AGLI

Recortes de Prensa     Martes 3 Mayo 2005
Modelo territorial, tensión social
Editorial ABC 3 Mayo 2005

4. Presidente, queremos saber
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 3 Mayo 2005

ZP, durmiendo con nuestro enemigo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 3 Mayo 2005

Sobre la advertencia (II)
Blog de Arcadi Espada 3 Mayo 2005

El triángulo
JAIME MAYOR OREJA ABC 3 Mayo 2005

Ni talante ni dinero para las autonomías del PP
EDITORIAL Libertad Digital 3 Mayo 2005

Ciegos contra tuertos
José García Domínguez Libertad Digital 3 Mayo 2005

Pactomoribundia
Cristina Losada Libertad Digital 3 Mayo 2005

Complacencia empresarial
EDURNE URIARTE ABC 3 Mayo 2005

Un cocido maragato
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 3 Mayo 2005

Las inmoralidades de ZP
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Mayo 2005

La Policía demuestra que Batasuna-ETA organizó la campaña electoral del PCTV
Libertad Digital  3 Mayo 2005

El PP recurrirá si la «flexibilidad lingüística» vuelve al Congreso
R. N. La Razón 3 Mayo 2005
 

Modelo territorial, tensión social
Editorial ABC 3 Mayo 2005

ES probable que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tenga que cambiar el triunfalismo con el que celebró el primer aniversario de su llegada al poder por un discurso más elaborado y solvente, porque el Debate sobre el Estado de la Nación que se le avecina le va a poner sobre la mesa una realidad nada triunfalista. En concreto, la cuestión territorial, las reformas estatutarias, el modelo de Estado o como quiera llamarse la iniciativa con la que Rodríguez Zapatero pretende resolver las tensiones territoriales, ocupará un lugar principal. Entre otras razones porque esa serie de estrategias de diseño que ha trazado el presidente del Gobierno con el socialismo catalán y Carod-Rovira (y que ahora parece querer aplicarle al País Vasco, con el PNV y la izquierda abertzale) amenaza con convertirse en una profunda y grave crisis de convivencia política. En toda una crisis nacional. Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa con la voluntad de apaciguar las tensiones territoriales que habían provocado, a su juicio, los Gobiernos de Aznar. Aunque durante los dos mandatos del PP se aprobaron importantes reformas estatutarias y se renovó el Concierto vasco con carácter indefinido, entre otros acuerdos, la figura de Aznar ha servido de coartada eficaz para alimentar sin oposición una política territorial con formaciones extremistas y radicales, cuyo resultado ya está en boca de algunos dirigentes socialistas, y no para alabarlo, precisamente. Lo cierto es que Rodríguez Zapatero llegará al Debate sobre el Estado de la Nación con la cuestión territorial más crispada que antes de su victoria electoral: los nacionalismos no sólo no han desistido de su rupturismo, sino que apuran sus propuestas más inconstitucionales; el socialismo catalán no sólo no reconduce las aspiraciones segregacionistas de sus socios, sino que las ampara (como la soberanía fiscal de Cataluña); y las demás Comunidades Autónomas no sólo no se sienten integradas en el proyecto que les ofrece el Gobierno socialista, sino que, por primera vez desde 1978, aflora en ellas un sentimiento de agravio que se radicaliza por momentos.

A esta situación no se ha llegado por azar, sino por la conjunción de las ambiciones del nacionalismo y del socialismo federalista, por un lado, y de las necesidades políticas del PSOE, por otro. Si Rodríguez Zapatero no hubiera vinculado su acceso al poder con la satisfacción de las demandas nacionalistas, sin duda el debate sobre el modelo territorial tendría otro cariz, aunque es probable que no tuviera tan asegurado el poder. Ahora, aquel compromiso del jefe del Ejecutivo de apoyar el nuevo Estatuto catalán tal y como fuera aprobado por el Parlamento de Cataluña pesa como una losa. Por eso, culpar en exclusiva a Maragall y a sus socios de la crispación territorial que están produciendo los avances en la reforma del Estatuto catalán es un juicio incompleto, en la medida en que deja fuera la responsabilidad inductora del Gobierno socialista a tratar este asunto como un pacto entre Cataluña y España. Se está recogiendo lo que se ha sembrado: se ha fomentado una demanda social en Cataluña que no existía, pues la reclamación de una reforma estatutaria es un hecho sobrevenido a conveniencia de parte del tripartito con el aval del Ejecutivo de Zapatero, que ahora, sin un proyecto concreto, no puede trasladar su responsabilidad ni apelar al consenso de la próxima conferencia de presidentes autonómicos como solución a las crecientes tensiones territoriales.

Si hay algo que el ciudadano español no tolera es el agravio injusto; y también en el PSOE, porque junto a los intereses estrictamente políticos de algunos presidentes autonómicos, también mueven al rechazo los principios de una izquierda que siempre había creído en el efecto igualitarista de la condición ciudadana en un Estado que desterrara privilegios por razón de las personas o de los territorios. Manuel Chaves, Alfonso Guerra, Rodríguez Ibarra, Francisco Vázquez o José María Barreda suman voces internas en el PSOE que no van a permitir al Gobierno socialista presentarse ante el Congreso de los Diputados con una propuesta unitaria y convincente de lo que quiere para España. Porque éste es el problema de fondo que explica la inconsistencia de la política territorial de Zapatero: la indefinición de su proyecto nacional, de difícil articulación, claro está, si el propio presidente del Gobierno considera que el concepto de Nación es discutido y discutible.

¿A dónde nos llevas, presidente?
4. Presidente, queremos saber
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 3 Mayo 2005

A 29 de abril tenemos dos novedades sobre este asunto. La primera refiere que Rodríguez Zapatero ha ordenado al PSOE vasco facilitar en última instancia la investidura de Ibarreche. Para mí la cosa está clara. Explorar las posibilidades de avanzar por la senda de la propuesta de Anoeta es prácticamente imposible si no hay un lehendakari nacionalista. Otra vez el engaño. Porque con este gesto se pretende hacer creer a la opinión pública la generosidad y el “sentido de Estado” del PSOE al renunciar a la posibilidad de liderar un gobierno constitucionalista con tal de evitar la alianza PNV-EHAK. Se evita de esta forma la instalación en Ajuria Enea de un gobierno prisionero de la izquierda abertzale. A Ibarreche las cosas se le ponen más que bien. Puede reeditar el tripartito sin pagar precio alguno y pactar con el PSOE. “No te preocupes, le han dicho. La mayor parte de tu plan, quitando la hojarasca wagneriana del preámbulo, va a tener encaje en paralelo con el que actualmente cocina Maragall. Verás como hablando nos entenderemos”. Al mismo tiempo se arrincona al PP que, como siempre, sólo sabe crispar y jugar a la contra, y se satisface el pacto de Maragall con Esquerra Republicana de Cataluña que exige que con los populares ni a heredar en ninguna parte del “Estado”.

Lo cierto es que Rodríguez Zapatero con este gesto de buena voluntad proporciona un impresionante balón de oxígeno al PNV y rinde pleitesía a Ibarreche. Tenía razón el lehendakari la noche electoral cuando, sin poder disimular su pesar por el clamoroso fracaso del intento de convertir las elecciones en un plebiscito de su plan, expresaba su júbilo porque la baraja estaba de nuevo en sus manos y sólo ellos podían repartir las cartas. He aquí un nuevo frente propicio al chantaje político. Porque al PNV siempre le quedará EHAK para forzar a Rodríguez Zapatero a la componenda. Es muy posible que a estas horas ERC trate de convencer a ETA, si no lo ha hecho ya, de la conveniencia de una tregua para que en un escenario de paz pueda afrontarse desde Cataluña y el País Vasco –y quien sabe si también desde Galicia, en el supuesto de que el PP pierda el Gobierno- el definitivo asalto a la Constitución española para acabar con la idea de España en ella subyacente. Tiempo al tiempo. Y ojalá todo esto sean elucubraciones mías.

La segunda noticia procede del Fiscal General del Estado. Abrumado ante la cada vez mayor evidencia de la simbiosis existente entre el Partido Comunista de las Tierras Vascas y ETA-Batasuna, Conde-Pumpido se ha visto obligado a reconocer que la presencia de interventores proetarras en las mesas electorales en representación de EHAK podría servir de prueba para instar la ilegalización. Hasta ahí bien. Pero a renglón seguido, el Fiscal se apresura a señalar que será imposible evitar que los comunistas de las tierras vascas consigan sus escaños. El engaño es aún más escandaloso que el anterior, porque la ley de partidos permite solicitar la suspensión del partido, al tiempo de presentar el incidente de ilegalización. El Tribunal Supremo podría entender que la fraudulenta presentación a las elecciones provoca la nulidad radical de sus candidaturas. Estas últimas revelaciones han puesto de manifiesto la burda maniobra del Gobierno y la Fiscalía.

Sin duda, el sanedrín de Moncloa pensó de la siguiente forma: “Ilegalizamos la llamada “lista blanca”. Miramos para otro lado con EHAK. Y si la presión de la opinión pública, amparada en el descubrimiento de hechos irrefutables nos obliga a instar la ilegalización la promoveremos cuando los diputados electos hayan tomado posesión de sus escaños. Será un brindis al sol pero quedaremos bien con todos”. El engaño reside en que ilegalización no priva a los electos de su condición de parlamentarios. No podrán funcionar como Grupo pero ya hemos visto cómo la Mesa del Parlamento se las ingenió para no disolver el grupo de Batasuna en la pasada legislatura.

El precio del deshonor
No se puede hacer más destrozo a la política antiterrorista. ¿Veremos al Estado español ponerse de rodillas con el señuelo de conseguir la paz? Se dirá que Aznar mantuvo conversaciones con ETA. Y es cierto. Pero tan pronto como los comisionados del Gobierno, enviados con luz y taquígrafos a Ginebra, tuvieron conciencia de que ETA quería poner precio político a la paz sin moverse un ápice de la reivindicación de independencia y que, además, pretendían una negociación de tú a tú con el Estado, se levantaron de la mesa y regresaron a casa para no volver.

Pide Rodríguez Zapatero al PP respaldo si se abre un proceso de paz con ETA en el caso de que se den las circunstancias adecuadas. ¿Pretende conseguirlas entregando de antemano a los terroristas lo que con tanto esfuerzo se había conseguido en los últimos años de unidad contra ETA?
Conviene no perder de vista la sabia reflexión del gran político británico del siglo XX, Winston Churchill, cuando conoció el pacto de Munich alcanzado por Hitler con Francia e Inglaterra. “Cuando se quiere la paz al precio del deshonor se obtiene el deshonor pero no se consigue la paz”. Cuando Winston Churchill pronunció esta profética frase estuvo a punto de ser lapidado por la opinión pública de su país. Pocos meses después fue llamado para presidir un gobierno de salvación nacional capaz de hacer frente a la voracidad genocida y criminal del Führer. Enderezar el rumbo costó sangre, sudor y lágrimas. Demasiadas.

Rodríguez Zapatero se comprometió a gobernar con total transparencia. En este asunto reina total opacidad. Por eso formulo una pregunta. ¿A dónde nos llevas, presidente? Tu sonrisa no bastará para producir la rendición de ETA.
No espero recibir ninguna respuesta a mi pregunta, pero al menos confío en que el presidente será comprensivo con aquellos ciudadanos que, como yo, queremos saber la verdad. Esto último le suena a algo, ¿verdad presidente?

¿A dónde nos llevas, presidente?

Tanques a Marruecos
ZP, durmiendo con nuestro enemigo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 3 Mayo 2005

Hasta cierto punto, es normal que si el Gobierno del PSOE ha puesto a la nación en manos de su enemigo interior, que son los nacionalistas catalanes y vascos, sin excluir a los terroristas etarras —con ellos y no con el PP piensa construir el futuro en Cataluña, País Vasco y la paz perpetua en el resto de la antiguamente llamada España—, se dedique ahora a vender carros de combate a nuestro enemigo exterior, que es Marruecos.

Eso sí, la prudencia preside todos sus actos y podemos estar tranquilos. Con la Esquerra Republicana y el PSC, su socio en este Gobierno de coalición que dirige los brumosos destinos españoles, el límite de los acuerdos será la Constitución y el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, nada romperá la unidad nacional. La de Cataluña, claro. La de España puede darse por rota desde el momento en que el nuevo Estatuto se basará en la nación catalana, mientras que la Constitución de 1978, como todas desde la de 1812, parte de la Nación Española como fuente única de legitimidad y raíz indiscutible de toda legalidad.

En el País Vasco, el interlocutor de ZP es la ETA, como prueba la ilegalísima legalización del brazo político de la banda etarra, contraviniendo la Ley de Partidos y arruinando el Pacto Antiterrorista, que ha permitido Zapatero como previsible elemento propiciador del diálogo. Hay que añadir las necesarias concesiones al PNV que dicta la inferioridad en número de escaños de López con respecto a Ibarreche, pero, de esta astuta manera, apoyándose en unos y otros y utilizando sabiamente a ambos, Zapatero está seguro de cuadrar el círculo vasco tras redondear con éxito el triángulo catalán.

Lo de Marruecos está en la misma línea de confianza en su capacidad suasoria y en la buena fe de su interlocutor. Tiene la palabra de Mohamed VI de que esos carros de combate, hoy en Ceuta y Melilla, no serán utilizados en el futuro contra esas dos ciudades, cuya anexión pretende Marruecos. Sólo los usará para el Sahara y, tal vez, para proteger los palacios reales y a sus invitados españoles dinástico-socialistas de algún golpe de Estado interno, según la tradición alauita. Por supuesto, podría atacar las dos ciudades españolas con tanques ahora utilizados en el Sahara. Y si no lo hicieran, seguro que antes de atacar esas ciudades permitirían comprobar la matrícula. ¿Pero qué necesidad hay de seguridades cuando existen tan bonísimas relaciones con Marruecos?

En el fondo, tanto el enemigo interno como el externo no lo son tanto, porque ambos lo son del PP, que es el enemigo esencial y único del PSOE. Si el PP se identifica demasiado con España, ése es un problema del PP, que paga en la Oposición su incapacidad de diálogo. En este primero de Mayo de 2005 podemos comprobar que ZP duerme con nuestro enemigo, pero no sufre como la pobre Julia Roberts sino que se siente tan ilusionado como Doris Day antes de enterarse de lo de Rock Hudson. ¡Qué bello es el cine! ¡Qué hermosos los productos de la fábrica de sueños! De Hollywood, de Bollywood, de Moncloa, ¿qué más da? Lo importante es soñar. Que despierten otros.

Sobre la advertencia (II)
Blog de Arcadi Espada 3 Mayo 2005

La amenaza de Esquerra Republicana de que el independentismo crecerá hasta desbordarse si no se cumplen sus exigencias de reforma del Estatuto catalán forma parte de un mecanismo de actuación que se ha hecho habitual en la política española. Merece examinarse de cerca el animalito. Resalta su tono, generalment perdonavidas, cuando no chulesco. Y lo que es menos evidente: el tono no agrede al Estado (ente al cabo) sino a los ciudadanos que no han apoyado a los independentistas. No solamente españoles sino españoles y catalanes. Aún más preciso: agrede a la mayoría de los ciudadanos.

La advertencia independentista, y ese correlato que les lleva a arrogarse la representación en exclusiva del porvenir, sería blandamente patética si hubiese sido otra la reacción de los diversos gobiernos españoles. La seca verdad es que han consentido: y la construcción del Estado se ha convertido en un objeto permanente de negociación. La opinión española se ha acostumbrado a ver como perfectamente natural y establecido que el Estado ceda competencias a las autonomías o permita cambios de legislación en el crucial terreno simbólico (la autodenominación de las comunidades, por ejemplo), a cambio de circunstanciales apoyos parlamentarios. La advertencia ha sido puesta en acto por los presuntamente arrogados de construir un futuro peor. Y casi siempre el Estado ha reaccionado de modo cohibido.

El porqué es complejo. Pero se incluye la mala conciencia como una de las explicaciones. El Estado español tiene mala conciencia y es fácil sospechar cuáles son las raíces del fenómeno. La historia reciente del Estado español lo vincula antes la negación de los derechos que a su protección. Un “no” del Estado siempre es una recaída. Algunos han dicho y dicen sí a todo por escapar de esa memoria. Por escapar de la tragedia española. Los del partido de la advertencia conocen muy bien a sus interlocutores. Especialmente si son o provienen de la izquierda. No advierten en hueso. Pero hay que decir que, más allá de la pura, obstinada y antipática advertencia, el proyecto independentista no existe. Es realmente admirable que hayan conseguido convencer a sus interlocutores, no sólo de que existe, sino de que ellos merecen aplausos por contribuir a racionalizarlo, frenarlo y adaptar su ritmo al tempo histórico. ¡Han conseguido que les aplaudan por la honda lección de realismo que desprenden sus advertencias! La fantasía embaucadora de los independentistas ha obtenido un éxito total. Han hecho perfecta virtud de la necesidad. El espantajo que agitan no es, en realidad, el independentismo, sino el caos. Si el independentismo fuera un lago plácido sobrarían las advertencias. Se avisa sobre el advenimiento de la ruina. Y la advertencia es eficaz porque actúa sobre el imaginario quebrado de los españoles. Sobre la herida civil. Es también por eso que cíclicamente reavivan el guerracivilismo, sus fosas y sus memoriales. La política del miedo, el yo o el caos, se ha desplazado fatalmente de la derecha a los independentistas. Ha ayudado Eta, como es natural, prolongación jibarizada pero activa de la guerra civil.

Sin embargo, el proyecto independentista no existe fuera de su ondear fantasmal. El ridículo articulado del plan Ibarretxe (más ridículo aún que éticamente despreciable) lo prueba perfectamente. No hay nada detrás. Ni aritmética ni fraseología ni códigos. Baratarias. El proyecto independentista no es otro que el parasitismo continuado en la estructura del Estado español. Y el mecanismo de la advertencia un intento, cada vez más exitoso, de apoderarse de ese Estado sustituyendo la lógica de la democracia por la lógica del chantaje. Otro modo de estar en España, como decía el lema.

El triángulo
Por JAIME MAYOR OREJA, VICEPRESIDENTE DEL GRUPO POPULAR EUROPEO ABC 3 Mayo 2005

IMAGINEN la figura de un triángulo, con sus tres vértices: en el primer vértice coloquen al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el segundo sitúen al lehendakari Ibarretxe y a su partido, y en el tercero pongan a ETA.

El objetivo del primero: abrir un proceso de negociación con el cebo de la paz; el del segundo, asegurar el Gobierno nacionalista; el del tercero, superar su exclusión de las instituciones vascas e impulsar un proyecto de ruptura.

Tres protagonistas que ya han iniciado un proceso en el que cada parte trata de encontrar satisfacción política a sus objetivos.

Un proceso que se ha iniciado con tres éxitos de ETA y con tres cooperadores necesarios: un segundo triángulo. El primero, en Estella, en el seno del nacionalismo vasco; el segundo, en Perpiñán, involucrando en la ruptura al nacionalismo radical catalán; y el tercero, la relegalización de su brazo político a través del Partido Comunista de las Tierras Vascas, que cuenta con la omisión del Gobierno.

Para poner en marcha ese proceso de negociación, que al final supondrá pagar un precio político por la paz, se paga un anticipo, un primer precio político a ETA: el Gobierno socialista acepta un primer proyecto de ruptura que viene de Cataluña y que está bendecido por ERC a cambio de que ETA acepte iniciar el proceso de negociación.

Este retrato de situación se ajusta mucho más a la realidad actual que al acuerdo entre el PP y el PSOE que llamamos Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

Afirmar que el socialismo español ha ido progresiva, gradual, y a veces radicalmente cambiando en su aproximación al nacionalismo vasco y al fenómeno terrorista, es una evidencia.

El cambio profundo arranca en marzo del año 2000 tras la victoria por mayoría absoluta del Partido Popular. Es verdad que fue el actual presidente de Gobierno quien lanzó la conveniencia de formalizar un Pacto contra el Terrorismo, pocos meses después. Pero en aquel momento confluían dos trazos, dos tendencias que definían muy bien la situación general y la posición de los socialistas españoles.

Por un lado, un sentimiento generalizado, muy extendido en aquellas fechas, del éxito que constituía el consenso básico (con el consiguiente respaldo del Partido Socialista) en torno a una política antiterrorista diseñada por el Gobierno del Partido Popular que daba evidentes frutos; y en segundo lugar, un interés, poco disimulado de los socialistas españoles, de volver a incorporar al PNV a una «Mesa de Partidos».

Desde el Gobierno del Partido Popular no teníamos nada en contra de la formalización de este Pacto, aunque tampoco lo considerábamos una necesidad, porque el acuerdo del Gobierno con los socialistas había funcionado extraordinariamente bien sin necesidad alguna de una escenificación formal.

Siempre he reconocido, en privado y públicamente, que los dirigentes socialistas, en aquellos años de la primera legislatura de nuestro Gobierno, trabajaron y colaboraron de forma excelente y leal.
 
Pero volviendo a la pequeña historia de aquel acuerdo, lo que no podía ser es que, después de la tregua-trampa de ETA, y una vez que el PNV había abrazado el proyecto político de ruptura de ETA en el Pacto de Estella en septiembre de 1998, repitiéramos el mismo contenido del Pacto de Ajuria-Enea suscrito hacía más de diez años.

Por todo ello, y con el ánimo de no entorpecer la formalización de este acuerdo, introdujimos las únicas novedades del mismo, que se recogieron en el preámbulo.

En primer lugar, nos exigíamos que no sólo no se podía negociar políticamente con ETA sino que tampoco se podía negociar políticamente con aquellos partidos que habían negociado a su vez proyectos políticos de fondo con ETA.

En segundo lugar, PP y PSOE acordábamos que mientras el PNV continuara asumiendo un proyecto de ruptura como el acordado con ETA y escenificado parcialmente en Estella, los dos partidos nacionales se comprometerían explícitamente con la presentación de una alternativa constitucionalista en el País Vasco.

Recibí, casi de inmediato, la llamada del interlocutor socialista, que, aceptando la primera de las consideraciones, me solicitó que, aunque estaba de acuerdo en la alternativa constitucionalista entre PP y PSOE, para ellos resultaba extraordinariamente difícil tal grado de explicitación, a lo que finalmente accedimos.

Y que conste que no se trata de entrar en un debate estúpido, sobre si el Pacto es más de Rodríguez Zapatero por haberlo solicitado formalmente o si fue más del Gobierno Popular por haber aportado las únicas novedades en cuanto al contenido del mismo.

Lo que es exigible es que el presidente del Gobierno, con una prepotencia fuera de lugar, no vuelva a afirmar que el Pacto continúa porque lo dice él, al margen de cualquier análisis de la realidad.

La exigencia, una mutua exigencia entre los dos grandes partidos, era y es la única esencia de este Pacto, como lo fue en su momento en el Pacto de Ajuria Enea, cuando los firmantes nos obligamos a no negociar políticamente con los terroristas.

Pero la proyección exterior de este cambio profundo del socialismo español comienza a partir de las elecciones vascas celebradas el 13 de mayo de 2001 y tiene tres jalones fácilmente identificables; un tercer triángulo.

En primer lugar, la defenestración de Nicolás Redondo; en segundo término, la aceptación del arbitraje de ERC en el Gobierno de Cataluña pese a los acuerdos de Perpiñán entre ETA y la propia Esquerra que se traducen en la tregua catalana de ETA, y por último, la parálisis, la inacción del Gobierno de Rodríguez Zapatero en el proceso de ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas.

En consecuencia, Mariano Rajoy no sólo hace bien cuando denuncia la deslealtad del Gobierno socialista para con el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, sino que, alejándose del proceso que ha iniciado ya José Luis Rodríguez Zapatero, cumple con la obligación democrática y moral que tiene contraída el Partido Popular con la sociedad española.

Como la estrategia de comunicación del Gobierno ha consistido en la demonización del Plan Ibarretxe, y el enaltecimiento simultáneo (y casi sustituyente, si se me permite la expresión) del Proyecto Maragall-Carod- Rovira, pese a su paralelismo evidente, los socialistas se han apresurado a afirmar que el Plan Ibarretxe ha fracasado en las últimas elecciones vascas. Y no es verdad, el Plan Ibarretxe no ha fracasado en las últimas elecciones vascas. Han fracasado Ibarretxe y el Partido Nacionalista Vasco en su intento de tratar de representar a todo el conjunto del nacionalismo vasco con un Plan que fue, por cierto, tan teatral y lamentablemente escenificado en el Congreso de los Diputados. El Plan Ibarretxe es la herencia política de ETA, es el Proyecto Político del «movimiento nacionalista vasco», y hoy los nueve diputados del Partido Comunista de las Tierras Vascas otorgan a ETA el mismo arbitraje político que tiene ERC en Cataluña. Esa es la clave de la nueva situación. Y ese es el efecto de la relegalización de ETA.

La política antiterrorista constituye un conjunto de medidas sucesivas que al final configuran un proyecto. Casi con las mismas palabras referidas a los terroristas, se pueden realizar dos políticas diametralmente opuestas.

No es la primera vez que un Gobierno socialista dice que practica una política antiterrorista para llevar adelante exactamente la contraria.

He aprendido que sólo hay dos políticas ante el terrorismo de ETA: la asentada en el aislamiento político y social del entramado terrorista, que busca la derrota de ETA, o aquella que busca la negociación con los terroristas, pagando, siempre, un precio político por la paz.

Eso es exactamente lo que hizo el PNV en Estella y eso es también lo que apuntó el Gobierno socialista en el año 1992 con aquel escandaloso cambio de trazado de la autovía de Leizarán a instancias de ETA.

El presidente del Gobierno cree que es posible iniciar un proceso de paz que culmine en una negociación política con ETA, enmascarada por el impulso político que viene de Cataluña de ERC, con el apoyo del señor Maragall.
Pero que no cuente con la coartada del Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, ni con el Partido Popular, que sigue y seguirá fiel al contenido del mismo.

Concluyendo, a ETA se le podrá derrotar, como ya se ha demostrado a lo largo de los ocho años de Gobiernos del Partido Popular, pero nunca engañar, porque en «mesas» presididas por las mentiras y las trampas, es imbatible.
El Partido Popular tiene mucho que decir y hacer en los próximos meses. Puede, debe y tiene la obligación política y moral de representar y movilizar democráticamente a una mayoría de españoles que no quieren ni romper la Constitución Española ni negociar con los terroristas ni pagar un precio político por la paz.

Ni talante ni dinero para las autonomías del PP
EDITORIAL Libertad Digital 3 Mayo 2005

Bien está que Esperanza Aguirre haya puesto sobre la mesa algunos de los agravios que la Comunidad de Madrid está recibiendo del Gobierno desde que lo preside José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras el Ejecutivo “nacional” parece tener sólo oídos para las insaciables e insolidarias demandas de sus socios independentistas catalanes, lo cierto es que la Comunidad de Madrid, que es la autonomía que más aporta al conjunto nacional, viene siendo ninguneada financiera y hasta institucionalmente como no lo había sido nunca en el pasado.

No contento con paralizar licitaciones y proyectos de construcción, tales como los relacionados con las vías de salida y de circunvalación de Madrid, considerados acertadamente por el Ejecutivo autonómico madrileño como “estratégicos”, el Gobierno socialista ha reducido este año la inversión prevista en la comunidad madrileña en torno a un 25 por ciento.

A pesar de las valientes y acertadas declaraciones de Aguirre, no sólo la Comunidad de Madrid está siendo víctima del “extremismo y sectarismo” del gobierno de Zapatero. Si no se puede olvidar la puñalada política que ha supuesto para autonomías como la Comunidad Valenciana o Murcia la derogación del Plan Hidrológico Nacional, no menos gravosa ha sido la caída de la inversión pública en Galicia desde la llegada de Zapatero al Gobierno. En 2003, la inversión pública alcanzó en Galicia los 837 millones de euros, el doble que en 2002. Si en los primeros tres meses de 2004, la cifra se situó en 1.358 millones de euros -más del triple que en 2002 y un 60 por ciento más que en todo el 2003-, en los tres trimestres restantes que corresponden al gobierno de Zapatero, la licitación se desplomó en un 70 por ciento, suponiendo sólo una cuantía de 236 millones.

Ahora, y de cara a las próximas elecciones, Zapatero promete una avalancha de inversiones en Galicia, pero lo cierto es que nadie en su Gobierno ha sido capaz de concretar por escrito, con plazos, cifras y datos en qué van a consentir. Fraga -al que Zapatero no se dignó a ir a saludar en su reciente visita a Galicia- todavía espera, pero nos tememos que la respuesta que pueda recibir de este gobierno no será muy distinta a la que ha recibido Aguirre de la vicepresidenta Fernández de la Vega. A saber que “este Gobierno ha hecho una apuesta decidida por el diálogo y por la colaboración institucional porque eso favorece a los ciudadanos”. De talante y de inversiones, nada; pero la propaganda que no falte.

Cataluña
Ciegos contra tuertos
José García Domínguez Libertad Digital 3 Mayo 2005

Es cualquier cosa menos una paradoja. La izquierda catalana toda viene desfilando desde el primero de mayo bajo una única gran pancarta; ésa enorme que exige asimetrizar a su gente de “los de fuera”. Es su único punto programático, la seña de identidad irrenunciable del tripartito. Porque, la de la desigualdad, ya es la única bandera ante la que ceden cuadrarse los socialistas en Barcelona.

Es cualquier cosa menos una paradoja. Joaquín Estefanía echa una firmita en El País, celebrando la defensa de la “dignidad de los impuestos” que lleva a cabo el compañero Méndez, “ya que son el justo precio de una sociedad responsable, deseosa de conservar una cohesión social que forma parte del progreso”. Y al cabo de un rato, esa noche, podría escribir los versos más tristes. Porque bajo el cielo infinito de Las Ramblas, la edición catalana de su diario recoge la estampa de un José(p) María Álvare(s), el ex asturiano que pastorea la UGT catalana, oficiando de maestro de ceremonias del “Colectivo para la corrección del Déficit Fiscal de Cataluña con el Estado español”.

Es cualquier cosa menos una paradoja. Si sólo dependiese de la ceguera incurable de las elites políticas, mediáticas y culturales de Madrid, la independencia formal de Cataluña ya sería un hecho a estas horas. Y si aún no lo es, únicamente cabe agradecérselo al estigmatismo crónico de las elites políticas, mediáticas y culturales que tienen enfrente, las de Barcelona. Ocurre que no hay aforismo más complaciente con la verdad que ése que sentencia que uno siempre acaba por parecerse a su peor enemigo. Así, se antojaba imposible un revival de la torpeza cósmica del general Franco en Cataluña: ganar una guerra en el campo de batalla para perderla después en los patios de los colegios; su argucia para conseguir tamaña hazaña sería simple a fuer de estulta: victimizar el idioma común de vencedores y vencidos. Parecía difícil que aquella necedad creara escuela. Mas el empeño no era inviable. Y ahí están los independentistas para demostrarlo. Han logrado posponer la secesión durante una generación, estigmatizando la lengua de los que, de otro modo, ya tendrían ganados para su causa. Sí, también recurren a idéntico hemisferio del cerebro que el de Ferrol cuando se trata de lidiar con las demás gramáticas peninsulares.

Es cualquier cosa menos una paradoja. Las dos primeras generaciones de la inmigración de los sesenta, han admitido de grado abdicar de la condición política de ciudadanos. Son tres millones. Y no llegan a media docena los agraciados de entre ellos que representan en el Parlament el vistoso número del procurador saharaui del turbante y la chilaba, tan caro a las Cortes franquistas. Naturalmente, ni uno forma parte del Govern. Ni ahora ni nunca. Y lo aceptan felices; sus nietos, también: votan ERC. No es una paradoja. Es un drama, el de la lenta, silenciosa, indolora, oscura e imparable eutanasia de España. La crónica de nuestra muerte anunciada.

Rojo y Batasuna
Pactomoribundia
Cristina Losada Libertad Digital 3 Mayo 2005

En el año 2000, un Rodríguez Zapatero recién salido de la oscuridad de su covachuela parlamentaria, propuso al gobierno de Aznar un pacto contra el terrorismo. Rodríguez estaba entonces ávido de protagonismo, comprensible afán en un culiparlante desconocido que había llegado con los votos de unos futuros traidores y el apoyo de Maragall, que no quería a Bono ni en pintura, a la secretaría general del PSOE. La idea carecía de contenido, algo connatural al que la propuso, pero en el curso de la negociación con un PP reacio, se fue llenando. Y se llegó así a la famosa fórmula: no a los pactos con quienes pactan con los terroristas y no al pago de un precio por la paz.

Demasiado compromiso resultaría aquel para un partido que sólo se compromete consigo mismo. Cuando Aznar propuso la ilegalización de Batasuna, el PSOE dijo que sí con la boca pequeña, puso objeciones e hizo críticas, pero accedió. La razón no hay que buscarla muy lejos: por entonces, según reflejó una encuesta del CIS, el 74,1 por ciento de los españoles eran partidarios de ilegalizar a “aquellos partidos que apoyen el terrorismo e intenten destruir el sistema democrático”. Decir que no hubiera sido nadar contra corriente, especialidad ardua para aquellos cuyo único principio inamovible es la voluntad de poder.

Tres años después, ¿qué ha cambiado? Batasuna ha cambiado de nombre. Y en el PSOE ha cambiado todo. También Javier Rojo. El dirigente de los socialistas alaveses que era azote de los separatistas, ahora es presidente del Senado, y desde esa posición de privilegio nos dice que “debe verse desde la normalidad” que su partido ande en tratos con el caballo de Troya batasuno. Lo suyo es la Realpolitik. La realidad es que la ETA y sus partidarios existen y puesto que existen, hay que negociar con ellos. La realidad es que los discursos sobre la firmeza ante el terrorismo son muy bonitos, pero no sirven de nada. La realidad, dice el filósofo Rojo, es como es, nos guste o no nos guste.

Nos faltaba ese elemento para entender la traición del PSOE al Pacto Antiterrorista. Le van a dar la puntilla en nombre del realismo. Y, sin embargo, qué poco realista. Porque éste es uno de esos casos en los que la ética coincide con la eficacia. Un grupo terrorista sólo deja las armas cuando sabe que no obtendrá ningún beneficio de su actividad criminal. Aunque puede avenirse a una razón poderosa: que se halle en puertas de conseguir sus objetivos. Si no todos, parte. Y eso es exactamente lo que va a pasar. El hombre que ya cedió tras el 11-M, se entrena para repetir la genuflexión ante la ETA.

La realidad, les guste o no a Rojo y a su partido, es que están traicionando el Pacto Antiterrorista que propusieron en el 2000. Y la realidad es que el pacto dejó de serles útil el mismo día que crucificaron la política de Redondo Terreros. Mejor nos iba con el nacionalismo, escribió el autor de Francomoribundia. Fue la sentencia para Redondo y el principio de esta larga y silenciosa agonía del Pacto que firmara un avatar de Zetapé.

Complacencia empresarial
EDURNE URIARTE ABC 3 Mayo 2005

«Toda España se ha escandalzado con la propuesta de financiación del tripartito catalán; hasta el Gobierno comienza a mostrar leves signos de preocupación ante los caprichos de su mimada criatura. Todos menos unas poderosas asociaciones que se han declarado satisfechas, incluso encantadas: las patronales catalanas. Como la mayoría espera poco del papel social y político de los empresarios, ni se ha molestado en irritarse. Pero supongo que los años de frustración por la tibia respuesta al terrorismo de una buena parte de los empresarios vascos más algunas consideraciones sobre los actores de la democracia me llevan a cuestionar por qué este sector de la sociedad civil persiste en no ejercer como tal sociedad civil.

Pensemos en las motivaciones de las patronales catalanas para sumarse al proyecto de ruptura de la solidaridad interregional y del mismo sistema autonómico. No creo que se trate tanto del regionalismo de los intereses, del dinero que la rica Cataluña deja de compartir con otros más pobres. Porque, incluso con el egoísmo de por medio, resulta inconcebible el entusiasmo empresarial por este cierre de fronteras culturales, políticas y sociales con el mercado «exterior» que es, en primer término, España. Ellos saben mejor que nadie que la economía también sufre, como lo acaban de advertir algunas agencias internacionales de calificación de riesgo.

Y no es que la anterior motivación sea muy loable, pero hay otra más importante que es el plegamiento al poder político, en este caso, al tripartito catalán. Se trata de realizar esa máxima empresarial de no molestar al poder político y hacer los negocios en paz, y, por lo tanto, de renunciar a toda influencia como agente activo de la sociedad civil.

Hay que reconocer que los empresarios tienen bastantes motivos para tal renuncia. Han sufrido el rechazo de unas élites políticas y culturales muy influidas por el marxismo y su clase explotadora o por las múltiples teorías del conflicto entre el poder democrático del pueblo y los abusos de la clase dominante. Hay sociólogos y politólogos que, en el colmo de la cerrazón ideológica, o de la pura estupidez intelectual, ni siquiera incluyen a los empresarios en la sociedad civil. Y, además, los empresarios temen al poder político. Con razón, y no sólo por la influencia de las decisiones políticas en sus negocios; algunos políticos incluso pretenden mandar en sus empresas.

Quién lo iba a decir, pero en estas democracias de todopoderosos estados y depredadoras élites políticas, los empresarios hasta suscitan cierta compasiva solidaridad. Cada día parecen más sociedad civil. Al menos, en su sufrimiento de lo peor del estado. Pero se resisten a parecerlo en la otra vertiente, en el activismo comprometido y arriesgado políticamente.

Pongo un ejemplo, la otra cara de esta historia: la CEOE prepara una cumbre en otoño para advertir de los peligros de inestabilidad territorial y ruptura del estado.

Un cocido maragato
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 3 Mayo 2005

El cocido maragato es un suculento puchero de garbanzos que prepara como nadie Maruja Botas en Castrillo de los Polvazares. Su principal singularidad radica en que sus tres vuelcos se comen en sentido inverso: primero las carnes, después la legumbre con berza y por último la sopa. Una de sus leyendas atribuye su origen a unos soldados astorganos durante la invasión napoleónica. Al empezar a comer y temiéndose un ataque del enemigo, dieron en atacar aquella eucaristía por los sacramentos y dejar la sopa para el final.

Los congresos socialistas se vienen haciendo con la misma lógica desde el año 2000. En el antiguo régimen, los delegados empezaban discutiendo la línea política. Una vez aprobada la ponencia, el congreso elegía a la ejecutiva y ésta, al secretario general. Ahora, se va primero a lo proteico, que son los cargos y luego ya, si llega el enemigo, no importa que se nos enfríe la sopa, vale decir el debate político.

El resultado de las elecciones en las Tierras Vascas ha hecho que también aquí la política sea un cocido maragato. Todos están seguros de que Ibarretxe va ser lehendakari, aunque nadie sepa para qué: el interesado, por su tendencia al ensimismamiento, su partido, porque es mejor no meneallo y no poner en riesgo la pax guipuzcoana. EA, porque les han salido bien las elecciones: de los cinco escaños que ha perdido su coalición ninguno es suyo; los socialistas, porque el presidente del Gobierno lo reconoció de facto antes de la ronda, al citarlo para el jueves; Zapatero, porque cree que si Patxi auxilia a Ibarretxe en la investidura, éste no necesitará la ayuda del Partido Comunista de las Tierras Várdulas (PCTV-EHAK) y esto le supondrá un alivio de conciencia tal, que saldrá de la Moncloa renunciando a su propio plan, a sus pompas y a sus obras. Si lo consigue, chapó por ZP, pero debe de ser el único que se lo cree. María San Gil se conforma con que los vascos vean que Ibarretxe necesita al PCTV para ser lehendakari. Como si eso fuese un problema. Ya lo hemos visto investido con el voto del mismísimo Josu Ternera la misma legislatura en que ETA asesinó a Fernando Buesa. Madrazo, que aspira a no bajarse del coche oficial entre el decreto de cese y el de nombramiento, está también por la faena: total, a él, qué más le da.

Patxi insiste en hacer su ronda, pero Zapatero no le ha dejado margen de maniobra, salvo que a San Gil también le guste el cocido maragato y acepte empezar por el final: preste sus votos al candidato del PSE y deje la sopa, la discusión del programa, para el postre. Pero qué importa el orden de los platos, si estamos acostumbrados a que se nos cambie el orden y hasta el significado de las palabras. Y no sólo en el DRAE. Hace tres meses, por ejemplo, 'Aldaketa' en vasco quería decir 'Cambio'.

País Vasco
Las inmoralidades de ZP
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Mayo 2005

Nadie en su sano juicio puede pensar que Zapatero pone a Ibarretxe entre la espada y la pared. Nadie con un poco de dignidad moral puede mantener que Zapatero ha traído aire fresco al País Vasco. Nadie con coraje democrático aplaudirá que Zapatero negocie directamente con ETA saltándose todas las reglas políticas y morales del Estado de Derecho. Sin embargo, manchados están los periódicos de los últimos días con este tipo de soflamas ideológicas surgidas al calor del poder y del poderoso. Por tanto, peor, mucho peor, que la actitud de Zapatero en el País Vasco es la posición de sus palmeros. Tratan de ocultar la realidad con un optimismo barato y oportunista. Falso. Pues que la única palabra que recoge la situación política del País Vasco no es otra que desesperación moral y política.

El primer responsable de esa circunstancia desesperada es Rodríguez Zapatero, que comenzó responsabilizando a Aznar del acto terrorista del 11-M y, ahora, quiere negociar directamente con ETA una salida para el País Vasco. ¡Cuánta coherencia! La negativa de ZP a ilegalizar el partido de ETA será contada en los manuales de historia como una inmoralidad, una de las más perversas de la ya de por sí nefasta política de este hombre, que contribuyó de modo decisivo a que millones de ciudadanos nos sintiéramos impotentes para vencer al terrorismo con la Ley de Partidos, con los instrumentos de la justicia y con la acción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El silencio colaboracionista de su Gobierno, y especialmente de algunos de sus ministros, pasará también a la historia como una forma de usar el derecho para justificar la participación de los terroristas en un proceso democrático.

ZP y su gente se han tapado los oídos para eludir el grito ciudadano: ETA tiene que seguir fuera de las instituciones. Sin embargo, ZP ha permitido que el Estado de Derecho, otra vez, haya sido quebrado por el terror. Sus marrullerías, aparte de romper el Pacto Antiterrorista, no tienen otra aspiración ideológica que hacerlo pasar por “príncipe de la paz” en el País Vasco. Detrás de todo esto, sólo hay el afán casi obsesivo de ZP por engañar al ciudadano de que la única alternativa es cambiar paz por territorios. Víctimas del terrorismo, nación, patria, cultura común, ciudadanos perseguidos, etc., no significan nada comparado con esa imagen de un “ZP que habría conseguido” acabar con el terrorismo al precio de la desaparición de la nación española. ¡Y a ese panorama sombrío y trágico, ay, algunos llaman dar en el clavo del País Vasco!

A ZP no le interesa, por supuesto, una salida al problema vasco con el PP, tampoco dulcificar y ahormar al PNV, ni formar junto al PNV un Gobierno tripartito a la catalana, ni tampoco quiere provocar una alianza entre PNV y los etarras… Por ninguna de estas soluciones, por buenas que fueran, parece estar interesado ZP, pues, al final, todas ellas le crean problemas en su parcela de poder. Sí, porque a ZP sólo le importa que le dejen tranquilo “gobernando” un trozo de lo que queda de España, aspira a negociar directamente con los pistoleros. Blanco, el segundo de ZP en la escala de mando, ha sido contundente: También negociaremos con el PCTV. En realidad, seamos sinceros, sólo les interesa negociar con ellos, o sea con ETA, porque son los únicos que les crean verdaderos quebraderos de cabeza…Y los únicos que le darían la mayoría en las próximas elecciones. En fin, allá ellos, viene a decir este nuevo populista sin “correajes”, al referirse a los partidos políticos en los territorios vasco y catalán, mientras me dejen tranquilo en Madrid para supervisar las “alevosas” relaciones entre los territorios de algo que llaman España, pero que está muy lejos de ser un sujeto político homologable a la nación portuguesa o alemana.

Así las cosas, todo lo que vendrá a partir de ahora, con los constitucionalistas divididos en el País Vasco y triturado el PP en Cataluña, será más engaño, más distracción de los grandes asuntos de la política, y sedación planificada con los medios de PRISA para que el personal no se soliviante. La solución final es inminente, mientras tanto hay que seguir suministrando “pasto” a la sociedad ovina, que los vota y jalea, para que no se percaten de que España apenas es ya sólo un nombre. ¡La nación ha muerto! Pero los aplausos de los palmeros de ZP quieren hacernos olvidar que estamos en un funeral.

CALENDARIO DE PRUEBAS, DEL 2 AL 15 DE ABRIL
La Policía demuestra que Batasuna-ETA organizó la campaña electoral del PCTV
A los noventa folios del informe de la Guardia Civil sobre la "caracterización del Partido Comunista de las Tierras Vascas como sucesión operativa de Batasuna", hay que añadir ahora la documentación recabada por los servicios de información de la Policía Nacional y que publica este martes El País. Los agentes ofrecen una docena más de pruebas de cómo Batasuna-ETA fue la responsable directa de organizar los actos electorales del PCTV.
Libertad Digital  3 Mayo 2005

Las pruebas comienzan a recopilarse a partir del 2 de abril de 2005, una semana antes de que Batasuna hiciera público su apoyo al PCTV. En un acto proetarra se colocan en las calles de Bilbao en los que se pide al voto para los Comunistas de las Tierras Vascas tras la ilegalización de Aukera Guztiak.

El 4 de abril, una página de Internet que pide la amnistía para los presos etarras publica en su web el siguiente lema: "Vota a EHAK". "Por encima de todos los obstáculos, ahora Batasuna".

El 5 de abril, la Policía comprueba que de una herriko taberna (Marruma Elkartea) que Batasuna-ETA utiliza como sede de uno de sus comités locales salen los carteles electorales del PCTV. Estos carteles serían recogidos y pegados por "jóvenes vinculados a la ilegalizada Segi".

El 6 de abril, agentes de la Policía Municipal de Vitoria identifican a dos personas que estaban haciendo pintadas a favor del PCTV. Uno de ellos es Daniel Sánchez, detenido en 1995 por quemar una entidad bancaria.

El 7 de abril, en la Facultad de Arquitectura de San Sebastián la organización ilegalizada Segi realiza una asamblea en la que se cuelga una pancarta pidiendo el voto para el PCTV.

El 8 de abril, agentes de la Policía comprueban en Irún cómo desde la herriko taberna Hazia Elkartea se saca la propaganda para una caravana electoral de los Comunistas de las Tierras Vascas. Ese mismo día Batasuna pide el voto para el PCTV.

El 13 de abril, desde otra herriko taberna, este vez en Bilbao, se transporta material electoral del PCTV a dos furgonetas aparcadas frente al local. El traslado del material se produce después de que Gotzon Amaro López, miembro de la Mesa Nacional de Batasuna-ETA, llegara al local y se reuniera con la batasuna Haritz Bengoa. Para cargar el material les echa una mano otro batasuno, Jon Gezuraga Alonso. Con el material cargado, las dos furgonetas se trasladan hasta una lonja utilizada por Batasuna, donde Bengoa y Gezuraga recorren las calles del barrio de Santutxu en furgoneta pidiendo el voto con megafonía para el PCTV.

De la herriko taberna parten las papeletas electorales del PCTV que serán introducidas en los buzones de los barrios más próximos. Todo ello, bajo la supervisión de Patxi Gundin y Ana Lizarralde, procesados por pertenencia a ETA. Mientras, Arkaitz Gerrikabeitia, miembro de Segi, Igor Olaetxea, de Ekin, reparten sobres electorales en la calle. El pago del alquiler de las dos furgonetas fue abonado en metálico por Jon Gezuraga, miembro también de Batasuna-ETA.

El 15 de abril, en el cierre de campaña en Bilbao, el batasuno Jon Gezuraga organiza todo el montaje de la estructura utilizada en el mitin del PCTV. En dichos actos se puede ver junto a los cabezas de lista de los Comunistas de las Tierras Vascas a los responsables de Ekin, Batasuna-ETA o Segi, mencionados anteriormente y otros que participaron activamente en la campaña electoral: Gotzon Amaro, Ana Lizarralde, Oscar Lizarralde, Ibai Bilbao, Aitor Balda o Iratxe Artola.

El PP recurrirá si la «flexibilidad lingüística» vuelve al Congreso
R. N. La Razón 3 Mayo 2005

Madrid- El portavoz del Grupo Popular, Eduardo Zaplana, considera que el presidente del Congreso, Manuel Marín, no está mostrando «cintura» para ordenar las sesiones plenarias, ya que a veces «se excede y no lleva las cosas de forma razonada».

Cuando faltan diez días para que el Congreso acoja el primer Debate sobre el Estado de la Nación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en el PP no están muy satisfechos con la idea del presidente de proponer el restablecimiento de su criterio de la «flexibilidad lingüística», que autoriza un uso breve de los idiomas cooficiales en los plenos, siempre seguido de traducción al castellano. Para el dirigente del PP, el propio Marín se dio cuenta de que ese criterio era un error y por eso lo revocó a las tres semanas, pero ahora «tiene la presión de su partido, de su grupo, y del presidente del Gobierno para poner en vigor lo que él mismo derogó», informa Ep. Zaplana anunció la intención del PP de recurrir esa previsible resolución.

La ponencia que trabaja en la reforma del Reglamento del Congreso se reunirá el próximo jueves sin que Marín haya presentado su propuesta para resolver de forma transitoria la utilización de las lenguas cooficiales durante los debates parlamentarios. Marín celebró una ronda de conversaciones con todos los grupos tras la que anunció que presentaría a la Junta de Portavoces una propuesta de resolución que requerirá unanimidad para ser aprobada. lo que se espera se produzca después del Debate sobre el Estado de la Nación, informa Servimedia.

Puerto Rico denuncia el avance de la campaña «English Only» en Estados Unidos
R. C. La Razón 3 Mayo 2005

San Juan- La organización Acción Nacional Pro Defensa del Vernáculo (ANPDV) censuró ayer en Puerto Rico la reciente aprobación del inglés como único idioma oficial del estado de West Virginia (Estados Unidos). La ANPDV señaló que esta decisión es parte del nuevo impulso que ha cobrado en Estados Unidos el «English Only» (sólo inglés). «Con éste, ya son 28 estados los que han aprobado el “English Only”, y próximamente podrían ser 29, ya que en Arizona tiene previsto este año un referéndum», expresó su portavoz, el sociólogo político Pedro Juan Rúa.

Rúa recordó que en el Congreso de Estados Unidos se presentó un proyecto de ley que podría convertir el inglés en idioma oficial y ha instado al pueblo de Puerto Rico a tomar conciencia del «peligro para el español que podría avecinarse». Propone celebrar un referéndum para que la población elija el castellano como idioma oficial. Según la agrupación, uno de los máximos defensores del «English Only» es el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.

El número aproximado de hispanos que viven actualmente en Estados Unidos alcanza casi los cuarenta millones. Se configura así como el tercer país del mundo donde más se habla el español, por detrás de México y España, y por encima ya de Argentina, Colombia y el resto de los países iberoamericanos.
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