AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 4 Marzo 2005
EL ESPAÑOL EN ESPAÑA
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS ABC  4 Marzo 2005

LA SOMBRA DE ETA
Editorial ABC 4 Marzo 2005

UN MAESTRO DEL HUMOR
M. MARTÍN FERRAND ABC 4 Marzo 2005

EL VENTILADOR
Carlos HERRERA ABC 4 Marzo 200

En espera de que baje el “soufflé”
Lorenzo Contreras Estrella Digital  4 Marzo 2005

Vacío de poder
Pablo Sebastián Estrella Digital  4 Marzo 2005

Maragall, entre dos fuegos
Editorial Heraldo de Aragón  4 Marzo 2005

Homenaje con polémica
EDITORIAL Libertad Digital 4 Marzo 2005

Y las campanas sonarán
Ignacio Villa Libertad Digital 4 Marzo 2005

Los Soprano
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 4 Marzo 2005

Sin sociedad civil
Agapito Maestre Libertad Digital 4 Marzo 2005

Maragall, cada vez más acorralado
Editorial El Mundo 4 Marzo 2005

Maragall, cada vez más acorralado
Editorial El Mundo 4 Marzo 2005

La reunión Piqué-Carod
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 4 Marzo 2005

De Atocha a Nueva York
GEES Libertad Digital 4 Marzo 2005

Suflé, vaselina y mucha tierra
Fernando Prieto Libertad Digital 4 Marzo 2005

¡Vaya trío!
Cartas al Director ABC 4 Marzo 2005

¿Habrá o no querella
Cartas al Director ABC 4 Marzo 2005

El PP se reúne con profesores encerrados en un instituto vasco por discriminación lingüística
Europa Press Libertad Digital 4 Marzo 2005

El Tribunal de Justicia Europeo también excluye el español
Javier Jiménez La Razón 4 Marzo 2005

España quiere vender un veinte por ciento más de libros en español en Estados Unidos
J. Rocamora La Razón 4 Marzo 2005
 



 

EL ESPAÑOL EN ESPAÑA
por FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS. de las Reales Academias Española y de la Historia ABC  4 Marzo 2005

LA visita a la Real Academia Española del presidente del Gobierno señor Rodríguez Zapatero ha sido no sólo un acto de cortesía sino, sobre todo, una muestra de interés activo por lo que se refiere a la lengua española: la suya, la nuestra, la de todos.

Su iniciativa a favor del Diccionario Histórico también es importante. Una serie de circunstancias ha hecho que el magno proyecto iniciado por don Rafael Lapesa y continuado por don Manuel Seco esté en este momento paralizado. La situación de la lexicografía española es hoy, la verdad, digna de atención y ayuda. Se han hecho y se hacen en ella cosas importantes, pero no poseemos, hoy en día, ningún Diccionario que pueda competir en extensión y modernidad con los de otras lenguas europeas. ¡Y fuimos los primeros que, con Nebrija, comenzamos a hacer diccionarios!

Pero no voy a escribir hoy de esto, sino de la paradójica situación de la lengua española, cada vez más difundida y apreciada en todo el mundo, cada vez más acosada en España por la legislación de las Autonomías que sabemos. He escrito mil veces aquí sobre esto y me han hecho el silencio más rotundo.

Ahora leemos, menos mal, sobre los profesores perseguidos por no saber vascuence y encerrados como protesta en un instituto de Bilbao. Alguien toma por fin una decisión. Hay que felicitarles.

El tema es éste. Según la Constitución Española, art. 1, todos los españoles tienen el derecho a usar la lengua española, que llama castellana: también los profesores en el ejercicio de sus funciones, entiendo. Y todos los españoles tienen el deber de conocerla. Los alumnos también.

Es, pues, normal que esos profesores, y los demás, impartan la clase en español. No hay justificación alguna para que el que habla español a españoles tenga que olvidarlo provisionalmente y hablar, sin duda mal, en vasco o catalán o gallego. La legislación autonómica en ese sentido es anticonstitucional: debería ser abrogada como papel mojado. La imposición forzada del vasco, el catalán y el gallego a muchos españoles se está convirtiendo en una tortura para nuestros connacionales, además de ser un factor de atraso y una burla para toda la nación española.

Entiéndase, las lenguas vernáculas de que hablamos son hermosas y respetables. Son una riqueza adicional. Pero el español es no sólo la lengua oficial de España, es también la lengua común, la que sirve para el entendimiento entre todos. La única obligatoria, la única absolutamente necesaria.

Hay muchas bellezas en el mundo, pero no todos pueden dormir con la dorada Afrodita, decía un poeta griego. Muchos españoles pueden pensar que con el español les basta, que no tienen por qué ocupar su tiempo y su espacio mental en otras lenguas. Igual que el profesor francés enseña en francés, el italiano en italiano. Lo que no quita para que haya, en esas naciones, otras lenguas respetables. Solo que nadie intenta imponerlas mediante la violencia legislativa de órganos inferiores al Estado.

Los que han propugnado esa demencial legislación (y quieren llevarla más lejos, imponiendo, por ejemplo, en Cataluña la obligación de saber catalán) lo que hacen es crear a todos un problema. Poner a sus territorios caparazones aislantes, con daño común. Lo escribí aquí no hace tanto: las lenguas son un pretexto para dramatizar las pretensiones nacionalistas y crear tinglados favorables. Poniendo incómodos a todos con lenguas que muchos o ignoran o conocen mal. ¡Habiendo una que conocen todos! No nos compliquemos la vida en forma tan miserable.

La cosa ha ido demasiado lejos y va a más. Porque si uno va a Bilbao o San Sebastián o a Barcelona o Valencia, se siente allí tan cómodo como en cualquier lugar de España. Pero si va a los puntos sensibles -instituciones y demás - se siente acosado por la imposición de las lenguas vernáculas. Muy respetables y hermosas, sí. Pero fuera de lugar cuando impiden la normal comunicación. Que es para lo que se inventaron las lenguas. Sobre todo, las lenguas comunes como el español.

Sí, ya sé que esas lenguas son «cooficiales», pero nadie ha dicho qué significa «cooficial»: ¿por qué no se aclaró desde el principio? En la práctica, es una patente de arbitrariedad, todo vale. Incluso abolir, en la práctica, el artículo 1. Poner un portazgo si se quiere enseñar inglés o música o cualquier cosa. O enterarse de algo en un hospital. Créanme, hay soluciones. Pero se han evitado, adrede.

Pero no hemos llegado a lo peor. Ahora las lenguas que son cooficiales (signifique lo que signifique) en sus respectivos territorios pretenden serlo también, y a veces lo consiguen, en toda España, así en las Cortes. Y en la Unión Europea. ¡Pero ahí no hay ni cooficialidad! Aparte de que el español es de todos los españoles, la mitad de la literatura española está escrita por vascos o catalanes o gallegos (y asturianos y andaluces...y todos).

Los promotores de esa necia política ponen al español (y a España) en pésima situación, si no en ridículo, en Europa. Con ese vergonzoso desmigajamiento no vamos a ninguna parte. Habría que cortarlo de una vez. He tenido muchos problemas con él en los Premios del Ministerio de Cultura (de traducción y teatro concretamente). Me negué a entrar en esos jurados en que al español lo ponen en situación de inferioridad. Pero dejo este tema para otro día.

Este acoso al español, de varias maneras y en varios terrenos, es denigrante. Y tengo el máximo respeto para esas lenguas. Pero está el interés de toda España: entenderse y vivir en paz con el instrumento que para ello ha forjado la historia. Cada campo es un campo. Y está la Constitución. Más que reformarla habría que hacer, antes, que fuera respetada. En el terreno de la lengua la verdad es que ha sido burlada desde el primer momento.

Es un terrible acoso el que sufre nuestra lengua española. Muchos premios, muchos homenajes, muchos Congresos, mucho Cervantes. Y, en la práctica, nada. Tan sólo sus hablantes la apoyan. Pienso, de todos modos, cuando quiero ser optimista (y no es fácil hoy) que las circunstancias coyunturales, artificiosas, de pura política, que operan contra el español, no prevalecerán.

Su fuerza es grande. El presidente del Gobierno estaba en esto de acuerdo conmigo, en la reunión de la Academia. Pero es a largo plazo. De momento, sus hablantes sufren, no comprenden que se cierren los ojos, que se los abandone como a mera calderilla. Está bien la Ciencia lexicográfica del español, yo he luchado mucho por ella. Pero no es suficiente, se imponen acciones inmediatas.

Según estamos y leemos cada día en los periódicos, perdemos todos y nadie gana nada. El español es lo que nos queda para comunicarnos con el mundo. Y para que el mundo se comunique con nosotros. Si tenemos problemas con el español, que los tenemos, ¿cuáles no serán si lo sustituimos por un ramillete de lenguas? ¿Qué idea sacaría de nosotros, me pregunto, un profesor holandés, amigo mío, que fue a Valencia a dar una conferencia en español y le salió alguien recriminándole porque no lo hacía en valenciano?

Otras veces, la cosa raya en el ridículo: Facultades universitarias donde todos hablan español pero toda la documentación oficial, todos los letreros, están en la lengua vernácula. Pura ficción, puro travestismo. Su honor está, a lo mejor, en una sola letra.

Un buen motivo de reflexión para nuestro Gobierno es el que pongo aquí sobre la mesa. Los profesores de Bilbao, una ciudad española y liberal, patria de escritores en español, nos han dado una lección. Sólo pido que esa lección - y otras que sin duda seguirán- sea escuchada.

LA SOMBRA DE ETA
Editorial ABC 4 Marzo 2005

HACE tiempo que el sector dominante en el socialismo vasco, por contabilidad electoral, decidió no emplearse a fondo para evitar la presencia de Batasuna en las elecciones vascas. Las candidaturas de los proetarras podrían servir al objetivo del PSE de evitar una mayoría absoluta del tripartito vasco -PNV, EA e IU- y abrirían el abanico de opciones de gobierno, en las que ningún grupo, salvo el PP, estaría excluido de la agenda socialista. Sin embargo, Batasuna es ETA, no sólo porque lo hayan dicho el Tribunal Supremo y el juez Garzón, sino porque su existencia política se debe exclusivamente a los intereses de la banda terrorista. La continuidad de los atentados y la negativa de Batasuna han bloqueado cualquier bálsamo legal que permitiera la concurrencia de listas explícitamente proetarras. Por eso, la Junta Electoral del País Vasco rechazó la designación de sus representantes electorales.

Pero ha surgido un sucedáneo, Aukera Guztiak, una agrupación de electores a cuya legitimación han acudido con una rapidez inusitada no sólo destacados dirigentes socialistas, como el secretario general del PSE en Vizcaya, José Antonio Pastor, sino también el portavoz de Jueces para la Democracia en el País Vasco, Jaime Tapia. Uno y otro han actuado como letrados de Aukera Guztiak, reclamando el derecho de esta agrupación electoral a presentarse a las elecciones. Es llamativa la sensibilidad democrática y jurídica demostrada por Pastor y Tapia -en general, la de Jueces para la Democracia en el País Vasco por las tesis nacionalistas, como la euskaldunización de los jueces-, aunque habría sido más lógico que sus argumentos hubieran sido esgrimidos por los propios interesados. Sin duda, la presunción de inocencia ampara a Aukera Guztiak, aunque nadie debería escandalizarse de que se sospeche de una candidatura de izquierda abertzale en cuya presentación no hubo una sola mención a ETA ni una condena al terrorismo, y sí muchas apelaciones al «conflicto» y una acusación continua al Gobierno de Madrid por «la imposibilidad de que todas las opciones políticas que representan a nuestro pueblo puedan participar en las próximas elecciones autonómicas». Presunción de inocencia, tanto como indicios en contra. La sombra de ETA es alargada.

La responsabilidad de verificar que Aukera Guztiak es un candidatura limpia recae en el Gobierno y en el fiscal general, Conde-Pumpido, a quien ha de reconocérsele que ha manifestado con toda rotundidad su disposición a impugnar las candidaturas que estén contaminadas por la trama batasuna. Así debe ser, porque es la única manera de que el Estado de Derecho se imponga en todos los frentes al terrorismo. Aunque algunos, por cálculo electoralista, jueguen a tres bandas con las leyes.

UN MAESTRO DEL HUMOR
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 4 Marzo 2005

EN los tiempos en que todavía el cine español tenía espectadores devotos, cuando el talento industrial domina-ba sobre la pedantería artística, un magnífico actor, José Sazatornil, reflejó en las pantallas la magnífica caricatura del comerciante catalán, más atento al beneficio del momento que a la proyección del futuro. Valga como ejemplo su papel en La escopeta nacional, una de las gozosas piezas de Luis García Berlanga. En nuestros días, y en la realidad, el que parece haberse reservado para sí mismo ese divertido papel es Pasqual Maragall. Lo del «tres por ciento», la acusación de corrupción a CiU y toda su etapa de Gobierno, es cosa de mucha risa. Si arranca de la verdad, resulta hilarante el silencio del PSC, principal partido de la oposición durante el pujolismo en estos últimos veinte años y si se trata de un invento, de una sospecha no fundada, es aún más gracioso que todo un president, revestido como tal, busque el contraste de un Parlament para, con la intención que fuese, montar un número cómico.

La superioridad de Maragall sobre otros caricatos de sí mismos es su gran capacidad para renovar el repertorio. Resulta inagotable. Mientras en Cataluña todavía no han salido de su pasmo ante la última interpretación, en la que quiso colocar a Artur Mas en el papel de un augusto clásico y tontorrón, en el transcurso de una entrevista concedida por el president al Canal 10 de la televisión de Montevideo, en halago a los periodistas uruguayos y con desprecio a los españoles, se atrevió a decir: «Cada vez que quiera hacer una entrevista larga, tranquila y positiva voy a tener que cruzar el charco y venir aquí». Aunque no alcanzo a comprender lo que es una «entrevista positiva» y me resultan sospechosas las «entrevistas tranquilas», resulta escandaloso que tan relevante personaje encuentre el periodismo de este lado del charco tan inhóspito y poco confortable. Especialmente si se tienen en cuenta las características de la simbiosis prensa-poder en el escenario catalán y el culto que le rinden aquí los medios audiovisuales que controla o influye la familia socialista, la mayoría de los existentes.

Aunque el PSOE, con prudente media voz, le haya recordado a Maragall que José Luis Rodríguez Zapatero es el líder socialista y el responsable último de los planes de reforma constitucional y estatutaria que pretenden para España -no, desde luego, en el mejor momento-, el del PSC atiende, parece, con más atención las protestas de quienes le mantienen en el pedestal del Govern, sus socios de ERC e ICV. Eso entra ya en el terreno del humor de la expresión corporal, del signo y el gesto, mejor que en el conceptual y de la palabra; pero para un artista como él apenas hay dificultades para, sin salir del esperpento, tocar todas las teclas del repertorio. Desde la ofensa parlamentaria a la provocación gremial. Con y sin palabras, hay que reconocérselo, Maragall es una estrella del espectáculo político. Y no tiene límites.

EL VENTILADOR
Por Carlos HERRERA ABC 4 Marzo 2005

EL problema que tienen los ventiladores a doscientos veinte es que dispersan las heces por todos los rincones del excusado -cuando no del comedor- y obligan a limpiar los rincones minuciosa y mimosamente con un paño inmaculado y absorbente que, casi siempre, resulta insuficiente a media tarea. O sea, que se mancha. Y se mancha la mano, y la cara, y apesta, y, como se seque, siempre se pega algo a la pared y venga a rascar y rascar y no hay manera. Así que el que lo enchufe debe saber que luego hay que arremangarse y hacer zafarrancho porque no sólo la porquería del otro es la que se expande, sino también la de uno mismo. Cuando un Maragall acosado y excesivamente influenciado por el comentario editorial de un periódico enchufa a la corriente las aspas de la catarsis, no parece tener en cuenta que los calentones en política se pagan no sólo rectificando: la multiplicación instantánea del golpe suele repercutir en todos los ámbitos y acaba transmitiéndose a territorios delicados. En este caso, a la opinión pública, que ha visto adelgazarse el, de por sí, enjuto y delgado hilo que une a la ciudadanía con el poder político. Lo que digo: es un precio caro, muy caro.

Ahora, por delante, queda la capacidad de unos y de otros para la limpieza frenética o para el apaño. Veamos: si CiU se olvida con excesiva rapidez del asunto y decide aquello de pelillos a la mar, siempre habrá quien sospeche que tenía mucho que perder estirando el conflicto hasta el desgaste de su contrincante. Si, por el contrario, estira ese conflicto hasta el último suspiro, corre el peligro de que aparezca más de un afectado por la voracidad de algún «outsider» y deba pasarse el día explicando comportamientos propios y ajenos de casi veintitrés años en la gestión pública, y sabido es que en tanto tiempo algún marrón andará suelto con toda seguridad. Pero Maragall, desde su propia e inestable inconsistencia, también puede salir profundamente tocado desde el momento en que su imagen queda, a efectos populares, reducida a la de un bocazas o a la de un encubridor: si el president sabía algo del 3 por ciento, debía haberlo puesto en conocimiento de los fiscales y no esperar un acaloramiento parlamentario para esgrimirlo contra su fustigador convergente; y si no lo sabía y simplemente se dejó llevar por la tentación del agravio gratuito, es que no pasa de ser un mediocre irresponsable. Luego, los demás aprovechan el viaje: ERC se aparta y esgrime sus recetas de terapia radical y el PP sugiere una moción de censura para ganar cuota de mercado. Todo es un merdé, un carajal, un despropósito. La sensata Cataluña en la que no era posible ni el grito ni el respingo, la Cataluña de palmerales políticamente soleados en la que nunca llueve más de lo necesario, la Cataluña que miraba a los bárbaros del más allá con un minúsculo gesto de displicencia, va y resulta que es mortal como los demás y, como los demás, tiene vello rizado en el pubis que creíamos níveo. Ha pasado una semana desde el exabrupto «que ha sacado de contexto la España mediática» (Montilla o Moriles, no sé) y, antes de calmarse, el ánimo se ha ido encendiendo por la falta de imaginación política para darle una salida al lío. La aparición de Pujol en carne mortal ante su pueblo para decir -en castellano, curiosamente- que se estaba «rompiendo el país» no ha resultado suficiente; será necesario un esfuerzo delicado e imaginativo para que la catalanidad de a pie recupere la confianza en una clase política a la que se le hunden los túneles y a la que le sobrevienen ataques de descrédito mutuo. Primero, que se aseguren de que el ventilador está desenchufado. Y luego, que se dispongan a escamondar, que hay mucha mierda suelta.

www.carlosherrera.com

En espera de que baje el “soufflé”
Lorenzo Contreras Estrella Digital  4 Marzo 2005

Cualquiera diría que la referencia de Maragall a las supuestas “mordidas” del 3 por ciento en las concesiones de contratas de obras públicas durante la etapa de gobierno catalán de CiU ha acabado por repercutir favorablemente en los bolsillos de los perjudicados por los estragos del Carmel y sus catastróficos túneles. Ha sido estallar el escándalo y de modo inmediato se ha conocido la compensación económica arbitrada por la Generalitat para resarcir a los vecinos afectados en sus viviendas y en sus patrimonios. Ya me permiti indicar en algún comentario reciente que ese problema del Carmel acabaría enterrado en dinero para acallar críticas. Es lo que parece empezar a suceder. Y más ahora, que tras las declaraciones de Maragall, CiU, por boca Pujol y de Artur Mas, se ha lanzado sobre la presa política del PSC y su Gobierno tripartido. Hasta cierto punto se puede decir que CiU, y sobre todo Mas, ha practicado también su “mordida”, esta vez política, en el sentido de no soltar la presa alcanzada y el correspondiente bocado sobre el cuerpo institucional que el actual president ha hecho especialmente vulnerable. Maragall le ha visto las orejas al lobo de su propio desgaste político y su impopularidad creciente. Es verdad, como señaló Pujol, que el prestigio de la clase dirigente catalana ha quedado muy dañado. El ciudadano, que a fin de cuentas será el futuro elector, ha percibido que el desastre del barrio afectado por los hundimientos del terreno y por los inevitables desalojos de edificios no se vio inicialmente contemplado en la proporción esperada. Lejos de ello, Maragall intentó neutralizar su propio descrédito atribuyendo a sus antecesores en la Generalitat la legendaria costumbre mafiosa de hacerse pagar en dinero los favores de las contratas adjudicadas.

El actual president ha reaccionado tarde y mal. Reconoce que se ha equivocado, pero lo ha dicho con sordina, subrayando el aspecto impremeditado de una crítica —la suya— de cuya autenticidad ya no se atreve a responder. Algo así como un desliz tan “accidental” como el propio desastre del Carmel. Pero, para su desdicha, de accidente nada de nada, ni en el socavón del barrio barcelonés ni en las declaraciones sobre el 3 por ciento. Tan apurado se ha visto que le ha faltado tiempo para acudir en su propio auxilio cuando, durante su estancia en Uruguay para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente del país, ha lanzado a miles de kilómetros de distancia su excusa ya conocida.

Nada de accidente, porque lo que hubo ofrece todo el aspecto de haber sido, de una parte, una imprudencia verbal y, de otra, una negligencia dolosa, de la que se podrían derivar responsabilidades penales y políticas que los actuales gobernantes de Cataluña prefieren silenciar. Cierto que se han movilizado ya la autoridad judicial y el fiscal anticorrupción, pero en su momento se verá en qué queda toda esta historia desde el punto de vista de las mencionadas responsabilidades. Lo que hay en realidad es un desembolso fabuloso en materia de indemnizaciones que habrá de afrontar el Fisco, es decir, el dinero de todos los ciudadanos. Es decir, si todo se desarrolla como parece previsible, no pagará materialmente quien perjudica, a la manera en que suele predicarse que el causante del perjuicio ecológico paga cuando contamina. Y, naturalmente, si la fatalidad de las impunidades se produjese, Maragall habría logrado para su propia Administración la providencial bajada del “soufflé” que tanto desea.

Vacío de poder
Pablo Sebastián Estrella Digital  4 Marzo 2005

España está empezando a padecer una extraña enfermedad, llamada vacío de poder, que se incuba en las naciones donde nadie está en su sitio y en su función, y donde prima más la permanencia en el cargo que las cuestiones de Estado o el interés general. Sobre todo cuando los gobernantes y sus oponentes no son buenos ejemplos de firmeza y de claridad, como parece ocurrir ahora en la España actual.

La debilidad del Gobierno de Zapatero, ahora crecida con la crisis catalana y con la reivindicación y advertencia estatutaria que ha hecho el presidente andaluz, Manuel Chaves, representando con ello a gran parte del PSOE, coincide con la debilidad de la oposición, donde el centrismo de Mariano Rajoy se ve invadido por el activismo, cada vez más patente, de José María Aznar, y los desencuentros de Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, agudizados en estas fechas de aniversario del 11M, un mal momento para el PP que se agrava por las divergencias en torno a la comisión del Parlamento sobre ese trágico día del pasado mes de marzo.

Debilidad y una cierta confusión y además pésimo entendimiento entre los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, y fractura creciente en el debate ideológico vertical —entre nacionalistas y españolistas— y horizontal —entre izquierda y derecha— dan una idea de lo mal que está el mapa político español, que tiene en ciernes (el 16 de abril) la cita de las elecciones del País Vasco, tras las que el lehendakari Ibarretxe, si vuelve a ganar, como dicen las encuestas, piensa anunciar la convocatoria de un referéndum.

Y si a todo esto le sumamos los escándalos de corrupción del debate catalán, el lugar desde donde se quiere plantear un serio desafío al Estado, veremos que el horizonte que tenemos en el vigente momento español no es para festejar nada. ¿Son estos políticos del 3 por ciento y del entierro de la corrupción en la sábana del nuevo Estatuto los que van a cambiar el mapa constitucional español? No parece verosímil, ni razonable que así sea y que eso pueda ocurrir sin que los ciudadanos reaccionen, incluso por encima de la clase política nacional, marcada por la ausencia de proyectos, de creencias y por la debilidad.

Debilidad de los primeros gestores y partidos del Estado cuando, precisamente ahora, se está planteando una reforma estatutaria y constitucional, lo que da para pensar y también para preocupar, por más que el presidente Zapatero, sin perder la sonrisa, nos dice que no aquí pasa nada malo, que no hay motivos de preocupación. ¿No? Y la tensión mediática y las disputas en el plano judicial, y la casi ruptura del diálogo con Estados Unidos, en donde seguramente habrán acogido con indignación el discurso del presidente Zapatero ante la Asamblea de Francia presumiendo de haber retirado las tropas de Iraq. Y vamos a ver cómo acaba —como el rosario de la aurora— el nuevo diálogo con la Iglesia, y qué va a pasar con todas las reformas constitucionales y autonómicas que ya están sobre las mesas del poder.

Los ex presidentes Aznar y González parecen muy activos a la contra de sus respectivos partidos, mientras que Calvo Sotelo reflexiona sobre si debe o no estar en el Consejo de Estado, donde se quiere refrendar la reforma estatutaria y constitucional, usurpando la función del Tribunal Constitucional, si llegara el caso de duda o sospecha, que seguro que va a llegar. Mientras que los primeros medios de comunicación contienen sus más aguerridos comentarios a la espera del nuevo reparto audiovisual, el gran caramelo con el que el Gobierno mantiene en vilo y medio amordazados a unos y otros con la clara intención de alargar el suspense todo lo que pueda, a ver si pasa de una vez el ecuador de esta legislatura y todos empiezan a pensar en clave electoral. Para mantenerse en el poder o para aspirar a él.

Al poder de gestión y de gobierno, claro está, que ése sí que no está vacío. El que lo está es el otro poder superior, el del Estado, que guarda los signos de identidad y los pilares de la nación, por ausencia de gestión u omisión de unos y los otros, o por debilidad política e incluso personal, como parece ser el caso del momento español, por más que Gobierno y oposición lo desmientan afirmando que las cosas están muy bien como están.

Maragall, entre dos fuegos
Editorial Heraldo de Aragón  4 Marzo 2005

ARTUR Mas quiere poner en un brete a Maragall. Es el primer objetivo de la exigencia de CiU al presidente de la Generalitat para que retire formalmente sus acusaciones de corrupción al Gobierno Pujol. A cambio, CiU retiraría la querella criminal que anunció, ya que ha descartado apoyar la moción de censura que anuncia Piqué. Se trata, en ambos casos, de gestos políticos, de la demostración solemne y pública de una disconformidad radical con la actuación de Maragall y una forma de hacer que el presidente de la Generalitat pague caro su error a través de un deterioro de su imagen -tan discutida siempre- de modo que demostrara su incapacidad para el cargo. Porque la querella penal prospería difícilmente, dado que la insinuación de Maragall fue emitida en un debate parlamentario, de forma clara pero inconcreta. De todas formas, admitiendo que Maragall cometió una grandísima imprudencia, el debate abierto en Cataluña es ya imparable -y hasta deseable- puesto que era rumor muy generalizado la presunta existencia de una corrupción instituida. La transparencia hace que la democracia sobreviva y se fortalezca y, si hay una sola oportunidad de que se haga la luz en tan tenebroso panorama, debe lucharse por ello. Rasgo positivo es que los damnificados del Carmel y la Generalitat han llegado a un acuerdo ampliamente indemnizatorio, interpretado incluso como medio de acallar las protestas de los afectados, por temor a amplificar el ya sonoro escándalo. Las aguas volverán a su cauce. Pero, de momento, desbordadas, han dejado al descubierto los bajos fondos de la política.

Homenaje con polémica
EDITORIAL Libertad Digital 4 Marzo 2005

Cuando falta apenas una semana para que se cumpla un año de los brutales atentados de Atocha, la Asociación de Víctimas del 11-M ha vuelto a sembrar la discordia y a convertirse en protagonista de una nueva polémica. Al hilo de los diferentes actos programados para conmemorar el trágico suceso Pilar Manjón, presidenta de la Asociación, se ha desmarcado remitiendo todo homenaje al concierto que la propia Asociación tiene previsto celebrar el jueves por la noche.

Los actos, preparados desde distintas instancias con la delicadeza que requiere la ocasión, son variados y tienen como protagonista el silencio. El Ayuntamiento de la capital ha convocado un pleno extraordinario el día 11 y destacará a todos los concejales de la corporación en los lugares donde estallaron las bombas. La Comunidad de Madrid ha llegado a un acuerdo con el Arzobispado para que todas las campanas de la Comunidad suenen al unísono a la hora en que comenzó la matanza, a las 7:37 de la mañana. El acto final será una sencilla ceremonia en el parque de El Retiro que contará con la presencia de sus Majestades los Reyes y con los presidentes del Gobierno y de las dos cámaras legislativas. En El Retiro los Reyes inaugurarán el jardín de los ausentes, un monumento a las víctimas de la masacre para que permanezcan por siempre en la memoria de todos los madrileños.

Pues bien, todo esto, a Manjón, le parece mal. Cuestiona la presidenta de la Asociación favorita de Peces Barba la necesidad de recordar a los familiares de las víctimas el momento exacto en que murieron sus seres queridos. Cuestiona asimismo Pilar Manjón el porqué nadie se ha ocupado de consultar a su Asociación el tañido de las campanas que ha preparado la Comunidad de Madrid. Parece que la señora Manjón se ha empeñado en patrimonializar una causa que pertenece a todos los madrileños, a todos los españoles y, en definitiva, a todas las personas de bien. Comprendemos y respetamos el dolor de la pérdida de un hijo, y más cuando esa pérdida se debe a un atentado terrorista, sin embargo, la señora Manjón haría bien en replantearse su permanente actitud provocadora y, ya de paso, sería conveniente que hiciese por refrescar la memoria.

Porque después de la tragedia se dijo desde su Asociación que cualquiera podía haber ido en aquellos trenes, que todos íbamos en aquellos trenes, que, en suma, el terror se cebó sobre toda la comunidad ciega e indiscriminadamente. Si esto es así, y Manjón no ha perdido oportunidad de recordarlo, las víctimas son de todos y todos tenemos el derecho, y acaso el deber, de recordarlas, de conmemorar el día de su fatídica muerte y de presentar ante su monumento nuestro más sentido homenaje. Los actos del próximo viernes son eso mismo, son la ciudad de Madrid y sus gentes sobreponiéndose un año después de la peor masacre terrorista de su historia. Los asesinos que sembraron Madrid de muerte y oprobio el 11 de marzo de 2004 iban a por todos, todos por lo tanto debemos recordar a los que murieron.

El problema reside no tanto en los familiares de las víctimas del 11-M sino en su presidenta, que se ha erigido en una suerte de madre coraje del terrorismo alineada sin fisuras con los postulados del Gobierno socialista. No es casual que, durante la Comisión de Investigación, la postura de Manjón fuese una prolongación de la que los diputados socialistas mantuvieron durante las comparecencias parlamentarias. Tampoco lo es que desde entonces la Asociación de víctimas que preside haya mantenido una inexplicable lejanía con la AVT y, en cambio, una sospechosa cercanía con el Alto Comisionado elegido por Zapatero casualmente el día después de que Manjón se pronunciase ante la Comisión. Si bien es cierto que desde el Gobierno se está utilizando a las víctimas del terrorismo con fines políticos, no lo es menos que Manjón se está dejando utilizar de un modo vergonzoso.

El próximo viernes, por encima de la polémica y de lo que Manjón considere necesario, los madrileños podrán homenajear a las víctimas del peor atentado de su historia. Las campanas tañerán en las 650 iglesias madrileñas y los Reyes inaugurarán un jardín que habrá de convertirse en lugar de obligado peregrinaje para todos los que, en silencio, quieran dedicar un pensamiento a los que la sinrazón terrorista arrancó la vida en un tren aquel aciago día de marzo.

Y las campanas sonarán
Ignacio Villa Libertad Digital 4 Marzo 2005

Se acerca en el calendario el primer aniversario del 11 de marzo. Sin duda, una fecha complicada por muchas, muchísimas razones. Desde el punto de vista político se cumple este aniversario con una incapacidad evidente del Gobierno Zapatero por reconocer la realidad de las cosas. No han querido aceptar que su llegada al poder estuvo precipitada por los atentados de Madrid y han intentado conferir normalidad a una situación que de normal no tiene nada.

Zapatero y su grupo parlamentario, en una actitud entre esquizofrénica e irresponsable, están dispuestos a cerrar toda investigación posible sobre el 11 de marzo. Todavía no sabemos lo que pasó, los interrogantes siguen sin resolverse; pero a los socialistas y a sus socios no les importa. Echar tierra encima y hacer desaparecer cualquier prueba que constate que aquellos atentados estaban diseñados para cambiar el Gobierno en España.

Desde el punto de vista humano, el primer aniversario está lleno de complicaciones. En el Partido Socialista se ha puesto en marcha hace meses una estrategia claramente diseñada. Quieren dividir a las víctimas, por un lado; y controlar a las que se han asociado bajo el 11-M, por otro. Desde el Gobierno se ha manipulado a las víctimas, se las ha utilizado, pero, por encima de todo, se ha intentado etiquetar a un colectivo bajo las propias ideas del Ejecutivo. Una aberración única e irrepetible.

En este contexto llama la atención la actitud de Pilar Manjón. Rompiendo la costumbre se ha implicado de lleno en la misma línea del Partido Socialista hasta tal punto que su Asociación se ha convertido en la voz del Gobierno. ¿En qué se nota? Crítica sistemática al Partido Popular y crítica al anterior Gobierno. Y en esa actitud descontrolada ahora le toca el turno a las campanas. Resulta que Manjón se queja por la iniciativa de la presidenta de la Comunidad de Madrid por la que el próximo 11 de marzo hará sonar todas las campanas de Madrid en recuerdo de las víctimas.

Manjón dice que no quiere campanas. No sabemos, si es porque son de las Iglesias o por que la idea ha sido de Esperanza Aguirre. Sea como fuere no se puede olvidar que la iniciativa es un gesto de respeto y de recuerdo; y que es una forma muy elegante y de tener presente lo que pasó el 11 de marzo y a sus víctimas. A todas las víctimas, no sólo las de Manjón. Y es que esa fecha es propiedad de todos los españoles. Y espero que las campanas suenen. Gusten o no.

Los Soprano
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 4 Marzo 2005

LA ESCENA de los Soprano que han interpretado en el Parlamento catalán el presidente de la Generalitat, Pascual Maragall, y el portavoz del partido que ha ocupado durante 23 años la Generalitat, Artur Mas, demuestra de forma empírica hasta qué punto el nacionalismo de izquierdas y el nacionalismo de derechas han olvidado, al alimón, al ciudadano como centro de la actividad política. Ya saben cómo fue el diálogo, evocador de esa genial serie protagonizada por mafiosos: Maragall le espeta a CiU, ustedes tienen un problema, se llama tres por ciento. Y Mas no le contesta diciendo, por ejemplo: no sé de qué me habla; o, usted esta diciendo una mentira; o, le voy a llevar ante el juez por injurias; no, no dice nada de eso, sólo le advierte: si sigues por ese camino, te quedas sin el Estatuto que tanto te gusta. Ante el riesgo de quedarse sin propina un domingo por la tarde, Maragall rectifica y dice, bueno pues lo retiro. Y tan contentos. A los más de mil vecinos que se han quedado sin casa por la corrupción, la incompetencia y la negligencia, que les vayan dando. Hacer política para los nacionalistas socialistas y para los nacionalistas nacionalistas, consiste en llegar a acuerdos sobre el Estatuto de Autonomía, no sobre los derechos de los catalanes realmente existentes que se han quedado sin casa, una de las tragedias más brutales que puede sufrir una familia.

En los gobiernos de Pujol se hizo norma la corrupción tranquila, sin alharacas: en la medida en que todos los corruptibles estaban corruptos, nadie protestaba. El empresario de referencia de Pujol, en la cárcel; el juez de referencia de Pujol, en la cárcel; el abogado de referencia de Pujol, con la muda preparada para irse a la cárcel, y así. Por si fuera poco, un puñado de supuestos periodistas ejercen en Cataluña la profesión bajo la consigna de llevarse bien con el que manda, sea éste quien sea. El jefe político -Franco, Pujol, Maragall, el que venga- siempre tiene la razón para alguna gente, es como el cliente en un comercio.

El caso es que Maragall, que llegó al Gobierno, a pesar de haber perdido las elecciones, con una plataforma de apoyo que se denominaba ciudadanos por el cambio, tiene a los ciudadanos a la cola de sus preocupaciones. No le interesan, le sobran, le molestan para sus delirios. Cuando la realidad, en forma de socavón, entra en el salón alfombrado del Palacio de la Generalitat, su presidente no tiene mejor idea que publicar un artículo en un periódico de referencia en el que habla de una reunión que tuvo hace unos años con unos amigos: algo excitante, sin duda... para él. Ni una palabra de los más de mil vecinos sin hogar, irritados, dolidos, humillados por la tragedia y por la forma en que no se enfrentan a ella los políticos que les gobiernan.

Maragall nos había anunciado una nueva forma de hacer política, un superar los viejos esquemas del pasado, los tics..., pero ahí está la forma más rancia de la política: el desprecio a los ciudadanos, las palabras gravísimas de acusación, que duran apenas unos segundos, la denuncia de una corrupción generalizada en la Generalitat, que se retira nada más formularla. Conclusión: ahora los nacionalistas de izquierdas y los nacionalistas de derechas hablan de sus cosas y los ciudadanos del Carmelo pasan a un segundo, tercer o cuarto plano; siguen sin hogar y sublevados por el espectáculo en el que ni siquiera, a pesar de haber perdido la casa, pueden ser protagonistas. No es casual que algunos de estos humildes ciudadanos humillados, enarbolara carteles con frases como: No queremos política, queremos soluciones. Y yo que pensaba que la política era, entre otras cosas, precisamente eso: buscar soluciones.

Cataluña
Sin sociedad civil
Agapito Maestre Libertad Digital 4 Marzo 2005

El nacionalismo catalán es ideológicamente más perverso que el vasco. Mientras que el segundo no ha sido capaz de parar el desarrollo de un cierto tejido político que a veces, peor que mejor, le ha plantado cara, el primero ha conseguido laminar al partido de la oposición, el PP, y de paso a toda la sociedad civil. Ésta es, en efecto, inexistente en Cataluña. Aborregada la población hasta considerar normal la supresión del castellano de la vida de las instituciones democráticas, el nacionalismo, en cualquiera de sus versiones, sigue haciendo y deshaciendo a su antojo. Basta leer, en este periódico, las palabras finales de la columna de Carmen Leal, “La Gestapo lingüística”, para hacerse cargo de la muerte de la sociedad civil en Cataluña. ¿O es que acaso puede concebirse una sociedad civil “acallada por los políticos, ignorada por los medios de comunicación, hábilmente perseguida y socialmente anulada”? No; sin duda alguna, es imposible mantener con seriedad la existencia, en Cataluña, de una sociedad civil materialmente desarrollada y capaz de exigir a los partidos políticos su desaparición como agencias inservibles para gestionar sus demandas. Los partidos nacionalistas lo controlan todo.

Porque no existe una sociedad civil potencialmente dispuesta a enfrentarse a la elites políticas, especialmente porque no hay una sociedad civil en Cataluña capaz de exigir a los partidos nacionalistas el cumplimiento mínimo de las reglas más elementales de la democracia, creo que tiene toda la razón Carmen Leal al presentar las iniciativas políticas actuales de Cataluña, iniciativas se entiende de carácter democrático y no nacionalista, en las catacumbas. Saludo, pues, el deseo de la profesora Leal de que algún día salgan esas iniciativas con fuerza a la superficie. Y que, incluso, sean consideradas como “un volcán, un fuego subterráneo que en breve tiene que explotar.” Ojalá, pero, permítame la objeción, no comparto su optimismo. Aunque conmueve, su deseo no persuade. Por eso, precisamente, es deseo. La mirada atenta a lo que en Cataluña sucede es inapelable: la sociedad catalana es tan ovina como la andaluza. No esperemos, pues, mucho de la sociedad civil catalana. Ésta es sólo un deseo. Los partidos nacionalistas han conseguido su objetivo: borrar al ciudadano para seguir hablando de pueblo.

El nacionalismo se define por su negación, o sea, jamás ha permitido que la noción de ciudadano sustituya a la de pueblo catalán. La sociedad civil fue devorada convenientemente por el nacionalismo catalán. CiU, PSC y ERC, todos ellos partidos nacionalistas, han borrado la sociedad civil porque no querían interferencias, objeciones y controles en sus respectivos desgobiernos. Eliminado el PP, aún hoy en la crisis del Carmelo parece no existir nada más que nominalmente, las elites políticas catalanas tenían un pacto de silencio sobre las formas opacas de ejercer la “gobernabilidad” que se ha roto con la guerra del tres por ciento. Nadie crea que esto va a desaparecer rápidamente. Al contrario, e independientemente de la crisis del Carmelo, la guerra entre CiU y PSC es ya imparable. Afecta a todos los partidos políticos. El pacto de silencio está roto. Todo está en cuestión.

Pero lo más lamentable de toda esta crisis sería que Carod, el negociador con ETA, fuese el único que saliese fortalecido de esta crisis. Por desgracia, con una sociedad civil inexistente, el separatismo de la gente de ERC recogerá las nueces que, en los últimos veinte años, protegieron Pujol y Maragall. Esperemos que el PP de Cataluña consiga desbloquearse y que Piqué sea capaz de sacar algo de esta crisis. Esperemos que, al menos, en este punto siga a Carod. O sea, si de la crítica a la corrupción y a la mordida de CiU y PSC Carod quiere sacar votos, no entiendo porqué Pique no habría de jugar a lo mismo. Más aún, si atendemos a que el PP jamás gobernó en Cataluña, este partido tiene todo el derecho al mundo a pactar con quien le da gana, incluida ERC y mira que me cuesta decirlo, para mantener alerta a la ciudadanía sobre la corrupción instalada en Cataluña por CiU y PSC.

Maragall, cada vez más acorralado
Editorial El Mundo 4 Marzo 2005

Pasqual Maragall es un presidente acorralado. Al acoso que está sufriendo por parte de la oposición en Cataluña vinieron a sumarse ayer las críticas formuladas nada menos que por Manuel Chaves y José Blanco.

El presidente andaluz, que también lo es del PSOE, rechazó de forma clara las propuestas del tripartito catalán en materia de competencias y financiación, asegurando que «no es razonable que una comunidad quiera introducir en su Estatuto la relación financiera que quiere tener con el Estado.

Y el secretario de Organización acusó a Maragall de pretender «desviar la atención» buscando «un adversario externo» después «de los excesos verbales» del pleno del Parlamento catalán. Blanco respondía así a las afirmaciones de Maragall de que en el PSOE se estaba produciendo una «involución» en el proceso de reforma de los estatutos.

La ofensiva de la dirección del PSOE contra el presidente de la Generalitat, después de unos días en los que Zapatero ha permanecido callado a propósito de la crisis del 3%, obedece por una parte a la voluntad de que el Gobierno central no se vea salpicado por la situación catalana y por otra, al deseo de dar un toque de atención a Maragall para que no siga actuando por libre.

Otra cosa es que la estrategia vaya a lograr resultados, ya que es casi inevitable que el Gobierno de Zapatero se vea afectado por un escándalo que protagoniza un presidente socialista que gobierna en Cataluña con los mismos aliados del PSOE en el Parlamento nacional.

Mientras, la oposición no da tregua al president. Hay que subrayar la eficaz labor llevada a cabo en los últimos días por Josep Piqué, a pesar de las exageradas críticas por su entrevista con Carod-Rovira.

Lo cierto es que ha sido el presidente del PP catalán quien ha llevado la voz cantante en la crisis del 3%. Su petición de un pleno extraordinario, y el anuncio de una moción de censura, obligó ayer a CiU a solicitar una sesión plenaria urgente para que Maragall dé explicaciones sobre sus denuncias de corrupción contra los gobiernos de Jordi Pujol.

Así pues, Maragall se enfrentará en los próximos días a uno o dos debates parlamentarios a cara de perro. El PP presentará hoy mismo una moción de censura si el tripartito no solicita por su cuenta un pleno que equivaldría casi a una cuestión de confianza.

El presidente de la Generalitat no cuenta siquiera con el respaldo claro de ERC, que se está lavando las manos ante la crisis sin ningún tipo de complejo. Carod-Rovira, quien lo diría, no cesa de hacer llamamientos a la sensatez y cordura de los protagonistas del escándalo. Un dato que quizá sirve para ilustrar la profundidad de una crisis que amenaza con llevarse por delante a Maragall.

Cataluña
La reunión Piqué-Carod
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 4 Marzo 2005

Fue el líder separatista quien impuso a sus socios el pacto de exclusión contra el Partido Popular como parte esencial de los llamados pactos del Tinell. Y ahora, el hombre que tuvo que dejar la conselleria en cap por reunirse con ETA le ha pedido una reunión –porque la ha pedido él– al líder de una formación que considera ajena a “la tradición democrática”. La intención de ERC es evitar que socialistas y convergentes ahoguen la comisión de investigación del Carmelo tal como hicieron con la comisión de las encuestas, que duró cuatro horas por las componendas entre Maragall y Mas.

¿Qué nos hemos perdido? Creíamos que ERC era socio de gobierno del PSC, y que por eso ostentaba la conselleria en cap y varias carteras, además de la presidencia del Parlament de Cataluña. Lo que quizá algunos se han perdido es que Carod siempre ha atacado la corrupción pujolista, que nunca hasta ahora se le ha podido acusar de venalidad y que está especialmente interesado en transmitir a la opinión pública que ellos tienen las manos limpias y que desean luz y taquígrafos tanto como Piqué.

Al criticar Ernest Benach por igual al presidente Maragall y a Artur Mas, los socios de gobierno de ERC han corrido a desmarcarse del presidente de la cámara, que paradójicamente obtenía el apoyo del PPC. Republicanos y populares se disputan ahora la presidencia de la comisión de investigación del Carmelo, una vez que los socialistas han renunciado para evitar sospechas. Pero, aunque no lo parezca, ERC también forma parte del gobierno, así que lo más probable es que la presidencia de la comisión recaiga este viernes en el PPC, y en concreto en Daniel Sirera, colaborador de este medio.

En ERC deberían coordinarse. Cuando Bargalló se empeña en desmentir la generalización del pago de comisiones olvida la virulencia de Carod en la precampaña de las autonómicas, cuando calificaba de “impuesto revolucionario” el obligado pago de los empresarios de la construcción que pretendían obras públicas en Cataluña.

Mucho se habló en Barcelona de una reunión entre Pujol y Carod en la que el ex president le habría pedido al nuevo hombre fuerte de Cataluña que no tocara a su familia. Si así fue, ERC está a punto de incumplir el pacto de silencio. Ahora quiere que los hijos de Pujol comparezcan ante esa comisión que, para ERC, ICV y PPC, debería abordar a calzón quitado la adjudicación de obra pública durante los años de Pujol.

Si los socios del PSC se sienten tan poco vinculados por sus acuerdos de gobierno y deciden pescar en río revuelto de cara a unas eventuales elecciones anticipadas, no hay por qué pedirle al PPC que contribuya a una gobernabilidad que ha sido el primero en desahuciar al pedir la dimisión de Maragall. Cada día que pasa sin que CiU presente una moción de censura se confirman las peores sospechas y se afianza la verosimilitud de las comisiones. Con una CiU destrozada, ERC gana y el PP no pierde; su estallido puede regar de votos ambas formaciones.

Terrorismo islámico
De Atocha a Nueva York
GEES Libertad Digital 4 Marzo 2005

A pocos días de que el Club de Madrid y el gobierno de ZP celebren la victoria socialista del 14-M, acaba de conocerse que los terroristas que atacaron los trenes el 11-M y se suicidaron en Leganés contaban con un disquete en el que se detallaba un ataque similar, pero en lugar de las líneas de cercanías de Atocha, el objetivo era la Grand Central Station en Nueva York. El dato no es baladí.

En primer lugar, porque echa por tierra la suposición que tanto ha favorecido al actual gobierno socialista de que los terroristas no tenían nada que ver con redes internacionales, sino que eran el producto de una mala integración en nuestro sistema social. Vamos, que eran una panda de emigrantes descontentos de su suerte y frustrados por la falta de expectativas. Con sus planes de atacar de nuevo el corazón de Manhattan parecería que sus planes superaban con mucho el ámbito nacional y que, por tanto, su objetivo último, su particular yihad no se acababa ni se limitaba a golpear al gobierno del PP.

En segundo lugar, sus planes para golpear en Estados Unidos desvincula en gran medida su ataque en Madrid de la postura del gobierno de José María Aznar sobre la intervención militar para derrocar a Saddam Hussein en Irak. De hecho, los posteriores intentos frustrados (línea del ave y audiencia nacional) deberían haber bastado para concluir que su ambición violenta no se paraba con la retirada de Irak. Planear un ataque en Nueva York supera con mucho el problema de Irak. Sería más bien una emulación del 11-S, un ataque que nada tuvo que ver con la actuación occidental contra Sadam, sino que se produjo a causa del odio y el miedo de Bin Laden a los valores occidentales. Odio porque no pueden tolerarlos. Miedo porque son consciente de su atractivo incluso para los árabes, como se está viendo estos días tras la celebración de las elecciones libres en Irak.

En esa medida, y en tercer lugar, estos planes ponen dramáticamente de relieve que el apaciguamiento no funciona. Y que una política de integración social distintas tampoco lo va a hacer. Intentar dialogar con los terroristas siempre es interpretado por ellos como un signo de nuestra debilidad, por lo que en lugar de propiciar un cambio en su actitud se les está potenciando su sed de horror y sangre.

El gobierno debería reflexionar seriamente sobre lo que está haciendo, desde el diálogo con ETA al concepto de Alianza de Civilizaciones. Los bárbaros no es que estén a las puertas de nuestra ciudad, es que ya están dentro. No querer verlo no sólo es irresponsable, sino que es suicida en el largo plazo.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Partidos políticos
Suflé, vaselina y mucha tierra
Fernando Prieto Libertad Digital 4 Marzo 2005

Ya hemos oído las recomendaciones de los catalanes: esperar a que se enfríe el suflé, poner algo de vaselina... y ¡pelillos a la mar! Estos partidos tienen que entenderse entre ellos porque les va la vida. ¿Y para los que no estamos en los partidos? Tierra, mucha tierra, toda la que haga falta, para que la corrupción ni se vea ni se huela, a lo más que se sospeche. Eso sí que no nos lo pueden quitar: siempre nos queda el derecho a la sospecha de que nos están sacando el dinero del bolsillo. Obviamente el 3 % –sospechamos que eso es muy poco y casi, si lo supiéramos con certeza, podríamos resignarnos– sale de nuestros bolsillos, porque el contratista no va a pagarlo de los suyos: se encarece la obra o se roba en su ejecución. Es como un impuesto de los partidos, algo mucho más sutil que el impuesto revolucionario de la ETA, porque nos lo sacan, aunque no queramos, sin amenaza directa.

Así están las cosas. ¿Qué va a pasar respecto a la corrupción de los partidos en Cataluña? Nada. Ya sabemos que el responsable de Filesa (no, desde luego, el máximo responsable), después de salir de la cárcel ha recibido un cargo en el PSC. ¿Qué va a pasar en España? Nada. Mientras los partidos mantengan la cantidad de poder que actualmente administran, mientras estemos en una partidocracia pura y dura, están a salvo de las protestas que algunos hacemos desde la sociedad civil, porque disponen de toda la cantidad de tierra necesaria para enterrar los conflictos que puedan amenazarles. Hasta tanto llega el poder de los partidos.

Ahí va a seguir ese poder mientras no cambie la presente estructura partidocrática. ¿Dónde está la fuente del poder de los partidos? En el control que tienen sobre el sistema electoral. Conclusión: mientras no se cambie el sistema electoral, va a seguir vigente el sutil impuesto de los partidos, del cual lo peor no es la carga económica sino la carga de inmoralidad que inyecta en la sociedad. Ahora algunos partidos ofrecen desbloquear las listas. Como el Gatopardo, están dispuestos a cambiar para que todo siga igual. Esa reforma y otras que propongan son inocuas mientras no les reduzcan en serio el control que ejercen sobre el sistema electoral. Los que no queremos resignarnos a la partidocracia, tenemos que pensar en otro sistema electoral. Es hora de que se abra el debate sobre un nuevo sistema electoral en la sociedad civil, fuera de los partidos. ¿Quién se apunta?

Fernando Prieto es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.

¡Vaya trío!
Cartas al Director ABC 4 Marzo 2005

Las recientes declaraciones del fiscal general del Gobierno son un claro ejemplo de sectarismo e indignidad profesional, motivos suficientes para que presentase su dimisión o que fuese cesado por parte de Rodríguez Zapatero.

Es de una colosal desfachatez y desvergüenza seguir insistiendo en la ausencia de un presunto delito de desobediencia al Tribunal Supremo en la conducta de los miembros de la Mesa del Parlamento vasco, cuando la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco afirma su existencia en un auto que debería sacarle los colores al fiscal general; y, además, el juez Garzón ha procesado por presunta pertenencia a ETA a dos ex diputados del partido ilegalizado por el alto órgano judicial y cuya disolución como grupo parlamentario no se ha ejecutado por la contumaz negativa de tres integrantes de la Mesa citada.

Calificar de ultraderecha al sindicato «Manos Limpias» por mantener la acusación, cuando está cumpliendo una función que debería ejercer el fiscal general del Estado, es una actitud más que indigna, cuando además vierte su descalificación contra los integrantes de la Sala que han estimado el recurso.

Tiene razón el señor Astarloa cuando afirma que hay que recurrir a la Ley para defenderse del fiscal general del Estado, y el primer paso lo ha dado el PP de Madrid al afirmar que va a denunciar a Conde Pumpido ante el Tribunal Supremo por prevaricación, por su lamentable decreto dando curso a una denuncia de ciertos socialistas sin atribuir delitos ni determinar sus autores. Esta actuación, cuando está en su punto álgido el escándalo del Carmelo, induce a pensar que pretenden taparlo con acusaciones falsas al PP de Madrid y concretamente a Esperanza Aguirre, a quien intentan echar del Gobierno autonómico.

Capítulo aparte merece el señor Peces-Barba, que no sólo no dimite, sino que ZP antepone su amistad con el mismo para rechazar la petición de cese -más que justificada- por desprecio e insultos a la AVT, lo que evidencia la falta de apoyo y respeto del Gobierno al colectivo de víctimas, con excepción del representado por la señora Manjón. José Luis Muñoz Pérez del Río. Barcelona.

¿Habrá o no querella?
Cartas al Director ABC 4 Marzo 2005

A mí lo del Carmel me está dejando atónito. ¿Se creen que somos tontos o qué? Se aprueba una obra chapucera, con un presupuesto sospechoso, se inician las obras, de repente una serie de edificios se resquebrajan gracias al socavón realizado y algo más de mil vecinos se quedan en la calle. Hasta ahí los hechos, creo que indiscutibles. Y ahora hay que exigir responsabilidades, ¿por qué? Porque lo que ha pasado no ha sido debido a ninguna inclemencia del tiempo ni a un hecho fortuito; ha sido debido a la acción del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat. Y, como respuesta, se han cargado a los dos cabezas de turno, técnicos, mientras el consejero de Obras Públicas sigue «disfrutando de su sillón» al igual que el responsable de Urbanismo, y aquí paz y después gloria.

Pero la guinda de este asunto «telenovelesco» la ha puesto Maragall acusando a CiU del cobro de unas comisiones del 3 por ciento por obra realizada cuando era responsable del Gobierno. Y lo más triste es que Mas, lejos de negar dicha acusación, se defiende diciendo a Maragall que si sigue por ese camino no habrá reforma del Estatuto. Artur Mas no pondrá querella alguna a Maragall porque en Cataluña el poder huele a podrido, y no ahora, sino desde hace años. No habrá querella porque en el fondo lo único que les interesa es reformar el Estatuto para conseguir su total impunidad y poder hacer y deshacer a su antojo. Y sabe Mas que con el PSC y ERC en el poder lo pueden hacer. Por eso no habrá querella contra Maragall y por eso Mas miente. No duden de que si esto mismo del Carmelo ocurre en Madrid, Esperanza Aguirre estaría en libertad bajo fianza. Seguro. Juan Pablo López. Móstoles (Madrid).

NO ACREDITAN "UN PERFIL EN EUSKERA"
El PP se reúne con profesores encerrados en un instituto vasco por discriminación lingüística
La Comisión de Educación del PP vasco, encabezada por su presidente, el parlamentario Iñaki Ortega, se reunió este jueves por espacio de dos horas con los profesores interinos encerrados en el instituto Bertendona de Bilbao en protesta tras haber sido “desplazados de su puesto de trabajo por el simple hecho de no acreditar un perfil lingüístico en euskera”. En los centros docentes vascos, como en los catalanes, se acrecienta cada vez más la discriminación y presión hacia los profesores que no aceptan la imposición de las lenguas autonómicas.
Europa Press Libertad Digital 4 Marzo 2005

Los populares, además de su apoyo y solidaridad, trasladaron las iniciativas que plantearán en Juntas Generales, Parlamento y Congreso de los Diputados en defensa de sus intereses. La reunión, a la que asistieron concejales, junteros y senadores del PP, se celebró en ambiente de cordialidad y entendimiento, "en la coincidencia de que esta problemática trasciende a este colectivo y afecta a todos los ciudadanos que sienten el atropello de la política nacionalista por el simple hecho de pensar diferente". Los profesores afectados manifestaron un claro interés en colaborar e involucrarse en la elaboración de toda clase de iniciativas que favorezcan una solución a su problemática.

Ortega reiteró la necesidad de que el Gobierno de Ibarretxe escuche la reivindicación de un grupo de trabajadores que, "habiendo demostrado capacidad plena para el desarrollo de su actividad docente durante años, se sienten desplazados de su puesto de trabajo por el simple hecho de no acreditar un perfil lingüístico en euskera". "El Ejecutivo -concluyó- está demostrando nula receptividad con unos ciudadanos que sienten sus derechos pisoteados, y que no han encontrado a día de hoy una respuesta convincente a su anómala situación".
Unos 60 profesores de este instituto iniciaron el 22 de febero un encierro indefinido en contra de un Decreto del mes de julio que supone la pérdida de la estabilidad en el puesto de trabajo conseguida a lo largo de más de 15 años de docencia. Durante dos años estuvieron liberados por el Departamento de Educación en el programa Irale para aprender euskera, pero suspendieron en la única convocatoria a la que se pudieron presentar. El año próximo perderán la estabilidad todos aquellos profesores que no superen la prueba. Los profesores piden una entrevista con el lehendakari, Juan José Ibarretxe.

El Tribunal de Justicia Europeo también excluye el español
Tras las protestas de España, Italia y Portugal, la Comisión Europea da marcha atrás y ofrece traducir sus ruedas de Prensa a siete idiomas
Primero, la Comisión Europea, luego, el Consejo y, ahora, el Tribunal de Justicia. La polémica sobre el uso del español en la UE no cesa, mientras que en la Corte sigue predominando el francés.
Javier Jiménez La Razón 4 Marzo 2005

Bruselas- Fuentes de este organismo, que tiene su sede en Luxemburgo, confirmaron ayer que tras el ingreso de 10 nuevos países en la UE, en mayo del año pasado, se cambió el sistema de traducción de las sentencias. Hasta ese momento, todas las decisiones del Tribunal se traducían a las 11 lenguas oficiales europeas. Pero como en otras instituciones, la multiplicación a 20 de las lenguas obligó a buscar fórmulas que no dispararan los recursos, tanto económicos como humanos, dedicados a las traducciones. De hecho, fuentes del Tribunal señalan que aproximadamente la mitad de sus trabajadores se dedican a labores relacionadas con la traducción.

La solución encontrada por el Tribunal es compleja, pero se resume en que, desde junio de 2004, sus sentencias sólo se traducen a todas las lenguas cuando el asunto en cuestión se considera de interés para todos o la mayoría de los países. También se traducen a todas las lenguas las cuestiones «prejudiciales» de un caso, para que todos los países puedan presentar sus alegaciones. Cuando un asunto afecta sólo a un país la sentencia se traduce a su lengua –por ejemplo el español– y al francés, que es tradicionalmente la lengua de trabajo del Tribunal. Además, el Estado concernido siempre puede dirigirse al Tribunal usando su propia lengua.

Aunque el nuevo sistema garantiza que todos los países sigan los temas que les afectan en su lengua, se plantea el problema, frente a lo que ocurría el año pasado, de que no puedan acceder a toda la jurisprudencia en el propio idioma.

No obstante, y a diferencia de lo que ocurre con otro de los frentes de la polémica sobre las lenguas, el de la Comisión Europea, en el caso del Tribunal de Justicia todas las lenguas son tratadas por igual. Sólo predomina el francés, por razones históricas y de funcionamiento.

No obstante, el español también se ve perjudicado y por ello ayer se lanzó la alarma desde las filas de los representantes españoles en el Parlamento Europeo. Los socialistas pidieron que se vuelva al antiguo sistema y que las sentencias sean traducidas al español y al resto de las lenguas oficiales.

«Suprimir la traducción en temas tan importantes como la jurisprudencia es suicida», advirtió el presidente de la delegación de los socialistas españoles en la Eurocámara, Enrique Barón. «Si queremos mejorar la comunicación y acercarnos al ciudadano, debemos hacerlo en cada uno de los idiomas de los Estados miembros», insistió.

Enmienda socialista.
Los diputados socialistas han concretado esta preocupación en una enmienda presentada a un informe sobre orientaciones presupuestarias para 2006 que el Parlamento Europeo está tramitando actualmente. Según los diputados socialistas, en ese informe se establecía que la jurisprudencia del Tribunal sólo se tradujera al idioma original y al francés. Algo que se pretende evitar, porque en opinión del grupo socialista, es un derecho de los ciudadanos poder «conocer las sentencias y la jurisprudencia comunitaria en la lengua original».

Por su parte, fuentes del grupo del Partido Popular (UE) recordaron que hace varios días ya enviaron una pregunta a la Comisión Europea sobre su régimen lingüístico y aseguraron, de manera general, que respaldarán cualquier iniciativa en defensa del español.

Cambio de régimen.
Precisamente ayer, comenzó a amainar la tormenta desatada por la exclusión de idiomas como el español o el italiano en algunas ruedas de prensa de la Comisión. Tras las correspondientes protestas de los embajadores ante la Unión Europea de ambos países, la Comisión dio marcha atrás y propuso cambiar el régimen lingüístico aplicado tras el ingreso de los 10 nuevos países en la UE, que consagraba el uso del francés, inglés y alemán y restringía el del español, entre otras lenguas.

La solución que la Comisión ofreció ayer a los corresponsales acreditados en Bruselas es ampliar hasta siete el número de lenguas a las que se traducen las ruedas de prensa de los comisarios. Aparte de las tres lenguas de trabajo habría interpretación a español, italiano, polaco y holandés. En algunos casos podría ofrecerse también traducción y, de forma rotatoria, a una de las otras 13 lenguas que no quedan cubiertas por esta nueva propuesta.
Según representantes de los periodistas que participaron en la reunión, la Comisión ha incluido al polaco entre las siete lenguas elegidas para que también hubiese representación de los nuevos países de la UE. Polonia es, además, el más poblado de esos países y uno de los que cuenta con más periodistas acreditados en Bruselas.

La Comisión espera ahora la opinión de los periodistas para poder zanjar definitivamente la polémica y tomar las medidas oportunas para ofrecer interpretación a las siete lenguas.

El Ejecutivo comunitario no necesita la aprobación de los Gobiernos europeos para fijar las normas de su propio funcionamiento interno. Se espera, eso sí, que cuando se concrete la solución, el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, informe de ella a los embajadores italiano y español. Éste último, Carlos Bastarreche, envió la semana pasada una carta a Barroso en la que calificaba de «inaceptable» para España el sistema de interpretación implantado en las ruedas de prensa, ya que se encaminaba a establecer «de facto» el trilinguísmo formado por francés, inglés y alemán.

Incógnitas.
Lo que falta por saber, ahora que la polémica parece próxima a su fin, es si otros países protestarán también por haber sido excluidos a su vez por el nuevo sistema de siete lenguas. Y es que, puestos a comparar, países como Portugal o Grecia pueden argumentar que su lengua tiene tantos hablantes, más o menos, como el holandés.
Otra incógnita sin despejar es si todo este debate puede afectar a la pretensión del Gobierno de que la UE aumente el reconocimiento de las otras lenguas que son cooficiales en España: catalán, euskera, gallego y valenciano.
El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, presentó en el mes de diciembre pasado propuestas concretas al respecto que todavía deben ser debatidas, y en su caso aprobadas por unanimidad, por los 25 Gobiernos de la Unión Europea.

España quiere vender un veinte por ciento más de libros en español en Estados Unidos
J. Rocamora La Razón 4 Marzo 2005

Madrid- ¿Es lo mismo, si hablamos exclusivamente de dinero, exportar un litro de aceite que la última novedad editorial de la temporada? El nuevo «Plan del Libro en Español en Estados Unidos» no lo cree así, tal y como resaltaron ayer las entidades involucradas en este ambicioso proyecto que pretende relanzar «el valor económico de la cultura española» y conquistar «un mercado emergente para nuestra lengua como es el de Estados Unidos», según anunció ayer el Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco. Junto a él, el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) y el Instituto Cervantes se propusieron aumentar un 20 por ciento las ventas de libros en castellano en EE UU durante los próximos tres años. ¿Cómo? Ahí van algunas pistas.

Consejos para editoriales. «Se trata de una inicitativa dirigida fundamentalmente al plano comercial», dijo sin ambages Emiliano Martínez, Presidente de la FGEE. Para estos tres años –en los que se manejará un presupuesto inicial de 600.000 euros– se han ideado un ramillete de propuestas centradas en tres áreas –librerías, bibliotecas públicas estadounidenses y centros de enseñanaza del español– y en segmentar el mercado según la zona, el comprador y el tipo de lectura. El plan también contempla recomendaciones y «consejos» para las editoriales españolas que busquen su porción del pastel, como la utilidad de crear alianzas entre varios sellos con productos complementarios o herramientas para corregir la paridad euro-dólar, que ahora perjudica a nuestros libros.
Y es que no hablamos de cualquier cosa: el negocio editorial está entre los diez primeros en España que más superávit aporta a la balanza comercial española (en 2004, hizo un aporte positivo de 346 millones de euros) y es la cuarta potencia mundial en cuanto a volumen. Todo para demostrar a los sectores implicados que el libro es «un producto rentable», según subrayó en varias ocasiones Rogelio Blanco.

La CE rectifica y acepta el español como una de sus siete lenguas permanentes
También se añadirá el polaco, pues el Ejecutivo comunitario entiende que «no es lógico» que no haya entre las lenguas permanentes una de los diez nuevos países
EFE ABC 4 Marzo 2005

BRUSELAS. La Comisión Europea y la Asociación de Prensa Internacional analizan una solución a la limitación de la interpretación de idiomas en las ruedas de prensa basada en un sistema de siete lenguas permanentes, entre ellas el español, cuando intervenga un comisario.

A esas siete lenguas -inglés, francés, alemán, español, italiano, holandés y polaco- se añadiría la interpretación en el idioma del comisario que dé la rueda de prensa y eventualmente una más de las otras veinte de manera rotatoria, indicaron ayer fuentes comunitarias.

Este sistema se aplicaría cuatro días a la semana, pues los miércoles, cuando se reúne el colegio de comisarios, la traducción está asegurada en la sala de prensa a las veinte leguas oficiales, recordaron.

La Comisión Europea realiza cada día una rueda de prensa de sus portavoces, en la que existe interpretación al inglés y el francés, a excepción de los miércoles cuando se hace a los 20 idiomas.

Ésta fue la fórmula analizada ayer en una reunión entre la portavoz de la Comisión Europea, Francoise le Bail, y representantes de la Asociación de Prensa Internacional (API).

El sistema propuesto sería similar al que se aplica en la actualidad en las ruedas de prensa del Consejo de ministros, pero añadiendo el polaco, pues el Ejecutivo comunitario entiende que «no es lógico» que no haya entre las lenguas permanentes una de los diez nuevos países miembros, según un participante en la reunión.

La Comisión Europea es la única responsable de tomar una decisión sobre el sistema de interpretación en la sala de prensa, pero ha querido escuchar la posición de la API en este asunto. El Ejecutivo comunitario espera contar con una respuesta de la API la próxima semana.

Los representantes permanentes de España e Italia ante la UE enviaron sendas cartas a la Comisión Europea para pedir explicaciones por el cambio del régimen lingüístico de interpretación en las ruedas de prensa de los comisarios, que supone de hecho una reducción de la traducción.

Hasta finales del pasado mes de noviembre, las ruedas de prensa de los comisarios eran traducidas a todas las lenguas oficiales de la UE, que eran 11 con los antiguos quince socios y que han pasado a 20 en la nueva Unión de 25 miembros.
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