AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 13 Marzo 2005

Sombras y luces
JUAN R. LODARES El País 13 Marzo 2005

UN BALANCE MUY POBRE
Editorial ABC 13 Marzo 2005

LA SAL DE LA INFAMIA
Jaime CAMPMANY ABC 13 Marzo 2005

LA TRAGEDIA FUE EL 11
Ignacio CAMACHO ABC 13 Marzo 2005

Los rotos de Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital  13 Marzo 2005

Hay un cargo libre
EL SUBMARINO La Razón 13 Marzo 2005

PÓQUER CON GARBANZOS
M. MARTÍN FERRAND ABC 13 Marzo 2005

EVO
Jon JUARISTI ABC 13 Marzo 2005

«Eppur si muove»
Pedro J. Ramírez El Mundo 13 Marzo 2005

El cambio desnacionalizador
ÁNGEL COLLADO ABC 13 Marzo 2005

IR POR LANA Y SALIR TRASQUILADO
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 13 Marzo 2005

Todas no
JAVIER ZARZALEJOS ABC 13 Marzo 2005

La ruleta rusa de Maragall
Xavier Horcajo Época 13 Marzo 2005

La justicia es el camino
CARLOS URQUIJO VALDIVIELSO  El Correo 13 Marzo 2005

Cegados por el velo islámico
Alfonso Rojo ABC 13 Marzo 2005

Los pasteleros se niegan a cerrar el negocio del suflé
Jesús Cacho El Mundo 13 Marzo 2005

Enigma batasuna
KEPA AULESTIA El Correo 13 Marzo 2005

La exclusión lingüística
KATI GUTIÉRREZ Y SOLE DEL CAMPO El Correo 13 Marzo 2005

Aires de grandeza
Cartas al Director ABC 13 Marzo 2005

Socialistas extremeños, andaluces y manchegos cuestionan la reforma estatutaria de Maragall
EFE Libertad Digital 13 Marzo 2005

El CGPJ dará 40.000 euros para cursos de euskera a jueces pese a que sólo dos los acabaron en 2004
F. Velasco La Razón 13 Marzo 2005

San Gil tiende la mano al PSE y le recuerda que sus adversarios políticos son los nacionalistas
EFE Libertad Digital 13 Marzo 2005

Presentan un recurso a las oposiciones de profesores por la prueba de gallego
Santiago La Voz 13 Marzo 2005

La política lingüística de la Unión Europea
www.elzapatazo.com  13 Marzo 2005

El Universo de las Lenguas
Juan Carlos Moreno Cabrera 13 Marzo 2005

«LA DIGNIDAD E IGUALDAD DE LAS LENGUAS. CRÍTICA A LA DISCRIMINACIÓN LINGÜÍSTICA»
La Redacción.
//usuarios.lycos.es/
andalucia_2/articulo/
3libros.html 13 Marzo 2005

Juan Ramón Lodares: Los europeos temen que las reclamaciones lingüísticas españolas se contagien a otros países
MADRID, 8 (EUROPA PRESS) //www.lukor.com/ not-por/
0502/08152142. htm 13 Marzo 2005

La imagen de la lengua española según Juan Ramón Lodares
Victoriano Colodrón Denis  13 Marzo 2005


 

LA DISPUTA DE LAS LENGUAS EN LA UNIÓN EUROPEA Y EN ESPAÑA
Sombras y luces
JUAN R. LODARES El País 13 Marzo 2005

Es un hecho que en los órganos directivos de la Unión Europea se avanza tácitamente hacia una selección de lenguas. La dinámica humana y económica de la integración europea conduce por ese camino. En esta selección hay tres lenguas que han ido ganando terreno poco a poco, ya ocupan mucho y es previsible que en el futuro ocupen más: el inglés, el francés y el alemán. 

La UE se manifiesta muy amiga de la diversidad lingüística y dice en su Carta Magna que la fomentará, pero a la hora de la verdad esas tres lenguas tienen una gran presencia demográfica, geográfica, económica y cultural y son las que más se estudian en la UE como "segundas lenguas" en aquellos países donde no se hablan. En fin, son tres lenguas que pesan más que otras. Más allá de las declaraciones de principios será difícil mantener la paridad de las lenguas en la UE porque, si hay libertad de opción, la masa de hablantes se orientarán hacia las de más peso. Este es un proceso muy conocido en la historia de las lenguas en contacto y yo creo que es el proceso que se ha abierto a largo plazo en la UE (por ejemplo, el 70% de quienes se han examinado para funcionarios de la Unión en los países de la ampliación, ha elegido el inglés como lengua extranjera). 

Con todo, no deja de ser un proceso de incierto futuro, porque si la UE quiere avanzar hacia formas de gobierno ágiles y eficientes, así como mantener su credo integrador y de libre movilidad sociolaboral, la selección de lenguas se hará cada vez más visible; pero si en ese camino no quiere enajenar a muchos europeos tendrá que atender a sus lenguas tengan la condición que tengan. En fin, es previsible que la UE experimente en este terreno —no sabemos durante cuánto tiempo—encontronazos entre su desarrollo económico y su visión política que se irán suavizando con compromisos de distinto tipo, como el alcanzado hace unos días, donde del triunvirato inglés-francés-alemán se ha pasado a un grupo más numeroso de lenguas de trabajo (EL PAÍS, 4/3/2005). 

En todo este negocio, el español parece que pierde algún terreno, aunque finalmente haya sido admitido en el septeto de "lenguas de trabajo" de la UE. Hay varias razones que hacen singular —y, en cierto sentido, débil— al español en la UE: para empezar, es idioma más americano que europeo. En términos demográficos es la quinta. lengua de la UE y la sexta o, séptima en términos económicos Podría retroceder más aún cuando Turquía, si finalmente ingresa, ponga en la UE ochenta millones de hablantes de turco y toda la influencia que está adquiriendo esta lengua en Asia Central. -No hay que olvidar tampoco los ejemplos desconcertantes que España da a sus vecinos: el diario Neue Zürcher Zeitung (20.1.2002), uno de los más prestigiosos de lengua alemana, y el sueco Svenska Dagbladet (16/1/2003), reseñaban en su día la pérdida de peso institucional del español en determinadas autonomías o el hecho de que hubiera en España escolares que teniendo el español como lengua materna no pudieran estudiar en él en la escuela (un caso único en la UE, todo hay que decirlo). 

Sin embargo, aparte de la peculiar posición que el español ocupa en la UE, y de las sombras que se ciernan sobre él, sí se podría hacer algo para que Si la UE quiere ser más que un poder regional, la lengua española será una buena aliada su peso no caiga hasta extremos que no le corresponden. Se trataría de mejorar nuestra imagen idiomática en un club internacional como es la UE. Y yo creo que hay suficientes recursos para ello. 

He aquí siete ideas que se deberían trasmitir a la UE respecto a nuestra lengua:  

1) Efectivamente, hablamos un idioma sobre todo americano pero el Atlántico no traza frontera lingüística y la comunidad hispanohablante es, al fin y al cabo, la tercera del mundo en tamaño internacional.  

2) En España se hablan varias lenguas, nadie lo niega; pero hay una general y común: el español. No somos como Bélgica, Suiza o Canadá, donde no existe una lengua común. Somos un país de comunidad lingüística, donde todo el mundo puede entenderse en una misma lengua y éste es un hecho objetivo.  

3) Descontado el inglés, el español será en el siglo XXI la lengua europea que va a experimentar un mayor crecimiento mundial como grupo de lengua materna (GLM). El futuro es imprevisible, ya lo sé, pero consulten las cifras del Britannica World Data para el periodo 1993-2025 y verán qué favorecidos salimos. Consulten asimismo el Informe Graddol de previsión demolingüística para el 2050 (patrocinado por el British Council) y hallarán que el chino, el español y el inglés encabezan el capítulo de "Grandes Lenguas", ni el francés ni el alemán aparecen en él. Quizá las previsiones de este informe son muy optimistas para el español pero... no lo he hecho yo.  

4) En cuanto a su peso económico, el español aparece entre las seis primeras lenguas del mundo en todos los estudios hechos al respecto.  

5) Es, sin duda alguna, la lengua extranjera que más gusta e interesa en EE UU (si es que puede considerarse extranjera allí) un país muy influyente en el mundo en cuestión de modas y gustos. Es más, si no yerran las previsiones, otra vez, del Informe-Graddol, toda América será un dominio geopolítico bilingüe en inglés-español gracias a los acuerdos sectoriales de libre comercio como Mercosur o el Nafta (y aquí sí creo que Graddol menoscaba al portugués).  

6) Son muchas en el mundo las instituciones comprometidas con la enseñanza y difusión del español que, por su propio interés, consideran inconveniente el desplazamiento de esta lengua en organismos internacionales. Dicho de otro modo: de doce años a esta parte, el español ha ido creando una clientela internacional cada vez más numerosa y exigente.

 7) Hablando de organismos internacionales a nivel mundial, el español es la lengua, junto con el inglés y el francés, que mejor representada está en ellos. 

No sé si estas ideas convencerán a nuestros colegas europeos, pero nuestra estrategia respecto a la imagen del español tendría que girar en torno a ellas. Todos los informes de prospectiva lingüística dan al español como uno de los idiomas más favorecidos por el proceso globalizador a que se asiste en el mundo. La conclusión es sencilla: si la UE quiere ser algo más que un poder regional, la lengua española será una buena aliada. Ocurra lo que ocurra finalmente con nuestro idioma, los siete puntos antedichos deberían quedar claros para la Unión Europea. 

Juan R. Lodares es profesor de Lengua Española en la Universidad Autónoma de Madrid, y autor de El porvenir del español (Taurus 2005).

 

UN BALANCE MUY POBRE
Editorial ABC 13 Marzo 2005

TAN sólo 24 horas después del aniversario de la tragedia, Rodríguez Zapatero ha presentado una imagen triunfalista de la gestión del Gobierno surgido de las urnas el 14-M. Es absurdo negar la evidencia de que la masacre y sus secuelas (incluyendo una jornada de reflexión vulnerada por actitudes antidemocráticas) tuvieran una influencia directa en las elecciones. El PSOE ganó, pues, en función de un contexto muy determinado, aunque el resultado no sea cuestionable en términos jurídicos ni políticos: los ciudadanos votan lo que quieren, aunque no pueden evitar verse afectados por las circunstancias.

Un año después, la gestión del Gobierno, apoyado por una mayoría precaria, ofrece serios motivos de preocupación para la opinión más reflexiva. Tras gastar unos cuantos meses en desmontar la última parte de la gestión del PP (política exterior, Plan Hidrológico, Ley de Calidad de la Enseñanza...) sin ofrecer alternativas serias o viables, lo peor de todo es, sin duda, la indefinición sobre el modelo de Estado, sujeto a la presión continua del tripartito catalán y a la búsqueda de una alternativa oportunista al «constitucionalismo» en el País Vasco. Esta misma semana, el presidente del Consejo de Estado se ha rectificado a sí mismo sobre las «comunidades nacionales»; Maragall ha firmado un pacto de silencio con CiU, que extiende la sombra de la sospecha sobre la política catalana; en fin, el PSOE ha desautorizado al presidente del Congreso en cuanto al uso de las lenguas autonómicas en la Cámara. Rechazando de hecho la oferta generosa de Rajoy, Zapatero se ha echado en mano de los radicales para pactar el Estatuto en Cataluña y para lanzar en el País Vasco el «plan López», que -salvo por una mayor contención retórica- no se diferencia gran cosa del plan Ibarretxe. En definitiva, el talante no conduce a ninguna parte cuando no va acompañado de principios sólidos.

EL balance en política exterior resulta claramente mejorable. La supuesta vuelta al corazón de Europa sólo se ha traducido en gestos simbólicos. Zapatero ha situado a España en tierra de nadie y con el paso cambiado, porque mientras los amigos europeos reconstruyen los puentes con Estados Unidos el Gobierno socialista ofrece una imagen de indigencia en busca de una foto o un saludo efímero con Bush y sus colaboradores. El resultado del referéndum del 20-N no pasa de discreto. Algo han mejorado las relaciones con Marruecos, pero se adivinan nuevos problemas en Iberoamérica. En general, se practica una política errática, complaciente hacia personajes desprestigiados como Chávez o Castro y se necesita una urgente rectificación en los equipos y las líneas de orientación. En materia económica, la buena gestión del PP (que nadie ha podido contradecir con argumentos serios) permite mantener una razonable velocidad de crucero, amparada en la sensatez del ministro Solbes. Pero las discrepancias entre el Ministerio y el equipo económico de Presidencia, reflejadas en operaciones fallidas como el «asalto» al BBVA, introducen factores de inquietud que podrían ampliarse a medio plazo cuando la despensa empiece a vaciarse y cuando elementos ajenos, en particular el precio del petróleo, pongan en riesgo la estabilidad económica.

LA falta de proyectos sólidos ha tratado de ser sustituida por una ofensiva laicista, de alto contenido dogmático, que ha bajado un poco de intensidad en los últimos tiempos. El matrimonio homosexual y la obsesión contra la enseñanza de la Religión son, por ahora, los aspectos más llamativos de una opción radical que intenta buscar criterios comunes de falso progresismo con los socios parlamentarios, desconociendo el agravio que padecen sectores muy amplios de la sociedad. La política social ofrece otros flancos débiles: recuperar el Ministerio de la Vivienda ha resultado un fracaso; en el ámbito de la cultura soplan ciertos aires de sectarismo; la gestión en Medio Ambiente no aporta por ahora nada positivo. Más allá del debate partidista, se consolida la impresión de que éste es un Gobierno de bajo nivel, con ministros poco conocidos y, salvo excepciones, mal valorados. Un panorama que ha permitido alcanzar un protagonismo insólito al ministro de Defensa, tal vez porque las opiniones de José Bono sobre el modelo territorial enlazan con muchos votantes socialistas a los que el Gobierno prefiere ignorar en una táctica de corto alcance.

Tiempo de balance también para el PP.
En circunstancias complejas, Rajoy ha logrado formular una oposición que se basa en la firmeza sin estridencias. Bien es cierto en que les costó arrancar, olvidarse de la derrota y cómo se produjo ésta y comenzar a aprovechar los múltiples flancos que desde el comienzo dejó descubiertos el Gobierno. La renovada dirección aún ha de perseverar en imprimir un sello propio a su gestión. Notable alto en las elecciones europeas, reconducción (no sin fatigas) de los conflictos internos y actitud inteligente en el referéndum son activos de una labor que tuvo su momento cumbre en la muy elogiada intervención del líder popular en el debate del plan Ibarretxe. Aznar ha prestado a su partido un servicio importante en su comparecencia ante el Congreso; la opinión pública ha concluido ya que la tesis de la mentira deliberada a cargo del Gobierno del PP era falsa. Un año después, la sociedad ha sabido reaccionar con madurez y buen sentido. Nadie tiene derecho a alterar la convivencia en paz y libertad. Nadie -menos el partido en el Gobierno- debe aceptar un juego peligroso que pone en cuestión el modelo constitucional adoptado en 1978 por el pueblo español, titular único de la soberanía.

LA SAL DE LA INFAMIA
Por Jaime CAMPMANY ABC 13 Marzo 2005

EN el Comité federal del Partido Socialista (Comité federal más o menos asimétrico) ha hablado Rodríguez Zapatero. Cada vez que este hombre toma la palabra, bordea un abismo, el de la insensatez, el del ridículo, el de la nesciencia, el de la presunción gratuita o el de la suficiencia. «Las lenguas se han hecho para entenderse», adoctrinó el otro día con énfasis magistral al presidente del Congreso, Manuel Marín, quien había decidido que allí se hable en castellano y sólo en castellano. Ayer, en una «Carta al Director», le explicaba piadosamente Rafael Sánchez Ferlosio el engaño evidente que encierra esa frase.

Ahora, en el Comité federal de su partido, ha dicho Zapatero una frase estremecedora para los socialistas. España -afirmó- no olvidará a las víctimas del 11-M, pero sí a «aquellos que echaron la sal de la infamia sobre la herida abierta». ¡Válganme Dios, la Virgen Santísima y todos los santos de la corte celestial, que no se puede mentar de manera más estremecedora la soga en casa del ahorcado! Referirse a los que «echaron la sal de la infamia» en la herida abierta del 11-M, y hacerlo precisamente en un Comité federal del PSOE es algo que requiere muchos bemoles o un gran cargamento de inconsciencia.

Porque quienes echaron «la sal de la infamia» en esa herida durante la noche del 11, los días enteros del 12 y el 13, más algún rato de la mañana del domingo 14, fueron precisamente algunos grupos numerosos de socialistas, organizados «espontáneamente». Aquí, allí y acullá, por muchos lugares de toda España, salían socialistas que portaban pancartas, orquestaban griteríos, lanzaban acusaciones: («¡asesinos!») contra los dirigentes del PP, asaltaban las sedes de los adversarios políticos, movilizaban medios de comunicación, echaban a la refriega a redactores radiofónicos de cuartel y en general convertían en pelea política de estilo motinesco y en ferocidad de dentelladas al poder las jornadas aflictivas de una matanza terrorista nunca vista en Europa.

Yo no sé si es que estos socialistas nuestros y de nuestros pecados elaboran sus consignas políticas dándole la vuelta a la verdad como si fuera un calcetín, o si es que terminan por creerse a pies juntillas sus propias mentiras y las repiten como evidencias. De entre todos ellos, destaca Zapatero, no sólo por su cargo sino por su convicción acendrada en las mentiras o en las tonterías que dice. Quizá sea producto del «talante». Por cierto que el talante ya ha hecho escuela. Ahora también cambian de talante, aunque no de doctrina, según dicen, los reverendísimos señores obispos. Será exigencia o virtud del «talante», repito, pero lo cierto es que Zapatero es capaz de pergeñar los más flagrantes embustes como si estuviera explicando la ley de la gravedad o el «Discurso del método».

El día en que un estudioso de la Historia de las ideas políticas se aplique a estudiar el pensamiento de Zapatero y la doctrina de sus discursos se va a encontrar con un buñuelo de viento sin viento que le estallará blandamente, como un borborigmo fallido, debajo de las narices. Es grande España. ¡Qué lujos se permite!

LA TRAGEDIA FUE EL 11
Por Ignacio CAMACHO ABC 13 Marzo 2005

SOBRE el 11-M y sus circunstancias resulta legítimo y hasta conveniente dudar todavía de no pocos aspectos y sospechar que casi nada de lo que creemos saber puede acabar siendo como parece, pero hay tres aspectos que no admiten a estas alturas discusión razonable. A saber: uno, que el atentado fue planeado y cometido para alterar el curso de las elecciones del 14 de marzo; dos, que el Gobierno Aznar gestionó de forma calamitosa la información en las horas críticas que siguieron a la masacre; y tres, que como consecuencia de ambos factores el PSOE ganó los comicios en virtud (o por culpa) de la sacudida emocional que provocó la matanza y la manipulación intencionada del sentimiento popular.

Para que se cierre de una vez la herida abierta en la conciencia nacional desde aquel día trágico es necesario asumir que la amargura y la zozobra provocadas por el ataque terrorista lograron en gran medida, y desgraciadamente, sus objetivos, pero que ello no empaña en absoluto el resultado de las elecciones por la sencilla razón de que, en democracia, el pueblo vota lo que le da la gana y no tiene que dar explicaciones. Convendría, sin embargo, que al cabo de un año de aquella crisis nacional reflexionáramos como ciudadanos sobre nuestro comportamiento colectivo. El shock sufrido a causa de la matanza derribó las defensas cívicas de la sociedad española y la llevó a un comportamiento insólito en las naciones occidentales. Por decirlo con palabras del escritor Antonio Muñoz Molina (cuya insobornable independencia moral le deja a salvo de cualquier etiqueta interesada), los españoles le echaron la culpa al Gobierno en vez de a los terroristas. Así de claro.

Otra cosa es que el Gobierno manejara la crisis con el tacto debido. Soy de los que piensan que no hubo en el gabinete de Aznar intención alguna de mentir a la ciudadanía, pero el empeño en mantener la autoría de ETA más allá de las flagrantes evidencias que iban tomando cuerpo contribuyó a que muchos ciudadanos sintiesen que se les estaba tratando de engañar. La torticera maniobra urdida con enorme rapidez por algunos elementos del Partido Socialista y sus aliados políticos y mediáticos, más la inesperada aparición del «swarming» o agitación electrónica como arma estratégica de urgencia -el célebre «pásalo» que convocó por telefonía móvil las algaradas-, acabó dando cuerpo a un vuelco electoral que se incubó de manera visible en las horas densas y eléctricas del día 13, cuando en las gigantescas manifestaciones de repulsa se palpaba de manera evidente una sensación casi táctil de rabia y de miedo.

Por más que la dirección del PSOE trate de justificar su inesperada victoria con unas fantasmales encuestas que jamás han sido publicadas, y que supuestamente apuntaban a que el vuelco se había producido ya el miércoles 10 de marzo en el seno de una campaña electoral claramente decreciente para el PP y rampante para Zapatero, lo cierto es que todos los «trackings» que yo conozco manifestaban que el día 11 Mariano Rajoy mantenía una cierta ventaja sobre su oponente. Los errores políticos de Aznar en los dos últimos años y su propia retirada habían mermado los apoyos que le llevaron a la mayoría absoluta, pero no parecían suficientes para provocar la derrota de su sucesor designado. Y la guerra de Irak había disminuido considerablemente su importancia en la opinión pública como factor decisivo.

Fue la matanza de los trenes lo que la trajo de golpe al primer plano de la conciencia nacional. Desde el momento en que apareció la famosa furgoneta con la grabación de versículos coránicos, la suerte del PP estaba echada. La torpeza en sostener la tesis de ETA y la negativa de Aznar a convocar el pacto antiterrorista y cogestionar con la oposición las horas amargas del post-atentado pudieron aumentar la crispada reacción de muchos ciudadanos, pero el PP había perdido las elecciones a las seis de la tarde del día 11, cuando Acebes anunció -¿hace esto un hombre que quiere engañar a la gente?- el hallazgo del vehículo de los islamistas de Lavapiés. El cartero que traía la factura de la foto de las Azores había pasado de largo ante la puerta de Aznar en las elecciones municipales y autonómicas de junio de 2003, pero dio la vuelta para presentarse bajo la humareda de las bombas de marzo de 2004.

Cada uno puede juzgarlo como quiera, y es difícil que un país sea autocrítico consigo mismo, pero no fue el nuestro un comportamiento edificante. Menos que ninguno el de ciertos políticos que antepusieron la inminencia de las urnas a la magnitud de la barbarie. Pero tampoco el de los ciudadanos. Los españoles nunca vamos a reconocer que aquel día votamos bajo un clima de miedo que nubló nuestra razón, pero eso fue exactamente lo que hicimos. Es bastante improbable que en Estados Unidos o Gran Bretaña, por citar los dos países que más se implicaron en la invasión de Irak -una invasión de la que, por cierto, España estuvo por completo ausente-, un atentado de esta clase no hubiese proporcionado a sus respectivos Gobiernos una inmediata y abrumadora mayoría de respaldo.

Empero las cosas fueron como fueron, y en democracia no hay otra regla que la del cómputo de los votos. Por eso es menester enterrar de una vez el malestar heredado de aquella quiebra civil, y afrontar el futuro con la normalidad que le estamos negando a un presente viciado por la herida. Lo negativo del Gobierno de Rodríguez Zapatero no es que provenga de unas elecciones ganadas bajo la convulsión del 11-M, sino que su revisionismo sectario y su falta de proyecto de nación están comprometiendo seriamente los logros políticos de los últimos veinticinco años. No digo los de los ocho de Aznar, sino los de toda la democracia.

Impugnar el triunfo socialista, como ha tratado de hacer una parte de la dirección del PP a lo largo del último año -no precisamente la más próxima a Rajoy- conduce sólo a una melancolía estéril. Primero, porque sitúa el debate en un punto, el del 11-M y sus secuelas, en el que la opinión pública sigue siendo mayoritariamente contraria a sus tesis. Segundo, porque una nación nunca se rectifica tan pronto a sí misma. Y tercero, y sobre todo, porque tiende a enfatizar la tragedia política de la pérdida del poder, en vez de la tragedia humana de la pérdida de vidas que supuso la masacre.

Y eso es lo que jamás podemos olvidar. Que el 11-M nos abrió una crisis moral, política y social, pero que sus consecuencias sólo son irreparables para quienes sufrieron en sus carnes el horror del ataque. Todo lo demás es reversible, incluidos, por supuesto, el resultado de unas elecciones y el advenimiento de un Gobierno revanchista y sectario que durará lo que la mayoría de los españoles quieran. Lo único que no tiene remedio es la ausencia de las víctimas que esta semana hemos conmemorado con un dolor que debería servirnos de lección para el futuro.
director@abc.es

Los rotos de Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital  13 Marzo 2005

Una constante inalterable en los líderes del PSOE es que cuando se las ven frente a los suyos en el Comité Federal del partido se crecen como niños. Ya le sucedió a Felipe González, que, ante tan rendida audiencia, acostumbraba a desvariar a placer y sin complejos. Zapatero no podía ser una excepción. Despachó la reunión que mantuvo ayer en Ferraz con los mandarines socialistas con un discurso triunfalista, fantasioso y autocomplaciente. Lo de siempre pero para incondicionales de aplauso fácil y cara de circunstancia.

El presidente, lejos de dotar al encuentro del obligado tono sosegado que impone la fecha que vivimos, aprovechó para hacer un somero balance de su primer año de gobierno. Y he aquí la trampa. Porque hacer balance el día 12 es sintomático del lugar que estos días de marzo tienen para el secretario general del PSOE. No ha esperado, como cabría suponer, al mes próximo para evaluar sus primeros 365 días al frente del Ejecutivo. Zapatero, y junto a él todo el partido, es consciente de que si están en el Gobierno es por la convulsión que siguió al atentado, luego, nada mejor que vincular esa fecha a su entronización como presidente del Gobierno. La consigna, repetida hasta la saciedad desde hace un año, debe mantenerse al precio que sea. El brutal atentado fue contra el Gobierno de Aznar no contra la Nación, y se produjo por la errática política del Partido Popular. De que la mayor parte de la opinión pública suscriba esa tesis depende toda su credibilidad.

El repaso a sus diez meses pelados de gestión no pudo, sin embargo, ser más delirante. Asegura Zapatero que, básicamente, se ha dedicado en todo este tiempo a “arreglar algunos rotos notables” del anterior Gobierno. En especial los tocantes a la política exterior y a la económica. Aunque parezca mentira, el presidente está plenamente convencido de que la situación internacional de España ha mejorado. Si para Zapatero mejorar nuestra posición global es figurar en la lista negra de Washington, convertirse en el nuevo paria europeo y flirtear con dictadores como Hugo Chávez o Mohamed VI es que, o vive al margen de la realidad o algo no funciona del todo bien en su gabinete de asesores. El Gobierno ha dilapidado la espectacular renta exterior que heredó de Aznar. No sólo pintamos menos en el mundo sino que, si siguen así las cosas, pintaremos aún menos. Quizá el fatuo y embebido Zapatero no se quiera dar por aludido, pero España es la nueva apestada en la Casa Blanca en sustitución, curiosamente, de Alemania y Francia, nuestros presuntos aliados. En Europa, tras la ratificación del Tratado Constitucional, nuestros representantes tienen menos capacidad de decisión y maniobra. En Iberoamérica hemos pasado de apoyar al colombiano Uribe a entregarnos sin rechistar a Chávez y Castro. Y en el mundo árabe muchos se frotan las manos con eso de la alianza de civilizaciones, una pueril fantasía que lleva la marca ZP grabada a fuego.

En lo relativo a la política económica, Zapatero canta victoria antes de tiempo porque el partido se encuentra aún en el primer cuarto. La buena marcha de la economía se debe, como bien se ha apuntado desde distintos foros, a la inercia de las reformas que llevaron a cabo los gabinetes populares, bastante sensatos en este aspecto. Ese modelo, y ya lo han anunciado los especialistas en varias ocasiones, se agota este mismo año. Lo único reseñable que el heterogéneo y mal avenido equipo económico de Zapatero ha hecho hasta la fecha es enredar. Enredar en las empresas privadas para ponerlas al servicio del Gobierno. Enredar en el mercado laboral elevando el salario mínimo y enredar con los presupuestos para garantizar el déficit a final de ejercicio. Desmantelar una juiciosa política económica como la del PP le va a llevar a los socialistas algo más de tiempo, pero seguro que, si tienen oportunidad, terminan por poner al país al borde de la quiebra. Y, en esto, a la secular tradición socialista de dejar la economía en el esqueleto nos remitimos.

En lo que Zapatero ha ganado a Aznar por goleada en estos pocos meses de gobierno ha sido en petulancia, envanecimiento y, sobre todo, en cursilería, arte para la que tiene dotes sobradísimas. Pero en gestión, a España, en suma, le sentaba mejor el roto de Aznar que el cosido de Zapatero.

Hay un cargo libre
EL SUBMARINO La Razón 13 Marzo 2005

Todos han oído el pistoletazo de salida. Después de que ayer el BOE publicara el real decreto en el que el Gobierno aceptaba la dimisión del ya ex presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), Carlos Bustelo, han saltado las quinielas. Hay un cargo libre en Barcelona. De poco importa que la decisión del Ejecutivo de «trasladar» la sede de la CMT a la Ciudad Condal hubiese chocado con el comité de empresa, que no acepta la «deportación» forzosa de decenas de trabajadores y de un organismo que lleva ya años en Madrid. Muchos entre los sindicatos apuntan que las palabras del ministro de Industria, José Montilla, de que esta descentralización «no va a ser la última», llueve sobre mojado. ¿Por qué no ha trasladado la CMT a La Coruña, a Valencia o a Oviedo? ¿Por qué a Barcelona? ¿Quién dio la idea a Montilla? Las quinielas sobre el próximo presidente del organismo son de todo tipo, aunque parece claro, dicen, que será mujer y no catalana. Lo contrario irritaría sobremanera en la Comunidad de Madrid, que correría a denunciar el pago de favores a ERC por su apoyo parlamentario. Algunos, incluso, especulan con que el Gobierno podría huir hacia delante y nombrar presidente de la CMT a cierto alto cargo de la Diputación de Barcelona.

PÓQUER CON GARBANZOS
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 13 Marzo 2005

UN amigo mío de la infancia, pinturero y ligón, buen aficionado a la fiesta nacional y soltero convencido, se mandó imprimir unas tarjetas de visita en las que bajo su nombre, del mismo modo que algunos se dicen abogado o médico, reza solemnemente: «torero de salón». Hace ya algún tiempo que no veo a mi amigo; pero supongo que, dada su vocación, seguirá utilizando tan disparatadas como sinceras tarjetas. En el salón, frente al espejo y con la muleta en la mano, el torero no corre riesgo alguno y puede extremar la gracia de las posturas. Es un ballet sin música en el que el morlaco, si lo hay, es de guardarropía y no tiene más trapío que el del mocito que, a cambio de unos pocos euros, empuja el carretón de los ensayos.

Josep Piqué, después de una larga peregrinación por las ideas y por los cargos, es ahora el presidente del PP de Cataluña, o de lo que queda de él después de haberlo convertido en la cuarta fuerza del Parlament. Es otro caso flagrante de majeza en las posturas, de garbo en los desplazamientos y de inconsistencia en el fondo de lo que dice y hace. Tal y como están las cosas en Cataluña, en pleno síndrome antitaurino, no puede ejercer, tal que mi amigo, de torero de salón; pero, inasequible al desaliento y pertinaz en los cambios, se ha convertido en un modelo de jugador de póquer... con garbanzos. Se juega el prestigio, que lo trae menguado desde sus días en la izquierda militante, y salva la bolsa.

Sin resignarse a la mínima condición a la que él mismo ha llevado al PP catalán, Piqué quiere cacarear en el gallinero en que lo hacen, disimulando, Pasqual Maragall y, acomplejado, Artur Mas. Pretende hacerse notar ante el tripartito y lucir la allí anoréxica gaviota. De ahí que, ante la crisis del «tres por ciento», la que ha servido para demostrar la inconsistencia de Maragall, las tragaderas de Mas y la sequía del pretendido «oasis catalán», decidiera presentar, como mandan los cánones democráticos, una moción de censura. Era sabido que no podía prosperar en razón de la escasez representativa de su grupo; pero tenía el valor, nada menor, del testimonio y la posibilidad de zarandear algunas de las muchas conciencias adormiladas con el narcótico nacionalista en el territorio cuatribarrado.

A la hora de la verdad -la del toro en el redondel, la de los euros sobre el tapete o la de los votos en el Parlament- Piqué se vino abajo y retiró su moción. No llegó a ser votada y así no le limita al PP la posibilidad de presentar otra antes del próximo periodo de sesiones, en septiembre. Envidó con garbanzos, no con fichas bien respaldadas en la caja, y, al hacerlo, además de negarse la posibilidad de ganar algo más que un cocido, instrumentalizó los supuestos de la ética representativa y parlamentaria. Una vez más, Piqué ha preferido la triquiñuela pícara a la enjundia procedimental y, confundiendo los cohetes con los cañonazos, ha buscado, sin encontrarla, una medalla en una guerra que no es la suya. Una medalla de hojalata para un soldado de cartón.

EVO
Por Jon JUARISTI ABC 13 Marzo 2005

SEGÚN el Diccionario de la RAE, «1. Duración de tiempo sin término, 2. Duración de las cosas eternas». Recordemos los sermones del Padre Echaburu: «Os preguntaréis, queridos niños, cuánto dura la eternidad. Imaginaos una esfera de acero macizo, grande como la tierra, y un escarabajo pelotero que camina por su superficie. Qué inmensidad de siglos y milenios y millones de milenios harían falta para que las delicadas patitas del coleóptero desgastaran la gigantesca bola, ¿verdad? Pues yo os digo -¡silencio, Rupérez!- que cuando consiga reducirla a un inabarcable océano de limaduras, todavía no habrá empezado la eternidad». Arquetipo del tiempo, la eternidad no transcurre, no tiene duración. Sólo conseguimos imaginar que nos la imaginamos mediante la tremebunda analogía del evo, tiempo infinito y atroz como el del implacable escarabajo. O como cada minuto del primer año triunfal del Frente Populista que mañana cumpliremos, si Dios no lo remedia.

El líder carismático de la coalición gobernante ha afirmado, ante los expertos convocados por el Club de Madrid, que el terrorismo es inútil y que nunca alcanzará sus objetivos. El último año de su biografía desmiente esta tesis. Lo que resta del sucinto ideario expuesto en su intervención carece del mínimo interés, no ya para los implicados en la persecución de terroristas sino para el público en general, aunque alguna desoladora admonición («desterrar la hipocresía es capital para obtener la victoria en la lucha contra el terrorismo», por ejemplo) merecería incluirse en un futuro Libro Lila del Presidente Rodríguez, cuyo hipotético compilador lo tendría en cualquier caso difícil, dada la originalidad y riqueza de su pensamiento. Selecciono ésta porque creo que delata una tenue influencia surrealista, pero quizá me equivoque. A lo mejor dijo «destetar la hipocondría es cenital para obturar la historia en la ducha contra el perro mismo», frase que posee mucho más sentido que la antes mencionada, y resulta que todos la entendimos al revés, ya fuera por malicia o por fallo de la megafonía.

EL evo es largo y además no importa. A los que hayan salido indemnes del primero, mi enhorabuena. Mañana comienza otro evo. Un evo nuevo. Conviene ir haciéndose a la idea y sacudiéndose las ilusiones, porque, de lo contrario, no lo soportaremos. La situación se ha complicado: las hijuelas vasca y catalana del socialismo español han pasado a engrosar las comunidades nacionalistas de sus respectivas regiones (a las que no tienen empacho en denominar, como todo nacionalista que se precie de serlo, comunidades nacionales). El presidente del Consejo de Estado opina que las reivindicaciones territoriales de ambos nacionalismos son modestísimas, teniendo en cuenta la extensión geográfica real ocupada por las comunidades nacionales que los sustentan. El presidente del Gobierno es partidario de convertir el Congreso en un laboratorio de idiomas. Por cierto, es raro que a semejante lumbrera no se le haya ocurrido la solución salomónica perfecta: toda vez que el problema reside en la imposición del español, lengua del Estado opresor, elévese el gallego al rango de lengua franca (lo de franca no va con segundas) y nos ahorramos los traductores. Tiene la ventaja de que el gallego lo entiende todo el mundo, su aprendizaje resultaría bastante sencillo y, además, no está vinculado a nacionalismos expansionistas (salvo que Ponferrada se convierta en la Trieste del BNG, lo que le parecería exagerado, creo yo, al mismísimo Rubio Llorente).

EN fin, que hay evos y evos y Evo Morales, primer demagogo indigenista de la historia de Hispanoamérica que no propugna directamente la nacionalización de una empresa extranjera, sino que apela al presidente de la nación supuestamente imperialista donde aquélla tiene su sede para que imponga a sus desalmados capitalistas el pago de un impuesto revolucionario a la nación supuestamente explotada. Algo habrá visto Morales en Rodríguez para proponerle tal arreglo. Los populistas se huelen entre sí a distancias trasatlánticas. En la Internacional justiciera soñada por el agitador boliviano ( Castro, Chávez, Kirchner, Tabaré Vázquez, Lula) falta, además del suyo, otro nombre, y no es el del Tempranillo de Chiapas. Mañana empieza el evo de Evo.

«Eppur si muove»
Por Pedro J. Ramírez El Mundo 13 Marzo 2005

En los días felices en que gozaba de la protección de la Florencia de los Medici la obsesión de Galileo era que se fabricara el mayor número de telescopios para que el mundo entero pudiera compartir sus descubrimientos astronómicos. Y cuando a uno de esos despectivos filósofos de la Universidad de Pisa que siempre rehusaron mirar por el maldito chisme por miedo a ver algo que alterara su noción preconcebida del universo le llegó la hora de la muerte, no se le ocurrió otra forma de expresar su pésame que la de desear que el finado descubriera en su camino hacia el cielo las estrellas que se había negado a contemplar desde la Tierra.

Se ha dicho que la verdad es para el entendimiento humano lo mismo que la música para el oído o que la belleza para la vista.Y por propia experiencia puedo añadir que su mera búsqueda es ya de por sí una inagotable fuente de felicidad intelectual.Por incierto que sea su destino y desenlace, quienes hemos probado el veneno de ese viaje nunca abandonaremos el barco de la duda ni arriaremos la vela de la indagación, pues no hay nada equiparable en la vida a la satisfacción de descubrir y divulgar la morfología de una tierra ignota.

Un año después de la masacre que cambió la Historia de España el estado de la cuestión sobre el 11-M se parece bastante al de la pugna que mantenían a comienzos de aquel siglo XVII la inmensa mayoría de partidarios de la ortodoxia etnocentrista, proclamada por Ptolomeo y Aristóteles, y el puñado de herejes que, siguiendo el surco abierto pocas décadas antes por el clérigo polaco Nicolás Copérnico, sostenían que el Sol y no la Tierra era el eje sobre el que giraba todo el universo.

Mientras los primeros, arropados por el poder fáctico de la Iglesia, mantenían una idea cerrada del mundo en la que el remedio final para cualquier inoportuna incongruencia era la apelación a las Sagradas Escrituras -Jehová había ordenado que se detuviera el Sol para que Josué pudiera dar cumplida cuenta de los enemigos de Israel-, la minoría disidente admitía que no entendía por qué pasaban muchas cosas, pero subrayaba que sólo podían pasar si era la Tierra la que se movía. Por ejemplo, las mareas, las estaciones o las fases de la Luna.

Frente al esquema hermético que convierte al terrorismo islámico, espoleado por la impopular política de Aznar sobre Irak, en el único principio, itinerario y fin de la conspiración del 11-M, un puñado de inconformistas alegamos que, aun no sabiendo qué es lo que de verdad ocurrió, sólo una trama más compleja puede dar encaje a evidencias que no estamos dispuestos a amortizar como meras expresiones del azar. Por ejemplo, la pretensión de los asturianos de montar bombas con móviles desde 2001, el robo del coche de ETA en el callejón de Trashorras, o las múltiples vinculaciones de los implicados con la Policía, la Guardia Civil y el Reino de Marruecos.

De la misma manera que el Papado, los príncipes cristianos y la cátedra del momento defendían la visión de un mundo plano e inmutable en el que el carro del sol recorría la bóveda del celeste, el Gobierno, la mayoría de los grupos parlamentarios y, por desgracia, un juez instructor que huye de las complicaciones como del agua hirviendo están avalando ahora una versión estereotipada y monolítica en la que para que todo encaje, cuando no saben algo se lo inventan. Y, por supuesto, el papel de la Inquisición persiguiendo al disidente lo cumple a la perfección la policía del pensamiento periodístico organizada por el grupo Prisa.

La doctrina oficial sobre el 11-M es una explicación superficial y rudimentaria que, en definitiva, remite todas las decisiones clave sobre la obvia intencionalidad política de lo ocurrido al reino de las sombras de ese terrorismo al que se apellida «internacional» para desligarlo incluso de sus raíces concretas más incómodamente cercanas. Sólo desde ese limbo en el que se hace abstracción hasta de lo más tangible puede comprenderse la presencia del rey de Marruecos en los actos del primer aniversario de la matanza, pues incluso si dejáramos a un lado los indicios de que los servicios de Rabat como mínimo sabían lo que estaba en marcha, quedaría la responsabilidad de su régimen al crear las condiciones objetivas de miseria, ignorancia y fanatismo en las que germina el integrismo islámico.

Es inaudito que Zapatero haya celebrado el nivel de cooperación antiterrorista de Marruecos cuando nuestra policía ni siquiera ha recibido aún respuesta a su solicitud de información sobre el tipo de explosivo utilizado hace dos años en los atentados de Casablanca, a pesar de sus concomitancias con el 11-M. E inaudito es que el juez Del Olmo se conforme con las explicaciones marroquíes sobre las andanzas del mismo Mohammed Hadad a quien testigos presenciales sitúan en uno de los trenes el día del atentado y que ahora alega tener una coartada en Tetuán, en lugar de reclamar su entrega o al menos su interrogatorio mediante comisión rogatoria.

En todo caso el abismo cultural, político y económico en el que se halla sumido un país cuya renta per cápita es 16 veces más baja que la española -la mayor diferencia del planeta entre dos estados fronterizos- es el mejor caldo de cultivo imaginable para que proliferen las vocaciones a morir matando por Alá. Parece mentira que un Gobierno tan de esa izquierda avant la lettre que siempre que mira a Palestina culpa a Israel, y por extensión a Estados Unidos, de estar generando las circunstancias materiales que empujan a los jóvenes de Hamas o Fatah hacia el terrorismo, agasaje complacientemente al principal responsable de ese atraso marroquí que tanto amenaza a nuestra seguridad. Una cosa es que el antagonismo de los últimos años de Aznar debiera dar paso a una relación más realista y correcta, y otra blanquear a Mohamed VI incluso de sus responsabilidades políticas respecto al auge de un integrismo que se engendra allí y asesina aquí.

Pero las perplejidades e incertidumbres van mucho más allá de la cuestión marroquí. Galileo dedicó 10 años de su vida a escribir el Diálogo en el que sometió a contraste el sistema de Ptolomeo con el de Copérnico. Aunque sus preferencias y convicciones estaban claras, tanto para dar una apariencia de distanciamiento intelectual como para tratar de burlar la censura de la Inquisición optó por camuflarlas bajo la apariencia de un debate entre tres personajes encerrados durante cuatro jornadas en un palacio veneciano para discutir sobre la estructura del universo. Ese era el sentido de nuestra Comisión de Investigación parlamentaria: servir de marco institucional al toma y daca argumental entre la visión lineal del 11-M auspiciada por el PSOE y sus aliados y la interpretación abierta y compleja a la que se ha aferrado el PP con el ahínco con que un náufrago agarra el último tablón.

De igual forma que el Diálogo de Galileo establecía las premisas de ambos bandos, permitía profundizar en los respectivos argumentos y explicitaba los escollos lógicos de cada discurso -sólo el movimiento de la vasija podía explicar las mareas, alegaba el portavoz de los copernicanos; ¿pero si la Tierra era redonda por qué los océanos no se vertían durante la rotación?, replicaba su antagonista aristotélico-, así las sesiones de la Comisión del 11-M nos habían permitido identificar la agenda de la discusión.Millones de españoles estaban formando su criterio sobre si el Gobierno del PP mintió en el intervalo entre la masacre y las urnas, sobre si la oposición manipuló el sentimiento popular, sobre si los islamistas contaron con otras complicidades y muy especialmente sobre si hubo sectores de las fuerzas de seguridad que pudieron evitar los atentados y por negligencia u otros motivos peores no lo hicieron.

El cierre en falso de la Comisión, ejecutado a cámara lenta desde la comparecencia de Zapatero en diciembre -llegó el comandante y mandó parar-, equivale al bloqueo por la Inquisición de la difusión de la obra de Galileo. Cuanto mayor sea la perspectiva más irracional resultará el aborto de esta labor indagatoria sin tan siquiera haber escuchado a quienes como Zouhier, Lavandera, Campillo o Nayo estuvieron en el teatro de los hechos y han mostrado su disposición a cooperar en su esclarecimiento. O sin tan siquiera haber hecho ni la más tímida tentativa de aclarar las significativas contradicciones en las que incurrieron algunos mandos policiales durante sus comparecencias. Unase a ello la vergonzosa inhibición del juez instructor y desembocaremos en la inquietante circunstancia de que la investigación de lo que en definitiva es la madre del cordero del 11-M, es decir la trama de los explosivos, haya quedado en las exclusivas manos de una Fiscalía tan supeditada como siempre a la conveniencia del Ejecutivo.

Ni siquiera Pilar Manjón, tan a la medida de las necesidades del Gobierno en casi todo lo demás, ha podido soslayar este bajonazo.En definitiva cualquier persona a quien le importe el descubrimiento de todo lo ocurrido tendrá que admitir, sea cual sea su ideología, y al hilo de nuestras últimas pesquisas, que hoy por hoy no conocemos ni, por supuesto, quién decidió que se cometiera una masacre en Madrid 72 horas antes de las elecciones generales, ni de dónde salió la dinamita que explosionó en los trenes, ni en qué lugar, quién y cómo montó las bombas con los móviles. Respecto a esto último sólo contamos, a modo de indicio, con la conclusión de Pedro el Tedax, el hombre que se jugó el pellejo al desactivar la mochila bomba de Vallecas: quien lo hizo era un profesional.Y, por lo que se sabe, ninguno de los detenidos o suicidados reunía tal condición.

El miércoles 22 de junio de 1633, vestido con un sayal blanco como su faz demudada, en el convento dominico de la Minerva de Roma un anciano y achacoso Galileo Galilei fue obligado a firmar, de rodillas, el escrito de retractación de sus ideas. Los historiadores más rigurosos dudan que en aquel contexto osara murmurar al levantarse la famosa frase -«Eppur si muove», «Y sin embargo se mueve»- que tanto ha contribuido a inmortalizar su figura. Pero no cabe duda de que lo pensó, pues aquel arrepentimiento no fue sino el fruto de un pacto para evitar males mayores.

Cuatro siglos de civilización occidental no han pasado en balde y, afortunadamente en la España de ZP no parece que a los inconformistas heterodoxos se nos vaya a obligar como a Galileo ni a abjurar de nuestras dudas ni a renunciar a la expresión pública de nuestras conjeturas. Los nuevos inquisidores creen que bastará con el ostracismo social. Pero no tienen, sin embargo, en cuenta que así como Galileo murió nueve años después de aquello sin que la verdad hubiera resplandecido -falleció en enero de 1642, 11 meses antes del nacimiento de Isaac Newton quien con su descubrimiento de la ley de la gravedad lograría encajar cada pieza en su sitio-, aquí y ahora las cosas no tienen que ir necesariamente tan despacio.

El cambio desnacionalizador
ÁNGEL COLLADO ABC 13 Marzo 2005

MADRID. El vuelco electoral de los comicios del 14-M alumbró el Gobierno más peculiar de la democracia. A punto de cumplir un año en el poder el Ejecutivo de Zapatero es ya el de menor producción legislativa desde 1978. Es también el primer Gabinete que se propone reformar la Constitución —su principal proyecto conocido—, el único que ha elegido como socios a los partidos más extremos del arco parlamentario —IU e independentistas catalanes de ERC— y el protagonista de un giro en política exterior que le enfrenta a los Estados Unidos, algo inusitado en España desde los años cincuenta.

En once meses, Zapatero ha puesto en cuestión o patas arriba algunas líneas fundamentales de la política española en los últimos años, tanto en tiempos de UCD, PSOE como del PP:
La Constitución, en duda.

Zapatero es el primer presidente del Gobierno que cuestiona el propio concepto de nación española. En el texto enviado al Consejo de Estado sostiene incluso que la Constitución es un punto de partida, que no de llegada. Y defiende el principio de que la Administración Central se supedite a los intereses y planes de las Autonomías, al menos de las gobernadas por socialistas y nacionalistas amigos. Tiene encantados a los independentistas, preocupados a la mitad de los barones de su partido y al PP decidido a quedarse solo en defensa del actual modelo de Estado.

Contra Estados Unidos.
Retiradas las tropas de Irak como primera, urgente y principal decisión de su mandato, Zapatero se ha abrazado al europeísmo de Francia y Alemania, predica la «alianza de civilizaciones» con el Islam y el pacifismo como actitud general. Marruecos se ha convertido en el Gobierno más amigo. La presencia de Mohamed VI en los actos del 11-M y el «hola amigo» de Bush a Zapatero en Bruselas son el mejor retrato de la nueva política exterior española.

Campeón de la imagen.
De la dureza y la seriedad extrema de Aznar, Zapatero se propuso pasar a la doctrina del «talante», que tiene mucha mejor venta entre la opinión pública, al menos por ahora. El presidente del Gobierno siempre dice «sí», salvo al PP, y no se enfrenta abiertamente a nadie, ni siquiera a Ibarretxe o Batasuna. Queda al margen de cualquier choque. El conflicto de las lenguas en el Congreso es un ejemplo claro. Zapatero se compromete con Carod a acabar con el castellano como lengua de trabajo única en la Cámara Baja, pacta lo contrario con el PP vía Rubalcaba y el que recibe los golpes es Manuel Marín. Además, entre el «talante» personal, las licencias de TV privada por dar, el control de la pública y las afinidades antiguas con otros medios de comunicación tiene una posición mediática sin precedentes. La imagen está por encima de todo.

Cultivo de las minorías.
Zapatero es consciente de que sectores sociales minoritarios, pero emergentes, fueron fundamentales para su vuelco electoral del 14-M. Frente a la obsesión por el centrismo y las clases medias de todos los gobiernos anteriores, Zapatero cuida también a la extrema izquierda, colectivos homosexuales y grupos marginales de la más variada condición. El anticlericalismo parece que todavía tiene sus seguidores y llamar matrimonio a las uniones de homosexuales puede ser el colmo de la modernidad. Además, fomenta las religiones minoritarias. La contrapartida es es el choque con la Iglesia Católica. Zapatero dice haber ampliado su base social, falta por ver si el proceso de desnacionalización que ha emprendido, por debilidad parlamentaria o por falta de convicciones, le desgasta.

IR POR LANA Y SALIR TRASQUILADO
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 13 Marzo 2005

El presidente del Consejo de Estado ha conseguido superar en popularidad a los delanteros del Madrid y a las estrellas de rock. La causa... reside en una iniciativa terminológica. Según Rubio Llorente, sería bueno que substituyéramos la locución «nacionalidad» por la de «comunidad nacional cultural». Conviene añadir que esta popularidad de Rubio Llorente lleva delante el signo «menos». Se han vertido sobre él enormidades, por lo común injustas. El error de Rubio Llorente, en mi opinión, ha sido en esencia contextual. Ha dicho lo que no era necesario decir en el momento en que menos convenía decirlo.

Vayamos primero a los contenidos teóricos de su propuesta.
Aquí no caben dudas, porque el presidente del Consejo de Estado ha sido por completo explícito, y no sólo ahora sino en ocasiones anteriores. La idea de Rubio Llorente consiste en desvincular el concepto de cultura nacional del concepto de territorio. Tomemos, por ejemplo, la Comunidad vasca. Encerrado dentro de las fronteras oficiales tenemos al pueblo vasco en su acepción política. Al que elige el Gobierno autónomo o vota con el resto de los españoles en las generales. Este pueblo no coincide con la comunidad nacional vasca, que se distinguiría por usar el idioma eusquérico o alimentar sobre sí ciertas nociones de índole simbólico y sentimental. De hecho, se habla vascuence en zonas del sur de Francia, en zonas de Navarra, y quizá en los alrededores de Sotogrande, provincia de Cádiz. La comunidad nacional vasca, en la acepción cultural, carece de perfil administrativo, territorial o político. Por consiguiente, quedaría desactivado el término de toda connotación peligrosa. Podría hablarse de una comunidad nacional vasca un poco como hablamos de la comunidad de los filatélicos. Se trataría de gente unida por determinadas orientaciones, irrelevantes en la lucha por el poder o la conformación del Estado.

La intención es buena. En el dominio de la política, sin embargo, las propuestas no pueden medirse por la intención que las anima sino por el uso que objetivamente se hará de ellas. Y lo normal es que se haga un mal uso de la ocurrencia de Rubio Llorente. Los nacionalistas se caracterizan por la voluntad de dar una expresión política a un hecho cultural anterior. De ahí los irredentismos, los expansionismos, la tendencia a cambiar y dilatar fronteras. Según el nacionalismo vasco, Navarra es parte de Euskadi porque comparte con ésta rasgos culturales. Es decir, Navarra debería constituir una unidad política con Euskadi en vista de que configura con ella una previa —y discutible— unidad cultural. Rubio Llorente ha citado el plan Ibarreche, en que se utiliza la frase «comunidad nacional», con objeto de sostener exactamente lo contrario: no debe preocuparnos la inclusión de esa frase porque la frase, bien mirada, es inofensiva. La pregunta es: ¿mirada por quién? Si mirada con los ojos de Rubio Llorente, es, sí, inofensiva. Pero Rubio Llorente no debe convencerse a sí mismo sino convencer a los nacionalistas. ¿Es inocente la frase en el sentido que le confieren los nacionalistas? No, todo lo contrario. Luego Rubio Llorente ha dado alas a los últimos, o si se prefiere, se ha equivocado de interlocutor. Ha estado hablando para sí cuando creía estar hablando para Ibarreche y compañía.

Rubio Llorente ha redondeado su propuesta infeliz con un argumento malo. Ha afirmado que «nacionalidad» es una voz desvirtuada por el empleo inmoderado y erróneo que de ella se ha hecho en el marco autonómico español. La dificultad estriba en que «comunidad nacional» recibiría el mismo empleo. Y que se halla además lastrada por connotaciones funestas. El equivalente alemán de «comunidad nacional» es «Volksgemeinschaft».

«Volksgemeinschaft» fue un término muy usado por Hitler y evocado por los nacionalsocialistas al verificarse la anexión de los Sudetes y Austria. La idea de «Lebensraum», de «espacio vital», está unida a la de «comunidad nacional». Por eso produjo alarma que Ibarreche acudiera a ella; por eso es desafortunadísimo que Patxi López, vía Guevara, la incorporara al incomprensible plan socialista. Y por eso la reincidencia léxica de Rubio Llorente es también incomprensible.

Una última observación. De la doctrina Llorente, se sigue que en el País Vasco —o Cataluña o Galicia— existen dos comunidades nacionales: la vasca —o catalana o gallega— y la castellana. Dos comunidades «nacionales» ocupando el mismo trozo de suelo. ¿Nos tranquiliza esa composición de lugar? Me parece que no. Me parece que hemos ido por lana, y hemos vuelto trasquilados.

P.D. En mi columna del domingo anterior, aventuré que los partidos catalanes se hallaban obligados a sostener ciertas posturas por un imperativo de decoro público, y que por tanto se habían inhabilitado para el pasteleo sistemático. Me equivoqué. Mas ha aceptado como referidas a su propio partido excusas vagas que Maragall había dirigido a los habitantes de Cataluña, y retirará la querella. El hecho es estupefaciente. Es como si yo reclamara el gordo de la lotería en vista de que le ha tocado a un vecino de mi pueblo. Es evidente que me resta mucho por aprender sobre la política en aquella región.

Todas no
JAVIER ZARZALEJOS ABC 13 Marzo 2005

Una de las causas de la esterilidad de la política vasca radica en que las palabras han perdido su significado. El debate público se ha convertido en un nominalismo arbitrario, desprovisto de sentido político reconocible, en el que conceptos fundamentales como democracia, libertad, derechos humanos, convivencia o diálogo naufragan en ese magma de miedo, confusión moral y tacticismo sobre el que flota la gran ficción que es Euskadi.

Ante las próximas elecciones autonómicas se ha puesto en marcha la plataforma 'Aukera Guztiak', 'Todas la opciones'. A juzgar por su denominación, la iniciativa parecería el colmo de la transversalidad. Lo cierto es que, a pesar del nombre, nace para competir con las demás candidaturas, pero ésta con el objetivo declarado de remediar la bienvenida orfandad que en la izquierda pro etarra ha dejado la ilegalización de Batasuna y su previsible ausencia en los comicios del 17 de abril. Si hubiera que situar esta plataforma en un mapa de coordenadas, su posición sería la misma que la de Batasuna. La diferencia consiste en que su discurso público, en vez de perderse en la retórica militaroide de sus inspiradores, va al grano y ofrece el atractivo de que los victimarios se sientan víctimas. Reivindicando el derecho de todas las opciones a concurrir a las elecciones, la plataforma aspira a recoger el apoyo electoral y social de los que jalean el exterminio de los no nacionalistas a manos de ETA, de los que pretendieron institucionalizar la exclusión del PP y el PSOE en el pacto de Estella, y de los que, como 'Txeroki' -por cierto, qué ridículo-, se impacientan ante la falta de productividad de los nuevos terroristas porque a este paso alguien puede empezar a pensar que todo el monte ya es orégano.

Ahora bien, si en este país los terroristas son «personas que se relacionan en negativo con los derechos humanos», difícilmente puede extrañar que la expresión de ese sector social del que el terrorismo extrae el oxígeno para su supervivencia se ponga a dar lecciones de democracia y respeto al pluralismo. Es una pena que no se les haya ocurrido antes. Así, la familia y los amigos de Gregorio Ordóñez podrían haber recordado este año el décimo aniversario de cualquier cosa pero no de su asesinato; Fernando Buesa, a diferencia de la mezquina referencia jelkide, seguiría siendo una parte activa y necesaria de nuestro paisaje cívico, tan desertizado; el matrimonio Jiménez Becerril podría presenciar un año más la Semana Santa sevillana; los Pagaza podrían seguir utilizando ese plural en toda su extensión para referirse a su familia; Manuel Zamarreño podría seguir comprando el pan por las mañanas sin temor a lo que realmente ocurrió cuando una motocicleta-bomba aparcada en la acera de su portal le despojó de su vida y del derecho último a la dignidad en aquella imagen de su cadáver semidesnudo por la explosión. Porque esta es la realidad que hay que contraponer al escándalo farisaico generado por la ilegalización de un grupo sin cuya actuación en la vida política e institucional vasca no puede explicarse esta tragedia continuada.

Es cierto que corresponde a los tribunales determinar la viabilidad legal de las candidaturas de esta plataforma, siempre que quien tiene que promover las acciones necesarias y suministrar las pruebas para que los jueces puedan pronunciarse cumplan con su responsabilidad. Puede, por tanto, que el fraude político a la Ley de Partidos no llegue a sustanciarse en términos jurídicos. Malo sería que el Estado de Derecho -que significa, ante todo, primacía de la ley- no pudiera levantar este velo que nada nuevo oculta. La misma justificación del terrorismo -una de las «expresiones dolorosas del conflicto»-, el mismo silencio ante la contumacia de los criminales -«me gustas cuando callas» podría decir ETA si algo en el terror fuera ni remotamente poético-, idéntica deslegitimación de la democracia cuando ésta se protege y protege a los ciudadanos.

La proximidad de las elecciones empieza a agudizar los peores síndromes del debate público en el País Vasco y pone de manifiesto las carencias desde las que sociedad vasca ha de enfrentarse a la provocación desafiante de la violencia; desafiante para su articulación política y para los valores de la democracia. 'Aukera Guztiak' es una prueba de ello. La aparición de esta plataforma ofrece nuevas oportunidades a los que practican el juego de la equivalencia para presumir de mesura e imparcialidad. Son aquéllos que, cuando defienden el derecho de todos a presentarse a las elecciones -en realidad, el derecho de Batasuna y asimilados-, añaden que también apoyan el derecho de los partidos constitucionalistas a hacerlo. ¿Qué conmovedora ecuanimidad!

Pero el juego dista mucho de ser inocuo. La equivalencia implica generalización y la generalización disuelve la responsabilidad, lo que, a su vez, permite librarse de la enojosa tarea de formular juicios, de poner nombres a las cosas, en definitiva, de optar. Se dice que todas las opciones son legítimas -una proposición que pocos aceptarían si se aplicase en unos cuantos ejemplos a su vida personal, familiar o profesional- como se sostiene que todos somos responsables de que ETA exista, o se afirma que Euskadi la tenemos que construir entre todos cuando la verdad es que los que realmente construyen Euskadi lo hacen a pesar de algunos.

Como el funambulismo tiene poco recorrido, ese aparente equilibrio tarda poco en romperse, de modo tal que la exclusión legal de una organización que se dice política y forma parte del entramado dirigido por ETA plantea ni más ni menos que un problema de legitimidad del sistema democrático, mientras la exclusión de partidos democráticos forzada por el terrorismo de manera sistemática mediante el atentado criminal o la amenaza permanente sólo recibe desde el bando de los escandalizados por la ilegalización un interés en el mejor de los casos 'humanitario'.

Aplicar la ley a Batasuna parece que resquebraja los cimientos de la democracia, esa misma democracia que era igualmente descalificada y atacada con saña por el terrorismo cuando Batasuna o sus antecesores podían presentarse a las elecciones. Sin embargo, la amenaza directa y explícita de ETA contra las sedes y las actividades de los partidos constitucionalistas, el asesinato de sus candidatos y cargos públicos, el hecho, reiterado y sobrecogedor, de un Parlamento en el que toda la oposición vive escoltada, todo eso resulta políticamente irrelevante para la salud de nuestra democracia, cuya verdadera patología, según se nos dice, es la disolución por los tribunales de la terminal de ETA en las instituciones.

Este propósito de eliminar referencias políticas y de valores en la sociedad no sólo se alimenta del cínico discurso de Batasuna y su elenco. Encuentra también apoyatura en los movimientos tácticos que se registran en la política vasca. Se ha reprochado, con razón, al PNV que se escandalice por la ilegalización de Batasuna y, al mismo tiempo, la aproveche para hacerse con sus votos. La inversa también puede darse y por motivos simétricos. El indisimulado aval que 'Aukera Guztiak' ha recibido de la dirección del PSE -Ferraz tuvo que salir al quite- y la equívoca referencia del candidato socialista al fin de «las políticas de exclusión» -adviértase el plural, antesala de la equivalencia- hacen temer con algún fundamento que más de uno vea en estas listas blanqueadas el remedio para evitar los dos únicos escenarios que, a día de hoy, son posibles tras las elecciones: la mayoría absoluta bien del tripartito de Ibarretxe o bien de la suma PSE-PP. Escenarios ambos indigestos para un Partido Socialista que tiene que repartir su campaña entre la difícil tarea de explicar lo que pretende ser y negar lo que ha sido.

Financiación de partidos
La ruleta rusa de Maragall
En pocas semanas, Pasqual Maragall ha conseguido que la crisis del Carmel, que afecta fundamentalmente a su Gobierno, desaparezca de las primeras páginas de los periódicos. Su técnica de lanzar un explosivo al incendio del barrio barcelonés ha servido para que ahora todo el mundo hable del 3% y que el escarnio de las más de 1.000 personas sin casa deje de ser un problema.
Por Xavier Horcajo Época 13 Marzo 2005

Ya nadie habla de cómo es posible que se asumieran unas obras en el túnel de maniobras del Carmel sin proyecto; o cómo es posible que exista un proyecto sin firma; ni tampoco de por qué no se retiraron las adjudicaciones a las constructoras, como pretendía el hermanísimo Ernest Maragall.

De todo ello, en todo caso, deberá dar cuentas la comisión de investigación parlamentaria. Pasqual Maragall ha conseguido repercutir la crisis sobre el principal partido de la oposición, CiU, con las sospechas sobre una presunta corrupción, hasta ahora sin pruebas sobre la mesa.

Muchos han querido, en primer lugar, atribuir la crisis a un calentón del president Maragall acosado por Artur Mas. Sin embargo, la coincidencia de sus acusaciones con aquel famoso "ustedes tienen un problema que se llama 3%", con un editorial que apareció aquella misma mañana en El Periódico de Catalunya, un rotativo que destaca por su afinidad con el maragallismo, desarticula esta tesis.

Lo del 3% era una operación de fino diseño político, no un calentón. Para algunos incluso incorporaba un elemento de preservación del actual Gobierno tripartito con Esquerra Republicana e ICV.

Es un secreto a voces que el PSOE de Madrid mantuvo contactos para explorar un futuro a medio plazo en el que CiU brindase apoyo al PSOE en Madrid y que la formación nacionalista moderada se convirtiera en socio de lujo de Maragall en Cataluña a costa de ERC e Iniciativa.

Esa operación divide a los maragallianos y al PSOE

Este descubrimiento es el que llevó a Josep Lluis Carod-Rovira a entrevistarse en un hotel nada menos que con Josep Piqué para pactar que los dos grandes partidos de la política catalana no acabasen "tapándose las vergüenzas" como han hecho en los últimos 25 años.

A medida que evoluciona la crisis del 3%, los de Esquerra se convierten en los grandes críticos, aun formando parte del Ejecutivo de Maragall.

La justicia es el camino
CARLOS URQUIJO VALDIVIELSO /VOCAL DEL COMITÉ EJECUTIVO DEL PP DEL PAÍS VASCO El Correo 13 Marzo 2005

Un reciente artículo de Ramón Jáuregui sobre el final del terrorismo, titulado 'La paz es el camino', incorpora algunos argumentos que últimamente desde instancias socialistas se vienen repitiendo con asiduidad en relación con este fenómeno. Argumentos peligrosos que trasladan a los terroristas la posibilidad de obtener algún rédito a su actividad criminal, en vez de un horizonte de derrota total y absoluta como consecuencia del triunfo del Estado de Derecho. Si Zapatero dijo hace unos días estar dispuesto a «arriesgar por la paz» y todos entendimos perfectamente a qué se refería, ahora Ramón Jáuregui se pregunta si para lograr la integración plena de quienes apoyan la violencia debemos hacerlo en los términos que ellos sugieren, esto es : negociación con ETA para solucionar la situación de sus presos y la constitución de una mesa política con Batasuna sobre el marco jurídico-político. Su respuesta resulta preocupante: «Si tenemos constancia inequívoca de que lo dejan, admito que exploremos el camino».

Hace poco más de un año el final del terrorismo se intuía cercano, las medidas acordadas entre el Partido Popular y el Partido Socialista en el seno del Pacto antiterrorista y la acción decidida del Gobierno de José María Aznar habían situado a ETA contra las cuerdas. Nadie hablaba de experimentos, de explorar vías ni mucho menos de pagar precio político alguno por el final del terror. ¿Acaso no habíamos pagado ya bastante los españoles en los últimos treinta años? Con la llegada de los socialistas de nuevo al Gobierno y en su obsesión por arrumbar todo vestigio de las políticas aplicadas en la etapa Aznar, decidieron también cuestionar la lucha contra el terrorismo. Lo mismo se cambia el Código Penal para despenalizar las convocatorias ilegales de referendos, que se permite el debate del plan inconstitucional de Ibarretxe en el Congreso, a la vez que se habla de arriesgar por la paz, de ser generosos y de explorar vías con los violentos si se aprecia voluntad inequívoca de abandonar la violencia.

¿Acaso no se dan cuenta los socialistas de que en la lucha contra el terrorismo no cabe aplicar el famosos 'talante' que todo lo invade y nada resuelve, y menos aún en esta materia? Pero, ¿cómo es posible que políticos avezados y conocedores de la realidad del País Vasco no perciban que ese tipo de decisiones y de discursos sólo sirven para cohesionar y dar moral, para fortalecer en definitiva, a unos terroristas que se sabían derrotados? Lamentablemente, en el momento en el que estábamos a punto de asestar el golpe de gracia a ETA, o quizá por eso, algunos se contagian de las posiciones cómodas, de las fáciles, de las que gustan a los nacionalistas. Los discursos exigentes no están de moda y se vuelven antipáticos hasta el punto, incluso, de no resultar, así deben de creerlo, rentables electoralmente. Ahora todo se arregla con diálogo, no importa cómo, ni con quién, ni para qué, la mera apelación al mismo le convierte a uno en políticamente correcto. Pues bien, llegados a este punto creo que algunos debemos ser incorrectos pues son cosas muy importantes las que están en juego: la memoria de las víctimas, la libertad, el Estado de Derecho y un modelo de convivencia a salvo de quienes utilizan la violencia y se aprovechan de ella.

Lo de 'la paz es el camino' fue una actitud muy loable en el contexto de una India ocupada por Inglaterra, pero, si se quiere, un poco naif para el País Vasco del siglo XXI. En mi opinión, lo que debemos reclamar los demócratas es justicia, de manera pacífica claro, pero justicia. La paz auténtica y duradera jamás se ha asentado sobre otro pilar que no sea el de la justicia. Existen otras paces, evidentemente, pero las que provienen del silencio, o de la claudicación no creo que sean la que necesitamos los vascos. Ese tipo de paces fruto de enjuagues y cambalaches, además, tarde o temprano se acaban volatilizando. Tampoco he entendido nunca las llamadas a la generosidad en relación con los terroristas por el simple hecho de que abandonen la violencia. ¿Puede alguien explicármelo? Es lógico y razonable que seamos generosos con las víctimas, al fin y al cabo alguna responsabilidad tiene el Estado de Derecho por no haberles garantizado su vida o su hacienda, pero ¿con el terrorista? Si la explicación es que el esfuerzo debe hacerse porque hay unos miles de ciudadanos que apoyan al asesino, por esa misma razón ¿debieron ser absueltos en Núremberg los jerarcas nazis por el mero hecho de que años antes fueron votados masivamente por el pueblo alemán? De momento no he escuchado a ningún especialista en resolución de conflictos defender ese disparate, el de Núremberg me refiero; el otro, el de ser generosos con los etarras, un día sí y otro también.

Me parece preocupante también que se hable de «explorar caminos» como el de la mesa con Batasuna para hablar del marco jurídico-político. Me gustaría que alguien nos explicara si Batasuna tiene un plus de legitimidad sobre el resto de partidos para formular este planteamiento, ya que algunos incluso se prestan a valorar esta posibilidad. Evidentemente tiene un plus pero no democrático, tiene el plus de formar parte del entramado terrorista, tiene la ventaja del que guarda no un as, sino la metralleta en la manga. Sinceramente considero que la incapacidad para gobernar y la obsesión por distanciarse del Partido Popular, tan insistente como la de acercarse al nacionalismo radical que sólo busca romper España, no pueden ser buenos aliados para encarar adecuadamente la política antiterrorista. Por el bien de la paz, pero, sobre todo, de la justicia y de la libertad, más nos valdría afanarnos en cerrar cualquier esperanza de cesión ante el terror que en realizar propuestas que, como las comentadas, conducen exactamente a todo lo contrario.

Cegados por el velo islámico
Por Alfonso Rojo ABC 13 Marzo 2005

Para conjurar el peligro es esencial identificarlo. Y no se hace. Buena parte de los dirigentes políticos, periodistas y creadores de opinión españoles observa el proceloso mundo del terrorismo islámico con los ojos tapados por un velo.

Enternece escuchar a Ruiz Gallardón referirse a Madrid como la ciudad «que representa todo aquello que odiaban los terroristas, que sólo apuestan por mundos sectarios y excluyentes».

Advierte Gallardón contra el «pecado» de estigmatizar al Islam como «responsable» del 11-M. El problema es que, al poner el énfasis en ese punto, el alcalde contribuye a difuminar el grave riesgo que corremos.

Igual que Pedro Calvo Hernando, quien la noche del viernes criticaba en la radio los actos conmemorativos por «falta de ecumenismo» y pontificaba que «más de la mitad de las víctimas no eran cristianas».

O Carlos Hernández, ex reportero de Antena 3 y actual director de comunicación del PSOE, que hace un mes se sumó a los que demandaban la salida de la cárcel de Taysir Alony, en el Círculo de Bellas Artes. El periodista de Al Yasira está acusado por el juez Garzón de ser miembro activo de la red de Bin Laden.

Es obvio que no todos los musulmanes respaldan el terrorismo, pero es irresponsable difundir la idea de que los atentados son sólo obra de una ínfima minoría, sin respaldo social. El día en que los fanáticos de Al Qaida derribaron las Torres Gemelas, hubo bailes de júbilo y no sólo en las calles de Gaza.

A la busca de la exquisitez política se matiza entre «islámico» e «islamista», pero cambiar de nombre a las cosas no modifica su naturaleza.

Los más sangrientos atentados de las últimas décadas han sido perpetrados invocando a Alá, en aras de la grandeza del Islam y para castigar al corrompido Occidente o vengar «afrentas» de siglos pretéritos.

Con tanta buena intención como ignorancia, se pasa por alto que mucho antes de que Bush llegase a la Casa Blanca, antes de la foto de las Azores o de la invasión de Irak, ya se tramaban horrores y sucedieron terribles carnicerías.

En febrero de 1993, siendo presidente Clinton, militantes islámicos intentaron ya derribar las Torres Gemelas usando una furgoneta cargada de explosivos. En julio de 1994, volaron la AMIA, en Buenos Aires, matando a 85 personas. En octubre de 2002, en Bali, fueron 202 los fallecidos y su delito fue frecuentar una discoteca. La lista es interminable.

Al revisar la plantilla letal, no aparecen en ella esos oprimidos a los que hacia referencia la Cumbre Internacional sobre Democracia, Terrorismo y Seguridad, celebrada en Madrid.

Serhane Ben Abdelmajid, alias el Tunecino y cabecilla del grupo inmolado de Leganés, llevaba 8 años en España, había disfrutado de una beca de la Agencia Española de Cooperación durante 4 y se dedicaba a la compraventa de pisos, cuando no tramaba maldades en la mezquita del barrio.

Su mentor, el egipcio Rabei Osman, recientemente extraditado desde Italia, solía pasar las noches en vela, frente a su ordenador, descargando esos vídeos de decapitación de rehenes, que proliferan en internet. No debe ser la de Rabei una afición muy rara, si se tiene en cuenta que el CD más vendido de los bazares de Bagdad tiene como tema el cercenamiento a cámara lenta de la cabeza de un «infiel», secuestrado por Al Zarqaui.

La rueda de la fortuna
Los pasteleros se niegan a cerrar el negocio del suflé
La clase política catalana no está dispuesta a que el caso del Carmelo y el escándalo consiguiente del 3% derive en la imprescindible regeneración democrática. La moción de censura presentada por Piqué en el Parlament ha servido para que PSC, CiU y ERC cierren filas. Con todo, el tsunami que ha barrido la política catalana es de tal dimensión que ninguna omertá podrá parar el cambio
Por Jesús Cacho El Mundo 13 Marzo 2005

Qué pensarán Roca y Macià de lo que está ocurriendo en Cataluña con el 3%?, pregunté esta semana a un empresario barcelonés.«Pues me acabo de encontrar a Miquel. ’Es que si explicamos lo que hemos hecho aquí entre todos, esto salta por los aires’, me ha dicho muy asustado, y ya lo has visto, firmando en La Vanguardia un artículo titulado Con silencio, mejor. Más claro, agua. Porque él se sabe la película entera de la clase dirigente catalana, socialistas y convergentes, todos juntos y revueltos. Pero una cosa es lo que hicimos hace 20 años casi por una razón de Estado, porque todas las chapuzas valían en la Transición, y otra muy distinta lo que hay que hacer en un tiempo como este, donde la exigencia de limpieza y honestidad en la clase política es una aspiración general».

No parece que el hundimiento del Carmel, episodio que debería significar el final del oprobio y el inicio de la esperanza, vaya a tener ese corolario. La moción de censura presentada por Piqué en el Parlament ha servido para que el arco político catalán, a excepción de un PPC que nunca tuvo vela en ese entierro, haya cerrado filas en un impulso de protección que rebasa las diferencias ideológicas, no sin antes regalarnos otra perla del tipo pasao de vueltas que es Maragall («yo no le pido que la retire. Hagan lo que quieran»), y una nueva expresión de indignidad de un Mas -pirómano temeroso de seguir jugando con fuego- dispuesto a retirar la querella a la menor excusa.

Con todo, el tsunami que ha barrido la costa política catalana es de tal dimensión que el pacto de los tramposos, la pretensión de los que, con un punto de desesperación, intentan echar tierra al asunto, tratando de evitar lo inevitable, esto es, la desaparición de una clase política corrupta, resultará inevitable a medio plazo, superfluas las componendas, a menos que la sociedad civil catalana haya perdido el pulso del todo, y la prensa haya hecho almoneda de su elemental aspiración al esclarecimiento de la verdad, y la Justicia haya abdicado de su obligación de perseguir el delito y castigar al delincuente.

Estamos en un punto de no retorno en la vida política catalana y española. En el monumental lío del 3%, no es sólo una batalla sino varias las que discurren en paralelo. En ERC está teniendo lugar el choque de trenes entre la ambición de José Luis Pérez, ahora apellidado Carod, y las aspiraciones de Puigcercós. El hijo del Guardia Civil arguye que si él fue condenado al ostracismo por culpa de un viaje a Perpignan, Maragall merece ahora el mismo trato por su incontinencia verbal. El líder de Ezquerra intenta aprovechar la crisis para regresar al primer plano, cosa que Puigcercós no quiere en absoluto. Con el escándalo como telón de fondo, ambos dirimen su personal batalla, cuyo objetivo es el liderazgo de ERC. Los independentistas han reaccionado a la moción de Piqué con la falta de respeto a la inteligencia ajena que les caracteriza: una venganza más de Madrid contra Cataluña.«De la humanidad a la bestialidad por el camino de la nacionalidad», escribió el dramaturgo austriaco Grillparzer.

El desconcierto no puede ser mayor en CiU, porque todos, empezando por Jordi Pujol, están convencidos de que Mas se equivocó el famoso día de autos reconociendo de forma implícita que lo del 3% era cierto y dando por sentado que todo el mundo estaba, como está, al cabo de la calle, de modo que, en lugar de desmentirlo tajantemente, se limitó a pedir a Maragall que retirara la acusación so pena de mandar el Estatut «a hacer puñetas». Quemado tras el rifirrafe, el señor Mas terminó de cavar su tumba el jueves, al mendigar, presionado por la dirección del partido, una simple disculpa para retirar la querella.

La situación no es menos compleja en el PSC, donde el liderazgo de Maragall se da por cosa del pasado. De hecho, al día siguiente del terremoto del 3% la cúpula del partido llegó a plantearse la necesidad de un recambio. La reunión tuvo lugar en la sede de la calle Nicaragua, donde Montilla recibe los viernes por la tarde cuando regresa de Madrid, y a ella asistieron, además del aludido, Pepe Zaragoza, secretario de Organización del PSC y mano derecha del ministro; Celestino Corbacho, presidente de la diputación de Barcelona y ex alcalde de Hospitalet, y Ernest Maragall. «Esto no puede ser, el Pascual no puede seguir haciendo de las suyas, una detrás de otra; mantenlo callado porque, en caso contrario, tendríamos que plantearnos su relevo». Advertencia en firme, pues, pero a cara descubierta, delante del propio hermano del afectado, para que no hubiera duda.

Sobre la mesa de Zapatero descansa, desde hace unos días, un informe del CNI con información sensible sobre cuentas bancarias cuyo beneficiario sería uno de los hombres con más poder en el socialismo catalán. Es la vieja historia de la financiación de los partidos, fuente inagotable de corrupción y asignatura pendiente de la democracia española. El PSC está buscando candidato, y una de las que se postulan es Montserrat Tura, antigua alcaldesa de Mollet y actual conseller de Interior, protagonista del esperpento según el cual el PP intentó dar un golpe de Estado el 14-M suspendiendo las elecciones generales, cosa que habría parado el Rey, barbaridad que ni el Rey ni la Casa del Rey desmintieron de manera inmediata y rotunda. La batalla interna por la sucesión de Maragall está lanzada. De ahí que el propio Pascual sea ahora mismo el menos interesado en un adelanto electoral, porque muy bien podría ocurrir que él no fuera candidato.

Es la gran oportunidad de Josep Piqué y del PPC. Por primera vez en 25 años, el PP tiene estrategia en Cataluña. Por primera vez, la derecha española tiene un líder centrado en la política catalana, que cuenta con el poder suficiente y el respaldo necesario de la dirección de Madrid. El ex ministro estaba convencido de que el jueves alguien iba a sacar a pasear el fantasma de su relación con KIO, la venta de Ertoil o el incidente fiscal de Loreto Consulting. Que nadie lo hiciera no es sino un síntoma más de la gravedad de ese enfermo llamado clase política catalana.Lo decía el maestro Roca en La Vanguardia: «No complicarlo más, porque esto aún podría complicarse más. Y complicarlo es fácil, muy fácil. Es el momento de la administración inteligente de los silencios. Ahora toca medir muy bien las palabras, y cuantas menos, mejor».

Roca reclama y proclama el valor de la omertà. El silencio cómplice.Que quienes puedan tener la tentación de hablar y limpiar la pocilga colectiva, callen. Capear el temporal es posible, piensan los Roca del momento, con un hombre en la Fiscalía como Mena, gran amigo de don Pascual y parte consustancial del paisaje en el oasis catalán de estos años. Le bastaría a Mena y a sus fiscales seguir la pista de GISA -sociedad a través de la cual la Generalitat ha gestionado su obra pública- y de sus consejos de administración.Se encontrarían con nombres ilustres de la endogámica clase dirigente de esos años, gente como Rafael Villaseca, antiguo presidente de la sociedad y hoy consejero delegado de Gas Natural (grupo Caixa), gente que podría verse muy comprometida de prosperar una investigación seria del 3%. Les bastaría ver con qué ingenierías trabajaba GISA, siempre las mismas, con los concursos amañados para ponderar siempre la parte técnica sobre la económica, una situación tan burda que ha obligado al conseller Nadal a invertir la situación, «porque asumo que todo el mundo que se presenta a una obra sabe hacerla, y lo que me interesa es el precio».

«Entrecanales y Dragados se negaron a pagar el 3%, y FCC -Emilio Cebamanos- y ACS -Florentino Pérez- se llevaban el 70% de la obra pública que se hacía en Cataluña, mientras los otros no se comían una rosca. Ese porcentaje se repercutía en el precio y a correr», asegura un constructor madrileño. «El 30% restante se lo repartía la pequeña y mediana empresa local ligada al mercadillo convergente». ¿Se atreverá Mena a coger el bisturí y cortar por lo sano? Echar mano de la cirugía supondría poner fecha de caducidad a toda una clase política. Y empezar de cero. No puede haber vuelta atrás. Abogar por la regeneración de la vida política española es una obligación moral. Y sería bueno que el suflé catalán sirviera para acabar de una vez con el merengue español.

Enigma batasuna
KEPA AULESTIA El Correo 13 Marzo 2005

La habilidad verbal de Arnaldo Otegi logra siempre dar la sensación de que la izquierda abertzale sabe lo que quiere, hacia qué meta camina y por dónde avanzará. Su empaque proyecta esa sensación tanto hacia la opinión pública en general como, especialmente, hacia el interior de la propia Batasuna. Pero también consigue embaucar a los interlocutores que se le acercan como enviados de otras instancias o por iniciativa personal. Es la de Otegi una habilidad impagable, capaz de envolver el vacío para regalo o de enredar al prójimo en una dialéctica siempre circular. Si Batasuna no hubiese tenido a Otegi como portavoz, hace tiempo que nos hubiésemos percatado de que la izquierda abertzale no sólo no sabe lo que quiere, sino que además ni puede ni desea saberlo. Hasta hace bien poco su inercial carencia de pensamiento autónomo podía disimularse porque eran los demás quienes -aunque fuese a la contra- interpretaban sus propósitos. Así ocurrió con la declaración del velódromo de Anoeta o con la carta que Arnaldo Otegi remitió a Rodríguez Zapatero el mismo día en que éste se entrevistaba con Mariano Rajoy para acordar una respuesta común al plan Ibarretxe. Eran textos enigmáticos que invitaban a los demás a especular con que algo se estaba moviendo en Batasuna. Ahí está el error: en pensar que cada vez que Batasuna se mueve algo se está moviendo en Batasuna para, al final, toparnos con su inmovilidad más absoluta.

Batasuna persigue cosechar en las urnas del 17 de abril el mayor número posible de votos nulos. Todo lo demás es hojarasca. Incluida la puesta en marcha de la plataforma 'Aukera guztiak'. Su propósito no es lograr que los excluidos por la ilegalización de Batasuna puedan concurrir a las elecciones autonómicas. Entre otras razones, porque si esa fuese su intención deberían presentar exactamente las mismas candidaturas que anunció ayer Batasuna y que, con toda seguridad, ni siquiera podrán ser inscritas en el registro correspondiente porque Batasuna no existe como formación legal. Si, por el contrario, presentan otras distintas, muy distintas, 'Aukera guztiak' incurriría en la contradicción de no auspiciar a los excluidos sino a otros, no se sabe a quiénes. Entre hoy y mañana lo sabremos.

Pero a medida que pasa el tiempo resulta más palpable que tras el enigma Batasuna no hay nada. Nada que no sea la total incapacidad de la izquierda abertzale para romper con su pasado -porque sería tanto como romper consigo misma-. Por no saber, la izquierda abertzale tampoco sabe si lo que desea es que sus votos nulos impidan a Ibarretxe lograr la mayoría absoluta para la coalición que encabeza o si, por el contrario, desea que el plan del lehendakari salga reforzado de las urnas para continuar agazapándose por momentos bajo su sombra.

La exclusión lingüística
KATI GUTIÉRREZ Y SOLE DEL CAMPO El Correo 13 Marzo 2005

Un grupo de 157 profesores protagoniza un encierro para evitar ser expulsados del sistema educativo vasco. Merece la pena ir a visitarlos, no sólo porque necesitan y agradecen las muestras de solidaridad, sino también porque la suerte de este conflicto servirá a muchos de espejo del futuro. No son jovencitos. Son personas mayores (entre 40 y más de 50 años), poseedoras de una extensa experiencia profesional que les ha enriquecido como docentes y como personas, pero también les ha desgastado, como a todos los que amamos esta profesión cada vez más difícil y menospreciada.

¿Quiénes les echan y por qué les echan? La consejera de Educación, Anjeles Iztueta, de EA, y los sindicatos ELA, STEE-EILAS y LAB acordaron la pérdida definitiva de la estabilidad que tenía este profesorado y les destinan a integrar las listas de sustituciones. En muchas especialidades y, teniendo en cuenta que el sector de enseñanza público vasco es el más exiguo de toda España (representa menos del 47% del sistema educativo general), sus posibilidades reales de trabajo serán nulas, al igual que las de los profesores sustitutos que tampoco tienen acreditado un perfil lingüístico. Bonita forma de entender su oficio la de quienes deberían reflexionar sobre qué tipo de sindicatos son los que echan a compañeros e incluso a algunos de sus afiliados.

El porqué les echan tiene tanta o más miga para la sociedad vasca. Es mentira que sea por no estudiar euskera, ni siquiera por no haberlo aprendido. Les echan por no haber conseguido pasar un examen que acredita un título. En Educación hay dos perfiles lingüísticos. Hoy no son fáciles de conseguir, porque las normas actuales de acreditación del idioma han sido homologadas a las europeas y las exigencias son elevadas para preservar la corrección lingüística en títulos superiores. La mayoría de estos profesores han estudiado euskera con gran esfuerzo y sacrificio personal y familiar. Otra cosa es que lo dominen con la precisión requerida o que se pongan nerviosos en el examen, entre otras cosas porque se juegan el puesto de trabajo.

No son enemigos del euskera, sino damnificados por una política lingüística maximalista que el nacionalismo ha venido llevando a cabo en la Educación desde el inicio de la democracia, apelando a la buena voluntad de los no nacionalistas. La sociedad vasca respondió positivamente, porque el euskera necesitaba del apoyo de todos, y consecuentemente se apoyaron los derechos de los euskaldunes, entre ellos el de educarse en su lengua materna. Pues bien, después de 25 años de sacrificios en una autonomía gobernada y dominada por el nacionalismo, ni el PNV, ni EA, ni los sindicatos abertzales, ni las organizaciones radicales, ni la mayoría de sus periódicos, ni EITB se expresan primordialmente en euskera, porque muchos de sus miembros no lo dominan, a pesar de esa política maximalista que han aplicado... ¿a otros! El señor Imaz anunciaba recientemente que en las listas de PNV-EA al próximo Parlamento vasco habrá un 65% de euskaldunes. ¿Y por qué no el 100%? ¿Cuántos de ellos poseen un título superior de euskera? ¿En qué idioma se entienden en este Gobierno vasco en el que varios de sus consejeros no saben euskera? ¿Por qué estos trabajadores van a ser despedidos por no tener un título que, seguramente, no tienen muchos de sus 'jefes'?

Una prueba reciente de tanta doblez la hemos tenido en la participación de nuestro sistema educativo en el Informe PISA. Los resultados fueron malos, pero la consejera Iztueta, en una de las lecturas triunfalistas a las que habitualmente recurre para ocultar los problemas, nos informó de que la educación vasca había quedado algo mejor que la del «resto del Estado». Pero se libró de dar un dato sorprendente para una política educativa que prioriza sobre todas las cosas la euskaldunización: tan sólo un 15% del alumnado vasco había realizado las pruebas del Informe PISA en euskera. Lo inaudito es que el 41,77% del alumnado que se presentaba al examen estudiaba en el modelo D (aprendizaje de todas las materias en euskera, con el castellano sólo como asignatura) y un 25,6% en el B (todo en euskera, salvo castellano y matemáticas). Es decir, presentaron a un 66% de alumnos de los llamados modelos 'bilingües' y la mayoría de ellos hicieron el examen en castellano.

Al parecer el propio Departamento de Educación, a través del Instituto Vasco de Evaluación, había recomendado a los centros tal medida, aduciendo que «la falta de dominio del euskera por parte del alumnado» (sic) podría comprometer los resultados en las pruebas. ¿Y éste es el sistema educativo en el que no pueden trabajar profesores con vocación y experiencia por no tener acreditado el título? Por cierto, en Navarra el 24% del alumnado presentado hizo las pruebas en euskera. Desde luego, la transparencia en las informaciones y las evaluaciones rigurosas no caracterizan la actual política lingüística del Departamento de Educación. Alguien sabe cuántos alumnos fracasan en el modelo D y pasan al A. ¿Acaso este tipo de informaciones no son de interés para las familias a la hora de escolarizar a sus hijos? ¿No debería analizarse seriamente qué consecuencias educativas tiene el que muchos padres renuncien al seguimiento de la escolarización de sus hijos en su lengua materna y a poder ayudarles?

Los ciudadanos vascos amamos el euskera, entre otras cosas porque sabemos diferenciar el idioma de políticas lingüísticas oportunistas e injustas, pero estamos ya hartos de aguantar a fundamentalistas, muchos de los cuales se contentan con el ¿aupa! ¿arratsalde on! y otras muestras de jatorrismo, que les sirven de primorosa excusa para no estudiarlo. La política lingüística hace tiempo que se convirtió en un trágala por la exclusión de muchos jóvenes vascos de sectores como la enseñanza y la administración, pero se ha soterrado precisamente porque muchos de ellos, hastiados, asumen irse a otras comunidades o países a buscar las oportunidades que en el suyo se les niegan. Ahora el caso de los 157 profesores abre la espita del problema de los colectivos de trabajadores que, junto a una 'liberación', tendrán una fecha de caducidad, y los afectados en el futuro pueden ser muchos.

¿Asumirá el nacionalismo moderado transitar por esa senda? ¿Callarán los sectores euskaltzales (con la honrosa excepción del ararteko y de los miembros de Aldaketa) ante esta utilización perversa del idioma? ¿Permitirá usted, ciudadano o ciudadana vasco, que alguien sea despedido por no ser capaz de aprobar un examen de euskera, aunque su trabajo sea de utilidad social? ¿Y qué continúe la exclusión lingüística? Queremos creer que no.

Aires de grandeza
Cartas al Director ABC 13 Marzo 2005

¿Cuánto dinero ha pagado la Generalitat de Cataluña para conseguir uno de sus sueños: que el catalán tenga un lugar en la Feria del libro de Frankfurt? Debemos recordar que ese dinero sale de nuestros impuestos, cantidad que debería ser utilizada para Sanidad o Educación, y no para que los aires de grandeza engorden el ego de quienes gobiernan en la actualidad.

Tampoco debemos dejar de lado el hecho de que la literatura en catalán está totalmente subvencionada por el Departamento de Cultura de esta Comunidad, sin tener en cuenta la calidad de la obra y simplemente porque está escrita en catalán. Buenos millones son los que nos cuestan cada año sus ediciones, para luego dormir el sueño eterno en los estantes de los almacenes de las editoriales. Rafael Soria Albarracín. Barcelona.

LE PIDEN QUE APARTE LAS ASIMETRÍAS Y RESPETE LA IGUALDAD
Socialistas extremeños, andaluces y manchegos cuestionan la reforma estatutaria de Maragall
El Comité Federal del PSOE ha puesto en evidencia la diferencia de posiciones entre los socialistas ante el proceso de reformas estatutarias. Aunque en sus intervenciones han respaldado al presidente de la Generalidad en la crisis de Cataluña, dirigentes de Extremadura, Andalucía y Castilla La Mancha no han dejado pasar la ocasión para recordar a un ausente Maragall que las reformas de los estatutos, con federalismo asimétrico incluido, deben respetar los principios de igualdad y solidaridad.
EFE Libertad Digital 13 Marzo 2005

Fueron varios los miembros del Comité Federal del PSOE los que mostraron su apoyo al Gobierno catalán y al Ayuntamiento de Barcelona ante la crisis provocada por Maragall pero también quisieron matizar que su política interna no debe mezclarse con las reformas estatutarias, que deben respetar la solidaridad y la igualdad entre autonomías.

Entre los dieciséis turnos de palabra que se tomaron en la reunión del Comité, máximo órgano de decisión del partido entre congresos, varios estuvieron enfocados en los futuros cambios del modelo de Estado. Entre ellos, el del alcalde barcelonés, Joan Clos, que explicó que tras una semana plagada de "grandes temas" que finalmente "acabó bien", el PSC "podrá volver a centrarse en ser el motor de impulso del nuevo estatuto", tema de fondo "que legitima la acción del gobierno" catalán. Este estatuto deberá tener un "contenido relevante" para que Cataluña "participe en la plasmación de la España plural", añadió Clos.

Igualdad frente a federalismo asimétrico
Tras esta intervención, según "fuentes conocedoras de la reunión" socialista que cita la Agencia EFE, los dirigentes socialistas de Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía tomaron la palabra en el Comité Federal. Coincidieron en expresar su apoyo al tripartito catalán y al Ayuntamiento barcelonés, pero también reclamaron que se respeten los principios de "solidaridad, cohesión e igualdad" en las reformas estatutarias e institucionales previstas en la legislatura.

Así, y siempre según estas fuentes, el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, destacó que la "igualdad" es un valor en el que cualquier modificación del modelo de Estado debe profundizar para ser "complejo y compuesto", pero no "acomplejado", y velar por la igualdad. En este sentido, reiteró que cualquier cambio que se haga debe buscar "más solidaridad y más igualdad", y recordó que "lo contrario de igual es desigual, no distinto", por lo que "se puede ser distinto sin ser desigual".

El secretario de Organización del PSOE de Andalucía, Luis Pizarro, hizo hincapié en que "el sentido común, la prudencia y la solidaridad" deben ser los principios que presidan los cambios previstos. Afirmó, según las citadas fuentes, que el tema territorial no debería ser "la estrella" de la legislatura, pero asumió que es inevitable que sea así, y defendió el peso que se debe otorgar a Andalucía a la hora de acometer estas reformas.

En representación de Extremadura, Félix Ropero asumió las palabras de su colega andaluz a la hora de exigir "prudencia y tranquilidad" en los cambios de modelo autonómico. Además, aseguró que los municipios también quieren tener voz en las reformas constitucionales y que se tengan en cuenta sus problemas de financiación, así como que se pase del 10 al 15 por ciento en las cesiones obligatorias para vivienda protegida en las entidades locales.

Ausencia de Maragall
A todas estas intervenciones puso fin el consejero de Economía de la Generalidad catalana, Antoni Castell, que en su turno de palabra (el último antes de que volviera a hablar Zapatero) se dirigió a lo que compañeros de partido que dudan sobre la reforma estatutaria de Cataluña: "¿Cómo vamos a hacer un Estatut que no se inscriba dentro de la Constitución?", planteó.

Zapatero se limitó a agradecer a Maragall, que se ausentó de la reunión, que reconociera sus errores en la gestión de la crisis del Carmelo, y aseguró con ironía que no recuerda que "nadie con cinco o seis palabras haya conseguido tanto: retirar una querella y una moción de censura".

El CGPJ dará 40.000 euros para cursos de euskera a jueces pese a que sólo dos los acabaron en 2004
Vocales del Poder Judicial exigen que se revise el convenio, que ha costado 480.000 euros desde 1999
En febrero de 1999, el Consejo General del Poder Judicial y el Gobierno vasco firmaban un convenio para facilitar el aprendizaje del euskera a los jueces y magistrados destinados en el País Vasco. Cada institución aporta el 50 por ciento de los gastos, a diferencia de lo que ocurre en Galicia o Cataluña, donde los gobiernos autónomos sufragan la totalidad de las partidas económicas para que los jueces puedan obtener un adecuado conocimiento de esas lenguas cooficiales. Para este año, el CGPJ destinará hasta un máximo de 40.000 euros para el aprendizaje del euskera de los magistrados.
F. Velasco La Razón 13 Marzo 2005

Madrid- Los datos oficiales sobre el número de jueces y magistrados que cursan estudios de aprendizaje de euskera son significativos por sí mismos. Así, en cuanto a «alumnos sueltos en euskaltegis», hay en la actualidad ocho alumnos del convenio entre el CGPJ y el Gobierno vasco, aunque para el período octubre-diciembre se prevé «un aumento del diez por ciento». Este curso consta de una duración de 300 horas lectivas, y cada una de ellas tiene un precio de 3,83 euros, por lo que el total del curso asciende a 9.498,40 euros por alumno.

En «autoaprendizaje» este año hay un total de 11 alumnos del citado convenio. El coste total de las «licencias» se ha fijado en 8.745 euros. En la tercera modalidad, la relativa a «grupos en clases presenciales», hay actualmente cuatro grupos, con un coste total estimado de 46.409 euros.

No hay demanda.
En el último Pleno del Consejo General del Poder Judicial se aprobó destinar hasta un máximo de 40.000 euros para el aprendizaje del euskera de los jueces que voluntariamente han decidido aprenderlo. Sin embargo, en esa reunión ya hubo vocales que plantearon la posibilidad de abordar una «revisión» del convenio firmado con el Gobierno vasco, al entender que la rentabilidad del dinero destinado para esas partidas «ha sido mínima». Así, a título significativo, se indica cómo el pasado año sólo dos jueces obtuvieron el diploma correspondiente que acredita el nivel de conocimiento del euskera exigido para que pueda considerarse como mérito para lograr un destino.

De hecho, uno de los vocales aludió, en concreto, a la cláusula del convenio en la que se prevé la «revisión» del mismo, la cual podrá solicitarla cualquiera de la dos partes firmantes, a fin de analizar «el estudio de la situación lingüística en la Administración de Justicia» y el «desarrollo del proceso de normalización lingüística».

Dos serían los puntos centrales objeto de esa revisión. En primer lugar, verificar «el uso real del euskera en la Administración de Justicia», el uso de esa lengua por los ciudadanos ante esa Administración, «porque a lo mejor comprobamos que es un nivel muy bajo y resulta que estamos invirtiendo cantidades importantes en algo que no es demandado por los ciudadanos». En segundo lugar, se trataría de valorar el número de magistrados y jueces que se inscriben en esos programas, el cual, a la vista de los datos de estos años, es bastante bajo.

No es eficaz.
El problema, añaden al respecto determinados vocales, «es el elevado costo que supone y el escaso número de beneficiados. Parece desproporcionado el dinero destinado en relación con quienes han seguido estos programas».

Por ello, estos consejeros consideran que ha llegado el momento de «estudiar a fondo los resultados del citado convenio» para determinar si «compensa» mantener el importante nivel de gasto para una demanda significativamente baja. «Parece que el convenio no es de utilidad, no es eficaz por el número de jueces que lo solicitan, por lo que no parece que esté dando resultados», se esgrime al respecto.

Algún vocal entiende, además, que no sólo hay que ver el número de beneficiados, sino que hay que estudiar quienes lo han sido, ya que algunos de ellos pueden ser jueces sustitutos «que quieran mejorar su currículum».

Desde que se firmó el convenio entre Javier Delgado y Juan José Ibarreche, en febrero de 1999, las cantidades destinadas por el CGPJ a la financiación de «gastos derivados de las actividades de aprendizaje del euskera» han sido las siguientes: en los años 1999, 2000, 2001, 2002 y 2003, 84.141 euros –14 millones de pesetas cada año–, el pasado año 20.000 euros, y, para este año, un máximo de otros 40.000 euros.

ASPIRA A GOBERNAR CON PATXI LÓPEZ COMO VICELEHENDAKARI
San Gil tiende la mano al PSE y le recuerda que sus adversarios políticos son los nacionalistas
La presidenta del PP vasco ofreció "una mano tendida" al PSE para conformar un Gobierno vasco constitucionalista. María San Gil reconoció que quiere liderar una alternativa "real" como lehendakari y con Patxi López como vicelehendakari frente a un posible acuerdo de los socialistas con los nacionalistas que sólo supondría un cambio de socio pero no un cambio de rumbo.
EFE Libertad Digital 13 Marzo 2005

San Gil, que fue proclamada oficialmente este sábado candidata a lehendakari por el PP, recordó en un acto en Vitoria que su mano "está tendida para hacer un gobierno constitucionalista" en el País Vasco junto al PSE. "Quiero con esta mano tendida hacer un gobierno de futuro, convivencia y pluralidad, y quiero ser la lehendakari de todos los vascos y que Patxi López sea mi vicelehendakari", concretó su oferta.

La dirigente vasca recordó a los socialistas vascas que, frente a estrategias interesadas, "el PP no es su adversario, sino los nacionalistas y el Plan Ibarretxe", y sostuvo que "el País Vasco necesita un gobierno como el de Álava, donde el PP gobierna para todos los alaveses, para los que les votaron y los que no" aunque reconoció que también el PSE participa en la campaña de obstáculos que tienen que superar los populares vascos.

San Gil aseguró durante su intervención que "otra Euskadi es posible: la Euskadi de la derrota del terrorismo, la libertad, una Euskadi que dé solución a los problemas reales de los ciudadanos vascos, en un País Vasco que respete el marco jurídico y se sienta orgulloso de su Estatuto". En su opinión, los populares "somos los candidatos que garantizamos el cambio, pero el cambio real, no el cambio de socio" y aseguró que a los que voten al PP "que no se harán cosas raras con sus votos, sino que todos serán para el cambio de gobierno".

Las listas del PP para las elecciones vascas incluyen en último lugar a los principales dirigentes de la formación en la pasada legislatura, como Jaime Mayor Oreja en la de Guipúzcoa, Carlos Iturgaiz en la de Vizcaya, y Ramón Rabanera en la de Álava.

Presentan un recurso a las oposiciones de profesores por la prueba de gallego
Santiago La Voz 13 Marzo 2005

Durante las últimas semanas, todas las personas que se presentaron a las oposiciones del 2004 para los cuerpos docentes y obtuvieron plaza están recibiendo una carta de la Consellería de Educación informándoles de un procedimiento judicial en marcha. El recurso, de un solo opositor, cuestiona los procedimientos y la evaluación de las pruebas de gallego, que es eliminatoria en casi todas las especialidades que se convocaron el pasado año.

El sindicato Anpe indicó que el hecho de informar a todos los implicados -casi ochocientos- de que pueden personarse en el proceso está provocando preocupación y confusión entre los afectados, «con todo un arsenal de informaciones cruzadas circulando por ahí», señala.

La organización sindical instó a todos los opositores con plaza a que no se preocupen y consulten cualquier duda sobre el proceso que está en marcha y sobre lo que implica.

La política lingüística de la Unión Europea
Enviado el Viernes, 18 febrero a las 23:55:39 por Pancartero_No_Gracias
http://www.elzapatazo.com 13 Marzo 2005

Digna escribió "
Uno de los motivos que me lleva a votar NO al Tratado de la Unión Europea es la selección de las lenguas. No es de recibo, ni justo, que Francia quiera imponer el "francés" como lengua común en la Unión en detrimento del "español" que es un idioma que hablamos muchisimos más en el mundo.

Transcribo un Artículo escrito el 16/1/2005, en el periódico ABC.

El profesor Juan Ramón Lodares ha convertido su nuevo libro "El porvenir del Español" (Ed. Taurus) en una provocadora sucesión de preguntas – con un esfuerzo por responder a ellas – que lo alejan del ensayo sólo para especialistas.Partimos de una realidad: el 96% de los humanos se entiende con el 4% de las lenguas existentes, y el 80% de la superficie terrestre se puede recorrer con el auxilio de seis o siete idiomas.En ese contexto, ¿qué le aguarda al español?¿Cómo evolucionará en Hispanoamérica y los Estados Unidos? ¿Cómo lo tratará la Unión Europea, si en la propia España no se cuida demasiado...?

El español en la Unión Europea: algunas cuestiones de estrategia
El español es una lengua más americana que europea. Solo uno de cada diez hispanohablantes vive en España. En número de hablantes natos la superan en la Unión Europea: el alemán , el francés y el italiano, si bien, como advierte Francisco Marcos Marín: "Aunque dentro de la Comunidad Europea ocupa la quinta plaza demográficamente, en otros aspectos se sitúa en un puesto inferior" .Efectivamente, en peso económico y comercial el español está en la Unión Europea por detrás del holandés, y el sueco se sitúa a no mucha distancia de él en este terreno. Con la ampliación hacia Europa oriental se ha visto igualado por el polaco en número de hablantes y ¿quién sabe?, puede verse mañana ampliamente superado por el ruso o el turco.

En ocho de cada diez páginas que se traduce en la Unión Europea intervienen el inglés,el francés y el alemán. Los encuestados en el último Eurobarómetro con la pregunta "Aparte de la lengua propia, ¿qué otras considera que son las más útiles?" respondieron : ingles (75%), francés (40%), alemán (23%) y, a alguna distancia, español e italiano.Siendo este último un idioma con muchos menos hablantes que el español en el contexto mundial, lo supera, al menos potencialmente,en interés como estudiantes europeos; quizá esté basado este hecho en el crédito internacional del que gozan los liceos italianos para los estudios de enseñanza primaria y media, mientras que el español no tiene centros de similar tradición académica.

En la historia europea el español ha tenido un puesto particular. No fue la lengua de alta diplomacia o pleno valor internacional. El latín, el francés o el italiano solían El español suscitó durante el siglo XVII cierto interés internacional por una razón evidente: dado que España era la cabeza de una potencia imperial cumplir esos papeles, (...)., era necesario entenderse con ella y más cuandolos españoles –y especialmente los castellanos- no se ocupaban en aprender las lenguas de sus vecinos europeos.El auge que experimentó el español y lo español, en la Europa del siglo XVII fue evidente, pero la lengua distó mucho de convertirse en la "llave del mundo", como la denominó Baltasar Gracián. El francés , el auge del inglés y la potencia centroeuropea del alemán despalazan progresivamente al español a un puesto periférico en la escena continental durante los siglos XIX y XX. Por lo demás, conviene considerar que la Union Europea es la creación fundamentalmente de dos socios que se expresan en francés y alemán.La primera es una lengua internacinal en cuyo mantenimiento, estrategia y representación internacionales se invierten cuantiosas sumas de dinero e imaginación; y la segunda es la lengua con más hablantes natos dentro de la Unioón Europea, la de mayor peso comercial y, previsiblemente, la que más interesará, con el inglés, en los paises de Europa oriental que se van sumando (...). En fin , la realidad es la realidad: el español es un condominio lingüístico basicamente americano "con un apéndice europeo".

La Unión Europea suele mostrar mucho tacto en la cuestión de las lenguas.Le gusta presentarse como un dominio plurilingüe donde todas las lenguas estatales de los miembros que la componen tienen plena oficialidad. (...)

La Unión Europea puede tomar varias opciones a la hora de orientar su política lingüística, si se decide por establecer alguna. Puede optar por el intervencionismo dirigido a un fin o "dejar hacer" según los gustos y necesidades de los europeos. Quizás esta última opción también sea, a su modo, una forma de hacer política que, en todo caso, parece favorecer al inglés: casi la mitad de los europeos, un 41 por ciento, se siente capaz de hablarlo con cierta pericia frente al 7 por ciento que se sentiría capaz de hablar español; y casi un 70 por ciento de funcionarios europeos provenientes de los países de la ampliación han elegido el inglés como lengua extranjera cuando se examina para burócrata.El inglés resulta ser la lengua más estudiada en las escuelas de la Unión Europea como idiama extranjero, con gran ventaja frente a cualquier otra. Muchos europeos la consideran como una lengua neutra, que no define a nadie, que no transmite valores "nacionales" ni "culturales" especialmente angloamericanos, sino que cada cual puede verter sus propias experiencias en ella. Pero no todo el mundo habla inglés, ni es previsible que todos los europeos lo dominen con soltura y familiaridad en un plazo razonable; y sin este dominio no puede haber una política democrática y de igualdad de oportunidades basada en una lengua común que no dejará de ser "lengua extranjera" para muchos.

En vez de consagrarse al azar, la Unión Europea podría orientar la política con otro rumbo. No han faltado propuestas al respecto, aparte de las imposibles de aprender esperanto o recuperar el latín: por ejemplo dar prelación a un grupo de cinco lenguas de trabajo (al estilo de la ONU), que serían el inglés, el francés, el alemán, el español y el italiano, y facilitar que los ciudadanos de la Unión Europea dominen dos lenguas extranjeras además de la materna, si bien esto ultimo no deja de ser un "desideratum":¿qué lenguas serían esas dos además de la materna? En su día, Giscard dÉstaigne expresó que esas dos lenguas no podían ser otras que el inglés y por supuesto, el francés. De este modo, todos los europeos, hablaran la lengua que hablaran, se encaminarían a una incipiente comunidad lingüística basada en dos lenguas: un alemán siempre podría entenderse con un portugués en inglés o francés, en esas lenguas podrían entenderse un sueco con un español. Y los ingleses y franceses no tendrían por qué cambiar la propia cuando se trasladaran por la Unión Europea, lo que sin duda, les supondría una gran ventaja. (...)

Ahora bien, ¿qué se considera lengua materna? Muchos niños catalanes pueden tener como lengua materna el español o el catalán, según lo que la familia decida, incluso ambas podrían considerarse maternas en algunos hogares. Muchos frisones pueden tener como lengua materna el holandés o el frisón; muchos galeses, el galés o el inglés. Si a la maternidad lingüística se suman las lenguas que aporten los emigrantes en la Unión Europea, las opciones podrían multiplicarse por diez. (...) todo indica que la Unión Europea promoverá el multilingüismo optativo entre sus miembros (recomendándoles estudiar dos lenguas aparte de la materna... y ya veremos qué se entiende por materna y cuáles de esas dos complementarias), y tenderá a una selección de lenguas, en lo que concierne a la representación pública de la Unión Europea, la comunicación en asuntos generales, presencia y voz exterior europeas.

En principio hay cuatro lenguas de las que la unión Europea no debería prescindir: inglés, español, francés y alemán. Las tres primeras son las genuinamente internacionales de la Comunidad: son parte de una constelación con la que la Unión Europea podría entenderse con casi todo el mundo (...). Sin embargo, dicha selección podría parecer arbitraria: ¿por qué no el italiano?, ¿por qué no el portugués? (...) Pues... no hay argumentos de peso para negarles un puesto. Es verdad que el inglés, el español y el francés son internacionales, pero ¿para qué tres lenguas internacionales? Bastaría con una; sin embargo, ¿tendría sentido que la Unión Europea, puesta a negociar con Iberoamérica lo hiciera en inglés, teniendo en su seno el español y el portugués? (...) En fin, mientras llega el futuro y un robot maravilloso nos solucione el problema de entendernos ¿qué estrategia general, de orden sociopolítico más que técnico, podría planearse para el español en un terreno, en principio, poco propicio para él como es la Unión Europea? Aunque el futuro es impredecible, todo parece indicar que en la Unión Europea se van a abrir procesos de selección lisgúística de distinto orden: administrativo, parlamentario, de relaciones exteriores, político, militar, comercial, educativo, y todo indica que en ningún proceso de selección el español está situado óptimamente. Se puede suponer que, en tanto en cuanto los órganos directivos de la unión Europea se centralicen, tengan mayor h egemonía y poder directivo y se vaya hacia tomas de decisión cada vez más concentradas, el margen para el plurilingüismo será menor. (...) Si la Unión Europea se plantea un programa de economía lingüística porque no todas las lenguas pueden estar presentes en todas las situaciones, el español puede dejar de estar en muchas de ellas.. Si a todo esto se añade la reciente ampliación hacia el este de Europa, donde aparte de las lenguas nacionales que se sumen a la Unión Europea, el inglés y el alemán tienen todas las ventajas para establecerse como segundas lenguas, las perspectivas del español no son luminosas.

(...) Con todo, el español presenta en Europa un caso peculiar y debe jugar sus bazas. (...) el español es la porción europea de un idioma, sobre todo americano. Esto conviene tenerlo en cuenta y no dejarse llevar por la falsa idea de que el español, sobre todo, es asunto de España. He aquí un argumento a favor del español europeo: presentarse como la frontera occidental de Hispanoamérica en Europa, que es en términos ideomáticos en lo que nos hemos convertido; también como la única lengua hablada en la Uinión Europea que verdaderamente interesa como extranjera en Estados Unidos y, con el inglés, en Brasil. Es la única lengua de nuestro ámbito europeo -descontado de nuevo el inglés- para la que se prevee un crecimiento demográfico notable a lo largo del siglo XXI. Mientras que para el francés se prevee en términos internacionales una disminución de hablantes, no sucede así con el español: si en el año 2005, el 7´5 por ciento de la población mundial podrá comunicarse en español, sólo podrá hacerlo en francés el 1´7 poe ciento., que habrá quedado por debajo del ruso, el árabe e igualado con el japonés, el alemán y el turco. Así pues, si la Unión Europea piensa proyectarse internacionalmente, el español debería estar presente en esa proyección. (...)

Dicho de otra manera: una de las estrategias del español en la Unión Europea consiste en considerarse como integrante de una familia lingüística amplia, pues lo que se habla en España es lo que se habla en México y en veinte países más: no por el hecho de radicar en una parte de Europa el idioma ha de ser considerado su dimensión exclusivamente continental. Si orientáramos el futuro del español europeo mirando solo a Europa, estaríamos haciéndole perder peso. También es una lengua con más futuro demográfico que todas las habladas en la Unión Europea, esceptuando el inglés (...) Hay que suponer, razonablemente, que todo esto no convenza en la Unión Europea y que la selección lingüística siga adelante con desplazamientos progresivos del español.(...) Efectivamente, parece que no resulta comprometido desplazar al español del espacio institucional en Europa, empezando por la propia España, mientras que resulta prácticamente imposible hacerlo en América (...)"

Libros
El Universo de las Lenguas
Juan Carlos Moreno Cabrera 13 Marzo 2005

Nueva biblioteca de erudición y crítica 23
1350 págs. 17,5 x 25,5 cm. ISBN 84-9740-095-X
Precio sin IVA 94,23 € con IVA 98 €

EL UNIVERSO DE LAS LENGUAS: CLASIFICACIÓN, DENOMINACIÓN, SITUACIÓN, TIPOLOGÍA, HISTORIA Y BIBLIOGRAFÍA DE LAS LENGUAS

Esta obra ofrece, por primera vez en español, un catálogo completo y actualizado de las lenguas del mundo, basado en las aportaciones más recientes y autorizadas de la lingüística moderna. En más de una ocasión, se ha sentido la necesidad de ofrecer al público de habla española una obra de referencia en la que se proporcione, de forma ordenada y sistemática, información sobre la clasificación, filiación genética, situación geo-demográfica, tipo de estructura gramatical e historia de todos los idiomas y en la que se proponga un nombre español, que se atenga a nuestras normas fonéticas, morfológicas y ortográficas, para todos y cada uno de ellos. Esta obra pretende cumplir todos estos objetivos.

Además, el presente catálogo, con el que se quieren celebrar los doscientos años de la aparición del “Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas” (1800-1805) de Lorenzo Hervás y Panduro, presenta, por primera vez en una obra de esta naturaleza, una amplia recopilación bibliográfica de descripciones gramaticales de todas las lenguas del mundo publicadas entre los años 1800 y 2000.

Se presta atención especial en este libro a la situación de muchas comunidades lingüísticas actuales que, por su reducido número de miembros y por condicionantes adversos de diverso tipo, ven peligrar gravemente la continuidad de su cultura y de su lengua.

El libro se enriquece con un completo índice de casi ocho mil entradas de glotónimos (nombres de lengua) españoles, y con un diccionario de glotónimos inglés-español de más de seis mil entradas. Ambos serán de mucha utilidad para traductores, educadores o informadores.

La propuesta de normalización glotonímica del español que se detalla en este libro, la más completa y razonada existente hasta la fecha, se basa en la dilatada experiencia del autor en este ámbito y constituye un punto de referencia imprescindible para la modernización y puesta al día de la terminología especializada de la lengua española contemporánea.

JUAN CARLOS MORENO CABRERA
Es catedrático de Lingüística General en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha publicado “Lógica Formal y Lingüística” (1987), “Fundamentos de Sintaxis General” (1987), “Lenguas del Mundo” (1990), “La lingüística Teórico-Tipológica” (1995), “Diccionario de Lingüística Neológico y Multilingüe” (1998), “Curso Universitario de Lingüística General” (2ª ed. 2000), “La Dignidad e Igualdad de las lenguas” (2000), “Semántica y Gramática” (2003) e “Introducción a la Lingüística” (2ª ed. 2004). Ha dirigido la adaptación al español de la “Enciclopedia del Lenguaje de la Universidad de Cambridge”, ha publicado varios artículos sobre la situación de la diversidad lingüística mundial y ha formado parte del comité científico del “Informe sobre las Lenguas del Mundo” de la UNESCO.

Libros
«LA DIGNIDAD E IGUALDAD DE LAS LENGUAS. CRÍTICA A LA DISCRIMINACIÓN LINGÜÍSTICA»
Alianza Editorial
La Redacción. http://usuarios.lycos.es/andalucia_2/articulo/3libros.html 13 Marzo 2005

Hemos escogido varios párrafos de este estupendo libro que aunque habla de las lenguas en general también toca el tema del habla andaluza.

Nosotros mismos creemos hablar la lengua española y cuando oímos a un andaluz o a un extremeño pensamos que ellos hablan un dialecto del español.

Nada hay más falso. Tanto ellos como nosotros hablamos dialectos. Nadie habla la lengua española. si un andaluz disimula su acento para adecuarse al nuestro, no ha pasado del dialecto a la lengua, sino de un dialecto de menos prestigio a otro dialecto de mayor prestigio.

Las variedades sobre las que se basa lo que se conviene que es la lengua estándar, culta o común llegan a adquirir un prestigio que no proviene de consideraciones estrictamente gramaticales, sino de otras de cariz político y social. El basar una norma culta en un dialecto es un hecho puramente convencional desde el punto de vista gramatical y se explica por cuestiones de supremacía social, económica, militar, demográfica o política o de acuerdo dentro de una comunidad lingüística.............

La lengua estándar considerada correcta y ejemplar en una comunidad nunca debería identificarse con el concepto de lengua abstracta que utilizan los lingüistas y gramáticos para darle una respetabilidad y objetividad científicas que no tiene en modo alguno. Los lingüistas deben ser los primeros en rebelarse contra este uso ideológico o político de los conceptos que utilizan en su quehacer científico.....

En efecto, cuando se idealiza en una descripción lingüística y se habla, por ejemplo, de un hablante-oyente ideal localizado en una comunidad lingüística homogénea y a continuación se estudia únicamente una determinada variedad lingüística, que suele ser la lengua que se reconoce como estándar, se está privilegiando una variedad entre otras muchas y la descripción en su totalidad, por muy objetiva que sea, tiene un fundamento ideológico subyacente, que en modo alguno puede hacerla neutral, inatacable e inobjetable ideológicamente......... la actividad de los gramáticos pasa así a estar al servicio del mantenimiento y valoración de una variedad concreta que se privilegia sobre las demás...... Contra esta impresión, absolutamente falsa, tendrían que luchar denodadamente los lingüistas y gramáticos. Si no hay tantos estudios sobre variantes no estándar de una lengua se debe a ese mayor interés de los lingüistas y gramáticos por hacer respetable su objeto de estudio mediante el acercamiento casi exclusivo a la variedad lingüística que se considera más respetable y social y académicamente rentable. A partir de todo lo dicho, es palmario que la idea de que las variedades lingüísticas que no se adecuan a la lengua estándar son peores, se ha utilizado en muchas ocasiones para justificar el racismo......

Este empeño por el mantenimiento de la unidad de una lengua dominante con una amplia extensión geográfica no puede consistir en impedir y enmendar las variedades o dialectos de una lengua pues tal tarea es manifiestamente imposible: sería ir contra la naturaleza misma de la lengua. La idea de impedir que las variedades lleguen a constituirse como lenguas autónomas y distintas de la variedad estándar vale lo mismo, en las situaciones de dominio y sometimiento, que negar a las comunidades que las hablan su derecho a ver reconocida su variedad como un instrumento de comunicación y de cultura situado a estos efectos al mismo nivel que la variedad estándar. Esta nivelación, en las situaciones de desequilibrio, supondría arrebatar a esa variedad estándar una de sus parcelas de poder idiomático y cultural. Por ello, defender la unidad de una lengua dominante equivale de hecho, en muchas ocasiones (no necesariamente en todas), a defender la imposición de una variedad lingüística sobre las demás. Esto es de hecho así, porque hemos intentado demostrar que la lengua estándar no es más que una variedad lingüística entre otras;: una variedad que ha visto privilegiada su situación por determinados factores de carácter extralingüístico (que nunca lingüísticos)..........

Las personas que han tenido acceso a la educación pueden conocer mejor la variedad lingüística estándar que las que no han podido acceder a ella. Que éstas hablen variedades lingüísticas no estándar no quiere decir que hablen peor o incorrectamente. Simplemente, hablan de distinta forma............

Los dialectos andaluces se ven a veces como variedades corruptas, imperfectas y empobrecidas del español estándar, que deben estar ligados a éste y no deberían constituirse en lengua:

Es perfectamente planteable considerar al andaluz como una variedad más «blanda, suave» que la castellana. Lo mismo que también es planteable que el andaluz deba seguir subordinado al español. Es decir, que la lengua andaluza, frente a lo que algunos exaltados predican, no deben romper amarras con el castellano e independizarse como lengua porque esto llevaría al andaluz a la situación absurda de fragmentarse en multitud de hablas, con lo cual en vez de poseer una lengua de cultura estandarizada se pasa a una situación como la de las lenguas beréberes actuales. (E. J. Manjón Pozas y J. D. Luque Durán, 1937: 218).

En definitiva, el andaluz no debe acceder al estatus de lengua de cultura, porque se fragmentaría en multitud de hablas. Es la maldición que se suele pronunciar cuando se considera la posibilidad de que el estatus de una variedad como la lengua estándar de cultura pierda en todo o en parte su dominio sobre las demás. El dilema se expone en toda su crudeza: o la subordinación incontestable e incuestionable de esa variedad a la estándar o la barbarie.

Primero, hay que decir que, desde el punto de vista estrictamente lingüístico, los dialectos andaluces (cualquiera de ellos) son tan dignos y tan capaces de constituir la base de una lengua estándar como lo pudo ser en su día el dialecto castellano. Otra cosa muy distinta es la conveniencia o no de llevar a cabo esto. Pero no hay ningún criterio estrictamente lingüístico que hace imposible o impensable la creación de un estándar andaluz diferente del estándar basado en el dialecto castellano.

Pero es que aquí hay un hecho de historia de la lengua española que se obvia y que se resume perfectamente en el siguiente párrafo:

A pesar de que la corte se asentara en Valladolid y sobre todo en Madrid, la pronunciación del sur, principalmente la sevillana, no sólo se mantuvo, sino que se llevó a América, puesto que Sevilla era el centro de organización y gobierno de la colonización. Más que influencia entre andaluz y americano, se trata de que hoy día, si no se detalla más, hay dos pronunciaciones básicas, y una de ellas es la de España meridional y América. (...) Hay, pues, dos dialectos, en el siglo XV pero también hoy. (...) Sin embargo, el otro dialecto, el sevillano y americano, no sólo sigue siendo hablado (por un número nueve veces mayor de personas que el otro), sino que, si hay que aplicar el criterio de la literatura, ha producido verdaderas obras de arte verbales. En lugar de tener la lengua española el dialecto andaluz y el americano, ocurre que lo que se suele considerar como lengua resulta ser un dialecto, el castellano. Lo interesante, lo que hay detrás de considerar como lengua lo que es un dialecto, es la función social que cumple ese dialecto y cómo ha llegado a ella. (J. Garrido, 1997: 71-72).

No hay, pues, ninguna justificación histórica para pensar que la variedad andaluza-americana deba seguir subordinada a la castellana, sino más bien para todo lo contrario. Pensar que el andaluz debe seguir subordinado a la norma estándar castellana si no quiere convertirse en un conglomerado de hablas es una postura claramente ideológica y no se puede entender más que desde una posición de hegemonía cultural, política y económica, nunca desde una postura estrictamente lingüística y gramatical........

La pregunta sobre si se va a fragmentar el inglés (o el español o el francés) en realidad oculta otra cuestión que pone de manifiesto mucho más a las claras su innegable trasfondo ideológico: ¿Conseguirán las otras variedades del inglés (del español o del francés) desbancar de su predominio cultural a la variedad que lo ha venido ejerciendo hasta ahora?

Para evitar esto es absolutamente necesario que esas variedades queden sistemáticamente fuera del estándar literario. La diferencia entre la variedad estándar literaria y las variedades habladas radica precisamente en esta exclusión:....

Hay dos manera en las que una lengua puede desaparecer. Una de ellas se puede conceptuar como lingüísticamente natural y se produce cuando las diversas variedades de una lengua se van diversificando paulatinamente y acaban convirtiéndose en lenguas diferenciadas. La lengua madre se disuelve en sus descendientes. Esto es lo que ha ocurrido con el latín y las lenguas románicas.

Las lenguas, como todo en la vida, tienen un comienzo y un fin y el español, si no desaparece por alguna catástrofe, se irá diversificando y acabará convirtiéndose en lenguas diferentes, como ocurrió con el latín. Nada hay eterno en este mundo y las lenguas son de este mundo. Hay otras maneras en las que puede morir una lengua, dialecto o variedad: por una catástrofe natural o provocada por el hombre puede desaparecer de golpe los hablantes que la usaban o por cuestiones de dominio cultural y de menosprecio inducido de la lengua propia, los mismos hablantes pueden dejar de transmitírsela a sus hijos y, como ya hemos observado anteriormente, las lenguas que no se transmiten de generación en generación se mueren irremediablemente. Estos modos de muerte de las lenguas no son lingüisticamente naturales y, desde luego, pueden evitarse en mayor o menor medida. Lo importante es tener en cuenta que, de no ser por estos factores sustancialmente extralingüísticos, las lenguas sólo morirían del modo natural...

Juan Ramón Lodares: 'Los europeos temen que las reclamaciones lingüísticas españolas se contagien a otros países'
El autor apunta en su nuevo libro, 'El porvenir del español', los "escollos" de la pluralidad lingüística en España
MADRID, 8 (EUROPA PRESS) http://www.lukor.com/not-por/0502/08152142.htm 13 Marzo 2005

Juan Ramón Lodares, profesor de lengua española en la Universidad Autónoma, afirmó hoy en declaraciones a Europa Press, que los europeos temen que las reclamaciones lingüísticas españolas "se contagien a otros países" y la Unión Europea se vea obligada a incluir "un sinfín de lenguas minoritarias".

Estas son algunas de las tesis que aparecen en su último libro 'El porvenir del español', editado por Taurus, en donde revisa el papel de nuestra lengua en el contexto internacional y en donde apuesta por la elección del español como segunda lengua extrajera en muchos países, pese a la existencia de los nacionalismos, localismos o indianismos.

Lodares hace un repaso de nuestro idioma por los últimos siglos para poder predecir un futuro "positivo" en el panorama internacional. Cincuenta millones de personas estudian hoy español como lengua extranjera, "cifra que se multiplicará no tardando mucho", aseguró. Así, de las 300 lenguas que se hablan actualmente en Estados Unidos sólo el español podría poner en entredicho la hegemonía del inglés. "Si las tendencias migratorias no varían, en el 2050, EEUU será el primer país hispanohablante del mundo".

"Hoy el núcleo de personas que aprenden español desde la cuna es superior al inglés o al francés, pero no ésto no garantizará su difusión". Por ello, Lodares apuesta, "urgentemente" "por mejorar la imagen del español" en el mundo.

Lodares señaló que esta mejora de la imagen del español se consigue promoviendo tanto la alta cultura como fomentando los "valores novedosos a través de la cultura de masas que representa el cine, la música o el deporte".

En este sentido reconoce que la buena imagen de la lengua española depende más de algún cantante, de un buen actor o incluso, de un club de fútbol universal como el Real Madrid, que de las viejas glorias literarias como Cervantes.

EL VALOR ECONÓMICO DE LA LENGUA
Vinculado a la buena imagen del español, Lodares resalta también los beneficios económicos que surgen tras el predominio de una lengua. "El porcentaje de PIB (Producto Interior Bruto) en España que procede de nuestra lengua en estos momentos es similar al que procede del turismo", indicó este autor.

Frente a estos buenos augurios respecto al futuro de nuestro idioma, Lodares también sitúa algunos "escollos relativos" como las lenguas que se sitúan en su órbita, ya sea el quechua o el eusquera. "El problema de la fragmentación es que se ponen en entredicho los valores comunitarios", aclara este profesor, que ya trató estos problemas en sus libros 'El paraíso políglota' y 'Lengua y patria'.

ADUANAS LINGÜISTICAS
De este modo "los que reivindican el uso de lenguas localistas dejan fuera del sistema económico a miles de compatriotas que nos las dominan, como ocurre en Cataluña y en el País Vasco, en donde se favorece a las élites que alientan el eusquera o el catalán".

Así en el capítulo III de 'El porvenir del español' Lodares indica que alguien que no haya sido instruido desde niño en catalán, valenciano, gallego o vasco encontrará difícil instalación laboral medio-alta en Cataluña, Valencia, Baleares, Galicia y el País Vasco.

Su impresión particular respecto a estas lenguas, es que su papel como "aduanas lingüísticas" se verá reforzado, y si el nacionalismo sigue en ascenso, es probable que las lenguas, como señala Rafael Lapesa "disuelvan uno de los lazos de unión entre los españoles, como es una lengua común, que allane a su vez la disolución política".

En este sentido, Lodares hace referencia a la tesis de Juan José Sebreli, de que si los criterios del indianismo y el nacionalismo actuaran con éxito "el español podría verse mermado dentro de su propio ámbito".

La imagen de la lengua española según Juan Ramón Lodares
Cuaderno de lengua: crónicas personales del idioma español
n.º 34, 21 de diciembre de 2004. Majadahonda (Madrid)
(entrevista en exclusiva con el autor de Gente de Cervantes y El porvenir del español)
Victoriano Colodrón Denis  13 Marzo 2005

En el debate público sobre la lengua española y las lenguas de España, ha irrumpido con fuerza hace unos años Juan Ramón Lodares (Madrid, 1959), ofreciendo el espectáculo fascinante del especialista que sale a la palestra desde su rincón universitario y despliega ante el personal las muchas cosas que tenía que decir. Que resulta que no eran los datos y las minucias eruditas en las que a veces se agota, y se agosta, el trabajo académico, sino una serie bien articulada y muy amena de razones, ideas e historias para explicar nuestra realidad lingüística, desfacer falacias y prejuicios en torno a las lenguas y descubrir las motivaciones ocultas que las sustentan.

Y todo ello lo ha hecho en tres libros publicados en tres años sucesivos (todos ellos en la editorial Taurus), en los que revela las falsedades que se quieren imponer acerca del laberinto lingüístico español (El paraíso políglota, 2000), recorre la historia de la lengua española y de sus hablantes (Gente de Cervante, 2001) y disecciona los intríngulis y las miserias del nacionalismo lingüístico en España (Lengua y patria, 2002). La semana pasada, Lodares atendió esta entrevista sobre la imagen de la lengua en su despacho del departamento de Filología Española de la Universidad Autónoma de Madrid, donde es profesor.

En varios artículos de prensa recientes se refiere usted a la cuestión de la imagen del español...
Sí, es un asunto más importante de lo que se piensa. Le dedico un capítulo en mi último libro, que se titula El porvenir del español y que aparecerá el próximo mes de enero. El libro expone las raíces de la difusión internacional de la lengua española en los dos últimos siglos, para después repasar las tendencias sociales, económicas, políticas y culturales que pueden tener influencia en su futuro en distintas partes del mundo. Incluso aventuro cómo será la evolución del idioma y formulo estrategias posibles, propuestas de acción. Respecto a la imagen del español, está claro que los procesos de globalización, de mundialización, le han ido dando una importancia creciente al concepto de “Estado marca”. La imagen de los países está cada vez más asociada a determinados productos, y la lengua es uno de ellos. Esto lo han comprendido muchos países, en los que existen distintas instituciones dedicadas a promover en el mundo su “marca”. También en España hay organismos similares –el Real Instituto Elcano o la Fundación Carolina- que trabajan en pro de una imagen de prestigio de España y lo español.

Usted ha escrito hace poco que los países hispanohablantes son “aficionados a proyectar una imagen de sí mismos que va de lo pintoresco a lo caótico”, y que esto influye en la concepción que los otros tienen de nuestra lengua, “a la que ven como un idioma, en el fondo, insustancial”.

¿Los hispanos nos recreamos en lo peor de nuestra lengua y nuestra cultura?
Sí, yo creo que sí... Basta con que demos un repaso rápido a la presencia del mundo hispánico en la prensa internacional. No sé, cojamos el Times o el Wall Street Journal: siempre que encontramos algo sobre un país hispanohablante tiene que ver con la pobreza, con golpes de estado, guerrillas, terremotos... Pero es que estos propios países parecen tener cierto regusto en mostrar todo eso. Por ejemplo, cuando sucedió la rebelión zapatista en México, era lo único que reflejaban los medios. O qué decir de Castro, un personaje absolutamente impresentable. ¿Es que sólo hay eso, ese tipo de cosas que mostrar? ¿Por qué hay que destacar siempre lo tercermundista?

En Gente de Cervantes usted afirma que los bajos índices de desarrollo humano son “el talón de Aquiles del mundo hispanohablante” y que esto “le resta atractivo a su lengua y representación en el mundo a quienes la hablan”. Pero esa realidad y el hecho de que el español no sea la lengua de ninguna superpotencia, ¿no pueden hacerlo simpático para muchas otras personas?
No, no lo creo. Bueno, quizá sí entre pequeños grupos de personas que no forman masa crítica suficiente, pero en general no. Mire, tenemos ya muy buenos análisis de los motivos por los que se estudian lenguas distintas de la propia, y en los últimos lugares siempre aparecen los sentimentales y culturales. Casi nadie estudia inglés para leer a Shakespeare o por el gusto de disfrutar del paisaje de la campiña inglesa. En esta cuestión, lo que pesa más son los “índices de provecho”, los motivos prácticos: encontrar trabajo, hacer negocios, poder comunicarse con más gente, viajar...

Según Javier Noya, investigador del Real Instituto Elcano, la política exterior española difunde la imagen de una cultura orientada hacia el pasado, estética, elitista y de carácter humanístico. Por el contrario, la cultura que potencian otros países está volcada hacia el futuro, se concibe en un sentido amplio y es de signo científico-tecnológico. Es el caso del Reino Unido a través del British Council, que facilita en su página web el debate entre estudiantes de inglés de todo el mundo sobre cuestiones como ecología, derechos humanos, tecnologías de la información...
Esto está relacionado con lo que le decía antes. Por un lado están las motivaciones para estudiar otra lengua que yo llamo “sólidas” y por otra parte están las motivaciones “gaseosas”. Estas últimas son las que remiten a lo que tradicionalmente llamamos cultura, a la cultura de prestigio, mientras que entre las primeras se podría incluir la posibilidad de hablar en una determinada lengua sobre asuntos de actualidad y de interés real para la gente, como los que acaba de citar. De todas formas, lo que hay que hacer es complementar el prestigio que le puede dar a la lengua la “alta cultura” con otras modalidades de la cultura masiva muy importantes, como son el cine, la música y el deporte, de las que hablo en El porvenir del español . Por ejemplo, no me cabe duda de que el Real Madrid tiene mucha más influencia en la difusión del español que muchos departamentos universitarios. La victoria de Moyá y sus compañeros en la Copa Davis, los éxitos del deporte español en balonmano o el fútbol... son muy importantes porque confieren una buena reputación a algo que va asociado a nuestra lengua.

Ha mencionado también la música...
Sí. Le contaré una anécdota que ya se ha repetido varias veces en esta Universidad. Resulta que hay profesores de aquí que van a enseñar español a Camerún, y les sucede siempre que al principio las aulas están llenas, pero luego, a medida que avanzan los cursos, los estudiantes abandonan las clases decepcionados porque se encuentran con que allí se les enseña gramática, lengua, cuando lo que ellos se esperaban al ver anunciados los cursos de español era... música. “¿Pero es que esto no es un cursillo de música latina”?, preguntan defraudados... Pues bien, eso, esa fuerza de la música que se hace en nuestro idioma, hay que aprovecharla.

Juan Ramón Lodares -frente amplia, el pelo peinado hacia atrás en una corta melena- viste una cazadora de cuero marrón en esta fría mañana de diciembre, incluso dentro del despacho en el que se desarrolla la entrevista. Al hablar, busca siempre el dato, la referencia o la anécdota apropiadas, así como la expresión justa que las traiga a la charla, y para ello interrumpe a veces un momento el hilo del discurso y desvía la mirada al techo o a una pared. Por lo demás, su conversación, las sonrisas con las que acompaña sus comentarios irónicos y hasta su propio aspecto físico (es moreno, delgado, fibroso) recuerdan la prosa de sus libros y artículos, toda fibra y nervio, sin un gramo de grasa, una prosa ágil y efectiva, muy amena, salpicada de historias, anécdotas, imágenes y sentido del humor.

“Hay que hacer atractiva la lingüística”, dice. Y él lo ha logrado con esa escritura práctica y vigorosa con la que ha defendido la tesis de que la creación de grandes lenguas compartidas por muchos hablantes es inevitable cuando se intensifican los contactos y la comunicación entre los pueblos, y con la que ha criticado las manipulaciones lingüísticas de los nacionalistas de toda clase. Ello le ha servido para granjearse el interés y la admiración de muchos lectores, pero también cierta fama de polemista impenitente, feroces ataques desde muy distintas filas y una variada colección de curiosos epítetos, tales como “españolista”, “jacobino de izquierdas” o ¡“amigo de Aznar”!.

Hace unos años, el entonces director del Instituto Cervantes, el marqués de Tamarón, anunció que este organismo iba a intentar enfriar la lengua española, que a su juicio adolecía de una imagen demasiado caliente . Él pensaba que al español se lo ve como una lengua dionisíaca y de pathos, y que eso había que compensarlo difundiendo su lado apolíneo y su validez para el logos...
Tenía razón el marqués de Tamarón, sí, sin duda. En relación con eso, es muy curiosa la imagen sexy que tiene la lengua española en Estados Unidos...

... ¿“Sexy”?
Sí, sexy , caliente, como decía Tamarón. Ahí entran muchas cosas, Jennifer López..., ya sabe. De todas maneras, el objetivo de enfriar la lengua española no está reñido con los buenos resultados que puede dar la explotación de la música, el cine o el deporte. Lo que sí está claro es que la imagen del español es muy mejorable, que está necesitado de ganar prestigio y que para ello hay que aprovechar todos los recursos posibles. La tauromaquia, por ejemplo, los toros, que pueden parecer un tópico más, no dejan de ser un arte cuyo “lado culto” se puede explotar a escala internacional. Es verdad lo que decía Ortega de que Andalucía ha sido el escaparate de España, pero pienso que también el flamenco es muy aprovechable. Eso sí, no difundiendo cosas como la Pantoja, sino a Camarón. En suma, que hay que poner el español en el escaparate de los productos “cultos” y también en el de los “populares”.

Muchos especialistas han destacado el importante papel de los culebrones televisivos en relación con la unidad del español, porque ayudan a difundir en todo el territorio hispanohablante variedades particulares de determinados países o regiones. ¿Es igual de positiva la contribución de las telenovelas a la imagen internacional de la lengua española?
Bueno, no, yo creo que no, que la imagen que dan no es buena, la verdad. Lo que pasa es que los culebrones no salen mucho del ámbito hispánico, ¿no?, se ven sobre todo en los propios países hispanohablantes, así que no tienen mucha influencia en cómo se percibe nuestra lengua en otros países. Ahora bien, también hay otras series de televisión que son atractivas y dignas, beneficiosas para la reputación del idioma. En Estados Unidos hay algunas muy bien hechas, por ejemplo ésa que protagoniza una familia cubana en Miami..., cómo se llama..., ésa en la que también sale un personaje mexicano...

... Los Beltrán...
Sí, ésa, Los Beltrán [1].

¿Los congresos internacionales de la lengua como el que se reunió el mes pasado en Rosario, en Argentina, tienen algún valor en relación con este asunto de la imagen de la lengua?
Sí, por supuesto, yo creo que todo lo que ayude a prestigiar la lengua es positivo, y el Congreso de la Lengua de Rosario, en ese sentido, ha sido muy positivo, al margen de sus elementos protocolarios y festivos.

Hablemos de la idea que tienen del español determinados grupos de hablantes. ¿Qué piensa, por ejemplo, del rechazo que suscita en algunos catalanes y vascos, que la consideran una lengua ajena e impuesta?
Es una idea que, más que ser una realidad popular, está inducida por una determinada propaganda política. Yo creo que todo ese intenso trabajo propagandístico y demagógico realizado por los nacionalismos no acaba de calar entre la gente. En todo caso, se trata de una imagen moderna, muy reciente, que apenas tiene cuarenta o cincuenta años.

¿Y qué opina de la percepción del español por parte de algunos hispanos de Estados Unidos, que tal vez lo asocian a sus precarias condiciones de vida y buscan dejarlo atrás, cambiándolo por el inglés?
En realidad no puede hacerse un análisis de los hispanos de Estados Unidos como si fueran un todo, porque hay muchas diferencias entre las distintas comunidades según su procedencia y el lugar en que se han asentado. Entre ellos no hay un sentimiento de comunidad ni tienen la lengua como signo de su unidad. Además, hay muchas diferencias. Los cubanos de Miami, por ejemplo, mantienen el español, pero ese orgullo lingüístico no es tan habitual en otras comunidades. Es normal que los inmigrantes mexicanos en situaciones precarias empiecen a asociar su lengua a la pobreza que padecen y quieran pasarse cuanto antes al inglés.

¿No sería necesario mejorar la idea que tienen esos hispanohablantes del español, prestigiarlo a sus ojos?
Yo creo que, más que entre los propios hispanohablantes, sería importante mejorar la imagen del español entre los anglohablantes, para que no lo vean como una lengua exclusiva de taxistas, camareros, mozos... Y eso en parte ya se está consiguiendo. En sitios como Utah, con una población inmigrante de origen hispano pequeña, más del noventa por ciento de los estudiantes elige el español por razones prácticas.

Se ha referido usted alguna vez a la importancia que en términos de imagen tiene la enseñanza de español a extranjeros en España.
Sí, la importancia desde ese punto de vista de lo que ha dado en llamarse “turismo idiomático” es muy grande. Los que vienen a practicar ese tipo de turismo son personas jóvenes y cultas, que no buscan el tópico de “sol, paella y playa”, y que suelen llevarse una imagen excelente del país. En un viaje reciente a Londres vi en la calle un anuncio de una agencia de viajes que decía: “Spain: sun, sex and cheap wine”, “sol, sexo y vino barato”. Quienes vienen a estudiar español buscan otra cosa, claro. Y además son una fuente considerable de beneficios económicos: en España suponen quinientos millones de euros al año. Yo creo que el auge de los nacionalismos y los indigenismos en el ámbito del español constituye una grave amenaza a esta rentabilidad económica de la lengua. Fíjese en los mensajes confusos que a veces envía España al exterior, como ha sucedido con la reciente polémica sobre el catalán y el valenciano y los textos de la Constitución Europea que el Gobierno español ha presentado en varias lenguas a la Unión. Los mensajes claros son los de unidad, mientras que los mensajes de pluralidad lingüística pueden perjudicar al mercado de estudiantes del español y a la propia imagen de la lengua.

Para terminar, sería interesante recapitular por qué es importante la imagen de una lengua, y en concreto la del español.
Si la lengua española quiere competir en el mercado internacional de la enseñanza de segundas lenguas, tiene que tener una buena imagen. Sólo así podrá abrir nuevos mercados y mantenerlos. Porque se trata no sólo de mejorar la reputación del idioma allí donde es claramente mejorable, sino también de llevarla adonde todavía no existe. El español tiene que instalarse en los ámbitos de prestigio cultural y político, y así aumentar su peso internacional en el futuro.

Notas
* Sobre esta cuestión de la imagen de la lengua española, ver también "Una lengua simpática: tertulia sobre la imagen del español", en Cuaderno de lengua: crónicas personales del idioma español, n.º 10, 2 de septiembre de 2002, http://cuadernodelengua.com/cuaderno10.htm.

[1] Ver "Los Beltrán, televisión panhispánica, y Rafael Lapesa", en "Diez postales de verano sobre el español" (Cuaderno de lengua: crónicas personales del idioma español, n.º 20, 27 de agosto de 2003, http://cuadernodelengua.com/cuaderno20.htm#8)

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