AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 24 Junio 2005
La «irrelevancia» de Zapatero
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 24 Junio 2005

Más Ibarretxe
Editorial ABC 24 Junio 2005

Vuelve la pesadez vasca
Por Carlos HERRERA ABC 24 Junio 2005

Ibarretxe y los problemas hormonales
Por Luis Ignacio PARADA ABC 24 Junio 2005

Ya está aquí Telepolanco
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Junio 2005

Soberanía
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 24 Junio 2005

No a la guerra
Serafín Fanjul Libertad Digital 24 Junio 2005

Iluminado ZP
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Junio 2005

Patriotas o abertzales
ANTONIO ELORZA El Correo 24 Junio 2005

Mesa de división
Editorial El Correo 24 Junio 2005

No pasa nada
Pablo Sebastián Estrella Digital  24 Junio 2005

Castellano fácil en selectividad
Cartas al Director ABC  24 Junio 2005

Bush dice que no cederá ante el terrorismo iraquí: "El enemigo será derrotado"
EFE Libertad Digital 24 Junio 2005

La «irrelevancia» de Zapatero
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 24 Junio 2005

SI aceptamos, aunque sea provisionalmente, que España es una Nación -«única e indivisible», como decía Salvador de Madariaga de la libertad-, tendremos que considerar la hipótesis del error de Mariano Rajoy al centrar su crítica política en el ninguneo de su principal adversario. No le conviene ni a Rajoy ni a ninguno de nosotros andar predicando la «irrelevancia» de José Luis Rodríguez Zapatero en el seno de la UE. Zapatero es lo que hay. Es el jefe del Gobierno salido de las urnas en los últimos comicios y compensa su minoría con el apoyo -¿inconveniente?- de los integrantes del tripartito que gobierna en Cataluña. Su «irrelevancia», presentada como dimensión de la presencia internacional de España, es tanto como aceptar la escasez del rival, las taras del sistema, la pequeñez, en definitiva, de lo representado.

Mejor haría Rajoy para reforzar su condición de opositor, cuando los plazos lo exijan, en presentar alternativas y hacer una crítica más funcional que moral a la (in) acción del Gobierno. Es evidente la ausencia de finura que Zapatero exhibe, bien reforzado por Miguel Ángel Moratinos, en su trabajo internacional. Carece del don de lenguas y la experiencia que exigen esos foros del interés oculto y la cortesía aparente; pero, insisto, es el presidente del Gobierno de España y, hasta 2008, si el pueblo lo decide, lo seguirá siendo.

Más eficaz resultaría, pienso, redoblar la crítica sobre los asuntos interiores, muchos de ellos dejados -¿ignorados?- de la mano gubernamental y disminuir la referente a la presencia o ausencia internacional. Independientemente de la talla del líder socialista, que sólo deslumbra a los de su cofradía, debiera saber Rajoy por propia experiencia lo mucho que perjudicó a la imagen de España en el mundo, especialmente en el seno de la UE, la crítica constante y no siempre fundada de los socialistas a cualquiera de las iniciativas, muchas brillantes, otras no tanto, del tiempo de José María Aznar.

Sabemos todos que la presencia de Zapatero en el último Consejo Europeo fue irrelevante y que «no le llamó nadie». Es verdad, como dice Rajoy, que tampoco «nadie echó en falta su compañía». Y ¿qué? ¿A quién beneficia, dentro de una vida política española tan incierta que ni tan siquiera tenemos claro que somos una Nación, el pregón sobre la irrelevante inutilidad del presidente del Gobierno? En un planteamiento de bipartidismo fáctico, viciado por la desmedida influencia nacionalista, es imprescindible que los dos grandes y únicos partidos de ámbito nacional se cubran algunos flancos. El uso electoralista, o sencillamente parlamentario, de la política internacional es un error que, además de dañar los intereses comunes, erosiona la fuerza de la oposición antes que la del poder.

Más Ibarretxe
Editorial ABC 24 Junio 2005

LA reelección de Juan José Ibarretxe, gracias al apoyo dosificado del Partido Comunista de las Tierras Vascas, va a obligar al Partido Socialista de Euskadi y a la dirección del PSOE a revisar su estrategia para esta nueva legislatura. Como dijo un destacado dirigente socialista, ahora apartado de la dirección del socialismo vasco, «los nacionalistas siempre saben lo que quieren». Tras el paréntesis abierto por las interpretaciones triunfalistas de las elecciones autonómicas del 17-A, la realidad impone sus reglas: los partidos que apoyan una estrategia soberanista constituyen mayoría absoluta en la Cámara vasca. Se llame como se llame ese plan, ayer tomó cuerpo la anunciada radicalización del Parlamento. El discurso de investidura de Ibarretxe es más que una recuperación de su propuesta de libre asociación: es toda una declaración jurada de compromiso con la línea de ruptura constitucional iniciada en 1998, y jalonada con el Acuerdo de Estella, el plan de libre asociación y la Declaración de Anoeta. Si hay que preguntarse qué deparará la nueva legislatura, basta subir varios peldaños el desafío nacionalista de la anterior para tener la respuesta y calibrar la responsabilidad política del Gobierno del PSOE por haber contribuido, en mayor o menor medida, a este indeseable escenario.

Ayer mismo se puso de manifiesto que la política transversal no es posible con el actual nacionalismo y que los que tienen más en común que en discordia, PP y PSE, seguirán encontrando causas comunes. Ayer mismo anunciaron que no participarán en una Mesa política en la que esté Batasuna. Aunque esta acertada decisión no se engrane bien con la política seguida hasta ahora por el PSOE, mejor tenerla en cuenta tal y como se ha expuesto porque lo importante es que un grupo ilegalizado no encuentre resquicios para legitimarse. En gran parte, el PSOE llega tarde a esta firme actitud, porque si Ibarretxe ha sido reelegido y ha propuesto más soberanismo para los próximos cuatro años -cabe preguntarse si agotará la Legislatura- es porque la izquierda radical es también más fuerte en el Parlamento vasco. Criados a la sombra de la pasividad del Gobierno socialista, los sucesores de Batasuna -el PCTV- no han dudado a la hora de definir su opción por la renovación del frente abertzale. Y no ha sido ésta la única estrategia fallida del PSOE. También ha fallado la ilusa pretensión de dividir al PNV, enfrentando a su presidente, Josu Jon Imaz, con Ibarretxe, como si aquél, hombre de buenas formas pero de indestructible lealtad con el proyecto soberanista, fuera la alternativa moderada del actual nacionalismo gobernante. Al final, la dura realidad se ha impuesto para dejar en evidencia la ingenuidad de Zapatero en el manejo de los tiempos de la política vasca.

En este contexto de duro realismo, el PP vasco, encarnado en la figura emergente de María San Gil, ha sabido mantener su discurso con coherencia y crédito político. Advirtió del peligro de dejar hacer a ETA a través del PCTV. Insistió en que el nacionalismo estaba juramentado con la estrategia soberanista. Alertó del error socialista de romper el discurso constitucionalista y estatutario. El tiempo ha confirmado sus presagios y, aun así, votó ayer al candidato socialista, Patxi López, dándole el apoyo que los principios, más que la oferta del dirigente del PSE, exigían a un partido que sigue fiel al Pacto Antiterrorista y la unidad constitucional. Queda aún sobre la mesa del Gobierno una reflexión más. Su relación con los nacionalismos debería cambiar sustancialmente. Constituyen opciones legítimas, sin duda, pero a la luz de los intereses generales de España están siendo una fuente de discordia, en gran parte alimentada por la ausencia de un contrapeso firme en el Gobierno de la Nación. Transcurrido más de un año de mandato, las promesas de apaciguamiento nacionalista, hechas por Zapatero, están lejos de realizarse. Por el contrario, las condiciones en las que Ibarretxe ha sido reelegido anuncian cuatro años más de conflicto duro y creciente, en el que el Gobierno debería empezar a utilizar argumentos sólidos para hacer valer el interés general de España y abandonar el discurso equívoco e ineficaz empleado hasta ahora.

Vuelve la pesadez vasca
Por Carlos HERRERA ABC 24 Junio 2005

YA la tenemos otra vez aquí. La política vasca vuelve a ser el referente, el eje, sobre el que gira la actualidad española. Otra vez la pesadez. Vienen meses duros después de este oasis que ha permitido olvidarnos de la cara de Ibarreche, de las maniobras nacionalistas, de los pactos encubiertos, de las rondas de negociaciones, de los debates nominalistas, de la paz, el diálogo y la ausencia de violencia... Engrase el entendimiento para asimilar de nuevo el bombardeo: vuelve la autodeterminación, la territorialidad, la libre adhesión, la mesa sin exclusiones, los vascos y las vascas. Y vuelven de qué manera.

El frente nacionalista radical, el nuevo Pacto de Lizarra que han formalizado los diferentes independentistas a través del voto parlamentario, nos promete una reafirmación severa de todos sus postulados, y esta vez sin bromas. Las maniobras estratégicas del Gobierno central y del Partido Socialista no han dado sus frutos; ni Pachi ni Pichi ni Pochi, nadie ha sido capaz de frenar el ímpetu que suman PNV y PCTV, o sea, Batasuna, o sea, ETA. A las burras de las tierras vascas las han legitimado López y el PSE -como bien matizaba ayer Nicolás Redondo Terreros- simplemente con incluirlas en su ronda de contactos amables y corteses y con pasar el filtro de la Ley de Partidos.

A nuestro genial Gobierno socialista no le interesó movilizar jurídicamente su ilegalización por un aquél de la aritmética, por una simple y mezquina razón electoral, y ahora son los árbitros que justamente necesita Ibarreche para encontrar su camino allanado. Si a ello añadimos la indolencia de Rodríguez ante los debates nominalistas -le da igual que algo se llame Nación o no- y su indisimulable deseo de pasar a la historia como «el pacificador», nos encontraremos ante un panorama de nuevo inquietante. La conjunción de estas evidencias con la sentencia de Ken Pedraz y sus compinches -perdón, CGPJ, perdón- declarando a los chicos de Jarrai unos simples diablillos, envalentona al frente vasco de tal manera que nadie le va a apear del soberanismo etnicista y del desafío total.

A Rodríguez, a partir de ahora, lo siento amiguito, le va a tocar aguantar el permanente reproche de no haber instado la ilegalización de estas chicas. Y le va a tocar aguantar a un partido como el PNV, que sabe muy bien lo que es y lo que quiere, tensando una cuerda constante, jodiendo desde el minuto uno. Y que no se le ocurra al presidente elaborar un «proceso de paz» a espaldas de los nacionalistas: si el PNV no toca balón en las negociaciones que ya tiene abiertas el Gobierno, puede reventar el pacto al que lleguen unos y otros excitando la creación de una nueva ETA residual con los disconformes, que siempre los habrá.

Al PNV le gustan las nueces y no piensa dejar de recogerlas, entre otras cosas porque siempre habrá alguien dispuesto a agitar los árboles. A los sabinianos les conviene ETA y su trabajo sucio: un cese de la violencia sin haber conseguido los objetivos comunes será una derrota inadmisible para ellos. Ojo a eso. Por muchas llamadas de socorro que estén implorando algunos etarras cansados de vagar y disparar, otros siempre querrán reverdecer días de gloria y contarán con el apoyo necesitado de políticos sin escrúpulos.

Ese es el panorama al que nos ha abocado la estrategia relativista. Más nacionalismo, más soberanismo, más Plan Ibarreche. Vuelvo a preguntar: ¿de veras creía alguien que iba a renunciar a sus ideas visionarias? Sabiendo, como sabe Ibarreche, que puede ser el moisés de la nueva patria vasca y que cuenta con los votos ya legales de Batasuna ¿qué le puede parar?

Entretanto, nosotros, los que nos sentamos de oyentes en el paraninfo, a aguantar el tirón. Vuelve el Plan. Vuelve la pesadez. Y más cosas, desgraciadamente.

www.carlosherrera.com

Ibarretxe y los problemas hormonales
Por Luis Ignacio PARADA ABC 24 Junio 2005

EL PSOE y el PP le han echado hormonas al reelegido «lehendakari» y le han dicho que no formarán parte de una mesa de diálogo donde esté presente la ilegalizada Batasuna. Ibarretxe lanzó al aire la propuesta de esa especie de foro de partidos para hablar de paz y autogobierno y eso le sirvió para conseguir el apoyo del PCTV en forma de dos votos prestados para su investidura. «El foro adecuado para los debates políticos es el Parlamento», le ha contestado María San Gil, del PP, negándose a legitimar una mesa extraparlamentaria. Menos contundente ha sido José Antonio Pastor, del PSE-EE, al decir que su partido no participará en un foro con Batasuna, mientras ésta no haga una condena expresa de la violencia, o la violencia haya desaparecido: le ha faltado decir que antes de hacerlo, su partido propondría la legalización de Batasuna y forzaría unas elecciones anticipadas para que esa formación pudiera alcanzar representación parlamentaria.

El neurólogo portugués Antonio Damasio, recién galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica, avisó hace tiempo en «Nature» de que deberíamos empezar a preocuparnos ante la posibilidad de que operadores políticos lancen grandes cantidades de oxitocina en los mítines de sus candidatos. La oxitocina es una hormona producida de forma natural por el hipotálamo en la base del cerebro. Regula varios procesos fisiológicos, entre ellos las emociones, el estrés, la capacidad del ser humano de arriesgarse y la confianza en el prójimo. Se cree que su desajuste provoca hostilidad, lleva al autismo y puede degenerar en anosognosia, una enfermedad que incapacita para reconocer la parálisis del cuerpo. Los anosognóticos presentan respuestas automáticas de excusa frente a su situación y tienen que ser enfrentados a su defecto para que sepan que les ocurre algo, porque han perdido la capacidad de identificarlo. Parece como si la neurología moderna estuviera pensando en Ibarretxe y el País Vasco.

Ya está aquí Telepolanco
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Junio 2005

Catorce meses ha tardado el presidente Zapatero en reconocer a quién le debe el poder y el triunfo en las últimas elecciones generales. Ese trabajo fino y constante realizado por el Grupo Prisa, desde los atentados del 11 de marzo hasta las elecciones del 14 del mismo mes, ha sido pagado generosamente por el Gobierno socialista.

Sin rechistar, sin matices, sin decir esta boca es mía el Ejecutivo se ha puesto en tiempo de saludo con PRISA. Polanco quería ahora una televisión en abierto, y esa televisión ya la tiene. Lo ha hecho el Gobierno en tiempo record. Es más, toda la política audiovisual de Zapatero en este primer año tenía un sólo objetivo: tener contento a Polanco; y ya lo ha conseguido.

Y es que esos terroristas suicidas del 11 de marzo, esa retrasmisión en directo de las manifestaciones “espontáneas” delante de la sede del PP durante el día de reflexión o esa difusión hasta la extenuación de que el Gobierno de Aznar mentía no podía quedar sin su pago respectivo. Unos hicieron su trabajo y otros lo han reconocido.

En fin, la realidad es que con esta decisión del Consejo de ministros se confirma en primer lugar la omnipotencia de Polanco y en segundo lugar el monopolio mediático que existe en España. No piensen que en Moncloa alguien se ha creído que la creación de un nuevo canal analógico de libre acceso es un gesto de pluralidad. Para nada. El nuevo canal de televisión es una simple excusa de falsa pluralidad para dar un "barniz" de normalidad a la nueva "Telepolanco".

No hay margen para el engaño, el Gobierno está en lo que está y por lo tanto quieren un control exhaustivo de las televisión. La manipulación les salió muy bien el 14 de marzo y no parecen que quieran dejar el sistema.

Soberanía
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 24 Junio 2005

Los cuatro atributos clásicos de la soberanía son localización (el poder más alto de una jerarquía político-legal), secuencia (su poder último de decisión), efecto (su influencia general) y autonomía (su independencia en las relaciones con otros agentes, a los que no está sujeta).

Múltiples beneficios se han derivado de dos cesiones inversas de contenidos de soberanía: hacia arriba, vía integración en uniones estables de estados, y hacia abajo, descentralizando competencias tradicionalmente estatales hacia administraciones de ámbito territorial menor. Cabe preguntarse si existen límites a esas dos formas de cesión que, una vez superados, impiden seguir hablando propiamente de soberanía.

España ha experimentado en los últimos veinte años un auténtico vaciado de competencias estatales en ambos sentidos. Al formar parte de la Europa del Euro, por ejemplo, ha logrado una notable estabilidad a cambio de renunciar a potestades que ahora mismo podrían serle de gran utilidad, como la devaluación de la moneda, asunto de especial importancia cuando estamos a punto de ser el país con el mayor déficit por cuenta corriente del mundo según la Comisión Europea. En cuanto al vaciado hacia abajo, basta atender a la proporción entre el montante presupuestario autonómico y el estatal para comprender que la Administración del Estado es hoy residual.

Se puede argüir, con razón, que las comunidades autónomas, como las administraciones locales, también son Estado en sentido amplio, y que los diferentes niveles de poder territorial se articulan por razones operativas. Sin embargo, es evidente que los entes creados al amparo del Título VIII de la Constitución están dispuestos a desbordar la Constitución entera, en algún caso a través de meros Estatutos de Autonomía, una vez el proceso de asunción de competencias (si de razones operativas se trataba) parecía culminado.

Por decirlo claramente, los dos receptores de poder hacia arriba y hacia abajo (Unión Europea y Comunidades Autónomas), dan muestras de un insaciable apetito que amenaza con vaciar de todo sentido al estado nación llamado España.

Al apetito de la burocracia europea le han dado un buen correctivo los pueblos francés y holandés, y Gran Bretaña está a punto de reconducir las cosas hacia la racionalidad tras el intento chiraquiano de liderar una gran potencia de veinticinco países. En cuanto al apetito autonómico, está por ver cómo se resuelve la huída hacia delante del tripartito nacionalista catalán, que, como suele ocurrir, será espejo del resto.

Lo único que no encaja en todo esto es la alegría con que el presidente del gobierno se presenta como avanzado defensor de los argumentos de todas las instancias succionadoras, con sus hechos y con su discurso claudicante. Hasta tiene un ministro decidido a sustraerle al soberano pueblo español el recurso a la guerra a favor de la ONU, burocracia putrefacta con ínfulas de gobierno mundial en la que sólo creen las dictaduras y los catedráticos de Derecho Internacional Público.

Río Cabe
No a la guerra
Serafín Fanjul Libertad Digital 24 Junio 2005

Siempre me ha llamado la atención el intento generalizado y permanente de la “derecha sociológica” (perdonen que utilice el concepto así acuñado, que es discutible, pero nos entendemos) aquí y en Pernambuco, de eliminar o sortear aquellos actos u objetos que les incomodan mediante el escapista y no poco hipócrita expediente de suprimir su mención verbal: si algo no se eleva a la categoría de la expresión oral –no digamos de la escrita– , no existe. Parece baldío perder el tiempo explicando que tal pretensión se compadece mal o nada con la realidad y que ésta, por una u otra vía, acaba estallando y las temidas y odiadas –quién sabe si en el fondo, morbosamente, admiradas y ansiadas– palabras malsonantes surgen donde menos se las espera, pero no solitas sino bien acompañadas por la acción o la noción que se quería tapar. Sin embargo, las literaturas y diccionarios de todas las lenguas en algún momento han sufrido la poda impertinente de términos, lances o secuencias que los guardianes de turno juzgaban –o juzgan– políticamente incorrectos, muy en especial en su vertiente religiosa o social. La Historia de la Majadería es Universal y bien universal y de ella no se salvan ni tirios ni troyanos: desde traducciones al inglés de la era victoriana hasta ediciones árabes actuales de las Mil y Una Noches o de un porción de obras que el pietismo mutila sin compasión con el bobo objeto de exorcizar sus propios fantasmas y temores. Si nos dejamos de encasillamientos políticos fáciles y nos limitamos a enjuiciar los hechos, veremos que esta actitud, hipócrita y mixtificadora, afecta –y de siempre– también a la llamada “izquierda”: para ella tampoco existe aquello de lo que no se habla. De ahí el recorte de fotos de dirigentes rojos y bien rojos caídos en desgracia durante la tiranía de Stalin o, bien cerquita, la ignorancia dolosa de las recientes manifestaciones contra los abusos y la cobardía del gobierno de Rodríguez aplicada con rigor por los medios adictos al régimen, empezando por la TVE socialista. Pero no perdamos a don Beltrán.

El señor Bono que, además de ser un mentiroso, está obstinado en probar que también es un cursi, bebe los vientos por hacer desaparecer de los magnos textos constitucionales la palabra “guerra”. En caso de que no haya gato encerrado, nada inocente y a base de retorcimientos semánticos y argucias leguleyas, el asunto es de risa y digno de la Anglicana o la Apretujillo. Y puede que lo haya, tal vez en el sentido de arrogarse el Guía Infalible el derecho sobre nuestras vidas y haciendas para meternos, o no, en las guerras que su recta conciencia iluminada por la Alianza de Civilizaciones le dicte. Pero estos son tecnicismos que competen a quienes entiendan de Derecho Constitucional, o simplemente de Derecho, lo que no es el caso del arriba firmante. A nuestro humilde parecer, la pretensión más bien va dirigida a seguir echando carnaza a la clientela de votantes del PSOE y de modo muy especial a quienes, convertidos en ultraizquierdistas de boquilla a raíz de la guerra de 2003 en Irak (ojo, sólo de ésta) les dieron el inesperado triunfo electoral; una fauna ,de rojerío sobrevenido en horas veinticuatro, a la que es preciso contentar a diario para que la movilización continua resguarde eternamente los derechos divinos –aunque laicos– de la panda para establecer el PRI a la pesoína entre nosotros. Y que Dios nos pille confesados. Huir de Irak o buscar todos los días un nuevo cargo contra Aznar produce un desgaste de los argumentos y quién sabe si también un efecto de rebote, incluso entre los propios, pues no todos son tontos. Así pues, un día se suprime el lema “A España servir hasta morir”, otro se acude a provocar en una manifestación de víctimas del terrorismo, otro se niega que el material militar vendido a Venezuela tenga utilidad ofensiva (¡qué sofisma más idiota!) y otro, por ahora, se proscribe la palabra “guerra”; todo bien conjuntado y armónico con el desenterramiento de cadáveres de la Guerra Civil, del recuerdo de los asesinados por el bando vencedor y sólo de ellos, o de la retirada de la estatua del general Franco. O con Rodríguez haciendo la pelotilla a los supervivientes de Mauthausen.

En puridad, la pretensión de Bono constituye una medida demagógica más para que las pegatinas y carteles que tapizan paredes, ordenadores y hasta sacapuntas en oficinas estatales, redacciones de periódicos o escuelas públicas no se sientan desarropadas y solas: el Gran Hermano no es privativo de la tele, también les acompaña con mimo y dedicación a gran distancia, confirmando que la fuga de Irak no fue flor de un día y que los desvelos del jefe administrativo de nuestro ejército, aunque por accidente, no cesan de centrarse en proporcionarles nuevos motivos de tranquilidad para digerir bien el fin de semana, la fumatina en Marruecos o la insobornable preocupación por la libélula equinoccial en humedales cambiantes. “No a la guerra” llevado a sus últimas consecuencias: ya ni la palabra, otra voz para agregar al diccionario, más prohibido que secreto, que la gazmoñería políticamente correcta ha ido elaborando a lo largo de los años. Y Bono no va a ser menos –como cuando regalaba relojes– aportando elementos teóricos imprescindibles. Si ya no hay negros, ni moros, ni ciegos, ni manicomios, ni locos, ni paralíticos, ¿por qué va a haber guerras? ¿Es que con tan detestable extremosidad humana no va a servir el mismo método de suprimir, o sustituir, el término con que se designa? Por decreto, modificamos el lenguaje ¡Y guay de quien se atreva a contradecir tal imposición y censura! [Nota: para quienes no la comprendan en este contexto, sugerimos mirar el diccionario de la Real Academia respecto a la palabra “guay”].

“No a la guerra” es un hermoso lema, ya sólo falta convencer a toda la Humanidad de su belleza. Y además, oiga, hay guerras y guerras, porque no me va usted a comparar la inícua de 2003, para derribar a un benefactor de los iraquíes, orquestada por el genocida Trío de las Azores, con la de 1991 cuyo único objetivo era devolver a la familia Sabah –otra benefactora– su negocio petrolero en Kuwait. Y restituido el chiringuito, se acabó el conflicto sin ir más lejos; y por añadidura, con González de solícito monecillo del Pentágono escamoteando los doscientos mil muertos de entonces. Escamoteando aquellos daños colaterales y todos los demás habidos en los últimos tiempos en el Congo, Sudán, Ruanda, Sierra Leona, Costa de Marfil, Chad, Argelia…o en España, porque no veo nunca a los de las pegatinas y los carteles manifestándose ante el PNV o IU por su bondadosa comprensión ante los crímenes de la ETA. Otra forma de guerra que ocultar y ésta no es de palabra.

Iluminado ZP
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Junio 2005

Dicen que a Zapatero todo se le hace un sueño cuando recuerda aquellos prosaicos y humillantes catorce años que pasó pegado al escaño leonés. Así que ahora todos los españoles estamos pagando el ajuste de cuentas entre el presidente y su pasado.

La catástrofe de la Unión Europea le parece una crisis normal, y el ninguneo al que le someten Chirac y Schröder es interpretado por él como un simple desajuste de agendas. No acaba de entender que Francia y Holanda no hayan seguido la senda abierta por el «sí» de los españoles a la Constitución europea. Por unos momentos se queda perplejo, las cejas se le disparan, pero enseguida vuelve a su ser, de nuevo se le ilumina el rostro y sueña que es su gran ocasión, la de convertirse en el conductor de la Unión.

Mientras Rajoy le zurraba en el Parlamento («con Vd. nadie quiere tomar un café en Europa»), Patxi López jugaba su última y patética baza como aspirante a la lendakaritza. Con grandeza de espíritu, aunque no sin lucidez crítica, María San Gil le tapaba las vergüenzas con los quince votos populares. Mientras, los chicos y las chicas de ETA, salvados de la ilegalización por Zapatero, convertían a Ibarretxe en lehendakari.

Iluminado, Zapatero no quiere ver hasta qué punto está humillando al Estado de Derecho en el País Vasco y hasta qué punto está arrastrando a la Fiscalía y a los jueces en esta acomodación siniestra a las exigencias de Otegi.

Con el rostro iluminado, Zapatero pidió el martes a los representantes de la Asociación de Víctimas que confiaran en él porque dispone de resortes que traerán la paz y les pidió de forma inconcreta colaboración (¿con banda armada? ¿y a las víctimas?). Durante todo el encuentro Peces-Barba permaneció callado, castigado. Hablaba Alcaraz como hoja barbera. Sangraba el aire. El rostro de Alonso era de tanatorio.

Acorralado por las palabras -nación, paz, terror, matrimonio...- se revuelve contra ellas, intenta zafarse del compromiso al que obligan. Alega -iluminado- que deben estar a su servicio, al servicio de la política y no la revés. ¿In principio erat verbum? No para él, cuyos designios están por encima de todo, iluminándolo todo, como imaginaba durante las tediosas jornadas parlamentarias a lo largo de catorce años en los que estuvo atado al oscuro escaño leonés.

Patriotas o abertzales
ANTONIO ELORZA/CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 24 Junio 2005

La política vasca se caracteriza por no ser imaginativa, ni misteriosa. Desde que en 1998 el pacto de Lizarra reflejó el acuerdo estratégico de las dos ramas del nacionalismo sabiniano, la vida pública del país ha experimentado los impulsos convergentes de PNV-EA, por la vía democrática, y de ETA-Batasuna, por la del terror y su proyección política, con el propósito de desbordar el vigente marco legal, trazado por la Constitución y el Estatuto, y avanzar hacia la autodeterminación con la independencia como lógico punto de llegada. La diferencia en los métodos, y las variantes en cuanto a metas a corto plazo -Euskadi o Euskal Herria- y ritmos, no han impedido que el denominador común ideológico impusiera su ley por encima de los rifirrafes y de las críticas. En una palabra, para ambos sectores, Patxi López es simplemente López, nunca dejará de serlo, y esa antigua divisoria permite dibujar tanto el círculo de los enemigos y también el de los amigos, aunque éstos se presenten hacia el exterior como hermanos enemigos. El abismo que debiera crear entre unos y otros la aceptación o el rechazo del terror resulta inoperante cuando las cosas van en serio. La ruptura de la tregua no modificó en nada la estrategia secesionista del PNV. Simplemente le proporcionó la coartada de que con la puesta en práctica de las elucubraciones de Ibarretxe vendría la paz. Para el lehendakari, el tema se presenta con una claridad absoluta. El Gobierno vasco, así como PNV-EA, rechazan la violencia y presentan sus condolencias a las víctimas, pero a su juicio, al igual que al del servicial Madrazo, las consecuencias del terror no han de tener lectura política alguna. De ahí que puedan condenar con toda frescura la Ley de Partidos y las ilegalizaciones del entorno de ETA, presentándolas por añadidura como un atentado contra la libertad.

Preguntarse por una eventual relación entre la organización terrorista y la constelación de organizaciones que la permitían actuar dentro del tejido social vasco, o por las consecuencias políticas de ese hecho, resulta inaceptable. Lo esencial es centrar la atención en el inventado 'contencioso vasco', punto de coincidencia de todos los abertzales, y a partir de ahí defender con uñas y dientes la presencia de la sombra de ETA dentro del marco legal, situación a partir de la cual, por encima de circunstancias transitorias, como la que hizo retroceder a PNV-EA en las últimas elecciones, el Gobierno nacionalista podrá beneficiarse de una presión y de una violencia que nunca van dirigidas contra ellos, sino contra 'el enemigo'. Así estaba la mentalidad abertzale hace cuatro años y así sigue hoy, con la única diferencia que determinan las cifras en cuanto a los escaños obtenidos.

El discurso pronunciado anteayer por Ibarretxe en el debate de investidura sirvió para mostrar esa fe casi religiosa en la propia causa, de la que se deriva una concepción del país acotada a la comunidad nacionalista. El hombre estaba más triste, ya que los números no le cuadraron y necesita ahora unas muletas políticas poco presentables para avanzar hacia ese momento feliz en que serán llamados a decidir -sobre lo que los grupos abertzales acuerden previamente- los vascos y las vascas. Ni un gramo de autocrítica en sus palabras, y sí, como siempre, de autocomplacencia y manipulación del discurso. Cómo no, empezó por el famoso canto al diálogo, de cuya utilización fraudulenta acusó a otros, sin por ello molestarse en clarificar el significado de lo que él entendía por ese término. El oyente pudo pensar que se trataba de la creación de un nuevo clima político en Euskadi, regido por el respeto y la fraternidad, pero de inmediato hubo de comprobar que las garras seguían aceradas bajo el terciopelo, al mostrar la irritación ante el injusto tratamiento de que fuera objeto Atutxa. Fueron unos párrafos instructivos, pues gracias a ellos se puede entender que 'diálogo', en versión abertzale, significa conversación cordial entre actores nacionalistas y no nacionalistas, una vez que los segundos han mostrado su aceptación a las decisiones de los primeros. En ningún momento pensaron nuestros apologistas del diálogo que éste en política consiste en el hecho de compartir el proceso de adopción de decisiones, o por lo menos de participar en el mismo.

Al 'nuevo Estatuto' se le ha quitado la cubierta, mientras la parte central del libro permanece, incluso con aperturas en el aspecto de la 'territorialidad' destinadas a favorecer el entendimiento con Batasuna. Euskadi será construido por los patriotas nacionalistas, y para eso está el tinglado de las mesas de diálogo, con Batasuna incluida. Si el Gobierno de Madrid y el PSE quieren 'dialogar', se verán obligados, no ya a olvidar temporalmente la Ley de Partidos, sino a suprimirla de cuajo y aceptar las reglas que impondrá la mayoría nacionalista. Tropezamos en las elecciones, tomamos un respiro, y beste bat. «Entre todos -afirma sin pudor Ibarretxe- hemos colocado a la sociedad vasca a las puertas de la solución» (sic). Dicho de otro modo, gracias ETA: sin tus muertos y tu labor de intimidación, no existiría entre los constitucionalistas, o partidarios del «fundamentalismo constitucional» (sic) tanta disposición a hacer concesiones que pueden hacer saltar el edificio democrático en España. Así que «todos somos necesarios, y ninguno suficiente». Nadie debe renunciar a nada, para participar en el nuevo foro. Tanta apertura desaparece, sin embargo, cuando Ibarretxe aborda el tema cultural: aquí promover la cultura es promover el euskera. Tal sentido tendrá «el Plan vasco de la Cultura, estructurado en torno al euskera». El idioma deja de ser instrumento de comunicación para convertirse en seña de identidad de un colectivo definido por su ideología y a partir de ahí se convierte en factor de discriminación y de poder. En nombre del 'pueblo vasco', claro. La frontera entre el espacio cargado de positividad, el abertzale donde entran ETA y los suyos, y las tinieblas exteriores, carentes de legitimidad, recorre toda la intervención. Si descontamos el 'caso Madrazo', resulta lógico que sean los nietos de Sabino Arana, y desde una mentalidad estrictamente sabiniana, los que den vida al nuevo Gobierno. Y ahora otra vez, aurrera, a ver qué pasa.

De nada sirvió que el discurso de Patxi López ofreciera una auténtica lección de patriotismo vasco, conjugando con gran claridad las tres dimensiones de la problemática actual en Euskadi: el consenso para un eventual diálogo con ETA si ésta abandona el terror, de acuerdo con la propuesta del Congreso; la creación de un espacio de colaboración política para la ampliación del Estatuto, y un giro sustancial en el tratamiento de los problemas sociales y en la normalización cultural de una sociedad, la vasca, que si no se lo impiden es y seguirá siendo bilingüe. El patriotismo de comunidad divide; el patriotismo de base pluralista y democrática debiera permitir una construcción nacional vasca libre de los terribles estrangulamientos a los que la somete el nacionalismo aquí imperante. El ofrecimiento ha sido lúcido y generoso, pero de nada ha servido ante quienes sólo aspiran a imponer su espíritu de campanario, olvidando que se puede ser un estúpido o un nazi vascohablante. Hay poco que hacer, salvo seguir practicando una resistencia paciente y democrática.

A propósito, ¿de qué sirven las conversaciones en la oscuridad entre Zapatero e Ibarretxe? Sabemos que al presidente español entender lo de la nación le resulta duro. Pero por lo menos debiera reconocer que el planteamiento ideológico y la estrategia de su interlocutor no se han alterado en una sola coma. De manera menos estridente, y eso forzado por el revés electoral, el núcleo del plan se mantiene, y ahora con ETA-Batasuna respaldando el 'avance político' a la luz del día.

Mesa de división
Editorial El Correo 24 Junio 2005

La reelección de Juan José Ibarretxe como lehendakari y, en especial, el sesgo que introdujeron los dos votos de EHAK permiten vaticinar una legislatura análoga a la pasada. El hecho mismo de que Ibarretxe haya anunciado que en septiembre conversará con los partidos políticos para habilitar una mesa de diálogo «sin condiciones ni exclusiones» refleja que la intención de los gobernantes vascos es el continuismo hasta en las formas. Al parecer, poco importa la negativa del PSE-EE y del PP a compartir un mismo foro de encuentro multipartito con la izquierda abertzale mientras persista la amenaza terrorista. De igual forma que el nacionalismo sigue sin admitir que, al situar «la naturaleza del pueblo vasco como sujeto político», «el derecho de decisión y su ejercicio» y «la territorialidad» como temas ineludibles del orden del día, está poniendo precisamente las condiciones para la división y en ningún caso para el diálogo.

La pasada legislatura se caracterizó por las dificultades que entrañaba conciliar la prioridad abertzale de alcanzar acuerdos en el seno del nacionalismo con el entendimiento respecto a las fuerzas no nacionalistas, cuyos miembros eran además perseguidos por la barbarie terrorista. En el nuevo tiempo que Ibarretxe y su coalición de gobierno anuncian subyace cierta actitud ventajista. Porque su apuesta por una legislatura de la paz obvia de forma consciente que si al final ésta se hace realidad se deberá sobre todo a la insostenible situación a que el Estado de Derecho ha empujado a ETA. Pero hay más. Resultaría repugnante que la tregua parcial decretada por la banda terrorista, limitada a los cargos públicos que venían siendo su objetivo prioritario -es decir, los no nacionalistas- acabe avalando la rehabilitación política y moral de una formación ilegal como Batasuna mediante su inclusión en una mesa de partidos, tal y como ayer sugirió Permach. Son ya muchas las voluntades políticas que coinciden en alentar la sensación de que todo ha cambiado cuando en realidad no ha cambiado casi nada. Lo significativo del caso es que son esas mismas voluntades las que han dado su respaldo a Ibarretxe.

El portavoz jeltzale, Joseba Egibar, se mostró elocuente al negar que los dos votos de EHAK hubiesen caído «del cielo». Como elocuentes fueron las palabras de la presidenta de EA, Begoña Errazti, asegurando que se «retomará» lo que el nacionalismo puso en marcha en la anterior legislatura. Demasiados indicios de que el pulso por dar un empuje soberanista a la acción de gobierno va a condicionar la ejecutoria del Ejecutivo vasco, dificultando sus relaciones con la oposición no nacionalista y dirigiendo el rumbo de la política vasca hacia el mismo callejón en el que se encuentra atrapada desde hace años.

No pasa nada
Pablo Sebastián Estrella Digital  24 Junio 2005

Para el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, nunca pasa nada por mucho que pase. Nos dice que Europa no está en crisis y que no pasó nada en el Consejo Europeo, donde por cierto no se enteró de nada y dejó a España en muy mal lugar. Añade que da igual que una comunidad autónoma se llame nación o Estado y concluye diciendo que tiene datos suficientes para negociar con ETA y que no pasa nada porque el Estado renuncie a la parte política y legal de la lucha antiterrorista.

Una cosa es que la oposición, es decir, el PP, esté en crisis o se refugie en una derecha ultraconservadora y abandone el centro, y otra muy distinta es que este presidente del Gobierno nos ofrezca de vez en cuando una imagen de inconsistencia política y de ligereza en sus análisis y decisiones que ponen los pelos de punta y que, añadido a la incompetencia de muchos de sus ministros, nos hace temer lo peor en cuestiones determinantes para la sociedad española.

Que el presidente Zapatero no se enterase en el Consejo Europeo de la última propuesta de la presidencia, que iba en contra de los intereses de España, y se viera sorprendido y obligado a votar en contra es un asunto muy grave del que el propio Zapatero tiene una responsabilidad política, pero sobre todo su ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que no cesa de acumular disparates y pruebas inequívocas de la más alta incompetencia política. A España y a Zapatero le han tomado el pelo en Europa, lo han traicionado sus aliados franceses y alemanes y ha sido incapaz de mantener una estrategia inteligente aliándose con quien debía.

Igual de llamativo y todavía peor es el asunto de la reforma estatutaria y de la Constitución que propugna Zapatero por causa de su debilidad parlamentaria y de las presiones que recibe de Cataluña, tanto por parte de Carod como también por la de Maragall. Que el presidente haya declarado como lo hizo el miércoles que da igual el término nación o Estado, agarrándose a unas citas que le preparó su gabinete de excusas en la Moncloa, es una irresponsabilidad muy seria porque por la misma los nuevos Estatutos podrían incluir el binomio de Estado independiente y no tendría que pasar nada si para Zapatero eso carece de la menor importancia. Semejante frivolidad sólo puede ser fruto de una clara irresponsabilidad e incompetencia política y responde sólo a la necesidad que tiene de mantenerse en el poder hasta las elecciones del 2008, pase lo que pase con la unidad de España.

Primero empezó hablándonos de la comunidad nacional, diciendo que eso no tenía importancia. Luego nos ha dicho que el término nación no afecta a la Constitución, a pesar de que en nuestra Carta Magna se dice muy claramente que España es una nación, no dos, ni tres, ni ocho. Y finalmente ha llegado a afirmar que lo de los estados federales tampoco tendría demasiada importancia, suponemos que con vistas al Estado asociado del que habla su dialogante interlocutor y nuevo lehendakari Juan José Ibarretxe.

Para completar su escalada del nunca pasa nada Zapatero ofreció una solemne negociación a ETA y ETA le respondió con un solemne comunicado indultando a los políticos y dejando en ridículo al Gobierno y al Estado. Paralelamente, Zapatero no ilegalizó al PCTV y esta nueva organización de Batasuna acaba de conceder la investidura a Ibarretxe, rompiendo los planes de Zapatero de formar un Gobierno del PSOE con el PNV como estaba diseñado en su plan. Pero nada de eso tiene importancia y, además de la gravedad de lo ocurrido, nunca pasa nada, según el presidente del Gobierno.

Pues sí que están pasando muchas cosas, porque España está perdiendo el tren europeo de las ayudas y de la influencia en el seno de la UE, se está creando un ambiente propicio para la disgregación de la unidad nacional y ETA ha vuelto a recuperar el protagonismo y la acción política de la que fue desalojada con éxito años atrás.

Zapatero dirá eso de “ande yo caliente...”, como diciendo que mientras él esté en el poder todo o demás importa poco. Ayer presidió un acto anunciando que España va a lanzar un gran proyecto de investigación bajo el título de “Ingenio”. Ingenioso era el hidalgo Don Quijote, que ahora festejamos en su aniversario, pero no es precisamente ingenio sino debilidad y entreguismo lo que estamos viendo en este Gobierno del presidente Zapatero, en el que se unen muchas carencias, y entre ellas la política y la personal.

Castellano fácil en selectividad
Cartas al Director ABC  24 Junio 2005

En Cataluña se acaban de realizar las pruebas de selectividad y, como en años anteriores, destaca la exagerada facilidad del examen de castellano. Por ejemplo, una de las preguntas referente a un texto de Delibes era «escribir todos los nombres de animales que se citan y clasificarlos en aves y no aves» o hacer una redacción sobre la naturaleza. No creo que haya que estudiar mucho para esto. ¿Por qué la prueba de castellano es todos los años mucho más sencilla que la de catalán? ¿Por qué no se exige el mismo nivel para las dos lenguas?

Parece como si la Generalitat intentara ocultar con un examen muy básico, casi infantil, el bajo nivel de castellano de muchos alumnos debido al sistema de inmersión lingüística.
Carmen Blanco. Barcelona.

MANTENDRÁ LAS TROPAS HASTA LOGRAR "UN IRAK DEMOCRÁTICO"
Bush dice que no cederá ante el terrorismo iraquí: "El enemigo será derrotado"
El presidente de EEUU, George W. Bush, insistió en que no habrá un cambio de rumbo en su estrategia en Irak. En una rueda de prensa conjunta con el primer ministro iraquí, Ibrahim al Yafari, Bush afirmó que "la meta del enemigo es expulsarnos de Irak antes de que hayamos establecido un Irak democrático", pero las tropas de EEUU permanecerán hasta que las fuerzas de seguridad iraquíes estén capacitadas. Tras reconocer que la tarea "será difícil", Bush se mostró convencido de que "el enemigo será derrotado".
EFE Libertad Digital 24 Junio 2005

Coincidiendo con el recrudecimiento de la violencia terrorista en Irak, donde una bomba contra un convoy mató hoy al menos a dos soldados estadounidenses, Bus señaló que "no cabe duda de que la tarea que queda por delante será difícil... pero se están logrando progresos y el enemigo será derrotado, y a eso contribuirán los progresos que se logren sobre el terreno hacia un Irak democrático", aseguró el presidente.

Bush descartó la idea de fijar un calendario para la salida de los cerca de 130.000 soldados desplegados en el país árabe, con el argumento de que ello representaría "una concesión al enemigo", que quiere "minar nuestra determinación y hacer que nos vayamos, por cualquier método". Por su parte, el dirigente iraquí aseguró que "estamos logrando grandes progresos" y que "este no es el momento de echarse atrás".

La reunión con Al Yafari se celebra en un momento en el que el apoyo de los estadounidenses a la guerra en Irak alcanza niveles mínimos de aprobación en las encuestas, que indican que, por primera vez, una mayoría de ciudadanos cree que nunca hubo que intervenir en ese país. El presidente se dirigirá a la nación el próximo martes, precisamente para defender su política en Irak, en un discurso desde la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, anunció este viernes la Casa Blanca.

Según indicó el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, en declaraciones previas a la reunión, "se trata de un momento crítico en Irak, es un verdadero momento de prueba". En unas declaraciones que publica hoy el periódico The Washington Post, Al Yafari señaló que desea ver una retirada lo antes posible de las tropas estadounidenses. "La presencia de cualquier contingente militar extranjero en nuestro territorio supone que somos débiles y que no podemos hacernos cargo nosotros mismos de nuestra seguridad", explicó.

Una bomba colocada este viernes contra un convoy estadounidense se cobró la vida de dos soldados y cuatro están desaparecidos, lo que eleva el número de militares de EEUU muertos en Irak a más de 1.730 desde que comenzó la guerra, en marzo de 200
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