AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 17 Marzo 2005
MARÍN EN LA TORRE DE BABEL
M. MARTÍN FERRAND ABC 17 Marzo 2005

MARÍA SAN GIL
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 17 Marzo 2005

El cóctel y sus efectos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 17 Marzo 2005

Más allá de lo verosímil
Lucrecio Libertad Digital 17 Marzo 2005

El déficit moral
José García Domínguez Libertad Digital 17 Marzo 2005

DUPOND ET DUPONT INVESTIGAN
Jaime CAMPMANY ABC 17 Marzo 2005

El buen salvaje
David Gistau El Mundo 17 Marzo 2005

Votos y principios
José Vilas Nogueira Libertad Digital 17 Marzo 2005

La inmoralidad de Abertzalia
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 17 Marzo 2005

Un consensuado regreso y una inesperada deserción
EDITORIAL Libertad Digital 17 Marzo 2005

NO A LA RENDICIÓN PREVENTIVA
JORGE MORAGAS  ABC 17 Marzo 2005

Lo que está en juego
Joseba Arregi El País 17 Marzo 2005

Contribución al debate sobre el nacionalismo
M.A. (email) 17 Marzo 2005

Traducciones de primera y de segunda
J.A.M.A. (email) 17 Marzo 2005

Lenguas y Congreso
Cartas al Director El Correo 17 Marzo 2005

La lengua a usar en el Congreso
Cartas al Director ABC 17 Marzo 2005

Presos y ETA
Cartas al Director El Correo 17 Marzo 2005

Carta abierta a los nacionalistas de izquierdas
Unificación Comunista de España www.uce.es 17 Marzo 2005

El PP quiere que el socialista que se reunió con Benesmail explique sus negocios con la minería
Libertad Digital 17 Marzo 2005

El PSE dinamita el pacto constitucionalista en Álava al apoyar una moción de censura del PNV contra el PP
J. Arias Borque La Razón 17 Marzo 2005

¿CÓMO PUEDE UN gobierno obtener una buena puntuación si sus problemas no son los que siente la gran mayoría
FRANCESC DE CARRERAS Bitácora: Criterio 17 Marzo 2005




 

MARÍN EN LA TORRE DE BABEL
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 17 Marzo 2005

HACE ya mucho tiempo, cuatro o cinco legislaturas, que el Congreso tiene pendiente la reforma de su Reglamento. En consecuencia, no es cuestión vital, como algunos quieren hacer ver, el que la Cámara cambie de modos y, muy especialmente, si entre esos cambios termina por meterse de matute el uso caprichoso de todas las lenguas del Estado. El que existan está muy bien y es prueba de la riqueza cultural de nuestra tierra; pero, del mismo modo que el amor por la paella no exige el consumo de butifarra, como el de la fabada no conlleva la obligatoriedad del gazpacho. Todo pluralismo tiene su límite y la idea de los salones de la Carrera de San Jerónimo, supuestos templos democráticos, con cabinas de traducción simultánea y cada cual hablando en el lenguaje de su procedencia puede tener, por las buenas, la comicidad de un vodevil y, por las malas, el aroma de una gran tragedia.

El presidente de la Cámara, Manuel Marín, estuvo dos veces bien en este asunto artificialmente ascendido a la condición de escabroso. Primero cuando, con buen sentido, autorizó las citas en el idioma materno de los señores diputados y, después, cuando, comprobado el exceso, pasó a prohibirlas; pero José Luis Rodríguez Zapatero, su talante, sus compromisos y sus socios, han desautorizado a Marín y late ya en el aire una permisividad de difícil justificación teórica y nula viabilidad práctica. Un Parlamento plurilingüe, que sólo sería aceptable si el castellano no fuera idioma de conocimiento obligatorio para los españoles, no resultaría más plural y representativo, más abierto y confortable. Todo lo contrario. Brotaría en él la confusión bíblica con la que Yahvé castigó a la Humanidad por su vanidosa y megalómana Torre de Babel.

En un ejercicio de humildad, el idioma español, como le llaman sus quinientos millones de usuarios en el mundo, ha aceptado ser sencillamente castellano para que el resto de los idiomas nacionales, del catalán al gallego pasando por el vascuence, puedan también ser españoles. Ya no es suficiente según la demanda de quienes utilizan su lengua como sal y pimienta con las que sazonar y dar sentido al estéril debate territorial, el único que preside la vida española con el perjuicio del olvido de los asuntos verdaderamente fundamentales para los ciudadanos. Marín, presionado por todos, incluso por los suyos, tiene escasa capacidad de maniobra para evitar un mal sin beneficio para nadie. Porque es ingenuo pensar que el uso anecdótico del catalán o del vasco en el seno de una comisión parlamentaria, mal trasladado a un castellano de traducción simultánea, incrementará la presencia de las lenguas minoritarias. De lo que se trata verdaderamente, no lo ignoremos, es de ir desencuadernando la ya muy disminuida estructura del Estado; pero, incluso para alcanzar algo de tan perversa naturaleza sería bueno, por vergüenza torera, hacerlo sin descender los escalones del ridículo.

MARÍA SAN GIL
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 17 Marzo 2005

TIENE la rara grandeza de esas personas cuya fortaleza moral sólo puede ser vencida por la muerte, por el crimen, por la barbarie. De hecho está en la diana. Han matado a compañeros suyos y pueden hacerlo en cualquier momento con ella. Pero con eso cuenta María San Gil. Con lo que no contaba esta caña pensante, este nervio de acero, esta mujer apasionada, es con la traición de los socialistas. Se han pasado a los bárbaros. Basta ya del 49 frente al 51 por ciento, ha dicho el estratega Zapatero. Ésta es la ocasión de la victoria frente al PNV. Pero ¿cómo podría el PSE derrotar al PNV si no le ganó con la compañía del PP? Los socialistas han decidido presentarse con un programa tan independentista como el del PNV, tan antiespañol como el del PNV y además solos, sin la compañía de los españolistas del PP, de los «separadores» del PP.

Basta ya de «separatistas» y «separadores». Los socialistas creen superado ese binomio. Creen que tan sólo quedan los «separadores» ya que ellos, por su parte, han decidido incorporar a su programa lo que hasta ahora ha definido a los separatistas. Este término corresponde a un viejo lenguaje propio de franquistas, de unitaristas.

El Partido Socialista ha decidido tender un puente con los nacionalistas en Cataluña, en el País Vasco y mañana, cuando caiga Fraga, en Galicia. Naturalmente con sus propias cartas, con su propio programa, con el plan de Patxi, esto es, con una propuesta tan audaz como la de Ibarretxe, sin la confusión que implica la fórmula del Estado libre asociado. Zapatero y Patxi López y Eguiguren piensan que al reivindicar al País Vasco como una «comunidad nacional» desbordarán electoralmente al PNV. Hasta ahora habían ido plegándose a las exigencias del PNV y por eso no eran creíbles. Ahora han decidido presentarse con el mismo programa que el PNV y con la fuerza, además, del que manda en Madrid.

PERO para ser creíbles necesitaban abjurar del pasado, renegar de las malas compañías, en su día de Jaime Mayor, hoy de María San Gil. Sólo conseguirán la confianza de una parte de los votantes del PNV cuando éstos vean con toda claridad que no tienen nada que ver con la derecha española, la heredera de Franco.

LOS populares han estado hasta ahora en la diana. Jaime Mayor junto a Nicolás Redondo. Ahora el sucesor de éste se ha retirado y ha dejado sola a María San Gil. En el disparadero, de momento electoral. María San Gil figura sola frente a la barbarie. Ella, «separadora». Porque los socialistas se han ido a los enemigos de antes. Se han pasado a los «separatistas» de tal manera que han conseguido romper esa división tradicional entre los que eran constitucionalistas y los que no, entre los que eran separatistas y los que no. Han cambiado el inoperante fifty fifty por la mayoría clara frente a la minoría. Nacionalistas y socialistas frente a los populares. Patxi e Ibarretxe frente a María San Gil. Es un genio Patxi resolviendo situaciones históricamente embarazosas. Dialogas con el enemigo, te pasas al enemigo y ya está.

María San Gil se ha quedado sola frente al peligro, sola frente a ETA, sola frente al separatismo, sola frente al racismo, pero con dignidad, con fortaleza, con grandeza. Y no hago retórica. Describo simplemente una situación política. Me temo que aun siendo dramática la situación de María San Gil y la del PP como partido, será mucho peor la de Patxi López la noche electoral: cuando posiblemente ni siquiera le alcancen los votos para pedir ayuda a María San Gil, al PP.

Yo espero que ese día no tenga compasión María San Gil. Que les explique a los socialistas que no hay política sin dignidad.

Balance de un año
El cóctel y sus efectos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 17 Marzo 2005

El gobierno de ZP está a punto de tragar con nueve mil millones de euros anuales de desagravio para asegurarse la legislatura y casarse por lo financiero con la formación separatista ERC. Demasiados euros para que un gobierno, cualesquiera que sean su signo y circunstancias, no estudie con lupa un concepto tan escurridizo como el déficit fiscal. Y más tratándose de tema tan abstruso y tan poco pacífico. Alberto Recarte ha ofrecido sólidos argumentos en contra de esa forma de territorialización, pero sospecho que ningún argumento va a convencer a los inoculados con ese nuevo sentimiento de agravio.

El gobierno de ZP se ha declarado partidario de importantes reformas que atañen al modelo territorial pero no termina de aclarar su posición respecto a la filosofía y objetivos de dichas reformas. Prefiere poner a un catedrático jubilado a dar la cara. Y si el hombre disparata, peor para él.

El gobierno de ZP encabezó un movimiento contra la presencia de los aliados en Irak, desertando e invitando a los otros países a la misma traición. Apostó por un Kerry imaginario y progre mientras el Kerry de verdad eludía el favor. Cuando las tesis de Bush están triunfando y Oriente Medio se encamina hacia la deseada democratización, ellos siguen atascados en su discurso fallido, lo que no obsta para mendigarle fotos de oportunidad a aquellos desalmados.

Estos absurdos son sólo piezas de un todo asimismo inexplicable. El efecto narcotizante de un explosivo cóctel diseñado a partir de tres ingredientes:

Primero: un antiamericanismo insensato que, sin embargo, cuaja en el ambiente europeo de principios del siglo XXI, donde toda conciencia de responsabilidad sobre la propia seguridad ha desaparecido. Cuaja también en el magma español de un progresismo iletrado que se complace molestando a los Estados Unidos. Lo último ha sido alzarse como valedores de la tiranía cubana; lo penúltimo, patrocinar una estrategia contraterrorista global que choca frontalmente con el parámetro definitorio del gobierno Bush. En ambos menesteres ha metido ZP al Rey de España.

Segundo: la vuelta de las dos Españas, de un guerracivilismo de nuevo cuño que trabaja con homenajes a personajes siniestros, con exhumaciones selectivas, con un lenguaje que había muerto y con la sistemática falsificación de la historia. Nada de esto podría triunfar sin contar con el empobrecimiento cultural de la juventud.

Tercero: la consolidación de la hegemonía de un grupo de comunicación que controla desde el cine a los libros de texto y desde la principal cadena radiofónica hasta el mayor diario, pasando por la televisión de pago –pronto por la analógica–, por las editoriales, la crítica y la distribución de libros. Los gobiernos populares contribuyeron a este cuadro a causa de su imperdonable desconocimiento del valor y funcionamiento de los mecanismos de la comunicación en las sociedades contemporáneas.

Agitados los tres ingredientes, se nos viene sirviendo el cóctel en barra libre. De ahí todo.

Trama del 11-M
Más allá de lo verosímil
Lucrecio Libertad Digital 17 Marzo 2005

El 9 de octubre de 2004, un dirigente del PSOE asturiano se entrevista en la cárcel de Villabona con el terrorista del GIA argelino Benesmail Abdelkrim. El 24 de octubre de 2004, la policía irrumpe en la celda del islamista, en el curso de la operación que desarticula el proyecto de voladura de la Audiencia Nacional y de buena parte de la calle Génova. “En la inspección de la celda –recuerda La nueva España– se encontraron notas con apuntes sobre cómo fabricar explosivos y en su bolsillo, una nota con los nombres de los etarras Henry Parot y Harriet Iragi y su dirección en la cárcel de Córdoba”.

Releo varias veces la noticia en Libertad digital y en La nueva España. Los informativos de Radio Nacional me recuerdan, mientras tanto, sosegados, que, por unanimidad menos uno, los partidos políticos de este desdichado país han decidido cerrar la investigación sobre el 11M. “No hay pruebas ni las habrá nunca”, dijo un ilustre político, acerca de otros no menos políticos crímenes, hace ya más de quince años. Al final, ¡vaya si las hubo! Pero, esta vez, todo tiene, desde el primer instante, el tinte de estar destinado a borrarlas. A cualquier precio.

Porque el tal dirigente del PSOE, que proclamaba a Arafat “uno de los más grandes hombres de Estado contemporáneos”, no había visitado al presunto volador de la Audiencia por primera vez, aquel 9 de octubre del año pasado. Su relación se remonta a inicio de 2002, muy poco después del loco amor surgido entre el terrorista argelino y los etarras que con él compartieron regocijo ante la matanza de septiembre de 2001 en Nueva York, desde la cálida hermandad de la cárcel de Villabona. Días de fraternidad y rosas, de los cuales da razón la correspondencia del etarra José Luis Camarero, quien lo elogia ante sus camaradas como “un tipo superserio. Este es de los que, en cuanto salga, va con una bomba encima (...) Para él , hay cosas que nosotros hacemos mal. Según él, tú pones la bomba y no tienes que avisar”.

Y, sobre todo, porque el tal Fernando Huarte Santamaría, protector suyo en Asturias a lo largo de estos años, no es sólo el caritativo Presidente de la Asociación nacional de Amigos del Pueblo Palestino que paga las facturas de los terroristas con dolor de muelas. Ni sólo el administrador solidario de la empresa P.F. Brockers Internacional, S.L., cuyo objeto social –informa Libertad Digital– guarda relación con derivados de la minería: “adquisición, importación y exportación, venta y distribución de productos mecánicos, maquinaria, productos agrícolas, aceites, motores, filtros, carburantes líquidos y sólidos, minerales y carbones”.

No es sólo eso. Todo lo cual ya, como mínimo, desazona

Es algo más. Transcribo el alarmante retrato que de él da La nueva España: “Fernando Huarte, trabajador de Izar-Gijón, fue miembro de la comisión ejecutiva del PSOE de Gijón hasta enero de 2001. Desde entonces es miembro del comité municipal del PSOE y se encarga de la seguridad de los más importantes actos socialistas en la ciudad. El partido lo ha elegido para ser uno de los representantes del Ayuntamiento de Gijón en la asamblea general de Cajastur. Ha realizado viajes a distintos países de Oriente Medio”.

El hombre que cuida de la seguridad del PSOE en Gijón ha estado manteniendo relación continua con quien maquinaba la voladura de la Audiencia Nacional. En medio, el 11 de Marzo. Y aquí no ha pasado nada. La comisión se disuelve. Hasta para una novela negra de la gran época clásica, hasta para una muy, muy excesiva de Horace Mc Coy, todo esto es demasiado.

Cataluña
El déficit moral
José García Domínguez Libertad Digital 17 Marzo 2005

Ocurrió hace dos semanas en la plaza de parking de la Presidencia del Parlament, segundos antes de que dos mossos d´esquadra retuviesen al empresario. “Arranca y vámonos”, urgía a su chofer un angustiado Ernest Benach, al tiempo que el subcontratista Juan Antonio Salguero pugnaba por revelarle el volumen del déficit moral de Cataluña, un veinte por ciento del Pastel Inmobiliario Bruto, según sus libros de contabilidad.

Ese incidente nos vino a descubrir que hay algo en este Benach que lo entronca con la mejor tradición de la literatura española del siglo XX. Aseguraba Rubén Darío que a Baroja se le notaba que era panadero en la mucha miga que contenía su prosa. Y el de la tahona juraba haber sabido indio al otro por la buena pluma del vate de Nicaragua. Bien, pues con Benach ocurre algo similar: se adivina enseguida que es jardinero local en Reus porque exhibe una flor debajo de la espalda. Así, en aquel instante de zozobra patriótica, a su cochero le daría tiempo de meter la primera justo cuando Salguero iba a sacar unas facturas con el membrete de Adigsa sobre un fondo con las cuatro barras. De ahí que el burlado constructor acabara recurriendo a la COPE para denunciar la mordida en ese asuntillo de las viviendas sociales.

En cualquier caso, no nos dejemos llamar a engaño. Desde otra perspectiva, el independentista Benach, nuestra planta tardía de la Generación del 98, no deja de ser simultáneamente un exponente puntero de la ultramodernidad local. Prueba de ello es lo que contó de él otro traidor que firma contra Cataluña. Al parecer, el tribuno Benach despertó no hace mucho la inquietud de sus ilustres invitados en el transcurso de una cena oficial. Ajeno a la refinada conversación de los comensales, el anfitrión semejaba abducido por el teclado de un sofisticado teléfono móvil. Alarmado por la inusitada duración de lo que creía un intercambio de mensajes e intuyendo que contenían graves nuevas, un conocido empresario reuniría la audacia suficiente para espiarlo con discreción. Gracias a ese nuevo Prometeo sabrá la posteridad que el número tres de ERC estaba jugando a matar marcianitos.

Ése es su mundo, el universo de los marcianos. Pero no está solo. Al contrario, Benach únicamente es el más patético. Porque en la realidad virtual, en ese Matrix con barretina como dice Juan Carlos Girauta, viven instalados permanentemente todos nuestros nacionalistas, sin excepción. Así, el último juego que acaban de cargar en sus consolas, el que los mantiene excitadísimos ahora mismo, se titula “Oficina Anticorrupción”. Durante el primer franquismo, cuando íbamos por el imperio hacia Dios con escala en Gibraltar, al formarse una concentración falangista ante la Embajada inglesa, el Gobierno ofreció protección policial a la legación. “Oiga, mejor no nos envíen a los manifestantes”, respondería el embajador. Pues eso, Benach, pues eso.

DUPOND ET DUPONT INVESTIGAN
Por Jaime CAMPMANY ABC 17 Marzo 2005

SI todas las investigaciones que hacemos los españoles: policíacas, judiciales o científicas, en cualquier materia o sector, son tan escrupulosas, profundas y exhaustivas como la que ha realizado la Comisión parlamentaria del 11-M, ya podemos cerrar todos los chiringuitos investigadores, desde las comisarías y los juzgados al Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Hala, a ahorrar esos presupuestos y a dedicarlos a «soluciones habitacionales», pongo por ejemplo.

La Comisión acaba de rechazar todas las comparecencias propuestas por el Partido Popular. Pero, ¿qué querían estos populares: que los socialistas descubran las trampas y trafullas antidemocráticas hechas por ellos mismos en aquellos aciagos días? Pues qué, ¿poner a los socialistas a investigar a los socialistas? Hombre, eso es como poner a Ali Babá a que investigue quién llevó el tesoro a la cueva del «Sésamo, ábrete». Está claro que a los barandas sociatas no les interesa saber nada más allá de lo que descubra el juez respecto de los autores materiales del atentado. Y desde luego, ni una palabra de los sucesos del 12, 13 y 14 de marzo. O sea, de aquellos sucesos que lograron realizar el prodigio del vuelco electoral.

La alianza de Zapatero con nacionalistas, comunistas y verdes le permite, aún sin tener mayoría absoluta, gobernar con un desdén absoluto y descarado hacia el único partido de la oposición. Zapatero se asegura esos votos a fuerza de ceder poco a poco, todo lo lentamente que le dejan, palabras, frases, definiciones más o menos esenciales, en el concepto de España, aparte de las concesiones materiales. Me parece que era Alfonso Guerra el que dijo aquello de que iban a dejar España que no la reconocería ni la madre que la parió. Pues estos socialistas, sin proclamarlo, sino más bien callándolo y escondiéndolo, la van a dejar que no la reconocerá la madre que la parió, el padre que la engendró ni los hijos que entre ambos tuvieron.

Los socialistas hacen la política del «tararí». ¿Negociación de la reforma constitucional? Tararí. ¿Pacto contra el terrorismo? Tararí. ¿Preguntas sobre la idea de Estado, sobre el concepto de España? Tararí, tararí. ¿Comparecencias en la Comisión investigadora? Tararí que te vi. Ahora están estrechando lazos con el PNV del Plan Ibarreche y de la defensa de Batasuna. El Partido Socialista del País Vasco no cesa de hacerle cucamonas, zalamerías, arrumacos y Plan alternativo al PNV. Se conoce que quieren también tocar poder en Vasconia. Y si alguien señala o subraya los peligros y amenazas del separatismo, el «originalísimo» Zapatero le sale al paso con aquella frase tan nueva de los «separatistas y los separadores», que hasta Carod-Rovira tuvo que decirle a Maragall en la campaña electoral que era un concepto finiquitado.

Total, que la investigación del 11-M está prácticamente cerrada, y los socialistas andan ya preparando unas conclusiones a su gusto. La investigación sobre la tragedia ha sido cerrada como si la hubiesen llevado a cabo «Dupond et Dupont», los famosos detectives del cómic de «Tintín», que vertidos en traducción simultánea al español se convierten en «Fernández y Fernández». Y lo que digo: Tararí.

El buen salvaje
Por David Gistau El Mundo 17 Marzo 2005

Se llama Benesmail Abdelkrim. Está preso en Villabona por terrorismo.Hasta su encierro, era el lugarteniente de Lamari, uno de los suicidas de Leganés, uno de los iluminados que creían empuñar la espada flamígera de Dios cuando nos reventaron a nuestra gente corriente en Atocha.

Esta masacre en la que no pudo participar por su condena, Abdelkrim la festejó en el chabolo junto a presos de ETA que, según conversaciones grabadas, no podían sino admirarle por su defensa de la matanza indiscriminada como método infalible para aflojar la resolución de España y obtener su rendición incondicional.O sea, el 11-M.

Este Benesmail Abdelkrim, que comparte espacio genealógico con Bin Laden y con Zarqaui, encarna el retrato robot de los asesinos en serie que, con coartadas religiosas, se han conjurado para acabar con la forma de vida occidental.

O sea, que pertenece a esa estirpe de decapitadores y dinamiteros a los que sólo la patología antiamericana puede todavía conceder justificaciones morales incluso cuando vuelan trenes de cercanías en Madrid o colas de civiles en Bagdad o edificios de oficinistas en Manhattan.

De esta patología ha de ser víctima el miembro del PSOE y presidente de la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino, Fernando Huarte, quien ha visitado en prisión -y asistido en necesidades tan terrenales como procurarle un dentista- a Abdelkrim en fechas incluso posteriores al 11-M.

Es decir, que también después del 11-M, cuando estos cabrones nos habían descuartizado a 200 de los nuestros, Huarte miraba a Abdelkrim y sólo veía un delfín humano varado en la playa al que salvar, un «buen salvaje» rousseauniano cuya inocencia habría sido corrompida por la perfidia occidental, que le habría obligado a matar en defensa propia.

Como ocurría entonces con los etarras, es de suponer que su propio fatalismo expiatorio consolidara su amistad epistolar y quién sabe si su complicidad con los colegas integristas.

Huarte, cuya piedad por Abdelkrim es a título personal, representa esa obsesión tan característica de la progresía por salvar a toda costa el alma de los asesinos en serie islámicos -y aun de elevarlos a categoría de nuevos ches resistentes- sólo por conservar un pretexto para seguir librando la Cruzada antiamericana después del Muro.

Incluso después de masacrarnos a nuestra propia gente en el corazón de Madrid, el enemigo chungo, dice el intelectual, sigue siendo Bush, y todo el que le combata merece que le busquemos un dentista y que le inventemos una justificación moral, así sea declarando a Aznar culpable de sus crímenes.

Pero ocurre que, antes del 11-M, las inclinaciones filoterroristas de Huarte tan sólo habrían constituido pecado de mal gusto intelectual. Defenderlas todavía después del 11-M ya es pura pornografía.Y permanece en el PSOE.

11-M: sobran las razones para mantener abierta la Comisión
Editorial El Mundo

Todas las fuerzas políticas con excepción del PP se pusieron ayer de acuerdo para dar carpetazo a la Comisión parlamentaria que investiga el 11-M. Sus miembros pactaron un plazo que concluye el 19 de abril para que cada partido presente sus conclusiones, con el ánimo de discutirlas y aprobar las definitivas antes de julio.

Igualmente, la comisión desestimó todas las comparecencias solicitadas por el PP, entre las que figuraban los confidentes Zouhier, Toro y Trashorras y Nayo, todos ellos vinculados a la venta de explosivos, Francisco Javier Lavandera, el agente Campillo y los responsables de la UCO. El PP había solicitado también la comparecencia de la fiscal del caso por unas declaraciones en la Ser en las que comentaba la investigación judicial sobre el 11-M.

Puede ser discutible el acierto de solicitar la comparecencia de la fiscal, una iniciativa sin precedentes y que tiene difícil encaje jurídico, pero resulta incomprensible la negativa del PSOE y sus aliados a escuchar el testimonio de confidentes como Zouhier, Toro y Trashorras, que podrían aportar información clave sobre la compraventa de la dinamita.

Sólo un eventual veto del juez por su condición de imputados debería poder impedirlo, pero eso no afectaría a Campillo o Lavandera.

También resulta bastante difícil de entender por qué los partidos se niegan a que el jefe de la UCO, coronel Hernando, y sus agentes Paco y Victor expliquen en el Congreso las flagrantes contradicciones -cuando no mentiras- en las que cayeron en sus anteriores comparecencias.

Por si en todo ello no hubiera suficientes argumentos para continuar los trabajos de la Comisión, la revelación de La Nueva España de que un dirigente del PSOE gijonés, Fernando Huarte, visitó al menos tres veces en la prisión de Villabona a Benesmail Abdelkrim, lugarteniente de Allekema Lamari, jefe del comando de Leganés, abrió ayer un nuevo flanco.

El primer contacto se produjo a finales de 2001, cuando Toro y Zouhier estaban en esa misma cárcel, y el último tuvo lugar en octubre de 2004, casi en las mismas fechas en las que se encontraron las direcciones de los etarras Parot e Iragi en la celda de Benesmail.

Huarte asegura que todos estos contactos tuvieron un carácter «humanitario», pero ya es casualidad que el hombre de confianza de Lamari -que le remitía periódicamente ayuda económica- mantuviera una relación prolongada con el jefe de seguridad de los actos del PSOE en Gijón.

No hay por qué dudar de la palabra de Huarte, pero esta coincidencia es lo suficientemente sospechosa para que este dirigente socialista sea citado a declarar en la Comisión.

Sería muy interesante conocer su relación con Benesmail y si éste le comentó algún aspecto que pudiera sugerir que conocía los preparativos del 11-M. El vínculo entre Huarte y Benesmail es un cabo suelto que hay que investigar, al igual que otros muchos.

Sobran las razones para mantener abierta la Comisión, pero hay una esencial: el deseo de conocer toda la verdad sobre una ignominia que será imposible olvidar hasta que su esclarecimiento sea total.

14-M
Votos y principios
José Vilas Nogueira Libertad Digital 17 Marzo 2005

Acaba de cumplirse un año de las elecciones del 14 de marzo que han permitido formar Gobierno al Partido Socialista. Ciertamente todos los años tienen un 14 de marzo. Pero, por muchos años, el 14 de marzo de 2004 conservará tal singularidad que permitirá identificarlo sin la especificación del año correspondiente. Aquellas elecciones estuvieron marcadas por los atentados del precedente día 11 y por la vulneración de las reglas del juego democrático perpetrada en los dos días siguientes, particularmente el día 13, por elementos izquierdistas, teledirigidos, vía teléfono móvil, por el PSOE. Los miembros de este partido han celebrado el aniversario de su llegada al poder, de modo tan entusiasta como inopinado fue entonces su éxito electoral. Y el Presidente Zapatero pronunció un discurso, éste sí perfectamente previsible, de vacua logomaquia, que sólo abandona para insultar al PP. De infamia lo acusó esta vez. De asesinos los reputaron sus secuaces en ocasión del atentado. No ha progresado mucho Zapatero en cuanto a honestidad política.

La vacuidad, la demagogia, la complacencia con minorías disolventes del tejido social y de la unidad nacional no le sientan mal a Zapatero en el teatro de la opinión pública. Según algunas encuestas, la mayoría lo valora como el mejor líder político y en cuanto a intención de voto el PSOE presenta una no muy grande, pero confortable ventaja sobre el PP. Estas valoraciones contribuyen a alimentar algunas críticas sotto voce en el seno del Partido Popular a la línea de oposición que lleva el partido y a justificar lamentaciones por parte de políticos, articulistas y, sobre todo, tertulianos de radio y televisión, identificados con la izquierda, por el continuismo de la "línea Aznar" por parte de Mariano Rajoy y su equipo.

La primera observación que se le ocurre a cualquiera es que estas últimas lamentaciones son estrictamente farisaicas. Con una izquierda tan sectaria como la española, resulta increíble que las gentes con ella identificada se preocupen sinceramente porque el Partido Popular adopte posiciones políticas que dificulten su regreso al Gobierno. El objetivo es justamente el contrario. Aprovechando los complejos que la identificación y las políticas derechistas suscitan en algunos sectores del PP, de lo que se trata es de provocar la ruptura de este partido en al menos dos: uno, inequívocamente de derecha, de extrema derecha en la jerga izquierdista, en la que, en cambio, no hay sitio para la extrema izquierda. Este propósito encuentra una traducción ostensible en el tratamiento que se da a Esperanza Aguirre. Pepiño Blanco lo ha ilustrado en su interpretación del porcentaje de "noes" en determinados distritos de Madrid, en el referéndum sobre el Tratado de la Constitución europea.

El otro PP, el bueno para la izquierda, sería un PP centrista y, por tanto, respetable en el universo de lo políticamente correcto. Ciertamente qué sea el centrismo es de imposible definición, salvo con criterios de topografía política, por referencia a los extremos. Pero, más allá de esta posición relacional, la indefinición de políticas y objetivos típica del centro político siempre ha sido muy útil a la izquierda, como probó la experiencia de la UCD, a quien, por cierto, su proclamación centrista no le ahorró una feroz oposición socialista: recuérdese el tratamiento miserable a que fue sometido Adolfo Suárez (el "tahur del Mississipi"), a comienzos de los ochenta.

Por tanto, aunque la situación sea difícil y la empresa complicada, la primera prioridad del Partido Popular debe de ser mantener la unidad a toda costa, a sabiendas que en una situación próxima al bipartidismo, entre los partidos nacionales, uno de derecha y otro de izquierda, ambos son necesariamente constelaciones de posiciones políticas, o "sensibilidades", internamente diferenciadas. Y a este propósito ha de reconocerse que, en términos generales, los socialistas han sabido mantener mejor su unidad que la derecha. Conecta esta cuestión con las críticas o desazón que se puede percibir en algunos elementos o sectores del Partido Popular, ante los resultados de su trabajo de oposición. Uno de los achaques que frecuentan más la vida partidista es el de la impaciencia. Sólo hace un año que el PP perdió el Gobierno y ya hay gente angustiada por la ausencia de perspectivas de su inmediata recuperación. Pero lo cierto es que los movimientos de cambio de tendencia que se plasman en la alternancia en el Gobierno suelen obedecer entre nosotros a ciclos temporales muy superiores a un año.

La impaciencia propicia el oportunismo. Pese a la grandilocuente retórica izquierdista, la democracia en España se ha reinstaurado a través de un proceso de acuerdo entre buena parte de la clase política de la dictadura con los dirigentes de una oposición democrática con escaso arraigo popular. Los primeros aportaron sustancialmente el control institucional y social; los segundos, la legitimidad democrática. Por esta razón, y algunas otras que harían interminable este artículo, se ha instaurado entre nosotros una especie de cinismo democrático. Los partidos son vistos como máquinas exclusivamente maximizadoras de voto, como si todos los españoles fuésemos discípulos de Downs. El ganar las elecciones sería el alfa y omega de la vida partidaria.

Pero, aparte de otras dificultades de la empresa maximizadora de votos, no todos los partidos son, no todos pueden ser, meros maximizadores de votos. Hay principios cuya prosecución está en la base de algunas identidades partidarias, que transcienden el mero objetivo electoral. Una de las razones por las que Aznar es tan odiado, y no sólo por la izqueirda, es que, en este mundo de cinismo democrático fue un "intruso", por tomar prestado el calificativo que, a otros propósitos le dedicó Umbral en un reciente, magnífico artículo. Puede haber acertado más o menos, pero Aznar fue un político de principios. Y si queremos abandonar este plano por otro más realista, conviene recordar que en un mundo de valores y palabras corrompidos (en el que, por ejemplo, la palabra socialista designa a elites políticas y profesionales, de inexhaurible capacidad predatoria), la derecha maximiza votos peor que la izquierda. Para la derecha, los valores y los principios no son un obstáculo para ganar las elecciones; son un requisito previo para conseguirlo.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

La inmoralidad de 'Abertzalia'
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PTE. DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 17 Marzo 2005

ETA ha votado en el Parlamento vasco. Es de decencia que no lo olvidemos. Lleva votando durante la práctica historia de la Cámara legislativa autonómica. A través de Batasuna y sus clones, ETA siempre ha recordado que la soberanía popular vasca estaba teñida de Apocalipsis. Desde una perspectiva simbólica, habría sido incluso saludable esa provocación. Saludable si, tras cada sesión del Parlamento vasco en la que participara ETA, el recordatorio de los cientos de ciudadanos asesinados hubiera desencadenado un movimiento telúrico de indignación en los escaños. Ante la vergüenza de todos, no ha venido siendo así. Incluso la comisión de derechos humanos tenía infecciones etarras. ETA ha votado hasta que, concluida la actual legislatura, se ha quedado sin representación parlamentaria. Con la venia del Supremo y las listas blancas.

La última votación de ETA en el Parlamento vasco fue para otorgar su apoyo al plan Ibarretxe. Considerando que la propuesta autodeterminista del lehendakari es la traducción estatutaria del pacto que suscribieron en Estella las diversas familias del abertzalismo en 1998, no es extraño. Apenas un año y algo más de un mes antes, a poco más de cien kilómetros de distancia de esa firma, ETA estaba asesinando al concejal Miguel Ángel Blanco en Ermua. Las familias abertzales comprobaron que cien kilómetros y un año de distancia son suficientes para firmar un documento con sangre humana.

José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea fue un parlamentario de ETA que ahora, se especula, ocupa lugar en el terceto dirigente de la banda terrorista. Era miembro de la comisión de derechos humanos del Prlamento, antes de huir. En el plenario de diciembre de 2004 que sumó tres votos absolutos de ETA a la mayoría para refrendar el plan Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria, Urrutikoetxea escrituró en nombre de ETA las palabras en la boca de Arnaldo Otegi. De nuevo la banda terrorista se pronunciaba en la sede de la democracia autonómica, utilizando al portavoz de su comando parlamentario para testimoniar la posición antidemocrática de la 'nomenklatura' etarra.

Gregorio Ordóñez no tuvo ocasión de votar en contra del plan Ibarretxe en el Parlamento vasco. Aunque era congresista autonómico, fue asesinado por ETA cinco años antes de que tres integrantes de la banda terrorista sumaran sus escaños a aquellos de los diputados y las diputadas del PNV, EA e IU. Los diputados que pertenecen a ETA deduciendo al Tribunal Supremo, y que etarras son a ciencia cierta para cualquiera que conozca la historia y naturaleza de ETA, llevan años votando en sede de la soberanía popular debido a la flojera del Estado de Derecho primero y, después, a causa de la complicidad explícita del PNV.

El Partido Nacionalista Vasco ha instrumentado en su beneficio las dinámicas políticas, sociales y, seguramente, económicas del terrorismo de ETA. En la actualidad, ese usufructo es directo y sin sutilezas. Cierto es que el resto de partidos políticos ha estado muy por debajo de la altura de la sombra de los cientos de ciudadanos asesinados. También que socialmente ha sido un despertar tardío, a remolque de nuestra propia evolución e interiorización social en referencia a la nocividad del terrorismo como amenaza a nuestra libertad y ciudadana, a nuestro bienestar. No obstante, ese común sustrato de perezosa indecencia que con trabajo vamos corrigiendo es inherente al crecimiento como ciudadanos. Tenemos terrorismo de ETA porque todavía no hemos sabido encontrar una solución. A medida que perdamos complejos, nos identifiquemos con cada víctima asesinada y nos duela y nos indigne, y esa lucidez se traslade a nuestros representantes políticos, la extinción de ETA se hará realidad. Los últimos cinco años de intervención contraterrorista del Estado de Derecho en España son ejemplo irrefutable de ello.

La sociedad ha venido pecando de necedad, flaqueza e inmadurez en lo tocante a ETA, seamos honestos. En ese capítulo culposo o negligente no entra, en cambio, el PNV. El papel del nacionalismo jeltzale ha sido, por el contrario, doloso. El usufructo inmoral del terrorismo etarra por parte del PNV, consciente y premeditado en casi todo su comportamiento político, ha venido destilado, en general, por una comprensión paternalista de la violencia terrorista, reprobada pero siempre puesta en el contexto de un conflicto inexistente con el Estado. Es decir, para el jeltzale, ETA es mala pero es mala porque la hacen ser mala. De manera que, en lo que al PNV respecta, ETA nunca se ha sentido mala. Y puesto que el PNV nunca ha hecho a ETA sentirse mala, los etarras no van a comprender que asesinar es un crimen contra la Humanidad porque se lo digan los españoles, que son los enemigos. Tal es la inmoralidad de base en el abertzalismo jeltzale: el paternalismo, con tonalidades incluso míticas, respecto del abertzalismo etarra. De ese epicentro generatriz se han derivado toda la serie de barbaridades peneuvistas hacia las víctimas asesinadas, mutiladas y perseguidas, hacia los ciudadanos y, en fin, hacia la democracia.

Ocurre que cuando alguien viola sistemáticamente un espacio de reglas y lo hace además en grupo, con una conducta sostenida a lo largo del tiempo, acaba construyendo una moral propia por la que regirse. Esa moral es inmoral para quienes la rodean y de ella quedan excluidos, pero sirve a los fines de la propia conducta. Así sucede con ETA o con los islamistas, que consideran sus asesinatos veniales y justificados con relación a unos códigos de comportamiento artificiales construidos al efecto para validar la violencia. Así le ha ocurrido al PNV, que con el tiempo ha fabricado una moral propia que le ha permitido firmar sin rubor un acuerdo con ETA en Estella, diseñar un limbo ilegal para su comando parlamentario y después aceptar, explícitamente, el voto de ETA para un plan etnico-soberanista.

El cenit simbólico de toda la recodificación moral en los habitantes del mundo mítico de 'Abertzalia' llega con el referéndum inherente al proyecto del PNV. Quienes lo han planificado no son capaces de interiorizar que es inmoral convocarlo bajo el chantaje emocional de que la imposición del plan Ibarretxe puede encarrilar el fin de ETA. El principio de un absolutismo a cambio de otro cesante. Es inmoral, además, que buena parte del electorado deba hacer una elección de marco de convivencia en libertad vigilada. A veces me pregunto si la moral democrática es indisoluble de la ciudadanía. Si lo fuera, la ciudadanía prevista para 'Abertzalia' en el plan Ibarretxe es una herida abierta que supura sangre de víctimas de ETA.

Un consensuado regreso y una inesperada deserción
EDITORIAL Libertad Digital 17 Marzo 2005

El primer ministro italiano, con el conocimiento y el visto bueno del resto de los aliados, acaba de anunciar su decisión de iniciar la paulatina retirada de sus tropas en Irak a partir del próximo mes de septiembre. Aunque Berlusconi haya advertido que el mantenimiento de este calendario dependerá de la capacidad del gobierno iraquí de dotarse de estructuras de seguridad aceptables de aquí a seis meses, se trata de la primera fijación de fechas por parte de un gobierno aliado para emprender el regreso a casa de sus soldados.

Aunque Bush y Blair hayan manifestado comprender que los países de la coalición estén "ansiosos" por regresar de Irak, ni el presidente americano ni el primer ministro británico han querido todavía dar un calendario para la salida de las tropas estadounidenses y británicas.

Aunque se hayan celebrado ya las primeras elecciones y este mismo miércoles se haya celebrado la reunión de inauguración del Parlamento iraquí, y aunque las fuerzas iraquíes tengan cada día mayor peso en las labores de seguridad, la transición y la pacificación de Irak distan muchos de estar consolidadas. Ahí están los brutales atentados terroristas que tan frecuentemente golpean a la población iraquí y a los soldados aliados para que tengamos constancia de que Irak sigue corriendo riesgos de una involución que aborte su transición a la democracia.

No se nos debe escapar, por otra parte, que el anuncio de Berlusconi no descansa tanto en que se haya vislumbrado la consumación de la liberación de Irak, como en razones internas, debido a la proximidad de las elecciones en Italia. Las demandas de los terroristas para que los aliados abandonen Irak a su suerte gozan en Italia de tanto tirón electoral como puedan tenerlo en España. Allí el antiamericanismo de los medios de comunicación es casi tan capaz como lo es aquí de generar esos “agujeros negros”, capaces de lograr que las víctimas coincidan con sus verdugos a la hora de responsabilizar al gobierno de las masacres terroristas.

Que George Bush, enemigo número uno del terrorismo islámico, sea a su vez, también en Italia, uno de los personajes más odiados por la opinión pública, da buena muestra de hasta qué punto la causa del terrorismo islámico ha tenido en los medios de comunicación occidentales a un impagable aliado. Aunque en Italia los medios de comunicación no hayan llegado tan lejos como para equiparar a esos criminales dementes con la “guerrilla que resistió a los soldados de Napoleón”, lo cierto es que también en aquel país los medios de comunicación se han hartado de presentar a los terroristas como “insurgentes” o “resistentes”.

No hay, pues, que extrañarse de que Berlusconi, con las elecciones a la vuelta de la esquina, quiera poner ya fecha al regreso de sus tropas. Con todo, y aunque podamos calificarla de precipitada, la decisión del mandatario italiano no puede ser equiparada a la gravísima deserción de Irak perpetrada, a prisa y corriendo, por Zapatero nada más llegar al gobierno y tras una masacre terrorista. La de Berlusconi es una decisión que se adelanta a la del resto de los aliados a la hora de fijar el regreso a casa, decisión que es consensuada con el resto de los aliados y que no se despreocupa de la suerte de los iraquíes; Lo de ZP, por el contrario, fue una puñalada por la espalda a nuestros aliados, que colmó de satisfacción a los terroristas –incluidos los autores del 11-M- y que dejó irresponsablemente en la estacada al pueblo iraquí.

Berlusconi basa el futuro y paulatino regreso de sus tropas en un pronto sofocamiento del terror que todavía golpea a Irak; la fulminante decisión de ZP fue, por el contrario, un balón de oxigeno a los terroristas que, desde entonces, han fortalecido su creencia de que la presión del terror es capaz de variar las políticas que le son adversas. No hay, pues, que extrañarse de que Bush comprenda en Berlusconi lo que no es capaz de perdonar en ZP.

NO A LA RENDICIÓN PREVENTIVA
Por JORGE MORAGAS Diplomático y Diputado del PP ABC 17 Marzo 2005

ESPAÑA va a sufrir en los próximos meses un profundo proceso de revisión que combinará eternas sesiones de diván parlamentario con mucho pacto opaco y bastante enjuague periférico. Este segundo acto de la función de la rendición preventiva que se anuncia, contará con un reparto variopinto donde oportunistas y demás trileros de lo nacional buscarán acuerdos con el inmaculado Gato de Alicia. Mientras tanto, ya hemos presenciado el primer acto de la rendición preventiva.

España ha sido hasta hace muy poco una referencia internacional de prosperidad, modernidad y responsabilidad. No es este un mérito atribuible en exclusiva a un solo partido político ya que en los últimos años que precedieron a la primera victoria de José María Aznar, España ya era reconocida en el mundo como una nación rejuvenecida que apuntaba buenas maneras. Sin embargo, fue en los últimos ocho años cuando nuestro país dio un salto no exento de riesgos para reclamar con argumentos, resultados y compromisos tangibles un lugar en el exclusivo grupo de las naciones que nunca llegan tarde a las grandes citas históricas. Muchos de los españoles que sólo recordamos de Franco la semana de vacaciones que nos dieron en el colegio, hemos crecido con una conciencia nacional algo torpe porque nuestro país había llegado tarde a todo y porque la dictadura había atrofiado la conciencia nacional con su apropiación indebida de todos los símbolos nacionales. Nos sentíamos europeos pero sufríamos la sensación de que la historia nos había orillado. Los americanos y la libertad que sembraron en Europa pasaron de largo y a nosotros nos tocó nacer y vivir en un viejo país ineficiente, algo así como España entre dos guerras civiles que diría Gil de Biedma. A los españoles de mi generación nos tocó vivir esa segunda guerra civil de las palabras y los rencores que la izquierda gobernante sigue estirando como un viejo chicle desabrido. Pero España salió adelante. En los últimos años ese esfuerzo se convirtió en una determinación muy clara para explicarle al mundo que España renunciaba al carácter efímero de todo país de moda, es decir, España estaba dispuesta a asumir riesgos y responsabilidades en el mundo libre. Luego pasaron muchas cosas, errores y aciertos hasta que un once de marzo nuestro país fue cobardemente atacado. La democracia española fue violada y el autor del estupro sigue libre, es más, muchos no quieren que conozcamos el nombre de nuestro enemigo. Esta es la paz perpetua de los cementerios.

Pero volvamos al tajo inmediato y recordemos que nunca es aconsejable hacerse trampas en el solitario. La imagen exterior de la España de hoy es como una de esas putas tristes que dan título a la última y senil entrega de García Márquez. Pero no nos engañemos, la descapitalización de la política exterior española actual nos entristece sólo a una minoría del hemiciclo en donde reside la soberanía popular. La mayoría parlamentaria de izquierdas cabalga a horcajadas sobre un programa político de borrón y cuenta nueva dictado por aquellos que ven en la debilidad del gato Zapatero una irrepetible ventana de oportunidad para constituir un nuevo Estado gaseoso. Y en esa tarea de tabla rasa que se han encomendado, qué mejor que comenzar por descoser las costuras que nos daban forma y presencia en el mundo. Muchas gentes de la izquierda no son conscientes de esta estrategia de renuncia, y no lo son seguramente porque albergan la ingenua creencia de que la diplomacia internacional es sólo un arte de gente bien educada en donde la sonrisa vale tanto como la inteligencia. Esa visión algo cateta de la política internacional es la que el actual Gobierno intenta inocular a una sociedad española que desea la paz, ama la libertad y cree en la democracia. La política exterior es un campo de batalla en el que los actores ganan cuando defienden sus intereses con más coraje e inteligencia que el adversario. Ahí fuera no existe el vacío de poder y pese a la retórica del lenguaje diplomático, ahí fuera no hay amigos sino aliados e intereses que defender. Los Estados serios no renuncian a sus intereses por la amistad. Lo siento, pero como dicen los viejos políticos, quien quiera un amigo que se compre un perro. Cuando uno cede una posición la acostumbra a perder para siempre. En el tablero internacional, el precedente pesa igual que lo hace una carta en la mesa de una partida seria. Se llame esa carta Estados Unidos, Europa, Sahara, Cuba o Gibraltar. Y cuando se ceden muchas manos lo que acostumbra a ocurrir es que a uno lo empiezan a reconocer por su estilo de mal jugador. Y mientras nuestro Gobierno promueve la politización del sueño con la paz perpetua y la alianza de las civilizaciones, sus aliados parlamentarios y los nacionalistas que todavía no lo son, se frotan las manos al comprobar cómo el prestigio de España se diluye como un azucarillo en la taza de la que sólo beben las naciones poderosas del mundo, las naciones que no dudan sobre su identidad y su fortaleza. Para esos mercaderes de identidades, esta renuncia a la posición de España en el mundo es el prólogo ideal para la segunda rendición preventiva, la nacional.

Que la sociedad española prefiere la tranquilidad a la crispación nadie lo discute. Pero pensar que ese reclamo de serenidad pueda convertirse en un salvoconducto para la narcosis colectiva es confundir la inquietud de una sociedad perpleja ante un agrio debate político con la voluntad de que desaparezca el mismo debate político. En aras de la serenidad colectiva y de esa nueva contribución a la historia del pensamiento político español que es el talante, no podemos dejar que se nos imponga con calzador una nueva censura que impida el libre contraste de ideas y convierta en excéntrica nuestra disidencia con la nueva realidad nacional. A muchos les gustaría proclamar con nuestra aquiescencia la nueva república multinacional de lo políticamente correcto porque en esa nueva dictadura de terciopelo, muchos hombres y mujeres libres seríamos condenados a deambular como radicales en la periferia del poder de un nuevo estado postmoderno. La generación de los que nacimos en los sesenta o más tarde y nos situamos en el centro político abierto a la derecha democrática y liberal, tenemos ahora un deber antipático si queremos impedir el empobrecimiento intelectual y sentimental de nuestro país. Podríamos tener la tentación de adaptar nuestras ideas y principios a la humana necesidad de no sentirnos excluidos de esa nueva mayoría socialista y nacionalista que dice representar a la España joven. Si nos dejamos envolver por ese almibarado complejo estaremos practicando la rendición preventiva en nuestra propia casa. Por eso los hijos de ese baby boom tenemos hoy el deber de utilizar nuestra imaginación y nuestra fuerza para generar una ilusión y un nuevo campo magnético en torno a un ideal liberal y a una idea de España que sigue más vigente que nunca. Por lo menos deberíamos intentarlo, ¿o no?

Lo que está en juego
Por Joseba Arregi El País 17 Marzo 2005

No es que la política española haya encontrado el equilibrio habitual en las democracias en el que Gobierno y oposición discuten sobre la política fiscal, sobre la reglamentación de la política inmigratoria, sobre aspectos de política educativa y sobre la política de infraestructuras, pues todavía colean más de lo necesario las ondas expansivas de las circunstancias en las que se produjo el cambio de Gobierno después de los atentados del 11 de marzo y las elecciones del 14 de marzo del año pasado.

Pero incluso esa circunstancia podría, con el debido tiempo, pasar a formar parte de lo habitual en democracia si no fuera porque la cuestión vasca sigue incidiendo de forma desproporcionada en el panorama político español.

Las últimas semanas políticas, dejando de lado la campaña por el referéndum europeo y los debates que suscitó, y la cuestión de la inmigración, han estado caracterizadas por el debate en el Congreso del plan Ibarretxe y por las dos entrevistas secretas-discretas del presidente Zapatero con Imaz y con Carod-Rovira, siempre en el horizonte de la violencia terrorista que persiste y de los atisbos, sospechas y desmentidos relativos al final de ETA.

La cuestión vasca marca de forma definitoria la agenda política española en sus dos formas: como violencia terrorista y como exigencias del nacionalismo al que nos hemos acostumbrado a llamar tradicional, democrático y pacífico.

Bien es cierto que ETA y su entorno de Batasuna, con suma inteligencia, han sabido tejer entre las dos cuestiones una maraña en la que ha quedado atrapado el PNV, y de la que no ha querido, no ha sabido o no ha podido soltarse debidamente, creando una situación de confusión total: el acompañante legitimatorio básico del plan Ibarretxe es su función de traer la paz, pero si desde los demás partidos se recuerda esa vinculación entre plan y pacificación -con todas las críticas debidas-, se eleva la voz del nacionalismo para criticar la criminalización indebida del mismo. Es un ejemplo que pone de manifiesto la imposibilidad del debate.

Porque la instrumentalización del lenguaje, y del pensamiento, tendencia común a toda la cultura moderna -el racionalismo subjetivo que critica Horkheimer-, ha llegado en Euskadi a límites insospechados.

El debate racional resulta imposible cuando se ha destruido todo sustrato común; cuando se convierte en tópico que define la corrección del discurso político afirmar que lo importante es el proceso, el camino, y no la meta, aunque se pueda caminar sin dirección; cuando se establece como principio fundamental que el diálogo debe producirse sin límites ni condiciones, es decir, que para poder dialogar es preciso renunciar a todos los lenguajes adquiridos, a todas las gramáticas existentes, a todas las definiciones conocidas para volver a crear el lenguaje desde cero; cuando se consigue inducir en buena parte de la población vasca que posee mayor legitimidad democrática, y merece mayor protección y estabilidad, un sentimiento particular -todos los sentimientos lo son-, que las instituciones democráticas establecidas por acuerdos legítimos, que los espacios de convivencia logrados a partir de la renuncia a intereses e identidades particulares.

La reconstrucción de la gramática fundamental de la convivencia social y política es la primera tarea que se impone si la meta de un futuro común entre vascos no se abandona al reino de lo imposible, más allá de lo que resulta necesario en el marco de las estrategias políticas para deshacer las enmascaradas dificultades creadas por el plan Ibarretxe, para empujar a la organizativa y políticamente debilitada ETA-Batasuna al cese definitivo del uso de la violencia terrorista y a entrar en el campo exclusivo del juego político democrático, y todo ello en el contexto de las tácticas políticas obligadas por las inminentes elecciones autonómicas vascas.

La reconstrucción de la gramática fundamental de la convivencia social y política entre vascos implica la conciencia de lo que está realmente en juego en la denominada cuestión vasca. En primer lugar está en juego la libertad, la libertad concreta de muchos vascos.

De la misma forma que esa libertad no es posible sin la referencia a instituciones propias con capacidad de identificación, que encarnan la diferencia lingüística, cultural y de tradición de los vascos, con igual fuerza hay que subrayar que es esa libertad concreta la que impide que la sociedad vasca se pueda definir institucionalmente desde una mayoría particular.

El pluralismo de sentimientos de pertenencia de los vascos exige una institucionalización de la sociedad vasca que haga posible, al mismo tiempo, la existencia de referencias institucionales propias, diferenciadas -Parlamento vasco, Gobierno vasco, competencias claras, Concierto Económico, Ertzaintza-, que permitan una identificación diferenciada, y la posibilidad de participar en ámbitos de decisión plurales, que no se cierran en aquellas instituciones.

Sin estas dos cosas, la libertad de los vascos está en peligro. Y el riesgo concreto en estos momentos no viene de la negación de la referencia institucional diferenciada, sino de negar la posibilidad de participar efectivamente, no nominalmente, en ámbitos de decisión plurales.

Lo que está en juego es el concepto mismo de ciudadanía. Ser ciudadano significa ser sujeto de libertades, de derechos y de obligaciones.

Ser ciudadano supera el estadio de la identidad cultural, de la identidad lingüística. Lo que constituye al ciudadano no es una lengua, ni una tradición cultural, ni una religión determinada, ni una pertenencia étnica.

Pero la ciudadanía no niega radicalmente ninguno de esos elementos. Todos nacemos a una lengua, a una cultura, a una tradición. No existe otra forma de acceder a la humanidad concreta de cada uno de nosotros.

Ser ciudadano implica reconducir lo que nos es dado inevitablemente al reino de la libertad y del derecho: sin negarlo, hacerlo posible en convivencia con otras identidades, con otras lenguas, otras culturas, otras religiones.

Ser ciudadano significa estar constituido por las garantías de libertad y de derecho aplicadas con independencia de la identidad de género, de clase, de raza, de religión, de lengua y de cultura.

Lo que está en juego es la memoria. No es posible tampoco hacer política democrática con planteamientos de legitimidades abstractas. Menos que nadie debiera poder hacerlo el nacionalismo, que por definición parece legitimarse desde la historia, desde la memoria histórica. No se puede construir la política vasca desde la pregunta de lo que es legítimo en pura abstracción, como si no existiera historia, como si no existiera memoria de lo que ha sucedido en la historia.

Por recurrir a un ejemplo reciente, pero en el que no estamos directamente implicados: en el 60º aniversario del bombardeo de Dresde, en el que murieron 35.000 civiles, no es posible plantearse la valoración de dicho acto de guerra sin tener en cuenta el contexto de la guerra ilegítima desatada por Hitler con fines racistas y totalitarios.

De la misma forma no es posible plantearse lo que es legítimo o no respecto de la institucionalización de la sociedad vasca olvidando que ha habido asesinados en la historia reciente de Euskadi, y que esas víctimas lo han sido con una intencionalidad política concreta. Lo legítimo y lo ilegítimo para la sociedad vasca sólo se puede plantear en el contexto de la memoria de los asesinados.

Lo que está en juego es el futuro de la sociedad vasca. Futuro significa historia real. Fuera de la historia real no hay futuro, sólo existe un presente eterno estéril. Y el futuro de la historia real sólo se puede labrar desde la libertad concreta y desde las garantías que ella necesita.

El futuro sólo se puede labrar desde las relaciones e imbricaciones que nacen de esa libertad concreta. En la legitimidad abstracta no hay historia real ni futuro.

En el mundo previo a las limitaciones de la gramática de la convivencia no hay ni historia ni futuro. Para tener futuro real la sociedad vasca necesita recuperar los elementos básicos que permiten que haya un espacio de convivencia, una gramática que limite las pretensiones de exclusividad de las identidades y de los sentimientos.

El Estado español es la garantía de la doble libertad concreta de los vascos -y la de los demás ciudadanos españoles, por supuesto-. El Estado español es la garantía del derecho de ciudadanía de los vascos y demás españoles; el marco que permite institucionalizar la memoria de los asesinados. Nada más, pero tampoco nada menos.

Joseba Arregi es profesor de Sociología de la Universidad del País Vasco y presidente de la plataforma ciudadana Aldaketa-Cambio para Euskadi.

Contribución al debate sobre el nacionalismo
M.A. (email) 17 Marzo 2005

0- Los que luchamos contra la dictadura de Franco tuvimos mucha suerte a pesar de todo. Desde los sesenta contábamos con teóricos que nos enseñaron por donde iban los tiros, además de todo el bagaje del movimiento obrero eternamente discutido y adaptado a nuestra realidad. Asimismo, cuando pudimos mirar al mundo se nos ofreció un deseable horizonte: queríamos todo aquello que nos enseñaban los turistas, la sociedad francesa o inglesa que veíamos en la T.V., lo que los emigrantes nos contaban de Alemania y lo que disfrutábamos de las películas yanquis de posguerra; en definitiva, la democracia, aquel sitio donde no te mataban por manifestarte o donde se podía negociar un convenio sin que te metieran en la cárcel. En otras palabras, los combatientes disponíamos de programa, guión, referencias e injustas leyes que abatir..

“ Sòc la norma” en los 80, aquella sonrisa devenida en rictus macabro, señaló popularmente el inicio de una pesadilla que no ha cesado de crecer, intensificarse y extenderse por toda España en sus variantes particulares. (En Sevilla un padre ha denunciado a una maestra por obligar a su hijo de 9 años a aprender el himno andaluz en la escuela). Y en los 90, cuando el espectro se hizo carne, los combatientes estábamos descolocados ante algo que no cuadraba ni entendíamos, porque nuestro trabajo había concluido con éxito: vivíamos en democracia. Sólo en los últimos años, después de vivir, leer y ver actuar el movimiento nacionalista, estamos en condiciones de atisbar, la génesis, explicación y manera de afrontar el asunto. Y no nos avergoncemos por no haber entendido antes lo que sin duda es un fenómeno nuevo POR SUS FORMAS en la historia de la humanidad. Han debido pasar años, como con Franco, para tener suficientes elementos de pruebas y ensayos, que nos permitan esbozar un análisis más o menos acertado. Y entre otras diferencias de sendas situaciones, tenemos que no es lo mismo abolir leyes entonces, que forzar sus cumplimientos ahora.

1- Desde el punto de vista histórico es necesario constatar que en España no ha habido revolución burguesa en el sentido clásico. No nos extenderemos más en este punto, sólo señalar que aunque la sociedad española ha penetrado de lleno en las condiciones económicas de la producción burguesa -y aún más allá, incluso bajo Franco-, la burguesía nunca ha conseguido imponerse políticamente a las demás clases. De aquí se infiere, entre otros rasgos retrógrados, que el mando político no está todavía hoy centralizado, -suponiendo que alguna vez lo esté-, y por eso existen en la actualidad tareas fundamentales no resueltas desde el siglo IXX . El Generalísimo quiso solucionarlas con mano dura. Si esta tesis es correcta, podemos ver la novedad en la Historia: en ella primero se actúa y luego se crea la Ley, pero en España se ha promulgado una Constitución, fruto de pactos entre el P.C., socialistas, nacionalistas y franquistas, forzados por la presión popular, y luego no se aplica porque nadie la puede imponer unilateralmente. Y así, tenemos por un lado una legislación democrática a la altura de las sociedades modernas, que ha sido conseguida por la sociedad, pero por otro y al mismo tiempo su inaplicación en los aspectos de igualdad y libertad, porque contraviene a poderes locales no asimilados y contrarios a su ejercicio. Esta tensión, latente en nuestra historia, tiene que liberarse en algún sentido. Debemos observar que no se trata de problemas nacionalistas no resueltos, aunque se incluyan, sino más bien la ausencia de un poder político unificado, o dicho de otra forma la inexistencia de un Estado “normal”. Y esta situación es además coincidente con la actual tendencia internacional a desalojar del Estado los mecanismos de control democrático y los instrumentos reguladores de la economía.

2.- Desde el punto de vista político, los dos grandes partidos tienen cada uno su dinámica, cálculos, intereses propios y representados. Y no sirven, por insuficientes, los términos derecha e izquierda para aclarar las cosas, habida cuenta que cualquiera de ellos puede ser antes o después, aquí o allá, más o menos nacionalista. Eso obedece a tendencias contrarias en el seno de esos partidos sobre el tema que nos ocupa, así ocurre también en las organizaciones sociales y en la composición o naturaleza de las asociaciones Todo ello delata a las claras que no hay que fijarse en lo que proclaman o en sus programas para entender la realidad de lo que ocurre, sino averiguar cuales son los intereses concretos que defienden en cada momento. En España hay castas autonómicas que imponen sus políticas particulares y locales dirigidas a mantenerse en el poder, por encima de los intereses sociales y de las normativas burguesas, retando a un Estado que no se atreve, -no quiere o no puede-, llevarles la contraria. Son estos intereses de bonzos locales los que se expresan y materializan en los partidos y no al revés y esto es lo que explica la actuación y las prácticas de los partidos y las políticas nacionalistas y hasta del Gobierno central.

No es la ideología de ellos la que nos ayuda a explicar las cosas, sino sus intereses los que toman cuerpo en sus ideologías y en los partidos o sectores de los partidos, así como en las instituciones. Con este cuadro, se entiende mucho mejor los números inverosímiles que montan los políticos y los partidos, desde la trifurca de las lenguas en el Congreso, hasta las broncas de Ibarra contra Maragall y tantos otros episodios que soportamos cada día. Y todas las políticas de los gobernadores autonómicos, sean de lenguas o de otra índole, no tienen otro sentido que el de adoctrinar, oprimir y dirigir a sus gobernados satisfaciendo ansias de poder político eterno porque consideran los cortijos autonómicos de su exclusiva propiedad. A los “dueños” les falta ahora más dinero para bienalimentar y conformar a los “siervos” y lo esperan conseguir de los ciudadanos de otros lares en base a nuevas normas de financiación, reformas de estatutos o impuestos periféricos. Parece que esta legislatura va a ser decisiva en este sentido.

3.- Desde el punto de vista social han aparecido organizaciones –la última en Asturias- que responden a una demanda ciudadana no satisfecha por los partidos: las ansias de igualdad y libertad de la población española. Y cuando hablamos con los españoles sean de Tordesillas, Madrid o Murcia, por su sabiduría, experiencia, cultura o instinto, tienen claras dos cosas: 1) Son españoles todos los que viven en España, vivan donde vivan, pues siglos y realidad actual no pasan sin dejar huella en la conciencia, de manera que eso del nacionalismo es para los malos españoles, los egoístas o la gente de mal vivir. 2) Por su práctica diaria saben que el mercado no sólo es nacional, sino mundial; su bienestar material está probado y sostenido por el trasiego mercantil nacional y externo, gracias a que la competencia abarata y pone a su alcance las mercancías. Mucho más de lo que pueda pensarse, los españoles en su inmensa mayoría tienen una clara conciencia nacional.

Esa conciencia popular posiblemente produzca nuevos boicots a los productos periféricos si la presión nacionalista sigue creciendo. Lo que es seguro es que la oposición general al nacionalismo también crecerá. Y las soluciones deberían venir antes de la política que de la economía. El rechazo de comprar se verá oportunamente nocivo desde el punto de vista general: eso no le interesa a nadie. Podría plantearse la objeción fiscal, por ejemplo, como forma de obligar al Estado en sus compromisos, dado que no cumple su misión de garante libertario o la justa y legal distribución de los recursos.

Hay sectores de la patronal y de la banca que están en contra del nacionalismo, lo que vale decir que hay intereses económicos de los empresarios a nuestro favor. Esto hay que saberlo y aprovecharlo. En realidad, los intereses mayoritarios de la sociedad española están en contra de los nacionalistas, lo que pasa es que desde el punto de vista de la conciencia social las ideas mueven muy poco si no hablan por las barrigas. Sólo cuando afecte al bolsillo de una masa crítica O SE VEA que le puede afectar, empezará el nacionalismo su decadencia. Por esta regla de tres, los sectores que se benefician del egoísmo nacionalista, es decir, los que viven en comunidades “ricas”, estarán de acuerdo -de hecho lo están- con las políticas depredadoras de sus dirigentes. Y por la misma, los interesados en que eso no ocurra están en las comunidades “pobres”. Pero los pobres siempre han sido pobres y es muy difícil que protesten por no ascender de bienestar con mayor celeridad. Distinto sería que les quitaran lo que tienen. En fin, Extremadura versus Cataluña, un laberinto de pasiones de hispanas almas.

4.- Desde el punto de vista del activismo político los sectores más conscientes de la ciudadanía están, principal pero no exclusivamente, en las asociaciones y en el Espacio Cívico. Hay que promoverlo, potenciarlo y extenderlo. Su horizonte inmediato debe ser el de preparar encuentros como los habidos y también candidaturas en todas las elecciones españolas. No hay tarea más importante que tener ese objetivo mediante el cual se realizará un trabajo cotidiano, el despertar energético en la población, la colaboración con otros grupos y la agitación y propaganda en los medios de comunicación. La sencillez de su programa en ideas y en número, en la tesitura actual, le garantizará, si trabaja bien, adhesiones no inquebrantables pero abundantes.

Y si en el franquismo tuvimos la suerte de saber por donde iban los tiros, ahora además de eso tenemos una ventaja añadida: no tenemos que afrontar la erección de un modelo social nuevo, somos defensores Y NADA MÁS de la legalidad vigente que se la quieren cepillar y también defendemos una conquista que las modernas sociedades alcanzaron hace mucho tiempo y que nosotros la obtuvimos establemente en el año 1978: la redistribución de los impuestos para resolver la desigualdad asistencial en los servicios sociales. Lo ideal sería ir más allá de la nacionalización de la escuela, la sanidad, las pensiones, etc. y alcanzar los transportes, la energía y las telecomunicaciones, pero como están las cosas parece que quedarnos como estamos es todo un triunfo. La libertad, la democracia, los derechos y otros atributos que el Estado y la Ley nos dicen garantizar, son dependientes de ese hecho y principio MATERIAL.

Por esta razón nuestras consignas deben expresar antes el perjuicio material para la sociedad y para cada uno de sus componentes si los nacionalistas ganan terreno, que insistir en proclamas abstractas, ciertas, justas, nobles, pero inmovilizadoras por incomprensibles, como ya hemos aprendido. Y si por una parte los lemas democráticos no parecen suscitar entusiasmo porque no están ligados a los intereses concretos de los destinatarios, por otra hay slogans que expresan esos intereses y que nosotros no sabemos aceptarlo, por ejemplo, luchar por la “unidad de la patria” no nos seduce porque nos suena a franquismo y porque no sabemos lo que es la patria. Pero tengamos en cuenta en este terreno de la intervención, que la pureza y bondad de nuestros planteamientos sólo existe entre nosotros pocos, pero nuestros compañeros de viaje quizás entiendan mejor la lucha antinacionalista en problemas concretos con ese tipo de divisas, como ya ha ocurrido en algunas ocasiones.

5.- Los nacionalistas están empeñados en sus objetivos y no parece posible que las fuerzas opositoras oficiales sean suficientes para oponérseles. Le toca a la sociedad espabilarse y despertar al personal. Y se debe llegar hasta cuestionar el Estado de las Autonomías si fuese necesario para evitar lo que a todas luces tiene pinta de explosión del polvorín que se está fabricando. Tanto da que consigan extraer injustas plusvalías a través de transferencias legales mediante la revisión de la financiación autonómica o de los nuevos estatutos de autonomía, como si deciden separar más aún las calidades de vida por nacionalidades con la capacidad normativa propia que aumentará la presión fiscal en los territorios. En ambos casos es seguro que el conflicto está servido sin que podamos prever sus complicaciones ni consecuencias. Baste recordar el cabreo de los catalanes con las autopistas de pago, para que ahora le digan que deben pagar 1 euro por la visita al médico a diferencia del resto de España.

El peligro es cada vez más evidente. Sólo pequeños porcentajes de población están interesados en la lengua y en el nuevo estatuto catalán, sin embargo los nacionalistas le meten con embudo a la población entera que eso es lo más importante del mundo. La sociedad se lo traga, pero no lo digiere y algún día les vomitará en la cara.
¡Ni un céntimo de nuestros impuestos para esa gente!. M.A. 15-03-05

Traducciones de primera y de segunda
J.A.M.A. (email) 17 Marzo 2005

Traducir cualquier término, gentilicio o denominación geográfica es perfectamente lícito si se hace en una lengua regional. Pero le está prohibido al castellano.

Como de costumbre, el nacionalismo discrimina, segrega y agrede. Y lo hace en todos los terrenos, aquí no hay matices, ni se respetan territorios francos. Incluso el simple título de una canción es motivo de señalamiento
para el inquisitorial dedo etnicista.

Hay traducciones para negra y traducciones de segunda. Por supuesto las primeras corresponden a las lenguas regionales y las segundas al castellano.

En catalán se traduce (al catalán) la capital de Rusia, pero en castellano hay que nombrar Lleida. Para los nacionalistas, el AVE llega hasta Saragossa, pero en castellano el 3% apareció en el Carmel, que toda la vida
se ha llamado Carmelo en Barcelona.

Sucede lo mismo con la composición musical tradicional catalana más interpretada estos días:

"A las cadenas de televisión y radio que retransmitieron el pasado viernes el homenaje a las víctimas del 11-M hay que pedirles que no renombren el título de tan magnífica pieza como es El cant dels ocells,de Pau Casals. No
existe ningún tema llamado El canto de los pájaros de Pau Casals (cuyo nombre sí aceptan en catalán). La obra ha sido interpretada en múltiples ocasiones en las Naciones Unidas y también en la Casa Blanca sin que hayan
traducido el título." Ferrán mallen, Pau Casals en Madrid.

Tras la pugna por las traducciones, lo que alberga el nacionalismo es la convicción de que hay lenguas de primera y lenguas de segunda. ¿Cómo podría ser de otro modo cuando defienden que hay ciudadanos y territorios de
primera y ciudadanos y territorios de carácter inferior?

Lenguas y Congreso
José Ignacio Uruñuela/Bilbao Cartas al Director El Correo 17 Marzo 2005

«Las lenguas están para entenderse». Por esta vez estoy de acuerdo con unas palabras del presidente Zapatero, pronunciadas recientemente. Pero el ejemplo que aduce para justificar su afirmación es absolutamente inadecuado, porque con el uso de las lenguas regionales en el Congreso no se entenderían los congresistas, que es, al parecer, lo que pretende. Cuando un diputado se dirige al pleno y usa su idioma regional sabe que no lo conocen todos sus oyentes, luego es un ineficaz. Sabe, además, que todos sus oyentes conocen otro idioma, el castellano, que él también habla, y al no usarlo incurre en grosería. Señor Marín, no consienta groserías ni ineficacias en el Congreso. A los congresistas vascos, cuando hablan en su Parlamento en euskera, les entienden el 26% de los oyentes. Si yo fuera Atutxa les exigiría que hablaran en el idioma que conocen todos, el que nos une, porque las lenguas están para entendernos.

La lengua a usar en el Congreso
Cartas al Director ABC 17 Marzo 2005

No puedo comprender que se ponga en duda el utilizar en los debates del Congreso sólo el español, que es la lengua oficial de la nación y conocida por todos los diputados. Usar otras lenguas lleva consigo la necesidad de perder mucho tiempo (y dinero) en hacer traducciones para que todos se entiendan, lo que es una barbaridad. Por favor, las lenguas de cada Comunidad deben usarlas en sus respectivos parlamentos. José Manuel Mora Fragoso. Málaga.

Presos y ETA
Leticia Comerón Refojos/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 17 Marzo 2005

Hace más de dos años se hicieron públicos los numerosos privilegios que tenían los presos de la banda terrorista ETA matriculados en la UPV. Nuevas Generaciones realizó entonces una campaña informativa en todos los campus explicando esas ventajas: matrícula gratis, becas, material didáctico, subvenciones para más material, buenas notas sin exámenes, elección libre de profesores,... Al poco tiempo, el Gobierno del PP modificó la Ley Penitenciaria para que los presos sólo pudieran estudiar en la Uned. Pero el Parlamento vasco, con los votos de nacionalistas y socialistas, aprobó que los etarras volvieran a la UPV. Ahora la UPV ha matriculado a 57 presos de ETA, que ya tienen matrícula y material didáctico gratis. Como alumna de la UPV y ciudadana vasca exijo al PSE que se disculpe porque gracias a su voto nos hemos convertido en alumnos menospreciados frente a unos terroristas. Y solicito al PSOE y al Gobierno Zapatero que impida que esto siga adelante.

Carta abierta a los nacionalistas de izquierdas
Unificación Comunista de España www.uce.es 17 Marzo 2005

"¿Cómo puede una persona de izquierdas apoyar, justificar, o siquiera comprender a un representante de la reacción como Arzallus, cuyo pensamiento es una mezcla de delirios étnicos sabinianos y carlismo franquista?"

La presencia de Arzallus o Setién en un ciclo de conferencias organizado en la universidad de Valencia por la Fundació Ausias March –que aglutina a sectores que se autodefinen dentro del nacionalismo progresista– es la manifestación de un virus peligroso.

Que personajes tan reaccionarios como estos, representantes del etnicismo nacional-católico más integrista, puedan ser presentados como referentes, no puede ser catalogado como otra cosa que una grave enfermedad, un cáncer que si no se cura mata a organismos sanos.

Y con ello nos referimos a la base de nacionalistas de izquierdas, que deben reaccionar ante una deriva reaccionaria
que ha anegado de subversiones a sectores progresistas.

Por eso hemos querido dirigir una carta abierta a todos los nacionalistas progresistas, tratando esta contradicción desde las referencias de izquierdas que compartimos, y que son la premisa sin la cual es imposible ningún proyecto de progreso.

Una línea de fuego con el fascismo
Si os dirijo esta carta abierta a vosotros, que os situáis dentro del campo de la izquierda, es porque compartimos una buena cantidad de referencias de lucha, valores de progreso, y un bagaje de décadas de lucha común.

Jamás nos dirigiríamos así a los representantes de la burguesía de Neguri o Montserrat, porque ellos están en otro
terreno de clase. Por eso no podemos dejar pasar que dentro del campo del nacionalismo de izquierdas se imponga una deriva reaccionaria que envenena ideológica y políticamente a sectores progresistas.

¿Cómo puede una persona de izquierdas apoyar, justificar, o siquiera comprender a un representante de la reacción como Arzallus, cuyo pensamiento es una mezcla de delirios étnicos sabinianos y carlismo franquista? ¿Cómo puede alguien progresista considerarse "en el mismo barco" que Setién, uno de los exponentes más fundamentalistas de la Iglesia más ultraderechista, de las jerarquías que con el franquismo o con el fascismo étnico siempre están casadas con el poder? ¿Cómo puede una persona de izquierdas no reaccionar indignada ante el totalitarismo que se impone sobre el 90% de la población vasca?

Con el fascismo hay una línea de demarcación de fuego, ante la que no cabe ningún matiz. Si permitís que otras
consideraciones –la construcción nacional o cualquier otra cosa– diluyan la denuncia del fascismo, e incluso lleven a respaldar o justificar a las cabezas del fascismo, estaréis enterrando vuestro "ser" de izquierdas.

En Euskadi criticar al poder, disentir del pensamiento único etnicista, conlleva ser amenazado, expulsado al exilio o ser asesinado por un tiro en la nuca. Las libertades y derechos democráticos básicos –expresión, reunión, manifestación…– están reducidos a su mínima expresión. Como en el franquismo, "meterse en política" es un riesgo, y lo mejor es "pasar inadvertido", callarse las opiniones propias, para no correr el riesgo de ser señalado como "enemigo del pueblo vasco".

Esta es una realidad que ninguna persona de izquierdas, si no ha visto atrofiada su sensibilidad progresista, está obligada a denunciar y combatir.

Un régimen totalitario que ha sido impuesto por una verdadera camarilla nazifascista –los Arzallus, Ibarretxe, Eguibar, Imaz…– apoyándose en el terror de ETA para que "unos arreen el árbol mientras otros recogen las nueces", y auxiliada por la estructura omnipresente de la iglesia de los Setién, un verdadero pulmón artificial del fascismo desde los púlpitos.

Arzallus, Ibarretxe o Setién no tienen nada que ver con la defensa de las libertades nacionales. Ellos han usurpado el
nacionalismo, manipulando indignamente los sentimientos de mucha gente, para camuflar su fascismo. Han secuestrado a las bases del PNV para seguir manteniendo su poder.

Nacionalistas de larga trayectoria como Emilio Guevara o Joseba Arregui han reaccionado con valentía, denunciando la verdadera naturaleza de esta camarilla nazifascista, rompiendo la falsa dicotomía entre nacionalistas y españolistas, y sustituyéndola por la división real: antifascistas y un pequeño puñado de fascistas.

Vosotros, nacionalistas de izquierdas, debéis hacer lo mismo. No podéis conciliar ni un segundo más con el fascismo ni con los jerarcas del fascismo. Vuestro compromiso como gente de izquierdas os obliga a colocaros en primera línea de la lucha contra el fascismo, aunque este venga disfrazado como "defensor de la nación vasca".

Nosotros, como comunistas, nacimos denunciando a la URSS como un país socialfascista y socialimperialista, socialista de palabra y fascista en los hechos. Aunque intentara confundir disfrazándose bajo la bandera roja.

La Euskadi de Neguri y la Catalunya de La Caixa
¿Qué Euskadi creéis que instauraría la camarilla de Arzallus? ¿Tendría algo que ver con la izquierda? ¿No sería una Euskadi donde buena parte de los trabajadores, los "maketos", serían tratados como ciudadanos de segunda para mayor gloria y explotación de Neguri? ¿Qué Catalunya instauraría La Caixa? ¿No sería la Catalunya donde existe un abismo de diez años en la esperanza de vida entre los barrios más ricos y los más pobres?

El lugar de todos los nacionalistas que se consideren de izquierdas está en la ERC de Companys, que en el 36 sacaba carteles donde se leía "fill, Madrid et necesita. Tot pel Madrid heróic", y no con los círculos más reaccionarios de la burguesía catalana, que apoyaron el franquismo para defender sus propiedades frente a la revolución. Está con los verdaderos gudaris vascos, que lucharon y murieron por defender, codo con codo con el resto del pueblo español, la República, y no con la camarilla que se vendió en Santoña a las tropas de Franco y al
imperialismo mussoliniano y hitleriano.

Una de las raíces del problema está en la extensión de un pensamiento que induce a relegar la posición de izquierdas
ante las "reivindicaciones nacionales". Una deriva que conduce inevitablemente a las gentes de izquierdas a quedar
supeditadas a la dirección de las burguesías locales.

Los comunistas somos intransigentes contra cualquier tipo de opresión, incluida la opresión nacional. La oligarquía española, imponiendo las más de las veces una unidad reaccionaria, cuya máxima expresión fue el franquismo, ha impedido la plena expresión de las nacionalidades y regiones de España.

Estamos por la plena expresión de la personalidad de las nacionalidades, incluido el derecho de autodeterminación. Pero vemos la realidad desde que en cada nación hay dos naciones: la de los explotados y la de los explotadores. Esta es la división que nos interesa al pueblo, y que ordena todo lo demás. Y es precisamente la que está borrada por la deriva de una buena parte de la izquierda hacia las tesis de las burguesías nacionalistas.

¿Cómo es posible que gente de izquierdas defienda el plan Ibarretxe? ¿Cómo es posible que se apoye o comprenda a un Carod Rovira que difunde amenazas insolidarias, comportándose como un Bossi cualquiera que defiende los
intereses de la burguesía catalana?

La única manera de romper con todo esto es partir de la división entre explotadores y explotados, entre pueblo trabajador y burguesía. Y no de un supuesto enfrentamiento entre la nación española y la nación vasca o catalana, que sólo conduce a que el pueblo quede sometido a las burguesías que encabezan cada bando. Dirigiendo la mirada hacia las clases, la realidad es una clase obrera unida, en unos mismos intereses y en más de un siglo de lucha común. Lo que aparece es un pueblo trabajador que se identifica desde Barcelona o Bilbao hasta Madrid o Cáceres.

La unidad de la clase obrera y el pueblo español ha sido la premisa de cualquier proyecto de progreso. Enfrentada a los planes de explotación de las burguesías, sean estas española, vasca o catalana. Y ha sido esta unidad del pueblo español lo que ha permitido conquistar cotas de libertad, y desarrollar las libertades de las nacionalidades.

Patriotas gibraltareños
El paradigma de la confusión consiste en considerar intrínsecamente progresista cualquier proyecto de
fragmentación, aunque sea desde el etnicismo y la insolidaridad, y reaccionaria "per se" cualquier unidad, aunque
sea la unidad de la clase obrera y el pueblo español.

Un pensamiento que está ligado con la etiqueta progresista que se otorga a proyectos como la "Europa de los pueblos", un diseño de división de Europa en pequeñas unidades étnicamente homogéneas, inspirado en los planes de Hitler para ordenar Europa bajo hegemonía germana, y que hoy sirve a las ambiciones de la burguesía de Berlín.

Un proyecto entusiastamente recibido por la camarilla de Arzallus-Ibarretxe, y por Carod Rovira, siguiendo la tradición que, desde Sabino Arana, les impulsa a buscar el apoyo de cualquier potencia hegemonista para conquistar sus objetivos.

Dicen perseguir la independencia de Euskadi o Catalunya, pero las quieren ver más sometidas a las grandes potencias imperialistas, a cambio de constituirse ellos como virreyes locales del imperio.

Por eso, cualquier persona de izquierdas debe tratarlos como "patriotas gibraltareños", que persiguen separar a Euskadi o Catalunya de España para convertirlas en colonias al servicio del imperio de turno.
Joan Arnau

"EN EL MEDIO DE TODAS ESTAS CONEXIONES ESTÁ HUARTE"
El PP quiere que el socialista que se reunió con Benesmail explique sus negocios con la minería
La portavoz adjunta del PP en la comisión del 11- M, Alicia Castro, ha advertido al PSOE de que si se niega a la comparecencia del dirigente socialista asturiano, Fernando Huarte, "demostrará que tiene muy poca decencia política, si es que le queda algo". El PP quiere saber de qué hablaron en la cárcel Huarte, presidente también de la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al-Fatah, y Abdelkrim Benesmail, lugarteniente del emir del 11-M.
Libertad Digital 17 Marzo 2005

La diputada del PP Alicia Castro ha reiterado en La Mañana de la COPE la necesidad de que comparezca ante esta comisión el dirigente del PSOE en Asturias, Fernando Huarte Santamaría, que visitó en repetidas ocasiones en la prisión de Villabona al terrorista Abdelkrim Benesmail, lugarteniente del imán del 11-M y suicida de Leganés Allekema Lamari, entre los años 2002 y 2004.

La popular Alicia Castro ha recordado que Fernando Huarte, que ha pertenecido al comité ejecutivo del PSOE en Gijón y se encarga de labores de seguridad en actos del partido, "controla la seguridad, y el PSOE da este tema a personas de la máxima confianza". También recordó que en la última reunión que el socialista y el terrorista mantuvieron en la cárcel, en octubre, "ya todos sabíamos quién era ese señor" y también "que mantenía relaciones con destacados etarras".

Tras las dudas iniciales, el PP decidió finalmente pedir la comparecencia de Huarte en la comisión de investigación del 11-M. Este jueves, Castro –con una mayor agilidad política que sus compañeros en la portavocía de la comisión– ha advertido al PSOE de que si se niega a la comparecencia del dirigente socialista asturiano "demostrará que tiene muy poca decencia política, si es que le queda algo".

Benesmail coincidió en la cárcel con los confidentes Zouhier y Toro Castro. Además, trabó estrecha amistad con al menos cinco presos etarras. "En el medio de todas estas conexiones (entre presos etarras e islamistas) está el señor Huarte", denunció Castro, que destacó la importancia de saber más sobre las reuniones que ambos celebraron en la cárcel: "Qué le contaba Benesmail, qué sabía Huarte..." La portavoz adjunta del PP también se refirió a la empresa que tiene el dirigente del PSOE.

Según informó el miércoles Libertad Digital, en el Registro Mercantil Fernando Huarte Santamaría es administrador solidario de la empresa P.F. BROKERS INTERNACIONAL, S.L., registrada en Asturias en el año 1993 y que figura como activa. Parte del objeto social de esta compañía guarda relación con derivados de la minería: “adquisición, importación y exportación, venta y distribución de productos mecánicos, maquinaria, productos agrícolas, aceites, motores, filtros, carburantes líquidos y sólidos, minerales y carbones”. Alicia Castro también exige una aclaración sobre "esos negocios". "Probablemente sea una empresa muy digna, pero a lo mejor no lo es, porque también están por en medio temas de minería del carbón", concluyó.

El PSE dinamita el pacto constitucionalista en Álava al apoyar una moción de censura del PNV contra el PP
Los populares acusan a los socialistas de haber cerrado un acuerdo con el partido de Ibarreche «para que López sea vicelendakari»
Los partidos que apoyan al Gobierno vasco (PNV, EA e IU) salieron ayer fortalecidos de las Juntas Generales de Álava después de que los socialistas alaveses se aliaran con ellos y votasen a favor de una moción de censura que IU había presentado contra el diputado foral de Bienestar Social. Desde el resto de partido constitucionalistas alaveses se valoró muy negativamente esta actitud del PSE. Mientras el PP habló de pacto tácito entre los socialistas y los peneuvistas de cara a las próximas elecciones autonómicas vascas, UA aseguró que el PSE está «jugando en la cuerda floja de la ambivalencia». Tras esta votación, el PSE no votó a favor de la segunda moción de censura del día, esta vez contra el Diputado foral de Agricultura.
J. Arias Borque La Razón 17 Marzo 2005

Vitoria- Los socialistas alaveses se unieron en la mañana de ayer a los tres partidos que sustentan el Gobierno vasco (PNV, Eusko Alkartasuna e Izquierda Unida) para apoyar una moción de censura contra el diputado foral alavés de Bienestar Social, Enrique Aguirrezábal, que fue promovida por los junteros de IU. De este modo, el PSE dinamitó el pacto constitucionalista que hasta ahora existía en la principal institución vasca que está en manos de los no nacionalistas en la Comunidad: la Diputación Foral de Álava.

La moción de censura necesitaba obligatoriamente de los votos del PSE para salir adelante, ya que los procuradores de PNV, EA e IU no contaban con la mayoría suficiente para hacerla efectiva. El resultado fue de 33 votos a favor (PNV, EA, IU y PSE), 16 en contra (PP) y una abstención (UA). Durante las últimas semanas los socialistas no habían desvelado cuál iba a ser el sentido de su voto; de hecho, los contactos entre los dos principales partidos constitucionalistas alaveses, PP y PSE, se habían materializado en forma de entrevistas entre el Diputado General, Ramón Rabanera, y el número uno de los socialistas en las Juntas Alavesas, Juan Carlos Prieto. Incluso durante el transcurso del debate el Diputado General volvió a intentar sin éxito un acercamiento al PSE que echase por tierra la moción.

Pacto PSE-PNV. Fruto de este voto del PSE, Rabanera cesará en próximas fechas a Aguirrezábal, a quien, tras finalizar la sesión en la que se votaba la moción, mostró su agradecimiento y respaldo a su gestión. El diputado general alavés dejó entrever que tras el resultado de la votación subyace un acuerdo entre socialistas y peneuvistas para las elecciones autonómicas. «No me cabe la menor duda de que no era posible el pacto, de que otros ya tenían tomada la decisión y de que, en estos momentos, en el territorio vasco, sabemos donde está cada uno políticamente».
Esa misma lectura, en clave de pacto electoral entre el PNV y el PSE, la tuvieron también otros líderes de los partidos constitucionalistas. Así, el secretario general del PP vasco y cabeza de lista por Álava en las elecciones autonómicas, Carmelo Barrio, aseguró que lo sucedido «es la primera etapa de la “hoja de ruta del plan López”, que ya ha decidido aliarse con el PNV. Lo sucedido es la escenificación política de ese giro y ahora toma plena vigencia que Patxi López quiere ser el vicelendakari de Ibarreche». Barrio acusó al presidente del Senado y secretario general del PSE de Álava, Javier Rojo, de ser «el gran responsable de la ruptura del constitucionalismo en Álava» y calificó el apoyo de la moción por parte del PSE como «una purga política» y una «declaración de guerra política a los alaveses». El portavoz del PP en las Juntas de Álava, Santiago Abascal, consideró como «un error» la actitud del PSE de «intentar mantenerse en la equidistancia» entre nacionalistas y no nacionalista, ya que esto «hace mucho daño» al constitucionalismo en Álava. «Es absurdo acusar al PP de despreciar a las Juntas de Álava. Las críticas han sido demasiado severas». Además, instó a los socialistas a que aclaren si ha existido «un pacto previo» y a que «pongan encima de la mesa sus opciones a la hora de gobernar».

El portavoz de Unidad Alavesa en las Juntas, Ernesto Ladrón de Guevara, aseguro que «el PSE está jugando en la cuerda floja de la ambivalencia. No sabemos si juega a alcanzar un pacto con el PNV o con los constitucionalistas. Han dejado al pie de los caballos el constitucionalismo en Álava». Así, afirmó que a pesar de que la moción estuviese justificada o no «hay que hacer prevalecer el constitucionalismo y no crear fisuras para que el nacionalismo recupere el poder».

Los socialistas, de boca de su portavoz, Juan Carlos Prieto, basaron su apoyo a la moción de censura presentada por IU en base a la mala gestión que, a su juicio, había hecho el diputado foral en la cartera de Bienestar Social, y al «nulo respeto del Partido Popular» por las Juntas Generales de Álava.

Segunda moción. Lo incomprensible de la actitud socialista es que cambiaron totalmente el sentido de su voto durante la segunda moción de censura que se debatía en la sesión de ayer. y es que ante la moción de censura que el PNV había presentado contra el diputado alavés de Agricultura, Eloy López de Foronda, fue calificada por los socialistas de «excesiva» y «oportunista». Prieto expresó esta vez su «rechazo frontal» a la moción contra López de Foronda, que «no tiene nada que ver con la de Aguirrezábal», e instó al diputado general «a que piense por qué el PNV ha perdido el respeto al Gobierno Foral y presenta una moción que no hay por donde coger». Esta moción sólo contó con 16 votos favorables (PNV, IU), por 28 en contra (PP, PSE y UA) y 5 abstenciones (IU).

De victoria en victoria
¿CÓMO PUEDE UN gobierno obtener una buena puntuación si sus problemas no son los que siente la gran mayoría?
FRANCESC DE CARRERAS Bitácora: Criterio 17 Marzo 2005

Julián Santamaría, quizás el más sagaz analista español de sondeos, empezaba con estas palabras su comentario a la encuesta sobre política catalana publicada el pasado domingo por LaVanguardia: "La ola de despropósitos que inundó Catalunya en las últimas semanas ha tenido consecuencias políticamente devastadoras sobre todas las fuerzas y dirigentes políticos que allí operan". Tras calificar a esta ola "tsunami", acababa así su artículo: "El tsunami también baja, pero no es un soufflé". Es decir, lo devastado ahí queda y hay que edificarlo de nuevo, no esperar pasivamente a que baje, como le sucede al soufflé.

Por otro lado, José Montilla apuntaba el pasado lunes en una dirección distinta: se trata de una situación pasajera y en dos meses volveremos a recuperar la normalidad. La contraposición de opiniones recuerda a Max Weber: la concepción del científico y la del político. Para uno, el tsunami catalán ha tenido efectos estructurales que condicionarán el medio y largo plazo; para el otro, únicamente ha tenido efectos coyunturales. ¿Quién tendrá razón?

En todo caso, el sondeo, cuyo trabajo de campo se celebró en los primeros días de la semana pasada (justo antes de la incomprensible y decepcionante moción de censura que interpuso Josep Piqué), ofrece datos que, leídos con las necesarias cautelas, ayudan a comprender algunas cuestiones de fondo de lo que sucede en la política catalana, algunos de sus falsos mitos, ídolos de barro que sólo sirven para encubrir los problemas reales, aquello que verdaderamente preocupa a una gran mayoría de ciudadanos.

De este sondeo se desprende que los partidos catalanes, en general, son los grandes acusados. En efecto, entre un 40% y un 52% de los encuestados tienen de ellos peor opinión que hace un año, con la única excepción de IC, que se salva de la quema. Esta decepción generalizada no puede desligarse de las sospechas de cobro de comisiones ilegales por parte del govern anterior, que muestran cómo la invectiva de Maragall sobre el célebre "tres por ciento" es ampliamente compartida: un 61% la cree verdadera, mientras sólo un 22% la considera falsa. Ahora bien, la sospecha es más amplia: se extiende en la misma proporción al Govern actual y, en un porcentaje aún mayor (76%), al resto de las administraciones públicas. Justificada o no, estos altos porcentajes dan idea de la desconfianza de los ciudadanos respecto la honradez de sus gobernantes.

Pero no sólo hay desconfianza moral, sino también críticas a su competencia y eficacia. En este punto, el Gobierno tripartito sale muy malparado del sondeo. Un 67% considera que está desunido, el 73% que su gestión es mala o regular y un 74% que también lo es la situación política de Catalunya. Maragall, por su parte, rebasa estos porcentajes: un 77% considera que su actuación como presidente es mala o regular. Estos datos son todavía más sonrojantes si los comparamos con los que obtiene el Gobierno de Zapatero: el 68% considera que su labor es muy buena o buena y sólo a un 18% le inspira más confianza el Gobierno catalán que el de Zapatero.

La explicación de todo ello puede encontrarse, entre otros motivos, en el gran desajuste -que también muestra el sondeo- entre los deseos de los ciudadanos y las finalidades del Gobierno. Veamos, por ejemplo, en qué lugar sitúan los ciudadanos el principal objetivo del Gobierno en esta legislatura: el nuevo Estatut. Efectivamente, cuando a los encuestados se les pregunta por los grandes problemas actuales de Catalunya, la reforma del Estatut únicamente es importante para un 15%, muy por debajo de la inmigración (57%), la vivienda (54%), el paro (45%), la inseguridad ciudadana (37%), la sanidad (24%) y la corrupción (21%). ¿Dónde estarían situados, si se hubiera formulado la pregunta, otros problemas que aparentemente tanto preocupan, como son el catalán en Europa, las selecciones deportivas, las matrículas de los coches, la unidad de la lengua o los papeles de Salamanca? ¿Cómo puede un gobierno obtener una buena puntuación si sus problemas no son los que siente la gran mayoría? En el fondo de todo ello está la obsesión por las cuestiones nacionalistas identitarias que, como muestra el sondeo, tampoco son las principales preocupaciones ciudadanas. Sólo un dato revelador: únicamente el 21% considera que Catalunya es una nación, mientras que el 44% considera que es una región más de España. Hace años, muchos años, que no oigo decir a nadie en público que Catalunya es "una región más de España". ¿Quién oculta a este 44%? ¿Por qué no se le presta ni un altavoz público? ¿Por qué sólo escuchamos lo que opina el 21%? No olvidemos que uno de los principales objetivos del nuevo Estatut es que en su texto se incluya que Catalunya es una nación, es decir, la opinión de este 21%.

Señores, en este país sucede algo muy extraño. A pesar de estar en una democracia, no nos atrevemos a expresar en público lo que pensamos y, a veces, decimos en privado. Hay una Catalunya oficial y una Catalunya real, una Catalunya visible y una Catalunya ignorada. Ni las instituciones, ni los partidos, ni los medios de comunicación dan voz a todas las opiniones. Con estos datos, el déficit democrático de nuestra sociedad se hace evidente. Sin embargo, seguimos triunfantes, como si nada, impávidos como siempre, de victoria en victoria hasta la derrota final.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB


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