AGLI

Recortes de Prensa     Martes 1 Marzo 2005
Inestabilidad
Editorial El Correo 1 Marzo 2005

EL PASADO QUE NOS AGUARDA
César Alonso DE LOS RÍOS ABC  1 Marzo 2005

LA ATRACCIÓN DEL ABISMO
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 1 Marzo 2005

LA VENDA
EDURNE URIARTE ABC  1 Marzo 2005

EL HUNDIMIENTO DE CATALUÑA
JORGE TRÍAS SAGNIER ABC  1 Marzo 2005

Dos citas decisivas
Enrique de Diego Epoca 1 Marzo 2005

El dilema de Zapatero
Editorial Heraldo de Aragón 1 Marzo 2005

BAJO LA NIEVE DEL CARMELO
Miquel PORTA PERALES ABC  1 Marzo 2005

Un socavón de corrupción y negligencia
EDITORIAL Libertad Digital 1 Marzo 2005

Media verdad
Federico Jiménez Losantos El Mundo  1 Marzo 2005

COMISIONADO ¿DE QUIÉN
Editorial ABC 1 Marzo 2005

EL IRRISORIO COMISIONADO
Jaime CAMPMANY ABC  1 Marzo 2005

Pumpido y Peces: ¡Vaya par!
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Marzo 2005

¿Maragallizar el PSE
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 1 Marzo 2005

Limpia total
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Marzo 2005

El corazón infartado
GEES Libertad Digital 1 Marzo 2005

De lenguas, sendas, mercados y derechos
Por Félix Ovejero Lucas El País 1 Marzo 2005

Matrículas: ajo y agua
JORGE DEL CORRAL La Voz 1 Marzo 2005

Tengo un plan
Cartas al Director El Correo 1 Marzo 2005

La Comisión Europea admite ahora que con la discriminación del español no ahorra dinero
Javier Jiménez La Razón 1 Marzo 2005

El 85 por ciento de las víctimas rompe con Peces-Barba al negarse Zapatero a relevarle
Marcos S. González La Razón 1 Marzo 2005

IRA S.A.: la mayor banda criminal de Europa
Gonzalo Suárez La Razón 1 Marzo 2005

Manos Limpias pedirá que se agrave la pena para Atutxa por no disolver a SA
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 1 Marzo 2005

Marín revoca su decisión de permitir el uso de lenguas autonómicas en el Congreso
EFE Libertad Digital 1 Marzo 2005

Inestabilidad
Editorial El Correo 1 Marzo 2005

El encierro que desde el pasado día 22 de febrero protagoniza un grupo de docentes que se han visto excluidos del acceso a la estabilidad por no haber acreditado la capacitación lingüística PL2 refleja la contestación que -dentro y fuera de la función pública vasca- recibe en ocasiones la acción política del Gobierno vasco en materia lingüística. Es una paradoja que un decreto que hizo suyo el acuerdo entre el Departamento de Educación y los sindicatos STEE-EILAS, ELA y LAB precisamente para propiciar la estabilidad del personal docente en el período 2004-2006 conduzca al orillamiento de 157 enseñantes, hoy angustiados por su difícil futuro dentro de la red educativa que depende de dicho departamento. Los profesores de la enseñanza pública, como el resto de los trabajadores al servicio de la Administración, tienen la obligación profesional de cumplir con los requisitos que legalmente se establezcan para responder con idoneidad a la tarea que se les encomienda. Lo que resulta más dudoso es que esos requisitos legales respondan siempre a necesidades educativas objetivas.

Es significativo que un Gobierno que es capaz de imaginar nada menos que un cambio drástico del marco constitucional y estatutario se aferre a una norma que no tiene más que rango de decreto -promulgado, eso sí, a partir de un acuerdo con tres sindicatos- para dar la callada por respuesta ante las demandas de los afectados. La «imposibilidad de incorporar todas las plazas realmente existentes en la plantilla presupuestaria» -tal y como señala el citado decreto- no tendría por qué acabar convirtiendo el requisito lingüístico en el cedazo único con el que se fijen las necesidades de estabilidad en el sistema educativo vasco. La superación o no de las pruebas del PL2 por parte de los docentes podrá aparecer como una fórmula objetiva para garantizar el derecho del alumnado a matricularse en el modelo lingüístico de su preferencia. Pero la realidad es muy otra, y en muchos casos cuestiona la capacitación de quienes han superado el PL2 para ejercer la docencia en euskera. No es éste, desde luego, un problema de los enseñantes sino del diseño excesivamente rígido de un sistema educativo sometido a la estanqueidad de modelos cuyos verdaderos resultados lingüísticos no han sido evaluados con suficiente rigor y espíritu crítico. La implícita negativa del Departamento a dialogar con los encerrados no es más que un reflejo de su resistencia a admitir estos problemas de fondo. Pero su solución atañe al conjunto del arco parlamentario y, en lo que afecta a las relaciones laborales, al establecimiento de criterios más unitarios entre las distintas centrales. De lo contrario, el aparente desarrollo de un sistema educativo orientado al plurilingüismo puede desembocar en una realidad trufada de ficciones y frustraciones.

EL PASADO QUE NOS AGUARDA
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC  1 Marzo 2005

«SE ha engendrado un estado de espíritu que pudiéramos llamar el sentido espectacular de la vida pública en España. La mayoría de los españoles han asistido al desenvolvimiento del Estado, y al desarrolo de las batallas políticas sostenidas para organizarle, como a un espectáculo que no les tocaba de cerca; han presenciado las luchas de la vida pública sin pensar que en ellas no se debatía un interés ajeno a ellos, sino que en el fondo se estaba decidiendo el interés y hasta el honor de cada ciudadano».

Estas reflexiones han cumplido ochenta años. Corresponden a una conferencia que pronunció Pedro Sainz Rodríguez el 19 de diciembre de 1924 con el título «La evolución política española y el deber social de los intelectuales». De entonces acá ha habido una caída de la monarquía, una terrible guerra civil, casi cuatro décadas de régimen autoritario, la restauración de la Monarquía y una experiencia que sería inexacto calificar como descentralización administrativa, ya que ha sido la implantación de uno de los sistemas más radicalmente autonomistas que ha conocido la historia de las democracias occidentales... Sin embargo, las palabras de Pedro Sainz Rodríguez tienen hoy absoluta vigencia. Podríamos haberlas escrito algunos e, incluso, me temo que ya lo hayamos hecho.

¿No hemos aprendido nada?
EN más de una ocasión he dicho que de todos los problemas que ha padecido la sociedad española y que representaban un peligro para la convivencia, el único que nos quedaba por resolver era el modelo del Estado, a pesar de que se estaban aplicando unas reformas realmente audaces. Pues bien, éste sigue ahí, abierto, peligroso, amenazador y, quizá por culpa de él, parecen resurgir otros: las confrontaciones ideológicas vuelven a engendrar odios y a dividir a los ciudadanos en bandos; la cuestión religiosa es utilizada por los laicistas para actualizar viejos contenciosos; la lectura del pasado no tiene que ver con una recuperación piadosa de la memoria, sino que se juega con interpretaciones uniliateriales y tendenciosas para convertir el pasado en obstáculo para la convivencia...

Y ¿quiénes son los responsables de esta recaída en los antiguos males?
PARA el tradicionalista Pedro Sainz Rodríguez, que fue uno de los políticos más batalladores contra la II República y expulsado de España por sus conspiraciones monárquicas después de haber sido ministro de Franco, la responsabilidad de la situación en los años veinte correspondía a la propia sociedad española por su desinterés de lo público, por su descompromiso cívico y su sentido espectacular de la vida política, consecuencia todo ello de su débil, cuando no inexistente, conciencia nacional...

«Esta atonía del pueblo español, esta falta de interés y preocupación por la vida pública, le ha hecho ver la vida del Estado como algo extraño a él, y esto ha sido causa, en mi opinión, de lo contradictoriamente que se le ha juzgado... Más que un pueblo ingobernable, el nuestro ha sido un pueblo sumiso ante el poder y es idealmente gobernable para aquellos gobernantes que lo ejercen sin preocupación de la fuente de donde dimana; pero es ingobernable para los gobernantes que necesitan la colaboración de la opinión pública y que esperan el poder de la selección y de la vitalidad ciudadanas».

A pesar de todo me niego a pensar que nos aguarde un pasado tan terrible.

LA ATRACCIÓN DEL ABISMO
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 1 Marzo 2005

NO es España la que camina hacia el abismo; son algunos de sus dirigentes menos responsables quienes la conducen a él, hacia una especie de suicidio anunciado y ritual. Basta repasar algunas de las noticias más recientes para confirmar el diagnóstico. Las primeras proceden de Cataluña. El paradigma de la pretendida modernidad deviene apoteosis del más barojiano de los cutre-casticismos. La nómina casi exime del comentario. El desprecio a las víctimas del barrio del Carmelo ha venido acompañado de las maneras desinformativas propias de las dictaduras. Por lo demás, se diría que los «artistas e intelectuales comprometidos» se han tomado unas vacaciones después de las agotadoras horas extraordinarias del final de la pasada legislatura.

El presidente de la Generalidad acusa a los anteriores gobiernos de Convergencia de robar (resistamos, en lo posible, a la tentación eufemística). Ante la amenaza de los nacionalistas (de los otros nacionalistas, para ser exactos) de romper el consenso para la elaboración del nuevo Estatuto, exhibe su jardielesco corazón denunciante con freno y marcha atrás. Difícil situación moral para Maragall: o mintió en la denuncia o encubre ahora, por interés político, el delito. Y, mientras tanto, en un alarde de esperpéntica coherencia, el Valle de Arán reclama su secesión de Cataluña y apela a un estatuto de territorio libre asociado. El nacionalismo recibe su propia medicina. Y digo coherente (aunque esperpéntico), porque la lógica separatista o autonomista radical lleva al cantonalismo cartagenero.

Si Cataluña no ha de soportar el peso del desequilibrio entre los pueblos y regiones de España (en el más que dudoso caso de que su desarrollo pueda ser imputable a méritos propios y no al trabajo de los españoles, catalanes incluidos), no es difícil entender que el próspero Valle turístico no quiera hacerse cargo de los servicios sociales de los trabajadores del resto de Cataluña, muchos ni siquiera catalanes. La insolidaridad y el egoísmo producen más de lo mismo. Y el bien común corre, mientras tanto, la misma suerte incierta que España. Pero, eso sí, los gastos del Carmelo deben ser pagados por el Estado, esa ficción que nos suple, entre otros millones de españoles, a usted, amabilísmo lector, y a mí, seamos o no catalanes.

Y a las Vascongadas, mejor ni mirar. El PNV y EA, asumiendo el programa máximo de ETA, reclaman la república vasco-navarra. Poco importa que cientos de miles de vascos se hayan tenido que exiliar de su país. O allí no hay democracia, o España innova exhibiendo el primer caso universal de democracia que genera exilio. Tampoco cabe olvidar a esos profesores vascos represaliados laboralmente por «no ajustarse al perfil lingüístico». Y el presidente del Gobierno, en su Arcadia inesperada y feliz, anuncia sonriente la apertura del proceso de reforma constitucional.

Tal vez sería buena ocasión para que los millones de españoles hartos del atentado secesionista a la unidad de España y al bien común, que incluye sobre todo el de los más pobres y marginados, se planteen la posibilidad de defender una reforma de la Constitución a favor de la unidad nacional y de la solidaridad con los más pobres y en contra del separatismo y de la insolidaridad entre las regiones, es decir, una reforma que, contrariando los designios hispanicidas, reivindique el fortalecimiento del Estado y del bien común. Y, de paso, también una reforma de la ley electoral, pues no es bueno que la legislación recompense traiciones. El espectáculo es casi propio del infierno dantesco: ¿se hará finalmente el harakiri una de las naciones más viejas y prósperas de Europa? La verdad es que ninguna estupidez es inocua, pero hay algunas que matan. El abismo, al parecer, atrae.

LA VENDA
EDURNE URIARTE ABC  1 Marzo 2005

Las resistencias a la ilegalización de Batasuna o al reconocimiento de que esta formación política está integrada en ETA, que es lo mismo, están parcialmente relacionadas con la coincidencia de los resistentes con parte del discurso de Batasuna o con su mundo social. Hay algo más que es la negación de lo que no se quiere ver, y que nos remite, no a un problema político, sino psicológico, de psicología colectiva en situaciones de crímenes políticos.

En la manifestación del sábado en Bilbao contra el juicio en la Audiencia Nacional a las organizaciones juveniles de ETA, Jarrai-Haika-Segi, había dirigentes del PNV y de EA y algún conocido periodista, todos ellos gentes que condenan los crímenes terroristas pero que, sin embargo, niegan la integración de estas organizaciones en ETA. El domingo, Martínez y Pagola ofrecían en estas mismas páginas algunos datos demoledores sobre esa relación, por ejemplo, que nada menos que mil personas de las organizaciones juveniles se ha integrado en los comandos etarras y en la kale borroka en los últimos años. Policías y jueces han ofrecido ése y otro sinfín de datos que hacen intelectualmente incontestable la vinculación terrorista. Pero hay intelectos, miles en el País Vasco, y bastantes en el resto de España, que no se lo creen.

Y no es que escenifiquen una mentira. Es que se han fabricado una venda que les impide ver aquello que rompe los equilibrios psicológicos de su realidad. Y el reconocimiento abierto de que los colaboradores de los asesinos son varios miles que comparten ideología y vida cotidiana es demasiado perturbador.

La experiencia nazi, salvando las grandes distancias de todo tipo, es muy útil para entender los mecanismos psicológicos frente a los crímenes políticos. Últimamente se ha publicado un libro fascinante que recoge las entrevistas realizadas por Leon Goldensohn a los dirigentes nazis juzgados en Nuremberg y editadas por el historiador Robert Gellately (Las entrevistas de Nuremberg, Taurus, 2004). Una buena parte de ellos afirma que no creyó que el asesinato de los judíos fuera cierto. Y no se trata tan sólo de autodefensa ante el juicio. Hay algo más. Hay una genuina negación psicológica, como la de Hans Fritzsche, un alto colaborador de Göbbels, que afirma: «Göbbels me ocultó el asesinato de 5 millones de judíos. Creía que era propaganda enemiga». Hasta Hermann Göring, el comandante en jefe de la Luftwaffe pensaba que «se trata de propaganda enemiga».

Si aquellos jefes nazis llegaron a creer, quisieron creer, que varios millones de asesinatos eran propaganda enemiga, es fácil imaginar lo sencilla que es la negación de cualquier cosa cuando los asesinatos que hay de por medio son mil. Y no es un problema sólo del País Vasco. Pienso, por ejemplo, en el excelso recibimiento que ha tenido Gerry Adams en España hace unos días. Es un dirigente del IRA, como lo acaba de reiterar el ministro de Justicia de Irlanda. Pero da igual, nos ponemos otra venda.

EL HUNDIMIENTO DE CATALUÑA
Por JORGE TRÍAS SAGNIER ABC  1 Marzo 2005

SI no fuera porque ha dejado tras de sí casi mil muertos, decenas de miles de víctimas y la libertad secuestrada por el miedo y la desolación, el nacionalismo vasco sería una anécdota en la historia de España. Pero, desgraciadamente, el terrorismo independentista ha servido de ariete, de punta de lanza a otros irredentismos mucho más peligrosos. Cuando un grupo de catalanes fue amablemente recibido por Clemenceau en París, en plena conferencia de paz tras la Gran Guerra, y le expusieron sus argumentos en pro del derecho de autodeterminación, el primer ministro les cerró el paso sin contemplaciones: «¡Pas d´ histoires, monsieurs!», y ahí se acabó todo. Eran otros tiempos y nunca se pensó que la «historia» -ese invento de la «nación catalana»- iba a tomar la deriva por la que se ha inclinado. Y, nada menos, que de la mano de un heredero ideológico de Clemenceau: el señor Maragall.

Debió de ser el año 1998, estábamos a mitad de la primera legislatura popular. Recuerdo que Alfonso Guerra, en una de esas tediosas tardes del Congreso de los Diputados, deambulando y perorando conmigo por los pasillos del viejo palacio, me advertía del peligro nacionalista con cuyos partidos estábamos aliados los populares. «España puede derivar hacia una situación como la de Yugoslavia», me decía alarmado una y otra vez. Y un día, preocupado por tanta insistencia, se me ocurrió organizar un almuerzo con Vidal Quadras y Alfonso, para que se conocieran y para hablar de nuestro «dolor» común: España. Nos zampamos un cocido en el saloncito blanco de Lhardy, Alejo recordó la ayuda que le había prestado Montilla en las elecciones de 1995 y el almuerzo fue, en resumen, muy agradable, pero muy siglo veinte, muy antiguo y sirvió para poco. Ahora los suyos, los de Guerra, han dado un paso más. Son los socios, nada menos, que de la Esquerra Republicana, tanto en Cataluña como en el Gobierno de España y, por el momento, aquí no pasa nada, aunque algunos, quizá porque tenemos sensibilidad animal, comenzamos a percibir el maremoto.

El papel que cada grupo nacionalista representa en la tragedia española que se avecina es demasiado evidente como para que pueda permanecer oculto. Unos siembran el terror atentando contra la vida de las personas, otros impiden que quienes no son nacionalistas puedan expresarse con libertad en determinados lugares de España y, por último, un tercer y nutrido grupo de personas se presenta ante la sociedad como la cara amable y dialogante del nacionalismo, siempre respetuosos con la ley, aunque la retuerzan a su gusto. Ya no hay excepciones. Ya no es posible hablar de un nacionalismo «bueno» y de otro «malo», pues cualquier partido nacionalista que opera en España, se llame PNV, CiU, Batasuna o Esquerra Republicana, tiene un único objetivo final: trocear la Nación española y repartirse los apetitosos y suculentos gajos.

El terror ya ha dado sus frutos. Esta es la disyuntiva inmoral que propone el nacionalismo: o prosperan nuestros planes secesionistas o volverá el terrorismo. Y no me refiero sólo al terrorismo criminal, pues hay otra forma de terrorismo, que impide a las personas circular libremente en el País Vasco o expresarse con libertad en Cataluña, mucho más sutil. Se trata del terrorismo «sin», ese que está presente en la vida de vascos y catalanes no nacionalistas desde que salen por la mañana de sus casas hasta que regresan al atardecer, o que les obliga al exilio interior, como reiteradamente denuncia el Foro de Ermua. Hay nacionalistas catalanes y vascos que no matan. Desde luego, la gran mayoría de ellos. Pero me gustaría comprobar a qué quedarían reducidos sus partidos si en la retaguardia no hubiese individuos dispuestos a aterrorizar, con sus crímenes y sus presiones, a la población. Pregunto: ¿A algún padre, en su sano juicio, se le ocurriría enviar a sus hijos a una ikastola, si pudiese elegir con libertad? ¿Qué sería de la lengua catalana si no estuviese apoyada por la imposición? ¿Cuántos diputados habría del PNV o de CiU sin terrorismo? ¿Existirían Batasuna o Esquerra? Nada, no serían nada, absolutamente nada los nacionalismos irredentos en estos inicios del siglo XXI sin el empuje terrorista. A lo sumo constituirían el patrimonio testimonial de una ideología antropológicamente curiosa.

Hubo un tiempo en el que el Partido Popular de Cataluña levantó una bandera. Le dijo a Pujol: «¡Basta ya de imponer el nacionalismo y de restringir la libertad!» Esa noble bandera la elevó, con valor y decisión, Alejo Vidal Quadras a principios de los noventa, y fue seguida y apoyada por el aparato popular en Cataluña controlado por Jorge y Alberto Fernández. Y esa bandera, que no era fácil de enarbolar y de coser, fue animada vivamente por el «Foro Babel» y por alcaldes socialistas de las cuencas del Llobregat y del Besós que vieron en Vidal Quadras lo que Nicolás Redondo Terreros y tantos socialistas vascos vieron en Mayor Oreja o ven en María San Gil: valor, decisión y amor a la libertad por encima de cualquier militancia partidista. Rajoy recordaba hace unos días en el Congreso de los Diputados que «la paz, dijo Cicerón, es una libertad en calma». Era, pues, por esa libertad en calma por la que se levantaron los populares de entonces en Cataluña contra la mordaza nacionalista. El éxito en las elecciones autonómicas de 1995 fue grande; y parecía que el nacionalismo comenzaba a ser frenado. Montilla, el actual ministro de Industria, había sido el principal «agente electoral» que tuvo Vidal Quadras. Ellos, la base socialista catalana, también estaban hartos de que unos nacionalistas -los Raventós, los Serra, los Maragall, los Rubert...- se repartiesen el poder en el PSC.

Hoy todo eso es ya historia. Cataluña es un erial. Aleix Vidal Quadras, después de haber sido decapitado políticamente, está cómodamente instalado, de lo cual me alegro, en la vicepresidencia del Parlamento Europeo, donde tiene prestigio y reconocimiento. Jorge Fernández, una de las manos, no sé si la derecha o la izquierda, de Rajoy, es el secretario general de Grupo Parlamentario Popular. También me alegro. A su hermano Alberto le han arrinconado en la presidencia del grupo municipal de Barcelona. De esto ya me alegro menos. A Ignacio Llorens lo echaron de Lérida y el PP perdió el único escaño que ahí tenía. El Foro Babel me parece que ya, ni siquiera, existe. Los líderes del Partit Socialista de Catalunya se han repartido la tarta el poder y, como un solo hombre, incluido ahora Montilla, han enmudecido ante la comodidad. Ahora promueven el «Estatuto del 3 por ciento».

Y el Partido Popular de Cataluña... ¡Dios mío! Ya casi ni se ven los rescoldos de ese partido, aunque quizá el escándalo que ha estallado sirva para hacerles ver cuál es el camino correcto y les ayude a ponerse las pilas. Hay miedo en Cataluña. «Mejor no tener problemas», se piensa. No tener problemas de ningún tipo: «que no nos vuelvan a llamar asesinos y a quemar nuestras sedes», dicen. Ha triunfado el terrorismo. Ahora, los populares de Cataluña deberían apostar por oponerse a la reforma del Estatuto, si ello trae consigo el desmantelamiento de la Constitución; y deberían oponerse a que sigan gobernando Cataluña las mafias empresariales y políticas que lo llevan haciendo desde hace 25 años. Si éste es el camino que desde ahora van a seguir, habrán escogido la buena ruta. No es posible, con dignidad, pactar con quienes hicieron posible que De la Rosa fuera calificado como empresario ejemplar; con quienes promovieron a Pascual Estevill al Consejo General del Poder Judicial; con quienes se inventaron tinglados corruptos como Filesa; con quienes utilizaron al CESID para espiar a sus vecinos; o con quienes, según la «vox pópuli», no movían un solo papel, fuesen socialistas o nacionalistas, sin la correspondiente comisión. No es casualidad que la idea mafiosa de organizarse contra el poder para no contribuir a sus gastos, naciese en Cataluña en el siglo XIV, de la mano de la noble familia Montcada, idea que fue exportada inmediatamente a Sicilia, Nápoles y Cerdeña.

En esta hora de España, el problema de nuestro reloj constitucional no se llama Euskadi. Tiene otro nombre: Cataluña. El pueblo español, bajo los efectos de un «schok» emocional, otorgó a los socialistas su confianza el 14 de marzo, en la equivocada creencia de que iban a gobernar, no de que proyectaban disolver la Nación. En este punto de la historia -la historia es muy importante, aunque Zapatero crea lo contrario- son los populares y muy especialmente los populares de Cataluña quienes tienen, pues, una gran misión. Ninguna reforma es posible, ni de los Estatutos ni de la Constitución, sin el acuerdo de las dos grandes fuerzas mayoritarias. Mariano Rajoy, en su mejor discurso y, a la vez, en uno de los grandes discursos parlamentarios de nuestra reciente historia democrática, dijo: «En España, como recoge la Constitución, no existe más nación que la española. Dicho de otra manera: en España solamente hay un cuerpo ciudadano que esté legitimado para elaborar una constitución, es decir, para constituirse en Estado: el conjunto de los españoles».

Y ya que los socialistas catalanes se han escorado definitivamente por el nacionalismo local y corrupto, ahora sólo quedan los populares para esa misión que tan brillantemente apuntó Rajoy. Hoy Cataluña se hunde por culpa del lastre nacionalista, y se hunde no como ese «Titanic» al que Félix de Azúa se refería hace años, sino como los prosaicos túneles del Carmelo.Y pretende, en su irrefrenable deriva, arrastrar a toda España. Hay, desde luego, un número cada vez más creciente de catalanes que se arrepiente de haber optado por los socialistas. Les gustaría que aquellos de entonces, aquellos que se enfrentaron a Pujol, aunque ya no sean los mismos, volvieran a levantar la bandera constitucional en Cataluña. Aunque para ese viaje habría que deshacerse de la adormidera nacionalista y volver a sacar todo el valor y el coraje de todos aquellos que dejaron la piel por el camino. En este frío invierno de 2005, sinceramente, dudo que quede algo de aquella grandeza.

Dos citas decisivas
Por Enrique de Diego Epoca 1 Marzo 2005

Los encuentros secretos de ZP con Josu Jon Imaz y con Josep Lluis Carod-Rovira no sólo son inquietantes por el incremento de la opacidad sino también como indicios de pactos oscuros, que pasan por una mezcla de ninguneo a Batasuna e interés perverso por negociar con ETA.

Ninguneo, porque tanto Gobierno de la nación como vasco insinúan una relegalización que no les interesa nada. Estamos en escenario político lleno de tramposos; aquí nadie dice lo que piensa. Se acumulan pistas de que ZP desea sentarse con los asesinos. Sería la tercera vez. Ya lo hicieron -y erraron- González y Aznar. Entre esas pistas, está la delirante actuación del ex democristiano Gregorio Peces-Barba, dedicado a dividir y ofender a las víctimas. Volvemos a las peores épocas, anteriores al espíritu de Ermua.

Tras el divertimento del referéndum, vienen vascas y después gallegas. Ambas con connotaciones importantes para el proyecto nacional. Decir que Zapatero y Rajoy se juegan mucho es redundancia, porque a todos nos afecta. Sueña ZP con situar a Patxi López como vicelendakari de Ibarretxe, confluyendo en la vía catalana, previsiblemente plusfederalista.

El sueño de Ibarretxe es conseguir la mayoría absoluta para ir hacia una crisis constitucional sin precedentes, al margen del 23-F. María San Gil es buena candidata, con ideas claras, convicciones profundas y coraje probado. El voto a ella es el más útil para la unidad nacional. No estaría mal que así lo entendieran Foro de Ermua, Basta ya y sectores españolistas del PSE. De comunidad nacional, como hace el proyecto Guevara, hablaban los nazis; ésa es terminología de prosapia hitleriana.

En Galicia se juega otra partida no menor. Las opciones están entre revalidación de la mayoría absoluta del PP o pacto entre PSOE y BNG, que introduciría de lleno a Galicia en el desafío nacionalista e intensificaría la corrupción moral del PSOE, devenido en caballo de Troya de los nacionalistas.

En las dos citas, no puede aceptarse la coartada de líderes de retórica españolista, como José Bono, que, sin comprometerse a nada, sólo sirven para engañar a un electorado como el socialista que está mucho más cercano del popular que del peneuvista, del bloquista o del de Esquerra. Son los ciudadanos quienes, sin ceder su responsabilidad a sus dirigentes, han de tomar sus opciones en dos citas decisivas. Engaño es pensar que los nacionalistas se conformarán con algún alto en el camino o encontrarán cómoda situación que no sea la independencia. Tienen patentes vetas totalitarias.

Otrosí: La decisión de reabrir la causa por desobediencia contra Juan María Atutxa reconcilia con el maltratado Estado de Derecho.

El dilema de Zapatero
Editorial Heraldo de Aragón 1 Marzo 2005

EL PANORAMA político está en exceso caldeado. A la crisis, de imprevisibles consecuencias, abierta por Pasqual Maragall en Cataluña, hay que unir la contundente protesta expresada ayer por el presidente popular, Mariano Rajoy, contra lo que considera un grave e irresponsable incumplimiento del presidente Rodríguez Zapatero del pacto entre PSOE y PP para llegar a un amplio acuerdo sobre el modelo territorial. Los populares han tomado como una afrenta que el PSOE haya invitado a una delegación que consideran de "bajo nivel" -dos secretarios y dos diputados- para la comisión que debe definir el modelo territorial. Según anunció Zapatero en el pleno del Congreso, los asuntos que deben ser revisados afectan a la primacía del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona; a la reforma del Senado; y a la mención nominal de todas las Comunidades y ciudades autónomas, inexistentes en 1978. Para ello, los socialistas han solicitado al Consejo de Estado un informe que ayer, tras la airada crítica de Rajoy, se ofrecieron a entregar al PP cuanto antes. La disputa no es banal, sino de gran trascendencia, y Rodríguez Zapatero se debate entre la responsabilidad del estadista -que sin duda le recuerda que PSOE y PP suman el 80% de los votos en las últimas elecciones-, y sus compromisos con socios como Esquerra Republicana de Catalunya, que le ofrece un pacto de legislatura a la vez que se declara abiertamente independentista. La idea sobre España de ese 80% no es cuestión de tactica, sino esencial, al revés que el pacto, más o menos estable, que busca con Carod-Rovira.

Cuánto y cómo podrá mantener Zapatero esta arriesgada alianza es, en efecto, la pregunta. En Cataluña, granero de votos de Zapatero a través del PSC, pintan bastos para el tripartito que conforman socialistas, ERC e IU-Les Verts. Las acusaciones de corrupción de Maragall a CiU ya han tenido como consecuencia que ésta se haya retirado de la ponencia del Estatuto y no se descarta la convocatoria de elecciones anticipadas. Pase lo que pase, Cataluña afronta una crisis inesperada, que hace impensable, por cierto, el pacto de estabilidad entre CiU y el PSC, formulado en su día por el empresariado catalán. La reforma constitucional debe unir, y no separar, al Gobierno socialista y al primer partido de la oposición. Y, más aún, ante los anuncios hechos por Ibarretxe para el antes y el después de las elecciones vascas.

BAJO LA NIEVE DEL CARMELO
Por Miquel PORTA PERALES ABC  1 Marzo 2005

EL Carmelo cubierto de nieve es un bello paisaje de postal. Pero, bajo la nieve del Carmelo se esconde el drama de mil vecinos sin vivienda y quince mil afectados que esperan una solución. Y bajo la nieve del Carmelo se esconden también las miserias de una clase política nacionalista que pierde lamentablemente el tiempo con elucubraciones sobre el ser de Cataluña mientras las carreteras se colapsan, la sanidad no levanta el vuelo, la educación empeora y los túneles y las casas se hunden. Una clase política que -además de intentar poner límites a la libertad de información con un protocolo vergonzoso- tarda en reaccionar como lo demuestra el presidente Maragall, incapaz de acudir al Carmelo el día de autos, o el consejero jefe Bargalló, que, en lugar de desplazarse de inmediato al lugar del desastre, marcha al País Vasco para -tal para cual- reír las gracias del nacionalismo ídem.

Por no hablar de ese amigo de los oprimidos que es Carod-Rovira, viajero de profesión que coge el coche para a ir a Perpiñán y el puente aéreo para visitar a Rodríguez Zapatero, pero que no se atreve a pisar el Carmelo. Una clase política que no asume la responsabilidad del desastre y se limita a cesar a un director general, porque alguna cabeza hay que dar al populacho. Y una clase política -el tripartito y CiU, principal fuerza de la oposición- que ya está haciendo todo lo posible para enterrar la grave acusación -el famoso tres por ciento- que este aprendiz de político que es Maragall lanzó en sede parlamentaria.

Hay que salvar el nuevo Estatuto, dicen. Y porque Cataluña necesita con urgencia un nuevo Estatuto que otorgue más competencias -¿para qué?- y soberanía -¿para qué?- se pondrán de acuerdo y enterrarán cualquier vergüenza. Todo por Cataluña. El Carmelo cubierto de nieve es un bello paisaje de postal que no puede ocultar las miserias de una clase política nacionalista que, de tanto hablar de la nación, se olvida de la gestión. Ayer, en el Carmelo, todo estaba congelado.

Un socavón de corrupción y negligencia
EDITORIAL Libertad Digital 1 Marzo 2005

No hacia falta que Pujol saliera a la palestra y hablando en castellano para que todos sepamos que si Maragall sacó a relucir el asunto de las comisiones del 3% en la larga etapa de gobierno de CiU, fue para querer desviar la atención de la gravísima negligencia de su gobierno en la gestión –y en la gestación- de la crisis del Carmelo.

Lo que “daña la credibilidad de la Generalitat” o lo que produce el “descrédito de la clase política catalana” no es, sin embargo, que se denuncie la corrupción, sino que se haga de forma tan breve como ha hecho Maragall en sede parlamentaria, para inmediatamente volver a someterla a la ley del silencio a cambio de que CiU apoye la reforma del estatuto liderada por el actual presidente catalán. Lo que es una vergüenza es que, tras ese bochornoso espectáculo registrado con luz y taquígrafos, no se detecte voluntad política de llegar al fondo de la corrupción de unos y la clamorosa negligencia de otros. Y eso es, precisamente, lo que trata de evitar Pujol cuando advierte a su sucesor al frente de la Generalitat de que hay que "evitar que el debate político se lleve a extremos sectarios y peligrosos".

Lo que “daña la imagen de Cataluña” no es lo que Pujol denuncia, sino lo que recomienda, que no es otra cosa que los protagonistas del espectáculo “reconduzcan” la situación para que el silencio de unos siga basándose en el silencio de otros. ¿En eso consiste el mítico seny catalán?

No se crean, que los protagonistas del entuerto ya se han puesto manos a la obra. Aunque Mas –como Pujol- no tengan más remedio que prolongar un poco más su imagen de doncella herida, lo cierto es que los convergentes ya han bajado el tono de la critica a lo socialistas por el escándalo del Carmelo. ¿Qué credibilidad, por otra parte, hay que dar a sus tardías querellas contra Maragall si no van acompañadas de una petición de dimisión contra quien, en razón de su cargo, no puede ser enjuiciado? Conviene insistir, por otra parte, que la reacción inicial de Artur Mas fue la de someter la honorabilidad de su partido a un mercadeo político a propósito del estatuto. Poco tardará en llegar –y si no, al tiempo- ese apaño que hará de la reforma del Estatuto catalán, no ya solo el previsible desafío a la legalidad Constitucional, sino también una forma muy “consensuada” de tapar los socavones de corrupción y negligencia en Cataluña.

Con ese propósito ya se ha pronunciado Carod Rovira quien, mostrando tan poco interés en el asunto de las comisiones como en los perjuicios de los vecinos del Carmelo, a instado a convergentes y socialistas a pasar página y no poner en peligro este bochornoso statu quo en el que ERC participa, tanto en el tripartito municipal como autonómico, por no hablar del nacional.

¿Y que decir del PSC y del ministro Montilla? ¿Cómo se puede tener la desfachatez de hacernos creer ahora que Maragall “no formuló ninguna acusación” contra Maragall”? Pero, ¿cómo se puede mentir de forma tan descarada? ¿A qué se refería, entonces, Maragall con lo del 3%? ¿A lo que había engordado Mas desde que está al frente de CiU? Mienten más que hablan, ya sea en castellano, ya sea en catalán.

Media verdad
Por Federico Jiménez Losantos El Mundo  1 Marzo 2005

Jordi Pujol no ha podido, querido o sabido decir toda la verdad cuando los periodistas, a la vuelta de Francia, le han preguntado por el escándalo del 3%.

Hay que comprenderlo: después de más de 20 años de poder omnímodo y personalísimo, es muy posible que, aunque quiera ser totalmente sincero, Pujol ni sepa ni pueda. Pero la situación le ha servido para decir, al menos, media verdad: que todo este lío de acusaciones claras y oscuras rectificaciones lo ha montado Maragall para quitarse de encima la crisis del Carmelo.

Y esa media verdad está casi totalmente oculta en los medios de comunicación, empezando por los dos grandes periódicos de Barcelona, que están protagonizando un estriptís político ante sus atónitos lectores digno de 1975.

A lo mejor, con lo del Carmelo, empieza de verdad la transición mediática a la democracia, que, desde aquel entonces, está totalmente secuestrada por los nacionalistas. A lo mejor.

Pujol ha denunciado un hecho y podría haber constatado un acierto: ya no se habla del Carmelo y de las responsabilidades del tripartito sino de la crisis de toda la clase política catalana, en particular de CiU, que se define por ser más refractaria a la crisis y su cortejo de responsabilidades que el teflón al aceite.

Desde el pacto con ETA en Perpiñán, también los políticos catalanes son inmunes a los proyectiles de calibre corto. No en balde de teflón se hacían también chalecos antibalas, como el que salvó la vida a Reagan. El salvavidas de ’Roviretxe’ es menos heroico, cierto.Tampoco él es Reagan.

Pero el que no quiere hablar del Carmelo, realidad y metáfora de ese inmenso cerro de corrupción acumulado en tantos años de poder nacionalista, sea izquierdista o derechoso, trescientista o filesio, lo tiene fácil.

Agotado el recurso del Windsor, que un día llegó a recibir hasta cinco páginas de exhaustivo análisis en cierto periódico catalán por poco más de media dedicada al Carmelo, puede quedar bien frunciendo el ceño ante el futuro de la patria, la suya, la presente y futura, donde, como en el plan Ibarretxe, los no nacionalistas también sobran. Pero eso, por sabido, no es grave.

La mera hipótesis de que pueda hundirse el Titanic, sí. Nada volverá a ser lo mismo en Cataluña después de la denuncia parlamentaria de Maragall, dicen algunos. Yo creo que todo seguirá igual y que el tripartito habrá superado la crisis esparciendo con suave ventilador la amable excremencia que perfuma aquella atmósfera.

¿Qué ha añadido Pujol a su denuncia de Maragall? Que daña la imagen de Cataluña. Robar, no; denunciarlo y, por amenazas, retirar la denuncia, tampoco. Que todos se hayan retratado, acaso un poco. Eso sí: Jordi Pujol ha leído su comunicado en español. Delicada deferencia con el Carmelo. La primera.

COMISIONADO ¿DE QUIÉN?
Editorial ABC 1 Marzo 2005

LA falta de sensibilidad del Gobierno con la Asociación Víctimas del Terrorismo se hizo ayer patente durante la reunión de sus representantes con José Luis Rodríguez Zapatero. A la salida, la AVT anunció que rompía sus relaciones con el Alto Comisionado del Gobierno, Gregorio Peces-Barba, y que su comunicación con el Ejecutivo se mantendría, como hasta ahora, a través del Ministerio del Interior y su oficina de atención a este colectivo. La situación actual no tiene precedentes y supone un paso atrás muy grave en el proceso histórico de reparación moral a las víctimas, tras tantos años de silencio. Zapatero rechazó la petición de la AVT de cesar a Peces-Barba, actitud previsible desde el momento en que el Alto Comisionado parece que fue nombrado para misiones distintas a las de favorecer la cohesión de las víctimas y la mejora de su situación material, legal y social.

El jefe del Ejecutivo sabrá cuáles son los motivos por los que la continuidad de Peces-Barba compensa la crisis con la asociación mayoritaria. Cualquier explicación posible es mala, sobre todo porque la elección de Peces-Barba representa la ruptura del consenso político que se fraguó entre PP y PSOE sobre la institucionalización del respaldo a las víctimas, como parte del Acuerdo por las Libertades y contra el terrorismo. Peor aún, su nombre está asociado a una progresiva pérdida de confianza de las víctimas en el Gobierno. Su nombramiento fue partidista y así lo constatan los afectados. Esta crisis es un error que debe reparar urgentemente Zapatero, porque Peces-Barba no es más importante que el valor moral que aquéllas representan para la sociedad española. Un Gobierno que pide unidad frente al terrorismo no puede romper su unidad con las víctimas.

EL IRRISORIO COMISIONADO
Por Jaime CAMPMANY ABC  1 Marzo 2005

POCO tacto, poco acierto, escasa discreción y ni siquiera un asomo de espíritu de justicia ha mostrado Gregorio Peces-Barba en el estreno de ese su inventado cargo de tan rimbombante título: Alto Comisionado para el Apoyo de las Víctimas del Terrorismo, y de tan alto cayó. A las pocas semanas o a los pocos días de su nombramiento, empezó a hacer desaguisados y a meter patas con tal entusiasmo y empecinamiento que las Víctimas han terminado por informar a su creador, hacedor y protector, el dedócrata Rodríguez Zapatero, que ahí te quedas, mundo amargo, y han roto toda relación con su Protector oficial.

«No nos proteja tanto, Presidente. No nos mande más jamones», le habrán dicho las Víctimas al creador del Comisionado. Imaginen ustedes cómo estará ese patio para que las Víctimas hayan manifestado que prefieren a un ministro. En un decir ¡Jesús!, el Alto Comisionado dejó a las Víctimas partidas de gala en dos, o sea, como el rubí de los labios de la bella en palabras del poeta, y puso a un lado las víctimas del terrorismo etarra y a otro lado las víctimas del 11-M, logró enfrentar sus opiniones y consiguió ponerlas en levitación con la insinuación de plantear un indulto o perdón a los terroristas sin delitos de sangre. En definitiva, el Rector Magnífico se ha exhibido en un magnífico batacazo.

Y ha sido el suyo un batacazo tan rápido y tan cercano al nombramiento que ha superado a la ministra de cuota «comisionada» para el Apoyo de la Cultura, Carmen Calvo. Forman una pareja de baile en el fracaso de su comisión política. Por cierto, que ese título tan empinado y «ostentóreo» que luce Peces-Barba tiene que haberse cocido en el caletre del propio don Gregorio. Ese título no se le ocurre a nadie que no sea o haya sido rector de una Universidad, presidente del Congreso de los Diputados, padre de la Constitución y además soltero. Eso no se le ocurre a un casado. Si yo llego un día a casa diciendo que me han hecho Alto Comisionado de Apoyo a cualquier cosa, mi mujer agarra un rebote de padre y muy señor mío y empieza a registrarme clandestinamente los bolsillos del traje.

Tenga Dios de su divina mano a las Víctimas, que después de ser víctimas del terrorismo tienen que soportar el hecho de ser también víctimas de Peces-Barba. Y de paso, o mejor dicho, de retruque, tienen que ser víctimas de Rodríguez Zapatero, que se ha equivocado con ellas dos veces por su costumbre de mantenella y no enmendalla, o lo que es lo mismo por su manía de seguir erre que erre. Primero erró en el nombramiento, y en vez de poner al frente de las Víctimas del Terrorismo a un comisionado de hierro, les facilitó el apoyo de un milhombres de materia blanda y «moluscular».

Ahora, Zapatero se ha equivocado por segunda vez al desoír el clamor de las Víctimas para que les quiten de encima el edredón rectoral de Peces-Barba. Pase el primer error, pero no tiene perdón el segundo, porque se ve muy clara la razón que tienen los que se quejan. Dicen que rectificar es de sabios, y si eso es así, el no rectificar será de necios. Los tonto

Pumpido y Peces: ¡Vaya par!
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Marzo 2005

Si en el Consejo de Ministros resulta difícil discernir la inferioridad intelectual y política más acusada, porque la competencia es mucha, en la opinión pública la elección ya está hecha: Moratinos. Nadie ha ido más lejos en la torpeza, nadie ha respetado menos las reglas de la democracia y hasta de la urbanidad, nadie puede exhibir una situación en el área de su responsabilidad que haya empeorado tanto para España como la de la política exterior en el último año. Cierto es que la responsabilidad esencial es de Zapatero, no sólo por mantenerlo sino por secundarlo y, en algunos momentos como el inolvidable de Túnez, incluso desbordarlo por la izquierda. Pero hay una especie de creatividad negativa en Moratinos, tanto en el fondo como en la forma que hace indiscutible su primacía en esta política vagamente primate o simiesca, todo muecas, visajes, saltos y volteretas. Los más felices con Moratinos son los monos de Gibraltar.

Pero en el área gubernamental más allá del Consejo de Ministros, hay dos personajes que pugnan fieramente en demostrar su incompetencia, amén del desprecio sectario a los que no son de su cuerda que suele caracterizar a todo socialista que se precie. Peces Barba y Conde Pumpido están protagonizando una electrizante última recta en la que los aficionados a los caballos aún no saben qué cuadrúpedo sacará una cabeza al otro. Peces empezó muy fuerte su andadura de Alto Comisionado para las víctimas del terrorismo, negándose a ir precisamente a la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Un ex-abogado de etarras debería haber tenido, al menos, un poco más de mano izquierda. Pero esa ya la tenía ocupada en dar el brazo a Manjón, que es el numen que guía sus pasos, de charco en charco, hasta el naufragio final.

Ahora bien, Conde Pumpido está reduciendo la distancia que lo separaba de los dislates de Peces a tal velocidad que no sólo lo ha alcanzado sino que empieza a superarlo. Eso de seguir defendiendo a Atucha de la sentencia del Supremo que le obliga a disolver a Batasuna como facción de ETA, y encima llamando ultraderechistas a los funcionarios de “Manos Limpias” que hicieron como acusación lo que debería hacer el Fiscal General del Estado, que para eso está, sobrepasa los peores momentos de la escandalosa inepcia de Peces Barba. Estos dos relamidos sectarios, que no se recatan en insultar al PP y a la media España que representa, gozan de la confianza de ZP. Y, lógicamente, están dejando a la altura del betún al Gobierno. Como bien ha dicho Astarloa, habremos de recurrir a la ley para defendernos de estos defensores. A la ley y al ambientador. ¡Vaya par!

¿Maragallizar el PSE?
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 1 Marzo 2005

Simpatizo mucho, querido Patxi López, con su propósito de construir un Gobierno alternativo al realmente existente en Euskadi desde hace 25 años. Ya va tocando, aunque las últimas encuestas no nos traen la luz de la esperanza. El Instituto Opina ha abierto las entrañas de la oca y en ellas se lee una mayoría absoluta para el tripartito, amén de un batiburrillo conceptual considerable. El 43,2% del paisanaje se declara no nacionalista, frente al 42,2% que se define como nacionalista; el 46,9% es partidario de cambio de partido en el Gobierno vasco, frente al 39,9% que no; el 33,6% se siente satisfecho con el Estatuto de Gernika, frente al 21,3% de insatisfechos; el 42,1% se opone al plan Ibarretxe, frente al 38,5% que apoya. Bueno, pues luego se pregunta a este personal a quién prefiere como lehendakari y el 46,3% están por los huesos de Ibarretxe, mientras opta por usted un discreto12,6%.

Tanta confusión no cabe ni siquiera en la cabeza de Maragall, un modelo que no paran de proponerle los nacionalistas como espejo en que mirarse. Es el problema de los socialistas, que a todos les gustan más los que le caen más lejos. Le pasaba también en plena dictadura franquista a Jesús Suevos, un falangista que fue en viaje oficial a Italia cuando los gobiernos de centro-sinistra y, a su vuelta, comentaba: «Hay que ver cómo son los socialistas en Italia. Unos caballeros y no como los de aquí». Esto ha calado en algunos de los suyos, partidarios declarados de 'maragallizar' el PSE. Maragallizar es un término que se abrirá camino en el Diccionario de la RAE, como sinónimo de embrollar, enmarañar, después del patín del 3%. En el mismo sentido, Arcadi Espada había acuñado un neologismo que forma con el nombre de nuestro héroe una hermosa aliteración: el 'gamarall' de Maragall, o sea, un 'gallimatías'.

Menudo belén ha montado el president. «Ustedes tienen un problema y ese problema es el 3%» espetó a Artur Mas, que podría haberle replicado: «Vienes a llamarme 3% el día de la boda de mi hija, ¿y luego me pides ayuda para aprobar el Estatut?» Se equivocaba el honorable. El 3% no es el problema de CiU; si acaso pudo haber sido su solución. Nunca hay nada personal en estas cosas: es sólo cuestión de negocios y todo se hace por la familia. El 3%, ¿es mucho o es poco? Maragall tuvo ocasión de formarse un criterio claro en la reunión de la Ejecutiva del PSC, no en vano su secretari de Formació, Josep María Sala, ha sido cocinero antes que fraile. Puede que sea una comisión prudente en comparación con los usos de otros pagos. Cabe la posibilidad de que el conocimiento de ese dato levante a varias comunidades contra Cataluña, a la que podrían acusar de 'dumping', de tirar los porcentajes. Créame Patxi, le deseo lo mejor, pero Maragall no es el modelo, por mucho que le pese a Odón.

Limpia total
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Marzo 2005

El conchabeo catalán ha saltado por lo los aires. La forma de hacer política, utilizada durante más de veinte años, ha sido laminada cuando menos se esperaba. La crisis del Carmelo ha tenido desde el primer momento todos los condimentos de un gran escándalo político por la mala gestión de un Gobierno. En cualquier democracia normalizada el hundimiento del barrio barcelonés hubiera provocado la dimisión de un Ejecutivo y la convocatoria inmediata de elecciones. Pero, ahí surge el problema. Cataluña no es una democracia normalizada.

El espectáculo ofrecido la semana pasada en el Parlamento catalán ha dejado en evidencia el auténtico reparto de papeles. Durante años siempre se han buscado los motivos para explicar la "inexplicable" tranquilidad catalana; y ahora cuando precisamente parecía que estaba todo demasiado pactado han crujido las estructuras políticas. Ha sido tan virulento todo lo ocurrido, que no quedan muchos resquicios. Con los actuales protagonistas políticos ya no hay vuelta atrás. No vale una recomposición de la situación diciendo: "desde ahora vamos a ser buenos". Hay que hacer limpia total, y eso sinceramente no parece que los propios protagonistas estén dispuestos a hacerlo.

El Carmelo ha dejado al descubierto todas las miserias de una clase política, unas miserias de las que no se libra nadie. La realidad es que se han repartido todas las prebendas en Cataluña. Convergentes y Socialistas con la ayudita de los Republicanos han "organizado" el cortijo a su capricho durante años. El problema no es el 3% o el 15%. El problema final es que el modelo se ha roto en mil pedazos; y los culpables ya no pueden ser los que pueden rehacer el modelo.

Cataluña es un desastre político. Y sí los Maragall, Carod Rovira, Mas y compañía siguen empeñados en mantener su protagonismo el resultado final puede ser dramático. La sociedad catalana –ya veremos– debería rebelarse ante los que han sido sus explotadores. Tienen que reclamar el final –no de un ciclo– sino de un modelo. Y el nuevo Estatuto –mire usted por donde– ha quedado en papel mojado. Con esta gente no se puede llevar a cabo una reforma; son ellos los que necesitan un reformatorio, y aún así son auténticamente incorregibles

La vuelta a Europa
El corazón infartado
GEES Libertad Digital 1 Marzo 2005

Al gobierno de Zapatero no le va muy bien con los Estados Unidos, de quien espera todavía ansiosamente un gesto como el de una llamada de teléfono que no acaba nunca de producirse. Es normal, habida cuenta del furibundo antiamericanismo y anti-bushismo del actual ejecutivo socialista. Pero el problema es que tampoco le parece ir muy bien las cosas en el hogar al que aspiraba a formar parte de todo corazón, Europa. Con una campaña demagógica y manipuladora, esto es, falsa, sobre volver a una Europa de la que la España de José María Aznar nunca se había marchado, volver al corazón de Europa que decían los socialistas, las últimas noticias de ese corazón no dejan lugar a dudas. A nosotros no nos llega su riego sanguíneo.

Acabamos de conocer que los dos principales líderes y supuestos valedores de ZP harán oídos sordos a la invitación de Zapatero y no acudirán a esa fiesta que prepara el Club de Madrid y el gobierno español para celebrar los atentados del 11-M y su victoria el 14-M. Pero hay más que una simple anécdota. También se acaba de saber que si la UE sigue con la racionalización de sus recursos lingüísticos, el Español perderá el papel del que hoy disfruta y pasará a equipararse al esloveno.

Por si fuera poco, la UE de Zapatero nos va a robar el corazón cuando decida dejar a España sin los fondos que tanto había costado negociar y defender para mayor prosperidad de todos los españoles y de cuantos europeos transitaran por nuestro suelo.

Todo esto puede tener una explicación doble y no necesariamente alternativa: en primer lugar, que nuestros socios de la UE no nos quieren ni en pintura; en segundo lugar, que a ZP España, en tanto que tal, le importa un bledo. Ambas afirmaciones son verosímiles. Pero lo que es seguro es que lo logrado en Europa por anteriores gobiernos españoles fue el fruto de una dura negociación, pues en la UE cada cual defiende con uñas y dientes sus intereses.

Es más que probable que ZP diga que lo que pierde con él España se debe a un acto de generosidad para construir una Europa mejor. Nos gustaría escuchar de su propia boca otros ejemplos europeos de tanta entrega, pero será difícil si no imposible dar con ellos. Lo que le pasa a ZP es que no cree en la España constitucional que tenemos y, por tanto, batallar por sus intereses debe resultarle algo extraño.

En fin, España se ha convertido en una nación menguante en el ámbito global de la realidad internacional. El gobierno no sabe ya como disimularlo. Pero pronto se va a hacer también patente que en Europa ZP y su gobierno pinta poco, o nada. Si solana fuera francés o belga, en lugar de español y del PSOE, estaríamos totalmente fuera de juego para todo.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

De lenguas, sendas, mercados y derechos
Félix Ovejero Lucas es profesor de Ética y Economía de la Universidad de Barcelona
Por Félix Ovejero Lucas El País 1 Marzo 2005

Cuando caminamos por un bosque buscamos aquella senda que otros han transitado antes que nosotros. Puede que existan diversos caminos desbrozados, pero, si queremos llegar a nuestro destino con rapidez, escogemos el hollado por más caminantes. Con ello contribuimos a que otros, que vendrán después, puedan caminar con más facilidad.

Nadie nos impide coger cualquier otro camino o abrir uno nuevo. Pero no podemos obligar a los otros a escoger nuestra ruta para que nosotros podamos caminar más cómodamente. Lo importante es que a nadie le impidan caminar por donde quiera y que a nadie le obliguen a transitar por donde no quiera.

Según los economistas, lo mismo sucede cuando utilizamos una tarjeta de crédito, un sistema de vídeo, una moneda, un sistema métrico, una compañía de teléfonos o un ordenador. Y una lengua. En tales casos se dan economías de red: se tienden a consolidar los sistemas con más usuarios.

Estos procesos, como tales, nada tienen que ver con el mercado o el capitalismo, la competencia perfecta o los monopolios. Actúan del mismo modo el campesino que opta por un sistema de pesas y medidas, el que rotula su comercio o sus productos en una lengua, la multinacional que hace uso del correo electrónico o nosotros cuando compramos un reproductor de vídeo o un ordenador.

En eso, tenderos, monopolios y consumidores no difieren del caminante. Lo único que aspiran es a acceder a aquella red que dispone de más usuarios. Con ello, sin pretenderlo, contribuyen a reforzar la red y a facilitar la llegada de otros. Quienes optan por otros sistemas ven limitadas sus opciones, pero no pueden reprochar nada a quienes no siguen su camino.

Es cierto que sus dificultades tienen que ver con las elecciones de los otros, pero nadie les ha impuesto nada, ni nadie ha hecho nada con la intención de perjudicarles. Cada cual ha escogido libremente su camino y, como resultado de esas elecciones, sus posibilidades quedan limitadas.

Sin duda, las lenguas presentan aspectos especiales. Pero no estoy seguro de que sean los que con frecuencia se alegan. Desde luego, la idea de que la lengua es algo más que un instrumento de comunicación no es un argumento que justifique interferir tales procesos.

Si con ello se quiere decir que la lengua condiciona nuestro mundo de experiencias, la idea es sencillamente falsa. Que tú y yo utilicemos palabras distintas para designar el dolor de cabeza, o incluso que en mi lengua no exista una palabra para designar ese dolor, no quiere decir que nuestra experiencia sea distinta. Si sólo se quiere decir que la lengua es algo más que comunicación, la idea es trivial.

Todo proceso material presenta diversos aspectos. Una comida es un proceso metabólico, pero también puede ser un acto social. Ahora bien, si deja de ser un proceso metabólico deja de ser una comida. Aunque puede dejar de ser un acto social sin dejar de ser una comida. En el mismo sentido, una lengua es, fundamentalmente, un vehículo de comunicación.

En algunos casos puede comprometer dimensiones cognitivas. Pero ni siquiera es seguro que en ese sentido las lenguas resulten excepcionales. Basta con pensar en las monedas. Cuántos de nosotros andamos traduciendo a pesetas nuestros intercambios diarios.

Para valorar la situación resulta decisivo saber cómo ha sido el proceso. Si en una fiesta todos se van emparejando y, al final, sólo quedan un par de personas que no tienen otra opción que emparejarse, éstos podrán lamentar su situación, pero no tendrán razones para culpar a los demás, por más que sea resultado de sus acciones.

No es lo mismo que a Anna no le quede otro remedio que casarse con Juan que el que se le imponga casarse con Juan. El procedimiento cuenta. En un caso se respetan los derechos, en el otro, no.

Desde el punto de vista normativo, lo que importa es que, en esos procesos, en esas elecciones, se respeten los derechos. Si a una persona se le impide expresarse en su lengua, abrir un periódico, o escribir un libro, su libertad está siendo cercenada. Lo que resulta más discutible es que le tengan que asegurar unos interlocutores o lectores.

Entre otras razones, porque eso supondría obligar a otros a leer o a escribir en su lengua. Supondría limitar los derechos de los demás. Obligarles a caminar por las sendas que no desean. Anna tiene derecho a casarse, pero no tiene derecho a casarse con quien quiera. Entre otras razones, porque también Juan tiene que poder escoger y quizá Anna no le guste.

Hablar de derechos no es decir mucho en tiempos en los que toda reclamación se formula en términos de derechos. De hecho, cuando se producen procesos como los descritos, que tienden a reforzar unas lenguas y debilitar otras, no es infrecuente escuchar apelaciones a los derechos "de las culturas" que se verían minados.

Por ello, en el caso de las lenguas conviene precisar qué derechos, en dónde y de quién. Por lo pronto, los derechos que cuentan son los de las personas. Las culturas o las lenguas, como tales, no son sujetos de derecho. Los que sufren, aman y sueñan son las personas, no las culturas. La diferencia es importante.

Si uno cree que hay un derecho de las culturas, para preservar la lengua cherokee, que sólo hablan el 8% de los cherokees, habría que convertirla en obligatoria en la enseñanza y, seguramente, dado el escaso número de cherokees, extenderla más allá de sus territorios. Si lo que nos preocupan son los cherokees, hay que darles la oportunidad de que estudien cherokee si lo desean y también la oportunidad de estudiar el inglés, la lengua que habla el 92% de ellos, la lengua de facto de la mayoría de ellos.

La lógica de los caminos invita a pensar que los cherokees que deseen ampliar sus opciones vitales, estar informados, conocer otras gentes, viajar o intentar nuevos oficios, preferirán el inglés. Mientras cada cual pueda escoger su camino, que vaya por donde quiera.

También es importante enmarcar el ámbito territorial de aplicación. Basta con pensar en ese impreciso valor del "reconocimiento" que a veces se invoca en España o en Europa. Se puede entender en un sentido puramente simbólico, pero eso, en la práctica, no quiere decir nada, apenas unos cuantos documentos que, en el mejor de los casos, intercambian las administraciones.

Cuando se formula con mayor exigencia, parece exigirse que las instituciones estén en condiciones de atender y de reflejar los usos lingüísticos de todos los ciudadanos en todos los lugares. Si así fuera, los cherokees deberían poder ser atendidos en cherokee en cualquier comisaría de Estados Unidos o podríamos reclamar en castellano a un Ayuntamiento polaco por una multa de tráfico o a uno de un pueblo de Córdoba en catalán.

Eso y no otra cosa significa, en la práctica, que una lengua sea oficialmente reconocida. No estoy seguro de que resulte una aspiración razonable mientras los recursos no sean infinitos.

Finalmente, los derechos, en el ámbito territorial de aplicación, han de valer para todos, es decir, para cada uno. Aquí también se percibe el contraste entre los derechos de las personas y los de "los pueblos".

El ejemplo de Québec, que pocas veces se recuerda en todos los datos, resulta revelador. Allí la lengua -"la cultura"- mayoritaria es el francés. En ese sentido, la defensa de "la cultura" de la comunidad no se aleja en exceso de la defensa de los derechos de cada uno. Pero no por ello deja de ser una dictadura de la mayoría.

Si en España se aplicase el mismo criterio, y en cada una de las autonomías, por ejemplo, la enseñanza se impartiese en la lengua mayoritaria, el castellano sería la lengua exclusiva de la enseñanza. Una propuesta que violaría los derechos de muchas personas, a las que se les impediría escoger su propio camino. Con más razón, pero por el mismo principio, resulta discutible la política aplicada en las comunidades autónomas "dotadas de identidad propia".

En el caminar de las lenguas, mientras se respeten los derechos, no hay nada que lamentar. Algo que no sucedió durante la dictadura, cuando se obligó a todos a caminar por la senda del castellano, sin que pudieran escoger su propio camino.

Con todo, eso no impide reconocer que la expansión del castellano en España tiene menos que ver con la dictadura que con el mecanismo de las sendas. En el siglo XV, Castilla, que incluía Galicia, Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, tenía 4,5 millones de habitantes, y la Corona de Aragón, 850.000.

En esas condiciones no resulta extraño que el castellano se extendiera y se mantuviera como lengua común y que prácticamente desde el siglo XVI la utilizaran el 80% de los peninsulares. Los flujos económicos, los movimientos de poblaciones, el transitar por los mismos caminos, han acabado por producir un entramado de "identidades" que hace imposibles las tareas purificadoras.

Todos somos mestizos de pura cepa. La investigación empírica fiable, la existente y la que hay en curso, confirma que el barro con el que estamos amasados los españoles -y la pista de los apellidos resulta muy elocuente- no presenta muchas variaciones.

En realidad, cuando las cosas se miran y se miden en serio, Lugo y Huesca son las provincias con una identidad cultural más alejada de la media española, las de mayor "identidad propia". En esas condiciones, las invocaciones a la identidad de los pueblos, que poco se parecen a la identidad de los ciudadanos, sólo se pueden hacer a costa de socavar los derechos de los ciudadanos, de meterlos en vereda.

A ellos y a unas poblaciones emigrantes que, bien por su cultura de origen, bien por su razonable disposición a desenvolverse en lenguas laboralmente francas, refuerzan día a día las sendas más transitadas.

Matrículas: ajo y agua
JORGE DEL CORRAL La Voz 1 Marzo 2005

CUANDO la estupidez se mezcla con un estupefaciente el resultado no es sólo la suma de la torpeza para comprender las cosas, más la pérdida de sensibilidad que te aporta la sustancia narcótica. La combinación de ambos y en grandes dosis debe ser letal y, a juzgar por los resultados, muy extendida. Resulta que se nos dice que las asociaciones del sector del automóvil han aceptado incorporar obligatoriamente el distintivo autonómico y su escudo correspondiente a las matrículas de los vehículos a motor porque, ¡oh! que hallazgo, el usuario que no quiera la placa con los signos de la comunidad autónoma en la que reside y matricula el coche podrá cambiarla por los de otra comunidad cualquiera por el módico precio extra de 18 euros. Es decir, se suprime la actual, tal y como es ahora, sólo con la E de España y la bandera europea, se nos impone la nueva desde un partido independentista y nos quedamos fríos y en primera posición de saludo como si no fuera con nosotros. Una vez más, una exigua minoría se impone sobre una gran mayoría y a ésta solo le queda el conocido ajo y agua. Lo lógico, con permiso de Pere Navarro, director general de Tráfico, y del Gobierno que se lo ordena, sería que las matrículas con el distintivo autonómico fuesen voluntarias y allá cada uno con sus caprichos. Pero no, se nos cambian las matrículas a todos, nos guste o no, y las asociaciones de venta de vehículos de segunda mano resuelven su problema rematriculando a voluntad todos los vehículos y cobrando al nuevo comprador los 18 euros extras. Problema casi solucionado para ellos, pero, como siempre, a costa del consumidor y con ineficacia porque por mucho que disfracen la norma los ladrones saben que un coche de otra región puede guardar maletas en su interior; los radicales pueden cometer sus fechorías contra los vehículos que no sean de su territorio; el mercado de segunda mano volverá a fragmentarse, y pocos comprarán o venderán coches fuera de su comunidad si no quieren que les señalen como forasteros.

En una sociedad sana y con una clase política menos pegada al poder y más cercana al ciudadano, todas estas cosas no sucederían. Apaños como el de las chapas se repiten cada día, aumentando la dosis de cloroformo que se inyecta al cuerpo nacional para evitar que salga del letargo. Ocurre otro tanto con la discusión sobre las balanzas fiscales de las comunidades autónomas, algo que ni siquiera se aplica entre los Estados miembros de la UE para no romper el principio de cohesión. Porque vamos a ver, si al final los independentistas catalanes se salen con la suya - y trazas hay- y consiguen desarrollar ese lema de «pagar por renta y recibir por población», ¿qué impide a un contribuyente pedir equilibrio en su particular balanza fiscal? Como ha dicho el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras, establecer una cuota de solidaridad para las regiones pobres de España, como dicen los tres miembros del gobierno tripartito catalán, que encima se denominan de izquierdas, recuerda al lenguaje que hace un siglo utilizaban las damas de la Cofradía de San Vicente de Paúl.

Tengo un plan
Patxi Navarro/Miembro de Ciudadanía y Libertad. Vitoria-Gasteiz
Cartas al Director El Correo 1 Marzo 2005

Tengo un plan y le pongo mi nombre para no salir del subjetivismo ideológico que me caracteriza. Yo, el nuevo Moisés, concreto en un proyecto la metodología amable de relación con España. Lo planteo desde el punto de vista de víctima que posee casi todo el poder en Euskadi, puedo decir y hacer lo que quiera y no necesito escolta para defenderme de los violentos. Todo mi plan es legítimo. No me preguntéis si es legal y democrático porque «la convivencia que no hemos sabido resolver» a pesar de ser «un pueblo pacífico y trabajador» exige algunos vericuetos. «Mientras tengamos la posibilidad de la voz y la palabra» todo es posible. Todo menos escuchar a las 900 víctimas a quienes se segó la vida por pensar diferente, y con ello la voz y la palabra; o que se le quiso matar y expresa por ello 'Fe de vida'. Pero ya sabemos que todo gran pueblo necesita héroes y víctimas. Yo soy víctima porque todos mis fracasos proceden de la oposición con escolta, y héroe porque tengo un plan. No recuerdo en mi historia si los héroes logran su proyecto. Al héroe que representa la cruz blanca que está en la ikurriña lo mataron los sacerdotes, los políticos, los militares y los comerciantes, no la mitad del pueblo.

La Comisión Europea admite ahora que con la discriminación del español no ahorra dinero
El grupo de los populares europeos pide también explicaciones en el Parlamento de Estrasburgo
Javier Jiménez La Razón 1 Marzo 2005

Bruselas- La Comisión Europea volvió a escudarse ayer en razones económicas para justificar la limitación a unas pocas lenguas en las ruedas de prensa que organiza en Bruselas, una práctica que perjudica el uso del español. La portavoz oficial de la Comisión, Françoise Le Bail, reconoció que con las limitaciones –se usa inglés, francés, alemán más una o dos lenguas que van cambiando– no se está ahorrando dinero. Le Bail precisó, eso sí, que con la medida se pretende aprovechar bien los recursos económicos con los que cuenta la institución, en especial tras la ampliación del número de lenguas oficiales de la UE –de 11 a 20– tras el ingreso el año pasado de diez nuevos países.

«Es difícil ganar dinero porque no hemos reducido el número de lenguas», dijo la portavoz, que insistió en que no hay discriminación de unas lenguas respecto a otras sino un intento por resolver lo mejor posible las dificultades de gestionar comparecencias ante la Prensa de 25 comisarios europeos.

«Es difícil proponer un sistema lingüístico completo en 20 lenguas», dijo Le Bail, que argumentó que ante «la dificultad de encontrar traductores e intérpretes en todas las lenguas durante todos los días de la semana» se ha intentado encontrar un «solución pragmática». Esta solución pasa de momento por ofrecer interpretación de las ruedas de prensa de los comisarios europeos sólo los miércoles. El resto de días se emplean las lenguas consideradas «de trabajo» –inglés, francés y alemán–, la del comisario que interviene y la de aquel país especialmente afectado por el asunto a tratar en ese contacto con los medios.

España e Italia consideran, sin embargo, que este sistema fortalece «de facto» la tendencia a usar esas tres lenguas y margina lenguas muy empleadas también en la Unión Europea como las suyas.

Petición del PP.
Los embajadores ante la UE de ambos países protestaron formalmente la semana pasada y están a la espera de una respuesta de la Comisión que, según Le Bail, no debería tardar mucho en llegar. A las peticiones en defensa de las dos lenguas latinas se unieron ayer los representantes del PP en el Parlamento Europeo. El eurodiputado Gerardo Galeote envió un escrito a la Comisión en la que pregunta qué cambios ha adoptado en su política de comunicación, qué criterios se han tenido en cuenta para hacerlos, y si está dispuesta a modificar el régimen lingüístico aplicado en las ruedas de prensa. Con esta iniciativa la polémica salta también al Parlamento Europeo. Y es que a pesar de que sólo afecta directamente al centenar aproximado de periodistas italianos y españoles que cubren las informaciones comunitarias, la cuestión de las lenguas está muy ligada a la defensa de los intereses nacionales y a la proyección internacional del mensaje de las instituciones europeas.

El 85 por ciento de las víctimas rompe con Peces-Barba al negarse Zapatero a relevarle
Alcaraz cree que «queda demostrado que el Gobierno da más confianza a un amigo que a la AVT»
La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que representa a alrededor de un 85 por ciento de los afectados por esta lacra, ha decidido romper relaciones con el Alto Comisionado para las Víctimas, Gregorio Peces-Barba, al que no consideran un interlocutor «apropiado». Desde hoy, la AVT se comunicará con el Ejecutivo a través del Ministerio del Interior. El presidente del colectivo, José Alcaraz, puso ayer de manifiesto a este periódico que con esto «queda demostrado que el Gobierno da más confianza a un amigo que al colectivo mayoritario de las víctimas del terrorismo».
La Junta Directiva de la AVT se reunió ayer con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero
Marcos S. González La Razón 1 Marzo 2005

Madrid- Se rompió la cuerda. La Asociación de Víctimas del Terrorismo, que engloba a alrededor de un 85 por ciento de afectados por esta lacra de nuestro país, ha decidido romper todas las relaciones con el Alto Comisionado que el Gobierno ha designado para estos colectivos, Gregorio Peces-Barba.

Lo hizo ayer tras solicitar formalmente al presidente del Gobierno, en un sorpresivo encuentro que duró alrededor de una hora y quince minutos, que destituyese al alto funcionario. José Luis Rodríguez Zapatero se negó a satisfacer esta demanda con el argumento de que el comisionado llevaba poco tiempo en el cargo. Además reiteró su confianza en Peces-Barba y se mostró «muy satisfecho» con las gestiones que realiza.

Para el presidente de la AVT, José Alcaraz, «queda demostrado que el Gobierno sigue dando más confianza a un amigo que al colectivo mayoritario de las víctimas del terrorismo». Por ello Alcaraz aclaró a Zapatero en la reunión que, a partir de este momento, la AVT no participará en las reuniones que el Alto Comisionado está llevando a cabo con los colectivos y mantendrá como único interlocutor válido al Ministerio del Interior y a su oficina de atención a las víctimas del terrorismo, cuya labor es, según dijo, «encomiable». El presidente de la AVT no escatimó críticas a Peces-Barba, al que acusó de haber mentido al negar que les pidiese «concesiones» a los terroristas que no estuviesen condenados por delitos de sangre. Además, recordó que el Alto Comisionado dijo «entender» las ayudas a los familiares de presos etarras y salió «fortalecido» de su comparecencia en el Congreso de los Diputados con el apoyo de «PNV y ERC, los amigos de ETA y los cómplices de muchísimas actividades de la banda». Pero la AVT no fue la única en hablar sobre Peces-Barba ayer. Francisco Jiménez Becerril, hermano del concejal asesinado por la banda terrorista Alberto Jiménez Becerril, mostró su «preocupación» por algunas de las actuaciones de éste desde que fue designado Alto Comisionado.

Según dijo, «las víctimas quieren justicia» y «no se puede llegar a un cargo como este y pedirles que se vayan preparando para reducir las condenas de presos de ETA». Además, destacó que «me hubiese gustado que acudiera a la manifestación [la marcha que convocó la AVT el pasado 22 de enero para rechazar la negociación con los terroristas y cualquier privilegio penitenciario]».

Por ello pidió más «prudencia» a Peces-Barba aunque no quiso entrar en si es o no «idóneo» para ocupar ese cargo. Lo que sí dijo Jiménez Becerril es que se siente «representado» por la AVT. «No creo que deba empezar su labor comparando a los familiares de víctimas con los de los asesinos», concluyó.

IRA S.A.: la mayor banda criminal de Europa
La organización obtiene ingresos de hasta 295 millones de euros con actividades propias de la Mafia
Siete años después de sellar la paz, el IRA ha cambiado las bombas y los tiros en la nuca por el contrabando, la falsificación y el blanqueo de dinero. Tras el fin de la violencia, centenares de antiguos terroristas se han decantado por la delincuencia como nuevo modo de vida. Así, el llamado «IRA plc» («IRA S.A.», en español) se ha convertido en uno de las principales organizaciones criminales de Europa, con unos ingresos anuales de entre 60 y 295 millones de euros. Los Acuerdos de Viernes Santo acallaron las bombas en el Ulster, pero propiciaron un desagradable efecto secundario: el aumento del crimen organizado.
Gonzalo Suárez La Razón 1 Marzo 2005

Londres- Según Bill Tupman, profesor de la Universidad de Exeter y creador del término «IRA S.A.», la banda es responsable del 10 por ciento de la actividad delictiva del Ulster, con unos ingresos anuales de unos 60 millones de euros anuales, aunque otras estimaciones, como una reciente del diario «The Times», multiplican esta cifra hasta los 295 millones de libras. «El ejemplo irlandés demuestra que es un error desvincular la lucha contra el crimen organizado de cualquier negociación de paz», explica Tupman a LA RAZÓN. «No vale con perseguir a los terroristas o confiscar sus arsenales: atacar sus finanzas es igual de importante o incluso más». Éstas son las principales áreas de actividad del nuevo IRA.

Falsificaciones. El IRA ha convertido al Ulster en uno de los principales centros europeos de falsificación gracias a acuerdos con mafias italianas, chinas y rusas. La banda armada no hace ascos a ningún producto: desde cigarrillos hasta deter- gentes, pasando por discos, películas, programas informáticos o accesorios deportivos. Según cifras de la Agencia contra el Crimen Organizado (OCTF), la Policía norirlandesa confiscó en 2003 bienes por valor de 7,6 millones de libras, más que en todo el resto de Reino Unido, aunque el volumen de negocio podría alcanzar los 220 millones de euros anuales, gran parte de los cuales acaban en manos del IRA.

Destilación ilegal. Como si Irlanda fuera el Chicago de los años veinte, el IRA ha convertido la destilación clandestina de licores en todo un arte. Gracias a las recetas suministradas por «topos» en las principales destilerías, la banda ha conseguido que sus bebidas alcohólicas resulten difíciles de distinguir de las originales. Los licores son posteriormente distribuidos a través de las decenas de «pubs» propiedad de la banda: según «The Post», sólo en Dublín cuenta con más de 20 locales. En 2003, la Policía confiscó 30.000 botellas con un valor de 870.000 libras esterlinas.

Atracos. El robo de 26,5 millones de libras en Belfast el pasado diciembre demostró que el IRA sigue siendo una de las organizaciones criminales más sofisticadas del mundo. En este asalto, la banda empleó una de sus técnicas predilectas: secuestrar a familiares de empleados para asegurarse su plena colaboración. Además, cada año perpetran decenas de pequeños atracos en sucursales bancarias y oficinas de correos a ambos lados de la frontera. Sin embargo, estas acciones entrañan un riesgo que el IRA parece cada vez menos dispuesto a correr. «Durante un tiempo, la banda se financiaba principalmente a través de atracos, pero ahora prefieren áreas de menor riesgo, como el fraude y el contrabando», explica Tupman.

Contrabando. El IRA se aprovecha del generoso régimen de impuestos de la República de Irlanda para filtrar bienes al Ulster y venderlos con un sustancioso margen de beneficio: los combustibles, por ejemplo, cuestan unos 25 céntimos menos al sur de la frontera. En 2003, la Policía decomisó 1.500 vehículos manipulados para el transporte de combustibles al Ulster. El contrabando de tabaco también supone una importante fuente de ingresos: el IRA importa cigarrillos de países con impuestos reducidos, como China, Malasia o incluso España, y los vende en el Ulster, donde una cajetilla de tabaco cuesta unos siete euros. Según «The Times», un tercio de los cigarrillos que se venden en Irlanda del Norte son de las redes de contrabando desplegadas por la banda en toda la isla.

Blanqueo de dinero. Los sistemas de lavado de dinero del IRA son «los más sofisticados e impenetrables» de cualquier grupo paramilitar europeo, según Andrew Silke, un experto de la Universidad de Saint Andrew. La banda cuenta con el asesoramiento de decenas de abogados y contables para maximizar sus ingresos anuales. El IRA controla directa e indirectamente decenas de negocios aparentemente «limpios», como pubs, gasolineras o restaurantes, que sirven para blanquear dinero. Resulta imposible dar una cifra aproximada de este entramado financiero, aunque sólo el año pasado la OCTF intervino casi 19 millones de euros a diversos grupos mafiosos.

Otros delitos. El IRA no ha dejado sin explorar prácticamente ningún área de la delincuencia organizada. Son conocidos, por ejemplo, los acuerdos de «consultoría» de la banda con otros grupos, como los paramilitares colombianos o terroristas de Oriente Medio. La banda también cobra abultadas cifras por «cargos por protección», similares al «impuesto revolucionario» de Eta. Además, el IRA obtiene ingresos de la inmigración ilegal, el tráfico de drogas, la prostitución e, incluso, el contrabando de ganado.

Manos Limpias pedirá que se agrave la pena para Atutxa por no disolver a SA
El fiscal general tilda de «simplistas» las tesis del Tribunal Superior contra el archivo y replica al PP que no dimitirá
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 1 Marzo 2005

El sindicato de funcionarios Manos Limpias, la única parte personada en el 'caso Atutxa' que mantiene la imputación tras desligarse de la misma la Fiscalía, instará a abrir el juicio oral en un escrito en el que solicitará un agravamiento de la pena para los tres querellados si acaban juzgados y condenados. Sobre el presidente del Parlamento y sus compañeros en la Mesa Gorka Knörr (EA) y Kontxi Bilbao (EB) pesan sendas acusaciones por un presunto delito de desobediencia, castigado con multa e inhabilitación especial para empleo o cargo público de seis meses a dos años. Ahora, Manos Limpias pedirá una sanción mayor escudándose en el artículo 22 del Código Penal, que contempla entre las circunstancias agravantes de la responsabilidad criminal que el encausado se haya valido de su «carácter público».

El caso abierto contra Atutxa, Knörr y Bilbao ha entrado en una fase destinada a terminar en juicio, después de que la Sala de lo Penal del Tribunal Superior vasco revocara hace una semana el archivo decretado por la juez instructora y ordenara proseguir con el proceso. El sumario ha sido devuelto a Nekane Bolado, que deberá remitir los varios tomos que ocupan ya las actuaciones a las dos acusaciones presentes en la causa: Manos Limpias, que recurrió el sobreseimiento y ahora se apresta a presentar su escrito de acusación para ir a la vista oral, y la Fiscalía, que se ha descabalgado de la querella contra los responsables del Parlamento después de haberla promovido bajo el mandato de Jesús Cardenal. A la espera de poder formalizar sus intenciones, el sindicato de funcionarios tiene previsto que se cite a declarar en el eventual juicio a los dos compañeros de los querellados en la Mesa de la Cámara cuando se ilegalizó a Batasuna: el socialista Manuel Huertas, hoy diputado en el Congreso, y el dirigente del PP Carmelo Barrio.

Alternativa en Euskadi
El fiscal general, que ya ha anunciado que pedirá la absolución de los acusados cuando sean juzgados, replicó ayer al PP que no piensa dimitir y tildó de «simplistas» los argumentos del Tribunal Superior para proseguir con el sumario. Preguntado por el popular Ignacio Astarloa en la comisión de Justicia del Congreso, Cándido Conde-Pumpido negó que exista delito en la actuación de Atutxa, aseguró que su función no es sentar en el banquillo a los responsables de la Cámara para favorecer la alternativa al nacionalismo y cuestionó que se recurra a la vía penal ante un conflicto entre dos poderes del Estado.

Conde-Pumpido, que se refirió al carácter «ultraderechista» de Manos Limpias, enfatizó que mantener la imputación constituiría «una novedad en el derecho parlamentario mundial» y quiso dejar claro que mientras él nunca apreció delito, fue su antecesor quien varió de criterio. El PP se quedó solo en la comisión reclamando de nuevo su dimisión. Entretanto, el consejero Joseba Azkarraga incidía en sus censuras hacia la «utilización» política del Poder Judicial y culpaba al Consejo del «desprestigio brutal de la Justicia».

TRAS LOS ÚLTIMOS ENFRENTAMIENTOS CON ERC
Marín revoca su decisión de permitir el uso de lenguas autonómicas en el Congreso
El presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín, decidió este lunes revocar su decisión de permitir un breve uso de lenguas cooficiales en las sesiones plenarias, siempre que se tradujera al castellano, ante "las actuaciones destinadas a sobrepasar y forzar" esta concesión. Marín ha protagonizado en las últimas semanas varios enfrentamientos con los diputados de ERC por utilizar el catalán en la pregunta íntegra sin traducción al castellano.
EFE Libertad Digital 1 Marzo 2005

Según una nota distribuida por la Presidencia, a partir de la sesión del próximo 8 de marzo -esta semana no hay Pleno- "la única lengua de trabajo del Congreso de los Diputados será el castellano como lengua oficial del Estado, tal y como señala el artículo 3.1 de la Constitución española". De este modo, "toda actuación o intervención que se hiciera en otra lengua conllevará la correspondiente llamada al orden que, de no respetarse, causará la pérdida de la palabra del diputado interviniente".

Esta determinación, que se aplicará a todas las iniciativas parlamentarias, tanto en pleno como en comisión, está relacionada con los incidentes protagonizados por ERC, a cuyo portavoz, Joan Tardá, Marín ordenó la pasada semana abandonar la tribuna por no haber traducido las primeras palabras en catalán de su intervención, explicaron a Efe fuentes parlamentarias. En la nota, Marín reconoce que ha sido "un ejercicio inútil" intentar encontrar un "espacio de convivencia y respeto en el uso de las lenguas" hasta que el nuevo Reglamento regule el régimen lingüístico del Congreso.

El presidente lamenta que el "ejercicio de flexibilidad" por el que ofreció la posibilidad de usar lenguas cooficiales de manera introductoria y breve, "no parece haber sido comprendido en sus justos términos por todos los miembros de la Cámara, y se han reiniciado las actuaciones destinadas a sobrepasar y forzar los criterios de la Presidencia". Estas actuaciones, "ya conocidas y practicadas anteriormente", en referencia a los sucesivos altercados con ERC, no pueden "alterar sistemáticamente el buen orden y el espacio de convivencia y respeto que la interpretación flexible del Reglamento pretendía ofrecer a las diferentes sensibilidades de los grupos parlamentarios".

Recuerda también que la Presidencia "dejó muy claro" que los criterios que introdujo "ante los repetidos incidentes" que se venían produciendo, no significaban una resolución que generara derechos adquiridos para ningún diputado. Marín recuerda que este lunes han comenzado los trabajos de la ponencia que se encargará de estudiar la reforma del Reglamento del Congreso, que será la encargada de "encontrar la mejor solución a esta cuestión".

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