AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 13 Mayo 2005
Los puentes rotos
Editorial ABC  13 Mayo 2005

Ni estado, ni nación
César Alonso de los Ríos ABC 13 Mayo 2005

ZP, tocado del ala
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Mayo 2005

Sonrisas contra bombas
Jaime CAMPMANY ABC 13 Mayo 2005

El Gobierno frente a sus contradicciones
EDITORIAL Libertad Digital 13 Mayo 2005

Tras el debate, otro escenario político
Lorenzo Contreras Estrella Digital  13 Mayo 2005

Garantía del caos
José Vilas Nogueira Libertad Digital 13 Mayo 2005

Marginación del español
Cartas al Director ABC 13 Mayo 2005

España es así
Cartas al Director ABC 13 Mayo 2005

«Rodríguez Zapatero es masón»
Gonzalo Altozano Semanario Alba 13 Mayo 2005

Ante el desafío nacionalista
Mario Noya Libertad Digital 13 Mayo 2005

LA BROMA CATALANA
MIQUEL PORTA PERALES ABC Cataluña 13 Mayo 2005

Los puentes rotos
Editorial ABC  13 Mayo 2005

TRAS el áspero debate entre Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, la impresión con la que se quedan los ciudadanos es que la situación ha estallado por acumulación de factores explosivos. Y la peor conclusión que puede arraigar en la sociedad es que la letra y el espíritu constitucionales no tenían costuras suficientes para aguantar la presión de una crisis política que hoy ya es nacional. Porque como tal hay que calificar la quiebra de relaciones entre el Gobierno socialista y el Partido Popular a cuenta de la única amenaza directa que sigue sobrevolando la democracia española: el terrorismo. Si la derrota de ETA y cuanto conlleva -sentido de Estado, prioridad nacional, marginación de los cómplices, firmeza democrática- han dejado de ser un elemento de cohesión, no será extraño que los ciudadanos piensen que la democracia ha agotado sus existencias para generar proyectos comunes. La crisis es, sin duda, nacional y antes de caer en la tentación salomónica de repartir culpas por partes iguales sería conveniente que la opinión pública, los ciudadanos en definitiva, hicieran un mínimo ejercicio de retrospección para saber cómo y por qué hemos podido llegar a esta situación.

Algo muy grave ha sucedido para que el portavoz parlamentario de la formación política más alérgica a todo lo que significa España -Esquerra Republicana de Catalunya- diera al presidente del Gobierno la «bienvenida al club» de los que piden negociar con ETA. Pudiera pensarse que es una anécdota, pero, en realidad, es una muestra de las categorías políticas que ha impuesto la acción del Gobierno socialista en su primer año de mandato. Incluso aunque tuvieran razón los que piensan que Mariano Rajoy incurrió en un exceso de adjetivos y calificaciones -otros creen que su discurso fue un ejercicio coherente con la actual situación del país-, lo cierto es que su mensaje tenía una razón sustancial sobre el diagnóstico. Hay confusión sobre los objetivos de España, como país, como nación y como Estado. Y hay incertidumbre, cuando no temor creciente, sobre las prioridades y los métodos del Gobierno. Su empecinamiento en no contestar a las preguntas que, insistentemente, le formulaba Rajoy pudo ser una táctica de elusión, pero también la prueba directa de la ausencia de respuestas, de la vacuidad argumental a la hora de despejar incógnitas fundamentales que afectan a España y a los españoles.

A esta situación de crisis se ha llegado porque se han puesto las causas necesarias para provocarla. El segundo proceso constituyente ha comenzado, no porque Maragall lo decidiera con los proyectos de su tripartito, sino porque se está produciendo la implosión del consenso constitucional a causa de una política del Ejecutivo orientada a demoler los equilibrios establecidos en 1978. Rodríguez Zapatero eligió a ERC y a IU como socios preferentes en un momento de decisiones históricas (contención del soberanismo, vertebración nacional, reválida internacional). La opción por las alianzas más radicales -que estarían repudiadas en cualquier democracia europea- y la determinación de crear un entendimiento con los nacionalismos soberanistas allí donde éstos son proveedores de poder han dado la cara en el debate sobre el estado de la Nación como el programa político de Zapatero para la España de los próximos años. Así, ¿qué consenso puede ofrecer el Gobierno al PP cuando el objetivo estratégico es el arrinconamiento de la derecha democrática, por un lado, y la suplantación de la concordia constituyente por un revisionismo histórico no exento de revancha? Y, sobre todo, el abandono de aquello que abrazaba a izquierda y derecha con más fuerza que cualquier otro interés: el acuerdo antiterrorista. La frase pronunciada ayer por Zapatero -aunque luego la intentara matizar y exhibiera un tono conciliador en su última intervención de la jornada, ante la evidencia de que sin el PP se puede romper su agenda de reformas constitucionales- resulta reveladora: «Con el PP sólo compartimos el dolor por el terrorismo, pero nada más». Nunca una ETA tan débil había conseguido una victoria política tan absoluta.

Si Rodríguez Zapatero buscaba tener las manos libres de cualquier vínculo con el PP, ya las tiene. Éxito temible. Ahora debe ser sincero y decir a los españoles con qué instrumentos y con quién va a contar para recuperar la estabilidad perdida y situar a España nuevamente en las coordenadas de aquella nación que encontró su camino en 1978.

Ni estado, ni nación
César Alonso de los Ríos ABC 13 Mayo 2005

Bendito debate. Ha puesto a cada uno en su sitio. A Zapatero en el «club» de Carod, Maragall y Otegi, y a Rajoy en el lado de la madre de Pagazaurtundúa, Buesa y Miguel Ángel Blanco. Por vez primera he visto que una parte del PSOE podría decir basta a esta venta de España a los nacionalistas. Por vez primera socialistas (cuántos, con qué disposición) se dan cuenta de que el camino por el que los lleva ZP es, más que azaroso, suicida. «Cretino» llamó Ibarra a Maragall. ¿Se lo dirán mañana a ZP? Por el contrario, Rajoy ha respondido a las expectativas del PP. El debate parlamentario no sólo no ha despejado las incertidumbres que crea la liquidación del actual modelo de Estado, sino que las ha excitado aún más. ZP siente tal atracción por el poder que es capaz de bajar al abismo como quien sube al Mulhacén.

Así que mientras Rajoy pedía luz y explicaciones sobre el modelo de Estado y la idea de Nación, Zapatero se engolfaba en la evasión: se negó a hablar de la reforma de los Estatutos, del matute anticonstitucional que albergarán estos y del nuevo sistema de financiación. Zapatero se parapetó tras el lugar común de la derecha apocalíptica. Como diría el fino analista Rubalcaba, ¿quién ve cuando sale de casa por la mañana que España se esté rompiendo? Es tan pobre la imaginación de Rubalcaba que necesitaría oír los tiros en el puente de los Franceses.

En el debate quedó claro que Zapatero quiere terminar con el terrorismo entrando en el club de los nacionalistas. Confía en que aceptando sus tesis, ETA dejará de matar y de ese modo se llegará a la «normalización». No es que Zapatero esté dispuesto a pagar algún precio político por la «paz», sino nada menos que la idea misma de España y el modelo de Estado que montamos hace un cuarto de siglo. Ahora bien, si esto es así -y lo es-, tiene toda la razón del mundo Rajoy al decir que Zapatero está traicionando a los muertos. Más coloquialmente: si terminamos entregando España, ¿para qué todo este viaje de la lucha antiterrorista?

Con razón la madre de Pagazaurtundúa se siente traicionada por Patxi López cuando éste pide el voto al Partido Comunista de las Tierras Vascas. Con razón Buesa habla de traición. Con razón Rosa Díez. Todos ellos lo han denunciado antes de que Rajoy lo dijera en el debate para escándalo de los fariseos. Zapatero está dispuesto a traicionar a todos los que han muerto desde que comenzó la guerra de «liberación» de ETA en 1968.

Bendito debate. Ha arrojado una claridad cegadora sobre nuestra situación. ¿Apocalíptica? A no ser que una parte de los socialistas tome, al fin, conciencia de que no estamos ante un problema de derechas e izquierdas sino ante la locura de su equipo dirigente al negar el Estado y la Nación.

ZP, tocado del ala
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Mayo 2005

El presidente Zapatero ha salido del Debate sobre el Estado de la Nación tocado del ala. Es cierto que en su carrera política ha pasado por momentos complicados y luego ha tenido aguante para recuperarse; pero también lo es que esta vez es el primer tropezón serio desde que ha llegado a la Presidencia del Gobierno.

Comenzaba a pensar que era un ser diferente y superior a la media de la clase política. Y este Debate le hecho volver estrepitosamente al suelo de los mortales. El presidente del Gobierno ha salido escaldado entre tanto peloteo de sus colaboradores, tanta fantochada de sus socios parlamentarios y tanta adulación de los medios de comunicación adictos. Para empezar el revolcón dialéctico que le ha dado Rajoy ha servido para que Zapatero trague el polvo de la derrota.
Zapatero, con los pies en la tierra, deberá afrontar ahora dos situaciones críticas en las que él mismo nos ha metido. El presidente del Gobierno ha forzado tanto la cuerda que la cuerda se ha roto en la forma y en el fondo. Ciertamente el Pacto Antiterrorista estaba inutilizado por la actitud de Zapatero en el País Vasco, pero es que ahora ha sido el propio Jefe del Ejecutivo quién en sede parlamentaria ha triturado el espíritu y la letra de ese Pacto.

Además, después de dos días de Debate nos queda clara una cuestión. Zapatero es un barco a la deriva sin modelo nacional, dispuesto a ofrecer cualquier cosa a los separatistas para seguir en el poder, vendido a los caprichos de los republicanos catalanes y paralizado a la hora de ejercer la autoridad del presidente del Gobierno.
Este primer Debate de Zapatero nos deja a un presidente débil en la gestión, desorientado en los principios y vacío en los contenidos. Hemos visto a un Zapatero con menos recorrido del esperado. Con palabras y con sentimentalismos no se hace política, se fabrica imagen. Y la imagen al final se termina deteriorando. La realidad es que después de este Debate, la legislatura ha cambiado. Se acabó el mundo feliz de ZP. Desde ahora comienza la verdadera política. Las fábulas se quedan para las noches de insomnio.

Sonrisas contra bombas
Por Jaime CAMPMANY ABC 13 Mayo 2005

ESTE debate ha servido para que Zapatero enseñe abiertamente su propósito de pactar con la banda etarra. Tiene la ilusión y la esperanza de acabar con el terrorismo sin necesidad de derrotarlo, por las buenas, a base de pacto, sonrisa y talante, y naturalmente de cesiones, que ahí está la madre del cordero. Zapatero pide al Congreso autorización para pactar con ETA, pero no explica lo que ETA exige ni tampoco confiesa lo que el Gobierno está dispuesto a ceder.

Lo que ha quedado claro es que, entre mantener el Pacto contra el Terrorismo y por las Libertades o intentar el Pacto con ETA, Zapatero ha elegido ya la segunda vía. Todo parece indicar que el presidente del Gobierno, ilusionado o quizá iluso, pide autorización al Congreso para iniciar un proceso que tal vez ya esté empezado. O sea, que pide autorización para hacer lo que ya está haciendo. Porque Zapatero, antes de solicitar esta autorización tardía, ha comenzado por abandonar el Pacto Antiterrorista que, si no recuerdo mal, fue firmado por los dos grandes partidos, PSOE y PP, precisamente a propuesta del primero. Ese Pacto ha quedado roto de la peor manera, sin aviso ni advertencia alguna, incumpliendo sus mandatos sin reconocer que se incumplen, y negando la evidencia. Es dura la afirmación de Rajoy, pero es exacta: el Pacto contra el Terrorismo se ha roto con traición a las víctimas.

Zapatero busca, negocia, acaricia un final «político» para la lucha, ya antigua, contra el terror. Abre una negociación «política» precisamente en el momento en que la banda se encuentra en la peor situación de su larga historia, acorralada en todos los frentes, con su plana mayor en la cárcel, con el arsenal casi vacío, desasistida de Francia, con dificultades de financiación y perseguida en cualquier nación del Occidente. En tales circunstancias, solamente un negociador tan complaciente como ya sabemos que es Zapatero es capaz de tender la mano para ofrecer un final pactado, es decir, para dar voluntariamente aquello que ETA ya no está en condiciones de conquistar ni de conseguir a cambio de tregua.

El abandono del Pacto Antiterrorista antes de haber obtenido una muestra o una señal inequívoca de la rendición etarra supone plantear una negociación desde el Estado desarmando previamente al Estado. Al abandonar el Pacto Antiterrorista para avanzar en un Pacto con ETA, Zapatero acude a la sala de negociación dejando la pistola en la puerta, sin percatarse de que sus interlocutores le esperan armados hasta los dientes y tienen debajo de la silla los cuatrocientos kilos de explosivo robados hace pocos días en Francia. He ahí la diferente forma de negociar.

Y todo ello bajo la mirada y tal vez bajo la mediación del nacionalismo gobernante, es decir de Ibarreche, que olvida provisionalmente su famoso Plan. ¿Será acaso que el PNV ya no desea aprovecharse de que los etarras le «muevan el árbol» para recoger las nueces? ¿O será más bien que Zapatero acude a la negociación con unos asesinos armado sólo de sonrisas, como a una batalla de amor?

El Gobierno frente a sus contradicciones
EDITORIAL Libertad Digital 13 Mayo 2005

Inédito. Por primera vez desde que se instituyese el Debate sobre el Estado de la Nación, un Gobierno, que suele tener todas las de ganar, ha convertido el eje principal de su discurso en atacar a la oposición. Desde que el miércoles por la mañana Zapatero se subió al estrado de la Carrera de San Jerónimo hasta que ayer por la tarde bajase Rubalcaba del mismo, los representantes del Gobierno no han hecho más que apuntalar el ya consabido guión de acoso y derribo del Partido Popular. Y es que, a lo largo del debate, los diputados socialistas, más que tomar la temperatura a su gestión y defenderla de las previsibles críticas de la Oposición, se han consagrado a la sucia, vengativa y cortoplacista estrategia que tan buenos resultados les viene dando desde la flagrante violación de la jornada de reflexión hace poco más de un año.

Si durante el primer día quedó claro que en sede parlamentaria la sonrisa vale de poco si no viene acompañada de argumentos de peso, durante la jornada de ayer el PSOE puso a punto su artillería pesada con objeto de acobardar a un Mariano Rajoy que ha marcado uno de sus mejores registros parlamentarios. Zapatero, aparte de abundar en su inagotable colección de simplezas grandilocuentes, no ha ofrecido nada destacable. Todavía está el líder del PP esperando que el presidente se pronuncie por su idea de España, es decir, que nos diga si España es para él lo que consagra la Constitución u otra cosa bien distinta como la que se está cocinando en la reforma de ciertos estatutos.

El grueso del debate, no obstante, no discurrió por esos derroteros sino por el espinoso asunto de la lucha antiterrorista. Y no es para menos. El Gobierno, que viene desde hace un año jugando a aprendiz de brujo en el País Vasco tiene en este asunto mucho que ocultar. Con el Pacto Antiterrorista virtualmente roto, Zapatero ha necesitado de los buenos oficios oratorios de Rubalcaba para defender lo indefendible. Y ni aun así lo ha conseguido. No en vano la tesis de Rajoy ha sido apoyada por las víctimas del terrorismo, muchas de ellas compañeros de partido de Rubalcaba. Al portavoz socialista no le ha quedado más que huir hacia delante y, como era de esperar, se ha metido en un agujero. Decir que el PP ha sacado siempre jugo electoral a la lucha antiterrorista es centrar un balón para que un delantero avispado marque gol a la primera. Rubalcaba, que fue Portavoz del Gobierno en los años de degradación del felipismo, sabe bien que la política antiterrorista del PSOE en el Gobierno ha oscilado siempre entre la negociación bajo cuerda y el crimen de estado, entre las cesiones y el asesinato, por lo que mejor no menear una etapa negra que fortaleció sobremanera a ETA. La funámbula estrategia de Zapatero es, sin embargo, tan inane y tan irresponsable que van a ser precisas muchas piruetas dialécticas del Ejecutivo para disfrazarla.

En el Debate sobre el Estado de la Nación, tras 19 horas de sesión no ha quedado claro casi nada porque el equilibrismo en el que se mueve el Gobierno y su concatenación de dislates darían para varios debates más. No es casual que la lucha antiterrorista, acaso el ámbito más sagrado de la política nacional desde hace tres décadas, se haya convertido en el tema principal y en el que el Gobierno se ha encontrado de bruces frente a sus propias contradicciones.

Tras el debate, otro escenario político
Lorenzo Contreras Estrella Digital  13 Mayo 2005

Probablemente las cosas ya no serán las mismas en política tras el debate sobre el estado de la nación, cuya primera sesión resultó equivalente, en términos metafóricos, a una declaración de guerra. La referencia de Mariano Rajoy a la “traición a los muertos, cuando calificó la política vasca de Zapatero, y su negativa a retirar el agravio pese a que ese gesto le fue solicitado, ha marcado un punto de difícil superación en la escala de las relaciones políticas personales. El Pacto Antiterrorista se da por fenecido, y no es para menos. Rajoy, en cuanto líder de la oposición mayoritaria, ha radicalizado su lenguaje, aparte de calificar de “radical” a su adversario, y tal vez sería forzado interpretar que este endurecimiento verbal responde a intereses electoralistas inmediatos, como, por ejemplo, las elecciones gallegas, en cuyo trance tanto se juega el PP y su propio presidente, es decir, Rajoy. Nada se diga de Manuel Fraga y todo el cortejo político que arrastra y que va buscando acomodo, con serias pugnas entre sus componentes, para entrar en las listas electorales que se van preparando, ya que pertenecer a esas listas les garantiza una supervivencia política y económica ante un futuro que sin duda ellos mismos contemplan como muy incierto.

La violencia verbal empleada por Mariano Rajoy probablemente ha beneficiado la imagen de Zapatero, cuyo semblante plácido y su buenos y moderados modos le han empezado a servir en muchos sectores de la opinión y del electorado de aval martirológico. Las verdades de Rajoy, tan crispadas e implacables, no por fundadas dejan de padecer las consecuencias de su intemperante formulación.

El tono del debate cambió cuando el combate dialéctico entre Zapatero y Rajoy halló su punto final y los diputados de otros partidos plantearon asuntos menos polémicos que el Pacto Antiterrorista, las hipotéticas negociaciones o aproximaciones socialistas a ETA, el futuro de la Ley de Partidos, los perfiles del Estatuto vasco pese al aparente fracaso del Plan Ibarretxe, las relaciones exteriores de España, las consecuencias de la guerra de Iraq, entre otros temas propios del pugilismo parlamentario.

El debate que sostuvieron al día siguiente, o sea, ayer mismo, Zapatero y el diputado nacionalista Erkoreka, serenó las aguas casi en la misma medida en que lo hizo la templada intervención del portavoz de CiU, Duran i Lleida. Sin dejar de plantear ambos diputados nacionalistas sus reivindicaciones y, en ocasiones, extremadas exigencias, las discusiones redujeron enormemente el nivel de las agrias discrepancias anteriores. Era una cuestión tonal. Erkoreka no dejó de propagarse en los conceptos, como al calificar la construcción del Estado autonómico de apaño entre los dos partidos estatales, PP y PSOE; un apaño que, en este tiempo conmemorativo del Quijote, le recuerdan a Erkoreka nada menos que los manejos de Rinconete y Cortadillo, los dos ladronzuelos de la novela cervantina del mismo nombre, y sus conspiraciones y planes en el patio de Monipodio, el gran ladrón jefe de aquella Sevilla que tan agudamente describió el mejor novelista del mundo.

Ni que decir tiene que el diputado y portavoz vasco considera que el momento político presente es crucial, sobre todo para los intereses nacionalistas, y que esta legislatura será decisiva. Consideró el Pacto Antiterrorista como un monumento al fariseísmo y que es preciso retirar la “espada de Damocles” que pende sobre el Partido Comunista de las Tierras Vascas, la formación sucesora de Batasuna y verdadera máscara de su antecesora en el mundo abertzale. Recomendó a Zapatero no incurrir en la tentación de contar en público lo que se hace o pacta en privado, un consejo que no deja de ser significativo en tiempos de reuniones secretas con Ibarretxe y otras compañías. Más claro: Erkoreka manifestó que la transparencia o diafanidad informativa en todo momento, sin excepciones estratégicas, es un error. Ahora bien, el diálogo y la discusión son imprescindibles. Faltaría más. Todo este repertorio de prudentes advertencias fue compatible con el anuncio de que los nacionalistas vascos “prestaremos nuestra leal colaboración”. Y otro consejo: “No se sirva usted, señor Zapatero, de la lucha antiterrorista para atentar contra determinadas libertades, y actúe siempre en clave de persuasión”. Su ultima petición fue profesoral y pedagógica: “Ánimo y a continuar por esta vía”.

Zapatero no se sintió feliz, aunque agradeciera los nuevos tonos. Le vino a recordar a Erkoreka que la coalición PNV-EA ha perdido o por lo menos sensiblemente retrocedido en las elecciones del 17 de mayo, en tanto ascendía de cotización del PSE-PSOE. Dijo que la inmensa mayoría de la población vasca percibe que las cosas han cambiado. Añadió que el autogobierno no está mermado desde Madrid y que sostener tal punto de vista es una exageración inasumible. En cuanto al futuro del PCTV, el de la “espada de Damocles”, dependerá de los datos objetivos, conforme a los principios del estado de Derecho. Para Zapatero, la ley de Partidos Políticos sigue en vigor. Eso lo dirá el tiempo.

Ruina de las formas
Garantía del caos
José Vilas Nogueira Libertad Digital 13 Mayo 2005

No es la mayor desgracia que nos ha traído el Gobierno de Zapatero pero, como profesor de ciencia política, me afecta. La ruina de las formas y el desprecio de las normas imposibilitan hoy explicar ciencia política por referencia a España. En este sentido, hemos regresado al franquismo. Entonces no se podía hacer ciencia política, pues esta disciplina se lleva mal con los regímenes autocráticos y los profesores se refugiaban en estudios históricos. Ahora no tenemos un régimen autocrático, pero sí un Gobierno arbitrario en un contexto político-institucional caótico. Arbitrariedad y caos institucional hacen tan imposible la ciencia política como lo hacía el régimen franquista.

La ruina de las formas de la acción política, en particular la gubernamental, en un régimen como la liberal-democracia tan formalizado, enerva cualquier intento de explicación politológica. Queda el bon plaisir de Zapatero, o de quien mueva los hilos del guiñol (¿Maragall?), o de quien recoja los frutos del nogal sacudido por la ETA (Ibarreche, Carod Rovira). La misma incertidumbre sobre el grado de eficiencia relativa de estos personajes es, de por sí, grave síntoma de la ruina de nuestra liberal-democracia. ¿Quién manda realmente? La liberal-democracia minimiza las zonas de sombra de la acción gubernamental. En la España actual, por el contrario, la política se ha embozado en negra umbría. Tanto que ya ni se disimula. En el colmo del cinismo, se escenifica; recuerden la reciente entrevista entre Zapatero e Ibarreche. Y una de las cosas más estremecedoras de la actual política española es la insensibilidad de la inmensa mayoría de los “formadores de opinión” ante esta vulneración constante, esta ruina, de las formas liberal-democráticas. Analistas y comentaristas exhiben un pragmatismo a ultranza, que apenas oculta un cinismo desvergonzado y, por tanto, compatible con el sectarismo ideológico.

El Gobierno de la nación, en términos constitucionales, cada vez más alejados de la realidad, el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Cataluña y el Gobierno de la Comunidad Autónoma del País Vasco, que, como las hijas de Elena, son tres y, como ellas, ninguno bueno, no dejan pasar día sin obsequiarnos con flagrantes y descomunales quebrantamientos de las formas. Hacer un inventario de estos desafueros requeriría mucho tiempo y espacio. Me limitaré a un par de ejemplos.

Va para un mes que se celebraron elecciones en el País Vasco. Por tanto, el Gobierno vasco, y naturalmente su Presidente, han cesado. Hasta que se constituya un nuevo Gobierno, el Presidente anterior lo es en funciones. Es convención universalmente aceptada que un Presidente en funciones, en régimen parlamentario, en rigor un Primer Ministro, que sería la denominación más adecuada a la institución (y que evitaría, de paso, el regusto nazi de la expresión lehendakari), digo que es convención universal que un Presidente en funciones debe limitarse estrictamente a los asuntos de trámite. El no hacerlo así todavía podría disculparse si las urnas hubiesen otorgado mayoría al partido del Presidente, pero no ha sido el caso. El PNV no sólo no ha obtenido mayoría, sino que ha perdido cuatro escaños, y la composición del Parlamento permite teóricamente diversas alternativas de gobierno. Bueno, ¿pues qué ha pasado? Que Ibarreche ha seguido actuando como Presidente. ¡Y como tal lo ha recibido Zapatero! Y nos han hurtado lo que hablaron el Presidente del Gobierno de la nación y un sedicente lehendakari, que no es más que un diputado electo del Parlamento Vasco.

El segundo ejemplo es más reciente. Según un periódico madrileño, el Gobierno garantiza que el primer hijo de Felipe de Borbón y Letizia, aunque sea niña, será quien herede la Corona. Tal ha dicho, o tal interpreta el medio, el Ministro de Justicia. De tomar en serio esta barbaridad, equivale a decir que el Gobierno tiene competencia para designar al Jefe del Estado y, por tanto, que éste ya se puede andar con cuidado, no vaya el Gobierno a declararle caducado, esto es, fuera de garantía. Por ejemplo, si el Rey dejase de ser “bastante republicano” a los ojos de Zapatero. Afortunadamente, parece que no hay ese peligro.

Se me puede objetar que es una manera de hablar y que todos entendemos lo que se quiere decir. Y es verdad, es una manera de hablar. Una manera de hablar que quebranta las formas de relación entre las instituciones, propias de nuestro sistema. Ni el Gobierno, ni nadie puede garantizar que una eventual primogénita de los Príncipes de Asturias será Reina de España. Y no sólo porque esta expresión elimina la sabia cautela del “Dios mediante” del lenguaje tradicional. Veamos por qué. La sucesión en la Corona está regulada en la Constitución de 1978 en términos más o menos conocidos. En lo que afecta a esta cuestión, si los Príncipes de Asturias tuvieran un hijo varón, con posterioridad a una o varias niñas, este hijo varón, o el mayor de ellos, si fuesen varios, será el heredero. El Gobierno lo único que puede garantizar es promover la reforma de la Constitución en este punto (que, según la beatería progre es tan importante, aunque a mí me parezca enteramente secundario).

No puede garantizar más. Porque la reforma de este artículo exige nada menos que la aprobación por mayoría de dos tercios por el Congreso y el Senado; la disolución de las Cortes; una nueva mayoría de dos tercios en cada una de las Cámaras nuevamente elegidas; y un referéndum ratificatorio. Es aventurado suponer que el Gobierno consiga superar siquiera la primera etapa: la aprobación por el Congreso y el Senado, con mayoría de dos tercios. Zapatero no puede, pues, garantizar nada (bueno, de hecho, garantiza el caos). Puede trapichear con Carod, Maragall, Ibarreche y la ETA. Puede convencer al Partido Popular de la pertinencia de su propósito. Pero su insolente superchería resulta particularmente insultante para la ciudadanía. ¿Cómo puede “garantizar” la aprobación en el referéndum?, ¿en qué medios de persuasión está pensando? Mejor es no imaginarlo.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

Marginación del español
Cartas al Director ABC 13 Mayo 2005

La Generalitat ha realizado un estudio en diferentes centros educativos y, según sus datos, en las escuelas catalanas se dan seis veces más clases en catalán que en español. La sorprendente conclusión que ha extraído la responsable del Departamento de Educación, Marta Cid (ERC), es que hay demasiadas clases en español. Señora Cid, si el 10-15 por ciento le parece excesivo, ¿a qué mínimo porcentaje pretende reducir la presencia del español en las aulas? ¿A un 1 por ciento? ¿O, sencillamente, pretende eliminar totalmente de las escuelas la lengua que hablamos la mitad de la población? La marginación de una lengua internacional y oficial como el español en la enseñanza catalana, impuesta por motivos políticos, no beneficia absolutamente a ningún alumno y está perjudicando a todos. José Gutiérrez. Barcelona.

España es así
Cartas al Director ABC 13 Mayo 2005

El sábado monté una mesa en mi pequeña ciudad para recoger firmas en nombre de la AVT con objeto de evitar que el Gobierno de la nación pacte con ETA. Mi hermana, mi hija y yo nos achicharramos bajo un sol de justicia para defender el honor de mi marido muerto. Fue entrañable, preocupante y a veces desolador. Muchos de mis conciudadanos, aquellos que llenaron la catedral el día en que celebramos la misa por su alma, aquellos que nos acompañaron y que no reprimieron entonces las lágrimas, pasaron por delante de nosotras sin ni siquiera pararse, como si fuéramos un sector marginal de nuestra sociedad. Y ¿Saben por qué?: pues sencillamente porque eran votantes del partido en el Gobierno.

Hubo de todas las clases: los que llevando de las manos a sus hijos argumentaron que ante esa «opinión» había varias versiones; otros simplemente dijeron que no llevaban encima el carné; otros, mayoritariamente jóvenes, dijeron que aquello era político, ocultando así su desconocimiento; los turistas se inclinaban por el perdón. Llegaron a decirme que Dios era perdón, y no justicia. Me dijeron que evitar la negociación y dejarlo todo en manos de la Policía era utilizar el ojo por ojo. Finalmente recaudamos 580 firmas aquella jornada. sin que el periódico local se dignara a cubrir la noticia.

Tenemos el país y los dirigentes que nos merecemos. Somos seres tristemente dirigidos, malinformados e ignorantes. A las víctimas del terrorismo no nos defiende nadie más que el partido de la oposición. No, señores, el pueblo español es desgraciadamente egoísta. Mª. C. Martín L. Bilbao.

Ricardo de la Cierva, Ex ministro e historiador
«Rodríguez Zapatero es masón»
Por Gonzalo Altozano Semanario Alba 13 Mayo 2005

Editado por Javier Sánchez Bujanda (PD)

Dice que España vuelve a estar en peligro inminente de desintegración y pone su confianza en que en esta penúltima hora los dirigentes hagan algo. Cree que el nacionalismo es por definición insaciable, que el centro político es bueno cuando no es un disfraz de la derecha y que la masonería sigue teniendo una gran capacidad de influencia. En España también.

A punto de cumplir ochenta años y ciento cincuenta libros, se mantiene lúcido y con una capacidad de trabajo inagotable. Colaborador habitual del Grupo Intereconomía, no tiene miedo de estar en el ojo del huracán.

Pregunta: Hay quien dice que los factores que desencadenaron la Guerra Civil se vuelven a dar hoy. Usted, como estudioso de ese período de la Historia, ¿comparte esa opinión?

Respuesta: Sí y no. España, hoy como entonces, está en peligro inminente de desintegración. Aunque, al contrario que en 1936, ahora es posible la paz. Difícil, pero posible. Por ejemplo, en los primeros meses de 1936 el clima de contienda era inevitable. Ese enfrentamiento a muerte ahora no se da. Hoy hay voluntad de convivencia, la gente no quiere una guerra, salvo una minoría de locos, como los etarras. Otro factor de riesgo es la desunión de la Iglesia y el Ejército. En 1936, la Iglesia estaba muy perseguida, pero muy unida; el Ejército, en cambio, profundamente dividido. Esta división en el Ejército ahora no existe. Por lo que respecta a la Iglesia, también está unida, aunque existan peligrosos focos separatistas que han imposibilitado la reelección de Rouco.

P: Éstos son factores que juegan en contra de un enfrentamiento. ¿Y a favor?
R: Los hay. El más peligroso es la conjunción PNV-PSOE, partido que conserva la E de Español en un prodigio de equilibrio, porque de español tiene cada vez menos. Esa aproximación fue la que inició la espiral bélica del Frente Popular. Ese acercamiento lo personifican ahora Ibarretxe y Zapatero. La entrevista del otro día, que Rajoy llamó con acierto clandestina, entre Ibarretxe y Zapatero me parece peligrosísima. No la veo como un factor de alivio de la tensión, sino todo lo contrario. El plan soberanista de Ibarretxe se ha convertido en el plan misterioso de Zapatero e Ibarretxe.

P: ¿Y cuál es su contenido? ¿La España federal?
R: ¡Pero si España no da para un Estado federal! ¿Que qué significa este nuevo plan? No lo sabemos, porque no nos lo han dicho. ¿Que qué puede salir de él? Tampoco lo sabemos. ¿Quién podría decir que de la aproximación PNVPSOE en 1936 iba a salir la Guerra Civil? Casi nadie.

P: Y dígame, ¿es posible que el pujante nacionalismo vasco sea producto de los delirios de un hombre, Sabino Arana, al que Unamuno calificaba como tontiloco?
R: Eso es un misterio de la Historia, pero es así. Sabino Arana estaba completamente loco. Y el nacionalismo vasco salió sola y exclusivamente de su cabeza. Porque antes de Arana no había asomo de nacionalismo. Es más, no hay un pueblo en España más patriota español que el pueblo vasco a lo largo de su Historia. Quien mandaba la vanguardia cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa, la batalla crucial de la Reconquista, fue el segundo don Diego Lope de Haro, señor de Vizcaya. A partir de este momento, toda la historia de Castilla y de América es la historia del País Vasco. En comparación con su escasa población, la acción de los vascos en América, desde Alaska a la Tierra del Fuego, es la más importante de todas. México y toda la zona del tercio de lo que hoy es EEUU, que dependía del virreinato de México, estaba colonizado y explotado en gran parte por los vascos. Elcano, el primer hombre que dio la vuelta al mundo, era vasco. En las Cortes de Cádiz hubo diputados vascos, y ninguno de ellos pidió la autonomía o la independencia ni nada por el estilo. Sabino Arana fundó el PNV sobre la historia de los agravios de los vascos contra España. Y no hubo tales agravios. Lo de Sabino Arana es de verdad un caso patológico. Los nacionalistas ya hablan mucho menos de él.

P: Cambiando de nacionalismo, ¿la devolución de los papeles de Salamanca a la Generalitat saciará al nacionalismo catalán?
R: Eso es una broma. El nacionalismo, por definición, es insaciable. Su objetivo es la independencia. Lo del Archivo de Salamanca es una exigencia de Carod-Rovira para demostrar el poder que tiene en Cataluña y fuera de Cataluña.

P: Siguiendo con los paralelismos históricos, ¿ve alguno entre la invasión musulmana de España en el siglo VIII y la llegada masiva de pateras hoy a nuestras costas?
R: Hay un autor, injustamente menospreciado, Ignacio Olagüe, que publicó antes de la Guerra Civil un libro cuya tesis era que la invasión musulmana de España en el año 710-711 no fue una invasión militar, sino una infiltración. Esta tesis fue objeto de burlas cuando apareció. Y yo creo que no es tan ridícula. Es evidente que a partir de 711 hubo una acción militar clarísima muy bien llevada por los árabes con la colaboración de los judíos. Lo que pasa es que un año antes, en 710, una primera expedición de tanteo se estableció en Tarifa sin ser hostigada por las tropas de don Rodrigo, empeñadas en una campaña contra los vascos. Esto es, que fue una mezcla de infiltración e invasión militar. En cuanto al paralelismo histórico, yo no lo veo. Al igual que el resto, los inmigrantes musulmanes vienen a España a trabajar. No creo que haya un propósito de invasión como en el siglo VIII.

P: Otro fenómeno que Vd. ha estudiado a fondo es el de la masonería. Es ésta una de las sociedades ocultas que más ha influido en la Historia de los últimos siglos. ¿Lo sigue haciendo ahora?
R: Muchísimo.

P: ¿También en España?
R: También.

P: ¿Son algunas de las políticas del Gobierno Zapatero de inspiración masónica?
R: Todas. Éste es un Gobierno masónico como el Grupo Prisa es un grupo masónico. Y conste que tengo una buena amistad con el señor Polanco, así que no es nada personal. Pero tengo que decir la verdad. La política ferozmente anticristiana y anticatólica de Zapatero en temas como las relaciones con la Iglesia, el ‘matrimonio’ homosexual, la reforma educativa, etcétera, está dirigida a erradicar la influencia de la Iglesia en la sociedad. Eso es la masonería. Ahora Zapatero está un poco más moderado, porque ha visto la reacción mundial tras la muerte de Juan Pablo II y la elección del cardenal Ratzinger como nuevo Papa. Y por si esto fuera poco, ha visto cómo la prensa masónica española se ha rendido a la evidencia de que Juan Pablo II poseía aquellas cualidades que ellos más veneran: dominio de las masas, profundidad espiritual y proyección universal. Y eso que en la época en la que Juan Pablo II acabó junto con Ratzinger con la Teología de la Liberación El inteligente. Y no le digo más.
----------------------------------
Más información en Semanario Alba

Entrevista con Pío Moa
Ante el desafío nacionalista
Mario Noya Libertad Digital 13 Mayo 2005

El otro día se citaban aquí los versos de Jaime Gil de Biedma: 'De todas las historias de la Historia/ sin duda la más triste es la España/ porque termina mal'. Pío Moa cree que el peligro es cierto, pero que puede ser conjurado. Así que se ha impuesto la tarea de despertar las conciencias, para que los españoles abandonen el "qué va a pasar" por el "qué puedo hacer". Él, por lo pronto, ha escrito un libro, un panfleto que lleva por título Contra la balcanización de España y que está dedicado "a cuantos prefieran abrir los ojos".

Nos citamos en el Ateneo de Madrid para hablar del libro y de la actualidad. La primera pregunta es obligada: la valoración que el autor de Una historia chocante (del que es heredero, siquiera en parte, Contra la balcanización de España) hace de las recientes elecciones autonómicas en el País Vasco. Para Moa, se ha creado "una situación extraña en la que domina una especie de tripartito... informal, un triángulo, entre la ETA, el PNV y el PSOE".

"Los tres están muy interconectados –prosigue–, porque el PSOE, de hecho, apoya un Plan Ibarretxe ligeramente aguado y la ETA es el punto extremo. Les va a ser difícil llegar a un acuerdo, pero la voluntad entreguista del Gobierno actual es tan fuerte que no me extrañaría que llegaran a dar a la ETA gran parte de lo que exige; a cambio, simplemente, de una tregua de unos años, para que luego pudieran pasar a una segunda etapa".

"EL PSOE, ACTUALMENTE, NO ES CONSTITUCIONALISTA EN EL PAÍS VASCO"
Moa se muestra muy crítico con el PSE; a su juicio, ha dejado solos a los populares en la defensa de la Carta Magna: "El PSOE, actualmente, no es constitucionalista allí, es decir, no es democrático. Se ha convertido en un apéndice del nacionalismo, aislando así al PP". "Y es que la política del Gobierno –añade, haciendo extensiva la crítica al Gabinete Zapatero– se basa en aislar al PP, entendiéndose con quien sea para ello".

En esta situación, ¿deben Redondo Terreros, Gotzone Mora y compañía abandonar el partido o bregar desde dentro? Moa no tiene dudas: "Mi opinión es que debieran dar la batalla con la mayor fuerza, hasta que los echaran; con la mayor fuerza y claridad, denunciando las cosas sin tapujos antes de que los echen".

Por lo que hace al PP, que se ha dejado cuatro escaños y 120.000 votos en el camino entre las autonómicas de 2001 y las de este año, Moa prefiere encarar el análisis desde la esperanza y el optimismo: "A pesar de la aparente derrota, me parece muy buena la posición del PP, porque la historia demuestra muchas veces que, cuando se mantienen los principios, una aparente derrota es la base para lograr una victoria; cuando se manifiesta cómo los otros, los oportunistas, los enemigos de la democracia, crean generalmente un caos, que es lo que probablemente va a ocurrir".

¿Y del PNV? ¿Qué tiene que decir nuestro entrevistado del PNV? ¿Es de los que piensan que puede haber una lucha interna, con los autonomistas en un bando y los secesionistas en el otro? No, no es de ellos; principalmente, porque no cree que haya tal división en el seno de la criatura de Sabino Arana: "El PNV siempre ha sido un partido secesionista, claramente. Lo único es que ha tenido siempre una capacidad táctica para dar vueltas, dar un paso atrás, extraordinaria; para mentir y traicionar como ningún otro partido". "Así que no hay que hacerse ilusiones con sectores democráticos o autonomistas del PNV: no hay tal cosa", remacha.

Con todo, opina que dicha formación "está en un problema ahora"; "porque a la ETA –se explica, no sin hacer ciertos malabares próximos al trabalenguas– no le va a gustar nada que pacte con el PSOE, aunque el PSOE está dispuesto a aceptar muchas cosas de la ETA para que la ETA acepte eso".

La entrevista tuvo lugar el miércoles 4, horas después de que Ibarretxe se reuniera con el líder de la organización terrorista Batasuna, Arnaldo Otegi. Para Moa, se trató de "una manifestación más de la destrucción del Estado de Derecho, con la complicidad del PSOE"; y acto seguido deja caer una carga de profundidad: "El PSOE vuelve a la política de antes, de claudicación; ahora, claro, no puede practicar el terrorismo de Estado, pero aquello era una mezcla de claudicación y terrorismo de Estado".

"El problema, insisto, está en el PSOE –sentencia nuestro entrevistado–: los nacionalistas podrían ser controlables si encontraran una fuerza firme que les hiciera retroceder, como estaba empezando a ocurrir en el último periodo de Aznar. Pero ahora se han encontrado con todo lo contrario, con que tienen un enorme camino por delante".

En Contra la balcanización escribe: "Parece claro que el camino seguido por el PSOE acrecienta seriamente los peligros" (pág. 213). Le pregunto si piensa que el PSOE, en caso de que quisiera hacerlo, tendría margen de maniobra para variar de rumbo, habida cuenta de las alianzas que mantiene, por ejemplo, en el Parlamento de la nación y en Cataluña. Y si pudiera, para ello, adoptar como referencia el discurso, pongamos por caso, de un Paco Vázquez.

"No, no lo creo –responde–. En el PSOE ha predominado, en general, el sector más extremista y más antiespañol; en los momentos críticos, más todavía. Besteiro quedó completamente aislado, Paco Vázquez y los otros van a quedar completamente aislados. Lo único, en mi opinión, es que planten cara desde dentro y procuren una ruptura, pero que sean los otros los que rompan".

"No hay otra salida –continúa Moa–, porque en el PSOE va a predominar esto. ¿Por qué? Hay dos razones; una la explicaba Julián Marías: el PSOE tiene una concepción de la historia de España negativa, por lo tanto España no es un valor fuerte para ellos. En segundo lugar, el PSOE tiene una historia de golpismo, de guerracivilismo, que va unida a su concepción marxista. Aparentemente ha renunciado a esa concepción, pero ahora estamos viendo en televisión cómo la está reivindicando: está reivindicando la guerra civil y el golpismo. Eso entra dentro de una dinámica, y yo no veo que la pare. Ibarra y Bono son... dos bocazas, sin más, y no representan nada".

ZAPATERO, "AMIGO DE LOS ENEMIGOS DE LA DEMOCRACIA Y DE ESPAÑA"
Moa advierte de que la situación es aún más grave debido a "otro factor fundamental: el extremismo islámico, que ha conseguido de un solo golpe cambiar drásticamente la política española". "Es el éxito más grande que ha tenido hasta la fecha –afirma–, y eso ha beneficiado extraordinariamente a los separatismos y al terrorismo de ETA".

En este punto intercala un juicio sobre la política exterior del Ejecutivo socialista: "Es la política del entreguismo. Zapatero, a todos los niveles, está derrochando y entregando lo que otros, con esfuerzo, avanzaron. Es amigo de los enemigos de la democracia y de España; ésta es la política de Zapatero: paz con todos ellos y hostilidad hacia todos los demócratas".

A la hora de finalizar la entrevista retomará el hilo y añadirá: "Con los terroristas es muy difícil predecir lo que puede ocurrir, pero es indudable que han conseguido tanto, tanto, con un solo golpe que no creo les interese poner en riesgo, de momento, lo que ya han conseguido: un presidente que ha hecho todo lo que querían, que ha retirado las tropas de Irak, que ha sido felicitado por el Egipcio famoso, que a continuación de esa felicitación promueve que los demás países boicoteen la democratización de Irak, ni más ni menos, y fomenten la inestabilidad en Oriente Medio, porque eso es lo que significa lo que ha hecho este tipo en el Gobierno".

"En los hechos, esto es así. Una cosa que se aprecia mucho estudiando la historia es la poca importancia de las palabras, que no tienen significación si no van acompañadas de hechos. La Alianza de Civilizaciones es la alianza con los Mohamed VI, con los Fidel Castro, con los Chávez y compañía, contra la democracia. Ni más ni menos".

En la primera página de Contra la balcanización Moa anota que vivimos en un país "en apariencia anestesiado". "No hay que olvidar que han sido más de 20 años de lavado de cerebro –apunta–, con la mentira histórica, la mentira sobre el pasado, la mentira sobre la democracia".

"Aquí, parece que la democracia consiste en apoyar a los que son menos demócratas, y hay una gran confusión –prosigue–. Lo que me pregunto es si se ha cedido tanto que ya no se pueda avanzar de nuevo. Confío en que haya una reacción, y que sea una reacción no meramente de partido, porque es indudable que en el propio PSOE, y sobre todo entre sus votantes, y entre muchos votantes nacionalistas, no existe una verdadera tendencia secesionista ni proterrorista, ni nada por el estilo: simplemente están, de alguna manera, engañados. Es necesario que eso cambie".

¿Cómo? Porque no escasean, todo lo contrario, los libros que ponen los puntos sobre las íes; libros de autores de primera línea que, por lo demás, suelen ocupar puestos destacados en las listas de ventas. Pensemos, por ejemplo, en los ensayos sobre el nacionalismo vasco. Pero las cosas siguen igual, o peor; y quien dude, que eche un vistazo a la composición del Parlamento de Vitoria.

"Es verdad que, desde el punto de vista de los argumentos, está todo dicho –responde Moa–, pero estos partidos no sólo se basan en argumentos, también en los hechos consumados, en la acción. Y mientras puedan seguir así, sin tener que hacer frente a una reacción en el terreno de los hechos, se reirán de todos los argumentos que se les oponga. Hay, además, una gran cantidad de gente que pasa de argumentos y simplemente sigue al que parece va a ser el vencedor. Así que, mientras den la impresión de que van a salirse con la suya, tendrán detrás a mucha gente".

"SI ESTO SIGUE ASÍ, DESEMBOCAREMOS NUEVAMENTE EN LA VIOLENCIA"
Y vaticina una tragedia si no cambian las tornas: "Si esto sigue así, si se producen pasos secesionistas más fuertes, que además tienden, al mismo tiempo, a derrumbar la democracia, desembocaremos nuevamente en la violencia. Me parece que sería inevitable. De lo que se trata es de evitarlo, alentando a la gente y movilizándola. Tiene que empezar a haber movilizaciones en la calle, acciones que paralicen a esta gente y les haga ver los riesgos que corren".

Pasamos a hablar de Cataluña. Arcadi Espada ha escrito que allí el nacionalismo es irrevocable, porque lo comparten, en mayor o menor medida, todas las fuerzas políticas. Moa está de acuerdo, pero considera que lo que siente la población es otro cantar: "De hecho, las encuestas muestran reiteradamente que la mayoría piensa que Cataluña es una región, que son también españoles, etcétera".

Así que el problema es que "las fuerzas políticas están traicionando, en cierto modo, al electorado, incluido el PP". "De hecho –agrega–, tuvimos la experiencia de Vidal Quadras, que empezó a crecer rápidamente, con un discurso claro. Desde entonces [desde su defenestración], el PP se vino abajo".

¿Ha hecho el PP con los vidalquadristas –salvando todas las distancias; y no tanto con Vidal Quadras, confortablemente establecido en la Eurocámara– lo mismo que el PSOE con los redondistas? "Sí –opina Moa–. Eso se pudo entender en un momento en que el PP era débil, pero cuando era fuerte, cuando tenía la mayoría absoluta y no dependía para nada de lo que dijeran Pujol y compañía, siguió con las mismas".

Pujol, el Molt Honorable. Aznar le dedica un retrato en su último libro. El ex presidente de la nación cree que el ex presidente autonómico pudo pero no fue un nuevo Cambó. "Cambó también falló, en los momentos críticos falló, lamentablemente", afirma nuestro entrevistado; y añade: "Pero Pujol no es que fallara, es que iba en otra dirección. Que Aznar no haya querido verlo es culpa suya. Pujol no ha podido ser Cambó porque no tenía la menor intención de serlo. Tú no puedes acusar a alguien de no ser lo que tú quieres que sea".

"Pujol era un nacionalista, un separatista en el fondo, con unas ideas puramente hechizadas sobre la historia y los intereses de Cataluña; un tipo que no ha vacilado en calumniar y en desfigurar la historia todo lo que ha podido, en inculcar a los catalanes, sobre todo a los jóvenes, unas ideas extravagantes, puramente nacionalistas y antiespañolas... Eso es lo que ha sido Pujol. También era consciente de que no podía conseguirlo todo de golpe, de que eso era un proceso; y él, con paciencia..."

El editor de esta Casa, Federico Jiménez Losantos, acuñó la célebre frase de que el PSC era un partido que hacía "nacionalismo con los votos de la Pantoja". ¿Por qué se ha dejado la base? "Porque no ha habido un discurso en contra, así de simple", sostiene Moa, antes de pasar del plano particular al general: "Vamos a ver, ¿por qué ha perdido tantos puntos el patriotismo español. Pues porque, de manera sistemática, la izquierda y los separatistas lo han asimilado a la antidemocracia, a la dictadura. Como este discurso no ha sido contrarrestado en ningún momento, el separatismo ha ganado mucho en Cataluña y en el País Vasco; pero el patriotismo se ha debilitado muchísimo también en el conjunto de España, porque, como digo, se ha asimilado a la no democracia".

"Sin embargo –continúa explicando su tesis–, la experiencia nos demuestra que quienes están liquidando [la democracia] donde pueden son esos: la izquierda y, sobre todo, los nacionalistas. En el País Vasco no hay verdadera democracia, y el responsable es el nacionalismo, no sólo la ETA; y en Cataluña la democracia es muy inferior a la que puede haber en Madrid, indudablemente".

MARAGALL, "ENEMIGO DE CATALUÑA Y DE ESPAÑA"
Turno para Pasqual Maragall, sucesor de Pujol en la Presidencia del Gobierno autonómico catalán. Moa se muestra demoledor en la valoración: "Para empezar, es un poco perturbado: sus discursos son bastante incoherentes. Eso ha pasado mucho entre los políticos españoles: ha habido mucho perturbado, gente que no sabe de lo que habla. Esto ya lo advertía Azaña, que tenía una conciencia clarísima de lo que era toda esa gente: nos vemos abocados a una política tabernaria, sin ninguna idea alta... en fin, esto ya es una tradición. Un personaje típico es este Maragall, que es enemigo de Cataluña, de España y de cualquier cosa que merezca la pena. Es un tipo maniobrero, que lo mismo le da entenderse con la ETA que con quien sea; un poco al estilo de Zapatero".

Cataluña, el País Vasco. También hablamos de Galicia, patria chica de Pío Moa, que tiene una cita con las urnas el próximo 19 de junio. Una cita trascendental, pues son muchos los que piensan que, si el BNG accede al poder, allí podría abrirse otro frente de desestabilización.

Moa considera que si Fraga no consiguiera renovar mandato "sería un desastre". "Pero el problema es que en Galicia no hay recambio para Fraga. Ése es el problema grave. No sé si el culpable es Fraga, o si no hay gente que valga mucho". Una pausa de segundos y: "Me imagino que Fraga tiene bastante culpa en ello".

Más: "El problema con Fraga es que puede aplazarlo, pero está ya en las últimas: si no hay nadie un poco serio que lo sustituya, Galicia puede convertirse en un nuevo foco de descomposición".

EN DEFENSA DEL "ESPÍRITU" DE LA CARTA MAGNA
Finalizaremos con las propuestas de Moa para evitar la balcanización de España. En primer lugar, la rehabilitación del patriotismo, un patriotismo fundado en "la unidad de España y la democracia”. “En un país normal [estos dos principios] ni siquiera se mencionan, porque están implícitos y las cosas funcionan de acuerdo a ellos. Pero aquí están siendo puestos en peligro seriamente, otra vez... Hay que recordar la historia: la Constitución viene a ser un logro después de un siglo de convulsiones, pero hay gente interesada en volver a ellas".

La Constitución. "Por supuesto que puede ser cambiada", afirma Moa. "Ahora, ¿qué es lo que hay que cambiar? Ciertas cosas nos han llevado a una mayor crispación, a una pérdida de libertades, a una real opresión en muchos sitios; eso es lo que hay que cambiar. Y cerrar el Estado de las Autonomías de una vez. ¿Qué es ese artículo [de la Constitución] que dice que se pueden dar indefinidamente competencias a las Comunidades Autónomas? No. Hay que decir: las atribuciones son éstas y éstas".

Reforma de la Carta Magna, sí, reitera, pero defendiendo su espíritu, que es "el espíritu de las libertades". "La Constitución –recuerda– no es un simple papel, es un resultado de concordia al que se llegó después de un siglo de convulsiones. Ha costado mucho: no se puede jugar con ella".

Rehabilitación del patriotismo, defensa del espíritu de la Constitución y –por último pero no en último lugar– movilización, compromiso ciudadano. Las líneas finales de Contra la balcanización de España son, precisamente, un llamamiento a la movilización. Sirvan también de colofón a esta entrevista:

"Son los demócratas quienes deben salir de la pasividad, por fastidioso que resulte lidiar con tanta sandez y tanta demagogia; y formar un movimiento que haga entender a políticos y partidos su firme decisión de no aceptar el modelo balcánico, de no ceder un paso más en estos principios: la unidad de España y la democracia. Y de recuperar el terreno perdido (...) Los valerosos vascos que, en condiciones tan difíciles, han plantado cara a los liberticidas nos marcan el camino. No creo que haya otro medio para salvaguardar la convivencia libre y pacífica tan duramente lograda después de una guerra civil y una larga dictadura. Aún estamos a tiempo".

LA BROMA CATALANA
MIQUEL PORTA PERALES ABC Cataluña 13 Mayo 2005

Tengo para mí, que lo que ocurre en Cataluña es una broma que muestra el sentido del humor de los políticos catalanes. ¿O es que lo que estamos viendo estos días no es una broma? Veamos. Resulta que el tripartito catalán -una coalición de izquierdas que ha venido al mundo para repartir la riqueza y ayudar a los desamparados de la fortuna- propone un sistema de financiación que, en lugar de quitar a los ricos para dar a los pobres, pretende que los ricos reciban más de lo que reciben en detrimento, precisamente, de los pobres. Una broma que se justifica, dicen, con un informe de las cajas de ahorro en el que se constata que el crecimiento de Cataluña está por debajo de la media. ¿La culpa? El déficit fiscal, asegura el Govern. Pero, la cosa no cuadra si tenemos en cuenta que la comunidad con mayor déficit fiscal -Madrid- es la que más crece del conjunto español. Señores, aquí hay algo que falla y no es precisamente un déficit fiscal que, por cierto, no sufren los territorios, sino las personas. Por lo demás, ¿cómo es posible que un Govern con un presupuesto de 4,5 billones de las antiguas pesetas que, según afirma la Cámara de Comercio de Barcelona, no ha gastado el 5% de la obra presupuestada, atribuya la culpa a la falta de dinero? Pura broma. La broma continúa de la mano de una Ley de Equipamientos Comerciales que, en un mundo cada vez más abierto, cierra el grifo de la libertad comercial con una normativa que limita la implantación de nuevas superficies comerciales y la ampliación de las ya existentes. Con ello, se pretende salvaguardar y potenciar el llamado comercio de proximidad. Dejando a un lado que el comercio de proximidad se salva por sí solo cuando se espabila, lo cierto es que, según un informe de A.C. Nilsen, el plus de inflación que padecemos los catalanes se explica en función del proteccionismo económico lucido por los sucesivos gobiernos de la Generalitat convergente y tripartita.

Si de la economía pasamos la política, la broma se percibe en la ponencia encargada de redactar un nuevo Estatuto que -cosas de la izquierda progresista que desea eliminar cualquier tipo de privilegio- quiere imponer una relación bilateral entre Generalitat y Estado. ¿Las demás Autonomías? Pues, todos revueltos en el pelotón de los segundones. ¿O es que Cataluña -por el hecho de ser, dicen, una nación- no tiene derecho a un trato especial? La broma sigue con la propuesta de una Cataluña incorporada a la francofonía y con el discurso de celebración de los quinientos días del tripartito en el que el President afirma que hay impulsar un programa que mejore la educación, la sanidad o las infraestructuras. Pero, ¿no llevan quinientos días en el Govern? ¿Qué han hecho hasta ahora? Se lo digo, bromas. Y en eso que la consejera de Educación -en este caso, la broma puede llegar a ser muy pesada- dice que hay superar el «adormecimiento» del catalán en las aulas -el 20 por ciento de las clases de primaria se hacen en castellano, ¡menudo escándalo!- «inspeccionando» el uso que los docentes hacen de esta lengua. Por su parte, la consejera de Cultura no quiere ser menos y sostiene que la literatura catalana es la que se hace en catalán, y a quien escriba en castellano en Cataluña que le zurzan. ¿Quién da más? Por ahí aparece el consejero de Universidades que toma la antorcha de la broma y -obviando los aires que vienen de la Unión Europea- se indigna por la inclusión de la Filología catalana en la titulación de «Lenguas y literaturas europeas modernas». Si las lenguas europeas se incluyen en dicha titulación, ¿por qué el catalán ha de ser especial?

A la crema catalana hay que añadir ahora la broma catalana. Y, puestos a sacar conclusiones, Cataluña no debería definirse por su lengua, historia, manera de ser y lo que se quiera con la condición de que sea propio, sino por el sentido del humor de una clase política que ha convertido la broma en una auténtica seña de identidad nacional. Y que nadie se enfade. Se trata de una broma. O no.
 

Recortes de Prensa   Página Inicial