AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 2 Abril 2005
LA IZQUIERDA ESCRIBIÓ EL GUIÓN
César Alonso DE LOS RÍOS ABC  2 Abril 2005

LAS VÍSCERAS
Jaime CAMPMANY ABC  2 Abril 2005

LA «LISTA DURMIENTE» ENTRA EN CAMPAÑA
Editorial ABC  2 Abril 2005

¿Cuántas listas negras hay
EL SUBMARINO La Razón 2 Abril 2005

El tocomocho pacifista
Cristina Losada Libertad Digital 2 Abril 2005

Ante una nueva campaña contra la verdad histórica
Pío Moa Libertad Digital 2 Abril 2005

Gobierno y fiscal tienen que actuar contra la lista del PCTV
Editorial El Mundo 2 Abril 2005

Lo que está en juego
Editorial El País 2 Abril 2005

Entró, entró
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 2 Abril 2005

Las ganancias del protector
ANTONIO ELORZA El Correo 2 Abril 2005

El factor Madrazo
MANUEL ARROYO/BILBAO El Correo  2 Abril 2005

El vídeo de Faes, tan partidista como legítimo
Luis Herrero El Mundo 2 Abril 2005

¿A quién le asusta la propaganda
Agapito Maestre Libertad Digital 2 Abril 2005

El vídeo
Serafín Fanjul Libertad Digital 2 Abril 2005

El parón económico de la «no España»
MANUEL MARÍN ABC 2 Abril 2005

Populismo
Cartas al Director El Correo 2 Abril 2005

Socialistas vascos
Cartas al Director ABC  2 Abril 2005

¿Recíbanos!
Cartas al Director El Correo 2 Abril 2005

Detenidos en Madrid 13 islamistas por su vinculación al grupo que gestó el 11-M
Juan C. Serrano La Razón 2 Abril 2005

El Foro Ermua reprocha al Ejecutivo su «proximidad a los objetivos de ETA»
E. C./MADRID El Correo 2 Abril 2005

La Generalitat discrimina la enseñanza en castellano de la educación infantil y primaria
S. Jarandilla Zorrilla LA RAZÓN DIGITAL (Autonomías) 2 Abril 2005


 

LA IZQUIERDA ESCRIBIÓ EL GUIÓN
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC  2 Abril 2005

HACE unos días escribí que si un documentalista recogiera las movilizaciones que habían presidido Zapatero y Llamazares a lo largo de dos años, las manifestaciones cargadas de hostilidad, de odio, ante las sedes del Partido Popular; la creación de un clima irrespirable y de miedo; las sevicias públicas a dirigentes y militantes del PP; la humillación al presidente del Gobierno en la propia sede parlamentaria por periodistas y con la aquiescencia de una parte de los medios de comunicación..., la masacre del día 11 de marzo aparecía como la coronación lógica de ese proceso desestabilizador y antidemocrático.

No digo que los cerebros del atentado fueran los mismos que los que trazaron el plan callejero (esa kale borroka de pacifistas), pero sí digo que estos segundos prepararon el terreno, objetivamente, a los primeros. Si el miedo agrupa a la ciudadanía en torno al poder en situaciones de peligro colectivo, eso no sucede cuando el poder ha sido desprestigiado de forma sistemática, cuando ha sido despojado de su carisma, cuando ha sido tratado como un enemigo a liquidar, como un «detentador» del poder. Y ¿qué decir si los cerebros del atentado sabían hasta qué punto los españoles estaban desarmados al carecer de una conciencia nacional contra la que se venía conspirando desde hace años?

Pero si no coincidieron los cerebros del golpe con los que se habían dedicado durante dos años a acorralar al partido en el poder, sí cabe afirmar que estos últimos supieron aprovechar muy inteligentemente la situación. Quiero decir que si los autores del golpe buscaron el desplazamiento del poder del PP y de este modo pudieron terminar con la nueva hegemonía -atlantista- que se estaba preparando en Europa, así como dar un golpe al trío de las Azores, fueron bien apoyados por los socialistas, comunistas y nacionalistas, y digo que estos supieron aprovechar el escenario político preparado por la desconocida mano del Terror, a la que, por lo mismo, no interesa descubrir.

ASÍ pues, los tiempos de infamia que precedieron al 11 de marzo y los cuatro días que le siguieron, ofrecieron un guión obvio, ciertamente salvaje. La brutalidad del guión no ha sido imaginada por los cineasta, sino por los diseñadores del proceso, los unos y los otros. Los beneficiados se escandalizan ahora por la edición de unos vídeos. No les abruma su propio comportamiento durante aquellos días, años. Sino que esté puede ser exhibida.

ESTAMOS, por eso, ante uno de los ejercicios más formidables de hipocresía que hubiéramos podido imaginar, protagonizados por los exaltados al poder, sin méritos propios. Y junto a ellos, los tontos útiles. Los que apoyaron el asalto o bien se limitaron a balbucear algunas críticas platónicas.

Pero lo que está resultando intolerable de estos vídeos a los socialistas y amigos no es siquiera su contenido, a veces ciertamente inquietante, a veces voluntarioso en sus denuncias, a veces no suficientemente probado, a veces acompasado al dictado de lo que piensan millones de personas en sus casas. Lo que más ha molestado es que la derecha haya tenido el atrevimiento de salir al paso. ¿No habíamos quedado, acaso, que los eternamente golpistas, los represores de siempre, estaban obligados ahora a aguantar las agresiones, las revoluciones, de los históricamente perdedores? ¿Acaso el hecho de haber sido vencidos en una guerra civil no les daba ahora el derecho a compensarla con ciertas prácticas, aunque fueran dudosamente democráticas o sencillamente antidemocráticas?

Lo que exaspera es que la derecha haya respondido: su salida del silencio, la reivindicación de la palabra y de la imagen, el cambio de actitud de la derecha revolucionaria.

LAS VÍSCERAS
Por Jaime CAMPMANY ABC  2 Abril 2005

HA dicho Rajoy que no hay que hacer oposición con las vísceras, y todos hemos interpretado -yo también- que lo decía por el vídeo de FAES, porque no había a la vista ninguna otra «oposición» y porque ya había sido demonizado por Pedro Jota. Pero enseguida leo que Rajoy conocía el vídeo antes de que fuese presentado, y su comentario había sido este: «Se queda corto después de lo de Huarte». Como Rajoy es gallego además de político, nos quedamos sin saber de quién son las vísceras descalificadas por uno de los tres presidentes del PP, que eso parece un triunvirato, César, Pompeyo y Craso.

Por otra parte, Rajoy tiene que haberse dado cuenta de que la Oposición no puede utilizar sus vísceras. A la Oposición la tiene Zapatero, Rubalcaba digo, como Zeus tenía a Prometeo. Además de tenerla encadenada a la roca del aislamiento, el Cuervo mitológico y socialista llega todas las mañanas y le come el hígado a la Oposición. La deja sin vísceras durante todo el día, y si exhala un ay y se queja, el Cuervo la acusa inmediatamente de sembrar la «crispación» entre la «ciudadanía» y de no haber digerido la derrota electoral. Prometeo había sido bienhechor de la humanidad, qué ocurrencia, esa ocurrencia no se perdona fácilmente, y además había robado el fuego del cielo para que los hombres se hicieran la comida, se calentaran el cuerpo y quemaran el edificio Windsor.

Por la noche, la Oposición va reponiendo sus vísceras, pero cuando quiere usarlas por la mañanita, llega el Cuervo y se las come. Al pobre Prometeo, después de cumplir con el mandato dorsiano de la «obra bien hecha», lo condenan a ver el regreso de las tropas de Iraq; cabrean a Bush, que se llevaba a Prometeo al rancho grande; se dan el pico con Fidel Castro; le cierran la Comisión parlamentaria de investigación del 11-M sin investigar nada; le cambian las leyes de la Enseñanza; lo cabrean con la persecución a la Iglesia y con la sublimación del laicismo; le venden armas a Hugo Chávez, y dicen que son armas de paz, como si vendieran pichones; le cuartean el mapa de España, que es lo peor; le excitan a la extrema derecha con el caballo de Franco y con el anuncio del vídeo de la «represión franquista», que a lo mejor resulta que fue Franco quien mató a Calvo-Sotelo, a José Antonio Primo de Rivera, el que echó al agua a los marinos en Cartagena, el que abonó los campos de Paracuellos y el que llenó la República de checas soviéticas; le echan encima a las crías del Cuervo: los maragales, los roviras, los rubalcabas, los pepiños, los llamazares, los polancos, las ministras de cuota, todo eso y todo lo demás.

Claro está que las vísceras son malas consejeras, aunque los socialistas las sacan todos los días y se mantienen en el machito. No sólo usan las vísceras, sino que imponen su voluntad utilizando los órganos mediopensionistas, las arracadas, o sea. Y encima, llega Zapatero y sonríe. Rajoy aconseja una oposición hecha con «finura». Los italianos son maestros en eso de la «finezza». Pero esto es Celtiberia Show, y aquí te deshaces en primores y llegan ellos y te sacan una pancarta llamándote «¡asesino!». Aquí, te andas con el bolo colgando, y te lo cortan.

LA «LISTA DURMIENTE» ENTRA EN CAMPAÑA
Editorial ABC  2 Abril 2005

LA posibilidad de que las candidaturas presentadas por Batasuna y por Aukera Guztiak fueran una maniobra de distracción para que pasara inadvertida la del estrafalario Partido Comunista de las Tierras Vascas (cuyas dos primeras siglas en euskera, EH, remiten al viejo acróstico de Euskal Herritarrok) debe ser considerada con toda seriedad por el Gobierno y el Ministerio Fiscal. Resultaría muy comprometido para la Fiscalía General, el Ministerio de Justicia, el Ministerio del Interior y los servicios de información del Estado que el entramado batasuno dispusiera de una «lista durmiente», preparada para coger el relevo de los señuelos lanzados por ETA. De hecho, al día siguiente de que el Tribunal Constitucional ratificara por unanimidad la ilegalización de la candidatura de Aukera Guztiak, su espacio político ha sido ocupado por el PCTV, que se ha ofrecido para «asumir el compromiso» de la lista anulada por el Supremo.

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, exculpó ayer al Ejecutivo con el argumento de que no se habían encontrado indicios contra el PCTV para aplicarle la Ley de Partidos Políticos. Pudiera ser, como dice la vicepresidenta, incluso que Aukera Guztiak pusiera a propósito las pruebas contra sí misma para encelar a los servicios de información y franquear el paso al PCTV. En todo caso, la explicación de la vicepresidenta es insuficiente, porque no deja fuera de toda duda que la ausencia de indicios no se debió a la falta de celo investigador de las instituciones competentes. No cabe dudar de que la falta de reacción del Ejecutivo es ajena a un movimiento táctico con fines electorales, aunque el Gobierno debería explicar las razones para esta notoria falta de reflejos. Hace tiempo que venía hablándose del PCTV y de sus relaciones con el entorno batasuno, y ahora se ha confirmado una continuidad entre este partido y el tándem Batasuna-Aukera Guztiak. Es momento de volver a estudiar con urgencia la aplicación de la Ley de Partidos.

EL Gobierno no debe dejarse engañar. Y si es engañado, no debe conformarse, sino actuar en consecuencia y tomar la iniciativa, porque sobre su espalda recae la responsabilidad de agotar todos los recursos legales para cerrar a ETA el paso a las instituciones democráticas vascas. Después, que sean los jueces los que digan la última palabra, pero de poco o nada servirá todo el sacrificio hecho desde la ilegalización de Batasuna, en marzo de 2002, si no se aprovecha esta ocasión histórica para dejar a ETA fuera del Parlamento de Vitoria. La Ley de Partidos Políticos ofrece varias vías. Podría plantearse la exclusión de la lista del PCTV como un incidente de la ejecución de sentencia contra Aukera Guztiak. También cabría instar un proceso de disolución, durante el cual cabe adoptar la medida cautelar de suspensión de actividades contra el partido político demandado. Existe, claro está, un problema de prueba que enlace al PCTV con el entramado batasuno, pero no hay que desistir del intento antes de empezar. El PCTV se ha ofrecido al electorado como sustituto de Aukera Guztiak, y esta agrupación de electores ha sido ilegalizada por ser continuidad de Batasuna, a su vez disuelta por sus actividades antidemocráticas y su integración en ETA. Si el Gobierno tiene voluntad de que se cumpla la ley, dispone de argumentos para llevar al PCTV ante la Justicia y dejar cumplido su deber con la legalidad.

LA campaña vasca comienza así centrada en los movimientos de la izquierda abertzale, cuando éste debería ser ya un capítulo cerrado. Todas las elecciones son históricas para la sociedad vasca, porque el terrorismo y el régimen nacionalista las convierten en retos para la libertad y la democracia. Las del 17 de abril son tan importantes como todas las demás, pero no un plebiscito para el Estatuto o el Plan Ibarretxe, como pretende el PNV para movilizar emocionalmente a su electorado. Tampoco como dio a entender Rodríguez Zapatero cuando anunció que iba a ganar al plan del lendakari en las elecciones. Fijar objetivos excepcionales para las urnas es lo que justifica a los nacionalistas para sustituir la racionalidad democrática de la alternancia por un llamamiento tribal para resistir a los «de Madrid». No está en juego el derecho de los vascos a decidir sobre su futuro -porque lo deciden cada vez que votan-, ni tampoco el Plan López de comunidades nacionales y patrias vascas, sino el balance de gestión de un gobierno nacionalista que ha monopolizado el poder en los últimos veinticinco y sigue comportándose como una fuerza antisistema e indiferente frente al terrorismo. Los vascos tendrán la ocasión de conocer qué se les ofrece a cambio de su voto y hay que reconocer que los nacionalistas no lo ocultan: mantenerse en el poder, apelando al victimismo y a la destrucción de la verdad sobre el Estatuto, la Constitución y la propia historia vasca. El PP, con una precampaña eficaz y directa, ha sabido colocar el mensaje de la coherencia política en la defensa del sistema autonómico, argumento suficiente para que las encuestas reflejen un mantenimiento electoral. Falta que el PSE concrete su oferta para el futuro del País Vasco y que Patxi López sea más explícito a la hora de explicar con quién quiere gobernar a partir del 18 de abril, para el caso de que las urnas no permitan la reedición del tripartito nacionalista.

¿Cuántas listas negras hay?
EL SUBMARINO La Razón 2 Abril 2005

O sea que todos tan contentos, porque pensábamos que el celo del Estado de Derecho había evitado con eficiencia y oportunidad la provocadora y despreciable presencia de los proetarras en las elecciones vascas, y resulta que no. El Tribunal Constitucional confirmó el portazo a Aukera Guztiaz, penúltimo producto de la factoría batasuna, en el último segundo del partido, como conclusión de un proceso con innecesarias prisas y vacilaciones cuando había todo el tiempo del mundo. Por momentos, dio la sensación de que el Ejecutivo movió sus peones con excesivas cautelas y poca determinación, como si diera igual que algún tentáculo de ETA pudiera concurrir a las elecciones. Y los presagios se cumplieron. Porque hoy parece un secreto a voces que el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), después de reunirse con Aukera Guztiak y Batasuna, y poner su proyecto al servicio de la izquierda abertzale, es otra de esas listas negras creada por alguna mente despierta, que pensó en múltiples opciones y alternativas. Ahora parece que no hay marcha atrás y que podrán presentarse a los comicios, pero, aunque algún extraño resorte legal lo impidiera, ¿quién asegura que no hay más listas negras «dormidas» entre las candidaturas presentadas?

Las armas de ZP
El tocomocho pacifista
Cristina Losada Libertad Digital 2 Abril 2005

La maestría en el arte del timo político consiste en hacerle creer a la gente que, cayendo en la trampa, participa de una causa noble. El billete del pacifismo les ha venido que ni pintado a varias generaciones de impostores, deliberados o inconscientes. Ahí están sus momentos y figuras estelares. Pongamos a Gandhi, vaca sagrada de la causa. El tipo, al que costaba mucho dinero mantener pobre, o de eso se quejaban sus mecenas, desencadenó un movimiento de masas que causaría decenas de miles de muertos. Y él tan pancho y su fama impoluta.

Vayamos a la Segunda Guerra. La provocó un tal Hitler, que salió proclamando que quería la paz y el desarme general. Mientras él se rearmaba, el “ejército de los buenos”, que decía George Bernard Shaw, presionaba para que los demás no lo hicieran. Millones de personas le siguieron. La izquierda obedecía a Stalin, que hasta que fue atacado por los nazis, deseaba ver inermes a las potencias capitalistas. Gracias a los pacifistas, que no es lo mismo que pacíficos, y a los estafadores de turno, hubo guerra larga y cruenta.

Recordemos a la URSS. Paseó toda su vida la bandera de la paz, la cual consistía en desarmar a sus rivales mientras ella hacía la guerra, y otra vez cayeron en la trampa millones de personas. Por entonces ocurrió lo de Vietnam. Hubo gran movimiento contra la guerra. ¿Contra la guerra? Cuando llegó la paz nadie salió a celebrarlo. El destino de los vietnamitas les trajo sin cuidado a los que habían hablado en su nombre. Como ahora con Irak. Fueron masacrados por los comunistas y si te he visto no me acuerdo.

Hace un par de años, el PSOE sacó a la calle a Zetapé para dar el timo pacifista. Muchos le compraron el billete, y sólo los ingenuos se asombrarán de que le venda armas a un individuo que socorre a los terroristas, emplea a asesores militares cubanos y sueña con extender su delirio bolivariano. Y de que lo haga a la vez que pontifica sobre la paz perpetua. La ideología en la que chapotea Zetapé permite esas contradicciones. Esto es, proclamar las mejores intenciones y, al tiempo, perpetrar los actos que se dan de patadas con aquellas.

La coherencia entre los principios y los actos no es lo suyo. Así, el precursor de la oleada pacifista británica de la preguerra, Lytton Strachey, mandarín del grupo de Bloomsbury, pudo epatar al tribunal que le preguntó qué haría si un soldado alemán intentara violar a su hermana, respondiendo: “Trataría de interponerme entre ellos”. Pero no objetaría al reclutamiento alegando sus principios, sino haciéndose el enfermo.

Los timadores aprovechan las debilidades humanas. Éstos que ofrecen paz, cuentan con que hay quienes prefieren eludir la confrontación a cualquier precio. Y encuentran en la bandera blanca, un tapado para el miedo.

Represión de posguerra
Ante una nueva campaña contra la verdad histórica
Pío Moa Libertad Digital 2 Abril 2005

Hace poco el profesor Macarro autor de algunos estudios estimables, mostraba su indignación hacia mis tesis, pero afirmando, con desaliento, que ellas estaban fundando una nueva “historia canónica”. El ataque, que no crítica, trasluce un hecho real: mis conclusiones se van imponiendo, aunque con esfuerzo, por el peso de su argumentación y de sus datos. Y creo que terminarán asentándose, a menos que Macarro u otros logren refutarlas por medios académicamente aceptables, lo cual ni siquiera intentan. Su argumento se reduce, en fin de cuentas, a la exigencia de censura contra mis libros. ¿Cabe mayor bancarrota intelectual?

Me parece bien fundada ya, por tanto, la idea que paso a resumir: la guerra civil provino de la erosión, primero, y el asalto, después, a la legalidad republicana por parte de las izquierdas, en un proceso revolucionario. También hubo en la derecha conspiraciones contra aquel régimen, pero con esta diferencia: las ofensivas de la izquierda provinieron de sus principales partidos y de los nacionalistas, mientras que las intentonas de la derecha sólo abarcaron a sectores muy minoritarios de ella. Dicho de otro modo: si los asaltos izquierdistas se hubieran limitado a los de la CNT, el sistema republicano habría funcionado, a pesar de todo, pero cuando se les sumaron los del PSOE y la Esquerra, con la complicidad de las izquierdas republicanas, la convivencia se tornó imposible. No quedó otra alternativa que una dictadura totalitaria de izquierdas o una dictadura autoritaria de derechas. Sólo los totalitarios o los sordos a las lecciones del siglo XX pueden preferir la primera, que, por cierto, estuvo cerca de triunfar. Ese fue el planteamiento real, pues ni existía un partido democrático potente ni éste habría podido mantener la democracia cuando el grueso de la oposición la rechazaba.

Así pues, la versión izquierdista de la guerra civil puede darse hoy por fracasada, y creo que gracias, en medida muy alta, a los estudios de César Vidal y a los míos. No digo los magníficos y fundamentales de Ramón Salas Larrazábal, porque los irreconciliables habían conseguido borrarlos de la universidad y sepultarlos en el olvido. Ni los valerosos, además de valiosos, de Ricardo de la Cierva, porque si bien los sectarios no habían logrado impedir su difusión, habían limitado su incidencia alzando en torno a ellos un muro de Berlín construido con insultos y falsedades. Con César y conmigo no lo han conseguido, al menos por ahora.

Pues bien: hace poco el profesor Santos Juliá explicó a unos diplomáticos españoles en París la nueva línea de ataque de la historiografía antifranquista. Reconociendo de modo implícito el fracaso de la versión izquierdista (los dos bandos habían cometido crímenes, vino a admitir), indicó que los esfuerzos iban a concentrarse en la represión de posguerra, donde había un solo y evidente culpable: el bando vencedor.

Menciono esta conversación, llegada por casualidad a mis oídos, porque nadie debe creer que se trata de actitudes espontáneas. Por el contrario, están minuciosamente orquestadas, con colaboración de numerosos políticos, historiadores y paniaguados. Preston ha anunciado para este otoño un nuevo libraco sobre el “holocausto español” (nada menos), y ya proliferan en las librerías estudios por el estilo. Leo ahora que la televisión en manos de los irreconciliables ha encargado una serie sobre la represión de posguerra a varios simpatizantes de las dictaduras progresistas. Será la segunda parte de la serie sobre la guerra civil ordenada por el PSOE en los años 80, bajo dirección de demócratas como el stalinista Tuñón de Lara, colaborador del KGB, en testimonio de Jorge Semprún. Tuñón formó en Pau una “escuela de cuadros” comunista dedicada a manipular la historia según la lucha de clases.

La serie de los 80 hizo renacer odios y rencores, revanchismos y justificaciones de la violencia progresista, cuyos frutos consisten en el ambiente creado en Vascongadas y Cataluña, extendido por Zapatero a todo el país mediante agitaciones callejeras violentas, bajo banderas totalitarias o anticonstitucionales. A ello ha contribuido la inhibición de la derecha, presa de la consigna medrosa y falsa del “hay que mirar al futuro”, como si esa mirada fuera incompatible con restablecer la verdad sobre el pasado.

La izquierda conoce muy bien el enorme efecto de las campañas amasadas con relatos de sangre y crimen atribuidos a sus adversarios. Con ellas ha logrado una y otra vez borrar sus propias responsabilidades, saltar del banquillo de los acusados al estrado del fiscal y convertir sus reveses en victorias políticas. Es preciso, por consiguiente, afrontar esta nueva campaña de envenenamiento de la memoria colectiva.

No hay duda de que la represión de posguerra fue brutal, pero debemos situarla en su contexto. Escribe el profesor Malefakis: “Los recientes intentos de restar importancia a la represión tomando como referencia la persecución de los colaboracionistas en Francia y en Italia están lejos de la verdad; no sólo fue la escala de violencia de Franco mucho mayor en muertes y todavía más en prisioneros, sino que además fue desarrollada casi enteramente por el aparato del Estado en vez de por grupos privados actuando sin aprobación gubernamental”.

A mi juicio es muy adecuado comparar el caso español con el italiano y el francés (y no hablemos de los espeluznantes campos useños de prisioneros alemanes), porque fueron todos casos de odio ideológico vinculados a una guerra civil. En España hubo más muertes, pero la guerra civil previa fue también incomparablemente más intensa y dejó, por tanto, muchas más “cuentas por saldar”. Con esta consideración, la represión franquista no resulta proporcionalmente mayor, sino menor, que las de Francia o Italia.

Además, la represión por el aparato del Estado no debe estimarse negativamente en relación con la “privada”. Significa que las ejecuciones en España se realizaron previo juicio, mientras que en Italia y Francia consistieron muy mayoritariamente en simples asesinatos. La presunción de que los asesinos “privados” actuaban sin aprobación gubernamental es tan falsa en Italia o Francia como en el bando revolucionario español durante la guerra civil. Esa “falta de aprobación” consiste en una táctica bien conocida de efectuar limpiezas masivas de enemigos prescindiendo de formalidades legales y achacándolas al “pueblo” o a “incontrolados”.

La campaña en curso enfrenta, por lo menos, otros dos problemas engorrosos. Pinta a todos los ejecutados como “víctimas del franquismo”, mezclando a los inocentes, como el anarquista Peiró, con asesinos sádicos como el socialista García Atadell. Menciono a éste porque, aunque fuese ajusticiado en plena guerra, representa al alto número de criminales, ladrones y torturadores que cayeron en manos de Franco. La equiparación de éstos con los inocentes ya indica el valor de las “investigaciones” en curso.

Otro problema: ¿por qué cayeron en manos de los nacionales tantos participantes en el terror revolucionario? Pues porque los dirigentes izquierdistas, tanto en la campaña del norte, como en la de Cataluña o en la del centro, se preocuparon de huir ellos, sin dejar la menor previsión de escape para los miles de secuaces suyos complicados en la represión. Sólo en Cataluña lograron escapar muchos, aunque no todos, en una huida masiva y desordenada, cuya descripción por Zugazagoitia debiera leer todo el mundo. Asunto embarazoso para los campañeros, pero ineludible en un estudio serio.

Basten estas consideraciones, para empezar, y preparémonos a librar un nuevo combate por el restablecimiento de la verdad histórica.

Gobierno y fiscal tienen que actuar contra la lista del PCTV
Editorial El Mundo 2 Abril 2005

El fiscal general del Estado y el Gobierno aseguraron ayer que la candidatura del Partido Comunista de las Tierras Vascas fue examinada, igual que la de AG, para saber si era un instrumento de Batasuna, pero no fue recurrida porque «no se encontraron elementos suficientes para impugnarla». Este periódico publicó datos muy concretos descubiertos por las Fuerzas de Seguridad sobre la estrecha relación, en algunos casos familiar, entre miembros de la citada candidatura y dirigentes proetarras. Pero a lo largo del día de ayer, como dijo el secretario general del PP, Angel Acebes, «las evidencias sobre la vinculación del PCTV-EHAK se multiplicaron» en cuestión de horas.

Destacados dirigentes de Batasuna arroparon ayer la presentación en Bilbao de la candidatura de una formación hasta ahora desconocida, que fue inscrita en el registró un mes después de la aprobación de la Ley de Partidos. Los candidatos del PCTV se ofrecieron a «asumir el compromiso y tomar el testigo» de los postulados de la lista blanca ilegalizada por su conexión con ETA-Batasuna.Los proetarras valoraron esta actitud como «muy positiva» y anunciaron que este fin de semana decidirán si piden el voto para esta lista.No es difícil pronosticar que lo acabarán haciendo porque en la misma comparecencia pública el subjefe de prensa de Batasuna anunció que se hacía cargo de la comunicación del nuevo partido.

Con todos estos datos, tanto el PP como las asociaciones de víctimas han pedido al Gobierno que estudie con «rigor y urgencia» las vinculaciones del PCTV con Batasuna para impedir que los proetarras se puedan llegar a sentar en el Parlamento vasco. Lo cual sería un sarcasmo político, además de un gol al Estado de Derecho.

El fiscal general del Estado diferenció ayer entre las listas «que son instrumentos de ETA» y «las alternativas políticas «a las cuales estos señores puedan votar» y añadió que «eso forma parte de la democracia». Sería cierto si no fuera porque existen conversaciones entre la cúpula de Batasuna y una candidata del PCTV para acordar una estrategia común. Lo que, unido a la comparecencia conjunta celebrada ayer, debería bastar para que la Fiscalía y la Abogacía del Estado actuaran contra la candidatura con las posibilidades que les otorga la ley. Serán después los tribunales los que tengan que decidir. La tesis divulgada por el Gobierno de que no se presenta un recurso de ilegalización contra esta lista porque sería rechazado no es de recibo.

Si el Ejecutivo y la Fiscalía no reaccionan, será inevitable la sospecha de que esta pasividad se debe a que al PSOE le viene muy bien que el voto de los electores de Batasuna se disperse entre varias candidaturas y no vaya a parar en bloque al PNV y EA. Pocos objetivos hay tan encomiables como el de impedir que los nacionalistas logren la mayoría absoluta en el Parlamento de Vitoria. Pero por encima de la conveniencia, aunque sea por una buena causa, tiene que estar el escrupuloso cumplimiento de las leyes.

http://www.elmundo.es/diario/opinion/1778434.html

Lo que está en juego
Editorial El País 2 Abril 2005

La diáléctica entre continuidad y cambio que opera en toda consulta electoral adquiere rasgos peculiares en los comicios vascos, cuya campaña se abrió en la madrugada de ayer. El día 17 no se decide principalmente qué opción va a gobernar en los próximos cuatro años, sino cuál va a ser el marco que rija la convivencia de los vascos entre sí y de éstos con el resto de España. Lo chocante es que quien representa el continuismo al frente de las instituciones autonómicas, el nacionalismo que las patrimonializa desde 1980, proyecte al mismo tiempo la ruptura por desbordamiento del Estatuto que las hizo posibles.

El nacionalismo gobernante se ha vuelto a rasgar las vestiduras por el veto impuesto por los tribunales al nuevo intento de Batasuna de sortear su ilegalización. Y el consejero de Justicia y candidato, Joseba Azkarraga (EA), se ha superado en la infamia al relacionar unos procedimientos judiciales con la guerra sucia y el GAL. La tendencia del nacionalismo a aceptar sólo las sentencias que le favorecen está revestida de fariseísmo en esta ocasión. Porque el objetivo de la coalición PNV-EA de alcanzar esa "mayoría fuerte" (38 escaños) que reclama Ibarretxe pasa ineludiblemente por lo que dice lamentar con la boca pequeña: la desaparición de Batasuna del Parlamento vasco. Es el último reducto institucional que le queda al partido de Otegi, a no ser que consiga dar utilidad a sus votos a través del fantasmal Partido Comunista de las Tierras Vascas, que la Fiscalía debería investigar para verificar si constituye o no el plan C de la formación ilegalizada.

Sabedor de que la mayoría absoluta pasa por volver a activar al máximo el voto propio y seguir arañando el huerto electoral de la izquierda abertzale, al nacionalismo le parece "un atropello" que se impida ejercer el derecho al voto pasivo a unos candidatos que dicen no tener nada que ver con Batasuna, pero que son incapaces de romper el tabú de la condena a ETA. Sin embargo, no ve escandaloso que otros candidatos tengan que pedir el voto acompañados de escoltas y amenazados por una organización terrorista. Si aun así estas elecciones se celebran en un clima notablemente menos crispado que las de 2001, se debe al acusado debilitamiento de ETA por la aplicación de unas medidas que el nacionalismo no ha cesado de cuestionar. Y, en menor medida, al cambio de inquilino en La Moncloa, que ha relajado el ambiente y ha privado al nacionalismo gobernante de uno de sus grandes argumentos para justificar su salto adelante soberanista.

Los socialistas y populares de Patxi López y María San Gil dibujan en esta ocasión una suerte de alternativa difusa, muy distinta a la del tándem formado hace cuatro años por Mayor Oreja y Nicolás Redondo. Su reto está en optimizar sus resultados compitiendo a un tiempo con el PNV-EA y entre ellos mismos. Para ello deberán convencer a la sociedad vasca de la falsedad del silogismo de Ibarretxe según el cual es necesario que prospere su propuesta de libre asociación para que Euskadi "no retroceda". Por el contrario, ha sido el Estatuto que tan alegremente se desprecia el que ha permitido los niveles de bienestar de los que el candidato Ibarretxe se vanagloria, así como un marco mínimo de consenso social que se ha puesto en riesgo.

Prescindiendo de los torrentes retóricos de toda campaña, esto es lo que de verdad está en juego. Y también consolidar la posibilidad de conseguir que el debate político en Euskadi pueda celebrarse en libertad, sin estar condicionado por la amenaza y el crimen.

http://www.elpais.es/articuloCompleto.html?d_date=&xref=20050402elpepiopi_1&type=Tes&anchor=elpepiopi

Entró, entró
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 2 Abril 2005

Era un secreto a voces. Cuando Batasuna presentó su candidatura con los mismos cuerpos y almas que tuvieron en la pasada legislatura, hasta los menos avisados intuyeron que se trataba de una maniobra para colar en el tumulto una lista blanca formada por gentes no contaminadas por la violencia terrorista y capaz de atraer los votos huérfanos que dejaba Batasuna por su proximidad con ETA.

Hemos estado tan entretenidos con el juego que nadie ha podido darse cuenta de que en la estrategia de Batsuna no había un solo gambito, sino dos. Aukera Guztiak también estaba destinada al sacrificio y la candidatura blanca de verdad, blanca como lavada con persil, mi querida señora, era el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV-EHAK).

Ya nos había advertido el Evangelio de que «los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz» (Lucas, 16, 8). Todo hace pensar que Batasuna le ha colado una vez más un gol al Gobierno y a la justicia española, al decir de la vicepresidenta y del fiscal general del Estado. No tiene razones para encampanarse Acebes, bajo cuyo mandato en el Ministerio del Interior fue inscrito el partido que ahora comparece, nada menos que en septiembre de 2002, antes de que existiera la Ley de Partidos. La cuestión es: ¿Tiene este desaguisado arreglo? ¿Puede considerarse fraude de ley la comparecencia del Partido Comunista de las Tierras Vascas? Sólo si el Estado de derecho se empeña mucho y no parece que esté por la labor. Ayer mismo la portavoz del nuevo 'ma non troppo' partido expresaba su voluntad de asumir los compromisos de Batasuna y Aukera Guztiak. Batasuna ha considerado «positiva» la iniciativa, mientras Aukera Guztiak no se había planteado aún pedir el voto para el PCTV, ni es probable que lo hagan hasta que esté tan avanzada la campaña que no haya tiempo material para que los tribunales consideren dicha petición como prueba de la ilicitud de sus pretensiones.

Tal prueba no se producirá en términos irrefutables hasta la noche del día 17. Si esta extravagante candidatura comunista obtiene más de 100.000 votos, deberíamos preguntarnos: ¿hubo alguna vez en Tierras Vascas 100.000 comunistas?, al igual que Jardiel Poncela se preguntaba: «¿pero hubo alguna vez 11.000 vírgenes?»

Admitamos la posibilidad de que en Euskadi quizá sí, que no es cosa de poner en tela de juicio la inmarcesible decencia de nuestras conciudadanas.

Las ganancias del protector
ANTONIO ELORZA/CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO EN LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 2 Abril 2005

No estoy seguro, pero creo que fue Norberto Fuentes el que contó la historia de la protección otorgada por Fidel Castro a los montoneros, quienes al ver en peligro sus fondos económicos se los confiaron al dictador cubano para que los custodiase. Y tan bien lo hizo que se quedó con el dinero mientras la organización guerrillera se perdía para siempre. Algo parecido, en pequeña escala, le sucedió a la Segunda República española con otro protector benéfico, la URSS de Stalin, cuyos delegados sustrajeron cuanto pudieron desde un primer momento en aquellos casos en que no había una relación precisa de los bienes entregados, tal y como reflejan los Diarios del líder de la Internacional Comunista, Jorge Dimitrov.

La historia se repite, no con acciones de Bolsa, pero sí con votos, en el tierno episodio en que nuestro lehendakari se apiada de la suerte de la lista de Aukera Guztiak, verosímilmente frustrada en su intento de participación electoral. La escena nos ofrece al padre que consuela a sus hijos perseguidos y les anuncia un porvenir venturoso en cuanto la casa deje de estar sometida a un amo opresor. De acuerdo con sus palabras, tenían todo el derecho a ver aprobadas sus listas y sólo la malévola conspiración de PSOE y PP -a los que cualquier observador ve día tras día juntos en la vida política- les está dejando fuera, gracias a la manipulación de unos jueces subordinados al poder político. El lehendakari no puede de momento hacer otra cosa que expresarles de todo corazón su solidaridad. Pequeño inconveniente: cuando abandonan la recepción, con sus palabras y las correspondientes imágenes distribuidas a todas las televisiones, las candidatas de AG debieron de darse cuenta de que el presidente abertzale les había robado la cartera. En términos políticos, se entiende.

La mejor de las soluciones está al caer para el nacionalismo gobernante: los feroces políticos centralistas evitan la presencia en las urnas de la seudo-Batasuna y gracias a los gestos airados de Ibarretxe y de sus corifeos buena parte de sus votos van a parar al tripartito. El lehendakari miente descaradamente tanto al ver en las acciones judiciales el reflejo de una decisión política, nada menos que de los dos partidos mayoritarios obrando al unísono, como al afirmar que la misma tiene por objeto evitar la mayoría absoluta de PNV-EA. Cualquiera que sepa sumar sabe que era precisamente la participación de Aukera Guztiak lo que podía evitar el cumplimiento de los pronósticos favorables a la actual coalición de gobierno.

En vísperas de las elecciones del 17 de abril, la política vasca cobra así un cierto aire de farsa, reservado hasta ahora al comportamiento político de Madrazo y de su grupo, empeñados desde hace cuatro años en el juego de aparentar una independencia política a la que han renunciado sin reserva alguna. En particular, Ibarretxe e Imaz juegan a fondo la carta de un cinismo descarado en su relación con ETA y, lo que suele olvidarse, de paso con el Estado de Derecho al que por su cargo debiera el primero observar un mínimo de lealtad. Es la táctica de Jano llevada al límite. En principio, Gobierno vasco y PNV se declaran contrarios al terrorismo, disfrazado de violencia, pero al parecer ETA nada tendría que ver con Batasuna o con sus distintas manifestaciones, con lo cual la primera obligación de un Gobierno en Euskadi consiste en ejercer su protección a todos los niveles y denunciar simultáneamente la opresión de Madrid. No se limita a lo que sería justo: poner en tela de juicio criterios cuestionables de ilegalización, tales como la presencia entre los firmantes del aval a AG de quienes hace años tomaron parte en una manifestación o en una acción de violencia, aun cuando no haya recaído condena judicial sobre la misma. La descalificación pronunciada por Ibarretxe e Imaz es total, asumiendo el principio proclamado en su título por la 'lista blanca', a pesar de su evidente dependencia del mundo de ETA.

Nos encontramos ante el escenario bien conocido de tantos westerns, en los cuales el sherif se proclama defensor del orden y lo que hace en verdad es proteger a los cuatreros. O, si se quiere, con mayor dureza, al modo de 'Sed de mal' de Orson Welles, porque los intentos de crímenes, las extorsiones, la formación de comandos, siguen ahí, al mismo tiempo que Ibarretxe se dirige a los representantes políticos de ETA como si fueran las víctimas de una inaceptable privación de derechos. La verdad es dura, pero no hay otra: ETA no existiría en la actualidad políticamente sin la cobertura institucional y sin la tutela indirecta ejercida sobre su brazo político desde Ajuria Enea. Paga, eso sí, el alto precio político de convertirse en una fuerza de apoyo subalterna al Gobierno PNV-EA, según pudo comprobarse en la votación de diciembre, pero gracias a ese mismo Gobierno está en condiciones de sobrevivir frente a la presión de la ley. Con la línea de actuación adoptada por Ibarretxe y por el conjunto del llamado nacionalismo democrático, el '¿good bye ETA!' sólo llegará si el proyecto de 'nuevo estatuto' triunfa y los antiguos terroristas encuentran su sitio en las fuerzas del orden y en la administración del Estado vasco soberano, siguiendo el ejemplo que en su día proporcionara ese defensor nato de los derechos humanos apodado Josu Ternera. Siempre al modo de Irlanda años 20. De veras una farsa, aunque trágica.

Lo sorprendente es que tal despliegue de cinismo haya podido funcionar ante la opinión pública, volviéndose incluso en contra de aquéllos que eran y son sus víctimas y, desde la condición de tales, pusieron en marcha las medidas necesarias para destruir el entramado del terror. El ejemplo conjunto de la Ley de Partidos y de las ilegalizaciones, medidas que han reducido a la mínima expresión el terrorismo de baja intensidad, ilustra esa peculiar situación en que los supuestos defensores del orden social en Euskadi condenan a gritos la política que ha hecho posible su restauración. No obstante, las encuestas son elocuentes a la hora de probar la eficacia del engaño: la persona de nuestro flautista de Hamelin constituye la mejor garantía de un triunfo del tripartito y una mayoría de vascos le respalda en la necesidad de 'decidir su futuro', aunque ello sea ilegal. De nuevo entramos en el terreno de la farsa política: una mayoría de vascos ignora lo que representa el 'nuevo estatuto', e incluso ve en su entrada en vigor un preocupante motivo de crispación, y sin embargo apoya al personaje que ha montado un embrollo de tales dimensiones. 'Aurrera bidean', lo cual por cierto viene a ser la versión en euskera de una consigna propia del integrismo islámico, con la única diferencia de que la senda de Alá es aquí sustituida por el único camino para que el Pueblo Vasco se acerque a la tierra prometida. De lo que se va a votar, Ibarretxe se cuida de no ofrecer explicación alguna. Los vascos (y las vascas) tenemos que decidir. ¿Qué? No importa.

Claro que también cuentan las deficiencias de quienes estarían obligados a desmantelar con argumentos y preguntas un proyecto político cuya ejecución supondría, no sólo el corte con la España constitucional, sino el establecimiento de un orden político-social fundado sobre la exclusión del otro, con el propósito de asimilar o de aniquilar para siempre a ese extraño interior que es el componente español de la sociedad vasca. Sirva de ejemplo la política educativa diseñada por Anjeles Iztueta, con sus preliminares de limpieza étnica en el asunto de los profesores sin perfil de euskera, y el propósito de una vasquización de los contenidos de la enseñanza que sería risible de no apuntar a una mutilación de los conocimientos en cuanto signifique enlace con el marco español. Sabino Arana sonreirá desde su tumba: tiene fieles herederos.

A estas alturas, no cabe esperar un acuerdo entre los partidos estatutistas, pero sí les sería exigible una convergencia y una profundización de sus críticas frente a lo que representa una victoria de Ibarretxe en las elecciones: la confirmación de una estrategia secesionista que echaría por tierra la construcción nacional forjada a partir de 1979.

El factor Madrazo
MANUEL ARROYO/BILBAO El Correo  2 Abril 2005

Un personalismo más acentuado
En medio del gris continuismo que ha marcado la última legislatura del Gobierno vasco, Javier Madrazo exhibe con una cierta dosis de orgullo su gestión como consejero de Vivienda. En ella se escuda para intentar desarmar de razones a quienes, incluso dentro de sus propias filas, cuestionan su presencia en el Ejecutivo más soberanista de la historia de Euskadi. A ella se aferra para, después de una década de bruscos vaivenes electorales, consolidar a Ezker Batua como la referencia de un espacio político amplio y de perfiles difusos, que abarca desde la orilla izquierda del socialismo hasta los lindes de Batasuna. En esos caladeros ha echado las redes de un discurso con tintes filonacionalistas que han tapado, en buena medida, el acento social. Un discurso condicionado por la política de trincheras que se ha instalado en el País Vasco y por sus alianzas con un nacionalismo enquistado en la radicalidad, al que ha servido de coartada pluralista; y que en el resto de España resulta de muy difícil digestión y letal para los intereses de Izquierda Unida.

Por primera vez desde la transición, EB -las nuevas siglas de la coalición desde el pasado julio- se presenta a las urnas como una «organización soberana», sin más anclaje con IU que su libre decisión de federarse con ella. Una especie de plan Ibarretxe de aplicación interna. También por primera vez, lo hace con un equipaje provisto de algo más que buenas intenciones. Sus promesas y utopías han pasado por el filtro del poder; por el tamiz de la burocracia, las limitaciones presupuestarias y el margen de maniobra que le permiten sus socios. Por «los condicionantes de la realidad», en palabras de Madrazo, quien asegura que la experiencia de estos cuatro años «ha agudizado» su realismo; le ha enseñado la lección de que «no todo es tan fácil» como parece desde fuera.

«Nuestra presencia ha dado aire fresco a la labor del Gobierno, ha sido un revulsivo que ha permitido llevar adelante actuaciones desconocidas en Euskadi», subraya con un punto de entusiasmo casi propio de un principiante. Y detalla las 20.000 viviendas de protección oficial iniciadas en ese periodo -un tercio de todas las emprendidas en España-; el pionero programa para alquilar pisos vacíos con el aval de la Administración; la Ley de Parejas de Hecho; la «apuesta» por las ONG, los inmigrantes, la cooperación al desarrollo... Acciones pactadas con sus aliados «tras muchas horas de pelea en la trastienda», pero que «no se habrían dado sin la presencia de EB» en el Ejecutivo, sostiene.

Tender puentes
Su influencia en las demás áreas ha sido poco menos que testimonial en una Administración proclive a funcionar en departamentos estancos y sometida a un férreo control del PNV. La política energética, la 'Y' ferroviaria, el objetivo del déficit cero o la regulación de las aperturas en domingos han salido adelante contra su criterio.

En un escenario sellado a fuego por el frentismo, por una creciente polarización entre nacionalistas y no nacionalistas a raíz del Pacto de Lizarra y la voladura del consenso estatutario, Madrazo justificó en su día su entrada en el Gabinete como una operación para tender puentes entre ambos bandos. Sólo su coalición podía hacerlo, argumentaba. Cuatro años después, esa labor de ingeniería sigue pendiente; y las dos orillas que aspiraba a unir, más separadas que nunca.

«La apuesta por moderar al nacionalismo ha sido constante. Pero nadie tiene una varita mágica», explica ahora el consejero, más interesado en subrayar el «giro social» que ha imprimido Ezker Batua a algunas políticas que su capacidad para atraer a los dos polos enfrentados.

EB ha perdido la posibilidad de levantar puentes por su «seguidismo» del discurso del PNV y por su esquizofrénico alineamiento respecto al plan Ibarretxe, sostienen representantes del sector crítico de la coalición, alineado en torno al PCE-EPK y que dispone de un apoyo cercano al 40% en la asamblea general. Este bloque, contrario a la participación en el Gobierno vasco, juzga incomprensible que Ezker Batua haya votado de forma sistemática a favor del proyecto del lehendakari, pese a las «diferencias de fondo» que mantiene con él y a que no le ha sido admitida ni una sola de sus enmiendas. Tampoco entiende que Madrazo se prestara a presentarlo públicamente junto al resto del Ejecutivo, que sí lo respalda con entusiasmo.

Tensiones con IU
La debilidad de los argumentos esgrimidos para explicar esa actitud -permitir que el texto fuera debatido en el Parlamento vasco y enviado al Congreso- «nos sitúa en un lado; siempre en el mismo: con los nacionalistas». «Así no se puede pretender ejercer de puente», apuntan las mismas fuentes, que exigen permanecer en el anonimato.

La imagen de alineamiento con el frente abertzale que ha transmitido EB ha puesto sordina a sus discrepancias con el plan Ibarretxe y a su alternativa de federalismo de libre adhesión. Además, ha generado tensiones con la dirección de IU y constituye un baldón para la coalición, que se ve incapaz de explicar en el resto de España por qué gobierna en Euskadi con un Ejecutivo radicalmente abertzale, que ha lanzado al Estado un desafío sin precedentes. El debate del plan Ibarretxe en el Congreso puso al desnudo, con toda crudeza, esas contradicciones internas: tres diputados votaron en contra y dos -los catalanes de ICV- se abstuvieron, apenas unos días después de que Ezker Batua optara por el 'sí' en la Cámara vasca para disgusto de Gaspar Llamazares.

Madrazo, quien mantiene una privilegiada relación personal con el lehendakari, anterior a su incorporación al Gobierno, niega que ese paso haya condicionado la postura de EB. En puertas de las elecciones, se esfuerza en marcar su propio territorio con la advertencia de que, para reeditar el tripartito, exigirá pactar un «nuevo modelo de convivencia», lo que obligaría a guardar en un cajón el plan Ibarretxe.

La alianza con Ezker Batua ha permitido al nacionalismo presentar con una capa de barniz pluralista un Ejecutivo de nítidos perfiles soberanistas. Es más: atrapado entre la bipolarización política existente en Euskadi y sus pactos, el discurso de la coalición de izquierdas -al menos, el más visible, el que más ha calado en la sociedad- se ha impregnado de tintes abertzales hasta casi confundirse, en ocasiones, con el de sus socios. Además, según el sector crítico, ha dejado a un lado el mensaje social propio de una fuerza de izquierda - «cuánto se gasta en educación, en sanidad; qué pasa con los impuestos, con el fraude fiscal...»- porque «suponía poner en entredicho el pacto».

Esa deriva, acentuada en la última década, ha desencadenado la huida de ilustres militantes. Pero no resulta casual. Con Madrazo a la cabeza, EB ha ensanchado sus horizontes electorales con un mensaje que pretende atraer lo mismo a desencantados de Batasuna que a ecologistas, antimilitaristas, jóvenes ligados a las ONG y al pacifismo, cristianos de base... En definitiva, a sectores con una graduación izquierdista muy diversa y con una identidad nacional inclinada hacia el abertzalismo, frente al perfil tradicional del PCE-EPK. Es lo que el coordinador general califica «la nueva izquierda vasca»; «con un sentimiento de país, abierta, solidaria, internacionalista, no etnicista... pero sin olvidar en ningún momento el componente social, de izquierda, que pesa más que el nacionalista», subraya.

El espacio de EE
Esos colectivos representan en torno al 60% de las bases de Ezker Batua y constituyen el principal sostén de un Madrazo enfrentado a la mayoría del PCE-EPK, el partido al que pertenece. Con una gestión en Vivienda repleta de guiños hacia ese caladero de posibles votantes, en el que observa la principal plataforma de crecimiento de Ezker Batua, el coordinador general aspira a consolidar su formación en un espacio político más extenso que el ocupado en su día por la extinta Euskadiko Ezkerra: entre la acera izquierda del socialismo y los movimientos antisistema.

De hecho, la fusión de EE con el PSE, incomprendida por sus electorales, dio alas a IU-EB que, con Madrazo como candidato a lehendakari, pasó en 1994 de ser una fuerza testimonial a irrumpir con seis escaños y más de 93.000 votos en el Parlamento de Vitoria. La mayor representación que ha obtenido hasta ahora. En las últimas autonómicas no llegó a 79.000 papeletas. Desde entonces, ya en el Gobierno vasco, ha escalado posiciones en los sucesivos comicios -102.342 en los generales del pasado año-, lo que EB interpreta como un aval a la gestión en Vivienda.

Ese ascenso contrasta con la aguda crisis de Izquierda Unida, acentuada tras el batacazo electoral del 14-M, que ha debilitado el liderazgo de Llamazares. Madrazo, su aliado frente al PCE de Francisco Frutos -que personifica en el consejero vasco buena parte de los males de la coalición-, volvió a acudir en su auxilio en el último congreso para evitar su destitución. El peso, hasta ahora determinante, de Ezker Batua en el equilibrio de fuerzas dentro de IU explica el aval de Llamazares a la estrategia desarrollada en Euskadi, pese a los encontronazos registrados en la tramitación final del plan Ibarretxe.

Con la ejecución de ese proyecto en el horizonte y serias dificultades para arañar espacio a los socialistas, que exhiben en Euskadi su rostro más vasquista y apenas han tenido tiempo de desgastarse en el Gobierno central, Ezker Batua aspira a ser «más determinante» tras las autonómicas. O, lo que es igual, amarrar al histórico votante del PCE-EPK, crecer en otros caladeros -en especial, entre los jóvenes- y esperar a que PNV y EA necesiten sus escaños para garantizarse una holgada mayoría parlamentaria. Es decir, a que vuelvan a contar con el 'factor Madrazo'.

El vídeo de Faes, tan partidista como legítimo
Por Luis Herrero El Mundo 2 Abril 2005

La tesis que voy a defender -lo aviso para que no tengan por qué hacerse esperar ni muecas ni murmullos- es que el vídeo de Faes me ha parecido bastante bueno. Tenía ganas de decirlo en el primer párrafo del artículo porque hasta ahora no he leído ni escuchado ningún juicio de valor aproximadamente parecido y, ya puestos a hacer el gasto, me fastidiaría casi tanto no llegar el primero como ser el único en atreverse a decirlo. Y no es que le tenga miedo a la soledad, que a estas alturas me empieza a importar un rábano, es que sencillamente no me creo que no haya nadie que no se sienta identificado con la mayoría de las opiniones que se vierten en el reportaje. Lo que creo es justo lo contrario: que muchos españoles lo aplaudirían si pudieran verlo, lo que pasa es que la mayoría no puede y tiene que conformarse con la idea cavernícola -en su doble y antagónica acepción de sombra platónica y exabrupto políticamente incorrecto- que produce el eco del debate abierto.

Por lo tanto, primera conclusión: si es verdad lo que creo y el contenido del vídeo responde al punto de vista que de la parte oscura de la masacre del 11-M tiene una porción de la ciudadanía, entonces no hay más narices que darle la más cordial bienvenida y felicitar a sus autores por su indudable sentido de la oportunidad.Un año después de aquella trágica víspera electoral han vuelto a las portadas de los periódicos y a las pantallas de la televisión las imágenes demoledoras que a casi todos nos hicieron llorar -y más que a nadie a las víctimas-, pero esta vez acompañadas de conjeturas variadas, sospechas razonables, silencios ominosos, novedades misteriosas, progresos policiales, conclusiones políticas y un sinfín de ingredientes más, todos ellos adjetivables, que han servido para alimentar una gran porfía conmemorativa de ámbito nacional. Esa porfía, sin el vídeo de Faes, hubiera quedado incompleta.Ahora tenemos un ángulo más desde el que ver las cosas. Las opiniones que se añaden a una controversia con ánimo complementario nunca están de más. En todo caso, estarían de menos si no se hubieran abierto paso. Guste o no, cuentan, después de todo, con el aval intelectual de una muchedumbre de ciudadanos libres. ¿En base a qué principio deberían haber quedado excluidas del debate?

Por otra parte, yendo más a lo hondo, me atrevo a afirmar que en el vídeo hay muchas más afirmaciones inequívocamente verdaderas, dictadas por la rectitud de intención, que presuntas maldades difamatorias, si exceptuamos las reproducciones textuales de algunas declaraciones públicas que hicieron por aquellos días Rubalcaba, Llamazares, Ibarra o Zapatero, a las que no cabe aplicar presunción alguna. Esas sí que fueron maldades difamatorias a secas, ¡y de qué calibre!

Estas son las principales afirmaciones del denostado vídeo de Faes, una a una, sometidas a la prueba del algodón:

¿Es verdad que el atentado fue similar al que ETA había previsto tres meses antes del atentado de marzo?
-Sí.

¿Es verdad que la Guardia Civil, diez días antes del atentado, había interceptado un furgón de ETA lleno de explosivos en Cuenca?
-Sí.

¿Es verdad que el 2 de marzo el Gobierno avisó que temía un atentado de ETA?
-Sí.

¿Es verdad que dirigentes socialistas afirmaron en público que el Gobierno exageraba el riesgo de atentados para infundir miedo en época electoral?
-Sí.

¿Es verdad que el 11-M, durante todo el día, España pensó que ETA había sido la responsable de los asesinatos de aquella mañana en Madrid?
-Sí.

¿Es verdad que el 11-M por la noche acabaron las autopsias y que no había ningún suicida a pesar de que la izquierda había difundido que sí los había para darle apoyo argumental a la tesis de que el Gobierno estaba ocultando la verdad?
-Sí.

¿Es verdad que antes del 11-M los avisos del Gobierno de posibles atentados islamistas fueron despreciados por la izquierda?
-Sí.

¿Es verdad que ningún servicio de información del mundo estaba sobre la pista del atentado?
-Lo ignoro, pero a juzgar por lo que leí en su día en el estupendo libro que escribió Casimiro Carcía-Abadillo, esa es la tesis más extendida y razonable.

Hasta aquí el resumen de la primera parte del vídeo. Pincho de tortilla y caña a quien pueda demostrar que me he dejado en el tintero alguna cuestión fundamental. En la segunda parte, la voz en off nos cuenta que el Gobierno tardó menos de sesenta horas en detener a los principales autores materiales de la masacre y le imputa a la izquierda cuatro fechorías concretas: que sembró las calles de odio y enfrentamiento, que convirtió en un estruendo el eslogan de que el Gobierno estaba mintiendo, que trató de aprovecharse políticamente del drama al establecer una relación de causa-efecto entre el atentado y la Guerra de Irak y, por fin, que nada de eso fue improvisado: «el 11-M -escribe el guionista anónimo de Faes- los socialistas tuvieron la oportunidad de representar la obra de teatro que habían ensayado meses antes». Acaso sea esa la frase más enigmática e interpretable del reportaje y algunos, al escucharla, puedan pensar que trasmite la idea de que los socialistas sabían de antemano qué iba a pasar y cuándo, y cómo rentabilizarlo en beneficio propio. Pero, francamente, no ha lugar. Es demostrable que el PSOE había ensayado con anterioridad al atentado del 11-M cada uno de los ejercicios que luego mantuvo en escena durante las 48 horas anteriores a la cita con las urnas: que había sembrado las calles de odio y resentimiento, un año antes, es una verdad palmaria. Basta recordar las agresiones a las sedes del PP y a algunos de sus dirigentes. También es un hecho irrefutable que la cantinela del Gobierno de la nariz de Pinocho estaba en el guión socialista desde antes. Sin ir más lejos, Zapatero declaró a El País el 9 de marzo: «El cambio es diálogo y transparencia. No más mentiras». Y en cuanto a la utilización de la Guerra de Irak como factor de riesgo de un ataque islamista, ahí están también las hemerotecas: después de los atentados de Casablanca, en mayo de 2003, a Aznar se le ocurrió decir que no tenían nada que ver con la guerra y Zapatero y Llamazares, como dos jinetes a lomos del mismo caballo, le saltaron a la yugular jaleados por los titulares de la prensa.Ambos llevaban todo un año diciendo que si había un atentado sería por culpa de la foto de las Azores y, todavía hoy, muchos españoles lo siguen creyendo a pesar de que los autores materiales del atentado ya han confesado que lo estaban preparando desde mucho antes.

La disección del vídeo, francamente, no da mucho más de sí. Las conclusiones finales, tan partidistas como legítimas, añaden que la izquierda protagonizó el día de reflexión una jornada de coacción antidemocrática y que, una vez en el poder, ya ha perdido todo interés por conocer y dar a conocer la verdad de lo sucedido. Eso es todo. Bueno, ¿y qué?

La izquierda le ha puesto a la derecha un collar de doberman y aquí no ha pasado nada, ha movilizado a sus quince artistas de cabecera para hacer Hay motivo y tampoco ha pasado nada, y ha utilizado la ceremonia de los Goya para criminalizar a un Gobierno legítimo y ha seguido sin pasar nada. ¿Por qué no es más cerril ni más sectaria la izquierda ante sus propios votantes cuando vapulea sin escrúpulos a su adversario y en cambio corre peligro la derecha de ser tildada de retrógrada, cavernícola y antediluviana cuando sólo trata de dar su versión de los hechos?

He visto la película media docena de veces y no he encontrado, en ninguno de los catorce minutos que dura, un solo exabrupto visceral que ponga en riesgo el talante de centro reformista de un partido, el PP, que por otra parte ya aprobó esa oposición cum laude después de ocho años de gobierno. El cuento chino de la involución aznarista es un invento que Rubalcaba y compañeros mártires tratan de poner en circulación para sembrar cizaña y dividir en dos a la oposición. Muy suyo (de Rubalcaba, quiero decir): en la oposición decide cuándo miente el Gobierno y cuándo no, y en el Gobierno distingue lo que le conviene a la oposición y lo que no le conviene. Que no se caliente tanto la cabeza.A Rajoy le conviene casi todo lo que al PSOE le perjudica y al PSOE, por regla general, lo que más le perjudica es que se sepa la verdad.

Luis Herrero es eurodiputado del Grupo Popular en el Parlamento Europeo.
http://www.elmundo.es/diario/opinion/1778351.html

Vídeo 11-M
¿A quién le asusta la propaganda?
Agapito Maestre Libertad Digital 2 Abril 2005

No he visto aún el vídeo del PP; pero, si en él se acusa al PSOE de recuperar el poder por métodos antidemocráticos, no puedo dejar de aplaudirlo. Más aún, entono con alborozo el refrán castizo: “Nunca es tarde, si la dicha llega”. He aquí la sencilla plegaria que, hoy, todo periodista crítico, serio y preocupado por la Nación española, debiera esgrimir contra los ambiguos que quieren fijar la agenda política del partido de la Oposición. Los dirigentes del PP han dejado sus “maricomplejines” en el armario y han montado un vídeo sobre las mentiras de Zapatero entre el 11 y el 14M, que no son sino la culminación de la campaña más ferozmente antidemocrática, me cuento entre sus críticos y víctimas, llevada a cabo en España durante los dos últimos años del mandato de Aznar.

Todo fue “bueno” para el PSOE, que hizo en esa época de la “lógica del insulto” su arquetipo de vida totalitaria, con tal de derribar al Gobierno popular del poder. Por lo tanto, sí, señora Álvarez de Toledo, lo decisivo, y algunos lo llevamos escribiendo hace años, de este vídeo reside en mostrar públicamente que el PSOE “ha recuperado el poder mediante una operación antidemocrática”. Por eso, por mostrar tal evidencia, deberíamos aplaudir la existencia del vídeo. Fuera aparte, como diría mi amigo Herrera en la Onda, de felicitar al maestro, Federico, porque le han hecho caso los del PP, felicitémonos también los ciudadanos por el atrevimiento político de los populares. ¡Algo es algo! Ya sé, ya sé, que la política no se reduce a propaganda, pero sin ésta aquélla es vacía. Lo determinante es saber si lo propagado en este vídeo es falso o verdadero. Y si lo que se propaga, repito lo dicho por la compañera Álvarez de Toledo, magnífica representante de todos los críticos del vídeo, es que “el PSOE recuperó el poder mediante una operación antidemocrática”, entonces bienvenido sea el vídeo.

Por supuesto, después de visto el vídeo, hay que hacer la crítica sobre su bondad epistemológica o maldad moral, sobre su oportunidad o inoportunidad en el tiempo, pero lo decisivo era sacarlo. Los votantes del PP, al fin, tienen un documental, una síntesis, sobre el análisis que hace la dirección del partido sobre ese trascendental suceso que ha cambiado la historia de España y, por supuesto, de Europa. Tengo ganas de ver el vídeo del PP, pero no para discutir con los periodistas que quieren marcar los tiempos del PP, e incluso los del PSOE, sino para decirles a los melifluos políticos “centristas” del PP que esa acción, el vídeo y todo su soporte discursivo, es el inicio de la política de su partido. Si así no fuera, teman lo peor, la lógica implacable del PSOE sería invencible. Sí, primero, fueron a por Aznar; ahora, van a por Rajoy; más tarde, ya, están machacando totalitariamente a Esperanza Aguirre. Y, naturalmente, también le llegará su tiempo a Gallardón… Lo dudan. Ilusos.

Río Cabe
El vídeo
Serafín Fanjul Libertad Digital 2 Abril 2005

Aunque sea una precisión innecesaria, comencemos diciendo que el video famosísimo –en un día– , en realidad es un DVD y que su producción constituye un éxito propagandístico y una afirmación de postura del PP, algo que estaba haciendo mucha falta para superar el desconcierto y confusión reinantes en sus filas desde los asesinatos masivos del 11 de marzo. A continuación, fuerza es referir que en los no muchos minutos de proyección los asistentes al estreno guardábamos un silencio incómodo y seco. Sería muy pretencioso por quien esto escribe erigirse en intérprete de los sentimientos de toda la parroquia, al estilo de los grupúsculos izquierdistas –Gaspar Llamazares es un paradigma– cuando fulminan al adversario con un inapelable y totalizador “el pueblo exige…”. Naturalmente, el pueblo son ellos. Después, las urnas dicen otra cosa, pero ya se sabe que tales resultados sólo representan a la caverna, la reacción o los fachas, entes sin una naturaleza humana bien definida a los que se puede reducir a un dobermann y, por supuesto, despojar del derecho a producir las imágenes visuales que estimen convenientes.

Y en esas estamos: histeria desatada en las filas rojas (tan rojas como el conde de Godó y su periódico o, si me apuran, ea, tan rojos como El País y su propietario), con amenazas incluidas por atreverse a responder un poquito con unos mínimos catorce minutos al torrente de improperios y agresiones recibidos desde hace dos años. No somos traductores del estado de ánimo de todos los presentes, pero el crudo discurrir de las secuencias de agresividad, incompetencia y desvergüenza desplegadas por la otrora oposición producían un efecto de indignación sorda al contemplar tal concentración de irresponsabilidad culposa transmutada, a partir del feliz hallazgo por la SER de los suicidas que nunca existieron, en justos acusadores que querían saber. De tal guisa, Rodríguez, Caldera, Llamazares y otros sabios de menor cuantía se retrataban luciendo al “Comando Dixan”, el detergente inofensivo, los pobres islamistas inocentes despachados sin cargos por los jueces ante el infundado acoso gubernamental, las insinuaciones de prefabricar las detenciones de etarras cargados de explosivos caminito de Madrid… Y luego, la miserable actuación de Rubalcaba infringiendo la ley electoral, las partidas de la porra cercando las sedes del PP: bandas de manifestantes espontáneos que portaban numerosos e idénticos carteles, los mismos lemas y, claro, una histeria colectiva coincidente.

Indignación y amargura, supongo sentirían los abundantes militantes del PP que había en la sala, al revivir a dónde les condujo la moderación, el centrismo y la ingenuidad (único lujo que no puede permitirse un político) de haberse creído que la izquierda y sus cómplices separatistas habían aceptado unas normas de comportamiento cívico, no digo ya democrático. Porque si por algo se puede –y se debe– censurar a Aznar y sus ocho años de gobierno es por la extrema cautela y excesivo respeto escrupuloso en las formas de actuación, de suerte que reformas urgentísimas e imprescindibles, como la educativa, se quedaron cortas y llegaron tarde; o la de la Universidad, que dejó intactos los dos problemas centrales (selección de alumnos y endogamia profesoril). ¿Quién se acordó el 13 de marzo de la supresión del Servicio Militar obligatorio? ¿Quién tuvo la suficiente lucidez para admitir la evidencia de que España no participó en la guerra de Irak de 2003? Los compadres del Roldán, el Rubio, el Guerra, metidos hasta las cejas en la guerra sucia y en todas las Filesas y Malesas imaginables, pidiendo un gobierno que no mienta. Qué risa.

Todo junto y concentrado en catorce minutos. Es normal que a los actores y beneficiarios del sucísimo negocio del 11 al 13 de marzo no les guste nada el video. La imagen y la palabra (las suyas) son demasiado explícitas, no por nuevas –se trata de lances bien sabidos– sino por irrefutables. Porque no es el PP quien habla, son ellos. Así pues, quienes parieron a los suicidas no soportan que se les recuerde su superchería; los que tanto se carcajearon del “Comando Dixan” no toleran que se refresque la memoria de los españoles y quede patente su irresponsabilidad. No hay nada nuevo, pero sí el recordatorio, implícito también en el fondo, de a dónde nos conduce el gran descubrimiento de Rodríguez, la Alianza de Civilizaciones. Dicen que el video acusa al PSOE de complicidad en los atentados y no es verdad. Otra vez mienten. O yo no entiendo bien el español, o tal acusación no aparece por ninguna parte. Basta con la secuencia cinematográfica de los hechos del 12 y el 13, ésa sí es una acusación en regla. Y, para desgracia de los descarados de entonces, imposible de borrar.

Amables lectores, vean el video, descargándolo de Internet o como sea, y juzguen por ustedes mismos cuán moderados han sido nuevamente los del PP: ni siquiera han traído a colación aquella edificante chacota de un prohombre socialista que se jactaba y pitorreaba asegurando que “Si con el Prestige no basta, hundimos otro barco”.

El parón económico de la «no España»
MANUEL MARÍN ABC 2 Abril 2005

MADRID. Cuando el 12 de septiembre de 2002, el Círculo de Empresarios advertía en un comunicado del «nuevo escenario político y económico» que nacía con los últimos trámites de la nueva Ley de Partidos, que a la postre permitió la ilegalización de Batasuna en marzo de 2003, emplazaba a «la colaboración de todos los partidos políticos y fuerzas sociales para fomentar un diálogo sincero y la búsqueda de espacios de consenso para conseguir esa deseada convivencia pacífica».

Subyacía una preocupación latente por las consecuencias no sólo políticas, sino también económicas y sociales, en el desarrollo de la legislatura. Había transcurrido ya el primer año de la legislatura del tripartito nacionalista vasco, con Juan José Ibarretxe a su frente y el horizonte presentaba más dudas que certidumbres.

Incertidumbre del plan Ibarretxe
Pero aquella exhortación del Círculo de Empresarios Vascos cayó en el saco roto de un Ejecutivo nacionalista que ya tejía con sus primeros hilos el plan Ibarretxe. De nada sirvió tampoco la defensa cerrada que de la vigencia del Estatuto de Guernica hicieron los empresarios, preocupados «por un escenario global de incertidumbre económica, que puede acentuar la desaceleración del crecimiento registrada en la primera mitad del año». Era 2002.

La legislatura llegó a su fin semanas atrás, y la desaceleración económica se ha trocado en estancamiento. Buena parte de la culpa ha sido de la incertidumbre generada por la evolución del plan soberanista, pese a su rechazo por el Congreso el pasado 1 de febrero. Es lo que el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Mikel Buesa ha dado en llamar «la economía de la secesión» en un completo estudio sobre los costes de la «no España», más que negativos para la sociedad vasca.

Algunos datos de ese estudio certifican no sólo el «parón» de la economía vasca, sino que auguran un hipotético pésimo futuro en el caso de que Euskadi llegara a la independencia.

¿300.000 habitantes de menos?
Pero futuribles aparte, los datos objetivos de la vida social y económica vasca resultan tozudos: de no existir violencia y persecución a los constitucionalistas en el País Vasco durante las últimas tres décadas, tendría cerca de 300.000 habitantes más; su Producto Interior Bruto sería un 25 por ciento superior al actual; su economía habría ganado en productividad y competitividad; y su participación en el mercado de trabajo español no habría descendido en dos decenios desde el 6,1 a apenas el 5,5 por ciento actual.

Más datos: durante la última legislatura se ha consolidado la tendencia de los últimos veinte años, según la cual unas 16.000 personas abandonan el País Vasco cada año, y llegan sólo 12.000. Conclusión, un saldo negativo de 4.000 personas que dejan de habitar en el País Vasco; el número de empleos en esa Comunidad en el año 2002, a mitad de legislatura, fue de unos 915.000, un 20 por ciento mayor que el de hace veinte años. Si se comparan estos datos con el global de España -aumento superior al 30 por ciento- no es difícil concluir el retroceso vasco. El informe elaborado por Buesa recuerda cómo paulatinamente ha ido descendiendo la influencia del PIB del País Vasco en el conjunto español, ya que a comienzos de los ochenta representaba el 7,3 por ciento y ahora está rondando el 6 por ciento, por debajo incluso del 6,4 que suponía en el año 2000.

Desequilibrio en la Seguridad Social
En otro ámbito de cosas, diversos informes económicos reflejan cómo la situación financiera de la Seguridad Social en el País Vasco presenta un desequilibrio que, si bien no resulta insalvable, sí requiere de la solidaria mano del resto de España para sostenerlo. El envejecimiento de la población vasca, uno de los más acentuados de España, es el motivo.

Según Buesa, si mediada la legislatura que ahora ha concluido el 20,8 por ciento de los vascos era pensionista, en el conjunto de España ese porcentaje no alcanzaba el 19 por ciento. Así, mientras que en Euskadi hay 1,99 afiliados a la Seguridad Social por cada pensionista, en España esa ratio se sitúa en 2,08. Todo ello ha desembocado en que la Tesorería de la Seguridad Social haya concluido que existe un déficit entre las cotizaciones y las prestaciones de unos 128 millones de euros, de los cuales 41 corresponden a la diferencia entre cotizaciones y pensiones. Todo esto sólo se traduce en que los jubilados del País Vasco consiguen completar sus ingresos «gracias a que, con el sistema de caja única para toda España, reciben una transferencia de recursos desde otras regiones, siendo así beneficiarios de la solidaridad del resto de los españoles», concluye Buesa.

Déficit en 2010 de 525 millones
Pero más allá, las cifras no auguran un mejor futuro para los próximos años ya que las estimaciones pasan por que hasta el año 2010 el número de afiliados a la Seguridad Social aumentará en el País Vasco en un 12 por ciento (llegarán casi al millón de cotizantes), y el de pensionistas lo hará en un 11 por ciento: de 433.000 que hay ahora, a 482.000 al final de la década.

En este punto, el catedrático Buesa calcula que la recaudación alcanzará en ese año los 5.662 millones de euros, pero las pensiones requerirán de un mínimo de 6.187 millones. Por ello, alcanza la conclusión de que el déficit actual llegará a multiplicarse por trece y rondará los 525 millones de euros. «Lógicamente -añade a más a más- se puede afirmar que ese sistema no es sostenible en un País Vasco independiente».

El informe económico, orientado a predecir el desastre económico que supondría para el País Vasco una hipotética declaración de independencia respecto a España, deja bien a las claras que el triunfo eventual del plan Ibarretxe empobrecería sus arcas hasta extremos insostenibles.

¿Deslocalización o huida?
Primero, porque las empresas de esa Comunidad se encuentran muy estrechamente vinculadas al mercado español ya que el 85 por ciento de las transacciones comerciales externas del País Vasco, bien sean importaciones, bien sean exportaciones, tienen lugar dentro del espacio europeo y una media del 60 por ciento, sólo en España.

Segundo porque ello obligaría a una «deslocalización» o traslado de muchas de estas empresas a otras regiones españolas para poder sobrevivir. Y tercero, y es un dato objetivo, porque ya en estos momentos, cuatro de cada diez empresas han empezado a evaluar estrategias de futuro alternativas a su actual situación y, entre otras posibilidades, la más citada es el abandono del País Vasco. En este clima, la incertidumbre, casi la peor de las consejeras para la labor de las empresas, ha hecho del País Vasco su patria.

Populismo
José-Luis Herrero Ruiz/Algorta, Getxo. Vizcaya
Cartas al Director El Correo 2 Abril 2005

Ha empezado ya la campaña para las autonómicas vascas y no con buen pie: populismo a mansalva. Los unos dicen a los otros que hay que acatar las sentencias judiciales, pero en cuanto un tribunal dictamina algo que no les conviene, pues salen con que los jueces atacan a la democracia, la soberanía popular y demás. Claro, Ibarretxe se ha vuelto un populista de campeonato: la democracia la represento sólo yo, viene a decir. No es que PP y PSE lo hayan hecho muy bien tampoco; más bien, han fallado con su oposición cerrada al famoso plan. Además, San Gil le sacude a López más que al PNV, lo cual dividirá más el voto. En el bando opuesto, Aukera Guztiak, según las cintas con etarras hablando sobre la candidatura 'limpia' y la 'sucia', ha quedado al descubierto. Pese a que todavía no han dicho claramente «ETA, déjanos en paz», Ibarretxe les avala. Más populismo. Y un guiño al electorado independentista más cercano a ETA. De paso, socava el suelo electoral de Aralar, una opción independentista que abjuró de la violencia hace años. Por su parte, Madrazo necesita que el PNV gane, aunque él diga que el plan no le llena como el federalismo; ha traicionado a su electorado, que le pasará factura. Entretanto, en las operaciones contra ETA de los últimos meses, la Ertzaintza ha brillado por su ausencia. ¿Para no incomodar al electorado radical, ése tan trascendental para seguir en el sillón? Otro populismo.

Socialistas vascos
Cartas al Director ABC  2 Abril 2005

Qué oportuno resulta recordar las posiciones de algunos ahora que en el País Vasco estamos inmersos en la campaña electoral. Hace algo más de dos años, los socialistas vascos celebraban en Bilbao el XXIII aniversario del Estatuto de Guernica. El por entonces recién llegado Patxi López se presentó como un garante del mismo, augurándole un largo futuro. Pues bien, esa continuidad del Estatuto que López defendía con tanta locuacidad no ha durado ni tres años. Hoy dice que es hora de cambiar el Estatuto, que ya no sirve. ¿Por qué? La respuesta se llama poder. Todo vale para lograrlo, incluso si ello conlleva menospreciar la opinión de destacados socialistas relegados a un segundo plano porque sus ideas podrían restar hipotéticos votos nacionalistas. Me vienen a la cabeza nombres como los de Nicolás Redondo, Rosa Díez y Gotzone Mora. Nos debería explicar López, que tanto habla de pluralidad, cuál es la situación de estas personas dentro de su partido.

Con los votos que la sociedad vasca le dio al PSE de Redondo Terreros y junto a los del PP, la representación constitucionalista en el Parlamento vasco ha sido la mayor de la historia. En aquella ocasión, PP y PSE concurrían unidos frente a un nacionalismo que, como se ha confirmado, no tenía otro proyecto de Gobierno más que su plan independentista. Ahora las cosas han cambiado y hay quien busca la división con quienes defienden sin fisuras las reglas de juego que los vascos nos marcamos hace veinticinco años y que los nacionalistas quieren dinamitar.

Tal vez, señor López, pronto deba arrepentirse de varias cosas. Por ejemplo, de haber despreciado de una manera tan prepotente la oferta de San Gil para unir sus votos. Y lo que es más importante, de no haber defendido nuestro Estatuto como otros sí lo siguen defendiendo. Jorge López. Bilbao.

¿Recíbanos!
Pablo García de Vicuña Peñafiel/Bilbao Cartas al Director El Correo 2 Abril 2005

Gracias, Ibarretxe, porque al ver la celeridad con que recibía a las representantes de Aukera Guztiak, y compararla con nuestra incapacidad para despertar su interés en el conflicto de los profesores encerrados en el Instituto Bertendona (Bilbao), al fin hemos podido reconocer con absoluta convicción que somos ciudadanos de segunda. Gracias, por abrirnos su corazón y reconocer su esperanza de que el Tribunal Constitucional atendería a razones tan sólo jurídicas a la hora de escuchar las alegaciones que presentara AG, mostrándonos de este modo el camino que deberemos seguir si los recursos interpuestos por CC OO y UGT -que nos representan en el conflicto contra el Departamento de Educación de su Gobierno- no resultan favorables a nuestros intereses. Habremos eliminado así cualquier sospecha de que tras la decisión judicial podrían esconderse intereses claramente políticos, como usted reconoce en el asunto de AG. Gracias, porque defiende con convencimiento la legalidad de la candidatura de la agrupación, al reconocer el rechazo clarísimo a la violencia que esta organización hace; con ello, entendemos la absoluta legalidad en nuestra propia reclamación, dado que mantenemos -como docentes comprometidos en la formación de ciudadanos del futuro- un posicionamiento inequívoco, reiterado y públicamente manifiestado con los valores democráticos. Gracias, lehendakari nuestro; pero, por favor, un último ruego: ¿Recíbanos!

Detenidos en Madrid 13 islamistas por su vinculación al grupo que gestó el 11-M
Nueve de ellos asistían a las reuniones «yihadistas» de Virgen del Coro donde se adoctrinó la célula terrorista
Más de cien policías de la Comisaría General de Información, los Tedax y Policía Científica detuvieron ayer en Madrid a 13 presuntos islamistas, la mayoría de ellos relacionados con el grupo «yihadista» que organizaba reuniones de adoctrinamiento en la calle Virgen del Coro de Madrid. La Policía cada vez tiene más claro que estas reuniones, organizadas por el Mouhannad Almallah Dabas, afiliado luego al PSOE, fue la semilla en la que germinó la célula del 11-M. El resto de arrestados están supuestamente vinculados a Youssef Belhadj, presunto portavoz del Al Qaida en Europa, extraditado ayer a España.
Juan C. Serrano La Razón 2 Abril 2005

Madrid- La vasta operación policial fue desplegada a primeras horas de la mañana en Madrid capital, Getafe y Paracuellos del Jarama. Según fuentes policiales, los detenidos forman parte de la fase de adoctrinamiento previa a la configuración de la célula que luego atentó el 11-M.

Nueve de ellos están relacionados con la reuniones «yihadistas» que desde abril de 2003 a febrero de 2004 se celebraron en el número 11 de la madrileña calle de Virgen del Coro, organizadas por Mouhannad Almallah Dabas, el sirio afiliado al PSOE después del 11-M. Estos encuentros fueron dirigidos por Moutaz, un hermano imán del sirio detenido en Londres. La Policía está convencida de que en ellos comenzó a gestarse el 11-M. En estas reuniones fueron adoctrinados los principales líderes de la célula terroristas –entre ellos Sharhane «El Tunecino», líder ideológico del grupo, y Jamal Ahmidan «El Chino», líder operativo»– y los investigadores no descartan que en ellas se planificaran los atentados. Otros cuatro de los detenidos están vinculados a Yousef Belhadj, alias «Abu Duhana», supuesto portavoz de Al Qaida en Europa, extraditado ayer a España por Bélgica. En su nombre fueron reivindicada la matanza.

Driss, Hassan y Mohamed Hadda. Hermanos de 26, 28 y 30 años respectivamente. Nacidos en Beni Touza (Marruecos). Detenidos en la calle Camelias, 6 (Getafe). Se les acusa de estar relacionados con Yousef Belhadj, presunto inspirador del 11-M extraditado ayer por Bélgica, al que alojaron en su casa de Getafe en julio de 2003 durante un mes.

Mhamed Haddad. 41 años. Nacido en Azlaf (Marruecos). Detenido también en la calle Camelias, 6 (Getafe). Primo de los anteriores con los que vivía.
Abdelkrim Lebchina. 30 años. Natural de Casablanca (Marruecos). Detenido en el madrileño Hospital del Niño Jesús. La Policía le vincula a los hermanos Mouhannad y Moutaz Almallah Dabas, precursores de las reuniones yihadistas de adoctrinamiento de la calle Virgen del Coro, que frecuentó en la fase previa al 11-M. También se le relaciona con Sharhane «El Tunecino», sucidado en Leganés y asistente a estas reuniones.
Abdenbi Lebchina. 35 años. Hermano del anterior. Detenido en la calle Chimichagua (Madrid). También formaba parte del grupo adoctrinado en la calle Virgen del Coro, según la Policía.
Mahamad Suleyman. 46 años. Nacido en Jeser (Siria). Arrestado en la calle Berdaguer García (Madrid). Se le atribuyen estrechos vínculos con los hermano Almallah Dabas. Asístía a las reuniones de carácter radical islámico organizadas por ellos en Virgen del Coro.
Samir Suleyman. 31 años. Hermano del anterior. Vivía con él en Bergadguer García. También asistió a las reuniones de corte yihadista de Virgen del Coro. Se le vio en varias ocasiones acompañado de Basel Ghalyoun, sirio en prisión como autor material del 11-M y quien también asistía a dichos encuentros. Ghalyoun y Asrih Rifaat, uno de los suicidas en leganés, son citados en varias conversaciones mantenidas después del 11-M entre Samir y su hermano Mahamad.
Mustapha Mohamed Rizk. 30 años. Nacido en Charbia (Egipto). Detenido en el mismo domicilio de los anteriores.
Mahamad Tiazounie. 33 años. Nacido en Roma (Italia), pero de ascendencia siria. Detenido en la calle Virgen de Soterraña (Paracuellos del Jarama). Ligado a Sharhane «El Tunecino», la Policía le considera su asistente personal y acompañante en todas sus gestiones. Además se le asocia directamente con Rabei Osman «Mohamed el Egipcio», ya que en una agenda de éste encontrada en Milán aparecía su teléfono. Los investigadores le atribuyen actividades de captación de extremistas de origen bosnio para hacer la Yihad.
Omar Salwa. Argelino de 29 años. Residía en el mismo domicilio del anterior. En los planes policiales no estaba previsto su arresto, pero fue detenido por llevar documentación falsa.
Mohamed Kafarna, alias «Doctor». 30 años. Nacido en Beit Hanoun (Palestina). Detenido en la calle Esteban Mora (Madrid). La Policía le relaciona con Rabei Osman «Mohamed el Egipcio», los hermanos Almallah Dabas y Sharhane «El Tunecino».
Mohamad Bassem Saka. Sirio de 39 años. Detenido en la calle Siena, 24 (Madrid). Según fuentes de la investigación, también asistió a las reuniones «yihadistas» de la calle Virgen del Coro. A ellas acuidía junto con los hermanos Mahamad y Samir Suleyman.

El Foro Ermua reprocha al Ejecutivo su «proximidad a los objetivos de ETA»
E. C./MADRID El Correo 2 Abril 2005

El Foro Ermua respondió a la iniciativa internacional de Joseba Azkarraga con el envío a las Embajadas españolas de varios países de un correo electrónico en el que denuncia la «proximidad» del Gobierno vasco con «los objetivos políticos de ETA» y su «deslealtad» hacia la Constitución española. El 'email' incluye información sobre las sentencias del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional que anulan la candidatura de Aukera Guztiak para los próximos comicios vascos.

Esta documentación va acompañada de un comunicado firmado por el vicepresidente del foro, Mikel Buesa, en el que se justifica este envío en la decisión del consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga, de enviar una carta a organizaciones internacionales en la que tilda el veto de la candidatura abertzale de «nuevo atentado a la democracia».

Buesa recuerda que la anulación de la candidatura ha sido decidida de forma unánime por la Sala Especial del Tribunal Supremo, que integran 16 magistrados, y que también el Constitucional avaló la decisión con el criterio unánime de los seis miembros de su Sala Segunda. El Foro Ermua sostiene que el proceso se ha desarrollado con pleno respeto a los derechos de los ciudadanos vascos que presentaron dicha candidatura y se ha basado en la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la derivada de la aplicación de la Ley de Partidos en anteriores convocatorias electorales.

«Oportunismo»
«La denuncia internacional del Gobierno vasco contra el Estado español pone en evidencia su proximidad con los objetivos políticos de ETA, su oportunismo y su total deslealtad hacia la Constitución democrática española de 1978, que ha posibilitado que el País Vasco disfrute del más alto nivel de autogobierno que existe en Europa», dice el comunicado.

Por otra parte, el Foro Ermua ha remitido sendos escritos a la Fiscalía General del Estado y al Departamento vasco de Interior en los que solicita que no se autorice la manifestación convocada para hoy en Vitoria por Batasuna, al ser «una asociación ilegalizada que tiene prohibida toda actividad y que según sentencia firme del Tribunal Supremo forma parte de ETA».

La Generalitat discrimina la enseñanza en castellano de la educación infantil y primaria
Las solicitudes de curso no incluyen la consulta a los padres sobre la lengua habitual de sus hijos
S. Jarandilla Zorrilla LA RAZÓN DIGITAL (Autonomías) 2 Abril 2005

Madrid- Las familias castellanohablantes que quieran que sus hijos reciban la primera enseñanza en su lengua habitual se han encontrado con un muro de rechazo por parte de la Generalitat de Cataluña. A pesar de lo establecido en la Ley de Política Lingüística de 1998 y de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que obliga al Gobierno catalán a que los niños de enseñanza infantil y primer ciclo de primaria reciban las clases en su lengua habitual, el Ejecutivo de Pasqual Maragall sigue sin adoptar las medidas necesarias, y obligatorias, para que los padres y alumnos ejerzan este derecho.

El presidente de la asociación Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja, explicó ayer a LA RAZÓN, que, hasta 1998, en los impresos de preinscripción para la enseñanza infantil y primaria se incluía una pregunta a los padres sobre la lengua habitual de sus hijos, ya que éstos tienen el derecho de decidir si se les imparten las clases en castellano o en catalán. Además, la ley establece que «la Administración ha de garantizar este derecho y poner los medios para hacerlo efectivo».

Esta pregunta se eliminó cuando con el proceso de inmersión lingüística, lo que abrió una batalla legal que dura ya seis años. «En 1999, cuando se retiró la pregunta en la preinscripción, presentamos el primer recurso. En septiembre de 2004 el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña falló a nuestro favor, e instó a la Generalitat a preguntar a los padres por la lengua habitual de sus hijos, antes de la matriculación, para garantizar su derecho a elegir», recuerda Caja.

Sin embargo, en los impresos para el curso 2004-2005 sigue sin incluirse la pregunta, que se ha sustituido por otra mucho más ambigua: «Lenguas que entiende: catalán, castellano o ninguna de las dos».

«Está claro que con esto lo que intentan es hurtar el derecho de los padres, el único que les queda, porque en ciclos superiores la lengua docente es el catalán», dice Caja, que tiene claro que la Generalitat, en este sentido, está tomando el pelo a los tribunales, a la ley y a las familias. «La consejera de Educación, Marta Cid, ya dijo tras conocer la sentencia del TSJC que no la iban a cumplir», recuerda Caja. Y así ha sido. La Generalitat recurrió la sentencia y considera que no está obligada a aplicarla hasta que no se dirima el recurso.

Largo proceso.
«Se tardó cinco años en que el tribunal se pronunciara, y el recurso podría tardar otros tantos», dice Caja. Por eso la asociación va a solicitar medidas cautelares provisionalísimas, un procedimiento urgente, porque entienden que existe inactividad por parte de la Administración.

Además, los padres no encuentran ningún apoyo en los colegios. Si insisten, primero se les intenta disuadir, asegurándoles que los niños aprenderán «sin ningún problema en catalán». «Si eso no funciona –dice Caja– se les advierte de que el niño recibirá una “enseñanza individualizada” que ellos mismo consideran discriminatoria. La última alternativa es que el niño sea escolarizado en unidades de educación especial, previstas para alumnos con discapacidades psíquicas, motrices o sensoriales», advierte Caja.

«Nos encontramos en una situación de indefensión absoluta. En Cataluña el 50% de la población es castellanohablante, y parece que lo que quieren es excluirnos. Muchos padres acaban cediendo para que sus hijos no tengan problemas en el colegio. Es una coacción propia del totalitarismo».

Francisco Caja también hace un llamamiento a los partidos políticos en Cataluña. «Es un tema fundamental, y nadie nos hace caso».


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