AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 30 Mayo 2005
Escritores y paletos
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 30 Mayo 2005

¿La hora de los movimientos cívicos
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 30 Mayo 2005

Bonjour, Chirac
Alberto Míguez Libertad Digital 30 Mayo 2005

De la abstención española a la negativa francesa
EDITORIAL Libertad Digital 30 Mayo 2005

La lección francesa
Luis de Velasco Estrella Digital  30 Mayo 2005

Víctimas, Alto Comisionado y 4-J
Agapito Maestre Libertad Digital 30 Mayo 2005

LAS VÍCTIMAS
GERMÁN YANKE ABC  30 Mayo 2005

Otegi, héroe del mal
Las pesquisas de Marcello Estrella Digital  30 Mayo 2005

Terrorismo verbal
IÑAKI EZKERRA El Correo 30 Mayo 2005

Yo sí iré
Cartas al Director ABC 30 Mayo 2005

Como en casa
FERRAN TOUTAIN El País (Cataluña) 30 Mayo 2005
 

Escritores y paletos
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 30 Mayo 2005

La noche madrileña se ha llenado de escritores. Una movida menos ruidosa y vistosa en pelos y trazas pero con aguante. Tras el calor de la Feria, un bochorno preludio de la tradicional tormenta, buscan el fresco de las noches y los vasos. Son los que cierran el Cok, donde van a hacer bailar la lengua, porque virtuosos de pies y caderas no hay muchos en el gremio. Se cuentan que en la cena de la ACE (Asociación Colegial de Escritores) la ministra Calvo comprometió el pago a los autores de un «canon» por los prestamos bibliotecarios y esperan que no sea otro baile de lengua a la cordobesa. Pero para zambra lingüística, la que les montado a los pobres catalanes a quienes la camada cultural de la pareja dominante en la manada, Carod-Maragall, no da respiro. La pretensión, un tanto reculada pero ya emponzoñada, de que sólo vayan a la Feria de Frankfurt los que escriban en catalán los ha vuelto a colocar encima una polémica que no es suya, ni quieren ni entienden ni comparten. A los Marsé, Mendoza, Cercás y tantos otros, la cuestión, mas que nada, les harta y les hastía. Están hasta el gorro de paletos con barretinas por neuronas. Los únicos entusiasmados son los subvencionados, los que publican con cargo al presupuesto y mendigan por despachos lo que les niegan los lectores. Los que ni firman en la Feria, porque no hay quien se lo pida, ni beben en el Cok, porque no hay quien los aguante.

¿La hora de los movimientos cívicos?
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 30 Mayo 2005

EL papel de los grupos cívicos y de víctimas del terrorismo en la lucha contra ETA está siendo maltratado justo cuando los más optimistas ven a la banda políticamente hundida, quizá madura para alguna «salida dialogada de la violencia» o, mucho mejor aún, de rendición ordenada.

Pocos personajes influyentes consideran que los grupos cívicos hayan tenido un papel relevante en este proceso… salvo los días en que la manifestación salía a su gusto y les daba fotos estupendas. De ahí que la convocada por la AVT haya provocado el redescubrimiento de la movilización ciudadana, habitualmente ignorada o tratada como un espectáculo folclórico, no carente de gracia coreográfica. En el debate sobre el estado de la Nación, donde la estrategia contra ETA fue tema estrella, nadie mencionó, creo, el papel de la movilización ciudadana en el debilitamiento de ETA y en el correlativo refuerzo del Estado de Derecho. Tampoco aparece entre los factores principales de lucha contra el terrorismo enumerados en la moción aprobada, salvo por el PP, el pasado martes 17. Al final del farragoso documento hay una referencia en tono de despedida, una especie de «aficionados, lo habéis hecho muy bien, ahora marchaos a casa y dejar que se ocupen los profesionales». Sin embargo, los grupos cívicos y los colectivos de víctimas llenaron un enorme agujero del sistema que ni las instituciones ni los partidos políticos fueron capaces de colmar: la solidaridad con los afectados, la responsabilización de los ciudadanos en la lucha por la libertad, el rearme moral del Estado de Derecho.

La movilización ciudadana ataca al terrorismo mejorando la democracia, porque implica a más personas y grupos en la defensa activa del sistema, en lugar de apuntarse a su fácil (y comprensible) desprestigio; es saludable reconocerlo. Pero el reconocimiento es raro. En manos de algunos héroes de tertulia que predican la yihad desde sus minaretes radiofónicos, se ha convertido en un ataque no ya contra ETA, sino, ahora que no parece tan peligrosa, contra quienes más se han enfrentado a la banda.

Los movimientos cívicos pueden sobrevivir a la minusvaloración, al ninguneo e incluso a la animadversión. A lo que no conseguirán sobrevivir es al auge brutal del sectarismo que los ha escogido como tierra prometida. Los movimientos cívicos sólo pueden llamarse así cuando son capaces de reunir a personas de distintas preferencias políticas, o simplemente neutrales en las querellas partidistas. Lo suyo es trabajar en reforzar los valores e ideas comunes, no en ensanchar las inevitables fisuras y diferencias. No toca esto último y por eso están sufriendo lo suyo.

El caso es que, tras varios meses de olvido, los teléfonos de los grupos cívicos han rozado el colapso. El motivo era conocer su actitud hacia la manifestación convocada por la AVT y otros grupos para el día 4 de junio. Bastó con que Fernando Savater, de Basta Ya, manifestara su desacuerdo con la convocatoria por considerarla exagerada y sin objeto, para que los más aguerridos profesionales de la difamación derramaran sobre él y algunos otros sus toxinas más letales. Savater, héroe antes de ayer, es hoy un colaboracionista del terror difamado con un grado de barbarie que ni el Deia, Gara o ETB, o el propio Zutabe, consiguen en sus mejores ataques de histeria. Como suele pasar, los más feroces son quienes repiten untuosamente la vieja jaculatoria: «Las víctimas siempre tienen la razón». Las víctimas que les acompañan, claro, porque las de sus manejos son arrojadas a la nada, de manera que sus razones dejan incluso de existir.

Las víctimas y los amenazados —no menos víctimas, a veces por partida doble o triple— son tan diversas y contradictorias como cualquier otro colectivo formado contra la voluntad de los interesados. Explicar lo que tienen en común mediante argumentos morales resulta efectivo para devolverles cierta precaria unidad, pero el abuso a veces confunde —por ejemplo, el perdón moral con el penal— o impide profundizar en lo que también es un debate político, policial y jurídico, no solamente moral. Por ejemplo, lleva a olvidar que la Constitución no es que permita al Gobierno gobernar, es que le exige que gobierne, como encarga a la oposición que controle al Gobierno sin traspasar ese peliagudo asunto a otras instancias sustitutivas.

A estas alturas, todos los agentes en liza han sacado a pasear a sus víctimas con afán de exclusividad, sea para enaltecer el «diálogo» o para convertirlo en traición a los muertos. La confusión reinante quizá convierta esto en herejía: la opinión de las víctimas, en cuanto tales, no autoriza ni prohíbe la negociación con una banda terrorista. Lo que hace ilegítimo negociar con ETA es que por razones de justicia, equidad y libertad tenemos absolutamente prohibido el chantaje, el asesinato y la impunidad criminal. Eso es todo. Que las instituciones siembren serias dudas sobre su firmeza en este punto filipino es otra mala consecuencia de la inconsistencia, el oscurantismo y la trapacería de algunos de los encargados de garantizarlo.

Acabo. La movilización ciudadana contra ETA, animada por grupos cívicos y víctimas, con sus durísimas dificultades, insuficiencias y excesos, ha jugado en los últimos cinco o seis años un papel crucial porque presionaba para que la unidad democrática prevaleciera sobre la división de los partidos y facciones. Ha sido el barómetro del progreso de una conciencia cívica más exigente de lo que muchos profesionales del asunto van a tolerar. Por eso, algunos hijos de Caín procuran invertir el signo de la movilización unitaria para endurecerla y usarla contra un gobierno, un partido o la mitad de la sociedad. Ocurrió, injustamente, contra el PP y el Gobierno de Aznar durante las manifestaciones tras el 11-M. Nadie debería intentar una revancha a la inversa justificándose con argumentos como «ellos empezaron». Pero lamento decir que eso es, en buena medida, lo que parece que empieza a pasar.

Bonjour, Chirac
Alberto Míguez Libertad Digital 30 Mayo 2005

El presidente francés, Jacques Chirac, habrá tenido este lunes uno de los más amargos despertares de los que tiene memoria tras los resultados del referéndum sobre la Constitución europea celebrado el domingo.

En primer lugar, porque el principal derrotado tras esta prueba ejemplar (80% de participación, una campaña intensa de debates y explicación a todos los niveles) ha sido él, su primer ministro y la arrogante clase política francesa de derechas o de izquierdas que demonizó a los partidarios del 'no', utilizó sus aparatos de Estado y de poder para silenciarlos y reducirlos a nada.

Pero no hubo caso: los franceses le han pegado una patada en trasero a Chirac, a su modo de gobernar, a su política exterior, al eje franco-alemán y, por supuesto, a una idea de Europa tan arcaica como lejana de los ciudadanos.

Los resultados del referéndum son tan rotundos que no vale la pena siquiera aclarar quien ganó y quién perdió. Pero desde luego no fue Europa ni su proceso de construcción quienes salieron derrotados como ahora intentan hacernos creer los más conspicuos representantes de esa clase política europea que, aquí y allá, circula entre el cinismo y la prepotencia.

Los franceses dijeron 'no' a una Constitución defectuosa, mal redactada, ambigua, inocua y autoritaria que pone en peligro precisamente ese proceso de construcción europea del que tanto hablaban los partidarios del 'sí' convencidos de que, como dijo Chirac en una de sus históricas intervenciones durante esta campaña. quienes votasen 'no' eran “des cons” : en román paladino, unos cabrones. No se trata de destruir Europa, sino de reconstruirla, de reformarla y mejorarla. Esta Constitución es un disparate: ni puede reformarse ni puede renovarse, es como el Talmud o el Corán, un texto divino para uso de burócratas y politicastros. Los franceses lo entendieron así y así votaron.

Ni que decir tiene que los resultados del domingo obligarán a los grandes partidos políticos franceses y, por supuesto, al socialista y a toda la izquierda a realizar un serio trabajo de renovación, recomposición y crítica. Ya se sabe que Chirac no dimitirá como hizo el general De Gaulle cuando perdió un referéndum semejante. Le falta valor y grandeza. No dimitirá, entre otras razones, porque cuando salga de El Elíseo lo estarán esperando los jueces para zanjar algunas menudas estafas y latrocinios impunes gracias a su calidad de jefe del Estado. La cabeza de turco será el mediocre y servicial, primer ministro Raffarin, que ya está vaciando los cajones de su despacho en espera de que lo ocupe algún mayordomo como Dominique de Villepin (ministro del Interior) o Dousty-Blazy, también ministro y alcalde de Toulouse

En cuanto al eje franco-alemán, sin duda atravesará horas más bajas. Pero nada de esto debería afectar a la Unión Europea. Hay 23 países más en la UE además de Francia y Alemania. Algunos de ellos, como Holanda se aprestan también a votar 'no' dentro de dos días como hará probablemente el Reino Unido si es que llega a haber referéndum allí.

Lo sucedido en Francia es un torpedo en la línea de flotación de los dos grandes partidos que prefirieron impedir el debate y la reflexión sobre un texto que los ciudadanos conocían mal tras haber utilizado el argumento del miedo para que votaran 'sí'. La respuesta fue que una inmensa mayoría votó absteniéndose. Tiempo habrá de analizar en qué medida el ejemplar proceso referendario francés puede tirar por tierra la política exterior del dúo Moratinos-Zapatero o, si prefieren, Moratero-Zapatinos.

De la abstención española a la negativa francesa
EDITORIAL Libertad Digital 30 Mayo 2005

La alta participación y el histórico rechazo cosechado en Francia a la mal llamada “Constitución europea” va a tener consecuencias todavía difícilmente calculables pero indudablemente críticas tanto para Francia como para el resto de Europa. En primer lugar, este resultado va a afectar a la propia clase política francesa. Chirac ha insistido de forma desesperada en los últimos días en que lo que se sometía a referéndum no era su Presidencia sino el tratado constitucional. Sin embargo, qué duda cabe que cuando se compromete tan activamente a favor en una cuestión tan fundamental como lo ha hecho Chirac, -incluyendo su dramático llamamiento institucional desde el Eliseo del pasado jueves- su legitimidad para seguir representando a la mayoría de los ciudadanos queda seriamente dañada. Si el propio primer ministro Jean Pierre Raffarin, antes incluso de conocerse los resultados del referendo, ya tenía los días contados, no menos contados los debería tener el propio presidente de la República.

Por otra parte, el varapalo a lo partidarios del "sí" no va a dejar de tener sus efectos en las ya de por sí divididas filas del partido socialista galo. Lo resultados, lejos de cicatrizar, van a ahondar todavía más la división del partido, que anticipa una "guerra civil" interna y un congreso extraordinario en los próximos meses, donde va resultar insostenible el divorcio entre la dirección oficial, encabezada por el primer secretario, François Hollande, y su "número dos", Laurent Fabius.

En principio, este resultado debería suponer, antes que nada, el verdadero y definitivo jaque mate a este tratado que, elaborado a espaldas de los ciudadanos, pretende constituirse como su Carta Magna. Los propios padres de este verdadero “engendro político” habían establecido como condición sine qua non su ratificación en todos y cada uno de los Estados miembros. Sin embargo, en los últimos días no han faltado, entre los partidarios del "sí", las intenciones de hacer trampas, tanto a sí mismos como a los ciudadanos, para evitar este lógico desenlace. El más claro ejemplo de esa fraudulenta tentación lo ha ofrecido el propio “padre” del tratado, Valerie Giscard d’Estaing, quien ha sugerido la posibilidad de recurrir a cuantos refrendos sean necesarios hasta que salga el "sí"; una burla en toda regla que sólo pone en evidencia la gran estafa en lo que se está convirtiendo esa pomposamente denominada “construcción europea”.

No menos descolocado queda ahora el "sí" cosechado en España. Tal era el deseo del Gobierno del 14M de encubrir con la bandera europea las vergüenzas de su inesperada victoria electoral, que no dudó en hacer una convocatoria sin someterla a consenso ni en las formas ni, sobretodo, en el momento en que debía producirse. La críticas de Rajoy a la “precipitación” del Gobierno de ZP quedan ahora sobradamente justificadas.

Aunque aquel innegable revés electoral que vino de la mano de la abstención fue debidamente maquillado por los medios de comunicación, que fijaban la atención en nuestro país en el alto porcentaje del "sí" entre la histórica minoría de ciudadanos que habían acudido a la convocatoria del Gobierno, el resultado no dejó de sembrar preocupación y alerta en el resto de la UE. Por mucho que ZP utilizara en su beneficio a corto plazo el resultado, era innegable que España había vivido la convocatoria electoral con más escasa participación de la historia de su democracia y la más baja, junto con una celebrada en Irlanda, de cuantas relacionadas con la UE se habían celebrado en Europa. Si esto era lo que ocurría en un país que, como España, se da la especie de ese “europeísmo” sin sentido crítico que caracteriza a los recién llegados, era de temer que en países sin esa clase de complejos las cosas se pusieran mucho más difíciles.

Lo que es innegable fue la apuesta de Zapatero y su alineamiento con Chirac y Schröder, aunque eso perjudicara el peso político de nuestro país y nos colocara en un papel de sumisión ante lo más anquilosado y decadente de la clase política europea. Si el dirigente alemán cosechó la semana pasada un histórico fracaso electoral que puede suponer la antesala del fin de su carrera política, no menos en jaque ha quedado ahora el presidente galo.

Si este es el “corazón de Europa” al que España había llegado de la mano de ZP, hay que decir que no es seguro que sobreviva a tanto infarto.

La lección francesa
Luis de Velasco Estrella Digital  30 Mayo 2005

Los españoles somos muy dados a criticar a los franceses por muchas cosas y tendemos, demasiadas veces, a olvidar que Francia ha demostrado también ser un país admirable en muchas ocasiones. Esta vez también lo ha sido. Lo ha sido, primero, por el grado de debate y discusión previos al referéndum. Algunos agudos comentaristas españoles han pretendido ningunear ese debate afirmando que, fundamentalmente, se refería a asuntos internos. Por supuesto. Olvidan que el asunto de la Unión Europea es, cada vez más y de manera preponderante, un asunto interno. Ese grado de debate nos debe causar a los españoles una profunda envidia porque contrasta con el desierto de ideas y de voces en nuestro país. Esto viene ya de lejos. Cuando las Cortes aprobaron en cinco minutos el Tratado de Maastricht, el entonces líder laborista británico Smith dijo al entonces presidente González, con asombro, que ese tema en su país era objeto de debate durante meses y que aquí se despachaba en un abrir y cerrar de ojos. Ventajas de la democracia plana española.

Los franceses han sido admirables además porque han votado en un alto porcentaje y porque han sabido votar “no” a esa cosa que se apellida como Constitución europea. Ha votado aproximadamente un setenta por ciento, algo ligeramente superior al porcentaje del cuarenta y tres por ciento de nuestro país. (En algunos telediarios en TVE Internacional hemos podido escuchar estos días que en España votó a favor del tratado más del setenta por ciento de los ciudadanos, clara mentira porque esa cifra se refiere a los votantes, lo que es ligeramente diferente). Y la mayoría ha votado “no”, pero no ha dicho que no a Europa, como también se nos ha dicho y se nos dice, sino que han votado “no” a ÉSTA (con mayúsculas) Europa que se nos presenta en un claro trágala, en una nueva versión moderna del tradicional despotismo ilustrado, como la única posible.

Hay que decir que quienes han votado “no” tienen toda la razón porque rechazan tanto el procedimiento de elaboración de un engendro denominado pomposamente Constitución (“Mi Constitución”, como dice Giscard) como el contenido del ilegible e indigerible texto de una norma claramente neoconservadora y liberal.

Se dice “no” a esos señoritos que se arrogan una representación popular de la que carecen y pretenden parecerse a los Framers de la Constitución de Estados Unidos y nos dicen que si esto no se aprueba, será el absoluto caos. En el fondo, lo que les interesa es que el tema sea lo más oscuro posible, que se conozca poco, que no se debata y que la abstención crezca. Exactamente igual que en el plano interno de cada país. Es en ese caldo de cultivo donde esas oligarquías partidistas y profesionales crecen. Hay que decirle de vez en cuando que hasta aquí hemos llegado, y esta vez es una de ésas.

Es un “no” a esta Europa que, en su verborrea oficial y de puertas para afuera y queriendo ser un contraste con el sistema de Estados Unidos, se nos presenta como solidaria, social, de los ciudadanos, etc. No es así, los hechos y las políticas nos demuestran que la idea es parecerse cada vez mas a Estados Unidos y su sistema económico y social con la permanente coartada de la eficacia, y en ese camino el texto es un paso más y enormemente importante.

Se dice que fuerzas tan dispares como las que defienden, en Francia y en otras partes de la Unión, el “no” no pueden administrar el mismo. No hay que preocuparse: ese “no” lo van administrar los de siempre, los que administran los intereses más poderosos, los vicarios de los que de verdad mandan. Pueden haber perdido en Francia una batalla pero no la guerra. Plantearán un nuevo referéndum, esta vez para ganar, o nos engañarán de nuevo desde Bruselas. Aun así, habrá valido la pena esta lección que han recibido y este susto que han tenido.

Manifestación 4-J
Víctimas, Alto Comisionado y 4-J
Agapito Maestre Libertad Digital 30 Mayo 2005

Excepto los sinvergüenzas, nadie pone en duda tres evidencias. Primera, el Gobierno está maniatado en su vergonzosa negociación con ETA. El Gobierno ha llevado a la nación a una situación lamentable. Segunda, la Oposición, o sea el PP, sigue denunciando la estulticia de un Gobierno que huye del sentido común. Tercera, las víctimas son divididas con más pena que gloria por el Alto Comisionado, que Rodríguez ha puesto ahí para ejercer esa indigna función. Digamos algo sobre esta “institución” de carta al 4-J.

Poco me importa la asistencia del Alto Comisionado a la manifestación del próximo sábado, porque su carencia de legitimidad y falta de moralidad compiten con su estulticia política al intentar expulsar de la vida política a las víctimas de ETA. Alejar a las víctimas de la vida ciudadana, es decir, de cualquier exigencia de justicia, de funcionamiento cabal y sin trampas del Estado de Derecho para todos los españoles, y no sólo para las víctimas como algunos se empeñan en tergiversar, es el principal y perverso objetivo de Peces-Barba. Reducir, casi maniatar, a meros objetos de compasión, algo de piedad y mucho de limosneo anticristiano, a las víctimas es la principal estrategia de Peces-Barba.

Es como si la víctima tuviera que reconocerle al asesino su absoluta derrota. Para el Alto Comisionado la víctima no está capacitada para hacer política. No puede ejercer la ciudadanía. No puede hablar sobre la negociación del Gobierno con ETA. Terrible es el papel que desempeña este Peces-Barba, pero tan real que hay gente, e incluso gentuza, dispuesta a cerrar los ojos ante esta impostura política. Muchos son los periodistas, por poner ejemplos cercanos, que quieren eludir el asunto, pero la vida, o peor, la falta de compromiso democrático les hará pagar su error en el futuro.

El debate sobre el terrorismo, menos aún la negociación con los asesinos, es un engaño, mera filfa para adornarse políticos ventajistas, sin contar con las víctimas reales, directas e indirectas, o sea todos los españoles, del terror de ETA. Sólo por eso, aunque existieran otras mil razones, deberíamos asistir a la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo el día 4 de junio. Los medios de comunicación tienen la obligación profesional de explicar bien las razones de esta convocatoria, porque nos va en ello la vida democrática. Muchos periodistas, por supuesto, tratan de contar lo sucedido con imparcialidad, pero pocos renuncian a crear un estado de opinión. Sin embargo, me preocupan algunos, especialmente quienes han hecho de la crítica tosca al terrorismo un negocio, que ya colaboran de modo callado y trincón con el Alto Comisionado en el trabajo de dividir las opiniones de las víctimas ante la bochornosa negociación de Rodríguez con ETA.

Y, sobre todo, tenemos que cuidarnos de quienes reducen el problema del terror a una cuestión que sólo deben tratar los vascos. Éstos, además de malvados, son estultos. El otro día leí a uno de estos periodistas, que daba una larga lista de nombres para que debatieran tranquilamente entre ellos, y todos eran vascos. ¡Extraño! ¿Cómo si Alcaraz, Ulayar, Herrera, Jiménez Losantos, Alonso de los Ríos, Martín Prieto, Maestre y cuarenta millones más de apellidos españoles no tuvieran nada qué decir sobre el terrorismo?

LAS VÍCTIMAS
GERMÁN YANKE ABC  30 Mayo 2005

Las víctimas no se manifiestan públicamente porque tengan la verdad, ni creo que lo piensen, entendida la verdad como lo demostrable e indubitable. Lo hacen, como lo han hecho en el pasado, para defender un punto de vista que, aunque no sea el de todas ellas, no cabe ninguna duda de que es el mayoritario entre quienes, de modo particular, han sufrido los horrores del terrorismo y tienen constancia de algo incontestable: que hay víctimas -inocentes- que lo serán para siempre y verdugos que lo siguen siendo.

La solidaridad, la compasión, el apoyo y el respeto de las autoridades y la sociedad lo merecen como tales, como víctimas del terrorismo, sin más. Sin embargo, a veces su mera presencia parece volverse molesta, algo que se ha experimentado desde antaño, como denunciaba Camus en las postrimerías de la Segunda Guerra. Pero no es molesta para los que buscan la verdad (el reproche a sus posibles exageraciones es sólo una disculpa), sino para los pusilánimes, porque el reconocimiento de lo que realmente ocurre, esa sola existencia de las víctimas, debe mover a ponerse de su lado y radicalmente en contra de los verdugos. No es fácil, no basta sólo con acompañarlas.

¿Pero hay alguien, además de los verdugos, que no esté del lado de las víctimas? Lo hay, aunque parezca patético, ya que no es necesario insultarlas. Basta con no querer escuchar sus razones. Porque si las víctimas no tienen la verdad definitiva, el único modo de negarse a escucharlas es demostrar su error. Y, en vez de ello, se trata de dividirlas, ocultar su voz, pronunciar las más farisaicas palabras acerca de su dolor, se intenta aproximarlas al franquismo, desprestigiar su personal posición asegurando que están manipuladas.

Se han escuchado en los últimos días, frente al esperpento de convertir un hipotético diálogo con ETA es el espectáculo de la santificación laica de sus promotores, referencias a la venganza y a la justicia. Las víctimas del terrorismo nacionalista son un portentoso ejemplo de seres humanos y familias vueltas pacíficamente hacia el Estado de Derecho en busca de justicia, es decir y según la sentencia clásica, de que se dé a cada uno lo suyo. Lo que reclaman no es, por tanto, lo que hipócritamente les prometen los que quieren acallarlas (sencillamente que ya no haya más muertes), sino justicia, sin la cual la vida no merece la pena. No se les puede reprochar que no sepan bien quién es su enemigo y no se debería balbucear ahora esa desvergüenza de que, manipuladas, están en contra del Gobierno.

Así que, el próximo día 4, unos estarán muy justamente en la manifestación y los que no quieran acudir deberían, al menos, escuchar. Serenamente.

Otegi, héroe del mal
Las pesquisas de Marcello Estrella Digital  30 Mayo 2005

El chapuzón carcelario que ha recibido Arnaldo Otegi en la prisión de Soto del Real le ha servido al dirigente abertzale y portavoz de ETA y Batasuna para presentarse ante los suyos cono un héroe de las fuerzas del mal, y ante la sociedad española como desafiante interlocutor de la banda terrorista en la negociación por la que aún suspira el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, convencido de que está ante un histórica oportunidad.

El cúmulo de concesiones en cadena y dejaciones de responsabilidad que está haciendo el Gobierno, olvidándose entre otras cosas de que Otegi es el jefe de Batasuna, un partido ilegal, y que el PCTV es lo mismo que Batasuna, le está haciéndose creer a Otegi que es una especie de Mandela vasco, defensor de presos políticos y mediador oficioso de un conflicto militar en una guerra que no existe, porque de lo que estamos hablando es lisa y llanamente del fin de la violencia terrorista.

Es tal la confusión que se está creando por parte de ciertos dirigentes del PSOE con lo de la negociación, mientras ETA pone bombas aunque no mate, que los portavoces del PSOE en el País Vasco, como el dirigente Ares, declaraba ayer que “mientras ETA no deje de atentar tendrá que actuar el Estado de Derecho”. Y ¿eso quiere decir que si deja de matar el Estado de Derecho deberá mirar hacia otra parte frente a los terroristas y su entorno de delincuentes?

El Gobierno tiene derecho a explorar el final de la violencia e incluso a negociar si se le presenta una oportunidad, como lo hicieron los gobiernos de González y Aznar, pero a lo que no tiene derecho es a hacer concesiones y el ridículo antes de que ETA anuncie su tregua, porque está dejando por los suelos la dignidad del Estado, además de dejar de aplicar las leyes en vigor, como la de Partidos Políticos, entre otras cosas.

Y esta pésima estrategia de Zapatero le está dando alas y fama a Otegi, que, además de oscurecer la imagen del deteriorado Ibarretxe en el País Vasco, se permite hablar con un tono chulesco y exigente regañándole al fiscal por pedirle prisión incondicional y dando avisos al Gobierno diciéndole, como le dijo ayer, que si actúan contra la ilegal Batasuna se acabó la negociación. “Me parece que este Gobierno no está maduro para abordar la negociación”, dijo el petulante Otegi, dándole en directo una regañina a Zapatero, al que además le exige más pruebas de su voluntad de negociar.

Una negociación que, por ejemplo, ayer recibió la bendición de monseñor Uriarte, como es lógico y natural, porque Uriarte fue el último mediador con ETA cuando Aznar envió a Zurich a representantes del Gobierno para negociar con la banda, lo que es verdad y no lo que ahora dicen desde el PP cuando hablan de contactos exploratorios. En esto no cabe matiz alguno, porque si representantes del Estado se sientan con los jefes de una banda terrorista para parlamentar o hablar están infringiendo el Código Penal, incluso si el Parlamento, como ha ocurrido, ha autorizado las conversaciones, que sólo se podrían celebrar con intermediarios neutrales porque lo contrario podría ser interpretado como un delito más.

Estamos, pues, ante un terreno muy resbaladizo en lo político, policial y legal. Y por ello hay que extremar las cautelas ante cualquier eventualidad. De lo contrario, la esperanza abierta sobre un proceso final de ETA no sólo se puede quebrar, sino que además habrá causado un daño al Estado y al conjunto de la sociedad.

Terrorismo verbal
IÑAKI EZKERRA El Correo 30 Mayo 2005

Me dijo muy serio que no sólo existía el terrorismo de ETA sino también un «terrorismo verbal que puede ser tan dañino como el otro». Yo me callé y me quedé pensando en diptongos-tiro y triptongos-bomba que acababan con las vidas de cientos de ciudadanos en cuanto eran publocados en un artículo de prensa o pronunciados en medio de una tertulia radiofónica. Pensé en miles de kilos de amonal multisilábico y de cloratita morfosintáctica que un escritor iba colocando cuidadosamente en las páginas y los renglones de un libro, haciendo pasar los cables fría y disimuladamente entre los huequecitos de las aes y las oes. Era una imagen terrible, algo escalofriante que creo que no me podré quitar de la cabeza mientras viva. ¿Cuánta maldad! Al lado de esos despiadados disparos metafóricos o de esas sanguinarias y encarnizadas detonaciones alegóricas, los auténticos y reales disparos o detonaciones de los terroristas de toda la vida se me figuraban inocuos, un juego de niños.

Imaginé lo duro que tenía que ser para un terrorista correr diariamente el riesgo de que le pegaran una onomatopeya o una prosopopeya en la nuca, así por las buenas, a plena luz del día; lo in- humano que era convivir con la monstruosa posibilidad de que le alcanzaran proyectiles-adjetivo o misiles-sustantivo o explosivos-adverbio o granadas fricativas, oclusivas, labiales, nasales y palatales. Imaginé un panorama desolador: cuerpos de inocentes activistas de la lucha armada despedazados por fonemas-lapa, por morfemas de relojería y por semantemas-molotov. Vi entonces hasta dónde podía llegar la crueldad de los poetas que lanzaban, en la madrugada insomne, metonimias de mano, hipérboles atómicas, paráfrasis unipersonales... Vi a periodistas sin escrúpulos, capaces de perpetrar impunemente desde los ordenadores de las sucias mesas de sus redacciones chantajes-diéresis, extorsiones-sinéresis, secuestros-sinalefa... Vi a políticos demócratas preparando sus discursos con rifles de galicismos, con revólveres de anglicismos, con metralletas de germanismos e italianismos y lusismos. Vi los devastadores efectos, las viudas y los huérfanos de tanta vileza semántica, sintagmática, caligráfica, prosódica... y lloré. Imaginé que los terroristas, ante tanta infamia, decidían de pronto dejar de hacer justicia con sus pistolas y sus detonadores. Imaginé que optaban por el camino de la venganza y llegaba el día en que se ponían a escribir artículos de opinión, novelas, libros de memorias...

Reconozco, amigos, que soy un ser maligno y depravado. Sueño con que llegue ese día temible de horror y desolación.

Yo sí iré
Cartas al Director ABC 30 Mayo 2005

No seré yo quien critique, en mi discrepancia, la opinión de Savater respecto de la asistencia a la manifestación convocada por la AVT el próximo 4 de junio. Mi respeto y admiración por quien durante años viene siendo un ejemplo de dignidad y valentía en la defensa de los valores cívicos amenazados en el País Vasco, me hace rechazar a quienes, instalados en la comodidad, aprovechan su discrepancia para el insulto o el desprecio. Tú no irás, Fernando, a la manifestación porque según tus palabras «es necesario conceder un margen de confianza al Gobierno». Y yo sí lo haré, también, por una cuestión de confianza. Confianza basada en la experiencia que nos viene demostrando cuál es el camino correcto para acabar con el terrorismo: el Pacto por las Libertades apoyado por los dos partidos que representan a la gran mayoría de los españoles. ¿Qué ha cambiado para que ya no sirva?

Mi margen de confianza en la capacidad de negociación de este Gobierno, o de cualquier otro, pasa por conseguir de ETA el cese definitivo de la violencia y entrega de las armas. En cuanto a la reinserción de los terroristas, sólo podrá hacerse una vez que se cumplan las condiciones que, creo, tú has venido manifestando; que pidan perdón a las víctimas, que pase el tiempo suficiente para que retorne la normalidad y convivencia democrática al País Vasco y que sean las propias víctimas las que en nuestro Estado de Derecho soliciten, en cada caso, el indulto de sus verdugos. ¿Es esto lo que pretende hoy nuestro Gobierno y contempla la resolución reciente del Congreso? No estoy seguro y, por eso, iré a la manifestación. José Ferrándiz Alarcón. Madrid.

Como en casa
FERRAN TOUTAIN El País (Cataluña) 30 Mayo 2005

En el programa La nit al dia del 24 de mayo, Arnaldo Otegi parecía sentirse como en casa. Probablemente es donde estaba. Mònica Terribas, esa mujer tan apasionada por lo que los equidistantes llaman "el conflicto vasco", nos sorprenderá cualquier día
entrevistando a algún encapuchado. Lo que no ha hecho de momento es dar voz a los perseguidos. Pero, claro, ya se sabe que los de ¡Basta Ya! o los del Foro de Ermua son unos crispadores profesionales que sólo desean darse notoriedad o manipular políticamente a las víctimas del terrorismo. Como los del PPE o los críticos del PSE,
que por cierto tampoco merecen la atención de la avispada campeona del diálogo. Pero Terribas cree en la pluralidad, quién lo va a negar: por su programa han desfilado representantes de todas las tendencias del nacionalismo vasco y catalán. También Otegi, que sin duda merece un punto y aparte.

El líder de la izquierda abertzale, con esa media sonrisa de desprecio hacia lo humano que le centellea en los ojos, halagó en un par de ocasiones la proverbial inclinación del pueblo catalán al diálogo, y eso debió de llenar de satisfacción a su interlocutora.
Dijo lo de siempre, pero me pareció verle más relajado que de costumbre, como si en el plató de La nit al dia encontrara el guerrero su reposo. Como suele repetir en todas sus charlas, asimiló la suerte de "Euskal Herria" a la de Irlanda del Norte. En Euskal
Herria, término que incluye Navarra y el País Vasco francés -puestos a ampliar, ¿por qué no incluye también toda la península Ibérica y las antiguas posesiones de ultramar?- ocurre lo mismo que en Irlanda del Norte: también hay dos comunidades armadas y "víctimas de ambos lados". Eso lo sabe todo el mundo; hasta lo sabe Mònica Terribas,
que en algún momento hizo suyo el lenguaje de Otegi. La solución, pues, está al alcance de la mano: es cuestión de rebajar la autonomía vasca hasta dejarla al mismo nivel que la norirlandesa. Entonces sólo faltará imponer el gaélico como idioma oficial de los
vascos y ETA ya podrá dejar las armas. Con voluntad de diálogo, todo se puede lograr.

Desde el asesinato de Ernest Lluch y la actuación estelar de Gemma Nierga en la manifestación posterior a ese trágico hecho, la modalidad más esperpéntica del catalanismo se ha precipitado en caída libre por el abismo de lo abertzale. Historiadores,
sociólogos, periodistas y otros especialistas catalanes en "el conflicto vasco" se pusieron a repetir una y otra vez que hablando se entiende la gente y, mientras lo repetían, fueron retirando la palabra a los perseguidos. Como eso no parecía suficiente, la universidad les cerró sus puertas. Ocurrió con Savater. Ocurrió con Gotzone Mora. Cataluña ha tenido rectores realmente magníficos. Lo que ha exhibido estos años la cultura del catalanismo en relación con la pesadilla del País Vasco (vayan a las hemerotecas y podrán apreciar la enormidad de lo escrito en los periódicos por algunos de sus más conspicuos representantes) debería hacer pensar a todo ciudadano con un mínimo sentido moral. El despropósito es tan tremendo que uno no puede ya tener respeto alguno por los ideólogos
del nacionalismo. Personalmente, yo sentí por última vez ese respeto en la persona de Jordi Pujol cuando se enfrentó con Carod en el Parlament a propósito de la ilegalización de Batasuna: "¿Usted está de acuerdo con que ETA se financie con el dinero que recibe
Batasuna? Respóndame". ¿Por qué el ex presidente no ha vuelto a abrir la boca sobre este tema? ¿Dónde fue a parar aquel catalanismo que guardaba orgulloso sus distancias con el etnicismo vasco?

Antes siempre había algún conocido que, al volver de unas vacaciones por el norte, entornaba los ojos con esa mirada de noble esperanza que caracteriza a los partidarios del diálogo, y te soltaba eso de que hay que ir allí para entenderlo. Yo les decía que algunos no sólo van allí, sino que viven allí, han nacido allí, y en el hecho de no entenderlo les va la vida. Me miraban con esa conmiseración del que reza un padre nuestro por los que viven en pecado, pero de ahí no pasaba su llamada al orden; ahora hasta puede que te llamen facha o te griten con la cara encendida. Y a continuación te
avasallan con lo de la ilegalización de Batasuna para asegurarte que en España la democracia "está secuestrada".

La oposición a la Ley de Partidos, tan generalizada entre los catalanistas fascinados por los encantos abertzales, no se sostiene con el seudoargumento del derecho de los votantes de Batasuna a verse representados. La razón es muy simple: los que deseen apoyar
una opción independentista de izquierdas pueden votar tranquilamente a Aralar, pues el perfil político de este partido no se diferencia del de Batasuna más que en su rechazo a la violencia. Si no se acepta este argumento, no queda más remedio que reconocer que lo que se pide en el fondo es el derecho a votar a los asesinos. ¿Qué tienen en mente los catalanistas que calificaron de antidemocráticas las últimas elecciones vascas? Sus posiciones son demasiado absurdas para perder el tiempo intentando comprenderlas.

Lo que sí se comprende, visto cómo han ido y cómo van las cosas en este país, es que el pasado martes, en los estudios del Canal 33 -una televisión pagada por todos los contribuyentes-, Otegi se sintiera como en casa.
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