AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 9 Abril 2005
Caballo de Troya abertzale
EDITORIAL Libertad Digital 9 Abril 2005

Firmeza contra la nueva Batasuna
Editorial El Mundo 9 Abril 2005

FUERA MÁSCARAS
Editorial ABC  9 Abril 2005

La medalla de EH
TONIA ETXARRI El Correo 9 Abril 2005

Contra la balcanización de España
luis moa rodriguez email 9 Abril 2005

Blog Arcadi Espada
7 de abril. 4882 9 Abril 2005

¿HABRA LISTA DE ETA EN LAS ELECCIONES VASCAS
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  9 Abril 2005

Cataluña profunda
Amando de Miguel Libertad Digital 9 Abril 2005

¿Para quién habla Maragall
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 9 Abril 2005

Fraude de ley
Editorial El Correo 9 Abril 2005

Dinamita pura
Ignacio Villa Libertad Digital 9 Abril 2005

Elecciones bajo coacción
ROGELIO ALONSO El Correo 9 Abril 2005

En danza con Esperanza
Serafín Fanjule Libertad Digital 9 Abril 2005

Pura dinamita
IGNACIO MARCO-GARDOQUI El Correo 9 Abril 2005

¿Pilar Majón amenazada
Conchita M. email 9 Abril 2005

Denuncian que el Ejecutivo no hace nada contra las agresiones proetarras
R. N. La Razón 9 Abril 2005

 

Caballo de Troya abertzale
EDITORIAL Libertad Digital 9 Abril 2005

La fallida operación de Aukera Guztiak para sortear la ilegalización de Batasuna en la próximas elecciones vascas ha desembocado en una ensalada de siglas desconocidas hasta la semana pasada y que, si la Justicia no lo impide, permitirá a los proetarras presentarse a la convocatoria electoral del día 17 en igualdad de condiciones con el resto de partidos. La maniobra, diseñada por los estrategas del abertzalismo más radical, ha consistido en camuflar sus listas en una formación inédita y de la que no se ha tenido noticia en ninguno de los comicios anteriores.

El así llamado Partido Comunista de las Tierras Vascas o EHAK (Euskal Herrialdeetako Alberdi Komunista) es el elefante blanco que los de siempre han escogido para reventar por las bravas el dictamen del Supremo que dejó a Aukera Guztiak fuera de la campaña el mes pasado. Entonces, hace sólo unos días, el alto Tribunal consideró que Aukera Guztiak ni rechazaba ni condenaba el terrorismo y que sus listas electorales estaban plagadas de simpatizantes y ex miembros de Batasuna. Con el PCTV ocurre exactamente lo mismo. Por un lado el discurso de la formación liderada por Nekane Erauskin, es una replica fiel del de Batasuna. Por otro, los “comunistas vascos” no han condenado ni rechazado a día de hoy el terrorismo. Muy al contrario, todo lo que Erauskin han dicho sobre el tema es que en el País Vasco se conculcan los derechos humanos y que “las agresiones más fuertes vienen de Madrid”. Tras una fachada aparentemente inocua, la del PCTV-EHAK se esconde un partido pantalla que no por casualidad fue fundado poco después de que Garzón suspendiese a Batasuna. Por lo demás, el PCTV-EHAK cuenta con varios dirigentes que lo fueron de Batasuna y, lo que es definitivo, el mismísimo Arnaldo Otegui pidió ayer que los votantes de Batasuna apoyen a la candidatura presentada por el PCTV.

Como bien remarcó ayer el Foro de Ermua, es impensable que Batasuna ceda gratuitamente sus votos a un partido que no controla directamente. Por lo tanto, lo único sensato que cabe hacer es agilizar los trámites de inmediato para que el PCTV, mera piel de cordero con la que se ha travestido Batasuna, no pueda concurrir a la cita electoral. Si por cuestiones de tiempo es jurídicamente imposible la ilegalización, el Tribunal Supremo debe dictar sin más demora la suspensión cautelar de la lista encabezada por Erauskin. De otro modo, los que han dado sustento al terrorismo durante dos décadas burlarían por enésima vez a un Estado de Derecho que, por el bien de todos, ha de seguir siéndolo.

Consigan o no los abertzales su objetivo de colarse en la fortaleza democrática por la puerta de atrás ocultándose en un caballo de Troya, hay motivos para sospechar que ni el Gobierno ni la Fiscalía han reaccionado con la rapidez debida ante una treta, la de los batasunos, de la que ya estaban advertidos desde hace tiempo. Porque, si el Partido Comunista de las Tierras Vascas se sale con la suya y recoge esa pequeña pero decisiva porción del voto nacionalista, los únicos que, eventualmente, saldrán beneficiados serán los socialistas de Patxi López. Ante la perspectiva de un panorama postelectoral en el que el espectro nacionalista aparezca fracturado en dos fuerzas –la hegemónica más la auxiliar– el PSE cree poder amarrar una alianza de legislatura que colme las ansías de poder de muchos de sus dirigentes. Ante este renovado órdago no le queda más opción al Gobierno que actuar con la firmeza que le faltó para detener, hace más de un mes, la artera maniobra de los batasunos.

Firmeza contra la nueva Batasuna
Editorial El Mundo 9 Abril 2005

«Muy complicado» ve el Gobierno, según la vicepresidenta, que se pueda impugnar ante el Supremo la lista del Partido Comunista de las Tierras Vascas, y eso a pesar de que Arnaldo Otegi haya despojado ya a esta formación durmiente de su disfraz blanco, anunciando que Batasuna retira sus listas y pidiendo que los votos de sus seguidores vayan al PCTV-EHAK. Puede que frenar el plan de ETA para seguir en el Parlamento vasco sea complicado, pero hay que intentarlo.

Además de la prueba del nueve proporcionada ayer por Batasuna, hay otras. Entre ellas, que varios candidatos del PCTV son familiares de conocidos etarras, que al menos 30 están ligados al sindicato LAB y que una de ellas, Rita Alvarez Forcada, se ha reunido con Otegi y otros dirigentes batasunos para elaborar la estrategia común. El PCTV ha asumido públicamente los compromisos electorales de Batasuna y de Aukera Guztiak. ¿Qué más hace falta para tomar la iniciativa y promover su ilegalización ante los tribunales?

Es más, ¿con qué información adicional cuenta el Gobierno sobre los sosias de Batasuna? Zapatero tendría que informar al Parlamento sobre las pruebas que han ido acumulando en las últimas semanas Policía y Guardia Civil, y llevar a la Comisión de Secretos los datos que le hayan sido proporcionados por el CNI.

Desde que hace una semana EL MUNDO alertara de que Batasuna podría haber colado una segunda lista blanca, las evidencias se han ido multiplicando y todos los pronósticos se han ido cumpliendo, hasta llegar al definitivo: el reclamo electoral de Otegi. Resulta por eso inquietante la impresión de que el Gobierno se rinde antes de tiempo en vez de abordar el desafío con voluntad política.Insiste en que no hay vínculos suficientes, cuando éstos son asombrosamente similares a los que le llevaron a promover la ilegalización de AG. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

Sin duda, se han rebajado sus expectativas respecto a los resultados del 17 de abril. Ningún sondeo augura a Patxi López el gran avance electoral que planearon conseguir con su estrategia de distanciamiento del PP y ambigüedad de mensaje. El PSE crece poco, y sólo a costa del PP. Eso sí, se trata de encuestas previas a la entrada en escena de los Comunistas de las Tierras Vascas.

Que éstos podrían restar una porción de votos abertzales a la mayoría PNV-EA es un hecho incuestionable, como también lo es que esa dispersión de voto beneficiaría al PSE. Sin embargo, el gran derrotado de esta carambola electoral sería siempre el Estado de Derecho, que volvería a ser burlado por ETA y sus acólitos. La firmeza en el cumplimiento de la Ley no puede subordinarse a ninguna conveniencia electoral.

FUERA MÁSCARAS
Editorial ABC  9 Abril 2005

BATASUNA pidió ayer públicamente el voto para el Partido Comunista de las Tierras Vascas. Habrá quien se asombre y empiece a preguntarse si no tenían razón tantos malpensados que venían advirtiendo de que estos exóticos comunistas no eran más que la célula «durmiente» de ETA. Primero anunciaron que recogían el testigo de Aukera Guztiak después de que esta candidatura fuera ilegalizada. Luego lanzaron los típicos mensajes de la izquierda proetarra sobre el conflicto vasco, las «agresiones a Euskadi» y los derechos humanos para todos y todas. Por supuesto, nunca, en ningún momento, hicieron condena expresa a ETA, que es lo que habría dado sentido democrático a tanta preocupación por la violencia y los derechos humanos. Sin esa condena, no es más que la facundia habitual de los proetarras. Ahora, cuando las estrategias de Batasuna y el PCTV están sincronizadas bajo la batuta de ETA, Otegi pide el voto de sus seguidores para el banquillo de suplentes que tenía guardados para la ocasión. Al final, no ha sucedido nada que no se corresponda con la astucia etarra y con su perseverancia por condicionar la vida política vasca. ETA está haciendo lo que, conforme a su criterio, tenía que hacer: evitar ser expulsada de la última institución democrática en la que aún ocupaba un espacio y no perder posiciones frente al PNV. De manera finalista, el entramado batasuno persigue asimismo no quedarse fuera, y como voz autorizada, en una hipotética negociación con ETA que Rodríguez Zapatero, más allá de sus proclamaciones retóricas, pudiera estar pensando en entablar.

Toda la atención está ahora en el Gobierno, porque es bueno recordar que al Estado sólo le ha ido bien la política antiterrorista cuando se ha preocupado más de hacer en cada momento lo que debía hacer que de esperar a que ETA o el nacionalismo -o ambos al mismo tiempo- le marcaran la pauta de los cambios. Las reformas legales antiterroristas, el acuerdo de Estado PP-PSOE, la cooperación internacional, la deslegitimación del discurso nacionalista y la marginación de la izquierda proetarra son decisiones que nunca se habrían tomado si su hubiera esperado a que ETA «diera pasos». El que los tenía que dar era el Estado. Y ahora tiene que volver a dar otro. El Gobierno no tiene excusa para no actuar contra el PCTV. Es su obligación, y la de los jueces será resolver como proceda. El Ejecutivo no puede desistir negando indicios en vez de buscarlos con afán, como el que ese partido participara en la refundación de Batasuna. Aquí no caben cálculos electorales, pues la presión de las evidencias aumenta cada día. El tiempo apremia y la pasividad y las omisiones no hacen sino beneficiar a la estrategia batasuna.

La medalla de EH
TONIA ETXARRI El Correo 9 Abril 2005

Resulta que Otegi, sin haberse ido todavía, vuelve por los fueros (no los suyos sino los de los comunistas de las tierras vascas) para mantener la tensión electoral ante su parroquia y, de paso, dejar la sombra de la duda acerca de su futuro papel en el próximo Parlamento. ¿asesor áulico? ¿entrenador de este grupo, cuyas siglas traducidas al euskera se identifican con la antigua Euskal Herritarrok?

El caso es que mientras la vicepresidenta Fernández de la Vega anuncia, con toda solenmidad, que el Gobierno de Zapatero ya ha encargado a la abogacía y Fiscalía del Estado «que los estudie», los reconocidos, pero observados por la Justicia, se crecen tanto, desde que pueden lucir la medalla del apoyo de la peña de Otegi, que no se cortan un pelo al preguntar a Ibarretxe si piensa seguir «apaleando» a la izquierda abertzale. ¿Hombre! tampoco es eso. Un ertzaina recordaba, en privado, hace unos días que si hay que hacer cumplir la ley no se puede invitar a un café a los delincuentes. Y le venía a la memoria el capítulo humillante de un parlamentario de Batasuna que luego (por casualidad seguramente) resultó ser de ETA y que pasó a la historia por «sacarle pecho» a un agente. En fin, que la cadena sigue.

Y Otegi, esta vez sin la ayuda de Atutxa, ya tiene paraguas. Ahora muchos ingenuos (parece mentira que, con la que ha caído, todavía haya tantos, ¿eh?) entienden por qué el PCTV se negaba a condenar a ETA. Si lo hubieran hecho, como Aralar, no les habrían apoyado desde Batasuna . Así es que, frivolidades, las justas, que la coalición de Zabaleta, por cierto, está sufriendo una persecución notable durante la campaña. Que no se puede prohibir la palabra, dicen estos candidatos a los que posiblemente vayamos a oír en el próximo Parlamento, si la Justicia no encuentra pruebas para cortarles el suministro. Pero al PP y al PSE , se les ocurre que la palabra que consiste en jalear a ETA para que siga matando, debería ser considerada delito mientras siga funcionando el Estado de Derecho.

María San Gil, en su campaña de implicación personal («fiaros de mí; yo nunca hipotecaré vuestras pensiones por intereses de partido», decía a los jubilados) cree que hay que impedir que los amigos de Batasuna manchen el Parlamento con su presencia. No se entiende, sin embargo, la persistencia de Pa-txi López en recordar, en plan Blanco, que el PCTV fue legalizado cuando Acebes era ministro de Interior. Ya. ¿y qué quiere decir López con eso? ¿que si el ministro de Interior hubiera sido un socialista, los comunistas de las tierras vascas estarían ahora prohibidos? Que lo explique en el siguiente mitin, por fa.

"Contra la balcanización de España"
luis moa rodriguez email 9 Abril 2005

Es un texto breve (200 páginas en letra grande) concebido como un panfleto en la buena tradición, es decir
como una argumentación y documentación más vivas de lo habitual en los libros de estudio. Hay panfletos bien hechos y otros malos, como pasa con todo, espero que éste sea contundente no sólo por su lenguaje sino también
por el argumento. Viene a ser como una arenga, y su objetivo es clarificar un poco el panorama ante la ofensiva de los separatismos y del terrorismo islámico, e incitar a la gente a una postura más activa frente a un problema
que puede desbordarnos totalmente si no se lo para a tiempo. Intenta suministrar "munición" argumental a quienes se oponen al descuartizamiento de España y a la destrucción de nuestra democracia. Es de esperar que esta
munición se sepa emplear a fondo.

Blog Arcadi Espada
7 de abril. 4882 9 Abril 2005

El gobierno regional de Cataluña quiere reducir su contribución económica al mantenimiento general del Estado español. No ha de asombrar nadie. Se corresponde perfectamente con la política practicada por el establishment
nacionalista desde hace dos décadas, de general aflojamiento de las contribuciones morales y materiales al asunto común del Estado. Un aflojamiento que, como es visible, ha perjudicado a España y, sobre todo, a Cataluña, ya reducida a locomotora de su propia nada. Anteayer, uno de los prácticos del gobierno, el consejero Antoni Castells, se justificaba: “La solidaridad con los otros no debe hacer perder la solidaridad con los propios ciudadanos de Cataluña”. La frase es curiosa. No porque presente la típica sintaxis de la inmoralidad. Es que revela una concepción de los unos, de los otros y del Estado que Julien Benda había definido perfectamente en las páginas finales de Ejercicio de un enterrado vivo y que reproduciré después de decir que en las páginas del Quadern del diario El País hay un artículo de Ferran Toutain sobre Benda y el clericato catalán, mezcla rara de cura y caricato. Este artículo es muy interesante, sobre todo si no se deja pasar la frase: “en lo que llamamos cultura catalana”, vacilación de sentido que compendia el artículo, su propósito, su magnífico entendámonos.

Escribe Benda: “Nosotros —me decía un inglés— partimos del principio de que somos nosotros quienes hemos hecho las leyes, de modo que al obedecerlas nos obedecemos a nosotros mismos; vosotros [los franceses] tenéis la sensación de que la ley ha sido hecha por el Estado, al que veis, incluso cuando estáis en democracia, como algo diferente de vosotros y al que encima consideráis como un enemigo del que tratáis de librarnos”. Aunque verdadero,
sería superficial atribuir al práctico Castells, a su gobierno y al nacionalismo tout compris el punto de vista de los franceses sobre el Estado español.

Sin duda para el nacionalismo catalán el estado español ha sido siempre (siempre: es decir, en tiempos de paz y prosperidad) algo completamente ajeno y diferente, postizo, enemigo. Pero las palabras de Benda sirven, mucho más eficazmente, para describir el fondo profundo de la relación que el gobierno regional de Cataluña mantiene con sus ciudadanos. Desde Pujol el gobierno regional ve al conjunto de la sociedad como algo diferente de “nosotros”, un enemigo del que trata de librarse. Torpe, pero nítidamente, el práctico Castells dice: “La solidaridad con los otros no debe hacer perder la solidaridad con los propios ciudadanos de Cataluña”.

Obsérvense ese “con”, ese “otros” y, en especial, el último “con”. Es esta última preposición la que realmente interesa. Se trata de la preposición “con” y no de la preposición “entre”. Revela la existencia de una
superestructura que es la que decide el destino de los asuntos público y, entre ellos, el de la solidaridad. Un ente al margen de los ciudadanos, no nacido de él. Es exactísimo y sirve perfectamente a los intereses del nuevo reparto interterritorial. La solidaridad entre Cataluña y el resto de las comunidades españolas no puede entenderse sin un factor histórico importantísimo, seguramente sin precedentes europeos en tiempos de paz. Los casi tres millones de personas que durante la posguerra se instalaron en Cataluña, procedentes de otros lugares de España. Esa argamasalva. Los vínculos económicos, morales, y sentimentales. Son esos vínculos entre la mitad de la actual población catalana y el resto de ciudadanos españoles los que convierten a la solidaridad interterritorial española en algo radicalmente distinto de, pongamos, el reparto de los fondos de cohesión europeos. Esa sentimentalidad sólo puede obviarse por un ente práctico que opere al margen de ella; por una élite extramuros, personalmente extramuros, de esos vínculos; por un pequeño Estado (el gobierno regional) que decida mostrarse solidario CON los ciudadanos. Es decir, confesando la verdad cenital: que no forma parte de ellos.

¿HABRA LISTA DE ETA EN LAS ELECCIONES VASCAS?
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  9 Abril 2005

Hace apenas una semana parecía que estas elecciones vascas presentarían al menos una novedad positiva, que no es poco, respecto a las del año 2001: la anulación de las listas de Aukera Guztiak erradicaba la posibilidad de una candidatura que representara a ETA. Ya no está nada claro que sea así. El anacrónico Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK), que parece un clon de los delirios izquierdistas de los años setenta, puede frustrar este cambio esperanzador. Arnaldo Otegi ha pedido a sus hooligans que voten EHAK, una formación prácticamente desconocida hasta ahora y con pinta de partido etno-comunista, una mezcla de estalinismo y nacionalismo brutal como la de Pol-pot y su partido genocida, o la de Enver Hoxa y su comunismo albanés. En cualquier caso, un disparate que nadie tomaría en serio si no fuera a sustituir a Batasuna.

¿Anda ETA tras ese partido? La banda ha jugado muchas veces con el marxismo-leninismo y otros «ismos» izquierdistas, pero el nacionalismo étnico totalitario siempre le ha bastado para justificarse.

Históricamente, todas las aventuras marxistoides surgidas en el seno de ETA han generado escisiones que han abandonado el terrorismo. Es una de las razones por las que ETA nunca ha querido crear un típico partido comunista. Tampoco es el caso. Más bien creo que EHAK es una oportunidad sobrevenida tras el fracaso de AG, y que ese partido, formado sobre todo por militantes del sindicato LAB -legal a día de hoy-, se fundó hace tres años al margen de Batasuna. Eso explicaría su propaganda artesanal, a base de pancartas y carteles manuales. Los etnocomunistas también recibirán como agua de mayo el desembarco de las huestes batasunas. Conociendo un poco ese mundo, seguro que algunos ya se imaginan dirigiendo a ETA para su revolución etnoproletaria y otros desmanes previsibles.

Pero lo importante no es si ETA aprobó o no la creación de esa sigla, sino el dato seguro de que la ha hecho suya. Si bien es cierto que no bastaría con que Batasuna pidiera el voto a un partido para ilegalizarlo, igualmente cierto es que cualquier candidatura con los fines y el programa de Batasuna debería ser anulada, igual que AG. Pues bien, EHAK ha dejado claro, con mensajes idénticos a los de AG, que no condena el terrorismo. Así que el Gobierno y la fiscalía del Estado deberían proceder para que los jueces juzguen si es tolerable otra candidatura que representa los intereses etarras, sean cuales sean sus orígenes.

Puede que cuatro o cinco escaños de EHAK estropearan las aspiraciones del tripartito, mejorando las de PSE y PP. Pero ese no es el problema. La experiencia demuestra que a ETA no le dañan las marrullerías y cálculos interesados, sino la aplicación implacable, con todas las garantías, de leyes democráticas impecables. Las instituciones no deberían defraudar a los ciudadanos esperanzados en que, por lo menos, estas fueran las primeras elecciones vascas sin listas proetarras, aunque vuelva a ganar Ibarretxe. Erradicar la violencia política impune y tolerada sigue siendo urgente. Y en esta campaña electoral, además de las amenazas consabidas, ya han sido atacadas sedes y vehículos del PSE, PP, incluso del PNV y Aralar, y golpeados militantes de Unificación Comunista que pedían firmas contra el Plan Ibarretxe.

Miremos hacia Irlanda. Ha sido muy aplaudida la petición de Gerry Adams al IRA para que abandone las armas unilateral y definitivamente. Se ha subrayado el interés electoralista que subyace a esa petición, pero bendito interés si el miedo a la debacle electoral obliga al Sinn Fein a pedir al IRA que desaparezca. En efecto, la tolerancia cero pactada por los gobiernos británicos e irlandés obliga a Adams a pedir el desarme del IRA.

Nuestros paralelismos con Irlanda son escasos, pero el Pacto Antiterrorista permitió al menos acercarnos en esto: una estrategia de Estado, compartida, de tolerancia cero de ETA en cualquier forma, candidaturas inclusive. Y sólo sostener una política similar en España, contra viento y marea, y pese a las tensiones entre Gobierno y Oposición, PSOE y PP, obligará a los nacionalistas a exigir a ETA que desaparezca para siempre. Por eso es una grave incoherencia cualquier componenda y chanchullo. Tolerar la lista de EHAK para perjudicar al PNV puede parecer astuto, pero tendrá consecuencias mucho más graves: por ejemplo, otros cuatro años de comando parlamentario pactando con Ibarretxe su independencia a plazos.

Cataluña profunda
Amando de Miguel Libertad Digital 9 Abril 2005

Eduard Font (Barcelona) me llena de misivas más o menos punzantes, por decirlo de forma suave. No sé por qué se toma tanto trabajo en leerme si, como es notorio, mis escritos le crean urticaria mental. Ahora me dice: “Lo suyo es de pena, don Amando. Me gusta como filólogo. Me decepciona como escritor, sobre todo cuando escribe de política”. La verdad es que no soy filólogo. Como escritor, dudo de que don Eduard haya leído la mitad de mi obra. Me achaca don Eduard que traiga yo a colación la frase (un poco irónica) de César Vidal, quien tilda de “nacionalsocialismo” al actual Gobierno de Cataluña. Sigue don Eduard: “¡Qué pena que alguna frase ingeniosa [como la de César Vidal] ni siquiera sea suya! Y pregunto: ¿qué tendrá que ver el actual [Gobierno] tripartito con el nacionalsocialismo? En el Parlament tenemos a un bocazas, que además es President, pero nunca ha sido ni será un Hitler. Hasta ahí podíamos llegar”. En eso último tiene razón don Eduard. Maragall está muy lejos de alcanzar la notoriedad de un Hitler. No obstante, hay algunas semejanzas estéticas entre los socios del tripartito y el nazismo, como el gusto por las camisas oscuras o la verborrea. Pero sobre todo en ambos casos se trata de una mezcla desgraciada de nacionalismo y de socialismo, más de lo primero que de lo segundo. Concluye don Eduard con una escatológica contumelia: “Lo cierto es que usted enmierda todo cuanto toca a Catalunya, don Amando”. Qué manía la de los nacionalsocialistas catalanes de creer que, si criticamos al Gobierno catalán, nos defecamos en Cataluña, absurda acción que nunca se me ha pasado por la cabeza ni por el culo. Mire, don Eduard, he sido catalán durante diez años y me siento muy satisfecho y orgulloso de esa media ciudadanía. Lea, por favor, el capítulo de mi libro El final del franquismo (Marcial Pons), dedicado a Barcelona. El cuadro que tengo frente a la cama es un dibujo de la Plaza Real de Barcelona, un lugar lleno de intensísimos recuerdos y afectos. No creo que don Eduard pueda sentir tanto cariño, tanta nostalgia, por una parte de Castilla como yo siento por ese rincón de Cataluña. Me refiero sobre todo al paisaje humano. He conocido catalanes egregios y catalanes miserables.

Otro comentario con la misma vena, el de Pau Aguilar García: “¿Entonces Bono también es nacionalsocialista? Qué asco de manipulación, ustedes no son periodistas, son ratas”. Recuerdo a don Pau que la comparación afrentosa con animales nocivos es típica de la retórica nazi. Por lo demás, Bono no me parece nacionalista, ni siquiera socialista. Lo suyo es más general y más liviano: el oportunismo, la acomodación. Inteligente es el manchego.

Albert Gomez me pregunta “en qué estudio se basa o fundamenta” mi afirmación de que “los nacionalismos suelen ser irredentistas”. Es algo evidente que no necesita de ninguna investigación especial. La palabra irredentismo (doctrina que justifica la anexión de un territorio a la nación principal) va asociada al nacionalismo. Hay mil ejemplos: Marruecos (Sahara, Ceuta, Melilla), Alemania nazi (Austria, Sudetes), País Vasco (Navarra, País Vascofrancés, Castro Urdiales, Miranda de Ebro), Cataluña (Rosellón, Baleares, Valencia). La idea es mantener a los nacionales con la suficiente tensión que resulta de esas pretensiones de constituir “una gran nación”.

Juan Manuel de los Ríos Sánchez, músico, comenta la dificultad que supone, en el acto de contratar a un profesional, la inhibición a hablar de los honorarios. Me cuenta lo que le sucedió recientemente en Madrid al contratar sus servicios. La señora que le llamó, después de algunos rodeos, le espetó: ¿Y qué lleva usted?”. El hombre creyó que la señora se refería al repertorio, pero era una alusión a cuánto iba a cobrar el músico por su trabajo. Confirmo esa impresión de la resistencia a hablar de honorarios, de dinero, en las negociaciones para un trabajo. Recuerdo la pregunta que hacía el periodista Emilio Romero en esas ocasiones: “¿Cómo voy asistido?”. Ante la pregunta sobre los honorarios, de una conferencia o acto similar, algunas personas contestan extrañadas: “Nosotros no tenemos por costumbre pagar nada”. Reconozco que, durante mi larga estadía en Barcelona, esa operación se me facilitó mucho. Recuerdo con emoción una conferencia en una asociación de vecinos de un barrio de Barcelona. El tipo de entidad me hizo creer que la conferencia iba a ser gratis. Alguna vez hay que hacer esas cosas. Terminada la charla, los asistentes desarrollaron el rito usual. Consistía en pasar una gorra en la que cada uno iba depositando las monedas que creía oportuno. El presidente recogió la gorra y me dijo: “Esto es para usted. Para que vea que nosotros valoramos la cultura”. Emocionante.

PSC-PSOE
¿Para quién habla Maragall?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 9 Abril 2005

Lo mejor de Maragall es cuando se calla, lo que sucede pocas veces. Lo peor es el tonillo que se gasta, un deje entre cansado y burlón de garganta perezosa que alarga levemente la última sílaba de cada frase con el resultado habitual de humillar al interlocutor. No sé hasta qué punto perciben en su voz y en su prosodia los no barceloneses la riqueza de matices: la distancia calculada, la autocomplacencia, la mofa, el paternalismo. Escuchar, y aun oír, a Maragall le deja a uno con la sensación de haber sido víctima de un abuso. Su supuesto conmilitón Rodríguez Ibarra, reacio a admitir que un presidente autonómico extremeño es menos que un presidente autonómico catalán, denuncia de algún modo ese abuso cuando se refiere al discurso “violento” del nieto del poeta.

La violencia está en el retintín, y aunque es fácil refutar la acusación, no es posible negar la sensación. El president nunca habla para su interlocutor sino para un tercero ausente, apela a una inteligencia de la realidad fuera del alcance de los no iniciados. Busca, a veces en sentido estricto, la complicidad de alguien indeterminado que, no estando delante, acaso esté detrás. Un ser vaporoso y plural que lo apuntala, quizá el cuerpo místico de la nación catalana, que trasciende a todos los catalanes de carne y hueso con la excepción de su hermano, que habla igual que él y que no gobierna menos.

En el tono ronco, precipitado y perdonavidas, en las sílabas que se come y en las irritantes inflexiones late la urgencia de un destino autoasignado que pasa por encima de todo. Por eso se permite la sinceridad –nada ata al elegido– y afirma a menudo cosas que parecen perjudicarle, como en el asunto del Carmelo. Está exento de cualquier obligación, es un paraíso fiscal unipersonal de la responsabilidad política. Aprovecha el fruto de una fenomenal equivocación: el supuesto agradecimiento que le deben los otros catalanes.

Si uno no acepta ese mudo entramado de complejos inversos que lo encumbran, lo tendrá por un insensato. Es el caso de los catalanes cultos y de los que no aceptan los presupuestos nacionalistas. Es el caso del resto de presidentes autonómicos y de Artur Mas, que le ganó las elecciones. Adivinamos cuánto les costará a los socialistas morderse la lengua. Es el otro gran equívoco: Maragall no es del PSOE, sus lazos con el socialismo español alcanzan hasta donde llega su conveniencia. Empiezan a estar hartos de él: Ibarra niega su condición de socialista y tilda su discurso de “violento”; Patxi Nada le recuerda que en Euskadi decide el PSE; el concejal socialista vasco Nicolás Gutiérrez da en el clavo cuando le escribe: “tengo la sensación de que no quieres que ganemos las elecciones”. ¿Alguien lo dudaba?

Fraude de ley
Editorial El Correo 9 Abril 2005

La decisión adoptada por la ilegal Batasuna de apoyar electoralmente al Partido Comunista de las Tierras Vascas se ha convertido, en el ecuador de la campaña, en un fraude de ley. Es cierto que la normativa sobre partidos, cuyo contenido llevó a los tribunales a disolver Batasuna, no contempla la hipótesis de que una formación legal haga suyos los postulados de otra ilegalizada y que ésta, en correspondencia, le preste su apoyo público. Lo cual dificulta sobremanera la intervención de la fiscalía y la propia actuación de los tribunales. Pero lo ocurrido sitúa sin duda al PCTV como la 'continuación sobrevenida' de Batasuna. A lo largo de la campaña, y a medida que la propia existencia del PCTV se ha ido dando a conocer, el discurso de sus candidatas se ha ido convirtiendo en la réplica exacta, aunque resumida, de los mensajes con los que la izquierda abertzale ha justificado a lo largo de todos estos años la persistencia del terror como respuesta inevitable a una violencia anterior y superior: la que a su entender vienen ejerciendo «Madrid y París» sobre los vascos. En cualquier caso, y si obtiene escaños, en manos del PCTV está diferenciarse o repetir en la Cámara de Vitoria el mismo discurso, simplificado y caricaturesco, que en las anteriores legislaturas han venido desgranando los electos de Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Batasuna y Sozialista Abertzaleak.

El maniqueísmo extremista, acompañado por la sombra etarra, no es la cándida expresión de la diversidad de ideas y aspiraciones a las que el PCTV ha venido a añadir una nueva involución del dogma sectarizado. El maniqueísmo extremista constituye una amenaza latente precisamente para la libre expresión de ideas y aspiraciones diversas en una sociedad normalizada. Porque quien piensa -como lo han manifestado las candidatas del PCTV- que la mayor conculcación de derechos y libertades en Euskadi la representa «la violencia que ejercen Madrid y París» está abonando la idea fascista de que quien discrepe o se oponga a tal concepción es un agente al servicio de «la violencia que ejercen Madrid y París».

La aparición del PCTV como 'continuación sobrevenida' de Batasuna se ha convertido en un factor de confusión más para una campaña que bien podría terminar sin que los ciudadanos sepamos a ciencia cierta qué se decide el 17 de abril, además de la composición de un parlamento. Si el lehendakari Ibarretxe, en un exceso impropio de tan alta institución, acusó a los tribunales Supremo y Constitucional de seguir las directrices de aquéllos que tratan de impedir que la composición parlamentaria sea mayoritariamente abertzale, la posibilidad de que el PCTV se haga un hueco en la Cámara apuntala las pretensiones de Ibarretxe de persistir en el encarrilamiento del País Vasco hacia el horizonte soberanista dibujado en su plan.

Dinamita pura
Ignacio Villa Libertad Digital 9 Abril 2005

La irrupción de Fernando Huarte en los aledaños de los atentados terrroristas del 11 de marzo nunca pareció una anécdota; pero siempre ha existido el interrogante sobre la importancia de Huarte en lo ocurrido aquellos días. Ahora, después de las aportaciones realizadas por Libertad Digital, la realidad supera a cualquier especulación previa. Fernando Huarte es la puerta de un mundo hasta ahora desconocido y que, como tantas otras veces, está trufado por la corrupción, una actitud inseparablemente unida a las siglas del Partido Socialista.

Después de conocer el trato de privilegio que recibe Huarte de las instituciones asturianas hay que pensar que estamos ante una verdadera trama que va más allá de una simple colaboración. A Huarte se le trata con un esmero desproporcionado para ser un simple militante socialista en Asturias. Es evidente que José Blanco ha mentido, mientras que Alvaro Cuesta y Alfredo Pérez Rubalcaba han guardado un "silencio culpable".

Cada día que pasa, cada dato nuevo que conocemos deja al descubierto una trama asturiana de la que tienen que dar muchas explicaciones los socialistas. Ahora mismo no es suficiente con mirar hacia otra parte, no es de recibo decir que las cosas están claras o que estamos ante invenciones del PP o de los medios de comunicación. Lo de Huarte es un agujero negro de incalculables dimensiones. Un agujero negro ante el que los socialistas no pueden cerrar los ojos.

¿Quién iba a decir que el Principado de Asturias, tan apacible y tranquilo, iba a salir por las escandaleras? Esto es dinamita pura y si el PSOE se empeña en echar tierra encima, en escudarse en la nada se está buscando muchos disgustos. Fernando Huarte, por lo pronto, se ha convertido en el primer "desaparecido" del 11 de marzo. Y desde luego, eso no se puede quedar así. Aquí hay mucho, muchísimo que aclarar.

Elecciones bajo coacción
ROGELIO ALONSO/PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA, UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS El Correo 9 Abril 2005

El 27 de marzo, en su artículo semanal en 'Deia', Iñaki Anasagasti acusaba a Patxi López y a María San Gil de perseguir lo que el nacionalista definía como «la españolización de Euzkadi». Precisamente ésa es la acusación que ETA ha utilizado para justificar los asesinatos de casi una treintena de miembros del PP y del PSOE en la última década. Fue en 1995 cuando la organización terrorista inició su macabra estrategia de «socialización del sufrimiento» que situaba a los simpatizantes de los partidos no nacionalistas como blanco predilecto del terrorismo. El asesinato del popular Gregorio Ordóñez entonces fue seguido de una intensa violencia de acoso contra militantes, sedes de partidos y ciudadanos de ideología no nacionalista que todavía se mantiene. Como consecuencia de esa intimidación de ETA y su entorno, muchos vascos han debido dejar sus hogares en Euskadi, por lo que el próximo 17 de abril no podrán ejercer su voto.

Desgraciadamente la injusta situación de estos vascos y vascas no preocupa a los candidatos nacionalistas, como demuestran sus discursos electorales. Así lo ponía de relieve el citado artículo de Anasagasti, carente de cualquier consideración hacia esa privación de libertades, en el que en cambio se leía esto: «Un voto, un solo voto, da la victoria o propicia la derrota. De ahí la importancia de buscarlos hasta debajo de las piedras. ( ) Nos jugamos en los próximos cuatro años que este pueblo apueste por el futuro con entusiasmo o cambie su política, pero a peor. Está en sus manos. Un voto decide. Y no lo tenemos fácil». Como se deduce de esta apelación a la movilización del electorado nacionalista, Anasagasti atribuye una gran importancia a cada voto con el fin de impedir «la españolización de Euzkadi».

De todo ello se desprende una peligrosa consecuencia para la democracia: el nacionalismo institucional asume que la expulsión de ciudadanos vascos del electorado como resultado de la intimidación de la organización terrorista ETA resulta eficaz para mantener la hegemonía nacionalista, pues así se evita la «españolización de Euzkadi». Es enormemente preocupante que después de décadas de autogobierno bajo el control del nacionalismo sus dirigentes continúen identificando como absolutamente necesaria para su continuidad la exclusión del mismo de aquellos vascos que no se definen como nacionalistas. Ésta es la misma conclusión que subyace bajo los mensajes que Juan José Ibarretxe repite, como hacía al despreciar la opinión del Tribunal Supremo como una «decisión política tomada por PSOE y PP» que, en su opinión, únicamente persigue que el «Parlamento vasco no tenga una mayoría nacionalista».

Si grave resulta que un político cuestione el pronunciamiento de juristas de tan alta institución, los cuales disponen sin duda de mayores y mejores aptitudes para emitir opiniones de carácter jurídico que el lehendakari, también es alarmante la persistente indiferencia hacia los amenazados por el terrorismo que se deriva de su actitud. Al contrario de lo que Ibarretxe sostiene, la prohibición sobre Aukera Guztiak no es una injerencia política externa que pretende impedir que la sociedad vasca decida su futuro. Esta medida es simplemente una respuesta que desde la legalidad toma un Estado responsable de la protección de quienes ven su libertad coartada por el terrorismo etarra. Este factor expone la arrogancia y el error de políticos nacionalistas que han cuestionado la independencia del Tribunal Supremo y del Constitucional, a los que se ha sumado desde Izquierda Unida Javier Madrazo, acusando a PP y PSOE de llevar a cabo una «caza de brujas» con la citada ilegalización.

En ese contexto resulta siniestra la estrategia del miedo articulada por los representantes del PNV y EA identificando el voto a los candidatos no nacionalistas como una amenaza para el progreso del pueblo vasco y la supervivencia del autogobierno. No sólo es insultante la exclusión de la construcción de su propio país de esa parte de la ciudadanía que no se adhiere a la ideología nacionalista, sino que además esta conducta provoca una desprotección como la que el terrorismo etarra persigue con su acoso e intimidación hacia quienes ideológicamente no se adscriben al nacionalismo. Ésta es una de las razones por la que no constituye un hecho irrelevante que 'Madrid', a diferencia del grupo terrorista ETA, aparezca una y otra vez en el discurso nacionalista como culpable de que, como ha reiterado Ibarretxe, «no podemos hacer una consulta democrática para decidir libremente nuestro futuro». En esa misma línea, la presidenta de EA, Begoña Errazti, insistió durante el Aberri Eguna en que PP y PSOE «quieren decidir en Madrid el futuro de los ciudadanos vascos». Asimismo, en ese día de celebración nacionalista Ibarretxe y Josu Jon Imaz acusaban al presidente Zapatero de propiciar un «recorte de libertades haciendo lo mismo que Aznar».

Los discursos de tan significativa fecha profundizaron de nuevo en el ensalzamiento de unos sentimientos nacionalistas presentados como los únicamente vascos frente a los del resto de la sociedad vasca. Al mismo tiempo se contrapuso una vez más la 'legitimidad vasca' a la 'legalidad española', complementando una lógica que encuentra peligrosas coincidencias con la utilizada por ETA, como pone de manifiesto el último comunicado interno de la banda en el que justifica los asesinatos de miembros de PP y PSE. En su opinión, «mientras los derechos de Euskal Herria son negados y su defensa es castigada con la cárcel y la muerte», no será «legítimo» hacer una «defensa de la democracia española». Por ello añade que «parece lógico que los que hagan una apuesta en favor del alargamiento del conflicto y los que cojan una responsabilidad concreta en ello sufran las consecuencias directas del enfrentamiento».

Estos argumentos son idénticos a los utilizados en el comunicado con el que el grupo terrorista reivindicó en 2000 el asesinato del político socialista Fernando Buesa y de su escolta Jorge Díez Elorza. Señalaba ETA: «Defender la democracia española bajo la protección de las fuerzas armadas españolas, cuando la democracia vasca está prohibida y la defensa de Euskal Herria se castiga con la cárcel y la muerte, no será nunca legítimo. El dirigente del PSOE Fernando Buesa era uno de los que se dedicaban a eso». Añadían los terroristas que el asesinado «sustentó toda su carrera política en el odio y la opresión a Euskal Herria» y que «se opuso a cualquier salida negociada al conflicto».

Como los ejemplos citados en los párrafos precedentes demuestran, no es exagerado afirmar que en el discurso del nacionalismo institucional sus adversarios políticos son representados como enemigos externos ajenos a la voluntad del pueblo vasco, que, como escribía Anasagasti, buscan «la españolización de Euzkadi» y que, como reiteraba el lehendakari, hablan mal de Euskadi e impiden a la sociedad vasca decidir libremente su futuro, rechazando además «la salida negociada» del plan Ibarretxe. En definitiva, tanto el nacionalismo institucional como ETA coinciden en que, como indicaba la banda en su último 'Zutabe', los políticos no nacionalistas pretenden «hacer desaparecer Euskal Herria y alargar la opresión que sufrimos».

Ante semejantes coincidencias, asegurar, como hizo Imaz en el Aberri Eguna, que «los socialistas vascos no creen en el autogobierno. No creen ahora y no han creído nunca» obliga a interpretar de una manera muy determinada los crueles crímenes contra esos miembros y simpatizantes del PSE y del PP a los que ETA acusa de lo mismo, así como de defender «la democracia española» mediante «el odio a Euskal Herria». Esos socialistas muertos, y los integrantes del partido liderado por María San Gil también asesinados por ETA, todos ellos vascos, al igual que muchos otros ciudadanos amenazados y expulsados de su tierra, no podrán votar en estas elecciones. Es por ello por lo que al PNV y a EA, indiferentes ante tan brutal recorte de libertades, les será más fácil aún impedir esa falsa «españolización de Euzkadi» sobre la que alertan los dirigentes nacionalistas. Esta convergencia de intereses entre el nacionalismo institucional y ETA resulta mucho más dañina para la democracia que el legítimo apoyo recibido por socialistas y populares vascos desde las direcciones de sus partidos, ante la manifiesta desigualdad en la que se encuentran unos y otros candidatos fruto de esa coacción etarra de la que los nacionalistas se benefician.

Río Cabe
En danza con Esperanza
Serafín Fanjule Libertad Digital 9 Abril 2005

Van a por ella. Para perpetuarse en el gobierno de la Nación los socialistas precisan comerse primero algunas autonomías clave, Galicia y Madrid en primer lugar. Otros les importan menos (La Rioja, Castilla-León, Murcia), pero esas dos revisten un fuerte simbolismo capaz de influir en los votantes respectivos en unas elecciones generales, por ser una autonomía histórica y con lengua propia la una y por el enorme volumen económico que manejan Madrid y su provincia en el caso madrileño, con el consiguiente riego de encargos, enchufes, prebendas, contratos, inversiones –premios y castigos, vaya– que podrían repartir entre su clientela si trincan esta comunidad y, por consecuencia, con el balsámico efecto habitual de compra de votos de que tanto se valen en Andalucía y Extremadura. En otras comunidades lo tienen más crudo, léase Valencia, donde el intento en marcha de aplastar a esa región para que no pueda competir con Cataluña en ningún terreno es demasiado evidente (cortarles el agua sólo es un anticipo) y, por tanto, por allá “…mala la hobísteis, franceses, en esa de Roncesvalles…”

Hay un interés utilitario claro en la pretensión de copar la comunidad de Madrid, pero no es todo. Por Esperanza Aguirre sienten una predilección especial como objetivo a triturar. Aunque ella nada tuvo que ver en las golferías y gatuperios internos del PSOE en junio de 2003 que obligaron a repetir los comicios, un personaje de la talla de Simancas no perdonará jamás el revolcón –chiquito, a la vista de lo que mostró la TV madrileña aquel verano– que la actual presidenta le diera a la vuelta de vacaciones. Y del mismo modo que en Galicia ordeñan las sucias ubres del Prestige hasta grados de irracionalidad pasmosa, en Madrid tratan de prefabricar incidentes con los que culpabilizar a la marquesita, que les ha demostrado no ser la tonta ni la muñequita de porcelana que tanto les gustaría. En Galicia, los separatistas alardean su demencia ensuciando los cascos históricos con condenas enloquecidas (“Prestige: Espanha culpavel”, “Tourist: Galiza is not Spain”, “Espanha nunca mais”“, se puede leer en los muros de mi Lugo. Encima son lusistas: a estos papaxoubas no les falta de nada). En Madrid, con la cobertura masiva de sus medios de comunicación, que son casi todos, y valiéndose del fiscal general del Estado, escarban el “Caso Majadahonda” a ver si por ahí le hincan el diente; o sirviéndose de sus cuatro rectores en las universidades madrileñas preparan la campaña de asalto a propósito de cualquier complemento retributivo pendiente, como ya hicieran el año pasado, con alusiones a la “agresión”, la guerra total que el gobierno de la Comunidad estaría perpetrando contra los universitarios, como si ellos solos no se bastaran y sobraran para desprestigiar a la Universidad; presionan para cortar la financiación europea del Metro a través de su compadre Almunia en Bruselas; ningunean siempre que pueden a la presidenta en actos oficiales del gobierno nacional (con la connivencia del impresentable Gallardón); y ahora, el colmo, los tiernos progres encandilados con la bonita eutanasia del infeliz Sampedro, tan chuli y tan guay, aprovechan el lamentabilísimo caso del hospital Severo Ochoa para dar jaque a esta señora que osa resistírseles.

Como en tantos campos donde plantan la zarpa los políticos, en el asunto de Leganés huelgan politiquerías y faltan informes técnicos, estudios serios hechos por expertos, información sólida a la opinión pública. En su primera aparición al respecto, al señor Simancas –ese gigante– sólo le faltó acusar a la señora Aguirre de ser ella quien apiolaba a los enfermos para pasar el rato: sería bueno saber quién envió las denuncias anónimas y por qué, qué vínculos partidistas o sindicales tiene el sujeto, si los tiene; y por eso la investigación debe profundizar por ahí en paralelo a la depuración de responsabilidades –o no– de los médicos, gerentes o directores involucrados. Pero una vez levantada la liebre, socialistas e izquierdistasunidos se olvidan del derecho de los pacientes a la vida y se pasan al otro lado, al de los médicos que, corporativamente, pueden armar mucha más bronca que los enfermos, así pues ya hemos oído en el Colegio de Médicos decir a un galeno (¿será de algún partido o sindicato?) que esto es una agresión contra toda la profesión médica (como en la Universidad, recuerdo): qué modesto, el chico.

Por razones obvias, desconozco el grado de justicia o injusticia de las destituciones habidas, pero sí sé que eso sólo lo pueden y deben establecer técnicos capacitados. Y lo antes posible. Si la presidencia madrileña, a la vista de lo que estaban montando los socialistas y sus monagos, se puso la venda antes de sufrir la herida, habrá de rectificar. Y no pasa nada. Pero en este caso –como en otros– se pone de manifiesto por enésima vez a qué niveles es capaz de bajar el oportunismo político más rastrero, a costa de muertos, enfermos, o de lo que sea. Y también queda claro que la ley electoral que padecemos favorece situaciones absurdas: el todos contra el PP es una de sus más puras concreciones.

Pura dinamita
IGNACIO MARCO-GARDOQUI El Correo 9 Abril 2005

Los partidos que sustentan al Govern catalán, PSC, ERC e ICV, junto con el estimable apoyo de la principal fuerza de oposición, CiU, han desvelado sus planes para la financiación del nuevo Estatut. Bueno, pues si permiten que me ponga trágico durante un segundo les diré que, en mi opinión y si juntamos todos los ingredientes, estamos ante la quiebra del modelo actual de Estado y ante el germen de la división en el partido que rige hoy nuestros destinos. Pura dinamita. Supongo que les parecerán dos afirmaciones exageradas, pero les pediría que me atiendan unos minutos y si quieren las revisamos al final del comentario.

El primer ingrediente que acompaña e ilumina el proceso es la promesa efectuada por el presidente Zapatero de aceptar cualquier propuesta que le llegue consensuada desde Cataluña. Perfecto, para empezar y entretener el apetito aquí tiene una bien sabrosa. El segundo consiste en que el Govern desea introducir un modelo de financiación, copiado del régimen de Concierto de las diputaciones forales, que incluye capacidad normativa y recaudación exclusiva. Y el tercero y más original consiste en aplicar una limitación cuantitativa al exceso de la aportación. Es decir, en el establecimiento de un tope a la solidaridad interregional practicada hasta la fecha en el territorio común.

Analizada la composición del menú, vayamos con los efectos que producirá su digestión. Por supuesto que resulta un tanto incongruente defender el Concierto vasco y criticar las aspiraciones de los que desean compartir la experiencia. Pero hay dos cosas que no se deben olvidar. La primera, que el Concierto tiene algunas particularidades que lo individualizan. Tiene un sólido entronque con la Historia y ha sido constantemente defendido por los agentes políticos y sociales, con tan escasas como irrelevantes excepciones. La segunda, que se podrá discutir si es posible o no mantener el sistema de Concierto en la Europa unida de hoy -un debate del máximo interés-; pero resulta indiscutible que el modelo no puede ser extrapolado al conjunto del Estado.

No hace falta ser Nostradamus para adivinar la reacción de las dos comunidades que tienen también excedentes de aportación al fondo común -Madrid y Valencia-, ambas gobernadas por el PP, ni para imaginar lo que luego pedirá el resto. Aguirre y Camps no necesitarán apretar en la negociación, les bastará con exigir el mismo sistema que se establezca para Cataluña. ¿Qué hay de malo en ello, como diría el lehendakari? Que nadie querrá quedarse atrás y dividiremos el país en 17 agencias tributarias y trocearemos la capacidad normativa en otras tantas porciones. Si ahora tenemos líos y disfunciones, luego tendremos caos y 'desconcierto'.

A continuación llega el baqueteo de la solidaridad. Maragall quiere que el nivel del gasto público recibido esté en función del esfuerzo efectuado en el ingreso. Hasta ahora, para repartir el gasto habíamos empleado conceptos como la población o la extensión geográfica, pero ahora se propone utilizar el nivel de renta, que es el que determina el volumen de los ingresos fiscales. Traducido al castellano, la solidaridad hecha añicos. Menos mal que el certificado de defunción de tan noble principio lo firma un renombrado socialista. Si lo hace un popular estaría ya calentándose en la hoguera y si lo propone un empresario tendría la cuerda tensada alrededor de su aterrorizado cuello.

Me asaltan las dudas. ¿Haremos lo mismo con las personas? ¿Propondrán también los socialistas, de la mano con republicanos y comunistas, que la fila en el ambulatorio se ordene según sea el monto de la declaración de la renta? ¿Tendrán prioridad en la OTA los coches de grandes cilindradas? La propuesta es curiosa y estoy ansioso por saber cómo la acogen Chaves e Ibarra para saber si podrán seguir militando juntos en el mismo partido que Maragall. ¿Mantendrá Zapatero su promesa de aceptar lo que le presenten o se desmayará al leer la que va a recibir? Una última cuestión de capital importancia para nosotros los vascos. Los partidos catalanes que apoyan la propuesta quieren que el Concierto vasco incluya la misma cláusula de solidaridad que se autoimponen. Ellos proponen pagar menos, pero sugieren que nosotros paguemos más. A mí, en esto, no se me ocurren argumentos para desmontar una pretensión tan incómoda como justa. Abrir ciertos melones proporciona estos disgustos, así que, si quieren responsables, busquen al aldeano que tiró la primera piedra.

Termino. ¿Les sigue pareciendo todo muy exagerado? Me alegro y espero que tengan razón. La verdad es que mi agudeza visual nunca fue buena. Llevo gafas desde párvulos.

¿Pilar Majón amenazada?
Conchita M. email 9 Abril 2005

Lo que diga la Ser, además de ser mentira el 99% de las veces, yles doy mucho margen para la verdad. Yo sé que el grupo que representa la Sra Majón es infinitamente menor que las otras asociaciones de victimas. Pero como le está saliendo "rana" al Sr. Zapatero, puede que esas amenazas procedan de ahí y no del resto de las asociaciones o personas de bien ya que ninguna victima ha devuelto o amenazado a nadie, por mucho daño, por mucho que hayan asesinado a un familiar, o lo hayan secuestrado o chantajeado, acosado, perseguido, jamás ha devuelto ese mal con otro mal. Y es que tienen dignidad. Por parte de ellos Pilar Majón no debe preocuparse, no así por parte de los que se llaman demócratas y no son más que unos totalitarios, fascistas, mentirosos y rencorosos. Para muestra de un botón Ibarretxe, Rodriguez Zapatero, Carod Rovira, Maragall, Patxi López y Felipe González por poner uno ejemplos.

Y en cuanto a lo que diga Peces Barba, personaje totalitario e impresentable, me rio de su apoyo sincero a Majón. Puede que sea todo un montaje, o puede que le hayan amenazado. Pero si es así, habría que mirar hacia los partidos NO INTERESADOS en que se sèpa la verdad de lo que pasó el 11-M y su participación en ese bárbaro atentado. La verdad va saliendo, y muchos están salpicados, si no es que estén involucrados.... Desengañense, las victimas somos un instrumento para llegar al poder, lo hacen, hicieron y harán los nazzionalistas, los del socialistas y los comunistas. Homenajear a Carrillo, el asesino de miles de personas, entre ellos niños en Paracuellos, dice mucho de los que le organizaron el homenaje y de la baja ralea de la que están hechos.

Denuncian que el Ejecutivo no hace nada contra las agresiones proetarras
R. N. La Razón 9 Abril 2005

San Sebastián- Partido Popular, Partido Socialista de Euskadi, Unidad Alavesa, Unificación Comunista de España (UCE), Basta Ya y el Foro de Ermua convocaron ayer una rueda de prensa para denunciar la agresiones que están sufriendo sus militantes durante la campaña electoral. Todos estos colectivos aseguran que estas acciones quedan impunes «por la inacción del Gobierno vasco». El motivo de la rueda de prensa fue la agresión de la que fueron objeto miembros de la UCE, que pide el voto para el PSE. Margarita Álvarez, en representación de este partido, leyó un comunicado en el que explicó que el pasado domingo once de sus militantes estaban repartiendo propaganda en el Boulevard de San Sebastián cuando recibieron «insultos, amenazas y coacciones» por parte de una veintena de personas.
Ese mismo día, pero horas después, un grupo de medio centenar de personas, «organizados de forma paramilitar, ocuparon la calle» y rompieron la mesa de propaganda, «utilizándola para golpear, robaron el megáfono y los periódicos bajo amenazas del tipo “no vais a salir vivos de aquí”». Los agresores hicieron huir a la Policía Municipal, y, sólo cuando llegó la Ertzaintza, se marcharon gritando vivas a ETA. Nueve personas, entre ellas una mujer de 72 años, tuvieron que ser atendidas en el Hospital Donostia y once presentaron denuncia. La UCE denunció que lo sucedido es para evitar que «otro partido comunista pueda estar en la calle denunciando el terrorismo».

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