AGLI

Recortes de Prensa     Martes 10 Mayo 2005
Pues... va a ser que no
Carmen Leal Libertad Digital 10 Mayo 2005

La ruptura
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 10 Mayo 2005

Tres tristes tigres
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 10 Mayo 2005

Soberanismo judicial
Editorial ABC  10 Mayo 2005

El debate de mañana
M. MARTÍN FERRAND ABC  10 Mayo 2005

El juego del Gobierno
Antonio JIMÉNEZ La Razón 10 Mayo 2005

Los barones no se fían
Confidencial La Razón 10 Mayo 2005

Catalanadas y gallegadas
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 10 Mayo 2005

Las cosas de don Manuel y de don Alberto
Víctor Llano Libertad Digital 10 Mayo 2005

Paz y precio
Pedro Morales Moya/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 10 Mayo 2005

Piñeiro: «Si se rompe la unidad del Poder Judicial, se quebrará el Estado»
M. L. G. FRANCO ABC

«Nuestra prioridad es que se reconozca la lengua de signos»
Natalia Figueroa La Razón 10 Mayo 2005
 

Catalán a la fuerza
Pues... va a ser que no
por Carmen Leal Libertad Digital 10 Mayo 2005

En las Ramblas de Barcelona, sábado por la mañana, unas doscientas personas se manifiestan con pancartas, música, claveles y pegatinas en contra de la existencia de las oficinas de “Garantías lingüísticas” creadas por este nuevo gobierno autonómico. Dichas oficinas reciben las delaciones de los ciudadanos catalanohablantes, que supuestamente ven restringidos sus derechos lingüísticos. Los ciudadanos que habitualmente hablan en español, lengua oficial de todo el Estado, con la que nos entendemos todos los españoles e hispanoamericanos, aproximadamente la mitad de la población catalana, esos no tienen derechos, aunque pagan los mismos impuestos.

Como si hubiesen leído las últimas palabras de Pío Moa en Libertad Digital: ”hay que movilizarse antes de que sea demasiado tarde”, la Asociación por la Tolerancia con sus pancartas, su música y sus pegatinas ha sido capaz de llamar la atención de los transeúntes, en las Ramblas, junto a dichas oficinas, en hora punta. Muchos “catalanes de toda la vida” no conocían esas oficinas y cuando preguntaban a los manifestantes, se sorprendían escandalizados. Los extranjeros también. Unos jóvenes de la Asociación iban explicando en inglés a los extranjeros el porqué, y el significado de las pancartas. El manifiesto y las pegatinas se repartían en las dos lenguas oficiales.

¿Por qué os concentráis ahora? Le pregunto a la presidenta Marita Rodríguez, profesora de Física. Mira, las instituciones públicas están al servicio de los ciudadanos y deben respetar y utilizar por igual los dos idiomas. No pueden ignorar la Cataluña real. La Cataluña oficial solo utiliza una lengua, el catalán. El modelo educativo es monolingüe en catalán, la señalización viaria, las señalizaciones, indicaciones y rotulaciones de los edificios públicos. Además ahora ya hay sanciones. Para eso han abierto estas oficinas de” Garantías lingüísticas”, para la delación de unos ciudadanos por otros. La Gestapo lingüística. Y sigue José Domingo, abogado, portavoz de la Asociación: no vamos a consentir una política lingüística que considere el español como algo ajeno a Cataluña. Queremos una Cataluña real, plural, no monolingüe y monolítica. Respetuosa con los derechos de todos los ciudadanos, abierta al mundo, en libertad y cohesionada con las otras comunidades de España, no encerrada en sí misma. El Nuevo Estatuto pretende obligar a todos los ciudadanos de Cataluña y a todos los residentes al conocimiento y uso únicamente del catalán. Entonces se dividirá la población entre ciudadanos de primera clase, con todos los derechos políticos, y los que desconozcan el idioma catalán, se convertirán en “residentes”, o ciudadanos de segunda clase. Esto no puede ser. No debe ser. La promoción personal ha de ser libre, lo mismo que la participación en la vida pública, en la iniciativa personal, cultural y empresarial. No se puede limitar la libertad por razones de identidad o lengua.

Esta vez han sido unas doscientas personas, madres con bebés, padres con niños, algunos adolescentes, un puñado de jóvenes y gente variopinta que charlaban animadamente y coreaban consignas , sin miedo, “Maragall, bonito, cierra este garito”. ¿Catalán a la fuerza? Pues, ...va a ser que no.

Algo se mueve en Cataluña y se mueve en la buena dirección.

Jaque a la Constitución
La ruptura
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 10 Mayo 2005

Enlazo con el interrogante de mi artículo anterior. ¿Por qué –si no hay planteada todavía ninguna una reforma constitucional en el Congreso- tengo el atrevimiento de acusar al presidente ZP de haber abierto un proceso constituyente fraudulento y subversivo?

La respuesta es sencilla. Porque la reforma de los Estatutos de autonomía, alentada por el presidente ZP en su discurso de autonomía, está a punto de llevarse por delante el actual modelo de Estado de la Constitución de 1978.

La aprobación de un Estatuto de Autonomía requiere obtener la mayoría absoluta de Congreso de los Diputados, es decir, 176 diputados. El presidente cuenta como mínimo con los 147 del Partido Socialista Obrero Español, más los 21 diputados del Partido Socialista de Cataluña, más los 8 de Ezquerra Republicana de Cataluña y los 5 de Izquierda Unida-Los Verdes. En total 181 diputados. Suficientes para cualquier cosa.

Hace dos años, mientras celebrábamos los veinticinco años de vigencia de la Constitución y valorábamos el acontecimiento como el primer gran éxito del pueblo español después de casi dos siglos de historia convulsa y de enfrentamientos fratricidas, cayeron en mis manos las propuestas presentadas en el Parlamento de Cataluña por CIU y el PSC para redactar un nuevo Estatuto nacional. Las comenté con Rodrigo Rato, a la sazón vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía. Se quedó preocupado y me preguntó si podía hacerle una nota. Lo que comenzó siendo un informe se convirtió en un libro. Se publicó en el otoño de 2003 y lo titulé “Jaque a la Constitución”.

Perdóneseme la autocita, pero esto es lo que decía en uno de sus pasajes: “No es comprensible que el nacionalismo catalán haya decidido la ruptura del pacto constitucional. Una cosa es perfeccionar el modelo y otra romper con él. Se rompe con el modelo pactado cuando se reivindica la soberanía de Cataluña como nación y, además, se mantiene en el horizonte el derecho de autodeterminación como una especie de espada de Damocles sobre el Estado español. Se rompe el modelo pactado cuando se pretende dotar a la Generalidad de los caracteres propios de la estatalidad y transformar a la nación española en un mero Estado plurinacional, algo así como una especie de cooperativa de servicios comunes (la defensa y las embajadas). Se rompe con el modelo pactado cuando se formula una propuesta que convierte a Cataluña en un Estado prácticamente independiente aunque se mantenga formalmente dentro de ese imaginario Estado plurinacional español por la sencilla razón de que la independencia implicaría la salida de la Unión Europea y eso sí que sería contrario a los intereses de los ciudadanos de Cataluña. Se rompe, en fin, con el modelo pactado cuando para fundamentar la destrucción del actual Estado autonómico se invoca la aplicación a Cataluña de la disposición adicional primera de la Constitución, a sabiendas de que se hizo para resolver la cuestión foral y de que en ningún caso podría amparar la ruptura del marco constitucional”. Más adelante concluí: “A la vista de lo que está por venir –escribí-, presiento que Cataluña lleva camino de convertirse en un nuevo problema”.

Después vino el acceso de Pascual Maragall a la Generalidad de Cataluña. Para desbancar a CIU necesitaba del apoyo de ERC, partido republicano e independentista. Lo consiguió mediante la firma de un pacto donde el PSC se compromete a impulsar una reforma estatutaria acorde con los postulados nacionalistas. Lo peor de todo es que ZP se comprometió durante la campaña electoral a apoyar cualquier reforma estatutaria con tal de que esté avalado por una amplia mayoría en el Parlamento catalán.

Cataluña se ha convertido ya en un nuevo problema.
Pascual Maragall sabe que para que su “Estatuto nacional” tuviera encaje constitucional habría que reformar de forma sustancial la Constitución española. Luego lo razonable sería empezar la casa por los cimientos y no por el tejado. El honorable presidente sabe que convertir a España en un Estado plurinacional, como él pretende, compuesto de cuatro naciones: Cataluña, País Vasco, Galicia y el resto sería empresa imposible. Para dinamitar la Constitución, Maragall pretende formular su jaque a la Constitución a través del Estatuto. A ver si en Madrid tienen los bemoles suficientes como para negar a Cataluña lo que quiere ser. El pacto constitucional de 1978 ha saltado ya por los aires.

Maragall no quiere estar solo. Sueña con que el Parlamento vasco apruebe finalmente una propuesta parecida a la suya si ZP es capaz de llegar a un acuerdo con el PNV y, tal vez, con Batasuna. Porque no debemos olvidar que el rechazo al Plan Ibarreche pareció rotundo pero en realidad no lo fue porque el presidente aceptó negociar un nuevo Estatuto, fruto de un plan “sin apellidos”, para lograr un nuevo marco definitivo para Euskadi. Ibarreche vio derrotado su Plan en el Congreso, es cierto, pero se llevó un as en la manga: la defunción del Estatuto vasco certificada por el propio ZP. Porque si hay que llegar a un marco nuevo, definitivo, es porque lo que hay no sirve.

El otro sueño de Maragall es que Fraga no consiga mayoría absoluta y se conforme un nuevo Gobierno socialista en coalición con los nacionalistas del BNG.

Si esto ocurre, la tramitación de los nuevos Estatutos se convertirían en manos de los Parlamentos catalán, vasco y gallego en un poderoso ariete contra el edificio constitucional español. Sólo la fortaleza de los dos grandes partidos nacionales podría evitar el jaque mate. Pero ZP tendría que optar entre ser leal o enterrar la Constitución de 1978.

Para evitar que España camine hacia el abismo, Mariano Rajoy ha ofrecido al presidente su apoyo para hacer frente a cualquier desafío estatutario que desborde el marco constitucional así como pactar hasta dónde se puede llegar en el desarrollo del proceso autonómico sin romper el modelo de Estado para que el criterio pactado pueda iluminar la reforma de los Estatutos vigentes. Pero el presidente se ha negado a ello. Por convicción propia o porque sus socios catalanes (PSC y ERC) no se lo permiten.

Concluyo. ZP es responsable de haber abierto de facto un nuevo proceso constituyente. Y esto es fraudulento, pues se pretende forzar la reforma de la Constitución mediante la aprobación de Estatutos inconstitucionales, y además subversivo, pues la finalidad de sus mentores es provocar la ruptura del actual modelo de Estado.

Sólo el acuerdo entre el PSOE y el PP podrá evitar el jaque mate a la Constitución.

Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra. Representa a UPN en el Comité Nacional del PP

Tres tristes tigres
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 10 Mayo 2005

ETA ha declarado tres treguas a lo largo de su historia: una de tres meses en 1989, otra de una semana en 1996 (aquella primavera se llevaron las treguas cortas y las gabardinas largas) y la que siguió a la negociación clandestina del PNV y EA con los terroristas en 1998, que duró 15 meses. Este mes se cumplirán dos años sin asesinatos consumados y mi señor Zapatero cree que estamos en una tregua tácita. Puede, aunque todavía no sabemos quiénes, si ETA o el Estado de Derecho.

Recordemos algunos datos. Acaban de ser condenados a 2.775 años de cárcel los etarras que intentaron matar a 184 personas en el Intercity Irún-Madrid hace 17 meses; el verano pasado ETA preparó un atentado contra el Rey en Mallorca. En enero de 2005 puso un coche-bomba en Neguri «para matar», según el consejero Balza. En febrero se encontraron planes con información avanzada sobre el popular Antonio Basagoiti y el socialista Rodolfo Ares. También en febrero fueron detenidos en Valencia dos etarras con planes maduros para actuar contra un teniente coronel y una comisaría. En marzo se detuvo a tres miembros del 'comando Donosti', «operativo y activo» en palabras del ministro del Interior. El 23 de abril, homenaje a Cervantes, ETA robó cuatro toneladas de clorato sódico en Francia.

Estos 23 meses sin sangre se explican por la acción policial y la eficacia del Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos, instrumentos que usted sacrificó junto a la candidatura de Patxi López en su reunión del pasado jueves 5 con Ibarretxe. Era una exigencia del PNV, que, a la vez, pedía a los terroristas tiempo para que usted pueda terminar esa tarea.

Puede que ETA le conceda ese tiempo y deje de matar mientras ella se recupera y todo vuelve a su ser y su brazo político a la legalidad y a los ayuntamientos. Quizá. Pero debería distinguir usted entre objetivos y medios. El atracador no quiere acribillar al cajero del banco. Amenaza con hacerlo para llevarse el dinero. La intención del violador no es acuchillar a su víctima. Le enseña la navaja para que acceda a sus pretensiones. Los terroristas asesinan para conseguir el desistimiento de la sociedad, no porque encuentren especial placer en ello, aunque a veces también. «Se me mueven las tripas de gusto», dijo la etarra Sánchez del Arco al tener noticia del secuestro de Cosme Delclaux.

Sus compañeros vascos son partidarios de mantener Pacto y Ley y no es preciso enterrarlos formalmente. El Pacto Antiterrorista es historia desde que usted decidió cambiar al Partido Popular por el PNV en el papel de socio. Tampoco hace falta derogar la Ley de Partidos. Tal vez se necesite en un futuro próximo para aplicársela al PP. Pérez Rubalcaba -¿qué gran ministro de la Verdad para Orwell!- y José Blanco nos han explicado la razón: los populares, en realidad, no quieren terminar con ETA. Son cómplices del terrorismo.

Soberanismo judicial
Editorial ABC  10 Mayo 2005

LOS planes del tripartito catalán sobre la reforma estatutaria avanzan por un modelo confederal. La propuesta de soberanía tributaria fue un anticipo y ahora el turno le llega al poder judicial, objeto del deseo nacionalista porque representa el único pilar del Estado que aún permanece unitario. El Instituto de Estudios Autonómicos, dependiente de la Generalitat, ha emitido un informe sobre el modelo judicial al que aspiraría el Ejecutivo de Maragall. La propuesta pretende, lisa y llanamente, crear un poder judicial catalán, con los elementos de gobierno interno y función jurisdiccional propios del Estado.

El soberanismo judicial que propugna el informe sigue los pasos del Plan Ibarretxe y de las bases de la reforma estatutaria planteadas por el PSC. Se trata de crear un espacio judicial propio para Cataluña (con competencia para los principales nombramientos judiciales) en un sistema de colaboración bilateral -de tú a tú- con el CGPJ. Por otro lado, el Tribunal Supremo sería sustituido por el Tribunal Superior de Justicia, los cuerpos de funcionarios no jurisdiccionales dejarían de ser nacionales y se aplicaría a reglamento la inmersión lingüística. Incluso llega a plantearse la coparticipación de la Generalitat en la concesión de indultos, que hoy es una prerrogativa del jefe del Estado.

En la teoría clásica del Estado, la soberanía estatal tiene dos potestades fundamentales: la exacción de impuestos y el enjuiciamiento de los ciudadanos. Si tradicionalmente han sido materias centralizadas se debe a que ambas condicionan, como ninguna otra, la igualdad efectiva entre los ciudadanos. Los nacionalistas y sus consortes socialistas saben lo que hacen cuando proponen esos modelos: situar un techo bajo a los ciudadanos que les impida ver la existencia de un Estado más allá del territorio de su Comunidad. Así, es irrelevante que la soberanía no se declare formalmente, si se acaba ejerciendo en la práctica cotidiana.

La proximidad de la justicia al ciudadano y el principio de subsidiariedad, tan eficaces cuando se aplican en un contexto de lealtad constitucional, solidaridad e igualdad, son meras excusas en este caso para forzar el desmantelamiento paulatino del Estado -en general, y de Derecho en particular- mediante la quiebra de la unidad jurisdiccional.

El debate de mañana
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  10 Mayo 2005

DADO que el del Presupuesto pasó a ser un debate tecnocrático y oscuro, para economistas y no para ciudadanos, el de mañana -el del estado de la Nación- adquiere el rango, más literario que real, de ser el primero entre todos los del año. Una ocasión para que, en la escenificación bipolar que define nuestro sistema político, José Luis Rodríguez Zapatero pueda hablarnos de lo bien que marcha el negocio nacional y Mariano Rajoy pueda prevenirnos de su quiebra inminente. Ninguno de los dos tiene la razón y habla desde la sabiduría o, si se prefiere, ambos la tienen y predican desde la distancia que marca vivir en La Moncloa o, aunque no sea a mucha distancia, en un chaletito altoburgués de una urbanización de lujo. La realidad, que en ocasiones duele, no es fácil de percibir en el irreal mundo del poder, en el que las puertas se abren solas.

Si dejamos a un lado lo económico, aún siendo mucho dejar, España no va bien y, sin necesidad de aplicar el microscopio del análisis, se observan disfunciones y carencias impropias de una Nación que, autotitulándose democrática, parlamentaria y representativa, ofrece el continuado y lamentable espectáculo de su desmembración, lejos de una verdadera separación de los poderes del Estado y demasiado cerca de los caciquismos regionales y locales que, en etapas anteriores, marcaron su decadencia. Lo económico, enderezado en los años en que lo gestionó Rodrigo Rato, mantiene su impulso y actúa por inercia, pero desperdiciando la oportunidad de ampliar y perfeccionar lo conseguido por las vías liberales -con perdón- de la competitividad y el premio a la iniciativa individual.

Zapatero, escaso de discurso, corto de compañías y en clara debilidad parlamentaria, llega al debate de mañana con más limitaciones de las deseables y, como para contentar a sus protectores de ERC, acaba de darse un paseíto por Mauthausen, dramático cementerio en el que fallecieron 6.000 perdedores de la Guerra Civil española, para rescatar el legado republicano como semilla de la España actual. Eso concuerda con las obsesiones del leonés, prolonga las ceremonias frentistas que, con las más diversas formas, arman la política gubernamental de este último año y organiza un debate distinto del que espera la Sociedad, más atenta al futuro de sus hijos que al pasado de sus abuelos.

Así puestas las cosas, a Rajoy, cuyo principal encanto es el del sosiego, le fuerzan las circunstancias a reverdecer el estilo aznarí, más hosco y pendenciero, menos convivencial y constructivo, hasta el punto de que el debate sea, sin mucho fondo, una forma de confrontación que sirva a las partes para perpetuar el mal vicio de las dos Españas. Una sobredosis ideológica e histórica que requiere cuerpos muy sanos y almas muy fuertes para soportarla. Los normalitos, por si acaso, ya podemos empezar a gritar: ¡socorro!

El juego del Gobierno
Antonio JIMÉNEZ La Razón 10 Mayo 2005

Cuanto más leo y escucho a José Bono más me reafirmo en que el PSOE le jugó una mala faena a este país. Si el ministro de Defensa es un hombre de principios, y no seré yo quien lo dude, muchas de las cosas que están ocurriendo en España desde que Zapatero ocupa La Moncloa nunca se habrían producido con él al frente del Gobierno. Bono representa el sentido común y la firmeza del Gobierno frente a la componenda y el secretismo en el que se está manejando su presidente. Suscribo los postulados que el titular de Defensa hace públicos sobre la Constitución, la financiación autonómica o sobre la forma de acabar con ETA, pero empiezo a estar cansado de que sea el único miembro del Gobierno que parece tener las idea claras y precisas, cuando de España se habla, mientras Zapatero continúa en Belén con los pastores; reunido clandestinamente con Ibarretxe o satisfaciendo a la fiera insaciable que anida en la independentista ERC.
Hora es ya de que el buen subalterno Bono se tape, como se dice en el argot taurino, y ceda al maestro Zapatero el peso de la lidia. A ver si nos enteramos de una puñetera vez qué pretende y quiere hacer con el morlaco que tiene enfrente y al que le ha dejado desarrollar peligro y sentido suficientes como para empitonar a España por la femoral y enviarnos a todos al hule.

Los barones no se fían
Confidencial La Razón 10 Mayo 2005

Los barones socialistas no se fían del presidente del Gobierno y sus pasteleos con Maragall y los independentistas catalanes, esos mismos que en el Congreso se hacen pasar por «federalistas». El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, mantendrá un encuentro el jueves, en Sevilla, con el presidente de Andalucía, Manuel Chaves, después de acordar, con el presidente «popular» de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, hacer frente común contra cualquier intento por romper la igualdad y solidaridad interregional. Barreda se está reuniendo con diversos líderes de comunidades autónomas para abordar el debate sobre la reforma de los estatutos y el nuevo modelo de financiación autonómica. A Rodríguez Zapatero, entre todos sus barones, le están «haciendo la cama», empezando por el presidente del PSOE, Manuel Chaves, y a la cabeza de una de las regiones más extensas y pobladas de España, que tampoco entiende la estrategia sobre financiación de Zapatero. Si es que tiene alguna.

Catalanadas y gallegadas
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 10 Mayo 2005

CUAL PASTORCILLOS arrobados ante milagro, los socialistas y nacionalistas de por aquí (que con más frecuencia de la deseable se arrejuntan, revuelven y entremezclan) siempre han mostrado veneración por las ideas que muy interesadamente nos envían desde Cataluña. En justa compensación, allí nos toman por tontos. Compruebo así que no pocos siguen postrándose frente a la modernidad importada, como si aún no hubiesen salido de la aldea, y a la hora de informarse sólo retienen, sin verdadero análisis de fondo, las formas del discurso foráneo. Que en el caso catalán suele ser superficialmente provinciano y calculadamente generoso: trece argucias en la docena de argumentos. Y que en llegando a Galicia se tragan, argucias y argumentos, sin ni siquiera leer el manual de instrucciones. Quiero decir: en contacto con la mentalidad de aldea las catalanadas se transforman en gallegadas . Por supuesto, lejos de mí intentar convencer a nadie de que Cataluña carece de grandes hombres, y no digamos mujeres, pero los que yo estimo tales son, por ejemplo, Albert Boadella, Arcadi Espada o el gran Serrat, y nunca Maragall (el de las maragalladas ) Antoni Castells (de tanto predicamento entre los economistas del PSG-PSOE) o, señoras y señores, ante ustedes el increíblemente insolidario Pérez Carod.

No soy el único en sospechar que tanto el egoísta nacionalismo catalán -dizque cívico por oposición al etnicismo vasco- como el federalismo asimétrico, plagiado mecánicamente de la economía de redes, han servido de faros, más bien cegadores, de las susodichas burocracias políticas gallegas. Paradójicamente, en la Catalogne francesa, de la que sí deberíamos tomar ejemplo, nadie ha dado jamás ni dos céntimos por la indigesta cocina intelectual urdida en la centralista Barcelona y sus provincias. Esencialmente, esa admiración proviene por extensión de un savoir faire técnico y económico atribuido a los catalanes, ancestralmente reputado entre los gallegos, pero que, todo bien ponderado, resulta tan infundado como el resto de eventuales logros. El caso de la prensa en Cataluña es paradigmático y muestra que el engallado amor por la propia lengua y cultura es substancialmente político o de pico para fuera: Avui, por falta de lectores, se mantiene gracias a tramposas subvenciones. Pero también, como en ninguna otra parte de España, el resto de las publicaciones periodísticas inflan masivamente ventas y beneficios amparándose en desmesuradas ayudas institucionales. Y tres cuartos de lo mismo en lo que concierne al resto del sector editorial catalán, enriquecido en el mercado hispánico o, cuando se trata de libros y otros soportes en lengua vernácula, nutriéndose de dinero público.

¿Existen otros sectores en los que Cataluña sea ejemplar? Lo dudo. Ni en banca, ni en siderurgia, ni en turismo, ni en agricultura, ni en ganadería, ni en alimentación, ni en construcción, ni en mecánica, ni en telecomunicaciones, ni en textil, ni en aeronáutica, ni en automoción, ni en informática, ni en producción audiovisual, ni en energía, ni en biotecnología los catalanes son más competentes que los demás españoles. En consecuencia, sólo los expertos en gallegadas pueden admirar las catalanadas. El problema es que, y deseo de todo corazón equivocarme, los socialistas y nacionalistas están preparando ante las próximas elecciones una gallegada contra Galicia inspirándose en la vigente moda de catalanadas y maragalladas.

Noticias de Cuba
Las cosas de don Manuel y de don Alberto
Víctor Llano Libertad Digital 10 Mayo 2005

Para el presidente de la Xunta de Galicia ha sido un honor abrazar a un asesino en serie. Ni siquiera se atrevió a pedirle que excarcelara a los centenares de presos de conciencia que tortura en la Isla-cárcel. Raúl Castro, hermano preferido de la Bestia y brazo ejecutor de gran parte de sus crímenes –fue él quien ordenó asesinar a 23 niños que intentaron huir de Cuba en el “Transbordador 13 de Marzo”– se paseó tranquilamente por Galicia antes y después de abrazarse con Don Manuel.

Lejos de ser detenido y conducido ante el juez de guardia, abandonó el Palacio de San Caetano cargado de regalos sufragados con los impuestos de muchos de los gallegos a los que les destrozó la vida. Los gorilas que protegían al veterano terrorista –amparados en la impunidad que desde el 14 de marzo de 2004 creen poder disfrutar en nuestro país– insultaron, le señalaron sus pistolas, grabaron y llamaron por su nombre a Rigoberto Carceller, presidente de la Plataforma ¡Cuba Democracia Ya!, que pretendió, en su presencia, pedir libertad para los cubanos, miles de ellos hijos de gallegos a los que Fraga ha abochornado una vez más.

Como dice Jorge Moragas, “son las cosas de Don Manuel”. Lo que pueden esperar del fundador del Partido Popular los españoles a los que los hermanos Castro robaron hasta el último peso. Ahora –después de 46 años de barbarie comunista– le ven abrazarse a sus verdugos sin que nadie de su partido se atreva a calificar como merece tamaña desvergüenza. Los socialistas no disimulan su satisfacción. Con amigos como Fraga, Rajoy no necesitará de más enemigos.

Después de que Don Manuel recibiera con todos los honores a Don Raúl, a los populares les resultará muy difícil reprochar el diálogo y la comprensión que ofrece Zapatero al Monstruo de Birán. Y no sólo es en Galicia donde destacados miembros de la derecha española se burlan de las víctimas del castrismo y desprecian su sufrimiento. Gallardón le ha pedido a un incondicional de la tiranía que haga el pregón de las fiestas de San Isidro. Joaquín Sabina es imprevisible. Ojalá deje en ridículo al alcalde de Madrid y con sus versos justifique una vez más los crímenes de Castro. Es lo que tal vez espere de él quien lo nombró pregonero, un individuo que en Miami pidió a los exiliados cubanos que olviden “el discurso del dolor”. Cuesta mucho imaginar mayor desahogo inmoral.

Con personajes como Fraga y Gallardón, Zapatero estará en el poder mucho más tiempo del que soñó. No recuerdo que ni uno ni otro preguntaran jamás por los agujeros negros que rodean a la matanza de Madrid. El presidente de la Xunta demostró una vez más su enorme soberbia. Y el ex secretario general de Alianza Popular que sólo busca cortejar a lo más cutre de una progresía liberticida que a pesar de sus esfuerzos jamás le votará. Con las amistades de ambos, los que menos pierden son los cubanos que desde hace muchos años son conscientes de que nada bueno pueden esperar de ellos. A quien hacen daño es Mariano Rajoy, que hoy no podrá –sin bajar la mirada– acusar a los socialistas de amigar con terroristas. Pocos hay peores que Raúl Castro.

Ya ha regresado a la Isla de los cien mil presos con todo el orujo que pudo encontrar en Galicia. Su hermano le recibió en el aeropuerto. Tienen mucho que celebrar. Se han burlado de todos los españoles de buena voluntad. Pueden presumir del abrazo de decenas de irresponsables y de haber ultrajado una vez más a sus víctimas. Me contó Rigoberto Carceller que con intención de insultarle, los muchos escoltas de quien en Cuba llaman la raula borracha le llamaron a voces homosexual. Para los robolucionarios acusar a otro de maricón es el peor de los agravios. Son los amigos de Sabina y de Don Manuel. Los que encarcelaron a miles de “pájaros” indignos de una patria en la que no tenían cabida. Lástima que el cantautor no lo recuerde en el pregón que le ha encargado don Alberto.

Paz y precio
Pedro Morales Moya/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 10 Mayo 2005

Don Javier Rojo, en declaraciones a EL CORREO, afirmaba el domingo que 'La democracia española nunca ha estado mejor para lograr la paz en Euskadi'. Si por paz entendemos lo contraro de una guerra, aquí no estamos en guerra. Estamos viviendo una democracia imperfecta donde unos pocos, por la vía del terror y con el apoyo social de casi todos los nacionalistas vascos, tienen contra las cuerdas a otros cuantos que se oponen por medios pacíficos a sus pretensiones separatistas. Entendamos que lo pretendido es apaciguar a ETA. Pues bien, cualquiera tiene la solución, por lo menos para una tregua. Bastaría con aprobar la amnistía para los terroristas encarcelados, la cesión de fondos y competencias de la Seguri- dad Social al Gobierno de Euskadi, la creación del Tribunal Superior de Justicia Vasco y la cesión de alguna otra cosilla más para que las instituciones vascas hablen con voz propia en Europa. De donde se deduce que no es cierto que la democracia española esté más cerca que nunca de la paz porque -que se sepa- nadie ha hecho cesión alguna en este sentido. A no ser que estemos en el turno de dar luz verde a las primeras concesiones, algo que puede conocer por su cargo el señor Rojo, mientras los demás estamos en babia. A esta posible política de 'pagar un precio político' para acabar con ETA se opone el PP y eso encorajina al señor Rojo. Uno piensa que, en democracia, la oposición está para ser oida con buen talante, sin incriminarla ni satanizarla. ¿O no? Muchos socialistas piensan que no procede pagar precio alguno. ¿O no?

Piñeiro: «Si se rompe la unidad del Poder Judicial, se quebrará el Estado»
M. L. G. FRANCO ABC

BILBAO. El presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Fernando Ruiz Piñeiro, advirtió ayer al Gobierno de que si con las reformas estatutarias que se están planteando se rompe la unidad del Poder Judicial, se quebrará la vertebración del Estado. El magistrado señaló que los jueces asumirán las modificaciones normativas que se realicen, pero «que sepan» que se trata de cuestiones que tendrán «trascendencia en el sistema».

Recordó que la Constitución establece «el principio de unidad jurisdiccional» como «base de la organización y funcionamiento de los tribunales» , al tiempo que reconoció al Consejo General del Poder Judicial como el máximo órgano de Gobierno de los jueces, algo que en estos momentos está en entredicho. En su opinión, la Constitución y la democracia son «el anverso y el reverso de una misma moneda», ya que todas las sociedades avanzadas tienen una Carta Magna que «constitucionaliza el principio de legalidad». Según Piñeiro, los jueces «no son neutros constitucionalmente», porque «la defensa de la Constitución es su obligación legal y su compromiso personal».

A su juicio, «sin sometimiento a la ley por parte de los poderes públicos no puede existir democracia».

«Nuestra prioridad es que se reconozca la lengua de signos»
Con energía. Luis J. Cañón, presidente de la Confederación Estatal de Personas Sordas, se ha propuesto una meta: que el lenguaje de signos sea reconocido como uno más. No cesará hasta conseguirlo. A su juicio, el principal problema para lograrlo es la falta de visibilidad: a los ciegos o a la gente que va en silla de ruedas se les ve por la calle. «Nosotros pasamos desapercibidos». «La sordera sigue siendo una gran desconocida», asegura. Pero lucharán para que se les reconozcan sus derechos como ciudadanos.
Natalia Figueroa La Razón 10 Mayo 2005

Luis J. Cañón es un hombre muy joven, casado y padre de dos hijos, lleno de energía y de entusiasmo, que lucha con todas sus fuerzas por lograr tantas cosas como se ha propuesto en beneficio del colectivo de personas sordas. «Hablamos de, aproximadamente, un millón de personas sordas en toda España» –me explica, empleando el lenguaje de signos–. Es un colectivo que históricamente ha sufrido todo tipo de barreras. Un colectivo con más de 150.000 usuarios de la lengua de signos para comunicarse, que sufren la exclusión. Este es un colectivo muy heterogéneo: personas que han perdido la audición por un accidente, o por enfermedad, o a edades avanzadas, y otras que ya al nacer eran sordas... La lengua de signos ha sido proscrita a lo largo de la Historia. Son muchas las personas sordas en este país que recuerdan cómo en los colegios se les prohibía signar, llegando incluso a atarles las manos para que no lo hicieran, para obligarles así a que sólo hablasen... Esta situación se ha ido suavizando con el tiempo, bien es cierto, pero sigue dándose esa exclusión, quizá de forma más sutil... Los países nórdicos, por ejemplo, están a la delantera de lo que son derechos y reconocimiento sociales para los sordos. El modelo finlandés es un modelo a seguir en España. En Finlandia está reconocida constitucionalmente la lengua de signos. Se reconoce como un idioma más. Creo que eso marca las diferencias.

–¿Con qué armas luchan ustedes para romper las barreras de la comunicación?
–La CNSE construye sociedad con entusiasmo, con ilusión. Contamos con una red que es el movimiento asociativo, una red potente, consolidada, bien estructurada, así como con distintos colaboradores en todo el territorio. Hablamos de miles de jóvenes que colaboran con nosotros, que apoyan el trabajo y el objetivo común de conseguir que las personas sordas tengan las mismas oportunidades que cualquier ciudadano.

–Se ayuda al colectivo de los ciegos, se hacen rampas para las sillas de ruedas... Sin embargo a quienes no oyen no se les considerad tan discapacitados, como si ese fuera un mal menor...
–Tienes razón, así es. Cuando vas andando por la calle se hace patente la persona en silla de ruedas: la silla de ruedas es visible. La persona ciega también. Mientras que una persona sorda pasa por tu lado totalmente desapercibida. La realidad es que, a pesar de que sí han ido cambiando las cosas, la sordera sigue siendo la gran desconocida. Las personas sordas necesitan acceder a la vida diaria, a la educación, al empleo, al ocio... En la vida no todos partimos con las mismas ventajas en la línea de salida. Las barreras a las que nos enfrentamos nosotros no están construidas con ladrillos pero son inflexibles.

–¿Qué pueden, qué deben hacer las empresas y los Bancos para ayudarles, para solidarizarse con ustedes?
–Deben, como el Estado, conocer las necesidades y demandas del colectivo de personas sordas, participar y colaborar con nosotros para hacer accesibles los servicios: la formación, el empleo... La CNSE tiene un convenio firmado con Bankinter, por ejemplo, con el objetivo de facilitar a las personas sordas el acceso a los servicios bancarios.

Fin común
–¿Cómo se sostiene la CNSE?
–Gracias a la comunidad sorda. Tenemos un fin común y valores comunes. Valores como la lengua de signos, la natural y propia de las personas sordas. La comunidad sorda tiene ganas de construir sociedad. Necesitamos del apoyo de la Administración Pública, el apoyo de entidades privadas. Eso puede hacer posible que entre todos construyamos una sociedad más rica donde exista la diversidad y sea respetada.

–En la publicación Faro del silencio (la revista de las personas sordas), leo: «El pasado octubre la lengua de signos Española entró en el Senado. Y no lo hizo por la trastienda. Entró por la puerta grande, sin complejos, con el rango de un idioma más que coexiste en España junto al castellano, el catalán el gallego o el euskera. Un idioma que utilizan más de 500.000 usuarios en nuestro país».

–Enhorabuena, Luis, por ese gran paso adelante.
–Gracias (sonríe). Esa es una batalla que hay que ganar. Nuestra prioridad está en el reconocimiento oficial de la lengua de signos. Tenemos que entender que no es un capricho. Desde que nace el niño sordo se encuentra con una sociedad que no le permite acceder a la información. La Lengua de Signos hace que pueda percibir lo que le rodea. Regular el derecho de su uso, conocimiento y aprendizaje, es fundamental. En este aspecto estamos viviendo momentos realmente importantes, porque en el Gobierno marca como una de las prioridades a desarrollar en esta legislatura el reconocimiento legal de la lengua de signos, el hacer realidad una necesidad palpable para las personas sordas.

–¿Cómo es posible que en cada país sea diferente la lengua de signos?
–¡Bueno, esa es una pregunta que acostumbran a hacernos...! (ríe) La lengua de signos no es universal. Las lenguas están vinculadas a la historia y a la cultura de cada país, por eso son diferentes. Imagínate a setenta millones de personas sordas repartidas por el mundo usando la misma lengua... ¡Sería totalmente imposible!

–¿Es verdad que en otros países europeos existe un intérprete por cada diez personas sordas mientras que en España hay un intérprete por cada 221 personas que no oyen...?
–Desgraciadamente, así es.

La sordera de un hijo
–¿Qué deben hacer los padres cuando nace un niño sordo?
–Es fundamental hacer las pruebas necesarias para detectar una posible sordera. Es importantísimo que los padres cuenten con la máxima información: médica y social. Que los padres sepan qué es una persona sorda, y quién mejor para explicarlo que alguien que sea sordo... Los padres, en ese momento tan difícil que supone el conocimiento de la sordera de un hijo, necesitan recibir información que les tranquilice, que les haga saber que su hijo es igual a cualquier otro niño, que puede llegar a conseguir lo mismo que cualquier niño oyente, que puede llegar a la Universidad, que si le encauzamos y le dotamos de recursos puede lograr los mismos objetivos que cualquier otro niño... La CNSE cuenta con programas específicos para informar y formar a las familias con niños sordos. Es muy importante que puedan asumir la diferencia de su hijo y que puedan estar tranquilos.

–¿Cuáles son las cosas que más aíslan a las personas que no oyen?
–Creo que lo que realmente aísla a la persona sorda es lo que provoca el desconocimiento, las barreras mentales que existen en la sociedad. Los sordos debemos estar implicados, debemos poder participar en todos los ámbitos de la vida.

–¿Qué no quisiera dejar de lograr como presidente de la CNSE?
–Clarísimamente después de todos estos años de lucha no renunciaré a conseguir que cualquier persona sorda, tenga las características que tenga, cuente con las mismas condiciones de accesibilidad a la información, a la comunicación, a la formación, al empleo en igualdad de condiciones que el resto de los ciudadanos. Esa es la prioridad del equipo de gobierno que dirige actualmente nuestra entidad. Junto con el reconocimiento de nuestra lengua, de la lengua de signos. Nosotros queremos ser bilingües: tener nuestra propia lengua, la de signos, y dominar el castellano. Es un proceso de aprendizaje que se hace duro, evidentemente, porque no oímos una lengua que es auditiva. Hay personas sordas con mayor o menor habilidad para expresarse oralmente, pero es fundamental que dominen también el castellano.

–Un mundo sin sonido ¿con qué se sustituye?
–Visualmente. (Sonríe y hace un gesto con las manos). Las personas sordas percibimos el mundo a través de la vista. El mundo para nosotros es tan maravilloso sin sonido como lo es para vosotros con sonido. La realidad es que el mundo, hoy, está diseñado para las personas que oyen, y ese es el verdadero problema. Tenemos que construir un mundo en el que quepamos todos: los que oyen y los que no oyen, los que ven y los que no ven, los que andan y los que necesitan silla de ruedas para desplazarse... Pensar de otra forma es absurdo.

–A nivel oficial ¿qué le gustaría pedir, exigir, a la CNSE?
–En primer lugar, que nos conozcan. Que se acerquen a nosotros, que sepan quienes somos, de donde venimos y a donde queremos ir. A partir del conocimiento real de la comunidad sorda, se podrán ejecutar política y programas adaptados a nuestras necesidades y demandas. Les invito. Les invito a conocer a una comunidad que cuenta con una historia, con una cultura, con una lengua. Creo que debe existir ese acercamiento común. Las personas sordas han hecho y siguen haciendo grandes esfuerzos para integrarse, para superar cada situación en el día a día a pesar de las barreras, y acercarse a la comunidad oyente. Por la otra parte debe darse también ese esfuerzo. Si no, no llegaremos nunca al punto medio. Y es muy necesario. Enérgico y entusiasta. Luis J. Cañón no parará hasta conseguir derribar las barreras inflexibles que la sociedad impone contra la sordera. «No son ladrillos» –dice–, pero están ahí. Casado y con dos hijos, este hombre se ha comprometido a hacer que el Lenguaje de Signos sea reconocido como uno más en la Constitución. Su posición y cargo, es presidente de la Confederación Estatal de Personas Sordas, le permite moverse con cierta soltura entre los poderes públicos. Además de presidente de la Confederación Estatal, es miembro fundador de la Unión Europea de Sordos y de la Federación Mundial de Personas Sordas. Entre sus funciones destacan: representar a la comunidad sorda en todos los foros internacionales y nacionales; actuar como entidad consultiva ante la Administración; difundir el conocimiento, promoviendo proyectos de investigación relacionados con la comunidad sorda y prestar servicios a las personas sordas y a sus familias.

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