AGLI

Recortes de Prensa     Martes 21 Junio 2005
La negación de la democracia
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Junio 2005

ZP o el sonriente desprecio a las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 21 Junio 2005

Zapatero no cuenta con las víctimas
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Junio 2005

Socialismo, nacionalismo y democracia
Agapito Maestre Libertad Digital 21 Junio 2005

Ante el comunicado de ETA
Fernando Lecumberri Libertad Digital 21 Junio 2005

El nuevo talante de la justicia
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital 21 Junio 2005

Negociación "Mar adentro"
Daniel Portero Libertad Digital 21 Junio 2005

Dos años Fraga y otros dos Quintana
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 21 Junio 2005

Estrategias políticas
BENIGNO PENDÁS  ABC 21 Junio 2005

Lo que ocurre cuando los votos se besan
Luis Ignacio PARADA ABC 21 Junio 2005

El pacto y el diablo
Editorial ABC  21 Junio 2005

Políticos con envase incluido
Por Valentí PUIG ABC 21 Junio 2005

Retroceso judicial
Editorial ABC 21 Junio 2005

La plataforma antinacionalista catalana se da 3 meses para crear un partido
EUROPA PRESS 21 Junio 2005

Seguimos publicando documentos a propósito de la deriva nacionalista de la izquierda.
http://nacionalismo.blogs.
com/byebyespain

En homenaje y descargo de Campmany
Fray Josepho Libertad Digital 21 Junio 2005

 

La negación de la democracia
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Junio 2005

La reunión de Alcaraz, el valeroso representante de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, con el Presidente del Gobierno, el Ministro del Interior y el Comisario del Gobierno para atacar y dividir a las víctimas, Gregorio Peces Barba y Manjón, nos plantea un caso gravísimo de malos tratos psicológicos al Señor Alcaraz que incluso la UNESCO podría denominar tortura de baja intensidad, o no tan baja. Sufrir la presencia de Peces ya es insufrible. Sufrir la cercanía de Alonso, el que manda detener ilegalmente a quienes apoyan a las víctimas del terrorismo en la calle, es una afrenta moral y hasta física, porque hasta al más curtido de los humanos se le revolvería el estómago viendo ante sí haciendo de policía bueno al jefe de los policías malos. Y en cuanto a Zapatero, la gota malaya debe de ser una ducha de agradable frescor al lado del dolor que cualquier víctima del terrorismo debe de sentir ante el hombre que está resucitando a la ETA para veinte años y liquidando toda la estructura legal y política levantada en España durante muchos años.

Lo que hemos sacado en claro, por las declaraciones de Alcaraz, que no por lo dicho, sugerido o musitado por el ministro Alonso, es que el Gobierno se ha instalado en la turbiedad y junto a la ETA, del mismo modo que se ha plantado claramente frente al PP y la AVT o que se ha cargado el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo de cuya fundación tanto presumía. Que ayer presumiera tanto de lo que tan poco le ha costado destruir demuestra que ZP juega con las cosas más graves como los niños mimados con los juguetes, sin preocuparse de romperlos porque ya le comprarán otros. Dice Alcaraz que ZP no ha negado que esté negociando contrapartidas a cambio de que la ETA diga que abandona las armas (no hay más que ver el caso del IRA para dudarlo) y a esa sórdida negociación apunta, sin duda, el untuoso silencio alonsino, que se escuda en unos supuestos informes del CNI para guardar silencio. A lo mejor informan de la legalización del partido de la ETA o del cheque en blanco pedido al Parlamento para la infame genuflexión ante el terror. A los de la CIA o el Mossad les parecería sensacional.

Ah, y ha añadido Alcaraz que ZP le dijo que la sentencia de la Audiencia Nacional absolviendo del delito de terrorismo a los terroristas juveniles etarras le había parecido “increíble”; pero que al preguntarle él que si “increíblemente buena” o “increíblemente mala”, se calló. Lo que nos temíamos. La promoción de Pedraz es un hecho. Jueces para la Democracia ha defendido abiertamente esa infamia vestida de sentencia y no es de extrañar, ya que Alonso fue uno de los enemigos declarados del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y entre él y López Guerra ascenderán magistrados y paralizarán carreras en función de sus méritos, que se limitan a uno: servir a ZP en su política de rendición ante el terrorismo. Yo que Alcaraz denunciaba a sus maltratadores psicológicos en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Y ya de paso, la negación de la democracia que, camino de su destrucción, padece España.

ZP o el sonriente desprecio a las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 21 Junio 2005

Mucha sonrisa y mucho diálogo, pero concesiones a las víctimas del terrorismo ni una sola. Tras la entrevista de Zapatero con la Asociación de Víctimas del Terrorismo, la oferta del presidente a ETA sigue tan vigente como la lógica preocupación e indignación de sus víctimas.

ZP debería haber retirado la infame propuesta parlamentaria que avalaba la negociación con ETA en el caso de que los terroristas dejaran de matar. Ya hemos comprobado, una vez más, que eso sólo sirve para algo tan grave a la larga como es revitalizar la esperanza de los terroristas en que pueden obtener beneficios de su “lucha armada”. Esta es, precisamente, la refortalecida actitud que ETA manifiesta tanto en sus atentados como en sus últimos comunicados.

Pero a ZP le da tan igual la buena acogida de los terroristas al abandono del Pacto por las Libertades, como la multitudinaria manifestación de las víctimas que, junto a la inmensa mayoría de los españoles, exigen la derrota del terrorismo y no su apaciguamiento y su impunidad.

El recibir a las víctimas del terrorismo sólo tenía como objetivo, tal y como era de prever, revitalizar la farsa del talante del presidente del Gobierno. Un hipócrita talante, cuando ni siquiera se le ha ahorrado a las víctimas la indeseable presencia de Peces Barba, declarado justificadamente por la AVT como persona “non grata”.

Permitir que los proetarras sigan teniendo financiación pública y representación parlamentaria; ofrecerles, incluso, pactar con ellos la reforma del Estatuto de Guernica, ofrecerles la amnistía a los presos; todo ello sigue vigente por parte de un presidente del Gobierno que, decididamente, está dispuesto a sortear el Estado de Derecho y a acordar con ETA una tregua que le ayude a mantener el poder que ostenta desde el 14-M.

Reunión en Moncloa
Zapatero no cuenta con las víctimas
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Junio 2005

El encuentro que han mantenido, la mañana del martes, la Asociación de las Víctimas del Terrorismo ha sido el vivo ejemplo de como es –en la actualidad– la relación de Zapatero con las víctimas. Un presidente del Gobierno incómodo, un ministro del Interior difuso y un Comisario en silencio ha sido la imagen final y real de más de dos horas de reunión.

Zapatero ha vuelto a utilizar su estrategia de siempre que ya conocemos todos. Intentar dar un golpe de efecto pensando que los ciudadanos estamos en un estado permanente de atontamiento. Y esta vez el presidente del Gobierno se ha equivocado estrepitosamente. Ha vuelto a intentar jugar con las víctimas del terrorismo, una actitud tan perversa que él mismo se ha descubierto. Después del rotundo éxito de la manifestación de las víctimas en Madrid, después de la respuesta masiva de esa convocatoria Zapatero no tuvo más remedio que convocar a ese colectivo al Palacio de la Moncloa.

Lo ha hecho tarde y mal. No con la intención de dialogar, ni siquiera de cambiar impresiones. Zapatero ha dejado claro a las víctimas que no va a cambiar de política y de estrategia, y que por lo tanto la puerta del diálogo está abierta con los terroristas. El presidente del Gobierno ha sido incapaz de explicar nada de nada. No tiene razones que justifiquen la no ilegalización de los comunistas de las Tierras Vascas; no sabe que decir ante la ruptura del Pacto Antiterrorista; es incapaz de balbucear tres palabras que expliquen la moción parlamentaria de apoyo al diálogo y se muestra ausente ante cualquier gesto que transmita apoyo real a las víctimas. En definitiva, una auténtica pena.

El presidente del Gobierno ha conseguido algo que nunca había pasado. La distancia, la frialdad y la tensión entre el Ejecutivo y las víctimas. Durante estas décadas de democracia se han vivido momentos mejores o peores, pero nunca se había llegado a este límite. Zapatero se encuentra fuera de sitio con las víctimas del terrorismo. Quién tendría que ser el apoyo y el consuelo se ha convertido en un témpano de hielo. Alonso, el cauce normal de relación desde el Ejecutivo, se muestra esquivo y alejado. Peces Barba, designado como "comisario" para el control de las víctimas, se ha erigido en el gran problema, en muy pocos meses se ha posicionado como el gran enemigo para los intereses de las víctimas, entre torpezas y barbaridades, se encuentra absolutamente inhabilitado.

En definitiva, Zapatero con las reuniones en la Moncloa con las distintas asociaciones de víctimas ha demostrado con los hechos que no se puede contar con él. No va a defender sus intereses ni va a reconocer su valor. Zapatero se ha desenganchado, está a los suyo. Y lo suyo es abrir el cauce de negociación con los terroristas. El panorama, como ven, es pavoroso.

Por la profesionalización del Manifiesto
Socialismo, nacionalismo y democracia
Agapito Maestre Libertad Digital 21 Junio 2005

Fue gracioso, y quizá estimulante para quienes siempre nos hemos sentido agobiados por el tribalismo nacionalista, el manifiesto de los intelectuales, residentes en Cataluña, titulado “Por un nuevo partido en Catalunya”. Yo mismo, sin ir más lejos, lo apoyé con un par de reservas, pues no pueden tomarse como observaciones considerar que llegaba tarde y, sobre todo, que no veía diferencia entre su diagnóstico y el del Partido Popular. Tampoco el remedio propuesto por los firmantes era distinto de la política llevada a cabo en las últimas décadas por el PP en Cataluña, especialmente en la época que fue dirigido por el liberal Alejo Vidal-Quadras. En cualquier caso, yo no era partidario de desconsiderar la oportunidad, e incluso la efectividad moral, del manifiesto, pues, al fin y al cabo, daba un poco de vidilla política a quienes, sin ser residentes en Cataluña, hemos sido muy críticos con la deriva nacionalista del PSC, y sobre todo animaba a las buenas gentes de cierta izquierda intelectual, residente en Cataluña, cansada de soportar las infamias nacionalistas. Hasta ahí todo iba bien. Correcto.

Pero, más tarde, vinieron las descalificaciones de PCS y CiU, y también los comentarios casi insultantes de los de ERC a los firmantes del manifiesto por no ser nacionalistas ni izquierdistas, ni nada, pues para ERC ser pijo, resentido, españolista y facha es como no ser nada. Después, han venido las justas reacciones de los firmantes rechazando algunos de estos improperios, aunque, a veces, he notado el mismo tono perdonavidas que el de sus adversarios políticos. Por supuesto, nunca sin llegar al tono insultante de Bargalló y compañía, pero más cercano a la descalificación personal que a la discusión de ideas y proyectos políticos. Los problemas, pues, han llegado, como no podía esperarse otra cosa de quienes habían entrado en el terreno político desde una escuálida y precaria doctrina política de domingo por la tarde, cuando los firmantes del manifiesto han tenido que rechazar ataques, justificar propuestas y, en fin, dar explicaciones sobre las mediaciones imprescindibles para que ese papel, llamado Manifiesto, no quedara reducido un ejercicio de juegos florales de “literatos” y escritores metidos a políticos el día de fiesta.

Por eso, algunos de los firmantes han querido salir del amateurismo delicuescente del Manifiesto, de la política de juego floral, para instalarse en un cierto profesionalismo, modesto al modo catalán, pero, como diría el gran Pla, auténtico. Han querido, en fin, aclarar de modo más profesional y genuinamente políticos algunos de los equívocos y problemas creados por un hiperbólico y enfático documento, sin duda alguna más fruto de un calentón intelectual que de una vocación madura y reflexiva sobre los caminos para salir del perverso nacionalismo, que ha convertido la democracia en Cataluña en un régimen político asfixiante.

Así Félix de Azúa, uno de los promotores del Manifiesto, publicó ayer un artículo en El Periódico de Catalunya, por cierto un diario que pasó de puntillas cuando se presentó el citado texto, intentando “aclarar” qué tipo de democracia defienden los abajo-firmantes contra el nacionalismo. Azúa mantiene un par de tesis harto dudosas, primero, que el nacionalismo de ERC ha contaminado el socialismo del PSC, o sea, que el socialismo catalán nada tiene que ver con el nacionalismo de ERC. Y, segunda, el pacto entre ERC y PSC es coyuntural, táctico y fruto de una necesidad. En pocas palabras, el Manifiesto no defiende otro tipo de democracia que la socialista. ¡Bien! Ya sabemos, al menos, que los abajo-firmantes no piden “un nuevo partido”, sino simplemente un nuevo partido socialista. Quizá si hubieran empezado por ahí, sin duda alguna, nos habría ahorrado muchos rodeos y, sobre todo, no habrían confundido a los votantes del PP en Cataluña. No me extraña que muchos hayan pensado que el objetivo de los abajo-firmantes, digámoslo sin ánimo polémico, es arañar unos pocos votos del PP para no se sabe bien qué y para quién.

Hay, por supuesto, en el texto de Azúa otras tesis tan dudosas como las anteriores, por ejemplo, decir que, excepto en la Alemania de los años treinta, “nunca se ha visto a un socialista nacionalista”. Basta recordar a quienes defendieron “el socialismo en un solo país”, e incluso cómo se llevó a cabo en Rusia, para hacer saltar por los aires tal “ingenuidad” histórica o despiste intelectual. Por no decir nada de las coincidencias, menos coyunturales de lo que algunos presuponen y promovidas por el denominador común del nacionalismo, entre soviéticos y nazis. Pero ninguno de estos errores es comparable en torpeza al que considera que el PSC se ha hecho “nacionalista” por su alianza con ERC. Falso. Tan falso como decir que “a los votantes socialistas se nos había puesto cara de tontos tras el giro de Maragall una vez alcanzado el poder”, gracias al triparto de Gobierno, que ha defendido el propio Maragall, con ERC y los comunistas de IC. Curiosamente, Azúa parece olvidar este último extremo, que es Maragall quien diseña el proyecto nacionalista, desde hace por lo menos treinta años, de gobernar con otros nacionalistas. Si esto no lo había visto antes Azúa, si ha tenido que esperar a esta coalición, entonces tiene razón al decir que se le “ha puesto cara de tonto”.

Más aún, la reacción crítica del PSC ante el Manifiesto tendría razón en una cosa: “Los intelectuales presentan una “visión irreal del país”, y tan irreal que han tenido que esperar la llegada del gobierno de coalición para enterarse de que el PSC es un partido más que catalanista. Es un conglomerado nacionalista, que marca su estrategia de acoso y derribo de la nación no sólo en Cataluña sino también en el resto de España. ¡O alguien duda todavía de la dependencia de Zapatero del Tripartito! Basta pasearse por las propuestas “federales” del PSC, cuando comenzó a funcionar el Estado de las Autonomías, que González embridó con energía de líder español, o es suficiente repasar sus destrabadas propuestas de “federalismo asimétrico”, o cabe releer el panfleto de “Maragall afirma”, que marca la estrategia de llegada y mantenimiento en el poder con las minorías nacionalistas, para enterarse de que el PSC es no sólo un partido nacionalista, sino que su principal seña de identidad es el nacionalismo. ¡Vale!

Todo lo demás, sí, las incompatibilidades de las que habla Azúa entre socialismo y nacionalismo de ERC en Cataluña, hoy día, es faramalla. Ganas de engañarse y engañar. El socialismo en Cataluña, y por extensión en toda España, sólo tiene una estrategia; gobernar con los nacionalistas para romper la unidad de España y mantenerse en el poder en el futuro con una Confederación o similar. Sí, amiguitos abajo-firmantes, hay que pasar por esta realidad, por este dato político, y fijar un criterio sólido y firme sobre esta cuestión para que yo os vuelva a tomar en serio. Sí, amiguitos abajo-firmantes, tenéis que decir de modo claro y distinto qué partido político se opone a esa estrategia y por qué vosotros estáis o no de acuerdo para que yo os preste atención. Sí, amiguitos abajo-firmantes, tenéis que fijar posición seria y política ante el PP para que yo os conceda mi tiempo.

En fin, amigos abajo-firmantes, si no consideráis importante pasar por esas mediaciones, tengo que pensar que también vosotros estáis mordidos por la ideología que rechazáis: el resentimiento, la incapacidad de reconocer la excelencia de los otros y la “sana envidia” de la virtud. O sea, se pasa por el PP, por quien defiende el proyecto democrático de España, por supuesto con todo el aparato crítico que se quiera, ¡sólo faltaba!, o tiendo a pensar que el denominador común de la ideología socialista y nacionalista es el rencor por el excelente.

Ante el comunicado de ETA
Fernando Lecumberri Libertad Digital 21 Junio 2005

El anuncio del “indulto” que tan graciosamente nos ha concedido ETA a los cargos públicos del PP y PSE, por encima de las consideraciones políticas que se extraigan y de las consecuencias sobre la seguridad que implique, me ha creado un grave problema moral.

Tenía por cierto que el Estado de Derecho debía protegerme en el ejercicio de mis derechos y, quid pro quo, exigirme el cumplimiento de mis obligaciones. Pero nunca se me había ocurrido pensar que me iba utilizar como moneda de cambio en una negociación con una banda asesina. Esta es la sensación que tengo. Este es el sentimiento que han hecho, Gobierno y ETA, que aflore en mí.

Tanto al uno como a la otra quiero decirles que no. Que no me quiero prestar a su sucio juego. Que tengo en muy alta estima mi vida, pero desde la certeza que la mía no vale más que la de un juez, un periodista, un miembro de las fuerzas de seguridad, un empresario…, o la de cualquier otro ciudadano.

Desde aquí quiero decirle al señor Rodríguez Zapatero que aunque sea, sin gustarme, mi legítimo Presidente, no tiene mi permiso para incluirme en esa bolsa de monedas con la que se va perpetrar una traición; ni le asiste el derecho a intercambiar mi vida por la de otro ciudadano para conseguir sus objetivos. Si de verdad quiere acabar con ETA, utilice los medios que el Estado de Derecho pone a su disposición: la justicia, la acción policial y la colaboración internacional. Recupere el espíritu y la letra del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y aplique la Ley de Partidos. Pero no me utilice en aras de una espuria negociación. A ETA se la vence, no se la convence.

Desde este mismo espacio quiero decirle a ETA que no tengo nada que agradecerle. No quiero que piense que me siento especialmente beneficiado por haberme indultado. De ETA sólo quiero, una vez asumida su derrota, que abandone las armas, que sus miembros cumplan las condenas por sus delitos y que desaparezca. El hecho de haber irrumpido en nuestras vidas no significa que sea dueña de las mismas. Desde este convencimiento me niego a aceptar “la gracia concedida”. Ni esta ni ninguna otra que “tenga a bien concederme”.

¿Alguien ha considerado qué podría sentir si tuviera lugar otro atentado con víctimas, Dios no lo quiera, al pensar que quizá yo debería haber sido el objetivo pero que al haberme indultado ha sido otra persona? ¿No es esta una carga moral demasiado pesada?

Mientras haya una sola persona amenazada, le pido a la organización terrorista que no me borre de su lista. Es más, como mi vida depende en primera instancia de Dios, que sea él el que decida, pero nunca, jamás ni el señor Rodríguez Zapatero ni mucho menos ETA.

Me da asco pensar qué poca consideración tiene mi vida para algunos. Tan poca que son capaces de decidir por mí sin contar conmigo.

Fernando Lecumberri es concejal del Partido Popular en Laukiz (Vizcaya)

Audiencia Nacional
El nuevo talante de la justicia
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital 21 Junio 2005

La sentencia de la Audiencia Nacional hace un flaco favor al frente judicial contra ETA y su entramado. Distinguir entre asociaciones ilícitas y organizaciones terroristas, para no catalogarlas como colaboradores de ETA –y sancionarles con unas penas mucho mayores– a los miembros de asociaciones como Jarrai o cualquiera de sus sucesoras, implica volver a los tiempos en que se decía que Herri Batasuna no podría ser ilegalizada, porque los delitos los cometen las personas, no los partidos políticos o las asociaciones. Esta idea, que ha amparado cambios legislativos como la ley Orgánica de Partidos Políticos y la Sentencia de 27 de marzo de 2003 de la Sala Especial del Tribunal Supremo, cada vez se está poniendo más en tela de juicio.

Si en los fundamentos de la citada sentencia del 2003 se decía que Batasuna servía de cobertura política a ETA –prolongación en la vida política de ETA, se recogía expresamente– esta idea se manifestaba en otra importante sentencia del Tribunal Supremo, en este caso de la Sala de lo Penal, que condenó, ya con anterioridad a la cúpula de Herri Batasuna por colaboración con banda armada. Para ello se basó en que colaboración es no sólo ayudar en la comisión de actividades delictivas en concreto, sino en el mantenimiento de la organización terrorista, siguiendo el dictado del Código Penal, cuando dice: “Son actos de colaboración…en general, cualquier otra forma equivalente de cooperación, ayuda o mediación, económica o de otro género, con las actividades de las citadas bandas armadas, organizaciones o grupos terroristas”.

Todo se rompió ayer, cuando la Audiencia Nacional olvidó esta idea inicial y rebajó las conductas de los miembros de Jarrai –los cachorros de ETA– a mera asociación ilícita, sin entender que exista colaboración alguna con ETA. Vamos, que no deja de ser una extraña casualidad que la kale borroka defienda las mismas ideas que ETA o que muchos integrantes a día de hoy de ETA hayan sido captados desde Jarrai u organizaciones de corte similar. Y claro, lo que eran unas sanciones de hasta 10 años de cárcel se quedan reducidas de forma irrisoria, a 3 años.

Negociación "Mar adentro"
Daniel Portero Libertad Digital 21 Junio 2005

Y al final cuando se dictó sentencia contra los cachorros de ETA ocurrió lo que algunos nos temíamos: Comenzar a negociar con ETA no sólo consiste en la negociación a pie de orilla, es decir, en permitir a ETA tener representación política en el Parlamento Vasco. Negociar con ETA no es sólo acercar a los presos al País Vasco reduciendo el número de reclusos como ha ocurrido en cárceles más periféricas de España (Málaga, Granada o Córdoba). Negociar con ETA también puede ser dejar en libertad a todos aquellos etarras de “guante blanco” o de “corbata” a través de un diálogo en las profundidades del mar donde el ciudadano de a pié que pasea por la orilla de la playa no divisa lo que ocurre en la lejanía del horizonte. Negociar “Mar adentro” donde algunos artistas del talante creen que no van a ser observados.

La pregunta: ¿Estará dialogando el poder ejecutivo con el judicial de los etarras sin delitos de sangre? ¡No!, te dicen los altos representantes del poder judicial cuando hablas con ellos. Únicamente se trata de decisiones independientes de determinados jueces. Y otros miembros de la judicatura te siguen insistiendo: "los chicos de la gasolina no mataron a persona alguna mientras permanecieron en las organizaciones Jarrai-Haika o Segi, pero a quien debemos perseguir son a los que han asesinado", opinión muy compartida también por algunos compañeros de la AVT. Ya me dijo en una ocasión un magistrado responsable de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que había que juzgar antes a los acusados en el juicio de Jarrai que a los implicados y procesados en el sumario 18/98 porque existía peligro de fuga si cumplían la prisión provisional y tenían que "salir a la calle". ¡Sería un escándalo! Yo le respondía que sólo existían 34 (hoy día solamente 15) de los 302 implicados en el llamado "macrojuicio contra ETA" que se encontraban en prisión provisional y que no era justificación suficiente. Le dije que era muy importante que se celebrara el juicio del sumario 18/98 antes que el del caso "Jarrai" porque era donde se juzgaban a los dirigentes de las organizaciones KAS y EKIN cuya hipotética sentencia condenatoria de su pertenencia a ETA sería la prueba que demostraría que los grupos Jarrai-Haika y Segi pertenecen ETA.

Y finalmente, en febrero de 2005, comenzaron primero a celebrarse las vistas orales del juicio de Jarrai contra 33 de los 42 acusados de organizar lo que ETA bautizó en 1979 como la "lucha de masas o lucha popular". Frente a los 10 abogados de Jarrai, muchos de ellos defensores también de los asesinos de ETA en otras causas, desfilaron por la sección 3ª de la Sala de lo Penal los 33 encausados, dirigentes de ETA como Pakito, Fiti o Txelis, etarras diversos y otras especies de la izquierda abertzale que testificaron, a las preguntas del Ministerio Fiscal y la Acusación Popular, sobre la inexistencia de la vinculación de Jarrai-Haika-Segi con ETA. Sin embargo, cuando finalizaban sus declaraciones (muchos de ellas alegatos en favor de ETA) se saludaban cordialmente con todos los 33 encausados. Mientras el juez Guevara (presidente de la sala que juzgaba) permitía que se cantara en la sala el "cumpleaños feliz" cada vez que alguno de los procesados cumplía los 4 años de prisión provisional y quedaba en libertad, los que asistíamos a las vistas orales teníamos limpiar el chicle pegado que nos habían colocado en el respaldo de la silla del público asistente o hacer un gesto a algún policía cuando te señalaban con la mano en forma de pistola amenazándote ¡pim, pam, pum! El propio juez Pedraz solicitó que, en la declaración de uno de los peritos de la Guardia Civil, se levantara la persianilla que impide que los encausados vean a los testigos sin que la defensa de los acusados lo hubiera solicitado.

Las vistas orales finalizaron a mediados del mes de abril dentro de un clima esperanzador para los acusados cuando el juez Guevara dejo en libertad provisional a todos los acusados antes de que se cumpliera el periodo de 4 años de prisión provisional que establece a ley. El juicio estaba listo para sentencia, o no sé si decir "tonto para sentencia" o "negociado para sentencia". La estrategia se iba aclarando: casi todos los acusados habían cumplido los 4 años de prisión provisional o más de las tres cuartas partes, por lo que se dictaría sentencia condenatoria para silenciar un posible escándalo social en España en el caso de que se hiciera lo contrario, pero con un número de años de condena igual o inferior al que ya habían cumplido en la cárcel. De esta forma se dejaba en libertad a casi todos los procesados en el juicio de Jarrai y además se declara asociación ilícita a unos grupos que desde el año 1979 han formado parte del núcleo duro de ETA a través de KAS, tal y como se demuestra en las actas de las reuniones de KAS que han sido publicadas en los boletines "Zutabe" de ETA.

Finalmente, la pregunta que nos preocupa a muchos españoles es: ¿Pasará lo mismo con los juicios de los sumarios 18/98, Gestoras Pro Amnistía, Batasuna, Egunkaria, Herriko Tabernas, Udalbiltza? Desde luego yo no tengo la respuesta, pero si tuviera la indigna voluntad de negociar con ETA sin que la sociedad española percibiera tal hecho, lo haría con todos estos juicios del llamado "Macrojuicio contra ETA" donde 302 etarras de "corbata", a los que "alguien" ha pagado ya 4.970.200 euros en fianzas, quedarían en libertad porque sus posibles condenas podrían ser inferiores a los años de prisión provisional cumplidos en la cárcel con anterioridad.

Daniel Portero de la Torre
Portavoz de la AVT en el Macrojuicio contra ETA
Hijo de Luis Portero García, Fiscal Jefe del TSJA, asesinado por ETA en 2000.

Dos años Fraga y otros dos Quintana
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 21 Junio 2005

EN CUALQUIER país de nuestro entorno, en cualquier país europeo, la alternancia en el poder de los partidos políticos se vive como algo natural, propio a la democracia, que no conlleva traumatismo alguno ni separa a la nación en dos bandos casi irreconciliables. En cualquier país europeo pero en España no. También es cierto que ningún país europeo está carcomido por el gusano separatista como lo está España. Y es que en cualquier país europeo lo más importante es lo común a todos, la sociedad organizada en Estado nacional con un mismo destino, y después vienen los intereses de partido.

Poniendo un ejemplo, las elecciones en curso (que se cerrarán sin litigio mayor el 27 de este mes) conllevan un cariz altamente estratégico para la unidad de la nación. ¿Por qué? Pues, entre otras cosas, porque de las dos organizaciones que le disputan al PP la gestión de la cosa pública en Galicia una es, en el caso del BNG, decididamente hostil a España (e increíblemente sumisa a Portugal), y la otra, el PSdeG, bastante indiferente al concepto de nación común, si bien más en lo que concierne a sus cuadros y militantes que a sus votantes. Si Pérez Touriño se alza con la presidencia de la Xunta se habrá atizado en Galicia, vía BNG, un foco separatista más que añadir a los varios incendios que están asolando España por las cuatro esquinas.

Sin sorpresa leí el otro día (16 del corriente) en el blog de Arcadi Espada (www.arcadi.espasa.com) lo siguiente: «El candidato socialista a la presidencia del Gobierno regional de Galicia describe con sincera exactitud cuál es su pensamiento (y el de su partido) respecto a la cuestión regional española: 'Si en España hay nacionalidades históricas, Galicia es una de ellas. Si en España hay regiones, Galicia es una de ellas. Y si en España hay naciones, Galicia lo es'» . Es decir, a Pérez Touriño le da todo igual, carece de criterio propio, su opinión está al albur de las circunstancias, y, en última instancia, lo único que busca es el poder por el poder. Por tanto, en cuanto el BNG, aliado político al parecer estructural y no solamente coyuntural, le marque el ritmo ideológico (que será el mismo que le impuso ERC al PSC) lo bailará sin escrúpulo de ninguna índole con tal de que no le muevan el sillón. Vistas así las cosas, y aunque pueda parecer paradójicamente contradictorio, creo que para los galaicoespañoles es mucho más de fiar Quintana que Touriño. Porque Quintana tiene principios, discutibles e incluso negociables, pero Touriño no: sólo tiene consignas. Todo está en saber claramente cuáles son los mínimos innegociables del propio Quintana y cuáles los de la UPG dentro del BNG. Y si por fortuna Quintana fuera por dentro como parece por fuera -hombre sin excesiva ideología, íntegro, inteligente, honesto, pragmático y leal- quizás Fraga encontrara en él la complementariedad binomial que necesita Galicia.

Mi propuesta, que podría parecer descabellada en una primera lectura, es: que presida Fraga los dos primeros años y los dos siguientes Quintana. Difícilmente encontrará este último mejor mentor con vistas a las responsabilidades que en su día deberá encarar al tiempo que Fraga podrá preparar una continuidad sin grandes rupturas: un intenso bienio da para enseñar el sentido del Estado. Quiero decir, tutorado y tutelado por Fraga, Quintana podría desembarazarse de las anacrónicas restricciones nacionalistas que le impone la UPG. Y es que yo lo tengo muy claro: lo peor que le podría ocurrir a Galicia es que cayera en manos de ZP y su cohorte de zerolos y chicas Vogue.

Estrategias políticas
POR BENIGNO PENDÁS PROFESOR DE HISTORIA DE LAS IDEAS POLÍTICAS ABC 21 Junio 2005

«EL sol de la autonomía se levanta en el noroeste...», observa el personaje de Joyce, siempre receloso ante los nacionalistas de su tierra irlandesa. Sin salir del territorio celta: elecciones en Galicia, con alcance nacional. ¿Quién ha ganado? El PP, sin duda. ¿Quién va a gobernar en Santiago? Cara o cruz, en el último minuto de la prórroga. Ante todo, las reglas del juego. Tenemos un procedimiento electoral muy digno y una «fórmula» electoral inaceptable. Me explico. Las operaciones para la expresión y recuento del sufragio funcionan correctamente. Es imprescindible que el cómputo decisivo se desarrolle con absoluta pulcritud y que los actores no arrojen sospechas sin fundamento sobre el resultado. Esta sociedad, desquiciada después del 11-M, necesita una dosis enérgica de sentido común. Sólo nos falta romper el manual de buenas prácticas. Para quien lo intente, ahí está el Código Penal. En cambio, la fórmula para traducir votos en escaños ofrece resultados perversos. Ganan siempre los que menos tienen, se otorgan bazas decisivas a partidos minoritarios, quiebra un poco más cada día la legitimación social del sistema. Hay que promover sin demora un gran debate sobre la reforma del Derecho electoral español. Por el bien de la democracia y del sentido común.

Lectura política, al margen del resultado final.
Con o sin gobierno social-nacionalista, Zapatero no cuenta con el aval de la tercera pieza del tablero autonómico, siempre indecisa. No cuaja, por fortuna, la falacia de la nación de naciones o de las naciones sin Estado. El PSOE seguirá con su estrategia incomprensible que conduce a la ruptura material del Estado de las autonomías. Pero no podrá invocar la voluntad de los electores gallegos, conscientes de lo mucho que estaba en juego. Incluso si forman un ejecutivo hipotecado por el BNG, los socialistas deben abrir un periodo de reflexión interna. Ya no cabe apelar a la torpeza natural del principiante. Es hora de abandonar el discurso cuajado de lugares comunes. Zapatero tendría las manos libres para remodelar a corto plazo un equipo ministerial que ofrece flancos muy débiles. Todavía dura la bonanza económica, pero el ciclo cambiará, como es natural. Debe escuchar a la gente más lúcida de su partido en materia de vertebración territorial.Tiene que atender a la voz de la calle, aunque le resulte incómoda. Incluso podría leer cosas serias (y no sólo dictámenes de encargo) sobre nación y nacionalidad. Sobre «comunidad nacional» hay poca cosa en el mercado de las ideas: es sólo un mal ejemplo de «cómo hacer cosas con palabras», según el atractivo título de Austin. Pero no nos engañemos: todo apunta a que se van a multiplicar las concesiones al nacionalismo desleal. Sin entrar en juicios de intenciones, incluso ETA expresa por escrito su preferencia por los «nuevos tiempos». Concesiones en Galicia significa, como de costumbre, «algo más» para Cataluña y el País Vasco. Doctrina eterna del «somos más que...» y práctica asfixiante de las oligarquías locales.

Por contraste, el Estado se diluye y la nación se deja llevar por cierta melancolía del desengaño.Es decir, justo por el camino que no conduce a ninguna parte.

Alivio para el PP.
Hoy es el día -pase lo que pase- para decir en voz alta que Fraga merece el reconocimiento general. Supo atraer hacia la democracia a un sector muy reticente. Actúa como un político con personalidad (a veces, excesiva) frente al perfil anodino de sus adversarios. Por su parte, Rajoy consolida meritoriamente su liderazgo. Ahora debe imponer su propia apuesta por el medio plazo. Hay que combinar principios con estrategia. El médico no administra la misma medicina al sano que al enfermo. La «ley natural» puede, por tanto, adaptarse en sus elementos secundarios a las circunstancias particulares. El argumento no es de Maquiavelo. Tampoco lo utiliza un relativista posmoderno. Procede de San Agustín, en «La ciudad de Dios». Aquí y ahora: Madrid no es Cataluña, Valencia no es Castilla y León, y así sucesivamente.

En las sociedades modernas, los grandes partidos se construyen mediante la agregación de intereses, son formaciones de geometría variable que evitan las opciones rígidas y excluyentes. Véanse el Partido Republicano en los Estados Unidos o los homólogos europeos. Nadie puede negar a Rajoy su firmeza en la defensa de los principios: ahí están el Debate sobre el Estado de la Nación o el discurso contra el Plan Ibarretxe. Conviene que actúe con habilidad en busca de esos once millones de votos que otorgan la mayoría. Votos, como es notorio, de origen heterogéneo. Todos igualmente valiosos. Unos, de perfil conservador. Otros, de carácter liberal, en un sentido muy amplio. Dígase -si se prefiere- de derechas y de centro. Los socialistas tienden fríamente la trampa, a veces burda, pero eficaz, para provocar la incompatibilidad entre unos y otros. Pero la historia ideológica del PP se escribe por la vía del eterno retorno hacia el centro, que empieza precisamente con Fraga y culmina en el éxito espectacular de 2000. Todas las contribuciones son pocas. Ninguna por sí misma es suficiente. Rajoy debe favorecer la apertura del partido hacia nuevos sectores territoriales y sociales, incluida una apuesta a medio plazo por la inmigración mejor integrada. Es preciso combinar los principios innegociables con la estrategia inteligente. He aquí el eterno secreto de la política. Hay tiempo para todo. Llegan casi dos años sin elecciones (es de suponer), pero la tarea empieza hoy mismo poniendo a cada uno a trabajar en lo suyo.

Más de lo mismo.
¿Acaso no existen diferencias patentes entre los dirigentes del PSOE? A veces, es difícil identificar las señas comunes de identidad. El abanico incluye desde jacobinos estrictos hasta más-que-federalistas. El mismo asunto en cambio no suscita debate entre los populares, comprometidos sin fisuras con el sistema autonómico actual. Dicen los clásicos que el arte de la política consiste en resolver mediante un compromiso problemas que no tienen solución objetiva. Se trata, pues, de anudar relaciones entre intereses razonables, no de plantear exigencias imposibles sobre sentimientos y emociones. Galicia, sin ir más lejos. Campo y ciudad, paisanos y «urbanitas». ¿Ha perdido escaños por ese conflicto? Es muy probable. También pasa factura la sucesión frustrada del líder natural. La cuestión no admite demora, aunque suponga riesgos de secesión interna en forma de regionalismo caciquil: la política exige a veces el dibujo de círculos cuadrados. Lo inesperado sabe mejor: Rajoy ha ganado en términos políticos unas elecciones dificilísimas. Haya o no haya cambio en Galicia, podrá transmitir con nitidez su mensaje de oposición a un Gobierno que carece de plan alternativo cuando los tópicos se desmoronan, ya sea la sedicente España plural o la Constitución Europea. Por no hablar del ámbito social (familia, educación, vivienda): la gente avisa desde la calle en forma de clamor no correspondido.

En materia de principios no hay nada que negociar.
La dignidad no se discute con los terroristas, ni con su disfraz político, ni con quienes les hacen el juego para obtener ventajas objetivas. La soberanía nacional no es susceptible de revisión a la baja para hacerse perdonar -transitoriamente- por los nacionalistas que aceptan la Constitución a beneficio de inventario. El 80 por ciento de los españoles vota por partidos de ámbito nacional. Desde una perspectiva sociológica, populares y socialistas se sitúan en una posición de empate técnico. La estrategia del PSOE consiste en romper ese equilibrio, buscando atraer al 20 por ciento restante. Sería legítimo hacerlo negociando intereses particulares, pero no lo es cambiar la arquitectura institucional por préstamos coyunturales de votos. La apuesta, en todo caso, conlleva un riesgo evidente. Tales aliados nunca van a estar satisfechos. Galicia hace honor al tópico: hay elecciones y nadie sabe quién ha ganado. Pero es notorio que Zapatero no ha obtenido el cheque en blanco que pretendía para completar el círculo de las hasta ahora llamadas «nacionalidades», pronto al parecer «naciones». Como mucho, pedirá un préstamo hipotecario, que ofrece como falsa garantía la genuina realidad nacional de España.

Lo que ocurre cuando los votos se besan
Por Luis Ignacio PARADA ABC 21 Junio 2005

AZNAR no quiso oír a quienes le sugerían en 1996 la conveniencia de reformar las leyes electorales para evitar que los partidos nacionalistas estuvieran sobrerrepresentados en las Cámaras: temía abrir la reforma Constitucional y se reservaba el derecho a pactar con el PNV y CiU para cerrar el paso a gobiernos socialistas. Cuando logró mayoría absoluta no supo prever que un día podría perderla, que la deriva nacionalista haría inevitable lo que a él le parecía inverosímil y que su sucesor se iba a encontrar, entre otros, con el problema del relevo de Fraga y la posible pérdida de Galicia precisamente por no haber afrontado la reforma de las leyes electorales.

No hay sistema electoral perfecto. En el mayoritario, el candidato que recibe la mayoría de votos se declara elegido y punto final. Eso favorece la estabilidad política, pero hace más difícil la alternancia en el poder: es el caso del Reino Unido. La corrección de las mayorías simples con una segunda vuelta, como en Francia, aporta alguna ventaja, pero un gran inconveniente: prima mayorías exiguas y desprecia minorías cualificadas. En el sistema de representación proporcional completa, vigente en Holanda, los políticos reciben escaños en proporción exacta a su fuerza electoral. Pero eso obliga a la circunscripción única, fragmenta el voto y convierte a los partidos en maquinarias electoralistas. En el sistema de representación limitada, que se utiliza en el resto de Europa, los partidos más pequeños pueden obtener escaños que no hubieran obtenido de otra forma mediante la aplicación de la regla D´Hont. Pero así, el partido que obtiene más votos, sin llegar a la mayoría absoluta, puede quedar fuera del Gobierno si se coaligan otros partidos, cada uno de los cuales ha obtenido menos sufragios que el más votado, pero juntos suman más escaños, que les han sido regalados por el sistema. Algo que choca con la primera aspiración de la democracia: que los votos se cuenten, no que se pesen.

El pacto y el diablo
Editorial ABC  21 Junio 2005

Ocurre de vez en cuando en las democracias; un partido situado a casi trece puntos porcentuales del ganador de unas elecciones se hace con el control del Gobierno. Por eso hay una aceptación generalizada de la legitimidad democrática de esa posibilidad. Pero lo que no es tan sano es otra aceptación notablemente extendida, la de la naturalidad de un pacto de gobierno entre un partido nacional como el PSOE y un partido con referencias nacionales completamente distintas como es el BNG. Hay otras muchas diferencias entre los socialistas y los nacionalistas. Pero hay una radical que es la comunidad política para la que hace política cada uno de estos partidos: la Galicia en la que piensa el BNG tiene intereses totalmente contradictorios con la España en la que piensa el PSOE.

Algunos pensarán que no hay novedad en esta coalición socialismo-nacionalismo que ya funciona en Cataluña y, a su manera, también en el gobierno central. Pero la diferencia introducida por la campaña electoral gallega es que un pacto que hasta ahora era circunstancial se ha convertido definitivamente en la coalición natural que representa la gran alternativa al PP, y no sólo en Galicia, sino en toda la política nacional. Ese eje derecha-izquierda en el que los nacionalismos quedaban descolgados como elementos adyacentes de complicada ubicación es ya el eje derecha-izquierda y nacionalismos en nuestro país. La unidad con el nacionalismo ya no es el mal menor, o la estrategia para moderarlo, o el resultado de una configuración parlamentaria endiablada. La alianza con los nacionalistas es para el PSOE actual un objetivo político deseable en sí mismo que ni se explica ni se justifica.

Sin embargo, todo el discurso legitimador del eje que sustenta la política socialista no oculta que esta alianza ha sido, en términos políticos, un pacto con el diablo para derrotar al PP. Entendámonos. Que no se alarmen los vigilantes del antinacionalismo. No estoy juzgando el carácter democrático del BNG o de otros partidos nacionalistas. Y, por supuesto, no me refiero a la violencia. Este no es un debate sobre la modernidad, la calidad democrática o el progresismo del BNG. Se trata de sus intereses y de sus objetivos. Y éstos no están referidos al conjunto de ciudadanos españoles, y ni siquiera son complementarios con ellos. Son contraproducentes y dañinos. Ese es el diablo al que me refiero, el que perjudica políticamente los intereses del conjunto del país.

Pero es posible que haya un segundo diablo en esta gran coalición nacionalismo-socialismo que es el que puede acabar dañando los intereses de los propios socialistas. Un gobierno PSOE-BNG causará un gran desgaste al PP, desde luego, pero también a un Partido Socialista cuya credibilidad como partido nacional, como partido para el gobierno de España descenderá inevitablemente. Lo hará al mismo ritmo que las exigencias del BNG.

Políticos con envase incluido
Por Valentí PUIG ABC 21 Junio 2005

A un partido que está en la oposición y quiere ser alternativa de gobierno no le encaja -por ejemplo- proclamar que el euro es el origen de todo mal europeo o que la política exterior de España consiste en reclamar las Islas Filipinas como colonia. Por ser oposición, pudiera hacerlo, pero no debe. Es una responsabilidad, pesada y oscura, que se añade de forma algo gravosa a los deberes de la oposición cuando el partido que está en el Gobierno actúa sin esa mesura, sin explicar parlamentariamente sus posiciones de negociación en la Unión Europea o concediendo la naturaleza de nación a entidades que constitucionalmente están definidas como regiones o nacionalidades. Que al PSOE le parezca oportuno hacer lo que le venga en gana no quiere decir que Mariano Rajoy vaya a incrementar su predicamento haciendo lo mismo. Son cuestiones de formato o de envase, indisolublemente unidas a su contenido líquido y sólido.

Uno se pregunta si esa dosis adicional de responsabilidad política que la coyuntura exige a Rajoy y, curiosamente, no a Zapatero, al final repercutirá en una más amplia aceptación del líder del PP, mermando el perfil de Zapatero, o si a fin de cuentas perjudica a Mariano Rajoy el intento de representar mayor cordura que el presidente del Gobierno. No es por nada que en la franja ambivalente entre la política y el negocio del espectáculo abunden los contratos para Carlinhos Brown, ese chamán del timbal.

Incluso el ejercicio más serio de la política pasa hoy por la familiaridad y la sonrisa: se exige del político que logre la síntesis tan apretada del «soundbite» para comprimir lo discursivo hasta convertirlo en píldora mediática, del mismo modo que los tertulianos audiovisuales únicamente necesitan saber lo estrictamente necesario para simplificarlo al máximo. Por fortuna, tertulianos, opinantes y políticos casi siempre saben más de lo que dicen, pero lo que queda es el envase, como una lata de cerveza aplastada por un autobús.

La correlación mediática de esos envases de la política es algo distinto: de hecho, se presta con mayor holgura a trasladar datos fluidos que componentes sólidos. La pregunta del millón está en si vale más la pena insistir en mensajes políticos consistentes que en machacar mensajes tan leves como sugestivos. Lo cierto es que han dejado estela propia los políticos duchos en el envasado de una situación y en su tratamiento al vacío, sin sentido histórico ni proporción real: de esa índole son a menudo las políticas cortoplacistas del gobierno del PSOE, su respuesta a las inquisiciones de la oposición y su capacidad de eclipse en momentos tan ásperos como fue la sugestión de negociar con ETA.

En la duración de lo mediático, la unidad de rendimiento político es el sprint, mientras que en las políticas de lo duradero la medida es la inteligencia de la realidad. Para el efecto demoscópico inmediato esa disparidad de ritmos da preferencia al favorito de los cien metros lisos y posterga la capacidad de fondo del maratonista. En realidad, la política española está ahora mismo entregada a esa contraposición: saber cuántas veces puede Rodríguez Zapatero correr los cien metros y si Rajoy tiene condiciones para registrarse en el maratón.

A primera vista, Zapatero ofrece porciones líricas de felicidad y Rajoy está más en la prosa incolora de aportar alguna coherencia. Son envases diametralmente opuestos, de perfume distinto y de durabilidad del todo diferente. El hecho es que ambos están corriendo, sean los cien metros o el maratón, y que cada una de sus zancadas es un paso hacia lo desconocido, en la tierra incógnita, tan cruel y difícil, de la política. Los dos corren, en proporción aún desconocida, por una ambición propia y por una voluntad de bien común, aunque ése sea un concepto negado por sabios y practicantes. Al final de la pista, de todos modos, nunca pierde razón un aforismo de Gore Vidal: «No basta con tener éxito: otros tienen que fracasar». Alguien tiene que perder para que haya de verdad un ganador. Más allá de esa alternativa sin término medio, existe una política que se concentra en la organización de las apariencias y otra que da más validez a la organización de las eficiencias. Por eso hay envases de celofán, de cartón piedra, de aluminio o de acero.

Retroceso judicial
Editorial ABC 21 Junio 2005

LA sentencia dictada por la Audiencia Nacional sobre las organizaciones juveniles de ETA (Jarrai, Segi y Haika) produce una inevitable inquietud sobre el futuro de la acción judicial contra el terrorismo, no sólo el etarra, también el islamista. La resolución de la Sección Cuarta, por la que se considera que tales grupos son sólo asociaciones ilícitas, pero no organizaciones terroristas, puede y debe ser impugnada por el Ministerio Fiscal ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Éste no es el «caso Atutxa» y, esta vez, el fiscal general del Estado debe autorizar a la Fiscalía de la Audiencia Nacional a que presente el recurso de casación para demandar la rectificación de una doctrina judicial contraria a los intereses del Estado, la ley de partidos y a la regulación penal del terrorismo y a la realidad de ETA.

El problema de este fallo judicial es el concepto de terrorismo que maneja para llegar a la conclusión de que los acusados, a pesar de coordinarse con ETA, de servir a la estrategia de ETA, de perseguir los mismos fines que ETA y de concertar voluntades con ETA, no son terroristas, simplemente porque, según los jueces, sólo es banda armada la que practica la «lucha armada». Esta noción de terrorismo es un retroceso injustificable y un acto de voluntarismo que deja fuera de lo «armado» a la quema de bienes públicos, la destrucción indiscriminada, la intimidación a víctimas potenciales o el señalamiento de amenazados. Es decir, a la «kale borroka» más dura y destructiva. La decisión judicial no se corresponde con la estrategia de frentes de ETA, ni con las fuentes de retroalimentación del terrorismo, ni con el conocimiento policial y judicial de las entrañas de esta organización terrorista. Lo preocupante es que los jueces han decidido así no por falta de prueba de los hechos, sino movidos por una percepción del terrorismo que se sitúa exactamente en el plano que más interesa a las organizaciones terroristas: aquél en el que un pretendido garantismo ciega al Estado de Derecho ante la verdadera naturaleza de organizaciones tan complejas como ETA.

Las consecuencias de esta sentencia dependerán de lo que resuelva el Tribunal Supremo. Están por venir los juicios del sumario 18/98, que integra las causas por los demás frentes de ETA (Ekin, Xaki, Gestoras, Herriko Tabernas y otros); la Audiencia Nacional podría dejar de ser competente en el futuro para la violencia urbana proetarra; y una buena parte de la cooperación internacional (lista europea de organizaciones terroristas, euro-orden, extradiciones) se vería perturbada. Como mínimo, se trata de una resolución excéntrica, y las originalidades de unos jueces -uno de ellos, Santiago Pedraz, recientemente desautorizado por otra Sección a cuenta del «caso De Juana Chaos»- no deben poner en el alero la política antiterrorista del Estado, cuando no están en juego garantías procesales o el principio de legalidad, límites infranqueables al poder sancionador del Estado de Derecho. El cupo quedó cubierto con la singular excarcelación de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, sentenciada por el Tribunal Constitucional en 1999.

La plataforma antinacionalista catalana se da 3 meses para crear un partido
 y pide ir sólo a las elecciones autonómicas
EUROPA PRESS 21 Junio 2005

Barcelona. -- La plataforma antinacionalista Ciutadans de Catalunya se ha fijado el mes de octubre como el momento en que plantearse la "capacidad real" de crear un partido, tras reflexionar sobre el número de adhesiones recibidas y la "mínima homogeneidad ideológica" de éstas. En cualquier caso, propone presentarse sólo a las elecciones catalanas puesto que su gran objetivo es luchar contra el "déficit democrático" que supone la extensión del nacionalismo entre los partidos.

Así lo ha dicho uno de los impulsores de su manifiesto, el catedrático de Derecho Francesc de Carreras, durante la presentación pública de la plataforma, a la que asistieron unas 800 personas en el Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

No reformar el Estatut
De Carreras ha explicado que las primeras medidas que proponen son dejar la reforma del Estatut --que ha atribuido a "necesidades políticas y electorales de algunos" y que supone "deslegitimar" el texto actual--, lo que ha sido aplaudido por los asistentes; recomendar la abstención en el referendo si se convoca, lo que no fue aplaudido; un "cambio de rumbo" de la política lingüística para "respetar los derechos lingüísticos individuales", incluida la "clausura de las sarcásticamente llamadas oficinas de garantías lingüísticas, que incitan a la delación", lo cual también se ha aplaudido.

Desde que se conoció el manifiesto, a principios de junio, ha habido unas 2.300 adhesiones (más de 300 del resto de España y del extranjero), y la web (http://www.ciutadansdecatalunya.com) ha registrado 93.000 visitas, según De Carreras. De Carreras ha añadido que el objetivo de la plataforma es que se cree un partido pero que éste dejaría de tener sentido si alguna de las actuales formaciones diera un "giro" sobre el nacionalismo, aunque no lo consideró probable. En cualquier caso, reiteró que los 15 impulsores de la plataforma y de su manifiesto no tienen vocación política.

Más adhesiones
Entre las muchas personas que han intervenido en el acto --firmantes del manifiesto y algunos adheridos-- ha destacado el director teatral Albert Boadella --impulsor--, quien ha leído los nombres de diarios y de columnistas críticos con la plataforma, a quienes proclamó simbólicamente ganadores de unos imaginarios Juegos Florales. Ha leído incluso fragmentos de las columnas más mordaces, entre los cuales había textos de Isabel-Clara Simó, Francesc-Marc Alvaro, Pilar Rahola, Jaume Fàbrega, Antonio Álvarez-Solís y Jaume Reixach.

Entre otros adheridos al manifiesto han intervenido el periodista Ramón de España, John Barras --editor del Barcelona Business Week-- y el músico Sabino Méndez, y se han leído sendos mensajes de la editora Beatriz de Moura y del cineasta Lloren Soler.

Seguimos publicando documentos a propósito de la deriva nacionalista de la izquierda.
De la bitácora http://nacionalismo.blogs.com/byebyespain/2005/06/ironas_en_la_hi.html#more 21 Junio 2005

"Pretender poner como asignatura obligatoria el silbo canario, declarar idioma oficial el bable, asistir al adoctrinamiento infantil nacionalista en mayor o menor medida en todas las comunidades o tener decenas de representaciones autonómicas oficiales en el extranjero, no son sino pintorescos ejemplos de una dinámica apenas combatida desde los partidos políticos."

Se trata de textos escritos por personas próximas al Partido Socialista, o por militantes o representantes de sus corrientes internas, en los que se analiza la línea seguida por la izquierda en los últimos años.

Todos estos documentos han servido de base para ir planteando en esos ámbitos la necesidad de crear un nuevo partido politico no nacionalista.

El que se transcribe ahora fue escrito a principios del 2004, durante los últimos meses del Gobierno de José María Aznar, en plena precampaña de las últimas y trágicas elecciones generales, por Alfons Huguet:

"En los últimos 25 años hemos asistidos perplejos a esta "moda" –inexplicable en sus principios para los que luchamos contra la dictadura-, de afirmación de identidades no siempre exenta de diferenciaciones excluyentes, pero nunca inocente, en la cual se han concitado factores que la han reforzado, y ha sido apenas combatida por los partidos y las instituciones, originando con ello la aparición de organizaciones desde abajo como las plataformas Basta Ya, Foro Ermua, Asociación por la Tolerancia, etc. que se oponen resueltamente a este estado de cosas.
"Y no podía ser de otro modo ante el cúmulo de disparates de los que tenemos conocimiento en esta piel de toro.

"Pretender poner como asignatura obligatoria el silbo canario, declarar idioma oficial el bable, asistir al adoctrinamiento infantil nacionalista en mayor o menor medida en todas las comunidades o tener decenas de representaciones autonómicas oficiales en el extranjero, no son sino pintorescos ejemplos de una dinámica apenas combatida desde los partidos políticos; más bien ha sido alentada por ellos.

"Lo que está ocurriendo en España con este tema, contiene reivindicaciones añejas, desprovistas de contenido moderno: es pura predemocracia y se explica por nuestro atraso histórico; es un tributo al hecho de que la burguesía española, débil y desmembrada, ha ido históricamente a la zaga de otras clases dominantes en cuanto a su conciencia de grupo con diseño nacional, y también al retraso en el civismo de los españoles, que no han acabado de asimilar el significado de vivir en democracia.

"Tan sarcástico y lógico resulta este análisis, que el PP se ha convertido, por la fuerza de los hechos, en el partido menos reaccionario sobre este asunto.

"No podemos llamar progresista al PP por el conjunto de sus posiciones y prácticas. Sin embargo, su discurso de que todos los españoles tienen los mismos derechos y libertades individuales, suena a conquista democrático-burguesa, mientras que el PSOE se pierde en ese galimatías de la España plural (¿no existe pluralidad en Cataluña o en el País Vasco?), o en "el acomodo de las autonomías" en el Estado español.

"Las tesis del PP, al menos por el momento, coinciden con el sentido común, el sentimiento de la mayoría de la población y el progreso histórico en cuanto a la vida en democracia, mientras que la jerga de PSOE apenas disimula su exclusivo interés partidista, el intento de sostenerse a costa de lo que sea en sus posiciones acomodadas, pero sin responder a las expectativas ni representar a los intereses mayoritarios de la población: vivir mejor material y espiritualmente y participar en las decisiones públicas, es decir, practicar la democracia.

"Cabe recordar el cinísmo del PP – por no hablar del actual Psoe- porque tiempo ha que la realidad social está dando motivos para contravenir esta inercia centrífuga. Y un oportunista por mor de las concesiones parlamentarias interesadas.

"Pero parece que ahora, por eso de las ironías de la historia, debemos convenir con él -el partido concubino de Bush, el componente agresivo de las Azores, el criminal sustentor de la guerra en Irak, el reintroductor de la religión en las escuelas…- en el planteamiento de anteponer las libertades, la igualdad jurídica y los derechos políticos de todos los ciudadanos de España junto a la profundización democrática, a cualquier otra consideración de soberanía, pluralidad, acomodo, encaje, nación de naciones y cuantos otros inventos declaren los que quieren mantenerse en el poder, mermar las libertades a costa de antiguallas, conciliar sus intereses con los retrógrados o engañar al público con toda esa ristra de contrabando político.

"El PP hace su trabajo, es el PSOE quién hace dejación del suyo y aunque esto no es nuevo, cada día aparece más brillante su plumero, pues para ocultar las premisas y no soportar las consecuencias de lo ocurrido en Cataluña con Carod Rovira, retoma el asunto de la guerra de la que llevaba meses sin hablar o de la religión que oportunamente pudo arreglar.

"En conclusión y aunque nos pese, el lema "derecho a la diferencia si, diferencia de derechos no" está en el haber de Rajoy y los suyos, apropiándose de la posición de una izquierda que ha servido de comodín a los intereses de la derecha mientras esta se reponía, y que presumiblemente va a ganar el 14-M.

"¿Asistiremos después a la creación de otro partido socialdemócrata en España?"

Alfons Huguet, Ironías en la historia de España.

La sátira
En homenaje y descargo de Campmany
Fray Josepho Libertad Digital 21 Junio 2005

En el ABC del martes 14 de junio, entre los artículos publicados en memoria de Jaime Campmany, figuraba uno titulado “Jaime I, el versificador”. El autor, A. Astorga, escribía sobre la maestría de don Jaime como poeta satírico y reproducía dos poemas, uno sobre Javier Arzalluz y otro, más largo, titulado “De humanidades y otras yerbas”. Lo curioso y sorprendente del caso es que esos dos poemas no eran de Jaime Campmany, sino míos. Me enorgullece el equívoco, porque siempre he considerado a Campmany como mi maestro, pero conviene dejar a cada uno en su sitio. Don Jaime me dio la oportunidad de debutar en la prensa cuando, hace ya años, acogió mis versos satíricos en la revista Época, donde colaboré desde el fallecimiento de Pérez Creus –otro maestro– hasta que la cabecera cambió de manos y Campmany abandonó la dirección. También, el llorado escritor murciano me hizo el honor de prologar una recopilación de mis versos que se editó por entonces. Creo que de aquí precisamente viene el equívoco: A. Astorga está convencido de que Fray Josepho era un seudónimo de Jaime Campmany. Recuerdo que en el desaparecido diario proetarra “Egin” también se publicó en tiempos un error semejante, en términos evidentemente menos elogiosos y más inquietantes que los que nos ocupan. En fin, cosas de las sátiras y los pseudónimos. Ya quisiera yo tener la sabiduría, el ingenio y la gracia del maestro Campmany, en cuyo homenaje –y descargo­– he escrito este soneto:

Es pócima la muerte siempre amarga;
el más profundo sueño, y el más largo;
el más irrenunciable y triste cargo,
y la última emoción que nos embarga.

Es el alivio, acaso, de una carga;
el despertar, tal vez, de algún letargo;
dar cuenta al fin, quizá, del sumo encargo,
sin yelmo, sin lanzón y sin adarga.

La muerte no se aplaza ni posterga;
no admite, cuando llega, que se alargue
la vida, pues la quita quien la otorga.

Ya en ABC su genio no se alberga.
Lloremos a don Jaime. Y no le cargue
mis versos al maestro, amigo Astorga.

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