AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 3 Marzo 2005
Collonades
Raúl del Pozo El Mundo  3 Marzo 2005

UN «ESPAÑOL» EN PARÍS
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 3 Marzo 2005

El chiringuito catalán
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Marzo 2005

Zapatero ridiculiza el pactismo de Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 3 Marzo 2005

Las alcantarillas catalanas revientan
Pedro Fernández Barbadillo Minuto Digital 3 Marzo 2005

La reunión Piqué-Carod
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 3 Marzo 2005

ZAPATERO EN PARÍS
Jaime CAMPMANY ABC 3 Marzo 2005

Quién es el profesional que montó las bombas del 11-M
Editorial El Mundo  3 Marzo 2005

Hispania
Francisco Umbral El Mundo  3 Marzo 2005

DE MARAGALL A CHAVES
Editorial ABC  3 Marzo 2005

El reposo del suflé reclama el perfil bajo del PP
EDITORIAL Libertad Digital 3 Marzo 2005

FISCAL A LA CARTA
Editorial ABC 3 Marzo 2005

Quinielas
EL SUBMARINO La Razón 3 Marzo 2005

Carrusel de orates
José García Domínguez Libertad Digital 3 Marzo 2005

España veta un debate en la UE porque los documentos no estaban traducidos al español
Javier Jiménez La Razón 3 Marzo 2005

Vecinos de Guecho protestarán contra el apoyo del PNV a ETA
M. S. González La Razón 3 Marzo 2005

Maragall como problema
FRANCESC DE CARRERAS, email  3 Marzo 2005

"Collonades"
Por Raúl del Pozo El Mundo  3 Marzo 2005

Los diputados que Cataluña envió a las Cortes Constituyentes en el 1931 traían en el sobaco pistolas de dos palmos y produjeron en Madrid el efecto de la novedad. «Pero la curiosidad», escribía Pla, «sólo duró un momento. El aspecto ha sido deprimente. Su expresividad es escasa, y más en castellano, que es la lengua del Parlamento».

Los diputados de Esquerra hoy se comportan en el hemiciclo como los reporteros de Caiga quien caiga, vestidos del cornejo de Don Vito, colores oscuros, para indicar que vienen de una Chicago silenciosa que hizo a Javier de la Rosa empresario modelo, juez de reconocido prestigio a Estevill y dejó que las tuneladoras rompieran los intestinos de la patria sólo por el 3%.

Creo que estos inquietos y activos políticos de ERC se merecen un respeto no sólo porque ya no vienen con pistolones, sino porque pertenecen a la familia menos corrupta. Su mentalidad no es tan fanática como la de sus antepasados, tienen la llave de La Moncloa y no llegan demasiado tarde ni se orinan en los bonsáis.

Pero que se dejen de collonades. Para la república y la monarquía, para el Estado libre asociado de Euskadi, para la soberanía compartida de la comunidad nacional catalana, la lengua del Parlamento de España o de lo que quede de España será siempre el castellano.Ya sabemos que los frailes les daban patadas en las rodillas a los que iban a confesarse y les decían, «habla en cristiano», pero nosotros no somos culpables ni eso les da derecho a practicar emboscadas con sus panfletos orales, a convertir el Congreso en un piquete.

Manuel Marín se ha enfurecido después de tantas provocaciones y ha prohibido el catalán, el gallego y el euskara. En Cataluña y en Euskadi algunas familias incumplen la Constitución. Aquí en Madrid, por ahora recordamos el artículo 3. Si Josep Bargalló y Joan Tardá se explican mal en el argot de Cervantes, no aprovechen el viaje pagado para a matar al padrastro Pujol que no les dejó que lo aprendieran.

José Luis Rodríguez Zapatero ha dicho en la Asamblea Francesa que la España del castellano es grande, pero que lo es más unida a la del catalán, el gallego y el euskara.

Necesita a ERC, les ha hecho una oferta que no podrán rechazar. Un respeto a ERC.Luchan por que se limpien las augías para evitar el hedor del Peloponeso catalán; quieren acabar con los toros; lo de la monarquía y la independencia lo dejan para más adelante.

Decía Boadella que Jordi Pujol es ridículo pero sirve para una comedia, mientras los de Carod-Rovira no dan para un sketch. No les dio el mérito que se merecen a unos políticos que están salvando a Cataluña y a España.

Es la familia emergente, renuncian a la independencia si obtienen un buen sistema de financiación. «Queremos conocer quién paga, qué paga, qué se paga y que se hace con lo que se paga».

UN «ESPAÑOL» EN PARÍS
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 3 Marzo 2005

UNO de los disparates culturales más corrientes en los tiempos de la transición fue decir que un país es tanto más rico cuantas más lenguas se hablan en él. Ahora ha insistido en ello ZP al decir, en París, que lo más importante no es tener una lengua como el castellano, sino cuatro.

¿Y por qué digo que esto es un disparate cuando parece una obviedad? Porque desde un punto de vista humanístico y radicalmente democrático, una lengua es un bien no por sí misma, sino por cuanto es un instrumento de los ciudadanos. En este sentido, la valoración del castellano reside en su cualidad de lengua «común», esto es, en su capacidad para permitir la comunicación de todos los ciudadanos españoles hablen o no, además, otra lengua. Ésa es la virtud del castellano que no son capaces de entender todos aquéllos que no tienen claros ciertos conceptos democráticos, como es el caso de ZP. La fortuna de un país que, como España, tiene varias lenguas reside en que una de ellas es «común» a todos y, al serlo, permite la comunicación entre todos, y la solidaridad. Y ¿qué decir si, además, esa lengua desempeña las mismas funciones en otras muchas naciones?

Éstas son cosas que debería saber un demócrata. Incluso un presidente. Por cultura -democrática- debería saber además que no son los idiomas los que tienen derechos, sino los ciudadanos. Por eso el presidente debería saber que algunos, no muchos, luchamos en su día porque se respetaran las lenguas maternas. No porque nos gustara más una lengua que otra, sino porque los ciudadanos tenían derecho a utilizarlas.

Y al margen del «pluralismo», ¿no sabe ZP lo que está sucediendo desde hace años en algunas regiones? Debería saber (quiero decir, sentir y ser consecuente) que en esta España de cuatro lenguas hay millones de ciudadanos a los que se les está negando el derecho a estudiar y a hablar en castellano, siendo éste su idioma materno, además de ser el «común». Así que junto al pluralismo lingüístico, estamos asistiendo imperturbables a una salvaje persecución, no de las lenguas (que no pueden ser objeto de persecución o tortura o encarcelamiento), sino de aquellos ciudadanos que tienen derecho a hablar en ese idioma en Cataluña y País Vasco y Galicia. En estas regiones se ha pasado al monolingüismo con gran quebranto de los derechos de las personas, no ya del idioma castellano, que no los tiene.

EN todo caso, ¿a qué ton vinieron estas consideraciones del presidente en el Parlamento francés? Posiblemente ZP, que vive para el bien europeo y que está identificado totalmente con los intereses franceses, siente como propia la desazón de nuestros vecinos ante el declive de su querida lengua y por ello quiso enviarles el mensaje de que sufran tanto por la ascensión de la lengua castellana, ya que ésta está sometida a la competitividad del catalán, el vascuence y el gallego.

¿Puede llegar a tanto el resentimiento de ZP, su carencia de patriotismo? Recordemos que, en el debate sobre el plan Ibarretxe, Zapatero habló en un momento dado de «vascos, catalanes y leoneses». No dijo «castellanos y leoneses», como habría sido lo correcto. Porque ZP odia a Castilla, creadora de España. Esto es clave en ZP. Todo lo «nacional» que no sea vasco o catalán le parece sospechoso, incluida nuestra lengua común.

¿No es una desgracia que París haya podido comprobar que tenemos como presidente un español demediado?

El chiringuito catalán
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Marzo 2005

La clase política catalana ha encendido todas las alarmas. Después de una semana tirándose los trastos a la cabeza comienzan a reaccionar. Pero, ojo, que nadie se llame a engaño, esa reacción no tiene de momento ningún elemento de responsabilidad. Las alarmas políticas suenan por el miedo generalizado a que se cierre el cortijo que desde hace décadas se reparten todos, sin excepción, desde el Gobierno central y desde los Ayuntamientos.

El tomate montado es respetable. En esta guerra de acusaciones todos tienen mucho que perder y por eso, después de los primeros prontos, ahora buscan recomponer la situación lo más dignamente posible. Hasta tal punto hay pavor en los ambientes políticos, que Pascual Maragall ¡ha perdido perdón! a los convergentes desde Uruguay. Por su parte, desde Convergencia i Unió han dicho que no son suficientes las palabras del presidente catalán. El perdón –dicen– tiene que ser formal.

En fin, unos y otros están echándole cara a esta historia para intentar salir lo mejor parados pero la crisis ha llegado tan lejos que ahora no debería ser tan fácil tapar las miserias. De todas formas, los políticos han visto tan cerca el final del "chiringuito catalán" que están dispuestos a hacer lo que haga falta para parar el golpe.

Cataluña se tambalea. Un sistema entero se tambalea. Y lo hace gracias a las maneras mafiosas que se han perpetuado en el tiempo con el consentimiento de TODOS. Un sistema que el propio Maragall ha catalogado de "suflé" lo que, dicho de otra forma, significa que estamos ante una estructura inestable, gelatinosa y temblorosa. Una estructura sin cimientos, sin fundamentos y sin principios. Una estructura en definitiva corrupta.

Por todo ello, se explica que ante las turbulencias el sistema político se tambaleé y que ante la gravedad de la situación quieran cerrar filas. Aunque esta vez esperemos que no sea suficiente: la responsabilidad ciudadana deberá ganar al mangoneo político. Ante la corrupción no se pueden cerrar los ojos.

Zapatero ridiculiza el pactismo de Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 3 Marzo 2005

No es de extrañar que el PSOE manifieste una vileza casi ilimitada al tratar del 11M, en especial la comisión falsificadora, que no investigadora, sobre la masacre. Tampoco sorprende que en el País Vasco su primer y único objetivo sea aplastar al PP. Y menos aún puede escandalizar que en Cataluña siga vigente el pacto con la ETA y el pacto contra el PP, que son las dos claves de la política de la Esquerra, aliado fundamental de Zapatero. Zapatero hace lo que cabe esperar de él. ¿Pero y Rajoy? ¿Qué hace el líder del PP pactando con un presidente que le toma el pelo descaradamente, que no respeta las reglas del juego y que entiende la democracia como el ejercicio ilimitado del sectarismo más cainita?

En política no se puede ir de bueno, de inocente ni de pardillo, porque los tres suelen ser disfraces de la comodidad. Y la política es, por naturaleza, incómoda, especialmente en la Oposición. Rajoy debería proclamar, en mi modesta opinión, que rompe toda relación institucional con el PSOE, porque este partido se ha convertido en el primer enemigo del PP, tratado peor que la ETA y los separatistas por el Gobierno, y porque está llevando a la democracia española a un callejón sin salida. Mejor dicho: sin más salida que la que muestre Polanco. Rajoy ha fracasado con su política de gestos dialogantes, porque Zapatero lo ridiculiza tres veces al día, aunque cada miércoles Rajoy lo deje a la altura del betún. Y hay dos episodios, el silencio de Rajoy ante la última fechoría de ZP en favor de Polanco, el del 13M, y la reunión de Piqué con Rovireche, que van más allá del error, salvo que se entienda que hay errores criminales. Siempre hemos apoyado a Rajoy, pero es imposible apoyar esta política de esperar el fallo del contrario, como si no se estuviera vulnerando el reglamento y no amenazara con venirse abajo el Estadio.

Opinión
Las alcantarillas catalanas revientan
Por Pedro Fernández Barbadillo Minuto Digital 3 Marzo 2005
 
En el género de ciencia-ficción abundan las tramas en las que los habitantes de una civilización o una ciudad viven felices hasta que por un suceso desgraciado aflora a la superficie el mal o la podredumbre que habían ocultado bajo tierra.

La Cataluña de los Pujol, Serrat, Maragall y Godó, y de las Caballé, Barceló, Ferrusola y Mascó (respetemos la cuota femenina) era el planeta Felizonia, donde el régimen de las Familias había sido capaz de construir un oasis en medio del desierto ibérico: paz, progreso y armonía, con muchas ONG para calmar la conciencia a la burguesía. Sí, la vida era placentera para las Familias. El hijo listo, a La Caixa; el tonto a la Administración; y el sinvergüenza a la política.

Una señal de cómo habían cambiado los tiempos respecto a la Restauración es que ahora el sinvergüenza mantenía a los demás hermanos y al resto de la familia con contratos y enchufes, pero todo parecía seguir igual. Los españoles, esos inocentones, pagaban a través de sus impuestos el derroche de la Generalitat y los Juegos Olímpicos, compraban cava y esquiaban en Baqueira Beret.

Los charnegos, que pudieron arrasar las fincas de las Familias, estaban domados por medio de los partidos de izquierdas: no se quejaban de un régimen que les reducía a ciudadanos de segunda y adoctrinaba a sus hijos en el odio a sus mayores.

La burguesía barcelonesa no sólo había inventado el nacionalismo y el proteccionismo, sino, también, espléndidos mecanismos de alienación, como diría un marxista. Todo parecía ir de perillas cuando, de pronto, se hundió el barrio del Carmelo por unas malditas obras en el Metro.

Entonces, el sector de las Familias que domina en este momento el régimen perdió los nervios; quizás se deba al peso de los apellidos ilustres y la endogamia o a que sus cabecillas suelen hablar con alguna copa de más. En el Parlamento catalán, Pasqual Maragall acusó a los líderes de Convergencia y Unión de haber financiado su partido y haberse enriquecido ellos durante sus años de poder con el 3% de los presupuestos de las obras concedidas por la Generalitat.

Las palabras infamantes duraron hasta que Artur Mas, sin negarlas, amenazó con boicotear la elaboración del nuevo estatuto de autonomía. Entonces, el honorable Maragall retiró la acusación. ¿Por qué ese afán del Tripartito en no investigar la malversación de fondos públicos y a la vez de aprobar el estatuto? Porque el estatuto, tanto el presente como el nuevo, es la pistola que empuñan las Familas para saquear a los catalanes advenedizos, y la senyera, con o sin estrella de cinco puntas, el manto con que ocultan los sacos de dinero.

La construcción nacional es una paranomasia de construcción patrimonial. Es ley histórica que los regímenes suelen desmoronarse cuando por fuera parecen inconmovibles. Sus clases dirigentes enloquecen, ya sea por hastío o por aislamiento de la realidad, y atacan los cimientos del edificio que les cobija. En Cataluña no sólo han reventado las alcantarillas, sino que los propietarios de Casa Nostra han empezado a sacar las inmundicias a paladas y arrojárselas a los inquilinos. http://www.minutodigital.com/opinion/barbadillo14.htm

Cataluña
La reunión Piqué-Carod
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 3 Marzo 2005

Fue el líder separatista quien impuso a sus socios el pacto de exclusión contra el Partido Popular como parte esencial de los llamados pactos del Tinell. Y ahora, el hombre que tuvo que dejar la conselleria en cap por reunirse con ETA le ha pedido una reunión –porque la ha pedido él– al líder de una formación que considera ajena a “la tradición democrática”. La intención de ERC es evitar que socialistas y convergentes ahoguen la comisión de investigación del Carmelo tal como hicieron con la comisión de las encuestas, que duró cuatro horas por las componendas entre Maragall y Mas.

¿Qué nos hemos perdido? Creíamos que ERC era socio de gobierno del PSC, y que por eso ostentaba la conselleria en cap y varias carteras, además de la presidencia del Parlament de Cataluña. Lo que quizá algunos se han perdido es que Carod siempre ha atacado la corrupción pujolista, que nunca hasta ahora se le ha podido acusar de venalidad y que está especialmente interesado en transmitir a la opinión pública que ellos tienen las manos limpias y que desean luz y taquígrafos tanto como Piqué.

Al criticar Ernest Benach por igual al presidente Maragall y a Artur Mas, los socios de gobierno de ERC han corrido a desmarcarse del presidente de la cámara, que paradójicamente obtenía el apoyo del PPC. Republicanos y populares se disputan ahora la presidencia de la comisión de investigación del Carmelo, una vez que los socialistas han renunciado para evitar sospechas. Pero, aunque no lo parezca, ERC también forma parte del gobierno, así que lo más probable es que la presidencia de la comisión recaiga este viernes en el PPC, y en concreto en Daniel Sirera, colaborador de este medio.

En ERC deberían coordinarse. Cuando Bargalló se empeña en desmentir la generalización del pago de comisiones olvida la virulencia de Carod en la precampaña de las autonómicas, cuando calificaba de “impuesto revolucionario” el obligado pago de los empresarios de la construcción que pretendían obras públicas en Cataluña.

Mucho se habló en Barcelona de una reunión entre Pujol y Carod en la que el ex president le habría pedido al nuevo hombre fuerte de Cataluña que no tocara a su familia. Si así fue, ERC está a punto de incumplir el pacto de silencio. Ahora quiere que los hijos de Pujol comparezcan ante esa comisión que, para ERC, ICV y PPC, debería abordar a calzón quitado la adjudicación de obra pública durante los años de Pujol.

Si los socios del PSC se sienten tan poco vinculados por sus acuerdos de gobierno y deciden pescar en río revuelto de cara a unas eventuales elecciones anticipadas, no hay por qué pedirle al PPC que contribuya a una gobernabilidad que ha sido el primero en desahuciar al pedir la dimisión de Maragall. Cada día que pasa sin que CiU presente una moción de censura se confirman las peores sospechas y se afianza la verosimilitud de las comisiones. Con una CiU destrozada, ERC gana y el PP no pierde; su estallido puede regar de votos ambas formaciones.

ZAPATERO EN PARÍS
Por Jaime CAMPMANY ABC 3 Marzo 2005

DICEN que en París, Asamblea Nacional francesa, toma nísperos, aplaudieron a Zapatero tanto los conservadores como la mitad de los socialistas. O sea, que el Zapaterito quedó muy bien con los franceses, y al mismo tiempo que entonaba el canto a la Francia del francés, alabó la grandeza de la España del catalán, del gallego y del euskera, que siempre viene bien templar gaitas con las nacionalidades. París, capital de Europa. Allá iban en los tiempos tenebrosos del franquismo «las que tienen que servir». Laurita Valenzuela, por ejemplo, se pasó allí un buen rato de celuloide.

Fue una lástima que a Zapatero se le olvidara hacer el elogio del burdeos, como hizo Moratinos, que a lo mejor el presi prefiere el Vega Sicilia de la ribera del Duero porque es de Valladolid y no de León como se dice; y del apio al queso de Roquefort, que es casi tan bueno como el Gorgonzola; y de los milagros del agua de Lourdes, que no todo va a ser vino; y de «Las flores del mal» de Baudelaire («El demonio se agita a mi lado sin cesar», un demonio americano que se llama George Bush); y de la capitulación en Bailén del general Castaños, que los gabachos tienen la victoria escrita en el Arco del Triunfo; y del reinado feliz de Pepe Botella.

Nada dijo Zapatero de su admiración, como la del famoso portugués, por el hecho prodigioso de que todos los niños de Francia sepan hablar francés, o de que nuestro Ruiz de Alarcón, corcovado por detrás y por delante («Corcovilla» le llamaba Quevedo) plagiara descaradamente en «La verdad sospechosa» la obra de Corneille «Le menteur». Bueno, pues no dijo nada de eso, pero dijo tantas otras excelencias de Francia y de los franceses, de Europa y el europeísmo, que se le rindieron sus adversarios políticos y, como digo, la mitad de sus correligionarios, que ya se sabe que en política siempre hay que seguir el consejo de Pío Cabanillas y gritar: «¡Al suelo, al suelo!, que vienen los nuestros».

Dicen que algunos socialistas ilustres salieron discretamente antes de finalizar la oración panegírica. Otros se quedaron para hacer preguntas después del discurso. Le preguntaron, como es natural, por sus problemas y tribulaciones como presidente del Gobierno español, en especial por el mal asunto de Cataluña y los tropezones políticos. Zapatero respondió a todas esas preguntas envenenadas muy discretamente y con las palabras metafóricas del que sufre una inundación: «Las aguas volverán a su cauce». A su cauce volvieron hasta las aguas del Diluvio Universal. Además, como alguien le dijo a Noé cuando le vio fabricando el arca: «No te molestes, que van a ser cuatro gotas».

En la Asamblea Nacional francesa sólo han hablado dos españoles: el Rey Juan Carlos, a quien se le reconocieron sus méritos para traer la democracia a España, y ahora este Zapatero, que le ha dado los últimos toques al grandioso edificio de Europa. ¿Qué sería de Europa sin Zapatero? Ni un solo europeísta le llega a Zapatero a la suela del zapato. Para terminar su histórica intervención, el prodigioso estadista hispano propuso un programa pleno de originalidad y perfectamente nuevo en Francia: la fraternité. ¡Europa por Zapatero!

Quién es el profesional que montó las bombas del 11-M?
Editorial El Mundo  3 Marzo 2005

Este periódico aporta hoy a la investigación del 11-M un testimonio de extraordinaria importancia. Se trata de una entrevista realizada por Casimiro García Abadillo al Tedax que se encargó de desactivar y analizar la mochila-bomba activada con un teléfono móvil que se trasladó a Vallecas.

A Pedro -que ha pedido que no se haga público su apellido- es uno de los mayores expertos en explosivos en España. Lleva 22 años en la Policía, 10 de ellos como Tedax.

Está, pues, perfectamente capacitado para hacer una evaluación ajustada de la tipología y mentalidad de la persona que fabricó las bombas que destrozaron los trenes de Atocha. Y esta es, en sus propias palabras, «la gran incógnita» del 11-M.

La principal conclusión a la que llega Pedro tras manipular y destripar el artefacto tiene una enorme trascendencia para la averiguación de la verdad.

Asegura que las bombas del 11-M «no eran una chapuza», como han dado a entender algunos informes policiales y medios de comunicación, sino todo lo contrario.

«Estaban muy bien confeccionadas», por una persona «con capacitación técnica», por alguien que «sabía muy bien lo que hacía»; en su sencillez «estaba la genialidad». La incógnita está en que ninguno de los individuos imputados en el 11-M ni tampoco los que murieron en Leganés tiene ni la trayectoria ni el perfil del profesional que dibuja Pedro.

No lo tienen ni Jamal Zougam ni los demás «moritos» de Lavapiés, que eran delincuentes de poca monta. Pero tampoco otros personajes vinculados al 11-M como El Chino, el más fanático Tunecino o Allekema Lamari, el supuesto jefe del comando de Leganés.

El único que por su trayectoria podría haber montado los sofisticados artilugios que estallaron en Madrid es El Egipcio, pero no estaba en España en vísperas del 11-M y sus conocimientos de explosivos son de tipo militar no civil.

Y desde luego tampoco pudo fabricarlos Suárez Trashorras, a pesar del informe de la Guardia Civil que así lo sugiere y de las declaraciones de Nayo en el sentido de que era capaz de orientar bien la dinamita para que estallara en el lugar adecuado, conocimiento que no basta para hacer detonar una bomba mediante un móvil.

Quedan, pues, dos hipótesis: o bien que alguno de los terroristas ya identificados tenga una cualificación que desconocemos o bien que en el 11-M haya intervenido una persona de quien todavía no sabemos absolutamente nada.

El otro dato a destacar del testimonio de este valiente Tedax, que se jugó la vida para intentar arrojar luz sobre la peor masacre sufrida por este país, es que deja abierta la puerta a la vinculación de ETA a la trama asturiana del 11-M al asegurar que dicha banda no habría dudado en utilizar Goma 2 si la hubiera tenido a su alcance.

Ante estos indicios que corroboran que el 11-M fue un atentado complejo, del cual todavía quedan incógnitas fundamentales sin resolver, hay que respaldar la postura del PP en la polémica sobre el documento de recomendaciones, con el que resto de los grupos políticos pretenden dar ya por cerrada la Comisión de investigación.

¿Qué sentido tienen, por ejemplo, las propuestas sobre el control de explosivos si todavía nadie ha podido determinar el origen de la dinamita que reventó los trenes?

Las recomendaciones promovidas por el PSOE tienen el tufo inconfundible de las operaciones de maquillaje. En este caso, para tapar la falta de compromiso de sus firmantes con la búsqueda de la verdad.

Hispania
Por Francisco Umbral El Mundo  3 Marzo 2005

La obra De Hispania a España es un libro histórico y recién publicado que analiza el nombre de España y su modificación a lo largo de los tiempos. Sabido es que quien hace el nombre hace la cosa.

Pues bien, unos se han dedicado a hacerla y otros a deshacerla.No conviene cambiar el nombre de las cosas, no conviene tocar la palabra porque la palabra es el alma tangible de lo nombrado.

En el citado libro vemos cómo con el cambio de los hechos ha ido cambiando el nombre de España. Y a la inversa: el que viene a retocar la pintada española en las traseras del mundo viene también a cargarse España.

Sin salirnos de este nuevo libro, Gonzalo Anes afirma que los medios sustituyen al término. Trayendo la intención del libro a la pura y empeñosa actualidad, se destaca en él una alusión al plan Ibarretxe, «que es un salto atrás en la Historia y significa un empobrecimiento del concepto España a corto o largo plazo».

El libro sale muy oportunamente, cuando Zapatero glorifica en París nuestras lenguas autonómicas, sólo que el presidente del Congreso, señor Marín, las destierra definitivamente, y si el gallego, el catalán y el euskara no han huido ladrados por los leones del Congreso es porque los leones no ladran.

Zapatero, en fin, tuvo en París una tarde de cortar oreja como primer espada de la derecha francesa. A este paso, Zapatero nos va a devolver de España a Hispania en una legislatura.

A todo gran idioma, como cuerpo vivo que es, le nacen adherencias y primaveras según las épocas históricas, pero de lo que se trata ahora es de borrar el nombre para borrar la cosa. Lo que no sabe uno es qué rayos hacía ZP en la Asamblea Nacional francesa glosando a la derecha de la orilla izquierda.

Porque ha decidido sustituir en su agenda a un Bush imposible por un Chirac muy posible.Yo no tengo bandera nacional a la puerta de mi casa, pero creo que se debe decir España y me he cabreado mucho con los grandes poetas españoles y con Julio Anguita, que en el franquismo decían España y ahora dicen Estado español, lo que significa, si lo investigamos un poco, que la idea de España se va haciendo soluble en las autonomías, en la Europa de las Europas y en las pancartas de Llamazares.

Llamazares, un suponer, es hoy un ciudadano de Hispania o del Estado español, mientras Santiago Carrillo se ha vuelto de derechas porque sigue diciendo España. El romancero español está escrito en castellano y en castellano escribieron los pícaros arciprestes de quienes tanto aprendimos.

Cuando España se echa a las pancartas y las tapias es como cuando una mujer se echa a la vida. En el colegio, como no había conflictos de enseñanza, no había alumnos periféricos, no había guerras étnicas ni había niños que pidieran permiso para salir a Hispania a mear.

No sólo hay una guerra centrífuga contra España sino que también hay una guerra antigua y tortillona contra la palabra Hispania.El reduccionismo de la palabra o por la palabra es el más peligroso de los reduccionismos.

En uno de esos conatos contra España se ha querido que hablásemos latín; en otro, posterior, que hablásemos francés. La movida antiespañola actual pretende que hablemos sólo inglés. ZP ha dicho que bueno. Pero es que ZP muestra en esto un punto de falsedad. Como la catedral de su pueblo, que tiene una torre de gótico falso y tardío.

DE MARAGALL A CHAVES
Editorial ABC  3 Marzo 2005

EL apacible proyecto de Rodríguez Zapatero para zanjar las tensiones territoriales heredadas, a su juicio, de los Gobiernos de Aznar está mostrando síntomas claros de agotamiento y de transformación. Y eso que aún no se ha puesto negro sobre blanco ni una de las reformas estatutarias que iban a hacer que determinadas Comunidades se sintieran definitivamente cómodas en España. Éste tendría que haber sido uno de los múltiples beneficios del talante del nuevo presidente, polo de atracción de consensos desconocidos.

Pero algo pasa cuando su modelo de referencia y buque insignia de la nueva España plural que jalona los discursos, nacionales e internacionales, del jefe del Ejecutivo está haciendo aguas. La crisis política de Cataluña empieza a ser la crisis de la legislatura de Rodríguez Zapatero, como demuestra el hecho de que el PSOE se viera obligado ayer a salir en defensa de su secretario general y presidente del Gobierno después de que Maragall acusara a su partido de «encogerse» en la reforma estatutaria catalana. Algo debe de estar intuyendo el presidente de la Generalitat para imputar al Gobierno y al PSOE un «golpe de freno» a los proyectos de reforma autonómica. Al margen de los reproches más o menos sutiles y de los mensajes encriptados que se están mandando dentro del PSOE, la realidad se va perfilando y toma cuerpo una resistencia creciente dentro del socialismo a reformas que afecten a la Seguridad Social o al sistema de financiación autonómica. Lo que en su momento parecía pura teoría empieza a ser práctica, porque en algún momento el socialismo, si mantenía algún arraigo con los principios de solidaridad e igualdad, tenía que acabar objetando seriamente un discurso que, como el del PSC, pone en grave riesgo ambos principios.

En la Tercera de ABC del pasado lunes, el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, acaso presionado por el propio electorado socialista, rechazaba que las reformas estatutarias impusieran unilateralmente cambios constitucionales o condicionaran estructuras básicas de la cohesión social y de la solidaridad territorial, como la gestión de la Seguridad Social o el sistema de financiación autonómica. La «vía andaluza» de Chaves puede ser ese «encogimiento» o «involución» autonómica que denuncia Maragall, pero también la réplica interna del PSOE al monopolio político que Rodríguez Zapatero ha entregado al socialismo catalán y a todo cuanto esto ha significado en la política nacional. Por tanto, ya no tiene justificación alguna atizar a la opinión pública contra la oposición del PP a determinados cambios estatutarios, porque ya no están solos los populares en la reivindicación de la lealtad constitucional, la igualdad y la solidaridad. Uno de los errores de Rodríguez Zapatero ha sido estigmatizar este mensaje por el hecho de proceder del PP, y ahora puede encontrarse con que empieza a causar estado dentro de su propio partido.

Sería excesivo afirmar que se está gestando un cambio de rumbo en la política territorial del Gobierno. Maragall estaba acostumbrado a que el Ejecutivo y el PSOE aprobaran por asentimiento todas sus propuestas, en versión original o adecuadamente editada. El hecho de que ahora proteste no prueba definitivamente que el Gobierno central esté dispuesto a rectificar. Pero si hay algo de cierto en lo que Maragall reprocha y Chaves defiende, el presidente del Gobierno tendrá que asumir el coste de decantarse, aun cuando para él ser claro por primera vez suponga incomodar a socios y propios. Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa para calmar las irritaciones provocadas por Aznar. Todo era herencia del pasado: el plan Ibarretxe, la radicalización nacionalista, las deslealtades a la Constitución. Sin embargo, todos estos síntomas se han mantenido, e incluso con un grado de agravamiento allí donde el socialismo ha decidido dar cobertura a los nacionalismos o incluso suplantarlos. Pero pasar de Maragall a Chaves sería algo más que reconocer un error: sería cambiar la legislatura.

El reposo del suflé reclama el perfil bajo del PP
EDITORIAL Libertad Digital 3 Marzo 2005

Mientras Rajoy se queja de la falta de cumplimiento por parte socialista de unos pactos que sólo dirigentes como Gallardón o Piqué le animaron en Sigüenza a firmar con ZP, el socio de Maragall en Barcelona, de Zapatero en Madrid y de ETA en Perpiñán, Josep Lluis Carod Rovira ha llamado a capítulo al “líder” de los populares catalanes para que su voz deje de dejar en evidencia la sumisión al pacto de silencio en el que también incurre una formación tradicionalmente crítica con los casos de corrupción de CiU como es ERC.

Como recordarán los lectores, Piqué, dejándonos en mal lugar a quienes lo consideramos un error incorregible, denunció con gravedad y acierto el bochornoso espectáculo del tripartito y de CiU en torno a la negligencia del Carmelo y de la corrupción del 3%. Como tan bien señaló Piqué en aquella ocasión, Maragall debería dimitir, tanto si mintió como si dijo la verdad con sus gravísimas acusaciones contra CiU que, vergonzosamente, el presidente retiró bajo la amenaza de no ser apoyado por los convergentes en su reforma estatutaria.

Tal vez impulsados por aquellas declaraciones iniciales, a las que la estrategia del perfil bajo no le dio tiempo para que trataran lo repugnante con un mero mohín de displicencia, los populares catalanes parecen dispuestos a seguir acentuando la monumental negligencia del gobierno catalán, el bochornoso desamparo de los vecinos del Carmelo, sin olvidar la investigación de la corrupción del 3%.

Esta actitud del PP, que está siendo enormemente valorada incluso por una sociedad tan anestesiada mediáticamente como la catalana, contrasta no ya con la de los protagonistas directos del entuerto, sino también con la mantenida por ERC. A Carod Rovira no le faltó tiempo para salir a la palestra para pedir a nacionalistas y socialistas que no hurgaran más en unas heridas que bien pueden llevar al traste el consenso necesario para llevar adelante la reforma estatutaria. Mucho antes de que Maragall y Pujol hicieran un llamamiento para dejar reposar el suflé catalán, esa misma recomendación fue hecha, con otras palabras, por el líder independentista.

Que ahora Carod Rovira –para justificar su convocatoria al PP– y Josep Piqué –para justificar el haber acudido a ella– traten de vendernos que lo que pretenden con su reunión es prevenir a la sociedad catalana contra los “arreglos subterráneos” entre PSC y CiU, es algo que, en el caso de los independentistas, no se sostiene. Que Carod Rovira no quiera que la reforma estatutaria quede contaminada ante la retina pública por acuerdos subterráneos de los que inexorablemente va a tener que depender dicha reforma, es algo que se comprende. Lo que no se entendería es el interés de Piqué por maquillar inmerecididamente una reforma estatutaria contraria al programa popular y con la que sus impulsores pretenden, además, plantear un desafío a la nación y a la Constitución española. ¿A tal grado llegan los complejos como para temer quedarse solo denunciando lo que es un clamor social?

Si de verdad lo que quiere Piqué es el esclarecimiento de ese socavón de negligencia y corrupción que se ha destapado en Cataluña, que lo haga, pero sin evitar a los independentistas ni a nadie la disyuntiva de elegir y de quedar retratados ante los ciudadanos por su elección. Lo que sería el colmo del masoquismo por parte del PP es colaborar con ERC para que a esta formación le sea compatible presentarse ante la opinión pública como el azote de la corrupción siendo al mismo tiempo el principal impulsor de una reforma estatutaria que sólo trata de consolidar y hacer todavía más impune un pestilente statu quo.

FISCAL A LA CARTA
Editorial ABC 3 Marzo 2005

HASTA la comparecencia parlamentaria de Cándido Conde-Pumpido, el pasado lunes, ningún fiscal general del Estado se había resguardado en la «confianza» del presidente del Gobierno para rechazar una petición de cese planteada por la oposición. Una confesión de parte tan explícita sobre la vinculación de Conde-Pumpido al Gobierno resulta preocupante, ante todo por el concepto que tiene del cargo que ocupa. Conde-Pumpido, jurista reconocido y magistrado con prestigio, no ha acertado en la definición institucional de su tarea. La orden de retirada en el «caso Atutxa» y la política sesgada de nombramientos no son buenas credenciales. Tampoco lo es descalificar a la asociación «Manos Limpias» tachándola de «ultraderechista». En todo caso, sus abogados demostraron tener bastante mejor criterio técnico que la Fiscalía General a la hora de recurrir el archivo de la querella contra Atutxa. Su último episodio chirriante ha sido la fulgurante remisión a la Fiscalía Anticorrupción de la denuncia del PSOE madrileño por una supuesta trama urbanística en Majadahonda, donde el PP tiene un problema de organización y de personas. Fallida judicialmente la trama de especuladores que arrebató a Simancas la Presidencia de la Comunidad de Madrid en 2003, Conde-Pumpido se presta a esta segunda vuelta con modos inquietantes. No hay nada malo en investigar hechos bajo sospecha, pero no tiene sentido que Conde-Pumpido involucre, filtración previa incluida, a la Fiscalía Anticorrupción, reservada para combatir la delincuencia económica a gran escala, en una denuncia que no cita siquiera a posibles responsables. ¿Por qué Majadahonda sí y no la acusación de Maragall contra CiU?

Quinielas
EL SUBMARINO La Razón 3 Marzo 2005

Los mentideros políticos hierven en Cataluña. La sociedad asiste atónita a un espectáculo insólito en esa clase dirigente que presumía de talante, cordialidad y buenas maneras. Era aquel idílico oasis catalán, frontera inexpugnable para la crispación, abusos y escándalos que marcaban el devenir político en el resto de tierras de España. Aquí, no, decían ufanos y orgullosos los representantes de esa especie de tierra prometida. Pero el tres por ciento lo cambió todo. El tres por ciento fue el final de una época, de aquel presuntuoso oasis que era sólo un espejismo, y el comienzo de un tiempo árido, desértico a ojos del ciudadano. La ley del silencio se acabó tras el «calentón» de Pascual Maragall. Desde entonces, los principales protagonistas se afanan en reconducir la situación sin que el asunto pase a mayores, o sea los juzgados. CiU, la ofendida, anunció con tono de agraviado que presentaría una querella contra el presidente de la Generalitat. Desde hace días, la iniciativa judicial se intuye en un limbo político del que no sale. Y los rumores y las quinielas se amontonan sobre la suerte de la demanda. Porque CiU baraja y baraja, pero el naipe ya corre peligro de desgaste. Por cierto, ¡qué bien le hubieran venido a los desalojados del Carmelo un tres por ciento de todo este interés político!

Líderes catalanes
Carrusel de orates
José García Domínguez Libertad Digital 3 Marzo 2005

Tal vez, el rasgo más desconcertante de la Cataluña contemporánea sea la inclinación colectiva a dejar la cosa pública en manos de auténticos orates. De hecho, Prat de la Riba, el presidente de la Mancomunitat, fue el último catalán normal que administró la región. Era aquél un tipo que entretenía el tedio de la vida con esas vulgaridades administrativas que aquí se consideran propias de mediocres incurables. Así, andaba siempre enredado con el calado de los puertos de la Costa Brava, con poner ambulatorios en las capitales de comarca, y en naderías por el estilo. De continuar vivo, hoy, a buen seguro amasaría una enorme fortuna, divirtiendo con sus excentricidades a los ociosos que recorren Las Ramblas al acecho de la cofradía de chiflados que allí se reúne en asamblea. Eso, si el Ayuntamiento no lo forzara a ocupar la jaula del llorado Copito de Nieve como atracción turística incluida en la Ruta Dalí.

Muerto Prat, su sucesor, el coronel Macià, ya se revelaría como un desequilibrado genuino desde el mismo instante de tomar posesión del cargo. No obstante, la suya fue una patología que no haría más que aumentar su popularidad, hasta el delirio propio y ajeno. Al final, en el clímax, acabaría ordenando a todos que lo llamaran “El Abuelo”, mientras no perdía ocasión de golpearse el pecho con el puño cerrado, como señal suprema de amor a la patria. Sólo el estado embrionario de la ciencia psiquiátrica de la época impidió que hubiera de instalar su despacho de gobierno en algún centro de día. Y qué decir de Companys, un carácter tan voluble como para proclamar la Independencia desde la Plaza de Sant Jaume, únicamente por el qué dirán. Luego, tras el brevísimo paréntesis de extraña sensatez que aportaría el president Tarradellas, habría de aparecérsenos Jordi Pujol. Veintitrés años seguidos perorando sin interrupción sobre Vifredo el Belloso. Todos los días. Todos, desde el primero hasta el último. Y sin vaselina, a palo seco.

Es ineludible inventariar esos precedentes para entender cómo Maragall, el líder de uno de los partidos más corruptos de Europa, osa ahora plantarse en el Parlament para llamar ladrones a los ladrones. Porque únicamente ese autismo narcisista, endogámico, hereditario y crónico de la elites del nacionalismo puede explicar su rabia. Tras toda una vida de sufrida espera, al fin, había llegado la gran hora. La suya. Se disponía, pues, al igual que los que lo precedieron, a izar su propia Columna de Trajano. A dialogar con la Historia de Cataluña, de tu a tú; sin intermediarios, y de espaldas a la canalla. Le correspondía por derecho. Y, de repente, la realidad. La sucia realidad. El Carmelo. La plebe manchando las alfombras que únicamente había de pisar el escriba de la Posteridad. Ni el Prozac más potente será capaz de aliviar el dolor por lo que le acaban de hurtar. ¡Ladrones!

España veta un debate en la UE porque los documentos no estaban traducidos al español
La Comisión se reúne hoy con los periodistas afectados para buscar una solución a la discriminación
España, Italia y Portugal han obligado a retrasar el debate de un tema de empleo que debía tratar hoy el Consejo de Ministros europeos porque la documentación no se había traducido a sus respectivas lenguas. Puesto que sólo había traducciones al francés, inglés y alemán, los representantes de esos tres Estados miembros pidieron que se cumpla la norma que establece que los documentos deben estar disponibles en todas las lenguas oficiales de la UE. Este hecho alimenta la polémica sobre la exclusión del italiano y el español en las ruedas de prensa de la Comisión Europea.
El presidente de la Comisión, Durao Barroso, discute ayer en Bruselas con otros comisarios antes de una reunión del Ejecutivo
Javier Jiménez La Razón 3 Marzo 2005

Bruselas- La polémica abierta en Bruselas sobre el uso de las lenguas en los trabajos cotidianos de la Unión Europea (UE) sigue encontrando elementos que la alimentan. Pero a diferencia de los últimos días, la batalla se trasladó ayer de la Comisión Europea al Consejo, institución donde están representados los gobiernos de los 25 países miembros. Ante la reunión que hoy celebrarán en Bruselas los ministros de Empleo europeos, España, Italia y Portugal comprobaron que de los documentos que debían servir de base para debatir uno de los puntos del día no habían sido traducidos a todas las lenguas oficiales, sino sólo a las consideradas «de trabajo» en la jerga comunitaria, es decir, francés, inglés y alemán.

En consecuencia, españoles, italianos y portugueses pidieron que antes de debatir ese punto del orden del día se respete el requisito de la traducción a todas las lenguas. El asunto que se verá afectado era un debate de los ministros sobre el programa de trabajo para 2005, en los que hay representantes técnicos de los 25 países de la UE. Luxemburgo, como presidente europeo de turno, se limitará a informar del programa de trabajo de ambos comités, pero no habrá intervenciones de ningún país.

Uso político. Más que por su importancia en sí, la no celebración del debate es trascendente porque vuelve a demostrar la importancia política que se da al uso de las lenguas en las instituciones comunitarias. Precisamente hoy, la portavoz de la Comisión Europea, Françoise Le Bail, se reunirá con la Asociación Internacional de Prensa (API) para buscar una solución al régimen lingüístico aplicado desde noviembre pasado en las ruedas de prensa.

Hasta esa fecha todas las comparecencias de los Comisarios se traducían simultáneamente a las 11 lenguas oficiales, cuando la Unión estaba compuesta por 15 Estados. Con la entrada de nuevos países y la consiguiente multiplicación de lenguas (hasta 20), la Comisión optó por un sistema más restringido. Ahora sólo hay traducción a las 20 lenguas los miércoles, día en el que los comisarios suelen concentrar sus ruedas de prensa. El resto de la semana sólo se traduce al inglés, francés y alemán, además de la lengua nativa del Comisario que intervenga y la de aquellos países especialmente concernidos por el tema a tratar, lo que provoca el malestar de los corresponsales de prensa. España e Italia consideran que esta práctica es inaceptable y que consagra «de facto» un sistema trilingüe en los trabajos de la Comisión de los que quedan excluidos español e italiano. Eurodiputados españoles, tanto populares como socialistas, también han solicitado en los últimos días a la Comisión que justifique los cambios introducidos en el régimen lingüístico.

La batalla ya está planteada y se presenta cruenta. Tanto España como Italia no quieren que el asunto llegue a ser debatido en otras instituciones comunitarias y por eso han hecho frente común para frenar la discriminación de los idiomas en la Comisión, que ha sido la única hasta ahora que ha propuesto la supresión. El problema crece.

Vecinos de Guecho protestarán contra el apoyo del PNV a ETA
M. S. González La Razón 3 Marzo 2005

Madrid-El inquebrantable apoyo mostrado por PNV y EA a la «plataforma 18/98», que defiende a los inculpados por la Audiencia Nacional en el caso de Jarrai/Haika/Segi, provoca ya las primeras respuestas ciudadanas. La primera, la del municipio vizcaíno de Guecho, donde se ha convocado una marcha de protesta para el próximo sábado por la mañana en la que se solicitará también la dimisión del regidor, el peneuvista Iñaki Zarraoa. La chispa saltó cuando el pasado viernes 25 el alcalde se negó a realizar una petición al Departamento vasco de Interior para que incrementase la presencia policial en una de las zonas más castigadas por el terrorismo en la localidad, Ondategui. Al día siguiente el mismo regidor fue a la manifestación convocada en apoyo de los inculpados por el sumario de la Audiencia. Las ediles socialista y popular en el Consistorio, Gotzone Mora y Marisa Arrue, coincidieron ayer en mostrar su «indignación» por la actitud de Zarraoa. Arrue afirmó que se le «revolvió el estómago» cuando vio al regidor «apoyando a los terroristas cuando el día anterior dio la espalda a sus vecinos amenazados por ETA». Mora, por su parte, solicitó el máximo apoyo ciudadano.

Maragall como problema
FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB email  3 Marzo 2005

Lo realmente grave de lo sucedido durante el debate parlamentario del pasado jueves en el Parlament de Catalunya son las palabras pronunciadas por el presidente Maragall. Lo demás es secundario: nada nuevo se aportó sobre las supuestas comisiones ilegales. Por tanto, mientras no se presenten pruebas sigue siendo un rumor, una conjetura, a la que no hay que dar más crédito hoy que hace quince días, quince meses o quince años.

Lo grave, como digo, es que un presidente de la Generalitat utilice este rumor como argumento y lo arroje públicamente contra sus adversarios políticos, de forma improvisada, en pleno Parlamento y sin añadir nada relevante al problema que se estaba tratando. Para añadir además, a continuación, que dejaría de lado la denuncia de la supuesta corrupción en aras de la aprobación del nuevo Estatut.

Irresponsabilidad, incompetencia y falso patriotismo como último refugio.
Por si fuera poco, en los días posteriores todo ha empeorado: Maragall reacciona a las pocas horas como un niño pequeño diciendo a Piqué que rompía sus relaciones personales con él por atreverse a pedir su dimisión; Montilla, sonriendo cínicamente, dice que Maragall no hizo acusaciones sino insinuaciones; la plana mayor socialista coincide en admitir que no hay prueba alguna; y Maragall, como si no tuviera nada que ver con el estropicio, declara tan fresco desde Montevideo que simplemente hay que esperar a que baje el soufflé. Mientras tanto, la opinión pública española empieza a descubrir que el famoso modelo catalán, del que hemos presumido durante tanto tiempo, es inexistente. Ahí, en cómo nos ven desde fuera, sí que ha bajado el soufflé.

De todas formas, quizás lo que sucedió la semana pasada en el Parlament hubiera quedado sólo en una escaramuza parlamentaria de grueso calibre si la política catalana no estuviera jalonada, desde hace un año, por una sucesión continua de sobresaltos y de despropósitos que no hace falta enumerar porque están en la mente de todos. Quizás la Administración catalana tiene algunos proyectos concretos de cierta importancia, incluso quizás ya hay alguna obra hecha de una cierta envergadura. Quizás. Sin embargo, el ciudadano no se entera porque este Gobierno no transmite nada, con un presidente que no lidera ni a su consejo ejecutivo ni a la sociedad, un conseller en cap que aparece y desaparece según los intereses de su partido y unos consellers que, en su gran mayoría, pasan desapercibidos. ¿Hay alguien ahí que tenga un proyecto de país alternativo al pujolista? No me refiero al cambio de Estatut, al que más adelante nos referiremos, sino a todo aquello que afecta a la vida cotidiana del ciudadano. Me refiero, por ejemplo, a la enseñanza, las infraestructuras, la ordenación territorial, la sanidad o la protección social. Que yo sepa, no se ha iniciado ningún cambio mínimamente significativo.

En esta reciente crisis se ha demostrado, además, que tampoco se saben gestionar los acontecimientos sobrevenidos e inesperados.

Seamos claros: lo sucedido en el Carmel es grave desde muchos puntos de vista, pero no era tan difícil solucionarlo de manera más o menos razonable. En cambio, el tripartito ha dado especiales muestras de ineptitud: indecisiones iniciales, errores técnicos sobre su alcance, poca transparencia informativa, división entre los socios e ineficacia, y retrasos en la ayuda a los afectados. El Govern no ha sabido gestionar el primer problema un poco complicado que se le presenta: se ha ahogado en un vaso de agua. Pero tampoco los proyectos de más largo alcance están claros.Me refiero, naturalmente, al nuevo Estatut -cuya necesidad todavía no se nos ha explicado- y a la reforma de la financiación de la Generalitat. En ambos grandes temas no se ha pasado más allá de las grandes frases, las más de las veces con escaso rigor y con manifiesta incompetencia técnica.

Han tenido que manifestarse los ministros Solbes y Sevilla, con la autoridad que les da ser miembros de un Gobierno en el que está también el primer secretario de los socialistas catalanes, JORDI BARBA para que se empezara a dudar sobre la viabilidad del nuevo Estatut.

Sin embargo, resultaba evidente que muchos de sus planteamientos iniciales no tenían cabida constitucional: por ejemplo, entre otros, blindar las competencias catalanas frente a las leyes de bases estatales, incorporar al Estatut competencias traspasadas por la vía del artículo 150.2 de la Constitución, imponer el deber de conocer el catalán o establecer en el Estatut un sistema de financiación especial para Catalunya. Si todo ello no cabe en la Constitución, y ni siquiera es conveniente políticamente, no hay un Estatut totalmente reformado sino sólo pequeños cambios de mucha menor trascendencia. Desde luego, nada que ver con el gran cambio anunciado. Una vez más frustración, resentimiento: España no nos comprende. Bazas a Esquerra Republicana.

El PSOE tiene un problema y este problema se llama Maragall. Supongo que ahora ya se han dado cuenta, aunque han tardado mucho en advertirlo. No sé qué piensa Montilla, a la vez en el Gobierno de Zapatero, en la ejecutiva federal del PSOE y en la dirección del PSC. Pero muchos socialistas catalanes que también se sienten del PSOE ya hace tiempo que andan desconcertados y en la actualidad desesperados. Anhelaban un cambio, tras tantos años de gobierno de CiU. Pero no un cambio a peor.

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