entre los dos bloques, es improbable pero no imposible una mayoría del PSE y del PP, que, a pesar de sus actuales diferencias más aparentes que reales, comparten lo fundamental: la defensa de la libertad y la democracia frente a ese nacionalismo cada vez más excluyente que representa Ibarretxe.

López no debería perder de vista que quienes han provocado la situación que atraviesa el País Vasco son los nacionalistas, el adversario a batir en estas cruciales elecciones, sin olvidar nunca que ETA -que ayer entró en campaña- sigue estando dispuesta a sacudir el árbol para que el PNV recoja las nueces.

Solidarios
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 28 Febrero 2005

El nacionalismo vasco ha vuelto en los últimos tiempos a revitalizar la solidaridad antirepresiva de los años setenta y a escenificar abrazos fraternales con el entorno de ETA. La manifestación del sábado en Bilbao es la culminación de una serie de iniciativas encaminadas a expresar apoyo a los colectivos y personas que están siendo juzgados en la Audiencia Nacional o lo van a ser en breve por su presunta connivencia con el terrorismo etarra.

El esquema de actuación ante estos casos es el clásico de la izquierda abertzale: se crea un chiringuito con un nombre para actuar como mascarón de proa y servir de motor de la agitación, se busca el apoyo de tres o cuatro amigos extranjeros que den un aire de aparente respetabilidad a las demandas y se pone en marcha la campaña de movilización correspondiente. Lo novedoso en esta ocasión ha sido el respaldo prestado por el nacionalismo institucional, incluso desde el Gobierno, a esta campaña. Se han reverdecido los tiempos en los que a la luz de la solidaridad antirepresiva todos los gatos del terror eran pardos, o sea de los nuestros antes que delincuentes.

Para mantener la solidaridad sin demasiados problemas de conciencia, o al menos de coherencia, es preciso manipular la realidad mediante el lenguaje, pero el país está lleno de expertos cervantinos capaces de convertir los molinos de la ley en gigantes agresores. Hace pocos días, en una tertulia de radio, un profesor universitario comentaba el inicio del juicio contra los miembros del grupo Jarrai asegurando que el Estado estaba practicando «un genocidio» entre la juventud vasca, sin que ninguno de sus interlocutores tuviera la curiosidad de preguntar dónde están los muertos o si las víctimas de ese genocidio son virtuales, y por tanto ficticias, o son como las que quiere poner 'Txeroki' encima de la mesa, muertos de verdad. El sábado se denunciaba la existencia de un «estado de excepción encubierto», pero la paradoja es que se hacía la denuncia en el transcurso de una manifestación celebrada con toda libertad en Bilbao, una manifestación que no se habría podido celebrar bajo ningún estado de excepción.

La campaña de presión puesta en marcha tiene un doble destinatario: por un lado, los jueces que tienen que juzgar y dictar sentencia y, por otro, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a quien se reclama que ponga fin a los procedimientos judiciales contra las organizaciones del entorno de ETA. Aquellos que denuncian la intromisión del poder ejecutivo en el ámbito de la justicia no tienen el menor reparo en reclamar una intervención directa para cerrar las causas abiertas con el argumento de que éstas no corresponden a los tiempos del talante que predica Zapatero.

En el fondo, el nacionalismo institucional, que ha sido incapaz de poner en marcha los mecanismos de solidaridad con las víctimas de ETA contemplados en los acuerdos de Eudel, es solidario con el entorno de la banda porque sigue teniendo miedo a la derrota del terrorismo por aplicación implacable de los recursos de la legalidad.

MÁS TRES POR CIENTO
Por Valentí PUIG ABC  28 Febrero 2005

LA legitimidad política en Cataluña no podrá ser la misma hasta que la sociedad sepa con certeza que Pasqual Maragall, presidente de la Generalitat, ponía la mano en la llaga al hablar de la legendaria comisión del tres por ciento o estaba en algún juego de adivinanzas. No es frecuente que de un modo tan raudo un gobernante genere tanta inseguridad jurídica, incremente la desconfianza institucional de los ciudadanos, torpedee sin querer los controles de la administración pública y espante a los inversores que confían en la transparencia y en la igualdad de oportunidades ante una licitación. La transfiguración del paisaje de la confianza a la desconfianza tiene un ejemplo: en aquellos barrios de Barcelona donde se quería una línea de metro ahora se está pidiendo que los túneles pasen lo más lejos posible.

No hace falta haber leído a Fukuyama para entender que uno de los ingredientes fundamentales de la prosperidad es la confianza. El tres por ciento es todo lo contrario y, como saben los economistas que analizan los efectos de la corrupción, los pactos del capó, la «omertà» y el sistema de la «mordida» obstruyen la libertad efectiva de los mercados, erosionan las virtudes cívicas y acaban por afectar al crecimiento económico. Contribuyen a la ineficacia de los gobiernos y acaban por generar metástasis generales. A todo parecía apuntar Maragall cuando se levantó para hablar desde su escaño para fulminar a Artur Mas. Se lo pidiera el cuerpo o fuese un exabrupto, ahí quedó lo dicho. Lo cierto es que algún medio de comunicación filosocialista había vuelto a hablar del tres por ciento antes del debate sobre el Carmelo y en el entrelineado del debate se habían hecho unas alusiones metafóricas, sin mentarse explícitamente los casos conocidos durante el pujolismo ni los que corresponden a la Administración socialista de la ciudad de Barcelona. Fue todo funambulesco, un tantear el filo de la navaja, hasta que Maragall habló abruptamente, con luz y taquígrafos. De inmediato rectificó pero la mecha ya estaba encendida, chisporroteando hacia la santabárbara de un «soi disant» sistema político autonómico que parece haber durado mientras las clavículas sustentaron la capacidad de mirar para otro lado.

REAPARECEN en el folclore presente las redes llamadas socioconvergentes, aposentadas en despachos de influencias compartidos, como a mediodía se comparten mesa y manteles. Asoman en el cartel de invitados el juez Estivill, Movilma o Filesa. Es como leer la línea del destino escrita en la palma del socavón del Carmelo. Si todo correspondiera a la infausta financiación de los partidos, la desidia a la hora de solventarlo no exculpa esa presunta sistematización de la corrupción pública, del mismo que si nada puede probarse, Pasqual Maragall ha perdido su credibilidad política e institucional, a merced ya de unos socios de gobierno que le debilitarán al máximo, por irresponsabilidad congénita.

LOS recursos estilísticos de Maragall para salirse del enredo se desconocen. Otro pacto del capó parece inverosímil, aunque la flexibilidad de los concurrentes da, en caso de daño mutuo, para mucho. Una opción es clara: las elecciones anticipadas. Vulnerada la razón de esta legislatura autonómica, dar prioridad a la salud de la vida pública en Cataluña no significaría un estado de emergencia sino de naturalidad democrática. Eso significa una campaña electoral en la que salga todo, antes de meter el elefante en la cacharrería de un nuevo estatuto de autonomía. El problema una vez más estaría en delimitar cómo se financia la campaña. Tras la «Renaixença», el «noucentisme» y el antifranquismo a la clase política catalana se le replantea en crudo la cuestión de la virtud y el deber. vpuig@abc.es

Claves catalanas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 28 Febrero 2005

Cuando Lluís Pascual Estevill impidió durante días el entierro de Pau Maragall, el hoy presidente de la Generalitat, hermano del finado, acudió desesperado al conseller Macià Alavedra, orondo y elegante factor del primer servicio de inteligencia del gobierno catalán, un grupo de espías de tebeo que alguien bautizó los mortadelos. La canallada del juez acabó de convencer a Jordi Pujol de que Estevill era su hombre para el CGPJ. Cuentan Félix Martínez y Jordi Oliveres en Jordi Pujol. En nombre de Cataluña que el ex president deseaba tomar posiciones en el gobierno de los jueces de cara al cercano juicio de los GAL.

Durante años, cuando se trataba de establecer un puente entre la aseada vida oficial y la charca de podredumbre donde chapoteaba, entre otros, Estevill, el hombre al que acudir, el puente entre el bien y el mal, era Macià Alavedra, que estuvo presente en la cena del Ritz en la que se extorsionó obscenamente a uno de los principales banqueros de España.

Pujol no tuvo inconveniente en apoyarse en los peores por razones estratégicas. A Javier de la Rosa, más que promocionarlo lo abrazó, se fundió con él. A su sombra florecieron los incontables negocios de Marta Ferrusola y sus hijos, que extienden sus tentáculos societarios a más de sesenta empresas. No mentirá quien sostenga que, a la postre, el pujolismo era eso.

Puede que el terremoto del tres por ciento no haya sido un calentón de Maragall. Aunque propios y extraños le hayan criticado que pusiera sobre la mesa la corrupción del régimen de CiU, la explicación está a medio camino entre la espontaneidad y el cálculo. Pasqual Maragall es un hombre intuitivo, un visionario. A veces sus visiones fracasan estrepitosamente, como en el Fórum, y a veces son un gran éxito, como en los Juegos Olímpicos. Pero esa es su naturaleza. Puede haber percibido desde el primer momento que el movimiento telúrico que se tragó el edificio del Carmelo acabaría tragándose muchas otras cosas. ¿O acaso no comparó el desastre con el Prestige en varias ocasiones? Maragall sabe que ese agujero por el que se ve Suiza puede devenir el sumidero de un régimen que un año de tripartito ha dejado ileso. Ahora su descubrimiento le ha asustado y quiere dar marcha atrás. Si lo hace, se impondrá la tesis de Piqué: el oasis catalán no es más que un tupido entramado de intereses socioconvergentes.

Artur Mas fue la opción de la familia Pujol, del turbio Prenafeta y del pinyol, el sector más radical de Convergència. Muchos de los problemas que tuvieron Miquel Roca y Duran fueron zancadillas para aupar a Mas, un hombre que ha pasado por consejos de administración demasiado calientes como para no salir algo chamuscado. Si Maragall confía en su instinto puede triturar a CiU con investigaciones y periódicos. También puede escoger un adelanto electoral tras cuatro zarpazos de advertencia al hombre que le ganó las elecciones. Que es probablemente lo que acabará haciendo.

Cataluña
El Carmelo, Maragall y ZP
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Febrero 2005

La fosa séptica de la política catalana ya tiene su cantidad: 3 por ciento. Cuando oigamos hablar de las comisiones del 3 por ciento, que se llevaban los de CiU por todas las obras realizadas en Cataluña, el resto de los españoles ya sabremos dónde van a parar nuestros impuestos. La declaración de Maragall, más elaborada de lo que algunos ingenuos creen, es de tal maldad que no sólo ha querido salvarse él, sino que ha querido tapar definitivamente la maldad de todos los nacionalismos, incluido el suyo, sobre Cataluña en general, y el barrio del Carmelo en particular. Maragall ha querido eliminar con un golpe "institucional" el grito ciudadano de los vecinos del Carmelo: "Por favor, no nos abandonen".

He ahí el grito de dolor que ha generado el nacionalismo catalán en su doble versión. El nacionalismo de Pujol, ese hombre que dejó sin alma poética a Cataluña, sin España, redujo la política a una pobre argumentación victimista de carácter provinciano. El nacionalismo de Maragall, aún más perverso que el anterior, pues no sólo se esconden en la bandera de Cataluña sino en la de los trabajadores, echa la culpa de lo sucedido al Gobierno anterior. Maragall ha querido dar un paso adelante, un paso totalitario, porque sabía que las víctimas del Carmelo eran muy peligrosas. Por eso, no sólo quería desviar una vez más el foco de lo sucedido en el Carmelo hacia otro sitio, la torre Windsor o Madrid, sino que tenía que masacrar cualquier atisbo de dolor de las víctimas. Antes que asumir la grave irresponsabilidad política de Maragall, dimitir y convocar elecciones, mejor es que todo el mundo hable de la gran corrupción instalada en Cataluña. Frente a lo concreto, como ha hecho siempre el "cosmopolitismo" totalitario de los gobiernos corruptos, hay que esgrimir la "corrupción universal".

Sospecho, sin embargo, que ha conseguido todo lo contrario de lo que pretendía. España entera es consciente de la corrupción instalada en Cataluña por obra de CiU, PSC y los separatistas. Estos partidos habrían hecho un pacto de silencio, junto con los medios de comunicación, para crear una imagen, a veces un "discurso" casposo vestido con ropajes posmodernos, para ocultar la realidad. Que no es otra que la Cataluña oficial, de políticos, sindicalistas y medios de comunicación, que ha vivido de espaldas a la Cataluña real, llena de españoles trabajadores, demócratas y ciudadanos. Todo el mundo sabía la corrupción instalada en Cataluña, pero nadie podía sospechar que su presidente lo dijera para borrar la realidad. ¿Qué sentido tenía esta declaración? Seguir negando Cataluña: el Carmelo. O sea, la persecución de todos los ciudadanos que no sean nacionalistas, que no hablen catalán y que voten al PP. Ya dije aquí, hace dos semanas, que Maragall tenía miedo de ir al Carmelo y, sobre todo, de oír que el nacionalismo no maltrata a España fuera de Cataluña, sino fundamentalmente en Cataluña. Tenía miedo de oír, y sobre todo de ver en directo, que Cataluña es España. Es el pozo negro de la política española. Lo grave es que de esa cloaca depende el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Cataluña
Corruptos hombres de Estado
Jorge Valín Libertad Digital 28 Febrero 2005

En el parlamento catalán ha estallado la polémica de la corrupción: Maragall ha acusado a CiU de cobrar comisiones ilegales por la licitación de obras públicas.

De aquí podemos extraer un interesante análisis de cómo la corrupción es un fenómeno general y masivo en cualquier gobierno, mientras es un fenómeno aislado en una sociedad totalmente libre y capitalista.

Muchos le dirán que la corrupción se debe a la avaricia, y como señaló el filósofo David Hume en el siglo XVIII: “la avaricia, o el deseo de ganar, es una pasión universal que opera en todas las épocas, en todos los lugares, y sobre todas las personas”. No hay nada malo en el “deseo de ganar” o “avaricia”; toda persona está en continuo tránsito para ganar más en lo económico y social, y para tal propósito se marca unos fines usando unos medios. Esto afecta a cualquier hombre ya sea político, empresario, pacifista, izquierdista, liberal… Pero ¿cuál es la diferencia entre la avaricia del político y la avaricia del resto de la sociedad que sólo opera mediante la voluntariedad del resto de la comunidad? Los medios.

El empresario por ejemplo, en su deseo de ganar, ha de contar con el plebiscito de su cliente y comunidad. Si el empresario usa como medio la extorsión, el robo o la amenaza no tardará mucho en ver como sus ventas caen y verá también como sus proveedores y acreedores, por miedo a esa extorsión, le abandonan. El empresario es el auténtico sirviente de la sociedad, y sus acciones siempre se desarrollarán dentro de la paz social y económica, sino se arruina. La única excepción la encontramos cuando el empresario se alía con el político creando leyes que le favorecen, monopolios, licencias… Un asalariado común también se rige por el mismo modelo. Nadie, por izquierdista que sea, renunciará jamás a un aumento de sueldo. En este escenario de libertad, el deseo de ganar no daña a nadie, sino al revés.

Los medios políticos son radicalmente opuestos. A diferencia de los “medios económicos”, los medios políticos son hegemónicos, sólo uno, o un grupo reducido de personas (oligarcas) toman decisiones y el resto de la comunidad obligatoriamente está forzada a obedecer. No hay ningún acto voluntario aquí, o se obedece o se es castigado. Así, los medios políticos rechazan la libertad y el carácter voluntario de la comunidad: son el acatamiento obligatorio, la autoridad y la extorsión. Uno de los mejores ejemplos en economía son los impuestos: si usted no paga un tributo al estado (al político) éste tomará represalias contra usted. Ningún empresario puede usar este tipo de medidas porque sino se hundiría en la miseria. En cambio, el político no sólo usa habitualmente estas herramientas como medio para beneficiarse, sino que la ha convertido en su forma de vida.

Maragall no ha destapado un caso aislado de avaricia política, sino que nos ha dado otro ejemplo de cómo actúan los hombres de estado, políticos y burócratas. Cuando excluimos los medios económicos dando poder hegemónico o político a alguien, no sólo corremos el riesgo de perder más libertad y prosperidad, sino que estamos incentivando abiertamente la extorsión y los beneficios de unos pocos que se lucran a expensas de la mayoría.

Murray Rothbard, uno de los mayores economistas del siglo XX, definió excelentemente la diferencia entre un sistema libre y otro dominado por el poder político: “en el libre mercado cada uno se beneficia en concordancia a su valor productivo satisfaciendo las decisiones del consumidor. Bajo la distribución estatal, cada uno se beneficia en relación a la cantidad que puede saquear del productor.”

Esperar honestidad, talante y respeto de un político es como creer que un pacifista se pueda liar a tiros en un parque infantil. Sólo un sistema voluntario y libre nos puede asegurar el beneficio de todos. La “naturaleza del hombre” no es la culpable de los fallos económicos ni sociales, sino los propios políticos. Prescindamos de estos últimos y estaremos trabajando de verdad para nosotros y la comunidad.

La bronca del Carmel
Pablo Sebastián Estrella Digital  28 Febrero 2005

No sabemos si Carod-Rovira tiene una residencia estable en el Palacio de la Moncloa, pero lo cierto es que ha vuelto a sentarse con el presidente Zapatero por segunda vez en un mes y no sabemos bien para qué. Porque lo cierto es que sus viajes a Madrid, que se sitúan oficialmente en el marco de los pactos de gobierno de ERC con el PSOE, se producen cuando se habla de negociación y tregua con ETA, o ahora que está a punto de estallar el pacto virtual sobre el Estatuto catalán a raíz de las declaraciones del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, acusando a los pasados gobiernos de CiU de cobrar el 3 por ciento de la obra pública, acusación en la que ha insistido el polémico, por la crisis del Carmel, consejero de la Generalitat, Joaquín Nadal, que ha insistido en que lo del 3 por ciento de CiU estaba en el ambiente, en los rumores.

Y todo ello mientras Artur Mas pide una rectificación en toda línea de Maragall, cuando el fiscal de Cataluña, José María Mena (que le tiene ganas a Puyol) abre diligencias sobre el caso y en el momento en el que el primer dirigente catalán del PP, Josep Piqué, acaba de solicitar la dimisión de Maragall por haber calumniado a CiU o por ocultar, a cambio de un pacto sobre el nuevo Estatuto, un caso flagrante de corrupción que ha sido denunciada ahora en el Parlamento catalán y ni más ni menos que por el presidente de la Generalitat.

Verdaderamente, las aventuras del tripartito catalán darían para un serial de televisión que se podría llamar La familia de los líos. Se queda Carod de presidente en funciones de la Generalitat y no se le ocurre otra cosa que entrevistarse con ETA en secreto y en Francia para negociar al parecer la inmunidad de Cataluña ante los ataques de la banda. Luego cae Carod del Gobierno y, a partir de ahí, asistimos a una colección de desafíos y de disparates a España e incluso a sus compañeros del Gobierno nacional, que van desde el deporte a la cultura, pasando por la política, y finalmente llegamos la última crisis del Carmel, donde unos y otros se echan la culpa, que debió costarle la cabeza a Nadal y que ha desembocado en la bronca de la presunta corrupción de CiU, que nadie sabe cómo va a terminar.

Una crisis que es consecuencia lógica de los disparates y la locuacidad a la que Carod y Maragall nos tienen acostumbrados a todos los españoles y enloquecidos a sus socios del Gobierno central de Madrid. Pero una crisis, esta vez, que por ahora ha roto todas las relaciones de Maragall con CiU y con el PP, partido al que, extrañamente, Maragall le pedía que no solicitase su dimisión, como si él fuera el dueño de esta formación que parece que, por fin, se despierta de su siesta catalanista y empieza a hacer oposición.

No cabe duda que todo esto pone en riesgo el pacto del Estatuto catalán en la sede del Parlamento de Barcelona, de la misma manera que debilita el empuje de Maragall y Carod frente a sus aliados del Gobierno de Madrid, y termina por romper los débiles acuerdos, luego bloqueados por el PSOE, establecidos entre Rajoy y Zapatero en la Moncloa tras la visita de Ibarretxe. Y una vez más, y ya veremos qué hace Maragall en el Gobierno de Cataluña, vuelta a empezar. Y en la Moncloa, sofoco general, y en el barrio del Carmel, la desesperación, porque los políticos están a palos entre ellos en vez de buscar para sus habitantes una inmediata solución.

Y cabe preguntarse y preguntar: ¿alguien piensa que estos gobernantes, Maragall y Carod, desde su actual esquizofrenia política, están en condiciones de imponer al resto de España un nuevo Estatuto y la reforma directa o velada de la Constitución? El ministro Montilla, su hombre en Madrid, no queda al margen de todo esto por su condición de puente sobre un río de aguas revueltas que nadie sabe a dónde conduce ni a qué playa o mar va a morir. Pero todo indica que, como una violenta riada, se va a desbordar y ya veremos si la inundación no acaba derribando la extraña componenda del Gobierno tripartito catalán.

La República Vasca en Europa
Fernando González Urbaneja Estrella Digital  28 Febrero 2005

Dirigentes de EA, su presidenta Begoña Errazti, hermanos separados aunque coaligados con el PNV, lamentan que los de Ibarretxe no sean suficientemente nacionalistas por insuficientemente independentistas, ya que no se atreven a defender la República Vasca en Europa, el Estado vasco independiente. El actual presidente del Gobierno vasco ganó su posición tras el éxito en las anteriores elecciones, aquellas en las que la estrategia antinacionalista de Mayor Oreja pretendía desalojar del poder a un PNV que manda desde hace un cuarto de siglo, identificando el partido con el Estado y una presunta nación que pretende un Estado.

Ahora Ibarretxe quiere repetir la estrategia del 2001 que le llevó a mantener el Gobierno tras unas elecciones, las del 13 de mayo, que se presentaban problemáticas. Entonces la lista PNV-AE consiguió 33 escaños (+6) que les situaban por encima de la hipotética coalición constitucional PP-PSOE que sumó 32 escaños (+2). Las ganancias de los dos bloques fueron a costa de HB que se quedó a la mitad, 7 sobre 14 escaños.

Así que, por los pelos, Ibarretxe pudo seguir gobernando, con el apoyo tácito de los socios del Pacto de Estella, de HB y su entorno (se notó en la votación del Plan Ibarretxe) y el apoyo explícito de la IU que encabeza Madrazo, que apostó por estar en el Gobierno como procedimiento para existir. Fuera del Presupuesto es más difícil, tal y como bien sabe Llamazares.

Viene a cuento el recordatorio para razonar que en el País Vasco todo se resuelve en el margen, por unos cuantos votos marginales que pueden inclinar la balanza a cualquier lado. Los del PNV no las tenían nada seguras en mayo del 2001, temían que una alianza PP-PSE podía desalojarles del poder y que ese tránsito les resultaría fatal en cuanto que fuera del poder se pierden hasta cinco puntos.

Ganó Ibarretxe y se consolidó como un nuevo poder en el PNV que, al poco, se decantó hacia más nacionalismo y finalmente hacia el desafío de su plan con el consiguiente referéndum convertido ahora en programa. A Ibarretxe le vino bien el victimismo de que los españoles venían a por los nacionalistas. Ahora quiere apuntarse a la misma bandera aunque con argumentos más débiles. Ahora la razón es que ¿cómo no vamos a poder hacer un referéndum? Y mientras en un extremo EA predica el independentismo, por el otro Imaz sugiere que gobernarán con los socialistas.

La estrategia socialista de Zapatero también deja márgenes equívocos, hace guiños a los dos lados, a los populares (pocos guiños) y a los nacionalistas (bastante medidos).

Hasta el momento en que concluya el recuento cualquier escenario es posible. Las primeras encuestas le dan muy bien al PNV; puede repetir en el poder, lo cual les reforzaría ya que habrían salido vencedores frente a las dos estrategias de los constitucionalistas, la de Mayor/Aznar/Redondo y la de Zapatero/López/Guevara.

Si los nacionalistas vuelven a ganar su sueño republicano se les acerca. Pero ante ese abismo, ¿cuántos vascos perciben cuán profundo es?, ¿imaginan el coste de semejante aventura? La cuestión irrita del Ebro para abajo, aunque las consecuencias para el resto de España son poco relevantes, comparadas con las que tendrían para esa pequeño y ofuscado territorio. FG.urbaneja@terra.es

Preocupación
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 28 Febrero 2005

Desde hace cinco o seis legislaturas, al menos la mitad de los ciudadanos de la comunidad vasca, cuando han llegado las elecciones, y han ido a votar, lo han hecho coaccionados y con miedo, con sus representantes políticos amedrentados y escoltados y sin poder exponer sus programas. Otros, eliminados o exiliados, no han podido acudir a las urnas. Ahora es lo ahora, el lehendakari compungido y el Parlamento de los mecanismos de Atutxa, con el abanderado Egibar de la mano de Otegi, dicen que las próximas elecciones en el País Vasco no serán plenamente democráticas si Batasuna no puede presentarse. Ahora, con el lehendakari libertador y disociador del país asociado, piden que se suspenda la Ley de Partidos.

Os queremos aquí, dijo Egibar desde la tribuna parlamentaria, pero no a los asesinados, excluidos, exiliados o amenazados, sino os queremos aquí amigos de Batasuna. Asombra que en este país maravilloso, que vive un momento ilusionante y al que quieren poner puertas al viento, quienes son los máximos responsables de la falta de seguridad y de libertad tienen la desvergüenza de decir que si Batasuna no se puede presentar a las elecciones no serán elecciones democráticas y que los responsables serán Zapatero, el PP y el PSOE. Asombran no sólo estos posicionamientos y declaraciones, sino también que la familia nacionalista siga pidiendo apoyos para los portavoces de ETA, sin que condenen la violencia, olvidando a las víctimas y a los perseguidos. Asombra y causa temor constatar que Ibarretxe, ya en campaña, pida votos para obligar a España a negociar su plan secesionista. Preocupa que el lehendakari diga que hay que dar la palabra al pueblo cuando la mitad está sin libertad. Preocupa el talante negociador, la disposición a dialogar que Ibarretxe nunca ha tenido. Lo que pretende Ibarretxe no es el entendimiento y la convivencia, la libertad e igualdad para todos, sino mantenerse en sus trece, en su plan y prolongar la actual división y confrontación.

La AVT rompe sus relacciones con Peces-Barba
ABC  28 Febrero 2005

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, anunció hoy que este colectivo romperá a partir de hoy todas las relaciones con el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba, tras comunicarles el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que mantiene su confianza en él y que no le relevará en el cargo. Dejó claro, no obstante, que la Asociación mantendrá el vínculo con el Gobierno a través del Ministerio del Interior.

En rueda de prensa tras la reunión que por espacio de hora y cuarto mantuvo la Asociación con Zapatero en el Palacio de La Moncloa, y tal y como estaba previsto, la Junta Directiva de la AVT pidió al presidente la dimisión de Peces-Barba, tanto por su ausencia en la manifestación de apoyo a las víctimas del pasado mes de enero, como por las "injurias y calumnias" que, según Alcaraz, ha vertido sobre la Asociación.

Alcaraz subrayó que el Alto Comisionado no goza de la confianza de la Asociación y ha perdido credibilidad debido a que, según explicó, negó una conversación mantenida con la AVT en la que les planteó que abrieran un foto de debate para dar amnistía a los presos de ETA sin delitos de sangre. Para Alcaraz, "un señor que miente, no puede representar a un colectivo tan digno".

Además, argumentó que la petición de dimisión a Peces-Barba ha sido solicitada por centenares de socios de la AVT, amenazando algunos de ellos con darse de baja en la Asociación si no se exigía su cese. De hecho, Alcaraz refirió que tan solo una asociada, de la que no desveló identidad, ha defendido la permanencia en el cargo del Alto Comisionado.

En palabras de Alcaraz, Zapatero, tras expresarle la Asociación sus quejas, les comunicó que no cesaría a Peces-Barba, que "sigue manteniendo su confianza" en él y que le mantendría en el cargo. Como respuesta, la AVT transmitió al presidente su intención de "romper relaciones" con el Alto Comisionado, siempre que el rector de la Carlos III desempeñe ese puesto.

"CARECE DE CONFIANZA"
"Para nosotros, carece de legitimidad y ha lanzado calumnias y mentiras que solo demuestran que no es el intermediario apropiado ni goza de la confianza de las víctimas", reiteró. Criticó así la decisión del Alto Comisionado de no acudir a manifestaciones "hasta que no hubiera un atentado con víctimas mortales" y el hecho de que manifieste "tanta comprensión hacia todo el entorno etarra".

No obstante, Alcaraz dejó claro que la Asociación mantendrá sus vínculos con el Gobierno a través del Ministerio de Interior y su Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo, con los que mantiene "una relación extraordinaria" y son los que "han demostrado ser realmente eficaces y conocer la problemática del terrorismo".
Preguntado por la comparecencia de Peces-Barba en el Parlamento la semana pasada, donde solo el PP reclamó su dimisión, el presidente de la AVT negó que el Alto Comisionado saliera "fortalecido". "A mí no me gustaría salir fortalecido de una Comisión donde me apoye el PNV y ERC, los amigos de ETA y cómplices de muchísimas actividades de la banda terrorista; jamás querría su apoyo, ni su aplauso", concluyó.

JUSTIFICA LA MEDIDA EN QUE HAY QUE "ECONOMIZAR"
La UE suprime las traducciones al español y al italiano en las ruedas de prensa
La Comisión Europea no ha ahorrado dinero con la supresión de las interpretaciones al español y al italiano en las ruedas de prensa de los comisarios pese a que justificó esta medida por la necesidad de "economizar" los impuestos de los contribuyentes, según explicó este lunes la portavoz del Ejecutivo comunitario, Françoise Le Bail, que dijo además que el presidente, José Manuel Durao Barroso, todavía no ha respondido a las cartas de protesta de los embajadores de España e Italia.
Europa Press Libertad Digital 28 Febrero 2005

"Es difícil ganar dinero porque no hemos reducido el número de lenguas, al contario", dijo Le Bail, preguntada por cuánto había reducido la Comisión su factura lingüística con la eliminación del español y del italiano de la sala de prensa. "No se puede decir que hayamos ahorrado dinero, es más bien lo contrario lo que hemos hecho", subrayó.

La semana pasada, Le Bail explicó que la reorganización del régimen lingüístico no se había discutido en el seno de la Comisión sino que se trató de una medida interna asumida por ella misma y el director general de Interpretación del Ejecutivo comunitario, "a raíz de las dificultades prácticas que se presentaron en un momento en el que intentamos economizar el dinero de los contribuyentes". De ahí, que Bruselas buscó "una solución pragmática", concluyó la portavoz. Asimismo, dejó claro que el régimen actual no ha cambiado porque Bruselas sigue utilizando el francés e inglés en las ruedas de prensa diarias y las 20 lenguas oficiales en la jornada del miércoles y recordó que la polémica se debe al deseo de los comisarios de tener encuentros con la prensa en días alternativos al miércoles, día de la reunión semanal de la CE.

"Es realmente difícil proponer un sistema lingüístico completo en 20 lenguas. No se trata de limitar el número de lenguas, sino encontrar una solución pragmática por la dificultad de encontrar traductores e intérpretes en todas las lenguas durante todos los días de la semana", aseguró. Por ello, Bruselas introdujo, en días diferentes al miércoles, el sistema de tres lenguas junto a la nativa del comisario y la de aquellos países que se ven afectados por el anuncio del comisario de turno. Sobre las cartas remitidas por los embajadores español e italiano, Le Bail dijo que han sido remitidas a Barroso y "le corresponde a él responderlas". "La respuesta no debería tardar", señaló.

En su misiva, remitida el pasado miércoles, el embajador español ante la UE, Carlos Bastarreche, señala que "las nuevas prácticas de interpretación en las conferencias de prensa de la Comisión no son aceptables para mi país". "Como es de su conocimiento, la defensa del español es una de las prioridades de mi Gobierno. Por consiguiente, le ruego dé las orientaciones correspondientes a fin de hallar una solución satisfactoria", reza el texto.

Asimismo, en la reunión de los embajadores de los Veinticinco del pasado viernes, Bastarreche criticó a la Comisión Europea (CE) por imponer 'de facto' el trilingüismo en varios procedimientos internos de la institución con el inglés, francés y alemán, en detrimento de otras lenguas oficiales importantes de la Unión como el español o el italiano. El embajador español exigió a Bruselas que "se tome en serio" este asunto, ya que la institución que preside José Manuel Durao Barroso ha generalizado el uso de estas tres lenguas en los comunicados o las interpretaciones de ruedas de prensa.
Su colega italiano en el seno de la UE reclamó igualmente una "situación de equilibrio" en el que no se discrimine a ninguna lengua en concreto, y pidió una respuesta formal de Barroso a la carta de protesta que envió al Ejecutivo comunitario. El representante del Ejecutivo comunitario en la citada reunión de embajadores justificó el paso dado por la institución en aras de una solución "pragmática y flexible". En este sentido, aceptó estudiar el asunto, aunque no se comprometió de antemano a un cambio en el actual sistema.

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