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Recortes de Prensa     Sábado 18 Junio 2005
La nación según Zapatero
M. MARTÍN FERRAND ABC 18 Junio 2005

La ETA de siempre
Editorial ABC  18 Junio 2005

En evidencia
Editorial ABC 18 Junio 2005

Inercia terrorista
Editorial El Correo 18 Junio 2005

Aquí nadie se fía
TONIA ETXARRI El Correo 18 Junio 2005

LOS GOLPES Y EL ESTADO
XAVIER PERICAY ABC Cataluña 18 Junio 2005

Cataluña, desprestigiada
Cartas al Director ABC  18 Junio 2005

PIDE AL PSOE QUE REGRESE AL PACTO ANTITERRORISTA
Europa Press Libertad Digital 18 Junio 2005

La nación según Zapatero
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 18 Junio 2005

EXISTE también un sentido laico de la fe, muy en desuso en la decadencia de las ideologías, que es el que convierte en grandes a los personajes públicos o, por el contrario, los reduce a las cenizas del olvido. Así, por ejemplo, Abraham Lincoln predicaba hace siglo y medio: «Tengamos fe en que el derecho hace el poder y en esta fe hagamos nuestro derecho». Algo incuestionable, aunque venga del otro lado del Océano, que no le cuadra en absoluto a los modos y métodos que José Luis Rodríguez Zapatero nos tiene demostrados cuando, en olvido del derecho y en desprecio del Estado, trata de conseguir con el posibilismo la sustitución de principios y valores de mayor calado y enjundia. Ya nos advierte Baura que el pragmatismo tiende a ser el disfraz de la inmoralidad.

Confiesa Zapatero, al hilo de los debates que perpetran un nuevo Estatut para Cataluña, que «el concepto nación tiene diversos sentidos y diversas interpretaciones». No lo parece a la luz de la Constitución en la que -¿todavía?- asentamos nuestra convivencia. La «indisoluble unidad de la nación española» ¿tiene lecturas variadas según el color de las gafas de un militante del PP, tres o cuatro del PSOE y todos cuantos, en distintos grados de visión, completan el catálogo del desenfoque nacionalista y/o separatista?

La intención del Parlament, su demanda abiertamente inconstitucional para el reconocimiento de Cataluña como nación, no es ingenua. Hay que saber verla como un escalón previo para alcanzar la condición de Estado; pero, sea como fuere, sería exigible que el presidente del Gobierno y líder del primer partido «nacional», español según sus siglas, tuviese las ideas claras al respecto. Según Zapatero, al margen de Pasqual Maragall y sus colegas de trío, ¿Cataluña es una nación?

El socialista, muy en su papel, ha desenfundado el talante y, mientras apunta con él al corazón de España, entiende que habría que escuchar dictámenes al respecto. Personalmente, en tanto en cuanto ciudadano español, me sentiría mucho más tranquilo en un momento político tan complejo como el presente con un primer ministro en los mandos del Gobierno que, en lo que afecta a los supuestos esenciales del Estado, tuviera las ideas más claras y rotundas y no necesitara dictámenes y consejos para defender la piedra angular en la que descansa el arco nacional. Además, por si le flaqueara el ánimo, que la fortaleza es virtud difícil de alcanzar, debiera pensar Zapatero, mejor que en las componendas que tanto le complacen, y ya que hemos arrancado aquí de la fe cívica, en lo que decía Miguel de Unamuno: «La fe no es creer lo que no vimos, sino crear lo que no vemos». A Cataluña la hemos visto española durante siglos. Apliquemos el talento, mejor que el talante, para hacerla ahora española si alguien no la ve así.

La ETA de siempre
Editorial ABC  18 Junio 2005

EL último comunicado de ETA, difundido por el diario «Gara», no representa más novedad que la que quieran ver aquellos que hablan de una oportunidad para la paz y del «final dialogado» de la violencia. Realmente es una mera variación sobre los mismos temas de siempre. Ahora bien, los terroristas son conscientes de que, sin cambiar de objetivos ni de discurso, y, menos aún, sin necesidad de utilizar el señuelo de una tregua, han conseguido que sean otros los que pongan en su boca o en sus intenciones un súbito apego por las vías políticas. La confusión del momento es la novedad que aprovecha ETA en su comunicado para jugar a todas las bandas: a sus seguidores les tranquiliza con el compromiso de que «seguirá luchando sin cesar hasta abrir nuevas oportunidades»; al nacionalismo en su conjunto le avala la autodeterminación como «la clave para la resolución del conflicto»; a sus exégetas más complacientes les suministra mucho diálogo y negociación para mantener viva la ficción; y a la sociedad española le exhibe como un trofeo de caza la «muerte del Pacto Antiterrorista».

ETA ha percibido, con la sagacidad propia de su instinto criminal, que el momento le es propicio para modernizar sus viejos discursos sin cambiar la letra. En mayo de 2003, los terroristas ya manifestaron, en una entrevista en la televisión pública vasca, que «no tendrían que defender por las armas a Euskal Herria» si estuviera garantizado «el respeto a la voluntad de la ciudadanía vasca». En abril del pasado año ETA utilizó la misma frase que incluye en su último comunicado: «La clave para la solución: el reconocimiento del derecho de autodeterminación de Euskal Herria». Es decir, ETA siempre ha buscado la negociación con el Estado, porque, en sí misma, para los terroristas, la negociación con el Estado legitima el «conflicto», justifica la violencia ejercida contra la sociedad y evita la derrota policial.

Por tanto, lo único novedoso es la confusión de algunos de los destinatarios del comunicado, no las intenciones de sus autores. Éstos mantienen la violencia como argumento de relación con el Estado y aspiran a que las instituciones se dobleguen para, entonces sí, iniciar diálogos y negociaciones con un objetivo predeterminado y sometido a la tutela de las armas: la autodeterminación. Si el Gobierno socialista no hubiera hablado tanto de procesos de paz, de oportunidades y de diálogo, no se vería ahora en la comprometida situación de sentirse desautorizado por una banda de terroristas. Pero lo ha hecho, y tendrá que rectificar para que ETA pierda las expectativas que se han creado artificialmente sobre el cese pactado de su terrorismo. La política inaugurada por Rodríguez Zapatero en torno a ETA está en un callejón que sólo tiene la salida que ETA quiera darle. El fracaso se explica por las razones más profundas que deben llevar a un Estado democrático, y con autoestima, a no ofrecerse a unos terroristas, razones que tienen que ver con un juicio ético sobre la causa que uno y otros abanderan y que una habilitación política de los terroristas -o de su entorno- en una mesa de negociación pondría al mismo nivel. Y la causa de ETA es radicalmente perversa e inadmisible.

Además, el discurso del Gobierno -mutante en función de los días, de manera que intercala firmeza y desconcierto a partes iguales- se vuelve contra sí mismo por la contradicción entre exigir previamente el cese definitivo de la violencia y ofrecer luego un «final dialogado», diálogo que sería innecesario si antes ETA abandonara definitivamente las armas. Pero hay otra grave carencia, de la que se aprovechan los terroristas, que es la falta de claridad moral en el resultado que podría alcanzarse con el «final dialogado» que propone el Gobierno. Por el contrario, en el camino que conduciría a ese supuesto final, ya se han pagado costes morales muy altos, como son la recuperación política de ETA, la crisis de confianza de las víctimas en el Ejecutivo y la ruptura de la unidad política mayoritaria alcanzada por el PP. A un terrorista no le importa luchar por una causa perversa, siempre que no sea una causa perdida. En los últimos años, el Estado consiguió que hasta los terroristas de ETA apreciaran que su causa estaba perdida. Sería un error histórico que el Gobierno les diera motivos para cambiar de opinión.

En evidencia
Editorial ABC 18 Junio 2005

EL pequeño artefacto explosivo que estalló a finales de mayo en el Valle de los Caídos fue colocado por ETA, según ha comunicado la banda terrorista. El hecho fue silenciado al principio por el Ministerio del Interior, que después descartó que fuera un atentado terrorista. O falló el deber de informar o fallaron los servicios de información. O ambas cosas fallaron ante un asunto en el que faltó transparencia o diligencia, o ambas cosas. Borrón para la limpia trayectoria de un Ministerio acostumbrado a llamar a las cosas por su nombre. Silencio espeso que se tornó en ruido para desvirtuar la realidad de un atentado. Casi un mes después, ETA reivindica lo suyo para dejar en evidencia las interferencias de una política de comunicación con los cables cruzados.

Inercia terrorista
Editorial El Correo 18 Junio 2005

El comunicado hecho público por ETA confirma que la banda terrorista no alberga intención alguna de renunciar al uso de la violencia. Al contrario, pretende que sean la sociedad y sus instituciones las que modifiquen su postura y den satisfacción a sus exigencias. La jactancia con la que dicho comunicado saluda tanto la crisis del Pacto antiterrorista suscrito por PSOE y PP como la capacidad mostrada por la izquierda abertzale para zafarse del cerco impuesto por su ilegalización refleja, además, que ETA continúa aprovechándose de las contradicciones que se manifiestan en la estrategia frente al terrorismo para proyectarlas como victoria hacia sus seguidores.

El pronunciamiento de ETA es muestra más de debilidad que de fortaleza. Pero sólo el desconocimiento de la naturaleza de su terrorismo podría llevar a abrigar esperanzas sobre la eventualidad de que decida abandonar las armas. Por una parte, porque precisamente esa extrema debilidad suscita el desconcierto entre sus activistas y entre quienes continúan sosteniendo su ignominiosa existencia, impidiendo a la banda adoptar una decisión distinta a la que le dicta su propia inercia. Por la otra, porque resulta indudable que ETA, aun en su último aliento, tratará de emplear las fuerzas que le resten para intentar doblegar, o en su caso enredar, a la sociedad democrática en un 'proceso' que le permita hacer valer sus inadmisibles argumentos.

Las formaciones nacionalistas no pueden ocultar su disposición a beneficiarse de las hipotéticas concesiones en que el sistema democrático pudiera incurrir tratando, erróneamente, de acortar la espera para acabar con la violencia de ETA. Lo que resultaría más sorprendente es que alguien pueda interpretar la literalidad del comunicado y el desarrollo de los últimos acontecimientos como signo de rectificación en la trayectoria de la banda. Semejante lectura sólo podría ser fruto del voluntarismo o, peor, de una ingenuidad fingida que responda a intereses ajenos a los del logro de un pronto final del terrorismo.

Que ETA diga que está abierta la posibilidad de una solución dialogada y negociada al 'conflicto' representa un señuelo que a estas alturas no debería dar ni qué pensar y mucho menos confundir a quienes en el Gobierno tienen la responsabilidad de acabar cuanto antes con la amenaza terrorista. Pero ello exige que las relaciones entre el Ejecutivo y la oposición popular en materia antiterrorista se restablezcan en un clima de corresponsabilidad y cautelas compartidas. La sociedad lo único que espera de ETA es su inmediata y definitiva desaparición.

Aquí nadie se fía
TONIA ETXARRI El Correo 18 Junio 2005

Mas allá de los números, que le recuerdan machaconamente a Ibarretxe que ya no es el que soñó ser, la designación del próximo lehendakari se está convirtiendo en un proceso escandalosamente lento y, sobre todo y por encima de las ideologías, de intercambio de poltronas entre los que gobernaron cómodamente en el pasado tripartito y los que estrenan condición. Parece mentira pero es en estos momentos quienes se han llenado la boca de críticas hacia los acomodados, son capaces, ahora, de retratarse al dejar ver, sin pudor, su desmedida ambición por el control de nuestros destinos.

Madrazo sueña con el cambio del reglamento para que sus tres parlamentarios tengan nido propio. La representante de Aralar, recordando al PNV, con persistencia similar a la de Carod con Maragall, que le deben una. Y las de EHAK, tan crecidas que dicen que los socialistas «no pasan el test democrático», y cada vez más agradecidas a su guía y padrino Otegi que les dejó el camino del chantaje ciertamente trillado. El varón del grupo parlamentario quiere ponerle en un aprieto a Ibarretxe. No le basta que el Congreso de los Diputados, con la resolución socialista sobre el diálogo con ETA, aprobada por mayoría, haya enterrado el Pacto Antiterrorista y, de paso, la Ley de Partidos. Quiere «gestos» del candidato del PNV antes de favorecer, con su voto, su reelección.

Y el ex alcalde de Llodio, que se ha bajado de la bici donde ha debido estar encaramado en las últimas semanas, se marca una de sus rondas, más que nada para ir entrenando a los grupos parlamentarios. Y como todos cambian menos él, esta vez ha ido María San Gil pero se ha abstenido Patxi López para recordarle al PNV que él les hace la competencia. Y la portavoz Azkarate se pone tan nerviosa que empieza a preguntar a la galería si los socialistas piensan gobernar con sólo 18 escaños. Pero ése es un terreno muy pantanoso. Si EA descuenta sus siete representantes del grupo sabiniano resulta que detrás de Ibarretxe sólo están 22 escaños, y claro, no es como para presumir. Mejor será pensar en alianzas que favorezcan la gobernabilidad de este Parlamento que está hecho un zoco.

LOS GOLPES Y EL ESTADO

XAVIER PERICAY ABC Cataluña 18 Junio 2005

JOSEP Lluís Carod-Rovira ha puesto en manos de la justicia los hechos de Salamanca, es decir, las amenazas proferidas contra su persona durante la manifestación convocada el pasado sábado por el Ayuntamiento de esta ciudad en defensa de la unidad del Archivo de la Guerra Civil. Por un lado, ha instado a la Fiscalía General del Estado a actuar de oficio, a lo que esta ha respondido afirmativamente, y, por otro, ha presentado él mismo una denuncia en los juzgados de guardia barceloneses. En la denuncia, según refieren los periódicos, Carod señala al Partido Popular como «promotor» de la manifestación y estima que tanto algunas consignas lanzadas durante la marcha como la exhibición de determinadas pancartas -«Rovira al paredón» y «Carod esta es tu caja», junto al dibujo de un féretro- pueden ser constitutivas de delito. No hay duda de que el dirigente republicano ha obrado bien. Una amenaza es cosa seria -y más si la amenaza es de muerte-, y lo mejor es procurar atajarla cuanto antes. Al fin y al cabo, para eso sirve un Estado de derecho: para parar esos golpes. O, en su defecto, para intentar que no vuelvan a repetirse. No hace mucho, a Albert Boadella le sucedió algo parecido: descubrió en un periódico digital una fotografía suya dentro de una diana, rematada con la leyenda «cerdo traidor». Y también corrió a denunciarlo, claro está.

Lo que ya no hizo Boadella fue atribuir lo ocurrido a los vestigios del pasado. No habló, por ejemplo, de cuando en Cataluña operaba un grupo terrorista llamado Terra Lliure, que a sus amenazas sumaba algún que otro atentado con víctimas. Ni habló, por supuesto, de las actividades que los «escamots» de Estat Català, un partido coaligado con Esquerra Republicana de Catalunya, habían llevado a cabo durante los años treinta del pasado siglo, en plena República. Yo diría que ni siquiera se le pasó por la cabeza. Le bastó con el presente, con la constatación de que ese odio era posible en 2005, tras casi treinta años de democracia y veinticinco de autonomía. No así Carod. En el mitin que su partido organizó en Barcelona al día siguiente de la manifestación de Salamanca, aparte de anunciar que pensaba acudir a los tribunales, como así ha hecho, y aparte de elevar las amenazas contra su persona a categoría -pues, a su juicio, constituyen un claro indicio del «odio permanente, del racismo y la xenofobia contra Cataluña»-, calificó a los militantes del Partido Popular de «chulos de barrio y franquistas sin escrúpulos». Dejemos a un lado la chulería de barrio, manifiestamente intemporal e igualitaria, y centrémonos en este franquismo que, según Carod, reaparece, si es que no ha estado siempre allí. ¿Qué es un franquista sin escrúpulos? ¿Alguien que no tiene en mal concepto el régimen anterior, y va y lo dice? Probablemente. Y hasta es probable que esta clase de personaje, aplacado y debidamente conformado durante mucho tiempo con las leyes de la democracia -o sea, con las leyes de la transición-, haya recibido nuevos bríos en estos últimos años gracias al inestimable empuje de antifranquistas sin escrúpulos como el máximo dirigente de ERC.

O como el segundo de a bordo, Joan Puigcercós, quien en el mismo mitin del domingo, y en alusión también al Partido Popular, consideró que es «mejor que haga manifestaciones que no golpes de Estado». Otra vez el pasado, ese caudal incesante. Para la izquierda, sobre todo. Porque la derecha, aun cuando tenga en su seno resabios del régimen anterior, parece haber circunscrito el pasado a los tiempos de la transición democrática. Rara vez se adentra más allá de estos límites. Nada de franquismo. Nada de guerra civil. Nada de República. ¿Por vergüenza? Yo creo que por prudencia. Por sentido de Estado. Por no salirse de los márgenes, ni del espíritu, de la Constitución de 1978. Por no tener que decirle, por ejemplo, a Puigcercós, que es «mejor que haga mítines que no golpes de Estado». Como, por ejemplo, el que organizó su propio partido el 6 de octubre de 1934, con el apoyo de los «escamots» de Estat Català, contra el Gobierno de la República. Sí, aquel golpe de Estado que tantos males trajo a Cataluña y a España entera.

Cataluña, desprestigiada
Cartas al Director ABC  18 Junio 2005

En Israel, el dúo Carod-Maragall dejó tras de sí un rastro de protestas diplomáticas y religiosas; en Alemania están indignados por las decisiones políticas catalanas sobre la Feria del Libro de Fráncfort; en Inglaterra, el influyente Financial Times califica la política catalana de «parroquial», y en Estados Unidos han presentado una grave denuncia contra el Fórum de Barcelona en la que está imputada la plana mayor de la política de Cataluña.

El rosario de pifias, incidentes y gestos desafortunados de los políticos catalanes es realmente inagotable, y resulta lamentable el gran daño que están ocasionando a la imagen y el prestigio de Cataluña, dentro y también fuera de España.

Rosa Aizcorba. Barcelona.

PIDE AL PSOE QUE REGRESE AL PACTO ANTITERRORISTA
El Foro de Ermua nombra presidente a Mikel Buesa en sustitución de Vidal de Nicolás
Mikel Buesa ha sido nombrado nuevo presidente del Foro de Ermua en sustitución de Vidal de Nicolás durante la Asamblea General del colectivo celebrada en Vitoria y en la que se aprobó la gestión llevada a cabo por la Junta Directiva elegida en julio de 2004. La Asamblea aprovechó para hacer un llamamiento al PSOE a que "regrese" al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo "junto al PP" y que abandone su decisión de buscar un final dialogado de ETA en lugar de hacerlo con una derrota policial y política.
Europa Press Libertad Digital 18 Junio 2005

En un comunicado, el Foro Ermua recordó que el presidente de este colectivo, Vidal de Nicolás, comunicó su decisión de abandonar este puesto y de no formar parte más tiempo de la dirección de la asociación, por lo que la Asamblea General expresó su "enorme gratitud a la persona que, con ejemplar valor, sabiduría y entrega, ha presidido el Foro de Ermua desde su creación, deseándole todo lo mejor para la nueva etapa de su vida que ahora comienza".

También se procedió a ratificar el nombramiento provisional de Antonio Aguirre (economista y miembro del Comité Nacional del PSE-EE) como vocal de la Junta Directiva. Finalmente, la Asamblea eligió a Nerea Alzola, concejal del PP en el Ayuntamiento de Sondika, para formar parte también de este organismo. También fue objeto de ratificación el puesto de secretario del Foro, para el que fue elegido en octubre pasado Gustavo Jaso en sustitución de Gotzone Mora, tras su dimisión.

Por otro lado, la Asamblea abordó la participación del Foro de Ermua en la manifestación de las víctimas del terrorismo en Madrid, el pasado día 4 de junio. Los asistentes secundaron la decisión que tomó la Junta Directiva de dar todo su apoyo, desde el primer momento, a la convocatoria de la AVT, "a pesar de vacilaciones ajenas, estimando su oportunidad".

La Asamblea General también coincidió en "lo acertado de reclamar en estos momentos al Gobierno de Rodríguez Zapatero que rectifique su postura de sustituir la derrota policial y política de ETA, política encarnada en el Pacto por la Libertad, por la vía del final dialogado de la violencia –que fue aprobada por una mayoría del Congreso de los Diputados el pasado día 17 de mayo–, con todas las cesiones y claudicaciones que esta vía comporta".

Asimismo, la Asamblea General reafirmó la validez presente de la postura mantenida por el Foro de Ermua desde su constitución en febrero de 1998, "acerca de las alianzas políticas necesarias para acabar con ETA". Según esta decisión, "tan sólo la colaboración estrecha, sistemática y leal entre los dos partidos que pueden gobernar España, puede conseguir la total derrota del terrorismo etarra". Por ello, la Asamblea General del Foro de Ermua llamó al PSOE a que "regrese" al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo "junto al PP".

Además, llamó a todos los "conciudadanos vascos, vivan donde vivan, a intensificar su compromiso a favor de la libertad en nuestra tierra, colaborando activamente en este proyecto cívico, de ciudadanos libres, luchadores y comprometidos que ha sido el Foro de Ermua desde su creación, a los pocos meses de la revuelta de Ermua".

Por último, a los ciudadanos "demócratas de toda España, a quienes aman y desean seguir viviendo en este proyecto libre, solidario y de iguales que es la España de la Constitución de 1978", el Foro de Ermua les demandó que, "desechando todo complejo frente a las tergiversaciones nacionalistas de nuestra Historia, denuncien la trivialización de las amenazas existentes contra nuestro país". Asimismo, les invitó a "defender la unidad, la igualdad y la libertad de todos los españoles".

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