AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 1 Abril 2005
Los hombres de Balza
EL SUBMARINO La Razón 1 Abril 2005

Batasuna podría haber colado una segunda lista blanca
Editorial El Mundo  1 Abril 2005

Atreverse con la verdad
EDITORIAL Libertad Digital 1 Abril 2005

Debate territorial
Jorge Vilches Libertad Digital 1 Abril 2005

Cita electoral
Editorial El Correo 1 Abril 2005

ZP, encerrado en su laberinto
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Abril 2005

PP, EN EL ESPACIO Y EL TIEMPO
Benigno Pendás ABC 1 Abril 2005

Amor, bienestar y libertad
JOSEBA ARREGI El Correo 1 Abril 2005

Razones para el entusiasmo
TONIA ETXARRI El Correo 1 Abril 2005

El velo etarra
Cartas al Director ABC  1 Abril 2005

Tiempos diferentes
Cartas al Director El Correo 1 Abril 2005

Ideas cerradas
Cartas al Director EL Correo 1 Abril 2005

La Universidad del país vasco mantiene los privilegios de los presos etarras en la admisión de alumnos
Marcos S. González La Razón 1 Abril 2005

El TC impide a Aukera Guztiak concurrir a las elecciones vascas por su relación con Batasuna
J. Rodríguez / F. Velasco La Razón 1 Abril 2005

Ibarretxe: Un secesionista enrocado en su plan
M. LUISA G. FRANCO ABC  1 Abril 2005

Benito reclama una «Álava libre de la Euskadi de la ikurriña y del batzoki»
M. J. CARRERO VITORIA El Correo 1 Abril 2005

 

Los hombres de Balza
EL SUBMARINO La Razón 1 Abril 2005

El nacionalismo vasco ha sido, por razones obvias, un enemigo tradicional de la vía policial para acabar con ETA. Demasiados árboles agitados y nueces recogidas dejan huella. Hermandad y camaradería en un proyecto común hacia la patria aranista y la raza perfecta. Y, claro, esa mentalidad atávica ha provocado, entre otras cosas, la clamorosa falta de voluntad política para que el régimen nacionalista, con su Policía integral, combatiera con todos los medios –cada vez más numerosos– a la banda. Por más que resulte conocida esa pasividad de la Consejería del Interior, no debe olvidarse la enorme tropelía moral que supone esa forma de colaboracionismo con quien amenaza la vida y la libertad de los vascos. Los últimos meses, también con el Gobierno socialista en el poder, Guardia Civil y Policía han demostrado que con trabajo, preparación y voluntad, era posible arrinconar a los terroristas hasta reducir su capacidad operativa a niveles muy bajos. Pero todo lo conseguido por los partidos constitucionalistas y las Fuerzas de Seguridad del Estado no ha sido gracias al PNV y sus mandos político-policiales, sino casi pese a ellos. ¿Alguien recuerda la última operación antiterrorista de los hombres de Balza? Triste balance para quien debe garantizar la seguridad de todos, no sólo de los nacionalistas.

Batasuna podría haber "colado" una segunda "lista blanca"
Editorial El Mundo  1 Abril 2005

La campaña electoral para las elecciones vascas del 17 de abril comenzó en la medianoche de ayer bajo el signo de la decisión del Tribunal Constitucional de rechazar el amparo solicitado por la lista de Aukera Guztiak (AG), por lo que la citada candidatura no podrá concurrir a estos comicios al haber sido sido declarada ilegal por una sentencia del Tribunal Supremo debido a su relación con ETA-Batasuna.

Al margen de las objeciones sobre la rapidez del procedimiento, que algunos juristas han subrayado en los últimos días, lo cierto es que los dos grupos mayoritarios, PSOE y PP, se han felicitado porque esta legislatura será la primera en la que los proetarras no estarán representados en el Parlamento de Vitoria.

Aunque tal vez los partidos firmantes de la ley que permitió la ilegalización de Batasuna y su lista blanca para las autonómicas sean demasiado optimistas al pensar que los amigos de los terroristas no tendrán escaños a partir del 17 de abril.

EL MUNDO publica hoy que el Gobierno dispone de datos muy concretos que vinculan a dirigentes de Batasuna con una segunda lista blanca, que ha sido aceptada por la Junta Electoral. Una candidatura por tanto legal, que dispone del censo electoral y que desde hoy podrá hacer campaña.

Se trata del Partido Comunista de las Tierras Vascas (Euskal Herrialdeetako Alderdi Komunista). Difícilmente se puede considerar una casualidad que las dos primeras siglas de esta formación -que fue creada en septiembre de 2002 tras la ilegalización de Batasuna- se corresponden en euskara con las de otra marca registrada por el brazo político de ETA: EH.

Las Fuerzas de Seguridad han descubierto que varios candidatos de esta lista son familiares de conocidos etarras, entre ellos una sobrina de Soledad Iparaguirre, Amboto, y la esposa de un ex dirigente etarra.

Las Fuerzas de Seguridad han avanzado en los últimos días en la investigación y han descubierto que Otegi y Díez Usabiaga trataron con Rita Alvarez Forcada, hermana del responsable internacional de Batasuna y candidata del PCTV-EHAK sobre la posibilidad de que los dirigentes batasunos pidieran el voto para esta lista.

Otegi confirmó ayer que si el TC ilegaliza definitivamente a AG se plantearán pedir el voto para otra candidatura.

La Abogacía del Estado, en cuyas manos están todos los datos, no debería demorarse mucho en agotar las vías para impedir que Batasuna burle la ley, ya que existe la posibilidad legal de que los candidatos electos de una lista renuncien a ocupar los escaños para designar a quienes ellos decidan.

Afortunadamente, el fiscal general dijo ayer que existen «mecanismos jurídicos» para actuar en el caso de que se descubriera otra lista blanca como la de AG.

Hemos de confiar en que el Gobierno actúe en el caso de esta nueva candidatura con tanta contundencia como lo hizo con Aukera Guztiak.

Porque lo que no puede quedar en el aire es ni la más mínima sospecha de que el Ejecutivo impulsa la ilegalización de un sucedáneo de Batasuna, pero tolera a otro que puede ser lo mismo con distinto collar.

http://www.elmundo.es/diario/opinion/1777758.html

Atreverse con la verdad
EDITORIAL Libertad Digital 1 Abril 2005

Si el vídeo de la FAES “ha desbordado al PP”, como algunos aseguran, será porque el entusiasmo que ha provocado entre los silenciosos y silenciados votantes de ese partido desborda el perfil bajo de muchos de sus acomplejados dirigentes. Por lo demás, todo lo que se dice en ese vídeo son afirmaciones rigurosamente ciertas.

Si algunos se han olvidado de lo que oyeron y de lo que vieron y, ¡ay! de lo que dijeron y de lo que escribieron en aquellos días de infamia, ahí están las hemerotecas para atestiguar cómo se forjó un “agujero negro” en la democracia española capaz de conseguir, por primera vez en su historia, que la criminal reacción de rechazo de los terroristas ante una determinada política, pudiera ser utilizada “legítimamente” por la oposición contra el gobierno que la había puesto en práctica.

A sembrar esa fractura de forma irresponsable y frívola ya se dedicó buena parte de los medios de comunicación y de la clase política mucho antes del 11-M y a partir de los atentados islamistas en Casablanca. A partir de entonces, la amenaza que para España suponía el islamismo radical, dejó de ser una "paranoia" de Aznar, con la que el entonces presidente trataba de justificar su respaldo a Estados Unidos y sus aliados, para pasar a ser una amenaza cierta que, según Felipe González, Aznar ocultaba a los españoles pese a las advertencias del CNI.

Podrá molestar que en el vídeo se refleje que los terroristas querían provocar con su matanza un vuelco electoral. Sobre todo a aquellos que, con ese mismo objetivo, tomaron parte activa en ese vuelco como de forma tan infame hizo la izquierda y sus medios de comunicación.

Nada más producirse la masacre, y cuando todos atribuían la autoría de la misma a ETA, Rajoy dio por concluida la campaña electoral. Lo mismo hicieron el resto de los partidos políticos. Sin embargo, una vez que se iba a abriendo la posibilidad de que fuera islamistas y no etarras, los responsables y, por tanto, únicos culpables, Zapatero dejó de llamar a los ciudadanos a votar "como lo hubieran hecho sin que los atentados hubieran irrumpido en escena". El PSOE abandonó entonces la "unidad de los demócratas" y empezó a acusar al Gobierno de "mentir" por apuntar a ETA. De esa forma, los socialistas no sólo trataban de excitar la ira ciudadana contra el Gobierno legítimo por un falso bloqueo de la información respecto a la autoría de esa masacre, sino que también presentaban la matanza como el resultado de la política de Aznar en Irak. Esto resultó tan infame como lo hubiera sido atribuir a la política de dispersión de presos el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco. Pero eso es exactamente lo que hicieron y lo que el vídeo muestra.

Si algún reproche se le puede hacer al vídeo es, simplemente, por su formato, que le da un falso aire de montaje a unas verdades que, en realidad, son incontestables.

En una sociedad dominada por la mentira de buena parte de sus medios de comunicación, el enunciar alto y claro la verdad puede ser un riesgo equiparable al que corría el niño del cuento que se atrevió a negar el supuesto “traje del Rey” para decir que, en realidad, el monarca iba desnudo. Quien quiera liderar la recuperación de la verdad que no acalle, temeroso, al niño, ni llame, despectivamente, “vísceras” a lo que son sus ojos.

Debate territorial
Jorge Vilches Libertad Digital 1 Abril 2005

Leyendo a Galdós se experimenta el vértigo de la historia; y es inevitable el pensar cómo encajara este periodo histórico que vivimos en la línea del tiempo hispánico. La nación contemporánea ha sobrevivido a cambios de gobierno y de régimen, a guerras civiles y conflictos exteriores, entre el optimismo desbordado y la conciencia marchita de un pasado mejor. Sin embargo, entre todos aquellos vaivenes y convulsiones hubo algo permanente que ayudó a encontrar la prosperidad entre las ruinas: la idea indubitable de la nacionalidad española. El general Prim, catalán y progresista, podía gritar en 1868 “¡Abajo lo existente!” pero, a continuación, exclamaba “¡Viva España con honra!”. El republicano federal y socialista Pi y Margall, también catalán, que postuló la cantonalización del país, siempre defendió que España era una nación. Qué decir de Julián Besteiro o Indalecio Prieto. Ni siquiera entre la extrema izquierda de la última guerra civil faltó lo que Galdós llamó “quijotismo patriótico”.

Hoy estamos inmersos en otro cambio, un nuevo trastoque profundo en la historia de España. No obstante, esta mudanza que concierne a la organización y unidad del Estado carece de aquella idea perenne de lo español. Los socialistas de Zapatero creen que están haciendo una justicia histórica, un encaje de la “pluralidad” en la ley. Así, han conseguido que en tan solo un año parezca que todo disparate separatista es posible. Las ideas de Constitución y nación española, además, aparezcan incómodas e inútiles para el discurso político positivo. Y la debilidad y la inactividad del Estado se presentan como un logro, una muestra del talante.

Es una cuesta abajo en la que todo se acepta, y nadie se atreve a ir contracorriente. ¿Alguien habla del fracaso del Estado de las Autonomías amovible e indefinido? La transformación de un Estado centralizado en otro casi confederal no ha mejorado la administración, ni ha unido más a los españoles, ni ha fortalecido las instituciones o a los partidos nacionales. Tampoco ha calmado a los nacionalistas, moderados o no, más voraces e impertinentes cada día. Ni tiene sentido el crecimiento de las administraciones regionales en una Unión Europea basada en los Estados nacionales.

Ahora, los socialistas que lloran españolismo por las esquinas del poder piden árnica a Alfonso Guerra. Desmontados Bono, Ibarra y Chaves del caballo de la defensa de lo español, les queda Guerra. Lejos está aquel “¡Dales caña, Alfonso!” que los “descamisaos” le gritaban en los mítines para que insultara a la “derechona”. Hoy se le ruega que susurre al oído de ZP que no hace bien al batir palmas a Maragall y Patxi López. Aunque así sea, y Guerra, como presidente de la comisión constitucional, detenga los cambios que descuajeringuen España, el mal ya está hecho. Y está hecho porque la existencia del proceso casi secesionista se ha legitimado desde Moncloa, porque el PSC y el PSE empujan en ese sentido, y porque en esas regiones está perdida a medio plazo la batalla de la opinión pública.

Cuando Galdós escribió su episodio La de los tristes destinos, la desgraciada era la reina Isabel II. Hoy, quizá, habría varios candidatos a tal protagonismo, incluida la propia nación. Pero la esperanza –ingenua, muy ingenua- está en la venta de armas a Hugo Chávez; es decir, si el discurso del “ansia infinita de paz” ha quedado en un negocio multimillonario, en qué no podría quedar el de la infinita concesión a los sueños nacionalistas.

Cita electoral
Editorial El Correo 1 Abril 2005

Las elecciones del próximo 17 de abril se sitúan al final de un período en el que el desencuentro entre los planes que alberga el nacionalismo y las posiciones que defienden las formaciones no nacionalistas han llevado la política vasca al borde de la ruptura. Pero, al mismo tiempo, los comicios del 17 de abril se presentan como un momento definitivo: como una cita en la encrucijada entre el plan Ibarretxe y la continuidad autonómica. La anulación judicial de Aukera Guztiak desaloja a la izquierda abertzale del conjunto de las instituciones democráticas, desatando la pugna electoral por sus restos entre las formaciones del tripartito y la llamada al voto nulo de Batasuna. Más allá de las cortinas de campaña, los ciudadanos han de ser plenamente conscientes de lo que está en juego. El lehendakari Ibarretxe ha situado la disyuntiva electoral advirtiendo de que el País Vasco sólo podrá ir hacia adelante si la sociedad secunda sus planteamientos, mientras que una victoria del no nacionalismo empujaría a Euskadi hacia atrás. Pero no son ésos los términos en los que se dirime la contienda. Porque es imposible que Álava, Guipúzcoa y Vizcaya avancen mediante un proyecto que -como han demostrado los sondeos de opinión- suscita la división interna y conduce al desenganche de los vascos respecto a los demás españoles. Aunque su principal promotor evite presentarlo así, la ciudadanía vasca se enfrenta a la disyuntiva de apoyar con sus votos el plan Ibarretxe y el incierto futuro que dibuja o recuperar la seguridad que ofrece el marco estatutario vigente con las mejoras que requiera, acordadas entre nacionalistas y no nacionalistas.

El derecho al voto es un bien demasiado preciado como para que ningún ciudadano desdeñe su uso. Máxime cuando, como ocurre con la próxima cita con las urnas, de la votación depende algo tan fundamental como la convivencia en una sociedad plural y el marco de relaciones políticas que heredará la próxima generación. Ninguna elección es igual a otra. Pero si hasta ahora los comicios autonómicos han servido para despejar fundamentalmente la incógnita de quién gobernaría la legislatura, en esta ocasión es mucho más lo que se decide: nada menos que el rumbo futuro de Euskadi; de una sociedad que se ve envuelta en un clima cuyo cariz plebiscitario amenaza con provocar nuevos desgarros. Pero lo más inquietante del caso es que cada ciudadano vasco lleva ya demasiado tiempo siendo emplazado para que opte por un camino e incluso por una identidad cuyo unilateral simplismo lesiona y violenta el ánimo pluralista con el que convive la inmensa mayoría de los vascos. Como penoso resulta ver que el nacionalismo gobernante haya comenzado la campaña negando la independencia del Supremo, tachando de antemano como «política» una eventual resolución en la misma línea por parte del Constitucional, cuestionando así el funcionamiento de la Justicia y el cumplimiento de la Ley como una invitación más a la confrontación entre la «legitimidad vasca» y la «legalidad española».

Frente a semejante actitud confusionista, y a reserva de cuantas críticas razonadas puedan formularse al respecto, es necesario señalar -como así lo vienen haciendo el Supremo y el Constitucional en sus resoluciones- que la anulación de Aukera Guztiak no conculca derecho fundamental alguno sino que trata de preservar el ámbito de las libertades frente a su contaminante utilización por parte de quienes jalean o justifican con sus actos y omisiones el uso de la violencia terrorista. Con esta última sentencia del Tribunal Constitucional queda claro que la negativa a condenar el terrorismo por parte de una formación política que pretenda verse representada en las instituciones no tiene cabida alguna en nuestro sistema democrático. También por eso sería conveniente que los miembros del tripartito gobernante eviten solidarizarse con los legalmente excluidos de la contienda electoral mediante la puesta en cuestión de las garantías democráticas que han acompañado al procedimiento judicial de anulación.

El lehendakari Ibarretxe ha anunciado su disposición a negociar, sean cuales sean los resultados electorales, a partir del mismo «día 18 a las 8 de la mañana». Pero habida cuenta de que en estos últimos dos años de abierta controversia en torno a su plan se ha negado a retirarlo o a introducir en él modificación alguna que no fuese soberanista, resulta difícil pensar que una victoria electoral de sus postulados desemboque en otra cosa que en el desbordamiento definitivo de la autonomía hacia un escenario de ruptura con el orden constitucional. Hablar de negociación cuando se ha planteado un pulso tan implacable y tenaz constituye una clara tergiversación de lo que el diálogo político y el entendimiento han de representar en un sistema de libertades consolidado. Por eso es importante que la sociedad vasca sea consciente de que sólo una negociación interna y leal en Euskadi, que sitúe las coincidencias y el consenso por encima de las discrepancias, permitirá al País Vasco encontrar un marco de relación estable e igualmente leal dentro del Estado constitucional.

11-M
ZP, encerrado en su laberinto
Ignacio Villa Libertad Digital 1 Abril 2005

Cualquier Gobierno que se precie, sea del color que sea, tiene siempre un buen número de resortes y de mecanismos para frenar o parar muchas de las polémicas que puedan deteriorar su imagen. Y más este Ejecutivo, que por el momento tiene a su favor el trato que recibe de la mayoría de los grupos de comunicación. Pues bien, con este panorama benévolo –a pesar de los muchos errores de este primer año– la realidad es que el Gobierno y el Partido Socialista han perdido los papeles con la irrupción en escena de Fernando Huarte en Asturias y de un sirio terrorista que militaba en el PSOE desde hacía diez meses en Madrid.

Una semana después de estas historias, Pérez Rubalcaba y Álvaro Cuesta siguen desaparecidos; y José Blanco y López Garrido han salido a la palestra entre pálidos y balbuceantes con una incapacidad manifiesta para dar una respuesta clara a una cuestión de una gravedad tremenda.

Pero aquí no hay engaños que valgan, ni sirven los muros de contención. Rodríguez Zapatero ganó unas elecciones después de los atentados del 11 de marzo; y a estas alturas ya se acepta de forma generalizada que la victoria socialista del 14 de marzo estuvo determinada por la matanza. Intentar desmontar esa realidad hace daño a los españoles y a la normalidad democrática. Es algo que no ofrece ninguna duda, por más que los socialistas intenten mirar hacia otra parte.

Precisamente este contexto es lo que hace increíble que el presidente del Gobierno haya dado la indicación de cerrar a cal y canto la Comisión de investigación parlamentaria. El primer perjudicado por esta actitud de obstrucción es el propio Zapatero, puesto que fue el primer beneficiado por el impacto electoral que tuvo aquellos días.

Zapatero ha dicho repetidas veces que "ya está todo claro". Y lo único claro, ahora mismo, es que Zapatero ha cerrado los ojos. No quiere saber nada de nada. Y él tendría que ser el primer interesado en que el 11 de marzo no se convierta en un laberinto que dirija todas sus sospechas al Partido Socialista. Aquí y ahora, Zapatero tiene la llave de la verdad. Aunque conociendo sus maneras, pocas esperanzas nos quedan para la rectificación. Y este –no lo duden– se convertirá en el gran peligro para el presidente del Gobierno.

PP, EN EL ESPACIO Y EL TIEMPO
Benigno Pendás ABC 1 Abril 2005

Provocar la división interna en el Partido Popular: he aquí, dicho sin rodeo, el objetivo estratégico del socialismo oportunista que nos gobierna (más bien poco y mal). Gobernar es muy difícil; destruir, en cambio, está al alcance de cualquiera, incluso de algunos ridículos maquiavelos de bolsillo. Persigue el PSOE arrinconar al PP. En el espacio político, para impedir su expansión natural hacia el centro, secreto a voces del triunfo espectacular en el 2000. En el tiempo, arrastrando la partida hacia el pasado, ya sea con trampas groseras, ya sea dejándole anclado (y solo, siempre solo) en el recuerdo de los días malditos.

¿Qué hacer? Convencer a los ya convencidos no es suficiente. La política, por definición, mira al futuro, se construye como proyecto y como expectativa. El tiempo situará en el lugar que merece a José María Aznar, entre los mejores y los más honrados. Ese día llegará seguro. No es bueno precipitarse. No hay que confiar en los falsos amigos: primero, te incitan; luego, te critican. La culpa es tuya si alguien te engaña por segunda vez. Ahora la partida se juega en otro terreno. Vienen horas difíciles -una vez más- en el País Vasco. Se adivinan en Galicia más nubes que claros. Se trata, pues, de sumar y no restar, de atender al interés general y de encauzar las pasiones en nombre de la razón práctica.

Cada uno tiene su papel, e incluso todos juntos son pocos. FAES es una plataforma excelente de pensamiento y acción a medio plazo. Compite al más alto nivel en la batalla de las ideas, flanco débil tradicional del centro-derecha. La coyuntura política se enfoca desde otra óptica: vídeos, campañas electorales, mensajes simplificados. Lección para todos: la izquierda es feliz cuando le regalan la imagen de un adversario dividido. España necesita un partido de centro-derecha firme en las convicciones, inteligente en las estrategias, hábil en las tácticas. Centrismo no equivale a parálisis. Derecha no significa agresividad. Reclama con razón Rajoy «finura» y «cabeza»: pura política del sentido común. Última reflexión: la sociedad española es como es. «Leemos mal la realidad y luego decimos que nos engaña», decía el poeta R. Tagore. Vista la circunstancia, no hay que dar ni una sola ventaja a los enemigos de la España constitucional, sean desleales o simples oportunistas.

Amor, bienestar y libertad
JOSEBA ARREGI El Correo 1 Abril 2005

Amor, bienestar y libertad no parece que sean tres conceptos que tengan mucho que ver entre sí, pero la curiosa política vasca hace coincidir incluso lo que supuestamente no posee relación alguna. Hace ya bastantes años que Arzalluz explicó que ser nacionalista consistía en amar al país, a este país. Afirmación que podría llevarnos a pensar que para él lo normal es considerar nacionalistas a todos los que viven en él, pues sería difícil encontrar a algún vasco que contestara negativamente a la pregunta de si ama o no al país. En todo caso se podría encontrar a alguien como el ya fallecido presidente de Alemania Gustav Heinemann, quien preguntado, ante la duda sobre su patriotismo como socialdemócrata, si amaba al Estado, contestó diciendo que él, amar, amaba a su mujer.

Recientemente Ibarretxe se ha referido al PP y al PSE diciendo que estos partidos afirman amar a Euskadi, pero que, en contradicción con ese amor manifiesto, se dedican a hablar mal de Euskadi. Tanto en el caso de Arzalluz como en el caso de Ibarretxe el equívoco, por no llamarlo engaño, salta a la vista: como es imposible que el primero piense que todos los habitantes de Euskadi son nacionalistas, y que como consecuencia no debiera haber un partido específicamente nacionalista -coincidiendo así con Mario Onaindía, ¿lo que faltaba!- es de suponer que alguien posee la vara de medir el amor para poder así dictaminar quién es nacionalista y quién no por medio de la capacidad de distinguir a quienes aman bien al país y a quienes lo hacen de forma inaceptable.

En el caso de Ibarretxe el equívoco se produce por algo igualmente grave: lo que critica como contradicción en el comportamiento del PP y del PSE -afirmar amor por Euskadi y hablar mal de Euskadi- es una confusión inaceptable en democracia, pues confunde la política de un partido, de un gobierno, con el conjunto del país, de la sociedad. Esa confusión imposibilita cualquier crítica política, por medio de esa confusión intencionada un gobierno se escuda en el país en su conjunto, en toda la sociedad. Lo que el PP y el PSE critican no es Euskadi, no hablan mal de la sociedad vasca, sino que critican las políticas del Gobierno de Ibarretxe, cumpliendo con su obligación democrática. Confundiendo su Gobierno con Euskadi, por el contrario, Ibarretxe incumple una de las premisas básicas de la cultura democrática: saber diferenciar un goberno concreto, una política concreta, del conjunto de la sociedad. En ambos casos, Arzalluz e Ibarretxe ceden a la tentación nacionalista de confundir una parte -una ideología, un sentimiento, un proyecto político, un partido, un gobierno, unas políticas concretas- con el conjunto de la sociedad vasca, toman la parte por el todo, poniendo en riesgo la democracia misma.

Las cosas siguen igual de confusas, equivocadas o engañadas en la relación que establece determinado nacionalismo entre amor y bienestar. Según el planteamiento de determinados nacionalistas el bienestar de una sociedad depende exclusivamente del amor que esa sociedad se tenga a sí mísma, porque amándose sobremanera a sí misma pretenderá el mayor grado de autogobierno, la independencia suprema, la ruptura máxima de relaciones con el exterior a sí misma, y es en esa mismidad, en esa autarquía, en la que florece el máximo bienestar: bienestar igual a autogobierno, máximo de bienestar igual a máximo de autogobierno, cuanto más autarquía más bienestar.

Aparte de que ese tipo de razonamiento implica una comprensión autista, solipsista del amor, y como consecuencia también estéril, olvida que en el caso concreto de Euskadi el desarrollo de la sociedad vasca, el aumento de bienestar para los ciudadanos vascos que se ha producido en los últimos 25 años se ha dado en un marco caracterizado por el acceso a la democracia, por la aprobación de la Constitución española, por la aprobación del Estatuto de Gernika, y por el desarrollo de ese marco global con todos sus elementos. Es falso y peligroso pretender que el bienestar se vincula sólo con el autogobierno, dejando de lado la importancia que ha tenido el vivir en democracia, y separando el autogobierno concreto del que ha gozado Euskadi de su forma y núcleo de pacto estatutario, y del marco constitucional de España.

Y es en este punto en el que la política vasca obliga a introducir el tercer término del título en relación con los dos anteriores: la libertad. Porque, ¿puede alguien imaginarse que en democracia bienestar se pueda concebir sin libertad? En buena cultura democrática, bienestar debiera incluir necesariamente la libertad como uno de sus máximos componentes: no es posible bienestar democrático sin libertad. Y en Euskadi no puede existir libertad sin reconocimiento y desarrollo del pluralismo en los sentimientos de pertenencia, sin atención y respeto de las complejas identidades de los vascos.

Todo lo que signifique voluntad de definir la sociedad vasca desde alguna hegemonía, todo lo que signifique voluntad de concebir a Euskadi desde la homogeneidad de alguno de sus elementos implica negación de la pluralidad de la sociedad vasca e implica negación de libertad. Y negando libertad es imposible hablar de bienestar en democracia, aunque algunos dirigentes se nos hayan vuelto materialistas del todo últimamente. El plan Ibarretxe apuesta claramente por una definición de la sociedad vasca desde la homogeneidad nacionalista, busca una mayoría para ello, y desde esa mayoría quiere una institucionalización de la sociedad vasca que no tenga en cuenta su profundo pluralismo. Ese nacionalismo no sólo olvida, con riesgo para todos, algunos elementos que han sido necesarios para el desarrollo del bienestar de Euskadi, sino que además plantea la ensoñación de un bienestar en el que la libertad no está suficientemente garantizada por pretender ocultar institucionalmente el pluralismo que caracteriza a la sociedad vasca.

Y es que hay muchas formas de amar a Euskadi, no sólo la que es propia de Arzalluz y de Ibarretxe. Hay amores que asfixian, hay amores celosos que acaban con la relación, hay amores que hacen sufrir, hay amores liberadores, hay amores que permiten crecer, hay amores que engrandecen a quienes participan en la relación. Y hay muchas formas de medir el bienestar.

Pero el pluralismo es, para muchos, una carga. Es más fácil vivir en situaciones que se pueden simplificar. Es más cómoda la homogeneidad que la heterogeneidad. Es más llevadera la simpleza que la complejidad. Se supone que es más facil relacionarse sólo consigo mismo que mantener relaciones con quienes pueden complicarnos la vida. Alguna vez pude escuchar a un consejero vasco en un pleno del Parlamento autonómico declarar con toda solemnidad que él era sólo vasco. Y en ese momento sentí un impulso de tomar la palabra y gritar que yo era sólo yo, a veces y con dificultades.

En estas vísperas de elecciones más que en otros momentos tendremos que leer encuestas de intención de voto y de adjudicación de escaños. Pero las encuestas nunca se quedan sólo en esos aspectos. Además tendremos que leer lo que los agraciados encuestados, o los sufridos encuestados, han respondido a la sempiterna pregunta de si se sienten sólo vascos o españoles, si se sienten más lo uno que lo otro, cuál es el grado de mezcla que se adjudican a sí mismos. Como si fuera una cuestión de grados de fiebre, como si la identidad compleja de alguien fuera una cuestión de descomposición química.

Si hubiera que responder a la pregunta de en qué consiste la normalización de la sociedad vasca, una vez desaparecida ETA de nuestras vidas, habría que responder que una situación normalizada en Euskadi sería aquélla en la que a nadie se le ocurriera preguntarnos la dichosa cuestión, en la que no tuviera importancia política alguna la respuesta a esa cuestión, porque lo importante para todos es que los derechos y las libertades ciudadanas estuvieran garantizados, porque lo importante radicara en reconocernos mutuamente en nuestro carácter de ciudadanos, dejando la cuestión identitaria, al igual que la cuestión de la fe religiosa, para el ámbito privado.

Razones para el entusiasmo
TONIA ETXARRI El Correo 1 Abril 2005

El perfil de esta campaña va a ser, forzosamente distinto. No es que nos vayamos a encontrar con una etapa 'ilusionante',de ésas en las que se solía embarcar el lehendakari, pero tampoco hay razón para que la ciudadanía dé menos valor a estos comicios que a los del 2001, como apuntan las encuestas. No hay dos bloques claramente coaligados, como ocurrió entonces (lo que, por cierto, provocó la mayor movilización de voto conocida), pero hay más motivos, ahora, para el entusiasmo democrático. A saber: ni ETA es la que era hace cuatro años; ni Batasuna podrá concurrir, como tal, a estos comicios al haber considerado la Justicia que forma parte del entramado del negocio terrorista. Ni Otegi, pues, podrá beneficiarse del escaño en el próximo Parlamento.

El papel electoral del conglomerado de Aukera Guztiak (su representante llegaba ayer por los pelos a la presentación de alegaciones), y que logró dividir a los jueces del Tribunal Constitucional hasta el extremo de provocar un empate en la discusión sobre la 'limpieza' o no de las listas, supuso un factor añadido de tensión preelectoral. Independientemente de que Aralar, el partido que coordina Zabaleta llegue al Parlamento vasco, no cabe duda de que jugará un destacado protagonismo encauzado a atraer al voto de los independentistas que no quieran que su papeleta caiga en saco roto.

Ante tal movimiento de piezas, todos los partidos vascos se han visto obligados a cambiar sus estrategias electorales. Incluso el PNV, aunque su candidato Ibarretxe siga enarbolando la bandera del plan, intentará no asustar (ya se encargará Errazti desde EA de subir el pistón) de manera que puedan dar la vuelta al lenguaje y nos encontremos, en plena campaña, con un Imaz asombrado y preguntando, por ejemplo, a la afición «¿pero quién habla de independencia?». Comprobaremos, en fin, cómo se utilizan sinónimos como si no lo fuesen, para hacer creer que algo es distinto de lo que es idéntico. Tendrán que hacer juegos malabares, desde luego, porque, aunque no existan dos bloques configurados y el entorno de ETA se quede fuera del juego democrático, la situación sigue tan reñida que el dacantamiento de la balanza será por los pelos. Tal como ha sido esta legislatura. Tal como ha ido sacando el Gobierno de Ibarretxe sus iniciativas en el Parlamento vasco más bronco deesde que él llegó a Ajuria Enea. Ayer, en la conmemoración de la inauguración de la institución, Atutxa se olvidó de mencionar a dos parlamentarios asesinados por ETA. Una manera de empezar la campaña poco honrosa.

El velo etarra
Cartas al Director ABC  1 Abril 2005

El Ararteko, que es el equivalente al Defensor del Pueblo en la Autonomía vasca, ha decidido impulsar una investigación y realizar un informe sobre el proceso judicial que ha desvelado la obediencia etarra de los corderitos con entrañas de lobo agrupados en la candidatura Aukera Guztiak, y ello a pesar de reconocerse incompetente por razón de la materia, pero apunta que son «preocupantes y graves» las investigaciones realizadas para descorrer el velo de la personalidad y desvelar quiénes están realmente detrás del nuevo invento de ETA-Batasuna.

Una vez más se demuestra que las instituciones en esta querida región de nuestros amores y de nuestros miedos abordan los asuntos que se refieren al entorno etarra con una delicadeza que ya la quisiéramos para las víctimas, para los perseguidos y para los que tienen que esconder sus ideas por miedo a las represalias.

Pero lo peor es, quizás, la falta de profesionalidad del Ararteko y de su equipo: deberían tener muy claro el concepto de «fraude de ley», es decir, la existencia de conductas aparentemente legales que tienen como finalidad conseguir un efecto prohibido por la ley. Y la de partidos políticos, si bien tuvo la virtualidad de prever comportamientos constitutivos de fraude de ley para la prolongación y la sucesión de formaciones políticas que pudieran ser disueltas por ilícitas, dejó la materialización de las ilegalizaciones, como no podía ser de otra manera en un sistema democrático, a través de decisiones judiciales que analicen y desvelen las mil y una artimañas que, como en este caso, los leguleyos al servicio del terrorismo nacionalista puedan diseñar «ad hoc». Pero siempre habrá de por medio, como ha ocurrido ahora, un proceso judicial justo, con todas las garantías, y susceptible de recurso... algo que no han tenido las casi mil víctimas de la barbarie etarra. Fernando Sánchez. Bilbao.

Tiempos diferentes
Pablo Iturriaga de la Fuente/Bilbao Cartas al Director El Correo 1 Abril 2005

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Cómo pasa el tiempo. Los docentes sin perfil de euskera ya llevan más de un mes encerrados. Desde entonces se han movilizado un gran número de entidades e instituciones, como el Ararteko o el Defensor del Pueblo. También lo han hecho organizaciones políticas juveniles y locales, así como una infinidad de asociaciones. La consejería de Educación, en cambio, ha estado dema- siado ocupada como para reunirse con los profesores. Pero qué podemos decir. Quizá sea poco tiempo, pero al señor Ibarretxe le ha sobrado tiempo para reunirse con Aukera Guztiak. No tengo nada en contra suya, más allá de lo que decidan los jueces. Sin embargo, pensaba que un lehendakari representaba y defendía a todos, no sólo a unos pocos que le interesan electoralmente. Qué suerte tienen aquéllos para los que el tiempo pasa tan rápido. Los más de 150 docentes tendrán que esperar. Lo mismo que sus familias, sus alumnos y, en definitiva, la educación porque para Ibarretxe otras cosas van por delante y porque el tiempo corre diferente para unos u otros. La verdad es que poco lehendakari tenemos. Casi mejor si empezamos a pensar en cambiarlo.

Ideas cerradas
Aníbal Herrero Mtz. de Nanclares/Las Arenas. Vizcaya
Cartas al Director EL Correo 1 Abril 2005

Ocho profesores universitarios firman un artículo titulado 'Por una Euskalerria democrática y pacífica', que me ha llenado de inquietud. ¿Por qué firman en grupo y no de uno en uno? ¿Por qué, estando tan mal la Universidad, se empeñan en arreglar antes los problemas del resto de la sociedad? ¿Por qué siempre salen en defensa del nacionalismo abertzale y se presentan como gente dialogante y tolerante, con unas ideas tan cerradas? Dicen que nacieron como consecuencia de que el PP se imponía a base de ilegalizaciones y comienzan su alta misión dialogante descalificando al PP. Ahora, consideran conveniente constituirse en corriente de opinión. No explican por qué, pero se supone que la tarea del diálogo ya la tienen hecha, o que al no gobernar el PP ya no tiene sentido su existencia. Nos explican su 'corriente' en una especie de 9 mandamientos: 1) Euskalerria es una nación basada en la sociedad vasca (¿la mitad ?) y en su historia (¿qué historia?) y el 'problema vasco' se ha originado por la negativa a reconocer el derecho de autodeterminación cuando, que se sepa, jamás hasta ahora, se había intentado ejercerlo. 2) La constitución vasca hay que hacerla con Iparralde y Navarra (¿como?). 3) Se desacredita (dialogantemente) a las Cortes Españolas por la forma en que se ha rechazado el plan Ibarretxe. 4) ETA debe de acabar. 5) Pero no puede esperarse que acabe mientras sigan existiendo las torturas y los presos alejados. 6) La ilegalización de Batasuna atenta a los derechos democráticos e impide cualquier salida al problema. 7) La ilegalización de AG supone criminalización de ideas. Los párrafos 8 y 9 son unas recomendaciones demagógicas. Así, opinar pueden opinar, sin duda; pero, dialogar, como no sea con Ibarretxe.

La Universidad del país vasco mantiene los privilegios de los presos etarras en la admisión de alumnos
La UPV ordena tratar a los etarras igual que al resto de los alumnos
El vicerrector ha ordenado que se les den «los papeles necesarios»
Las pintadas de apoyo a Segi han proliferado en los muros de la UPV
Marcos S. González La Razón 1 Abril 2005

Madrid- Iñaki Goiricelaya, hermano de la parlamentaria de la formación heredera de Batasuna, Jone Goiricelaya, y vicerrector de ordenación académica de la UPV, es el «principal muñidor» de la campaña para la vuelta de los presos de ETA a la universidad vasca, según han relatado a LA RAZÓN fuentes del centro. Dicha campaña, que comenzó con un manifiesto firmado por docentes afines al mundo batasuno y nacionalista, incluye carteles con fotos y nombres de presos etarras, además de pancartas firmadas por Batasuna y Segi, en las que se exige su regreso a «Euskal Herria».

Pero los carteles, pintadas y fotos de etarras son sólo la punta del iceberg en las acciones que están llevando a cabo para la vuelta de los etarras a la universidad. El hecho de que trascendiese que la universidad vasca ha matriculado a 57 presos de la banda terrorista que cumplen condena en Francia, entre los que se encuentran Mikel Albizu, «Antza» y Soledad Iparraguirre, «Anboto», no «cuadraba», según las mismas fuentes, con los planes del sector abertzale de la universidad, que pretendía «colarlos por la puerta de atrás».

Aun así, y tras la polémica suscitada por una matriculación de etarras con la que se ha obviado la legislación, que sólo les permite cursar estudios en la UNED, la consigna lanzada por Goiricelaya a los docentes es que los etarras siguen, a todos los efectos, matriculados en la UPV.

Según las fuentes consultadas, Goiricelaya se ha reunido con cada uno de los centros docentes de la universidad vasca en los que están matriculados de facto los presos etarras para informarles de que, pese a la polémica y pese al anuncio del Gobierno del recurso de dichas matrículas, los profesores deben seguir actuando con ellos como con cualquier otro alumno. Es decir, que tienen que evaluarles y seguir «enviando los papeles necesarios».

También se realiza campaña de acoso contra los profesores amenazados por no comulgar con las tesis abertzales. Así, se dan casos como el del parlamentario del PP vasco y profesor en la UPV Iñaki Ortega, al que ha asignado «en el despacho de al lado» a Joseba Garmendia, un preso de ETA que acaba de salir de prisión por un delito de organización de finanzas de la banda terrorista.

Gotzone Mora, cabeza del constitucionalismo en la universidad y portavoz de la plataforma Profesores para la libertad, ha recibido numerosas amenazas en los últimos tiempos. La propia Mora denuncia que «el tiempo pasa y los exámenes de junio están ya a la vuelta de la esquina, con lo que es de prever que si todo sigue igual, se les examinará».

Mora expresó su «preocupación» general por la actual situación del centro y en particular por la «pasividad» del rectorado ante pintadas de apoyo a Jarrai, Haika y Segi, cuyo juicio se desarrolla en la Audiencia Nacional. Según denuncia, el rector Pérez también permite, sin realizar denuncias, destrozos de material y que los radicales realicen encierros reivindicativos en las instalaciones de la Universidad del País Vasco. El último de dichos encierros se produjo en la cafetería del campus de Lejona, a escasos metros del despacho del responsable universitario.

El TC impide a Aukera Guztiak concurrir a las elecciones vascas por su relación con Batasuna
Rechaza el recurso y dice que la condena del terrorismo hubiese bastado para desvirtuar los indicios en su contra
Minutos después de que comenzara oficialmente la campaña electoral en el País Vasco, el Tribunal Constitucional notificaba su rechazo al recurso interpuesto por Aukera Guztiak (AG), agrupación electoral que ve completamente cerrada cualquier posibilidad de concurrir a los comicios vascos del próximo día 17. Los seis magistrados que integran la Sala Segunda del Alto Tribunal decidieron por unanimidad avalar la sentencia del Tribunal Supremo, confirmando que los múltiples indicios existentes conllevan a determinar que AG es sucesora de la ilegal Batasuna, y, a la vez, respondía a las directrices de la banda ETA.
J. Rodríguez / F. Velasco La Razón 1 Abril 2005

Madrid/ Vitoria- En la sentencia del Tribunal Constitucional se destaca que las pruebas que llevaron al Supremo a decretar la suspensión de la candidatura de Aukera Guztiak fueron obtenidas con todas las garantías y que, en ningún momento, la citada agrupación de electores sufrió indefensión alguna.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Pascual Sala, asegura que resulta «razonablemente sostenible», a partir de las pruebas manejadas, que «la organización terrorista y los partidos disueltos –Batasuna, HB y EH– han pretendido, ahora como en el pasado reciente, defraudar los efectos de la disolución por medio de una agrupación electoral» que permitiera su subsistencia de hecho.

También destaca la negativa a condenar expresamente el terrorismo por parte de AG. En este punto, la resolución señala que si una agrupación electoral sobre la que hay sospecha fundada de connivencia con el terror, quiere demostrar que no acepta más insrumentos que los del voto y el debate libre, cabe esperar que realice « una declaración inequíva de distanciamiento, rechazo y condena de cuanto representa una organización criminal y sus instrumentos políticos».

Además, la sentencia añade sobre este tema que esa condena habría desecho la eficacia probatoria de otros indicios para considerar a AG continuadora de la ilegal Batasuna.

Por contra, se asegura que no se le puede dar relevancia a que dos candidatas lo hubiesen sido igualmente en listas de los partidos ilegalizados o que entre los avalistas de AG hubiese dirigentes de Batasuna.

En la sentencia ahora avalada por el Constitucional, los magistrados del Supremo concluyeron que el proceso de configuración de Aukera Guztiak «revela de manera inmediata su falta de autonomía y su sujeción a las directrices de los partidos ilegalizados» y de ETA.

Por su parte, la cabeza de lista por Vizcaya y portavoz de la plataforma, Marije Rodríguez de Lera, anunció que recurrirán a los tribunales europeos la anulación de sus listas.

Manifestación Batasuna.
Por otro lado, la ilegalizada Batasuna anunció ayer cómo será su puesta de largo en esta campaña electoral de cara a la jornada de votaciones del 17-A. El portavoz de los ilegalizados, Arnaldo Otegui, anunció que el brazo político de ETA llevará a cabo una manifestación mañana sábado en San Sebastián en contra de la ilegalización de la formación abertzale.

El ex portavoz de los proetarras en el Parlamento vasco reconoció que si las papeletas de Aukera Guztiak estuviesen presentes en la jornada del 17-A se podría abrir una reflexión entre la militancia de Batasuna sobre la orientación del voto. No obstante, precisó que todavía reclaman el voto para Batasuna y manifestó que la base social de su formación no entendería que se cumpliera «estrictamente la Ley española» y condenaran a ETA.
Batasuna no permitió ayer que su salida de la última institución vasca en la que estaban presentes, la Cámara de Vitoria, se desarrollase con normalidad. Y es que parlamentarios de SA y ex diputados de Batasuna, EH y HB interrumpieron el discurso de Atucha, durante la conmemoración del 25 aniversario de la constitución de esta institución, para reclamar que se respete «la voluntad del pueblo» y que puedan estar presentes en los comicios del 17-A. Otegui, Permach, Salaberría y Goirizelaya mostraron en el hemiciclo pancartas en las que se leía «Respeto a la voluntad del pueblo», mientras ex diputados cantaban desde las gradas de invitados del hemiciclo el «Eusko Gudariak».

Por otra parte, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, anunció ayer que se recurrirá al Supremo la absolución del delito de injurias a Arnaldo Otegui, por haber calificado al Rey de «jefe de los torturadores».

Ibarretxe: Un secesionista enrocado en su plan
M. LUISA G. FRANCO ABC  1 Abril 2005

Ibarretxe llegó a Ajuria Enea en diciembre de 1998 de la mano de Arnaldo Otegi y del resto de los parlamentarios pro-etarras que en aquel momento se agrupaban bajo el nombre de Euskal Herritarrok. Entonces fue elegido lendakari con los votos del PNV, de EA y de EH.

Ibarretxe había sido vicelendakari de José Antonio Ardanza y fue elegido candidato a lendakari por su partido, con la idea de que el liderazgo político siguiera estando en Sabin Etxea, la sede del PNV. Así había sido durante las seis legislaturas con gobierno de Ardanza, pero ahora las cosas están cambiando, sin necesidad de una revolución como la que protagonizó Garaikoetxea en 1985.

Ibarretxe fue la estrella del último Aberri Eguna, en el que el presidente de su partido, Josu Jon Imaz, actuó de telonero. Eso no hubiera ocurrido nunca cuando Arzalluz tenía la «maquila» del mando en el PNV. Pero ahora es el tiempo no de Imaz, sino de Ibarretxe, porque así lo ha querido su partido, centrando en el plan del lendakari sus objetivos. A los nacionalistas no les importa que Ibarretxe no tenga carisma ni don de gentes, ni siquiera que haya perdido su habilidad negociadora. Ibarretxe representa la opción nacionalista para los nacionalistas y la marginación o el desestimiento para quienes no comparten el proyecto soberanista del PNV.

Benito reclama una «Álava libre de la Euskadi de la ikurriña y del batzoki»
M. J. CARRERO/VITORIA El Correo 1 Abril 2005

Unidad Alavesa arrancó anoche la campaña para el 17-A con un espectáculo pirotécnico en el que se dibujaba el anagrama de Unidad Alavesa y diferentes mensajes electorales. Los fuegos artificiales en la plaza de Los Fueros, en pleno centro de Vitoria, fueron el colofón al acto protagonizado por la secretaria general de UA y cabeza de lista por Álava, Enriqueta Benito, y el portavoz de la formación Ernesto Ladrón de Guevara.

Los foralistas, que concurren a los comicios autonómicos en solitario después de haberlo hecho en coalición con el PP en 2001, vuelven a apostar por «una Álava libre del yugo nacionalista, libre de la Euskadi conflictiva, libre de la Euskadi de la ikurriña y el batzoki», proclamó ayer Benito. Por ello, insistió en la necesidad de lograr 30.000 firmas para conseguir una comunidad foral «como Navarra».

La candidata recuperó el viejo discurso de la discriminación alavesa por parte del nacionalismo gobernante y arremetió contra Ibarretxe, «un lehendakari que está al lado de los seguidores de Batasuna y no con los que sufrimos», resaltó. Además, tuvo reproches para populares y socialistas. Del PP dijo que «mira más hacia Madrid que a Vitoria» y censuró al PSE por propugnar una «comunidad nacional» en su propuesta de reforma del Estatuto.

Dado que las encuestas dejan hasta el momento a los foralistas fuera del arco parlamentario, Benito pidió «mucho trabajo» a las decenas de afiliados que acudieron a la apertura de la campaña. «Utilizad el viejo sistema del boca a boca para decir que el voto más importante para Álava es el voto a UA», concluyó.

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