AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 9 Mayo 2005
Póquer de tahúres
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 9 Mayo 2005

«Quieren más»
Jaime CAMPMANY ABC 9 Mayo 2005

Un proceso fraudulento y subversivo
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 9 Mayo 2005

Al filo de la ley
Jorge TRIAS SAGNIER ABC 9 Mayo 2005

Pluralismo sobrevenido
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 9 Mayo 2005

Zapatero e Ibarretxe podrían tener noticias sobre la decisión final de la banda
Pablo Sebastián Estrella Digital 9 Mayo 2005

De Mauthausen a Moscú
Agapito Maestre Libertad Digital 9 Mayo 2005

Buscar la paz
Cartas al Director ABC  9 Mayo 2005

Gotzone Mora lamenta el silencio de compañeros del PSE ante las concesiones de Zapatero a ETA
Libertad Digital 9 Mayo 2005

Cultura prefiere doblar películas a idiomas extranjeros que a las lenguas cooficiales
Europa Press/Madrid ABC  9 Mayo 2005

Descubren por qué el doblaje de las películas es incómodo para los bilingües
EFE. Madrid Heraldo de Aragón 9 Mayo 2005

Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua
Marita Rodríguez El Mundo 9 Mayo 2005

Póquer de tahúres
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 9 Mayo 2005

Nunca he creído, como suele pregonarse por tabernas y manteles, que Zapatero sea tonto. Ni tampoco que carezca de dureza y sea un tocinillo de cielo blandito y temblón. Los que por tal lo tienen harían bien en reflexionar dónde está él y por dónde andan ellos, y tal vez, así, cambiar de suerte. Quizá el problema del presidente sea el contrario, que va de tan listo y calculador, tan pagado de suerte, estrella y baraka que se esté jugando España al póquer. Su táctica es no enseñar las cartas y pretender marear la partida y a los «puntos» que ha sentado a la mesa, y que no se recatan en manifestar que quieren dejar a la Nación en cueros. Compiten en faroles, órdagos y chantajes un nacionalismo insaciable, que ha hecho de España el enemigo a base de lavar con odio el cerebro de sus jóvenes y unos presuntos compañeros de partido, esos maragalianos emboscados en siglas socialistas, que imponen los privilegios y el territorio sobre los ciudadanos y la solidaridad. El presidente está jugando con fuego, y cada vez con mas riesgo, mayor nocturnidad, lindero ya a la alevosía. Calcula resultados electorales y poder. Y réditos. Pero la zozobra se apodera de una ciudadanía que lo único que ve es que quien puede acabar desgarrada, repartida como botín y destruida como Estado es España. ¿Quién pudo pensar que un día tendríamos nostalgia de González y Guerra?

«Quieren más»
Por Jaime CAMPMANY ABC 9 Mayo 2005

COMO soy adicto al «Diario de la noche» de Germán Yanke en Telemadrid, tuve ocasión de escuchar a Leopoldo Calvo-Sotelo explicar su teoría sobre los nacionalistas. Contó la anécdota en que alguien preguntaba qué querían unos huelguistas o unos manifestantes. «Quieren más», le respondieron. Bueno, pues los nacionalistas siempre quieren más. Naturalmente, más nacionalismo. No ya más libertades individuales, más prosperidad, más trabajo y mejor seguridad social, mejores servicios públicos, mejor distribución de la riqueza, sino sobre todo más nacionalismo.

Ya le había oído yo a Calvo-Sotelo en alguna otra ocasión este juicio suyo acerca de los partidos nacionalistas. Efectivamente, estos partidos están obligados a no conformarse jamás con el grado de autonomía y de autogobierno que hayan alcanzado. Tan pronto como se consideraran satisfechos, habría llegado el momento de disolverse. Si no aspiraran a nuevas conquistas nacionalistas, ¿con cuáles exigencias y vindicaciones podrían elaborar sus programas electorales? Un partido nacionalista que aspira a lo mismo que aspiran todos los demás partidos, deja de ser, obviamente, un partido nacionalista. O «quiere más», o cierra el chiringuito electoral.

Esta situación la estamos viviendo ahora en España. Los partidos nacionalistas han conseguido un nivel de autonomía y de autogobierno como no se conoce otro en Europa y seguramente en el mundo. Sólo hay que estudiar los estatutos de las Comunidades vasca y catalana, y compararlos con los que rigen en otros países, para tener la certidumbre de que hemos llegado a un punto de autonomía al que no ha llegado nadie. Pues los nacionalistas no se conforman. «Quieren más». Siempre querrán más. Padecen un apetito imposible de saciar. Los Estatutos autonómicos nacidos a raíz de la Constitución del 78 ya se les han quedado pequeños. Viejos, insuficientes, como dicen ellos.

No me refiero a un partido como Esquerra Republicana, pongo por ejemplo, que aspira claramente a la separación, a la independencia y a la república. Ya se sabe que eso es romper con la Constitución, con la Historia, con la unidad de España y con la forma de gobierno. O sea, pedir la Luna, y si la alcanzan, que la cojan. Me refiero a los partidos que aspiran a situaciones intermedias, pero cada vez más cercanas a la secesión. Se trata de aspiraciones separatistas disfrazadas de «pactos con la Corona», «soberanía compartida», «autodeterminación», «pueblo soberano en cada territorio» y otras fórmulas semejantes.

Todo eso son jalones en un camino que sólo termina con la independencia absoluta, completa, perfecta. Conseguido un jalón de esos, el partido nacionalista tiene que aspirar al siguiente, porque o «quiere más» o en la realidad desaparece como tal partido nacionalista. Y en España, aprobados el Estatuto de Cataluña y el Estatuto de Guernica, han perdido su razón de ser los partidos nacionalistas dentro de la democracia y de la monarquía constitucional. Todo lo que sea «querer más» supone quebrar las reglas de juego y romper la paz social.

Jaque a la Constitución
Un proceso fraudulento y subversivo
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 9 Mayo 2005

Cuando hice balance del primer año del Gobierno de ZP (perdón por utilizar la abreviatura utilizada en su campaña electoral) lo dije: La gente no se da cuenta, pero pronto notará en su propio bolsillo las consecuencias de haber metido a España en un nuevo berenjenal constituyente. En la prensa económica norteamericana y británica se hacen cábalas sobre la posibilidad de una ruptura de la nación española. Y esto es muy malo.

Pues bien, ya tenemos el primer dato. La inversión extranjera en España ha caído en un 77 por ciento. Algunos analistas culpan de esta pésima noticia económica a la desconfianza provocada por la incertidumbre generada por las reformas constitucionales y estatutarias en marcha algunas de ellas –Cataluña y País Vasco- rayanas en la disolución del actual Estado español. A eso se une también una política exterior provocadora de la rechifla general del mundo diplomático, pues hemos sustituido la relación privilegiada con los Estados Unidos por la amistad de personajes siniestros como el dinosaurio comunista Fidel Castro y el caudillo venezolano Chaves.

Nuestro país se encuentra inmerso en un proceso constituyente de carácter fraudulento y subversivo. Fraudulento, porque su apertura se ha producido prescindiendo totalmente del procedimiento establecido en la Constitución. Subversivo, porque –si Dios no lo remedia- el final del proceso es la destrucción del actual marco constitucional. Y no digo proceso revolucionario, porque por fortuna falta el ingrediente típico de toda revolución que es la subversión del orden anterior mediante la violencia.

Se dirá que soy un visionario por dibujar un escenario irreal, fruto de la fantasía de una mente calenturienta. Se me acusará de no haber asimilado todavía la derrota provocada por el 11-M. Se me tildará, además, de reaccionario, por defender –qué paradoja- la validez de la Constitución de 1978, una de las más progresistas y avanzadas del mundo. Y puestos a arrear, me atizarán –está de moda desde la recuperación de la memoria histórica- con el calificativo de fascista, por querer resucitar aquella España de “Por el Imperio hacia Dios”, pues no en vano somos los de la “derecha” –dicen- los herederos de sangre y de pensamiento de la dictadura franquista.

Acepto de antemano todo eso –y mucho más que puedan decirme- con espíritu alegre y combativo, pero los intentos de descalificación no podrán ocultar la solidez de mi aserto. España camina de forma irresponsable hacia el abismo gracias al proceso constituyente de facto impulsado por ZP.

A lo mejor, también, se ofrecen argumentos en mi contra. ¿Cómo puedo hablar de proceso constituyente cuando ni en el Congreso ni en el Senado se ha planteado hasta el momento ninguna propuesta de reforma de la Constitución? Cierto. Lo único que sabemos es que el Gobierno pretende impulsar, además de la reforma de la sucesión a la Corona –para evitar discriminaciones entre el hombre y la mujer si Doña Letizia nos trae primero al mundo una niña-, la referencia a la Constitución europea, la introducción de la denominación de las Comunidades Autónomas y la reforma del Senado. Todo inocuo o intranscendente en apariencia. Nada que huela a proceso constituyente.

A primera vista, en efecto, las propuestas de ZP tienen su lógica. Lo del orden sucesorio de la Corona parece no entrañar dificultades, salvo que empecemos por debatir sobre las reglas de la sucesión y acabemos reavivando el viejo dilema de Monarquía-República. La referencia a la Constitución europea parece plantar pocos problemas pues el propio Tribunal Constitucional ha declarado que para mencionarla no hace falta reformar nuestra Carta Magna.

En cuanto al Senado todos hemos sostenido –y yo el primero- la conveniencia de su conversión en una auténtica cámara de representación territorial. Los problemas surgen cuando se pretende poner negro sobre blanco las diversas fórmulas de mejora de la representación territorial de los senadores. Al final se corre el riesgo de poner patas arriba el actual entramado institucional español basado en la unidad de soberanía del pueblo español que se expresa tanto en el Congreso como en el Senado. En cualquier caso si se quiere ir más lejos de la mera modificación del sistema de elección de senadores en tal caso entraríamos en una revisión completa del título relativo a las Cortes Generales.

Por último, la inclusión en la Constitución del nombre de las Comunidades Autónomas tampoco es asunto baladí. Lo sería si el propósito fuera limitarse a modificar el artículo 137 para decir: “El Estado se organiza territorialmente en municipios, provincias y en las siguientes Comunidades Autónomas: Andalucía, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña…más la Comunidad Foral de Navarra”. Pero nada es pacífico en este terreno. Cataluña quiere aprovechar el viaje para modificar no sólo el artículo 137 sino el 2 para obtener dentro del Estado plurinacional español la condición de nación. Ocurre que conforme a ese artículo nuclear de la Constitución la única nación es España y el Estado no es plurinacional sino autonómico. Para salvar este escollo el Gobierno, con el inestimable e incomprensible apoyo del presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente, ha puesto sobre el tapete como solución de compromiso la expresión “comunidad nacional”, aunque tampoco este último invento resuelva el problema.

En definitiva, cualquier intento de reforma ofrece serias dificultades. Por otra parte, ¿por qué sólo han de discutirse las propuestas formuladas por ZP? ¿Quién ha dado al presidente la facultad de decidir cuáles son los aspectos de la Constitución que deben de ser reformados y cuáles no?

De todas formas, ¿permite la reflexión anterior hablar de proceso constituyente? La Ciencia Política define como tal aquel proceso político y social en el que el pueblo soberano decide transformar la estructura institucional de un país y proceder a su refundación por la vía de la participación directa del pueblo como titular último de la soberanía nacional. Desde el punto de vista formal, no estamos en ese supuesto. Tampoco parece que el presidente haya querido abrir un proceso constituyente.

Además, para poner en marcha cualquier reforma constitucional, pues la Constitución exige mayoría de tres quintos o de dos tercios de los diputados. Luego por mucho empeño del presidente, o busca el consenso del Grupo Popular en las Cortes Generales o no hay reforma. ¿Entonces?

Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra. Representa a UPN en el Comité Nacional del PP

Al filo de la ley
Por Jorge TRIAS SAGNIER ABC 9 Mayo 2005

SI fuese posible la paz en el País Vasco habría que ayudar incondicionalmente al Gobierno de la Nación para que tuviese éxito en ese escenario. Solamente gente mal nacida podría poner obstáculos en la consecución de un logro tan deseado. Y desde luego yo no conozco a nadie, absolutamente a nadie, en el Partido Popular que no desee que eso ocurra, sea quien sea el que gobierne en España. Hay demasiado sufrimiento, demasiados muertos, demasiada opresión detrás, para no alegrarse de una circunstancia así, aunque fuese una utopía. En el Partido Socialista también sus militantes son, por lo general, personas estupendas, pero en ese partido si hay un pequeño grupo de perversos, gente mala que ya fueron capaces, en los ochenta, de urdir la trama de la guerra sucia; o que se alegraron, gobernando los populares, de las desgracias que, en el 2004, se sucedieron en España. Ahí está el caso de ese diputado socialista que tuvo que dimitir por aquel comentario de que con otro «Prestige» ganarían las elecciones, o todos aquellos que colocaron al Gobierno de Aznar contra las cuerdas, echándoles la gente encima, a las pocas horas del escalofriante atentado del 11 de marzo, y luego desafiaron impunemente la legalidad, haciendo la más feroz de las campañas, en el día de reflexión electoral.

Si fuese posible la paz, desde luego que deberíamos apoyar al Gobierno sin fisuras, incluso en sus posibles errores. Pero este paso alegre hacia la paz en el que se ha embarcado Zapatero debe tener las siguientes limitaciones. Primera: España, la Nación española, garantía de la libertad, consagrada en nuestra Constitución, no se entregará a cambio de la invención de varias naciones. Segunda: el Gobierno no negociará con los terroristas ni con quienes son sus instrumentos políticos. Y, tercera: la dignidad de las víctimas, que a lo largo de más de treinta años han soportado el peso de la infamia terrorista, debe quedar garantizada. Sólo, pues, la entrega de las armas sin condiciones de quienes durante tantos años han intentado imponer una tiranía étnica en el País Vasco, y que ahora estaban prácticamente derrotados, puede ser la condición admisible para conseguir la paz.

El presidente del Gobierno no puede ignorar las reglas de la democracia y los mecanismos constitucionales ante esta situación que, al parecer, se está produciendo en nuestras narices y que puede suponer el desmantelamiento de España, la negociación directa o indirecta con los terroristas y el desprecio a la dignidad de las víctimas. El presidente del Gobierno debería ser más prudente ya que se está situando peligrosamente al borde de la Constitución. Hemos llegado a un punto en que quizás el único camino posible sea el planteamiento abierto de un nuevo modelo constitucional en el que quede claramente definida la unidad de la Nación y la minimización, a través de las leyes electorales, de los partidos y grupúsculos nacionalistas. Lo que dijo Rodríguez Ibarra no era ninguna tontería y en esa línea, como en la que preconiza Alfonso Guerra, seguro que podríamos entendernos la inmensa mayoría de españoles en un nuevo pacto constitucional.

Pluralismo sobrevenido
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 9 Mayo 2005

Desde hace poco tiempo, los dirigentes de la izquierda abertzale andan predicando la bondad de decidir el futuro del País Vasco en mesas que cuenten con la presencia de todos los partidos, incluidos los no nacionalistas. Hay días que da la impresión de que Arnaldo Otegi y los suyos se han leído las obras completas de Joseba Arregi y Juan Pablo Fusi y se les ha hecho la luz sobre la naturaleza plural de la sociedad vasca y la diversidad que se da en la adscripción política e identitaria de sus miembros.

Esta aparente aceptación del pluralismo vasco es reciente, tanto que no hay quien ponga la mano en el fuego por su sinceridad. ¿Qué hay del texto sellado en el verano del 98, el que obligaba a romper cualquier acuerdo con los que buscaban «la destrucción de Euskal Herria y la construcción de España (PP y PSOE)»? Las hemerotecas de los últimos años están llenas de ataques de Otegi y los suyos contra el PNV y EA, a los que acusaban de «volver al redil» de los acuerdos con PP y PSOE o de intentar pactar con los socialistas. En las páginas de los periódicos están también las propuestas de pactos exclusivos entre nacionalistas y las declaraciones de Otegi indicando que la solución del problema vasco vendría a través de la «colaboración» entre nacionalistas para alcanzar «un nuevo marco político».

Después de haber pasado años asesinando a miembros del PP y del PSOE para que el PNV no pudiera volver atrás y pactar con ellos, la izquierda abertzale predica ahora el pluralismo. ¿En qué momento los socialistas y los populares dejaron de llevar una diana sobre la nuca para convertirse en interlocutores políticos dignos de sentarse en la misma mesa? Tal vez ha sido la llegada al poder de una generación de socialistas jóvenes sin pasado, sin prejuicios y casi sin memoria, una generación que ha arrumbado a sus antecesores y a la que Batasuna intenta vender de nuevo una mercancía averiada que ya rechazaron los más veteranos del socialismo vasco.

Quizás los socialistas de ahora hayan vuelto a escuchar en boca de Batasuna que, con la integración de Navarra, el PSOE sería la fuerza mayoritaria y que ellos, los de la izquierda abertzale, prefieren un gobierno de izquierdas en la 'Gran Euskadi' a uno del PNV. Una vez que Ibarretxe había dejado claro que soberanista sí, pero que no garantizaba la incorporación de Navarra, sólo los socialistas podían empujar para acercar este territorio al País Vasco, los mismos que tienen las llaves de las cárceles de los más de setecientos etarras presos. Por eso se escucha el canto de las sirenas que intenta convencer a Ulises de que puede pasar a la historia como el pacificador, pero sigue sin oírse a nadie que garantice a los no nacionalistas que pueden salir a la calle sin escolta.

Crece la expectación sobre el fin de ETA
Zapatero e Ibarretxe podrían tener noticias sobre la decisión final de la banda
Pablo Sebastián Estrella Digital 9 Mayo 2005

En el palacio de la Moncloa se padece la fiebre de “el final de ETA”, una enfermedad que ya sufrieron otros jefes de Gobierno, y especialmente Felipe González y José María Aznar, que enviaron sendos mensajeros y negociadores a entrevistarse y parlamentar con la banda terrorista a ver si esta pesadilla que dura más de cuarenta años puede tener fin. El enfermo de turno es ahora José Luis Rodríguez Zapatero, un político que se cree tocado por el dedo divino del destino, y que ve en todo esto una oportunidad para pasar a la Historia, ganar las próximas elecciones y convencer al conjunto de los ciudadanos de que su talante y su diálogo mueven montañas y eliminan violencias tan dañinas como las de ETA.

Desde el PP, que cuando estuvieron en el Gobierno también intentaron negociar y pactar con ETA, a la que Aznar llegó a llamar “movimiento de liberación nacional vasco”, se condenan y denuncian los gestos y movimientos de Zapatero diciendo ahora que sólo se puede acabar con ETA derrotándola policialmente. Pero desde el Gobierno y desde el Partido Socialista se le pide al PP prudencia y colaboración frente a lo que consideran una oportunidad histórica. O “una esperanza para la paz”, como afirmaba el viernes la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. Palabras a las que siguió otra declaración de la Asamblea del PNV exigiendo a ETA el final de la violencia y el inicio de una negociación formal.

Pero ¿por qué estas declaraciones y movimientos políticos? ¿Acaso ETA ha informado al Gobierno de Zapatero y al de Ibarretxe que quiere negociar y anunciar el final de su “lucha armada”. No hay pública constancia de esto, pero todo apunta que tanto el PNV y el Gobierno vasco (en funciones) como el PSOE (o el PSE) y el Gobierno español han recibido informaciones en ese sentido, que son las que justifican las declaraciones sobre el momento histórico “para la paz en Euskadi” que se han hecho desde la Moncloa.

Y ¿por qué ETA estaría dispuesta a negociar? Por varias razones, entre las que destacan:

El cerco al que está sometida por la Policía española y francesa.

La expulsión de Batasuna de la política y su inclusión en las listas de las organizaciones terroristas de todo el mundo, en la ONU y en la UE.

El efecto de los grandes atentados del 11S en Estados Unidos y del 11M en Madrid, que imposibilita a ETA presentarse como movimiento de liberación.

La aprobación del Plan Ibarretxe como vía modélica y pacífica de secesión.

La presión de los cerca de 800 presos de ETA.

Y ¿qué es lo que se puede negociar entre ETA y los demócratas? Pues nada, salvo dar ciertas ventajas o amnistías a los presos etarras de manera paulatina y especial si dejan las armas y durante un tiempo garantizan que se han retirado definitivamente de todas las actuaciones ilegales.

Unas concesiones sobre presos que ya se hicieron cuando la llamada ETA Político Militar (ETA PM) dejó las armas, o como ocurre en Irlanda con el IRA, pero que en todo caso deberían estar sujetas a un procedimiento legal y contar con la plena aprobación de todos los partidos democráticos españoles e incluso de las víctimas del terrorismo. Por lo que resulta muy complicada esa presunta negociación, en la que ETA años atrás había incluido también otras peticiones, como la autodeterminación vasca o la inclusión de Navarra y del sur de Francia en Euskadi, disparates mayúsculos alguno de los cuales se ha repetido recientemente, porque en Francia también hay muchos presos etarras.

La negociación con ETA, pues, es algo muy difícil y complicado y un acontecimiento en el que muchos quieren participar: el Gobierno vasco, la Iglesia y el Gobierno español, que es quien tiene, además, las llaves legales de los presos y de cualquier medida legal o legislativa que facilite este proceso.

Una iniciativa sin duda muy arriesgada, como lo es todo “proceso de paz”, aunque en esto de ETA hablar de paz es una temeridad porque no se trata de negociar la paz entre dos ejércitos en guerra, como pretende ETA, sino que se trata de que la banda deje sencillamente de matar, secuestrar y extorsionar, en una sociedad democrática y libre donde pueden defender sus ideas sin violencia ni amenazas. Se trata sobre todo de la rendición de ETA y de que la banda controle a sus comandos y pistoleros sin excepción.

De ahí la importancia y la gravedad de la situación, porque se corre el riesgo, por tercera vez, de abrir negociaciones y fracasar dándole a ETA un protagonismo internacional. Y de ahí también la discreción que enmarca estas iniciativas por todas las partes, y en este caso de manera especial si fuera cierto que ETA está decidida a claudicar. De momento han pasado dos años sin ninguna muerte (no sólo por decisión de ETA, sino también por la acción de la política y la Justicia), y ahora vivimos una situación de “tregua tácita” pero sin confirmar de manera oficial. ¿Habrá anuncio de tregua o de fin de la violencia?

Ésa es hoy día la cuestión en juego y el motivo reciente de las especulaciones sobre lo que puede estar a punto de pasar. Los pasados días, el jefe de Batasuna, Otegi, se reunió con Ibarretxe en privado y este último con Zapatero, en privado también, pero sin hacerse declaraciones sobre el contenido de ambas conversaciones. Luego el PNV pidió a ETA el final de la violencia, y todo está pendiente de lo que ocurra en los próximos días, o en las próximas semanas, aunque entre tanto veremos cómo se valora y analiza esta que se llama por el Gobierno “oportunidad histórica” en el debate sobre el estado de la nación que se inicia el miércoles.

Hará ETA en estos días alguna declaración de tregua o final de la violencia? Ésa es en este momento la pregunta y la cuestión.

Zapatero
De Mauthausen a Moscú
Agapito Maestre Libertad Digital 9 Mayo 2005

Zapatero ha llegado rápido y mal a la democracia. Rápido, o quizá demasiado pronto, porque aún no sabe distinguir a un demócrata de un totalitario. Si este hombre supiera hacer esa distinción, jamás habría emprendido una negociación de modo personalista, sin transparencia y, sobre todo, negando cualquier tipo de participación a la oposición genuinamente democrática, con enemigos de la nación española, con “políticos” que sólo pretenden la secesión de la nación democrática. La negociación emprendida por Zapatero con Ibarreche para integrar a ETA en un proceso alevosamente democrático puede hacer saltar por los aires el débil tejido de una sociedad que, independientemente desde dónde se mire, carece de verdaderos lazos democráticos.

La cosa es tan grave que, a veces, a uno le gustaría decir que Zapatero es tan inmaduro que él mismo no tiene conciencia de que lidera un proyecto secesionista desde la presidencia del Gobierno. Esto es algo más que una contradicción. Es una bomba de relojería a punto de estallar en el centro de la democracia. Tampoco puede decirse que Zapatero haya llegado al poder en condiciones normales. La mercadotecnia electoral, y reconozco que el PSOE siempre ha contado con una de las mejores, nunca lo hubiera alzado sin la ayuda del 11-M, sin el empujón recibido en las urnas por el mayor atentado terrorista que ha sufrido España en su historia. La salvaje manipulación que los socialistas hicieron del acontecimiento fue imprescindible para ganar las elecciones. Ninguno de estos sucesos, sin embargo, deben citarse para seguir quejándonos del mal funcionamiento de la democracia, sino para contextualizar el marco donde se desarrolla la política de Zapatero.

En otras palabras, sin agitación y propaganda, sin movilización totalitaria, las palabras y las acciones de Zapatero se quedan en menos que nada. Zapatero necesita imperiosamente provocar esas circunstancias desazonantes, en cierto sentido enervantes, para movilizar permanentemente las vísceras de sus votantes y crear malestar en sus adversarios. Cualquier cosa es buena, excepto recordar el pasado de un gris parlamentario, siempre a la sombra de algún poderoso del partido, en fin, un pasado correcto, casi trivial, en un partido lleno de sombras en el pasado lejano y reciente. Sólo en estas coordenadas uno puede comprender las barbaridades dichas por Zapatero en el antiguo campo de concentración alemán de Mauthausen. Rodeado de banderas republicanas, y espoleado por el odio a la excelencia democrática, Zapatero sólo repudió el totalitarismo nazi. No quiso, en realidad no pudo, cuestionar el totalitarismo soviético, porque eso hubiera sido tanto como negar el principal apoyo ideológico de Zapatero: su reivindicación permanente y ahistórica de la Segunda República española.

Cualquier demócrata sabe que el totalitarismo es un término utilizado a los pocos años de acabada la Segunda Guerra Mundial para condenar tanto el totalitarismo nazi como el comunista, el totalitarismo de las checas de los republicanos españoles como los campos de concentración nazi, el Gulag soviético como el Lager nazi… Zapatero, sin embargo, sólo ha condenado el totalitarismo nazi. ¿Por qué? Quizá por desconocimiento. Lo dudo. Quizá porque no ha estudiado la historia del campo de concentración nazi. También lo dudo. A pesar de todo, y como si mi confianza en el género humano hoy pareciese angelical, permítanme que suponga que Zapatero algo habría aprendido si, en vez de Mauthausen, hubiera visitado Buchenwald. Seguro que allí alguien le habría explicado que los soviéticos cambiaron de guardias y de internos, pero siguieron utilizando durante muchos años este campo a pleno rendimiento.

Buscar la paz
Cartas al Director ABC  9 Mayo 2005

Otra innoble manera de aprovechar la herencia del PP. Cuando la ETA estaba debilitada, HB ilegalizada, la sociedad vasca reaccionando como nunca contra ETA, las víctimas unidas y el PSOE dando imagen de apoyo a la desarticulación de ETA, llegó el cambio.

En vez de seguir la lucha y marginación de ETA se le ofrece la salida del «Proceso de paz» o «Dialogo» o «talante» para negociar con ellos un gesto que permita al PSOE ponerse la medallita de haber traído «paz» y a ETA un balón de oxígeno para obtener concesiones y mejorar su imagen de libertadores de la patria vasca. Los mil muertos, a criar malvas. Las víctimas del terrorismo, a seguir sufriendo y ver etarras liberados. España, rendida y huyendo. La paz es fácil de conseguir con la rendición al asesino. Jorge Rojas Bonilla. Madrid.


EL CONSEJERO AZKARRAGA PIDE PRISIÓN PARA ELLA
Gotzone Mora lamenta el silencio de compañeros del PSE ante las concesiones de Zapatero a ETA
La concejal socialista del municipio vizcaíno de Guecho ha advertido en la COPE de que no hay nada nuevo en ETA que haga suponer a Zapatero que los terroristas mantienen una tregua tácita sino que siguen imponiendo el terror. El último ejemplo que pone Gotzone Mora, además del robo de cuatro toneladas de material para fabricar explosivos, son las continuas amenazas que vascos como ella siguen sufriendo. Ante esta situación, la también miembro del Foro de Ermua ha lamentado el silencio de sus compañeros en el PSE.
Libertad Digital 9 Mayo 2005

En lugar de apoyo, Gotzone Mora explicó en La Mañana del Fin de Semana que la forma que ha tenido su aprtido de "tenderme la mano" ha sido con la apertura de un expediente por denunciar "aquellos presuntos acercamientos entre la gente del PSOE y el entorno de Batasuna-ETA". Según la edil de Guecho, el nacionalismo está conversando con el PSOE "para meterles en una vorágine que esperemos que no tengamos que tener la mala suerte de que nos pongan un muerto y luego después los políticos vayan a hacer el papelón de colocarse detrás de la pancartas de plañideras". Esta situación, insistió, se puede evitar porque "con una banda terrorista y con un nacionalismo obligatorio lo que no se puede hacer es ni llegar a acuerdos sino que cumplan el estado de derecho como tienen que cumplir. Ya está bien de concesiones, que llevamos 26 años concediendo y los demócratas del País Vasco estamos cada día en peor situación".

Sobre el convencimiento de Zapatero de que ETA mantiene una tregua tácita, Mora explicó que "todavía no se ha oído hablar" a la banda terrorista. Algo que también le gustaría que dijeran algunos de sus compañeros críticos con la dirección de Patxi López y que ahora están guardando silencio. "La verdad es que están ocurriendo cosas que son graves, incluso en sectores que hasta hace muy poco defendíamos la libertad y pedíamos y exigíamos al Gobierno que se posicionara y nos ayudara". En este sentido, se preguntó "dónde están esas voces ahora como las del 11-M, que exigían que se dijera la verdad, por que no lo dicen ahora tras la entrevista de Zapatero e Ibarre. Creen que la ciudadanía somos niños a los cuales no se les puede decir la verdad de las cosas y ellos tienen la adultez para plantear las estrategia adecuadas. ¿Pero quien se han creído que son ellos?"

Azkarraga pide prisión para Gotzone Mora
En la COPE, Gotzone Mora también desveló que el consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, ha paralizado el juicio que se iba a celebrar contra ella el próximo jueves después de que la denunciara por injurias y calumnias. Azkarraga "considera que las injurias y las calumnias son más graves que faltas, lo considera como un delito, manda que me juzguen a la Audiencia Provincial y pide entre otras cosas hasta dos años de cárcel y una multa impresionante por mi comportamiento". El supuesto delito de la miembro del Foro de Ermua fue manifestarse contra ETA tras el último atentado de la banda terrorista en Guecho, "esa que también ahora Rubalcaba, Zapatero y Blanco nos quieren hacer creer que está de tregua",

"Un señor consejero de Justicia, que es capaz de mandar observadores a la Audiencia Nacional par ver cómo se juzga al entorno de Batasuna-ETA y que comete otras lindezas, ahora se ha querellado contra mí. Dice que cuando yo grite asesinos a ETA esa palabra iba también contra él".

para colocarlas en más mercados
Cultura prefiere doblar películas a idiomas extranjeros que a las lenguas cooficiales
Europa Press/Madrid ABC  9 Mayo 2005

La ministra de Cultura, Carmen Calvo ha afirmado que de momento el Gobierno "prefiere tener más recursos para hacer más y mejor cine español y doblarlo con el fin de colocarlo en más mercados fuera de nuestras fronteras" que hacer doblajes a las lenguas cooficiales en el seno de nuestro país.

Calvo realizó estas manifestaciones en el transcurso del Forum Europa organizado por Nueva Economía y Europa Press. La ministra recordó que el Ejecutivo está trabajando ya sobre un borrador del Anteproyecto de Ley Audiovisual que, según adelantó, estará terminado este mismo año.

No obstante, dijo también que el Gobierno ha tomado decisiones "rápidas" sobre el cine ya que considera que "el audiovisual es uno de los grandes y potentes lenguajes de la cultura en nuestro tiempo". "Las grandes líneas de política cultural de la Unión Europea están en el audiovisual básicamente. Las acabaremos de redondear incluso con repercusiones de cambios normativos en el plan que estará este año", insistió.

Respecto al doblaje a las otras lenguas que hay en España, Carmen Calvo señaló que en la política de la UE se trabaja cada vez más "en hacer doblajes en Europa para que el cine europeo se vea en este continente" y aclaró que el problema es que "esto resulta muy caro", dijo aludiendo a las mismas palabras pronunciadas por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall. "Es un problema de coste no de otro tipo", agregó.

Sobre la fórmula para poder costear estos doblajes a las lenguas cooficiales, Calvo afirmó que el Gobierno aún no ha decidido nada al respecto pero que, desde luego, dichos fondos no saldrán de la famosa Directiva de la Televisión Sin Fronteras por la que las cadenas deben destinar un 5% de sus ingresos fundamentalmente a la producción de cine español.

"Para el Gobierno es mucho más importante tener los recursos activos en producir cine y en doblarlo a los grandes mercados donde pueden colocarse que hacer doblajes internos", volvió a insistir. La ministra de Cultura señaló que España es un país "muy rico" porque además del catalán, gallego y euskera existe un colectivo muy importante, el de la población gitana, que habla el romaní. "Es algo que se nos olvida permanentemente, el pueblo gitano como cultura", dijo.

Respecto a la rebaja del IVA en discos y libros, Carmen Calvo recordó que es una propuesta que figuraba ya en el programa electoral del PSOE y que al ser un impuesto comunitario lo que queda ahora es "convencer a otros colegas de la UE, sobre todo a los más remisos, para que sea una posición de los ministros de Cultura". "Hemos conseguido que Alemania no tenga una posición tan dura en este asunto y que Italia esté también en una posición de dejarlo pasar", señaló.

La ministra explicó que lo que el Gobierno dice al respecto es que "o bien se hace una rebaja del IVA general para algunos bienes de la cultura, música y libros, para todos los países, o bien se deja a los Estados miembros de la UE una horquilla de flexibilidad marcada por el ECOFIN para que cada país pueda decidir si pierde recursos por la recaudación del IVA para hacer su política de rebaja en su país", apuntó.

Asimismo, recordó que si la rebaja del IVA ha funcionado para otro tipo de servicios es perfectamente viable para la Cultura. "Queremos que los bienes de la Cultura no se traten en el mercado ni en términos impositivos ni de negociación económica como meros objetos", apostilló.

Por otra parte, Carmen Calvo lamentó que las televisiones, en general en España, ofrezcan poca música. "Yo deseo mucha más presencia de música hecha por artistas españoles y que se cante en nuestro idioma. Es muy importante que el Ministerio de Cultura cuide el mercado enorme que es Iberoamérica, un mercado de música latina que se abre paso en Europa (un mercado fundamentalmente en inglés) a través de nuestro idioma", señaló.

Finalmente, se mostró partidaria de "atender mucho más a las músicas nuevas y actuales, a los que componen y hacen música, a quienes se arriesgan como músicos, porque generan novedad".

Descubren por qué el doblaje de las películas es "incómodo" para los bilingües
A un bilingüe le produce una "sensación incómoda" ver un anuncio o una película realizado en una de las lenguas que domina y doblada a otro idioma que también habla: eso es debido a la forma en la que el cerebro integra la información.
EFE. Madrid Heraldo de Aragón 9 Mayo 2005

A un bilingüe le produce una "sensación incómoda" ver un anuncio o una película en una de las lenguas que domina, por ejemplo el castellano, doblada a catalán y ello es debido a la forma en la que el cerebro integra la información audiovisual y que, en ningún caso, es "automática". Esta es una de las principales conclusiones del trabajo dirigido por el investigador español Salvador Soto-Faraco, y que publica la revista Current Biology.

Combinar toda la información que proporcionan los distintos sentidos es fundamental para que el cerebro construya representaciones coherentes y precisas del entorno, explicó Soto-Faraco, por ello es tan importante en los ambientes ruidosos leer en los labios del interlocutor las palabras que este pronuncia.

Prueba de lo influyente que puede ser la integración audiovisual se observa en una situación de laboratorio que se conoce como ilusión de McGurk.

Cuando a los observadores se les presenta el sonido "vi" (en una palabra como "vía") y, al mismo tiempo, ven una cara pronunciando el gesto correspondiente a "gui" (en una palabra como "guía"), lo que "oyen claramente" es "di" (de "día"). Hasta ahora, se había asumido que el cerebro realizaba esa integración audiovisual de forma automática, es decir, sin necesidad de atención, lo que implica que el cerebro puede integrar audiovisualmente el habla a la vez que realiza otras actividades

La ilusión de McGurk
El estudio de Soto-Faraco desmiente esa teoría porque demuestra que si el observador está ocupado en otras tareas (y aunque esté mirando explícitamente los movimientos labiales del interlocutor) la influencia de la lectura labial en la percepción del sonido es mucho menor de lo esperable.

Lo que ellos hicieron fue medir el grado de prevalencia de la ilusión de McGurk mientras los observadores estaban ocupados en una tarea simultánea difícil (ya fuera auditiva o visual), o bien mientras los observadores no estaban realizando ninguna otra tarea.

Lo que encontraron, en contra de lo que uno podría pensar si la combinación audiovisual fuera automática, es que la ilusión de McGurk disminuye de manera muy significativa cuando el observador está ocupado en otras tareas, incluso cuando esta mirando a los labios del locutor.

Este carácter "opcional" de la integración audiovisual ayuda a entender por qué resulta tan fácil ignorar la información visual en películas dobladas al castellano, es decir "despreciar" los movimientos de la boca para fijarse en el sonido.

Sin embargo, es mucho más difícil ignorar los movimientos labiales en una lengua conocida, lo que explicaría, según Soto-Faraco, la "sensación incómoda" que produce, por ejemplo a un bilingüe catalán/castellano, ver un anuncio o una película en una de estas lenguas (por ejemplo, castellano) doblada a la otra (catalán).

Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua
Marita Rodríguez El Mundo 9 Mayo 2005

El pasado 29-04-05 los periódicos recogían las manifestaciones de la Consejera de Educación de la Generalidad de Cataluña, Sra. Marta Cid, aventadas con el probable propósito de "calentar" el ambiente y prepararlo para la deglución de nuevas medidas coercitivas. La Consejera declaraba ("desveló", decía un periodista, como si se tratase de algún secreto) que "entre un 30% y un 40%" de las clases impartidas en los centros de Secundaria lo son en castellano y que ese porcentaje desciende hasta un entre 10% y 20% en las etapas de educación Infantil y Primaria.

El alarmismo con respecto a "la situación del catalán en la enseñanza" que sus revelaciones pretendían provocar está totalmente injustificado en las etapas iniciales, por cuanto, la lengua española y el idioma extranjero, exceptuadas de la obligación de ser impartidas en catalán, vienen a cubrir esa parrilla que oscila entre el 10% y el 20% (una, o a lo sumo dos, de cada diez horas-materia).

Ciertamente, en Secundaria la cifra se dobla, ¿hasta el punto de "exceder con creces" lo estipulado por la Ley de Política Lingüística? Aquí está el quid de la cuestión: ¿qué es lo que esa norma estipula? Para rehuir la inconstitucionalidad, los legisladores emplearon con profusión la expresión "normalmente" (y han hecho uso de ella a saciedad para escapar de sus responsabilidades ante los tribunales). El artículo 21.1 de la citada Ley dice: "El catalán debe utilizarse normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje en la enseñanza no universitaria". Sólo caben dos interpretaciones: la primera hace del catalán lengua única. A la segunda se adapta perfectamente la situación "desvelada" por la Consejera: la lengua más normal o habitual en el ámbito de la enseñanza secundaria es el catalán, mientras que el español ocupa una posición de segundo orden (30%-40%).

Los esfuerzos del gobierno de CiU consiguieron impedir en su momento que la Ley de Política Lingüística se examinara en el Tribunal Constitucional, pero no cabe duda de que la primera de las interpretaciones antes comentadas es contraria a los pronunciamientos de este alto organismo que consagraba en la sentencia 337/1994, de 23 de diciembre de 1994, el modelo llamado de "conjunción lingüística" (y no de "inmersión", como a menudo se pretende hacer creer). "Es legítimo –se puede leer en ella– que el catalán, en atención al objetivo de la normalización lingüística en Cataluña, pueda ser el centro de gravedad de este modelo de bilingüismo, siempre que ello no determine la exclusión del castellano como lengua docente de forma que quede garantizado su conocimiento y uso en el territorio de la Comunidad Autónoma". En consecuencia, las declaraciones de la Consejera constituyen una desacomplejada (¿devergonzada?) exhibición de la voluntad del gobierno de que los ciudadanos de esta comunidad sean objeto de una "substitución lingüística". Mucho más aun, cuando dice que "el catalán no puede ser sólo una lengua de aprendizaje académico" y manifiesta su intención de interferir en el "uso" de la lengua, es decir –en roman paladino– de impedir que los ciudadanos hablen lo que deseen.

Por ello, no sorprende que en su análisis de la situación lingüística de la enseñanza, Dª Marta Cid no haga mención alguna del mandato que contiene el artículo 21.2 de la misma Ley, que establece que los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano y obliga a la Administración a garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo, mandato vulnerado ab ovo por la práctica de la inmersión lingüística. Tampoco hizo referencia a la reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obligaba a su Departamento a incluir una casilla en los formularios de preinscripción para que las familias pudieran indicar su lengua habitual. Habiendo manifestado ya en otra ocasión que la interpretan como un "consejo", esta sentencia está destinada a perderse en los vericuetos del recurso infinito o de la descarada desobediencia.

En definitiva, parece imposible que la responsable de educación de Cataluña manifieste un mayor desprecio por aquello que es el objeto directo de su gestión. De sus declaraciones no se trasluce preocupación alguna por el interés didáctico o el cumplimiento de los objetivos educativos. Los alumnos y las alumnas no son más que un objeto puesto al servicio de más altos intereses, porque la "lengua es un medio de construcción nacional" (sic dixit).

Marita Rodríguez es presidenta de la Asociación por la Tolerancia

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