AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 24 Marzo 2005
Hay gato encerrado
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Marzo 2005

LAS PESTES IDEOLÓGICAS
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Marzo 2005

LOS MISTERIOS DEL 11-M
Jaime CAMPMANY ABC 24 Marzo 2005

Fachas
Isabel Durán Libertad Digital 24 Marzo 2005

El Gobierno critica las cábalas que el PSOE alimenta
Editorial El Mundo 24 Marzo 2005

Contra las sospechas, respuestas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 24 Marzo 2005

Palabras mágicas: La condena del terrorismo
José Luis Manzanares Estrella Digital  24 Marzo 2005

Civilizaciones y manipulaciones
José Javaloyes Estrella Digital  24 Marzo 2005

Dos moscas en la oreja del PP
Lorenzo Contreras Estrella Digital  24 Marzo 2005

Para que sean democráticas
Patxo Unzueta El País 24 Marzo 2005

El sirio encarcelado en Londres por el 11-M era el «jefe político» de la célula de «Abu Dahdah»
D. MARTÍNEZ / P. MUÑOZ ABC 24 Marzo 2005
 

Hay gato encerrado
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Marzo 2005

Más claro, el agua. El presidente Zapatero ha sido preguntado en la rueda de prensa final del Consejo Europeo de Bruselas sobre el espía Huarte. Su respuesta, como siempre, ha sido la nada. Dicho de otra forma, se ha ido por los cerros de Úbeda. Han pedido al Jefe del Ejecutivo una confirmación sobre las noticias que indican que él podría haber recibido información desde los Servicios Secretos en los días posteriores a los atentados. Zapatero no ha negado nada. Se ha limitado a calificar de "cábalas" esa posibilidad y ha vuelto como siempre a remover el cubo de su talante: el Partido Popular –dice– no ha sabido aceptar la derrota electoral del 14 de marzo.

La incapacidad de Zapatero para dar una respuesta convincente ante esta polémica es la prueba más evidente de que aquí hay gato encerrado. Si un presidente del Gobierno tiene sobre su cabeza el peligro de ser acusado por utilizar unos Servicios Secretos para ganar unas elecciones, no puede salir hablando de cábalas y del partido adversario.

Zapatero, máximo responsable político de España, en esta historia no se puede permitir un margen para la demagogia barata. Nos estamos jugando todos muchas cosas y por lo tanto las gracietas –sí le parece a este señor– deberá dejarlas para las tertulias de León. El presidente del Gobierno ha eludido toda respuesta sobre esta acusación clara y nítida, por lo que todos tenemos el derecho para mantener la presunción de que Zapatero recibía información privilegiada desde algunos sectores de los Servicios Secretos durante los días de la infamia.

Ahora comienzan a aclararse muchas cosas. Ahora entendemos por qué varios dirigentes socialistas alardeaban entonces de tener mejor información que el Gobierno, incluso algunos no escondían que el CNI tenía una información que no manejaba el Ejecutivo. Y esta nueva pista también aclara las razones por las que la Cadena SER podía ofrecer datos sobre las investigaciones antes incluso que el propio ministro del Interior dispusiera de ellas.

La aparición de Fernando Huarte ha cambiado el paso al PSOE en las investigaciones del 11 de marzo, hasta tal punto que por primera vez en muchos meses están transmitiendo nerviosismo e improvisación. El PSOE no sabe qué hacer y por el momento se dedica a ganar tiempo. No quieren más comisión de investigación, un error que terminarán pagando. Y es que parece que no aprenden. El Partido Socialista ya cometió estos errores con el terrorismo de Estado de los Gal. En lugar de afrontar en el primer momento lo que había pasado, prefirieron callar y ocultar. Al final todo les estalló en las manos. Más de diez años después vuelven a las andadas. Piensan que con la mentira y la ocultación pueden solucionar las cosas. Y la historia confirma que no es así.

LAS PESTES IDEOLÓGICAS
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Marzo 2005

EL trato de complicidad que ha existido entre esa inquietante figura llamada Fernando Huarte, espía del CNI y dirigente del PSOE asturiano, y el terrorista Abdelkrim Benesamail, colaborador de Lamari, uno de los autores de la masacre del 11-M ¿no es acaso un ejemplo práctico de lo que puede dar de sí la «alianza de civilizaciones» que viene defendiendo Zapatero?

Lo es, en efecto. La propuesta aparentemente idílica de Zapatero fue una forma de justificar la cobarde cesión de la retirada de las tropas en Irak, después de la matanza del 11 de marzo, y es una excusa para escapar a las respuestas que exige el terrorismo islamista. El buen talante con los terroristas que preconiza Zapatero tiene traducción en todos los movimientos del Partido Socialista, en los análisis de sus politólogos y sus periodistas, en sus militantes... En el caso asturiano la aplicación del orientalismo -luego alianza de civilizaciones- ha tenido unos resultados criminales. El propalestinismo, tan querido de Zapatero, tan definitorio del PSOE, llevó a Huarte a la complicidad con un terrorista vinculado a la masacre del 11-M. En el mejor de los supuestos las relaciones entre el compañero Huarte y el hermano Benesmail es un ejemplo del nuevo clima social-islamista, muy provechoso para el PSOE si se tradujo en trasvase de información desde la parte terrorista en momentos tan críticos como fueron los primeros después de la masacre. La relación Huarte/Benesmail pudo ser decisiva para la victoria electoral del PSOE.

Y digo con fundamento que esa inquietante vinculación de un dirigente socialista y un terrorista se ampara en la invención de la «alianza de civilizaciones» por cuanto el propio Huarte se ampara en una supuesta asociación de «Amigos del Pueblo Palestino»...

Y ¿acaso no se explica también como un fruto de la «alianza de civilizaciones» el caso del terrorista que militó durante diez meses en una agrupación socialista madrileña sin ocultar en ningún momento su dedicación a una causa islamista siria?

Al no explicar Zapatero hasta qué punto debe llegar la colaboración, o el entendimiento en la praxis, de esta famosa «alianza», cada uno la aplicará a su modo. De un modo en Asturias, de otro en Madrid y siempre en nombre de la paz, en Oriente Medio o en el País Vasco. La comprensión como método. Para Batasuna aquí; para Al Qaida en todas partes.

PERO las invenciones ideológicas ni son inocentes ni dejan de tener costes. Las teorías orientalistas de Said, por ejemplo, han justificado el masoquismo de los progresistas europeos y americanos o, dicho de otro modo, les ha dado argumentos para distanciarse de los conservadores y así hacer carrera. Desde el punto de vista civilizador contribuyen a desarmar el occidentalismo. Es un caballo de Troya. El pacifismo es una versión del orientalismo, que, en nuestro propio territorio, se traduce como diálogo con el terrorismo vernáculo. La socialdemocracia en crisis está abocada a sucesivas invenciones ideológicas que nos irán costando muy caro. La idea de «la comunidad nacional» que se ha sacado de la manga el presidente del Consejo de Estado para justificar la colaboración del Gobierno con los separatismos va a alentar a la expansión territorial a los Maragall, Carod y Eliseu Climent (éste entreguista, como valenciano). Otro ejemplo es el lanzamiento de la eutanasia como propuesta moral progresista. En unos meses ha comenzado a dar los frutos más siniestros: ciertos profesionales de la medicina han comenzado a aplicar esta modalidad de piedad peligrosa con los viejecitos en un hospital madrileño.

La desaparición de la socialdemocracia como tal nos está trayendo un montón de pestes.

LOS MISTERIOS DEL 11-M
Por Jaime CAMPMANY ABC 24 Marzo 2005

TODAS las hipótesis o conjeturas que acerca del 11-M pueden ser construidas sobre las últimas noticias que van apareciendo estos días son en verdad tremendas, por no decir terroríficas, especialmente para el PSOE. Zapatero las llama «cábalas», quizá porque quiera evadir su responsabilidad huyendo hacia los recovecos de lo mágico y lo exotérico. De cualquier manera, plantean una situación misteriosa y siniestra, en la que se encuentran sumergidos peligrosamente el Gobierno y el Partido Socialista, y que pide a gritos una rápida y convincente clarificación. De otro modo, las razonables sospechas de hoy irán tomando cuerpo hasta convertirse en evidencias de la vox populi.

Ahí aparece ese sujeto llamado Mohamed Almallah Dabas y apodado «el sirio», que en menos de un año cubre el recorrido sorprendente desde las filas socialistas a una celda incomunicada de la cárcel como imputado de participación en la masacre del atentado ferroviario de Madrid. El «sirio» fue expulsado del Partido Socialista a raíz de su detención, pero en el Partido Socialista estaba, y un hermano suyo está también en Inglaterra acusado igualmente de terrorismo. Una camada encantadora.

Otro personaje siniestro es Fernando Huarte, que pertenece a la dirección del Partido Socialista de Gijón y preside una asociación de Amigos del Pueblo Palestino, titulada significativamente Al Fatah. Esta otra alhaja visitaba en la cárcel a los cabecillas del grupo islámico que llevó a cabo la masacre en las estaciones de Madrid. No sabemos los motivos de esas visitas (él afirma que los visitaba por compasión humanitaria), pero Pepiño Blanco, llevando a la sublimación el hermetismo gallego, asegura que el PP conoce el motivo de las compasivas visitas, y no aclara más. En boca cerrada no entran moscas. De cualquier forma, ese motivo continúa guardado en el arcano secreto de uno de los dos o de ambos partidos.

Para colmo, salta la noticia de que este Huarte, dirigente del PSOE de Gijón y por tanto inmerso en la pomada de la trama asturiana de los explosivos, era también agente del Centro Nacional de Inteligencia, antes CESID, y dadas sus actividades políticas y de espionaje no puede extrañar que fuera un diligente informador confidencial del Partido Socialista durante los días 11, 12 y 13 de marzo, los días trágicos del atentado. Eso explicaría que los socialistas, según propia confesión, dispusieran de informaciones del atentado antes que el Gobierno del PP. No sólo los socialistas, sino también la «Ser», o ésta después de aquellos. Entonces, los socialistas organizaban manifestaciones pidiendo «la verdad». Remember. «Antes de votar, queremos la verdad». Bueno, pues ahora son los otros los que piden la verdad, aunque llegue después de votar.

Todos estos datos sólo darían pie a las «cábalas» de que habla Zapatero. Pero lo verdaderamente siniestro y terrible del caso es que los socialistas se niegan tercamente a que declaren los personajes implicados (el «sirio» y Huarte), más el director del CNI y su antecesor, más todas las demás comparecencias pedidas por el PP en la Comisión parlamentaria. ¿Por qué? Esa actitud sería sinónimo de culpabilidad. Ni más ni menos.

La extrema derecha ya tiene líder
Fachas
Isabel Durán Libertad Digital 24 Marzo 2005

Agentes de paisano vigilan las inmediaciones de la plaza madrileña donde el Gobierno de ZP ha retirado la estatua ecuestre de Franco con nocturnidad y como guinda del pastel de cumpleaños de Santiago Carrillo, demócrata donde los haya hasta en Paracuellos. Resulta altamente conmovedor y tranquilizador. Está el país sin delincuencia, sin atracos, sin asesinatos y sin terrorismo y por tanto, lo lógico es que el director general de la policía destine unidades de paisano para vigilar el pedestal desnudo de la estatua ecuestre de Franco. Y en fin, naturalmente las pesquisas han tenido sus frutos: ha sido sorprendida en su plenitud la extrema derecha con las manos en la masa.

Los agentes de Telesforo Rubio detuvieron el lunes a la nueva líder de los ultras españoles. Se trata nada menos que de una mujer de 65 años a la cual pillaron in fraganti aflojando la mosca (la nada despreciable cantidad de tres euros) a un menor para que hiciera una pintada con la inscripción “Franco, no te olvidamos”. Por ello, y como no podía ser de otra manera, fue detenida, trasladada a la comisaría de Chamberí, se le tomó declaración y quedó finalmente en libertad debido a su edad y a la ausencia de antecedentes. Sobre la peligrosa señora de la derecha radical pesan los cargos de desobediencia, resistencia y amenazas graves a los agentes, así como de deslucimiento del pavimento.

Menudo arranque de Semana Santa. La que se está liando. Dice El País que la extrema derecha existe. ¡A qué lo diría! Ha sido publicar con gran despliegue tipográfico y generoso papel que España está sembrada de ultraderechistas y ¡zas! se descubre el pastel. Irrumpe en escena la verdadera cabecilla de tan execrable multitud antidemocrática.

Eso sí, nada que investigar sobre el afiliado del PSOE de San Blas que albergó a varios de los terroristas islamistas del 11-M y de las torres Gemelas. Y mucho menos sobre Fernando Huarte, el espía del Partido Socialista que acudía a visitar a la cárcel al número dos de los terroristas que asesinaron a 192 personas y dejaron a 1500 heridos. Ni media palabra de los partidos, tan demócratas ellos, que sostienen a ZP. A enterrar, con cemento como el del Carmelo, la comisión de investigación. Y cuidadín, porque, todo aquel que ose pronunciar ahora el lema de Rodríguez Zapatero para alcanzar el poder “queremos saber”, es un verdadero facha que sólo hace suposiciones y conjeturas.

¡Menos mal que ya se ha identificado a la extrema derecha y a su jefa de filas!. Por fin podemos respirar tranquilos. Pero que nadie se preocupe, pronto habrá más detenciones que para eso están Telesforo y ZP.

El Gobierno critica las "cábalas" que el PSOE alimenta
Editorial El Mundo 24 Marzo 2005

Al tomar posición editorial por tercer día consecutivo sobre el caso de la doble condición de Fernando Huarte como dirigente socialista y colaborador del CNI, EL MUNDO quiere dejar expresa constancia de que no pone en duda la honorabilidad personal del presidente del Gobierno ni está haciendo ninguna imputación respecto a una hipotética relación del PSOE con el 11-M. Sin embargo, lo que sí queremos es que se conozca toda la verdad. Y en este sentido resulta inconsistente que Zapatero denuncie y critique desde el Gobierno que se hagan «cábalas» sobre el 11-M cuando es el propio PSOE el que las fomenta.

Después de que Huarte negara ayer de forma tan tajante como poco convincente ser agente o colaborador del CNI, el PSOE aseguró ayer que «no sabe» si el hombre que se entrevistó en tres ocasiones con Benesmail en la cárcel trabajaba o no para los servicios secretos. Pues tendría bien fácil averiguarlo.

Pero la ambigüedad viene siendo la tónica del PSOE en relación con este asunto. Porque quien primero alimentó las «cábalas» contra las que arremetió Zapatero no ni fue un medio de comunicación ni un dirigente del PP, sino el propio Blanco, quien en una rueda de prensa afirmó que el Gobierno de Aznar «sabía muy bien» por qué Huarte había visitado en la cárcel al lugarteniente de Lamari.

Lo hizo de forma suficientemente inteligible como para que una periodista le preguntase si se refería a que Huarte era espía.Blanco, por tanto, tendrá difícil ofrecer una explicación alternativa acerca del verdadero significado de sus insinuaciones.

En todo caso, la única forma de acabar con esas «cábalas» es que tanto el Gobierno como el PSOE aporten una información minuciosa y transparente. Porque lo cierto es que la figura de Huarte sigue estando rodeada de misterio. Los únicos datos incontestables son que es un socialista muy próximo a la cúpula del partido en Asturias.

Y que se entrevistó con Benesmail, antes y después del 11-M. En cambio, sobre sus actividades como presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Palestino Al Fatah, sobre sus averiguaciones fruto de sus contactos con Benesmail, y sobre el tipo de relación que tenía con los servicios secretos, o una parte de ellos, sabemos de momento muy poco.

El Gobierno no debe escudarse en la Seguridad Nacional para escatimar información, porque nada hay más básico desde esta óptica que la confianza de los ciudadanos en que les están contando la verdad.Y en cuanto a Huarte, si fuera cierto que no tiene vinculación alguna con el CNI, como asegura -EL MUNDO sostiene lo contrario-, no tendría más que convocar una rueda de prensa y explicar exactamente a qué se dedicaba y a qué se dedica. Eso además de comparecer ante la Comisión del 11-M, como solicitó el PP, para informar acerca de todos sus contactos con Benesmail.
http://www.elmundo.es/diario/opinion/1774356.html

Comisión 11-M
Contra las sospechas, respuestas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 24 Marzo 2005

No se trata de preguntar para quién trabajaba el dirigente socialista y espía humanitario Fernando Huarte. Para el CNI, ¿no? Se trata de averiguar para quién trabajaba el CNI en época de Aznar. Y también se trata de que los ciudadanos sepan por qué un juez puso en libertad a Lamari, y por qué el CNI lo buscaba con ahínco desde noviembre de 2003, y por qué, siendo así, no relacionó desde un primer momento la masacre de Madrid con los islamistas sino con ETA, y por qué le sentó tan mal a Dezcallar que Aznar publicara el timing que avalaba sus posiciones con las informaciones que iba recibiendo en aquellos días aciagos de la inteligencia española: tiempo real para un tiempo irreal.

Se equivocan los socialistas si creen que este feo asunto se puede zanjar manteniendo su negativa a las comparecencias o insinuando que el gobierno anterior sabía de las actividades de Huarte en mayor medida que ellos mismos. Si así fuera, ¿a qué la negativa? Se equivocan si piensan que en esta situación envenenada se puede cerrar la Comisión sin más. Y se equivocan en su disposición a asumir como coste las sospechas de que obtuvieron informaciones críticas antes que el propio gobierno. Salvo que no tengan más remedio.

Pero es la sombra de la peor sospecha la que ya se cierne sobre ellos, y existe un único modo de sacudírsela con dignidad: respuestas. El único que viene pidiendo transparencia, y que cada palo aguante su vela, es el Partido Popular. Jamás han rechazado una comparecencia; a ellos se las han rechazado todas. Esta inexplicable asimetría refuerza la conexión del primer partido de España con su gente, con sus temores, indignación, dignidad y sed de verdad.

Las reglas han cambiado: la derecha española estaba apestada y maldita; sólo excepcionalmente, y en débil minoría, podía llegar a gobernar. Y entonces Aznar se alzó con la mayoría absoluta en 2000, contradiciendo todas las premisas de la hegemónica y condescendiente izquierda mediática. Allí empezó la toma de la calle y el montaje del escenario propicio para que un traje vacío, sólo capacitado para emitir frasecitas de gabinete, deviniera un líder.

Todo lo que sucedió entre los atentados y las elecciones generales tiene música de traca final, contundencia de golpe y color de venganza. La izquierda corre el riesgo, como siempre, de confundir su magma con la nación. Aunque con la ayuda inestimable de cierta derecha, más calculadora que acomplejada, hayan ahogado la voz de media España, eso no significa que no exista. Existe y está exigiendo explicaciones, caiga quien caiga. Los mecanismos antidemocráticos sólo se mantienen con más mecanismos antidemocráticos. Así que ellos mismos: o se cargan el sistema del todo, pasito a pasito, o se abren a las comparecencias y al general escrutinio, en sus dos acepciones.

Palabras mágicas: La condena del terrorismo
José Luis Manzanares Estrella Digital  24 Marzo 2005

La Sala Especial formada en el Tribunal Supremo conforme al art. 61 de la Ley Orgánica del Poder Judicial dictó sentencia el 27 de marzo de 2003 declarando la ilegalidad de Herri Batasuna, de Euskal Herritarrok y de Batasuna, así como su disolución. Se ordenaban también la cancelación de sus respectivas inscripciones en el Registro de Partidos Políticos, el cese absoluto de sus actividades y la apertura del proceso de liquidación patrimonial. Nada de condiciones o previsiones para el caso de que esos partidos –ya inexistentes- o sus seguidores entonaron algún “mea culpa” u ofrecieran cambiar de rumbo. Desgraciadamente, la ejecución de la sentencia hubo de pararse a las puertas del Parlamento de Vitoria, que se negó a disolver el correspondiente grupo político. Una Magistrada del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco decidió archivar las diligencias por desobediencia –desautorizando al propio Tribunal Supremo- y el Fiscal General del Estado, que había impulsado el procedimiento, cambió de actitud y decidió aquietarse.

Tampoco el partido disuelto –en realidad uno y trino- desapareció de la vida pública. Sus seguidores continuaron reuniéndose y manifestándose en público bajo la mirada complaciente de las autoridades. Como cabía suponer, quieren participar en las próximas elecciones de abril con otras siglas y otras listas, lo que obligará a pronunciarse acerca de si estamos o no ante un fraude de ley con simple cambio de etiquetas. Una cuestión complicada en los términos jurídicos en que se plantea, al margen de toda consideración política. Aquí no se trata de saber si la prohibición de Aukera-Guztiak –la nueva formación en entredicho- favorece o perjudica a nacionalistas o constitucionalistas, sino de si hay pruebas suficientes para tenerla por heredera de Batasuna. Y conviene no precipitarse con ofertas demasiado simples.

A ningún partido político se le exige la condena expresa del terrorismo, ni a Batasuna se la ha ilegalizado por negarse a pronunciar unas palabras mágicas. Aquella actitud no hubiera pasado de ser, por sí sóla, un indicio de su “comprensión” hacia los etarras. Hubo que reunir muchas pruebas para concluir que estábamos ante el brazo político de la banda armada. De ETA recibían dinero y órdenes, y con ella colaboraban de hecho desde las propias instituciones del Estado. No había sólo una sintonía ideológica y sentimental, sino también un reparto de papeles en beneficio del terrorismo. Batasuna atendía al blanqueo de dineros, la intendencia y la propaganda, amén de proporcionar información y otras ayudas para el crimen.

Si se pronunciaran ahora las tres palabras que a todos nos gustaría oir –condenamos el terrorismo- habría únicamente un indicio de distanciamiento. Demasiado poco. No es eso lo que importa, sino la constatación de que ha cambiado algo más que el collar del perro. Y sobre eso nada cabe adelantar, porque la última palabra no le corresponde al Poder Ejecutivo.

Civilizaciones y manipulaciones
José Javaloyes Estrella Digital  24 Marzo 2005

Insisten los asesores del presidente del Gobierno en que éste prosiga la predicación de la Alianza de Civilizaciones. A impulsos de esa insistencia José Luis Rodriguez se desplazaba hasta Argel, donde celebraba su Cumbre la Liga Árabe. Volvió sobre lo mismo. Dirá el tiempo, a no mucho tardar, qué les pudo parecer a los allí reunidos el discurso kantiano del invitado. Entre tanto, el velo de la cortesía agarena no sólo ocultará los términos reales con que ha sido acogido el mensaje, sino que alentará la presunción de una general complacencia y conformidad. Posiblemente, ninguno de sus asesores le haya contado que los árabes sólo muy difícilmente dicen “no” de forma directa.

Pero hay algo más que una simple inadecuación entre los términos de la realidad y las presunciones que sobre ella se desarrollan en el discurso de la Alianza de Civilizaciones. Las cosas son de otra manera. La cuestión no se sitúa entre el Islam y la cultura de Occidente, sino en el choque interno del mundo islámico. Un mundo “escindido”, que dice Samuel Hunttintong, el autor del “Choque de Civilizaciones”.

El problema consiste en la mención indiscriminada de la soga en casa del ahorcado. Ese mensaje dirigido al mundo árabe representado en la Cumbre de Argel – que no todo es musulmán, pues subsisten en él islotes de cristianismo, como es sabido de todos – es en España donde real y efectivamente resuena. El 11-M fue perpetrado por tropa terrorista marroquí, que ya había amagado un año antes, en Casa Blanca, contra un restaurante español. Y es ése dato que nunca se borrará de nuestra percepción colectiva de los españoles. Poco les importó a los asesinos y a sus instigadores presumiblemente islámicos, que entre las víctimas potenciales de los ataques a los trenes pudiera haber marroquíes también. Fueron éstos bajas ocasionadas por lo que se llama “fuego amigo”.

¿Cómo les puede sonar a las familias de las víctimas del 11-M esa futesa de la Alianza de Civilizaciones? Es de una desadecuación tan palmaria como irritante. Nada tiene que ver la civilización islámica con la barbarie terrorista. O más propiamente dicho: sí tiene que ver en tanto que la civilización islámica es el más reiterado objeto de los ataques del terrorismo. No es el Islam el responsable de los dos 11, el 11-S y el 11-M. La culpa es del terrorismo islámico. ¿Quién ha dicho que el Islam haya chocado con Occidente, como razón para que se establezca una alianza entre Occidente y el Islam?

Más allá de la patología del terrorismo, los choques o sólo las fricciones y los roces se producen en las relaciones entre Estados o Gobiernos, nunca entre éstos y una civilización. Tampoco las civilizaciones son sujetos de alianzas. El lío y el conflicto acontece entre los Estados. Nunca una civilización delega en tropa de fanáticos desalmados la comisión de crímenes como el del Corredor del Henares en las vísperas de unas elecciones, con tan ajustada precisión horaria en el tiempo político español. Una civilización no delega nada, ni pacta ni ataca ni se alía. Tampoco los grupos terroristas actúan en solitario, por razón de fines ni por disponibilidad de los medios necesarios para ejecutar los atentados. Tendrán detrás un partido o un Estado, blindados de seguridad y a veces incluso de respetabilidad. La del terrorismo, ejecutado por fanáticos, es fuerza menos ciega de lo que parece o se pretende.

Hablemos, pues, menos de civilizaciones y más de manipulaciones de la violencia terrorista. Para mejor servir a la seguridad nacional y por respeto a las víctimas.
jose@javaloyes.net

Dos moscas en la oreja del PP
Lorenzo Contreras Estrella Digital  24 Marzo 2005

Sea por motivos electorales ante la gran prueba del 17 de abril en el País Vasco, sea por otras razones, el caso es que los dirigentes del PP pisan a fondo el acelerador de sus reclamaciones y exigencias políticas. Por una parte, intensifican la presión para que la comisión parlamentaria que se ocupa de lo ocurrido antes, durante y después del 11M, no cierre todavía sus actuaciones ni se precipite a elaborar conclusiones que pueden resultar parciales. Para lograr tal objetivo, que los socialistas tachan de indebidamente dilatorio, tienen ahora a su alcance el extraño caso del espía Huarte, que militaba en el PSOE mientras servía a los intereses de su "empresa fundamental", el CNI o Centro Nacional de Inteligencia, antiguo CESID. Y los populares quieren saber a quién informaba preferentemente Huarte, si al CNI o al partido socialista, y si Huarte, visitante asiduo en prisión del terrorista islamista Benesmail, uno de los supuestos cerebros del atentado del 11M, está en condiciones de ser aprovechado para la investigación parlamentaria o se debe quedar como está, es decir, sin soltar en perjuicio de esa investigación todas o algunas de las claves que posee. Hasta el momento, el PSOE se resite a poner a la comisión sobre posibles nuevas pistas, no sea que mientras tanto suene la hora del Juicio Final por la terminación de los tiempos.

De otro lado, los dirigentes del PP están con la mosca en la oreja ante la sospecha de que el PSOE y Batasuna estén entendiéndose, hecho que los socialistas de ZP niegan vehementemente. Batasuna niega que existan "contactos oficiales". ¿Y de los otros? La organización que comanda Arnaldo Otegi quiere arrancarle a Zapatero un compromiso: el reconocimento personal de que respetará todo los que "los vascos" decidan, todos los proyectos políticos que emprendan, y ello "sin límites ni restricciones, desde la utilización de vías exclusivamente democráticas y políticas".

En este contexto, el PSOE se cierra de nuevo en banda para negarse a una reunión (se supone que aclaratoria y hasta recriminatoria si procede), del Pacto Antiterrorista. Aducen los socialistas que no existe ninguna novedad, desde la anterior reunión, que justifique otra convocatoria del Pacto. O sea, nada de nada en materia de contactos con Batasuna. Llamazares, coordinador de IU, sale en defensa de la postura socialista y considera que resulta "curioso" que el PP aspire a hurgar en la cuestión, dentro del foro que el Pacto representa, precisamente cuando se abre un proceso electoral, en este caso las elecciones vascas.

A ZP no dejan de azuzarle para que acuda al trapo de la negociación con las fuerzas independentistas de Euskadi. Ahora le ha tocado el turno al obispo Uriarte, que apeló a la "generosidad y altura de miras" de los representantes políticos (referencia clara a Zapatero) durante la reciente marcha anual a Arantzazu. En la homilía, el obispo sucesor de Setién en San Sebastián habló de "expectativa creciente" de paz. ¿Guardaa esta actitud del obispo alguna relación con los supuestos contactos o negociaciones secretas entre Batasuna y el PSOE?

Pero la expectativa no afecta solamente a los deseos de Uriarte. Antgeles Izqueta, consejera de Educación del Gobierno Vasco, ha manifestado, a preguntas del diario "Gara", lo siguiente respecto al futuro "del país", ya se sabe cuál: "Estamos en un momento importante, porque estoy convencida de que la próxima legislatura va a ser la de la paz con mayúsculas y va a ser una legislatura en clave de soberanía. Los pasos que hemos dado en los últimos cuatro años y en todos los anteriores nos hacen estar en un momento muy importante, pero tenemos que saber hacia dónde vamos y unir fuerzas".

"En clave de soberanía" ¿Y conquién se negocia eso? ¿O se está negociando ya algo y es eso precisamente lo que los dirigentes del PP temen?

Para que sean democráticas
Por Patxo Unzueta El País 24 Marzo 2005

El fiscal general y la Abogacía del Estado impugnarán hoy la candidatura Aukera Guztiak por considerar que se trata de una tapadera de Batasuna para burlar su prohibición. Tal prohibición supone, según Arnaldo Otegi, una vulneración de los derechos democráticos de Batasuna y de sus electores.

Los partidos integrantes del Gobierno de Ibarretxe aprobaron el 18 de febrero en el Parlamento vasco una moción instando al Gobierno español a suspender la aplicación de la Ley de Partidos "para que las elecciones del 17 de abril sean democráticas".

Hay mucha demagogia en todo esto. La Ley de Partidos no impide ejercer el derecho de participación política (sufragio activo y pasivo), sino hacerlo a través de una candidatura ilegal. Aralar, escisión de Batasuna, es tan independentista como el tronco del que procede, y cuenta en sus filas con ex etarras muy conocidos.

Pero a nadie se le ha ocurrido cuestionar su presencia en los comicios. Porque no hay duda de que no forma parte del entramado dirigido por ETA. Mientras que consta judicialmente -por decenas de actas de la Coordinadora KAS, entre otras pruebas- que Batasuna (antes HB) forma parte de una estructura en la que se deciden cuestiones como la participación o no en las elecciones o la composición de las candidaturas, y en las que la última palabra la tiene ETA: una banda que se financia mediante la extorsión y que ha asesinado a 838 personas y herido a 1.410, según el auto del juez Garzón de 25 de enero pasado por el que se procesa a 36 miembros de Batasuna y organismos afines.

De ésa y otras resoluciones de Garzón no sólo se deduce la imposibilidad de que Batasuna permanezca en la legalidad, financiada con fondos públicos, sino también el acierto de haber complementado la vía penal seguida por ese juez con la de una ley votada en el Parlamento, la de Partidos Políticos de 2002, que establece mecanismos para impedir cualquier intento de dar continuidad fraudulentamente al partido ilegalizado.

Hasta mediados de los 90 ETA asesinaba preferentemente a policías, guardias civiles y militares: a estos grupos pertenece el 63% de sus víctimas entre 1978 y 1994, mientras que los políticos asesinados suponen menos del 2%, según un estudio que acaba de publicarse (L. de la Calle e I. S. Cuenca: La selección de víctimas de ETA. Revista Española de Ciencia Política, nº 10, pp. 53-79). Pero desde 1995 los candidatos, representantes electos y dirigentes de los partidos no nacionalistas se convirtieron en blanco preferente de sus atentados, pasando a suponer el 30% de las 86 víctimas de este periodo.

Por supuesto que la valoración moral de unos y otros crímenes es la misma, pero su efecto político es diferente. El asesinato de los rivales políticos, unido al acoso contra ellos por parte de los pandilleros de la kale borroka, hace imposible la democracia. No puede existir igualdad de condiciones cuando unos partidos tienen que moverse bajo amenaza terrorista, y otros no.

La ilegalización del partido que formaba parte de un tinglado que se consideraba con derecho a asesinar y perseguir a los demás partidos se convirtió en una condición necesaria, aunque no suficiente, para la existencia misma de la democracia en Euskadi. De ahí que entre los motivos de ilegalización la ley recoja expresamente el de "fomentar, propiciar o legitimar la violencia (...) para hacer desaparecer las condiciones precisas para el ejercicio de la democracia, del pluralismo y de las libertades políticas" (art. 9-2-b).

La ilegalización de Batasuna y la firmeza frente a los intentos de burlar su prohibición ha resultado un factor decisivo en el debilitamiento de la trama terrorista. A su vez, ese debilitamiento ha creado las condiciones, antes inexistentes, para que los intereses de los dirigentes de Batasuna (seguir en política) y los de los jefes de ETA (seguir mandando) diverjan.

Y ha dado ocasión para que se expresen dentro de ese mundo, aunque todavía con sordina, opiniones contrarias a la continuidad de la "lucha armada". Sería muy lamentable que todo lo avanzado en este terreno se echara por la borda por hacer caso a los que confunden al brazo político de una organización terrorista con una ONG.

El sirio encarcelado en Londres por el 11-M era el «jefe político» de la célula de «Abu Dahdah»
Los investigadores creen que Moutaz Almallah financiaba su estancia en Londres con dinero procedente de la red de tráfico de drogas que dirigía «El Chino»
D. MARTÍNEZ / P. MUÑOZ ABC 24 Marzo 2005

MADRID. Moutaz Almallah, encarcelado en Londres por su vinculación con el 11-M, estuvo en España en siete ocasiones durante 2003, año en el que Serhane «El Tunecino» empezó a planear los atentados de los «trenes de la muerte». Además, el sirio, según fuentes de la investigación, era el «jefe político» de la célula de Al Qaida que en España dirigía Imad Eddin Barakat Yarkas, «Abu Dahdah». Por su condición de hombre de confianza, Almallah, que vivió en España, era el encargado de recibir en Madrid a Mohamed Bahaiad, considerado como el «correo» en Europa de Osama bin Laden.

De la importancia de Moutaz Almallah en la célula islamista dan cuentan sus contactos y actividades. Pese a que en 2002 se marchó a Londres, ello no supuso que pusiera fin a sus vinculaciones con los «yihadista» asentados en España. Muy al contrario. De hecho, en medios de la investigación se apunta la posibilidad de que Moutaz Almallah vivía en Londres -no tenía trabajo conocido- gracias al dinero que recibía de España, en concreto de la red de tráfico de drogas que dirigía Jamal Ahmidan, «el Chino», uno de los siete terroristas que se quitaron la vida en Leganés el pasado 3 de abril.

«Un piernas» y «un pata negra»
Mientras que los investigadores consideran a Mouhannad Almallah Dabas, detenido el pasado viernes en Madrid, como «un piernas», a su hermano Moutaz le califican de «auténtico pata negra». Las fuentes consultadas comprenden que, por haber estado afiliado a la Agrupación Socialista de San Blas, la detención de Mouhannah haya tenido más repercusión que la de Moutaz, pese a que el papel de éste último en la célula islamista es de mayor relevancia. Y lo destacan, porque el ahora encarcelado en Londres era el «jefe político» de la célula que dirigía «Abu Dahdah», mientras que el «responsable militar» era Amer el Azizi, a quien Mouhannad Almallah facilitó documentación para que huyera de España. En la actualidad, contra Azizi hay una orden de busca y captura internacional dictada por el juez Juan del Olmo por su presunta participación en el 11-M.

Durante su estancia en España, Moutaz Almallah ejercía, por su condición de imán -en Londres fue detenido cerca de la mezquita en la que predicaba- una gran influencia en el adoctrinamiento de muyaidines. Según fuentes de la investigación, los activistas que reclutaba Serhane «El Tunecino» tenían que recibir el visto bueno de Moutaz Almallah antes de ser enviados, vía Holanda o Bélgica, como «combatientes» a Irak. Uno de los lugares en donde Moutaz Almallah realizaba sus prédicas sobre la Yihad era en un piso de la calle Virgen del Coro, número 11, que estaba alquilado a su nombre. En esta casa residían Basel Ghalyoun, presunto autor material del 11-M, y el imputado Fouad el Morabit.

Por ello, en opinión de los investigadores, Moutaz Almallah tuvo una posición de relevancia en el entramado islamista y era una pieza clave en el adoctrinamiento de militantes. Para realizar estas labores adoptaba importantes medidas de seguridad tanto en las comunicaciones telefónicas como informáticas.

Gran actividad
Pero estas no eran las únicas actividades que realizó Moutaz Almallah durante el tiempo que vivió en España. Como hombre de la máxima confianza de «Abu Dahdah» era el encargado de dar cobertura a los «enlaces» de Al Qaida cuando venían a nuestro país. Así lo hizo con Mohamed Bahaiah, quien como «correo» de Osama bin Laden en Europa visitó en cuatro ocasiones Madrid entre 1995 y 1998.

Durante su estancia en la capital, Bahaiah siempre se alojó en la casa de «Abu Dahdah» y en una ocasión se trasladó a Granada para que Taysir Alony Kate, periodista de Al Yasira procesado por el juez Garzón, le ayudara a renovar la trajeta de residencia en España, ya que la que tenía estaba a punto de caducar. La mediación del periodista fue efectiva y, de hecho, en la residencia española que tiene actualmente el «correo» en Europa de Osama bin Laden figura el domicilio de Alony en Granada.

El sirio Moutaz Almallah en 2003 se trasladó en siete ocasiones a Madrid desde Londres. En ese año «Abu Dahdah» ya estaba en la cárcel por orden del juez Garzón, así que los contactos los mantuvo, entre otros, con Serhane «El Tunecino», quien por aquellas fechas ya transmitió a sus más estrechos colaborados su intención de atentar en España en respuesta a la intervención de nuestro país en la guerra de Irak.

Además de Almallah, en Londres también reside un hermano de Mohamed y Rachid Oulad Akcha, dos de los suicidas de Leganés. Los tres mantuvieron una conversación teléfonica momentos antes de que se produjera la explosión en el piso. El miembro de la familia Oulad Akcha que reside en la capital británica fue detenido pocos días después del 11 de marzo de 2004 por intentar entrar en el Reino Unido con documentación falsa. Su posible implicación en los atentados es objeto de investigación.
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