AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 10 Abril 2005
MARAGALLIANA
Jon JUARISTI ABC  10 Abril 2005

El pesimismo de las encuestas diluye el optimismo de Zapatero
Editorial El Mundo 10 Abril 2005

Euskadi, una polarización asimétrica
Javier Elzo El País 10 Abril 2005

ZAPATERO TAMBIÉN TIENE PLAN
Editorial ABC  10 Abril 2005

BATASUNA GANA
Jaime CAMPMANY ABC  10 Abril 2005

RESTRICCIÓN INEFICIENTE
Editorial ABC 10 Abril 2005

EL MUNDO EN UN DEDAL
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC  10 Abril 2005

Mujeres españolas
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 10 Abril 2005

El dios de la tribu
José García Domínguez Libertad Digital 10 Abril 2005

Arranque de campaña
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 10 Abril 2005

En horas bajas
O. BELTRÁN DE OTÁLORA El Correo 10 Abril 2005

ZP tiene un problema: Maragall
Manuel Campo Vidal La Voz 10 Abril 2005

UA acusa al PNV de «castigar» a Álava y «engañar a los alaveses»
VITORIA El Correo 10 Abril 2005
 

MARAGALLIANA
Por Jon JUARISTI ABC  10 Abril 2005

LA verdad, no entiendo la bronca que le andan montando a Maragall sus conmilitones extremeños y vascos (o sea, Rodríguez Ibarra y Patxi López, que se ha cambiado el apellido para la campaña y se llama ahora Patxi Orain). ¿Con qué partido pactaría el PSE si pudiera, antes, después o durante las elecciones? Con el que debe pactar, según el Honorable. Con el que siempre pacta cuando se lo permiten. ¿A qué, entonces, tanto tiquismiquis y tanto berrido hipócrita? ¿Es que creen que nacimos ayer?

Los socialistas vascos se presentan a los comicios autonómicos con un proyecto de reforma estatutaria bastante improbable, pero, si llegara a darse el caso de que alguien picara, por pura desesperación, ese sería el PNV, como todos sabemos. Sin embargo, no parece que a Ibarreche le vaya a ir tan mal el 17 del mes en curso como para necesitar replegarse hacia el plan Guevara, con todo lo que tal maniobra implicaría (ruptura del frente nacionalista y acoso a los batzokis por ETA y sus juventudes, para empezar). Por otra parte, un hipotético revés electoral de los nacionalistas se saldaría, como sugiere razonadamente José Antonio Zarzalejos en un reciente ensayo, con el linchamiento político del actual lehendakari a manos de su gente. Ibarreche sabe que nunca podrá pactar con los socialistas porque, aunque su partido no tuviera otro remedio que hacerlo así, sería otro el encargado de formar gobierno. Por tanto, mantiene respecto a Patxi López una distancia incomparablemente superior a la que llegaron a marcar Ardanza y el propio Arzalluz con Jáuregui o Redondo Terreros en sus épocas de mayor alejamiento. Si en el PSE esperan que Ibarreche aprecie, al menos, la magnanimidad de su gesto, van aviados: la red de seguridad que han tendido al PNV resulta completamente inútil para el principal candidato nacionalista, que, si resbala, se partirá la crisma en solitario.

QUE socialistas y populares pacten una alternativa al nacionalismo en el País Vasco no puede ser y además es imposible. Si el PSE, por milagro, fuera el partido más votado, trataría de sacar adelante su reforma. No podría contar para ello con el PP, pero quizá sí con un PNV humillado y escarnecido, lo que nos devolvería a la hipótesis anterior. Si por un milagro aún más increíble resultara ser el PP el triunfador de la noche, PSE y PNV se aprestarían a diseñar esa misma madrugada un gobierno de coalición en el que no figurarían, obviamente, Ibarreche ni Patxi López. Lo previsible, de darse tan inopinada conjunción astral, sería la renuncia de los nacionalistas al plan soberanista y la deriva conjunta de ambos socios hacia el modelo catalanista, sobre la base del proyecto de Emilio Guevara. Aparentemente, esto reforzaría la fórmula neoestatutaria auspiciada por Maragall y Rodríguez, pero en el País Vasco la transición no sería tan fácil como en Cataluña, suponiendo -y es mucho suponer- que allí lo fuera. En primer lugar, los partidos nacionalistas en la oposición, desde EA al pintoresco Partido Comunista de las Tierras Vascas (que tiene un nombre como inspirado por un zortziko de Sorozábal), se apuntarían todos al independentismo salvaje, sin concesiones tacticistas. ETA y sus irregulares se ensañarían con el PP, desde luego, pero también con los partidos gobernantes, y la reforma Guevara, de llevarse a cabo, dejaría fuera a la mitad de la población. Como el plan Ibarreche.

POR supuesto, lo sensato sería recobrar la alternativa constitucionalista que murió, apenas esbozada, tras las elecciones autonómicas del 2001, pero Rodríguez y López, sus enterradores, prefieren transigir con las imposiciones secesionistas de un nuevo tripartito abertzale antes que reeditar con María San Gil lo que fue la incipiente alianza entre Redondo Terreros y Mayor Oreja. No se entiende, por tanto, la indignación del candidato del PSE ante el consejo de Maragall. Un consejo sin duda interesado, inmoral y, por si fuera poco, absolutamente inútil, pero del todo acorde con la lógica entreguista del socialismo español y, por ende, catalán y vasco. Menos aspavientos, Patxi Orain.

El pesimismo de las encuestas diluye el optimismo de Zapatero
Editorial El Mundo 10 Abril 2005

El Gobierno tripartito repetirá en la próxima legislatura vasca, según la encuesta que hoy publica EL MUNDO, en la que la coalición PNV-EA se sitúa al filo de la mayoría absoluta con una proyección de entre 35 y 37 escaños. La suma de intención de voto de PSOE y PP ni siquiera iguala los resultados de ambos hace cuatro años.

Ibarretxe podría seguir pactando con EB-IU, que volvería a obtener tres escaños y a disponer de la llave de la gobernabilidad, lo que pone de relieve que la formación de Javier Madrazo ha logrado un espacio electoral propio.

De confirmarse los pronósticos de esta encuesta, PSOE y PP serían los grandes derrotados de los comicios del próximo domingo. Es cierto que los socialistas de Patxi López podrían subir de 13 a 18 escaños, pero el PP bajaría de 19 a 15, con lo que la correlación de fuerzas con los nacionalistas seguiría siendo desfavorable.Dicho con otras palabras, lo que gana uno, lo pierde el otro.

Ni en el mejor de los supuestos, la suma de escaños de PSOE y PP alcanzaría el mínimo de los 35 del PNV y EA, que podrían incluso gobernar con el apoyo del llamado Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), segunda marca de Batasuna.

La encuesta que publicamos hoy tiene el valor de que es la primera que se publica con la hipótesis del apoyo explícito de Batasuna al PCTV. Gracias a ese respaldo, el PCTV lograría un 6,6% de los votos, lo que se traduciría en cuatro escaños, que podrían ser incluso más.

Este escenario contradice el optimismo que traslucían las manifestaciones de José Luis Rodríguez Zapatero, que, en una entrevista en El Correo, daba ayer por muerto el plan Ibarretxe y predecía un futuro esplendoroso para el País Vasco. El líder socialista se comprometía a elaborar un nuevo Estatuto en dos años y a someterlo a refrendo.

Dado que el PP está en contra de la reforma del Estatuto -que, según la encuesta, goza de un 61% de respaldo de los vascos-, todo indica que Zapatero está dispuesto a romper con el partido de Rajoy y a gobernar -si hace falta- con el PNV, como sugería en esa entrevista. En cualquier caso, los planteamientos de Zapatero legitiman a Ibarretxe puesto que van en la misma dirección.

Estas declaraciones provocaron la reacción de Mariano Rajoy, que, en un mitin en San Sebastián, pidió a los socialistas vascos que voten por el PP para frenar a los nacionalistas. Rajoy acusó a Zapatero de traicionar las señas de identidad de su partido y afirmó que «el único voto fiable» para «pararle los pies» al nacionalismo es el del PP. Advirtió de que el triunfo del PNV equivale a la imposición «por las buenas o por las malas» del plan Ibarretxe, que calificó de «locura». Ciertamente la visión de Rajoy parece más realista que la de Zapatero, que está jugando a ofrecer una tercera vía artificial, tan equidistante del PP como de los nacionalistas.

La encuesta de hoy -que coincide con las que han publicado otros medios en las últimas semanas- pone de relieve que la estrategia de Zapatero corre el grave riesgo de fracasar, lo que supondría una gran baza para un Ibarretxe más reforzado que nunca por las urnas y por el giro del discurso socialista.

http://www.elmundo.es/diario/opinion/1781840.html

Terrorismo y bienestar económico en el País Vasco
Euskadi, una polarización asimétrica
Por Javier Elzo El País 10 Abril 2005

Hay datos incuestionables, pues vienen de sensibilidades políticas diferentes, que permiten afirmar que los vascos hoy están más contentos con su vida cotidiana que hace, digamos, 10 años. Solamente daré una serie que tomo del Euskobarómetro, nada sospechoso de tendencia filonacionalista: el año 1995 el 51% de vascos decía que su situación personal era muy buena o buena. En la primavera de 2001 (en plena campaña electoral) esta cifra había subido al 68% y en noviembre de 2004 llegaba hasta el 77%. Pero he hecho mucha investigación empírica para saber que, en el estrecho marco de un artículo de opinión, es muy fácil encontrar datos que vengan a avalar tesis que uno previamente tiene asumidas. Basta ocultar los datos que exigen matizar los aportados (por ejemplo, en este caso, el elevado índice de inseguridad ciudadana en relación a otros enclaves europeos). Pero los datos arriba presentados son suficientemente explícitos que difícilmente se pueden rebatir.

En Euskadi hoy la mayoría de los vascos viven bien, algunos llegan a decir que vergonzosamente bien, como si hubiera una anestesia moral que no quiere mirar a sus compatriotas que deben vivir escoltados. Personalmente siempre he dicho que hay, en efecto, una autoanestesia colectiva, motivada porque los escoltados no llegamos a 1.500, por la excesiva ideologización política que ha llegado al hartazgo de la población (la próximas elecciones se jugarán en los restos según quién haya movilizado más votantes), por la utilización partidista de las víctimas (ya divididas en sensibilidades políticas) que hace que tengan un efecto concienciador menor y, todo ello, en un clima de bienestar (viajes, estudios de los hijos, calidad de las ciudades, servicios, etc.) como nunca ha conocido la sociedad vasca.

Hay un acuerdo generalizado entre nosotros, corroborado en encuestas también, de que la crispación evidente en la clase política no tiene afortunadamente su traslado mimético a la sociedad civil. Con esto quiero decir dos cosas. En primer lugar que la sociedad vasca no está, en absoluto, tan dividida como la clase política. Pero, en segundo lugar, es también cierto que la crispación política, también ha calado, aunque afortunadamente de nuevo, en mucha menor medida en la sociedad vasca. Creo que algo ya olvidado, quizás muy profundo (por oculto) y peligroso (por su trascendencia), puede estar sucediendo en el inconsciente colectivo de no pocos vascos. Me refiero al riesgo de las dos comunidades, no en el conjunto de la población vasca, afortunadamente por tercera vez, pero sí en los sectores más polarizados en la escala subjetiva de identidad vasca versus española. Lo mostré en septiembre pasado en el Congreso Español de Sociología en Alicante. En base a una escala construida con nueve indicadores muy claros en la polaridad vasquista/españolista encuentro un 25% de vascos con una "muy alta identidad subjetiva vasca" (acuerdo con 7 a 9 indicadores en el polo de la vasquidad y 0 a 2 en el de la españolidad) frente a un escaso 3,1% con "muy alta identidad subjetiva española". Así hasta 8 colectivos que sería prolijo exponer aquí. Sólo añadiré que en más del 25% de la población, con muchos jóvenes entre ellos, encuentro una nula o escasa identidad, tanto vasca como española (acuerdo con 4 o menos indicadores en ambas polaridades). Pues bien, yo creo que la "crispación", "quiebra", "ruptura" etc., puede darse, si no se ha dado ya, entre ese 25% de vascos con "muy alta identidad vasca" y ese 3% de vascos con "muy alta identidad española", aunque tampoco en todos, menos aún en el conjunto de la sociedad vasca, al menos al día de hoy.

Para el 25% de vascos con "muy alta identidad subjetiva vasca" la urgencia primera viene de que lo que entienden como pueblo vasco corre el riesgo de diluirse en la globalización general y en el peso de España y de sus instituciones. Vienen a pensar de que "al final, digamos lo que digamos, quedará siempre la Carrera de San Jerónimo". Es el sentimiento agónico de la desaparición como pueblo lo que invade a este colectivo. Es lo que explica también su menor sensibilidad ante las víctimas del terrorismo, aunque sería del todo injusto decir que prefieren a los verdugos que a las víctimas.

En el escaso 3% de vascos con "muy alta identidad subjetiva española" las cosas son muy distintas. Es entre ellos donde se sitúa la mayor parte de los escoltados, de las víctimas por intencionalidad política. Muchos viven en un clima de miedo, de terror incluso, lo que se acentúa aún más por su escaso número y ser la proa principal de ETA. El sentimiento agónico entre ellos es más personal: es el de su desaparición física. Esto hace también que vean en España y sus instituciones la tabla de salvación a su situación y al Gobierno vasco y al conjunto del nacionalismo con desconfianza, por decirlo suavemente.

Si mi análisis es correcto la disyuntiva, mirando al futuro, es clara. La polarización, hoy en proporciones importantes pero muy minoritarias, se extiende cual mancha de aceite, mediante políticas centrípetas y, entonces sí, el riesgo de las dos comunidades sería real; o bien, mediante políticas centrífugas (deseadas por la inmensa mayoría de la sociedad vasca, sean del color político que sean) el grueso de la sociedad vasca acaba controlando las polaridades extremas. Para lograr este empeño hace falta inteligencia y buena voluntad y, al menos una actitud a desterrar: sostener que el culpable es el otro, solamente el otro, pues esa actitud apuntala y magnifica las polaridades extremas.

Javier Elzo es catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, ha codirigido el estudio España 2000. Entre el localismo y la globalidad y es director de Los valores de los vascos y navarros ante el nuevo milenio, ambos en el survey de 2001 del European Values Study.

http://www.elpais.es/articuloCompleto.html?d_date=&xref=20050410elpepiopi_12&type=Tes&anchor=elpepiopi

ZAPATERO TAMBIÉN TIENE PLAN
Editorial ABC  10 Abril 2005

LA petición de voto hecha por Batasuna a favor del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) ha intercalado en el ecuador de la campaña electoral vasca otra paralela en la que ETA busca evitar la disgregación de su electorado. De esto depende que la izquierda proetarra esté en el debate postelectoral, donde el frente nacionalista, en conjunto, tiene en juego el plan Ibarretxe, por un lado, y la recomposición política de los grupos batasunos. Las encuestas de este fin de semana están, por tanto, bajo condición de que el Gobierno actúe contra el PCTV y promueva su ilegalización. Se trata sólo de una decisión política, porque en términos legales existen indicios suficientes para afirmar que la demanda de disolución de esta candidatura franquiciada por ETA no sólo no sería temeraria, sino que estaría bien fundada en Derecho y en el conocimiento cabal de la realidad etarra. El problema es que al Gobierno le falta voluntad para tomar esa decisión política y, por desgracia, la explicación no está quizás en la integridad del sistema de garantías jurídicas, sino en los sondeos preelectorales.

El que hoy publica ABC ofrece el panorama de unas ofertas electorales en las que no está ETA, reiterando en buena medida los datos de la encuesta publicada hace dos semanas: la coalición PNV-EA bordea la mayoría absoluta; PP mantiene sus posiciones actuales como segunda fuerza; el PSE mejora el número de escaños, pero sin euforia y se queda en torno al PP; IU-EB puede doblar escaños; y Aralar se estrena con un diputado. La conclusión del sondeo es que los dos bloques se refuerzan a costa de Batasuna, pero más el nacionalista -Madrazo incluido- que el constitucionalista.

Sin embargo, este sondeo también prevé -como otro del Gobierno vasco, que ayer se hizo público-, que el PCTV puede llegar a alcanzar 5 escaños si no es ilegalizada o suspendida cautelarmente antes del 17-A. Su representación se constituiría a costa del actual tripartito, cuya mayoría no sería entonces absoluta. Y esta fragmentación de fuerzas es lo que el PSE considera como la clave de su estrategia postelectoral, análisis arriesgado porque la consecuencia política más probable que manejan los socialistas es un pacto (de gobierno o no) con fuerzas nacionalistas, y, además, no sería el PNV la única opción para el PSE. El propio Rodríguez Zapatero marca el camino en una entrevista publicada ayer, al descartar gobiernos frentistas -es decir, en su lenguaje, descarta al PP- y al subir un poco más la puja: compromete nuevo estatuto y referéndum en dos años. El anuncio -el Plan Zapatero, el tercero después del plan del lendakari y del de López- es de gran entidad, aunque los vascos no lo han oído por boca del candidato socialista a lendakari sino del jefe del Ejecutivo.

El anuncio de propuesta de Zapatero que recogía la mencionada entrevista presenta demasiadas incógnitas, pues en su rechazo declarado al «frentismo» pone su horizonte político en el PNV, en contra de las intenciones declaradas por López en respuesta a las prefencias expresadas por Maragall en el Foro ABC y en contra de su propósito de no ser «vicelendakari de nadie». Zapatero o López, o mejor los dos, deberían aclararse, y hacerlo antes de votar para evitar confusiones en el electorado. Los socialistas no pueden presentarse como fuerza central cuando las encuestas -todas- no le colocan en esa posición en la mañana del día 18. Incluso pueden seguir siendo la tercera fuerza política. Por eso si perseveran en el seguidismo peneuvista corren el riesgo de verse desbordados.

El PSOE -y con él, el propio Gobierno de la Nación- debe reflexionar sobre su papel en esta campaña electoral y darse cuenta de que su mensaje es confuso y desmovilizador, haciendo el tancredo con el PCTV y plagiando el discurso nacionalista.

BATASUNA GANA
Por Jaime CAMPMANY ABC  10 Abril 2005

NO trago que a estas alturas de la película vasca quede alguna duda razonable en algún celtíbero razonable con un cerebro razonable que no tenga la seguridad plena de lo que es, representa y se propone esa mascarita del carnaval electoral vasco que aparece en la competición ante las urnas con el nombre de Partido Comunista de las Tierras Vacas. Si después de conocer las múltiples concomitancias y la relación familiar de los candidatos con gentes de la banda etarra y de Batasuna, quedara todavía alguna duda acerca de eso, ahí están las manifestaciones de Arnaldo Otegui pidiendo el voto para la candidatura tramposa. Adivina, adivinanza: «¿De qué color era el caballo blanco de Santiago?».

Si fuese verdad que ni la Fiscalía General ni el Gobierno de España encuentran pruebas para impedir esta evidente trampa de Batasuna para burlar la ley, sería motivo serio para que los españoles se echen a llorar. O al Fiscal General y a los miembros del Gobierno les van a salir de un momento a otro alitas de querubines en las paletillas, o estamos en manos de sansirolés, mastuerzos y para que lo entiendan los franceses de gilipolluás. Está claro como el agua clara que Batasuna, a raíz de su deslegalización, ha creado dos partidos nuevos: uno para que los jueces le impidan la presentación a las elecciones y se queden tan contentos, y otro de repuesto o de recambio; uno en el que las características batasunas de la candidatura estaban a la vista del público más cegato, y otro donde esas características están algo más escondidas, aunque rascando un poco se hagan evidentes. Que Arnaldo Otegui, Herri Batasuna y los dirigentes de la banda etarra son criminales es cosa evidente. Criminales, sí, pero tontos, no. Y lo más piadoso que se puede pensar de nuestros socialistas fiscales y gobernantes es que se dejan engañar porque les conviene, que es lo que dicen, por otra parte, los nacionalistas.

En el sondeo electoral realizado antes de la recomendación de Otegui a favor de los tramposos, ese partido fantasma de los comunistas de las Tierras Vascas obtiene seis escaños, exactamente los mismos de que disponía Batasuna, aquellos famosos seis votos en el Parlamento que dividieron por mitad en otra trampa infantil, tres a favor del Plan Ibarreche y tres en contra. Ni siquiera era necesaria la recomendación del etarra Otegui para que el electorado propio de Batasuna supiera ya a quién debe votar en las inminentes urnas vascas.

No sé si el hecho de que quede burlada tan fácilmente la Ley de Partidos Políticos favorecerá a unos o a otros. Es imposible conocer a dónde irían a parar los votos que van a meter a seis candidatos de los comunistas de las Tierras Vascas en el Parlamento de Vitoria, ni es posible calcular los que irían a los nacionalistas del PNV, a los comunistas de Madrazo o a los socialistas de Patxi López. Pero si el Gobierno se deja engañar a gusto por creer que puede resultar beneficiado al hacer la vista gorda sobre el partido de la trampa que se hace a la ley, además de llorar habría que rasgarse las vestiduras o arrancarse los cabellos. «Todo el año es carnaval», que decía Larra. Y aquí, todos disfrazados.

RESTRICCIÓN INEFICIENTE
Editorial ABC 10 Abril 2005

LOS costes de la restricción de horarios comerciales empiezan a ser conocidos. Y no pueden sorprender a nadie. Según un estudio de la patronal de grandes superficies, Anged, publicado en el suplemento NT, las empresas del sector dejaron de invertir el año pasado 350 millones de euros, que se hubieran traducido en la creación de 3.000 empleos. Teniendo en cuenta la reducción de doce a ocho festivos abiertos a la que se han acogido casi todas las Comunidades, las jornadas de empleo que dejarán de trabajarse en el comercio minorista en 2005, respecto a 2004, serán, al menos, 306.000. Las restricciones al comercio no se limitan a la legislación estatal. El Círculo de Empresarios estima que las distintas barreras normativas impuestas por las Autonomías a la libertad comercial contribuyen a aumentar el paro en un diez por ciento.

La defensa de la competencia no ha llegado a la política comercial, que sigue inspirada en una concepción paternalista de la política económica que otorga al Estado la obligación de proteger a los ciudadanos, a aquellos que tienen suficiente poder político, de los perniciosos efectos de la competencia, aun a costa de perjudicar la prosperidad general. Porque es un hecho cierto que éste es el caso, y que se sabía con anterioridad. Así había sido denunciado por todos los organismos internacionales que estudian la economía española y a los que el Gobierno, como al Consejo de Estado, gusta citar cuando avalan sus políticas, pero ignora deliberadamente cuando esas mismas recomendaciones amenazan con tener costes electorales.

La descentralización política se ha traducido en este caso en un aumento del clientelismo, y la proximidad de la Administración al administrado, en un proteccionismo injustificado del pequeño comerciante. Pero es además una política contraproducente porque en economía, como en la vida, el exceso de protección se vuelve contra el protegido. Lo que el pequeño comercio necesita son ayudas a su modernización, inversiones para adaptarse a los cambios tecnológicos, las preferencias de los consumidores y las pautas de consumo. Como ha demostrado la Comunidad de Madrid, la menos proteccionista de todas las Comunidades, aunque tampoco se ha mostrado muy valiente, no es encareciendo el consumo y retrasando la modernización con prohibiciones injustificadas como se mantiene el dinamismo y la creación de empleo en el pequeño comercio. La economía española tiene un evidente problema de competitividad. El aumento de la productividad se ha convertido en el mantra oficial de la política económica. Hasta que topa con la política comercial y con el cálculo electoral. Mal precedente para la credibilidad del Ejecutivo.

EL MUNDO EN UN DEDAL
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC  10 Abril 2005

No ha sido posible que el Congreso expresara, el martes pasado, su condolencia unánime por la muerte del papa. Llegado el instante de ponerse en pie y guardar el minuto de silencio, unos cuantos diputados prefirieron permanecer sentados. Uno pertenece a IU de Madrid. El resto a ICV, ERC o PSC. La discrepancia y descortesía del diputado de Madrid son interpretables en clave castiza. El señor diputado, probablemente, es un anticlerical de convicciones firmes, e hizo lo que hizo por razones semejantes a las que impedirían a un hincha fanático del Real Madrid acudir a los funerales de un jugador histórico del Barcelona. Que ese diputado no sepa distinguir entre sus sentimientos íntimos y el decoro a que está obligada una persona con responsabilidades públicas, revela una formación incompleta. Realmente, no hay mucho más que añadir.

Produce mayor intriga, y autoriza reflexiones más sabrosas, el hecho de que sus colegas en el desplante fueran todos catalanes. El izquierdismo elemental se combina aquí con repulgos de corte nacionalista. ¿Qué reprocha la militancia nacionalista catalana al papa?

En esencia, un compromiso insuficiente con la causa de la independencia de Cataluña, o lo que fuere. Los militantes del ERC habrían deseado que Wojtila mantuviera con Cataluña una relación parecida a la que tuvo con Polonia. Existe, aparte de esto, un elemento adicional, más pueril y por lo mismo más intratable. El secreto, el abracadabra, me los ha dado la directora general de Asuntos Religiosos de la Generalitat.

La directora general ha lamentado que el papa no incluyera, o no lo hiciera en medida suficiente, el catalán en los saludos ecuménicos que desde el Vaticano se dirigen a los fieles el día de Nochebuena, y otras ocasiones parecidas. Ahí estaba la señora Coll con una libreta en la mano, apuntando el volumen creciente o menguante de Cataluña en el mundo. Y resultó que había cogido al Santo Padre en falta, y que se ha sentido en el deber de hacerlo constar cuando las campanas doblaban ya a muerto.

Si yo fuera catalanista, cosa que no soy por motivos biográficos, que no metafísicos, me sentiría abrumado y quizá deprimido por esta contabilidad cicatera. En efecto, uno de los rasgos más notorios de nuestros nacionalismos reside en el formato pequeño, pedestre, que con el tiempo han terminado adquiriendo. Se alimentan de la reivindicación, auxiliada por el poder intimidador de las administraciones autonómicas, no de emociones o proyectos capaces. Lo que es significativo por cuanto descubre o sugiere una oquedad, una suerte de vacío interior. Intentaré ser más explícito.

Las obsesiones llevan siempre implícito un reduccionismo. El obseso juzga el mundo desde un único punto de vista, y por consiguiente ve sólo un lado allí donde otros aprecian tres o cuatro o cien. No todos los reduccionismos, sin embargo, son iguales. O si se prefiere, unos reduccionismos son más empobrecedores que otros.

Imaginemos... a un artillero retirado que repasara la historia de la literatura tomando exclusivamente en consideración los intereses de la artillería. Ese erudito maniático concederá gran importancia a «Guerra y Paz». Pero ignorará olímpicamente la «Divina Comedia», escrita antes de que el uso de la pólvora hubiera penetrado en la Italia de finales del XIII o principios del XIV.

No dudaremos en afirmar que nuestro hombre examina las grandes obras desde una perspectiva demasiado excéntrica, y que eso reduce su eficacia como crítico de la literatura. Serán más fructíferas, por el contrario, las acotaciones de un reduccionista moral. Belinski en Rusia, o Menéndez Pelayo en España, hablaron siempre de moral al tiempo que hablaban de literatura, y ello no les impidió ser grandes críticos.

El secreto estriba en que la moral proporciona al análisis avenidas mucho más espaciosas que la técnica artillera. Verbigracia: es argumentable que la naturaleza plana, guiñolesca, de los personajes de Céline, está relacionada con la violencia ideológica del autor, filonazi y antisemita primario. A la viceversa, es impensable que Céline hubiera escrito con la expresividad y fuerza con que lo hizo, si se hubiera acercado a sus semejantes con la sutileza inteligente de un Montaigne.

Cuando se habla de moral, en fin, se habla de algo más profundo, versátil y atinente a nuestra economía existencial, que cuando se habla de artillería. Por lo mismo, el maniático de la moral, a despecho de su manía, será más complejo e interesante que el maniático de la artillería.

Volviendo al desplante: nuestros nacionalistas se han apuntado a la artillería, en la acepción indigente que acabo de señalar. Se muere un hombre decisivo en la evolución del mundo durante los últimos veinticinco años, y lo único que parece preocuparles es si ha usado o no el catalán para dar los buenos días. Wojtyla tenía otras prioridades. Tan siquiera España figuró entre ellas. Amén.

Mujeres españolas
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 10 Abril 2005

TOMO PRESTADO el título a un coruñés ilustre como Salvador de Madariaga para referirme a un ejemplo de ciudadanía, a una referencia moral cuales son las heroínas vascas continuadoras de la grandeza de Antígona. María San Gil o Maite Pagaza, en estos tiempos de profundo desasosiego causado, no ya por las amenazas externas, sino también por la pérdida en lo personal del sentido de la vida y en lo social del de nuestra civilización. Damas que el político liberal habría incluido gustoso en su colección de biografías. En estos tiempos en que abundan las candidaturas de purpurina envueltas en celofán y promovidas por mohatras mediáticas, resalta la entereza, el sentido de la dignidad, del honor, de la grandeza de la libertad como base de la condición humana. Grandes mujeres que lo son sin debérselo a cuota, artificio o maquillaje alguno.

Vuelven las elecciones del miedo en la atormentada tierra vasca, ese extraño paraíso nacionalista donde los delincuentes van a cara descubierta, exhibiendo y haciendo ostentación de su barbarie, mientras los policías se esconden tras los pasamontañas y la gente de bien tiene su vida amenazada o es acosada impunemente. Tal es el logro del nacionalismo vasco, ese extravío moral, ese abuso permanente, esa castración del espíritu y de la mente que constituye un atentado permanente contra la vida y la convivencia democrática. Pero es lástima que, a diferencia de la anterior cita, el PSE haya preferido buscar la ambigüedad, la querencia del presupuesto que mantener íntegros de modo claro y contundente, como cuando el liderazgo de Redondo, los planteamientos constitucionales o la antigua tradición fundacional que veía en el nacionalismo sus propias antípodas políticas. Ni el pueblo vasco, ni el resto del pueblo español, ni sus militantes honrados y valientes como la citada Maite o el sacrificio de las víctimas del terrorismo merecen este giro oportunista.

El dios de la tribu
José García Domínguez Libertad Digital 10 Abril 2005

Georges Brassens, que también hubo de padecer a los suyos, los supo retratar como nadie: “Esos imbéciles felices de haber nacido en algún lugar”. Los nuestros son los que cada año guardan disciplinadamente todos los minutos de silencio del mundo por los muertos de Terra Lliure; los que se colocan en posición de firmes y calladitos el tiempo que sea menester, siempre que la ETA abre la boca; esos que, cotidianamente, se hincan de rodillas ante el tótem de la tribu, durante el cotidiano sacrificio ritual del sentido común para calmar la ira gregaria del ídolo de la aldea. Sí, ésos, los mismos teócratas neopaganos que se revolvieron indignados cuando el presidente del Congreso les rogó que levantasen el culo de sus escaños únicamente durante sesenta segundos, como gesto de respeto por el fallecimiento del líder espiritual de la Cristiandad. “Un minuto es excesivo. ¡Anatema!”, replicaría airado el tribuno Tardá con su camisita negra de Terlenka, el hábito oficial de los devotos de la Orden de San Pompeu Fabra.

Y es que resulta que ni Dios es argentino, ni su vicario en la Tierra licenciado en filología catalana. He ahí, en la segunda de esas insólitas evidencias, en el herético olvido papal de su verbo divino, el pecado mortal que nuestros tribalistas pretendieron purgar con la penitencia de su grosería. Contra lo que se suele suponer, el nacionalismo no es enfermedad que se cure viajando. Al contrario, tratase de un virus patógeno que se incuba en la adolescencia, precisamente durante los primeros viajes, los de mochila, cantimplora y autocar de línea comarcal. Justamente entonces, en esas rutas campestres sin papá y mamá, contraen nuestros Tardà un cuadro patológico que después ya devendrá crónico. Les sucede en las alegres marchas colectivas a la montaña; primero, durante esos segundos de éxtasis, al entrelazarse todos los brazos tras las canciones crepusculares en el corazón del bosque; y después, por la noche, cuando sentados en círculo ante la fogata, alguien dice nosotros, y al unísono todos acusan el primer síntoma claro de la infección, porque un escalofrío súbito atraviesa sus cuerpos. ¡Nosotros! ése será ya su mantra de por vida.

¡Nosotros! la nación. ¡Nosotros! el cuerpo místico que guarda su esencia mágica en la lengua, el vehículo sagrado que transmite el espíritu del pueblo. ¡Nosotros! el Volksgeist gramático que gloriosamente exige interponerse entre los insignificantes individuos y la humanidad. ¡Nosotros! el candado que permite a las palabras tener dueño. ¡Nosotros! el exabrupto que Juan Pablo II jamás accedió a pronunciar. ¡Nosotros! quizá deberíamos ponernos en pie y guardar un minuto de silencio por todos los que han sucumbido en él. Por esos felices Tardà que quedan en la Tierra.

Arranque de campaña
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 10 Abril 2005

La campaña electoral ha tenido una suerte adversa desde el punto de vista mediático, cegada por el fulgor del óbito de Juan Pablo II. Pero la atención de los medios es una amante casquivana y efímera y dos acontecimientos nuevos han venido a suponer el alivio de luto para la campaña vasca.

El primero es el arranque con todas las de la ley (y el apoyo de Batasuna) de la candidatura del PCTV. Quién iba a decirnos que la aparición de un partido comunista nuevo, tan modesto, iba a trastocar el mapa electoral y las encuestas de la noche a la mañana. No se conoce fuerza política cuyo presidente y fundador no haya concedido entrevistas a los medios y ocupe en las listas un honrosísimo, aunque muy discreto décimo puesto. O sea, para no salir ni siquiera en las listas del PNV-EA. Esto es así desde que se escribieron los Evangelios: «No se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero, a fin de que alumbre a todos los de la casa». (Mateo, V-15).

El segundo es el aterrizaje en campaña del presidente del Gobierno con unas afirmaciones curiosas. Dice, por ejemplo, que «el 70 o el 80% de los vascos no anda por la calle, ni en el trabajo, ni en la familia, distinguiendo entre nacionalistas y no nacionalistas». El porcentaje es discutible, claro, pero aun dándolo por bueno, ¿considera que el 70 o el 80% de los vascos se levanta sintiendo el mono del nuevo Estatuto y el referéndum que él promete en los dos próximos años?

A la pregunta de si descarta un acuerdo con el PP para formar gobierno, responde: «no estaremos en gobiernos de frentes, no apoyaremos un gobierno de frentes aunque nos suponga ir a la oposición». No se entiende por qué sería en su opinión un «gobierno de frentes», un ejecutivo formado con exactamente la misma lógica que los gobiernos municipales de Barakaldo, Portugalete, Santurtzi y Andoain, por poner cuatro ejemplos. Considera también que nos encontramos cerca del final de la violencia por dos razones. La primera es el rechazo social de la violencia en Euskadi, «el más alto de toda la historia». ¿Más que el 12 de julio de 1997, el día en que ETA asesinó a Miguel Angel Blanco?¿Más que el 19 de marzo de 1989, en aquella manifestación en que Bilbao se reventó por las costuras? La segunda razón es que la violencia «se ha convertido en mi gran empeño como presidente y todos los días dedico tiempo a este problema». No como Aznar, Felipe, Calvo Sotelo o Suárez, que, por lo visto, no se centraban en el tema. En fin, más madera, que es campaña.

En horas bajas
O. BELTRÁN DE OTÁLORA El Correo 10 Abril 2005

El Departamento de Interior cierra la legislatura con la operatividad más baja de la lucha antiterrorista de toda la historia de la Policía autónoma. Por primera vez desde su despliegue en todo Euskadi, la Ertzaintza no ha detenido a ningún comando en Euskadi desde 2003. Asimismo, las exitosas series de operaciones contra la 'kale borroka', iniciadas al principio de mandato, y en las que han sido detenidas más de sesenta personas, no han tenido continuidad.

Su última operación antiterrorista se produjo el 5 de de septiembre de 2003, cuando detuvo en Galdakao a un miembro 'legal' -no fichado- de ETA y localizó un arsenal del 'comando Vizcaya'.

El departamento ha atribuido este descenso a la imposibilidad de acceder a la información que se obtiene en las operaciones policiales desarrolladas en suelo galo. No obstante, fuentes internas de la Policía vasca también atribuyen el descenso de la operatividad a problemas internos dentro de la unidad dedicada a la lucha antiterrorista.

La consejería, además, se ha tenido que enfrentar a un aumento del absentismo en la Ertzaintza que no tiene precedentes en ningún otro sector de la Administración vasca. Según los datos oficiales del departamento, en la Policía autónoma se perdieron más de un millón de horas de trabajo en 2003. En algunos centros, como las comisarías de Balmaseda y Azkoita, la tasa superó el 20%. Interior siempre ha rechazado valorar estos datos, aunque según distintas fuentes, en una cifra tan alta influye tanto el envejecimiento de la plantilla como la amenaza terrorista y la conflictividad interna.

La consejería dispuso diversos mecanismos internos para paliar esta situación. Desde el año 2000, Interior premia económicamente la productividad de los agentes y ha reforzado la Unidad Disciplinaria, con el fin de perseguir las bajas fraudulentas. El departamento lleva pugnando con el Gobierno central desde hace años para conseguir un aumento de los efectivos, de tal forma que los 7.500 agentes actualmente en plantilla pasen a 8.000.

Durante los años de mandato del PP, el acuerdo no fue posible. Una vez que los socialistas llegaron a la Moncloa, el consejero Javier Balza y el ministro José Antonio Alonso acordaron en la Junta de Seguridad la creación de 500 nuevos puestos en la Ertzaintza. La financiación de estas plazas está aún pendiente del acuerdo entre las administraciones central y vasca.

Durante estos cuatro años, la consejería ha implantado en la Ertzaintza sistemas pioneros en la investigación de delitos mediante el ADN, aplicados tanto en el campo de la lucha antiterrorista como en el de la delincuencia común. En esta área, la estadística de la consejería de Interior señala que la tasa de delitos por cada mil habitantes se encuentra en Euskadi 14 puntos por debajo de la media española, según datos de 2003. En cuanto a seguridad vial, las cifras de la consejería aseguran que el número de fallecidos por accidente de tráfico se ha reducido un 42% en el último año, descenso que se sitúa 30 puntos por encima de la media española.

ZP tiene un problema: Maragall
Manuel Campo Vidal La Voz 10 Abril 2005

Lean con atención, o relean si les cuesta creerlo, este primer párrafo: La Voz puede confirmar que las indemnizaciones prometidas por el presidente Zapatero a los afectados por el túnel del Carmel en Barcelona no se han podido pagar aún porque la Generalitat se niega a tramitar el expediente que acredita su condición de damnificados. Así de rotundo. Los damnificados, en la calle protestando, y la burocracia, impidiendo que llegue. Más detalles: los talones nominales con la cantidad prometida están firmados en la Delegación del Gobierno en Cataluña a la espera de ese trámite pendiente de la Administración que preside otro socialista, Pasqual Maragall .

Que a los políticos catalanes de cualquier partido les molestaron los aplausos de los afectados del Carmel a Zapatero, se sabía y hasta se comprendía piadosamente porque lo consideraron una injerencia. Hasta Durán Lleida y Carod Rovira protestaron por aquella visita al barrio afectado, visita de la que Maragall y el alcalde Clos salieron dolidos porque los vítores a Zapatero se tornaron en silbidos para ellos. Pero que se retengan esos pagos, probablemente a la espera de que las administraciones catalanas lleguen a un acuerdo con los afectados, parece inconcebible. Se diría que el interés ciudadano pasa a segundo plano porque lo importante es que no vuelvan a aplaudir a Zapatero, más diligente.

Parece que el presidente, el Gobierno y los socialistas tienen un problema muy serio que no es el País Vasco, aunque se trate de un asunto nada fácil, ni la crispación introducida por algunos dirigentes del PP, ni la conspiración político-mediática para echarle la culpa al PSOE de los atentados del 1l de marzo.

Nuevo escenario
Nada de eso es grato, pero salvo que el próximo domingo en Euskadi aparezca una mayoría absoluta del PNV y, peor aún, reforzada con otros diputados nacionalistas, habremos ganado otros cuatro años para intentar en un nuevo escenario político el fin del terrorismo etarra. En cuanto a la crispación promovida desde ámbitos doloridos por la pérdida de poder el 14-M, parece probado que sobre todo excita a sus propias bases y a los tertulianos inflamables, lo cual no es bueno para el clima de convivencia del país pero no inquieta demasiado, acaso demasiado poco, ni al Gobierno ni al Partido Socialista. Y en lo que se refiere a las interpretaciones de la autoría intelectual del 11-M, basta deleitarse con la sorna del periodista Gregorio Morán cuando escribe en La Vanguardia : «Primero sacaron del baúl de los disfraces el contubernio etarra-islámico, cosa muy lógica para gentes como Zaplana o Acebes , listos para atacar y torpes para entender.(...) Y de ahí pasaron a la conspiración socio-fundamentalista, argumento que se cae por su base porque todos los espías y confidentes trabajaban para el Gobierno del PP en aquel momento, Gobierno que no estaba de vacaciones, que se sepa».

No son esas intoxicaciones el problema fundamental de Zapatero. En otro orden resulta inquietante el precio del petróleo, como para cualquier gobernante o ciudadano, porque ha comenzado a negociarse en el mercado de futuros producciones a cien dólares el barril. Ese es el negro horizonte de casi todas las economías en el mundo. Pero en lo que a política interior se refiere, el problema de Zapatero, y cada día más serio, es Maragall.

Basta como ejemplo la última semana: recomendó un gobierno PNV-PSE en Euskadi, que, aunque ya existió con Ardanza-Jáuregui y fue la época de mayor estabilidad, no se puede sugerir a pocos días de las elecciones sin perjudicar al candidato socialista Patxi López . Pidió un régimen foral para Cataluña y negó los del País Vasco y Navarra, con lo que salieron a protestar desde Miguel Sanz, de UPN, a los presidentes socialistas de Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía. Hasta Manuel Chaves , que es además presidente del PSOE, ha tenido que pararle los pies y eso que a Chaves es difícil provocarlo: «Yo no sé como este hombre aguanta serenamente -dice a La Voz su consejera de Educación Cándida Martínez - cuando Javier Arenas y su gente le dice esas barbaridades tan injustas». Pues Chaves, que no se inmuta aunque lo insulten, ha puesto al presidente catalán en su sitio. Y, por supuesto, la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, que advirtió que Cataluña tendrá el mismo sistema de financiación que las autonomías de régimen común, al tiempo que defendía los de Euskadi y Navarra, cuya diferencia consagra la Constitución. Hablaba De la Vega, además cuando lo dijo el viernes, como presidenta en funciones del Gobierno, dado que Zapatero asistió ese día por la mañana en Roma al funeral del Papa y predicó por la tarde en San Sebastián.

Ciertamente es difícil sacar de quicio a más gente, incluso amiga, en pocos días. Así las cosas, se va a abriendo paso una hipótesis sobre Maragall que sólo se dice en privado y con mucho tiento pero que Convergència i Unió, que recorre su particular Via Crucis por la pérdida de poder, formuló en público el pasado viernes después de la semana triunfal del presidente de la Generalitat.

Equilibrio psíquico
Fíjense en el recurso eufemístico para sugerir en público que Maragall no anda bien en su equilibrio psíquico: el portavoz de Convergencia, David Madí , propone en un comunicado «la creación de un comité científico en el Palau de la Generalitat para investigar a qué responden las actitudes e incoherencias de Maragall». Dado que se basa Madí para su petición, según escribe en otros párrafos del inefable comunicado, en «los disparates que dice Maragall», o «en el cúmulo de despropósitos que dice..» etc., se supone que no reclamará científicos nucleares, ni informáticos para esa comisión. Claro que a Convergencia le interesa colar entre esos disparates la acusación del tres por ciento de comisiones ilegales de obras bajo mandato pujolista, pero no deja de ser cierto que ese comunicado, si se pasara a la firma, seguramente lo suscribiría hasta Rodríguez Ibarra , quien como toda explicación hasta ahora sostiene que «Maragall es más nacionalista que socialista». Acaso estemos ante otro eufemismo en boca de un hombre que parece que faltó a clase el día que explicaron ese concepto gramatical por el escaso uso que suele hacer de él.

UA acusa al PNV de «castigar» a Álava y «engañar a los alaveses»
VITORIA El Correo 10 Abril 2005

La secretaria general de Unidad Alavesa, Enriqueta Benito, acusó ayer al PNV de «castigar sucesiva y sistemáticamente» a Álava por no considerarla «territorio amigo». A su juicio, la capital «real» de Euskadi «ha sido y es Bilbao», si bien Vitoria figura «nominalmente» como tal «para engañar a los alaveses».

La candidata foralista recordó que tres de cada cuatro euros de los impuestos que pagan los alaveses «no regresan a la provincia en forma de infraestructuras e inversiones» y, en cambio, se emplean para financiar grandes proyectos en Vizcaya y Guipúzcoa. «Los alaveses hemos sido engañados porque no ha habido aquí inversiones importantes en infraestructuras, salvo el tranvía, que es innecesario» y que se ha puesto en marcha para «darnos las migajas que caían de la mesa del señor mientras se hacía el metro de Bilbao».

Benito aseguró además que el plan Ibarretxe supondría la «desaparición de la Diputación y las Juntas Generales de Álava», así como «una mayor centralización del poder del régimen» y el desvío del dinero «a las poblaciones más afines al nacionalismo».

La líder de UA expresó su preocupación por «los intentos de fragmentación de España» y la «indefinición» de Zapatero sobre el modelo de país. «Nosotros apostamos por la unidad de España y la igualdad de todos los españoles», recalcó.

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