AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 8 Junio 2005
Después de nuestra manifestación
MIKEL BUESA ABC 8 Junio 2005

ETA se reorganiza
Editorial ABC 8 Junio 2005

Una sensación extraña
Agapito Maestre Libertad Digital 8 Junio 2005

El gobierno en el pantano
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  8 Junio 2005

Otro café para todos
Antonio Pérez Henares La Razón 8 Junio 2005

La manifestación
José Luis Manzanares Estrella Digital  8 Junio 2005

Los prejuicios de la derecha
Jorge Vilches Libertad Digital 8 Junio 2005

No nos pisemos la manguera
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 8 Junio 2005

Manifiesto catalán
Editorial Heraldo de Aragón 8 Junio 2005

La ambición de Zapatero
Jaime CAMPMANY ABC  8 Junio 2005

¿Paz
Román Cendoya Periodista Digital 8 Junio 2005

El vivo y los muertos
José García Domínguez Libertad Digital 8 Junio 2005

Ese partido ya existe
Edurne Uriarte ABC 8 Junio 2005

Contra la opresión nacionalista
I. Sánchez Cámara ABC 8 Junio 2005

El PP de las mil caras
Nota del Editor 8 Junio 2005

Carta a Pilar Manjón
Conchita M. Email  8 Junio 2005

Señora Manjón:
Cartas al Director ABC 8 Junio 2005

Un expolio de guante blanco
Cartas al Director ABC 8 Junio 2005

Republicanos o blancos
Nota del Editor 8 Junio 2005

Los intelectuales denuncian amenazas por criticar «la escalada integrista en Cataluña»
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 8 Junio 2005

Amenazan de muerte a Albert Boadella acusándole de traidor tras el manifiesto Ciudadanos por Cataluña
Agencias Libertad Digital  8 Junio 2005

«Creer que ETA desaparecerá con la negociación es de ingenuos»
MELCHOR SÁIZ-PARDO COLPISA.MADRID El Correo 8 Junio 2005
 

Después de nuestra manifestación
MIKEL BUESA, CETEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE ABC 8 Junio 2005

LA manifestación del pasado sábado en exigencia de rectificación al Gobierno respecto a su política antiterrorista ha sido, sin duda, un éxito. Tal valoración hay que extenderla primero a la AVT, que tuvo la valentía de convocarla, y después a las organizaciones cívicas que, como el Foro Ermua, la hemos secundado, así como al conjunto de los ciudadanos que, celebrando una verdadera fiesta de la solidaridad con las víctimas del terrorismo, sin el menor incidente y con la satisfacción de estar diciendo la verdad, estuvimos allí dando nuestro apoyo a aquella reivindicación: no queremos que el Gobierno negocie con ETA, apoyándose en una engañosa resolución parlamentaria maquinada para dar satisfacción a nacionalistas de toda procedencia, más ocupados en deshacer lo que todavía queda de nuestra nación española que en construir un futuro en libertad; y sí queremos que el Gobierno se proponga, sin el menor asomo de duda, derrotar a ETA, pues ha sido con este objetivo con el que, finalmente, en los últimos años, utilizando todos los instrumentos legales, policiales y judiciales, el Estado ha logrado reducir, hasta su menor expresión, el terrorismo nacionalista vasco.

Se ha dicho, sobre todo por quienes hubiéramos deseado que nos acompañaran, que la convocatoria no era oportuna porque había que dar un cierto margen de credibilidad al Gobierno, olvidando que su presidente, tratando de halagar nuestros oídos, ya nos había engañado en una ocasión, y que, en estos asuntos, no cabe otra fe que la que se refleja en los hechos palpables, en las realidades inequívocas de la acción política. Y los hechos han mostrado que, en este caso, ese Gobierno no ha dudado en emplear todos los resortes del poder para impedir la presencia de los que, desde el Partido Socialista, están con nosotros y nos han hecho llegar su vehemente deseo de que tuviéramos éxito.

Se ha dicho también que esta manifestación estaba manejada por el Partido Popular —como sugiriendo, de paso, que esta opción política carece de pedigrí democrático, e incluso de legitimidad, para convocar a los ciudadanos—, cuando el hecho cierto es que el PP ha sumado su voluntad a la nuestra sin exigir nada a cambio. Y lo ha hecho porque ello responde al compañerismo y a la mutua confianza que se ha ido forjando en la lucha que, durante muchos años, hemos llevado juntos, sin preguntarnos por nuestro origen ideológico, en el País Vasco por la libertad, contra el terrorismo y el nacionalismo que inspira su desprecio a nuestro ser y existir como españoles.

Así pues, la manifestación era oportuna y necesaria. Y nosotros, los que hemos trabajado sin descanso para organizarla, como dijo una vez Jean Cocteau, «sin saber que era imposible, fuimos y la hicimos». Y nos han acompañado en ella centenares de miles de ciudadanos venidos de todos los rincones de España, procedentes del norte y el sur, de los archipiélagos y del interior peninsular, de la España africana y de la España que peregrina por los países más alejados del mundo; ciudadanos de izquierda y de derecha impelidos por un genuino sentimiento de solidaridad con quienes más de cerca hemos sufrido el devastador embate del terrorismo; ciudadanos que han mostrado su inequívoco mandato de que, en su nombre, no se negocie con ETA y se cometa así una injusticia irreparable respecto a los que murieron bajo sus acciones armadas y a los que les hemos sobrevivido.

Por ello, para el Gobierno, ha llegado la hora de la rectificación. Y no bastarán unas ingeniosas palabras vacías de significado, como es costumbre en su presidente. El señor Rodríguez Zapatero ha agotado todo su crédito entre nosotros y se verá obligado a hablar con hechos: derrotar a ETA no es sólo desarrollar una eficaz lucha policial, es también impedir, con los medios que las leyes otorgan, la constante presencia política de Batasuna; es emprender, aunque sea tardíamente, el proceso de ilegalización del PCTV y, con ello, poner coto a la presencia de ETA en el Parlamento vasco; es preservar en todo momento el Estado de Derecho frente a su continua transgresión por los que, en el País Vasco, en Cataluña o en cualquier otra parte, trabajan sin descanso por una secesión que casi nadie desea; es dejar de utilizar el lenguaje y la inspiración nacionalista de la política, porque de lo que se trata es de salvaguardar nuestro sistema autonómico y democrático, de renovar día a día la proclamación constitucional de la indisoluble unidad de la nación española y no de abrir vías para su destrucción; es, en fin, volver a buscar el acuerdo y la complicidad entre los dos partidos mayoritarios para reafirmar la inconmovible vigencia del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

Son hechos y no palabras huecas lo que reclamamos y necesitamos. Se ha acabado el engaño. No añada el señor Rodríguez Zapatero la perversión moral de un oportunismo sin límites a la indigencia intelectual de su discurso político. Sólo con hechos que hagan creíble su rectificación podremos los ciudadanos prorrogar la cesión del poder que le otorgamos hace poco más de un año, con ocasión de las elecciones generales, pues no se debe olvidar que el poder no se alcanza ni se tiene, sino que sólo se entrega temporalmente por la ciudadanía. Y es esa ciudadanía la que, de manera inequívoca, ha recuperado el espíritu que, en diciembre de 2003, en la ciudad de San Sebastián, logró expresar con maestría indudable, al acabar otra manifestación, el bertsolari Pello Urquiola:

«Si seguimos todos unidos,
conseguiremos lo que nos falta;
no perdamos la esperanza,
se está acercando el día»

ETA se reorganiza
Editorial ABC 8 Junio 2005

SEGÚN la información que hoy publica ABC, la organización terrorista ETA habría conseguido colocar siete «comandos» en el País Vasco, con capacidad para realizar atentados en cualquier momento. Los terroristas se habrían dedicado a recomponer su infraestructura en detrimento de su actividad sanguinaria. No se trata, por tanto, de que las Fuerzas de Seguridad del Estado hayan reducido su presión sobre los terroristas, sino de que ETA ha dado prioridad a su reorganización. En definitiva, como dijo con obscena sinceridad el batasuno Joseba Permach, «ETA no va a dejar las armas porque sí». La pregunta, entonces, es la misma que tantos españoles llevan haciéndose en los últimos meses: ¿en qué consiste la esperanza, el tiempo nuevo, la oportunidad para la paz a la que se refiere el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero? Hasta ahora, sólo los terroristas y el entramado batasuno se han beneficiado de la polémica -a la vista está que estéril e inoportuna- sobre el «final dialogado» de la violencia. El Partido Comunista de las Tierras Vascas ya disfruta plenamente de los beneficios de una legalidad que no merece y exhibe su sintonía con ETA/Batasuna dando a su grupo parlamentario el mismo nombre -Izquierda Abertzale- que tenía Herri Batasuna; Arnaldo Otegi, procesado -aunque no lo parezca- por integración en organización terrorista en grado de dirigente, lidera actos públicos de Batasuna y marca los tiempos; ETA se encuentra con el regalo de que, incluso en el PSOE, hay quienes califican como tregua tácita lo que hasta ahora todos creían que era el resultado de una eficaz y abnegada labor de las Fuerzas y los Cuerpos de Seguridad del Estado, que siguen desempeñando una admirable labor bajo la certera dirección de los responsables del Ministerio de Interior.

Por todo ello, el mensaje que se transmite a los terroristas es peligroso: mientras no haya muertos, hay margen para que convivan diálogo y violencia. Poco a poco, la izquierda proetarra, blanqueada por una legalidad de fachada, se acerca a su objetivo estratégico principal, que es llegar a las elecciones municipales y forales de 2007 para recuperar el terreno político, social y económico perdido con la aplicación de la Ley de Partidos Políticos.

Entre tanto, mientras se rompe la unidad política antiterrorista, las víctimas se plantan ante el riesgo de ser abandonadas, la sociedad pregunta sin que nadie le responda y el Estado de Derecho se deteriora, ETA se prepara para seguir haciendo lo que nunca ha dejado de hacer: terrorismo, jalonando con artefactos explosivos y coches bomba las esperanzas de paz que esparcen los discursos. Los hechos son más fuertes que los espejismos y ETA, que aprecia tácticamente que se siga especulando con su condición de interlocutora en un diálogo con el Estado, sabe que ha recuperado el tiempo perdido. El famoso modelo irlandés enseña cómo aprovechan los terroristas los procesos de diálogo. El IRA sigue reclutando terroristas, mantiene su abastecimiento de armas, controla zonas urbanas y territorios con códigos mafiosos y, pese a que han transcurrido siete años desde el Acuerdo de Viernes Santo, sigue sin desarmarse.

Los datos que manejan los responsables de la lucha antiterrorista son coherentes con el escenario político favorable que atraviesa ETA. La detención de «comandos», siendo como es muy importante para derrotar al terrorismo, mantenía la lucha contra ETA en una dialéctica acción-reacción. En cuanto el Estado irrumpió en la financiación, la propaganda, la logística, la captación y demás frentes «legales» del terrorismo, especialmente el institucional, la desarticulación de «comandos» pasó a ser la culminación de un proceso mucho más amplio y ambicioso para la derrota de ETA. Hay motivos para pensar que, a partir del PCTV, y de la privilegiada posición que este partido ya ha ganado, ETA va hacer una clonación del entramado batasuno.

Estas informaciones que manejan los responsables de la lucha antiterrorista deberían condicionar los criterios del presidente del Gobierno. En todo caso, confirman el error de haber cambiado el Pacto por las Libertades por una propuesta de diálogo que ha otorgado a ETA una llave que antes era de uso exclusivo del Estado y que ha colocado a las víctimas en estado de alarma. Una rectificación a tiempo, el reconocimiento de que no hay diálogo posible con ETA, la aceptación de que la derrota de los terroristas -no la mera disolución de la banda-, su enjuiciamiento y su castigo son un imperativo ético, volverían a situar al Gobierno en un rumbo mucho más acorde con la voluntad de la mayoría de los españoles.

Opinión
Una sensación extraña
Agapito Maestre Libertad Digital 8 Junio 2005

Los estados de ánimo como la vida política cambian. Así, el sábado estaba emocionado, porque un millón de ciudadanos en la calle es algo único en la historia de un país acobardado por las elites políticas y pastoreado por unos medios de comunicación, casi siempre, al servicio del poder. La creación de la opinión pública está dominada más por mediocres y sectarios, el hombre-masa de Ortega, que por inteligentes hombres capaces de ver los cambios políticos. El domingo, pues, la prensa no me sorprendió sino que me dejó estupefacto. La miserable reacción de los pobres, intelectualmente hablando, medios de comunicación fue esconder la grandiosidad del acontecimiento.

Algunos periódicos resultaban patéticos. Patética fue la portada de El País, porque tuvo que informar de lo que no quería, mentir sin necesidad y reconocer que el Gobierno tiene que atender las reivindicaciones de las víctimas. Pero era más patética la del periódico que, según su director, quiere recoger el espíritu de la derecha española. El ABC era incapaz de reconocer la realidad. El “neutro” y melifluo titular: “Manifestación multitudinaria contra Zapatero” ocultaba la verdad: “Casi un millón de ciudadanos contra la negociación del Gobierno con ETA”.

Pero no cargaré las tintas contra nadie, porque, en el fondo, y esto es lo que debemos resaltar, el suceso fue tan importante que los medios de comunicación, empezando por los periódicos, quedaron desbordados. Un millón de ciudadanos en la calle diciendo que el poder no es de Rodríguez Zapatero, sino de todos los ciudadanos de España ha dejado con las posaderas al aire a las agencias de socialización políticas ligadas al PSOE, casi todas, y al PP lo ha puesto en el camino correcto al ponerse en contacto con la sociedad. El PP parece que se ha tomado en serio contactar permanentemente con los amplios sectores sociales, especialmente con todos los que miran con respeto, empezando por sus bases, su ideario. El PP, finalmente, parece que dice adiós al “centrismo” de cartón piedra al que lo quiere reducir el leninismo socialista.

Basta observar la reacción tribal del PSOE ante la manifestación del sábado para saber que estamos ante algo decisivo. Me atrevería a predecir que el acontecimiento político del sábado será determinante de la política de los próximos años. Sí, no lo duden, la manifestación del 4-J, un millón de ciudadanos en la calle, que estaban avisando desde el 22 de enero, no es sólo un grito para desperezar al pobrísimo Gobierno de la nación. Menos aún puede reducirse a una nueva vinculación entre el PP, el partido de la oposición, y la sociedad civil. Sin ánimo de minusvalorar esas interpretaciones, es necesario reconocer que los efectos de la manifestación no han hecho nada más que empezar.

El contraste entre la reacción tribal, leninista y totalitaria con que ha sido recibida la manifestación por el PSOE y sus palmeros, por un lado, con la astuta, quizá inteligente, reacción de Rodríguez Zapatero invitando a José Alcaraz a la Moncloa para dialogar sobre las exigencias de la manifestación, por otro, es una muestra del cambio en la agenda política gracias al 4-J. Por tanto, nadie diga que Rodríguez Zapatero no se inmutará. ¡Vaya que se moverá! De momento, ha reaccionado con astucia. Tratará de engañar a la AVT y, después, ofrecerá de nuevo a Rajoy negociar el pacto antiterrorista. ¡No es poco! La nueva “política” antiterrorista, de momento, está absolutamente deslegitimada.

El gobierno en el pantano
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  8 Junio 2005

El socio del tripartito ha roto por una vez la norma de negar la realidad cuando le conviene y ha reconocido la magnitud de la manifestación del 4-J. La verdad es que resultaba muy complicado ocultar un millón de personas y, aún más, cuando el civismo de éstas había sido tan clamoroso. Así que el socio del tripartito ha preferido desoír a algunos allegados (periodistas, por cierto) que le aconsejaban no aceptar una manifestación superior a las doscientas cincuenta mil personas.

Un millón de manifestantes es más que una cifra o, si se quiere, es una cantidad en la que se cifra una situación de tanta inestabilidad y tanto miedo colectivo que hasta las gentes que jamás habían salido a la calle (casi por principio, por estética conservadora incluso) lo han hecho en esta ocasión.

Y no es exagerado sacar la conclusión de que les ha gustado la experiencia tanto que estarían dispuestos a repetirla. De hecho, una buena parte lo hará a la llamada de la defensa del matrimonio. La derecha se ha puesto a andar. Pero ha habido otras razones que explican la actitud de Zapatero ante la manifestación del 4-J. Antes de ésta se le venía aconsejando al Gobierno un cierto deshielo en las relaciones con el PP, una aproximación. En determinados círculos próximos al Partido Socialista está preocupando muy gravemente la marcha del debate constitucional, el signo del modelo de Estado que deberá sustituir al actual autonómico y los términos en los que se producirá...

A algunos les está inquietando más la greña de los republicanos catalanes y de los comunistas de las Tierras Vascas que la jacobina de los del PP. Dicho de otro modo, se sienten ya satisfechos con la ración de odio a los seguidores de Aznar que han tomado durante estos últimos tiempos y entienden que, más allá de los bajos instintos, habría que implicarlos en el proceso: corresponsabilizarlos. ¿Por qué no poner en marcha la comisión de seguimiento que había entusiasmado tanto a Rajoy? ¿Acaso no es una prueba de la excesiva política del Gobierno que un político tan templado como Rajoy haya tenido que llegar a la ruptura? En el lado del Gobierno se le piden a éste guiños de aproximación al PP. Por razones de realismo pero, sobre todo, de seguridad. La negociación con ETA (cuyos términos desconocen absolutamente los más cercanos al Gobierno hasta el punto de sospechar que apenas hay nada) está provocando incertidumbre, miedo, un estado de ánimo peor desde luego que el que podría crear el entendimiento con el PP.

Por parte de Zapatero, el reconocimiento de la entidad de la manifestación es una forma de entrar en un tiempo de relaciones con el PP, pero difícilmente podrá cumplir lo que para ello le exige, con razón, Rajoy, esto es, la ilegalización del PCTV, la vuelta al Pacto Antiterrorista, la renuncia a la negociación con ETA, la ruptura con ERC que exige el aislamiento metódico del PP. Pero, ¿acaso a estas alturas puede ZP dejar de ser el socio del tripartito?

Otro café para todos
Antonio Pérez Henares La Razón 8 Junio 2005

En los principios de la Transición, vascos y catalanes reivindicaron el Estatuto de Autonomía. A alguien entonces se le ocurrió la idea del café para todos y empezó una fiesta. Hoy, cinco lustros después, el Estado de las Autonomías, lejos de resolver el problema esencial lo que ha conseguido es agravarlo hasta límites que ya afectan a su misma existencia y trasladar la frontera de la reivindicación a la independencia. Eso sin entrar a valorar disparates, que ya entendemos como inevitables, como las diecisiete cámaras legislativas, los boatos de taifa o inflación clientelar de funcionarios. Pues bien, de nuevo está asomando la oreja, en el momento del desafío separatista, otro «café para todos». Y si entonces el error ya fue de bulto ahora es suicida. El Estado, famélico en fondos y competencias, simplemente ya no tiene café que repartir. La propuesta es tan insensata que quizá haya que otorgarle el valor de hacer aparecer el precipicio ante los ojos de la sociedad. Pero mejor no jugar con tal fuego cerca de la dinamita. Porque, cuando ya no hay café, lo que queda por repartir es el propio Estado. O sea que despedace, primero su propia esencia basada en la soberanía conjunta de su pueblo y a partir de ahí poderes derivados de ella: el legislativo, el judicial y, ¡por supuesto!, la caja común de los dineros de los ciudadanos españoles.

La manifestación
José Luis Manzanares Estrella Digital  8 Junio 2005

El Congreso de los Diputados había respaldado al presidente del Gobierno para negociar con ETA —o dialogar, o discutir o debatir, o pongan ustedes los verbos que gusten— en el supuesto de que la organización renunciara a la lucha armada, se rindiera o entregara las armas. Pero es el caso que los carros no suelen colocarse delante de los bueyes, que entre los avalistas del cheque se cuentan algunos partidos políticos que comparten los fines de los terroristas, que el Partido Popular, con diez millones de votantes y socio del PSOE en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, no está por la labor y que la banda asesina, envalentonada con su regreso a las instituciones, nos recuerda un día sí y otro también que sigue con capacidad para poner bombas, o sea, para matar.

Con tales antecedentes, la asociación mayoritaria de víctimas de ese terrorismo, la AVT, convoca una manifestación bajo el lema “Por ellos, por todos. Negociación en mi nombre !NO¡”. Considera que con los asesinos no se negocia, sino que se les combate hasta llevarlos a la cárcel. Cree, además, que a la banda criminal se le dan alas con estas expectativas y que no existe el menor indicio de que ETA se vaya a apartar un ápice de su ideario independentista y anexionista. Y resulta que a la llamada acuden centenares de miles de personas que apenas caben en el trayecto señalado para una manifestación que, calificada de alto riesgo por la autoridad, se desarrolla sin el menor incidente. Hay banderas nacionales y autonómicas, pero no del régimen de Franco, ni republicanas, ni rojas con hoz y martillo. Y las pancartas nada tienen que ver con la zafia agresividad de otras ocasiones.

En resumen, una manifestación ejemplar y no precisamente de personas proclives a enseñorearse de las calles. La asistencia masiva de “peperos” es lógica consecuencia de su posicionamiento parlamentario contra el nuevo rumbo en la lucha antiterrorista. Nadie deberá sentirse ofendido por la expresión multitudinaria de desacuerdo con la política del Gobierno en ese punto concreto. Tan democrática fue la votación en el Congreso de los Diputados como la contestación pública del pasado sábado. Más aún, bueno es que la clase dirigente sepa de primera mano con qué respaldo cuenta, o no cuenta, en la ciudadanía.

A mí estas llamadas de atención no me preocupan demasiado en una materia donde nos jugamos tanto. Lo grave es que con las iniciativas no compartidas por el principal partido de la oposición, las nuevas alianzas y la división de la sociedad sobre el camino a seguir para acabar con el terrorismo, hemos dado a ETA la oportunidad de intervenir, como nunca hasta ahora, en la política española. La aplicación estricta del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo hacía que los atentados, por sanguinarios que fueran, no influyeran en las preferencias de la ciudadanía por uno u otro de los dos grandes partidos nacionales. Hoy la situación ha cambiado. La banda lo sabe y hará, o no hará, lo que sea mejor para sus intereses.

Manifestación 4-J
Los prejuicios de la derecha
Jorge Vilches Libertad Digital 8 Junio 2005

La manifestación del sábado en Madrid en apoyo a las víctimas del terrorismo y contra la negociación con ETA, ha mostrado algo que la propia derecha no se quería creer: puede ejercer sus derechos constitucionales como un partido de izquierdas. Esto es; se puede manifestar en la calle… sola, sin que le acompañe uno de sus “propietarios” progresistas. Ahora los populares, después del éxito, se muestran ufanos, como recién casados, encantados de haberse conocido. Han salido del armario político y todavía no se lo creen. Y es que la derecha española anda aún llena de prejuicios.

La historia de España es una cuestión despreciable en el PP. Pero sin historia no hay una idea de España posible. Se han creído el cuento de Tuñón de Lara, la historia de un país de segunda división, acomplejado, inferior a los modelos idealizados de Francia e Inglaterra, que ha sufrido a la derecha de los 500 años, a la del bonete y el tricornio, a esa oligarquía que ahogó al pueblo con el yugo del despotismo. Y como no son la izquierda, se creen los herederos de “esa España”. Arrastran la leyenda negra, sin saber que con ella cercenan su presente e hipotecan su futuro. La izquierda les sabe acomplejados, y por eso les arroja a la cara la Guerra Civil y les llama franquistas. Mientras otros pasean sin vergüenza a Sabino Arana o a Largo Caballero, los populares esconden el conservadurismo histórico español, a personajes como Cánovas o Maura. Prefieren identificarse con Winston Churchill, que no compromete a nada.

Tienen también grandes prejuicios con las palabras, así como con las ideas con las que se relacionan, normalmente por un mal entendido marketing electoral, o por simple desconocimiento. Rechazan la definición del partido como “centro derecha”, su realidad sociológica, porque contiene la palabra “derecha”. El término “liberal conservador”, que utilizó Aznar en su libro sobre sus ocho años de gobierno, y que creó Cánovas, tampoco les sirve. “Conservador” y “liberal” –con el prefijo neo- son palabras que utilizan los medios de comunicación para denostar a personas o ideas contrarias a lo políticamente correcto. Y esto asusta, claro, por lo que los populares prefieren no definirse, o salir con lo de “centro-reformista”.

La publicidad de las ideas propias del partido, y la presencia en la sociedad civil son cosas normales y deseables en las democracias consolidadas. Las fundaciones de partido, con sus actos, seminarios y publicaciones, son corrientes y eficaces; y los populares han tenido que esperar a la derrota del 14-M para dar a conocer la FAES.

El desprecio a la historia, la indefinición ideológica y el avergonzamiento han contribuido a que el sector educativo y el mediático estén en manos mayoritariamente de la izquierda. Y en un régimen de opinión pública es primordial el control de la educación y de la información. Esta es una de las razones, quizá la más importante, de por qué al PSOE le cuesta la mitad que al PP convencer al electorado.

Los prejucios de la derecha son una de las numerosas taras de la Transición. Ya sabemos cuánto costó aquél que decía que sólo los nacionalistas podían gobernar en el País Vasco. Sería deseable que el PP de Rajoy se librara de prejuicios, porque en una democracia juegan todos. Los maestros del totalitarismo son otros.

No nos pisemos la manguera
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 8 Junio 2005

Estamos en la fase de precalentamiento de un partido que no sabemos aún si se jugará, y ya hay un sector de la grada que protesta contra el resultado, dice que el árbitro está comprado y se rasga las vestiduras por el mal juego de los dos equipos. No sé lo que saldrá de la actual situación de debilidad del grupo terrorista ETA, creo que todavía no se puede hablar, ni de lejos, de un proceso de paz pero, como a otros, lo único que me guía en esta historia es conseguir que el terrorismo nacionalista vasco se acabe cuanto antes. Quiero vivir en libertad.

Para acabar con el terrorismo no parece que la vía más adecuada sea echar por la borda el patrimonio democrático laboriosamente trabajado durante tantos años por tan pocos. No parece que las redes de solidaridad política creadas entre distintos, la elaboración de ideas movilizadoras y eficaces para convertir en un bloque unitario lo que eran guerrillas dispersas, las complicidades y los afectos personales labrados entre todo tipo de víctimas, se puedan dilapidar de golpe. No parece que todo ese capital político se pueda cancelar con urgencia, sobre todo cuando todavía no podemos anunciar ni el minuto de juego ni el resultado.

Hay ahora una especie de torbellino cainita desatado. Gente que no se ha mojado ni en la ducha contra el terrorismo, que durante años ha guardado ominoso silencio, se dedica hoy a quitar el carné de luchador contra ETA a gentes que no han necesitado tener ninguna desgracia personal para luchar contra el terrorismo, a gente que, es más, ha estado a punto de sufrir desgracias personales irreversibles por oponerse a ETA mientras otros, ahora tan airados, ni estaban ni se les esperaba.

Un comunicador de la radio, de un lado, exhibe todo su ataque de celos, arremete contra Fernando Savater y dictamina que todo es un desastre, al parecer porque no se lo han contado a él, que es lo que todo gobernante debe hacer. En el otro extremo, los jefes de prensa del apocalípsis y la guerra civil arremeten también contra Savater, como si tuvieran la escopeta cargada desde el 14-M, cuando perdieron unas elecciones como si hubieran perdido una guerra. Por momentos parece que da igual todo lo que se haya hecho antes. Gente que no ha ido a una manifestación contra ETA en su vida alcanza el máster con ir a una sola. Una manifestación que es contra ETA, sí; a favor de las víctimas, sí; pero también contra el Gobierno de un partido que también tiene víctimas entre los suyos. Al revés, gente que ha ido a centenares de manifestaciones, que se ha jugado la vida cuando estar contra ETA y a favor de las víctimas no estaba de moda, ve cómo ahora el tonto de guardia le quita el carné de opositor a ETA, sencillamente por no haber ido a una manifestación.

Adolfo Suárez intentó un proceso de liquidación de ETA que culminó el Gobierno de Felipe González con el cese de los 'polimilis' recibidos con abrazos, promocionados con apoyos públicos, redimidos de su pasado -en muchos casos con sangre-, olvidada su trayectoria de asesinatos y secuestros. Por la paz, un Ave María, dijimos. Aquel proceso dio lugar a escenas en las que el etarra que estuvo a punto de asesinar a Jaime Mayor Oreja -y no lo hizo ese día por puro azar- se comía una croqueta con el propio Jaime Mayor, mientras ambos recordaban la situación entre risas amigables. Reconciliación.

El Gobierno de Felipe González se sentó a hablar con ETA, de igual a igual, en Argel, en 1998, un minuto después de que ETA hubiera puesto sobre la mesa una cosecha terrible de cadávares: catorce de Hipercor, once de la Casa Cuartel de Zaragoza... Aznar mandó a su trasunto en La Moncloa, al segundo del Ministerio de Interior y a un ¿asesor personal! a hablar con ETA en la neutral Suiza; mientras había tregua, sí; pero también cuando había un frente nacionalista llamado Lizarra firmado por ETA, el PNV, y EA.

En ninguna de esas tres ocasiones salió nadie a la calle a protestar por el resultado del partido, y eso que en esas tres ocasiones sí se había empezado a jugar. Aprendimos, espero que todos, de aquellos antecedentes. Las situaciones no suelen ser comparables, por supuesto, Por ejemplo, nunca ETA ha estado tan débil como ahora, nunca dirigentes tan sanguinarios como 'Pakito'-que se negó a bajarse de la violencia con los 'polimilis', que ordenó matar a troche y moche en los ochenta- han sido tan sinceros al reconocer que esto se acaba.

El terrorismo de ETA está en fase terminal y esto lo venimos escribiendo unos pocos desde hace años, entre risitas de los supuestamente enterados. Es evidente que ETA puede asesinar a uno o a cien, pero es también evidente que lleva dos años sin hacerlo y es evidente que hoy resulta casi imposible encontrar por las calles de Euskadi a alguien que grite: '¿ETA, mátalos!', cuando ese bramido espeluznante formaba parte de nuestro paisaje cotidiano hace no tanto tiempo .

Los resultados de las elecciones autonómicas han sido buenos para los vascos que defienden la Constitución como tapete de convivencia, tan buenos que estarían las gentes del PP y del PSOE botando de alegría si se hubieran producido hace cuatro años. ¿Por qué decir entonces que han sido un triunfo de ETA, cuando es evidente que no ha sido así? Hay un partido, el PCTV, que ha sido alquilado por los de Batasuna, pero que no es como HB; la prueba es que Otegi no estará en el Parlamento. Si alguien duda de que los resultados son buenos, que se pregunte cómo estaríamos ahora si el mentor del plan hubiera logrado mayoría absoluta.

No podemos hablar, en sentido estricto, de ningún proceso de paz. Hay síntomas de una eventual salida, síntomas que pueden concretarse con el tiempo o irse a freír puñetas, como tantas veces. ¿Qué sentido tiene, entonces, liarse a sartenazos cainitas entre los dos partidos que tan buenos resultados contra el terrorismo han alcanzado cuando iban juntos? ¿A quién conviene que algo que es solamente incipiente se interprete ya en términos gruesos de traición, claudicación, etarras con delitos de sangre por las calles y otras exageraciones? ¿Quién ha visto algo de eso?

No sé cómo terminará esta historia, sólo sé que somos una mayoría los que queremos que el terrorismo se acabe, los que queremos vivir en libertad, los que valoramos el patrimonio democrático que se ha puesto en pie con tanta dificultad durante tantos años. No sé, pase lo que pase, ¿qué tal si entre bomberos no nos pisamos la manguera?

Manifiesto catalán
Editorial Heraldo de Aragón 8 Junio 2005

EL PERIODO de tensión e incertidumbre que vive la política española debe mucho de ambos males a los nacionalismos irredentistas y al subproducto de ETA, variante criminal del independentismo "revolucionario". La vida pública española está casi ayuna de guías ajenas al acontecer partidista y capaces de insuflar serenidad a la crispación y orientación a la incertidumbre. Los intelectuales españoles -convención que alude a quienes se dedican a la cultura y el pensamiento- no suelen vivir la práctica política y son escasos los de primer orden con puestos de alta responsabilidad pública. Quizá sean Manuel Azaña el último significativo y Ortega el ejemplo más notorio. Tampoco los hay ahora.

En Cataluña, que sufre un acceso de nacionalismo disonante con su realidad social, un manifiesto suscrito por conocidos catalanes crítica duramente el poder político local: alerta del creciente aislamiento de Cataluña respecto de España, del "odio que difunde el "Govern" contra lo español" (en especial, contra la lengua común) y de su política cultural y económica heredada: "Después de 23 años de nacionalismo conservador, Cataluña ha pasado a ser gobernada por el nacionalismo de izquierdas. Nada sustantivo ha cambiado". Desean un nuevo partido político, pues, en su criterio, ninguno representa a la amplia corriente de opinión libre de arcaísmos nacionalistas. Desde la izquierda, rechazan el conflicto que la política institucional catalana mantiene con el resto de los españoles, con una "cada vez más escandalosa pedagogía del odio", teñida de una obsesión por lo simbólico que posterga la solución de los problemas reales del ciudadano, mientras el nepotismo campa en la vida pública. Ese nuevo partido corregiría el déficit de representatividad del "Parlament" y asumiría "la tradición ilustrada" frente a "la ficción política instalada en Cataluña". La anécdota es sintomática. Aunque, por desgracia, es fácil augurar que su éxito estará en proporción inversa a la lucidez del diagnóstico, al revés que las descalificaciones que los aguerridos firmantes van a recibir por ello.

La ambición de Zapatero
Por Jaime CAMPMANY ABC  8 Junio 2005

YO creo que lo que le sucede a Zapatero es que ha llegado a la presidencia del Gobierno con demasiada facilidad. Sólo ha tenido que aliarse con lo más radical e indeseable de la política, y dar a los socios poco a poco lo que le van pidiendo. Desde entonces, padece el síndrome de la facilidad. Presidente accidental o presidente ferroviario, presidente de pancarta y «Ser», ahora imagina que todo el monte es orégano. Se asoma a los montes de León, y le dice a Sonsoles: «¿Lo ves? Todo es orégano».

Ha visto Zapatero el buen éxito tan fácil que ha llegado al punto de aspirar a grandes ambiciones y a algunos imposibles. Quiere ser el Pacificador de la lucha contra el Terrorismo, y ha comprendido que la mejor manera de apaciguar a los nacionalistas violentos es ir cediendo galantemente ante los nacionalistas pacíficos y negociar con los otros sin perder las buenas maneras. Tan pronto como los nacionalistas pacíficos tengan todas las nueces en el saco, ya no es necesario que los violentos agiten el árbol. Los muertos al hoyo, los vivos al bollo, y, como dice Puigcercós, la política no se hace para los muertos sino para los vivos. Cuando el vivo estorba, se le da matarile y ya no necesita ninguna política.

Cuando Puigcercós dijo eso de los muertos y los vivos no estaba pensando en el abuelo de Rodríguez Zapatero, aquél que fusilaron los nacionales, que parece el único abuelo que mataron en la Guerra Civil, cuando la verdad es que estos páramos están llenos de nietos que perdieron a su abuelo en un lado o en el otro. Pero es también empeño de Zapatero el ganar la batalla del Ebro y darle la vuelta al parte famoso del «derrotado y cautivo el Ejército rojo», etc. Hay que escribir otro parte de final de la guerra que empiece diciendo: «Derrotadas y aniquiladas las fuerzas políticas de Franco y de Aznar», etc. Y si se pone tonta la derechona, se le entrega a Rubalcaba para que la remate de un discurso y un par de pancartas, y a Pilar Manjón para que se ponga a plañir por los muertos de Iraq.

Zapatero anda ocupado ahora en triunfar en Galicia, porque le falta la alhaja del BNG en su estuche separatista. Fraga se ve obligado a luchar allí con el ímpetu del obispo Gelmírez, uno contra todos, porque otra ambición de Zapatero es la de poder decir que ha dejado aislado al PP, es decir, sin comunistas, sin verdes, sin esquerros republicanos, sin batasunos, sin separatistas de cualquier pelaje y sin etarras. Bueno, pues estupendo. Lo último que se le ha ocurrido a Zapatero es cargar sobre el PP la responsabilidad del 11-M, y ha mandado a la Comisión parlamentaria que diga en sus conclusiones que todo fue imprevisión del Gobierno de Aznar, y luego mentiras sobre mentiras para tapar esa responsabilidad.

Zapatero quiere cargarse a Bush, exaltar a Fidel Castro, castigar a Blair, capitanear Europa con Chirac y Schröder de edecanes, someter a obediencia al Papa y celebrar el centenario del Quijote con una ministra fraila y el idioma lleno de anglicanismos. Tóquese usted el níspero, don Baldomero.

¿Paz?
Por Román Cendoya Periodista Digital 8 Junio 2005

Paz, tres letras que representan lo mejor y lo peor del ser humano. Lo mejor porque es una aspiración utópica de la humanidad. Lo peor porque es la gran justificación de lo peor. Nos ofrecen paz cuando los demás exigimos libertad. La paz es el cebo de los idiotas. La paz es el anzuelo de los débiles. La paz es el argumento de los traidores a la libertad.

La paz ha sido, es y será la justificación política de los dictadores. ¿Es tan corta la memoria como para no recordar que el Hospital de La Paz fue construido por el dictador con motivo de los veinticinco años de paz? Con Franco había tanta paz que él mismo murió en paz en su cama. La paz era directamente proporcional a la falta de libertad.

En nombre de la paz nos venden la negociación política con los terroristas. ETA siempre quiere su paz. La alternativa KAS y sus siguientes enunciados son aspiraciones de paz. La paz del sometimiento. La paz de la claudicación. La paz nunca es una concesión. La paz es una conquista de la libertad. Paz sin libertad no es paz. Paz es lo que disfrutan en Euskadi los nazionalistas. Paz es lo que disfrutan todos aquellos ciudadanos de Euskadi que, sin ser nazionalistas, no levantan su voz para expresar su ideología y su pensamiento.

Hace años que renuncié a esa paz. La conocí y no me gustó. Soy vasco y pasé del régimen franquista al régimen nazionalista. Aspiro, deseo y lucho por la Libertad. Libertad de pensamiento, palabra, obra y equivocación. Necesito la libertad de todos para discrepar en igualdad. Otra clave de la libertad. Igualdad ante la ley. Por eso no concedo a los terroristas ni una oportunidad para la negociación. Adquieren su posición desde el ejercicio de la violencia.

Por todo esto y por solidaridad con quienes han sufrido en sus vidas el zarpazo del terrorismo me manifesté el sábado. Qué satisfactorio es ser uno más entre un millón cuando se trata de estas cosas.

Joan Puigcercós
El vivo y los muertos
José García Domínguez Libertad Digital 8 Junio 2005

Pontifica ahora el jefe parlamentario de los camisas negras que la política únicamente es asunto de “los vivos”. Quizá tenga razón. Pero si así fuera, habríamos de concluir que toda ella debiera ser jurisdicción exclusiva de este Puigcercós: no hay otro más vivo en el hemiciclo. Aunque algunos escépticos sostienen que, más que vivo, es cuco. Tan cuco –dicen– ha salido el cuate de Rubalcaba que sólo con dos pases de manos –nada por aquí, nada por allá… ¡alehop!– habría alumbrado de su chistera madrileña al Hombre sin Pasado.

Tal es su destreza en el arte de birle birloque –insisten– que ya nadie será capaz de recordar al Joan Puigcercós de hace apenas un cuarto de hora. Ése no tan locuaz cuando los de Terra Lliure mataban a pensionistas de setenta años que pasaban por allí (con la Goma-2 no eran tan eficaces como apedreando la sintaxis). Y es que, hasta hace un rato, los fans del alter ego de Carod seguían convencidísimos de que la política era, por encima de todo, un asunto de los muertos; de muchos, muchos muertos; cuantos más, mejor.

Eso pregonaban en los no tan viejos tiempos, aquellos contemporáneos del Hombre sin Pasado. Fue en ese entonces cuando los vivos de Terra Lliure montaron una joint venture con los cucos de la Eta. Juntos y revueltos en alegre camaradería, organizarían excursiones a la armería del cuartel de Berga. Iban allí en busca de “guitarras” que tocar a cuatro manos. Porque –conviene repetirlo– hasta hace nada, apenas un momentito, la partitura de nuestros independentistas pata negra era idéntica, pero la música sonaba algo distinta: a ráfagas.

Aunque Puigcercós ya no lo recuerda. Es lógico: ayer, el Hombre sin Pasado volvió a hacer dos rápidos pases de manos –nada por aquí, nada por allá… ¡alehop!– y se nos transmutó en el Hombre sin Memoria. De ahí que donde antes decía “pueblo armado, pueblo respetado”, dijese que no, que nada de eso, nen; que lo que a él siempre le ha molado es lo de la paz y el diálogo y todo el rollo. Que sí, nen, el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Y a otra cosa, mariposa. Porque, desde ayer, nuestro Joan es un de esos privilegiados que disfrutan de la gran prerrogativa de los hombres sin memoria: jamás haber de arrepentirse de la menor mácula. Igual que antes saboreó el supremo privilegio de los hombres sin pasado: nunca rebajarse a pedir perdón por lo ocurrido hace nada, apenas un momentito. Alguien –catalán, por cierto– dijo que la memoria es un gran cementerio. Qué gran suerte tiene el vivo Puigcercós: también lo oyó, pero tampoco lo puede recordar.

¿Debe la plataforma contra Maragall impulsar la creación de un partido político?
Ese partido ya existe
Edurne Uriarte ABC 8 Junio 2005

Toda mi admiración hacia los intelectuales que osan levantar la voz en ese empacho de corrección nacionalista en que se ha convertido Cataluña. Pero ese partido que reclaman ya existe. Es el PP. Félix de Azúa decía que el PP no es moderno. Pero ¿qué es la modernidad frente a los nacionalismos? Cosmopolitismo, apertura y ciudadanía. Y sí, la derecha tiene todo eso, y aún más en Cataluña y en el País Vasco, por el contexto histórico en que le ha tocado vivir. Pero a la derecha le falta el reconocimiento de los intelectuales, y no por lo que le falta a la derecha, sino por la revolución pendiente de una elite intelectual que sigue siendo incapaz de diferenciar la derecha actual del franquismo. Ése es el problema de Cataluña, del País Vasco, y de España. Y, por supuesto, tiemblo ante las vocaciones políticas de los intelectuales. Hace tiempo que llego a la misma conclusión en las reuniones de los foros cívicos vascos: ¡menos mal que no somos un partido político! Los intelectuales son incompatibles con los partidos. Porque son ferozmente individualistas e indisciplinados, y muy propensos a poner los ideales, buenos o malos, por encima de los intereses, todo ello muy estimulante para la creatividad, pero completamente disolvente en el seno de un partido político.

¿Debe la plataforma contra Maragall impulsar la creación de un partido político?
Contra la opresión nacionalista
I. Sánchez Cámara ABC 8 Junio 2005

Lo mejor del Manifiesto avalado por unos doscientos intelectuales catalanes es la exhibición de rebeldía cívica contra la opresión nacionalista. El tripartito ha empeorado las cosas: de un nacionalismo de derechas se ha pasado a otro, más exacerbado, de izquierdas. El Manifiesto avala la creación de un nuevo partido que se oponga a las tesis catalanistas, cuya hegemonía filototalitaria no se corresponde con la realidad social catalana. Esta iniciativa merece un apoyo total, al menos mientras se mantenga la situación actual, sobre todo en el seno del PSC. Hoy la única fuerza política no nacionalista es el PP. Su trabajo es muy estimable, aunque bastantes añoren la etapa de Vidal-Quadras. Lo cierto es que muchos catalanes, especialmente los no nacionalistas de izquierda, no tienen una opción que puedan votar. Una nueva corriente crítica apunta en el seno del socialismo catalán. Mientras no se imponga, la existencia de unas siglas nuevas será una urgente necesidad. Es una iniciativa que demuestra que muchos catalanes no están dispuestos a aceptar la prolongada siesta de la dictadura nacionalista. La Cataluña real se opone a la oficial.

El PP de las mil caras
Nota del Editor 8 Junio 2005

Este título ya lo he utilizado en múltiples ocasiones, y hoy lo repito por mi desacuerdo con Edurne Uriarte, que sin duda piensa así porque ve a las sufridos gentes del PP en el País Vasco, que merecen todo nuestro apoyo (hay muchos que ya no son sufridos, fueron asesinados), pero el PP, tanto en Cataluña como en Galicia, son manifiestamente
nacionalistas, y para demostrarlo, nada más fácil que ponerse en la piel de un ciudadano hispanohablante, por definición autonómica, ciudadano de segunda clase.

Carta a Pilar Manjón
Conchita M. Email  8 Junio 2005

Sra.:
No salgo de mi asombro tras sus declaraciones. No sé si Ud. tiene otro hijo o hija, pero acaba de quitarle el derecho de ser victima del terrorismo ya que su hermano fue asesinado por los terroristas en el atentado del 11-M. ¿Sólo Ud. es victima del terrorismo? ¿El resto de la familia no lo es? ¿Tampoco lo es su esposo? ¿Se ha dado cuenta de lo que ha dicho y del daño que ha hecho a los familiares de las victimas, a los amigos y a las victimas de chantaje, acoso, secuestro, mutilados, heridos, exiliados? Quedó patente en la manifestacón del 4 de junio, y en el día a día lo que sufren las victimas y el apoyo que reciben por parte de la gran mayoria de españoles aunque le parezca mentira.

Sra. Manjón, con todos mi respeto a su dolor por la pérdida de su hijo, no la entiendo. En las asociaciones de victimas no veo política, veo victimas y la gran mayoría no estamos por la negociación con ETA ni con el acercamiento de los presos. Hay más de mil victimas bajo tierra, eso sin contar con los que murieron por causa de las enfermedades causadas por la persecvución, chantaje, amenazas etc de ETA y otros grupos terroristas, que serán varios miles pero que han pasado desapercibidos por ser su muerte una muerte no con bomba o tiro en la nuca. Esa es la realidad. Abra los ojos, olvidese de su pertenecia política, a CC.OO y a las subvenciones del Gobierno para su Asociación. Unase a las demás Asociaciones, Plataformas, Foros de Victimas. Nosotros llevamos a las victimas en el alma, en el corazón, y no hacemos diferencias por creencias políticas o religiosas o etnicas. Abra su corazón y no haga daño a los demás.
Atentamente,

Señora Manjón:
Cartas al Director ABC 8 Junio 2005

Víctimas del terrorismo son los muertos y los mutilados. Y también los secuestrados y los amenazados (tal vez no lloren cada mañana, pero se levantan cada día con una diana en el portal o una carta llena de muerte) y los escoltados (que no pueden ni llevar a sus hijos al colegio sin poner en peligro sus frágiles vidas) y los exiliados (que han tenido que dejar su tierra y su vida para poder vivir).

Víctimas del terrorismo son sus padres, sus hijos y sus viudas o viudos. Y hermanos, familiares y amigos que tuvieron que enterrar a escondidas a los suyos mientras escuchaban ese «devuélvenos la bala» o ese «algo habrán hecho» (¿se imagina, señora Manjón, que el asesino de su hijo le pidiera, muerto de risa, que le devolviera la metralla? ¿O que montara un locutorio justo enfrente de su casa, tras pasar unos pocos años en prisión? ¿O que en lugar de recibir los homenajes, el cariño y la comprensión del Gobierno y de la gente recibiera insultos, desprecio e ignorancia?).

Víctimas del terrorismo son los niños inocentes. Y también los periodistas y los concejales y los militares y los policías y los guardias civiles y los empresarios y los trabajadores y los funcionarios de prisiones... Y todos son igual de inocentes.

Víctimas del terrorismo son los que han perdido un hijo, un hermano o un amigo o las piernas o la cordura o su casa. Víctimas del terrorismo son los que cobran como tales. Y también los que, además de no cobrar, pagan cada día con sufrimiento o con llanto o con lucha o con resignación... o manifestándose para que sus gritos y los de sus muertos no se conviertan en una sonora carcajada en boca de sus asesinos. Hay muchas víctimas del terrorismo que no han perdido un hijo, señora Manjón, pero tampoco han perdido su dignidad. José Álvarez. Oviedo.

Un expolio de guante blanco
Cartas al Director ABC 8 Junio 2005

El próximo sábado día 11 tendrá lugar una manifestación ciudadana en Salamanca para mostrar la disconformidad con la propuesta de los dirigentes republicanos catalanes de desmantelar el Archivo de la Guerra Civil ubicado en Salamanca, todo ello con el beneplácito del presidente del Gobierno de España, que está a merced de los deseos de un señor al cual los castellano-leoneses y resto de españoles no catalanes poco le importan; en Perpiñán lo dejó muy claro. Esta apetencia indecente de desmantelar el archivo salmantino se convierte en un expolio de guante blanco; a mí personalmente no me sorprende porque Esquerra Republicana de Catalunya ya demostró entre los años 1931 y 1936 su predilección por los saqueos del patrimonio común, cuando cientos de conventos, iglesias e incluso alguna catedral fueron quemados (por no mencionar la suerte de algunos de sus moradores), eso sí, previo desvalijamiento de copones, custodios, patenas, valiosísimas obras de arte y otros motivos brillantes, que Dios sabrá dónde residen hoy y qué casas adornan, ¿no creen?

No se trata sólo de los documentos en sí, sino también de la propia dignidad de los castellanos y los leoneses. Si cedemos ante esto, ¿ante qué no nos harán ceder? El actual Gobierno socialista, estando en la oposición, siempre legitimó la voluntad popular que emana de las manifestaciones. ¿Tendrá en cuenta el presidente de España el clamor popular de aquéllos que nos manifestemos el sábado en Salamanca? Creo que no; más bien este leonés, indigno de ello, preferiría continuar en el huerto con un señor que entre arrullo y arrullo le presta sus votos a cambio de desmantelar no sólo el archivo, sino, a largo plazo, la propia nación. Ignacio Soria Aldavero. Soria.

Republicanos o blancos
Nota del Editor 8 Junio 2005

Yo no puedo ser monárquico, que tengo que ser republicano y tampoco soy negro, soy blanco, así que cuando un blanco comete un disparate, y la gente escribe bla. bla. blanco bla. bla., parece que quieren dar a entender que lo que tipifica al malo es el hecho de ser blanco, más que el hecho en sí, lo que es claramente malévolo contra los blancos,
y análogamente, cuando a los independentistas, los etiquetan como republicanos, que de eso no tienen nada pues simplemente buscan crear su propio feudo, están siendo claramente malévolos con la libertad y la igualdad.

Los intelectuales denuncian amenazas por criticar «la escalada integrista en Cataluña»
En una rueda de prensa que permitió oír la multiplicidad de voces que compone este nuevo movimiento, reclamaron ayuda ciudadana contra el nacionalismo
IVA ANGUERA DE SOJO ABC 8 Junio 2005

BARCELONA. Los quince impulsores del manifiesto «Por un nuevo partido político en Cataluña» presentaron ayer la iniciativa con la voluntad de abrir un proceso que «permita regenerar» la clase política catalana y la advertencia de que algunos posibles firmantes no han secundado oficialmente la iniciativa por temor a las repercusiones que esto podría tener en su vida laboral. Así lo denunció el escritor Félix de Azúa, quien señaló estos casos «a modo de ejemplo, porque esto indica la atmósfera que se vive».

Pese a estos inconvenientes, los impulsores del manifiesto explicaron que el texto se presenta con doscientas firmas -aunque el proceso de recogida de adhesiones comienza a partir de ahora- pero podrían haber sido más, porque aseguran haberse visto desbordados por la respuesta obtenida de momento. El objetivo, ahora, es el impulso de una nueva formación política que obtenga representación en el Parlamento catalán «para que se hable en castellano, cosa que ahora es prácticamente imposible, mientras la extrema derecha de ERC exige el catalán en el Congreso», señaló Iván Tubau. Y con vocación de gobierno, pese a reconocer que eso harto difícil.

Aunque el PSC centró sus críticas, no definieron los márgenes de esa futura formación, cuyos ejes deberían ser «el retorno al liberalismo y a la defensa de la ciudadanía» como eje vertebrador de la acción de gobierno. Así lo defenderán en el acto de presentación al público anunciado ayer para el próximo 21 de junio en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

Félix de Azúa
«En pocos lugares de Europa expresar una opinión negativa tiene consecuencias»

El escritor denunció que hay personas que secundan sus tesis pero no se han atrevido a firmar el manifiesto por las consecuencias que esto podría acarrearles y señaló que se trata de una situación excepcional «por lo menos en Europa». Félix de Azúa explicó que «esto sucede donde el poder está establecido como un bloque sin fisuras», en cuyo caso «los insumisos son marginalizados sistemáticamente». Destacó su decepción ante la ausencia de políticas sociales en un gobierno del PSC y alertó de que este partido «es hostil a España y a la Constitución».

Francesc de Carreras
«Tras ver la evolución del PSC desde 1999, nuestro escepticismo es total»

Francesc de Carreras reconoció que su «escepticismo es total» sobre la posibilidad de que el manifiesto consiga que el PSC reconsidere su línea política actual. El catedrático de Derecho Constitucional advirtió que no hay un nexo de unión entre su iniciativa y las corrientes críticas en el seno del PSC, aunque destacó que «es un síntoma». Francesc de Carreras denunció además el hecho de que el tripartito catalán haya fijado como objetivos prioritarios un nuevo Estatuto y una nueva financiación que «no van encaminadas a cubrir las necesidades ciudadanas sino a obtener más poder para tener más poder, no para servir a los ciudadanos».

Arcadi Espada
«Parece que no se pueda hacer política en Cataluña sin partir de la óptica nacionalista»

Convencido de que con la llegada de la izquierda al poder en Cataluña «se cierra la expectativa de cambio que teníamos», el periodista Arcadi Espada explicó que en los últimos comicios votó a los socialistas «y tenía derecho a esperar que no hicieran seguidismo» del nacionalismo. Perdida esa esperanza, Espada lamentó que en Cataluña sólo se haga política «desde la óptica nacionalista» y presentó a los impulsores del manifiesto como «no nacionalistas que defendemos el Estado español, que es lo único tangible». Tampoco consideró al PP un «instrumento útil para combatir el nacionalismo» porque a su juicio este partido se plegó «desde que pactó la caída de Alejo Vidal-Quadras, y ahora Josep Piqué ha aceptado que el preámbulo del Estatuto diga que Cataluña es una nación».

Albert Boadella
«He recibido amenazas que demuestran la escalada integrista»

El director de Els Joglars denunció una amenaza recibida hace dos meses a través de Internet «por supuesto anónima» -y sin relación con el manifiesto presentado ayer-, que para Boadella demuestra «la escalada integrista» que en su opinión se ha producido, «favorecida por los mensajes subliminales de muchos medios de comunicación». Mucho menos subliminal fue su mensaje, cuando calificó a la clase política de «cúmulo de cursis y capullos combinados con salvapatrias».

Félix Ovejero
«La identidad se tiene, no hay que conservarla»

Félix Ovejero denunció que «Cataluña cada vez se parece menos a la Cataluña real» y rechazó hablar de una franja política concreta -derecha o izquierda- para abogar porque el nuevo partido abarque «un espacio común presidido por la idea de ciudadanía». El escritor, que recordó que proviene de la «izquierda radical», señaló que «si nos gastamos el presupuesto en identidad no llega para políticas sociales» y advirtió que «los desatendidos son el 60 o 70 por ciento de los catalanes que tienen su origen fuera de aquí».

Xavier Pericay
«Nuestra confianza en el PSC y el PP es prácticamente nula»

«Oficialmente los únicos partidos nacionalistas son CiU y ERC, los otros no lo son y por tanto se pueden sentir aludidos por el manifiesto», advirtió el escritor y colaborador de ABC Xavier Pericay, quien señaló, sin embargo, que «nuestra confianza es prácticamente nula», convencido de que «ni el PSC ni el PP están dispuestos a combatir al nacionalismo». Constatada la desconfianza en los partidos actuales, anunció que «un proceso que debe tender a regenerar la clase política catalana» para «acercar la política a la realidad catalana» y romper así la situación actual.

PRUEBA DE "LA ESCALA DE INTEGRISMO"
Amenazan de muerte a Albert Boadella acusándole de "traidor" tras el manifiesto "Ciudadanos por Cataluña"
Albert Boadella ha presentado una denuncia en la Policía Nacional por haber recibido unas amenazas de muerte a traves de Internet. Boadella, que presentó el martes el manifiesto de varios intelectuales para la creación de un nuevo partido no nacionalista, ha declarado que la amenaza es un ejemplo de "la escalada de integrismo que vive la sociedad catalana". ERC calificó el manifiesto de "panfletario" y dijo que sitúa a sus autores "dentro de la marginalidad política".
Agencias Libertad Digital  8 Junio 2005

Albert Boadella ha revelado que hace un mes denunció ante la policía una amenaza de muerte contra él en internet. Félix de Azúa ha declarado durante la presentación del manifiesto de Ciudadanos por Cataluña que hay "muchas" personas que habrían querido adherirse a la asociación, pero que " no lo han hecho por miedo a las enormes repercusiones en su vida privada y profesional".

La amenaza contra Boadella consistía, según ha revelado el propio artista, en "una fotografía con una diana que decía algo parecido a 'Cerdo traidor'". Algo que no le había pasado nunca, según reveló. Según sus palabras, "llevo cuarenta y pico años en la vida pública y nunca me había pasado esto, ni en la época de Franco ni posteriormente". Boadella considera que esta amenaza es un ejemplo de "la escalada de integrismo que vive la sociedad catalana".

Francesc de Carreras, otro de los 15 intelectuales firmantes del manifiesto, ha recordad que actos como los de la Asociación por la Tolerancia son " boicoteados por las juventudes de ERC", cuando miembros de esta entidad como Paco Caja "tienen tanto derecho a hablar como Jordi Pujol". Carreras ha denunciado a los medios de comunicación catalanes por difundir de manera "escandalosa" la "pedagogía del odio contra todo aquello que se considera español". Carreras ha recordado que "todo nacionalismo, para construirse, siempre ha de tener un enemigo".

El portavoz parlamentario de ERC, Joan Ridao, ha considerado que el manifiesto publicado por personas que años atrás apoyaron el Fórum Babel demuestra tener "un escaso rigor analítico" y un evidente "carácter panfletario y demagógico", lo que sitúa a sus autores "dentro de la marginalidad política".

FRANCISCO JOSÉ ALCARAZ, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
«Creer que ETA desaparecerá con la negociación es de ingenuos»
Percibe la reunión convocada por Zapatero con las víctimas como «un golpe de efecto» para silenciarles
MELCHOR SÁIZ-PARDO/COLPISA.MADRID El Correo 8 Junio 2005

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, cree que la reunión convocada por el presidente del Gobierno es sólo «un golpe de efecto» para acallar la manifestación del pasado sábado contra la negociación con ETA. Está convencido de que pensar que la organización terrorista desaparecerá mediante una negociación es «el colmo de la ingenuidad».

-¿Esperaba semejante respuesta en su manifestación?
-Esperábamos una respuesta masiva, pero no hasta ese extremo. Los ciudadanos están cada vez más concienciados y no podían fallar para decir que no se puede pactar con ETA.

-¿Ha apreciado cambios en el Gobierno tras la protesta?
-Han dicho que no cambiarán su política, pero no pueden hacer oídos sordos al clamor de las víctimas.

-¿Qué esperan de la reunión con Rodríguez Zapatero el 21 de junio?
-Primero pensamos que reaccionaba a la protesta. Luego hemos visto que es sólo un golpe de efecto para silenciar el éxito de la manifestación. Busca acallar las voces críticas hacia la negociación.

-¿Cree posible acabar con la banda mediante el diálogo?
-Cualquier persona con sentido común sabe que es imposible que ETA renuncie, deje las armas y de matar sin contraprestación alguna. Es el colmo de la ingenuidad.

-Pero el PP, que ahora secunda sus manifestaciones, habló con ETA.
-La actual directiva de la AVT hubiera dicho entonces lo mismo que ahora: con ETA no se negocia.

-¿Aceptarían una paz que no pase por la derrota absoluta de ETA?
-La paz sin justicia no existe. Si no, sería una paz falsa, una nueva humillación a las víctimas y a sus familias.

-¿Y liberar a los presos para avanzar en un proceso de paz?
-Plantear esa posibilidad es inmoral.

-¿Por qué no creen a Rodríguez Zapatero cuando asegura que no hay negociación?
-Porque los hechos le desmienten: hay contactos del PSE con Batasuna-ETA; el PCTV campa por el Parlamento vasco; los presos de ETA gozan de privilegios en la Universidad; se permiten las manifestaciones ilegales de Batasuna-ETA...

-Pilar Manjón, la presidenta de la Asociación del 11-M, afirma que las que acudieron a la manifestación eran las «víctimas mediáticas».
-Sus palabras se descalifican por sí mismas. Me solidarizo con los miles de hermanos que hemos perdido a alguien en un atentado.

-¿No le apena la división de las víctimas?
-No hay división. El Gobierno utiliza a un pequeñísimo sector de las víctimas para dar la imagen de una división inexistente. También en la Segunda Guerra Mundial hubo judíos colaboradores con los nazis.

-¿Su relación con Peces-Barba es irreconciliable?
-Peces-Barba ha llegado a un extremo esperpéntico. No es más que un comisario político del Gobierno.

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