AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 30 Marzo 2005
De las lenguas de España
José Luis Manzanares Estrella Digital  30 Marzo 2005

El Gobierno Zapatero acepta que se siga postergando el castellano en las escuelas catalanas
Jordi Casabella / Antonio M. Yagüe El Periódico 30 Marzo 2005

LA EMERGENTE ALIANZA ANTI SISTEMA
GUSTAVO DE ARÍSTEGUI ABC  30 Marzo 2005

DIFÍCIL, PERO POSIBLE
M. MARTÍN FERRAND ABC  30 Marzo 2005

Planes frustrados
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Marzo 2005

Meditación realista
Agapito Maestre Libertad Digital 30 Marzo 2005

Una cesión política con graves perjuicios para el Estado
Editorial El Mundo 30 Marzo 2005

El toro, el burro y la cebra
José Vilas Nogueira Libertad Digital 30 Marzo 2005

No al revival
Miguel Ángel Quintanilla Navarro Libertad Digital 30 Marzo 2005

La Administración, campo de agramante
Lorenzo Contreras Estrella Digital  30 Marzo 2005

Guerra, Jáuregui y San Gil
TONIA ETXARRI El Correo 30 Marzo 2005

El pasado como materia de exhumación
José Javaloyes Estrella Digital  30 Marzo 2005

Decidir y pactar
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 30 Marzo 2005

El Dinamita, imputado por el 11-M, fue condenado en 1979 por robar Goma 2 para Terra Lliure
Libertad Digital 30 Marzo 2005
 

De las lenguas de España
José Luis Manzanares Estrella Digital  30 Marzo 2005

Corren malos tiempos para la lengua castellana en el solar ibérico. Nuestras primeras Constituciones ni siquiera consideraron necesario referirse a ella como la de todos los españoles. Es en la Constitución de 1931 donde aparece expresamente, en su título Preliminar, que “el castellano es el idioma oficial de la República”, declaración que en el artículo 2 de la Constitución de 1978 se adapta a la nueva forma de Gobierno y se completa teniendo en cuenta las previsiones autonómicas: “El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en sus respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”.

La cita importa porque su simple lectura revela hasta qué punto vamos cediendo a una presión nacionalista que, lejos de aceptar aquel precepto en sus exactos términos, lucha contra nuestra lengua común, la española, en al menos dos grandes frentes. De un lado, degradándola a un segundo puesto —a veces por detrás de determinados idiomas extranjeros— en las Autonomías que gobierna, y de otro, tratando que las lenguas propias sean aceptadas de hecho como cooficiales en toda España. Ahora le ha llegado su turno al Congreso de los Diputados, pese a que su sede se encuentra en Madrid y todos los diputados deben saber y saben hablar en castellano. El recurso a las traducciones sería, amén de ridículo, la prueba evidente de que, más que el entendimiento, se busca marcar distancias con quienes son ciudadanos españoles pero no pertenecen a una Comunidad Autónoma con sustrato nacional diferenciado y vocación de Estado independiente.

Molesta el interés por subrayar rasgos diferenciales, venga o no a cuento, tanto más cuanto, como es bien sabido, el uso del castellano en el Parlamento de Cataluña fue desterrado mediante el poco democrático pero muy efectivo método del abucheo. Una afrenta a esa mitad de la población que aún tiene como primera lengua la común entre todos los españoles. Es de suponer que la mayoría de sus hijos seguirán antes o después los derroteros del nacionalismo excluyente, aunque sólo sea para no apartarse de lo políticamente correcto y profesionalmente aconsejable. Del “habla la lengua del Imperio”, como se decía en la postguerra, hemos pasado al “habla sólo la lengua propia de nuestra Comunidad”, siendo así que tan materna —y tan propia— es el castellano (o español, como dicen en Hispanoamérica) para muchos de sus habitantes.

Se abusa de la discriminación positiva, so pretexto de una normalización que debiera ser compatible con el pleno respeto a la voluntad de cada persona para usar a voluntad una u otra lengua. Como decía Salvador de Madariaga desde la BBC londinense, en tiempos de Franco, lo contrario de una bofetada en la mejilla izquierda no es una bofetada en la mejilla derecha. O viceversa.

El Gobierno del PSOE presenta el plan para la enseñanza no universitaria
El Gobierno Zapatero acepta que se siga postergando el castellano en las escuelas catalanas
Por Jordi Casabella / Antonio M. Yagüe El Periódico 30 Marzo 2005

La reforma de la enseñanza no universitaria que hoy dará a conocer la ministra de Educación, María Jesús San Segundo, mantiene el estatus de la asignatura de Religión y la preeminencia del catalán en los primeros cursos de primaria y deja en manos de las autonomías la posibilidad de que el alumno con más de tres suspensos repita curso en la ESO.

La lengua
El catalán mantiene su posición preeminente
El anteproyecto de ley orgánica de la educación (LOE) otorga a la enseñanza del catalán el tratamiento que obtuvo en la ley de ordenación general del sistema educativo (LOGSE), aprobada en 1990 bajo mandato socialista, que posibilita que en los dos primeros cursos de primaria (6-7 años) los alumnos reciban dos horas semanales de Lengua Castellana, dos de Lengua Catalana y 1,5 de "estructuras comunes", que habitualmente se imparten en catalán, idioma en el que se vehicula la formación.

La ley de calidad (LOCE) diseñada por el PP, que ahora será derogada, exigía que fueran cuatro las horas semanales de castellano en el primer ciclo de primaria, un precepto que según los promotores de la norma "no permitía interpretaciones". La propuesta del PP motivó que unas 30 organizaciones lideradas por Òmnium Cultural, la Federació d’Associacions de Pares d’Alumnes y los grandes sindicatos docentes emprendieran una campaña en el 2003 para defender el catalán.

La evaluación
Las autonomías decidirán si se promociona de curso
No se rescata la filosofía de la evaluación continua proclamada en la LOGSE, pero tampoco se apuesta por la repetición automática a partir de un número determinado de materias suspendidas, como defendía la LOCE. La norma que se enviará a las Cortes deja en manos de las comunidades autónomas la posibilidad de que, con más de tres suspensos, se repita curso en la ESO.

En cualquier caso, se establece una única repetición a lo largo de toda la primaria y dos durante la ESO.

Las juntas de evaluación, en la que los profesores determinan de forma colegiada si un alumno promociona, cobrarán protagonismo, pero la nueva norma propugna que las decisiones sean fruto del trabajo en equipo del profesorado frente a la suma de opiniones individuales por las que abogaba la LOGSE.

La religión
La asignatura confesional no sufrirá cambios
El texto que se dará hoy a conocer insiste en la voluntad del Ejecutivo de respetar los pactos internacionales suscritos por España, en concreto los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español de 1979, lo que deja escaso margen de maniobra para modificar el estatus de la asignatura de Religión católica.

En consecuencia, ésta seguirá recibiendo un tratamiento prácticamente idéntico al que viene siendo objeto desde 1994: todos los centros públicos ofertarán la materia, que es de elección voluntaria, y quienes no la cursen podrán escoger entre un abanico de alternativas que se dejan en manos de los centros. Será evaluable, no así la alternativa, pero la nota no surtirá efectos al pedir una beca u obtener la nota media del Bachillerato para acceder a la universidad.

Nueva materia
Valores democráticos y fomento de la lectura
Se creará una nueva asignatura, denominada Educación para la Ciudadanía, tanto en primaria como en secundaria. Sólo se impartirá en algunos cursos. Su objetivo es transmitir los valores democráticos, como la igualdad y la libertad, y explicar el funcionamiento del sistema político basado en la España de las autonomías. También se abordarán temas como la superación de conflictos, la igualdad entre hombres y mujeres, la prevención de la violencia contra las mujeres y la aceptación de los inmigrantes.

La ley hace énfasis en que se fomente la lectura y el uso educativo de las nuevas tecnologías, el árbol del que, según los expertos, deben colgarse todos los aprendizajes.

Se propone que todos los centros cuenten con bibliotecas escolares adecuadas y que la lectura sea un compromiso de los docentes de todas las materias (no sólo de los de Lengua y Literatura), ya que esta actividad se considera fundamental para prevenir el fracaso escolar.

El anteproyecto también hace hincapié en que la comunicación en todas sus vertientes (leer, escribir, escuchar y hablar) es clave en la educación y en que se deben promover experiencias prácticas.

La universidad
La prueba de selectividad gana en importancia
El Ministerio de Educación se ha inclinado finalmente por primar la nota obtenida por los estudiantes en la prueba de selectividad y restar peso al expediente del Bachillerato a la hora de entrar en la universidad. La calificación de los que opten a cursar una carrera se elaborará en función del resultado del examen (un 60%) y las notas del Bachillerato (40%), justo al contrario de los porcentajes con los que venía confeccionándose la nota desde el 2000, cuando el entonces ministro de Educación, Mariano Rajoy, decidió dar más protagonismo al Bachillerato. La iniciativa provocó entonces las protestas de quienes sostenían que se favorecía a los colegios privados, más proclives a inflar las notas del alumnado.

Las ayudas
El texto fija los criterios para acceder al concierto
Los criterios básicos exigibles a los centros privados que quieran acceder al sistema de conciertos vienen fijados por la norma, aunque la ley orgánica permite que las comunidades hagan un desarrollo ulterior de lo que se prescribe en su articulado. La Generalitat, por ejemplo, aspira a elaborar una normativa propia que, en principio, la LOE no hace inviable.

El anteproyecto no irá acompañado de la presentación de la prometida memoria económica, en la que se fija el coste de la reforma y las cantidades que la Administración central se compromete a aportar para financiarla, sino que habrá que esperar a la fase de debate parlamentario para poder conocer su contenido.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=5&idioma=CAS&idnoticia_PK=198123&idseccio_PK=4&h=

LA EMERGENTE ALIANZA ANTI SISTEMA
POR GUSTAVO DE ARÍSTEGUI ABC  30 Marzo 2005

UNA de las características más preocupantes de los momentos más críticos de la historia de la Humanidad, de los puntos de inflexión decisivos, es que se presentan sin avisar, y casi siempre pasan inadvertidos a la mayor parte de sus protagonistas. Tomemos como ejemplo el estallido de la Primera Guerra Mundial, que se hizo inevitable, la carrera armamentística, la estupidez, el nacionalismo exacerbado, y la incapacidad de rectificar. Las ideologías totalitarias a lo largo del siglo pasado lograron anestesiar y amedrentar a la Humanidad para ganar tiempo y margen de maniobra, armarse, conquistar países - en ocasiones sin pegar un tiro, como el Anschluss nazi de Austria-, tratando de presentarse como movimientos pacíficos, deseosos de lograr una paz perpetua y justa, diciendo ser la víctima de conspiraciones malintencionadas, y asegurando que su agresividad era simplemente defensiva. Estos totalitarismos esperaron y siguen esperando, con la paciencia de los depredadores más sanguinarios, a que sus presas confiadas estén a su alcance para darle el tiro de gracia a la libertad. Ésta podría muy bien ser una situación tristemente similar a la que nos encontramos.

Desde los inicios del siglo XXI se vislumbran preocupantes factores de profunda y muy peligrosa inestabilidad, elementos como quizás no habíamos sufrido en los últimos veinte años. Pocas veces la realidad podría llegar a tener unos efectos más perturbadores, disgregadores y destructivos, por la confluencia de algunos de los fenómenos más agresivos y expansivos. Algunos de ellos se han disfrazado exitosamente como pacíficos e inocuos. Otros, por el contrario, no disimulan y son abiertamente hostiles, agresivos, y ya han demostrado su voluntad y capacidad destructora. Entre ellos hay en apariencia poca relación y sin embargo comparten algo fundamental, su anti-occidentalismo, anti-americanismo, anti-globalización, anti-semitismo, anti-cristianismo, además de su mercadofobia. La alianza de los anti es en apariencia endeble, y sin embargo es un eficaz polo de atracción para los movimientos radicales del planeta, que aunque no compartan la totalidad de sus postulados, sí comparten adversarios y enemigos. Los movimientos anti-globalización son una de sus más eficaces plataformas.

El primero de estos elementos peligrosos es el populismo totalitario, represivo, irresponsable, antidemocrático y expansivo que se ha instalado en algunos países de América Latina. El populismo por definición carece de ideología reconocible, su único y verdadero afán es el poder, el dominio, y perpetuarse. Cuando algunos sectores de la izquierda, generalmente los más radicalizados, pero lamentablemente no sólo ellos, aclaman como referente esencial a un personaje vacío doctrinalmente y filofascista en los métodos y en las formas como lo es Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela, es que la sequía ideológica en la izquierda es más grave de lo que los más pesimistas vaticinaron. Chávez es la esperanza blanca del castrismo fracasado, anacrónico y moribundo, que intuye que su continuidad es inviable en la Isla y que sólo es posible a través del presidente venezolano y del MVR (Movimiento 5ª República), su extravagante, radical y heterogéneo movimiento político. Por cierto, que uno de los elementos principales del MVR de Chávez es el PPT (Partido Patria para Todos), uno de los máximos apoyos internacionales de Batasuna, es decir, de ETA. Castro cree que sus tesis podrán por fin dominar el continente a través de Chávez. Además, la gran ventaja de Venezuela es que tiene una muy abundante renta petrolera (que por cierto sólo cubre la mitad del presupuesto venezolano), con la que el caudillo autoproclamado bolivariano financia sin disimulo ni rubor a los movimientos más extremistas del continente, desde el indigenismo boliviano de Evo Morales, escasamente preocupado por la verdadera suerte de los más necesitados de su país, a los piqueteros de Argentina, sin olvidar sus estrechas relaciones con las FARC y el ELN, organizaciones ambas consideradas grupos terroristas por la UE. Por esta y otras razones, el horizonte latinoamericano no puede ser más oscuro e incierto.

El segundo elemento es el islamismo, que en sus versiones no violentas es reivindicado por algunos analistas occidentales como un movimiento reformador y aperturista, e incluso como necesariamente y para ellos positivamente rupturista. No hay conciencia de la diferencia entre Islam político e islamismo, este último ni es ni ha sido ni será nunca moderado. Antonio Elorza ha definido con acierto al islamismo intelectual como islamismo analítico, que trata por todos los medios de presentarse como moderado, víctima de la persecución de Occidente y como corriente legítima de pensamiento, cuando no es otra cosa que la vanguardia del terror, envuelta en las sedas de unas exquisitas maneras que ni pueden ni deben engañarnos. Los máximos representantes de estas corrientes son, entre otros, Tariq Ramadán o el sudanés Hassan Al-Tourabi.

El tercero es la corrección política, la más eficaz censura que se ha conocido en los últimos treinta años. Es un elemento que paraliza y narcotiza a las sociedades democráticas, permitiendo a los elementos más violentos y agresivos ganar terreno. La corrección política nos ha desarmado frente a la agresividad del populismo, de los movimientos anti-globalización y del islamismo militante. Las naciones más avanzadas han abierto sus puertas a una sociedad supuestamente multicultural, que no es otra cosa que una calle de un solo sentido, sin reciprocidad alguna, por mucho que lo trate de dulcificar la progresía de salón. De hecho, confunden a quienes vienen legítimamente en busca de una vida mejor con aquellos que tienen un afán de extender su voracidad de dominio y de opresión a Occidente. Éstos se aprovechan de la buena fe de nuestras sociedades, y la corrección política les abre inmensos espacios de maniobra. La corrección política carga de complejos y paraliza la capacidad de respuesta de las democracias. Un ejemplo triste y lamentable de esto lo constituye el hecho de que una de las escuelas de pensamiento islámico más ultraconservador como la wahabí financia la construcción de mezquitas de su tendencia por todo el mundo, pero no permite la edificación de templos de cualquier otra confesión en Arabia Saudí, aunque sean las monoteístas de «las gentes del libro» reconocidas por el Corán. ¿Cuántas veces no habremos oído a personajes como Evo Morales o Tariq Ramadán reivindicar la que según ellos es una «inmensa deuda» que Occidente tiene para con sus países? ¿Por qué la autocrítica brilla por su ausencia en el populismo y en el islamismo? Simplemente, porque tanto el uno como el otro pertenecen a tendencias en extremo totalitarias.

A todo esto ciertas izquierdas en Occidente, huérfanas ya de todo referente ideológico sólido, han adoptado como adalides a personas que en ningún caso pertenecen a la izquierda tradicional, de una parte un caudillo populista como Hugo Chávez: recibido como un verdadero héroe en el Foro de Sao Paolo, y de otra un centrista liberal como Bill Clinton. Éste es un síntoma de crisis ideológica que debe ser resuelta cuanto antes por el bien de la democracia. Las izquierdas democráticas son esenciales para la estabilidad política y el progreso de las sociedades más avanzadas, pero los sectores que se identifican más con elementos desestabilizadores como el populismo o el islamismo por coincidir esencialmente con sus elementos «anti» son un verdadero lastre para sus correligionarios, además de ser profundamente reaccionarios.

Todas las ideologías democráticas son legítimas; las izquierdas despistadas, y en no pocos casos radicalizadas, deben desvincularse de sus coincidencias con estos elementos peligrosos y agresivos, y todas en general deben por fin reconocer que las derechas democráticas son tan legítimas como las izquierdas democráticas. Lamentablemente, las radicalizadas son ya en gran medida irrecuperables. Esta elemental premisa es fundamental para encarar sin lastres ni complejos los problemas más graves a los que se enfrentarán la democracia y la libertad en el siglo XXI, que son los enemigos comunes de todos los demócratas con independencia de su ideología: el terrorismo, el fanatismo que lo inspira, la proliferación de armas de gran capacidad destructiva y el crimen organizado. Rivales y adversarios seremos aliados en las batallas en pro de la libertad que ya no son de futuro: pertenecen a nuestro muy inquietante presente.

DIFÍCIL, PERO POSIBLE
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  30 Marzo 2005

YA veremos lo que nos deparan las ya próximas elecciones autonómicas en el País Vasco; pero, al margen de partidismos y desde una contemplación democrática y española, bueno sería que el Parlamento de Vitoria conociera el fenómeno purificador de la alternancia en sus mayorías. Sin ella el juego político se hace sospechoso y empobrece un panorama social que, como demuestran los hechos, es plural y diverso. El PNV arrastra la inercia de la continuidad y, con menos de la mitad de los votos emitidos en las tres provincias vascongadas, se ha convertido en monopolista del poder, lo que nunca es deseable, y en conductor de un proyecto soberanista que, mírese como se quiera, ni cabe en la Constitución ni concuerda con las mayorías sociales, no meramente aritméticas, del territorio.

Sin recurrir a grupúsculos políticos, que es como hacer las cuentas sin decimales, hay dos fuerzas políticas, sólo dos, que sumando sus adhesiones equivalen al PNV: el PSOE-PSE y el PP. Esa es, precisamente, la fuente de la fortaleza del nacionalismo heredero de Sabino Arana y, hoy por hoy, devoto del lehendakari Ibarretxe. ¿Por qué no unen sus fuerzas esos dos grupos, sólidos ambos en el todo de la política española, y aspirantes enfrentados en las figuras de Patxi López y María San Gil? A estas alturas del tiempo y de la Historia, descabalgadas las ideologías, no sería muy serio invocar serias razones programáticas para razonar las dos opciones, inequívocamente de centro, que se disponen a destrozarse entre sí en beneficio del nacionalismo enrabietado que controla los resortes confesables e inconfesados del poder autonómico vasco.

Alfonso Guerra, ya en viaje político de retorno personal, es el más significativo entre los socialistas veteranos que defienden, seguramente con disgusto, la hipótesis de un pacto post-electoral entre el PSOE-PSE y el PP. Ello asentaría «unas bases totalmente diferentes para la convivencia en el País Vasco» y, ya en la alternancia, vivificaría la esclerotizada vida política, social y cultural que durante un cuarto de siglo ha impuesto, con su quimera confesional y creyente, el más anacrónico de los partidos políticos del Viejo Continente.

¿Podemos imaginar hoy, en el plano teórico y especulativo al que invitan las vísperas electorales vascas, un lehendakari que no sea nacionalista? Es difícil aun en el supuesto nada sencillo de que la aritmética propiciase la suma capaz de producir ese fenómeno. El PSOE y el PP, o viceversa, más que disputarse su hegemonía en los distintos planos en que disputan el poder político, parecen pretender con más ganas y furia la destrucción del contrario. Eso forma parte del ideal español de llegar a ser el único tuerto en una tierra de ciegos. Aun así, y por si acaso, sería inteligente que los estrategas de los dos partidos enfriaran sus ánimos hasta que estén contados todos los votos de esta primavera vasca.

Comisión 11-M
Planes frustrados
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Marzo 2005

El PSOE y sus mariachis habían concebido la Comisión de Investigación del 11-M como un tribunal de la Inquisición. Una cosa civil, no se vayan a creer, pero fundada en una misma aberración, la causa general. El gran proceso contra el PP. En un estado donde se guardan las formas la causa general no podía ser judicial, al menos hasta que acaben de descuartizar a Montesquieu, así que sería un proceso político. En la Comisión y con las conclusiones establecidas de antemano. Una venganza bajo los focos y ante los micrófonos, sustituyendo la calle por las salas alfombradas y los óleos. Ceremonial parlamentario para una ejecución civil, alegría de conspiradores, pasmo de ujieres.

El PP era responsable genérico “por meternos en la guerra de Irak”. Y en el aplacado fragor de un desquite revolucionario con sordina, la Comisión demostraría que Aznar quiso explotar electoralmente los atentados, organizó la manifestación del día 12 en provecho propio, ocultó informaciones vitales a la opinión pública, mintió a través de Acebes en las ruedas de prensa, ignoró el Pacto contra el Terrorismo en una imperdonable deslealtad hacia Zapatero, intoxicó a directores de diario, jugó con las informaciones del CNI y violó la jornada de reflexión poniendo a Rajoy ante las cámaras. Los mariachis, mayormente centrífugos, aplaudirían como locos liberando tanta inquina acumulada contra el ogro español del bigote, y aquí paz y después gloria.

Dejando de lado que los atentados se idearon antes de la crisis iraquí y que España no participó en la guerra, quién les iba a decir a los inquisidores que nada borraría sus llamamientos tempranos para que los atentados no alteraran el voto, ni su rápido cambio de opinión por puro interés electoral. Que las manifestaciones del día 12 habían dejado una impresión de sorda y oscura organización paralela. Que la cuestión sería cuánto ocultaron los socialistas al gobierno legítimo de la nación. Que tras escuchar a Acebes y a Aznar ningún analista serio sostendría la mendacidad de su gobierno y que al final la atención se centraría en las relaciones peligrosas de los socialistas. Que el gobierno accidental incumpliría flagrantemente el Pacto contra el Terrorismo entre indicios de negociación con ETA. Que trascendería la llamada de ZP al director de, al menos, un diario para contarle el cuento del terrorista depilado con tres calzoncillos. Que se extendería la sospecha de que el CNI sirvió informaciones clave a la oposición mientras se las ocultaba o retrasaba al gobierno. Que la sola mención del 13-M equivaldría a masiva violación de la jornada de reflexión por espontáneos manifestantes clónicos. Así no hay forma de montarle una cause general a nadie. Salvo que, como ya está haciendo la gente, se la monten a los socialistas. Ellos inventaron el juego, buena suerte.

Partido Popular
Meditación realista
Agapito Maestre Libertad Digital 30 Marzo 2005

Darse cuenta de lo que ocurre en torno nuestro es una rareza del hombre común. Lo normal es evadirse. Procurar por todos los medios posibles, y les aseguro que hay muchos, sustituir lo real por vanos ideales, suspicacias y sospechas es ya moneda de curso legal en las sociedades ovinas, que aún soportan al hombre cabal y con sentido común. En este tipo de sociedades, aunque cueste creerlo, cualquier cosa parece buena menos hallar el arquetipo, lo que sucede ineluctablemente, a nuestro alrededor. Rara es la virtud de quien reconoce que el 11-M, visto por un observador imparcial, habría sido la consecuencia lógica de una campaña feroz y totalitaria, en las instituciones y en la calles, contra el Gobierno del PP. Rara es la inteligencia, especialmente entre los votantes de la llamada izquierda, de quien admite que el 11-M favoreció la llegada al poder del PSOE. Rara es la valentía de quien se atreve a decir que sin el PSOE en el poder, el Gobierno de España jamás habría permitido a Francia y Alemania suprimir el pacto de estabilidad de la UE.

Pero, sobre todo, es raro hallar a alguien que escriba abiertamente que la legitimidad del PSOE en el Gobierno está cada día más dañada, mientras ese partido no sea capaz de asumir que el 11-M fue una catástrofe nacional, seguida de un gran trauma social, de tal calibre que se hace necesario un gran pacto nacional entre los dos grandes partidos para intentar extraer el mayor bien posible de la acumulación de males terroristas. Raro es, pues hallar quien pregone abiertamente que hemos de extraer el mayor bien posible de la tragedia del 11-M. Unos, los más cobardes, quieren borrarlo, como si nunca hubiera existido. Otros, los más envilecidos, quieren seguir sacando rentabilidad electoral, como si fuera culpa del anterior Gobierno.

Y, sin embargo, de nada servirán esas apreciaciones, si previamente no reconocemos, insisto, la realidad de la situación política española, o sea, de poco valen mis “opiniones” sin “analizar” o, sencillamente, reconocer los “valores”, las “actitudes” de fe, que encarnan hoy los socialistas respecto al PP. La superioridad del PSOE respecto al PP, aunque suene mal, es su realismo, que debería ser digno de imitación por los “bienintencionados” dirigentes del PP. Por favor, señores del PP, quién de ustedes ha sido el figura que se ha dirigido a Alfonso Guerra para que les ayude en su trabajo de persuasión contra la cruel política de desmembración del Estado que ejecuta, con frialdad calculada, ZP y sus peones nacionalistas. La fuga mundi, la evasión idealista, del dirigente popular que se le haya ocurrido tal simpleza es para mandarlo a casa con sus niños. Aterricen, señores del PP, y hagan política, o sea, creen discursos por todas partes, porque todo es “politizable”, y ejerzan acciones con sus votantes, porque el espacio público es potencialmente de todos, pero no recurran a simplezas colegiales.

Lo digo de otro modo: mientras que los dirigentes del PP esperan llegar al poder por los errores del PSOE, ¡pobres ilusos!, e incluso dándoles consejitos a los del PSOE sobre lo bueno que es ser socialdemócratas, ¡hay que ser imbéciles!, los de Zetapé, por el contrario, se autoperciben como una empresa sólo preocupada por los votos. He ahí la diferencia entre un partido moderno, “coge-lo-todo”, y unos “centristas” de boquilla, quizá pardillos, que tienen miedo a la libertad.

Otro día, con un poco más de sosiego y para rebatir críticas de los “centristas” del PP, recordaré las diferencias entre los medios de persuasión racional, que también existen, utilizados por el PSOE y el PP para captar votos. En este ámbito, y mira que me cuesta decirlo, el realismo del primero debería ser el arquetipo maquiavélico, o metro de medida, del PP para ganar las próximas elecciones.

Una cesión política con graves perjuicios para el Estado
Editorial El Mundo 30 Marzo 2005

ERC está a punto de conseguir lo que Pujol no pudo lograr de Aznar: la cesión de la gestión de los cuatro aeropuertos catalanes.Este es el acuerdo de principio al que acaba de llegar ERC con el PSOE, que ha aceptado respaldar la cesión de esa competencia antes de concluir esta legislatura.

El pacto se alcanzó en una reunión entre los representantes de los dos grupos parlamentarios en el Congreso. En la misma reunión, ERC se comprometió a no apoyar la comparecencia de Fernando Huarte ante la comisión parlamentaria del 11-M, contra el criterio expresado el pasado domingo por el diputado y portavoz Joan Puig.

Hay elementos para sospechar que el PSOE accedió a la reivindicación nacionalista sobre los aeropuertos a cambio de la rectificación de ERC, que, en cualquier caso, ha utilizado la investigación parlamentaria del npara obtener esa concesión del Gobierno.

Al margen del escándalo que produce que el esclarecimiento de la masacre pueda ser objeto de mercadería, el hecho es que ERC había presentado anteayer una proposición de ley en el Congreso, en la que pide «la gestión, el control del espacio aéreo y la ordenación del tránsito y transporte aéreo en el territorio de Cataluña», además de la gestión de los cuatro aeropuertos (Barcelona, Girona, Reus y Sabadell).

La exigencia de gestionar y controlar el espacio aéreo es un verdadero delirio, ya que en la práctica es la agencia europea Eurocontrol quien ordena el tráfico aéreo en la UE. La internacionalización de los vuelos impide una gestión nacional de los cielos.

Ni aunque quisiera el Gobierno, sería posible que Aena, la empresa pública de aeropuertos, cediese la competencia de la navegación aérea a Cataluña, lo que crearía problemas técnicos y operativos irresolubles.

Así lo expresó ayer de manera edulcorada el ministro Jordi Sevilla, que afirmó que las competencias de regulación aérea son «prácticamente» europeas y que no es posible trocear ni romper la red de navegación nacional.

Sevilla se mostró, sin embargo, dispuesto a transferir a las comunidades la gestión de los servicios de los aeropuertos, que incluye el handling, las tiendas, los aparcamientos y las tasas que pagan las compañías aéreas.

No hay, en principio, ninguna objeción filosófica a que las comunidades puedan gestionar los aeropuertos, como sucede en otros países europeos, siempre que ello no afecte a la regulación del tráfico aéreo. Pero sí existen serios inconvenientes financieros y de cohesión territorial que deberían hacer reflexionar al Gobierno.

Aena tiene unas cuentas equilibradas porque los seis grandes aeropuertos financian a los 20 pequeños que no son rentables.

Desmantelar el sistema implica el peligro de dejar en manos del Estado los aeropuertos poco rentables o marginales. ¿Estarían dispuestas, por otra parte, las comunidades a asumir las enormes inversiones en infraestructura o solamente a quedarse con los ingresos que genera este negocio?

Es fácil romper lo que ha costado mucho construir, pero será difícil evitar las consecuencias negativas de una cesión que puede suponer un grave perjuicio económico para el Estado y un deterioro del servicio para los ciudadanos de las autonomías menos poderosas y ricas.

http://www.elmundo.es/diario/opinion/1776321.html

Europa
El toro, el burro y la cebra
José Vilas Nogueira Libertad Digital 30 Marzo 2005

La Europa mitológica fue seducida por Zeus, bajo la forma de un hermoso toro. El toro es animal totémico mediterráneo. Los de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) son mediterráneos, pero no gustan de los toros. Parece ser que el símbolo animal que prefieren es el burro. Absolutamente ignorante en la cuestión, no voy a discutir la real o supuesta mayor catalanidad del asno respecto del toro. Pero, en su manía antitaurina, los separatistas catalanes la han emprendido contra el “toro de Osborne”, que según ellos es franquista. Como todo el mundo sabe, Osborne no es Guisando ni ningún otro topónimo. Es una compañía de licores que encargó como reclamo publicitario el diseño de la silueta de un toro negro. De lo que resulta que Osborne tampoco es Zeus, pues éste raptó a Europa bajo la apariencia de un toro blanco.

El diseño del toro de Osborne tuvo mucho éxito, tanto entre los entendidos en el arte publicitario como entre el público en general. Como reflejo de lo primero, figura en alguno de los más importantes museos de diseño del mundo. Como reflejo de lo segundo, ha ocupado el centro de la bandera española, en versión festiva y popular que se ha generalizado entre el público asistente a eventos deportivos y similares. Podría lamentarse el escaso respeto hacia la enseña nacional que tal deriva manifiesta, pero ya estamos acostumbrados a que aquí las únicas banderas que se toman en serio son las de las nacionalidades y regiones. Se figuran el escándalo que supondría que alguien estampase un burro en la señera catalana, o una anchoa o una vaca (no sé cuál es el animal totémico vasco) en la ikurriña. Lo que no me figuraba yo, ni creo que nadie podía imaginar, es que el toro de Osborne es franquista. Esto es lo que han dicho los de ERC. Sin duda el General Franco estaba pluriempleado y figuraba en la nómina de los publicitarios de Osborne. ¿Será suyo el diseño o sólo la idea? Habrá que esperar nuevas revelaciones. Algo debe de haber, pues el toro no ha dicho ni mu. Consiguientemente, nuestros iconoclastas gobernantes no tardarán en arrumbar al toro, si es que queda alguno, con las estatuas de Franco, José Antonio Primo de Rivera y demás preseas valerosamente conquistadas.

Pero la limpieza de las reliquias franquistas no debe pararse en las imágenes. También las fiestas deben ser expurgadas. En primer lugar, la del llamado día de la Hispanidad, la del 12 de octubre. Los de ERC han descubierto que también esta fiesta es franquista. Habrá que suprimirla, mejor dicho, habrá que sustituirla, pues suprimir una fiesta resulta muy poco popular. Los separatistas catalanes han propuesto el día 9 de mayo, que es el día de Europa. Algún ingenuo puede sorprenderse por este fervor europeísta, habida cuenta de que este partido propugnó el no en el referéndum de ratificación de la “Constitución Europea”. Pero, no hay motivo para la sorpresa. Estos caballeros sólo son europeístas por defecto. Su estrategia es “cuánto más Europa, menos España”.

Sabíamos lo que era España. Más difícil es saber qué es y qué va a ser Europa. Porque, se me antoja, el proceso de construcción de la Unión Europea está en un momento particularmente delicado. El énfasis en el progreso de instituciones políticas comunitarias se ve acompañado por amenazadoras quiebras en la consolidación de las instituciones y políticas económicas comunes. Europa parece, cada vez más, un gigante con pies de barro. En lo que afecta al plano político, las expectativas de no ratificación del Tratado de la Constitución europea por alguno de los países firmantes parecen cada vez mayores. El proceso presenta un notable déficit de legitimidad, al no haberse acertado a implicar en él a las opiniones públicas nacionales. En lo que afecta al plano económico, la revisión a la baja del Pacto de Estabilidad no sólo abre un horizonte de incertidumbre para las instituciones y las políticas económicas de la Unión, sino lo que es peor, aparece como una concesión obligada al eje franco-alemán, potenciando la imagen de hegemonía de estos dos países, en perjuicio de los demás, especialmente de los más pequeños y menos desarrollados. El problema se complica con los presentes desacuerdos respecto del proyecto de directiva Borkenau, que están revelando sustanciales contraposiciones de intereses entre los países miembros.

En mi percepción, la causa última de estos problemas está en el desaforado ritmo de expansión que se ha impuesto la Unión. Las sucesivas ampliaciones se han producido, y se producen cada vez más, sin conceder el tiempo preciso a la integración de los nuevos países. Aun no se ha consumado la ampliación a un conjunto de nuevos países cuando ya se inician negociaciones para futuras adhesiones. Y todo ello sin que se esboce siquiera un límite a este proceso de ampliación. Es el espejo que huye, en imagen de Papini. Ya se habla de candidaturas de países geográfica y culturalmente ajenos a cualquier acepción histórica de Europa. No parece sino que estemos edificando una alternativa a la ONU. Si es así, tendremos que traernos a Kofi Annan. Ni el toro, ni el burro, la cebra.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

PSOE
No al revival
Miguel Ángel Quintanilla Navarro Libertad Digital 30 Marzo 2005

Es evidente que el PSOE de Zapatero contraviene una parte de la tradición socialista. Es cierto que hay una socialdemocracia ilustrada que no puede ni quiere prescindir de España porque la necesita para promover valores y programas que tienen por último fundamento el concepto de ciudadanía, la igualdad ante la ley. Es bueno recordarle al PSOE que dispone en su baúl de los recuerdos de una panoplia de la que podría servirse para tratar de rearmarse, después de que el derrumbe por demolición del muro de Berlín lo golpeara. Es bueno que el PP trate de tender puentes con quienes en la izquierda desean que el Gobierno rectifique su actual alianza con los nacionalistas. Todo eso está bien.

Ahora bien, el deseo de favorecer la estabilidad institucional está originando una situación paradójica. Con frecuencia, la mayor crítica que se le hace al PSOE de Zapatero es no ser como el PSOE de González, y esa crítica se efectúa desde el centro-derecha. Hasta el punto de que comienza a ser habitual que políticos e intelectuales cercanos al PP dediquen su tiempo a exaltar las bondades de la teoría crítica, las virtudes de una ética deliberativa de corte habermasiano, y algo parecido a un “neoturnismo” como respuesta a lo que se percibe como una reedición del cantonalismo del XIX. Bien está servirse de la Historia y beber en los clásicos, pero sin exagerar.

La primera obligación del centro-derecha español no es favorecer la resucitación de un PSOE moribundo ni garantizarle que podrá gobernar porque el PP se quitará de en medio regularmente. Ese tipo de razonamiento es una ofensa para los votantes, y no se ve bien cómo se puede hacer tal cosa sin pervertir el proceso electoral. El PSOE que ganó en marzo de 2004 fue el que perdió en el año 2000, y habría vuelto a perder de no ser por los atentados de marzo. Ese PSOE, simplemente, no dispone de un programa –entre otras cosas, por culpa de González y de Guerra– y lo lógico es que pierda las próximas elecciones y que acometa un proceso de renovación interna que lo ponga a la altura de los tiempos, proceso que lamentablemente ha sido retrasado por las anómalas circunstancias en que se produjo su triunfo. Eso es lo que dará estabilidad a la vida política española. Pensar que España se acaba si se acaba el PSOE es un gesto que no dice nada bueno sobre las convicciones del centro-derecha.

El PSOE de González y de Guerra pudo hacer en el Gobierno lo que ahora se le sugiere a Zapatero que haga, pero sólo porque no había oposición. ¿Está dispuesto el PP a favorecer una reedición de ese proceso cediendo el centro político a Zapatero?

El centro-derecha español no debería ocupar su tiempo en explicarle al PSOE lo que debe hacer, sino en explicar a la opinión pública cuál es su visión de España. Cosa que todavía no ha hecho. A hacerse votar masivamente en las próximas elecciones. Ahí están las encuestas para decirnos quién es el que tiene problemas. Pero para eso es necesario dar la impresión de que se quiere ganar y no asumir la propaganda del rival: que el triunfo del PP “crisparía el clima social” y que sería una imprudencia ganar las elecciones con contundencia. Lo que la Historia nos muestra es que el PSOE, que incluso después del referéndum sobre la ley de reforma política seguía manifestando desear “la superación del sistema capitalista”, sólo cambió de posición porque los electores y la realidad le obligaron a ello, y lo hicieron porque la postura del centro-derecha les convenció más. Ese debería ser el modelo.

La Administración, campo de agramante
Lorenzo Contreras Estrella Digital  30 Marzo 2005

La politización en diversos órdenes de la vida administrativa, incluidos los cuerpos superiores de la Administración del Estado, puede estar creando una administración precaria e insegura en la que la “longa manus” del Gobierno y, por supuesto, de los partidos, efectúa una selección paralela de cargos más allá de los principios de mérito y capacidad consagrados en la Constitución. Esto no quiere decir que los beneficiarios “digitales” carezcan siempre de competencia, pero, desde luego, el principio de imparcialidad entra en crisis. El sistema clientelar se impone a cualquier otro procedimiento o predomina sobre los demás. Viene esto a cuento de ciertas remodelaciones en el Ministerio de Asuntos Exteriores, por ejemplo, o en las fuerzas Armadas y Seguridad, en los que son demasiados los puestos dotados por “razones de confianza”, que puede ser tanto como provistos por pura arbitrariedad. Los funcionarios inamovibles por adquisición del cargo en virtud del mecanismo de las oposiciones no van a la calle, sino a los pasillos, que puede ser más humillante y peor. Pero los ejemplos anteriores no agotan el repertorio de situaciones. En la Administración de Justicia acaba de ocurrir el caso del magistrado José Antonio Martín Pallín, que ha retirado su candidatura a presidir la Sala General de lo Penal del Tribunal Supremo, argumentando ante el Consejo General del Poder Judicial una etapa preliminar a la provisión del cargo, y de otras plazas de la cúpula judicial, caracterizada por “negociaciones, conciliábulos y pactos” fuera de las competencias del pleno.

Entre las objeciones expuestas por el señor Martín Pallín figura la utilización de un concepto muy expresivo y gráfico que hace referencia a la utilización de criterios de “intercambio o mercadería” en la cobertura de plazas. Cabe deducir que la política y los intereses clientelares partidistas no están lejos de este paisaje institucional.

En Asuntos Exteriores, dentro del Servicio Exterior y sus distintas dependencias, se habla ya de un sistema de despojos susceptible de alterar la composición de la nómina de la carrera diplomática. La verdad es que ese fenómeno no representa nada nuevo, ya que responde a viejos vicios de una Administración poco seria, interferida por diversidad de intereses políticos. En cierto modo recuerda el tiempo de las cesantías, relatadas por Galdós en su novela Miau. Ahora, con variantes, las alternancias en el poder —¡y estamos ante diecisiete administraciones!— afectan sistemáticamente a los puestos, aunque no sean de confianza, mediante “limpias” más o menos extensas, que hacen de determinados niveles burocráticos terrenos pantanosos.

Este tipo de funcionamiento de la Administración a base de “despojos” no parece que tenga paralelo en la Unión Europea. Por lo menos no en Francia y Gran Bretaña. En España, el caso de la carrera diplomática, y concretamente su proyección departamental, aconsejaría una amplia despolitización. Aspiración ingenua tal vez. La Enseñanza y la Universidad están también sometidas a los vaivenes de la política y los vientos ideológicos. Nada se diga del Poder Judicial y la lucha por los cargos de salas y sus respectivas presidencias. En el Consejo General, afectado ahora en su funcionamiento por el sistema de los tres quintos de los votos de sus miembros para las altas designaciones, la guerra de intereses está más que garantizada.

Guerra, Jáuregui y San Gil
TONIA ETXARRI El Correo 30 Marzo 2005

Suele ocurrir, especialmente en el País Vasco, que cada vez que nos sometemos a un proceso electoral, nuestros políticos dicen que «ésta es la definitiva». Hay que reconocer que la alternancia, después de 25 años de nacionalismo en el Gobierno, cuesta llegar a Euskadi. Pero ha habido cambios notables en esta legislatura. La pérdida de influencia de ETA gracias a la persecución policial y política (la unión del PP y PSOE fue decisiva para hacer cumplir la legalidad democrática, sin trampa ni cartón) es un factor novedoso en estos comicios.

Será difícil que el nacionalismo, que seguramente se verá beneficiado de las dificultades electorales de Batasuna, pierda el Gobierno. Pero lo que parece claro es que no está todo dicho de antemano. A pesar de que Ibarretxe lleve todo el año diciendo que la fórmula del tripartito le ha dado tantas satisfacciones que, si puede, repite. Una declaración que, por cierto, incomoda a un Madrazo oportunista que, en tiempos de contienda, se limita a decir que entre él y el lehendakari solo existe una buena amistad. Al lehendakari nacionalista le dá igual. Él sigue con la apuesta por su tripartito. Y más. Con su partido radicalizado hacia el independentismo, ya ni guarda las formas a la hora de beneficiarse de los frutos del entorno de Batasuna y está dispuesto a decir que se cree todo lo que le digan desde Aukera Guztiak. Da más crédito a su palabra que a la de los jueces. Una actitud nada nueva, si recordamos la reacción del PNV en el Parlamento cuando el Tribunal Supremo le ordenaba disolver el grupo de Otegi (qué ingenuo quedó, por cierto, el socialista Blanco al exigir a Ibarretxe que acate la decisión judicial).

Está, en fin, el río revuelto, y el lehendakari ha salido a pescar. Pero no las tiene todas consigo ante las novedades de esta cita electoral. Y, por si acaso, se marca una novedad en las costumbres de los candidatos a lehendakari en una campaña: habrá debate en televisión. Y no entre siete, no. Cuatro; solo cuatro. Ibarretxe, Madrazo (qué oportunidad para desmarcarse de los herederos de Sabino Arana con quienes ha gobernado), San Gil y López. Estos dos candidatos tienen un problema en relación con los nacionalistas. La candidata del PP quiere alianzas con los socialistas. Pero López no quiere ni oír hablar de ello. Solía contar Mario Onaindia lo mucho que le costaba que sus amigos progresistas de otras comunidades entendieran que, para luchar contra el terrorismo y el fanatismo, era imprescindible coincidir con el PP en una tierra en donde ha habido persecución ideológica hasta la muerte. Zapatero y Patxi López han descartado gobernar con el PNV tras las elecciones. Lo dicen, aunque no lo proclaman ni se pierden en detalles.

Los socialistas tienen ese tendón de Aquiles: que a la hora de hablar de alianzas, la afición no los ve claros. Tampoco transmite una imagen pragmática decir que quieren gobernar con apoyos exteriores. Quien sabe de cálculos electorales como Alfonso Guerra ha dicho que, si se piensa en una alternativa real al nacionalismo, hay que gobernar con fuerzas defensoras de la Constitución y el Estatuto. A Jáuregui no le suena mal un Gobierno de alternancia PSE-PP. Los socialistas vascos, en una revisión de su táctica electoral del 2001, no quiere abrir ninguna puerta a las alianzas. Tampoco deberían cerrarlas.

El pasado como materia de exhumación
José Javaloyes Estrella Digital  30 Marzo 2005

La política de diseño en que se afana uno de los soportes del tripartito catalán aporta ingredientes de muy elevado octanaje para las fantasías retrospectivas del Gobierno Rodríguez, al que interesadamente sustenta. Ha sido el último suministro ese de la iniciativa de reconvertir el Valle de los Caídos en monumento a “las víctimas de la Dictadura”. Uno haría extensiva la propuesta a que tal monumento incluyera en su homenaje no sólo a quines fueron victimados por la dictadura del Generalísimo Franco, sino también a cuantos padecieron las inclemencias y sevicias dictatoriales, incluso con el sacrificio de sus vidas, en el ancho y atribulado mundo hispanoamericano, desde el Cono Sur hasta la misma Cuba.

Para que Cuelgamuros cumpliera con el necesario fundamento tal misión exhumatoria de los correspondientes pasados nacionales —incluidos Paracuellos, las checas, las sacas de la Modelo y los fosos de Montjuich— no habría de ser el Valle de los Caídos simple piedra muda, sino foro y ámbito para el análisis y el estudio de las causas que trajeron tan reprobables regímenes de represión y oprobio. Este enfoque sería necesario para poner las cosas en su sitio, evitando de tal forma que las experiencias dictatoriales volvieran a repetirse. A nadie se le ocurriría establecer como premisa mayor que las dictaduras todas surgieron por mayoritaria combustión espontánea, desde las precondiciones aportadas por los desvaríos y el egoísmo sin cuento del mundo de la derecha.

Así, para el caso de España habría que remontarse a la sublevación de Jaca y al asesinato del teniente general Las Heras cuando acudió a parlamentar con Galán y García Hernández, los oficiales que se habían levantado contra la Monarquía; a la fallida intentona de Sanjurjo contra la República; al ataque revolucionario y sovietizante de las izquierdas, y del nacionalismo catalanista y fascista, respectivamente, contra la legalidad republicana y la unidad política de España, tras la victoria electoral de las derechas en 1933, con más de 1.000 muertos en Asturias; los incendios de iglesias, las palizas generalizadas en las zonas de mayoría izquierdista y el asesinato de Calvo Sotelo, tras de las elecciones de febrero de 1936 que perdieron las derechas; las reuniones en El Pardo de Azaña con Sánchez Albornoz y otros para dar un autogolpe de Estado y cortar la continuación del proceso revolucionario: de lo que finalmente se desistió, por reconsideración del propio Azaña, según cuenta Sánchez Albornoz en su libro de memorias...

Y el alzamiento militar del 18 de julio, como golpe de Estado que fracasa; la guerra civil que prologa la segunda contienda mundial; la victoria de Franco, la represión, la consolidación y extinción biológica de la dictadura 23 meses después del asesinato de Carrero Blanco ejecutada por ETA, el efímero posfranquismo, la reforma política, el pacto constitucional, la Carta Fundamental de 1978 y la llamada Transición, con gobiernos de la UCD hasta 1982 y el intento de golpe de Estado, los gobiernos socialistas hasta 1996 y los del PP hasta el 14 de marzo del 2004...

Son de la dictadura de Franco todas las responsabilidades contraídas en la política española desde el 14 de abril de 1931? ¿No concierne históricamente ninguna responsabilidad a las fuerzas representadas ahora en la coalición parlamentaria gobernante? ¿Corresponden los últimos 70 años de política española a una historia maniquea de buenos y malos, en la que unos representan la maldad y los otros la bondad sin rastro de mal alguno?

Y qué decir de las dictaduras hispanoamericanas? ¿No fue la Unidad Popular, de Salvador Allende, quien rompió la estabilidad democrática de Chile al transgredir los límites constitucionales para implantar el socialismo? ¿No fue el Parlamento argentino libremente elegido el que entregó el poder a los militares para que acabaran con los desórdenes gravísimos, hechos de secuestros, asesinatos y ocupación armada de numerosos espacios del país, en el que se habían dado cita todas las especies revolucionarias imaginables después del mayo francés del 68, trenzándose con la descomposición ideológica del peronismo y la versión caliente de la Guerra Fría? ¿Y qué pasaba con los Tupamaros de Uruguay, sintónicos y sincrónicos con las organizaciones que operaban en Argentina, y que ahora, amortizadas las responsabilidades por el tiempo, tras las últimas elecciones, gobiernan un país agotado por su Estado de Bienestar, perdidas sus exportaciones de vacuno?

Dejando a un lado el caso perdido de Cuba, destinatario oficial de toda suerte de atenuantes y comprensiones de este Gobierno, pese a haber retrasado medio siglo la Historia iberoamericana, habría, en fin, que seguir preguntando sobre quienes desataron revolucionariamente la represión y, objetivamente, trajeron los perros de la guerra. ¿No tienen las izquierdas ninguna responsabilidad histórica en España y en Hispanoamérica?

Volviendo al principio de este comentario, los hay que quieren pasarse con las rentas del 11M, en la creencia cierta de que el electorado español no saldrá nunca del estado de shock en que se encontraba el 14M. En todo caso, mientras se discute de esto no se habla del pote asturiano ni del lío del Carmel barcelonés.

jose@javaloyes.net

Decidir y pactar
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 30 Marzo 2005

El lema «derecho a decidir» y la «obligación de pactar» del lehendakari, PNV-EA y el Gobierno vasco causan extrañeza, sorpresa y contradicción. De todas manera, decido. Y decido que el Gobierno vasco que salga de las elecciones del 17-A cumpla y haga cumplir la ley, que acabe con la atmósfera segregacionista, de imposición, división y exclusión, con la situación de los escoltados y que regresen los exiliados. La normalización en el País Vasco, que todo el mundo pueda expresar sus ideas sin miedo y que las víctimas no sean sometidas al olvido y el desprecio de ningún gobierno. Decido que se ponga fin al sistema de gobierno excluyente, disgregador y etnicista, que se eduque en la aceptación, la igualdad y la convivencia, y no en el resentimiento y en el odio. Que la administración y la Policía estén al servicio público y no al de ningún partido. Que se elija un gobierno que garantice a todos los derechos y libertades reconocidos en la Constitución, y que impida la división, la impunidad de lo punible, el engaño y las medias verdades, la confusión y la tergiversación.

Decido la normalización democrática, decidir nuestro futuro democráticamente y en libertad. Que no se mantenga a opositores políticos perseguidos y amenazados de muerte, que se consensúe un plan de entendimiento y convivencia. Que el estado de excepción y de exclusión impuesto por los violentos y quienes les comprenden y alientan, desaparezca. Que quienes gobiernen no hagan lo posible, lo imposible y lo ilegal por facilitar la entrada o no expulsar a los violentos de los escaños parlamentarios. Que ningún lehendakari se erija en abogado de quienes apoyan a ETA. Que ningún gobierno se niegue a cumplir la ley. Que no se discrimine por el perfil lingüístico, ni a ningún niño por no saber euskera, ni ningún modelo educativo.

Decidir. pactar. ¿Qué? ¿Cómo? ¿En qué condiciones? ¿Con quién? A decidir y a pactar, pecadores.

HURTÓ 400 KILOS DE EXPLOSIVOS DE UN POLVORÍN ASTURIANO
"El Dinamita", imputado por el 11-M, fue condenado en 1979 por robar Goma 2 para Terra Lliure
La octava noticia de la sección Avilés y Comarca de La Nueva España puede dar un nuevo giro a la investigación de la trama asturiana del 11-M. "El Dinamita", imputado por los atentados de Madrid, fue condenado en 1979 por el hurto de un alijo de Goma 2 que iba destinado a la banda terrorista catalana Terra Lliure. En el proceso estuvo implicado un colaborador de ETA. Eran 400 kilos robados a un polvorín asturiano. "El Dinamita" fue condenado sólo con una multa de 5.000 euros, quizá por su colaboración con la justicia.
Libertad Digital 30 Marzo 2005

Javier González Díaz, "El Dinamita", uno de los detenidos por su presunta relación con la trama que facilitó los explosivos utilizados en los atentados del 11-M, siempre había dicho que él nunca supo nada de la Goma 2 y que contactó con el entorno del ex minero y confidente Emilio Suárez Trashorras para informar a la Policía del tráfico de drogas y robo de vehículos. El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo le dejó en libertad provisional el pasado mes de junio.

Este miércoles, gracias a La Nueva España, nos enteramos de que González Díaz fue condenado en 1979 por el hurto de un alijo de Goma 2 que iba destinado a la banda terrorista catalana Terra Lliure. Aparte de los terroristas de Terra Lliure, en el proceso estuvo implicado también un colaborador de ETA

"El Dinamita", según la información del diario asturiano, "salió especialmente bien librado de aquel asunto", ya que sólo se le impuso una multa de 5.000 pesetas, según indicaron fuentes conocedoras del caso. El alijo en cuestión alcanzaba los 400 kilos de Goma 2 y ,curiosamente, fue robado del interior de un polvorín en una mina asturiana. En La Nueva España consideran "chocante lo benévolo de la sentencia, quizás explicable por una colaboración prestada por el avilesino a las autoridades judiciales".

Quizá dentro de esa colaboración con la justicia se explique las llamadas que "El Dinamita" recibió de un teléfono que los investigadores del 11-M relacionan con "un agente policial". Desde ese mismo teléfono se habrían realizado llamadas a otro de los imputados del 11-M, el confidente marroquí Rafá Zouhier, que colaboró con la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil cuyo responsable es el coronel Felix Hernando.
Recortes de Prensa   Página Inicial