AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 25 Mayo 2005
¿Indultar a terroristas La imposible política del perdón
MIKEL BUESA  ABC  25 Mayo 2005

Disputas nacionalistas
Editorial ABC  25 Mayo 2005

Ermua, todavía
Benigno PENDÁS ABC  25 Mayo 2005

La democracia española, en las manos de ETA
Antonio Martín Beaumont El Semanal Digital  25 Mayo 2005

¿El fin de ETA
José Luis Manzanares Estrella Digital 25 Mayo 2005

Peces, Manjón y ahora… Savater
Fernando R. Genovés Libertad Digital 25 Mayo 2005

Zapatero, el rey desnudo
JUAN PABLO GONZÁLEZ El Correo 25 Mayo 2005

Errores de la floristería
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 25 Mayo 2005

Santos varones
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 25 Mayo 2005

El deber de seducir
TONIA ETXARRI El Correo 25 Mayo 2005

¡Jerusalén, Jerusalén!
Jaime CAMPMANY ABC  25 Mayo 2005

Un “abrazo de Vergara” en el túnel del tiempo
Lorenzo Contreras Estrella Digital  25 Mayo 2005

Memorial de agravios
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 25 Mayo 2005

¡Muera la inteligencia!
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 25 Mayo 2005

No a una negociación claudicante
Cartas al Director ABC  25 Mayo 2005

ETA hizo estallar las dos mochilas bomba minutos antes de lo que había anunciado
Libertad Digital 25 Mayo 2005

Una marcha para no olvidar
Marcos S. González La Razón 25 Mayo 2005

Grupos de extrema izquierda intentan agredir a Pío Moa mientras daba una charla en la Carlos III
Libertad Digital 25 Mayo 2005

Marín expulsa de la tribuna al cuarto diputado de ERC que intentó hablar en catalán en el Congreso
Europa Press Libertad Digital  25 Mayo 2005
 

¿Indultar a terroristas? La imposible política del perdón
POR MIKEL BUESA CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID ABC  25 Mayo 2005

AUNQUE ya se sospechaba, las recientes declaraciones de Fernando Savater, contando que, en una reunión privada, el presidente del Gobierno relató haber recibido una oferta de ETA «con la única condición de que se dé salida a los terroristas presos», y las de Ramón Jáuregui en las que se ratifica que «el Gobierno sólo hablará con ETA del problema de los presos», han puesto sobre el tapete la intención del señor Rodríguez Zapatero de establecer una especie de intercambio de «paz» por medidas de gracia para los etarras encarcelados. Ello hace urgente la reflexión acerca de la concesión de indultos como contrapartida a una eventual tregua temporal por parte de esa banda o incluso al cese del terrorismo. Reflexión que es tanto más necesaria por cuanto el Gobierno parece haber renunciado al objetivo de vencer a ETA y prefiere pactar con ella.

El derecho de gracia -que nuestra Constitución reconoce como prerrogativa real, limitándola a casos individuales, pues, de forma rotunda, señala que el Rey «no podrá autorizar indultos generales»- es un residuo de las monarquías absolutas que ha permanecido en los sistemas democráticos a pesar de su difícil encaje con la proclamación de los valores de la justicia y la igualdad. Ello es así porque el perdón real supone un tratamiento desigual del indultado con respecto a quienes hubieran podido cometer un delito similar al suyo, e instaura, para el caso concreto al que se aplica, un estado de injusticia que puede agraviar a las víctimas de dicho delito. Es por este motivo por el que Immanuel Kant rechazó en su Metafísica de las costumbres la posibilidad del derecho de gracia con respecto a «los crímenes de los súbditos entre sí», porque, en tales casos, «la impunidad es la suma injusticia contra ellos». La amnistía, el indulto, el perdón que otorga el Estado no es, de este modo, sino la renuncia a resolver los conflictos mediante la aplicación del derecho, la dejación de la responsabilidad de administrar la justicia.

Sin duda con la conciencia de estas dificultades, nuestro legislador ordenó en la vigente ley de 18 de junio de 1870 que los indultos se decidieran sólo «por razones de justicia, equidad o utilidad pública», limitando así la acción del poder ejecutivo. Éste, según ha señalado recientemente el fiscal Fernando Sequeros, recordando la doctrina del Tribunal Supremo, ha de ajustarse a dos principios: por un lado, el de proporcionalidad, de manera que se reduzcan las penas que pudieran resultar excesivas; y por otro, el de reinserción social, exigiendo a los penados su arrepentimiento. Pues bien, ninguno de ambos supuestos es de aplicación a los terroristas de ETA; primero, porque, como se mostró en la discusión que precedió a la última reforma penal con respecto a ellos, las condenas que se les han venido aplicando, horadadas por beneficios penitenciarios a todas luces desmedidos, han sido en la práctica muy benignas, a la par que insuficientes; y segundo, porque la contrición ha estado ausente de las expresiones públicas de los terroristas y de ninguna manera puede interpretarse como acto de compunción un acuerdo político de «paz por presos».

Pero la inaplicabilidad de los indultos como procedimiento para satisfacer las exigencias de excarcelación que pudiera plantear ETA no sólo se deriva del derecho, sino también de la ética. Vladimir Jankélévitch, en su obra Le pardon, delimita con nitidez las tres condiciones que se requieren para definir el perdón. La primera alude al hecho de que éste es siempre «un acontecimiento... que tiene lugar en tal o cual instante del devenir histórico», que se sitúa en un momento determinado porque no es el tiempo el que perdona y el perdón no es olvido, pues para perdonar es ineludible la memoria del agravio. La segunda destaca que el perdón sólo se puede realizar dentro de «una relación personal entre dos hombres, el que perdona y el que es perdonado»; y, por ello, ningún perdón verdadero puede ser el resultado de una decisión colectiva, ningún parlamento ni ningún gobierno pueden perdonar en nombre de quien ha sido agraviado, «ni el Estado, ni el pueblo, ni la Historia -nos recuerda Sandrine Lefranc en su Politiques du pardon- pueden pretender perdonar». Y la tercera señala que el perdón se desenvuelve al margen de cualquier legalidad, pues es «un don gratuito del ofendido al ofensor»; y de ahí que, según señala Paul Ricoeur, «nunca se debe» y «sólo se puede demandar», pudiendo ser rechazado con toda legitimidad.

¿Cómo entonces el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero puede aspirar a dar una solución «al problema de los presos»? ¿Cómo, incluso, se puede pretender que existe tal problema, haciendo una completa abstracción de las víctimas agraviadas por el terrorismo? Es evidente que cuando se intenta negociar medidas de gracia con los terroristas, se expropia a la vez, ilegítimamente, a esas víctimas su derecho a ser los sujetos del perdón. Y ello se hace tanto con respecto a las que vieron su vida arrebatada por asesinos como a las que hemos sufrido el dolor de su pérdida y no somos sino espectros supervivientes a los que no nos queda más que un hálito para expresar la reivindicación moral de nuestro resentimiento. Los que murieron nunca podrán perdonar, pues, bajo el peso de la losa que se cierne sobre ellos en los cementerios, jamás lograrán dar expresión al que hubiera podido ser su deseo; y nosotros, los que les hemos sobrevivido, no nos podemos poner en su lugar, pues, aunque hayamos vivido su ausencia, ni siquiera hemos rozado esa muerte que llegó para arrancárnoslos. El perdón a los que han cometido el delito más absoluto, a los que han perpetrado el crimen irreparable, no es posible bajo ninguna circunstancia por intenso que pudiera ser el deseo de un gobierno o, incluso, de una sociedad para concederlo.

Sólo los que hemos sido sus víctimas tenemos el derecho al perdón de los terroristas. Tal derecho se limita al agravio concreto que ha sufrido cada uno de nosotros personalmente, sin que pueda extenderse sobre el de otras víctimas, incluso cuando éstas fueran nuestros seres más queridos. Y podemos ejercerlo a nuestra voluntad, pues nadie tiene la potestad para exigírnoslo. Podemos negarnos a perdonar y reivindicar nuestro resentimiento -proclamando con Enrique Múgica, nuestro Defensor del Pueblo, que «ni olvidamos ni perdonamos»- sin que nadie tenga razón para reprochárnoslo.

El presidente del Gobierno tal vez quiera usurparnos nuestro derecho, tal vez desee propiciar, a través del indulto a terroristas, ejerciendo el perdón estatal, la realización de una injusticia contra nosotros y contra nuestros allegados, a los que día a día lloramos. Si lo hace, habrá minado la legitimidad del Estado democrático, habrá asentado su poder sobre la traición a los vivos y a los muertos, habrá impedido nuestra reivindicación de justicia y no de venganza -porque, aun en el límite en el que se nos ha colocado, seguimos creyendo que ni la más cruel de las represalias puede borrar la culpa de los asesinos-, y habrá hecho una vez más verdadera, porque la Historia se escribe muchas veces simplemente cambiando las fechas, la sentencia que dejó escrita Albert Camus: «Las víctimas acaban de llegar al colmo de su desgracia: se fastidian».

Disputas nacionalistas
Editorial ABC  25 Mayo 2005

LA renuncia de Juan María Atutxa a la presidencia del Parlamento de Vitoria le costó al Partido Comunista de las Tierras Vascas su exclusión de la Mesa de la Cámara, quedando así escenificada la que puede ser una pauta de la nueva legislatura vasca: el pulso constante entre familias nacionalistas. El PNV se dio de bruces con la realidad, que no consiste en haber perdido una mayoría absoluta que nunca tuvo, sino en haber visto reducido su liderazgo en el frente abertzale en beneficio de la izquierda proetarra. A ello ha contribuido sustancialmente la propuesta del Gobierno para un «final dialogado» de la violencia, que se ha traducido, de hecho, en la pérdida del control de la iniciativa y de los tiempos políticos por parte del PNV, en cuyo seno emergen sensibilidades hasta ahora semiocultas, mientras EA escenifica un desmarque táctico en busca de espacios propios. En pleno reajuste interno de las fuerzas nacionalistas, quedan por confirmar otros efectos más deseables, pero no tan seguros ni probables: el abandono real de la estrategia soberanista -en la que el plan Ibarretxe era una pieza más, pero no toda la apuesta estratégica- y la reconducción del PNV hacia posiciones más transaccionales con los partidos no nacionalistas. Por ahora sólo está confirmado que el PCTV, como brazo político renovado de la izquierda proetarra, va a condicionar la acción política en la Cámara vasca y cuantas iniciativas estén abiertas a su participación, incluyendo la mesa de partidos por la que apostó ETA a través de la Declaración de Anoeta y que parece estar ya asimilada en la agenda del Gobierno socialista.

El repaso de humildad al que tuvo que someterse el PNV para colocar a Izaskun Bilbao en la presidencia del Parlamento vasco tendrá consecuencias políticas en diversos frentes, porque si hay algo que el nacionalismo vasco aprecia es la hegemonía en el mundo abertzale y el control de la vida política vasca, más aún si percibe que ha perdido las riendas de una situación que ya no maneja a conveniencia. En este sentido no hay que olvidar que, en 1999, ETA culpó al PNV y a Eusko Alkartasuna del fracaso de la tregua, al no haber dado al proceso político pactado entre ellos la velocidad que querían los etarras sobre cuestiones como la territorialidad y la soberanía. Si ahora realmente se produce ese proceso de diálogo con la banda terrorista, la tensión entre el PNV y la izquierda proetarra no será un factor irrelevante, si tal proceso se desarrolla de manera que el partido de Ibarretxe e Imaz quede progresivamente apartado de un mano a mano entre el Gobierno y ETA. Cuestión distinta es que estas disputas de familia trasciendan hasta el extremo de permitir cambios políticos sustanciales en el País Vasco. Hasta ahora no ha sido así y entre los nacionalistas ha funcionado siempre disciplinadamente un principio de solidaridad interna frente a amenazas exteriores, como sucedió en 1998 con el Pacto de Estella, o en las autonómicas de 2001, cuando la izquierda proetarra y el nacionalismo gobernante unieron fuerzas para contener la alternativa estatutaria y constitucional del PSE y al PP.

Cualquier valoración sobre la renuncia de Atutxa y la aparente debilidad del PNV debe ser abordada con suma cautela si se pretende tomar una y otra como coordenadas del nacionalismo ante el futuro político inmediato. Más aún si en ese futuro se incluye la negociación con ETA y un posible movimiento político a largo plazo que aspire a exportar al País Vasco el modelo del tripartito catalán, que es una alianza transversal de la izquierda federal y de la izquierda independentista.

Todavía están inéditos los nuevos escenarios en el País Vasco, si es que iban a ser tan favorables como se proclamaron en la noche del 17 de abril. Y poco mueve a la confianza si los cambios que estén por llegar van a venir de la mano de -o condicionados por- el Partido Comunista de las Tierras Vascas, que parece sintonizar mejor con el PSE que con el PNV. La renuncia de Atutxa es una cesión forzosa que ha tenido que hacer esta formación, pero no ha marcado el inicio de un camino de moderación y diálogo con las fuerzas no nacionalistas, pues el beneficiario ha sido la izquierda proetarra. Por esto mismo, la devolución del golpe al PCTV, con su exclusión de la Mesa de la Cámara, en cuanto mide las fuerzas entre nacionalistas, es todo un aviso para quienes, en el País Vasco, están empezando la casa por el tejado, ya sea al hablar del «final dialogado» de la violencia terrorista, ya sea al anunciar precipitadamente la derrota de la estrategia soberanista del nacionalismo.

Ermua, todavía
Por Benigno PENDÁS ABC  25 Mayo 2005

A veces hablaban mal unos de otros. Pero siempre con respeto. Incluso con cariño. Yo creo que se siguen queriendo: son muchos años de sufrimiento en común. Perseguidos por el nacionalismo excluyente. Víctimas -físicas o morales- del terror totalitario. Combaten el hastío de la vida con una lucha admirable en favor de una causa justa. Llevan consigo la tristeza, pero hay algo que brilla, lo he visto muchas veces, en el fondo de sus ojos. Gentes del Foro de Ermua. Y también de Basta Ya y de la Fundación por la Libertad y de la AVT y del «exilio» vasco (¡qué cosas ocurren en la Europa del siglo XXI!). Nunca han sido sectarios. Con frecuencia, coincidían en unos y en otros sitios. Gente estupenda, héroes de la libertad de todos, quijotes de verdad y no meros impostores: «Aquí os espero y aguardo, confiado en la razón que de mi parte tengo...». Populares unos, socialistas otros, neutrales la mayoría, honrados sin excepción, protagonistas de una hermosa lección de dignidad individual y colectiva. Por primera vez en mucho tiempo, ganamos entre todos la batalla de las ideas, en contra de los oportunistas, los falsos profetas, los manipuladores de la historia y del presente. Incluso la calle se recuperó en parte, se ganaron espacios de libertad en el ágora -antes prohibida- y mucho pudieron por fin llorar en público.

No es suficiente al parecer la ruptura del Pacto Antiterrorista. Ni dejar sin aplicación práctica la Ley de Partidos. Ni siquiera hacer pedazos la unidad política del constitucionalismo. La voz de la conciencia resulta incómoda. Molestan los recuerdos de aquel movimiento social (el concepto, me temo, pecaba de optimismo) en favor de la vida, de los derechos fundamentales y de la España constitucional. Tácticas para lograr la ruptura: verdades a medias, cartas con respuesta abrupta, promesas indefinidas, confidencias después de cenar... ¿Se acabó esta historia ejemplar? El Foro de Ermua tiene razón: a día de hoy, el Partido Popular es el único que mantiene viva la llama de aquella empresa honorable, de esa forma singular de patriotismo que se definió como «bloque constitucional» para evitar las trampas tendidas por el lenguaje dominante. Queda por fortuna mucha gente con ganas de hacer cosas. El tiempo traerá desengaños y (¿alguien lo duda?) los desleales al proyecto común no van a respetar a los que acuden de buena fe al señuelo de esa «paz» sedicente, que ni siquiera en el más favorable de los casos llegaría a merecer un nombre tan prestigioso. No hay justicia cuando pierde el que lleva razón. Pero la lucha por el Derecho es una tarea exigente, apta únicamente para quienes defienden una causa que vale la pena. Somos mejores, sin duda. Supongo que todavía somos más.

La democracia española, en las manos de ETA
Antonio Martín Beaumont El Semanal Digital  25 Mayo 2005

Durante los últimos meses se ha hablado mucho en España, aunque poco en los medios de comunicación afines al PSOE, de la extraña sincronización de las dos caravanas de explosivos que iban hacia Madrid ante la campaña electoral de 2004. Era extraño, a algunos nos sigue pareciendo muy sorprendente, que ETA y los terroristas musulmanes del 11-M coincidiesen en día y casi en hora con la intención de causar una masacre en la capital. Pero claro, es que compartían enemigos y tenían objetivos en parte coincidentes.

Algunos piensan ahora, y no les faltan argumentos, que José Luis Rodríguez Zapatero está haciendo coincidir su calendario con el de ETA. No se trata de que compartan ideas, ni de que estén aliados, nadie dice eso seriamente del presidente de nuestro Gobierno: simplemente algunas fechas y un cierto ritmo les pueden venir bien a las dos partes. Cosa casi igualmente peligrosa.

Negociar no es un objetivo para ninguno de los dos. ETA quiere negociar para lograr poco a poco (o no) sus metas de siempre. Y Zapatero quiere negociar, o decir que negocia, porque considera que le puede venir bien a corto plazo. No parece –al menos a mí no me lo parece- pensar ni en el largo plazo ni en lo que ETA obtenga. Y ésta es la razón por la que las cosas van como van: el "diálogo" conviene y refuerza a los terroristas estructuralmente; pero puede convenir, ya se verá, a Zapatero coyunturalmente.

Coyuntura, en política, quiere decir elecciones. Y Zapatero quiere administrar los tiempos de manera que el "diálogo" y la posible "tregua" (a ser posible una de verdad, no una que se tenga que inventar) coincidan con las elecciones generales. En La Moncloa y en Ferraz sueñan –algunos- con una mayoría absoluta si los españoles van a votar convencidos de que ZP puede acabar con ETA.

El PP sabe que todo esto no vale nada, y que ETA volverá a matar si puede en cuanto sea evidente que sus objetivos son imposibles. Ni siquiera en los peores momentos han pensado en la sede de Génova que Zapatero pueda rendirse de verdad a ETA; pero sí temen los efectos a corto plazo de la ilusión de la paz.

Se empieza a ver a Zapatero como una especie de Chamberlain, claudicante ante Hitler, y a Mariano Rajoy como un Churchill que anunciaba la gravedad de la situación. La cosa es aún peor, porque Zapatero espera obtener un beneficio electoral, cosa que Chamberlain no hizo después de "dialogar". Y sobre todo cree en su olfato y en su buena suerte en las jugadas a corto. Pero sólo el PP parece pensar en las graves consecuencias a largo plazo. Sea como sea, lo que no parece tener discusión es que Zapatero ha puesto en manos de la ETA quien gane o pierda las próximas elecciones en España. Lamentable: el resultado de las elecciones en manos de terroristas.

¿El fin de ETA?
José Luis Manzanares Estrella Digital 25 Mayo 2005

Habría que ser ciego para no ver cómo ha cambiado en los últimos meses la posición política, social e institucional de los terroristas de cuello blanco. Verdad es que el ilegalizado brazo político de ETA se había hecho fuerte en el Parlamento de Vitoria y que sus líderes seguían ejerciendo de tales a ciencia y paciencia de las autoridades. Convocaban manifestaciones y actuaban en nombre de la “ilegalizada” Batasuna. Nadie se molestó en exigirles responsabilidades penales, a diferencia, por ejemplo, de lo ocurrido en Alemania con los secuaces del nacionalsocialismo. Pero es ahora cuando Otegi celebra su regreso a la vida pública por la puerta grande. Está radiante y no le faltan razones para ello.

Los batasunos se quedan en la Cámara vasca. Las sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional se convierten en papel mojado. Nadie sabe qué hacer con el Pacto contra el Terrorismo. Los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, se enfrentan en la búsqueda de soluciones para alcanzar la paz. Muchos de nuestros dirigentes políticos y de nuestros medios de comunicación asumen el vocabulario de quienes hasta ahora sólo habían sido una banda terrorista. A la paz aspiran dos pueblos en lucha o los contendientes de una guerra civil. Otro gran triunfo etarra, porque la paz se firma con los ejércitos enemigos, pero no con los criminales. El tiro en la nuca como acción bélica. El asesino y el secuestrador amparados por las Convenciones de Ginebra. Estamos dispuestos a negociar bajo determinadas condiciones. El proceso puede empezar. Los adversarios se saludan respetuosamente. Quizá haya al final un apretón de manos o —más a la española— un nuevo abrazo de Vergara. Los criminales cumplen sus penas, pero los prisioneros de guerra regresan a sus casas y son recibidos como héroes.

No. Los diálogos, las reuniones y las negociaciones no pueden ir por ahí. El Gobierno repite que no hará concesiones políticas y, en cualquier caso, toda reforma de la Constitución requiere el apoyo del PP. Ocurre, sin embargo, que nada apunta hacia la rendición de ETA, renunciando a la soberanía y a la anexión de Navarra. Ésa es la cuestión y no el acercamiento de presos al País Vasco o unas transferencias estatutarias.

Por lo demás, es obvio que las leyes vigentes no pueden dejar de aplicarse para facilitar acuerdos. La Policía debe continuar con la persecución y detención de los criminales. Los jueces procesarán y condenarán a quienes corresponda. El tratamiento penitenciario se predica de cada reo en particular. No cabe ofrecer libertades condicionales, cuya concesión compete, caso por caso, al Poder Judicial, o prometer rápidos e indiscriminados disfrutes del tercer grado. Nuestra Carta Magna prohíbe los indultos generales. La apología del terrorismo y de los terroristas continúa siendo delito. No parece que haya un mínimo margen de actuación para ceder a las exigencias básicas de ETA. Y, naturalmente, la dignidad y el sentido común impiden sentarse a la mesa con quien lleva pistola o se sabe respaldado por los pistoleros.

Negociación con ETA
Peces, Manjón y ahora… Savater
Fernando R. Genovés Libertad Digital 25 Mayo 2005

Escribe Charles Dickens al comienzo de una de sus novelas más memorables, situando así la acción, que entonces vivían los hombres tiempos difíciles. No informa esta declaración de un hecho extraordinario ni de una anomalía. Pues, no hay, en rigor, tiempos mejores o peores. Siempre ha habido tiempos difíciles y “años en el desierto” que atravesar. Edades de piedra y de acero en los que a menudo los hombres más íntegros, los que no están dispuestos a bajar la cabeza, por sumisión o por vergüenza, han vivido en fría y cortante soledad. Cuando proclaman “¡no nos rendiremos jamás!”, dicen “jamás”, no “de momento”.

Otros, en cambio, ante la tormenta se ponen a cubierto o se escudan tras mil coartadas, se hacen el loco o el Arquíloco. Llegan a un punto en el que, de estar mucho tiempo en la intemperie o entre dos aguas, acaban por rendirse. Ocurre asimismo que los años no perdonan y que ir por la vida de enfant terrible acaba por agotar a cualquiera. Pasan del “Basta Ya” al “Hay Motivo” o al “Ahora, sí”, de confesarse un energúmeno, y aun enorgullecerse de ello, de estar en todas las manifestaciones, a acudir a La Moncloa o a reuniones privadas, en petit comité, entre amigos, cuando el anfitrión conviene o es “uno de los nuestros”. La resistencia tiene un límite y más altas torres cayeron.

Los periodos de decadencia, tiempos difíciles donde los haya, se ponen en evidencia en el instante en que están huérfanos de pensadores influyentes, líderes espirituales, maîtres à penser, voces autorizadas que iluminen el camino. O bien en el momento en que los que lo fueron, dimiten de su puesto y claudican. Entonces, las cumbres se confunden con los valles y las grutas. Acontece el crepúsculo de los dioses. Ya todo es plano. Todo es lo mismo. ¿Por qué esto nos importa? Simplemente porque es importante. A un enano intelectual no podemos exigirle que esté a la altura de los tiempos, pero sí a los templados y a los bien plantados que no se rebajen.
No hay, en efecto, tiempos más o menos propicios si de lo que se trata es de cumplir con la tarea del hombre. Mas sí existen hombres mejores y peores. Quienes afrontan el destino y quienes lo rehuyen. Evasiva o victoria: he aquí la eterna cuestión actual.

Lo penoso del caso sucede cuando los que han sido un referente o un significante intelectual, cultural y social (otros dirán “cívico” para resumir) se dejan llevar por la ola de las vigencias colectivas y siguen la corriente, como los demás, como el resto. Se suman a los que mandan, como uno más, abiertamente, ya sin ningún decoro, sin subterfugios, sin equidistancias. El hombre sabio lo es porque sabe lo que dice, cuándo lo dice y a quién lo dice. Y punto. Dice lo justo, sin esforzarse en dar la razón a Cioran cuando afirmaba que toda palabra es una palabra de más.

De aquellos “comités de expertos”, estos lodos. Tenía que romperse la cuerda de la equidistancia en algún momento, acabando el díscolo por tomar partido. Fernando Savater nunca ocultó sus fidelidades. En su autobiografía razonada “Mira por dónde” lo deja muy claro: “A ese diario [El País] me liga, a pesar de ocasionales decepciones y sinsabores, una deuda de gratitud vital que nada nunca podrá borrar”. Los tiempos difíciles en que vivimos fuerzan a una sublime decisión. La cosa ha llegado a un punto dramático en la izquierda española y entre los “progres”, en que o se sale uno del PSOE y de PRISA o se queda con todo el equipo.

Se veía venir. Jon Juaristi lo advirtió en su columna de este pasado domingo en ABC: “Pues claro que la amistad de la izquierda está condicionada a la sumisión ideológica o al conformismo borreguil, vaya novedad”. Nada nuevo, pues.

Es su elección. Todo filósofo sabe bien el valor de elegir. Lo grave del “caso Savater” es que la “gratitud vital” haya terminado vistiéndose de pacto con el diablo y con la muerte. Así se refuerzan poder y autocomplacencia, y se aseguran de paso algunos amigos, pero no se gana en potencia ni en eternidad. Todo buen lector de Spinoza lo sabe. Savater ha cortado por lo sano por el punto más sangrante: las víctimas. Ha sacrificado a las víctimas en nombre de ZP para afianzarlo en el poder y no regrese la Derecha al Gobierno. Primero fue Peces, luego Manjón. Fallaron como teloneros de la negociación con ETA, porque fueron torpes. Y porque, actuando de apagafuegos, se han quemado pronto. Las asociaciones de víctimas y los que no son ciegos les han señalado con el dedo.

Ante la resistencia de los justos, los ultrajados, los robados, de los muertos que se revuelven en sus tumbas, ZP juega fuerte y se reserva su última baza. Necesita un intelectual de Mayo para neutralizar la foto del 28 de Abril de 2001 y el abrazo que hermanaba al PP y al PSOE en un mismo combate en defensa de la Constitución española con Savater de testigo. Este paso puede ser de no retorno. Que piense Savater, aficionado al cine de John Ford, que éste puede ser su último hurra.

Zapatero, el rey desnudo
JUAN PABLO GONZÁLEZ/VOCAL DEL CONSEJO DEL PODER JUDICIAL El Correo 25 Mayo 2005

Como en el cuento del rey desnudo, que paseaba ante su pueblo presumiendo de hermosísimas vestiduras confeccionadas con un tejido que sólo los ojos de los súbditos honestos eran capaces de contemplar, sin que ninguno de ellos se atreviera a decirle la verdad, no existe en el Partido Socialista ningún dirigente que de manera directa y clara haya tenido el valor de decir al presidente del Gobierno que no se entiende el porqué y el para qué del cambio de estrategia en materia de lucha contra el terrorismo.

Algunos como el ministro de Defensa se han apresurado a marcar distancias con los líderes de Batasuna, quizás para que no se les pueda decir eso de 'bienvenidos al club' de los enemigos del Estado y de España, pero lo cierto es que las voces críticas o discrepantes entre los actuales dirigentes han brillado por su ausencia.

El presidente del Gobierno parece tener una fe ilimitada en su capacidad de análisis y en su facilidad para la persuasión. Efectivamente, la mayoría social de una sociedad anestesiada como la española, que no anda sobrada de principios y valores comunes, celebra cualquiera de sus ocurrencias. Es posible que esa percepción le haya llevado a considerar que donde otros han fracasado él va a tener éxito y convertirse así en el gran pacificador al que los españoles estarán dispuestos a perdonar eternamente cualquier cosa.

Pero lo cierto es que no ha dado respuesta a ninguna de las graves cuestiones éticas y políticas que plantea su cambio radical de estrategia. En primer lugar, es ingenuo pensar que ETA se va a desarmar o que va a renunciar definitivamente a la violencia con carácter previo a la anunciada negociación. Precisamente porque sabe que si no hubiera violencia nadie tendría el menor interés en hablar con ella. En segundo lugar, resulta también ingenuo considerar que después de 37 años de terror van a renunciar a su siniestra actividad únicamente a cambio de beneficios penitenciarios cuya aplicación necesariamente debería prolongarse durante un período más o menos largo. En tercer lugar y por último, si la negociación, como siempre han pretendido ETA, el PNV y demás miembros del 'club', y no ha aclarado el Gobierno, se extiende a cuestiones políticas, un acuerdo sería tanto como dar la razón a los verdugos frente a las víctimas, admitiendo que el uso de la violencia ha sido y es útil para obtener ventajas o réditos políticos. En tal supuesto, olvidémonos de principios y de Estado de Derecho.

Creo que el presidente de Gobierno no es un ingenuo, pero para que pensemos que tampoco es un iluminado o un irresponsable debería aclarar dichas cuestiones. Las víctimas, los que desde las instituciones, fuerzas de seguridad del Estado y poder judicial llevan años combatiendo eficazmente al terrorismo, la sociedad española en su conjunto, tienen derecho a exigir de señor Zapatero una respuesta.

Mientras tanto, los miembros del 'club' exhiben sus inquietantes sonrisas y se frotan las manos ante la división y el desconcierto de los demócratas. ¿Habrá alguien que se atreva a decir que el presidente está desnudo?

Errores de la floristería
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 25 Mayo 2005

ASÍ, con su desparpajo habitual, ha calificado nuestro ministro de Exteriores el astracán protagonizado por Maragall y compañía en su gira a Oriente Próximo. Según esa curiosa forma de explicar la realidad cabría quizá calificar de error de secretaría la increíble entrevista de Carod-Rovira con ETA militar; de error de albañilería el inmenso fiasco de El Carmelo; o de error de contaduría la polvareda levantada por las acusaciones del president sobre el cobro del famoso tres por ciento.

¿Error, pues de floristería? Podría... pero no. Lejos de ello, el indecoroso bodevil interpretado al alimón por Carod y Maragall ante la tumba de Rabin, ante el monumento al Holocausto, o al salir de visitar el Santo Sepulcro, constituye en realidad mucho más que un error o que una payasada: es, como los episodios del acuerdo con ETA, del accidente del Carmel, o de las supuestas comisiones ilegales, una extereorización quintaesenciada del modo de hacer política que se ha instalado en Cataluña.

Maragall y Carod, que han acabado por convertirse en las dos caras de una misma moneda que pretendiendo ser de oro ha acabado siendo de latón, acaban de mostrar no sólo su frivolidad ya conocida, y su público desprecio hacía muchos de los ciudadanos que los han colocado en donde están, sino también su falta de respeto hacía la Comunidad y el Estado que uno y otro representan. Comunidad y Estado, sí, pues les guste más o menos, tanto el President como el líder de ERC pasean por ahí, con su nombre, el de Cataluña y el de España.

La cosa es tanto más grave, por cuanto Carod y Maragall no son sólo una calamidad que le ha tocado en suerte (en mala suerte) a Cataluña, sino que son dos de los dirigentes de partido con más influencia en la política española. Y ello hasta el punto de que la estabilidad parlamentaria del Gobierno nacional depende hoy de un partido que dirige un ciudadano cuya españofobia llega al punto de negarse a depositar una corona de flores adornada con la bandera de esa España constitucional y democrática que ha permitido a un sujeto como Carod ser todo un personaje.

En cuanto al president, produce un gran desasosiego que el responsable último de la apertura del proceso de reordenación territorial en el que estamos embarcados sea una persona con tal incapacidad de autocontrol. Pues, ¿por qué hemos de dar por supuesto que el Maragall que insiste en que el PSOE asuma como propia una visión de España que hasta ahora era patrimonio exclusivo de esos nacionalistas sin los cuales él no sería president es más serio y responsable que el que colocó en plan de guasa una corona de espinas sobre la cabeza (¡brillante cabeza!) de Carod?

Santos varones
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 25 Mayo 2005

Más que nuevos, puestos del revés. Estos tiempos que vienen, que ya tenemos encima, más que novedades lo que traen son dislocaciones o translocaciones o como quiera que gusten ustedes definir que lo que ayer era objeto de repulsa ha de serlo hoy de elogio, de halago y hasta de santificación. Porque, aunque ustedes aún no lo sepan, han de ponerse en la senda de las ruedas de molino y empezar a variar sus percepciones sobre actitudes y personajes que hasta ayer podían criticarse y que desde ayer, por orden de la superioridad monclovita, hay que tratar con guante de seda. A saber: Ibarretxe ha dejado de tener las cejas mefistofélicas y la intención separatista, Arzallus de ser el recogedor de nueces, Carod de odiar cualquier cosa que huela a España y hasta el mismo Otegi comenzará a ser presentado como un fino político en busca de una segunda oportunidad. Santos varones serán de aquí a nada y merced a la trituradora propagandística. ¿Y Maragall? Un amante de España incomprendido, eso es lo que es. Iluminados todos por el arcangélico sermón de los «Diálogos cantas jubilosos» dirigirse hacia la pila de la purificación de la que saldrán limpios de todo pasado. En el infierno ya no queda nadie. Bueno, sí. Esos del PP. Cuatro gatos, aunque sean diez millones. Los demás, lo dicho, santos varones. Te echo de menos Tip.

El deber de seducir
TONIA ETXARRI El Correo 25 Mayo 2005

Salta a la vista que el presidente Zapatero no tiene ese poder de seducción que se le conoció a Felipe González, del que solían decir quienes habían pasado por su bodeguilla que era un «encantador de serpientes». Mucho menos se le podría comparar con el hechizo que supo ejercer durante sus mandatos el presidente Suárez, capaz de entender al Partido Comunista sin que se le sublevara media España en los tiempos delicados de la transición. Pero se les presupone a los presidentes de gobiernos democráticos que tienen el deber de persuadir a los más críticos con sus actuaciones a fin de lograr, al menos, que se les entienda aunque no se comparta sus criterios. Al lehendakari Ardanza le gustaba citar a los más críticos con su gestión, no para contarles que tenía un plan sino para escucharles. Aznar se tomó tan al pie de la letra 'la escena del sofá' ( queda para la memoria esa primera entrevista con Jon Juaristi en la que le recitó uno de sus poemas) que llegó a decir, para agradar a CiU, que él hablaba catalán en la intimidad, lo que le costó no pocas bromas.

A Zapatero le ha ocurrido con ETA lo que les pasó en anteriores ocasiones a otros presidentes. Es lógico que la organización terrorista quiera tomar la temperatura al nuevo inquilino de La Moncloa. La publicidad sobre su capacidad de imponer mediante el terrorismo y ofrecer al presidente de turno una envolvente sobre el final de la pesadilla forma parte de su manual. Con la diferencia de que ahora ETA se encuentra en uno de los momentos más bajos gracias a que la Justicia y la fortaleza democrática le han ido colocando en su sitio. Puede ser que Zapatero caiga en un estado de levitación que le haga creer que él pueda hacer el milagro. Pero sería petulante, por su parte, querer neutralizar los focos de crítica que han empezado a estallar en los colectivos de víctimas. Tiene que escuchar a quienes tienen algunos trienios de experiencia y que recelan ante la resurrección de un proceso de paz precisamente ahora que ETA se encontraba en fase terminal.

Ójala que Savater , además de escuchar al presidente le haya hecho reflexionar. Porque hay que empezar por recordar que el profesor, escritor y líder de 'Basta Ya' es una víctima del terrorismo. Identificado con el socialismo que, como tantos otros y coincidiendo con Ramón Jáuregui, por ejemplo, no entendió que el PSOE haya roto con el Partido Popular su compromiso en la lucha contra el terrorismo. Que se teme, porque los conoce, la utilización que vaya a hacer Batasuna de este proceso. Y que, sin embargo, no comparte la iniciativa de la próxima manifestación contra la negociación entre ETA y el Gobierno. Está en su derecho. Savater, el mismo que ha estado a la cabeza de todas las manifestaciones cívicas contra el terrorismo, sabe distinguir quién es el enemigo. Y ETA, por cierto, se fortalecerá si, una vez consumada la ruptura entre el PSOE y PP, la división entre los colectivos de víctimas empieza a ser un hecho.

¡Jerusalén, Jerusalén!
Por Jaime CAMPMANY ABC  25 Mayo 2005

ALGUIEN con autoridad dentro del socialismo tendría que decirle a Rodríguez Zapatero que es difícil hacer las cosas peor que las está haciendo él. No es solamente que la política se envilezca cada día un poco más; es que está convirtiéndose en una sucesión de episodios chuscos, burlescos y risibles, que van desde lo frívolo a lo cómico. Alguien con autoridad dentro del socialismo debe exigir al Gobierno y sobre todo a su presidente, no ya acierto, sino un poco de seriedad. Hay momentos en que este Gobierno de la improvisación y de las ministras de cuota parece una comparsa de carnaval que esté dándonos el bromazo de gobernarnos.

La bufonada de Jerusalén que han protagonizado Pasqual Maragall y Carod-Rovira es una muestra de superación no sólo de la estupidez humana sino también de la ofensa política gratuita. Toda esa chirigota de la corona de espinas y del zafarrancho de las banderas serían episodios para pasar de largo si sus actores principales no fueran el uno presidente de un partido político que forma gobierno en Cataluña y apoya al Gobierno de España, y el otro presidente de la Generalitat y jefe de los socialistas catalanes.

Cuando se representa a unas instituciones respetables e importantes, y ése es el caso del chisgarabís primero y del chisgarabís segundo, no se puede hacer un ridículo tan espantoso, degradar de manera imperdonable el acto de desagravio a las víctimas del inhumano holocausto y dejar al país que se representa, a Cataluña y a España, en el papel del hazmerreír. Tal actitud requería una reacción inmediata del presidente del Gobierno, pero Zapatero se ha dado por satisfecho con la visita de Maragall al Arzobispado de Barcelona y con la explicación que ha solicitado ese diplomático lamelibranquio llamado Moratinos en el asunto de las banderas.

Para culminar los episodios de Jerusalén, llega la explicación del ministro de Exteriores. Una de dos: o Moratinos es un tontorrón de tamaño catedralicio o es un pillín que cree que todos los españoles somos mentecatos. También es posible que nuestro ministro sea un tontorrón que se hace el pillín. Explicarnos a los españoles que la falta de la bandera española en la ofrenda floral es un «olvido del florista» es algo más que una tomadura de pelo y un menosprecio a la inteligencia de los españoles; es dirigirse a los administrados, a los ciudadanos, mentándoles a la madre. Ni siquiera merece la pena preguntar al ilustre diplomático Moratinos si alguien se percató de la falta de la bandera y pidió que se remediara el «olvido» del florista, o si alguien había reclamado después del acto de homenaje una explicación de la floristería.

No quisiera parecer exagerado, pero hay que tomar conciencia de que, desde la ocupación del poder por el Gobierno Zapatero, los representantes de España van por el mundo dejándola en ridículo y paseándola en pernetas, enseñando sus vergüenzas, floreada, mozcorreada y con corona de espinas.

Un “abrazo de Vergara” en el túnel del tiempo
Lorenzo Contreras Estrella Digital  25 Mayo 2005

Estamos ante un proceso de conjeturas más o menos razonables o, más bien, ante un delirio de logomaquia política en el que las palabras sustituyen y camuflan el fondo de las cosas? Esta última es la impresión que dan las declaraciones y contradeclaraciones sobre supuestas negociaciones con ETA y las condiciones que exigirían su celebración.

Cuando la Ejecutiva del PSOE tiene que ponerse a negar que existan negociaciones con la banda terrorista, lo más tentador es pensar que algo existe para que a estas alturas el partido gobernante y el propio presidente Zapatero tengan que aplicarse vehementemente a rebatir lo que Fernando Savater, el distinguido miembro de la plataforma ¡Basta ya! y catedrático de Filosofía, reveló como confesión privada del presidente del Gobierno sobre una supuesta oferta de ETA para dejar las armas. Luego, el propio Savater, ante la tempestad levantada, se ha dedicado a desmentir que haya oído lo que dijo en principio que oyó. Todo fue un malentendido por una deficiente interpretación de sus palabras. Una interpretación errónea de la que, como suele ocurrir en casos parecidos, la culpa es de la periodista o del periodista que no entendió correctamente sus declaraciones.

Pero lo importante no es la anécdota que se relaciona con Savater y Zapatero, sino la cuestión de si lo que suele llamarse “negociación” puede revestir otra modalidad práctica. Se ha olvidado, por lo visto, que hace pocos días Rafael Díez Usabiaga, uno de los máximos dirigentes actuales de ETA, emboscado en la secretaría general del sindicato abertzale LAB, cuya titularidad ostenta, manifestó públicamente que “el proceso de negociación integral” (del Gobierno con ETA) está prácticamente “encarrilado”.

Que esa tendencia existe es algo que admite pocas dudas. La banda ha vuelto a colocar artefactos explosivos o incluso bombas de poca potencia en las cercanías de instalaciónes y domicilios empresariales, esta vez en Zarautz, sin que esa realidad haya roto o cerrado el clima existente en torno a tales expectativas de entendimiento condicionado. La organización terrorista ya procura no matar, porque es demasiado impopular hacerlo después de los atentados del 11S y el 11M (Nueva York y Madrid), pero procura financiarse para mantener sus posibilidades extorsionadoras y conservar vivo el mensaje de que no se retira de la lucha, en espera de tiempos que propicien situaciones determinadas, incluidos los atentados mortales.

Díez Usabiaga sabe lo que dice cuando habla de que ha llegado “la hora de pasar a una fase de voluntades”. Distinto es que los pasos que hayan de emprenderse sea más o menos lentos o complicados. Pero la verdad es que no se expresaría en tales términos si no tuviera a mano elementos de juicio pertinentes. Hay una frontera porosa de intercambios en Euskadi, en cuyo límite se mueven conocidas personalidades del propio PSE-EE frente a dirigentes etarras de notable relieve.

A Zapatero se le ha encendido la ambición de pasar a la historia como el político que pacificó el País Vasco y, en conjunto, la España dispersa surgida de la herencia franquista y del Estado de las Autonomías. En otras palabras, quiere protagonizar otro “abrazo de Vergara” con las diferencias lógicas que la historia impone. Aquí ya no hay militares como Espartero y Maroto, sino terroristas independentistas y políticos que consideran negociable la paz, sin que todavía se sepa hasta dónde llegarían los precios, ni si la paz podría llamarse así.

Memorial de agravios
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 25 Mayo 2005

Se entiende que casi ningún historiador español se atreva a debatir con mi admirado Pío Moa. A nadie se le puede pedir en lo personal –aunque sí se le puede exigir a quien aspire a la condición de intelectual– que se exponga a ver sus tesis desmontadas en público, que enfrente sus teorías a una poderosa construcción argumental y a un arsenal probatorio. Lo que ni se puede entender ni se puede admitir, lo que retrata al gremio, es que los renuentes historiadores se despachen sistemáticamente con insultos y argumentos ad hominem contra un autor mucho más influyente que ellos mientras prudente o cobardemente lo evitan. Cuando uno está en desacuerdo con ideas u obras propias de su especialidad, lo suyo es aprovechar la ocasión de discutirlas. No hacerlo, y recurrir al insulto, los retrata intelectual y moralmente. Luego está la violencia.

Esperamos que el Rector Peces condene los intentos de agresión a Moa, los ataques a la libertad de expresión de los energúmenos que han ido a reventar su conferencia en la Universidad tras varios días de invitaciones nada sutiles a la violencia. Por lo pronto, el enfado de Peces se dirige contra la asociación de estudiantes que ha invitado al historiador sin pedir permiso. ¿Quiere Peces volver a la autoritaria universidad previa a la democracia? Si es así, sólo conseguirá lo que se consiguió entonces, que el interés estudiantil se centre en actos clandestinos y que su universidad, fuera de las clases, tenga dos vidas independientes, una de ellas ficticia.

Si Peces, en vez de condenar este intento de agresión en su casa, condena a los organizadores de la conferencia, se convertirá en cómplice de los agresores, se desacreditará todavía más como Alto Comisionado de las víctimas del terrorismo y agrandará la lista de agravios antidemocráticos del reciente socialismo español, en la que ocupa un puesto de honor desde que dividió a sus compatriotas entre buenos y malos. Una anotación más para ensanchar la infamia, al lado de la detención ilegal de militantes del PP por orden gubernativa, con prevaricación y abuso de poder. Al lado de la falta de condena del partido de Peces a las innumerables agresiones contra personas y sedes del Partido Popular durante la segunda mitad de la pasada legislatura. Al lado de los insultos a medios por parte del compañero de Peces que ocupa la alcaldía de Zaragoza y que, según confiesa, lleva una bestia escondida. Al lado de las descalificaciones vertidas por el secretario de organización del partido de Peces contra el propia Moa y contra César Vidal, burdo señalamiento de intelectuales críticos que revela el concepto o conceto que Blanco tiene del poder. Al lado del pacto de exclusión de un partido que representa a diez millones de españoles, recogido en los Pactes del Tinell y que, según lo previsto por Maragall y Carod, pronto se ha extendido a la política española. Rector, no alargue la lista.

Intento de agresión a Pío Moa
¡Muera la inteligencia!
Fernando Díaz Villanueva Libertad Digital 25 Mayo 2005

Se veía venir, es más, no sé aún como no ha sucedido antes. La campaña de acoso, laminación y derribo que la izquierda española emprendió hace un par de años contra un simple historiador tenía que terminar de esta manera. Porque Pío Moa no es un líder político, ni el portavoz de una asociación, ni siquiera es director de un periódico. Pío es un profesional de la historia, repito, un profesional de la historia –insisto para que me oiga bien toda esa patulea de historiadores universitarios de los que partió la campaña injuriosa– cuyo único pecado ha sido someter a revisión ciertos aspectos sobre la República y la Guerra Civil. Nada más, y nada menos, porque falta hacía que alguien le echase narices y plantase cara a la falsificación histórica a la hemos asistido sin inmutarnos a lo largo de las tres últimas décadas.

Si mal no recuerdo, Pío hizo su debut en las páginas de este diario gracias a lo claras que parecía tener las cosas y a la valentía de nuestro editor que, como usted bien sabe, es un gran aficionado a la historia de España. Sus tres primeros libros pasaron a hurtadillas por las librerías. Nadie conocía al autor y las tesis que exponía eran, cuando menos, revolucionarias. A mi me lo recomendó un buen amigo de la facultad y, superado el impacto de leer el prólogo, quedé fascinado por la tonelada y media de honestidad intelectual que Pío había volcado en aquellas páginas. Para los que, como yo, habíamos estudiado Historia en la Universidad de los 90, ya irremediablemente infectada de pensamiento único, la célebre trilogía de Pío nos dio la oportunidad de retractarnos antes de que fuese tarde, es decir, antes de haber escrito una sola línea cantando las bondades de una República que creíamos inmaculada.

Hasta hace cosa de dos años el nombre y la todavía escasa obra de Pío Moa eran desconocidos para el gran público. Entonces sucedió lo que nadie esperaba. Un libro sobre los mitos de la guerra empezó a venderse como rosquillas. Hasta ahí podíamos llegar. Carlos Dávila se lo llevó a su programa en TVE y al día siguiente Javier Tusell armó la marimorena desde su tribuna de El País. Ese entrometido no tenía derecho a meterse en su finca privada. Había comenzado la caza del hombre, una persecución que no ha cesado hasta que unos descerebrados se le lanzaron ayer al cuello entre vivas a la República, sí, a esa misma República con la que andaba yo tan engañado hace no tantos años.

Cuando hace unas semanas un grupo de botarates de extrema derecha trató de agredir a Carrillo y a Santos Juliá, el que le hace los editoriales a Polanco bramó desde la tercera acusando de la algarada a “predicadores airados que incitan desde las ondas a la revancha”. ¿Y ahora?, ¿ahora qué? Lo más probable es que ahora no pase nada, que nadie, a excepción de Libertad Digital, la COPE y poco más, repare en este vergonzoso incidente y se corra el tupidísimo velo con el que la izquierda suele tapar sus vergüenzas. Y si la cosa no amaina, la culpa será siempre de esos estudiantes que se llevaron a un provocador a la Universidad sin pedir permiso al rector. Como con Franco pero sin Franco, lamentable.

En octubre del 36, un año al que Pío ha dedicado buena parte de su vida, Millán Astray increpó con furia en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca a Miguel de Unamuno berreando un nauseabundo “¡Muera la inteligencia!”. El sabio bilbaíno se lo tomó con calma y sin que le temblase el pulso señaló al tullido legionario como profanador del templo de la inteligencia. Un recinto sagrado que era, que debería ser, la Universidad. Aquel legionario tuerto, manco, herido y mutilado ya tiene herederos. Ayer la tomaron con un honrado intelectual por una sencilla razón: no están de acuerdo con lo que dice. Lo peor es que sospecho que ni se han tomado el trabajo de leer lo que ha escrito. No podía ser de otra manera

No a una negociación claudicante
Cartas al Director ABC  25 Mayo 2005

La resolución del Parlamento, en la que se legitima la negociación con los terroristas, hecho sin precedentes en nuestra historia parlamentaria, ningún otro Presidente del Gobierno cometió tamaña osadía, supone ya en sí misma una clara concesión política a los terroristas, al otorgarles el privilegio de la iniciativa política dándoles la facultad de elegir el cuándo, el cómo y el dónde de la indecorosa reunión en la que legítimos representantes del Estado, investidos de todo el imperio del Derecho, se sentarán junto a terroristas con sus manos y conciencias manchadas de sangre.

Probablemente, la razón de ser de esta Resolución Parlamentaria habrá que buscarla en la necesidad del Gobierno, consciente de su vulneración de la Ley de Partidos y de su inaplicación del “Pacto por la Libertades y contra el Terrorismo”, de encontrar una nueva legitimidad, en este caso parlamentaria basada en las minorías nacionalistas, para su cambio de política antiterrorista. ¿Se imaginan Vds. alguna democracia occidental en que un gobierno por que no le gusta la legalidad vigente, que tanto le servía cuando era oposición, en vez de derogarla la salva con una dudosa legitimidad parlamentaria? ¿No son las leyes de obligado cumplimiento para todos, o es que se puedan usar a la medida de la conveniencia política del gobernante de turno? ¿No son estas actitudes más propias de regímenes políticos antagónicos con las democracias de nuestro entorno?

¿Qué se puede esperar de una sociedad que se estremecía al día siguiente de un atentado (a título de ejemplo recordemos a Irene Villa, Ortega Lara, Miguel Ángel Blanco, ... etc) exigiendo firmeza y cumplimiento íntegro de las penas, y tiempo después sestea entre el olvido y la indiferencia permitiendo infames negociaciones con criminales? La víctimas del terrorismo, en justicia se merecen sentirse dignificadas y arropadas social e institucionalmente por un inexcusable deber no sólo de justicia material sino de reparación moral, incompatible con una vergonzosa negociación. Arturo del Valle Pallarés.
Vigo

HABRÍA AL MENOS TRES HERIDOS LEVES, SEGÚN EMERGENCIAS
ETA hizo estallar las dos mochilas bomba minutos antes de lo que había anunciado
A las 9.30 de la mañana dos mochilas bomba explotaron en la calle Rufino González, en el distrito madrileño de San Blas. La bomba se activó antes de la hora que había anunciado ETA y la explosión se produjo mientras se desalojaban los edificios cercanos. Hay al menos tres heridos leves, un vigilante jurado, un comercial de OPEL y un transeúnte. Se ha ampliado el cordón policial y la salida de la estación del Metro de Suances está cortada. Libertad Digital abre un FORO ESPECIAL para que sus lectores comenten la noticia.
Libertad Digital 25 Mayo 2005

La Policía se tomó en serio la posibilidad de que el coche situado en la confluencia de las calles Alcalá y Rufino González contuviera artefactos explosivos tras consultar con los propietarios del vehículo para confirmar si era de ellos dos mochilas que podían observarse en el interior del vehículo, según informaron a Europa Press en fuentes policiales. Las mismas fuentes indicaron que la Policía tuvo conocimiento de que el diario Gara había recibido sobre las 8,45 de la mañana una llamada indicando que a las 9,30 iba a estallar un coche bomba en Madrid, en la calle Rufino González, por lo que se establecieron los dispositivos de seguridad pertinentes.

Cuando llegaron los primeros vehículos policiales comprobaron que había una furgoneta Renault Express que había sido robada la noche anterior, dentro de la cual había dos mochilas visibles. Inmediatamente localizaron a la propietaria del vehículo y le preguntaron si las mochilas eran suyas, y al decir ésta que no, acordonaron la zona y desalojaron a las personas del entorno.

BOMBA-TRAMPA.
A pesar de que la llamada a Gara avisaba que el coche iba a explotar a las 9,30, lo cierto es que lo hizo poco antes de esa hora y causó importantes desperfectos en la zona, en especial en un concesionario automovilístico (Opel) que se encontraba en las inmediaciones. Así, la explosión se produjo en pleno desalojo del contiguo Edificio Aragón, un inmueble en el que trabajan unas 200 personas, y que alberga concesionarios de automóviles de las marcas Opel y Land Rover, asi como sedes de la empresa de telemarketing Bouncopy, de Citibank y de Unisono Soluciones.

Una representante de CCOO en el comité de empresa de Unisono relató a Europa Press que pudieron ver desde la cuarta planta, minutos antes de la explosión, cómo la policía instalaba un cordón de seguridad en la calle, pero no lo atribuyeron a la posibilidad de un atentado terrorista. Poco después, una responsable de la compañía fue alertando planta por planta de la situación, advirtiendo de que "no se trataba de una broma", y explicando que el desalojo sería ordenado y planta por planta. Los empleados de los pisos primero y segundo pudieron salir a la calle. Cuando desalojaban los de los pisos superiores tuvo lugar la explotación, cuya onda expansiva empujo al interior del edificio a algunas personas que intentaban salir en ese momento. Al parecer, ningún trabajador del edificio resultó herido pero sí se produjeron crisis de ansiedad, según aseguraron a Europa Press las mismas fuentes.

HERIDOS. Al menos tres personas han sido asistidas por las unidades sanitarias del Samur-Protección Civil instaladas en la zona donde se produjo la explosión. Según informó a Efe un portavoz de Emergencias Madrid, los tres heridos son de carácter leve. El último asistido fue una persona que sufrió una contusión torácica como consecuencia de la onda expansiva. Además, dos trabajadores de un concesionario de Opel han resultado también heridos leves, uno de ellos el vigilante jurado de esta empresa y el otro un comercial de la misma. El primero de ellos sufrió una herida en la cabeza además de lesiones en cara y manos mientras que el segundo presentaba heridas en tobillos, manos y cara.

La sede del teléfono de información 012 de la Comunidad de Madrid, situada en la confluencia de la calle de Alcalá con Rufino González, fue desalojada, lo que impidió que el servicio se prestara con normalidad en las primeras horas de la mañana. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, interrumpió la visita que se encontraba realizando al edificio Windsor para desplazarse a la calle de Rufino González donde se produjo la explosión. El alcalde presenciaba las obras de demolición del edificio Windsor cuando tuvo noticia de la explosión.

Una marcha para no olvidar
La manifestación de la AVT saldrá de la calle López de Hoyos, donde ETA asesinó a siete personas, y terminará en la plaza de República Dominicana, donde la banda acabó con la vida de otras doce
Marcos S. González La Razón 25 Mayo 2005

Madrid. La manifestación convocada por las víctimas del terrorismo para rechazar una posible negociación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con la banda terrorista ETA ya tiene recorrido. Y no es el habitual en las manifestaciones que tienen lugar en la capital, ya que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) quiere dotar esta marcha de una significación especial. Para ello, la convocatoria comenzará a las 18 horas en la esquina de la calle Príncipe de Vergara con López de Hoyos. La organización ha elegido ese lugar porque el 21 de junio de 1993 la banda terrorista ETA asesinó allí a seis militares y un civil. Sus nombres, Javier Baró Díaz, Manuel Calvo Alonso, José Alberto Carretero, Fidel Dávila, Olivo Esparza, Pedro Robles y Juan Romero Álvarez. «Por ellos», por las personas que perdieron la vida en ese lugar por la acción criminal etarra, se realizará una ofrenda floral, al inicio de la manifestación.
Desde ese punto, los ciudadanos que quieran apoyar a las víctimas del terrorismo en su reivindicación, recorrerán la gran avenida madrileña de Príncipe de Vergara durante más de dos kilómetros. Dos pancartas resumirán las reivindicaciones de los afectados por el terrorismo durante la convocatoria. La primera la portarán víctimas del terrorismo. En ella se leerá el ya sabido mensaje: «Por ellos, por todos, negociación en mi nombre, ¡No!». La segunda pancarta la llevarán los políticos y personalidades relevantes. Su leyenda será «Libertad con dignidad».

Tras recorrer Príncipe de Vergara, la manifestación concluirá en otro lugar de especial significación para los afectados por el terrorismo: la plaza de República Dominicana. En ese lugar, los terroristas etarras perpetraron la mayor masacre que han llevado a cabo en la capital. El 14 de julio de 1986 hicieron estallar un coche bomba accionado al paso de un convoy de tres vehículos de la Benemérita y acabaron con la vida de doce jóvenes guardias civiles de la Agrupación de Tráfico, además de provocar heridas a otras 40 personas. Los agentes a los que ETA asesinó se llamaban Antonio Lancharrao, José Calvo, Miguel Ángel Cornejo, Andrés Fernández, Jesús María Freixes Montes, José Joaquín García Ruiz, Jesús Jiménez Jimeno, Carmelo Bella Álamo, Santiago Iglesias Godino, Javier Esteban Plaza, Ángel de la Higuera López y Juan Ignacio Calvo, y también recibirán una ofrenda y el recuerdo de las víctimas y los ciudadanos.

El acto lo cerrarán las víctimas. La organización todavía no ha cerrado este punto, pero fuentes de la AVT indicaron a LA RAZÓN que lo más probable es que incluya tres discursos, uno de ellos de Conchita Martín, viuda de la primera víctima mortal de ETA tras la última «tregua trampa». El presidente de la AVT, José Alcaraz, hizo ayer un llamamiento a todos los ciudadanos para que acudan a la manifestación ya que, a su entender, «la sociedad tiene que pronunciarse ante una situación tan delicada como es que el Gobierno pueda ceder ante el chantaje de los terroristas».

Las víctimas piden apoyo masivo. Alcaraz afirmó que «tenemos la obligación moral y ética, por Miguel Ángel Blanco, por cientos de asesinados y miles de heridos de salir a la calle a decir “no” a la negociación. Tenemos que demostrar que la sociedad no se rinde ante el chantaje de ETA. En el pulso que se está desarrollando, la sociedad tiene que estar al lado de las víctimas». Sobre los apoyos recibidos, Alcaraz relató que en la asociación «están desbordados». «Hemos recibido e-mails desde Miami, Italia, Francia y Alemania», aseguró.

ENARBOLABAN BANDERAS TRICOLOR
Grupos de extrema izquierda intentan agredir a Pío Moa mientras daba una charla en la Carlos III
El historiador y colaborador de Libertad Digital Pío Moa ha sufrido un intento de agresión por parte de una veintena de radicales de extrema izquierda que irrumpieron en el Aula Magna de la Universidad Carlos III donde ofrecía una conferencia sobre la República. Enarbolando banderas tricolor, trataron de boicotear el acto. El Rector, Gregorio Peces Barba, ha mostrado su malestar, pero no por el intento de agresión, sino por invitar a Pío Moa a una conferencia sin consultarle. Vea dentro los carteles que llamaban al boicot antes de la conferencia.
Libertad Digital 25 Mayo 2005

Según ha podido saber Libertad Digital, las amenazas ya venían de lejos. La semana previa a la conferencia sobre "las causas de la guerra civil” de Pío Moa, organizada por la asociación estudiantil Unión Democrática Española, UDE, asociación liberal de la Universidad Carlos III, la Universidad apareció empapelada de carteles que decían cosas como: “El fascismo llega a tu universidad. Arráncalo” o “El historiador fascista Pío Moa llega a la Universidad ante la indiferencia del rector. Plántale cara”.

Lo ocurrido este martes responde a esta preparación. Según el historiador, unos 20 jóvenes enarbolando banderas tricolor irrumpieron en el Aula Magna y llegaron hasta el estrado donde conferenciaba Pío Moa. Antes de comenzar el acto, el aula magna tenía carteles con insignias anarquistas y otros en los que se leía el lema "caña a España". Los agresores han sido indentificados, a través de un vídeo, como estudiantes de Derecho de esta Universidad.

Según su propio relato “parecía que iban a agredirme y hubo unos momentos de mucha tensión”. Fue la rápida respuesta del público –unas 200 personas– y la actuación de dos agentes de seguridad la que lo impidieron, aunque algunos continuaron boicoteando el acto con sus gritos. Cuando los más violentos fueron desalojados del aula magna, Pío Moa comentó que "es una pena que no se queden, porque tras mi exposición hay un turno de preguntas en que podían haberme preguntado lo que quisieran", palabras que merecieron el aplauso del público asistente.

Lo peor de todo es que el enfado del rector de la Universidad Carlos III no ha venido por este intento de agresión a un historiador sino por no haberle comunicado que acudía a dar una conferencia. Por ello, este mismo miércoles convocó a las asociaciones de la universidad para comunicarles que a partir de ahora no podrán invitar a expertos sin el visto bueno de la dirección.

Pío Moa ha lamentado que las autoridades toleren que este tipo de "matones" irrumpan con total impunidad en una universidad. Destacó también la “ignorancia” que se desprendía de sus gritos. En algunos de ellos decían que Franco había provocado millones de muertos. Moa quiso destacar que la Carlos III ha protegido conferencias de asociaciones como la Carlos Marx y, sin embargo, se incomode con su presencia.

En declaraciones posteriores a la Cadena COPE en un acto en el Museo López Villaseñor de Ciudad Real, Pío Moa dijo que "lo más grave para mí es la actitud del rector, primero al permitir estas cosas y después al quejarse de mí, de que yo pueda hacer uso de mi libertad de expresión en la Universidad y no de los matones que él está admitiendo, porque está creándose una situación parecida a la del País Vasco o a la de la Universidad de Barcelona y yo creo que eso hay que denunciarlo y no se debe tolerar". "Afortunadamente –afirmó el historiador- no ha pasado nada más que una gran algarabía, un intento de agresión sin más, sin consecuencias, pero el hecho en sí me parece muy grave, que en la universidad se esté creando un ambiente que antes no había".

La UDE, intentó contar con otro interlocutor para crear un debate sobre la II República y la guerra civil, pero todos los invitados rechazaron la oferta de debatir sus ideas con Pío Moa. A excepción del presidente de la Fundación Largo Caballero y del catedrático Enrique Moradiellos, el resto de los invitados respondieron con insultos y descalificaciones a las invitaciones al debate.

En declaraciones a la cadena COPE, el vicerrector de la Universidad Carlos III, Ángel Llamas, redujo lo sucedido a un "altercado" provocado por dos o tres alumnos que no sabemos si pertenecen o no a la Universidad". Según Llamas, "después se marcharon y la conferencia continuó". No obstante, Libertad Digital ha podido saber que los violentos han sido identificados como alumnos de Derecho de la Carlos III y que eran más de una quincena.

TRAS DECIDIR FINALMENTE NO VOLVER A LA FLEXIBILIDAD LINGÜÍSTICA
Marín expulsa de la tribuna al cuarto diputado de ERC que intentó hablar en catalán en el Congreso
El presidente del Congreso, Manuel Marín, expulsó este martes de la tribuna del Salón de Plenos al cuarto diputado de ERC que, a lo largo de la sesión intentó hablar en catalán en el hemiciclo. A su juicio, la insistencia de los independentistas podría interpretarse ya como una "alteración deliberada del orden", y en ese caso avisó de que aplicaría sanciones conforme al reglamento. Este incidente se produce después de que Marín haya concluido su reflexión con la decisión de no dejar intervenir en las lenguas autonómicas.
Europa Press Libertad Digital  25 Mayo 2005

El portavoz de ERC, Joan Tardá, fue quien abrió la ronda, cuando se debatía una proposición de ley del Parlamento de Cataluña. Apenas terminó de saludar en catalán, el presidente del Congreso, Manuel Marín, le cortó recordándole que el vigente Reglamento sólo permitir utilizar el castellano. Además, le quiso dejar claro que, mientras no haya acuerdo entre los grupos para cambiar las normas del Parlamento, no permitirá que se utilice la Cámara como un "escaparate". El segundo intento de ERC lo protagonizó el diputado Francesc Canet cuando se debatía una proposición sobre la reforma del Instituto Cervantes, y también Marín le impidió utilizar el catalán apelando al "respeto" que merece la institución.

El episodio se repitió una hora después por parte de Josep Andreu, aprovechado que esta vez presidía la Cámara el diputado de CiU Jordi Vilajoana, pero éste también le exigió que defendiera la iniciativa en castellano. "De verdad, creo que lo ha intentado en el momento en que presido y repito que comparto el objetivo que usted busca, pero no le puedo autorizar a que siga", añadió. En ese contexto, Andreu prefirió volverse a su escaño sin intervenir. "Por convicción y para no entrar en contradicción con la proposición que habla de promover desde el Instituto Cervantes a otras lenguas que no sean el castellano, renuncio a mi intervención", concluyó.

El siguiente orador de ERC fue Jordi Ramon, ponente en un debate sobre la sequía. En su caso, comenzó hablando en castellano y fue al final de su intervención cuando empleó el catalán. Marín, ya visiblemente cansado por este asunto, optó por apagarle directamente el micrófono y expulsó al diputado de la tribuna. "Conoce las instrucciones de la Presidencia y le ruego, con toda amabilidad, que abandone la tribuna por haberlas incumplido", le dijo.

Alteración deliberada del orden
Dado que era ya el cuarto incidente de la tarde, Marín decidió lanzar un aviso a todo el grupo parlamentario de ERC: "Ya les he dicho que esto no es un escaparate y quiero advertirles, con toda cordialidad, que habiéndose producido esta tarde un incidente permanente se podía estar creando una alteración deliberada del orden el recinto parlamentario y, si ése es el caso, no dudaré en aplicar las sanciones previstas en el Reglamento. Tomen nota si ustedes quieren crear en este hemiciclo una emboscada permanente, faltando el respeto a esta institución".

Se da la circunstancia de que Marín, cuyos enfrentamientos con ERC por el uso del catalán en el hemiciclo han venido siendo habituales en esta legislatura, ya había tratado de este asunto con Tardá este martes por la mañana, cuando en la Junta de Portavoces el presidente del Congreso confirmó que no va a presentar una resolución para volver al criterio de la flexibilidad lingüística que permitía breves intervenciones en idiomas autonómicos. En esa reunión matinal de los portavoces, el dirigente de ERC lamentó la decisión de Marín y emplazó al PSOE a buscar una salida a esta polémica en el seno de la reforma del Reglamento. Horas después, los independentistas volvieron con su táctica de forzar el uso del catalán en el hemiciclo.

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