AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 21 Abril 2005
AGUR, IBARRECHE
Jaime CAMPMANY ABC  21 Abril 2005

¿Qué oculta el Gobierno
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Abril 2005

ZP o el talante de la mentira
EDITORIAL Libertad Digital 21 Abril 2005

Ciertas tribus de Borneo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Abril 2005

Sayonara, Spain
Antonio Cabrera El Cortijo Digital 21 Abril 2005

Victoria de una incógnita
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 21 Abril 2005

Una esperanza para Euskadi
JAVIER ELZO El Correo 21 Abril 2005

Bronca autonómica en el Congreso
Pablo Sebastián Estrella Digital 21 Abril 2005

La bola vasca de nieve
José Javaloyes Estrella Digital  21 Abril 2005

¿Qué entregará el nacionalismo
M.A. Email 21 Abril 2005

Presiones a Marín por el uso de las lenguas
E. L. P. La Razón 21 Abril 2005

Maragall potenciará el francés en Cataluña a cambio de que Francia apoye el catalán en la UE
Agencias Libertad Digital 21 Abril 2005

Lenguas oficiales
Nota del Editor  21 Abril 2005

Admitida la querella del Foro Ermua contra Otegi, Balza y Elorza
AGENCIAS/BILBAO EL Correo 21 Abril 2005
 

AGUR, IBARRECHE
Por Jaime CAMPMANY ABC  21 Abril 2005

AHORA, que ya habemus papam, vamos a ver si habemus lendakari. No parece acontecimiento de fácil previsión ni se puede aventurar un nombre seguro. «Oscuro e incierto se presenta el reinado de Witiza», y Witiza, aquí y ahora, se llama Juan José Ibarreche.

El lendakari del famoso plan que lleva su nombre es el gran derrotado en las elecciones autonómicas. Cuando escuché en televisión su discurso histérico, casi frenético, durante la noche del recuento de votos, comprendí que aquel sujeto era consciente de que las urnas lo habían machacado. Las urnas, ya se sabe, juegan estas malas pasadas. A veces, los escrutinios son como un paredón político donde quedan fusilados algunos prestigios democráticos, allí tendidos y desangrados. Será problemático que, tras perder cuatro escaños y ciento cuarenta mil votos, Ibarreche se mantenga en la presidencia del Gobierno del País Vasco.

No es suceso para que yo lo lamente. Ibarreche no se considera español y no quiere serlo, y cuando ya no tenga relación alguna con España, como extranjero no me producirá la menor curiosidad. El personaje queda retratado con tanta fidelidad como inmisericordia en estos trazos que José Antonio Zarzalejos inscribe en su imprescindible libro Contra la secesión vasca: «En realidad, Ibarreche es el resultado, en cuanto biotipo político, del nuevo PNV que ha abandonado las referencias históricas -especialmente las de los años cincuenta y sesenta-, que ha sido conducido durante los últimos veinte años por un Xavier Arzalluz tremendista unas veces, pactista otras, pero que, sobre todo, ha convivido con inmoral naturalidad con el terrorismo de ETA».

El plan Ibarreche ha naufragado en un remolino de votos. El soberanismo secesionista de Ibarreche no ha recibido las bendiciones del nacionalismo que el lendakari esperaba en forma de referéndum disfrazado. Eso se llama fracaso, y es el fracaso, no ya de una jugada más de la partida, sino de un órdago que él quiso lanzar con solemnidad de reto definitivo. Trajo a Madrid el «parto histórico» y lo dejó en el Congreso de los Diputados como la expresión sagrada de la «voluntad soberana» del pueblo vasco. Y la voluntad del pueblo vasco le ha pinchado el globo en las electorales narices.

Ahora se ve que de las urnas ha salido un rompecabezas de difícil ajuste. Tres opciones se le presentan al fracasado lendakari: gobernar aliado con los socialistas, abrazarse a los representantes políticos de la banda etarra: el Partido Comunista de las Tierras Vascas, o intentar gobernar desde la minoría. Los socialistas no le quieren de lendakari. La alianza con los criados del terrorismo supondría la muerte política del PNV como nacionalismo pacífico. Y gobernar en minoría es pretensión imposible para Ibarreche porque tendría que contar unas veces con los socialistas, que no están por la labor, y otras veces con los proetarras arrostrando las indeseables consecuencias de su ayuda.

Para el PNV y para el País Vasco, el plan Ibarreche y el lendakari que lo parió se han convertido en un problema que seguramente requiere la intervención quirúrgica de su partido. Agur, Ibarreche.

¿Qué oculta el Gobierno?
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Abril 2005

El presidente del Gobierno se mueve cada vez con más insistencia hacia el esperpento. Ahora resulta que Zapatero tiene la cara de reprochar al Partido Popular falta de lealtad. ¿Qué entiende por lealtad este hombre?, ¿cómo puede hablar del Pacto Antiterrorista el mismo que ha laminado cualquier capacidad de acuerdo con el Partido Popular?, ¿a qué llama lealtad, Rodríguez Zapatero, cuando por su negligencia e inacción los terroristas han vuelto al parlamento de Vitoria?, ¿qué acuerdos puede tener el Gobierno bajo manga para dinamitar como está haciendo todo el camino andado en la lucha contra el terrorismo?

Ha dicho el presidente del Gobierno en el Congreso –con esa cara de falsa bondad– que el Partido Popular le ha preguntado públicamente sobre la lucha antiterrorista, algo que él nunca hizo. Ese no es el problema. La gran cuestión es que la lucha antiterrorista se ha vuelto a convertir en un misterio desconocido. El Gobierno no informa a la oposición, dice una cosa y luego hace otra, amaga pero no da y lo que es más grave: oculta lo que está haciendo realmente con la lucha contra el terrorismo.

Y por desgracia ya tenemos experiencia en el pasado. Cuando el Partido Socialista en la etapa felipista echaba humo sobre su lucha antiterrorista se estaban tramando las negociaciones de Argel o la guerra sucia de los GAL. El presidente del Gobierno se siente agraviado porque el PP pregunta por la lucha contra los terroristas. Los agraviados somos los ciudadanos que estamos atónitos al ver como el Gobierno está deshaciendo todo el trabajo realizado por el PP con el apoyo del PSOE durante las dos pasadas legislaturas.

Zapatero esta desmontando todo el andamiaje. Lo hace sin dar explicaciones a nadie y sin dar respuestas a los problemas. La estrategia del Gobierno es peligrosa y preocupante. Y lo es porque nos están ocultando todo. No sabemos que hace el Gobierno en esta cuestión. Y lo siento, pero mucha confianza no podemos tener después de un año de gestión desastrosa y sectaria. El presidente del Gobierno tiene que explicar los contenidos de su política antiterrorista. Hay muy poco encima de la mesa, por lo que hay que suponer que debajo del tablero hay un auténtico mundo oculto. Y todo nos recuerda demasiado a la época más terrible del felipismo. Al final, volvemos donde nunca quisimos volver.

ZP o el talante de la mentira
EDITORIAL Libertad Digital 21 Abril 2005

Ya no se sabe que puede resultar más preocupante si la condescendencia con la que el gobierno de Zapatero ha permitido a ETA mantener y aumentar su representación parlamentaria, o la insensible y cobarde tibieza de no pocos medios de comunicación ante la histórica y cada vez más generalizada degradación política que estamos padeciendo en España.

Y es que los grados de hipocresía con los que Zapatero se ha permitido este miércoles justificar en el Congreso su complicidad ante la innegable y engrosada permanencia de diputados proetarras en la cámara vasca, sólo es posible por la seguridad que le dan a los socialistas el poder de Prisa y los letales complejos de sus adversarios mediáticos.

Zapatero ha empezado por tratar de hacernos creer que son “insuficientes” la legión de pruebas que hacían y siguen haciendo evidente el carácter proetarra de PCTV. Vamos, como si no fueran suficientes las que ya conocemos, por no hablar de los informes policiales que el gobierno oculta o del más reciente descubrimiento como ha sido la de que un ex preso de ETA fuera quien gestionó los permisos para un mitin en Vizcaya.

Zapatero, simplemente, miente. Si de verdad se creyera él mismo que “no hay por donde cogerles”, en lugar de disponerse a dialogar con ellos, se opondría de raíz a cualquier contacto con quienes, como estos nuevos diputados de ETA, se han negado a condenar a la organización terrorista y han equiparado el crimen de Miguel Ángel Blanco con la legislación pactada y aprobada por PP y PSOE la pasada legislatura. Para que el gobierno los trate como apestados políticos no hacen falta “pruebas jurídicas”, sino convicciones morales. Y eso es precisamente lo que le falta al gobierno de España desde el 14-M, y al PSOE, desde mucho antes.

Todos contra el PP
Ciertas tribus de Borneo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Abril 2005

Si el adanismo caracteriza al presidente del gobierno, no es de extrañar que el cainismo prospere entre su prole partidaria. Esa bromita de Blanco el Capaz acerca de dialogar incluso con el PP es el más claro aviso de que los socialistas ya esgrimen la quijada y se acercan por la espalda al partido de Rajoy, donde muchos se creían, a pesar de todo, hermanos de los socialistas siquiera en el País Vasco, víctimas como han sido y como son del mismo entorno irrespirable.

Tratar mejor a la ETA que al PP bien pudiera deberse a un contagio causado por la inquietante cercanía de la Esquerra. Existe un gran tripartito que, como una mancha de aceite, se va extendiendo por toda la nación desde que la primera gota cayera en Cataluña. Son sus miembros, claro, los socialistas, los criptocomunistas verdes y el magma separatista periférico. Si los separatas de turno son en algún caso una banda asesina, o sus apoderados, pues qué se le va a hacer.

En eso consistía finalmente la estrategia de Zapatero para perpetuarse en el poder, rediseñar la estructura territorial de España sin el concurso del PP y, a partir de ahí, inundarnos de dulces sonrisas y tiernas palabras. Con la unidad del poder judicial quebrada y con renovados estatutos de autonomía al borde de la soberanía compartida. Para amenizarlo, una larga fiesta de “recuperación de la memoria histórica”, exhumaciones selectivas, derribos varios, descabalgamientos y revisión de polvorientos sumarios. Una gozada.

Zapatero se cree capaz de encarnar no sólo a Adán, sino también a Caín y a Abel, todo a la vez. Es el hombre bueno que no condena la violencia contra el PP, el líder de nuevo cuño que va a pagar un precio por la paz. El escrupuloso estadista que se pasa la ley de partidos por el arco del triunfo. Aúna la exclusión del adversario y el buen talante. Quien se engaña con él es porque quiere engañarse. Trato de imaginar el futuro que nos depara este hombre tan amable y me asalta el recuerdo de un pasaje de Tótem y tabú, de Sigmund Freud: algunas tribus de Borneo, tras decapitar al enemigo, dedican todo tipo de atenciones a la cabeza, “dedicándole los nombres más dulces y cariñosos que el lenguaje posee, introduciéndole en la boca los mejores bocados de su comida, golosinas y cigarros y rogándole encarecidamente que olvide a sus antiguos amigos y conceda todo su amor a sus nuevos huéspedes.” Lo más escalofriante es el comentario final de Freud: “Se equivocaría aquel que en esta macabra costumbre, tan horrible para nosotros, viera una intención irónica.”

ETA-Batasuna gana las elecciones en el País Vasco
Sayonara, Spain
Por Antonio Cabrera El Cortijo Digital 21 Abril 2005

Desde Sun Tzu a Julio César, de Clausewitz a Mao Tse-Tung la victoria siempre ha reposado sobre tres pilares básicos de la estrategia como ciencia militar: voluntad de vencer, fe en el triunfo, tenacidad para alcanzar el objetivo, aún a costa de las adversidades que se puedan presentar. Libertad de acción , facultad para decidir, preparar y realizar la maniobra estratégica, pese a la voluntad y a la actuación del adversario y capacidad de ejecución, aptitud intelectual y material para asignar los recursos disponibles a las diversas misiones, coordinándolas en el espacio y en el tiempo para asegurar la ejecución de la maniobra.

Querer, poder y saber. Inmutables principios que han hecho evolucionar la estrategia hasta convertirla en ciencia universal y fundamento de disciplinas tan diversas como la mercadotecnia, el deporte, la economía o la política.

La cuestión es ¿hasta qué punto son aplicables estos principios en un teatro de operaciones como el vasco? ¿cuál sería el análisis estratégico de los resultados de las elecciones al Parlamento vasco?

La batalla electoral en el País Vasco no es -no ha sido nunca- democrática. Porque la mitad de los ciudadanos vascos -sujetos permanentemente al terror de las pistolas y la chantaje del clientelismo nacionalista-, no pueden ejercer libremente sus derechos constitucionales, y en consecuencia, los resultados electorales tampoco son democráticos. Imposible conocer hasta qué punto estas circunstancias condicionan los resultados pero, evidentemente, los partidos no nacionalistas no disponen de libertad de acción en sus campañas electorales. Ni antes, ni después. Y en tan desiguales condiciones nunca será posible su victoria.

Por otro lado, los resultados electorales responden con asombrosa exactitud a los principios estratégicos. Así, el Partido Socialista ha querido, ha sabido y no ha podido. Pese a todo, es uno de los vencedores. No tanto por su número de escaños -inferior al que hasta ahora tenía el PP- sino porque ha logrado gran parte de los objetivos que se había marcado. Impedir la mayoría absoluta del PNV (de ahí su perversa maniobra a favor del PCTV); utilizar el plan López y el referéndum como banderas para hacerse perdonar su pasado constitucionalista; despejar cualquier esperanza de que el Partido Popular pueda gobernar en Vascongadas, y de paso, forzar su complicidad en un futuro estatuto de independencia, pactado con el PNV, Batasuna y ETA.

El Partido Popular ha querido (con reservas), pero no ha podido y no ha sabido. Pese al número de escaños que ha conservado -gracias a la valía, el entusiasmo y el temple de su candidata, María San Gil- ha sido un claro perdedor en estas elecciones. Porque todos sus objetivos -salvo el muy humilde de no desaparecer de la escena política- han quedado fuera de su alcance. En parte porque la falta de libertad y la dictadura del miedo en Vascongadas anulan su libertad de acción y hacen imposible su victoria, suponiendo que supiera y que quisiera -sin reservas-, conseguirla. Pero la mano de Rajoy -y de Arriola- es alargada. Lo que en Madrid puede pasar como timidez o buen rollito, en Bilbao es pecado mortal. Y lo sucedido con el PCTV es un buen ejemplo.

El gran vencedor de estas elecciones, PCTV-EHAK, brazo político de ETA-Batasuna, con nueve escaños y una posición privilegiada en el futuro Parlamento de Vitoria, ha querido, ha podido y ha sabido desarrollar su campaña electoral como ninguno de sus contrincantes. Y ha conseguido una aplastante victoria al lograr todos y cada uno de sus objetivos. Impunidad parlamentaria y financiación de sus actividades a través de los presupuestos generales del odiado Estado español; prostituir la voluntad del Estado de Derecho sentando a los terroristas en el Parlamento de Vitoria para acabar “democráticamente” de apuntillarlo; capacidad legal para imponer sus tesis secesionistas y conseguir la libertad de los asesinos, bajo el chantaje del terror y el señuelo del fin de la “violencia”.

El PNV ha querido, ha sabido y no ha podido. Ibarreche y su plan plebiscitario han sido los grandes derrotados. Pero no el PNV -el nacionalismo vasco- que más radicalizado que nunca, sigue con las riendas del poder y de una forma u otra verá satisfecho el principal de sus objetivos: la desmembración de España como Estado. Sayonara, Spain, Sayonara.

Victoria de una incógnita
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 21 Abril 2005

¿PUEDE triunfar en unas elecciones un partido que no ha concurrido a los comicios? Pues no, no puede. Salvo, claro, que aquéllas se celebren en Euskadi. Allí obtuvo el domingo una victoria inesperada una fuerza, Batasuna, que, aunque ausente oficialmente de la liza electoral, logró, al fin, meterse en ella a través de candidaturas interpuestas. En tal contexto, el éxito de ese denominado Partido Comunista de las Tierras Vascas podría significar un parón en seco en el camino que llevaba al brazo político de ETA a su desaparición irremisible.

El que tal cosa no sea achacable a la complicidad del Gobierno socialista, como sostiene sin prueba alguna el Partido Popular, no quiere decir que la más que probable resurrección de Batasuna no constituya una auténtica catástrofe.

Una catástrofe, sí, que puede acabar, además, condicionando decisivamente el futuro político de Euskadi. Y es que, tal y como ha quedado la nueva Cámara autonómica, la coalición PNV-EA tendrá que tomar ahora una decisión histórica : la de optar entre un acuerdo con los delegados de Batasuna en el Parlamento de Vitoria, o una confluencia con los no nacionalistas.

Las consecuencias de la primera opción son evidentes: la coalición PNV-EA tendría que pagar el altísimo coste de entregarse atada de pies y manos a los violentos como único medio para mantener vivo el programa secesionista que ha venido constituyendo en los últimos años la propuesta innegociable de Ibarretxe. Conociendo al personaje y su delirante trayectoria no es impensable que PNV y EA apuesten finalmente por una salida que les permitiría mantener su esperanza de llegar a tener un día casa propia, aunque sea al precio de aceptar en ella a un realquilado que impone sus condiciones a punta de pistola.

La segunda alternativa, que desembocaría muy probablemente en un acuerdo transversal con el PSE, es infinitamente mejor para el futuro de nuestro sistema democrático, pero sólo debería ser posible si el PNV está dispuesto a renunciar a su plan soberanista para hacerla realidad. Desviarse de esa exigencia indeclinable, aceptando una reforma estatutaria que se acomode de algún modo a los planes soberanistas de Ibarretxe, no sólo constituiría una increíble forma de premiar con una victoria política su derrota electoral.

Tal entreguismo abriría, además, una imparable centrifugación del poder territorial que, antes o después, se contagiaría al nacionalismo catalán y, más pronto que tarde, acabaría por arruinar el Estado autonómico español. Y, la verdad, es que para ese viaje no hacia falta pagar el altísimo precio de dolor que, tras más de treinta años de terror, ha pagado este país.

Una esperanza para Euskadi
JAVIER ELZO/CATEDRÁTICO DE SOCIOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE DEUSTO El Correo 21 Abril 2005

La interpretación de los resultados de las últimas elecciones vascas varía sustancialmente según la perspectiva temporal que se tome. En la distancia corta, con relación a 2001, la coalición PNV-EA ha perdido cuatro escaños que, desde una lógica nacionalista, 'se compensan' con dos de EHAK y uno de Aralar. En total, el nacionalismo baja de 40 a 39 representantes -aunque en porcentaje de votos sube-. Es la coalición PNV-EA la que pierde peso, especialmente el PNV.

Desde la misma noche electoral de 2001 he sostenido que tres de los 33 escaños que obtuvo entonces el PNV-EA eran prestados, básicamente del PSOE, por la desaforada campaña que realizó. Y en mis cábalas sobre las elecciones del domingo pasado siempre partí de esa cifra, que la ausencia de Batasuna podría haber hecho subir hasta 34 ó 35. El factor absolutamente novedoso ha sido la presencia de EHAK, cuya fuerza ha sorprendido a muchos, entre los que me incluyo. Me equivoqué estrepitosamente, pues nunca les di más de cuatro escaños.

Pero hay una pregunta del todo punto pertinente que cabe formularse. Si el MLNV no hubiera metido el 'golazo' a la ley promovida 'ad hoc' para ilegalizar a Batasuna y no hubiera podido presentarse, es muy posible que al día de hoy el tripartito PNV-EA-EB -quizás con la ayuda de Aralar- tuviera la mayoría absoluta y el plan Ibarretxe, una legitimación en las urnas. Los titulares de prensa del lunes habrían sido muy distintos, pero no la sociedad vasca ni sus opciones políticas básicas. El resultado del domingo está condicionado mucho más a la resultante final de la ley de partidos que a la evolución de la sociedad vasca durante estos cuatro años.

En el campo de los partidos estatales se ha producido el ya sabido fenómeno de los vasos comunicantes entre PP y PSE, aunque ello, por sí solo, no explica el aumento de votos del PSE-PSOE-EE, que ha alcanzado su máximo histórico. Además de las razones ya mencionadas -los socialistas han recogido los votos que le prestaron al PNV en 2001 y los flotantes del PP-, en esta subida han sido claves el 'efecto Zapatero' y que el PSE haya basado la campaña más que en el cambio -ahí ha perdido- en una necesidad de concordia y entendimiento que conecta muy bien con la aspiración básica de la centralidad sociológica vasca. El Partido Popular, pese al descubrimiento de María San Gil como excelente comunicadora, está en horas bajas. ¿Cuándo surgirá entre sus filas un líder conservador moderno que haga política propositiva y deje a un lado la negatividad como tónica? Ezker Batua ha visto su presencia mermada por la tenaza de PSE y Aralar (bienvenido al Parlamento) y más aún por la presencia de EHAK. En todo caso, los partidos de ámbito estatal suben de 35 a 36 escaños, aunque su peso porcentual haya disminuido un poco. Luego estamos prácticamente donde nos hallábamos, sólo que el MLNV pasa de 7 a 9 representantes, lo que es una mala noticia. Un Parlamento muy dividido con una aritmética muy complicada para gobernar.

Fijémonos ahora a largo plazo. Si se mira la evolución de la presencia del voto nacionalista en Gasteiz desde 1984 (cuando ya el Parlamento tiene 75 escaños) éstos son los resultados: 43 escaños en 1984; 43 en 1986 (tras la escisión entre PNV y EA); 44 en 1990; bajón a 41 escaños en 1994, los mismos que en 1998. En 2001, el año del gran triunfo de la coalición PNV-EA, cuando el nacionalismo vasco obtuvo el máximo de votos de su historia, se bajó, sin embargo, a 40 representantes y, este domingo pasado, a 39. Ya sé que los escaños no son la mejor forma de medir, aunque con ellos se gobierna, pero en el espacio de un artículo de prensa es difícil andar con números absolutos de votantes, que es, sin duda, el dato más válido. Pero en la larga distancia, en las tendencias, no hay variaciones si hacemos el cómputo en número de votos, en porcentaje de los mismos o en escaños. En mi opinión, las dos lecciones básicas a retener son las siguientes. La primera, que la sociedad vasca siempre ha votado mayoritariamente nacionalista. La segunda, que la diferencia entre el voto nacionalista y el voto estatal (no nacionalista o como se quiera llamar) se está haciendo tendencialmente menor.

La sociedad vasca es mayoritariamente nacionalista. Es lo que explica, en última instancia, que sus partidos, año tras año, sean los más votados. La imbatibilidad no está en las formaciones nacionalistas, sino en su capacidad de reflejar la mayoría social, lo que Fraga llamaría la 'mayoría natural'. De ahí que el cambio, entendido por poner a gobernar a los partidos estatales en bloque y mandar a los nacionalistas, en bloque, a la oposición, sea extremadamente difícil.

Sin embargo, la presencia nacionalista en Vitoria, aun siendo siempre mayoritaria, va lenta pero persistentemente en descenso. Un retroceso que, a mi entender, es mucho menor del que se dice a menudo, ya que en parte proviene del hecho de que hasta 1990 se contabilizaba a EE entre las formaciones nacionalistas y a partir 1994, entre las estatales. En todo caso, el dato esencial es el descenso del voto nacionalista y ello es tanto más importante cuanto la sociedad vasca dice vivir mejor que hace diez o más años y aprueba la labor del Gobierno vasco por encima de la del Ejecutivo español.

¿Qué explicación dar a estas cifras? Aquí solamente ofrezco dos que exigen complementos y matizaciones. Primera, la sociedad vasca está más contenta con la gestión administrativa de su Gobierno que con la política de los partidos nacionalistas. Segunda, la sociedad vasca es nacionalista, sí, pero conservadora también y más aún con el bolsillo bastante lleno: no quiere aventuras. Además, muchos nacionalistas vieron con inquietud, aún no tranquilizada, la deriva lizarrista. Así se entiende que estén más de acuerdo con Ibarretxe como lehendakari que con el plan que lleva su nombre. Lo que explica también el descenso del domingo pasado. Hay nacionalistas que se quedaron en casa.

La coalición PNV-EA, si quiere ser el cauce central de la sociedad, como dijo Ibarretxe la noche electoral, se enfrenta a un gran reto de orientación política. Puede optar por el exclusivismo nacionalista, como no pocos y de evidente peso en el nacionalismo de EA y PNV piden. Nunca lo ha hecho en el gobierno, cuando siempre pudo hacerlo, y conviene recordar, dicho sea en su honor, que en el Parlamento de Vitoria no ha habido coaliciones gubernamentales con mayorías absolutas nacionalistas porque el nacionalismo bien llamado moderado y democrático no lo ha querido. EHAK es, para mí al menos, una incógnita, y mientras no muestre fehacientemente que condena la violencia, también la de ETA, sería suicida gobernar o pactar la legislatura con ellos. Potenciaría el frentismo y radicalizaría al nacionalismo haciéndole perder peso y centralidad en la sociedad vasca. Entonces sí podrían ganar las elecciones los partidos de ámbito estatal, por la deserción de no pocos nacionalistas. La otra alternativa es un acuerdo con el PSE, bien de gobierno o de legislatura.

'Todos decidimos' fue el lema de la coalición PNV-EA. Ahora es el momento de llevarlo a la práctica. No están solos, pues, salvo el PP, los demás hablan de diálogo. Lo que quiere decir que la pelota, aun estando básicamente en el alero del PNV-EA, pues han ganado las elecciones, también se encuentra en el de los demás. Especialmente en el del PSE-PSOE-EE, que no habría de olvidar que Ibarretxe siempre ha dicho que el plan que lleva su nombre solamente se votaría en ausencia de violencia, que habría de tener un refrendo superior al del Estatuto de Gernika y que tendría que ser aceptado en los tres territorios históricos. Aunque sólo sea por la persistente mayoría de votos estatales en Álava, el pacto se impone. ¿A qué esperan para sentarse en una mesa y llegar a un nuevo texto en el que quepamos, si es posible, dos de cada tres vascos y, en todo caso, más, muchos más, que en el Estatuto de Gernika? Sería un excelente objetivo para la próxima legislatura.

Bronca autonómica en el Congreso
Pablo Sebastián Estrella Digital 21 Abril 2005

Las elecciones del País Vasco habían abierto un paréntesis en los habituales encuentros parlamentarios del Congreso de los Diputados, pero ayer se reanudaron las sesiones de control al Gobierno y no faltó ni la tensión ni la fuerza política a la hora de reanudar el contacto entre el Gobierno y la oposición, que debatieron sobre todo a propósito de las elecciones vascas, concretamente sobre la participación del PCTV en estos comicios, mientras que en los pasillos de la Cámara la noticia que corría como un reguero de pólvora encendida era la posible convocatoria por Manuel Fraga de elecciones anticipadas en Galicia para el día 19 de junio. Un rumor o una noticia que se puede hacer pública en las próximas horas y que pone patas arriba el calendario político y parlamentario de lo que queda de primavera.

La jornada se inició en los pasillos del Congreso, donde habíamos visto llegar juntos y revueltos a Rubalcaba, Montilla y Sevilla, oriundos presuntamente de una comida donde sin duda alguna hablaron de los sustos que ya enseña el borrador del nuevo Estatuto catalán. Le repetimos a Zapatero, a su entrada por los pasillos, que había mucho rubalcabeo en la Cámara y el presidente se echó a reír, y mantuvo la sonrisa cuando le preguntamos por el nuevo Papa Benedicto XVI, de quien dijo: “Hay que esperar un poco, no hay que hacer juicios preventivos”. Una vez más la palabra preventivo, como la guerra preventiva de Iraq que afloró en la boca del presidente, quien al ser interrogado sobre si el Vaticano tenía más poder que Estados Unidos respondió con firmeza: “No”.

Las tres comunidades con partidos nacionalistas, Cataluña, Galicia y el País Vasco, estuvieron presentes ayer en el debate político del Congreso de los Diputados, dentro y fuera del hemiciclo. El primero en abrir fuego fue el diputado de IU Gaspar Llamazares, pidiendo diálogo en el País Vasco, luego lo hizo el diputado de la Xunta Aragonesista José Antonio Labordeta, pidiéndole a Zapatero que avance hacia un modelo autonómico y federal, y en tercer lugar intervino el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, pidiéndole al Gobierno que aclare su posición sobre el nuevo Estatuto catalán.

Aunque el plato fuerte del debate se originó en torno al País Vasco por causa de la pregunta del líder de la oposición, Mariano Rajoy, al presidente Zapatero acusándole de romper el Pacto Antiterrorista y de facilitar la llegada al Parlamento de Vitoria del brazo político de ETA, ahora disfrazado de PCTV. Rajoy le dijo a Zapatero que aún está a tiempo de evitar que Batasuna permanezca en la Cámara vasca y le dijo que el Gobierno que preside está haciendo una política antiterrorista contraria a la que habían pactado, y le preguntó a Zapatero si piensa entrevistarse con los partidos políticos que no condenan a ETA.

Zapatero, visiblemente enfadado por el uso del terrorismo en el debate político, respondió que en un Estado de Derecho no sirven las certezas morales ni políticas, sino las certezas legales, y acusó a Rajoy de no luchar contra el terrorismo con el mismo entusiasmo con que critica al Gobierno.

Este breve pero tenso debate estuvo adornado por gritos y descalificaciones de los diputados del PSOE y del PP, que alcanzaron cotas de mayor agresividad cuando un parlamentario del PSOE llamó fachas a sus vecinos del PP. Zapatero abandonó con prisas la sala y luego le siguió el presidente del Congreso, Manuel Marín, y ambos dos se reunieron en el despacho del presidente Marín durante largo tiempo, lo que provocó el rumor de que Zapatero estaba molesto con la manera con la que Marín había dirigido el debate y permitido ciertas interrupciones de su intervención.

Sin embargo hay otras versiones sobre este encuentro, como la que asegura que Zapatero y Marín han estado hablando del calendario político de la primavera ante el rumor, que todos dan por cierto, de que Manuel Fraga adelantará las elecciones de Galicia al próximo día 19 de junio, lo que trastoca la estrategia del Gobierno de Zapatero en relación con el debate del estado de la nación, el cierre de la Comisión del 11M, la conferencia de presidentes, las negociaciones para formar Gobierno en el País Vasco y la llegada a Madrid del nuevo Estatuto catalán. El PP ha metido una cuña en todo este calendario por la iniciativa de Fraga y ello incomoda a los socialistas y altera los debates previstos en el Congreso de los Diputados, y puede que ése sea el motivo o la causa del encuentro inesperado entre Marín y Zapatero en el palacio de las Cortes.

Los ánimos están, pues, caldeados por parte de Rajoy y de Zapatero. Zapatero le dijo ayer a Rajoy que habla por boca de Aznar y repite lo mismo que el ex presidente porque sabe que el PP está engrasando las máquinas de hacer oposición con el debate sobre la unidad de España y la lucha contra el terrorismo. Y Rajoy está subiendo el listón de su agresividad porque desde las elecciones generales del 2004 vive en la permanente dulce derrota y siente el aliento de Aznar en su espalda exigiéndole cada vez más. Uno y otro viven las tensiones propias de sus respectivos territorios y desahogan su tensión interior en el cara a cara del Parlamento cuando no por la vía interpuesta de los medios públicos de comunicación.

La bola vasca de nieve
José Javaloyes Estrella Digital  21 Abril 2005

Celebrada por todo el constitucionalismo la derrota de Ibarretxe con su plebicistado plan en las elecciones autonómicas del pasado domingo, sin embargo no están de acuerdo todas las gentes de la España constitucional con los medios que se emplearon para conseguir ese resultado. ¿Es aceptable que se suspenda por la vía práctica y la mentira sistémica (ocultando pruebas en beneficio de la candidatura proetarra) la vigencia de un ley, la de Partidos Políticos, para evitar que prosperara una opción de legalidad alternativa como es el Plan Ibarretxe, incompatible con el armazón constitucional del Estado, y que se alarga como una sombra vehemente contra la unidad de España? ¿Tiene sentido que para salir al paso de un mal se incurra en otro de mayor calado, puesto que, además de sólo aplazar el primero, lo potencia con más amplios y graves perjuicios?

No existe propiamente el interrogante clásico, en moral política, de si el fin justifica los medios. El patentizado fin en el caso vasco no presenta otra bondad que la conveniencia política de Rodríguez. Reinstalar en las instituciones a los representantes del terrorismo ha sido el medio utilizado, el precio pagado, por tan limitado y discutible propósito.

No cabe ahí hablar de colisión entre la naturaleza de los medios y la índole de los fines. Sólo hay manipulación de los hechos. O, como el propio presidente diría, mentira masiva. Y no sólo eso. Hay también daño objetivo que envenenará, de ilegitimidad democrática, el proceso que ha de llevar a la formación del Gobierno autonómico en las Vascongadas. ETA pondrá las pistolas sobre la mesa de negociación y volverá a desplegarse como somatén leninista del nacionalismo de máximos.

Tras de las urnas del pasado domingo y por virtud de la maniobra de Rodríguez, el separatismo en el Parlamento de Vitoria vuelve a tener dos cabezas. Junto a ello, además, la quiebra del frente constitucionalista. Toda una fractura expresada también por el incumplimiento explícito del Pacto Antiterrorista. Pertenecía este pacto al mismo paquete de consenso del que salió la Ley de Partidos; es decir, esa legalidad suspendida por el Gobierno para que fuera viable la derrota del PNV.

Volviendo al arranque de este comentario. No cabe admitir en un Estado de Derecho la quiebra del principio de legalidad, ni siquiera para defender ese mismo principio. Eso es un atajo tan insostenible como cualquier otro. Tanto prohíbe el principio de legalidad asesinar etarras por medio de los GAL como sentar a sus representantes en el Parlamento vasco con la suspensión de la aún vigente Ley de Partidos.

Los golpes de mano son para otros escenarios que los del Estado de Derecho y la vida democrática. Va de suyo que tanto la defensa y aplicación de la ley, como el cambio de ella, deben hacerse desde la ley misma y conforme a los términos que ella establece. En este sentido, parece claro que si el presidente del Parlamento autonómico vasco no hubiera toreado de capa en su día al Tribunal Supremo, para mantener a los diputados batasunos, esa Cámara no hubiera podido apoyar el llamado Plan Ibarretxe con los votos de Batasuna. Y en tal caso, no habría prosperado la maniobra de plebiscitación de ese plan en las elecciones autonómicas; tampoco habría comparecido Ibarretxe ante el Congreso, en un espectáculo de atípico encaje institucional, ni sobrevenido la “necesidad” de vadear la Ley de Partidos para que fueran votados los neobatasunos.

Esa política de bola de nieve no ha parado aún de rodar. Y cada vez lo hace arrastrando mayor masa de conflicto. Alarma especialmente que se haya hecho moneda de cambio del entorno de ETA.

jose@javaloyes.net

¿Qué entregará el nacionalismo?
M.A. Email 21 Abril 2005

La pregunta no es qué está dispuesto a ceder el nacionalismo pues sabemos que nada, sino que más va a conceder el Estado y el Ejecutivo a los nacionalistas. La política, en su faceta de actividad y relaciones partidarias, es la expresión de determinados intereses sociales. Pero la sociedad conserva su propia dinámica y no todos los intereses tienen expresión política oficial. Los nacionalistas han ganado socialmente estas elecciones aunque su forma política haya resultado distinta, y los socialistas han incrementado políticamente sus fuerzas, pero socialmente se han acercado al nacionalismo. En resumen, la constelación política resultante no resuelve ni oculta la tensión entre intereses minoritarios, bien expresado en los partidos, y los generales, escasamente encuadrados aunque presentes en la ciudadanía. Y llegados aquí, tenemos que acudir a la experiencia de los últimos años para proyectarnos. Mientras al nacionalismo se le permita ejercer el monopolio de la escuela, los medios y otros instrumentos a su favor, seguirá creciendo y acumulando fuerzas, sea cual sea la expresión política que adopte. Si la intención del futuro pacto vasco contiene el poner fin a esta apropiación unilateral, bien venido sea. Pero sabemos que la kale borroka fue limitada a raíz de las manifestaciones por la muerte de M.A. Blanco y que la presión sobre Carod de los fabricantes de cava le obligó a “rectificar”; es decir, sólo la oposición social a las prácticas nacionalistas parece mover a los responsables políticos de esa especie de “ver cuando se calman” que argumentan para el incumplimiento de sus obligaciones.

Tanto tiempo con este asunto, su creciente gravedad, tan exagerada laxitud política, tal pesimismo en el horizonte social y político, nos llevan a la salida de la dictadura franquista, a la promulgación constitucional, concluyendo que no acabamos el trabajo que habíamos empezado. Nos engañaron, ahora lo vemos claro. Queríamos democracia y obtuvimos un chupete sabroso, creímos acabar con el régimen y lo partieron en regímenes, firmamos un contrato social y llevan años pisoteándolo, pensábamos vivir en paz y la violencia no para, conseguimos la igualdad y sufrimos un escarnio. Mientras no nos levantemos, hasta que el “pueblo español” no diga ¡basta!, esto no parece tener solución de continuidad. La próxima batalla es el reparto de los impuestos. Continuará…

Presiones a Marín por el uso de las lenguas
E. L. P. La Razón 21 Abril 2005

Madrid- Sigue ahí. El capítulo no se ha cerrado. El uso del catalán en el Congreso sigue pendiente de una reflexión profunda del presidente de la Cámara. Y ayer, tras el cara a cara Zapatero-Rajoy en la sesión de control, el presidente del Gobierno se reunió con Manuel Marín para hablar de éste y otros asuntos.
En principio, la cita levantó todo tipo de sospechas. Primero, porque fue Zapatero el que visitó el despacho de Marín y no a la inversa. Segundo, porque no habían transcurrido ni cinco minutos de la bronca en el hemiciclo entre diputados... El caso es que los servicios de Moncloa se vieron obligados a mostrar la agenda del presidente para convencer de que era un cita prevista que nada tenía que ver con la zapatiesta parlamentaria. Zapatero explicó, después, que habían dado un repaso a la actualidad parlamentaria, incluido el asunto de las lenguas cooficiales. Y dejó caer que se volverá a la «situación anterior». No dio más explicaciones. Pero la situación anterior –un escrito de Marín que permita el uso breve con traducción inmediata– es una vuelta atrás a las posiciones del presidente del Parlamento, que se mantiene firme en que la decisión la han de tomar los grupos parlamentarios y no él. Así respondió a las «presiones» de Zapatero.
Hoy está prevista una reunión de la ponencia de la comisión del Reglamento, donde el PSOE deberá pronunciarse sobre el asunto. Marín sigue sólo en esta cruzada. Ni los suyos, los socialistas, le acompañan.

ENTRARÍA EN LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS FRANCÓFONA
Maragall potenciará el francés en Cataluña a cambio de que Francia apoye el catalán en la UE
El presidente de la Generalidad, Pasqual Maragall, ha abogado porque el francés tenga una mayor presencia como idioma extranjero en los centros de enseñanza de Cataluña, una iniciativa que incluiría su incorporación en la Organización Internacional de la Francofonía. A cambio, aunque lo niegue el líder del Partido Socialista en Cataluña, el ministro galo de Exteriores apoyará la cooficialidad del catalán en la Unión Europea.
Agencias Libertad Digital 21 Abril 2005

Según informaron fuentes del departamento de Presidencia de la Generalidad, Maragall se reunió en París con el ministro francés de Asuntos Exteriores, Michel Barnier, que reafirmó "el compromiso" de Francia para apoyar la cooficialidad del catalán en la Unión Europea.

Por su parte, el jefe del Gobierno catalán manifestó también su voluntad de que Cataluña se incorpore a la Organización Internacional de la Francofonía, y negó que eso sea una forma de contrapartida para Francia en compensación por su apoyo a la cooficialidad del catalán en la UE, informa Efe.

Maragall, a título personal, consideró que el francés "debe avanzar en los programas educativos catalanes" y que en el futuro podría ser "la segunda lengua en la enseñanza", en referencia al idioma extranjero. La intención del presidente de la Generalidad, según su departamento de Presidencia, es encontrar una fórmula que permita seguir las políticas de promoción de la lengua francesa que hacen los Estados y comunidades miembros de la francofonía.

La razones de esta propuesta, según las mismas fuentes, es estrechar lazos entre la culturas catalana y francesa en el marco de la Eurorregión, una de las razones por las que Maragall ha manifestado a Bernier que el francés ha de avanzar dentro de los programas educativos catalanes como idioma extranjero, al margen del espacio que el catalán y el castellano ya tienen como lenguas oficiales en Cataluña.

Lenguas oficiales
Nota del Editor  21 Abril 2005

Efectivamente, según la Constitución española, el español es la lengua oficial de España, pero como la Constitución española no tiene valor alguno, pues ya ven Vds. para qué sirve que sea lengua oficial y para qué sirve siendo lengua impropia: para poder pisotear los derechos constitucionales de los hispanohablantes.

Y encima, harán perder el tiempo a todo el mundo y crearán puestos de trabajo superfluo de traductores de lenguas propias en el Congreso, de momento y luego ya veremos. Todo un alarde de sinsentido común.

Admitida la querella del Foro Ermua contra Otegi, Balza y Elorza
El Tribunal Superior del País Vasco acepta la demanda por el acto que celebró Batasuna en Anoeta
AGENCIAS/BILBAO EL Correo 21 Abril 2005

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha admitido a trámite la querella presentada por el Foro Ermua contra el dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi, el consejero de Interior, Javier Balza, y el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, por el acto celebrado por la izquierda abertzale en el velódromo de Anoeta el pasado 14 de noviembre. De igual forma, la Sala de lo Civil y Penal del TSJPV ha acordado acumular esta causa a la que ya se sigue por el mismo acto contra Otegi y el también dirigente de Batasuna Joseba Permach, entre otros, por reunión ilícita y enaltecimiento o justificación del terrorismo.

La formación abertzale reunió a finales del año pasado a sus simpatizantes en el velódromo de San Sebastián para presentar su nueva propuesta política. La querella del Foro Ermua se basa en la prohibición que pesa sobre Batasuna, por parte de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo, de organizar actos públicos, debido a su vinculación con ETA.

Así, el movimiento cívico considera que tanto Arnaldo Otegi, por haberla organizado, como Odón Elorza, por ceder instalaciones municipales, y Javier Balza, por autorizarlo, cometieron un delito de desobediencia.

En este sentido, recuerda que la Audiencia Nacional, en su auto del 26 de agosto de 2002, suspende a Batasuna su «capacidad de convocar manifestaciones, concentraciones, caravanas o cualquier tipo de acto público», así como «actividades propagandísticas o instalación de signos». A su vez, el Tribunal Supremo, el 27 de marzo de 2003, declaró ilegal a la formación abertzale y prohibió «todas sus actividades».

El Foro Ermua indica en su querella que el acto de Anoeta vulneraba la ilegalización de Batasuna, que se celebró en una instalación municipal por lo que se puede entender que «el Ayuntamiento de San Sebastián autorizó su ocupación» y que Balza fue «requerido formalmente para que impidiese la celebración del acto».

Críticas desde el PSE
De igual forma, el Foro Ermua subraya las declaraciones que efectuó Otegi aquel mismo día. El portavoz de la izquierda abertzale afirmó que «un partido ilegal con un portavoz ilegal celebra un acto ilegal». Además, destacan los gritos generalizados de apoyo a ETA que se escucharon durante el desarrollo del mitin.

Uno de los primeros en valorar la decisión del Tribunal Superior y la querella del Foro Ermua fue el secretario general del PSE-EE en Guipúzcoa, Miguel Buen. El dirigente socialista sostuvo que la demanda del movimiento cívico contra el alcalde de San Sebastián «hace pedazos el 'espíritu de Ermua'». En su opinión, poner a Elorza «bajo sospecha» por el acto de Batasuna constituye «un golpe bajo a la democracia» y resulta una «ofensa a la memoria de Miguel Ángel Blanco».

Para Miguel Buen, esta querella es «una pieza más de la estrategia de acoso y derribo hacia los socialistas por parte del Partido Popular». Según el dirigente del PSE-EE, su partido se «reserva acciones legales contra el Foro Ermua».

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