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Recortes de Prensa     Viernes 17 Junio 2005
Las reglas del juego
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 17 Junio 2005

Democracia 13/59
Cristina Losada Libertad Digital 17 Junio 2005

El rebuzno de ETA
Agapito Maestre Libertad Digital 17 Junio 2005

Con lo bueno que es el señor ministro...
Carlos HERRERA ABC 17 Junio 2005

Mínima elegía a Campmany
Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS ABC  17 Junio 2005

Dimisión necesaria
Editorial ABC 17 Junio 2005

Ramificaciones islamistas
Editorial El Correo 17 Junio 2005

¿Otro modelo de Estado?
Manuel Ramírez El País 17 Junio 2005

Señoras y Señores, este país se está poniendo cachondo, lean, lean las cosas que dice hoy ZP en:
http://www.lukor.com/not-esp/nacional/0410/17135752.htm  17 Junio 2005

 Estatuto catalán
Las reglas del juego
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 17 Junio 2005

Escuchando a Josep Piqué, a quien una parte de la derecha creía demasiado contemporizador, queda claro que el PP está asumiendo la gravedad de la situación: Zapatero no cree en el modelo de la Transición, basado en el consenso constitucional y plasmado en la Carta Magna. El presidente del gobierno cree en una legitimidad distinta, la que entronca con la Segunda República y con los vencidos de la Guerra Civil. Pero resulta que el edificio que los socialistas y sus socios tratan de volar controladamente (salvando la fachada), ha garantizado la convivencia en España durante casi treinta años.

Una de las lecciones que nadie debería olvidar es que el cambio de régimen “de la ley a la ley” que se llamó Reforma fue posible porque la mayoría de españoles, desde el puro sentido común, apoyó el proyecto democratizador del grupo de franquistas que trajo la democracia, dando la espalda, por temeraria y poco realista, a la ruptura que proponían las izquierdas.

Zapatero ha vuelto a devaluar el concepto de nación. Primero dudó de su significado, de que tuviera alguno; ahora se muestra tiernamente comprensivo con el que le dan precisamente los nacionalistas, es decir, los que menos dudan de la plenitud de ese concepto que él reputa vacuo. No estamos ante una cuestión académica. Es el presidente del gobierno, está obligado a respetar la Constitución y lo que ella misma establece: que la nación española la preexiste, y que es una e indivisible.

Arcadi Espada ha puesto al descubierto un truco de los socialistas consistente en minimizar el asunto sosteniendo que los términos nacionalidad y nación son sinónimos: si lo son, que el Estatuto de Cataluña use el término nacionalidad, que tiene la ventaja de no levantar polémicas y de ajustarse a la letra de la Constitución.

La inmensa comprensión de Zapatero con el nacionalismo se puede analizar en distintas claves: su sólida formación histórica y jurídica, por ejemplo, o su total independencia de criterio, propia de un líder sin hipotecas que pagar. O simplemente está lanzando un aviso a su partido para que nadie dé el primer paso cuando el proyecto de Estatuto llegue al Congreso. Que se la pegue el PP, que se quede solo. Olvida que si lo apoyan en contra de la oposición, será un Estatuto no basado en el consenso. Y que tal circunstancia justificaría su revisión cuando cambien las mayorías. Olvida también que un Estatuto de Autonomía es una ley orgánica, y que en modo alguno puede esconder una reforma constitucional eludiendo los mecanismos regulados por la propia Constitución. Por fin, olvida que si consigue, con su batería de medidas radicales y su subordinación a los separatistas, minar el consenso constitucional, habrá que repartir cartas de nuevo, empezar de cero.

Rotos los compromisos que tanto costaron y que tantos réditos han dado al país, habrá que volver a negociarlo todo, nadie estará legitimado para conservar sus triunfos si no permite al oponente conservar los suyos.

El gobierno y las manifestaciones
Democracia 13/59
Cristina Losada Libertad Digital 17 Junio 2005

El folleto del portátil que acabo de adquirir presenta a una vaca manejando a lengüetazos el ratón. Algo en esa vaca, colijo que suiza, indica que sabe más de ordenadores de lo que sabe el noventa por ciento de los ministros, adláteres y acólitos de este gobierno de los usos y principios de una democracia liberal. El noble bovino, será por lo rural, me lleva a Bono. Ese hombre que piensa que el sábado se manifestarán en Madrid contra el derecho de cada cual a acostarse con quien quiera. Pensar es mucho decir. Él lo dice, pero eso no quiere decir que lo piense. Mientras que no dice con quién se acuesta políticamente el PSOE. Aunque no hace falta, a la vista está.

Lo de Bono y el sexo no es, sin embargo, más que un capítulo de esta forma de democracia que ha traído ZP. Una que nació el 13 de marzo, a horcajadas de una masacre y de las manifas espontáneas y espontáneamente retransmitidas, ante las sedes del PP, y que se sustenta ahora en un programa de televisión. Ése de los 59 segundos, que según proclama el presidente, constituye la prueba de la democracia y el pluralismo logrados en España con la defenestración de un tal Urdaci, que era quien, digan lo que digan, gobernaba aquí.

Y tiene razón, por una vez, Zetapé. Los 59 segundos son la viga maestra del edificio que han alzado sus carpinteros. Menos de un minuto diario necesitan, pues en esto son eficaces, para sembrar el campo de semillas tóxicas, medias verdades y mentiras completas. No precisó mucho más Milá, el sucesor del malvado, para equiparar las manifestaciones últimas a las de los pro-etarras. No le hizo falta al Fiscal General más de un segundo para inventarse el delito de la vociferación. Los de ERC, en ménage a trois con el gobierno, también se esmeran en el mensaje breve orwelliano. Ellos, profesionales de la crispación y otras violencias, claman ahora contra la crispación y condenan las manifas porque desgastan al que ordeñan.

Tanta caradura parecería imposible de emular. Pero no. El jefe del rebaño y sus segundos han echado el resto en vísperas de las gallegas. Y así, los del Foro de la Familia violan la jornada de reflexión de Galicia manifestándose en Madrid. Infracción que obligará a prohibir cualquier acto callejero en todos los planetas que pastorea Carmen Calvo, salvo en la galaxia de Carlinhos Brown. Mala conciencia deben de tener cuando intentan borrar lo del 13 con lo del 18. Pero el caso es echar borrones, que algo ensucian. Y eso que no obstante lo anterior, “respetan” las manifestaciones. Tanto, que el Fiscal ha pedido que se le informe de cualquier insulto que se profiera el sábado. Avanza la definición selectiva del delito. Que aquí delinque según quién.

Y puestos a borrar, ocupación esencial en la democracia 13/59, emprendida respecto al 11-M, al pasado reciente y hasta el remoto, han encontrado a última hora un vídeo de Fraga con el que tapar la grosería de Maleni hacia Galicia. No han debido de ser suficientes las visitas de Zetapé, el hombre para el que no hubo, ninguna vez, un problema. Así las cosas, hay que darle la razón a Gallardón. Si las Olimpiadas se celebran en Madrid, serán los juegos más cercanos a África. Las tribus del 13/59 se están ocupando de la aproximación. Adiós a las vacas suizas.

Comunicado en Gara
El rebuzno de ETA
Agapito Maestre Libertad Digital 17 Junio 2005

ETA ha sacado un comunicado en Gara. Un rebuzno. No podía ser de otro modo. No tenía otro modo de decir que seguirá matando, asesinando y aterrorizando a quien no se allane a sus pretensiones secesionistas. La muerte es todo para el asesino. La Asociación de Víctimas del Terrorismo, junto a todos los que estuvieron de acuerdo con la manifestación del 4 de junio, ya se lo había advertido al Gobierno: “Nada con los asesinos”, sencillamente, porque son sólo asesinos de ETA. No obstante, el Gobierno de RZ esperaba una señal civilizada de ETA. El Gobierno esperaba un imposible para seguir engañándose y engañándonos a todos los españoles. El Gobierno, en fin, creía que se nos puede engañar como si fuéramos trincones,”intelectuales” sin escrúpulos, periodistas al servicio del poderoso o, algo peor, bodoques dispuestos a banalizar el asesinato por una “utópica paz” diseñada por ERC y ETA en Perpiñán. ¡Demasiado!

El comunicado de ETA no sólo carece de voluntad alguna de negociación o diálogo, sino que persiste amenazadoramente en que ETA seguirá matando sin cesar, a esto le llaman ellos “lucha”, hasta alcanzar “nuevas oportunidades” para la autodeterminación, pues gracias al terror vienen a decir el PSOE y el resto de los grupos del Parlamento que, excepto el PP, han firmado la defunción del Pacto Antiterrorista. El terror, pues, le ha ganado una batalla a RZ, porque éste ha roto el pacto con el PP que pretendía combatirlo. Al terror, pues, no se puede renunciar para “negociar” con RZ, quien, según los terroristas, “ha dado paso que nos han recordado los tiempos más oscuros de González. Por encima de los talantes, de los seudo-movimientos y de las apariencias, el PSOE no ha estado ni un minuto sin aplicar esa estrategia” policial.

Si teniendo en cuentas estas palabras RZ no urge inmediatamente a rehacer el Pacto Antiterrorista, estamos ante un suicida. Urge rehacerlo o esto será una catástrofe. Si después de este comunicado, donde ETA reivindica los nueve atentados terroristas perpetrados durante los meses de mayo y junio, entre ellos el del Valle de los Caídos que el Gobierno no se lo había atribuido a nadie, RZ ve alguna voluntad en la banda terrorista de abandonar las armas definitiva, o parcialmente a través de una tregua, que pudiera conducir a una “negociación” para acabar con el terrorismo, entonces no estaríamos hablando de la banalidad del mal de nuestro Gobierno, o sea, de cómo la acción estulta de unos gobernantes pudiera acabar en una maldad, sino que estaríamos hablando de malvados con un único objetivo: perpetuarse en el poder utilizando el dolor de las víctimas, el miedo de los ciudadanos y, sobre todo, experimentando con los criminales para conseguir más votos en las próximas elecciones, que pudiera darle la legitimidad de la que carecen.

Y sin embargo, estoy convencido de que todavía habrá gente del Gobierno o su entorno que ponga en valor este comunicado, porque la banda asesina ha conseguido balbucear que está dispuesta a involucrarse en un “proceso sin límites y entre todos” para solucionar el “conflicto vasco”. ¡Tropa de indeseables! Por fortuna, como siempre, el PP, la Asociación de Víctimas del Terrorismo y el Foro de Ermua, entre otras agencias de socialización política, han reaccionado con inteligencia y rapidez denunciando el rebuzno de ETA. ¡Cuándo denunciará el Gobierno este alarido brutal de ETA!

Con lo bueno que es el señor ministro...
Por Carlos HERRERA ABC 17 Junio 2005

NO, si respeto lo merece todo. Si afecto se le tiene desde hace años. Pero es que, a veces, se le va la mano. Quiere parecer el amigo perpetuo que siempre llama a la puerta con un pak de latas de cervezas en aquellos momentos en los que necesitas compañía y no percibe bien los límites que separan la adhesión amistosa con la visita inoportuna. Dicho desde el cariño, claro. José Bono no calculó bien la diferencia de ser un presidente de autonomía simpática con pertenecer a un gobierno de políticas antipáticas. Y se presentó en el territorio de los que piensan que el ofrecimiento preventivo de negociación del Gobierno a una banda terrorista es poco menos que un ultraje. Creía que iba a recibir las caricias de aquellos que le han aplaudido sus declaraciones asomado a su balcón de Toledo y se encontró con el cabreo sonoro de los que se sitúan frente por frente a la voluntad «dialogante» del Gobierno de la nación. Y en llegando a este punto me parece irrelevante que le empujaran o no, que le zarandearan o no: ni me gusta ni lo considero justo, pero la mejor manera de haber evitado una situación así era haberse situado en su lugar correspondiente. Menos pueblo y más poblado, en una palabra.

El esperpento de la detención de dos militantes del PP a cuenta del supuesto ataque a la persona del ministro ha sido el estallido final de la traca y ha puesto a los gestores de la crisis en el brete de tener que justificar la intervención policial a posteriori: el mismo celo que demostraron los hoy procesados por llevar a Comisaría a dos sujetos que no tenían nada que ver con el acoso -no se ha visto nada en una sola de las imágenes- podía haberse mostrado cuando hubo de elegir escenario para su gloria particular. Los jueces, curiosamente, no han querido entrar a juzgar los zarandeos al ministro y sí han querido, en cambio, preguntarse por cómo es posible que se detenga a dos sujetos así por que sí: a ver, ustedes dos, los papeles en la boca que voy a preguntar, ¿qué es eso de vociferar junto a este bendito?

El fiscal Conde-Pumpido, no contento con haber sonrojado a los que le conocieron cuando en su pasado profesional, en San Sebastián, tan «garantista» resultaba, ha contribuido a que se tenga por buena la sospecha de que el celo policial es excitable según sea la sensibilidad del atacado y, desde luego, su pertenencia al Gobierno del talante. Resulta ridícula su contumaz insistencia en justificar su entrega a la causa: que ahora decida iniciar investigaciones para satisfacer a Carod-Rovira ante la irritación de éste por un par de pancartas estúpidas en Salamanca es difícilmente calificable. Con todo lo que le han dicho a Aznar en los últimos dos años, este fiscal, por lo visto, habría metido en la cárcel a medio país. Imagine el señor ministro qué hubiese ocurrido de haber sido dos militantes del PSOE los que hubieran resultado detenidos después de haberse manifestado vociferantes en los alrededores de un miembro del Gobierno Aznar. ¡Lo que hubiese dicho el mismísimo señor Bono, por ejemplo!: no quiero ni pensarlo, qué horror, estado policial, la libertad amenazada, la derecha maldita, la guerra civil, los muertos de por aquí o de por allí, esto nos pasa por tener un gobierno facha, patatín y patatán... Ha sido al revés: con lo bueno que es el ministro, mecachis, y van dos energúmenos y se cabrean con él. Que hubieran tomado nota de la corrección con la que se manifiestan los jóvenes cachorros de ERC, los independentistas vascos, los contrarios a la guerra de Iraq, los del «Prestige».

Me parece que esta vez, en una palabra, no vale el truco de regalar relojes. Tomen nota, pues.
www.carloshererra.com

Mínima elegía a Campmany
Por Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS ABC  17 Junio 2005

EN un acto en ABC en mayo vi por última vez a Campmany. Está a mi lado en la foto. Nunca se sabe cuál es la última foto. Los de mi edad, cada vez flotamos más entre muertos. Queridos muertos, queridas muertas. Cual los troyanos naufragados en su huida hacia Italia somos rari nantes in gurgite vasto, raros nadadores en el vórtice vasto. Los lectores de Campmany me entienden.

Era de los últimos escritores archicultos, casi greco-latinos, mixtura de Garcilaso, de Góngora y Quevedo. ¿Juvenal? Barroco y directo. Iba de frente, rebosaba pasión. E ironía. Si uno alguna vez se pasa, mejor esto que no llegar nunca.

¡Qué barroquismo en la adjetivación, en la ironía! ¡Qué saltos entre lo trágico y lo cómico! Y todo unido a un saber milimétrico de nuestra literatura y nuestra historia. La de verdad.

Era un periodista de raza, yo solo ocasional: pero algo he aprendido. El periodismo sirve para dar salida a algunos retazos de pasión: por el mundo español, el mundo todo. Es un esfuerzo para llegar a la gente. Cuando alguien me dice «le leo, le sigo», ya sé que habla de ABC, no de El verbo indoeuropeo (tampoco reniego). Pues bien: él llegaba.

Se vengaba así del silencio que ha envuelto, envuelve, a nuestra generación: la que no hizo la guerra (pero la sufrió y sigue sufriéndola) y se quedó en España. Es la generación silenciada. No tenemos coros heroicos ni mitos ni turiferarios, más bien lo contrario; hemos chapoteado malamente, cada uno a su estilo, entre problemas y rivalidades sin cuento. Pero hemos trabajado duramente para sacar a flote a España, es lo único que sabíamos (y sabemos) hacer.

A veces gritábamos un poco, para compensar: así Campmany. Éramos o intentábamos ser amigos de todos. Esto era lo que nos unía, por encima y por debajo de mil cosas. Al final, por largos y varios caminos nos hemos encontrado defendiendo lo mismo: lo que queda de España. Campmany lo hacía con especial vigor, recreando casi un antiguo género: aquel que los cínicos llamaron (disculpen el terminacho) spudaiogéloion, serio y riente. Fustigando, riendo. «Decir riendo la verdad», ahora cito a Horacio.

Así era Campmany. Era refrescante en un ambiente, a veces, de asfixia. Lo hacía con generosidad, no había malevolencia en su sátira, tantas veces justa. Y la mezclaba con su lírica.

Y lo de la Academia, todos (y todas) lo mencionan. A mí no me miren. Recuerden al doctor Occhipinti. Tres candidatos (excelentes, pienso) a los que propuse, los tres fracasaron. Lo dejé. Falta de constancia, quizá. También yo lo lamento.

Querido amigo, descansa en paz. Debió de ser dura, bajo la risa, tu travesía.

Dimisión necesaria
Editorial ABC 17 Junio 2005

LA detención ilegal de dos militantes del PP madrileño puede convertirse para el Gobierno en una fuente de problemas mucho más graves que los que hasta ahora se han producido. Todo dependerá de que sepa o no afrontar las responsabilidades políticas que exige el caso, porque, al margen de su resolución judicial, está registrada en actas judiciales la existencia de presiones y coacciones a determinados policías para que se produjera una detención que buscaba descalificar la manifestación de las víctimas del terrorismo y acusar al PP de incitar a la violencia, cuando no de practicarla. El fracaso de esta táctica ha sido absoluto. El Juzgado de Instrucción nº. 42 de Madrid ha sobreseído provisionalmente la investigación por la supuesta agresión al ministro de Defensa y, se lea como se lea, el auto judicial no declara que Bono fuera agredido. En cualquier caso, la mera posibilidad de que se hubieran producido intentos de agresión en el tumulto formado alrededor del ministro es compatible con la ilegalidad manifiesta de la detención policial de los dos militantes del PP, sobre los que, según el Juzgado de Instrucción nº. 14 de Madrid, no había dato alguno para atribuirles los hechos delictivos que les imputaba la policía.

En definitiva, se ha cometido un abuso de autoridad, premeditado, con una clara intencionalidad política, que debe saldarse con la dimisión de la máxima autoridad de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Madrid, que es el delegado del Gobierno, Constantino Méndez. La legitimidad de un cargo policial no depende de la confianza de quien lo designó, sino de la forma en que ejerce sus funciones en el marco de un sistema de derechos individuales y libertades públicas. El aferramiento de Méndez al cargo es una lucha perdida contra la evidencia de su responsabilidad. Bajo su mando se ha producido una vulneración flagrante y dolosa de la libertad de manifestación y expresión, de la libertad individual y de la presunción de inocencia de dos ciudadanos que tienen derecho, entre otros, a vociferar cuanto quieran, mientras no cometan ninguna ilegalidad. El Gobierno debe ser consciente de que ninguna autoridad que viole los derechos de los ciudadanos puede permanecer en su cargo.

Ramificaciones islamistas
Editorial El Correo 17 Junio 2005

La detención de dieciocho islamistas en dos operaciones simultáneas, una enfocada contra el terrorismo internacional y la otra destinada a completar la investigación del 11-M, es indudablemente una buena noticia, por cuanto ha servido para desarticular una red vinculada al líder de la insurgencia iraquí Al-Zarqaui encargada de reclutar activistas para la causa yihadista en Irak, pero al tiempo confirma la extensión del peligro que acecha. Los radicales ahora detenidos en varias comunidades autónomas eran fanáticos que se movían con gran discreción, no manejaban armas ni explosivos y recurrían a la delincuencia común -tráfico de drogas, falsificación de documentos robados y atracos- para mantenerse y financiar su causa terrorista.

La evidencia del nexo existente entre las actividades de las células islamistas radicales en España y las brutales operaciones terroristas llevadas a cabo en Irak enfatiza una vez más el carácter global y transfronterizo de estas organizaciones, que sólo pueden ser combatidas eficazmente desde el ámbito de la cooperación internacional. Pero aunque el llamado G-5 europeo, formado por los departamentos de Interior de los cinco 'grandes' de la UE, está manteniendo una colaboración muy estrecha en esta lucha, así como con Estados Unidos, el control de las fronteras en el actual mundo globalizado se sigue revelando como la gran asignatura pendiente de la seguridad internacional. No en vano, la amplitud y frecuencia de las sucesivas redadas de islamistas dan idea de la magnitud y peligrosidad de estas tramas mimetizadas a la perfección entre el nutrido flujo migratorio que, proveniente del vecino Magreb, recala en las costas españolas. Y es que aunque la colaboración policial sea fluida entre los socios comunitarios, las políticas eficaces de control de fronteras necesitan de un esfuerzo conjunto muy superior al actual. No hace falta decir que, a la vista de los hechos, todos los medios económicos, humanos y técnicos de los que se pueda dotar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado son pocos.

¿Otro modelo de Estado?
Manuel Ramírez es catedrático de Derecho Político en la Universidad de Zaragoza. El País 17 Junio 2005

Tenemos que echar la vista atrás por unos instantes y recordar alguna cosa. Me consta que es menester que no suele ir acompañado de la objetividad, pero creo que en este caso cabe escasa polémica.

Volvamos a los instantes en que se elabora y aprueba nuestra actual Constitución. Momentos de euforia nacional. Y una vez más, reincidencia en nuestro histórico pecado: ¡la gran lección que habíamos dado al mundo! Algo que predicamos hacia dentro y hacia fuera. Ejemplo a imitar. Habíamos transitado sin trauma alguno, sin revancha y en maravilloso consenso, del autoritarismo a la democracia. Y teníamos un Rey que quería serlo de unos y otros, de vencedores y vencidos, de los de dentro y de los del exilio. Muchos de éstos volvieron y hasta se incorporaron a la vida política sin que nadie pasara cuentas a nadie. ¡Ahí había estado el punto central de todo! En las Cortes Constituyentes nacidas de las primeras elecciones generales de 1977 pudieron oírse intervenciones de franquistas más o menos democratizados y de socialistas y comunistas que supieron dejar en la cuneta no pocas demandas en pro siempre del consenso. ¡Bendito consenso! Venía para, de una vez, poder convivir en paz. Se superaba la gran dicotomía histórica de las dos Españas que tanto daño y tanta sangre había originado otrora sin la menor piedad. Nos pusimos los trajes de europeos y nos lanzamos a repetir por doquier el gran milagro que la España eterna acababa de realizar. Por fin la libertad. Y los partidos políticos. Y los sindicatos horizontales. Y el sufragio de todos. Ya nadie tendría derecho a mirarnos con recelo. Ya no éramos diferentes. Ahora sí que los años podrían ser triunfales y no como en la de inmediato llamada "oprobiosa dictadura".

Pero hasta logramos un éxito todavía más difícil de obtener. Para acabar con el "opresor centralismo" y para reconocer "los hechos diferenciales" hasta dimos a luz un nuevo modelo de Estado. El prontamente llamado "Estado de las autonomías" o "Estado autonómico". La verdad es que no había mucha precisión en el término. Pero sirvió. Venía no únicamente a descentralizar. Ni muchos menos. Iba más allá. Las regiones y nacionalidades tenían vida propia. Estatutos de gobierno propios. Parlamentos y competencias que a nadie debían. Y hasta la puerta permanentemente abierta para asumir cuanto el Estado quisiera transferir o delegar de sus propias competencias (Art. 150,2). No se podía pedir más. La ya bautizada "España plural" afloraba por doquier. Y hasta "lo diferente" parecía adquirir más valor que "lo común". Las banderas pasaban a valer más que la Bandera. Y lo de cada uno más que lo de todos.

Sin embargo, los fastos no tuvieron mucha duración. En realidad, ya durante el proceso constituyente la minoría vasca anunció su total discrepancia con el texto constitucional. Lo anuncian bien claramente Bandrés y Letamendía cuando la Cámara rechaza la moción de un Título VIII-bis que pretendía el reconocimiento constitucional del derecho de autodeterminación. Las palabras del primero de ellos en la sesión del Senado de 4 de octubre de 1978 no ofrecen la menor duda y vaticinan lo que va a ocurrir en el inmediato futuro: "Ha quedado constitucionalizada esa España oficial, en lugar de quedar constitucionalizada la España real (...). En todo caso, yo estoy obligado a hablaros y deciros que para nosotros, la izquierda abertzale, la autodeterminación es un hecho irrenunciable, aparezca o no en la Constitución". Quedaba claro el problema. Y, efectivamente, el pueblo vasco no votó la Constitución en el referéndum que puso fin al proceso. La grieta quedaba abierta y, por ende, nada puede sorprender de lo que hasta hoy mismo ha ocurrido, a pesar de la aprobación del Estatuto y del juego en sus límites establecido.

La empresa de llegar al Estado de las autonomías constituyó un camino nada fácil. En aras de la anunciada objetividad hay que constatar que la derecha heredera del régimen anterior, liderada por Fraga en AP, acabó por asumirlo. Sin entusiasmo. Pero lo hizo. Como a no escasa parte del pueblo español, le costó bastante la imagen de muchos parlamentos, muchos gobiernos, muchas administraciones, muchos himnos (por cierto, el nacional, el de todos, sigue hasta hoy sin letra y sin gesto especial de saludo: me duele que cuando, por citar algo cercano, se interpreta en los campos de fútbol cada uno haga lo que quiera, con la excepción del capitán del Real Madrid, llamado Raúl, que siempre da ejemplo a imitar) y, en fin, muchas competencias que parecían debilitar al Estado. Pero, con todo, se cedió. Y el pueblo español, muy mayoritariamente, otorgó su plena confianza a la nueva forma de Estado. Que ahí ha estado, funcionando mejor o peor. Pero que sigue vivo y parece servir.

En nuestros días, y al resguardo de una anunciada reforma constitucional, todo parece venirse abajo. El Gobierno ha marcado los límites. Pero también, sin quererlo, ha "abierto el melón". Y lo de las autonomías entra en el debate. De manos de algunos partidos e, igualmente, por obra de algunos estudiosos. Hemos entrado en el peligroso aquelarre. Sin mucha precisión científica, aparece la demanda federal que, se quiera o no, es algo completamente distinto a la forma actual de Estado (existencia previa de Estados que ceden soberanía en un algo superior con fines de unión). De afirmaciones de federalismo perfecto o imperfecto. De semi-federalismo. De Estado federalizante. De Estado plurinacional. De Nación de naciones. De federalismo asimétrico. De Estados asociados. Y, últimamente, de conjunto de comunidades nacionales. Resulta difícil la cita de todas y cada una de las formas puestas en la palestra. Las más de las veces sin el menor rigor y de forma atropellada. Y, por cierto y no por azar, sin que lo de Patria común que afirma nuestro texto constitucional aparezca por ningún lado.

El resultado de este espinoso camino no puede ser más penoso. Entre otras razones, por dos que están ahí y resultan innegables.

En primer lugar, lo de "lección al mundo" y consenso para la larga convivencia resulta una enorme falacia. Un país que, a estas alturas del mundo y, sobre todo, de Europa, anda mirándose al espejo cada mañana y preguntándose qué somos, qué es eso que hasta ahora llamamos España, nos conduce al peor nivel de subdesarrollo. Al nivel de tribus en colisión. Resultaría que España, a lo largo del siglo XX, ha sido, sucesivamente, Estado centralizado (con la Restauración), Estado integral (con la Segunda República), Estado fuertemente unitario con escasa descentralización (con el franquismo), Estado de las autonomías (con la democracia y hasta ahora) y esto, lo otro y lo de más allá con el camino abierto. ¿Qué pajolera lección vamos a dar? Salvo la imagen de algo trágico o cómico, no se me ocurre otra cosa. Y esto, con una Unión Europea en marcha.

Y, en segundo lugar: no seamos ingenuos. La casi totalidad de estas "nuevas definiciones" lo que esconden es algo muy sencillo: la aspiración a la independencia. A la simple y clara separación de la actual España para convertir la parte en todo (así lo apuntaba ya Ortega). En nuevos e independientes Estados soberanos. En algunos casos hasta se afirma sin recato. Lo federal es un simple paso para, de inmediato, ir más allá. El recuerdo de la Primera República vuelve a aflorar, pero, claro está, con el olvido de la Cartagena que quería ser parte de los Estados Unidos de Norteamérica (no se postergue el bando de Roque Barcia) o del cantonalismo que florece durante nuestra última guerra civil, hace desaparecer la peseta, todo se hace mediante "vales" y en mi archivo obra hasta un curioso documento en el que es posible leer lo que sigue: "Vale por un porvo con la Lola".

Si somos medianamente serios, dejemos en paz el actual modelo de Estado. España no puede estar al albur de trifulcas en pro del independentismo. Seguir por este camino en el que nadie puede fijar el fin porque todo acaba "siendo diferente por esto o aquello" es negar la historia y el sentido de la búsqueda de "lo común", que así han nacido todas las naciones. Lo contrario es la vuelta a la dificultosa unión de tribus. O al regreso a don Pelayo y el volver a empezar. Con bochorno y no con euforia.

Señoras y Señores, este país se está poniendo cachondo, lean, lean las cosas que dice hoy ZP en:
http://www.lukor.com/not-esp/nacional/0410/17135752.htm  17 Junio 2005

"No tengo una posición de rechazo por principio a lo que pueda ser una definición en términos nacionales. En definitiva, la Constitución habla hoy de nacionalidades. ¿Cuál es la diferencia entre nacionalidad y nación?",

Muy bien ZP, total, para qué preocuparse con tonterías, si da exactamente lo mismo un Estado que 17, un pueblo que un mendrugo, un piso que un buque, un pino que un alfiler; total da igual que da lo mismo. ¿Qué más da?

“El presidente del Ejecutivo reconoció que no tiene una idea de modelo de Estado que quiera imponer y que sus propuestas para el desarrollo del Estado de las autonomías y de la reforma de la Constitución son ideas para "compartir".

Muy bien ZP, yo comparto, tu compartes, él comparte…., y además en bonita compañía compartidora, no con nosotros, claro. Ya sabíamos cuando te votamos que tu llevabas un programa político para “compartir” con quién tú decidas, tu compartes, etc., o sea, tu programa no es tu programa, es algo a compartir, por tanto nuestro voto no es nuestro voto, sino un voto a “compartir”, o lo que es lo mismo, votamos comparticiones, naciones, autonomías, Estados..¿Dónde están las diferencias? Sólo en los pesados de los ciudadanos que no comparten lo que tú compartes, yo comparto, etc.

Lo mejor viene ahora:
"Esto contrasta un poco con lo que es la práctica de la derecha española. Algunos, en la lógica unitarista y nacionalista quieren una España en división permanente y yo quiero una España de la diversidad, de la rica, plural y compleja diversidad, que es sin duda la España integradora y no la de España de la división",

“Contrasta” un poco, sólo un poco, ¡qué modesto!, ¡qué talante! ¡qué prudencia!.
¡La lógica de España en división permanente causada por los votantes y por ciudadanos que no tienen libertad, que no pueden estudiar en su lengua, que aumentan sus diferencias de bienestar y servicios públicos, por mor de la diversidad española! ¡Él quiere “plural y compleja diversidad”, pero los derechos ciudadanos pisoteados, la igualdad desapareciendo y la interpretación constitucional a “compartir”! ¡La España integradora! Ese lenguaje abstracto que usaba Franco y que usan los nacionalistas, el de la patria grande o pequeña para engañabobos. ¿Se comprende mejor el fino trabajo en la escuela que denunciábamos el otro día? ¿Más claro puede decirse que vamos a la ruina y al desastre con esta gente? ¿Existe alguna persona en su sano juicio que no tiemble con este presidente de gobierno y con los políticos que tenemos? ¿Alguien duda todavía de que en España no hay Estado, al menos en lo que a defender nuestros intereses se refiere y que la Constitución española ya no sirve para nada?

Esta manera de hablar, estos conceptos que utiliza, sirven exactamente igual para desarrollar la “compleja diversidad de los 6.000 y pico pueblos que en España existen y aún dentro de ellos, todavía más “riqueza, complejidad y pluralidad”

Ya sabemos lo que hay, la España de la división es la que fomentan los nacionalismos y el Gobierno con sus políticas, la división de los derechos generales en los particulares, la división en comunidades con distintos niveles de derechos y dentro de ellas la existencia de distintos niveles de ciudadanía. El racismo quiere ganar, la división ciudadana es el objetivo de esta gente y nuestro deber y obligación es defendernos, nos jugamos el pellejo de forma colectiva. El pellejo de los españoles lo quieren vender antes de habernos cazado. Y tiene que ser que no. Hay que organizarce.
Señoras y Señores, no nos fiemos de que el bienestar va a durar siempre, se están sentando las bases para nuestro mutuo y futuro desguace.
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