AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 23 Abril 2005
Cortina de humo
EDITORIAL Libertad Digital 23 Abril 2005

MARAGALL Y LA LENGUA
Editorial ABC 23 Abril 2005

Las manzanas de la ira
José García Domínguez Libertad Digital 23 Abril 2005

Puede evitarse
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 23 Abril 2005

Hace falta ser memo
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 23 Abril 2005

El gordo
Cristina Losada Libertad Digital 23 Abril 2005

Del pacto antiterrorista al pacto proterrorista
Pío Moa Libertad Digital 23 Abril 2005

PERDEDORES: LAS VÍCTIMAS
ALEJANDRO BALLESTERO ABC  23 Abril 2005

DE BARCELONA A SANTIAGO
M. MARTÍN FERRAND ABC  23 Abril 2005

A peor Gobierno, mejor Oposición
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Abril 2005

EL RÓDANO QUE NO HABLA ESPAÑOL
César Alonso DE LOS RÍOS ABC  23 Abril 2005

EL ALCALDE Y LAS MISERIAS
Editorial ABC  23 Abril 2005

A ZP se le ve el plumero
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Abril 2005

Ciento cincuenta mil Batasunos
Por José Cavero Epoca 23 Abril 2005

PARECERSE A ESPAÑA
CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN ABC 23 Abril 2005

Lo dan por hecho
TONIA ETXARRI El Correo 23 Abril 2005

Investigan si ETA está detrás del robo de cuatro toneladas de material para fabricar explosivos
Agencias Libertad Digital 23 Abril 2005
 

Cortina de humo
EDITORIAL Libertad Digital 23 Abril 2005

La cercanía del Debate sobre el Estado de la Nación y la pérdida paulatina de popularidad de Zapatero han llevado al Gobierno a aplicar el enésimo giro de tuerca al ya de por si retorcido sainete en que se ha transformado la lucha antiterrorista tras las elecciones vascas. Durante la semana previa a la cita electoral se apremió a la Fiscalía General del Estado y a la Moncloa para que procediesen de inmediato contra el PCTV/EHAK, fachada tras la cual se esconden antiguos miembros y dirigentes de Batasuna. No sirvió de mucho. Zapatero aseguró no encontrar motivos para evitar que los proetarras zafados tras las siglas del partido de Nekane Erauskin se presentasen a las elecciones. Días después, el oprobio se cernió sobre todo el país al tiempo que los ya diputados de EHAK eran jaleados por los que en otro tiempo había sido cabeza visible del brazo político de los terroristas.

La artera maniobra, medida al milímetro y sin rubor por los estrategas de Ferraz, consistía, como ya hemos insistido desde aquí, en apartar al PP, potenciar la izquierda radical vasca para mermar apoyos del PNV y forzar, de este modo, un acuerdo necesario con los de Patxi López. No importó que, en el País Vasco, PP y PSOE compartan objetivos políticos y sean los dos pilares fundamentales que se baten en defensa de la Constitución y el Estatuto de Guernica. Tampoco, y esto es lo más sangrante, que esa izquierda radical forme, en su gran mayoría, parte de la ETA o que, al menos, así lo perciba el resto de la sociedad española, estafada mil veces con el tongo del diálogo con quien no quiere ceder un ápice sus pretensiones.

Consumada la fechoría, y sin siquiera haber recogido los resultados esperados en los comicios, Zapatero ha lanzado un bote de humo para tapar en lo posible el nauseabundo olor que emana del sucio ardid que ha puesto a la Constitución en jaque en el País Vasco. La tapadera es una reunión de compromiso del Pacto Antiterrorista. Con esto pretende congraciarse con una audiencia un tanto escamada por el sinsentido de la campaña vasca. Porque, aunque la parroquia progre insista en lo contrario, la realidad es que el domingo pasado no fue un buen día para las libertades en esa castigada autonomía. Ha hecho bien Ángel Acebes en advertir la jugada que se aproxima, y ha hecho mejor Mariano Rajoy en condicionar su asistencia a la reunión a que desde el Gobierno se tomen medidas inmediatas contra el PCTV.

La pelota se encuentra ahora en el tejado del Gobierno. Los populares no tienen inconveniente en retomar un Pacto que debería haberse reunido hace mucho tiempo. Pero ser voluntarioso no significa ser tonto. El Partido Popular tiene bien claro cuál es el camino a seguir, el PSOE no tanto. Y a la vista está cuando hace sólo unas horas hemos asistido a una vergonzosa sesión de insultos que el alcalde de San Sebastián ha dedicado a los valientes del Foro de Ermua. Si desde el PSE se despachan así con los que cada día arriesgan su vida, lo único que cabe pensar es que el presidente del Gobierno debería, antes de nada, poner orden en su propio partido y dotarle de cierta coherencia en el discurso. Sospechamos, sin embargo, que esa no es la intención de Zapatero. Su designio pasa más por perpetuarse en la poltrona a cualquier precio tentando, a un tiempo, a Dios y al diablo.

MARAGALL Y LA LENGUA
Editorial ABC 23 Abril 2005

SÓLO un admirador de las extravagancias podría entender las últimas ocurrencias lingüísticas de Pasqual Maragall, que persigue que Cataluña pase a formar parte de la Organización Internacional de la Francofonía (OIF) y que el francés desbanque al inglés como primera lengua extranjera en el sistema educativo de la Comunidad. Tan absurda propuesta, rebatible con la simple consulta de un atlas geográfico y fonético, ha sido recibida por la oposición con un irónico rechazo, pues es cierto que lo que ya se conoce como «maragalladas» conduce, por su profusión, casi más a la resignación risueña que a la indignación. Lo preocupante es, sin embargo, la irreflexión que parece perseguir a la producción de iniciativas del líder del PSC, demasiado inconveniente para la responsabilidad gubernamental e institucional que conlleva su cargo y lesiva finalmente para la imagen de Cataluña.

Porque quizás Maragall desconociese que el más notable documento que últimamente ha salido de la Organización Internacional de la Francofonía ha sido un apoyo entusiasta a París como sede de los Juegos Olímpicos de 2012, evento que también Madrid persigue. Peor sería aún que supiese este detalle. Valga este ejemplo para describir los trastornos, confusiones y diatribas que pueden ocasionar las decisiones no meditadas y el libre albedrío cuando se ocupa tan alta magistratura. Maragall parece no haberle tomado el pulso al puesto y frivoliza con la responsabilidad que le ha sido encomendada.

Por eso es importante la reflexión y la maduración de las propuestas antes de exponerlas. Se recuerdan ya demasiadas «maragalladas». Por sólo citar las últimas: compararse con una mujer maltratada por las críticas que recibió a cuenta de la no extinta crisis del Carmelo; la denuncia retráctil de corrupción a CiU por el famoso 3 por ciento o promover un pacto PSE-PNV en plena campaña electoral (aunque esta última aún no esta claro que no se vaya a cumplir). El líder catalán debe ser consciente de que el jacobinismo y las supuestas «genialidades» operan en contra de los intereses de Cataluña y de los catalanes.

Como lectura más general, puede resultar alarmante que tan errático y poco juicioso comportamiento recaiga en quien parece ser el arquitecto de la política territorial de Rodríguez Zapatero. Alguien que, inasequible al desaliento, es capaz de exponer tanto estrambote no puede ser el primer referente y la principal fuente de inspiración del presidente del Gobierno en un asunto tan nuclear.

Maragall
Las manzanas de la ira
José García Domínguez Libertad Digital 23 Abril 2005

Es sabido que los comunistas franceses no estaban a la izquierda, sino en el Este. Y al galicista Maragall le ocurre algo parecido: no es que sea más nacionalista que el resto, es que está más allá. Así, su última ocurrencia, ese proyecto de integrar a Cataluña en la Francofonía como antesala de la previsible adhesión del Principado a la Organización para la Unidad Africana, nos ha vuelto a solucionar el folio del día a los columnistas. Por lo demás, como es natural, nadie se ha tomado en serio sus palabras, y lo más probable es que, a estas horas, él mismo ya no recuerde siquiera si las pronunció.

No obstante, detrás la anécdota Maragall se esconde una categoría que merece consideración, al margen de la familiar nota de color que siempre aportan esas simpáticas tormentas de ideas entre las que navega a la deriva el president. Se trata de la diglosia moral que hurta a tantos catalanes razonables los beneficios del sentido del ridículo cuando se plantea la cuestión lingüística; ésa que nace del prejuicio afrancesado al que ayer se aferraba el entrañable don Pasqual. Porque, por mucho que se trate de desfigurar la realidad, el mito del genocidio cultural, ese núcleo de resentimiento que alimenta la llama eterna del imaginario nacionalista, jamás será capaz de superar la prueba del algodón francés.

Y es que la extinción de la lengua catalana en el Rosellón y la Cerdaña a raíz de la invasión de esas comarcas por los amigos de Maragall demuestra lo obvio: que cuando un Estado se propone exterminar un idioma, sencillamente, lo consigue. La prueba del nueve la ofrecen ellos, los franceses, que lo lograron con el catalán por la simple razón de que un día decidieron barrerlo de todas las laringes sometidas a su soberanía. Igual que la España imperial borró de la memoria colectiva una lengua, el árabe, con muchísimos más hablantes en la Península que el catalán. E idéntica suerte hubiera corrido la norma de Pompeu Fabra entre nosotros, si el relato victimista de los nacionalistas, además de ensañarse con la razón, se compadeciera de lejos con la verdad histórica.

Cree Maragall que los catalanes deben mucho a Francia porque los fascistas que lo obligaron durante años a ocupar un despacho enmoquetado en el Ayuntamiento de Franco, le debieron ocultar las humillaciones de nuestros exiliados en los campos de concentración tras los Pirineos. Como cree que los catalanes castellanohablantes cargan con la penitencia de aculturalizarse –por la vía de urgencia y a la voz de ya–, so pena de que el fuego del mito les chamusque la conciencia por su pecado original. De ahí que no soporte la indiferencia con que muerden la manzana de la normalización, el que pasen por ese tubo igual que los mozos de antes por la mili: sin entusiasmo, procurando no llamar la atención y ansiando abandonar el cuartel. Y también de ahí el severo correctivo que ideó para tanta insolencia: todos, absolutamente todos, castigados a pelar las pommes de terre del Larousse. Si no quieren caldo, dos tazas.

Balcanización de España
Puede evitarse
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 23 Abril 2005

La impresión más perdurable que deja el último libro de Pío Moa Contra la balcanización de España es esta invitación o incitación de su último párrafo: “Son los demócratas quienes deben salir de la pasividad (...) y formar un movimiento que haga entender a políticos y partidos su firme decisión de no aceptar el modelo balcánico, de no ceder un paso más en estos principios: la unidad de España y la democracia. No hacen falta líderes ni cargos, basta con que los ciudadanos conscientes entiendan cuál es su deber y lo cumplan en la medida de sus fuerzas, que son muchas cuando uno deja de estar desorientado y aislado.”

Final que se clava como una espada porque alude a un impulso civil ajeno a los partidos, una presión externa a la clase política ante peligros reales. Sin disentir apenas de las tesis de Moa, creo que existe un modo de evitar la conclusión. No porque la movilización ciudadana sea en sí inadmisible, sino porque constituye el último recurso, la aceptación fatal de que el arco político es incapaz de responder a los abusos del gobierno de Zapatero. ¿Cuál es entonces la vía? La firmeza inequívoca del Partido Popular en la defensa sin complejos de la libertad y de España.

La desorientación y el aislamiento a los que alude Moa resultan de las insuficiencias del Partido Popular a la hora de enfrentarse a los desafíos. Es cierto que, con ocasión de la burla a la ley de partidos y del pacto contra el terrorismo, Rajoy ha sido contundente en la denuncia. Y también que su actitud ante la comisión del 11-M ha terminado siendo impecable a pesar de la consigna inicial de no mirar atrás. Pero no es menos cierto que sus diez millones de votantes han tenido en el último año muchos motivos para sentirse aislados y desorientados.

No es cuestión de hostigar al PP cuando lo está haciendo bien, sino de pedirle garantías de que no volverá a caer en el atolondramiento. Las “pájaras” del líder y la distancia que sus asesores le marcan respecto a su gente pueden ser fatales para la salud de la democracia. Por eso hay algo que el PP debería hacer pronto: proclamar su inamovible decisión de derogar, cuando llegue al poder –sea dentro de tres o de siete años– todas aquellas medidas radicales que los socialistas han aprobado por decretazo y/o con el objetivo de agredir a una parte del país por razón de sus creencias: la LOE, el disparate hidrológico, el matrimonio homosexual y el sistema de mayorías en la justicia, para empezar. También cualquier cambio en la organización territorial que no se base en el consenso.

Si envía este mensaje a los suyos, si les asegura que cuando vuelva al poder no dará por buena la ingeniería social de Zapatero, si teme más las críticas de sus votantes que las de sus enterradores, si mantiene el límite de la Constitución en las reformas estatutarias, entonces la España liberal-conservadora, a pesar de los sinsabores, no tendrá motivos para sentirse aislada ni desorientada. Ni para movilizarse por su cuenta.

Catalogne
Hace falta ser memo
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 23 Abril 2005

Cataluña es una tierra prodigiosa, es decir, dada a los prodigios. Los hay que dejan un precioso legado y pasan a la Historia con mayúscula, y los hay que se quedan en la portada del semanario El Jueves, que, por cierto, se edita en Barcelona. De los primeros me viene a la cabeza la bigotuda estampa del ampurdanés universal o el cava del Penedés, burbujeante invento que las pasadas navidades paladeé con especial delectación. De los segundos, de los de El Jueves, van algo más sobrados últimamente, es más, desde que el Tripartito gobierna son casi los únicos. Dice un amigo catalán que seguramente usted conoce bien que eso es una constante en paisaje sentimental de la terra; el seny y la rauxa lo llaman. Unas veces se impone el seny, y otras la rauxa. El seny sale poco a pasear y, como remarca nuestro común amigo, es una excusa para no prestar dinero. La rauxa es algo más habitual y, que yo sepa, no tiene más coartada que la rabieta infantil del que se siente agraviado por no se sabe bien que cosa.

Los assenyats en la Cataluña de hoy son pocos y, para más señas, los puede encontrar en este diario. Los rauxats, o como sea que se diga en catalán, son muchos, muy ruidosos y hacen como que gobiernan en el Principado. Esta misma semana nos han regalado dos perlas. La primera ha cruzado rápidamente el Ebro y es la comidilla de cualquier tertulia de mus. El president Maragall, camisa vieja, rauxat de la primera hora, se ha ido a Paris a ver a un ministro y allí, brindando con champaña, ha anticipado que lo deseable es que Cataluña entre a formar parte de la Francofonía. Si le soy sincero, hasta ayer mismo no tenía la menor idea de que eso existiese, aunque debería habérmelo imaginado a poco de saber cómo las gastan los gabachos con lo de la lengua y la culture. Maragall dice que entrar en la Francophonie es un deseo profundo de los catalanes y que bien podría convertirse el francés en la segunda lengua de Cataluña. Si la primera, y a la estadística me remito, es el castellano, la segunda el francés y la tercera el inglés, que es la que debería enseñarse a los niños desde edad temprana, ¿dónde queda el idolatrado catalán? Desconozco si el president habrá hecho tan elemental reflexión antes de anunciar el inminente ingreso de Catalogne en la Gabacherie o como quiera que se llame.

La segunda ha pasado algo más desapercibida entre las páginas del Avui, un diario que hace mis delicias y que consulto esos días en que estoy especialmente rauxat. En portada y a todo lujo tipográfico el rotativo informaba hace un par de días que, por fin, “hablan los generales de Felipe V”. Si, ha leído bien, los de Felipe V, el primer Borbón, un monarca que está metido en la caja desde hace doscientos y pico años. Menudo notición, eso es periodismo de investigación y el resto son pamplinas, porque hacer hablar a un fiambre sí que tiene mérito. Ahora entiendo porque lo de El Carmelo ni lo han tocado teniendo entre manos semejante exclusiva. Las revelaciones contenidas en el suculento reportaje consisten en hacerse eco de un libro de historia que habla de la represión que sucedió a la guerra dinástica de la primera década del siglo XVIII. Como era de prever, la cosa es tan grave que lo suyo es depurar responsabilidades y quien sabe si incoar procedimientos judiciales para los militares, que bien pueden ser, una vez condenados, quemados en efigie, como en los tiempos del Santo Oficio.

Lo dicho, prodigioso. Y esto en sólo una semana. Dentro de tres años haremos balance y tengo la impresión de que habrá material para un par de volúmenes. Podría llevar por título “Rauxats” o “Hace falta ser memo”. Elija usted el que más le guste.

ZP y el País Vasco
El gordo
Cristina Losada Libertad Digital 23 Abril 2005

Son 19.234, si la aritmética no engaña, los votos que ha ganado el PSE de López poniéndoles los cuernos a los defensores de la Constitución y el Estatuto en el País Vasco. Pocas lentejas son, y menos aún, las que entre ellas proceden de esa especie por desgracia rara: el nacionalismo moderado. Pero están los socialistas tan contentos como si les hubiera tocado un premio, y eso que éste ha venido con el monstruo dentro. O por eso mismo. Por fin, llega el diálogo sin límites.

Digo, no, Blanco dixit. El Partido Popular, que estorba a los afanes del nacional-progresismo, ya se verá si merece o no que se hable con él. Mientras que a Batasuna y al alien que ha implantado en el parlamento se le dan facilidades para que, tres palabras bastan y aún sobran, se dejen cortejar. Y el corral no se escandaliza. Eso, porque Batasuna no es ultra, de la auténtica, como en su día los chicos que harían carrera en el PSOE gijonés. Si así fuera, no se le habría dado nunca tregua ni cuartelillo, ni diálogo ni lista blanca. Y Odón Elorza y otros no hubieran clamado que era un error ilegalizarla. Elorza ya puede estar tranquilo: el error se ha corregido. Ahora hay que apretarle las tuercas al Foro de Ermua.

Vista desde la conciencia del común de la izquierda, la violencia, cuando viene de sus ultras, no es tan mala, si es que es mala y es violencia. Por eso, el único acto de violencia política que ha habido en España es el que ha tenido por víctima a Carrillo. Todo el mundo conocía su historial. Rosa Regás dice que nos trajo, él, la recuperación de la vida política, sin la cual no seríamos nada y ella tampoco. Pero tiene otras hazañas en su currículo. Y nadie se metía con él, hasta que llegó Rodríguez con su equipo de excavadores de fosas y aparecieron, que ni de encargo, los ultras que profetizaban sus oráculos.

Los 19.234 votos y los cuatro escaños se me hacen poco para justificar tanto entusiasmo en La Moncloa. En ese palacio están cantando el gordo. Rodríguez podía esperar a que el acoso policial a la ETA y su exclusión de los espacios democráticos, dieran sus frutos completos. Pero eso no podría anotárselo como un triunfo suyo. No sería un tanto en el marcador político. Así que quiere, cuanto antes, que esto hace aguas, salir blandiendo un trozo de papel. ¿Como Chamberlain llegando de Munich? Hombre, es dudoso que Chamberlain hubiera cedido territorio británico a los nazis. En cambio, de Rodríguez no tenemos tal certeza. Ni política ni jurídica.

A los de la cuerda de Rodríguez les cuadra lo que dijo Scott Fitzgerald de los ricos: son gente que rompe cosas y deja que otros limpien. Cuando dice que va a llegar hasta el final, hay que interpretarlo literalmente. Tal vez recoja el premio, pero a ver quién recoge los pedazos.

Zapatero
Del pacto antiterrorista al pacto proterrorista
Pío Moa Libertad Digital 23 Abril 2005

Un defecto básico en la mayoría de los análisis políticos en España es la excesiva atención prestada a las palabras de los políticos (cuando no a la simple palabrería) en detrimento de los hechos. Mucha gente se dedica a comentar, creyéndolas más o menos, u haciéndoles críticas de matiz, frasecillas de los políticos como la del “ansia infinita de paz” del actual presidente. Los hechos, –insisto en ello porque la mentalidad española predominante, tan dada a la retórica, parece incapaz de percibirlos— son que ese ansioso pacifista ha protagonizado campañas de violenta agitación callejera, que respondió a la matanza del 11-M premiando a sus autores, que cumplió todas las expectativas de los terroristas, que se alía con violentos tiranos tercermundistas y, últimamente, con el terrorismo etarra.

Me gustaría mostrar que no hay la menor exageración en este último aserto. En las recientes elecciones vascas el PSOE no luchó contra el separatismo vasco, sino contra el PP. Su estrategia consistió en potenciar al separatismo y aislar a la derecha española. Con artimañas de maquiavelo de aldea, el actual presidente trató de hacerse valer ante Ibarreche como socio necesario, ofreciéndole un plan Pachilópez que es sólo una versión ligeramente aguada del plan Ibarreche-Ternera. Para ello tuvo que potenciar, a su vez, a la ETA, que ha vuelto a ser legalizada con evidente ilegalidad por este enemigo de la democracia. Quiero decir que sus manejos con el terrorismo definen al presidente como enemigo de la ley y la democracia. No sabemos qué intrigas se ha traído con la banda asesina, supongo que no tardarán en salir a la luz como salieron los de Arzallus, pero sólo puede dudar de ellas quien siga dispuesto a tragarse los “cien años de honradez” y similares.

Mucha renta política ha sacado el PSOE del hecho de haber tomado la iniciativa de proponer al PP el Pacto Antiterrorista, que en definitiva sólo significaba la aceptación por los socialistas de la política practicada por Aznar: aplicación rigurosa de la ley, sin caer en la claudicación “negociadora” ni en el crimen de estado frente a los pistoleros, es decir, en la política seguida tradicionalmente por el PSOE, y a la que éste parecía renunciar definitivamente. Sin embargo parece que está en la naturaleza del socialismo traicionar cualquier lealtad y cualquier respeto a las reglas del juego. La primera maniobra de la dirección del PSOE consistió en defenestrar o neutralizar a los socialistas honrados, como Redondo Terreros o Rosa Díez, para pasar a entenderse no con el PP, sino con los herederos de Sabino Arana, es decir, con los cómplices políticos y morales de los asesinos. A continuación vino a ofrecerse sumisa a los sabinianos, actitud que éstos han contemplado con una mezcla de desprecio, condescendencia y aprovechamiento; y, finalmente, ha llegado al “diálogo” con la banda asesina, a costa de cualquier principio democrático y a costa de sus víctimas más directas, a quienes el grupo zapateril no ha ahorrado ninguneos y campañas de descrédito.

Estos son los hechos, que ocurren ante nuestras narices mientras el maquiavelo de tres al cuarto desconcierta a tantos observadores y políticos con su charlatanería. Él está pisoteando las reglas del juego democrático, premiando a los terroristas, ansiando infinitamente la “paz” con ellos, y por eso mismo declarando la hostilidad, cuando no la guerra a los partidarios de la libertad y la unidad de España. Es obvio que a este personaje le falta incluso la dosis de sentido común y de sentido de la historia y del estado que, mal que bien, mantenía Felipe González. Sería suicida no oponerle desde ahora mismo la más resuelta resistencia.

PERDEDORES: LAS VÍCTIMAS
ALEJANDRO BALLESTERO Diputado del PP por Toledo ABC  23 Abril 2005

El pasado domingo recibí una llamada de un amigo que sabía que estaba de apoderado en una mesa de Erandio. Al descolgar, en broma, me dijo «no te preocupes, seguro que como siempre saldréis todos en la tele diciendo que habéis ganado». Me arrancó una sonrisa, pero al minuto pensé que el resultado de estas elecciones para la sociedad vasca no será la interpretación de los «ganadores» sino la realidad de los perdedores.

El bando de los perdedores es mucho más ilustre que el de los ganadores. Está formado por las víctimas, la libertad, la democracia y la sociedad vasco-española. La derrota más dolorosa del 17 de abril la sufren ya quienes conocen la soledad e impotencia de haber vivido cómo ETA ha asesinado a algún familiar o amigo.

Con la vuelta de la banda de Otegi se reactiva, por ejemplo, la posibilidad de que con el dinero que les corresponde por cada parlamentario, las víctimas se traguen cómo los verdugos festejan con sus familiares las nuevas disponibilidades para atentar.

Hasta hace unos meses la prioridad de la lucha anti-terrorista eran las víctimas, hoy no lo creo. Cuando Zapatero deja levantarse a ETA, y le da un aliento inesperado, lo hace equivocando el orden de prioridad de los principios, y de paso, evidenciando los suyos. Por muy noble que sea el motivo para alcanzar el poder, éste siempre debe ir por detrás de la defensa del derecho a la vida, o dicho de otra manera: era mucho más importante la reparación moral que se hacía a las víctimas evitando ver a sus verdugos en el parlamento, que la suma de todos los escaños que obtengan todos los partidos juntos.

El problema no es que la agencia de publicidad que lleva el Gobierno no dijese a ZP que éstos eran los de siempre, eso ya se lo dijo la Guardia Civil, sino que el presidente prefirió anteponer su estrategia de alcanzar el poder no dejándolos hacer campaña, pero sí que se presentasen.

Ante este panorama, ahora empieza el baile de las matemáticas electorales. ¿Y qué va a pasar? Sumar batasunos al parlamento y restar principios no es una operación válida para despejar el problema de una sociedad que vive en una democracia viciada y cuya única aportación importante en estas elecciones (gracias ZP), es el nuevo agravio cometido con unas víctimas que no podemos dejar que vuelvan a ser los perdedores.

DE BARCELONA A SANTIAGO
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  23 Abril 2005

JORDI Sevilla, el más diligente de los recaderos de que dispone José Luis Rodríguez Zapatero, se fue al Siglo XXI, como los clásicos, para echarle una mano a Pasqual Maragall en sus proyectos de reforma del Estatut, una tarea estéril para los ciudadanos, pero fundamental en la arquitectura que sostiene en pie el tripartito catalán. Con la alegría que el zapaterismo despliega en estos asuntos, Sevilla propuso cerrar el mapa autonómico enumerando, según la cronología de la aprobación de sus respectivos estatutos, las diecisiete Autonomías que, hablando sin decimales, integran el Estado. Eso viene a ser una licencia para que cada una haga su autodefinición como le venga en gana a los nacionalistas de turno, aún en los territorios sin tan perturbadora tradición, y, en consecuencia, proliferarán las «naciones» como lo hacen las setas después de la lluvia.

Ciñéndonos en la contemplación del paisaje político a lo que, según la frívola doctrina dominante, pronto será la «nación» gallega, conviene reflexionar sobre el adelanto electoral que promueve Manuel Fraga. No es un movimiento ingenuo, ni veraniego, ni obediente a la senectud del candidato del PP. Es una inteligente operación táctica. El BNG, la tercera fuerza en la disputa galaica, atraviesa una crisis honda y las encuestas marcan una decadencia que se escenifica en el airado mutis protagonizado por Xosé Manuel Beiras. Algunos, pocos, de los devotos del Bloque podrán trasladar su voto a los territorios socialistas que pastorea Emilio Pérez Touriño; pero, previsiblemente, la mayoría tenderán a quedarse en casa cuando el 19 de junio se abran las urnas en los colegios gallegos. Esa es la única posibilidad teórica -la práctica es mucho más creadora- de que el PP consiga una victoria por mayoría absoluta, la única que le vale para gobernar.

Está, por supuesto, el asunto de la edad de Fraga; pero esa es otra cuestión. Fraga sabrá si está o no está mayor, que ese, en abundancia de salud, es un concepto subjetivo. Lo que también debería saber es de su incapacidad, históricamente comprobada, para integrar equipos y forjar sucesores. Fraga es una fuerza de la naturaleza y eso ni crea escuela ni puede sistematizarse en una pedagogía. Además, ¿por qué iba a ser ahora de un modo en que no fue durante los últimos sesenta años? Y que nadie se equivoque entendiendo la figura de José María Aznar como el fruto de la capacidad selectiva y pedagógica del líder de Villalba. Aznar fue un error de Fraga, léase la letra pequeña de la Historia, ayudado por algunos amigos, ya desaparecidos o descarriados, y en un momento, como el que puede repetirse en Galicia, de vacío de poder. Si el veterano presidente acierta habrá salvado el Gobierno para un PP más descoyuntado en su territorio que en la calle Génova, lo que es mucho. En caso contrario, será un regalo para un socialismo que, a la gallega, es mucho mejor en sus individualidades que en su conjunto.

A peor Gobierno, mejor Oposición
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Abril 2005

La Derecha política, sobre todo cuando tiende al centrismo y la siesta ideológica, sólo está a la altura de las circunstancias cuando el panorama se pone complicado. Cuanto peor pintan las cosas, mejor se comporta. Cuanto más bárbaro se pone el socialismo, más liberal se pone la derecha, y si el Gobierno se pone borde en los asuntos fundamentales, especialmente el nacional, entonces se despereza, se enfada, se anima y pega unos linternazos que tiembla el misterio. José María Aznar, a quien la Derecha sociológica quiere reinventar ahora como un atlante de los principios, sólo funcionaba bajo presión. Si en la calle o en los medios no había conflicto, lío o presión izquierdista, el ex-Presidente se dejaba llevar por esa tendencia a la nada culturalmente adornada que le perdía y le pierde. Ahora bien, si se le ponía la izquierda en plan cafre, era capaz de morir como Gordon en Jartum. Naturalmente, ganaba o empataba el envite y, hala, otra vez a la bartola.

Rajoy, que en tantas cosas se parece a Aznar (aunque sus respectivos séquitos proclamen lo contrario), comparte también con él esa forma casi funcionarial de hacer política, de dejar que el tiempo y las cosas contribuyan a solidificar su poder, el Poder. Ideas, principios y medios de comunicación son obstáculos desagradables que sueñan con olvidar en brazos de la Propaganda, es decir, de la corrupción intelectual y material. Así hemos llegado a este invierno mediático atroz del que todavía no ha dicho una sola palabra Aznar, siendo responsabilidad suya. A ese heroísmo de reconocer los errores no hemos llegado todavía. Será en el próximo libro de Planeta.

Pero en la cuestión nacional, Rajoy (que no quiso ni verla cuando era ministro de Educación o Administraciones Públicas) está cada vez mejor, más contundente, más claro, más implacable y menos pastelero con Don Zetapé de Monclovia. La penúltima añagaza del socio de Rovireche ha sido convocar el Pacto Antiterrorista para evitar el chaparrón que puede caerle encima en el debate sobre el Estado de la Nación. Claro que el señuelo, a modo de trampa ratonil para Pixi y Dixi, lo ha instalado ZP entre la recepción a Ibarreche y el Debate que suele clausurar el curso parlamentario, de forma que sólo un ataque de maricomplejinismo agudo podía llevar al PP a morder el queso.

Pero como ya demostró el miércoles en una intervención formidable, Rajoy no está por facilitar la demolición de España. Es verdad que su partido debería estar a la altura del reto nacional, es verdad que sigue sin tener equipo ni formarlo, y es verdad que si el PP no cambia acabará instalado en las taifas regionales de partido, preludio de su defunción como partido nacional. Pero no es menos cierto que desde que se vio claro el trapicheo del Gobierno con la ETA, Rajoy está donde tiene que estar, sin ceder un ápice en las cuestiones de principio, ni caer en ninguna trampa zapateril o consensual. El rechazo a la manipulación del Pacto Antiterrorista por el Gobierno y la devolución de la pelota remitiendo a Zetapé a impugnar la fazaña del partido de la ETA es justamente lo que debía hacer el PP. Esperemos que cuando los rubalcabas y polancos se venguen propalando injurias y machacando a Rajoy, que cuando en el PP vean cómo manipulan las televisiones esa negativa a la sedación institucional no recaigan en el tradicional susto mediático, el cólico arriólico y el famoso qué dirán, fuente de tantas desventuras.

EL RÓDANO QUE NO HABLA ESPAÑOL
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC  23 Abril 2005

JORDI Pujol quiso traer el agua del Ródano a Cataluña. Era una forma de retomar unas míticas relaciones medievales con el sur de Francia, con el tronco provenzal, y, al tiempo, demostrar la independencia respecto a España a través de la metáfora del agua. Una vuelta a unas lejanísimas fuentes... para escapar a las reales.

Copión de Pujol, émulo si se quiere, Pasqual Maragall pretende hacer una jugada semejante al querer integrarse en áreas regionales mediterráneas y francesas. Una vez comprobada la imposibilidad de conquistar la Comunidad valenciana y de este modo llevar a cabo el sueño de los Países Catalanes, Pasqual Maragall intenta escapar de su pequeñez territorial y cultural aunque sea sumergiéndose en una realidad extraña. En la francofonía concretamente. El caso es escapar de España.

¿Hasta dónde pueden llegar los sentimientos de frustración de las minorías políticas y culturales catalanas, hasta dónde el resentimiento, para tener que humillarse ante una lengua en decadencia como el francés y ante una cultura, digna como las de todos los pueblos europeos, pero absolutamente extraña a la historia y a la sensibilidad de Cataluña?

Pero en esta andadura tan subalterna, tan ancilarmente patética de la Cataluña oficial ante Francia, se puede advertir un error de fondo que consistiría en una idealización de Francia en el sentido de atribuirle a ésta una naturaleza progresista que contrastaría con una imagen de España como sociedad naturalmente reaccionaria desde la inquisición hasta el nacional/catolicismo. Ante esta dualidad, los catalanes se situarían como «afrancesados».

¡QUÉ ignorancia! Para no remontarnos en el tiempo excesivamente bastaría con asomarnos a los dos últimos siglos para comprobar la falsedad de estas tesis. Como han demostrado historiadores de las ideas como Herrero, el origen del pensamiento reaccionario español del XIX estuvo en Francia. Fue media Francia la que se iba a comprometer con Dreyfus y en Francia surge un antisemitismo que terminaría dando unos frutos muy amargos en el siglo XX. La traición de los «clérigos», de los intelectuales, denunciada por Julien Benda, fue la que inspiró el fascismo español de Acción Española, el magisterio de Maurras sobre Víctor Pradera, Ramiro de Maeztu, Pedro Sainz Rodríguez... Y, en Barcelona, Acció Catalana.

HA habido dos Francias, pero la más influyente en Cataluña no ha sido precisamente la que a Maragall le gustaría. ¿Por qué se niega éste a reconocer que el XIX catalán es el de Balmes y Milá y Fontanals? ¿Por qué no reconoce el tradicionalismo como el venero en el que se alimenta la Cataluña modernista y concretamente el poeta Maragall?

Resulta patética esta pretensión de encontrar en la Francia ilustrada los orígenes de una ilustración catalana inexistente. Por decirlo de una forma muy plástica y muy brutal, Cataluña no tuvo un Valera, cosmopolita e ilustrado, del que ahora se cumple el centenario de su muerte. ¿Cabría sospechar que una cierta Cataluña cultural y política se han intentado alejar de España a causa de los sentimientos de frustración por la ausencia de figuras como la de este novelista y ensayista (o la de otros como Clarín, Galdós, Pardo Bazán, Azcárate, Giner... y después del 98, etcétera)? ¿Se trataría de un alejamiento de la realidad hermana para entregarse a la del otro?

En una palabra, para los nacionalistas catalanes (incluido obviamente Maragall) resultaría preferible el agua del Ródano, que nunca llegará, a la del Ebro, que viene de Fontibre y contamina de españolismo.

EL ALCALDE Y LAS MISERIAS
Editorial ABC  23 Abril 2005

LA querella que ha presentado el Foro de Ermua contra el alcalde de San Sebastián por ceder a la ilegal Batasuna las instalaciones municipales del velódromo de Anoeta para la celebración de un mitin ha llevado a Odón Elorza a perder los papeles. Sobre todo después de que el Tribunal Superior del País Vasco admitiese a trámite la querella. La virulenta reacción del regidor municipal, acudiendo abiertamente al insulto y al victimismo, es incompatible con el cargo que desempeña. Por si fuera poco, Elorza la ha emprendido después, con idéntico escaso gusto, contra el secretario general del PP, Ángel Acebes, que acudió en amparo del Foro, muchos de ellos militantes socialistas que desgraciadamente no han recibido el apoyo decidido de la dirección del PSE después de recibir los improperios.

Desde hace años, el alcalde donostiarra ha radicalizado sus posturas hasta aproximarlas, de manera inquietante, a la orilla donde confluyen los argumentos que utiliza el entramado proetarra. El resultado de esta navegación ideológica se traduce en que mientras insulta al Foro de Ermua, no acude a las manifestaciones que este colectivo organiza para reclamar el fin del terrorismo, firma manifiestos pidiendo la legalización de Batasuna y cede unas dependencias municipales al «comando político» de la banda. Años lleva Elorza provocando, con una desfachatez rayana en la desvergüenza, a las víctimas del terrorismo. Parece el momento de que los socialistas entiendan el problema que tienen en casa y la gravedad del hecho de que uno de sus dirigentes identifique como enemigo a batir a las asociaciones cívicas que a lo largo de estos años han aportado un conmovedor testimonio de valentía para recuperar la libertad y que superan con mucho la estatura moral de Elorza. La memoria de los muertos, su sufrimiento y su valor merecen mejor trato que la indignidad del insulto de un alcalde de rumbo político desnortado y entretenido en miserias.

A ZP se le ve el plumero
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Abril 2005

La irresponsabilidad del presidente del Gobierno ha colocado al Pacto Antiterrorista en el fondo del barranco. El Pacto no está al borde del abismo, simplemente ha sido despeñado. Ahora el Ejecutivo vuelve a realizar la jugada ya ensayada en otras ocasiones, bajar la tensión para dulcificar el debate sobre el Estado de la Nación. Es la misma estrategia que Zapatero empleó en el mes de enero, cuando escenificó un Pacto Constitucional con Mariano Rajoy, con el Rey como testigo, en vísperas del Plan Ibarretxe.

Esta vez no ha colado y el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, no ha entrado al trapo. La advertencia ha sido clara: no habrá reunión del Pacto mientras no lleve a los Tribunales a los terroristas emboscados en el Partido Comunista de los Tierras Vascas. Este anuncio de los populares era algo obligatorio y desde luego será muy bienvenido por todos aquellos que piensan que en la lucha contra el terrorismo no hay dobles estrategias.

Zapatero ha cometido el peor de los errores en la política contra el terrorismo. Ese error se llama cálculo, cuquería rastrera, negociación bajo cuerda y nula claridad. El presidente del Gobierno y sus ministros responsables del área llevan meses moviéndose en la ambigüedad más absoluta. No condenan, pero callan. Dejan una puerta abierta al diálogo bajo cuerda. Dicen una cosa y hacen otra. Demonizan al Partido Popular y consienten a los terroristas de Batasuna. Tontean con los nacionalistas. En fin, un larga lista de amagos y más amagos fruto, sin duda, de la negociación de trastienda.
Y esta actitud, no hay que engañarse, recuerda a los tiempos tenebrosos de los GAL. La lucha antiterrorista, con prudencia y discreción, debe de ejecutarse a la luz del día. En consenso con el Partido Popular y buscando la eficacia sin atajos indescifrables. Zapatero no ha sido leal, no ha sido sincero. El presidente del Gobierno ha caído en su propia trampa. Ha pensado que la medalla del fin de ETA podía ser para él, y ha utilizado las maneras de la mentira y de la trampa. Y en esta historia, no valen esas formas.

Ciento cincuenta mil Batasunos
Por José Cavero Epoca 23 Abril 2005
Editado por Javier Sánchez Bujanda (PD)

Lo bueno que tienen las elecciones es que invalidan las sospechas, las hipótesis y los sondeos previos. La fuerza de cada sigla es la que se demuestra en el escrutinio. Y si hace 15 días, el PCTV no era nada más que una sigla vacía, un cascarón hueco, hoy reúne a la nada despreciable cifra de 150.000 ciudadanos vascos con derecho a voto, el 12,5% de cuantos acudieron a votar el domingo pasado en Euskadi. ¿Qué se puede hacer con ese número ingente de ciudadanos?

Algunos responderían que es preciso extinguirlos, o poco menos, por su obstinada condición de prosélitos de Batasuna y de ETA. Su ilegalización la habían venido reclamando con insistencia los dirigentes del PP. ¿Había razones jurídicas, o sólo intereses electorales -rebajar la cuota de votantes del PNV y reducir su mayoría, permitiendo que abrieran esa ventanilla sus competidores del nacionalismo más radical-, en negarse a dar ese paso? Ahora, conocidos ya su número y su fuerza, esos mismos dirigentes peperos siguen criticando al Gobierno que transigió que pudieran acudir a las urnas, votar y ser votados, como un ciudadano demócrata cualquiera. Desde el PSOE, a su vez, se ha hablado, incluso, de dialogar con ellos.

Probablemente confían en obtener algún milagro, como lo sería que abjurasen de la banda y de Batasuna, sus padrinos, y de sus métodos y procedimientos: la violencia, la justificación de los crímenes de ETA... La patata caliente es grande, y quema. ¿Quién la pelará? Lo fácil y sencillo, por lo menos en teoría y a simple vista, hubiera sido que, de antemano, antes de obtener las actas de diputados, los más que probables batasunos hubieran quedado fuera de la ley, e incapacitados para ser elegidos y para percibir el sueldo que el Estado da a los representantes del pueblo soberano convertidos en diputados con certificado de aforados.

Era lo que estaban reclamando Rajoy, Acebes y otros cuantos ciudadanos bienpensantes, que enumeraban las razones y argumentos que la mismísima Guardia Civil había reunido contra los enmascarados del PCTV-EHAK. Zapatero, su Gobierno, y parece que unos cuantos jueces y fiscales, sostienen en cambio que no resultaba tan sencillo: un Estado de Derecho es respetuoso, y aun exigente, incluso con los más díscolos e inaceptables de sus individuos hasta el momento preciso en que se demuestre, de uno en uno, que lo son. Pero sólo hasta ese punto, superado el cual la democracia debe hacerse valer y respetar, tiene que mostrarse poderosa, inflexible, contundente, y no debiera permitir que le tomen más el pelo.

PARECERSE A ESPAÑA
CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN ABC 23 Abril 2005

José Blanco reivindicó en la prensa correcta que el PSOE, como aseveró Rodríguez Zapatero, es el partido que más se parece a España. Esto puede ser interpretado como demagógico o como aún más siniestro.

Hay dos formas extremas de hacer política. Una es la didáctica, que desprecia la opinión pública y sólo atiende a los principios; la otra es la demagógica, que desprecia los principios y sólo atiende a la opinión pública. La democracia se inclina más por el segundo extremo, puesto que gana las elecciones el partido que consiga aproximarse más al votante mediano, lo que viene a ser una expresión técnica de «parecerse a España», o del famoso «centro». Obviamente, quien más votos obtiene demuestra eo ipso que refleja mejor a los votantes.

El esfuerzo demagógico puede anular cualquier valor. Por ejemplo, Rodríguez Zapatero se ha ufanado de promover el matrimonio entre homosexuales, pero ha advertido que no propugna la eutanasia: ¡y eso que según él hemos pasado de la España de las derechas a la España de los derechos!

No son los principios los que pueden dar cuenta de esta política de Zapatero sino la demagogia, puesto que, efectivamente, lo que sucede es que no hay suficiente respaldo popular para la eutanasia; cuando lo haya, no titubearán los socialistas (de todos los partidos) en legislar para imponer ese nuevo y progresista «derecho».

Todo esto es bastante siniestro, pero ¿por qué he dicho que puede serlo aún más? Porque el pensamiento único no aborda la cuestión de la propia acción de gobierno ni las contradicciones que la política intervencionista suscita. Dice Blanco, y dice bien: «Es evidente que en España no hay base social para sostener un discurso neoliberal. La mayoría de los españoles, incluso los de ideas conservadoras, creen en políticas sociales activas y en servicios públicos universales». Pero el problema es que tampoco hay ya «base social» para subir los impuestos, una palabra que no aparece ni una sola vez en el artículo de Blanco. Esta contradicción planteada por la acción política sólo puede resolverse desde la propia política, que atenderá a sus intereses antes que a los de los ciudadanos. En ese juego siniestro los gobernantes presumirán a la vez de parecerse a España más que nadie y de dejarla de modo que no la reconozca ni la madre que la parió.

Lo dan por hecho
TONIA ETXARRI El Correo 23 Abril 2005

No parece que Ibarretxe esté dispuesto a darse por enterado de que las elecciones le han ido francamente mal, a pesar de que nadie (ni el propio Imaz) pone en duda que su partido (el más votado) ha quedado, con esa pérdida de cuatro escaños y 140.000 votos en una situación tan precaria que va a tener que pactar hasta el día de convocatoria de las sesiones plenarias. Falta saber con quién. Y a partir de ahí el abanico de posibilidades queda bastante abierto y, en algunos casos, manchado de reticencias.

Se le presenta una legislatura muy inestable al candidato Ibarretxe, si es que quiere repetir su experiencia religiosa al mando de la nave, a no ser que empiece a reconocer que necesita que le echen una manita en los escaños constitucionalistas. Pero no está en esa onda, de momento. No se sabe si va a ser Ibarretxe el único candidato a la Lehendakaritza, pero si Zapatero le concede la entrevista a Ibarretxe antes de que se constituya el Parlamento vasco, se está adelantando a los acontecimientos. Vaya papelón para Patxi López. Si, además, Ibarretxe sigue empecinado en repetir la fórmula del tripartito, a la vez que amarra la candidatura de Atutxa para presidir el Parlamento, indica que se ha situado en las antípodas de la autocrítica y la humildad a la que apelaba hace cuatro años. En ésas estamos.

Los nacionalistas dan por hecho todo. Que repite el mismo lehendakari. Que repite el mismo Atutxa. ¿Con menos apoyos? ¿qué más da? Siempre podrá situarse en el medio del triángulo para decirles a unos (Zapatero, a ver dónde se mete) que cuenta con el apoyo de otros (EHAK, tan legales como cualquier otro grupo parlamentario mientras el fiscal Conde-Pumpido asegure que no ve, ni oye, ni siente ni padece). Un juego peligroso, según admiten algunos socialistas, que a pesar de estar sometidos a un pacto de silencio, reconocen que la jugada puede salir mal; o perverso, según los populares, que no entienden cómo si los de Batasuna están ilegalizados por formar parte del negociado de ETA, y ahora Otegi se protege tras los nueve nuevos parlamentarios, aquí nadie quiera hacer uso de la memoria histórica. Es más. Están empezando a quedar como algo trasnochados, pelín antiguos, quienes recuerdan la identidad y comportamiento de los amigos de Otegi; más que nada para no defraudar a las víctimas del terrorismo que tan protegidas se sintieron con la Ley de Partidos.

Sostienen los socialistas que el PP está utilizando la presencia de los comunistas de las Tierras Vascas en el nuevo Parlamento para arremeter contra Zapatero. Ya. ¿Y qué habría que decir de quienes no quieren saber nada de la vinculación de EHAK con la actitud de Batasuna frente a ETA? Que una cosa es rebajar la tensión y otra muy distinta dejar que la presencia de los 'nueve nuevos' desactive el consenso democrático, de lo que se sentía tan orgulloso Zapatero hace cuestión de meses.

EN UN DEPÓSITO DE LA REGIÓN FRANCESA DE POITIERS
Investigan si ETA está detrás del robo de cuatro toneladas de material para fabricar explosivos
La Policía francesa no descarta que la banda terrorista ETA sea la autora del robo de cerca de cuatro toneladas de clorato sódico, material que puede servir para fabricar explosivos, robadas este viernes en un depósito de la localidad de Saint Benoit, en la región de Poitiers. Seis encapuchados armados irrumpieron en el almacén en una acción similar a otras que han perpetrado pistoleros etarras.
Agencias Libertad Digital 23 Abril 2005

Seis encapuchados armados robaron este viernes de un almacén de productos químicos, en Francia, 4.000 kilos de clorato sódico, sustancia que puede ser utilizada para fabricar explosivos.

El robo tuvo lugar en un depósito de una sociedad de la localidad de Saint Benoit, en la región de Poitiers. Los ladrones, que maniataron al vigilante del depósito, se comunicaban entre ellos por signos pero parece que uno de ellos habló con acento del suroeste, lo que contribuye a la sospecha de que pudo ser un grupo de terroristas de ETA.

La fiscalía antiterrorista de París se ha hecho cargo de la investigación, que ya ha emprendido la División Nacional Antiterrorista (DNAT) junto con el servicio regional de la policía judicial de Orléans.

Un material utilizado en las bombas de ETA
La banda terrorista ha utilizado habitualmente la cloratita (clorato, azúcar y azufre) para cometer sus atentados. El pasado 27 de febrero, colocó en la localidad alicantina de Villajoyosa una bomba de entre cinco y siete kilos de este explosivo, similar a los usados por los etarras en los últimos meses en diferentes puntos de España.

Además, hace un mes, el 29 de marzo, la Policía halló en la localidad burgalesa de Cabañas un escondite que contenía diez bolsas, en las que los terroristas habían guardado ocho kilos de clorato sódico y uno de azufre, material con el que ETA podría haber fabricado seis bombas.

Desde la caída de la cúpula de la banda terrorista en Francia, el pasado 3 de octubre, la Policía gala ha intervenido a ETA más de cinco toneladas de explosivos o material para fabricarlos. En la operación que permitió la desarticulación de la dirección, en la que fue detenido el máximo dirigente de ETA, Mikel Albisu, "Mikel Antza", y Soledad Iparraguirre, "Anboto", las fuerzas de seguridad francesas se incautaron de más de mil kilos de explosivos o productos químicos para fabricarlos.

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