AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 12 Marzo 2005
Babel
Francisco Umbral El Mundo 12 Marzo 2005

Se desinfló el suflé
EDITORIAL Libertad Digital 12 Marzo 2005

In memoriam
José García Domínguez Libertad Digital 12 Marzo 2005

TRES CASOS EJEMPLARES
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 12 Marzo 2005

REGRESO, POR LA PUERTA FALSA, AL «OASIS» CATALÁN
Editorial ABC 12 Marzo 2005

La vaselina provoca un tetrapartito
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Marzo 2005

TANGENTÓPOLIS EN CATALUÑA
Jaime CAMPMANY ABC  12 Marzo 2005

LOS DE ENTONCES Y LA POLÍTICA
C. RODRÍGUEZ BRAUN ABC 12 Marzo 2005

Piqué, mejor solo en el oasis
Editorial El Mundo  12 Marzo 2005

Resistentes
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 12 Marzo 2005

Buscando problemas
TONIA ETXARRI El Correo 12 Marzo 2005

Lecciones de Historia
Aquilino Duque Libertad Digital 12 Marzo 2005

En el ojo del huracán
Emilio J. González Libertad Digital 12 Marzo 2005

Las lenguas no están para entenderse
Cartas al Director ABC  12 Marzo 2005

Desigualdad
Cartas al Director ABC  12 Marzo 2005

Marín rechaza las peticiones sobre «flexibilidad» lingüística
Redacción La Razón 12 Marzo 2005

Resúmenes en castellano y asientos repartidos de forma transversal
La Voz 12 Marzo 2005

 

Babel
Por Francisco Umbral El Mundo 12 Marzo 2005

Hace un año ellos dinamitaron los trenes y la vida. Un año más tarde nosotros intentamos dinamitar el lenguaje. Ambos atentados se parecen más de lo que creemos. Hay como un proyecto oscuro de volar España y estamos asistiendo a él con frivolidad y una fingida naturalidad. A este paso, a España le quedan dos quinquenios, como mucho. Lo justo para que todos tengamos jubilación o para que nos la nieguen democráticamente.

¿Qué es lo que persiguen los especialistas en Atocha? Más que una respuesta, un éxito de partido. ¿Qué es lo que persigue el señor Zapatero? Una gobernación que le permita ganar las elecciones generales porque ha llevado una trayectoria tortuosa, ha jugado al disparate, ha repartido cartas a quienes no entraban en el juego y ha montado una Babel en las Cortes, donde está cambiando votos por vocablos y explotando eso que se le ha ocurrido y que no es más que una obviedad: «Las lenguas sirven para entenderse».En esto que va el señor Marín y le recuerda que está fuera de tiempo y que ya no se encuentra en el uso de la palabra. He aquí un ejemplo rotundo de la fuerza del castellano bien utilizado, o sea, ahora usted se calla.

Ayer por la tarde vinieron a verme unos periodistas holandeses para hacerme un reportaje televisivo sobre el 11-M y el año que se cumple. Según parece, hace un año leyeron por televisión un artículo mío de EL MUNDO glosando el caso. Este año quieren que yo mismo lea aquel artículo ante la pantalla. Cojo el artículo y lo leo. No sé si es bueno o malo, pero a los holandeses les sirvió para entenderme. Lo dice y lo repite ZP, las lenguas sirven para entenderse y para que uno sea escritor incluso en Amsterdam.Me pregunta el holandés:

- ¿Ustedes arrasarían mezquitas?

- Nosotros no. ¿Y ustedes?

Casi todo lo que hace Zapatero, hombre, por casualidad, empieza siendo una salida de pata de banco y acaba siendo un vivero de votos para el tardoleonés cada día más gótico. Ha encontrado la manera más barata de comprar votos, que es cambiarlos por palabras. Los nacionalistas de castañuela o del Carmelo ya pueden hablar la lengua que quieran y donde quieran, porque se van a traducir hasta los estornudos, y eso hay que pagárselo al presi con un casto voto en su día. Este señor no quiere hacer más España ni más justicia ni más socialismo, porque socialismo es la única palabra que no le suena, hombre, coño, a él, que ha organizado la Babel peninsular, multiparlante y caótica, que es que ya tiene incluso a Annan, muy sentadito en su silla de tijera, con todo un rey aplaudiéndole de pie, por aliviar un poco aquel esquinazo a la bandera que le pegó ZP cuando el desfile.

ZP sabe que es presidente ferroviario, o sea por accidente, y no tiene otra obsesión que legalizar aquello para que lo voten en plan demócrata y no en plan descarrile. El señor Marín debiera dimitir ahora mismo, en cuanto supo que el caos babélico y nacionalero quedaba implantado en las Cortes y alegorizado en la imagen de doña María Teresa Fernández de la Vega, que también, como las lenguas periféricas, escenifica con sus conjuntos Vogue la senectud antañona de su origen.

Se desinfló el suflé
EDITORIAL Libertad Digital 12 Marzo 2005

La crisis parlamentaria catalana, iniciada a finales de febrero a raíz de unas inoportunas declaraciones de Pascual Maragall, ha tocado a su fin. Y lo ha hecho tal y como cabía esperar. No ha pasado nada. Maragall ha fingido disculparse, Mas ha fingido que la disculpa iba dirigida a él, Carod ha fingido que con él no iba la cosa y Pique, el pobre Piqué, se ha quedado con un palmo de narices. Como siempre en Cataluña, los trapos sucios se lavan en casa y cualquier otra consideración queda apartada de la vista, del oído y del olfato de esa casta política que lleva un cuarto de siglo haciendo y deshaciendo a placer en el Principado.

Desde el mismo día en que el president, en una maniobra extraña, acusó al principal partido de la oposición de cobrar un peaje en la adjudicación de obras durante su larga etapa de gobierno, muchos, los más enterados, ya habían vaticinado el final. Al poco tiempo Maragall, aprovechando un viaje a Montevideo, se encargó de confirmar sus sospechas. Y mientras unos hablaban de pacto de silencio o de omertà a la catalana, el jefe de la Generalidad rebautizó la componenda como suflé y habló de administrar una cantidad adecuada de vaselina para que éste viniese a menos. No ha hecho falta mucho más. De regreso de Uruguay, Maragall sólo ha sentido la necesidad de disculparse ante los ciudadanos por su lamentable comportamiento. Clásico recurso de político providencialista, porque Maragall no cometió desliz alguno en destapar una trama de comisiones si es que esta existe. El lugar no era el adecuado, cierto es, pero si hubo contrataciones irregulares cuando CiU gobernaba, los catalanes tienen derecho a saberlo y los jueces la obligación de investigarlo.

Entonces, ¿a qué se debe esa actitud de saltimbanqui?, ¿por qué Maragall ha tirado la piedra, ha escondido la mano y, casi al tiempo, ha vuelto a tirar la piedra? La política catalana, cuyos resortes internos son todo un arcano para el lego en la materia, tiene estos caprichos sicilianos. Convergencia y Unión disfrutó de un poder omnímodo durante más de veinte años. Luces y sombras en una gestión en la que menudearon los escándalos tapados a tiempo, los sobreentendidos y los conchabeos. Al cabo, con los antaño todopoderosos convergentes reducidos a la simple condición de diputados autonómicos, la coalición que surgió de la nada tras la muerte de Franco es el blanco preferente de todos. Es el lobo viejo y herido del que sus congéneres quieren sacar tajada. Si desaparece CiU o, como mínimo, pierde una parte sustancial de votos, todo el espectro parlamentario se beneficiaría de la sangría. Los socialistas recogerían el voto nacionalista templado, los republicanos el radical y los populares el moderado. Un auténtico botín electoral que Maragall ha calculado muy bien. Mas, por su parte, se ha olido la tostada a la legua. El delfín de Pujol conoce a la perfección la debilidad intrínseca de su partido, un partido que sólo ha conocido el poder y las prebendas y canonjías que de él se derivan. Un partido, en definitiva, al que le cuesta respirar fuera de la consejería y del coche oficial.

He ahí el ingrediente secreto del suflé catalán. Maragall no se ha retractado, simplemente porque no lo ve necesario, lleva las de ganar, y lo sabe. Carod Rovira no se ha mojado en la crisis porque Esquerra Republicana es una hechura de votantes independentistas de procedencia convergente. Para el de Perpiñán todo es cuestión de dejar que el tiempo corra y el trasvase continúe. Piqué puede y debe esperar, y eso mismo ha hecho retirando la moción de censura sobre el Gobierno. Como muy bien apunta Juan Carlos Girauta en una brillante columna en este diario, en el parlamento catalán sólo se puede presentar una moción de censura por grupo y periodo de sesiones. Piqué, con habilidad florentina, no ha desperdiciado una bala que en el futuro podría serle muy útil. El equilibrio catalán ha quedado seriamente tocado tras la batalla del tres por ciento. A la vuelta de dos semanas de enredo la partida se decanta por el president, que está más crecido que nunca. CiU se ha arrodillado suplicando que no se le zarandee más porque puede caerse. Piqué y Carod, agazapados y a la espera, solo pueden ganar si los dos titanes de la política catalana terminan por desollarse.

11-M
In memoriam
José García Domínguez Libertad Digital 12 Marzo 2005

Fue Milan Kundera quien escribió que la lucha del individuo contra el Poder es el combate de la memoria frente al olvido. El suyo es el otro gran imperativo que hoy, ahora mismo, nos reclama no olvidar, ni un sólo día, ni un sólo instante. El que nos manda recordar que al Muy Honorable padrino político del presidente del Gobierno, Pasqual Maragall, sólo le faltó felicitar a los asesinos cuando las víctimas del Once de Septiembre aún permanecían bajo los escombros. Recordar su gesto inexpresivo mientras declaraba a ABC que tras los genocidas del otro 11-M, había “un elemento muy importante de rencor con base real”.

Recordar que el protegido monclovita del Padrino catalán lleva justamente un año, 365 días, alimentando cotidianamente su propia base real de rencor, la que quiere justificar el otro 11-S, el de Madrid. Recordar su llamamiento a la deserción de las democracias que combaten a Ben Laden en Irak. Recordar la indisimulada apología del nihilismo islamista en todas las terminales mediáticas de su Comisariado de Agitación y Propaganda. Recordar el sinfín de mantras antioccidentales que pergeñan sin tregua sus intelectuales orgánicos. No olvidar, ni un solo día, ni un solo instante, el origen de su apostolado militante del rencor. Recordar que nació del maridaje siniestro entre su propia legitimidad y la de la causa de los terroristas que lo arrastraron en volandas al gobierno.

Recordar que hace justamente un año, la voluntad de poder de una sombra incierta retó a un pulso a la voluntad de ser de una nación soberana, la nuestra. Recordar también que no lo perdió. Porque, hace justamente un año, en el andén de la estación de Atocha, la barbarie plantó cara a la civilización y se impuso. Todos lo sabemos. Hace justamente un año, en ese andén, la razón se rendía y caía de rodillas frente al fanatismo. Y estamos llamados a recordar que sigue ahí, que aún no se ha erguido.

Como debemos recordar que mientras esa sombra negra movía sus peones en el tablero de la muerte, la ética de la responsabilidad claudicaba ante el oportunismo ético, al tiempo que la moral de lo abyecto se travestía de virtud cívica. Es inexcusable recordar que así el olvido humilló la memoria. Por eso, también por eso, especialmente por eso, estamos obligados a recordar. Es más, estamos condenados a recordar. A recordar, por encima de todo, que mientras no descubramos qué poder se ocultaba tras aquella sombra criminal, jamás cicatrizarán las 192 heridas que hoy, ahora mismo, surcan nuestra memoria. La de España.

TRES CASOS EJEMPLARES
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 12 Marzo 2005

EL socialismo español nos ha ofrecido en estos últimos días tres formas de comportamientos políticos que podríamos considerar «ejemplares». En primer lugar el del profesor Rubio Llorente, actual presidente del Consejo de Estado. El miércoles pasado decidió asumir la paternidad del término «comunidad nacional» que se utiliza en el plan Ibarretxe y en el de Patxi López, y que, con un poco de mala suerte, podría sustituir en la Constitución la expresión «nacionalidades». La confesión resultó escandalosa. ¿Cómo podía ser el presidente del Consejo de Estado el autor y defensor del eufemismo de nación utilizado por Ibarretxe en su texto?

El hecho tiene aún mayor gravedad que la denunciada por la mayoría de los periodistas. Con una audacia realmente llamativa en quien se supone que sabe algo de historia y de política, además de derecho, el profesor Rubio Llorente defiende la idea de «comunidad nacional» como un concepto «cultural» que no se corresponde a un territorio determinado. ¿Es tan ignorante o tan irresponsable el presidente del Consejo de Estado como para no saber que precisamente esas dos «cualidades» son las que les permitieron a los nazis justificar el anexionismo de otras regiones europeas y las que han llevado a las regiones yugoslavas a una de las guerras más salvajes del siglo pasado? Y, ¿acaso no sabía Rubio Llorente que la «comunidad euskaldún» es justamente la traducción de «comunidad nacional» y al revés?

EL segundo caso se refiere a Gregorio Peces-Barba. Llama la atención que un hombre con tanta experiencia política no viera en la creación del Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo un montaje propagandístico del Gobierno. ¿No sentía desconfianza ante tanta retórica burocrática y tanto presupuesto? Cierto que resultaba obligado reparar la cobardía colectiva que la sociedad española y concretamente los partidos políticos han tenido durante décadas para con las víctimas, pero ¿no sería aún más perverso utilizarlas para fines partidarios? El profesor Peces-Barba pudo tener indicios de las intenciones del presidente Zapatero al saber que una de sus misiones iba a ser la de pastorear a las víctimas en unos momentos en los que se estaba ensayando el «diálogo» con ETA. Había que preparar a la organización dirigida por Alcaraz para esa eventualidad. ¿Por qué éste no debería aceptar que la preparación de una tregua de ETA no pasara por concesiones a los terroristas presos?

EL profesor Peces-Barba no ha soportado las críticas de las víctimas y ha decidido convertirse él mismo en víctima. Si le pasa algo a él o a su familia -ha dicho- será responsabilidad de los que le critican. ¿Yo mismo, por ejemplo, por este comentario?

El tercer caso ha sido el protagonizado por el ministro Montilla y se refiere al traslado forzoso y arbitrario de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), que dirigía Bustelo, dentro del plan de catalanización de industrias punteras españolas. El sentido de esta operación y de otras que deberá llevar a cabo Montilla es el de trasladar charnegos a Barcelona con título universitario, máster en EE.UU. y dos idiomas como mínimo, sin contar el catalán, que éste ya lo aprenderán en cuanto sean trasladados. Para Maragall se trata de una contraprestación histórica a la inmigración que inundó Cataluña a lo largo del último siglo y medio, y es, asimismo, la contribución de Madrid por haber sido la sede del franquismo y del centralismo.

Tres casos «ejemplares» de la praxis de izquierda a comienzos de siglo.

REGRESO, POR LA PUERTA FALSA, AL «OASIS» CATALÁN
Editorial ABC 12 Marzo 2005

TAL y como se han desarrollado los acontecimientos políticos en Cataluña, la moción de censura presentada por el Partido Popular cumplió el designio catártico que anunció su máximo dirigente, Josep Piqué. Finalmente, la moción fue también retráctil y no se votó porque los populares la retiraron anticipadamente, pero forzó que saliera a la luz el entendimiento entre las dos principales fuerzas parlamentarias, PSC y CiU, por mantener el statu quo de la política catalana, basado en la discrepancia de mutuo apoyo entre ambas formaciones. Sin la iniciativa de Piqué, ni Maragall habría pedido etéreas excusas a la sociedad por su acusación incontinente, ni Artur Mas se habría apresurado a darlas por buenas, pese a no tener a CiU de destinatario, para excusar la retirada de su querella contra el presidente de la Generalitat. Que ahora PSC y CiU se vuelvan contra el PP por haber utilizado el único recurso parlamentario que tenía a su disposición -la moción de censura- para poner un poco de sinceridad en la política catalana, demuestra que, en efecto, se ha producido un pacto de silencio, o algo muy parecido. El PSC se reconcilia con CiU, que quería sentar a Maragall en el banquillo, y emplaza al PP, limpio de sospechas y fiel al guión de la responsabilidad parlamentaria, a que pida perdón a los catalanes por su moción de censura.

Esta inversión de valores democráticos socava el crédito de las instituciones y, en el futuro, va a medir la calidad de la política que encarnan el PSC y CiU, abanderados de una tradición que, por culpa del rápido carpetazo parlamentario al 3 por ciento, se ha desprestigiado a marchas forzadas. Y antes, el barrio del Carmelo, sinónimo ya de un aferramiento al poder más allá de lo razonable, cuando existen, sin necesidad de más investigaciones judiciales ni políticas, motivos suficientes para depurar responsabilidades con nombres y apellidos.

La vuelta al «oasis» catalán se ha hecho por la puerta falsa y dando pruebas a los ciudadanos de que se trata más de un espejismo que de una realidad. En manos de socialistas y convergentes, las instituciones de Cataluña vivieron anteayer un episodio de opacidad democrática. Ni las excusas presidenciales ni la retirada de la querella borran de la memoria que Maragall acusó a CiU -es decir, a más de veinte años de gobierno de la Generalitat- de cobrar comisiones ilegales. El PP, administrando con inteligencia sus limitados recursos parlamentarios, se reserva una nueva moción para este mismo periodo de sesiones. Pero falta la Justicia. La Fiscalía de Cataluña debe responder a las denuncias de cohechos que le están llegando. Los delitos no desaparecen por hechizo de los políticos y el deber de José María Mena y de la Fiscalía que dirige, que no es novicia en estas lides gracias a sumarios como el Banca Catalana, es investigar la veracidad de estas acusaciones y despejar la duda de si Maragall levantó la tapa de «tangentópolis» o sólo se fue de la lengua. O las dos cosas.

Ni el tripartito ni CiU, como oposición, han estado a la altura de las circunstancias. Aquel, porque sus nuevos aires para la política catalana se han revelado de segunda mano en cuanto han roto la entente cordiale con CiU, rápidamente recompuesta haciendo de la necesidad virtud. Los convergentes, porque sin haber recibido las excusas exigidas, fingen darse por satisfechos y consienten la sombra de la duda sobre su largo período de gobierno. Confundiendo hasta las metáforas (el suflé que baja pierde su principal condición y camina hacia el deterioro), Maragall ha pilotado tan mal este asunto que a la política catalana no le será fácil abandonar la imagen de desprestigio.

Cataluña
La vaselina provoca un tetrapartito
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Marzo 2005

En la cámara catalana sólo se puede presentar una moción de censura por grupo y período de sesiones. De ahí la retirada de la moción del PPC quince minutos antes de su votación. Como no se ha llegado a sustanciar, Piqué mantiene la posibilidad de volver a presentar otra cuando le plazca, argucia que le ha costado durísimas críticas. Programadas las fechas del debate y la votación (10 y 11 de marzo) con el fin de ahogar el asunto informativamente, poco imaginaban que el PP les iba a someter a todo el ritual para guardarse sus cartas, intactas, en el último momento.

La moción no se planteó para cambiar al gobierno sino para provocar el debate. Pero Maragall no dijo nada. No añadió ni quitó nada a lo ya afirmado. No negó la existencia de las comisiones, aunque Mas se agarrara a un clavo ardiendo y decidiera, contra toda evidencia, que Maragall le había pedido disculpas. Al verle tan agachado, el president le clavó unas improvisadas banderillas recordándole que no le estaba pidiendo que retirara su querella. Pero Mas insistía, cada vez más pequeño.

Fuera de esta humillación, antes se habían mantenido contactos discretos entre convergentes y socialistas para decidir el modo de aplicación de la vaselina. Las banderillas de Maragall son compatibles con ese producto mágico. Una vez ensartada la coalición nacionalista, ya se ha empezado a hablar por aquí de cuatripartito o tetrapartito. Imagínenlo como un pincho moruno. Mientras, más solos que la una, y sin clavar, los populares catalanes han demostrado al menos que son capaces de tomar la iniciativa, de forzar el debate, de hacerse oír y de improvisar bonitos juegos malabares con el reglamento.

El nuevo tetrapartito se encontrará muy cómodo bailando entre el tufo de las comisiones y la hediondez de la omertá, pero no es seguro que esta vez la sociedad catalana se quede calladita. Se esperan salidas de tono del tipo “¡qué mal huele aquí!” Es lo que Felip Puig ha calificado de españolización de la política catalana. Tras la vaselina ya están más tranquilos y vuelven las sonrisas y los parabienes y los besamanos y los minués. Pero Puig no ha retirado su propia querella –que no sé si napolitaniza o sicilianiza la política– contra Salguero, el único empresario que se ha atrevido a firmar una acusación formal por corrupción. Denuncia que salpica a un tal Penin (casi como la novela y el personaje de Nabokov), tasador de Adigsa, chófer de Pere Esteve y abrepuertas ducho que dicen explotaba su parentesco con... Puig.

Pero el PPC sigue españolizándolo todo, y no sólo les ha hecho la pirula con la moción sino que además ahora pide una segunda comisión de investigación para mirar con lupa todas las adjudicaciones de obra pública en Cataluña, incluyendo las de Generalitat, ayuntamientos y diputaciones. Tras haberse llenado la boca con la transparencia, el tetrapartito en pleno, totalmente lubricado, se ha negado en redondo.

TANGENTÓPOLIS EN CATALUÑA
Por Jaime CAMPMANY ABC  12 Marzo 2005

A ver, que resucite Ugo Betti para que, después de «Corrupción en el Palacio de Justicia», que también viene al pelo, escriba otra obra titulada «Corrupción en el Palacio de Sant Jaume». Porque a un servidor de ustedes, escamón por experiencia y receloso por ida y vuelta, este ajetreo que se han traído y llevado los prohombres de la política catalana: Maragall, Mas, Rovira y hasta Pujol, que echó su cuarto a espadas, sobre el famoso tres por ciento de las mordidas, comisiones, trinques y convolutos de Convergencia me huele a corrupción de los unos tanto como de los otros.

El «tres por ciento» es frase que ya ha entrado en el vocabulario político como sinónimo de coima, algo así como lo que en Italia llamaron «tangenti» (cuotas de dar o tomar), y que al generalizarse en el mal hábito de la política dio nombre a todo el país: Tangentópolis. Después, el tres por ciento celtíbero se convirtió, por lo menos, en el veinte. Ya comenté yo aquí que el tres por ciento me parecía el chocolate del loro, vamos, una miseria. Los políticos catalanes, si se hubiesen conformado con tan moderado mangui, me habrían decepcionado.

Vamos a repasar la historieta. Maragall insinúa lo del tres por ciento. El baranda convergente Mas se ofende. Pide una rectificación. Maragall la niega. Mas amenaza con negar su colaboración para sacar adelante el proyecto de nuevo «Estatut». Carod-Rovira se inquieta ante la amenaza, pues el «Estatut» es lo primero. Tercia Jordi Pujol. Convergencia amenaza con una querella contra Maragall por injuria y calumnia, algo parecido a lo que se llama en el foro «la querella catalana». Maragall no cede y Mas presenta la querella. Maragall rectifica sin rectificar. No pide perdón a Convergencia sino a los «ciudadanos catalanes» por haber organizado el bochinche. Artur Mas se apresura a darse por satisfecho, porque argumenta que los votantes de Convergencia están incluidos en los «ciudadanos catalanes». Maragall no se rinde y desafía a Mas a que no retire la querella. No, señor: «Nosotros la presentamos y nosotros la retiramos cuando nos parece». Los catalanes se quedan sin ese espectáculo fascinante que es siempre la verdad.

No me negarán ustedes que eso parece una pelea entre niños, todos con el pañal pegado. Nadie tiene verdadero interés en que entren los ropones a investigar. Nunca se sabe todo lo que puede salir de una investigación de los jueces y aparecer escrito en un sumario. Mejor dejarlo. Ya lo dijo el poeta: «Lo mejor del recuerdo es el olvido», Maragall, y Pujol, y los deudos de ambos, prefieren no remover el mejunje. Y mucho más con lo que está cayendo en el barrio del Carmel. Para Maragall, con papalina o sin papalina, también es mejor no empezar un melón llamado corrupción. Y Carod-Rovira, a la espera de lo que caiga, aboga por la paz, no se hable más de este enojoso potingue y pelillos a la mar. A los que ya no mandan en la Comunidad siempre les quedarán algunos ayuntamientos. Además, en Tangentópolis pueden caber todos. Los italianos se repartían los trinques proporcionalmente a los votos de cada partido. ¿Cabe una fórmula más justa, equitativa y saludable?

LOS DE ENTONCES Y LA POLÍTICA
C. RODRÍGUEZ BRAUN ABC 12 Marzo 2005

Evocamos ayer sobrecogidos la matanza de Madrid. Los de entonces, como cantó Neruda, ya no somos los mismos, y no sólo por las víctimas. La política empeoró en aspectos capitales, incluido desgraciadamente el terrorismo. Las señales abundaron, desde los medios de comunicación hasta los bancos, desde las relaciones exteriores hasta las acrobacias con libertades e instituciones asociadas a la arquitectura de España.

Esta semana hemos visto dos efectos de la politización decadente: la falta de honradez en nacionalistas y socialistas catalanes, y la negación de la realidad en un Rubio Llorente que aseveró seriamente que se puede avanzar mediante «comunidades nacionales» porque no están vinculadas a territorios sino a culturas.

Con haber sido reprobables las algaradas posteriores a los atentados, posiblemente no sea correcto lamentar que los socialistas hayan ganado gracias a ellos; no soy sospechoso de simpatías hacia el PSOE, pero yo mismo había escrito que una respuesta de los terroristas podría cerrarle a Rajoy el camino a la Moncloa. También otros lo pensaban, y es lógico que los socialistas aprovecharan todas las circunstancias, incluido el error de Aznar de no convocarlos públicamente de inmediato para actuar en esas letales circunstancias de consuno.

La peor politización vino después, con la retirada de Iraq y el mensaje de Zapatero en Túnez, aconsejando a todos desertar. Es razonable pensar que su declaración animó más a los terroristas que al pueblo iraquí, después saludado por sus progresos democráticos.

Y la Comisión Parlamentaria, ese «fiasco» que censuró Ignacio Camacho el domingo, un fiasco del que los españoles podemos sentir vergüenza, como apuntó ayer el «Economist». Y los intentos de atribuir al PP los atentados, y las componendas que, como señaló Mikel Buesa, dieron cancha a comunistas y nacionalistas que antes «apenas habían mostrado sensibilidad con respecto a las víctimas». Lo de las víctimas es desolador: pensar que ayer las campanas doblaron en Madrid a pesar de Pilar Manjón; pensar en un Peces Barba que ha pasado en su narcicismo de superfluo a lesivo.

Difícilmente se derrotará al terrorismo de ese modo, ni divagando sobre alianzas de civilizaciones ni teniendo una relación fría con Bush y cordial con la poco ejemplar ONU y con un Kofi Annan que no fue precisamente un firme adversario de Sadam Husein.

Piqué, mejor solo en el 'oasis'
Editorial El Mundo  12 Marzo 2005

El líder del PP catalán, Josep Piqué, decidió ayer retirar la moción de censura contra el president de la Generalitat, consciente de que, una vez transcurrido el debate que debía poner en evidencia las posiciones de cada cual, constatar por los votos que el PP es el único que no quiere dar por zanjado el asunto del 3% era una evidente pérdida de tiempo.

Lo que resulta en extremo absurdo es que todos los demás grupos políticos, desde CiU al PSC pasando por los socios del tripartito, que parecen sedados ante la sombra de corrupción que tiñe las administraciones catalanas, se apresuraran a reaccionar indignados ante la decisión del PPC.

Su objetivo: resaltar lo solo que está Piqué. Unos lo han tachado de «trilero» y otros de «fraude», pero la estrategia compartida es resaltar su pasado español como la prueba inequívoca de que su propósito es enturbiar ese oasis catalán que está resultando tan falso como venerado.

Es verdad que, si nos olvidamos del fiscal, Piqué se ha quedado solo, pero eso es precisamente lo que debería sonrojar al resto de los grupos catalanes: fomar parte de una abrumadora mayoría que se muestra dispuesta a encubrir la corrupción política en Cataluña.

Aún es difícil calibrar el desprestigio que va a suponer para el Parlamento catalán el lamentable espectáculo de Maragall ofreciendo una disculpa genérica por haber hecho explícito el «rumor latente» y de Artur Mas aprestándose a coger al vuelo cualquier excusa para retirar su querella. Ante semejante componenda, quedarse solo es un acierto, y el PP debe seguir tirando de la manta aunque las críticas arrecien.

Motivos no le van a faltar. Según publica hoy EL MUNDO, José María Penín, la única persona acusada formalmente de cobrar comisiones durante los gobiernos de CiU, recibió de las arcas de la Generalitat el sueldo que obtuvo por ejercer de chófer del entonces secretario general de Convergència, Pere Esteve. Por un caso similar, aunque menos turbio, el ex primer ministro francés Alain Juppé fue condenado a 18 meses de prisión y se retiró de la política.

En el oasis catalán, sin embargo, parece que basta con arrojar las sospechas y las malas intenciones por encima del Ebro. Valga como ejemplo Duran Lleida, que ayer se quejaba de la «saña» con la que el resto de España había utilizado la crisis y recordaba que la prioridad es relanzar el Estatuto. Resta por ver si los ciudadanos digieren el soufflé con la misma facilidad.

Resistentes
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 12 Marzo 2005

Una de las características más sorprendentes de la construcción nacional es que los maestros albañiles nos la están levantando con materiales retroactivos. Un suponer, los profesores que hoy defienden su puesto de trabajo con su encierro en el instituto de Bertendona entraron en el sistema docente años antes del decreto que exigía el conocimiento del euskera.

La causa de los 157 profesores vizcaínos, sin embargo, va por mejor camino. Esta semana se les han sumado otros 54 alaveses. Dos de los tres sindicatos que apoyaron el decreto de Edukazión (ELA y STEE-EILAS) se mostraron dispuestos a buscar una salida a este asunto, el Ararteko les ha expresado su apoyo, el presidente del PNV ha dicho que se trata de «personas válidas», al tiempo que se ha declarado partidario «de buscar soluciones para aprovechar al máximo los recursos humanos en la Administración».

Propósitos electorales
Es verdad que se han manifestado en su contra 30 miembros de Euskal Herrian Euskaraz, pero váyase por los 200 que se manifestaron en su apoyo el mismo día. Todavía hay más: Javi Madrazo se acaba de apuntar a la defensa de su estabilidad laboral y este muchacho jamás da puntada sin hilo, nunca se apunta al equipo de los perdedores. Ha sido el último en salir en defensa de los docentes y acusa a los dos primeros, socialistas y populares, de actuar con propósitos electorales. Lo dice el único consejero en la historia del Gobierno vasco que empotra su foto de candidato en los folletos institucionales de su Departamento y que anuncia el sorteo de 1.118 pisos, aunque todavía no sepa cuándo se va a hacer el sorteo y falten más de dos años para que los pisos existan realmente.

El lehendakari, que va a hacer su discurso de campaña sobre la base de la negociación, ponía una nota de ambigüedad en su respuesta al secretario de Enseñanza de CCOO, al decir que «el Gobierno actuará en correspondencia», sin explicar si piensa negociar o va a notificarles el despido por carta. «Juanjo, consejos vendo y para mí no tengo», le habría dicho su aitite en una circunstancia como ésta.

Buscando problemas
TONIA ETXARRI El Correo 12 Marzo 2005

El rumbo que ha tomado el debate político en nuestro país está dando la razón a ese refrán malicioso que define la actividad de nuestros dirigentes como «el arte de buscar problemas donde no los hay». Sostienen los socialistas vascos que los gobiernos de Ibarretxe sólo han aportado «bronca y confrontación». Y no les falta razón si se compara la etapa de las dos legislaturas del actual lehendakari con los gobiernos de coalición de Ardanza, cuando el consenso democrático del Pacto de Ajuria Enea era el santo y seña de las instituciones que lograron el mayor nivel de estabilidad desde que la autonomía vasca se puso a funcionar, a pesar del terrorismo. Ibarretxe, encumbrado en su primera legislatura con el apoyo de Batasuna (entonces EH) buscaba sobre todo, el fortalecimiento del bloque nacionalista. Y así ha sido su camino: ni con Batasuna ni sin ella han tenido sus males remedio, pero lo que no se puede negar es que Otegi le debe a su Gobierno la permanencia en el Parlamento, como si tal cosa, a pesar de que el Tribunal Supremo había ordenado la ilegalización de su grupo por considerarlo parte del entramado de ETA.

Con esta situación tan «anómala» ha discurrido el Parlamento en la legislatura menos productiva que se haya conocido. Un balance ciertamente tramposo en donde inciden ya el PP y PSE. A María San Gil le coincide la campaña con el décimo aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez. Quizá porque ella es una de las candidatas que más ha sufrido en primera persona el abandono de muchos ciudadanos que se tuvieron que ir de Euskadi forzados por las circunstancias, hace hincapié en que el Gobierno alternativo al nacionalismo tiene que recomponer la Euskadi rota para que los ciudadanos vascos exiliados puedan regresar a su tierra. Porque Euskadi está partida por la mitad. ¿Qué otra cosa se puede decir ante una concentración de Batasuna (ahí estaba Erkizia) frente al encierro de profesores que, por no dar el nivel de euskera, ven peligrar su trabajo? La imagen del enfrentamiento y la intolerancia está ahí; basta con darse una vuelta por el instituto del centro de Bilbao.

En esta semana de duro recuerdo de la matanza del 11-M ha vuelto a brotar la aspereza de la pelea partidaria. Las víctimas son la voz de nuestra conciencia. Y los políticos vuelven a equivocarse. El primer error fue nombrar a Peces-Barba como Alto Comisionado de unas víctimas que ya estaban coordinadas. Pero Zapatero, agobiado por los reproches, se quiso aliviar con el nombramiento. Y al final, el rector de la Carlos III ha sido víctima de la improvisación. Es cierto que desde que aterrizó en la vida de las víctimas, éstas están divididas. Y resulta inadmisible que un senador del PP le acuse de defender a los verdugos. De todas formas, viendo la reacción de Peces- Barba, ciertamente desmedida, Zapatero tendrá que reconocer que no todo lo que toca se convierte en oro. Y que su idea de nombrar al Alto Comisionado ha venido a añadir un problema donde no lo había.

Nótulas
Lecciones de Historia
Aquilino Duque Libertad Digital 12 Marzo 2005

Siendo yo un adolescente, llegó a mis manos una Historia de España de don Jerónimo de la Escosura. En ese libro, publicado bajo el reinado de Fernando VII, la Historia concluía con el siglo XVIII, y el autor aclaraba que los acontecimientos posteriores eran demasiado recientes como para poderlos estudiar de modo adecuado. Muy luego supe del acendrado liberalismo de Escosura y comprendí que su actitud obedecía tanto al rigor científico como a la prudencia más elemental. Don Fernando VII era muy campechano y muy simpático, y por eso mismo no era muy aconsejable indisponerse con él.

Vuelvo sobre este tema porque me llama la atención el que libros históricos perfectamente serios y formativos cometan la imprudencia de enjuiciar la historia que se está haciendo. La imprudencia en este caso es sólo científica y rebaja a primera vista el crédito del historiador. Es difícil de entender, en efecto, que se señalen defectos y claroscuros en los gobernantes del pasado mientras se envuelve a los del presente en un aura cenital, en un limbo amniótico que más bien parece un limbo amnésico. Por fortuna no les van a faltar documentos ni testimonios a los historiadores del futuro, como no les faltan a los del presente para el estudio de los siglos pasados. No seré yo quien niegue las catástrofes de nuestra historia, catástrofes a las que España logró sobrevivir y que nos sosiegan algo a los que tenemos fe en ella y confiamos que sobreviva al balcanizante régimen que padece en la actualidad.

Repsol
En el ojo del huracán
Emilio J. González Libertad Digital 12 Marzo 2005

La denuncia que acaba de realizar el presidente de la Comisión Nacional de la Energía (CNE), Pedro Meroño, sobre el intervencionismo del Gobierno en el sector energético y sobre el fomento desde el Ejecutivo de los monopolios privados es un signo más, y preocupante, de los derroteros por los que camina la política energética e industrial en nuestro país desde que el PSOE volvió al poder.

El vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, ha dicho desde que tomó posesión de su cargo que uno de los objetivos de esta legislatura en materia de política económica era seguir profundizando en la liberalización de los sectores productivos, entre ellos, y en especial, el energético. La alerta que ha lanzado Meroño indica, sin embargo, que la realidad marcha justo por el lado contrario porque Solbes puede estar perdiendo una nueva batalla frente al ministro de Industria, José Montilla, y el director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno, Miguel Sebastián. Éste último, de hecho, habló antes y después de las elecciones generales del 14-M de movimientos de concentración en el sector energético, en contra de lo que viene diciendo Solbes desde hace un año, y esos movimientos, por lo que dice o teme Meroño –que vetó la OPA de Gas Natural sobre Iberdrola–, pueden iniciarse en cuanto éste abandone la presidencia de la CNE.

La política de campeones nacionales que quiere poner en marcha el Gobierno tampoco es nueva ni buena. En la etapa de Felipe González en La Moncloa, el Ejecutivo diseñó un mapa energético con tres grandes partas o empresas en el centro de cada rama: Repsol en hidrocarburos, Endesa en electricidad y Gas Natural en gas. Sin embargo, este modelo solo dio como resultado compañías poco competitivas y menos rentables que obtenían sus beneficios de su situación de dominio del mercado. En cambio, en cuanto el sector se abrió a la competencia, las empresas se vieron obligadas a luchar por su cuota de mercado y a ser más eficientes, de lo que se han beneficiado tanto los accionistas, en forma de mayores dividendos y revalorizaciones de las acciones; las propias empresas, que ahora son más eficientes y competitivas, y los consumidores, que han visto como en los últimos años se ha invertido mucho en nuestro país en capacidad de generación de energía y en distribución, aumentando de esta forma una calidad de servicio que estaba muy deteriorada y reduciendo el riesgo de apagones. Si ahora se vuelve a la política de campeones nacionales, todo lo que se ha ganado con los efectos positivos que ha empezado a deparar la liberalización podría perderse con rapidez.

La estrategia del Ejecutivo, además, parece encaminada a beneficiar al grupo industrial de La Caixa que, dicho sea de paso, paga sus impuestos a una hacienda de la Generalitat catalana muy necesitada de ingresos. Repsol, que ya tiene como presidente a quien quiere La Caixa, esto es, al anterior primer ejecutivo de Gas Natural, Antoni Brufau, se encuentra en el centro de todo este montaje, en el ojo del huracán. En tiempos de González quiso construirse en torno a la petrolera hispano-argentina un gran conglomerado energético que incluyera a esta compañía, Gas Natural y una eléctrica. Pero este tipo de modelo de negocio no ha funcionado en ningún país en el que se ha puesto en práctica y, además, atenta contra la competencia. Por este último motivo, el Tribunal de Defensa de la Competencia vetó la fusión Endesa-Iberdrola y la CNE la OPA de Gas Natural sobre dicha eléctrica. Ahora, sin embargo, la salida de Meroño de la CNE cambiará las cosas. En Cataluña esperan que el nuevo presidente del organismo regulador del sector energético, probablemente Alberto Lafuente, será más proclive a las operaciones de concentración ya que, al fin y al cabo, va a nombrarle un Gobierno que quiere impulsarlas. Por ello ya han empezado movimientos, como la solicitud de La Caixa de un consejero en Endesa, cuyo fin último es la creación de ese gigante energético formado por Repsol, Endesa y Gas Natural, que dejaría una gran parte del sector en manos de una entidad, La Caixa, e indirectamente de un Gobierno autonómico al que el Estado le concede todo: el del tripartito catalán.

Detrás de toda esta estrategia, por tanto, hay unas motivaciones políticas claras, entre las que se incluye engordar a Repsol con Endesa y Gas Natural para hacer más difícil una OPA sobre la petrolera hispano-argentina por parte de cualquiera de las grandes multinacionales del sector, que no tendrían apenas problemas para digerir semejante operación. Repsol es una empresa de tamaño medio en el contexto internacional que cuenta con un activo muy interesante: los yacimientos de Argentina. Por ello, en el pasado, los grandes se acercaron al Gobierno del PP para intentar la compra, si bien no pudo llevarse a cabo porque la compañía estaba protegida por la acción de oro. Pero ahora las cosas son distintas y si La Caixa no quiere perder el control de la petrolera no tiene más opción que aumentar su tamaño mediante operaciones corporativas para dificultar las cosas. En cierto modo, de esto también es de lo que se trata cuando desde el Gobierno se habla de movimientos de concentración en el sector, de que no le quiten Repsol al tándem La Caixa-tripartito catalán, aunque sea a costa de la siempre sana competencia. Eso siempre se paga en términos de ineficiencia, mayores precios y un riesgo regulatorio que los mercados castigan en forma de prima de riesgo sobre la cotización de las acciones.

La denuncia de Meroño, por último, va referida al libro blanco de la energía, encargado por Montilla, que servirá de hoja de ruta para el futuro diseño de la estructura del sector, en el que se modificará probablemente la medida aprobada en el último Consejo de Ministros de impedir la presencia de un mismo accionista en dos operadores relevantes del sector, que busca sobre todo sacar al BBVA bien de Repsol, bien de Iberdrola. Porque en lo que trabaja La Caixa es, más adelante, en la creación de una única empresa nacida de la unión de Repsol, Gas Natural y una eléctrica, previsiblemente Endesa.

Las lenguas no están para entenderse
Cartas al Director ABC  12 Marzo 2005

No sé en qué diario he leído esta semana que el presidente del Gobierno había desautorizado al de las Cortes, señor Marín, al reprocharle que hubiese revocado la regla que permitía a los diputados de lenguas no castellanas anteponer a sus intervenciones algo así como exordios en su propia lengua. Es posible que «desautorizar» se haya dicho por la mayor jerarquía del presidente del Gobierno sobre el de las Cortes, pero la jerarquía no coincide siempre con la autoridad, y aquí el señor Rodríguez Zapatero ha esgrimido una frase que comporta un uso totalmente fraudulento de la lengua castellana, particularmente con los posibles valores del plural. Con el semantema «lengua» el plural no admite más que un valor distributivo, y al decir, como él ha dicho, «las lenguas están hechas para entenderse» no cabe otra interpretación correcta que la de «cada una de ellas para entenderse sus hablantes entre sí»; nunca «para entenderse una lengua con otra», lo que es palmariamente falso: el latín no está hecho para entenderse con el griego. Cuando hablantes griegos y romanos hubiesen querido entenderse, o bien habrían recurrido, para comunicaciones muy elementales, al lenguaje de los gestos, pues los demostrativos manuales tienen un ámbito de comunidad intelectiva mucho mayor que las lenguas orales, o bien a un intérprete que supiese ambas lenguas, o bien a una tercera lengua por ambos conocida.

Tal vez las intenciones del señor Zapatero se hayan dejado llevar, en este punto, por eso que tiene hoy tanto predicamento y que llaman «inteligencia emocional» (que yo no acabo de entender lo que es), para la que, como en un nuevo Pentecostés, hasta las lenguas mismas pueden llegar a entenderse, lengua a lengua, lingüísticamente entre sí. Tal vez el señor Marín se haya quedado un tanto anticuado, obsoleto, a este novedoso respecto, y siga pensando que el Parlamento no está hecho para tramitar emociones, sino asuntos, y que para esta función la vía práctica es servirse de una koiné, como es, en este caso, al menos por ahora, el castellano. Rafael Sánchez Ferlosio. Madrid.

Desigualdad
Cartas al Director ABC  12 Marzo 2005

Ayer como toda persona de bien, estuve triste por el aniversario que conmemoramos, y como es natural me uno al dolor de las víctimas y al recuerdo de la tragedia del año pasado. Pero tengo otra tristeza. Pienso en aquellas otras víctimas del cruel terrorismo que hace treinta años sufrieron muertes, mutilaciones..., casi en silencio. Tenían que enterrar a sus muertos en privado, a veces hasta se les negó la celebración de funerales. Mientras tanto, en algunos pueblos del País Vasco se celebraban los «triunfos» de alguno de sus hijos; incluso cuando alguno caía se les recibía con alborozo, manifestaciones, con aires de héroes, premiándoles con sus nombres a calles como hijos predilectos.

Creo que no somos capaces de valorar el sufrimiento de aquellos familiares. Me parece que para paliar un poco tal desigualdad debiera celebrarse un día, como el de ayer, que se rinde homenaje a casi doscientos, para conmemorar a esos mil desaparecidos anteriormente. F. C. Romanillos. Madrid.

Marín rechaza las peticiones sobre «flexibilidad» lingüística
Redacción La Razón 12 Marzo 2005

Madrid- El presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín, entiende que la petición verbal de todos los grupos parlamentarios, salvo el PP, para que vuelva a permitir un uso breve del catalán, euskera y gallego en la Cámara no se corresponde con su solicitud, en la que les emplazaba a alcanzar una solución por «escrito» en la Ponencia para la reforma del Reglamento, informaron en fuentes de la Presidencia del Congreso. El pasado miércoles, Marín aseguró que estaba dispuesto a elevar a la categoría de resolución de la Presidencia la propuesta por escrito sobre el uso de las lenguas que consensuaran los grupos en la Ponencia de Reglamento.
Sin embargo, en la reunión que el jueves mantuvo la Ponencia, el debate estuvo centrado en la necesidad de que el presidente del Congreso vuelva al criterio de flexibilidad lingüística que promovió el pasado ocho de febrero, y que él mismo revocó tres semanas después. Marín considera que los grupos no cumplieron el jueves con la petición que les hizo el miércoles, ya que, la mayoría se limitó a reclamar de nuevo flexibilidad lingüística, pero sin avanzar en la reforma del Reglamento.

USOS Y COSTUMBRES DEL PARLAMENT
Resúmenes en castellano y asientos repartidos de forma transversal
La Voz 12 Marzo 2005

«¿Y ahora es cuando yo hablo en castellano y ustedes hacen eso de levantarse todos de repente?», preguntó ayer con gracia Manuela de Madre, presidenta del grupo parlamentario socialista y ex alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet. Al igual que el ministro José Montilla, De Madre nació en Andalucía, en Huelva. Y quizá por eso le llama más la atención esta curiosa costumbre del Parlamento catalán. Las comparecencias de los diputados ante la prensa se efectúan en catalán. Y, cuando algún periodista lo pide, terminan con una versión resumida en castellano para los medios audiovisuales, televisiones y radios, que así se evitan tener que traducir sus palabras. Como se repite lo ya dicho, la mayoría de los periodistas salen de la sala en estampida.

Esquerra Republicana de Catalunya, fuerza independentista, muy rara vez acepta esta práctica bilingüe, en coherencia con su reivindicación a ultranza de la lengua. Algunos líderes CiU a veces también se niegan aunque ayer su portavoz, Felip Puig, del sector más nacionalista, no tuvo reparos en repetir su alocución en castellano.

Los líderes, delante
También resulta llamativa la distribución de los escaños en el espléndido salón de sesiones del Parlament. Los líderes de los cinco partidos tienen sus asientos en las primeras hileras de bancos. Por ejemplo, los de los grupos más minoritarios, Boada (ICV) y Piqué (PP), se sientan justo detrás del gobierno. Hay un reparto vertical, de derecha e izquierda, aunque algunos diputados de Esquerra se ubican junto a los de CiU. Es una manifestación de la llamada transversalidad catalana, opuesta a la división en bloques de la política vasca.

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