AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 15 Abril 2005
MÍ NO COMPRENDER
Carlos HERRERA ABC 15 Abril 2005

EL VASQUISMO QUE NO PUDO SER
VALENTÍ PUIG ABC  15 Abril 2005

LO INCONFESABLE
Jaime CAMPMANY ABC  15 Abril 2005

MÁS PRUEBAS
Editorial ABC  15 Abril 2005

La cómplice pasividad de ZP
EDITORIAL Libertad Digital 15 Abril 2005

ÓRDAGO EN EL PÓQUER
M. MARTÍN FERRAND ABC  15 Abril 2005

Un estado de ánimo
Agapito Maestre Libertad Digital 15 Abril 2005

OBJETOS DE LA HISTORIA
EDUARDO SAN MARTÍN ABC  15 Abril 2005

A los profesores despedidos por el Gobierno Vasco
Conchita M. email 15 Abril 2005

Profesores del País Vasco en Lucha. Página web.

prensa@foroermua.com 15 Abril 2005

Desmontar el guión
TONIA ETXARRI El Correo 15 Abril 2005

La nana
FERNANDO SAVATER El Correo 15 Abril 2005

En el mejor de los mundos
José Vilas Nogueira Libertad Digital 15 Abril 2005

ZP sufre un ataque de optimismo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 15 Abril 2005

El Archivo de la discordia
Editorial La Razón 15 Abril 2005

¿Qué nos jugamos
Cartas al Director El Correo 15 Abril 2005

Foto de la política vasca
Cartas al Director ABC  15 Abril 2005

El Gobierno cede ante ERC y aprueba hoy la entrega a la Generalitat de «todos» los papeles de Salamanca
A. B. HERNÁNDEZ ABC 15 Abril 2005

«Profesores vascos por el cambio con María San Gil»
La Razón 15 Abril 2005

SIN DUDA CON EL PNV
MIQUEL PORTA PERALES ABC (Cataluña) 15 Abril 2005



 

MÍ NO COMPRENDER
Por Carlos HERRERA ABC 15 Abril 2005

MÍ no comprender. Lo cual, efectivamente, no es nuevo ya que uno no está excesivamente hecho a la comprensión inmediata así, al primer muletazo. Pero no comprender. El tío que encuentre la explicación de por qué el Gobierno a través de su Fiscalía se esforzó de manera tan aplicada en quitar de la circulación electoral la lista otra de Batasuna y, en cambio, se ha quitado a sí mismo de en medio para no retratarse con los muchachitos comunistas de las tierras vascas... se hace rico dando la clave a todos los columnistas que llevamos dos días dándole vueltas al tema. Yo he leído ya de todo, pero casi todos los colegas que me gustan coinciden en una: al Gobierno no le interesa. Los que me gustan menos tienen otra explicación, y se ponen muy así de perfil para la foto, dando el lado más comprensivo con las incomodidades de la democracia, quedando de guapos y de sufridos demócratas que no veas: dicen que ya hubiera querido el Gobierno, pero que hay cosas que no se pueden hacer si creemos en la democracia y bla bla bla.

Pero insisto en que tiene difícil venta tomar esa decisión, la de no instar a la ilegalización -ya que el Gobierno, queridos compañeros elegantes y selectos, no ilegaliza: lo hacen los jueces- como sí hizo un par de semanas atrás. Entre los otros y estos no hay apenas diferencias. Ya lo siento, pero no las hay. Y si esperamos a que se sienten en el Parlamento vasco los dos o tres o cuatro que salgan, no servirá de nada instar luego a su ilegalización ya que la experiencia nos enseña que entre la legalidad y la realidad siempre hay un Atucha y una Nekane Bolado. Y si me apuran, hasta un Cándido fiscal que dice eso de que se opondrá a que encausen al presidente del Parlamento de Vitoria por no cumplir una sentencia del Supremo. Por ello, y a pesar de lo injusto que resulta sembrar duda alguna acerca de la limpieza de frente alta y clara del Gobierno de Rodríguez, hay quien colige que detrás de esta maraña de sinsentidos está el mero interés electoral. Alguien en el entorno o en el corazón mismo de quien decide finalmente estas cosas echa las cuentas de lo que supone restarle votos a Ibarreche y su mariachi y -como una lechera postindustrial- se apunta el beneficio. Sale corriendo por los pasillos de palacio, abre a trompicones la puerta del despacho del jefe, blande unos papeles en la mano y grita sin respiración: ¡Ya lo tengo! Ese estratega deduce que lo que vaya a parar a los chalados estos de las tierras vascas -que han jugado criminalmente con el recuerdo del asesinato de Miguel Ángel Blanco- son apoyos indirectos e involuntarios a la lista de Pachi, ya que no sube Juanjo y María no cuenta para un futuro de alianzas del nuevo amanecer del día dieciocho a las ocho. He aquí la maldad. De ser así, no tendría sentido el lamento de incomprensión que esbozaba en los inicios ya que la cosa estaría más o menos diáfana.

Pero uno siempre quiere creer que está gobernado por altos e imparciales buscadores de la verdad y del camino recto y que todo este trasunto sólo puede estar gobernado por la fatalidad que tiene ser tan demócrata, jolines, que es que somos de un demócrata que te entran hasta picores de autosatisfacción. Los de Aukera eran pérfidos de la muerte, pero los de las Tierras Vascas si lo son, no podemos demostrarlo. Vaya por Dios, qué suerte tienen siempre los malos de encontrarse por el camino con alguien interesado en que sigan caminando.

www.carlosherrera.com

EL VASQUISMO QUE NO PUDO SER
Por VALENTÍ PUIG ABC  15 Abril 2005

EL Partido Comunista de las Tierras Vascas sustituye a HB como plataforma electoral de ETA y Zapatero sugiere su predilección por entenderse post-electoralmente con el PNV: no son acciones en paralelo aunque su simultaneidad seguramente colapsa el Pacto Antiterrorista y suma perplejidad moral a lo que ha significado el socialismo en el País Vasco y lo que fue su continua aportación a la Carta Magna. De entre los pliegues de una estrategia de doble juego a veces surge la sombra desventurada de una crisis constitucional. Herri Batasuna se sube a los catafalcos electorales para acuñar en nombre de ETA ese engendro moral, político, ideológico e histórico que quiere darse a conocer nada menos que como Partido Comunista de las Tierras Vascas.

En tiempos de casticismo postmoderno, de atrincheramiento desasosegado y de liviandad analítica, el ensayo «Contra la secesión vasca» de José Antonio Zarzalejos demuestra que rigor y pasión intelectual no son incompatibles. Es un ensayo de nervio dialéctico casi a flor de piel, fiel al vasquismo que no pudo ser. Confieso compartir, con complicidad de hace ya años, una convicción principal de José Antonio Zarzalejos: el pluralismo crítico se refuerza en el apego a la Constitución de 1978 y no en su desmembramiento. Un avalista estético del Partido Comunista de las Tierras Vascas ha dicho que ése era un movimiento con humor: será humor, más que negro, patibulario. Es el humor de verdugo.

LA solidez intelectual de «Contra la secesión vasca» desarbola los penúltimos espasmos del PNV en su idolatría del poder, sin que pueda descartarse una metamorfosis adicional: desembarazarse en su caso de Ibarretxe, cambiar de camuflaje o salirse por la tangente. La credibilidad no importa: sólo la adhesión, los efectos acomodaticios del miedo al terror, la pulsión clientelar, el control del sistema educativo y del poder mediático. Al mismo tiempo, desde Sabino Arana hasta hoy —dice Zarzalejos— ha sido incesante la generación de frustraciones propias y ajenas: «una especie de identidad destructiva» que sólo se interesa por «aquellas instituciones que sirvan para destruir otras instituciones». Son los pasos que van del pacto de Ajuria Enea a la obscenidad del escorpión en Estella. Al final, Arana cree mejor fundar La Liga de Vascos Españolistas. Es curioso: si Valentí Almirall es considerado uno de los padres del catalanismo político, al final se pasó a las filas de Lerroux.

UNA alianza entre el PNV y la izquierda española es un episodio repetible, según «Contra la secesión vasca». Es así como Ibarretxe busca poner en práctica el programa de máximos del partido, una pretensión que confina usualmente con la megalomanía. Fueron parte de ese paisaje en deterioro acusado la ciclotimia de Arzalluz, la escisión de Carlos Garaikoetexea o el apartamiento de Ardanza. Intranquiliza ahora que el PSOE pueda correr a entenderse con el PNV después de las zancadillas padecidas gobernando en coalición y después de la onerosa añagaza nacionalista en Estella. La conclusión de José Antonio Zarzalejos es nítida: proponerse estabilizar el nacionalismo vasco en cierta lealtad constitucional no pasa por darle más razón de la que se expresa en la Constitución, sino en poner en valor el pacto constitucional «quebrando toda esperanza de que la necesaria liquidación del terrorismo nacionalista de ETA conlleve una contrapartida que sirva, de paso, para acrecentar su intensidad centrífuga». Es decir: una sociedad abierta y toda su ciudadanía no tienen que pagar precio alguno por la paz. Son otros quienes deben pagar. Otra cosa sería, por parte de Rodríguez Zapatero, por necesitado que esté de los votos de ERC, un desacierto en parte irreparable.
vpuig@drac.com

LO INCONFESABLE
Por Jaime CAMPMANY ABC  15 Abril 2005

SON tan endebles e inconsistentes los argumentos que ofrecen el Gobierno y el fiscal general del Estado para resignarse sin denuncia a que Eta-Batasuna se presente a las elecciones disfrazada de Partido Comunista de las Tierras Vascas, que ese silencio y esa resignación invitan/incitan a buscar razones secretas e inconfesables. ¿Cómo se justifica esa pasividad injustificable? A mí que no me digan más pretextos infundados. Ahí hay tomate.

Es posible, incluso probable, que los socialistas crean que la presentación de la «lista negra» del PCTV a quien en definitiva perjudica es a la coalición PNV-EA. Eso supondría un grave error de apreciación, pero justificaría en cierto modo la picardía de dejar prosperar una candidatura que resta votos a los adversarios mejor colocados, aunque sean futuros aliados. Pero esa lista tramposa servirá al final para apoyar cuando convenga las actitudes más extremistas de esos nacionalistas que se llaman a sí mismos «moderados». La presencia de los herribatasunos en el Parlamento vasco refuerza siempre las posiciones nacionalistas. Error sociata, inmenso error.

Podría tratarse de un nuevo movimiento (en este caso, de un nuevo silencio y una nueva inacción) para continuar la política de aislamiento del PP que los socialistas se propusieron desde el primer momento de su extraño triunfo electoral. Basta que el PP insista en la necesidad de denunciar la identidad entre el Partido Comunista de las Tierras Vascas y Batasuna-Eta, para que ni el PSOE ni el fiscal general la denuncien, y además declaren públicamente que tal denuncia sería rechazada en los tribunales y haría el «ridículo». Zapatero, además, ha hecho una gracia: «No se deben hacer «ilegalizaciones preventivas»». Conde-Pumpido ha rizado el rizo democrático y ha dicho que la ilegalización podría hacerse a la vista de los resultados electorales. Formidable. Cuando sepamos si los resultados nos convienen o nos perjudican se decide la impugnación.

No se puede descartar (todo es posible en Granada) que la decisión de no impugnar la candidatura disfrazada, la segunda «lista blanca» de Eta-Batasuna, venga dictada por alguna clase de pacto preelectoral del socialismo vasco con Batasuna y en definitiva con la mismísima banda etarra. Las interpretaciones más malévolas ya apuntan en esa dirección, y anuncian que ese es el precio que se hace pagar «Eta» para iniciar con los socialistas la negociación de una tregua. «Eta» cede a cambio de asegurar su presencia en las instituciones democráticas. Mandar al destierro del Parlamento de Vitoria a las voces etarras que allí anidaron desde un principio supone en cierto modo la muerte política de «Eta». Este pacto de ahora supondría la anulación del efecto casi mortal que produjo la deslegalización de los partidos que representan políticamente a «Eta».

El secreto de la actitud de los socialistas de cara a estas elecciones vascas y de su negativa a denunciar al PCTV terminará por conocerse. Lo que hagan en el Parlamento los diputados del PCTV será de dominio público. Y la responsabilidad de Patxi López y sobre todo de Zapatero quedará al descubierto. Pero, claro, a burro muerto, la cebada al rabo.

MÁS PRUEBAS
Editorial ABC  15 Abril 2005

A medida que se van conociendo las pruebas aportadas por la Guardia Civil sobre la supuesta conexión del Partido Comunista de las Tierras Vascas con la organización terrorista Batasuna se entiende menos la decisión del Gobierno de no impugnar ante el Tribunal Supremo la candidatura del PCTV. El problema para el Ejecutivo viene dado por el hecho de que ya no es el PP quien le reclama acudir a la Justicia, sino que son las propias investigaciones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado las que ponen de manifiesto que «se ha producido una absorción de facto del PCTV por parte de Batasuna». Dicho de otro modo, es la Guardia Civil, dependiente del Ministerio del Interior, la que contradice en su informe al propio Ejecutivo con una serie abrumadora de revelaciones, de las que ABC sigue hoy puntualmente informando a sus lectores y que constituyen la prueba del nueve de las relaciones entre Batasuna/ETA y el Partido Comunista de las Tierras Vascas. La última resulta especialmente contundente: el instigador del PCTV, Antonio Egido, tuvo un papel fundamental en la ponencia de Batasuna/ETA en la que la banda terrorista decidió «socializar el conflicto»; esto es, ampliar sus siniestros objetivos a los diputados del PP y del PSOE. ¿Hacen falta más pruebas?

La frase acuñada por Rodríguez Zapatero -«no puede haber atajos en la defensa del Estado de Derecho»- se le puede volver en contra, porque lo que precisamente caracteriza a un Estado de Derecho es la aplicación de la legalidad vigente, sin demoras tácticas ni apreciaciones subjetivas con ribetes partidistas. La responsabilidad de un Gobierno se mide en su capacidad de respuesta para trasladar a la Justicia los indicios de connivencia con el terrorismo de un partido que aspira a entrar en el Parlamento vasco. El procedimiento previsto, la Ley de Partidos, no puede ser nunca un atajo, sino un instrumento al servicio del Estado de Derecho. Toda la capacidad dialéctica de Rodríguez Zapatero, quien ayer reclamó una vuelta al diálogo en el País Vasco y situó al PSE en un punto de coordenadas inconcretas entre el nacionalismo y el Partido Popular, puede resultar insuficiente para explicar por qué el Gobierno forzó a la Justicia a un silencio que a medida que se acumulan los indicios contra el PCTV resulta más sonoro.

Lo peor de todo no es que el Ejecutivo pueda haber echado cuentas en clave electoral y decidido no acudir al Supremo hasta que pasen las elecciones del domingo -el fiscal general no descarta ahora una actuación contra el Partido Comunista de las Tierras Vascas después del 17-A-, sino que se haya parapetado tras el Estado de Derecho con un argumentario que será difícil de mantener cuando ETA, ya sin careta, vuelva al Parlamento vasco. Entonces, tal vez sea ya demasiado tarde.

La cómplice pasividad de ZP
EDITORIAL Libertad Digital 15 Abril 2005

Las vomitivas declaraciones de la dirigente proetarra Miren Nekane, negándose una vez más a condenar el terrorismo y equiparando la legislación electoral y penal de nuestro país con la espantosa agonía y posterior crimen de Miguel Ángel Blanco, hubieran provocado, en cualquier nación democrática y civilizada con pretensiones de seguir siéndolo, la inmediata intervención de la justicia.

Aquí, no. Ahora, ya no. En esta España de ZP, inmundicias humanas como Miren Nekane no sólo pueden denigrar impunemente nuestro Estado de Derecho, herir la sensibilidad de los españoles u ofender la memoria de ese joven concejal asesinado; pueden, además, presentarse a las elecciones y recibir subvenciones públicas. Y es que todo eso “forma parte de la grandeza de la democracia”, según Rodríguez Zapatero, quien sigue negándose a mover un solo dedo para impedir que ETA pueda seguir aspirando a tener representación parlamentaria.

No se debe ser tolerante con la intolerancia. Pero lo cierto para nuestra nación, es que nuestro presidente de Gobierno no ha dudado en facilitar la estrategia electoral de ETA con tal de satisfacer sus intereses partidistas. No es de extrañar de quien hizo lo propio con los autores de la masacre del 11-M; pero ahora de lo que no nos debe caber duda, es de la consciente y deliberada actitud de ZP para que los proetarras tengan un resquicio por el que colarse, por mucho que eso siga contaminando nuestra democracia.

Si tan "endebles" son los datos que los cuerpos y fuerzas de Seguridad de Estado tienen como para que la Justicia ilegalice la nueva formación proetarra, ¿por qué el Gobierno oculta y no facilita esa información al PP para que llegue a esa misma conclusión? Sólo por los datos que sabemos gracias a la labor de investigación periodística y por las propias declaraciones y apoyos de los todavía parlamentarios etarras a la nueva formación de marras, es más que suficiente para concluir que se trata del mismo perro con distinto collar.

La cómplice pasividad de Zapatero no obedece más que al hecho de que su debilidad moral y política no le permite enfrentarse a los nacionalistas vascos, por lo que quiere negociar con ellos. Con presencia proetarra en el parlamento, a ZP le sería más fácil presentar ante la opinión pública sus pactos con Ibarretxe como un especie de mal menor preferible a que el PNV no tuviera que pactar o hacerlo con parlamentarios proetarras como Miren Nekane.

El problema está en que, con representantes etarras o sin ellos en la cámara vasca, el PNV ya está dispuesto a reclamar los fines independentistas que comparte con la organización terrorista. Ante esa evidencia, lo que debería hacer Zapatero es hacer un frente común junto al PP contra ese jaque a la continuidad nacional y constitucional de España. Pero, para ello, Zapatero debería de dejar de ser quien no dudó en decapitar políticamente a Redondo Terreros, o quien toleró que Maragall pactara con los independentistas de Carod Rovira, o quien no dudó en arrojar contra el gobierno los muertos del 11-M o quien, él mismo, pactara su propio Gobierno con los socios de ETA en Perpiñán.

Zapatero no va a dejar de tratar de marginar y postergar al PP y a ese empeño lo va a arriesgar todo.

ÓRDAGO EN EL PÓQUER
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  15 Abril 2005

UN hombre de talento siempre está dispuesto a reconocer el mérito de sus adversarios y, como enseña Baura, nada puede debilitarnos tanto como la derrota de un enemigo leal. Esa es una de las mayores orfandades a las que puede someternos el destino. El ten con ten, que es síntoma centrista y de equilibrio, suele resultar más deseable que las anulaciones fulminantes y, con ellas, la generación de vacíos y sedes vacantes que siempre terminan por resultar perniciosas. El PP y el PSOE, los dos primeros partidos nacionales —la representación de cuatro de cada cinco españoles— se necesitan como pareja. Por eso debieran cuidar ambos un poco más el perfil de su identidad. De tanto viajar al centro los dos se han vuelto, de hecho, socialdemócratas y han dejado desguarnecido un amplio territorio de ideas y conductas para tristeza y desconsuelo de los pocos liberales que van quedando y alegría y satisfacción de esa mayoría de gris y bostezo a la que aterroriza la idea de escoger entre dos, o más, posibilidades.

Para celebrar el primer aniversario de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno, ha dicho Eduardo Zaplana, el oráculo con el que se conforman los populares, que «hoy España tiene más problemas y más incertidumbres que hace un año». Es la réplica, escasamente sutil al muy burdo «todo va mejor» de la propaganda socialista. Como es natural y acostumbrado, las dos partes, a base de escatimar talento, sobrepasan los límites de lo razonable y se esconden en el ditirambo mejor que en el análisis.

Contra todo pronóstico, España está, en lo económico, igual que estaba hace un año, cuando el aznarismo dobló la rodilla y dejó bien hechas las cuentas y llena la despensa. Lo malo, lo peor, es que el FMI, que no suele desviarse demasiado en sus pronósticos, ya nos avisa que en Europa —y Japón—, si no somos capaces de un mayor crecimiento económico para ponernos al ritmo mundial —el 4,5 por ciento—, podemos ir despidiéndonos de cuanto significa y comporta el Estado de Bienestar. El Viejo Continente, más grandilocuente que eficaz, hace aguas por todos los costados y, con mucho gasto público y poca productividad, no podrá sostener su evidente quimera social.

El debate territorial, el único que alimenta nuestra realidad política, no facilita la ocupación del Gobierno y la Oposición en asuntos de mayor provecho y, víctimas ambos del desiderátum centrífugo de los nacionalismos, el problema nacional va engordando en demasía. Ante una situación así resulta inquietante que el Gobierno, siempre en la concelebración litúrgica del talante, sonría sin parar en todas las combinaciones posibles de parejas, tríos, cuartetos o quintetos —Zapatero y los demás— mientras la Oposición no manifiesta ninguna idea que no sea, desde la inexistencia autocrítica, la pretensión de volver por donde solía. Quizás falte afición, pero nunca se dieron condiciones tan notables para el establecimiento de un triángulo político.

Un año de Gobierno ZP
Un estado de ánimo
Agapito Maestre Libertad Digital 15 Abril 2005

Si una columna es un estado de ánimo, ésta debería revelar que sólo me mueve a escribir contra este Gobierno la tristeza que me produce su mala educación y peor cultura. Todo en este Gobierno mueve a conmiseración. Su “arte” de engañar, pues, con culturilla y sin paideia acerca de su procedencia, de la plebeyez heredada, un día de marzo del año 2004, mueve al desprecio más que al nihilismo. Pero, aunque sólo sea por mera supervivencia, tenemos que esforzarnos en comprender qué hay detrás de este Gobierno. O descubrimos cuál es su verdadera ideología y estrategia política o esta gente acaba con lo poco que queda de Estado de derecho. Ha pasado un año de Gobierno y todo parece peor que el primer día. Pocos signos hay para la esperanza. Ayer, sin embargo, hubo un atisbo de razón en el periódico que sustenta la “política” del Gobierno: El País se negó a editorializar la propaganda hecha por el PSOE sobre su año en el poder.

Que el diario El País no haya valorado el año de Gobierno de ZP resulta curioso. Podría, incluso, pensarse que esta actitud responde a un cierto malestar en el socialismo “democrático” ante la deriva totalitaria y populista del Gobierno de ZP. Ojalá. No creo, sin embargo, que El País haya sentido vergüenza ajena por las mamarrachadas llevadas a cabo por este ejecutivo populista y antisistema en el ámbito internacional. Menos todavía puede atribuirse a este silencio una forma de protesta contra el desprecio que ZP por el Estado de Derecho. Tampoco creo que quieran protestar contra la lógica antisistema de un Gobierno con una relativa legitimidad democrática.

¿Entonces por qué los hombres de El País han guardado silencio en vez de cantar retóricamente el año de Gobierno de Zapatero? Quizá porque no soportan el salvaje afán de Zapatero por romper el sistema. Quizá porque todo es populismo. Quizá porque no aguantan tanta mentira. Quizá porque llevan mal que la “política” haya quedado reducida a agitación y propaganda. Posiblemente algunos de esos motivos hayan influido para que El País guarde silencio; pero, seguramente, han pasado del asunto porque no han querido enfrentarse a la verdadera causa desde la que hay que analizar el año de Gobierno del PSOE. En efecto, es imposible hacer una valoración del Gobierno sin tener en cuenta cómo llegó al poder. Quien no contemple que Zapatero alcanzó el poder después de un golpe terrorista, que fue utilizado ideológicamente durante cuatro días por el PSOE para cambiar el sentido del voto de los electores, no podrá hacer creíble la evaluación de lo realizado por este Gabinete.

El silencio de El País revela algo más que elegancia, muestra cierto pánico intelectual a enfrentarse con la realidad: El Gobierno ZP no hubiera sido posible sin el golpe terrorista del 11-M… En fin, igual mi optimismo sobre el silencio El País queda en nada, pues, como ha hecho en otras ocasiones, va y suelta –”a toro pasado”, o sea, hoy o mañana– su prédica laica sobre las “bondades” del Gobierno de ZP. ¡Vida!

OBJETOS DE LA HISTORIA
EDUARDO SAN MARTÍN ABC  15 Abril 2005

A modo de prefacio, y para no engañar a nadie, debo confesar de plano: admito una incapacidad natural casi insalvable para entender muchos de los problemas relacionados con identidades, raíces y árboles genealógicos. Me explico. De mis ocho primeros apellidos, no hay más de dos que procedan de la misma región (o territorio, si prefieren) de España; tengo bisabuelos gallegos, andaluces, castellanos y aragoneses-murcianos, una abuela vasca y un abuelo cántabro, y, que yo conozca, en mi estirpe (por llamarla de alguna manera), a lo largo las últimas cinco generaciones, no hay dos consecutivas que hayan compartido la misma tierra, con la excepción de mi ascendencia andaluza; mi padre nació en Madrid y mi madre, en Ceuta, y mis hermanos y yo en La Mancha; pero mis hijos vuelven a ser de Madrid.

Y una segunda confesión: no lo lamento en absoluto; al contrario, me parece un regalo de los dioses. Dicho lo cual, tal vez debería admitir que no tengo muchas velas que encender en este entierro y, con toda humildad, hacer clic en el aspa de la esquina superior derecha de la pantalla y enviar lo poco que llevo escrito a la papelera de reciclaje. Y lo haría si no estuviera convencido de que hay muchos vascos que comparten una genealogía tan agitada como la mía, y de que, incluso entre aquellos que exhiben una cadena interminable de apellidos euskaldunes, los hay que asumen sin problemas una visión cosmopolita y ecuménica de su propia inserción en el mundo de hoy.

Es en ellos en los que pensamos muchos, al otro lado de Pancorbo, cuando se acercan unas nuevas elecciones vascas. Porque hace ya algún tiempo que, para nosotros, la percepción del «conflicto» vasco ha cambiado radicalmente de perspectiva. Cuando el gobierno presidido por el lendakari Ibarretxe formuló su propuesta política de «asociación amable» con España, lo entendimos como un desafío al estado español; ahora creemos que se trata más bien de un órdago al pueblo vasco. No es España la que tiene un problema con la deriva nacionalista decadente del tripartito de Vitoria; es el País Vasco el que lo tiene, y muy grave. Durante demasiado tiempo nos ha abrumado la posibilidad de una España mutilada de una parte sin la cual no puede entenderse el núcleo mismo de su historia secular. Ahora nos inquieta mucho más la hipótesis de un País Vasco mutilado de España; nos preocupa el destino, no del pueblo vasco o de la nación vasca, abstracciones que evocan meras afinidades emocionales, sino el de centenares de miles de individuos libres a los que se les niega la pertenencia a una comunidad moral y política moderna para integrarles en una fantasmagoría a la que se atribuye la condición de sujeto de la Historia.

Pero que nadie piense que esa percepción conduce al desistimiento, un tentación en la que parte del nacionalismo pretende hacer caer al resto de los españoles. Al contrario, provoca una intensa corriente de simpatía y de solidaridad hacia quienes se resisten a ser considerados como objetos de su propia Historia

A los profesores despedidos por el Gobierno Vasco
Conchita M. email 15 Abril 2005

No quiero dejar pasar esta oportunidad para expresaros todo mi apoyo y mis deseos de que vuestras plazas de trabajo os sean devueltas, por mucho que diga la Sra. Delegada de Educación, la Sra. Iztueta que es que los profesores "Obtenieron" un cero en el examen del Perfil ligüistico. Quizá, no mejor dicho, la que tendría que quedarse en la calle es élla, porque su nivel cultural es tan bajo que ni tan siquiera es capaz de conjugar el verbo "Obtener", ni tampoco sabe hablar bien, ni mucho mnos comportarse como una Delegada de Educación.

Si hay algo que me molesta es saber que el Gobierno Vasco está exigiendo a los profesores que dominen el vascuence cuando muchos de los que están sentados en la poltrona del poder no saben hablarno, menos escribirlo y puede que lo lean pero sin entender lo que dicen, vamos que les preguntan qué han leido y ni idea pero... a esos no les toca para nada si saben o no vascuence y si tienen perfil o no. Eso lo deberíamos hacer llegar a todo el mundo.
Además esa imposición es ilegal, y en especial hiperilegal a los profesores que cuando obtuvieron su plaza NO se les exigía ese perfil. Todos somos necesarios. Y la legalidad está de nuestra parte.

Lo que mucha gente no sabe es que detrás de vosotros, va a haber una riada de profesionales que se van a quedar en la calle. Nadie está en contra de la lengua vasca, pero al Gobierno Vasco le interesa hacer ver esta faslsedad porque quiere meter a gende de su cuerda en los puestos de trabajo que tanto nos costó lograr.

Yo ya no estoy en la enseñanza, por motivos que nada tenían que ver con mi vocación y mi preparación. Sé de muchos que están como yo desde hace unos años.

Y es que saben como "limar" todo aquello que pueda ser, en su mente, legal y dedicación plena al alumnado sin politica de por medio o por cumplir con tu trabajo con seriedad, profesionalidad y honestidad.

Ya hay otras profesiones a las que la sombra de un despido o castigo por no dominar el vascuence vuela por sus cabezas. Los médicos de Osakidetza. Sin perfil no entras y si eres mayor dicen que no tienes la obligación de saber vascuence, pero NO puedes solicitar otra plaza porque careces de perfil lingüístico y por lo tanto o sacas el perfil o de moverte de tu plaza nada de nada y además más caña y espias para ver lo que haces.

Y así en todo. Ikea, nadie sin saber vascuence podía pedir un trabajo. Y esto se irá ampliando. Hay que pararlo. Hay que hacerles cumplir la ley. Y la ley no te obliga a ser bilingue.

Hay que votar en las próximas elecciones a aquél partido que os devuelva el trabajo, que no obligue a saber las dos lenguas para trabajar en Las Vascongadas, y que nos tenga por ciudadanos de esta maravillosa tierra a TODOS por igual, respetando la cultura vasca, las tradiciones, y todo lo demás incluido el Vascuence. No hay ningún partido que rechace estas reglas, porque todos somos vascos y porque aunque no se sepa hablar vascuence tenemos el mismo derecho que todos los demás.

Creo sinceramente que en las urnas es donde debemos darles una respuesta contundente. Quizá así se les baje los humos y toda la comunidad vasca podamos convivir dignamente, libremente, y en paz.

Suerte a todos. Yo ya jamás podré volver a mi trabajo, pero quizá vosotros y los que vienen detrás vuestro puede que lo mantengaís.

Profesores del País Vasco en Lucha. Página web.
prensa@foroermua.com 15 Abril 2005
Mesa redonda esta tarde en Bilbao.

Por su interés y en apoyo de los 157 profesores encerrados en el Instituto de Bilbao Martín de Bertendona por la discriminación lingüística que sufren, queremos informaros de la página web que han creado y que podéis visitar en: www.profesenlucha.com
http://www.profesenlucha.com/ .

Aprovechamos también para trasladaros la invitación que hemos recibido para una MESA REDONDA, hoy martes día 12, a las 19:00h, en el propio Instituto Bertendona.

Saludos, Prensa. FORO ERMUA

Queridos Amigos:

Los 157 Profesores encerrados en el Bertendona os invitan a una Mesa Redonda sobre:

NUEVOS HORIZOTES DE LA EDUCACIÓN

Intervendrán:
D. Ignacio Oyarzabal (P.P.)
Dña. Isabel Celaá (P.S.E.E.)
D. Ernesto Ladrón de Guevara (U.A.)
D. Martín Calvo (I.U.)
D. ... .(sin confirmar el representante de la coalición E.A.-P.N.V.)

Martes, 12 de Abril 19:00 h.
Lugar: Salón de Actos del Instituto Martín de Bertendona (Bilbao)
Os esperamos. Invitad a vuestros amigos.

Profesores en lucha
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Presentación de “Profesores en Lucha”

Somos un grupo de personas sensibilizadas con la situación de discriminación lingüística por la que está pasando un grupo de profesores/as de la enseñanza pública en el País Vasco.

Os invitamos a pasear por la página y poder descubrir el mal trato que se está dando a este colectivo tanto por el Gobierno Vasco, como por los sindicatos nacionalistas a personas que llevan trabajando para la Administración alrededor de 20 años y con edades comprendidas entre 45 y 55 años.

En ella podréis descubrir igualmente el trato discriminatorio que se da a este grupo frente al trato de favor que se otorga a otros, solamente por el conocimiento o no del euskera, sin tener en cuenta en ningún caso la experiencia laboral de muchos años.

De igual modo os enterareis como algunos sindicatos son capaces de presionar a la administración para que determinados trabajadores pierdan su puesto de trabajo, sin recompensa alguna y, orgullosos de haberlo conseguido.

El agravio comparativo alcanza tales grados que, dentro del mismo departamento, hay trabajadores que no cumplen con los requisitos que se les exige y continúan sin problema en su puesto de trabajo amparados por la administración.

De manera que, como sabemos que esta situación es complicada y de difícil solución sin el apoyo social, te pedimos que:

Si conoces casos similares, o tienes personas alrededor que estén pasando por esto, aportes a la pág. documentación, escritos de opinión o cualquier otra cosa que pueda ampliar lo que nosotros estamos
denunciando.

Desmontar el guión
TONIA ETXARRI El Correo 15 Abril 2005

No hay nada más inútil, en el contraste de ideas de una campaña, que los candidatos vayan tan amarrados al guión que la realidad, tan terca ella, les situé en un terreno distinto al que se habían colocado. Está ocurriendo en esta campaña vasca, que está resultando mucho menos anodina de lo que parece. Si Ibarretxe, por ejemplo (al que le suele gustar situarse en el mal llamado centro entre el PP y el entorno de ETA), critica la política «frentista», todo el mundo en tiende que no se refiere, precisamente, al Pacto de Estella, que acordó anular políticamente al PP y PSE; no. Todo el mundo entiende que se refiere al PP.

Pero, hete aquí que María San Gil, (que ha hecho una magnífica campaña en la que ha dejado sobre el tapete muchos más mensajes que las meras acusaciones contra Patxi López) le trastoca el esquema. Porque la candidata popular aboga por un marco de convivencia estable, «sin la necesidad de hacer políticas frentistas». Vaya por Dios. Tendrán que buscar, los nacionalistas, la sombra de Jaime Mayor, porque con María San Gil, así, en principio, no parece que vayan a existir tentaciones frentistas; la verdad. Pero a estas alturas, todos siguen con su guión hasta el día de las elecciones.

Queda mucho más radical y jatorra, por ejemplo, asimilar a los no nacionalistas con el antinacionalismo. Y quien defiende eso, pincha en hueso. Frío, frío. Porque los no nacionalistas que, por cierto, en la época de Ardanza no necesitaban definirse en negativo, bastante tienen con defenderse del plan Ibarretxe y del acoso terrorista como para enrolarse en cruzadas con olor a naftalina. Lo mismo les ocurre a los demócratas que, por dignidad y coherencia, no quieren que los amigos de ETA traspasen la puerta del Parlamento. Nada que ver con oponerse a que la izquierda abertzale tenga su cauce de expresión parlamentaria.

Aralar seguramente lo tendrá en la próxima legislatura y nadie pone pegas. Que sigue el panorama, en fin, bastante complicado. Zapatero dice que esta democracia permite defender todas las ideas, aunque nos parezcan lejanas e insólitas. ¿Qué poco escuchó a Mario Onaindia cuando debió hacerlo! Cada vez que Ibarretxe sostenía la misma tesis expresada en idénticos términos, 'el gordo' le rebatía diciendo que era una falacia: «se me ocurren tres o cuatro ideas perversas (el totalitarismo, el nazismo, el apartheid, la superioridad de la raza) que han llenado Europa de cadáveres inocentes». Si se atuvieran menos al guión y consultaran a sus clásicos...

La nana
FERNANDO SAVATER El Correo 15 Abril 2005

No voy a referirme, tranquilícense ustedes, a esa canción de cuna que mece al niño mientras le recuerda a su padre que está en la cárcel por haber luchado por la libertad de Euskadi, según el disco que regalaron los ayuntamientos de Llodio y San Sebastián a los recién nacidos. Tampoco a aquella otra tan bonita y un poquitín relamida que cantaba el gran Luis Mariano en euskera. No, todas esas nanas son dulces y respetables comparadas con la monotonía hipnótica de la nana que vuelven a cantarnos los nacionalistas en las vísperas electorales, una y otra vez. La nana del 'vótame, niño (vasco o vasca) que viene el coco... si no me votas, se te llevará poquito a poco'. Es la canción de cuna que adormece las conciencias de los que aún se permiten guardar dentro de sí una herramienta tan incómoda, la que convierte a las víctimas en verdugos, a los amenazados en amenazadores, a los rentabilizadores de la violencia en los únicos auténticos demócratas. El himno adormecedor de quienes, tras un cuarto de siglo largo de ventajismo, pretenden consolidar definitiva y excluyentemente los privilegios adquiridos, lloriqueando además que se les niega el pan y la sal. En fin, la madre de todas las nanas, la supernana. ¿Aportación a la integración armónica del país plural? Nana de nana.

La estrofa más repetida de esta tediosa canción de cuna es la que trata de la capacidad decisoria de los vascos. Joseba Egibar, especialista en plantear las cuestiones cruciales, exigía en un mitin al PP y al PSOE que argumentasen «por qué los ciudadanos de este país no tienen derecho a decidir y van a decidir por nosotros 38 millones de españoles». Si me presta un minuto de atención, yo mismo puedo explicárselo con mucho gusto. Por favor, eso sí, que no nos lo haga repetir muchas más veces, porque ni se sabe cuántas lo hemos dicho ya desde hace un cuarto de siglo. Mire, señor Egibar, los ciudadanos vascos podemos decidir, faltaría más, y hemos decidido muchas veces y en múltiples materias políticas, sociales y económicas. Pero esa capacidad decisoria, en lo tocante a cuestiones que no son exclusivas de la CAV, la compartimos con el resto de los ciudadanos del Estado del que formamos parte... y no precisamente desde ayer.

El resto de los españoles no vota por nosotros, sino con nosotros. De tal modo que en ninguna parte de este país que compartimos los ciudadanos pueden modificar por sí solos y en su beneficio las reglas del juego común. Es el mínimo precio democrático que pagan los habitantes de la CAV no sólo por la historia compartida sino por los innumerables beneficios comerciales, culturales y de movilidad social que obtienen formando parte de la comunidad española. Supongo que el señor Egibar no necesita que se los detalle: en caso de dudas, puede preguntar a los empresarios, a los actores y directores de cine, a los jóvenes que buscan empleo en otras regiones para que aquí no tengamos paro, a Eroski, a la Kutxa, a los pensionistas y a tantos otros. Ya verá cómo le aclaran enseguida que no somos de los que salimos perdiendo por decidir ciertas cuestiones con aquéllos a quienes tanto necesitamos.

La única forma de librarnos de la eterna murga o nana nacionalista sería que estas elecciones lograsen propiciar una alternativa de gobierno a la coalición infelizmente reinante que hasta ahora conocemos. Naturalmente, los nacionalistas no desaparecerían ni mucho menos de la vida política, pero podrían meditar en la oposición formas más flexibles de participar en la gestión de una comunidad que no les pertenece en exclusiva y de comprender lo elemental: que no son un todo -aunque quieran llamarle mitológicamente 'pueblo'-sino una parte de un conjunto diverso, dentro de la CAV y dentro de España. Por ello sigue pareciendo que la única esperanza de romper el bloqueo establecido por la violencia terrorista sobre el País Vasco consiste en votar a las opciones constitucionales constituidas por el PP y el PSOE.

Es difícil, porque deberán romper sus miedos los atemorizados y mostrar prudente generosidad los que hasta ahora se aprovechan sin vergüenza de la comodidad ventajosa que el terror establecido les ha proporcionado. Y para el día de mañana, sería bueno que los políticos constitucionalistas recordasen que en Euskadi nadie vota PP primordialmente para castigar al PSE ni el voto socialista tiene como principal objetivo castigar a los populares, sino que en ambos casos se trata de salir de una vez de la nana eterna que hasta ahora venimos escuchando y asomarnos por fin todos juntos a músicas menos repetitivas.

No es cierto que en las urnas se enfrenten dos 'inmovilismos' igualmente perversos. Hay un inmovilismo que es firmeza -y lo lleva siendo con grandes dificultades y padecimientos desde hace mucho- para defender las pautas de un Estado de Derecho que ofrece garantías civilizadas de convivencia para quienes renuncian a imponerse por la fuerza. Y otro 'inmovilismo' dañino, emperrado en utilizar la labor de zapa del miedo criminal en nuestra sociedad para ampliar los privilegios de unos cuantos en detrimento de los demás, convertidos en ciudadanos de segunda categoría o realquilados. En esas estamos también este 17 de abril, mientras sigue sonando machacona la nana que mata de aburrimiento a los que no han muerto aún por causas menos naturales.

Zapatero e Ibarretxe
En el mejor de los mundos
José Vilas Nogueira Libertad Digital 15 Abril 2005

No llega a Fidel Castro, pero nadie es perfecto. Ochenta minutos de discurso empleó Zapatero en hacer el balance de su primer año de gobierno. Y pocos minutos me parecen para tantos logros. Para concluir, Zapatero recurrió a un paralelismo con Aznar: "España va mejor". Y supongo que también a una complicidad con Aznar, pues el "mejor" cobra mayor énfasis si España ya iba "bien". Porque si fuese tan mal con el Gobierno Popular, como en días de menos fasto y ceremonia afirman los socialistas y sus socios, tampoco tendría mucho mérito que vaya ahora mejor. Y uno sin percatarse de que vive en tan maravilloso país. ¿Pero alguien, por fatuo y necio que sea, se puede creer que hay motivo para tanta celebración y base para tanto optimismo? A juzgar por lo rematadamente mal que las hizo, el mérito mayor de este Gobierno es haber hecho pocas cosas. El Partido Popular ha señalado 100 promesas incumplidas de Zapatero. Yo creo que, en bastantes casos, hay que felicitarse de este incumplimiento, debido seguramente no a una rectificación deliberada, que sería de agradecer, sino a mera incapacidad.

Algo sí debemos a Zapatero y sus ministros. Su enorme capacidad de suministrarnos materia de chiste y chascarrillo. El Ministro de Exteriores y la Ministra de Cultura han destacado en este noble ejercicio de ofrecer entretenimiento gratuito al personal. Pero la palma se la lleva la Ministra de Vivienda. Los otros dos, entre la col y la col de la necedad divertida, son responsables de la lechuga de alguna lamentable acción política, que excita amargas secreciones hepáticas. En cambio, la Ministra de Vivienda no ha hecho rigurosamente nada, sino chuscas declaraciones, rectificadas al día siguiente, y rectirratificadas, por decirlo de algún modo congruente con su estilo, al día posterior. La última ha sido su manera de postular la construcción de soluciones habitacionales de 25 metros cuadrados. Si la Ministra y su equipo discurriesen algo, la idea merecería consideración. La Ministra pudo decir algo así como que proyectaba rebajar el mínimo de superficie útil de las viviendas de protección oficial a aquellas dimensiones. Pudo justificarlo diciendo que particularmente en las grandes ciudades hay un sector de demandantes de vivienda, quizá de un 5 a un 7%, que podrían estar interesados en estas microviviendas. Pero no. Lo presentó como una solución global, moderna y avanzada ("propia de los países escandinavos"), y lo remató diciendo que la cultura política de los españoles es tan atrasada, que no está preparada para aceptar estas soluciones.

Pero, con lo que se lió irremediablemente la Ministra fue con la dignidad. La Constitución dice que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Esto es una estupidez, aunque lo diga la Constitución o, dicho con más precisión, es una estupidez consagrar constitucionalmente sedicentes derechos que ninguna Constitución puede garantizar. De estupideces de este género está plagado el capítulo III del Título I de la Constitución. En realidad, los españoles no tienen ningún derecho a disfrutar de una vivienda, aunque fuese indigna e inadecuada. Es verdad que los progres, que dominan abrumadoramente las Facultades de Ciencias Sociales, se empeñen en enseñar y justificar estas supercherías. Pero, cualquiera que precise una vivienda descubre, por sí mismo, su mendacidad. Liada la Ministra en terreno tan resbaladizo se aventuró a una teoría minimalista de la dignidad: Puede ser más digna una vivienda de 25 metros que una de 2.000. Claro, ya lo dijo don Ramón de Campoamor, todo depende del color, y no de las paredes, precisamente.

Este maravilloso país, además de a la Ministra de Vivienda, padece también una ambigüedad onomástica. A veces, es España; otras es Estado español. La opción por uno u otro término preside toda una cartografía partidista y geográfica. Para los nacionalistas, el País Vasco (incluida Navarra, y todo lo que se deje incluir) no es España. Traspasada esa incierta frontera reina la perífrasis. Bueno, pues el Presidente del Gobierno autonómico vasco no es menos optimista que Zapatero, y escoge el mismo día para exhibir su euforia. Ibarreche se felicitó porque los vascos disfrutan hoy del mayor desarrollo económico y social de su historia. Nadie lo diría a la vista del victimismo que practica el Partido Nacionalista Vasco. Pero el discurso de los peneuvistas es tan retorcido como su moral. El Estatuto de Guernica ha sido bueno; fue arrancado valerosamente a los "españoles". Pero ya no sirve: los Gobiernos españoles lo han incumplido y además es necesario acabar con la ETA y lograr la normalización política. O sea, el árbol y las nueces, argumento de Arzallus, ya conocido. El Estatuto ha sido sólo un "eslabón de la cadena"; el último eslabón ha sido la presentación del Plan Ibarreche en el Congreso de los Diputados. Desde luego, en esta desgraciada región la cadena es algo más que una metáfora. Su predecesor en el cargo, Garaicoechea abundó en parecidos argumentos. El Estatuto ya no sirve porque las circunstancias históricas y políticas han cambiado. Es deseable un consenso muy amplio, pero ninguna fuerza política puede ejercer el derecho de veto. El corolario es muy simple. Como no habrá "normalización" sin la aquiescencia de la ETA, el consenso equivale a decir que sí a sus pretensiones. Los que digan que no, ya saben lo que les espera. Y con estas gentes quiere gobernar Zapatero el País Vasco. Menos mal que "España va mejor".

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

ZP sufre un ataque de optimismo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 15 Abril 2005

Se comprende que en tiempo electoral todos los candidatos pronostiquen su propio triunfo y prometan avances y logros superiores a sus posibilidades, a sabiendas por supuesto. Ya llegará, si se produce esa victoria, el momento de las rebajas. Y si lo que registra es una derrota, un arsenal de excusas y explicaciones paliará el mal efecto de tanto desacierto prospectivo, sin perjuicio de convertir en éxito el propio fracaso gracias a una interpretación autogenerosa de los resultados. Es, por tanto, lo normal. Pero lo que ya no es tan normal es lo que ha hecho Zapatero al anunciar que bajo su mandato España avanza hacia “los mejores momentos de su historia”. Este diagnóstico es extrapolable a las elecciones vascas, que es ahora lo que al presidente del Gobierno le inquieta, aunque disimule. Claro está que ZP aprovechaba la circunstancia de que se cumple en estos días el primer aniversario de su “elevación” a la presidencia del Gobierno.

Zapatero ha dado a entender que la situación, gracias a su influencia política y a la excelencia de sus equipos electorales, va a cambiar en Euskadi, va a experimentar un vuelco susceptible de alterar la conformación del actual escenario. Miguel Buen, cabeza de lista del PSE por Guipúzcoa, se ha referido a la utilidad que en este contexto de posibilidades supondría una tregua de ETA, que sería decisiva, en perjuicio de la coalición PNV-EA y del PP y, naturalmente, en beneficio del PSE-PSOE. De sus palabras se deduce que ZP, pese a sus constantes negativas y desmentidos, ha realizado aproximaciones a Batasuna y al mundo etarra. En referencia a tal mundo de la izquierda abertzale, Miguel Buen confiesa que el presidente “se lo ha dicho claramente en dos ocasiones”, y que él, Miguel Buen, lo sabe y lo tiene claro porque “he hablado personalmente con él y está dispuesto a arriesgar” si callan las armas. Pero a arriesgar ¿qué? No es la primera vez que la idea del riesgo asumible ha salido de labios de Zapatero. La imitación del “modelo catalán” flota en sus palabras en concretas ocasiones. Imitar a Cataluña, la Cataluña de Maragall, con las incrustaciones de ERC e IU, que en versión vasca ya cabe suponer lo que sería (toda una inyección filoetarra), se perfila en el horizonte de las intenciones zapateriles. Dispuesto a arriesgar, queda a la vista.

De dónde procede la euforia y el triunfalismo de que ha dado nuestras el presidente del Gobierno en estos días, en torno al primer año de su arribada a la Moncloa? Ése es el misterio principal. La política del Ejecutivo en variados órdenes hace aguas. El PSOE no navega bien en materia de política exterior, y no sólo por el deterioro de las relaciones con Estados Unidos, sino también por la tomadura de pelo británica en Gibraltar, la hipocresía francesa como factor sustitutivo de las decepciones con el Imperio americano, la desfachatez de Marruecos en el control de las aguas del Estrecho y de las aguas colindantes con Canarias, la pérdida casi seguro de la totalidad de los fondos de conesión en la UE y, ahora que hablamos del País Vasco, la irrisoria realidad del Plan Ibarretxe que hace decir a Nicolás Redondo Terreros, ex secretario general del PSE: “No me gusta el Plan López. Le conozco desde hace muchos años, pero no sabe qué quiere hacer ni qué va a hacer. Y Zapatero tampoco lo sabe”.

No lo sabe, pero suelta baladronadas. Para anticipar venturas a España en el futuro no hay como recordar a Alfonso Guerra cuando anunció en su día, en sus días de gloria: “A España no la va a conocer ni la madre que la parió”.

El Archivo de la discordia
Editorial La Razón 15 Abril 2005

Quince días después de que ERC comenzara a dar muestras de nerviosismo, el Gobierno ha decidido, tal y como adelantó ayer LA RAZÓN, llevar al Consejo de Ministros el proyecto de ley que autoriza el traslado de parte de los fondos de la Guerra Civil del Archivo de Salamanca.

Se incluyen, además de los que fueron incautados a la Generalitat y a partidos políticos y organizaciones sindicales, otros documentos de carácter privado cuando sean reclamados por sus propietarios originales o sus descendientes.

Se consuma de esta manera la disgregación de unos documentos que formaban la unidad de archivo más importante y mejor catálogada sobre ese turbulento período de la historia reciente de España. La decisión, que será recurrida por la Junta de Comunidades de Castilla y León, es la consecuencia lógica de las presiones de la izquierda nacionalista catalana, aunque tiene precedentes: durante los gobiernos de Felipe González se produjo una entrega similar a la fundación socialista Pablo Iglesias, que afectó, entre otros, al archivo militar de Ávila.

Lo sucedido tiene una grave carga ideológica que no es posible ocultar, ya que supone la aceptación por parte del Gobierno de la Nación de un discurso político que pretende recontar los hechos. Cataluña no fue invadida en 1939 por un ejército extranjero, sino por las tropas de uno de los dos bandos que libraron la Guerra Civil. Bandos en los que, como ocurrió en otras partes de España, militaban también los catalanes de distintas creencias.

La referencia contenida en el anteproyecto de ley sobre el «saqueo sistemático» de la documentación de Cataluña por parte de las tropas franquistas busca justificar una excepcionalidad discutible y discutida en la historiografía reciente. La decisión, por lo que supone de precedente legal, puede traer consecuencias graves para los fondos documentales del Estado.

Parece constitucionalmente muy problemático restringir la entrega de documentos de carácter privado a los ciudadanos de una sola comunidad autónoma, puesto que podría entenderse como una situación de privilegio de unos españoles sobre otros por razón de origen.

El ejemplo citado por la ministra de Cultura, Carmen Calvo, de una carta privada de un militante comunista a su novia es perfectamente aplicable a toda la correspondencia de tipo familiar y no parece lógico, ni legal, que se limite a la de los soldados catalanes, combatieran o no en los frentes de Cataluña.

El evidente riesgo de disgregación que provoca el proyecto de ley puede ser paliado en la actualidad gracias a los últimos avances tecnológicos en el campo de la reproducción electrónica, pero es un consuelo menor.

El valor primordial se encuentra en la originalidad de los documentos que deben ser preservados para las generaciones futuras sin manipulaciones de ningún tipo. Y el «troceo» de los fondos documentales es, precisamente, una de las prácticas consideradas reprobables por la archivística.

¿Qué nos jugamos?
Feliciano Ruiz del Portal/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 15 Abril 2005

En las elecciones del domingo nos jugamos mucho, y para muestra un botón. A finales de 2004, al estar en obras la carretera que une Samaniego y Labastida por La Rioja, uno se encontraba con sendas vallas a la salida de ambos pueblos que le hacían dar un gran rodeo por el sur del Ebro. Fastidiaba, pero como las obras eran necesarias se daba por buena la excursión. Si el 17-A triunfa el nacionalismo con su famoso plan, aque- llas inocentes vallas volverán a levantarse, pero esta vez como fronteras, y mucho más fastidiosas por innecesarias. Porque saldremos de Europa y para pasar a ella desde el extraño país que entonces seremos tendremos que tirar de pasaporte como quien viene de Rusia. ¿Divertido, no? Y quien habla de fronteras geográficas lo mismo puede decirse de las administrativas, las sociales o las económicas. Victoria pírrica llamaría yo a eso.

Foto de la política vasca
Cartas al Director ABC  15 Abril 2005

Nos encontramos a escasos días de una cita con las urnas, en la cual se ponen sobre la mesa aspectos decisivos para Euskadi y el resto de España. El panorama que se atisba se puede calificar categóricamente de desolador, cuyas raíces hay que buscarlas en el golpe de timón mal realizado por los socialistas vascos.

Corría 2001 cuando el constitucionalismo comenzaba a hacerse hueco en el arco parlamentario vasco gracias a la sintonía entre PP y PSOE, pero la acertada estrategia tuvo la longevidad del simple esbozo, ya que, tras la marcha de Nicolás Redondo, le faltó tiempo a Patxi López para echarse en los brazos del nacionalismo a fin de poder pescar en los caladeros peneuvistas. Fruto de tan inmaduros deseos fue el Estatuto redactado por Emilio Guevara. Pero los nacionalistas, al ver que el PSE seguía sus mismos derroteros, creyeron encontrarse en la senda correcta, y, para quedarse con planes de cartón piedra, preferían el original. Motivo por el cual en esta última semana los socialistas han abierto fuego enconadamente contra el PP para poder arrancarle parte de su electorado.

Pero los constitucionalistas, a los que tampoco se les toma el pelo con facilidad, antes de irse con el impostor prefieren permanecer al calor y buen recaudo de María San Gil, que se ha quedado sola defendiendo los valores que no hace tanto también amparaba el PSOE. A escasos días del 17 de abril, ésta es la foto de la política vasca, en la que aparece movida claramente una fuerza política que rema en territorio de nadie. Este es el mismo PSOE que al inicio de la campaña se creía con el apoyo suficiente como para convertirse en la piedra angular y poder pisar Ajuria Enea; nada más lejos de la realidad. Por la salud de la democracia hace falta un cambio de color en el Gobierno, brochazo que, a día de hoy, sólo puede darlo María San Gil.
José Ramos García. Madrid.

El Gobierno cede ante ERC y aprueba hoy la entrega a la Generalitat de «todos» los papeles de Salamanca
La ministra de Cultura aseguró ayer que el borrador acordado con la Generalitat responde a «una justicia que hay que hacer con algunos ciudadanos de este país»
A. B. HERNÁNDEZ ABC 15 Abril 2005

VALLADOLID. El Gobierno se rindió ayer a las imposiciones de Esquerra Republicana y aprobará hoy en el Consejo de Ministros un anteproyecto de ley que devolverá «todos los papeles» catalanes que se conservan en el Archivo General de la Guerra Civil a la Generalitat, que además será la institución encargada de gestionar las solicitudes de otros organismos, partidos, asociaciones y particulares, y de notificar la nueva situación para que en el plazo de un año cualquier persona física o jurídica pueda ejercer el «derecho a restitución». Aquellos documentos sobre los que no se plantee reclamación alguna pasarán a formar parte del «patrimonio documental de Cataluña».

El acuerdo de máximos llega después de una intensa jornada de «negociación» en Madrid, donde el Ministerio de Cultura asumió finalmente cada una de las exigencias que la Generalitat presentó en su particular contrapropuesta de anteproyecto de ley, redactada al dictado de las enmiendas de ICV y fundamentalmente de ERC.

La ministra de Cultura, Carmen Calvo, que ayer visitaba Toledo, confirmó que el anteproyecto entraría hoy en el orden del día del Consejo de Ministros y defendió el traslado como «una justicia que hay que hacer con algunos ciudadanos de este país». La consejera de Cultura de la Generalitat no dejaba lugar a dudas y fijaba en seis meses el tiempo necesario para que el Archivo Nacional de Cataluña abriera sus puertas a los «papeles» de Salamanca. Y el mensaje para los salmantinos no era menos claro: «Al Gobierno de Salamanca le toca cumplir la ley, como le toca al Gobierno de la Generalitat». Pasqual Maragall, que se estrenaba en Turquía como conferenciante, rompió su silencio sobre la actualidad informativa para calificar la noticia de la devolución de los «papeles» de «positiva», sin más.

Herrera: «Una abdicación»
En Castilla y León, el Gobierno regional no esperará la ley del Archivo con los brazos cruzados. El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, no ocultó su decepción ante la inminente aprobación del anteproyecto de ley del Archivo, algo, según sus palabras, «sin precedentes», informa J. L. Martín. «En lo que tiene que ser un anteproyecto del Gobierno, existe una auténtica puja y debate», criticó, a la vez que recordó que ha habido tres textos legislativos diferentes en liza: el del Ejecutivo central, el de la Generalitat y el de ERC. Raramente una anteproyecto de ley recibe alegaciones antes de ser aprobado por el Gobierno», critica Herrera. A pesar de lo inusual del asunto, el presidente castellano y leonés no mostró sentirse sorprendido, pues «es una abdicación y una muestra más del camino de despropósitos» de los socialistas. Echó la vista atrás a la «guerra» emprendida desde el Ministerio de Cultura a favor de la salida de los legajos del Archivo para llegar a una dura conclusión: «Todo esto refleja la enorme chapuza del Gobierno y el ridículo que hicieron los expertos que fijaron una solución «ad hoc» para el Ejecutivo socialista».

Para frenar la salida de los papeles, el Ejecutivo de Herrera aprobó en su Consejo de Gobierno solicitar audiencia al Gobierno de Rodríguez Zapatero de forma previa al Consejo de Ministros, una medida que también adoptó el consistorio salmantino. Además, pide que «incorpore en el expediente del anteproyecto un informe de la Junta Superior de Archivos y del Patronato del centro, en atención a lo establecido en el acuerdo del Congreso de los Diputados de 18 de mayo». Las peticiones, cuyo original ha sido depositado en la Delegación del Gobierno, han sido remitidas por fax al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, a la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y a la ministra de Cultura.

«Profesores vascos por el cambio con María San Gil»
La Razón 15 Abril 2005

Un grupo de profesores universitarios del País Vasco ha elaborado un manifiesto en apoyo de la candidatura de la popular María San Gil, en el que defienden el cambio y la alternacia en el Gobierno de Euskadi como «esencia de las democracia». El manifiesto, firmado, entre otros, por Mikel Azurmendi, Mikel Buesa, Jon Juaristi o Edurne Uriarte, mantiene que la única candidata que asegura ese cambio político es María San Gil, porque «habla claro y sabemos qué hará con los votos que reciba». «Estos votos serán para mandar al PNV a la oposición». Los profesores recuerdan que durante 25 años de gobierno del PNV, muchos vascos han visto limitadas sus libertades y han tenido que abandonar su tierra. Por ello, piden que el 17-A cambie el color político del Ejecutivo.

SIN DUDA CON EL PNV
MIQUEL PORTA PERALES ABC (Cataluña) 15 Abril 2005

Hay cosas que sólo las puede decir el Muy Honorable Pasqual Maragall. Seamos precisos: Pasqual Maragall y Josep-Lluís Carod-Rovira. Pongamos por caso que el President es invitado al Foro ABC y el director del diario le pregunta: «¿Con quién debe pactar el PSOE, con el PNV o el PP?». Y Pasqual Maragall responde: «Sin duda con el PNV, porque querrá decir que las elecciones han ido muy bien. Sería bueno para el país». En principio, parece una pifia. Es decir, otra pifia -y lo que te rondaré morena- de las muchas que jalonan la ya larga carrera política del hoy President. ¿Dónde reside la pifia? Respondo con una serie de preguntas que evidencian el error de Pasqual Maragall. Veamos. ¿Cómo es posible que una persona laica y de izquierdas desee que un partido confesional y de derechas continúe gobernando? ¿Cómo es posible que un amante del cambio desee que el PNV siga en el poder después de veinte y cinco años ocupando la poltrona en Vitoria? ¿Cómo es posible que un socialista desee que otro socialista juegue un papel subalterno en un gobierno de derechas presidido por un señor que ha despreciado al socialismo y a los socialistas? ¿Cómo es posible que un cosmopolita como Pasqual Maragall desee que su hermano socialista vasco sea compañero de viaje de un lehendakari que tiene in mente una concepción étnica del País Vasco? ¿Cómo es posible que una persona tan celosa de su autonomía personal aconseje a otro lo que se debe hacer? ¿Cómo es posible que un gato viejo de la política ponga en apuros a un compañero que basa su campaña precisamente en la indefinición o la equidistancia? Todas estas preguntas conducen a pensar que estamos ante una -es decir, ante otra- «maragallada». Cosas de Pasqual, se dirá. Y si tenemos en cuenta que el encuentro se produjo con el patrocinio del Casino de Madrid; pues eso, Maragall se dedicó a jugar con las palabras.

Muy probablemente se trate de una cosa de Pasqual. De una de sus gracias, para entendernos. Pero, en política hay que ser malpensado. Razonablemente malpensado. ¿Y si las palabras de Pasqual Maragall fueran la expresión de una estrategia particular? Estoy dispuesto a admitir que el President cree sinceramente en la virtud del pacto entre socialistas y nacionalistas vascos. Estoy dispuesto a admitir que el President piensa realmente que el pacto entre socialistas y nacionalistas étnicos puede ser bueno -como dice- «para el país». Todo eso estoy dispuesto a admitirlo. La cuestión reside en saber de qué país habla Pasqual Maragall. ¿Se refiere a España? Quizá. Pero, lo que es seguro es que se refiere a Cataluña. Por decirlo en otros términos: el pacto entre socialistas y nacionalistas vascos sería bueno para Cataluña -para una determinada concepción de Cataluña, para ser más exactos-, porque permitiría -eso cree el President- que el País Vasco se sumara a la llamada vía catalana de reforma de los estatutos. En plata: un tripartito vasco -o cuatripartito- a la catalana posibilitaría el cambio de modelo de Estado que Pasqual Maragall está diseñando desde la Generalitat. Y lo preocupante del caso es que la propuesta del President podría interesar a un Rodríguez Zapatero que también está empeñado en el cambio de modelo de Estado, que precisa nuevos apoyos en el Congreso, y que necesita -¡qué cosa tan raras que ocurren en España!- hacer oposición de la oposición popular. ¿O es que el pacto entre socialistas y nacionalistas vascos no impulsaría el cambio de modelo de Estado e implicaría el acuerdo entre socialistas y nacionalistas vascos en Madrid? ¿O es que este pacto no supondría el aislamiento y demonización del PP? En toda esta rocambolesca historia -la política es así- ganarían Pasqual Maragall, Juan José Ibarretxe y Rodríguez Zapatero. Y perderían -otra vez- los socialistas vascos. Si París bien vale una misa, el cambio de modelo de Estado, así como la obtención de apoyos parlamentarios y el aislamiento y demonización del PP, bien vale sacrificar a los compañeros del País Vasco. RIP.


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