AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 3 Junio 2005
Carta a un farsante
Pío Moa Libertad Digital 3 Junio 2005

HÉROES AL FIN
César Alonso De los Ríos ABC 3 Junio 2005

El comisario del Gobierno
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Junio 2005

ETA decidirá las elecciones
J. A. ÁLVAREZ GUNDÍN La Razón 3 Junio 2005

Los ciudadanos con las víctimas
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Junio 2005

Don Gregorio no va
Jaime CAMPMANY ABC  3 Junio 2005

Otegi, inmunidad e impunidad
Luis Ignacio PARADA ABC  3 Junio 2005

La conquista de la calle
Pablo Sebastián Estrella Digital  3 Junio 2005

Intereses encontrados
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 3 Junio 2005

El lagarto etarra atiende por Aguirre
José Javaloyes Estrella Digital  3 Junio 2005

No en mi nombre
ISABEL URQUIJO El Correo 3 Junio 2005

La cultura de la ballesta
José García Domínguez Libertad Digital 3 Junio 2005

«Todo por lo que hemos luchado se ha quedado ahora en nada»
M. S. G. La Razón 3 Junio 2005

Stanley G. Payne: «Me temo que Zapatero está cavando su fosa al dialogar con ETA»
Juan Carlos Rodríguez Madrid La Razón 3 Junio 2005

«La negociación ensucia la memoria de mi hermano»
Miguel Gil Época  3 Junio 2005

Críticos del PSC se unen para denunciar la deriva nacionalista de Maragall
Libertad Digital 3 Junio 2005

 

Opinión
Carta a un farsante
Pío Moa Libertad Digital 3 Junio 2005

Ha dicho usted, señor Zapatero, que “lo heroico no es la guerra, sino la paz, y la inmensa mayoría ansía la paz”. Obviamente, entre esa inmensa mayoría no están los terroristas, no está Al Qaeda ni está la ETA. ¿Lo está usted? Creo que tampoco, pese a su palabrería. También Hitler solía invocar la paz, y no digo usted y él equivalgan, sino que las invocaciones demagógicas cuestan muy poco y pueden encubrir propósitos demenciales. Usted no está por la paz porque nadie que colabore con el terrorismo, que le haga el juego o claudique ante él puede estarlo. Ni Arzallus, ni Setién, ni Ibarreche, ni Uriarte ni Carod ni usted cuentan entre los partidarios de la paz. Le voy a recordar algunos hechos, de significación infinitamente superior a las palabras.

1.- Usted premió a los autores de la matanza de Madrid dejando a los iraquíes, en lo que de usted dependía, a merced de los asesinos y los tiranos, mereciendo los plácemes de un organizador de la matanza, El Egipcio. No contento con lo hecho, usted incitó a otros países a seguir su siniestro ejemplo. Usted ha adquirido, señor Zapatero, una parte de responsabilidad en los asesinatos indiscriminados del terrorismo islámico, al proporcionar a éste la mayor victoria política en su estrategia de “cuarta generación”. ¿Qué palabras pueden ocultar tal evidencia?

2.- Usted ha echado por tierra toda la obra del gobierno de Aznar, de los ministros Mayor Oreja, Rajoy o Acebes, que habían respondido al terrorismo con la única política aceptable: aplicar la ley a los asesinos sin admitir sus pretextos demagógicos. Única actitud aceptable para una democracia, pues la llamada negociación o diálogo supone reconocer el asesinato como una forma de hacer política. Los anteriores gobiernos habían logrado poner a la ETA contra las cuerdas, por primera vez desde la Transición.

3.- Ahora, en cambio, la ETA ha recuperado el terreno perdido. Ha vuelto a ser legalizada y empapela las Vascongadas con mensajes de arrogancia triunfalista; se le ha entregado el censo de los ciudadanos en las Vascongadas, convirtiéndose el gobierno en colaborador informativo de los asesinos y contra los ciudadanos; se le promete participación en la reforma del estatuto, que, tras la amplísima autonomía actual, sólo puede consistir en pasos abiertos a la secesión; en honor de los pistoleros se ha liquidado el Pacto Antiterrorista. La ETA, en plena euforia, se permite de nuevo amenazar a los ciudadanos con campañas de bombas que de momento “sólo” causan heridos, como advertencia al gobierno contra cualquier paso atrás en el camino de las concesiones ya realizadas por usted a cambio de nada. ¿A cambio de nada, he dicho? ¡A costa del estado de derecho, de la ley y de la libertad en las Vascongadas y en toda España! El mensaje que usted transmite a los ciudadanos es que el terrorismo paga ¡y tanto que paga!; y que la ley y la democracia son impotentes frente a tal colusión de un gobierno con los criminales.

4.- Los extraordinarios beneficios otorgados por usted a los terroristas redundan, lógicamente, en el intento de dividir y desacreditar a sus víctimas más directas. Los ataques solapados y ruines de su gobierno a esas víctimas forman ya un largo rosario. La reciente negativa al homenaje a Miguel Ángel Blanco en Ermua, o los intentos de impedir y luego estorbar la manifestación convocada para este sábado, constituyen otros tantos actos de homenaje de usted y su gobierno a los asesinos.

No voy a seguir, señor Zapatero, porque se me hace mala sangre. Su verborrea, su demagogia vacua, de vieja españolada, me produce repulsión. Usted ha colaborado con el terrorismo islámico, y colabora con el terrorismo interno y con el separatismo, usted se alía con tiranos y demagogos tercermundistas, todos ellos tan pacíficos como usted mismo, que para llegar al poder organizó campañas de agitación y violencia callejera, expandiendo por toda España el clima social hasta entonces restringido a las Vascongadas, donde las largas complicidades con los pistoleros han arruinado prácticamente la democracia. ¿Qué palabrería puede borrar estos hechos, ocurridos ante los ojos de quien no quiera cerrarlos?

El fondo de toda esta peligrosa locura es fácil de detectar. Para usted ni la unidad de España ni la democracia son valores importantes o siquiera respetables. Por esas mezclas de azar y conspiración, tenemos al cargo de los destinos de España a un personaje como usted. Me pregunto, no sin angustia: ¿dónde está el Besteiro que, con la experiencia del pasado, se lance con decisión a interrumpir esta nueva deriva siniestra en el PSOE?

HÉROES AL FIN
César Alonso De los Ríos ABC 3 Junio 2005

Cuando Rajoy dijo que negociar con ETA era tanto como «traicionar a los muertos» no podía ajustarse más a la verdad. En realidad, si queremos ser sinceros deberemos convenir en que la traición a los muertos no es de ahora. Hubo un tiempo en que traicionar a los asesinados habría sido un modo de reconocimiento. Pensemos en el comisario Manzanas o en el almirante Carrero Blanco. La oposición al franquismo los tomó como ajusticiamientos merecidos. Es verdad que el PCE había proscrito los métodos violentos como formas de oposición, pero con ETA se hacía una excepción. Este hecho diferencial era un homenaje al nacionalismo. Se partía de que el franquismo había sido mucho más represivo con el País Vasco y, por tanto, estaba justificado el tiro en la nuca. Manzanas o Carrero no eran víctimas para la oposición, sino verdugos.

Esto ocurría en tiempos predemocráticos. Ya con la Constitución aprobada parecía un poco fuerte que una democracia que se considerase tal pudiera tener una parte del territorio liberada en que el terror tuviera algún tipo de legitimidad. UCD enterraba a los generales y guardias civiles con un decoro mínimo. Tener otro comportamiento habría sido considerado un atrevimiento, el riesgo de ser llamados fascistas, españolistas y herederos del franquismo. Por esos tiempos, ciertos intelectuales (recuerden, recuerden) justificaban el terror de ETA como la respuesta lógica, obligada, al «terrorismo estructural planteado por el Estado». Con los gobiernos del PSOE los asesinatos de ETA provocaban descoloque político en el sentido de que obligaban a reflexionar sobre las responsabilidades del PNV, lo cual podía echar por tierra el sueño de los sueños socialistas que era gobernar con los nacionalistas: ¡las dos almas! Supimos tardíamente cuál era el número exacto de víctimas y desde luego estaba claro que mientras los nacionalistas trataban a sus muertos como héroes, los nuestros y sus familias eran tratados como apestados.

Nunca la izquierda ha conseguido desarraigar de su corazón el sentimiento de culpa por la «ocupación» del País Vasco y, por lo mismo, nunca ha dejado de ver a sus compañeros asesinados como un «sacrificio» tan doloroso que únicamente podría impedirse con la cesión de la soberanía. El espíritu del juicio de Burgos y el aura de liberación que ha rodeado siempre a los etarras en la imaginación de la izquierda sigue pesando a la hora de enfrentase al «problema» vasco.

Si algo hay que reprochar a Rajoy al hablar de «traición a los muertos» es que la haya situado tan tardíamente, aunque es verdad que la negociación con ETA es una forma tan grave que basta ella sola para desautorizar a una Nación. De ahí la pertinencia de la convocatoria de mañana: se puede impedir la tentación de negociar con ETA y nos cabe la posibilidad de reconciliarnos con nuestros muertos. Héroes al fin.

El comisario del Gobierno
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Junio 2005

No teníamos muchas dudas sobre las verdaderas intenciones de Gregorio Peces Barba. Aunque ahora, después de conocer que no asistirá a la manifestación de las víctimas del Terrorismo, se ha situado ya en una posición insostenible. Su actitud beligerante hacia las víctimas que no le gustan y su decisión por dividir a un colectivo unido hasta la fecha ya le habían inhabilitado para su cargo; pero ahora con esta nueva ausencia de la manifestación del sábado, le coloca como un auténtico títere en manos del Gobierno Zapatero.

Y es que las razones ofrecidas por Peces Barba para no asistir a la convocatoria de las víctimas forman parte ya de la "caradura política". El Alto Comisionado –que dice defender a las víctimas– tiene el rostro de explicar que no estará el sábado porque esta manifestación es en contra del Gobierno. ¿En qué quedamos?, ¿alguien tiene alguna duda sobre este hombre? Peces Barba ha dejado de ser Alto Comisionado de nada, para pasar a ser un simple comisario del Gobierno Zapatero.

E un auténtica vergüenza. Sobre Peces Barba se han dicho ya tantas cosas que parecía que el cargamento del vocabulario se había acabado. Pero después de esta ultima jugada del "Rector" sólo nos queda volver a insistir en algo que ya habíamos pedido. La petición se convierte en necesidad. Peces Barba tiene que dimitir del puesto para el que le nombró su amigo Zapatero. No puede estar un minuto más. Está haciendo un trabajo sucio contra las víctimas y eso no se puede permitir bajo ningún concepto. Peces Barba ha tenido la vergüenza de poner en práctica una vil estrategia contra las víctimas de humillación. Una estrategia –no lo olvidemos– diseñada por la presidencia del Gobierno.

ETA decidirá las elecciones
J. A. ÁLVAREZ GUNDÍN La Razón 3 Junio 2005

Las próximas elecciones generales las va a decidir ETA. Con las negociaciones abiertas por Rodríguez Zapatero, la banda terrorista llegará a la cita electoral como árbitro de la situación. Si quiere que gane el PSOE no tiene más que declarar una tregua dos meses antes de los comicios y proclamar a voz en grito que la paz está cerca. Zapatero lograría, sin duda alguna, una rotunda mayoría absoluta tras pasearse por España como «El Pacificador». Por el contrario, si decepcionada con los socialistas quisiera propiciar su derrota, ETA no tendría más que perpetrar un atentado mortal al borde mismo de las urnas. ¿Cómo votar a alguien que le dio a la banda vela en el entierro? En su día se dijo que Aznar no habría ganado las elecciones del 96 si los etarras no hubieran atentado contra él. Y está ya admitido por todos que el PSOE habría perdido el 14 de marzo si no se hubiera producido la matanza del día 11. Como dejó dicho para la historia Pedro Almodóvar, «nos ha costado doscientos muertos, pero hemos ganado». ¿Cuántos muertos costará la próxima victoria electoral, sea quien sea el que la alcance? Eso lo va a decidir ETA. Y Zapatero tiene muy claro que las próximas elecciones no se las juega contra el PP sino con la banda etarra. Por eso las víctimas de la AVT se manifestarán mañana en Madrid, porque se le ha dado al terrorista un poder que no tenía.

Manifestación 4-J
Los ciudadanos con las víctimas
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Junio 2005

Las categorías políticas ya no sirven para analizar algunos factores del proceso de deterioro de la democracia española. La inmoralidad en el tratamiento de las víctimas del terrorismo, por ejemplo, domina toda la acción del Gobierno. La inmoralidad sigue mordiendo toda la actuación del Alto Comisionado de las Víctimas del Terrorismo. Este señor ya ha dicho que no asistirá a la manifestación a favor de la “memoria, dignidad y justicia” de las víctimas. Ya es la segunda manifestación a la que no asistirá, desde que acepto el cargo. Lo grave de esta decisión es que no ha extrañado a nadie. Resulta sobrecogedor que el representante de los dolientes del terror no asista a su manifestación. Repugna al sentido común, o sea político, de cualquier ciudadano el comportamiento de este sujeto.

Aunque bien vista la cosa, me alegro de que el Alto Comisionado no asista a la recuperación de la memoria de las víctimas. Es una tarea demasiado exigente para quien ha hecho de su vida una frivolidad. Un engaño. Rendir culto a la memoria de las víctimas es tarea para hombres moralmente muy desarrollados. Rendir culto a la memoria no es algo al alcance del bárbaro. Rendir culto a la memoria es una experiencia de hombres libres. ¡Exige, siempre, un esfuerzo de titanes! ¡De ciudadanos! No es una tarea para burócratas de partido, para ejecutores de órdenes superiores.

Porque fui de los que observé, desde el primer momento, que Peces-Barba sería incapaz de recuperar la memoria de las víctimas, me siento legitimado para repetir al modo “filosófico” lo escrito, en este periódico, sobre la función que desempeña el Alto Comisionado en ese astuto proceso de desmontaje de la nación española que lleva a cabo el Gobierno de Zapatero. Al poco tiempo de ser nombrado, escribí: “En ese diseño macabro para terminar con la nación democrática, España, es necesario silenciar a quienes más han contribuido a su mantenimiento. Es necesario silenciar, pues, a quienes han dado su vida. Es urgente desmontar las asociaciones de víctimas del terrorismo. La creación del Alto Comisionado para las Víctimas es la pieza clave para desmontar a quienes han venido sustentando con su sangre y, sobre todo, con su civismo democrático el Estado de Derecho. Por eso, Peces Barba no fue a la manifestación del 22 de enero. Por eso, después del éxito democrático de esa convocatoria, han querido criminalizar a las víctimas de ETA. Por eso, siguen sin dimitir Peces Barba, el viejo abogado de los criminales de ETA.” Y, precisamente, por eso tampoco asistirá a la del 4-J.

El 4-J las víctimas, y todo la ciudadanía de bien que les acompañen, saldrán a la calle para decirle otra vez a Rodríguez Zapatero sus sencillas y democráticas verdades.

1º.- Nadie, y menos el presidente de todos los españoles, puede desmontar el Estado de Derecho por el que las víctimas han entregado sus vidas.

2º.- El terror sólo se combate con la ley.

3º.- La aportación cívica de la asociación de víctimas del terrorismo es, hoy, más allá de cualquier otra consideración de piedad, un valor fundamental de nuestra democracia. En fin, valga otra vez la insistencia: “Al final son las víctimas quienes vienen a salvarnos de tanto engaño e imprevisión ideológica. Gracias a su lucha cívica la sociedad española ha aprendido que sólo llegará a ser democrática en la medida que el Estado de Derecho mantenga su firmeza en la lucha contra el terrorismo. O sea, señor Peces Barba, con el dolor no se trafica, aunque usted se hunda en las heces de su “ética” distinguiendo entre quien apretó el detonador y quién facilitó la información de la víctima.”

Don Gregorio no va
Por Jaime CAMPMANY ABC  3 Junio 2005

DON Gregorio Peces-Barba acaba de declarar, o de aclarar, que él no va a asistir a la manifestación del sábado organizada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Ha escrito una carta para explicarlo, en la que dice que aunque no entiende que la manifestación se organice contra el Gobierno, sí pretende que el Gobierno rectifique una decisión aprobada por el Parlamento. Válgame Dios y San Cucufate bendito, y cómo es posible que haya alguien en este país que pretenda una rectificación de este Gobierno.

Pedir una rectificación a los ministros de Zapatero es pedir peras al olmo. Este Gobierno jamás ha rectificado, no rectifica ahora ni rectificará en el futuro. ¿Conocen ustedes, queridos lectores, alguna rectificación del Gobierno Zapatero? Ni siquiera ha rectificado en el caso del nombramiento de Peces-Barba como Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo. Nombrado fue, nombrado está y nombrado seguirá. Y a lo hecho, pecho.

Hace muy requetebién don Gregorio el Magnífico en no ir a la manifestación del sábado. Bien mirado, ¿qué pinta un Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo en una manifestación de las Víctimas del Terrorismo? ¿Y si a las Víctimas se les ocurriera pedir que el Gobierno las ampare a ellas antes que a los verdugos? En ese caso, ¿qué tendría que hacer don Gregorio, que está donde está, oficialmente al lado de las Víctimas, porque allí lo ha puesto el Gobierno? Vamos a ver, reflexionemos un poco, señores. ¿Para qué fue nombrado don Gregorio Peces-Barba nada menos que Alto Comisionado: para apoyar a las Víctimas o para apoyar al Gobierno? Parece claro que para apoyar al Gobierno a manipular a las Víctimas. Pues si las Víctimas van a pedir una rectificación al Gobierno, el Alto Comisionado tendrá que dar media vuelta a la izquierda y dejar a las Víctimas solas en su audacia.

Porque desde que las Víctimas del Terrorismo tienen un Alto Comisionado para que las apoye, el Gobierno está mucho más preocupado y ocupado en hablar con los terroristas que en hablar con las víctimas de los terroristas. El interlocutor declarado del Gobierno no es Francisco José Alcaraz, que preside la Asociación de las Víctimas, sino Arnaldo Otegui, que preside a los recaderos de los terroristas. Por cierto, que el juez de la fianza a Arnaldo Otegui, el juez Grande-Marlaska, ha procesado ahora al personaje por pertenencia a «Eta». Nunca es tarde para acertar, porque la pertenencia de Otegui a la banda terrorista es cosa que sabían ya hasta los ertzainas.

De cualquier forma, la ausencia de la manifestación del sábado, declarada previamente y explicada por don Gregorio Peces-Barba, puede hacerla fracasar clamorosamente. Todas las víctimas del terrorismo estaban ansiosas por marchar en masa detrás de don Gregorio, con pancartas y eslóganes que digan: «Goyo, Goyo, Goyo, muchas gracias por tu apoyo», «De las Víctimas amado, que viva el Comisionado». Y ya no podrá ser. Manifestación fracasada.

Otegi, inmunidad e impunidad
Por Luis Ignacio PARADA ABC  3 Junio 2005

NO me importa discrepar de un admirado colega y escribir Otegi en vez de Otegui, que sería la castellanización de un apellido vasco. Comparto su idea de que hemos perdido la batalla del lenguaje ante ETA al llamar impuesto revolucionario a la extorsión, lucha armada al crimen organizado, liberados a los pistoleros a sueldo, legales a los no fichados por la Policía. Pero en euskera no se usa la «u» después de la «g» y parece lógico transcribir un apellido en su grafía original: si escribiéramos los apellidos de cada lengua tal como suenan en castellano veríamos escrito Llors Guáchinton, en lugar de George Washington; Yaks Shiraz, por Jacques Chirac; Yerjard Choeder, en vez de Gerhard Schröder. Quedaría feísimo. A mí me produciría una cierta irritación leer mi nombre traducido al inglés como Lewis Ignatius Stop, como a mi querido Antonio Burgos le produciría urticaria leer el suyo como Anthony Countryseat. Me conformo con saber que Otegi significa pastizal de brezos.

Lo que menos importa de Otegi es la grafía de su apellido. Lo que importa es que el juez de la Audiencia Nacional Grande-Marlasca -y lo escribo con «c» y no con «k» porque el apellido es de origen catalán y muy común en el Sur de Cantabria- ha procesado al dirigente de la ilegalizada Batasuna por pertenencia a ETA. La Fiscalía había pedido su procesamiento ya que existen indicios de que, junto con Salaberría, actuaba como delegado o enlace de ETA en el entramado terrorista, desde donde los dos pasaron a la Mesa Nacional de HB y a cargos institucionales que ocuparon en representación de Sozialista Abertzaleak. Como miembros de la Diputación Permanente, habían conservado el fuero. Lo han perdido tras la constitución del nuevo Parlamento vasco. Eso es lo que verdaderamente importa. Porque la inmunidad es un privilegio democrático para quienes ejercen actividades parlamentarias, no una coraza de impunidad para quienes incurren en actividades presuntamente delictivas.

La conquista de la calle
Pablo Sebastián Estrella Digital  3 Junio 2005

El alto comisionado para las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba, ha anunciado que no asistirá a la manifestación convocada por las víctimas del terrorismo contra la negociación con ETA porque, en su opinión, esa iniciativa contradice la decisión favorable a la negociación aprobada por la mayoría del Congreso de los Diputados. El señor Peces-Barba, dada su discrepancia y su reiterada ausencia en las convocatorias de las víctimas del terrorismo, debería empezar por dimitir de un cargo para el que fue elegido sin el menor consenso. Y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero debería reflexionar sobre esta convocatoria, que está siendo utilizada por el Partido Popular con claro interés electoralista, porque no puede avanzar en la negociación con ETA si las víctimas del terrorismo se oponen a la liberación de sus verdugos hoy encarcelados.

Los políticos, Peces-Barba incluido, deberían aprender de una vez que las decisiones del Parlamento muchas veces no se corresponden con el verdadero sentimiento nacional. Lo acabamos de ver en Francia y Holanda, le ocurrió a Aznar con su mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y la oposición del noventa por ciento de los españoles a la guerra de Iraq. Y le está pasando a Zapatero con el Estatuto catalán y la negociación con ETA.

Los gobernantes no pueden erigirse en únicos intérpretes del interés y del bien nacional porque tienen un cheque de cuatro años y en ese tiempo no responden ante nadie, entre otras cosas porque la partitocracia española hace que los diputados, en vez de representar a los ciudadanos, sean simples funcionarios de los partidos políticos. Y en el caso que nos ocupa, con mayor razón, puesto que el Congreso de los Diputados no ha aprobado una ley para negociar con ETA (lo que sería ilegal y tipificado en el Código Penal como colaboración con banda armada), sino una simple moción política condicionada prácticamente y por las propias palabras del jefe del Gobierno a que ETA anuncie el abandono de las armas.

Pero ni ETA ha abandonado las armas, sino que sigue poniendo bombas, ni el Parlamento ha aprobado una ley que permita la negociación con ETA. Entonces ¿por qué Peces-Barba no va a la manifestación?

El presidente del Gobierno se está metiendo en un jardín cada vez más complicado y confuso y debe dejar de hacer concesiones a ETA, como la propia ausencia del comisionado de las víctimas en la manifestación, a la espera de que la banda le haga el regalo de anunciar una tregua o el inicio del fin de la violencia o cualquier cosa que justifique todas las vejaciones democráticas y legales que está liderando Zapatero para conseguir el principio oficial de una negociación, que sin lugar a dudas está discurriendo en secreto.

A lo mejor piensan los optimistas de la Moncloa que ETA hará su anuncio de paz después de la manifestación del sábado en Bilbao, una vez que Otegi, procesado por dirección de banda armada, presida esa convocatoria como un héroe nacional vasco, que gracias a Zapatero está pavoneándose como dirigente democrático y oscureciendo incluso al propio Ibarretxe, a la espera de ser juzgado y probablemente encarcelado. Un Otegi que tampoco tiene el control pleno de ETA ni está en condiciones de garantizar nada al día de hoy, y mucho menos el final de la violencia, pero que no deja de pedir más concesiones al Gobierno, incluso en el delicado asunto del principio de autodeterminación.

Allá Zapatero con su sonrisa, su mayoría parlamentaria de aliados radicales y su optimismo generalizado en favor de una negociación con ETA, a la que sin duda tiene derecho a explorar, pero guardando las formas y respetando la ley, y sobre todo a las víctimas del terror. Y también buscando la unidad de las fuerzas democráticas. Porque da la impresión de que Zapatero quiere hacer, desde la debilidad que tiene y desde una posición que no comparte una amplia mayoría de la sociedad, una política de hechos consumados como la que en su día, y en este caso en un asunto de mayor trascendencia para España, realizó Aznar con la guerra de Iraq. Y así le fue al ex presidente del Gobierno y del PP, y así le puede ir a Zapatero si se dedica a avanzar por caminos espinosos de espaldas a la sociedad.

Intereses encontrados
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 3 Junio 2005

YA PUEDE Arnaldo salir de casa todas las mañanas provisto de muda y cepillo de dientes. Otegi ha sido alcanzado por la justicia y ya sabemos que ésta puede ser lenta, pero es implacable. Fíjense que claro lo tenía su conmilitón, Salaberria, que se fugó en cuanto percibió ruido de togas. La primera dentellada la ha saldado, previo pago de millonaria fianza, de forma rápida, pero a tenor de las acusaciones que pesan sobre este etarra en comisión de servicios, no hay que descartar nuevas estadías en la cárcel, quién sabe si más prolongadas.

Por otra parte, ya han salido los primeros discrepantes del mundo batasuno con la posición de Otegi favorable al diálogo. Están férreamente dispuestos a negarse a que su tinglado pueda desaparecer. Decía un antiguo etarra -hoy felizmente reinsertado- que cada vez que se le ocurría plantear en el seno de su organización la conveniencia de dejar de pegar tiros para empezar a hacer política, la primera reacción que indefectiblemente se encontraba era la de los rudos militantes que preguntaban: ¿y qué hago yo ahora con mi vida?

Esta es una de las partes más peliagudas del problema: el terrorismo se ha convertido para muchos una forma de ganarse la vida, aun a costa de arrebatársela a otros. La organización terrorista ampara a quienes viven dentro de ella o acampan en sus alrededores, les ahorra tener que pensar, les da un sentido a sus vidas -es así, por chocante que resulte-, les organiza la agenda y, a base de años y años de vivir en esa cápsula sectaria, son muchos los que sienten vértigo con sólo pensar en cómo sería su existencia fuera de esa secta que proclama que los otros son el pecado y el mal.

El caso es que tenemos a un sector de HB, el liderado por Otegi, ansioso por hacer política, como un yonki que busca su dosis, y, mientras siguen las bombas, a un sistema judicial que puede encarcelar al dirigente batasuno. Otegi es un símbolo de la contradicción de intereses que se da hoy en el mundo etarra: los que piensan que hay que bajarse, porque les gusta la política, y los que sostienen que no hay que aflojar, porque fuera de la secta no hay salvación.

No sé cómo se va a saldar esta contradicción, pero, en cualquier caso, es un buen síntoma el que aflore esa divergencia de intereses entre políticos y militares, característica, por otra parte, de toda la historia de las escisiones de ETA. Hay ahora un cambio; por primera vez el jefe militar y el jefe político es el mismo: Josu Ternera.

Bien, son muchas piezas bailando, una sensación de confusión pero, a mi juicio, con la certeza de que el grupo terrorista no está en condiciones de organizarnos la vida como lo hacía cuando asesinaba a razón de treinta o cuarenta personas al año.

El lagarto etarra atiende por Aguirre
José Javaloyes Estrella Digital  3 Junio 2005

La polvareda causada por los sucesivos desplomes, en Francia y Holanda, del Tratado Constitucional ha dificultado lo suyo la percepción de un suceso español de sólida relevancia. Bajo la firma de “J. Aguirre” —habitual en las páginas del desaparecido Egin—, se desliza por Internet un mensaje esclarecedor de la situación del lagarto etarra. No acompaña a su relevancia ningún factor de sorpresa; tal como se suele decir, estaba ya cantado.

No es otro el contenido del mensaje de “J. Aguirre” que la denuncia del discurso de Arnaldo Otegi en su interlocución con el Gobierno. Le parece claudicante y poco menos que rayano con la traición a las pretensiones medulares del nacionalismo vasco; es decir, la autodeterminación y la independencia. Los duros de turno en la película del terrorismo etarra desautorizan al portavoz de Batasuna y, desde ello, vacían de contenido real todo proyecto de acuerdo con ETA por parte de la Moncloa de Rodríguez.

Estamos en lo de siempre. Cuando se negocia con el terrorismo, en cualquiera de los posibles niveles de trato —desde el “diálogo” a la más concreta de las interlocuciones—, se establece la seguridad de que en cualquier momento el interlocutor terrorista se desdobla o escinde en dos partes. Una de ellas continúa en lo de siempre, escindiéndose y desentendiéndose de lo convenido o pactado, aunque esto sea de alcance instrumental y no sustantivo. Tal parece que es lo sucedido en el negocio político comenzado con Otegi.

Convengamos en llamar a este cuadro clínico el “síndrome del lagarto”. El interlocutor de la banda se vacía de legitimidad democrática, luego de rebasar límites establecidos por el Derecho o convenidos en el pacto político con otro u otros partidos, mientras que la parte más sustantiva y radical del cuerpo terrorista se inhibe de lo acordado. Gana tiempo y se fortalece. Ya pasó en su día con los “poli-milis”. Éstos se reciclaron y los “milis” continuaron en lo que estaban.

A corto plazo, el lagarto terrorista se habrá quedado rabón, por desprenderse de la cola; pero en el medio plazo el bicho vuelve a estar completo, recompuesta su figura y con el vigor también recrecido.

Resulta de ello, en términos prácticos y en los que no lo son, que la negociación con el terrorismo no conduce a ninguna parte para el poder legítimo que lo intenta. Aunque sí tiene su rentabilidad para el terrorismo y para quienes le comisionan. Éste sería el caso en el que estamos, cuando “Aguirre”, antes de firmar su último mensaje, avisó con los últimos atentados a la cloratita.

Esta situación no es del todo nueva, pues en la misma piedra han tropezado todos los gobiernos desde que empezó la Transición, pudiéndose decir que cada uno aportó sus propios errores frente el sabinismo político y ante el sabinismo de las pistolas. Ahí quedaron las ikastolas y las amnistías.

Si a lo largo de la cadena hubiera pesado menos la particularidad interesada y más el sentido del Estado, el problema no habría llegado a donde llegó. El error de turno ahora podría singularizarse en fallos estratégicos de tanto bulto como la entrega de la semántica (términos tales como “armas”, “paz”, “conflicto”, etc.) y de la agenda a los terroristas.

De momento, “J. Aguirre” ya deja entender que toda la ETA no se sentirá obligada por un acuerdo suscrito en los actuales términos. Lo cual quiere decir que el Gobierno, en el mejor de los casos, sólo conseguirá como trofeo político el rabo del lagarto. Después, en cualquier momento, volverán los atentados. jose@javaloyes.net

No en mi nombre
ISABEL URQUIJO/GESTO POR LA PAZ El Correo 3 Junio 2005

No en mi nombre' es una expresión que Gesto por la Paz, desde hace diecinueve años, ha utilizado en infinidad de ocasiones cuando en sus comunicados de condena de cualquier atentado insistía en que ETA no representaba al pueblo vasco y que, bajo ningún concepto, se podía otorgar la prerrogativa de actuar en nuestro nombre. Hoy, este mensaje tiene plena vigencia; esto es, estamos convencidos de que debemos seguir diciendo de forma clara y directa a ETA que no actúa en nuestro nombre. Es más, es hacia ella principalmente hacia la que todos los demócratas debemos dirigirnos en primer lugar cuando pensamos en un final de la violencia y la consiguiente consecución de la paz, porque ETA es la responsable de la persistencia del terror -no nos distraigamos-. Y una postura de fortaleza frente a quienes a través del asesinato y el terror pretenden imponer sus ideas sólo es posible desde la unidad de todos.

En Gesto por la Paz distinguimos dos ámbitos de trabajo en política. Uno es el partidista, en el que cada opción política tiene su propuesta de presente y de futuro. El otro es el ámbito pre-partidista. Éste es el espacio marcado por unos principios y unas reglas mínimas de funcionamiento, que son asumidas por todos y que posibilitan el respeto y la defensa de los derechos humanos básicos de las personas. La aceptación de estos criterios y procedimientos supone un saber estar, una altura de miras y una generosa voluntad de alcanzar consensos, especialmente en todo aquello que afecta al terrorismo y a sus dramáticas consecuencias. Aquí es donde resulta fundamental que se llegue a acuerdos entre todos los partidos políticos, unos acuerdos previos a las legítimas divergencias partidistas. Hoy, por desgracia, vemos que existen diferencias entre las fuerzas políticas en temas que pertenecen al terreno pre-partidista; vemos que persiste la mezquindad de utilizar el terror de ETA en el debate político.

El 12 de enero de1988 se firmó el Pacto de Ajuria Enea. Es verdad que desde entonces ha habido muchas personas asesinadas por ETA, pero aquella firma que Gesto por la Paz apoyó fue un acuerdo necesario frente al terrorismo y en defensa de los derechos humanos. Aquél fue un acuerdo posible por esa altura de miras y de generosidad por parte de todos. Fue un acuerdo previo a las disputas partidistas entre fuerzas tan dispares como Alianza Popular y Euskadiko Ezkerra. Bajo el amparo de la unión de todas las fuerzas democráticas contra el terrorismo, la sociedad vasca salió a la calle y la empezó a conquistar para la paz y la libertad. Murieron muchos -ya habían muerto muchos antes también-, pero por primera vez ETA se encontraba con un férreo muro que eliminaba cualquier posibilidad de legitimación de sus anhelos y sus seguidores veían a miles de vascos condenando los asesinatos que supuestamente se cometían en nuestro nombre.

Es posible que muchos piensen que todo empezó cuando ETA secuestró a Miguel Ángel Blanco y la indignación inundó cada rincón de Euskal Herria y de España entera, pero el agua había empezado a caer y a empapar la tierra mucho antes y a ello contribuyó la unidad alcanzada con el Pacto de Ajuria Enea. Aquella unidad saltó por los aires sin que la mayoría de la ciudadanía llegara a saber cuál fue la razón verdadera, pero lo que muchos sentimos fue una considerable orfandad: la sociedad ya no contaba con la unidad de la clase política y, de la noche a la mañana se vio convocada por unos y por otros en nombre de la paz.

Es difícil de entender que en 1988 fuera válido para todas las sensibilidades políticas democráticas de la CAV el punto 10 del Pacto de Ajuria Enea -«Si se producen las condiciones adecuadas para un final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad de poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia, respetando en todo momento el principio democrático irrenunciable de que las cuestiones políticas deben resolverse únicamente a través de los representantes legítimos de la voluntad popular»- y que hoy este mismo punto sea motivo de otra amarga división entre demócratas.

Desde Gesto por la Paz respetamos el legítimo derecho de cualquier víctima a tener y expresar públicamente una sensibilidad política determinada -sea la que fuere- y, en este sentido, respetamos tanto a las víctimas que convocan la manifestación de mañana sábado como a las que han expresado no compartir el objetivo de dicha manifestación. Como ya hemos dicho, en su día apoyamos el Pacto de Ajuria Enea y lo seguimos haciendo, tanto por sus contenidos -incluido el punto 10- como por ser un pacto pre-partidista, suscrito por todos los partidos que apostaron por las vías democráticas y, especialmente, por lo que supuso para nuestra sociedad. Pensamos que se está haciendo una lectura equivocada de este punto al situar la primera responsabilidad en el Gobierno o las fuerzas democráticas. Y esto no es así. Como hemos indicado, la primera responsabilidad, el primer paso, le corresponde a ETA y a quienes siguen defendiendo la violencia. Únicamente cuando hayan tomado la decisión de abandonar las armas, sólo en ese momento, se podrá activar el contenido de ese punto. Mientras esto no sea así, las polémicas estériles no benefician en nada a la necesaria unidad frente al terrorismo.

Las víctimas siempre nos tendrán cerca. Todas ellas. Las que creen que este Gobierno se está equivocando y las que creen que está acertando, pero en nombre de ninguna de ellas entraremos en batallas que impidan la unidad de toda la democracia frente al terrorismo.

Cataluña
La cultura de la ballesta
José García Domínguez Libertad Digital 3 Junio 2005

Circula por Barcelona la especie de que el tripartito ultima un decreto para sustituir el himno de Els Segadors por una versión rap del clásico de Mecano, Hoy no me puedo levantar. Avui no em puc aixecar. Bon cop de falç! Tota la nit sense dormir. Bon cop de falç!... Sea cierto el rumor o vil infundio acuñado por ese contubernio de los lerrouxistas vendidos al oro de Madrit, lo cierto es que, cuando ellos logran bajar del colchón, aún resulta peor. Y es que, superado tan duro trance, en lugar de regalarse una ducha fría la cuadrilla de Maragall tiene por norma propinárnosla al resto de los catalanes.

En esos casos siempre hemos de estar preparados para lo inaudito. Porque, una vez ganada la verticalidad, el president ya no será capaz de permanecer quieto ni un segundo. Resulta algo inevitable, fatal; está en su naturaleza y la ciencia, de momento, en nada puede auxiliarnos; lo suyo, desgraciadamente, no tiene cura. Así, tras simular arrepentimiento por la última gamberrada con la corona de Cristo, llevaba unos días irreconocible. Discreto, cauto, silente, adornado con impecable camisa blanca y extraviados aquellos indescriptibles mocasines marrón clarito de imponente hebilla dorada, diríase que era otro hombre. Mas no, es él. La prueba es que no ha tardado en volver por sus fueros.

¿Recuerda el lector a un fulano llamado Andrés Rabadán, rebautizado por la prensa como el asesino de la ballesta? Sí, aquél, el tipo que liquidó a su padre lanzándole flechas, el mismo que se entretenía provocando descarrilamientos en los trenes de cercanías de Barcelona. Bien, pues sepa que esa víctima de la globalización insolidaria auspiciada por el capitalismo neoliberal acaba de ser apadrinada por el president. En efecto, Rabadán, el pionero que introdujo la cultura de la ballesta en los Países Catalanes, ha devenido flamante intelectual orgánico subvencionado por el tripartito.

Tan es así que el director de la Institució de les Lletres Catalanes, cierto Jaume Subirana del que ignoramos los antecedentes penales, acaba de otorgar una sinecura de cinco mil euros al arquero, premio –dice– a su labor en defensa de la literatura patria. Al parecer, Andrés o Andreu –lo más probable ya– ha vuelto a dar en la diana gracias a presentarse ante el pesebre maragalliano con una novelita –realismo sucio, obviamente– escrita en catalán. Al tiempo, de nada han servido los cotidianos homenajes colegiados a la figura del caganer –icono secular de la intelectualidad local– a los pobres Goytisolo, Marsé, la maruja, Cercas..., la flor y nata de los escritores catalanes en lengua castellana. Pues nadie, y menos que nadie Maragall, parece dispuesto a deslizarles una triste moneda en su platillo (bien sabe Dios que tampoco ha de caerles ninguna de nuestro bolsillo). Ni un duro, ni un billete en vagón de tercera para ir a la Feria de Francfort. Que aprendan de Andreu, que aún acabará representándonos allí con una versión algo retocada de Guillermo Tell; perdón, quise decir Guillem Tell.

«Todo por lo que hemos luchado se ha quedado ahora en nada»
Salvador ulayar / Hijo de asesinado por ETA
La banda terrorista ETA asesinó a su padre delante de él con un cobarde tiro por la espalda. Tenía 13 años. Desde entonces ha vivido bajo el peso de la culpa y el miedo porque salió corriendo. Ahora, solicita el apoyo de los ciudadanos para la manifestación de mañana.
M. S. G. La Razón 3 Junio 2005

Madrid- –¿Podría relatar cómo vivió el asesinato de su padre?
–En el año 79 yo tenía trece años. Mi padre y yo nos encontrábamos en la puerta de casa tratando de cargar un bidón en una furgoneta. En ese momento llegó un encapuchado que hoy sabemos que se llama Vicente Aranzábal y le descerrajó cinco tiros delante de mí. Fue un momento pavoroso. Salí corriendo porque pensé que también me iban a disparar. Alguien dentro de mí pensó que había abandonado a mi padre en el peor trance de su vida. Esa suma de miedo y culpa es un regalo envenenado que me dejaron durante 20 años, que no he conseguido quitármelo de encima.

–Desde entonces hasta ahora también ha sufrido el desprecio de parte de la sociedad...
– A la salida de la cárcel del asesino de mi padre, el Ayuntamiento del pueblo (Etxarri Aranaz, Navarra), lo declaró hijo predilecto de la villa. En el lugar en el que mi padre murió asesinado siguen colocados cubos de basura. Hemos tenido desde el «algo habrá hecho», a llamarte «txakurra» –perro– por la calle.

–Desde esa experiencia, ¿por qué cree que la gente debería asistir ?
–El sábado los ciudadanos víctimas pretendemos servir de cauce de expresión a la ciudadanía para que salga a la calle diciendo que quiere una paz, pero con una libertad completa por delante. Una libertad con dignidad, porque si no, no lo es. ¿Qué dignidad tendrá esta sociedad si gente como el que disparó a mi padre puede salir a la calle con apaños? ¿Qué legitimidad democrática tendrá esta sociedad si se pliega a la violencia y paga un precio porque los terroristas dejen de matar? Si hay violencia no existe democracia. Aparte de la injusticia que se produciría con el sufrimiento de tanta gente, estaríamos lanzando el siguiente mensaje: «Señores, matar a cientos de ciudadanos vale para algo. Es efectivo».

–¿Cómo se siente con la política llevada a cabo por el Gobierno?
–Ninguneado, pero como toda la sociedad. Se está llevando a cabo un proceso muy oscuro. El presidente ha decidido romper el consenso político que se demostró el mejor para acabar con el terrorismo y se ha ido de la mano de los firmantes de Estella, que suscribió ETA, y los contertulios de Perpignan para sacar adelante una iniciativa prescindible y que apuntilla el Pacto Antiterrorista. Además dice ahora que el concepto de Nación, por el que han muerto cientos de personas, lo considera algo relativo. Nos queda la sensación de que todo lo que hemos luchado, lo que hemos sufrido, se queda en nada.

Stanley G. Payne: «Me temo que Zapatero está cavando su fosa al dialogar con ETA»
El hispanista publica una nueva investigación sobre «El colapso de la República» y el origen de la Guerra Civil
El historiador norteamericano regresa a la II República española con un nuevo libro en el que examina los orígenes de la Guerra Civil y abre un nuevo debate al reconocer que la situación era aún «peor de lo que pensaba».
Juan Carlos Rodríguez Madrid La Razón 3 Junio 2005

A Stanley G. Payne la pasión por España no le vino, en contra de lo que podría parecer, por la larga tradición hispanista en EE UU, sino simplemente porque su infancia transcurrió en Texas. Allí, en la ex colonia española, Payne aprendió español y se comenzó a preguntar por España, su pasado y su destino. De aquello ya han pasado décadas, pero Payne sigue enfrascado en lo que se propuso muy de joven: conocer España lo mejor posible. Y a eso se ha dedicado, a estudiarlo, a mostrarlo. Desde «El régimen de Franco» a este «El colapso de la República. Los orígenes de la Guerra Civil (1933-1936)» (La Esfera de los Libros).

La Guerra Civil.
«La Guerra Civil fue evitable, pero no una vez que ya hubo comenzado. Creo que se pudo evitar hasta dos o tres días antes del 18 de julio. El Gobierno de reconciliación que intentó Azaña llegó tarde. Yo también creo que Azaña fue un gran escritor, de gran sensibilidad y muy crítico, pero como político fue demasiado sectario y su análisis de la realidad española fue demasiado defectuoso. Llegué a la conclusión de que la situación en el 36 era aún peor de la que pensaba, donde el PSOE, que se negó a formar un gobierno fuerte y acudir a los intentos de arreglo de Azaña, tuvo gran responsabilidad. El golpe no fue el de Franco, sino el de Mola y sin duda fue el peor modo de resolver la situación. Ya con el poder, Franco se radicalizó. De todos modos, el factor más negativo para la propia izquierda fue la propia revolución, que la hizo más débil».

País Vasco.
«El País Vasco vive hoy una situación patológica de extremismo radical que no tiene nada que ver con la libertad: si tienen autonomía, querrán autodeterminación, cuando la tengan, buscarán la independencia, de ahí querrán un Estado propio, después la inclusión de Navarra... y así. Hoy el nacionalismo vasco es una búsqueda de poder y más poder, de modo que nunca podrán quedar satisfechos. El “plan Ibarretxe” no creo que sea el fin, pero sí sirve al nacionalismo radical, que por definición es exclusivista y antidemocrático».

Diálogo con ETA.
«Me temo que Zapatero está cavando su propia fosa. Sin duda, conversar con ETA es una experiencia que parece que debe pasar todo presidente del Gobierno. Le sucedió a Aznar en su primera legislatura, que también quiso negociar. Pero todo intento ha fracasado. Y éste también. La negociación sólo servirá cuando la banda terrorista esté dispuesta a ceder en condiciones democráticas y dejar las armas. Y me temo que no es así. Ya veremos. Seguramente, España sin el País Vasco viviría mejor, pero ése no es el dilema moral, sino el abandono de los ciudadanos que se sienten españoles en manos del nacionalismo radical».

Crispación.
«Es una exageración decir que hay similitudes entre la España de ahora y la de la II República. Lo que sí hay es crispación. Las fuentes son dos: por un lado, el radicalismo nacionalista; por otro, la tensión entre los dos grandes partidos nacionales, que para mí arranca con la victoria absoluta de José María Aznar en 2000. Pero no tiene nada que ver con la polarización de los años 30».

Tercera República.
«Está muy lejos, o eso espero, porque la historia de las repúblicas en España ha sido muy negativa. Por eso no beneficia en absoluto a España este debate sobre una segunda transición, la que hubo se hizo muy bien y no es necesario volver atrás. La monarquía democrática es un arreglo institucional que favorece a España, sobre todo, como moderador en tiempos de crisis política».

Un Suárez glorioso.
«Le dedico el libro a Adolfo Suárez y, como escribo, a “los líderes y militantes de Unión de Centro Democrático, quienes demostraron cómo construir una democracia en España. Su historia fue breve, pero gloriosa”. Y es que ellos dieron ejemplo de cómo se debe hacer una transición democrática consensuada. Hasta entonces, todas las transiciones en España se han hecho sin consenso. Lo que hizo Suárez y la UCD fue simplemente el único modo que había de hacerlo bien. España les debe mucho».

Más libros.
«Es verdad que ha habido un gran número de libros sobre la Guerra Civil, la gran mayoría, sin embargo, insiste en el mismo tema: la represión de Franco después de la Guerra Civil. Sin embargo, no se ha publicado nada de la represión republicana durante la contienda, no era políticamente correcto. Hay una especie de consenso entre historiadores, digamos, profesionales para no hablar mucho de ello, lo que es un consenso muy negativo. Por eso han sido gente independiente, no catedráticos, como Pío Moa o César Vidal, los únicos que se han atrevido. Es muy fácil limitarse a criticar a Franco y ya está».

María del Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco
«La negociación ensucia la memoria de mi hermano»
Cuando me dijeron que habían puesto plazo a la vida de mi hermano, supe que aparecería muerto
Por Miguel Gil Época  3 Junio 2005
Editado por Javier Sánchez Bujanda (PD)

El 12 de julio de 1997 ETA ejecutaba a Miguel Ángel Blanco. Dos días antes habían puesto precio a su vida. España entera fue una sola voz clamando contra la barbarie terrorista y quienes les amparan. Nacía el espíritu de Ermua.

Ocho años después, María del Mar Blanco, su hermana, está embarazada de su segunda hija. Compagina su trabajo con la presidencia de la Fundación Miguel Ángel Blanco, que busca mantener viva la memoria de su hermano.

Pregunta: El ‘espíritu de Ermua’ marcó un antes y un después en la Historia contemporánea de España. ¿Continuamos por el mismo camino?
Respuesta: Desgraciadamente, llevamos un tiempo en el que el llamado espíritu de Ermua -aquella rebelión cívica de julio de 1997 en la que la gente tomó la calle a raíz del secuestro y asesinato del joven concejal del PP- se ha paralizado por la situación política que atravesamos. Ahora es un buen momento para retomarlo. Debemos salir a la calle igual que entonces para denunciar una posible negociación o diálogo con ETA.

P: ¿Cree que la presencia de PCTV supone algún tipo de concesión del gobierno al entorno etarra?
R: Estaba todo pactado. Me río de la respuesta de que no tienen pruebas para ilegalizar un partido. Siempre lo he dicho y lo seguiré diciendo: ¿Qué más pruebas necesita un Gobierno cuando una formación supuestamente democrática no condena un atentado? Además de aquellas otras pruebas como la utilización de las sedes de Herri Batasuna o el dinero proveniente del mundo abertzale... Esto es un prepacto del Gobierno socialista para iniciar una posible negociación con ETA.

P: ETA puso precio a la vida de su hermano y el Estado de derecho no cedió. ¿Teme que el actual Gobierno tenga la tentación de pagar algún peaje para conseguir el final de ETA?
R: Está claro que ETA no va a dejar las armas, ni firmar una tregua definitiva sin nada a cambio. Los terroristas no dejan de serlo de la noche a lamañana. Me preocupa el precio que vamos a pagar las víctimas y el conjunto de la sociedad española por el supuesto fin del terrorismo que quiere el Gobierno. Lo más triste es que no nos vamos a enterar de manera inmediata, sino poco a poco; el Ejecutivo irá soltando datos gradualmente. No quiero pensar en una negociación sobre qué presos puedan quedar en libertad.

P: Se habla de un ‘tiempo nuevo’, de ‘oportunidad’...
R: Es el talante del que nos viene hablando Zapatero. Argumenta que hay que poner fin a ETA, pero ¿a costa de qué? Sé que llevamos muchos años sufriendo, pero hemos tenido una vía importantísima para terminar y derrotar al terrorismo: el Pacto por la Libertades. Ese pacto ha funcionado. ETA nunca ha estado tan acorralada como hace un año. No tenían representación en las instituciones vascas y, en 1998, se vieron obligados a declarar una tregua trampa -que yo nunca me creí- para reorganizarse. Económica, política y estructuralmente estaban bajo mínimos.

P: ¿Y ahora?
R: Me pregunto de qué han servido tantas muertes si ahora se abre un proceso de negociación. ¿De qué ha servido tanto sufrimiento? ¿De qué ha servido la muerte de mi hermano? A los terroristas hay que derrotarlos, no hay que sentarse a negociar con ellos. Además, no quieren negociar, sino imponer sus ideas por encima de todo, y pretenderán que el Gobierno ceda a sus exigencias.Me aterra lo que esta gente pueda sacar de la negociación.

P: En alguna ocasión usted ha dicho que no pudieron salvar la vida de su hermano, pero “sí nuestra dignidad”.
R: ETA puso precio a la vida de mi hermano: si en 48 horas no se producía un acercamiento de los presos al País Vasco, mi hermano sería ejecutado -como así ocurrió-. Si entonces se hubiera cedido, en una semana hubiéramos tenido otro Miguel Ángel para pedir la independencia o cualquier otra exigencia. El rroristas, sino para derrotarlos. En el momento en el que me dijeron que la vida de mi hermano tenía un plazo, supe que la situación era irreversible: aparecería muerto, el Gobierno no iba a ceder. Fue un asesinato anunciado que disfrazaron con el chantaje de los presos. Una negociación ahora ensucia la memoria de mi hermano Miguel Ángel.

P: No se cedió.
R: Mucha gente me para por la calle: “¿Por qué ahora sí, y cuando tu hermano, no?”. Es una pregunta que me hago, pero mi hermano dio su vida por unos principios que, creo, sirvieron para mucho. En el momento en el que Miguel Ángel murió, las fuerzas políticas se unieron y de aquellos movimientos surgió el Pacto por las Libertades. Aquellas circunstancias le hacen muy digno y elevan su memoria, aunque no sólo la de Miguel Ángel, sino también la de cada una de las víctimas del terrorismo que dieron su vida por defender la libertad de los españoles -no sólo de los vascos-, y por luchar por unas ideas que, ahora, con una negociación, quedan bajo mínimos. Más información en Época

CONTRA LA PERSECUCIÓN DEL CASTELLANO
Críticos del PSC se unen para denunciar la deriva nacionalista de Maragall
"Ágora socialista" y "Socialistas en positivo" son las dos corrientes críticas dentro del PSC. Ante la deriva catalanista del partido de Maragall y del Gobierno que preside, se han unido para denunciar este viraje, que a su juicio conlleva "la persecución de la lengua castellana, la ausencia de pluralismo y la restricción de los derechos individuales en favor de un proyecto nacionalista de construcción nacional". Según ABC, coinciden en sus denuncias con las expresadas por un grupo de intelectuales de izquierda, que abogan por crear un nuevo partido.
Libertad Digital 3 Junio 2005

Las dos corrientes críticas del PSC se reunieron el pasado miércoles y acordaron establecer "unidad de acción" al comprobar que sus objetivos y denuncias ante el nacionalismo de Maragall son los mismos. Según publica ABC, estas dos plataformas suman a unos 250 militantes y se han puesto de acuerdo para denunciar conjuntamente una situación que "no podemos seguir callando". Se trata de la deriva nacionalista del PSC y su entrega a ERC.

Hasta ahora, en el PSC sólo había una corriente crítica conocida como "Ágora socialista". Sin embargo, recientemente se ha dado a conocer otro grupo de críticos bajo el nombre de "Socialistas en positivo". Se trata de una plataforma, también minoritaria, que hace varias semanas remitió cartas a lo militantes del partido y dirigentes del PSOE en Madrid para, irónicamente, pedir "amparo" ante el triunfo del nacionalismo en Cataluña, "gracias al concurso indispensable de nuestros compañeros del PSC".

Las dos corrientes denuncian ahora conjuntamente la "espiral de silencio" en Cataluña, de la responsabilizan al PSC por frustrar "cualquier debate ideológico en Cataluña". También condenan la "persecución de la lengua castellana, la ausencia de pluralismo y la restricción de los derechos individuales en favor de un proyecto nacionalista de construcción nacional".

Los intelectuales de izquierda, también críticos
El diario recuerda que estos críticos comparten sus denuncias con las de "un grupo de intelectuales, entre los que se encuentran Félix de Azúa, Albert Boadella, Horacio Vázquez Rial y Xavier Pericay, pero discrepan de la estrategia a seguir". Los segundos han firmado el manifiesto "Por un nuevo partido político en Cataluña" en el que defienden la creación de una formación de izquierdas no nacionalista como fórmula para "aliviar la presión que ejercen el resto de los partidos catalanes".

Estos movimientos, sugiere ABC, podrían estar dirigidos desde dentro del PSOE con el objetivo de recuperar la Federación Catalana del PSOE, desaparecida en 1978 tras la creación del PSC. Añade que el sector liderado por el primer secretario de los socialistas catalanes y ministro de Industria, José Montilla, y el entorno del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, serían los principales interesados.
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