AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 20 Junio 2005
Mi última hora
Jaime Campmany ABC 20 Junio 2005

Un nuevo balón de oxígeno a ETA
EDITORIAL Libertad Digital 20 Junio 2005

La dicotomía
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 20 Junio 2005

Los amigos invisibles de la ETA
José García Domínguez Libertad Digital 20 Junio 2005

La inesperada resistencia
Cristina Losada Libertad Digital 20 Junio 2005

La clave “nacional” de las elecciones gallegas
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Junio 2005

Chiringuitos políticos de «Todo a 100»
Luis Ignacio Parada ABC 20 Junio 2005

Desobediencia civil
Por Juan Manuel DE PRADA ABC 20 Junio 2005

Galicia en el alero
Editorial ABC 20 Junio 2005

La burla de ETA
Editorial ABC 20 Junio 2005

AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA
RAMÓN De España  20 Junio 2005

Obviedades
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 20 Junio 2005

Otra forma de chantaje
Editorial El Correo 20 Junio 2005

De la A a la Zeta
Cartas al Director ABC 20 Junio 2005

Indignación por la sentencia de tres jueces que reduce el terrorismo callejero a delincuencia común
Europa Press Libertad Digital 20 Junio 2005

Mi última hora
Por Jaime Campmany ABC 20 Junio 2005

Brotará en mi mesilla la flor del cloroformo
y acudirá Carl Lewis en traje de enfermera.

Habré dejado claro que a todo me conformo,
al adiós gregoriano y al réquiem de la cera.

Se escuchará a lo lejos, debajo de mi almohada,
un fragor acordado de suspiros violines.

Será como un quejido de corza vulnerada
que tirara hacia el cielo de mis dos calcetines.

Todos aquella noche se pintarán de blanco,
las batas aturdidas, la carta del alcalde,
la túnica de César, la cuenta de mi Banco,

Lázaro resurrecto, Sócrates de albayalde.

Un augusto del Price me espera en la escayola
y la nieve chorrea por las cuatro paredes,

Conchita se ha vestido lo mismo que Fabiola,
y es una viuda previa entre todos ustedes.

La ecografía no ha dicho que tengo en el camino
un soneto que rima estoque con aloque,
que me está haciendo polvo por más el intestino
y que adiós, buena suerte, al perro de San Roque.

Dirán que es necesario repetir el análisis.

Doctor, mejor me fuera repetirme la vida.

Por la rodilla izquierda me sube la parálisis.

La aurícula derecha se ha quedado encendida.

Me salí de tacada en aquel desafío.

Siempre he sido elegante para pulsar el taco.

El costado me duele aún más cuando me río,
y río como un tonto con el Gordo y el Flaco.

Se ha doblado dos veces el seize en Montecarlo.

Con la coz del caballo he dado jaque mate.

No me sale el soneto. Será mejor dejarlo.

Lasciate ogni speranza, jodeos, voi che entrate.

No sé por qué he venido a visitar la City
vestido de paraguas en negro irreprochable
si ya no se cotizan los ojos de la Vitti
y se ha muerto Charles Laughton de manera admirable.

Me despide una mano de la Pastora Imperio
yéndose poco a poco entre las dos cortinas,
y mirando al tendido, Manolete, tan serio,
me ha brindado una serie de seis manoletinas.

En sórdidas conjuras de catres y candiles
me besaba de balde la lozana andaluza.

Natural. Me llovían menos de veinte abriles
y era diestro y galante para la escaramuza.

Quiero dormir. Me siento cada vez más pequeño,
cada vez más cansado, cada vez más a pique.

Por favor, olvidadme en las playas del sueño
y que Emilio me lea las coplas de Manrique.

No lloradme, cabrones, desdeñad la tristeza,
estoy dispuesto incluso a morirme de risa,
pero esa musiquilla persiste en mi cabeza
y bailan en mis ojos estrellas en camisa.

Ha venido mi madre con sus manos de lana
porque están en el norte todos los radiadores.

Hoy no voy al colegio porque no tengo gana.

¿Dónde envejecerán aquellos bastidores?

Yo era un bodoque rubio, acurrucado y prieto,
repetido hasta siempre en la alba del embozo.

(Bodoque es una rima que le falta al soneto,
pero ya no me acuerdo, y mi gozo en un pozo).

El abuelo tomaba por café agua caliente.

La bisabuela Laura enarcaba una ceja.

Don Francisco decía que yo era inteligente.

Mi hermana era tan buena que nunca llegó a vieja.

No recuerdo el comienzo del poema de Laura
donde hablaba de un hijo sin tener ningún hijo,
ni el segundo apellido de don Antonio Maura,
ni qué pasaba entonces con el duque de Armijo.

Siempre se cae este niño. No ha sido nada, aúpa.

Oh, cuánto amor me espera más allá de la muerte.

Beatriz es casi todo lo que más me preocupa.

Decidle a esa señora que no hable así de fuerte.

¿Qué filósofo griego murió de tanto piojo?

Ponedme en la llaguita azul de metileno.

Señores, ya lo tengo: ese médico cojo
parece el Romanones que pintaba Sileno.

¡Qué soberbio el sombrero de Felipe II!

¡Qué placer traducir a Virgilio divino!

Lo único que yo habría robado en este mundo
es el «Puto gitano» del Rosso Fiorentino.

Cierto que he leído a Nietzsche, mas en último extremo.

Para rimar con Góngora hay que llamarle Argote.

Me he desojado vivo mirando el «Polifemo»
y que le den morcillas al cura del Quijote.

No hay viento en Santo Ángel. Paró la molineta.

Seguramente es Roma lo que me aprieta il cuore.

Me parece que tengo mojada la bragueta.

Adiós, me estoy hundiendo en el Lago Maggiore.

Dejadme que me libre del acúsome padre.

Habré pecado mucho, pero muy poca cosa.

De joven, desde luego, un poco de desmadre,
y después una vida honesta y laboriosa.

Ni siquiera la guerra me incendió con su rabia.

El odio es la manera de malgastar la vida.

¿En cuál año me dieron el «Mariano de Cavia»?

Aquella musiquilla aún sigue aquí metida.

Entra el doctor ahora con el estetoscopio.

Nunca, amigos del alma, miré hacia atrás con ira.

No me queda siquiera un poco de amor propio.

Oigo un débil susurro. «Se acabó. No respira».

Un nuevo balón de oxígeno a ETA
EDITORIAL Libertad Digital 20 Junio 2005

“Un retroceso gravísimo en la lucha antiterrorista que luego se paga con muertos", “Una vuelta atrás”, “Si ya políticamente las cosas no estaban claras, judicialmente ya empiezan a estar turbias". Con estas y otras severas pero justificadas afirmaciones han protestado los sindicatos del Cuerpo Nacional de Policía ante la sentencia de la Audiencia Nacional que ha condenado a penas mínimas a los integrantes de la organización Jarrai, rama juvenil de ETA encargada del llamado “terrorismo de baja intensidad” o “kale borroka”.

Con penas que oscilan entre los dos años y los tres años y medios de prisión, ninguno de los condenados tendrá siquiera que volver a la cárcel, donde muchos de ellos ya habían agotado el plazo de prisión preventiva. La Audiencia Nacional ha justificado su liviana y preocupante sentencia afirmando que Jarrai (Ekin, Segui o cualquiera de las muchas siglas bajo la que se han venido arropando los cachorros de ETA) es una organización “ilícita pero no terrorista”.

Resulta deprimente ver como una sentencia ignora o, lo que es peor, no saca las consecuencias lógicas de algo, ya tan acreditado, como es la vinculación, ideológica y práctica, de Jarrai con la propia organización terrorista, cuyo entramado es más, mucho más amplio de los que empuñan las pistolas.

ETA, además, no sólo ha utilizado reiteradamente la violencia callejera, organizada y programada por estos grupos, como campo de entrenamiento donde reclutar a sus futuros pistoleros, sino que ha encargado, en repetidas ocasiones, la intensificación de la kale borroka como parte de su propia estrategia criminal y política.

No menos bochornoso resulta el argumento por el que la Audiencia ha rechazado considerar a estas organizaciones como terroristas, y que se basa en señalar que, aunque sus “actuaciones” persigan los mismos fines que ETA, "nunca se enmarcaban en la utilización de armas". Vamos, como si la naturaleza de un delito, lo determinara el medio con el que se perpetra; como si los cócteles Molotov no fueran, por lo demás, un arma, tal y como han acreditado serlo con la multitud de heridos –incluso muertos- que han provocado en estos años.

Lo que es indiscutible es que, con sentencias como esta, hemos vuelto a una interpretación escandalosamente laxa y condescendiente con el mundo terrorista, abandonando la senda de firmeza y severidad inaugurada bajo el gobierno del PP y en el que estaban, y debían de seguir estando comprometidas, no sólo la policía, sino también la propia Administración de Justicia. Con un Gobierno, sin embargo, que ha hecho pública su disposición a pagar a ETA precios políticos y penitenciarios por la “paz”, no hay que extrañarse de nada. Como dice el sindicato policial, “si ya políticamente las cosas no estaban claras, judicialmente ya empiezan a estar turbias".

Elecciones gallegas
La dicotomía
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 20 Junio 2005

ZP ha felicitado a Fraga por su triunfo porque todavía no había hablado con Blanco, que tiene una exclusiva tremenda, con dos patas. Primera pata: los resultados del Fraga constituyen una “nueva derrota” del PP. Sabemos que Blanco maneja informaciones reservadas, no en balde es un conocido estratega requerido por gobiernos y think tanks de todo el mundo. Algo sabrá que desmiente el resultado que hasta ahora manejábamos: que Fraga ha ganado las elecciones gallegas con el 45 % de los votos, trece puntos por delante del partido de Blanco. Segunda pata: es “imposible” que el voto que falta por computar cambie el resultado. Prefiero no preguntarme cómo lo sabe.

También podría ser que Blanco se refiera a otra cosa, que considere que su partido y los separatistas de Pol Pot, digo del BNG, forman un mismo ente, más allá de electorales disimulos. Porque, con los datos que tenemos los que no somos Blanco –aunque seamos blanco de Blanco– sólo si los socialistas comparten su ser con el BNG pueden considerar a Fraga perdedor. Serían, en esta hipótesis, sangre de la sangre de ese partidillo que considera que el voto emigrante vale menos, o que no vale nada en absoluto; que ve “lamentable” que el voto de ultramar vaya a ir al PP provocando que “la voluntad de los gallegos sea alterada”. Es decir, para el BNG, el emigrante gallego no es un gallego de verdad, o no es un gallego de primera, o lo es exclusivamente si les vota a ellos. El PSOE podría estar compartiendo su esencia con un partido no democrático.

O a lo mejor es que en la mente de la progresía española se ha establecido una férrea dicotomía, y ya sólo contemplan dos categorías políticas: el PP por un lado y todo lo demás por otro. En Galicia, en el País Vasco, en Cataluña y en España toda. Sin importar la ralea de los que engrosan el segundo grupo, su credo totalitario, su explícita voluntad de romper España y su comprensión –y aun apoyo estratégico– del terrorismo. Y cuando digo progresía estoy incluyendo a medios de comunicación que, siendo a menudo críticos con los socialistas, acusan la inoculación mortífera de la dicotomía: por un lado el PP, por el otro todo lo demás. Medios que, amén de no acertar en sus pronósticos al jubilar prematuramente a don Manuel, ni siquiera tiene los reflejos de cambiar el chip ante el voto gallego, empeñado en llevarles la contraria. Medios que consideran muy normal centrarse ahora en la sucesión del que acaba de ganar las elecciones. ¿Por qué no nos centramos en la sucesión de ZP? Fraga tendrá 82 años, pero es un flamante vencedor.

Si bien se mira, la dicotomía debería halagar al PP: revela el inconsciente respeto de la fragmentada y errática izquierda española, su reverencia, ante la formación a la que hostigan y calumnian, pero que saben más preparada y más honrada. La admiran, reunidos bajo el manto del resentimiento.

Cataluña
Los amigos invisibles de la ETA
José García Domínguez Libertad Digital 20 Junio 2005

Haber de viajar todas las semanas del año a Madrid le ofrece a uno la posibilidad de descubrir otra de esas paradojas terminales de las que suele hablar Kundera en sus ensayos. Y es que, inmerso en su ir y venir constante, no tarda el turista accidental en atisbar, atónito, que la capital de España alberga a más nacionalistas catalanes que Barcelona.

Acudía el explorador a la Corte prevenido del inmenso daño que la imitación de los príncipes apocados suele ocasionar en los espíritus gregarios. Tampoco era ajeno el transeúnte a la fijación de Rodríguez por trabajarse una portada en la Revista Internacional de Psicoanálisis. Ni ignoraba que la nueva psiquiatría de la escuela de los camisas negras se expande por doquier, vía el consultorio analógico de la Cafarell. Ya saben: el catalán que crea a España su nación, es reo de trastorno mental y vive preso del “auto odio”; el no catalán que mantenga lo mismo, desprecia a Cataluña y, no podría ser de otro modo, también le falta un tornillo. Pero no obstante ser conocedor de tales plagas, el forastero jamás logrará esquivar la perplejidad cuando haya de toparse, en plena Gran Vía, con tamaña legión de zascandiles prendados de sus sepultureros.

Así, hace una semana, gracias a la pedagogía editorial de El País supo el desplazado que llevaba toda una vida errado en la falaz creencia de ser español de nacionalidad. Mas cuando casi me lo persuaden de la gravedad de su alucinación, tocó volver a Casa Nostra. Y entonces, ¡ay!, ya lo aguardaban otros del país para trocarle condición nacional y destino lapidario por el mismo precio. De tal guisa, ojeaba esta mañana el itinerante un periódico regional cualquiera. Luego, al azar, elegía la pieza de uno de tantos columnistas domésticos. Resultó ser de un cierto Enric Vila, catalanista moderado y tibio, de ésos de la cuadra de CiU (al parecer, depone su ciencia el tal Vila en la fundación pujolista que pastorean los incorruptibles Macià Alavedra y Prenafeta).

Dada esa condición suya de moderado y tímido, nuestro Enric se provee de un amigo imaginario –lo sueña empresario– para mercadear las ideas por las que cobra su soldada. Y, hoy, de esa boca invisible hace escupir lo que sigue: “El citado empresario, después de haberse declarado partidario de ETA y asegurarme que la única solución es tirar una bomba atómica sobre Madrid, me confesó que el odio que siente le inquieta (…) Yo creo que este hombre es una persona buena, inteligente y sensible”. Más adelante, ya superado el miedo a la primera persona del singular, nos hace partícipes del anhelo de que se produzca el progrom definitivo contra esos herejes, los falsos catalanes: “Delante de tanta insensibilidad”, se refiere a los disidentes locales, “se llega a comprender que incluso un hombre como Pompeu Fabra acabase creyendo que la única solución para Cataluña es la violencia”.

Es suficiente. Esta mañana, el inquilino del puente aéreo se conforma con los propios de Duran Lleida y Mas; renuncia, pues, a leer a la madrugadora legión savonarolas en nómina de Maragall y la Esquerra que se apelotona en el kiosco del Prat. De paso, también se promete devolver a la Gran Vía el enérgico comunicado de repulsa que llegue cuando se produzca el próximo atentado –sólo es cuestión de tiempo–. Ha decidido remitirlo adjuntando fotocopia del editorial de la semana pasada. Será un gesto testimonial. Para hacer país, como dicen ellos.

La derecha y el PSOE
La inesperada resistencia
Cristina Losada Libertad Digital 20 Junio 2005

Para saber cuál es la realidad, basta fijarse en los mensajes del socialismo gobernante e invertirlos. Si dicen que es de día, es de noche y si dicen que es negro, es blanco. Y a Blanco vamos a parar, pues tiene una virtud el hombre y es que prescinde del edulcorante. Así que cuando el secretario de Organización, cuyo paso por la Consejería de Juventud de aquel infausto bienio gallego todavía se recuerda por el gasto suntuario que hizo fluir, resalta que Rajoy ha salido malparado de todas las elecciones, se entiende que les preocupa lo contrario: que la derecha no se haya derrumbado a la de tres.

Más aún, les inquieta que esa parte de la sociedad conservadora, liberal o simplemente contraria a sus planes, y que tiene en el PP su refugio político, esté ofreciendo resistencia a los embates del gobierno. Ni en las convocatorias electorales se ha hundido el PP, como deseaban y preveían, ni sus proyectos de ingeniería política y social se están tragando sin rechistar. Todo lo contrario. Y, como remate de la temporada, las elecciones gallegas no les han dado el gusto de plantar una pica y pinchar en ella la cabeza de Fraga.

No es extraño que esa resistencia les fastidie y les sorprenda. Y ello por una razón de la que volvían a dar cuenta las encuestas en Galicia: el hecho de que el votante del PP se siente tan perseguido que oculta su preferencia y hasta su voto, una vez depositado. Pensaban que habían marcado a fuego a la derecha con el signo luciferino y que el clima de coacción atizado en los últimos años daría sus frutos con rapidez. Confiaban en que interiorizada por la derecha la condición de “apestada” que le endilgan, todo sería coser y cantar. Pero el cuchillo ha topado con algo más duro que la mantequilla.

Ahora bien, ese sigue siendo el nudo gordiano de cualquier proyecto conservador y liberal. Y de la democracia española. Pues la deslegitimación de la derecha por sus adversarios y la voluntad de éstos de arrinconar y machacar a su base social, constituye su gran anomalía. Una que ya contribuyó al fracaso de la II República y, por ende, a la guerra civil. Por primera vez desde la Transición, la sociedad que se identifica grosso modo con ese proyecto, reacciona. Pero no tanto gracias al PP, como a pesar de él.

Según parece, el PP se va a dedicar, acabadas las gallegas y la acción, a preparar iniciativas y propuestas con las que asombrar en dos sentidos: hacerle sombra al gobierno, al estilo de los shadow cabinet británicos, y sorprender, agradablemente, se entiende, al personal votante. Sin embargo, no estamos aquí en la Inglaterra, y siendo así de inapelable la geografía política, el escollo que afronta un partido conservador en España no se disolverá con programas ni reformas que prometa o deje de prometer.

Mientras el principal partido de la derecha no dignifique sus valores y sus ideas y batalle de frente contra la caricatura que de ella se difunde, tanto les reportará a los del PP labrarse un superrequeteprograma como ofrendar ese esfuerzo al cultivo del grelo y de la patata, que es a lo que nos puede poner en Galicia una coalición de iluminados.

Victoria de Fraga
La clave “nacional” de las elecciones gallegas
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Junio 2005

Graves son los problemas de vertebración interna del PP en Galicia, sin un núcleo dirigente claro y distinto al margen de los barones territoriales, y gravísima es la cuestión de la sucesión de Fraga, pero nada de eso es comparable con los peligros derivados de una posible coalición entre los socialistas y nacionalistas gallegos. Galicia quedaría desgobernada, como ya ha demostrado con creces esta coalición en numerosos municipios gallegos, pero las consecuencias serían aún más nefastas para la estructura territorial de España. Su unidad estaría cuestionada.

Si Fraga no gana estas elecciones por mayoría absoluta, pues, el fracaso de Galicia será el de toda España, porque su repercusión en el desmontaje de la unidad de España es inmediata. Además de Cataluña, modelo perverso del gobierno de Zapatero en España, el PSOE también gobernaría con la misma clave Galicia y, muy pronto, estaría prestando su abstención para elegir a Ibarreche, en el País Vasco, a cambio de un par de Consejerías a la vuelta de unos meses. La reforma de los Estatutos y, posteriormente, la Constitución adquiría un ritmo endiablado y, al poco tiempo, convocarían unas elecciones generales anticipadas para conseguir la mayoría absoluta. Esos han sido siempre los cálculos del PSOE para mantenerse definitivamente en el poder.

Naturalmente, para llevar a cabo estos objetivos el PSOE siempre ha necesitado algo más que una ayuda, un auténtico sostén, es decir, una coalición con quienes explícitamente quieren destruir la unidad de España. O sea, esta “ayuda” o coalición con los nacionalistas no es algo sobrevenido o no deseado por el PSOE, sino que es algo querido, planificado y buscado. He ahí la gran tragedia de España. La estrategia del PSOE no es como algunos creen la “no estrategia”, la dejadez de principios y programas débiles para sortear reveses políticos. Falso. El único fin del PSOE es gobernar renunciando a ser alternativa al PP en calidad de partido autónomo e independiente, que lucha por definir un programa coherente y plausible contra el PP.

El PSOE no quiere ser alternativa, o alternancia, al PP allí donde está en la oposición, caso de Galicia, o antes Cataluña y País Vasco, sino que su máxima aspiración es formar coaliciones, frentes y mayorías absolutas heterogéneas para liquidar al PP y, de paso, a la nación española, mientras tanto el partido siempre ocuparía el poder. Por este camino, como anunciara el nacionalista Maragall, la tragedia está detrás de la esquina, porque el socialismo español ha renunciado hace tiempo a hacer una política coherente como partido autónomo e independiente del secesionismo. Por eso, cuando alguien compara la situación del PSOE en Galicia con la del PP en Andalucía, hay que decir que la analogía es falsa. Mientras que el PSOE en Galicia ha renunciado, siguiendo su modelo “nacional”, a ser alternativa en solitario al PP, éste en Andalucía, independientemente de que lo esté o no consiguiendo con el trabajo de Arenas, sólo tiene una mira, casi una obsesión, construir una alternancia al PSOE al margen de cualquier posible coalición nacionalista o semejante.

Chiringuitos políticos de «Todo a 100»
Luis Ignacio Parada ABC 20 Junio 2005

EN los chiringuitos chinos que todavía lucen el rótulo de «Todo a 100» venden un póster de tamaño gigante en el que figuran los trece corolarios de la Primera Ley de Murphy. Ya saben, esa que dice: «Si algo puede salir mal, saldrá mal». Y por el módico precio de un euro usted puede colgar en una pared de su casa un primoroso cartel en el que figuran las «Dieciocho leyes no naturales pero inevitables», que escribieron sus discípulos. Transcribo algunas con una leve alusión a las noticias del día. Comentario de O'Toole a la susodicha ley: «Murphy era un optimista». (Pues no digamos los que esperaban algo diferente a lo que ha salido en Galicia). Segunda ley de Lipman: «Murphy se quedaba corto». (Fíjense qué lejos han llegado los que pensaban que el eje Berlín-París iba a ser la solución de la Europa del futuro).

La tercera ley de Faber, uno de los hagiógrafos de Murphy, dice: «La necesidad es la madre de extraños compañeros de cama». (¿Lo diría por esas alianzas entre socialistas y ultraderechistas francesas para decir «no» al Tratado Constitucional Europeo?) La Cuarta ley de Howe establece: «Todo hombre tiene un plan que no funciona». (¿Será la Tercera Vía de Blair, que le ha hecho el amo de Europa mientras todos aplaudíamos?) La Ley de Hoare asegura: «Dentro de cada gran problema existe un pequeño problema que lucha por salir». (¿Avisaba a Rajoy de lo que le podía pasar al PP de Fraga si perdía Galicia?) El Principio de Zyhurgy apunta: «Una vez que se abre una lata de gusanos, la única manera de volver a ponerlos dentro es utilizando una lata más grande». (¿Advertía a Zapatero de la deriva nacionalista-republicana si apoyaba el maridaje de los socialistas de Galicia con el Bloque Nacionalista Gallego después de celebrar las nupcias del socialismo catalán con ERC y admitir que los socialistas vascos coqueteen con el PNV?). Cuando se admiten como inevitables las leyes no naturales los chiringuitos se llenan de carteles que dicen: «Todo a 100».

Desobediencia civil
Por Juan Manuel DE PRADA ABC 20 Junio 2005

HENRY David Thoreau publicaba en 1849 su opúsculo Desobediencia civil, formulando un concepto sobre el que más tarde teorizarían muy diversos filósofos del Derecho, hasta que Gandhi lo convirtiera en motor de una liberación nacional. Entresaco a continuación una cita del citado opúsculo, sumamente elocuente e iluminadora: «Existen leyes injustas. ¿Debemos conformarnos con obedecerlas? ¿Nos esforzaremos en enmendarlas, acatándolas hasta que hayamos triunfado? ¿O debemos transgredirlas de inmediato? Bajo un Gobierno como éste, los hombres en general piensan que deben esperar hasta convencer a la mayoría para modificarlas. Piensan que, si resisten, el remedio sería peor que la enfermedad. Pero es el Gobierno quien tiene la culpa de que el remedio sea peor que la enfermedad. Si la injusticia forma parte de los problemas inherentes a la máquina de gobierno, dejémosla funcionar: quizá desaparezcan ciertamente las asperezas y la máquina se desgastará. Pero si la injusticia requiere de tu colaboración, convirtiéndote en agente de injusticia para otros, infringe la ley. Que tu vida sirva de freno para detener la máquina. Lo que debes hacer es tratar por todos los medios de no prestarte a fomentar el mal que condenas. Bajo un Estado que encarcela injustamente, el lugar del hombre justo es también la cárcel. Hoy el único lugar que el Gobierno ha provisto para sus espíritus más libres está en las prisiones, para encerrarlos y separarlos del Estado, tal y como ellos mismos ya se han separado de él por principio. Es la única casa en la que se puede permanecer con honor».

El ejercicio de la desobediencia civil exige, ante todo, espíritu cívico. Al desobediente no puede moverlo un interés personal o corporativo, sino la convicción de que su comportamiento deparará un bien a la sociedad. Asimismo, el ejercicio de la desobediencia civil habrá de tener un valor de ejemplaridad pública, de tal modo que, al negarse a aplicar o cumplir una ley injusta, su decisión contribuya a convencer al resto de ciudadanos de la justicia de su pretensión. Por supuesto, dicha desobediencia ha de ejercerse pacíficamente y en coherencia con los principios que inspiran el orden democrático, pues su propósito no es socavar sus cimientos, sino promover la reforma de aquellos aspectos de la legislación que lesionan el bien social. Para Gandhi, la desobediencia civil no era tan sólo un deber moral, sino un derecho intrínseco del ciudadano, que no podía renunciar a él sin dejar de ser hombre. Quienes la han predicado y practicado -y a los nombres ya citados de Thoreau y Gandhi podríamos añadir los de Tolstoi o Martin Luther King-, consideraban que el fundamento último de la desobediencia civil era la existencia de unos principios de Derecho natural, anteriores a la ley positiva, que son intuitivamente identificables por la conciencia.

La desobediencia civil no debe entenderse, pues, como un mero desacato a la autoridad, sino como una oposición concreta a la ley injusta promulgada por la autoridad. Una ley es injusta cuando no es congruente con los principios inspiradores del ordenamiento jurídico. Así, por ejemplo, si la Declaración Universal de los Derechos del Niño establece que, para todos aquellos asuntos que afecten a la infancia, se legislará en beneficio de ésta, una ley que prive a los niños de una filiación completa, determinada por la dualidad de sexos, se habrá de reputar injusta. Por supuesto, el desobediente civil debe estar dispuesto a aceptar la pena que la autoridad le imponga por no aplicar esa ley injusta. ¿Habrá en España jueces capaces de acogerse a este derecho para no dejar de ser hombres, dispuestos a ser expulsados al lugar que el Gobierno ha provisto para los espíritus más libres, a la única casa en la que pueden permanecer con honor?

Galicia en el alero
Editorial ABC 20 Junio 2005

LA clara victoria de Manuel Fraga en las elecciones gallegas no le garantiza aún, sin embargo, la continuidad al frente del Gobierno autonómico. El Partido Socialista de Galicia y el Bloque Nacionalista Gallego han obtenido, en conjunto, 38 escaños, la mayoría absoluta, frente a 37 del Partido Popular. Al final, el voto de la emigración podrá ser decisivo para decantar los restos que darían lugar al resultado definitivo, sobre todo teniendo en cuenta que PP y PSOE mantienen una dura pugna por el último escaño en Pontevedra. Resulta llamativo, por otro lado, el sonoro fracaso de los sondeos a la salida de los colegios electorales -las encuestas conocidas como «israelitas»-, que en el mejor de los casos otorgaban 35 escaños al PP.

Tal y como quedaron ayer los resultados sí se puede constatar que no hubo una movilización especial en ningún sentido, con apenas tres puntos porcentuales más de participación, lo que explica que no se haya producido la debacle del PP, en los términos pronosticados por algunas encuestas y, desde luego, por el PSOE. La reducción de votos y escaños que sufre el PP es significativa, y aun cuando entrase dentro de lo normal por el desgaste de cuatro legislaturas con mayoría absoluta, obliga al PP a reflexiones y decisiones que se han venido aplazando en los últimos años. En este sentido, Manuel Fraga puede sentirse parcialmente satisfecho porque ha mantenido con firmeza su liderazgo a pesar de tener en contra múltiples factores. Pero también es cierto que, aunque el PP, gracias a los votos de los emigrantes, conservara finalmente el Gobierno autonómico, los populares están definitivamente abocados a una renovación en Galicia, donde existe una generación de políticos con experiencia y madurez suficientes como para liberar a Fraga de ser el eterno capitán del equipo y, al mismo tiempo, enganchar con las capas sociales que se han educado en los frutos de la eficaz gestión del presidente de la Xunta y, por esto mismo, quizá encaren la transformación de su comunidad sin asociarla carismáticamente -como en buena parte confiaba el PP- a la figura de Fraga.

En cuanto al Partido Socialista de Galicia, su incremento de votos y escaños es indiscutible, pero no logra superar al PP. Su designio es acceder al gobierno autonómico de la mano del Bloque Nacionalista Gallego, la única opción que quedaba a uno y a otro para desbancar a Fraga del poder. Es notorio, por otro lado, que en el socialismo gallego conviven posturas muy distintas sobre la cooperación con los nacionalistas, algunas abiertamente críticas, como la que encarna el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, aparte de que la experiencia de las coaliciones municipales de PSG y BNG ofrece antecedentes de tantos acuerdos como rupturas. No le será fácil a los socialistas administrar pacíficamente el gobierno que resultó ayer de las urnas, porque no hay en Galicia una opinión pública proclive a los experimentos federalistas y radicales de otros pagos. Con todo, es más que previsible que, de conformarse esta alianza, el diseño político de Rodríguez Zapatero experimentará un nuevo e inquietante impulso hacia el modelo re-constituyente que pretende definir en el plano territorial con ayuda de los nacionalistas. Estos, por otra parte, han sufrido en Galicia un severo retroceso en las urnas, tras el relevo del carismático José Manuel Beiras y la evidente radicalización de sus líderes, en beneficio del PSG de Pérez Touriño.

La victoria del PP ha sido clara, pero al día de hoy insuficiente. La oposición tiene en precario el gobierno de coalición. El voto de los emigrantes mantendrá unos días en vilo a Galicia y al resto de España, aunque haya lecciones que unos y otros deben ya tener por ciertas para actuar en consecuencia.

La burla de ETA
Editorial ABC 20 Junio 2005

EL valor que merece el último comunicado de ETA -probablemente, el más repulsivo de cuantos ha emitido- estaba escrito por la propia organización terrorista en su boletín interno de abril de 2003 («Zutabe», número 100). En esta publicación, los terroristas diseñaron el procedimiento de «cierre de frentes», cuyo objetivo sería «multiplicar la efectividad de la lucha armada». Además, definieron la posibilidad de acordar treguas o altos el fuego como «un instrumento político y militar» de su estrategia, que tenía que «utilizar a su antojo», siempre con un objetivo: «Trasladando la responsabilidad (del alto el fuego) hacia los agentes e individuos que efectúan esta demanda».

Por tanto, el guión del comunicado que ayer difundió el diario «Gara» -que se enmarca en el espíritu de Perpiñán-estaba redactado hace más de dos años y los terroristas lo han aplicado fielmente en cuanto la ocasión ha sido propicia. Por un lado, manifiestan su decisión de «cerrar el frente contra los electos de los partidos políticos de España». Ya en octubre de 2004 corrió el rumor de que ETA iba a anunciar una tregua para electos del PP y del PSE, pero la prueba está en la inmunidad que concedió a los dirigentes y cargos de PNV y Eusko Alkartasuna tras la revocación de la tregua en 1999, y la tregua territorial para Cataluña. Por otro lado, los terroristas terminan diciendo que «dar una respuesta positiva a la voluntad que ETA ha demostrado en los últimos meses les corresponde a las autoridades de España y Francia». Es decir, endosan la carga de la paz a quienes la piden, lo que les exime de más obligaciones. Lo decían en 2003.

Ante la evidencia de que ETA sólo está efectuando un movimiento táctico que busca rentabilidad política y margen de maniobra, es preciso descartar cualquier otra interpretación, incluidas las ambiguas frases de que «algo se mueve en ETA». El Gobierno, que se ha manifestado con lógica cautela, no debería caer en la tentación de interpretar en clave positiva el comunicado etarra, pues ello desvirtuaría peligrosamente la realidad y daría un balón de oxígeno a los terroristas. Porque el comunicado muestra exactamente la verdadera naturaleza de ETA, por más que se envuelva en análisis de coyuntura política. Pero lo que los terroristas no pueden conseguir, ni con ayuda de quienes están dispuestos a creerse cualquier cosa, es que su impotencia se convierta súbitamente en un acto de cese voluntario. El comunicado etarra es, eso sí, una muestra de oportunismo, al colocar el dardo envenenado de este «cierre de frente» en la herida abierta del Pacto Antiterrorista. El anuncio de los etarras sólo busca agrandar la fractura entre los demócratas, no sólo porque es un objetivo de su estrategia habitual, sino porque han encontrado motivos para creer que la unidad democrática que se fraguó en ese Pacto está rota, y lo mismo para constatar que la Ley de Partidos Políticos ha entrado en desuso ante la regeneración evidente e impune de la izquierda abertzale tanto en el Parlamento de Vitoria, como fuera de él. No se puede tratar a los terroristas como si fueran mentes ofuscadas que esperan una oportunidad para demostrar su buena fe. Su vocación es postrar al Estado, confundir a los gobernantes y desmoralizar a la sociedad.

AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA
RAMÓN De España  20 Junio 2005

Como firmante del manifiesto que reclama menos nacionalismo exijo un poco más de respeto

En España, ese país tan amable en el que los hijos pegan a sus padres y los maridos asesinan a sus mujeres, la clase política no contribuye precisamente a la armonía social. Desde que le ha cogido el gusto a la calle, el Partido Popular está que se sale. Llevamos tres broncas, tres, a costa de las víctimas del terrorismo, de los papeles de Salamanca y del matrimonio homosexual. Me pregunto sobre qué versarán las próximas, pues algo me dice que vamos a tener jarana hasta que Ángel Acebes y Eduardo Zaplana se tomen sus vacaciones, tan merecidas para quienes les tenemos que soportar.

En Catalunya (ya saben, ese oasis de tolerancia) las cosas también dejan bastante que desear en cuanto a las buenas maneras. No hay más que ver cómo se han puesto los políticos y los guardianes de las esencias patrias porque a 200 insensatos se nos ha ocurrido suscribir un manifiesto en el que se reclama un poco menos de nacionalismo. La respuesta a ese documento ha sido de una virulencia exagerada, tanto por parte de los políticos como de los intelectuales nacionalistas (y pido excusas por este oximorón).

Para Josep Bargalló, la cosa es digna de un Federico Jiménez Losantos. Para Joan Puigcercós, los firmantes del manifiesto son iguales que esos energúmenos que, reunidos en la plaza mayor de Salamanca para defender un archivo que no habían pisado en su vida (si es que estaban al corriente de su existencia), exigían el fusilamiento de su jefe, Josep-Lluís Carod-Rovira.

Enseguida se sumaron al linchamiento los talibanes del pensamiento nacionalista local, brillando con luz propia Isabel-Clara Simó y el inefable (perdón, imparable) Sebastià Alzamora. Para esta gente, que es de ideas escasas pero fijas, todos los firmantes del manifiesto somos unos pijos españolistas de la peor especie. Una caricatura, por otra parte, tan malintencionada como conveniente a la hora de acallar cualquier intento de llevar la contraria al nacionalismo, genuino pensamiento único de nuestra comunidad. Tampoco han faltado las acusaciones de crispación y de auto-odio, dos conceptos que los nacionalistas aplican a cualquiera que no les dé la razón en todo.

Como no puedo hablar en nombre de los demás firmantes (ni de nadie en general), me limitaré, con perdón, a hablar de mí. Me considero barcelonés, catalán, español, europeo y terrícola. Fuí vacunado eficazmente contra el nacionalismo español por el general Franco, así que cuando la tabarra españolista fue sustituida por la tabarra catalanista, la cosa me pilló ya con la mosca tras la oreja. Debo de ser algo tonto, porque siempre he creído que la izquierda era, por definición, universalista y progresista, y que el nacionalismo era, también por definición, reaccionario y pequeñoburgués.

Dado que a la derecha catalana le da vergüenza ser de derechas, a la izquierda le da miedo ser de izquierdas y todos nuestros políticos son nacionalistas, creo que deberían fundirse en un partido único que podría responder a las siglas PCC (Partit Català de Catalunya). Y como no tengo ganas de votar a semejante partido político, aspiro a que haya otro que me represente un poco mejor.

En pocas palabras, disiento de la realidad política de Catalunya, que, a mi juicio, no se corresponde con la realidad social. Y como disidente exijo un poco más de respeto y que no se me haga callar con exabruptos y comparaciones equivocadas. ¿Es eso pedir mucho a los bienpensantes de este bonito oasis?

Obviedades
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 20 Junio 2005

Es una obviedad que la exigencia de respeto al derecho a la vida no puede tener excepciones y, por ello, mientras haya una sola persona amenazada, un colectivo social en el punto de mira de las pistolas, no puede haber un aplauso, una muestra de satisfacción y mucho menos una concesión o un gesto de correspondencia para la decisión de los terroristas de cambiar el orden en la lista de víctimas.

ETA dice que ahora no matará concejales y pide un premio. Por omisión nos dice que sigue dispuesta a matar a mucha más gente de la que perdona, a extorsionar a otros y a seguir intimidando a casi todos. Para los demócratas, la vida de un subinspector de la Ertzaintza o la de un cabo de la Guardia Civil vale tanto como la de un dirigente de un partido y, mientras los primeros sigan en el corredor de la muerte, la clase política no puede esbozar ni media sonrisa ante el último comunicado etarra si no quiere hacer que, de verdad, el anuncio de los terroristas sea el de una tregua VIP, como la ha llamado el periodista catalán Arcadi Espada.

ETA dice que no matará cargos electos, pero no dice que no les quemará la casa, el coche, los negocios (incluidos los de los familiares) y que no les hará la vida imposible. Afirmar esto no es desconfiar de los terroristas, que también, sino tener memoria y recordar que la intensidad del acoso violento contra los constitucionalistas fue más fuerte en 1999. El año de la tregua hubo un incremento de un 82% en el número de ataques. El objetivo de intimidar a los adversarios se consigue tanto si matas a algunos de ellos, como si subcontratas en la rama de violencia callejera el acoso sistemático.

Por eso ETA puede lanzar su mensaje perdonavidas el mismo día que el socialista Joseba Markaida sufre un nuevo ataque en su casa. No es una contradicción de los terroristas, sino un complemento de su estrategia. A menor intervención de la ETA oficial en campaña, mayor presencia de las redes de violencia callejera para compensar. Otra obviedad.

Tan obvio como evidente resulta constatar que ETA está celebrando a carcajadas la ruptura del pacto antiterrorista, lo que debería ser motivo de preocupación de los dos grandes partidos nacionales. Cuando el enemigo común exhibe con impudicia su satisfacción por la muerte del Acuerdo por las Libertades, socialistas y populares deberían tener la grandeza de reconocer que algo se está haciendo mal y pensar conjuntamente sobre los motivos por los que los terroristas están tan eufóricos. Lo más probable es que confiar en un reencuentro en materia antiterrorista del PP y del PSOE sea esperar en vano y que los dos partidos no sean capaces ni de compartir el análisis sobre la nueva actitud de ETA.

Desgraciados los tiempos en los que hay que explicar lo obvio, dice la frase atribuida al 'Ché' Guevara.

Otra forma de chantaje
Editorial El Correo 20 Junio 2005

El anuncio por parte de ETA de que los cargos públicos de «los partidos políticos de España» no serán -en lo sucesivo y mientras esta decisión esté en vigor- objetivo de la banda terrorista constituye, al mismo tiempo, la desalmada reivindicación de la barbarie que ha asesinado a tantas personas y la perpetuación del ultimátum cotidiano al que los violentos pretenden seguir sometiendo a la sociedad vasca y al conjunto de los españoles. No es fácil imaginar una disposición más cruel y macabra que la de quienes creen poseer el derecho de arrancar la vida a los demás, capaces de resolver que en adelante los electos socialistas y populares contarán con la gracia de su perdón. Y todo debido a que, con la quiebra del Pacto Antiterrorista entre sus respectivas formaciones y el resquicio legal y judicial que ha permitido a la izquierda abertzale asegurarse la continuidad en el Parlamento vasco, los terroristas dan por satisfechas parte de las condiciones de su brutal chantaje. Es su manera de apuntarse en el capítulo de logros estos o cualesquiera otros cambios que se produzcan en la esfera política, de lo que ETA ya dio muestras al anunciar su tregua respecto a Cataluña.

Precisamente han sido los supuestos beneficiarios de la fingida magnanimidad etarra los que han rechazado tan diabólica maniobra. Quien desde una actitud incauta o con un propósito malévolo dé por bueno y esperanzador el anuncio de ETA tratará de hacernos creer que este es el primer paso para que, paulatinamente, la banda terrorista vaya extendiendo su tregua parcial hasta llegar a una tregua definitiva. Semejante interpretación podría representar poco menos que una invitación para que la ciudadanía acabe agradeciendo el gesto de los terroristas. Pero en la liturgia etarra la tregua parcial no es, necesariamente, la antesala de la tregua total. En todo caso, constituye uno de los recursos que precisa para aliviar la mala conciencia que haya podido generarse entre las bases sociales de la izquierda abertzale. Por encima de todo es el mecanismo que necesita para continuar extendiendo su sombra sobre la voluntad de los ciudadanos vascos y, en concreto, sobre el debate abierto respecto al futuro del autogobierno cuyos frutos trata de capitalizar de antemano el terrorismo.

De la A a la Zeta
Cartas al Director ABC 20 Junio 2005

ETA ha difundido un comunicado en el que anuncia el cese de «sus acciones armadas» contra «los electos de los partidos políticos de España». Y nos explica que esta decisión está motivada por «los cambios políticos» que ha observado en los últimos tiempos, y alude a la «disolución» del Pacto Antiterrorista, al «fracaso» de la estrategia de la ilegalización y «a los importantes esfuerzos que se están haciendo para ofrecer una solución democrática al conflicto».

En otras palabras, ¿debemos entender que los políticos han hecho correctamente los deberes que la banda les ha mandado? ¿Que se están plegando a sus exigencias?

ETA, a continuación, insta a la ciudadanía a «extender la dinámica a favor de los derechos democráticos». ¿Debemos interpretar que se nos está insinuando cuál debe ser la línea de nuestro pensamiento político, el sentido de nuestro voto, etcétera, con los claros beneficios o perjuicios que, sin duda, se derivarían para un partido u otro? Tras el 11-M, ¿alguien se siente extrañado?

Mi «enhorabuena» a «los electos de los partidos políticos de España» y a Cataluña por ser los únicos excluidos de las acciones armadas de ETA.

José María Hontañón.
Madrid.

HASTA LA ONU ES MÁS DURA DEFINIENDO EL TERRORISMO
Indignación por la sentencia de tres jueces que reduce el terrorismo callejero a delincuencia común
Los sindicatos policiales critican duramente la sentencia de la Audiencia Nacional por la que tres jueces reducen los delitos de Jarrai-Segi-Haika al de asociación ilícita no terrorista. Consideran la medida un retroceso en la lucha antiterrorista que "luego se paga con muertos". El PP y la asociación mayoritaria de jueces lamentan la medida. La sentencia defendida por los jueces Alfonso Guevara, Carlos Ollero y Santiago Pedraz contempla un concepto de terrorismo más restringido incluso que el defendido por la ONU.
Europa Press Libertad Digital 20 Junio 2005

Por parte del Sindicato Unificado de Policía, su secretario general, José Manuel Sánchez Fornet, declaró a Europa Press que este tipo de sentencias suponen "un retroceso gravísimo en la lucha antiterrorista que luego se pagan con muertos". En ese momento, cuando se producen atentados mortales, añadió Sánchez Fornet, "nadie pide responsabilidades a los jueces, que están muy cerca de dios". "Si ya políticamente las cosas no estaban claras, judicialmente ya empiezan a estar turbias", añadió.

El portavoz de la Confederación Española de Policía (CEP), Isidoro Zamorano, afirmó que la sentencia supone un paso en proceso de degradación en la lucha antiterrorista. "Hace poquísimo tiempo los teníamos bien acorralados democráticamente y ahora se salen por todas partes", afirmó. Además, Zamorano recordó el trabajo de "los compañeros, día y noche, para que luego sean puestos a disposición judicial los terroristas y su entorno y reciban condenas ridículas".

Para la Unión Federal de Policía (UFP) y su secretario de Comunicación, José Luis Morán, en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado "nadie tiene duda de que Jarrai es ETA". "Lo que dice el juez --añadió-- no tiene sentido", por lo que se planteó la posibilidad de "cambiar la ley" para que no se puedan producir este tipo de interpretaciones. "Sólo se puede luchar contra la banda terrorista actuando sobre todo el entramado", sentenció.
Asimismo, el presidente del Sindicato Profesional de Policía (SPP), Iñaki Osés, consideró, en declaraciones a Europa Press, que "se está produciendo una vuelta atrás con determinadas decisiones judiciales", en las que incluyó la tomada por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz sobre Ignacio de Juana Chaos, y también se planteó la posibilidad de que haya que cambiar la legislación para evitar este tipo de sentencias.

Por debajo del concepto restringido de terrorismo expuesto por la ONU
La definición de terrorismo, según los expertos de la ONU, que se propuso en la pasada cumbre de Madrid con la presencia del secretario general Kofi Annan, dice así:

Cualquier acto destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o un no combatiente cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo.

Este concepto de terrorismo excluye a los militares o a los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y deja de lado la extorsión bajo amenaza de muerte, habitual en todas las organizaciones terroristas y, en especial, en ETA. Pero las críticas hacia esta propuesta de definición se quedan cortas si se comparan con la que trasciende de la sentencia que este lunes ha dictado la Audiencia Nacional contra las organizaciones Jarrai-Segi-Haika, consideradas ahora como no terroristas.

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