AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 14 Mayo 2005
Simpatía y campos de fresa
Cristina Losada Libertad Digital 14 Mayo 2005

El liderazgo de Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Mayo 2005

Club Traición
Román Cendoya Periodista Digital 14 Mayo 2005

Zapatero nos debe una explicación
EDITORIAL Libertad Digital 14 Mayo 2005

Lo que no está escrito
TONIA ETXARRI El Correo 14 Mayo 2005

La paz, en el espejo
ENRIC SOPENA ABC  14 Mayo 2005

Los efectos políticos del debate
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Mayo 2005

La mano tendida
Jaime CAMPMANY ABC 14 Mayo 2005

¡Que aparten esa luz!
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 14 Mayo 2005

De concubinas y amancebados
José García Domínguez Libertad Digital 14 Mayo 2005

Memoria de dos calles con sangre
Antonio BURGOS ABC 14 Mayo 2005

NO EN NUESTRO NOMBRE
ÁGORA SOCIALISTA ABC  14 Mayo 2005

Rectificación
Cartas al Director El Correo  14 Mayo 2005

Rajoy dice que la moción del PSOE para pactar con ETA «es la rendición del Parlamento» ante la banda terrorista
Efe - Santiago de Compostela.- La Razón 14 Mayo 2005

La AVT considera «una humillación» para las víctimas la resolución socialista
Ep - Madrid.- La Razón 14 Mayo 2005

El Congreso devuelve un documento en catalán porque «no se entiende»
Redacción La Razón 14 Mayo 2005

Admiten un recurso contra la ausencia de la bandera española en un municipio de Barcelona
EFE Libertad Digital  14 Mayo 2005




 

Política antiterrorista
Simpatía y campos de fresa
Cristina Losada Libertad Digital 14 Mayo 2005

Los Rolling Stones no sabían que existiría alguien como Zetapé cuando compusieron aquella canción, pero hela aquí que su título resume su política antiterrorista, y lo de política hay que tomarlo con grano de sal, desde que ganó las elecciones: “Simpatía por el diablo”. Me vino a la cabeza viendo al presidente en el debate y oyendo sus circunloquios para decir y no decir que está dispuesto a negociar con la ETA. Sí y no al mismo tiempo, las dos caras de la mentira reunidas para suministrar una de cal y otra de arena a los telediarios. Esos en los que no aparecerán las víctimas de la banda. Esas víctimas cuya dignidad y memoria se han vuelto menos importantes para la cúpula del PSOE que las de las víctimas del franquismo y de un bando de la guerra civil.

No sólo menos importantes. Serán moneda de cambio. Ya lo son. Por primera vez, un gobierno nacional emplea el lenguaje que vienen utilizando desde hace décadas los terroristas y sus cómplices. También ellos han querido siempre abrir un “proceso de paz”, una “negociación” para resolver “el conflicto”. Parapetados tras aquel sondeo de la tregua-trampa que hizo Aznar, Zetapé y su cohorte callan, cucos que son, acerca de su resultado. Nulo, como el de anteriores intentos de “diálogo”, y contraproducente. Lo recordaba Mikel Buesa en ABC. Aquella tregua supuso la retirada de la escolta a muchos amenazados, el abandono de la investigación policial, y finalmente, nuevos asesinatos, el primero, el de su hermano Fernando. Todo ello, con la colaboración especial del consejero Balza. Consecuencias de la simpatía por el diablo.

Pero el drama no es sólo que el socialismo gobernante vuelva a tomar el camino torcido en la lucha contra la ETA. Es que el estado de la nación tras el debate, y aun antes de él, quede reflejado en otra canción, aquella de los Beatles, Strawberry fields. “Nada es real…es fácil vivir con los ojos cerrados”. La madre de Joseba Pagazaurtundua titulaba su misiva a Patxi López “Carta a los nuevos ciegos”. Hablaba de los que mantendrán los ojos cerrados hagan lo que hagan los dirigentes socialistas, a los que ven únicamente las siglas y la divisoria derecha-izquierda, a los que serán incondicionalmente leales al PSOE, aunque traicione éste a las víctimas y a sus familiares. Es ése un rebaño amplio, como ya se vio cuando el felipismo produjo los GAL, la corrupción y otros desmanes.

Y aún son, los ciegos, muchos más. Pues están los que se dejan engañar porque quieren ser engañados. Los que aceptarán la carta falsa que saque Zetapé, si la saca, de su baraja trucada. Aún no ha declarado la ETA una tregua, recién la banda ha querido aprovisionarse de material mortífero, y ya se han llenado los campos de fresa de gente con los ojos vendados. El gobierno reparte vendas a diario. Sus medios de comunicación afectos las distribuyen sin ruborizarse. También ellos están hechos a prestar esos servicios. Y a descalificar al que no quiera ponérsela: está contra la paz, quiere que la ETA siga matando, es profeta del Apocalipsis.

Pero ni por la ética ni por la eficacia puede justificar el gobierno lo que está haciendo y se propone continuar. Pues la oportunidad para la paz que proclama que existe la está labrando a costa de la oportunidad que existía realmente: la de derrotar a la ETA mediante la acción policial y judicial. Sólo que esa ocasión tenía un inconveniente: no le permitía a Zetapé erigirse en árbitro de la pacificación.

Tras el Debate sobre el Estado de la Nación
El liderazgo de Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Mayo 2005

Como a la inmensa mayoría de votantes del PP y como a casi todos los que ven con horror la deriva disgregadora de España encabezada por el propio Gobierno, el discurso de Rajoy contra Zapatero en el Debate sobre el Estado de la Nación me ha parecido excelente, en la forma y en el fondo. La primera intervención, sencillamente soberbia, insuperable y, para los que comparten sus ideas, reconfortante. En vísperas del debate publiqué en Libertad Digital un comentario previendo que se convertiría en parteluz y parteaguas de la situación política nacional, siempre que Zapatero y Rajoy cumplieran lo que cabía esperar de ellos, y así ha sido: Zapatero ha mostrado sus cartas marcadas y Rajoy se ha levantado de la mesa diciendo que no juega más tahúres. Previsible y saludable. Bien.

Todos los medios de comunicación, hasta los que lo consideraban inmortal, dicen ahora que el Pacto Terrorista está muerto. Pero llevaba mucho tiempo criando malvas y su historia en los últimos años, desde la liquidación de Redondo Terreros hasta la miserable foto de su sucesor López mendigando el apoyo del partido de la ETA, con el espíritu de Perpiñán impregnando y ensuciándolo todo, es la de un vía crucis a la intemperie. El que no lo veía era porque no lo quería ver. Sucede que es tanto el miedo a la Nación que se respira en el mundillo periodístico y es tanta la sumisión progre que lo define que sólo cuando Zapatero ha aceptado que ya no tiene nada en común con el PP en materia antiterrorista se han atrevido a publicarlo. Si llega a decir lo contrario, por falso que fuera, lo contrario hubieran publicado. Es una de tantas manifestaciones del Invierno Mediático forjado por el PP en el Poder para abuso y disfrute del PRISOE.

En consecuencia, la patulea polanquiana y la grey rubalcaviperina han cargado contra Rajoy por haberle hecho pupa a su idolín ejerciendo como líder de la Oposición. ¡Qué atrevimiento! Pero, miserias propagandísticas aparte, ¿qué podía hacer Rajoy? Podía hacerlo en el Debate mal o bien, y lo ha hecho extraordinariamente bien, pero, en el fondo, no podía hacer otra cosa, no tenía alternativa al discurso nítido y contundente que exigen la vida nacional y la propia vida interna del PP. Lo que le ha salido mejor a Rajoy es que sea el propio PRISOE quien le acuse de ser tan duro, correoso, malvado y de Derechas como su predecesor José María Aznar. De eso precisamente se trataba en vísperas de unas elecciones tan difíciles como las gallegas del mes que viene: de dejar claro que el líder de la Derecha es Rajoy, que la alternativa a Zapatero es Rajoy, que, con perdón por la autocita, “hoy por hoy, no hay más que Rajoy”. Gane o pierda Fraga.

Además, Rajoy tiene razón y eso lo convierte en el único líder alternativo a Zapatero, porque todas las demás fuerzas políticas se han rendido al terrorismo o al Presupuesto. Pero ese liderazgo nacional de Rajoy, bromas demoscópicas y ambiciones olímpicas aparte, pasa por ser y ejercer como líder de la Derecha. Dar una impresión distinta en el Debate sobre el Estado de la Nación hubiera sido para Rajoy sencillamente suicida. No es tan difícil de comprender. Con un poco de esfuerzo, hasta un socialista lo entendería. Lo que no sé es si los masajistas y nadaterapeutas del balneario centrista donde reposa ideológicamente Don Mariano se han percatado de que esta apuesta ya no tiene vuelta atrás. Menos agua que el Miño llevaba el Rubicón, pero todo césar tiene que saltarlo.

Club Traición
Por Román Cendoya Periodista Digital 14 Mayo 2005

La frase más grave del debate no ha sido la acertada afirmación de Rajoy respecto a la traición a los muertos, por parte de Zapatero y su gente. Esa observación no fue opinión fue diagnóstico.

Por eso les duele. Por eso quieren que la retire. Por eso la dan por no dicha. Cobardes que se esconden. Ayer por la mañana, Rubalcaba dijo en Onda Cero que no había leído la carta de Pilar Ruiz. Cuando comenzaron a leerle el párrafo sobre la balanza de la dignidad y el poder, interrumpió la lectura con un “no sigan, no me hace falta, mi respeto y mi solidaridad, bla, bla, bla”. Cobardía pura y traición.

No tuvo la valentía de aguantar lo que las víctimas del terrorismo piensan y dicen. No les importa. Que esos pocos no les estropeen el juguete del poder. Zapatero, Rubalcaba, López. El muerto al hoyo y el vivo a la poltrona. Como Fernando Buesa y Javier Rojo. La traición es en grupo y continuada.

El hecho de que la traición es diagnóstico lo ratificó la frase más grave del debate: “bienvenido al Club”. Los cómplices de ETA en Perpignan han acogido a Zapatero y su gente en su Club. Zapatero ha entrado en el “Club Traición”, en el que el color de la bombilla de la puerta es el rojo sangre. Zapatero ha pasado de meritorio a sumiso miembro del club donde el chantaje y la amenaza son las posturas más practicadas por los amos.

El PSOE forma parte de la orgía donde el orgasmo es la ruptura. Rajoy ha hecho muy bien en quedarse fuera. Sin embargo, después del discurso, toca hacer.

Ya puede advertir a Zapatero que deje de perder el tiempo con la reforma de la Constitución, porque el PP ya no está. Que no hay reformas con consenso mientras prefiera la erótica del “Club Traición”.

Por eso Rajoy tiene que vigilar que ninguno de los suyos esté en la juerga. Algo tendrá que hacer con Pepe Piqué, que el domingo en La Vanguardia decía en una entrevista que “Desde el PP Catalán ayudaremos a Zapatero”.

Zapatero nos debe una explicación
EDITORIAL Libertad Digital 14 Mayo 2005

De todos los errores cometidos por el Gobierno Zapatero desde que se hiciese con las riendas del Estado hace ahora 13 meses, el peor ha sido el de pulverizar todo lo conseguido en materia antiterrorista desde hace lo menos 8 años. Lo que con tesón, esfuerzo y una encomiable labor de policías, jueces y políticos había llevado años conseguir, se ha quedado en nada en apenas unos meses. Desde que ETA hiciese acto de presencia en la vida nacional hace más de treinta años nunca habíamos estado tan cerca de derrotar a la hidra asesina como lo estábamos en la víspera del 14-M. Desprestigiada socialmente, hostigada por las fuerzas de seguridad del Estado y asfixiada económicamente gracias a una sensata Ley de Partidos que dejó fuera de juego a los que utilizan nuestro generoso sistema de libertades para liquidarlas, la lacra del terrorismo etarra estaba a punto de pasar a la historia.

Es por ello, por el hecho de haber tenido el anhelado fin de la pesadilla tan cerca, por lo que el entreguismo y la mansedumbre del actual Gobierno para con los terroristas y su entorno se antoja tan insultante. No existe, hoy por hoy, en la agenda política nacional asunto más urgente que el de dejar claros cuáles van a ser los patrones que marquen el programa antiterrorista del Ejecutivo. No es de recibo que, mientras se habla de unidad de los demócratas, miembros del partido del Gobierno se reúnan en secreto con los batasunos de Otegi. Tampoco lo es que, ante el órdago que en las elecciones vascas echó el PCTV -una formación fantasma tras la que se esconden los de siempre- el Gobierno se cruzase de brazos y dejase que, una vez más, los enemigos de la libertad en el País Vasco entrasen a hombros en un parlamento democrático. Si Zapatero cree que de ese modo va a acabar con el terrorismo, va a conseguir que desaparezca para siempre, que lo diga, que se retrate ante los ciudadanos de toda España. Que diga, sin ambages, que su nueva receta, es decir, el trapicheo a escondidas y la cesión, es la que va a borrar a ETA del mapa. Y, naturalmente, que después de decirlo se atenga a las consecuencias que de ello se deriven.

No creemos necesario insistir en el carácter maximalista del programa que batasunos y etarras comparten. O se hace lo que ellos dicen o se rompe la baraja. Siempre ha sido así y nada hace pensar que la sonrisa de ZP haya operado en ellos un cambio de criterio. Si el Gobierno quiere llevar adelante una negociación con ETA hemos de saberlo por una cuestión de principios. Del mismo modo, hemos de conocer lo que el presidente está dispuesto a conceder a cambio en ese diálogo entre iguales que pretende establecer con los que han tratado de secuestrar nuestra democracia desde su nacimiento. Ha hecho bien Rajoy en plantarse y exigir del Gobierno una respuesta clara a una pregunta que millones de españoles nos venimos haciendo desde el año pasado. ¿Quiere el Gobierno mantener el Pacto Antiterrorista en los términos en los que fue firmado, o prefiere seguir burlando el espíritu del mismo mientras juega dos partidas distintas con dos barajas diferentes?

Los resultados prácticos del Pacto están a la vista, los de una negociación a tumba abierta –por mucha tregua que se den- con ETA no. Eso Zapatero debería saberlo. La política real no es el artificio parlamentario, ni las declaraciones huecas ni el benigno tratamiento que brindan a los traspiés del Gobierno los medios de comunicación adictos. La “encuesta” que publicaba ayer el diario El Mundo, una caricatura demoscópica en la que de 800 entrevistados el 60% no vio el debate, quizá haya dado alas al presidente para lanzarse a perpetrar su enésimo desatino. Si lo va a hacer que no olvide comunicárselo a la Nación, a toda, incluida a aquella parte que, durante su insulsa comparecencia en el Congreso, prefirió cambiar de canal.

Lo que no está escrito
TONIA ETXARRI El Correo 14 Mayo 2005

Resulta difícil, en política, sacar la patita de donde se ha metido, en cuestión de horas. Todo requiere su tiempo. Y en el Congreso de los Diputados, sonó tanto a sentencia inapelable esa frase de Zapatero - «sólo compartimos el mucho dolor que hemos sufrido»- dirigida a Rajoy que, por mucho que el presidente intentara, después, arreglarlo con una invitación al consenso, la sensación de que la derrota de ETA ha dejado de ser un elemento de cohesión entre los dos partidos mayoritarios ha quedado ya para la historia. Era lo único que les unía; pero cuando un Gobierno minoritario está literalmente atrapado por unos socios como los del club de ERC, empieza a hacer movimientos de difícil explicación.

El PSOE quiere que el PP se fíe de ellos en la lucha contra ETA. Así, por las buenas. Aunque sólo queden las cenizas del Pacto Antiterrorista, aunque no rinda cuentas de sus conversaciones opacas (lo contrario de transparentes) con Ibarretxe. Y, claro, una cosa es pedir lealtad y, otra muy distinta, suscribir un pacto de adhesión.

Después del Congreso, el PP se muestra convencido de que Rajoy estuvo «en su punto» y de que el centroderecha, «por fin» ha ganado un líder. Lo que les preocupa es la tentación de Zapatero, de quererse hacer la foto del fin de ETA, a cualquier precio. No por casualidad, Blanco dijo que había que lograr la paz en Euskadi, «como sea». Lo cierto es que otros presidentes pasaron por la misma levitación. Suárez el primero, y el único, que puso su granito de arena con la reinserción de buena parte de ETA (pm) a la vida política. Los demás, lo intentaron, pero los terroristas les llevaron al huerto de Argel y de Zurich, mientras recomponían sus arsenales, al tiempo que los partidos se daban de tortas en torno a la pacificación, la territorialidad, soberanía, eta abar, eta abar.

Por eso suena injusto (o inculto) que diga Zapatero que se puede acabar con el terrorismo haciendo política. Porque no se ha hecho otra cosa, exceptuando el abominable capítulo de los GAL, hasta ahora. Sus antecesores lo intentaron todo. Y quienes siguieron de cerca los procesos, saben que ETA ha salido oxigenada después de cada negociación. Por eso, los que se temen que la irrupción de PCTV-EHAK en el Parlamento vaya a restituir el estatus a una Batasuna ilegalizada, no es que no tengan fe en la democracia; no. Lo que ocurre es que tienen miedo a que la sombra alargada del chantaje terrorista se quede, permanentemente, en el Parlamento.

María San Gil no se fía. Por eso cambió su sonrisa habitual por una expresión estudiadamente seria en su entrevista con Patxi López para manifestar su distanciamiento. El socialista no quiere sus votos (¿qué horror!, que le diría Blanco o Pérez Rubalcaba) pero no ha desvelado cómo piensa presentar su alternativa a la de Atu-txa para presidir el Parlamento. ¿Será una posibilidad que da por perdida? La respuesta, ya, el lunes.

La paz, en el espejo
POR ENRIC SOPENA PERIODISTA ABC  14 Mayo 2005

UNAS elecciones democráticas acaban siendo «ese espejo que se pasea a lo largo de un camino» y que Stendhal -aun atribuyendo equivocadamente la frase a Saint-Real- utilizó en Rojo y Negro para definir lo que es una «novela» de carácter realista. Ha servido también ese espejo stendhaliano para referirse a la prensa o, en general, a los medios de comunicación y se puede aplicar asimismo a la demoscopia más allá de algunos errores. Pero el referido espejo -entendido como reflejo exacto, hasta donde ello es posible, de la realidad- encuentra sin duda en unos comicios, como los vascos del pasado 17 de abril, su más apreciable utilidad.

Hablaron los ciudadanos vascos en un contexto que, ciertamente, continúa bajo la amenaza de la criminal violencia de ETA. Sin embargo, estas elecciones han sido precedidas por más de dieciocho meses sin asesinatos, aunque no sin atentados. Algunos atentados tenían como finalidad siniestra servir de aviso para navegantes, y otros fueron desactivados gracias a la labor de las fuerzas de seguridad del Estado y de la Ertzaintza. Este dato no puede ser considerado ni menor ni anecdótico. A las elecciones de 2001 se llegó tras numerosos atentados mortales, llevados a cabo por ETA después de haber quebrado la tregua de Lizarra o Estella.

En esta ocasión, sin la presión maldita de los terroristas y sin la excesiva efervescencia frentista -por parte de unos y de otros- que precedió a los comicios de hace cuatro años, tanto la precampaña como la campaña de 2005 se han desarrollado en un clima menos pasional y hasta de saludable relajamiento colectivo. Ello explicaría en parte el descenso de participación -unos diez puntos-, a pesar de que la comparecencia de un 70 por ciento de votantes resulte en sí misma significativamente positiva. Al carecer los dirigentes del nacionalismo vasco de la coartada -más o menos manipulada o más o menos exagerada- del enemigo exterior, ha habido menos radicalismo y más cordura. Apenas ha sido posible esta vez continuar cultivando la flor envenenada del victimismo, que tanto complace a los nacionalistas de todo signo.

Existía un objetivo prioritario para el Gobierno presidido por Juan José Ibarretxe: revalidar mediante una mayoría indiscutible en las urnas su polémico plan. El plan Ibarretxe fue sometido por su autor a plebiscito. O, dicho de otro modo, el lehendakari pretendió deliberadamente transformar las elecciones en un plebiscito -casi en un referéndum- en torno a su plan de carácter soberanista. Así fue, por mucho que él o sus portavoces se empeñen en negar tal evidencia. Recuérdese que Ibarretxe adelantó la fecha de los comicios como respuesta a la derrota sufrida en el Congreso de los Diputados. Su mensaje explícito o subliminal cabría resumirlo con estas palabras: «Vascos y vascas: nos han vencido, claro, en su casa y con el árbitro en contra nuestra. Pero en el partido de vuelta el clamor de la grada será de tal envergadura que arrollaremos y la fe en nuestra causa nos llevará a la victoria».

En el espejo aludido uno de los trazos más sobresalientes que se han contemplado es que Ibarretxe perdió sin apenas paliativos su plebiscito. No sólo no sumó ni un solo diputado más a su grupo parlamentario, sino que dejó abandonados en la cuneta 140.349 votos respecto a 2001 y, por consiguiente, se ha quedado con cuatro escaños menos. Con este balance, el tripartito se encuentra lejos de la mayoría absoluta que había acariciado. Tamaño descalabro desmiente, por otra parte, a los agoreros que vaticinaron que tanto el encuentro en Moncloa entre José Luis Rodríguez Zapatero e Ibarretxe como que el plan fuera debatido en el Congreso de los Diputados beneficiaban electoralmente a los partidarios de la propuesta. Sería ilustrativo releer ahora la catarata de descalificaciones vertidas entonces contra Zapatero. Para algunos el presidente del Gobierno ejerció poco menos que de director de campaña del PNV-EA, mientras estaba además haciéndoles el juego sucio a los secesionistas.

El espejo ha recogido otros aspectos sustanciales de las elecciones vascas. Los votantes han ordenado de forma imperativa a sus políticos que se olviden de la lógica perversa de los dos frentes. A los nacionalistas les han dicho con claridad que archiven ya su obstinación por construir el futuro desde posiciones unilaterales porque hay cuestiones de fondo que rebasan con creces los límites de la aritmética parlamentaria. O el futuro se diseña mediante el consenso o no habrá futuro, sino más bien un retorno al pasado en el sentido más peyorativo del término. Los votantes han rechazado la tentación de fomentar el conflicto civil y han apostado por la convivencia en una sociedad que -por si algunos ayatolás todavía no se han enterado o no quieren enterarse- es plural, poliédrica, transversal y, salvo reductos fundamentalistas, amante de la paz y alérgica a toda guerra.

A los no nacionalistas -también denominados constitucionalistas- los votantes les han suministrado oxígeno, aunque insuficiente para alcanzar por sí solos una mayoría de Gobierno, al tiempo que les han colocado delante de otra realidad tozuda. Alrededor de 150.000 ciudadanos siguen funcionando a piñón fijo bajo el señuelo de Batasuna. Es un hecho, en efecto, muy lamentable, pero el espejo ha tenido que volverlo a mostrar en toda su crudeza. ¿Hubiera debido ser ilegalizado el Partido Comunista de las Tierras Vascas? Quienes conocen determinados entresijos de las deliberaciones del Tribunal Constitucional a cuenta de la candidatura de Aukera Guztiak saben de los riesgos -desde la óptica de la legalidad vigente- de adentrarse en una nueva prohibición. Máxime, metidos como se estaba ya en campaña y con la sospecha añadida de terminar potenciando ese intenso clamor social por el que suspiraba Ibarretxe.

Es el momento, pues, del diálogo, de la negociación y del pacto. Quienes decidieran enrocarse se equivocarían y -lo que es peor- harían un flaco favor a Euskadi y, por extensión, al conjunto de España. El enroque no aparece en el espejo ni incluso buscándolo con lupa. El espíritu de la transición triunfó en toda España y -merced a ese sublime período de sentido común y de reconciliación nacional- nunca en la historia ha habido un período tan fecundo y tan prolongado de libertad en España y de gran autonomía o autogobierno en sus comunidades. Pero la excepción -parcial pero singularmente dramática- fue Euskadi. El veredicto de la ciudadanía parece indicar que ha llegado ya la hora de rematar felizmente la transición también en el País Vasco.

Se requiere coraje y prudencia. También ambición y capacidad para asumir riesgos o incluso algún peligro agazapado, porque, como señaló Tácito, «todas las transacciones de gran importancia están envueltas en la duda». El clamor por el soberanismo que repetía el lehendakari, como si invocara un amuleto, ha pasado a ser un clamor general en favor del entendimiento sin exclusiones. ¿Es factible -con retrocesos, contradicciones y muchas dificultades de todo género- incorporar a los violentos y a sus numerosos simpatizantes a semejante clamor? La pregunta no tiene a día de hoy una respuesta inequívoca.

Pero el espejo que se paseaba el 17 de abril por Euskadi refleja el deseo masivo de que llegue pronto el fin del terrorismo. O, si se prefiere, que se alcance definitivamente la paz. Para lograr este objetivo -en absoluto fácil- parece imprescindible que el principal partido de la oposición, que es el PP, recupere cuanto antes el sosiego, abandone la utilización del terrorismo como instrumento del debate político y conceda a la estrategia del presidente Zapatero al menos el beneficio de la duda: esa duda a la que aludía Tácito. Lo intentó González. Lo intentó Aznar. Fracasaron ambos ¿Pero y si a la tercera fuese la vencida? Nadie debe, ni siquiera por omisión, traicionar la esperanza de los vivos.

Los efectos políticos del debate
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Mayo 2005

Con el calendario en la mano, el Debate sobre el Estado de la Nación termina el próximo martes con la discusión y aprobación de las distintas propuestas de resolución de los grupos parlamentarios. Eso es lo oficial, pero no es lo real. Y es que los efectos políticos de este debate prometen ser largos, intensos y complicados.

El presidente Zapatero entraba el miércoles en el Debate con el engreimiento de quién se cree invencible y salía el jueves con la cabeza gacha de quién ha vuelto al mundo terrenal. Zapatero ha quedado herido de su primer Debate sobre el Estado de la Nación. Y es que sus estrategias con fondo y retranca han quedado claramente al descubierto.

Zapatero esconde lo que hace, hace lo quiere o no sabe lo hace. Las tres posibilidades son complementarias entre sí y compatibles en el tiempo. El presidente del Gobierno ha entrado en una dinámica cuyo destino final aparece como escalofriante. Zapatero iniciaba el Debate con formas beligerantes, demagogas, paupérrimo en los resultados y vacío en los argumentos. Construyó toda su intervención contra el Partido Popular. Pensaba que con esa labor estaba todo el trabajo terminado; pero se equivocaba. Tenía como adversario parlamentario a un Mariano Rajoy sólido, fuerte y con principios. Un Rajoy que dejó al descubierto todas las intenciones, todas las malas artes, todas las ambigüedades del Jefe del Ejecutivo. Fue un golpe de luz sobre la oscuridad, que llevó al propio Zapatero a recoger velas en el final del Debate.

Quizá en otro momento, alguien podría haberse creído la cara de corderito bondadoso de Zapatero, pero esta vez ya ha sido todo distinto. El intento final de bondad del presidente del Gobierno ha servido sólo para confirmar la realidad. El presidente del Gobierno ha intentado utilizar el Pacto Antiterrorista para parapetarse y poder buscar así una salida pactada con separatistas y terroristas. Y esa jugada ha quedado al descubierto.

Mariano Rajoy ha hecho muy bien al insistir este viernes en lo mismo. Zapatero –ha dicho el líder del PP– ha traicionado a los muertos y le ha recordado que el cumplimiento del Pacto significaría ilegalizar a los comunistas de las tierras vascas. Estamos en una situación en la que no es suficiente que el presidente del Gobierno ponga "cara de bueno". Tiene que rectificar para que la normalidad política vuelva a España. Es la única salida. Y no debería olvidar que los efectos políticos del Debate están por llegar. Tiene todas las papeletas para llevarse la peor parte. Tiempo al tiempo.

La mano tendida
Por Jaime CAMPMANY ABC 14 Mayo 2005

ZAPATERO afirma que le tiende la mano a Rajoy, pero en realidad lo hace representando una escena de humor de vieja película muda. Se ofrece la mano al otro y cuando el otro se dispone a estrecharla, se quita de su alcance la mano propia y se lleva hasta la cabeza o hasta el hombro. O se dirige uno hacia alguien con la mano extendida, y cuando se llega a su altura, en vez de detenerse para estrechar la mano del que viene a tu encuentro, se pasa junto a él, se le deja atrás con su mano dispuesta al apretón y se aleja uno con la mano extendida hacia el vacío. Trucos para charlies chaplines de la política.

El desencuentro total entre Zapatero y Rajoy es una circunstancia negativa en la política española, y la vieja broma de ofrecer la mano sin estrechar la del otro no mejora el escenario intrincado en que se desarrolla la política, ni engaña a los espectadores. Sólo engaña a los que prefieren dejarse engañar y meten la cabeza en la arena como los avestruces. Zapatero no puede mantener la mano para estrechar la mano del otro con un acuerdo necesario en las cuestiones de Estado por la sencilla razón de que no tiene las manos libres. Se encuentra con las dos manos hipotecadas por sus socios de gobierno, que son enemigos del Estado, enemigos declarados, como los comunistas, y convictos y confesos, como los republicanos de la Esquerra.

Esta es la verdadera situación de la política española actual por mucho que se quiera disimular y esconder bajo perdones de frases fuertes, manos falsamente tendidas, buenas palabras y «maneras de buena crianza», que diría el Viejo Profesor. Zapatero está haciendo lo que puede hacer para mantener su mayoría y sólo gobierna hasta donde le dejan gobernar. Ni la rendición ante los nacionalismos ni la deserción de la lucha con ETA estaban incluidos en su programa electoral, elaborado por otra parte sin esperanzas de tener que cumplirlo. Malo, María, porque la pequeña camada de liliputienses que le apoya, sin acompañarle ni ayudarle, ya se permite el chantaje con la amenaza de dejarle caer desde la presidencia del Gobierno. Zapatero se encuentra en esta tesitura: o gobierna olvidándose de su socialismo de origen, o deja de gobernar. Vive políticamente en un tira y afloja, salvando lo que puede salvar y cediendo lo que no tiene más remedio que ceder.

Lo que pide Rajoy es lo menos que se le puede exigir al Gobierno en estas circunstancias, a saber: mantener el Pacto Antiterrorista e instar la ilegalización del disfraz político de ETA. Son dos peticiones, no ya razonables y lógicas, sino insoslayables. Pero Zapatero no puede concederlas. Lo más probable, por no decir lo más seguro, es que se trate de dos condiciones «sine qua non» impuestas por los enanitos políticos que completan su mayoría para gobernar. De otra forma no se entiende nada de lo que sucede aquí en este momento, y uno es ya muy viejecito para no ver lo que lo que hay debajo de la ambición de poder, de unas ganas invencibles de gobernar.

Debate
¡Que aparten esa luz!
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 14 Mayo 2005

Los, digamos, analistas de la izquierda ex falangista, así como sus colegas del centro del mundo, se muestran conmocionados por la dureza de Rajoy, empeñado en llamarle traición a los muertos a la operación consistente en traicionar a los muertos. En el mejor de los casos, es un problema de pereza. ¡Qué fastidio revisar los clichés y muletillas que tanto juego han dado! Ya se pusieron al día una vez para saltar, gráciles, del Movimiento a la Estabilidad (patrimonial), esfuerzo que valió la pena. Pero, ay, corren los años, muda el mundo, todo fluye, y el poder analítico se resiente tras tan largo trayecto profesional a base de piloto automático. Juntando un tópico con otro, cortando y pegando frases propias o ajenas en una degradada ars combinatoria (que ya la Calvo les contará lo que es), les salían unas crónicas y unas columnas muy correctas y no pasaba nada. Hoy su mundo ha desaparecido, y ellos venga a darle a la máquina de los churros. Se comprende que les haya sobresaltado Rajoy, a quien creían también sesteando, su discurso sin concesiones, la descripción del estado de la Nación bajo un foco despiadado, la luz ingrata que no perdona ni las arrugas de su viejo desistimiento intelectual.

¡Que aparten esa luz! Vale, pero cabe exigirles una mínima lógica. Reconocer que lo único que explica la temeridad presidencial de exponerse a oír lo que oyó, asumiendo la pública ruptura con el PP en la más sensible de las materias, es que el gobierno ya está negociando con ETA. De no ser así, el presidente no habría dejado crecer la sospecha. Y, sobre todo, no habría recurrido al relato de ERC, la fuerza que hoy establece las premisas que guían el razonamiento de la España perezosa y soñolienta.

Por si no bastara con el Alto Comisario trampa, con la estrategia de dividir a las víctimas, con la aquiescencia ante la nueva máscara electoral de ETA, con las seis negativas a convocar el Pacto Antiterrorista, con la infame foto de Patxi que tan cara les acabará saliendo, con sincronizar “paz” y reformas estatutarias, con aceptar los postulados de Ibarretxe mientras formalmente se rechazaba su plan, con desairar y ofender a su mejor militancia vasca... Por si no bastara con todo eso para entender lo que está pasando, se sube Puigcercós a la tribuna y le da a Zapatero la bienvenida al club.

La única diferencia entre los que regentan el club –los separatistas– y el nuevo miembro –el PSOE de Zapatero– es que los primeros no se avergüenzan de su programa de actividades. Nada malo ven en conjurarse contra el PP ni en pagar un precio político por la paz. Por cierto, ¿qué precio va a pagar ERC por la paz? ¿Están los socios del PSOE, partido con tantas víctimas en su memoria, en el lado de los que van a pagar o de los que van a cobrar? Un poquito de vergüenza le ha de dar todo esto a Zapatero. No pasa nada, le cubrirá el calamar gigante Rubalcaba, cuya tinta le salpica a él mismo cuando se pone nostálgico y recuerda el gobierno de los GAL. ¡Ah, tiempos impunes!

Opinión
De concubinas y amancebados
José García Domínguez Libertad Digital 14 Mayo 2005

Hace sólo dos portadas del ABC, ante las Supremas de Perpiñán, esos ojillos vivarachos y chispeantes de Patxi López parecían recitar: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud en el cuarto de los juguetes rotos de La Moncloa”. Si así fuera, por una vez, no mentirían. Igual que no falta a la verdad el otro Trío Calavera, ése que ordena y manda en Barcelona y Madrid, cuando felicita eufórico a Rodríguez y le da la bienvenida al club.

“Por un país de tontos”, rezaban las pancartas prescindibles –por obvias– de los profesores de Filosofía que van a ser extraditados de las aulas a manos de la sonrisa Profident más limpia de Occidente. Diríase que esos pobres desahuciados, las penúltimas ofrendas al púlpito del dios de la Incultura –o como declamaría Zetapé, de Todo Lo Que Es La Incultura–, ya son los únicos que recuerdan el Pacte del Tinell. Porque el lema de la otoñal concubina que dio a luz al tripartito tras llevar al altar a su ajado amancebado, se parece como dos gotas de agua al epitafio de los filósofos. “A por ese país de tontos”. Así resume la divisa de Carod el documento previo al “Sí quiero” que pronunciara Maragall mirándole a él y a su pequeño ahijado comunista; aquél que se solemnizó hace junto un año y medio en el Palacio de los Condes de Barcelona.

Y es que en la letra no tan pequeña del contrato de su sociedad de gananciales, se especificaba: “Los partidos firmantes del presente acuerdo (…) se comprometen a impedir la presencia del Partido Popular en el gobierno del Estado, y renuncian a establecer con él pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las cámaras estatales”. Además, por si alguno de los contrayentes estuviera tentado de rehuir sus deberes conyugales, una disposición transitoria recalcaría: “Las fuerzas políticas representadas en el Govern de Cataluña se comprometen a que los acuerdos adoptados por el Govern reciban el apoyo explícito de sus representantes en el resto de instituciones (Congreso, Senado, Parlamento Europeo)”. Blanca y radiante compareció aquella tarde la Esquerra del bracete de Maragall. No era para menos: le sobraban los motivos. Porque aún se concertaría una tercera capitulación. Ésa que ordena: “Los acuerdos adoptados por el Govern serán vinculantes para todos sus miembros en las negociaciones con las otras administraciones”.

Dicho y hecho. Al día siguiente de ver a ERC redimida en respetable ama y señora de su casa –y de la del prójimo–, Carod se agarró un chofer de Terra Lliure, y partió raudo hacia Perpiñán. Tenía prisa por diseñar la segunda transición con los managers de las amigas de Patxi. Después de aquello, ya sólo faltaba Rodríguez en el club; mas el Tinell lo dejaba muy clarito: con el PP, ni agua, ni Pacto Antiterrorista, ni acuerdos parlamentarios, ni pésame a las viudas si llegara el caso. Dieciocho meses se ha hecho de rogar el testigo del novio. Un año y medio con la pluma en la mano y sin decidirse a firmar. Hasta hace un rato. Hasta hace dos portadas del ABC.

Memoria de dos calles con sangre
Por Antonio BURGOS ABC 14 Mayo 2005

LAS calles son la memoria de la ciudad. ¡Cuánta Historia pisamos en ellas! Aquí, en Omnium Sanctorum, hubo unos vecinos de la Feria que alzaron un pendón verde. Por esta acera de la calle Tetuán sacaron a hombros... ¿A un torero? No, a uno que tenía una mercería en la calle Sagasta y que volvió loca a Sevilla con los versos de su pregón. Sierpes guarda la memoria de absolutistas y liberales, que sacaban del Café del Turco el retrato del Rey Deseado en procesión de gloria por lo civil, hasta la Plaza, o que luego le metían candela cuando las tornas mandaban tragar quina en forma de Constitución: trágala, trágala, tú, servilón. Por Sierpes pasa Sanjurjo un 10 de agosto, y le aplaude una Sevilla de chaquetas blancas de hilo, mientras la legalidad se recluye en Ayuntamiento cuyo andén ha visto coronaciones de Vírgenes, proclamaciones de la República, reposiciones de la bandera rojigualda, el descapotable del Conde Ciano y el haiga de Evita Perón, el uniforme verdeoliva de Fidel Castro o las cinco farolas de Juanita Reina apagadas para siempre.

Hoy pienso en dos calles que nos quieren dejar sin memoria: la calle Jesús del Gran Poder y la calle Don Remondo. ¿Por qué pienso en Jesús del Gran Poder? ¿Porque Doña María de las Mercedes, la hija del Infante Don Carlos, que está de capitán general en el pabellón de La Gavidia, es esa niña de uniforme que va a clase de las Irlandesas aquí, a la calle que llaman Palmas? ¿O pienso en la calle Jesús del Gran Poder porque de la residencia de los Jesuitas sale el Padre Tarín a predicar por los pueblos, sale un Padre Trenas que acaba de fundar la Ciudad de los Muchachos? No. Por nada de eso. Pienso en la calle Jesús del Gran Poder porque es una noche de octubre del año 2000. No sabíamos en Sevilla que íbamos a estrenar así el terror del milenio. Con este terror de los disparos que han sonado en la calle Jesús del Gran Poder. En un callejoncito de Jesús de Gran Poder, frente a los Jesuitas. Donde está la consulta de un médico que atiende de balde a los gitanitos de Las Tres Mil. Allí han sonado unos disparos asesinos. La ETA ha matado al doctor Antonio Muñoz Cariñanos.

Y ahora pienso en la calle Don Remondo. ¿Pienso en ella porque Romero Murube pasa por aquí desde el Alcázar, camino de una Academia de Buenas Letras donde por sevillanísima indolencia nunca leerá su discurso de ingreso y se quedará de electo? ¿Porque el Padre Leonardo sale de la sede de Cáritas camino de sus presos del Sevilla 2? No. Pienso en la calle Don Remondo porque es una madrugada de enero de 1998. Han sonado tiros. Junto a los muros del Palacio Arzobispal, hay un charco de sangre en una esquina. Han asesinado a Alberto y Ascensión. La sangre enamorada y joven, de novios, de esposos, de padres, que los unió en vida, es ahora la común sangre derramada por la libertad en ese charco donde ambos yacen.

Me acuerdo con dolor de esas dos calles, de esos sevillanos que algunos sectarios quieren que olvidemos para siempre. Me acuerdo de la calle Jesús del Gran Poder, donde la ETA mató a Cariñanos. Me acuerdo de la calle Don Remondo, donde la ETA mató a Alberto y a Ascen. Unos malvados, olvidándose de esas dos calles, ya están a papitos con los asesinos de Antonio, de Alberto, de Ascen. Son tan cínicos que dicen que atreverse a recordar la memoria de esas calles con sangre, como la evoco, es dinamitar el proceso de paz. ¿Qué paz? ¿A qué precio? ¿Qué paz puede haber sobre el olvido de la sangre inocente? Que le llamen lo que quieran: claudicación mismo, cobardía. No quiero ni pensar que haya quien esté amasando perversamente su Premio Nobel de la Paz con la sangre de la memoria de dos calles de Sevilla, donde los asesinos con los que ahora se sientan a negociar para ponerse una medalla y perpetuarse en el poder sembraron la criminal cosecha de la muerte.

NO EN NUESTRO NOMBRE
ÁGORA SOCIALISTA,CORRIENTE CRÍTICA DEL PARTIDO SOCIALISTA DE CATALUÑA ABC  14 Mayo 2005

Dado el auge argumental en Cataluña sobre fiscalidad territorial, la justicia derivada de ese reparto y su inclusión en el nuevo estatuto, queremos aclarar:

1. Hablar del déficit fiscal de Cataluña es una trampa conceptual, puesto que hablamos de un sujeto fiscal inexistente. Y si no hay sujeto, ¿cómo hablar de sus atributos? Cataluña no tiene déficit, tampoco superávit. Quienes pagan impuestos son los ciudadanos, unos más y otros menos, al igual que perciben un retorno en forma de servicios del Estado. Por supuesto, la aportación de cada uno no guarda relación con el retorno que obtiene. Esto es obvio, pues si fuera proporcional ¿para qué pagar impuestos? Es más fácil que cada uno se costee todas sus necesidades, evitando todo el aparato de la recaudación y de la redistribución. Pero entonces ¿para qué el Ministerio de Hacienda?, ¿para qué el Estado?, ¿para qué la Generalitat?

2. De nuevo la anulación de diferencias de clases y de intereses en Cataluña. La seducción del discurso es evidente, si el déficit es de Cataluña, los buenos catalanes debemos reivindicar su reparación. De una tacada se eliminan las diferencias de los ciudadanos, no ya en sus particulares cuentas con el fisco, sino, en sus convencimientos profundos respecto a qué función deben cumplir los impuestos y, en última instancia, cuál es el papel del Estado y cuál debe ser su tamaño (terreno conceptual donde las diferencias entre derecha e izquierda difieren tanto)

3. Otra trampa: reivindicar la compensación del «déficit» es una explicación en positivo de la deuda de la Generalitat. Es decir, la deuda no es una consecuencia de una gestión incorrecta, sino que se debe a la insuficiencia crónica de recursos. Esto sencillamente es falso; hasta los más humildes saben que las deudas no dependen tanto de lo que se tiene, que es lo pactado y aceptado, como con lo que se gasta: la prestación de servicios y la administración de recursos de la Generalitat, examinada con la perspectiva del tiempo, no ha sido precisamente ejemplar, mientras que la dotación de presupuestos para Presidencia o el coste del aparato administrativo es tan alta como difícil de justificación y de control (y no entremos en las necesidades surgentes: policía propia, representación exterior, TV3, publicaciones que nadie lee, etc) . Sin embargo, estas circunstancias, empleadas por los miembros del tripartito mientras eran oposición, han desaparecido ahora tras la «charlotada» del fiasco: «Vds. tienen un problema... se llama 3%». En efecto, la argumentación sobre el «déficit» ha dado el perdón y la bendición a la política desarrollada por CiU y a su entramado de intereses. Mala gestión, clientelismo, comisionismo, nepotismo, intereses familiares y prácticas espurias, han dejado de existir. «Tot queda a casa».

4. Otra alerta más. Poniendo la cuestión fiscal y económica en primer plano se acaba enmascarando el tema del nuevo estatuto: la consagración de la dualidad de la sociedad catalana por la vía de la legitimación social de unos catalanes de rango principal sobre otros de rango subordinado. Se trata de dar carta de naturaleza al catalán como única lengua, relegando el castellano a mero accidente histórico, al tiempo que a sus hablantes a realidad social transitoria, que debe mantenerse supeditada a una dócil y muda integración.

5. Para acabar, convendría no utilizar la palabra solidaridad con largueza. Es más honesto hablar de justicia distributiva cuando se habla de impuestos. Solidaridad tiene que ver con la voluntad, mientras que justicia distributiva tiene que ver con la obligación legal consecuente con una organización social avanzada.

Lo decimos como catalanes y desde Cataluña. La manipulación demagógica y la argumentación para mantener privilegios de los ya favorecidos no la podemos avalar.

Rectificación
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo  14 Mayo 2005

No se le puede creer a Ibarretxe porque desde que engañó prometiendo que sería lehendakari de todos los vascos, a cada paso de buey y en cualquier circunstancia, siempre ha predicado bien y obrado mal. Después de su elección comenzó hablando de buscar nuevos caminos, nuevas vías. Tras Lizarra siguió manifestando el comienzo de una nueva era, una historia nueva. Con su plan divisor de 'convivencia', que nos encontrábamos en un tiempo nuevo. Y en el Kursaal de San Sebastián, que íbamos a comenzar un nuevo camino. En estos ocho últimos años, el lehendakari actualmente en funciones ha seguido lanzando proclamas para engañar o, al menos, para confundir o embaucar.

Diálogo hasta el amanecer, pero en familia y sobre su plan innegociable e irrenunciable. Libre adhesión con España, pero por disociación con España. Compromiso por la paz, cediendo a exigencias abertzales. Ahora, tras las recientes elecciones, se abre un tiempo de esperanza que no se podría dar si se pretende olvidar a los asesinados, a quienes siguen sufriendo y a quienes les falta libertad, y, desde luego, si no cambian de actitud quienes han estado al frente del Gobierno vasco. Evidentemente, Ibarretxe no puede liderar una etapa de cambio porque ha sido él quien ha propiciado el desencuentro, la división, y el enfrentamiento político y social. Para que se de el cambio y pueda darse comienzo a un tiempo de esperanza tiene que haber cambios al gobernar, de actores o, al menos, reconocimiento, autocrítica y rectificación, no sólo por parte del lehendakari partidista y embaucador, sino también por parte de quienes nos han desgobernado.

Rajoy dice que la moción del PSOE para pactar con ETA «es la rendición del Parlamento» ante la banda terrorista
Efe - Santiago de Compostela.- La Razón 14 Mayo 2005

El presidente del PP, Mariano Rajoy, consideró hoy que la propuesta de resolución del PSOE de negociar con ETA, si depone las armas, «es un torpedo en la línea de flotación» del Pacto Antiterrorista.

Rajoy, que compareció en Santiago de Compostela en rueda de prensa, calificó de «insólito e inaudito» que un Parlamento pueda ofrecer «diálogo» a una banda armada que no ha rechazado la violencia y a la que el único «mensaje» que habría que enviar es que «deje de matar».

El líder del primer partido de la oposición aclaró que en la base de la solución del conflicto con ETA está que deponga las armas, pero tachó de «barbaridad» la «rendición del Parlamento» a la banda, algo que es «una enorme irresponsabilidad» y un «retroceso histórico en lo mucho que se ha hecho a lo largo de estos últimos años». En este sentido, abundó en que la institución que representa a la «soberanía popular» no puede decirle a un grupo armado que está dispuesta a establecer «diálogo» si las condiciones adecuadas se cumplen. «Es un disparate de colosales proporciones», aseveró. «Desgraciadamente, y lo digo con profunda preocupación y tristeza, ha quedado demostrado que lo que dije en el debate del estado de la nación era la verdad: que hay una estrategia por parte del Gobierno para negociar con ETA», subrayó.

El dirigente popular manifestó que el PP no va a romper el pacto contra el terrorismo y recordó que, precisamente, su grupo defenderá una moción para «ratificar su vigencia», mientras que «el que lo ha abandonado es el Partido Socialista». No obstante, lamentó el nulo «grado de lealtad» de los socialistas con su «socio» en este asunto, ya que el partido en el Gobierno no informó a los populares del contenido de su iniciativa ni ha propuesto ningún tipo de contacto. «Nos hemos enterado, como todo el mundo, a través de los teletipos», precisó.

El PP no teme quedarse sólo en esta materia porque «primero está la conciencia de cada uno», comentó Rajoy, quien optó por ponerse del lado de «millones y millones» de «buenas gentes», que no entienden lo que hace el Gobierno, en lugar de quedarse «con el señor Carod Rovira, Llamazares o los señores de Batasuna».

La moción de los socialistas, a su juicio, es «un paso más en esa dirección» y apuntó que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pasó de la «ambición por construir una alternativa constitucionalista en el País Vasco a una propuesta de negociación a ETA». La propuesta del PSOE, apostilló, demuestra que «la mano se la ha tendido a ETA y no al PP» y eso, aseveró, «es una de las cosas más graves que han pasado en España en los últimos años». Recordó que hace unos años populares y socialistas trabajaban «juntos», mientras que hoy el Partido Socialista ha pasado «de la política de asilar a ETA a la de aislar al PP». «Rodríguez Zapatero ha tirado por la borda el pacto por las libertades y contra el terrorismo», lo cual es «dramático», matizó, porque era «querido por la inmensa mayoría de los españoles».

Rajoy incidió en que «esto se veía venir», porque el Ejecutivo no quiso ilegalizar al PCTV y se han celebrado reuniones entre el PSE y Batasuna, entre Ibarretxe y Otegi y entre el líder del PNV y el presidente del Gobierno de las que «no se ha informado a la opinión pública».

El presidente del PP recordó que el PSE-EE ha «renunciado» a pactar con los populares, como ayer confirmó el candidato socialista, Patxi López, a la popular, María San Gil, al no pedirle «su voto» para la investidura del lehendakari. «La actuación del señor Zapatero en el debate ha sido la de las medidas verdades y las medias mentiras, nunca ha sido claro ni le ha dicho a los españoles qué es lo que iba a hacer», arguyó.

Rajoy adujo que ETA estaba «sin apoyos, sin representación en las instituciones políticas, sin dinero, sin Europa y sin el prestigio y respeto de nadie», mientras que ahora está en el Parlamento vasco, posee «la llave de las decisiones» y «puede comenzar una negociación cuando lo estime oportuno».

El PP, anunció su líder, defenderá el «sentido común», el Estado de Derecho y la Ley, porque España tiene la «fuerza moral y policial suficiente» para derrotar a la organización terrorista, con la que no hay «nada que pactar». «Haremos todo cuanto esté en nuestras manos para que no se pague ningún precio político»,concluyó, al tiempo que expresó su voluntad de denunciar públicamente cuanto vaya contra estos principios.

La AVT considera «una humillación» para las víctimas la resolución socialista
Ep - Madrid.- La Razón 14 Mayo 2005

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) calificó hoy de «vergonzosa» y «humillante» para las víctimas la resolución presentada anoche por el Grupo Socialista para que todos los partidos con representación parlamentaria apoyen un eventual proceso de diálogo con ETA si ésta renuncia definitivamente a la violencia. «Es inmoral y traiciona a todas las víctimas del terrorismo que durante cuarenta años han apoyado al Estado de Derecho, la Ley y a los gobernantes para que dignificasen a las víctimas», aseguró el presidente de AVT, Francisco José Alcaraz.

Según Alcaraz, las víctimas del terrorismo en España «jamás se han tomado la justicia por su mano», precisamente porque confiaban en la Justicia y los políticos, y añadió que éstos les han defraudado. Alcaraz se preguntó «cómo se puede ceder al chantaje» de una organización terrorista que ha causado mil muertos. «A ningún delincuente de este país se le premia por decir que va a dejar de delinquir», dijo. Asimismo, el presidente de AVT enmarcó esta resolución del PSOE en la estrategia que, según él, el partido ha iniciado desde que llegó al Gobierno. Con este documento, el PSOE «escenifica y verifica», según Alcaraz, el hecho de que el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba, les pidiese comprensión y tolerancia a las medidas de gracia para los terroristas en el caso de que se produjese una tregua de la banda.

Alcaraz denunció una vez más que el Alto Comisionado fue nombrado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para «controlar» a las asociaciones de víctimas en el caso de que se produjese una tregua de ETA y que no sean un «obstáculo» para un supuesto proceso de paz. «Todos los plazos se van cumpliendo», afirmó el presidente de AVT, para referirse a un supuesto «pacto secreto» del Gobierno con la organización terrorista.
Según él, primero fue la permisividad con el Partido Comunista de las Tierras Vascas para que pudiera presentarse a las elecciones autonómicas vascas, después vendrá el acercamiento de presos y, finalmente, la amnistía.

El Congreso devuelve un documento en catalán porque «no se entiende»
Redacción La Razón 14 Mayo 2005

Madrid- El diputado de CiU Josep Maldonado denunció ayer que el Congreso ha devuelto al Ayuntamiento de Riudecanyes (Tarragona) un escrito oficial porque estaba escrito en catalán y «no se entiende». Convergencio i Unió ha presentado una pregunta al Gobierno para saber si comparte esta actitud y si piensa hacer alguna gestión ante la Presidencia del Congreso para que se pongan los instrumentos que permitan entender los escritos oficiales que se envíen desde Cataluña en catalán. Asimismo, Maldonado ha remitido una carta al presidente del Congreso, Manuel Marín, donde le reclama respeto al plurilingüísmo.

El documento devuelto es el acuerdo del Ayuntamiento de Riudecanyes sobre «Nuevo Estatut y municipalismo catalán», y la jefa del departamento de distribución y documentación del Congreso, María Ferreira, pide a los responsables municipales por carta que lo devuelvan traducido. «A los efectos de conocer con exactitud la versión en castellano del escrito que tiene que ser objeto de tramitación en esta cámara, con el fin de poder proceder a ella, le ruego que, de conformidad con el criterio seguido en ocasiones precedentes, remita dicha versión en castellano», explica la misiva. El alcalde de la localidad, Josep María Trost, lamentó que «de nuevo el Congreso devuelva documentación oficial escrita en catalán», ya que se trata de «una lengua oficial en un territorio que forma parte administrativamente del Estado español». El regidor de Riudecanyes recordó también que «ya sucedió algo similar» en 2002 y 2003, cuando en el Congreso «el PP tenía mayoría absoluta».

TRAS LA DENUNCIA DE CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA
Admiten un recurso contra la ausencia de la bandera española en un municipio de Barcelona
El juzgado Contencioso Administrativo número 5 de Barcelona ha admitido a trámite la denuncia presentada por la plataforma Convivencia Cívica Catalana contra la ausencia de la bandera española en el balcón del ayuntamiento de Sant Pere de Torelló. El alcalde quitó la bandera española porque "no nos sentimos identificados con esa enseña" y espera que el juez lo entienda.
EFE Libertad Digital  14 Mayo 2005

Según ha explicado el alcalde de la localidad, Jordi Fábrega, "hace medio año esta plataforma nos presentó una carta para que volviésemos a poner la bandera en el plazo de 10 días, pero hicimos caso omiso y el pasado 7 de abril presentaron la demanda en el juzgado". "Nosotros pensamos que esta demanda vulnera la libertad de opinión y de ideas que tenemos como ayuntamiento que representa a un grupo de ciudadanos", ha señalado Fábrega, de Entesa pel Progrés Municipal (EPM).

De los once concejales de este ayuntamiento, nueve pertenecen a EPM, uno a CiU y otro, a Independents de Sant Pere. Según el alcalde, hace ya unos 15 años que la bandera española no ondea en el ayuntamiento de Sant Pere de Torelló porque "no nos sentimos identificados con esa enseña, esa bandera no forma parte de nuestra realidad cotidiana, no representa a nuestra cultura ni a nuestro sentimiento". "Seguiremos defendiendo nuestra convicción, y espero que el juez lo entienda y nos defienda", ha añadido Fábrega.

Como medida cautelar, la plataforma Convivencia Cívica Catalana ha pedido al juzgado que obligue al ayuntamiento a hacer ondear la bandera española, que deberá ocupar "el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de ese ayuntamiento". El pasado mes de enero, Convivencia Cívica Catalana advirtió a unos 170 ayuntamientos, que en su día se adhirieron a la campaña "Un país, una bandera", de que serían llevados a los tribunales si no colgaban la bandera española en el balcón, aunque según el alcalde de Sant Pere de Torelló "ni un solo ayuntamiento les hizo caso".

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