AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 10 Junio 2005
Salvar a España
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  10 Junio 2005

Sabemos más
Isabel Durán Libertad Digital 10 Junio 2005

Acabó como empezó
Editorial ABC 10 Junio 2005

¡Falta de respeto por la vida lesionada!
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Junio 2005

Qué pesadito es usted, Rodríguez
Carlos HERRERA ABC  10 Junio 2005

Los cabos sueltos del 11M
Lorenzo Contreras Estrella Digital  10 Junio 2005

La amenaza persiste
GEES Libertad Digital 10 Junio 2005

El Club de Perpiñán y los demonios familiares
Aquilino Duque Libertad Digital 10 Junio 2005

Y todo a media luz
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital  10 Junio 2005

«Zapatero pretende hacer del Archivo de la Guerra Civil una nueva fechoría cultural»
José María Sánchez La Razón 10 Junio 2005

El 64 por ciento de los ertzainas escuchó las órdenes de no actuar contra el entorno de ETA
Redacción La Razón 10 Junio 2005

Estallan dos granadas en el aeropuerto civil de Zaragoza
Madrid. Efe ABC 10 Junio 2005

El manifiesto de los intelectuales provoca una división en el PSC
Paco Soto | barcelona La Voz 10 Junio 2005

«Hay un hostigamiento a todo lo que suena a español»
Enrique Clemente | la voz | redacción La Voz 10 Junio 2005

«Si se rompe la solidaridad entre territorios no hay redistribución»
Tomás García | redacción La Voz 10 Junio 2005

3ª CONCENTRACIÓN CONTRA LAS OFICINAS DE GARANTÍAS  LINGÜÍSTICAS TAMBIÉN LLAMADAS OFICINAS DE  DELACIÓN.
Asociación Tolerancia  10 Junio 2005
 

Salvar a España
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS PERIODISTA Y ESCRITOR ABC  10 Junio 2005

CUANDO Picasso y D´Ors se entrevistaron en París, recién terminada la guerra civil, para tratar sobre la recuperación de los cuadros del Museo del Prado, el artista le preguntó al crítico por qué un hombre tan independiente como él se había liado con las gentes de Franco. D´Ors le contestó: «Porque esas gentes, como dices tú, eran las únicas capaces de salvar a España y, en efecto, han conseguido salvar todo lo que tú y yo amamos de ella».

En las mismas volvemos a estar ahora, aunque en circunstancias muy distintas. En paz y democracia, pero de nuevo se trata de salvar a España y tantas cosas como hemos amado siempre; y, de nuevo, parece que sólo una parte de los españoles está dispuesta a responder a ese desafío. Por eso yo respondo del mismo modo que D´Ors a los que me preguntan por qué, habiendo sido de izquierdas en tiempos de Franco y en la transición, ahora «estoy» con la derecha. Es verdad que aún tengo alguna esperanza de que rectifique el PSOE, pero la única fuerza que parece decidida a impedir la catástrofe es la derecha.

Ojalá pudieramos hablar sólo de peligros. Hay que hablar ya de desastres. A estas alturas habría que emprender una tarea de recuperación nacional: cómo desarmar los totalitarismos separatistas, cómo reeducar a un par de generaciones de españoles; cómo curar del daño hecho no ya al idioma español, sino a los millones de ciudadanos que tienen derecho a su uso y disfrute, cómo restablecer la verdad histórica; cómo descargar a las conciencias del odio impuesto... Pero es verdad que después de la desnacionalización que venimos padeciendo desde hace tres décadas aún está por llegar lo peor, bien anunciado y prácticamente asumido por una parte de la sociedad española. Me refiero a lo que supondrá una organización de la convivencia a partir de una Confederación que no tendrá nada que ver con el modelo autonómico, aunque todavía haya gentes que sigan diciendo con indecencia intelectual que se trata de una mera versión de aquel. ¿Quién no quiere ver a estas alturas que el régimen autonómico ha sido un mero recurso para vaciar al Estado de la «sangre» nacional, como diría Ortega, y que estamos a las puertas de la construcción de un monstruo institucional que puede precipitarnos en una de esas trágicas confrontaciones colectivas que ya habíamos dado por definitivamente conjuradas.

El partido socialista ve todo este proceso como normal y necesario. Sus dirigentes tan sólo reaccionan cuando se habla de los dineros. No les ha importado entregar la enseñanza a los nacionalistas vascos y catalanes (y a los émulos provincianos), ni que hayan sido deformadas la realidad histórica y la idea de España hasta el punto de hacerlas odiosas... Este abismo está ya abierto y provoca diariamente fracturas en la convivencia. Se ha encendido la hoguera de los odios, y en ello han sido agentes decisivos los socialistas, y -lo que es más grave- están orgullosos de ello. ¿Seguirán prestándose hasta la liquidacion total del Estado y de la Nación? Han barrido la experiencia de la transición «pactada» para recuperar el sueño de la «ruptura» democrática treinta años después, y no deja de ser sorprendente que los protagonistas de esta enmienda histórica sean los socialistas que estuvieron por aquella frente a los comunistas. En esa perspectiva, ¿cómo puede sorprender que quieran modificar sustancialmente la Constitución que se escribió con el espíritu de la renuncia a la ruptura?

A la vista de la línea del partido socialista en estos momentos, y no sólo en relación con la cuestión nacional, cabe afirmar hoy que la izquierda aceptó la fórmula de la transición con las «reservas mentales» que le impuso la relación de fuerzas. El PCE quería ser admitido y legalizado como fuera, con la Monarquía de Don Juan Carlos, la bandera roja y gualda y todas las cesiones que fueran necesarias en materia social y moral. El PSOE, por su parte, renunció al republicanismo y al laicismo tradicionales en él ya que, de lo contrario, no habría tenido las adhesiones masivas que le permitieron ser el segundo partido en las dos primeras elecciones generales y barrer en la tercera. Así que hoy podemos concluir que, si los nacionalistas aceptaron la fórmula del autonomismo como un modo de avanzar hacia el federalismo y la ruptura de la unidad y en este sentido pueden ser criticados por desleales, la izquierda asumió el pacto de la transición sólo temporalmente, como podemos comprobar ahora.

Se preguntan muchos ciudadanos por las razones que puede tener el socialismo español para la radicalización a la que se ha entregado.

En relación con la cuestión nacional, como he explicado en muchos de mis artículos y en el libro «La izquierda y la nación», se trata de la puesta en práctica de una estrategia que en buena medida había sido elaborada por el PCE y no dejaba de tener una tradición en el propio partido socialista, y según la cual la construcción de España había estado mal hecha desde los Reyes Católicos y para la que no había otra solución sino la liquidación del Estado en alianza con los nacionalismos periféricos. De paso quedaría arrumbada la derecha que vivía de esas concepciones, y barridas la cultura y la moral propias de una nación considerada como la emanación de las fuerzas históricas más reaccionarias. El autonomismo fue un mero recurso para González en su día, y hoy es un mal para Zapatero. Las diferencias entre ellos son las que han exigido las nuevas circunstancias y las nuevas alianzas: de CiU a ERC, del PNV al Partido Comunista de las Tierras Vascas.

A este cuerpo argumental se han sumado la crisis del socialismo y la revitalización del liberalismo. Aquel se siente negado por el progreso «real», ha quedado vaciado de su contenido y se siente interpelado por ello. Es ese cuestionamiento el que le lleva a una respuesta desesperada, hasta el punto de buscar las razones de su actual derrota en la que tuvo en 1939. De ahí el odio, el sentimiento de guerra civil, el resentimiento histórico. Por eso recurre a todos los elementos que pueden resultar de algún modo seductores a la población antisistema. El trabajo de Zapatero es el de advertir acerca del peligro de desaparición de la izquierda como tal frente a la derecha y, por tanto, como alternativa de poder. Por eso en esta hora de desesperación histórica los socialistas recurren a la irracionalidad, a la demagogia, al populismo, a todas las empresas políticas que han podido tener algún reclamo en viejas militancias.

Ante esta realidad, ¿se producirá algún tipo de rebelión en el partido socialista o la salvación de España quedará, una vez más, en manos de la derecha?

Un tanto abatido por la respuesta que aconseja la lógica, me retiro a la historia, a nuestra rica literatura relacionada con la decadencia, y -mira por dónde- encuentro una palabra consoladora en una de las cartas que Sor María de Jesús de Agreda escribió a Felipe IV y que ha prologado tan inteligentemente Seco Serrano. El soplo de optimismo que me viene de la monja es una frase sencilla y hermosa que me gustaría dar por profética. Dice así: «Esta navecilla de España no ha de naufragar jamás, por más que llegue el agua al cuello».

Conclusiones del 11-M
Sabemos más
Isabel Durán Libertad Digital 10 Junio 2005

La Comisión de No Investigación en el Congreso de los Diputados sí ha servido y para mucho. Hoy sabemos mucho más y no por intuición o simples sospechas o teorías conspiratorias sin base alguna, sino por constancia fehaciente día tras día desde que el 20 de mayo de 2004 el Pleno del Congreso mandara a los comisionados a que iniciaran su andadura. La Comisión ha puesto a cada uno en su sitio.

Durante largos meses de inactividad para que la fábrica publicitaria de Zetapé pueda vender que se trata de la Comisión más larga de la democracia, la única conclusión incontestable de la pantomima parlamentaria pretendida por las izquierdas que han conseguido echar al PP del poder es que hoy sabemos que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se niega a investigar la verdad. Y no es una negativa genérica y amplia a mantener indefinidamente abierta una comisión que sólo sirve para la confrontación política, como quieren hacernos creer, es un intento de echar tierra sobre todos y cada uno de los interrogantes concretos que se ciernen sobre la planificación, desarrollo, consecución y posterior ejecución de la mayor masacre de la historia de España. A pesar de los enterradores parlamentarios de la Comisión hoy sabemos más, mucho más.

Sabemos que el Gobierno del presidente socialista que accedió al poder tras la conmoción social provocada por la matanza terrorista se niega a entregar la documentación solicitada en el Parlamento. Sabemos que su grupo parlamentario se ha negado reiterada y rotundamente, a acceder a que se produzcan comparecencias clave en el esclarecimiento de los hechos. Sabemos que el Ejecutivo de Zapatero no quiere que sepamos por qué al menos dos miembros del Partido Socialista están relacionados directamente con la trama de los atentados. Sabemos que no quiere que averigüemos por qué uno de ellos, Fernando Huarte, importante dirigente en Asturias que colaboraba con los servicios secretos españoles, visitaba en la cárcel antes y después de los atentados al brazo derecho de los terroristas. Sabemos que tampoco quiere que se esclarezca la verdad sobre cómo un militante del partido en Madrid –ahora dado de baja– cuyo piso fue centro neurálgico de los terroristas, está acusado por el juez del Olmo de participar directamente en la organización de la masacre.

Sabemos que el presidente impide a través de la obstrucción de su partido con el apoyo de sus aliados en el Gobierno que se sepa por qué un policía nacional que fue escolta del juez Baltasar Garzón es el propietario del local que liberó los móviles con los que se produjeron los atentados, teléfonos que fueron la clave para que antes de las elecciones se produjeran las detenciones de los presuntos islamistas implicados en la trama y que hicieron cambiar el sentido del voto a un millón de votantes, según el CIS.

Sabemos que el presidente se niega, a través de la constancia palmaria de la actitud de sus representantes en la Cámara Baja, a que se averigüe cómo se organizaron los atentados por parte de quienes vendieron los explosivos, algunos de ellos confidentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Sabemos también que algunos de los entonces responsables policiales responsables de las denuncias previas sobre la existencia de los asturianos vendedores de la dinamita y sus conexiones con los implicados en los atentados no eran hombres de confianza del Partido Popular en el Gobierno y sí de los anteriores responsables de los Ejecutivos de Felipe González, algunos implicados en los crímenes de los GAL y en el saqueo de los fondos reservados del Ministerio del Interior. Apenas importa si la ETA está o no relacionada, lo que importa es que hubo quien tuvo conocimiento previo de lo que se estaba cociendo y que por distintas causas la información nunca llegó al Gobierno de José María Aznar.

Sabemos además, que los atentados más sangrientos de la historia que cambiaron el color político del Gobierno de la Nación no se producen a causa de la guerra de Irak sino que comenzaron a perpetrarse en 2001, a pesar de las terribles acusaciones de “asesinos” por parte de las izquierdas hoy gobernantes en las terribles jornadas previas a las elecciones del 14-M. Y sabemos que, desgraciadamente para los familiares y amigos de los 192 muertos y de los 1.500 heridos –a los que por cierto Zapatero no considera víctimas del terrorismo– sabemos, digo, que tenemos un Gobierno que nada de todo esto quiere que sepamos y que sólo el PP quiere saber. Y eso es ya una sabiduría inmensa.

Acabó como empezó
Editorial ABC 10 Junio 2005

LOS grupos parlamentarios han empezado a presentar sus informes finales sobre los resultados de la Comisión que ha investigado los atentados terroristas del 11-M. Los discursos de partido siguen en los mismos términos que abrieron y cerraron la investigación y, por esto mismo, abundan en el fracaso congénito de una Comisión cuyo desarrollo y término se ha ajustado a las posiciones iniciales. No obstante, cabe apreciar que las conclusiones escritas incluyen ciertas modificaciones que merecen atención. Sobre todo, en la medida en que podrían implicar un doble gesto del PSOE por alejarse del extremismo de ERC -que ha pedido las reprobaciones de Aznar y otros miembros de su gobierno- y por rebajar la tensión con el principal partido de la oposición. El hecho es que el PSOE no incluye en sus conclusiones las acusaciones de «imprevisión» y de «engaño masivo», aunque sí considera que hubo «falta de tensión», «infravaloración de riesgos» e «información equívoca y tendenciosa» entre el 11 y el 14-M. Mejor así, rebajando el grosor de las imputaciones, porque, con ETA poniendo coches bomba en Madrid, sería muy arriesgado para el Gobierno socialista perseverar en la «imprevisión» del anterior gabinete ante el 11-M.

Es probable que estos matices no sean más que movimientos tácticos en corto, sin más alcance político, sobre todo porque no implican una rectificación de las acusaciones que ahora se silencian en las conclusiones. El PSOE podría estar asumiendo coyunturalmente un papel institucional, condescendiente con el PP, para frenar el daño a su imagen tras la manifestación de las víctimas del terrorismo. Por otro lado, es una manera de soslayar el comportamiento del PSOE el 13-M y su responsabilidad por contribuir a la quiebra de la jornada electoral y al acoso antidemocrático a las sedes del PP.

En todo caso nunca sobra un receso en la crispación, aunque los asuntos centrales de la Comisión del 11-M sigan siendo objeto de polémica, en ciertos aspectos justificada. La atención a las comparecencias ha permitido a la opinión pública hacerse una idea de los hechos sucedidos entre el 11 y el 14-M. Algunos comparecientes aprovecharon la ocasión para rehacer su biografía en esas jornadas, pero aquí sólo vale lo que se puso por escrito o en cauces oficiales para que el Gobierno del PP se formara su criterio e informara a los ciudadanos. Es en este punto donde las posiciones son irreconciliables y donde se hará imposible el acuerdo. Cabe aceptar que la política informativa del Gobierno de Aznar no fue acertada en esos días, que hubo un exceso de afirmaciones rotundas -aunque ninguna tanto como las del lendakari Ibarretxe a primera hora del 11-M- y que faltó más empatía con la oposición. También es cierto que el paso del tiempo permite jugar con ventaja a los acusadores. Pero de ahí a sostener que el Gobierno de Aznar manipuló la información policial o que trasladó a la opinión pública datos contrarios a la investigación, es, sencillamente, una acusación falsa. Es la diferencia que hay entre el error y la mentira.

Desde el PP, el cierre de la investigación se percibe como el carpetazo para no conocer realmente lo sucedido. Hay cuestiones pendientes de aclarar, sin duda, y el veto a las últimas comparecencias y a los documentos solicitados por el PP (relacionados con hechos tan llamativos como las andanzas del socialista Fernando Huarte o los posibles contactos carcelarios entre islamistas y etarras) es, en este sentido, una decisión errónea del PSOE y sus aliados. Pero tampoco le conviene al PP dejar esta Comisión con la impresión de que aún vive escarnecido por aquellos días, aunque ya no es discutible la intención de los terroristas de provocar la crisis política que finalmente consiguieron y a la que los populares se refieren en sus conclusiones cuando reprueban a los socialistas por «instrumentalizar los atentados con réditos electorales». Insistir en otros capítulos paralelos que, por ahora, no han conducido a ningún resultado cierto, si no contraproducente para el propio PP (como las supuestas negligencias policiales en el seguimiento de los que luego fueron autores del atentado), transmite una imagen negativa de ansiedad para un partido al que, como opción de gobierno, le resulta más propio -y, en estos momentos precisos, más necesario- ocuparse del presente y del futuro de España.

Zapatero y el 4-J
¡Falta de respeto por la vida lesionada!
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Junio 2005

Muchos hablan de respeto, pero pocos son capaces de comprender, y de vivir, de acuerdo con el significado de este vocablo. Las declaraciones de Rodríguez Zapatero sobre la manifestación del 4-J son pruebas sobre el desconocimiento, o peor, abuso que de esta palabra hace este hombre. Tan perverso es el uso dado por RZ a esta palabra que su análisis ya no puede situarse en el terreno de la normalidad. El análisis político tiene que ser sustituido por la ética. En efecto, porque no todo el mundo puede hablar de respeto, esta grandiosa palabra debería estar reservada para seres moralmente maduros.

Pero, por desgracia, la palabra respeto es moneda corriente de mercachifles e inmorales. RZ la utiliza, la maltrata, para trapichear con los ciudadanos. Quiere “hacerse respetar” por su afán de negociar con los asesinos de ETA, pero los argumentos que esgrime, aparte de inmorales, son tan peregrinos como torpes. Dice RZ que si ETA deja las armas para siempre, dialogará con los asesinos; pero nadie con sentido común, y sobre todo con un poco de respeto por sí mismo, puede dejar de reconocer que, si los asesinos abandonan las armas, o sea se integran en el sistema democrático, ya no tiene ningún sentido negociar nada con ellos. Porque los asesinos saben que esto es así de elemental, haría bien RZ en tratar de respetarse un poco más sus propias opiniones para que alguien pueda llegar a respetarlo. Quien no se respeta, pues, a sí mismo no puede respetar a los demás.

RZ dice que respeta la manifestación del 4-J, que pedía al Gobierno que no negociase con asesinos, sin embargo, él seguirá intentando negociar con ETA, o sea que no escuchará la demanda ciudadana. Alguien que cae en estas mentiras, pues la contradicción para este señor no existe, es que no cree absolutamente en nada. Está instalado en el puro nihilismo. Sí, estulto “nadismo” es el proceder del presidente del Gobierno, pues aún me cuesta aún hablar de maldad. Nos lleva a la catástrofe irremisiblemente. Lo grave es que tiene seguidores. Millones. Por supuesto, esto no es ningún consuelo, porque también Hitler y Stalin los tuvieron.

La reacción de este hombre ante las víctimas, ante la manifestación del 4-J, no es sólo un acto de irresponsabilidad, sino falta de respeto por la propia palabra respeto. Desprecia a los otros manipulando las palabras. Dice que “respeta” a los manifestantes, cuando en realidad los está despreciando y estigmatizando. Y, sobre todo, es tan irrespetuoso, en realidad tan inmoral, con las víctimas y sus acompañantes, el resto de la ciudadanía que se siente herida porque han lesionado la vida de sus conciudadanos, que ha llegado a decir que “trágicamente no podemos conocer la última voluntad de las víctimas del terrorismo”. La reducción de la condición de víctima del terror a los muertos es una de las operaciones más abyectas e inhumanas que yo he oído en mi vida. Recuerda el argumento de los revisionistas del holocausto. Pero este asunto lo dejo para otro día, porque ya no se trata de desconocimiento del respeto sino de algo más que humano, según Nietzsche, algo demasiado humano, maldad.

Qué pesadito es usted, Rodríguez
Por Carlos HERRERA ABC  10 Junio 2005

INSISTE Rodríguez. Negociará con ETA si la banda muestra «la voluntad» de abandonar las armas. Atención, Rodríguez, pregunta: ¿sólo la voluntad?, ¿con la voluntad ya basta? O sea, a ver si me aclaro: ¿con que uno de ellos diga que, a lo mejor, puede que se piensen la cosa de los tiros y los chantajes ya basta para que mande usted a uno de sus emisarios a discutir lo que sea? Si la expresión del presidente en el Senado es un simple desliz arquitectónico de su vacua fraseología, la cosa queda en una arenga más, pero si se trata de una frase medida y calculada, nos encontramos entonces ante una invitación al «diálogo» con los terroristas en toda regla. Decirles a los malos que sólo con la voluntad de dejar las pistolas ya se sentará a discutir sobre sus pretensiones o sobre el futuro de sus presos significa no haber entendido nada del mensaje que dejaron escrito en el aire los manifestantes del pasado sábado.

Tanto como le gusta a Rodríguez eso de construir un mundo distinto desde las pancartas y el vocerío, podría aplicarse el cuento y no hacer lo que achaca a Aznar: no escuchar a la calle. Insiste Rodríguez en recordarnos que las víctimas son los muertos y que si les brindáramos una última voluntad antes de expirar éstos expresarían el deseo de ser las últimas, cosa que rápidamente interpreta nuestro fenómeno como un apoyo indudable e inequívoco a su política antiterrorista, que es también la que absorbió Carod en Perpiñán, todo sea dicho. Como los muertos tienen la costumbre de no hablar, El Estadista Pacificador podría preguntarles lo mismo a los que han sobrevivido, que, aunque en la escala manjonista del sufrimiento no pueden ser considerados víctimas, todavía tienen entendederas para manifestarse verbalmente. No están los muertos, Rodríguez, pero sí los vivos: ánimo, que el día 21 se traga el sapo del sábado y les recibe por separado. Es un gran momento para insistir machaconamente en eso de querer dialogar hasta el amanecer: mire a las piernas de Irene Villa cuando esté diciendo eso, Rodríguez.

El gran experto en política forense española, Puigcercós, ya dijo que la política la hacen los vivos, no los muertos. Le faltó decir que los muy vivos. Pues los vivos son, en este caso, los que han sobrevivido. Los que hemos sobrevivido, si me permite incluirme. Los vivos tal vez no tengan derecho a opinar sobre la política antiterrorista -ya lo aclaró el conocido melón vasco Emilio Olabarría-, pero resultan contumaces en la defensa de sus criterios. Hasta se manifiestan. Y no se desaniman por el hecho de que Rodríguez se ponga poético y hable de la paz como si la paz fuese un elemento aislado de la libertad.

La paz sin libertad no resulta tan interesante como parece, Rodríguez, acuérdese del franquismo: la paz como consecuencia de las claudicaciones no satisfará a los que se la brindan a cambio de ventajas políticas que usted no puede dar, ni lo hará tampoco a los supuestos beneficiados por ella, los ciudadanos, cuando descubran el precio que han pagado a cambio. Porque, aunque no quiera reconocerlo, Rodríguez, le van a pedir un precio y usted con sólo sentarse ya les está pagando.

Créame, no nos aburra más con frases de telenovela, no nos suelte ninguna de esas peroratas que espera ver reproducidas en mármol algún día. Sé que la posibilidad de pasar a la historia como El Pacificador es muy excitante, y ya se ve usted dentro de unos años aclamado en Naciones Unidas poco antes de pronunciar su conferencia «Cómo veo yo la posible paz mundial gracias al diálogo incesante», pero olvídelo, desgraciadamente no le llamarán.

En pocas palabras: no sea usted pesado, Rodríguez.
www.carlosherrera.com

Los cabos sueltos del 11M
Lorenzo Contreras Estrella Digital  10 Junio 2005

De todo lo que el PP aduce contra el planteamiento del PSOE acerca de lo establecido por la Comisión del 11M y días siguientes, lo más convincente y lo que más hace reflexionar, por encima de las supuestas manipulaciones o engaños masivos que se le imputan al último Gobierno de Aznar, es el argumento de que el atentado del tren de cercanías tuvo una intencionalidad política dirigida a desalojar al PP del poder, alterar los supuestos de la política interior y exterior, aunque también de paso, lógicamente, buscara provocar el terror. Pocos observadores imparciales o que se esfuercen por serlo podrán ignorar sinceramente que el atentado, por su inmediatez al 14M, día de las elecciones generales, desbordaba, en apariencia, la intencionalidad meramente terrorista y procuraba cambiar el siglo del Gobierno. Y la complicidad de ese objetivo hizo cavilar a más de uno sobre la llamada “autoría intelectual” de la salvajada criminal. ¿Quién andaba detras de los mochileros, quién los dirigió hacia tan sotisficada meta y quién eligió o determinó la fecha del 11M, tan indicada para perturbar o trastornar el episodio electoral que se avecinaba?

Desde el primer momento, en el seno de la política española se diseñaron dos actitudes: la del PP y su Gobierno, procurando subrayar la autoría de ETA porque la lógica así lo reclamaba y el interés electoral también lo requería, y, de otro lado, la postura del PSOE, sabedor de que la tragedia restaba votos a sus rivales y era preciso aprovechar al máximo la coyuntura. Dos líneas de comportamiento perfectamente explicables, que no tenían por qué representar un fraude político. El Gobierno se defendía hasta el límite de sus posibilidades mientras las evidencias no fueran abrumadoras y aplastantes, y es lo que hizo. Y el PSOE zapateril, más que buscar la verdad, que la buscó, se dijo con toda lógica también: “Ésta es la mía”. Así es la política.

Pero lo de menos era el hallazgo de la verdad. Por ambas partes. El Gobierno deseaba que no hubiese autoría islámica, y el PSOE todo lo contrario. Ahora bien, una cosa era el desenlace electoral y otra la investigación de lo ocurrido. Y en ese punto, el vigor de la posición socialista, en el plano argumental, se debilitó. Era o empezó a parecer evidente que el PSOE, una vez logrado el poder, estaba interesado en pasar página. Por eso se abreviaron los trabajos de la comisión y se buscó cuanto antes, dentro de los posible, la elaboración del informe final. Nadia dudará a estas alturas que algunos de los llamados “testigos clave”, incluidos entre ellos los “confidentes”, no debieron faltar a la cita de los interrogatorios parlamentarios. Pero faltaron.

La comisión ha puesto punto final a sus actividades. Muchos puntos oscuros no han podido ser aclarados. Está por conocer el informe que emita el juez que lleva el caso y que ha procurado reconstruir personalmente la jornada de la tragedia. ¿Cuántos fueron los autores de la inmensa fechoría? ¿Quién se bajó antes del tren o cuántos participaron en la operación de camuflaje? ¿Hasta qué punto el Gobierno de Aznar fue traicionado por algunos integrantes de las Fuerzas de Seguridad del Estado y a quiénes servían si tal fue su participación? ¿El suicidio colectivo de Leganés lo explica todo? ¿Fue tan voluntario como se ha dicho?

Ha cambiado el signo de esta historia. Al PP le importa, y mucho, prolongarla. Al Gobierno de Zapatero, directo beneficiario de los hechos, alejar de su imagen la hiriente sospecha de unas sombras no desvanecidas. Se trata de algo que no acabará de sustanciarse antes del 2008.

11-M
La amenaza persiste
GEES Libertad Digital 10 Junio 2005

Una de las conclusiones más llamativas del informe con el que el PSOE pone punto y final a la comisión de investigación sobre los atentados del 11-M es que la amenaza islamista sobre España persiste todavía. Es decir, que España sea un objetivo del terrorismo islámico es independiente de si el gobierno envía tropas a Irak o no. El PSOE en esto tiene por una vez razón. Irak pudo ser un factor contribuyente para el timing de los ataques del 11-M, pero no su causa. De hecho, la presencia de tropas españolas en Afganistán sigue siendo vista por Bin Laden y sus secuaces como un acto de invasión de tierra musulmana.

Ahora bien, la salida de Afganistán tampoco nos traería una mayor tranquilidad. Para Bin Laden –lo ha dicho reiteradamente– España no es España, sino Al Andalus, tierra de esplendor para la cultura musulmana pasada, parte natural del califato. En la medida en que no podemos ni debemos borrar nuestra Historia ni tampoco convencer a Bin Laden de que sus ideas son descabelladas, mientras Al Qaeda persiga instaurar de nuevo una era de dominación musulmana en sus antiguos territorios, España será un objetivo potencial para sus ataques. Nos atacarán cuando lo crean convenientes para sus planes.

El problema es que el gobierno de Rodríguez Zapatero ha hecho muy poco para mejorar nuestra capacidad de defensa frente al terrorismo islámico: se ha contentado con incrementar un poco la plantilla del CNI, que tan estrepitosamente fracasó ante el 11-M, aumentar los traductores de árabe y poco más. Nuestras fronteras siguen siendo tan permeables como antes, la capacidad de obtener información sigue siendo la misma y los elementos para disuadir o represaliar a los terroristas se han desmantelado en este año. Rodríguez Zapatero ha puesto toda su fe en dialogar con el mundo árabe para ver si con su llamada alianza de Civilizaciones los terroristas nos consideran sus amigos en lugar de territorio a reconquistar.

El 11-M los terroristas volaron unos trenes en Madrid. Por lo que saben todos los servicios de inteligencia, con tiempo, las próxima vez, si no se pone remedio, no volarán unos trenes, podrán volar Madrid. Que el terror islámico llegue a dotarse de armas de destrucción de masas es sólo cuestión de tiempo. Y los terroristas saben tener mucha paciencia y tesón, como han demostrado. Pero eso el gobierno actual español no lo quiere ver. España tiene en su vecino del Sur un nido de inestabilidad, un foco de radicalismo y un caudal de potenciales terroristas dispuestos a ponerse al servicio de Al Qaeda. Pero en lugar de luchar contra eso, demandando medidas eficaces de contraterrorismo, se elige la cesión sobre la cuestión del Sáhara. El PSOE dice que la amenaza del terrorismo islámico persiste, pero a temor de su incapacidad para actuar contra ella, parece más bien que lo dicen de boquilla, para curarse en salud por si se repite un atentado. Lo que tendría que hacer ahora es exigirle a su gobierno que ponga las medidas imprescindibles para que no se repita otro 11-M, no limitarse a avisar sobre ello.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Nótulas
El Club de Perpiñán y los demonios familiares
Aquilino Duque Libertad Digital 10 Junio 2005

Los pactos con el diablo se suelen firman con sangre. No fue un secreto el pacto que los socialistas en mayoría insuficiente tuvieron que firmar con los demonios familiares del separatismo para adueñarse del Poder. Tampoco lo fue el pacto previo entre éstos que llevó a la creación del Club de Perpiñán. La sangre la pusieron los muertos de Atocha. Pecan, pues, de ingenuos los que crean que la imponente manifestación convocada en Madrid por la AVT el 4 de junio podría obligar al Presidente del Gobierno a incumplir los graves compromisos contraídos. Es harto elocuente el afán por clausurar la comisión investigadora mientras no hay día sin revelaciones inquietantes. Cómo serán éstas que quienes exigían la verdad ahora no quieren saber nada de ella.

La manifestación contra el Club de Perpiñán fue un éxito y de nada sirvieron las mezquinas maniobras disuasorias de sus socios. No sé si una de ellas fue el aviso de “incidencia en la vía” que tuvo al tren en el que yo viajaba la víspera detenido cerca de una hora a la altura de Brazatortas, pueblo natal de Antonio Gala por cierto. A los viajeros se nos dijo que la RENFE nos devolvería el importe del billete. Al concluir la manifestación tuve el honor de hablar con don Francisco José Alcaraz y le dije: “Si yo fuera de izquierdas te diría que me he jugado la vida para asistir a la manifestación, pero como no lo soy te digo que gracias a la manifestación me ha salido gratis el viaje a Madrid.”

Y todo a media luz
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital  10 Junio 2005

La oscuridad se cierne sobre los españoles. Y no sólo porque se anuncian cortes de electricidad para el verano, por motivo del calor y el consumo masivo de aire acondicionado, sino también a causa de la ley del silencio que el Gobierno nos quiere imponer sobre los grandes temas que adornan el debate nacional. El cerrojazo de la información y de la transparencia ha caído como una noche oscura sobre el Estatuto catalán, por más que los de la Esquerra son difíciles de acallar y controlar, incluso por parte de Maragall.

Aunque la oscuridad mayor se cierne de manera alarmante sobre la negociación con ETA, de la que no sabemos nada; sólo lo sabe Zapatero, si es que algo hay, que debe haberlo. Porque en caso de que no lo hubiera el Ejecutivo habría caído de lleno en el no menos opaco pozo de la temeridad. Por no saber, no sabemos quién es el negociador que utiliza este Gobierno, ni si es cura o militar, hombre o mujer, político en activo o en paro, diplomático, periodista o intelectual. Ni tampoco tenemos noción de su nacionalidad, si es español, irlandés, americano, italiano, francés o portugués. Ni siquiera sabemos si negocia en España, Suiza, Argelia o Francia, ni con quién de ETA se ve, si es con Antxa, Cheroqui, o Ternera o con los tres.

Como la negociación es secreta, lo normal es que nada de esto trascienda. Pero lo que sí se sabe son los pasos y concesiones que el Gobierno le está haciendo a ETA, Batasuna y a los presos de la banda, guiños todos ellos destinados a crear el ambiente propicio para la gran negociación una vez que ETA, como dijo Zapatero en el Senado, dé pruebas de “su voluntad” —sólo de eso, de su voluntad— de dejar las armas.

Y en su derecho está Zapatero de hacer de su capa un sayo o lo que le convenga, sabiendo los riesgos que corre y que todos, en su nombre, corremos al abrir la mano de la presión política y judicial sobre ETA y su entorno. Pero lo que no se puede hacer es que el apagón afecte a la vida democrática, a la libertad de expresión e incluso al Estado de Derecho, porque ésas no son las responsabilidades exclusivas del presidente, sino los derechos supremos de la Sociedad.

Por ello no vale pedir cheques en blanco ni decir que la oposición no debe preguntar por esto en el Parlamento, ni que la prensa debe callar y tapar, ni que las víctimas no deben manifestarse, ni que los jueces y fiscales deben mirar hacia otro lado. La vida democrática debe continuar su rumbo de crucero natural, por más que le moleste a ETA o le incomode al Gobierno, que está haciendo ya dejación premeditada de sus funciones con el PCTV, Batasuna y las Fiscalía General del Estado.

Dejaciones democráticas y legales que se añaden a la ley del silencio impuesta en el PSOE, llegando a prohibir a Bono que hable o a Nicolás Redondo que asista a la manifestación de las víctimas, y todo ello ¿en nombre de qué o de quién? Cuando ETA sigue enviando facturas del impuesto revolucionario y poniendo bombas por doquier.

Estamos de acuerdo con la idea de explorar toda posibilidad de paz, pero desde la legalidad y el libre ejercicio de la democracia y de los derechos fundamentales de manifestación, crítica y expresión, que son irrenunciables haga o no ETA un gesto, declaración o tregua. Por ello el Gobierno no debe confundir la unidad en la lucha contra ETA con su solicitada unidad para tener un cheque en blanco que le permita apagar la luz de los derechos y libertades en favor de la negociación con una banda de forajidos que aún está en activo y con capacidad y ganas de matar, secuestrar y extorsionar.

Y si la banda no sólo muestra su voluntad de dejar las armas sino que las deja de verdad, en ese caso hablaremos de ciertas fórmulas de clemencia y de la integración social. Pero todo ello previa pública declaración de arrepentimiento, como lo exige la normativa de los indultos en nuestro ordenamiento jurídico, y por supuesto con el consentimiento de las víctimas, directas o familiares, del terrorismo, que son las que han pagado un alto precio por defender en España la libertad y la legalidad.

Cuidado con los apagones, porque una cosa es en una democracia la prudencia y la discreción y otra la involución democrática puesta al servicio de una arriesgada aventura en la que nadie está hoy en condiciones de garantizar una solución y feliz final.

«Zapatero pretende hacer del Archivo de la Guerra Civil una nueva fechoría cultural»
El alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, espera una asistencia multitudinaria el sábado
José María Sánchez La Razón 10 Junio 2005

Salamanca- Apenas quedan horas para que Salamanca celebre la manifestación convocada por su Ayuntamiento sobre el Archivo de la Guerra Civil con los lemas «Por la Unidad del Archivo. Por nuestros valores. Por nuestra Historia común. Por nuestra dignidad». El alcalde salmantino atiende a LA RAZÓN con el convencimiento de que la marcha será un éxito. Las repercusiones, habrá que verlas.

–¿Qué expectativas tienen?
–Nos hemos limitado a convocar esta manifestación en nombre de un amplio colectivo ciudadano formado por 214 agrupaciones. Hay movimiento, ganas de decir al Gobierno que se equivoca, como hace diez años. En esta oportunidad la que falta es la izquierda salmantina. Por aquel entonces nosotros, que estábamos en la oposición en el Gobierno municipal, acudimos. Otros no se dan cuenta de que estamos ante el mismo problema.

–La movilización ciudadana procedente del exterior de Salamanca parece mayor que en 1995, ¿no cree?
–El mensaje se está escuchando en toda Castilla y León, pero sobre todo en España, donde ha calado. No sólo vamos a pelear por unos papeles que están aquí, que también; sino por defender el patrimonio común. Estamos dando la voz de alarma, porque puede pasar lo mismo con el Museo del Prado, con el Archivo de Indias, con el de Simancas, con la Biblioteca Nacional; en fin, con cualquier centro.

Éxito probable
–¿Confían en que, de ser un éxito la manifestación, la respuesta del Gobierno sea igual a la dada en 1995, al cambiar su posicionamiento?
–Por eso la hemos convocado. El precedente es muy bueno, porque entonces una persona tocada por la soberbia como Felipe González, con mayoría absoluta, rectificó por la voz de las calles de Salamanca. Asumió que cuando el pueblo se echa a la calle, te grita y te da voces para exigirte, hay que actuar. Espero que esto haga rectificar a Zapatero, a pesar de que si es tan soberbio como González o más, es menos inteligente que aquél. Confío en que, al final, se deje aconsejar por los que tiene a su alrededor, para que le digan que lo que pretende es una nueva fechoría cultural.

–El PSOE ha acusado al Ayuntamiento de «utilizar lo público» en favor de sus intereses, ¿qué opina?
–Pues mire, creo que están en una huida hacia delante. Saben que hacen el ridículo, porque se han contradicho en pocos meses. La gente, por la calle, abuchea al ex alcalde, Jesús Málaga –subdelegado del Gobierno–, le increpan y dicen que ha cambiado de chaqueta. Lo pasan mal. Hemos pedido que digan cuánto le costó a los salmantinos la manifestación de hace diez años, porque ellos no lo hicieron. Nosotros sí daremos esos datos el próximo martes, con todas las facturas, pero vamos a exigir con carácter previo que digan qué costó esa marcha a los salmantinos. Además, no hay que olvidar que esta manifestación está aprobada por el pleno corporativo con mayoría absoluta.

–¿Qué piensa del cambio de actitud de quienes encabezaron aquella marcha, como el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, entre otros políticos?
–La explicación tiene tres vértices. Primero: el partido está gobernando en España, y si desaparece el apoyo de ERC, sería un cataclismo para ellos mismos. Segundo: eso mismo ocurre en Cataluña, donde Maragall manda mucho en el PSOE, en el PSC y depende igualmente de Esquerra para gobernar. Si él cae allí, se derrumba parte del PSOE en el ámbito nacional. Tercero: no hay gente más descomprometida con su tierra que los socialistas; al menos los que yo conozco, los de Salamanca y los de Castilla y León. ¡No les importa nada! Harán lo posible por perjudicar al PP, que sí está comprometido con la gente y con esta tierra. Cómo se explica si no que el 17 de febrero de 2004 se aprobara una proposición no de Ley en las Cortes enmendada por el PSOE exigiendo al Gobierno que saliera de las urnas la unidad de los fondos de Salamanca, y que apenas un año después nos acusen de fascistas, franquistas, retrógrados, cavernícolas, y todo con malos modos.

–Las Cortes regionales aprobaban esta semana una proposición no de Ley que insta a la Junta a que a su vez se dirija al Gobierno para retirar el proyecto de Ley para la salida de fondos hacia Cataluña. ¿Qué opina?
–Las Cortes de Castilla y León defienden al pueblo soberano de Castilla y León, que está exigiendo la unidad de los fondos. Según el Estatuto y la Constitución, hacen lo correcto. Otros no hacen lo mismo.

Ministra «pillada»
– El ministerio de Cultura impide a los ordenanzas del Archivo entregar documentos para su consulta por la tarde, ¿le sorprende?
–Creo que es una vergüenza. Demuestra que quien politiza este tema es el Partido Socialista. La ministra de Cultura está pillada más que nadie por un pacto de gobernabibilidad que tiene al gobierno tripartito en Cataluña por un lado y por otro al suyo, del que forma parte. Tiene que adoptar estas medidas del más puro corte estalinista, totalitario, para impedir que se pueda hacer cualquier tipo de movilización o reivindicación, algo a lo que no están acostumbrados.

–¿Qué dice del proyecto del Centro de la Memoria Recuperada?
–Tratan de sacar la cabeza como pueden, pero en Salamanca no engañan a nadie. Aquí trabajamos por que no se desmembre el Archivo, y punto. Que luego quieren hacer uno mejor, pintado de verde, con salas, castillos y palecetes, vale. Todo lo que sea añadir es bienvenido, pero en Salamanca se sale a protestar porque no queremos que esto se desmembre. Eso es lo que la ministra no entiende. Pero, ¿qué pensaría usted si le digo que la ministra no ha tenido ni siquiera la deferencia de invitar al alcalde de la ciudad, que soy yo, a esa presentación? No se ha atrevido, y da por sentado que fue un acto de partido.

–ERC ahora se muestra abierto a hablar con ustedes ¿qué le parece?
–Lo de ERC me parece también una tomadura de pelo, es un tocomocho como el de la ministra. Sólo buscan confundir a la opinión pública. Pero lo que está claro es que no van a desmembrar este Archivo porque de aquí no va a salir nada.

Las calles se llenarán Espera superar las cifras de la manifestación que se celebró, por iguales motivos en 1995, cuando salieron a la calle 55.000 personas. Aunque lo que de verdad le preocupa es que el Gobierno recapacite. Tras la vuelta al poder del Partido Socialista, hace un año, se recuperó la reivindicación histórica catalana de devolver los papeles de la Generalitat presentes en el Colegio de San Ambrosio, sede del citado centro archivístico. A la manifestación ya han confirmado su asistencia destacados dirigentes del PP y casi 10.000 personas, principalmente de Castilla y León y de regiones como Extremadura y Madrid. El Partido Socialista no irá.

El 64 por ciento de los ertzainas escuchó las órdenes de no actuar contra el entorno de ETA
Redacción La Razón 10 Junio 2005

Madrid- Seis de cada diez ertzainas ha recibido órdenes verbales, o ha visto cómo se daban a sus compañeros, de no actuar contra el entorno de ETA. Ésa es al menos la principal conclusión de una encuesta realizada por SigmaDos con la colaboración de Comisiones Obreras de la Ertzaintza, según la cual nueve de cada diez agentes desaprueban la gestión del consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza.

El citado trabajo, para el que se han realizado 737 entrevistas entre los ertzainas de la División de Seguridad Ciudadana (integrada por 3.500 agentes de los 7.400 en activo) recoge que el 49% opina que en las decisiones que se adoptan se aplican criterios políticos y el 92,8% desaprueba la gestión del consejero de Interior, informa Ep.

En concreto, el 64% de los agentes ha recibido estas órdenes o ha escuchado cómo se impartían a otros ertzainas. De ellos, el 39,6 algunas veces y el 19,3% en bastantes ocasiones. Además, el 5,2% asegura que, a pesar de haberlas recibido, las ha incumplido siempre que ha podido. En el lado opuesto, un 26,4 por ciento de los ertzainas nunca ha oído que se dieran estas consignas. Por afiliación sindical, entre los votantes de ELA el 55,4 por ciento dice haber recibido estas órdenes o escuchar cómo se impartían a otros; un porcentaje que se eleva al 71,4% en los votantes de ERNE. En cuanto a CC OO, el 72,8% respondió afirmativamente, lo mismo que el 77,8% de los votantes de SIPE y el 86,7 por ciento de los de UGT. La encuesta se realizó mediante entrevistas en trece comisarías: Laguardia, Vitoria, Basauri, Bilbao, Erandio, Getxo, Muskiz, Bergara, Eibar, Hernani, Irún, Rentería y Zarautz.

Según las conclusiones de este estudio, la práctica unanimidad de los agentes de la Ertzaintza ha mostrado su insatisfacción hacia la situación en que se está trabajando en el cuerpo y hacia las maneras en que se están adoptan las decisiones policiales y la gestión del consejero de Interior. También la mayoría, el 93,2 por ciento, responde que no se siente respaldado plenamente en su trabajo antiterrorista por el Departamento de Interior del Gobierno vasco. Sobre el Plan Ibarretxe, opinan en un 65,2% que no hará desaparecer los actos violentos.

Estallan dos granadas en el aeropuerto civil de Zaragoza
Madrid. Efe ABC 10 Junio 2005

Dos granadas explotaron hoy a mediodía en las pistas del aeropuerto civil de Zaragoza, sin causar víctimas y apenas daños materiales, y después de que se recibiera un aviso de atentado en nombre de ETA en el diario Gara y una asociación de ayuda en carretera.
Las explosiones se registraron a las 12.03 horas en una zona de pistas próxima al estacionamiento de los aviones, dijeron a Efe fuentes de la investigación.
Las fuerzas de seguridad hallaron tres tubos lanzagranadas a unos 300 metros del perímetro del aeropuerto, añadieron las fuentes, que dijeron que está por confirmar si fueron dos o tres las granadas lanzadas.

No obstante, fuentes de la Delegación del Gobierno en Aragón concretaron que fueron tres los lanzagranadas hallados, dos de los cuales habían sido disparados, mientras el tercero estaba aún cargado con una granada.
Especialistas en explosivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional trabajan en la desactivación de este tercer artefacto.
Fuentes policiales dijeron que los tubos fueron hallados en la carretera que une este aeropuerto civil con la cercana base militar.

Tras recibirse el aviso de atentado, a las 11.30 horas, el aeropuerto fue acordonado y evacuado, aunque en ese momento eran pocas las personas en su interior porque sólo se esperaba la llegada de un vuelo para las 13.05 horas.
Las llamadas se recibieron en el diario Gara y en la asociación de ayuda en carretera Dya de Vizcaya. Un hombre, hablando en castellano, alertó a la Dya de que se produciría un ataque con morteros contra el aeropuerto entre las 12.00 y las 14.00 horas.

Los vuelos programados para hoy en el aeropuerto quedaron suspendidos, según fuentes de la Delegación del Gobierno, que añadieron que se está ofreciendo a las compañías la posibilidad de utilizar las instalaciones de la base aérea militar contigua.
El vuelo previsto para las 13.05 horas, de la compañía Rynair y procedente de Londres, aterrizó a las 12.45 en la base militar, después de haber sido alertado del suceso, según fuentes de AENA.

El resto de las operaciones programadas para hoy en este aeropuerto eran cuatro vuelos de Air Nostrum, dos de llegada y dos de salida, procedentes de Madrid y Fráncfort, que han sido cancelados.
El atentado suscitó una condena "rotunda" de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
El líder del PP, Mariano Rajoy, condenó también el atentado y le recordó al presidente del Gobierno la protesta del pasado sábado en Madrid para pedir que "se combata contra ETA", y que "no se hable ni negocie ni se le invite a nada".
También el secretario de organización del PSOE, José Blanco, rechazó "frontalmente esta nueva acción de la banda terrorista ETA" que, añadió, "sólo tiene un destino: abandonar las armas".

El dirigente socialista, que se congratuló del hecho de que no se hayan registrado víctimas, advirtió a ETA que hasta que no abandone las armas "los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y el Gobierno de España "serán implacables para conseguir el fin de la violencia y para conseguir la paz".

El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, condenó el atentado y expresó su "total repulsa y rechazo absoluto ante toda manifestación de violencia".
Desde el momento en que se conoció el aviso de atentado, Iglesias ha estado al tanto de la evolución de la situación y en contacto permanente con el delegado del Gobierno y los mandos policiales al cargo de la operación, informó en un comunicado el ejecutivo aragonés.

Iglesias señaló que este tipo de actos no "enturbiarán la vida democrática" y aseguró que "los terroristas no tienen cabida en la sociedad aragonesa".
El alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, opinó que el atentado demuestra que no hay diálogo con el Gobierno y que la banda terrorista "no quiere dialogar".
En declaraciones a Efe, Belloch lamentó que Zaragoza "desgraciadamente" sea "una vez más" objetivo de ETA, banda terrorista, que, recordó, en el pasado ha contado con comandos en la ciudad.

Según el alcalde de la capital aragonesa y ex ministro de Justicia e Interior, la situación que se está produciendo con la banda demuestra que este Gobierno "es el único que no ha dialogado nunca con ETA".
Mostró, por tanto, su rechazo a que sean los partidos que sí han dialogado los que se "atreven a criticar" la propuesta del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, de negociar con ETA si abandona las armas.

DEBATE SOBRE EL MODELO DE ESTADO
El manifiesto de los intelectuales provoca una división en el PSC
La nueva plataforma encuentra respaldos en sectores socialistas vinculados a Borrell
Los descontentos critican los pactos de Maragall pero no lo hacen público para no ser expulsados
Paco Soto | barcelona La Voz 10 Junio 2005

El manifiesto a favor de la creación de un nuevo partido de corte netamente antinacionalista, impulsado esta semana por un grupo de intelectuales, artistas y profesionales catalanes, ha desatado un intenso debate interno entre los socialistas catalanes. El PSC ha rechazado la iniciativa pero algunos sectores del partido ven con buenos ojos que se abra una reflexión sobre la prepotencia del nacionalismo.

La dirección del partido no ha aceptado las críticas de este grupo de intelectuales, que consideran que los dirigentes socialistas catalanes son tan nacionalistas como CiU o ERC y fomentan una estrategia del odio hacia lo español. Sin embargo, algunos alcaldes e históricos dirigentes, que en algunos casos proceden de la antigua federación catalana del PSOE, «no ven con malos ojos que se inicie un debate en Cataluña, para que los socialistas y los ciudadanos de izquierda que se consideran españoles tengan también el derecho a la palabra y a poder defender con normalidad sus posturas».

Peor que con Pujol
Este sector, ahora muy relegado por el aparato del partido, que respalda la alianza con ERC, acusan a Pascual Maragall de «seguidismo» con el nacionalismo y de llevar a cabo una política «aún peor que en la época de Pujol». Según las fuentes consultadas, «el principal problema» que tienen los críticos del PSC con el grupo que ha impulsado el manifiesto es que este colectivo mantiene «cierta ambigüedad con relación al PP». La mayoría de estos intelectuales y profesionales proceden del campo de la izquierda, pero en los últimos años se han ido distanciado y ahora algunos mantienen una buena relación personal y hasta cierta sintonía política con dirigentes populares catalanes ferozmente antinacionalistas, como Aleix Vidal-Quadras.

Entre los socialistas descontentos con la estrategia de Maragall hay dirigentes históricos como Josep Borrell, quien, aunque formalmente no ha apoyado el manifiesto de los intelectuales, mantiene desde hace años posiciones antinacionalistas y considera «deplorable» la «deriva nacionalista» del presidente de la Generalitat, según señalan compañeros suyos. El actual presidente del Parlamento europeo tiene, además, buena relación personal con algunos de los impulsores del manifiesto, como el director de teatro Albert Boadella, que le ayudó a adquirir «tablas» cuando aspiraba a ser candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno.

Entre los críticos con la estrategia de Maragall se encuentran también alcaldes de ciudades donde el PSC tiene implantación electoral, como el de Hospitalet de Llobregat, Santa Coloma de Gramanet, Sabadell, Barberà del Vallés, Badia del Vallès, Terrassa o Rubí. Entre los firmantes del manifiesto, de momento, no hay ningún militante o dirigente socialista significativo, pero, a juicio de miembros del sector antinacionalista, esto se debe «al miedo que tienen algunos a ser expulsados, apartados del partido, perder el cargo o hacerle el juego al PP», porque en el terreno de las ideas «coinciden plenamente» con el grupo de los intelectuales.

«Hay un hostigamiento a todo lo que suena a español»
Reportaje | Los firmantes explican su idea
Arcadi Espada y Félix Ovejero, dos de los firmantes, explican a La Voz que muchos ciudadanos no se sienten representados en un Parlamento dominado al 100% por el nacionalismo
Enrique Clemente | la voz | redacción La Voz 10 Junio 2005

«El manifiesto es una impugnación de la clase política catalana, que destaca por su falta de adecuación a la realidad», asegura el periodista y escritor Arcadi Espada. «Nuestro objetivo es abrir un debate desde el reconocimiento de que toda la clase política catalana está instalada en el nacionalismo y excluye a una parte de la ciudadanía», afirma el politólogo y economista Félix Ovejero.

Son dos de los 15 impulsores del manifiesto Por un nuevo partido político en Cataluña, entre los que también se encuentran Albert Boadella, Félix de Azúa, Xavier Pericay o Francesc de Carreras, que ha sido duramente criticado por el tripartito.

Según Ovejero, los políticos catalanes no abordan los problemas reales de los ciudadanos, sino que se centran sólo en la redacción de un nuevo estatuto: «Excluyen a quienes no comparten su mitología nacionalista, el nacionalismo no tiene que ser la religión de las instituciones catalanas», afirma.

¿Tiene sentido fundar un partido que se define como antinacionalista? «Nosotros nos declaramos no nacionalistas y creemos que dado que el nacionalismo domina en Cataluña uno debe tomarlo irremediablemente como punto de referencia. Tiene todo el sentido hacerlo porque hay muchos ciudadanos que no somos nacionalistas y no nos sentimos representados en el Parlamento», explica Espada. Tanto él como Ovejero argumentan que una reciente encuesta mostraba que ni siquiera el 30% de los catalanes consideran que Cataluña es una nación. Sin embargo, dice Espada, «en el Parlamento catalán el 100% de los diputados, incluso los del PP del señor Piqué, están dispuestos a incluir en el preámbulo del estatuto que Cataluña es una nación».

«Durante mucho tiempo se creyó que Maragall y el PSC habían recuperado el lenguaje nacionalista sólo para captar parte del electorado de Convergència, pero la máscara se acaba convirtiendo en el rostro y se ha demostrado que no se puede ser un poco nacionalista, porque finalmente se convierte uno en radical», asegura Ovejero, que se considera de izquierdas.

En el manifiesto se critica al tripartito por predicar el odio a todo lo español y propiciar el enfrentamiento con el resto de los ciudadanos del Estado. Asimismo, se denuncia la dejación de la Generalitat en asuntos como la educación, que ha hecho que «los estudiantes catalanes ocupen uno de los niveles más bajos del mundo desarrollado» y la «corrupción institucional» que domina la vida política.

Hostigamiento
Espada se muestra preocupado por «la pérdida de presencia de la cultura española, y de la gallega también, que ha dado como resultado que Valle Inclán, Baroja o Machado sean poco conocidos en Cataluña». Ovejero denuncia el «hostigamiento permanente, el rechazo de todo lo que suena a español», la existencia de una «policía lingüística» que impone multas a los comercios que no usan el catalán, el hecho de que a intelectuales como Savater no se les permita hablar en la universidad y que la bandera española no ondee en muchos ayuntamientos.

Boadella ha dicho que ha recibido amenazas de muerte. «Esto no me había pasado ni con Franco», ha afirmado el reputado cómico. El próximo día 21 se presentará el manifiesto en Barcelona.

ENTREVISTA | Roberto Blanco Valdés
«Si se rompe la solidaridad entre territorios no hay redistribución»
El catedrático de Derecho Constitucional acaba de publicar un libro en el que analiza las tensiones soberanistas y defiende que España ya es un Estado federal
Tomás García | redacción La Voz 10 Junio 2005

Acostumbrado a escribir a diario para el gran público, a Blanco Valdés no le ha costado hacer digerible un libro sobre el tema que monopoliza el debate político en España. Nacionalidades históricas y regiones sin historia -Alianza Editorial, con prólogo de Fernando Savater- está escrito con la vocación de explicar, desde la perspectiva de este catedrático de Constitucional, cómo hemos llegado al punto actual, «cómo es posible que cuanto más se ha descentralizado el Estado español, más se ha incrementado la presión centrífuga nacionalista, cuando lo sensato habría sido todo lo contrario».

-Los políticos nos marean todos los días con el modelo de Estado, pero el debate no está en la calle.
-Este es un debate de las élites, del que viven las élites y que no genera preocupación ciudadana. Cuando preguntas a la gente, incluso en las comunidades que tienen una fuerte presencia nacionalista, cuál es el grado de satisfacción con el modelo autonómico, en todas es muy alto. Pero es un problema que afecta a cuestiones de carácter identitario, que tiene gran capacidad de movilizar apoyos electorales. Aunque si se toca la fibra identitaria, los ciudadanos enseguida saltan. Pero eso igual el catalán que el extremeño.

-Así es. En la Transición había una conciencia generalizada de que para asentar la democracia había que resolver el problema territorial. Como en las Cortes constituyentes había una gran diferencia de opiniones, la Constitución dejó esa solución en suspenso. Pero no es cierto que quede abierto, se cierra con los estatutos. Y defiendo que en España lo que tenemos es un estado de naturaleza federal. Lo que nosotros llamamos un estado autonómico, los alemanes, estadounidenses o suizos lo llaman estado federal. Lo que hay que discutir es cómo hay que perfeccionarlo.

-Denuncia también que los defensores del Estado plurinacional sólo ven la pluralidad fuera de sus fronteras. Que allí siempre gobiernan los mismos.
-Eso está clarísimo. Mire, la afirmación del estado plurinacional lleva implícita la idea de que lo que hay en España son varias naciones y la nación española no existe, cuando ni siquiera sabemos qué es una nación. Lo que sí sabemos es que hay sentimientos nacionales, e igual que hay un sentimiento nacional en Cataluña o en Galicia, que es indiscutible, hay un sentimiento nacional en España. Por ello, esa idea no se sostiene. Pero, en todo caso, el problema fundamental no es ese. La idea del estado plurinacional presupone que las unidades nacionales que forman España no son plurales internamente. No, mire, es que esto está todo mezclado. Félix Ovejero, uno de los firmantes del manifiesto de Cataluña, dice que todos en España somos mestizos de pura cepa. Sólo hay que mirar las guías telefónicas, todos los apellidos están mezclados.

-Defiende a las «regiones sin historia».
-Es que, ¿quién le dice a un asturiano o a un aragonés que no tienen historia? Hombre, seamos sensatos. Este sistema ha funcionado porque ha habido unos grados apreciables de simetría e igualdad. Lo cual no quiere decir que las unidades territoriales sean iguales en riqueza, en potencia cultual. Pero eso nos ocurre a nosotros respecto a Alemania y no aceptaremos nunca tener una posición de subordinación.

-¿Ve a corto plazo un la posibilidad de una fractura de España?
-Hay tantas más posibilidades de fractura cuanto más se normalice la idea de que la fractura es una posibilidad. Mire, la Constitución no lo permite y además es absolutamente minoritaria en todos los territorios en los que se plantea como solución. Por tanto, el criterio ha de ser el del respeto a la regla de juego. No se puede modificar la relación entre el Estado y las comunidades autónomas si no es por un doble acuerdo. No se puede aceptar como moneda buena que la reforma estatutaria que aprueben los parlamentos autonómicos ha de ser aprobada por las Cortes como un trágala.

-¿Al final, no estamos sólo ante un problema exclusivamente económico?
-Se habla siempre de solidaridad entre territorios. Pero los territorios no pagan impuestos, son las personas. La razón por la cual Cataluña o Baleares hacen una contribución neta a Galicia o Extremadura es porque en las primeras hay más personas con rentas altas. De la misma manera que la hay en Galicia entre pobres y ricos. Otra cuestión es que haya que los mecanismos de redistribución de la imposición, de manera tal que si Cataluña hace una contribución que considera excesiva, se pueda rediscutir qué contribución le corresponde. Pero si se rompe la solidaridad interterritorial, no habrá redistribución fiscal.

3ª CONCENTRACIÓN CONTRA LAS OFICINAS DE "GARANTÍAS
LINGÜÍSTICAS" TAMBIÉN LLAMADAS "OFICINAS DE
DELACIÓN".

Asociación Tolerancia
 10 Junio 2005

Jueves 9 de Junio a las 19:30 horas en el mismo lugar (Rambla Sta. Mónica/ Museo de Cera)Barcelona.
"Tenemos que seguir aumentando el número de personas que asisten a estas concentraciones tras el éxito de la 2ª concentración. Hay que cerrar estas oficinas infames."
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