AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 1 Julio 2005
Hacia la paranoia
César Alonso De los Ríos ABC 1 Julio 2005

Parlamento okupado
EDITORIAL LD 1 Julio 2005

Antes de la decencia
Cristina Losada LD 1 Julio 2005

POR DO QUIERA QUE VAYA
MIQUEL PORTA PERALES ABC 1 Julio 2005

Tics totalitarios
Juan Carlos Girauta LD 1 Julio 2005

La regeneración democrática
ANXO GUERREIRO La Voz 1 Julio 2005

Los críticos con el nacionalismo se querellan contra «Avui» por sentirse amenazados
M. A. PRIETO ABC  1 Julio 2005

La Generalitat rechazó a telefonistas por su «acento castellano»
I. A. ABC 1 Julio 2005

Hacia la paranoia
César Alonso De los Ríos ABC 1 Julio 2005

¿Puede convertirse Quintana en el Carod gallego? Dicho de otro modo, ¿puede pasar Galicia de la normalidad a la paranoia? Y aún más: ¿puede basta un puñado de votos para arrastrar a una sociedad a un cambio de modelo de Estado, a la división y a la ruptura de la convivencia?

En sus primeras declaraciones, el sucesor de Beiras, el heredero de un Bloque más bien poco macizo, el tercero de los candidatos y desde luego el perdedor, ha tenido el atrevimiento de recordar que él y su partido están por la autodeterminación y que va a vender cara su colaboración con el PSG en el Gobierno. Como es propio de los nacionalistas, ha hablado de Galicia como si se tratara de algo enterizo y propio: Galicia no va a resultar barata, ha dicho.

Es claro que si el gobierno de coalición de socialistas y nacionalistas entra en una dinámica similar a la catalana (la imposición del minoritario, el chantaje en realidad), podremos contemplar una nueva experiencia paranoica, quizá la más paranoica de todas ya que en Galicia, más que en cualquier otra región, el nacionalismo es algo extraño a la inmensa mayoría. Si en el País Vasco y en Cataluña los partidos nacionalistas -con la ayuda de los socialistas- han entrado en aventuras muy comprometedoras para la estabilidad y la convivencia de la Nación y sentidas como extrañas (alienantes habría que decir) por sus propias poblaciones, en el caso de Galicia la impresión de la política como invento, como manipulación de los ciudadanos y, en definitiva, como locura sería algo clamoroso.

Afortunadamente, está tomando cuerpo la idea de que la «clase» política española se está dedicando a construcciones posiblemente muy compensadoras para sus intereses partidarios pero extrañas y contrarias a los generales. La batalla por los cambios de los Estatutos y la guerra más o menos explícita a la Constitución están resultando incomprensibles para los ciudadanos. Crece, así, la distancia entre gobernantes y gobernantes, representantes y electores. Aumenta, asimismo, la sensación de manipulación muy vinculada a la de inseguridad. El caso de Galicia puede resultar aún más «ejemplar» ¿Podría darse el caso de que en esta región (nación para Quintana) se llegara en poco tiempo a insinuar que la idea de España es algo extraño e incluso contradictorio con la de Galicia?

Estamos en los comienzos de una experiencia que consiste en abandonar una parte de la sociedad española a los mecanismos chantajistas de una minoría, que, en vez de ser criticada por las demás fuerzas parlamentarias y convenientemente aislada -habida cuenta de su totalitarismo y su escaso su peso social- es llamada nada menos que a la gobernación.

Parlamento okupado
EDITORIAL LD 1 Julio 2005

Hay una regla de oro que permite afirmar, con toda seguridad, que una petición de disculpas no es sincera. Para pedir perdón, uno debe reconocer que se ha equivocado y arrepentirse de ello. Por eso, si se usa el condicional como ha hecho José Blanco en lo único parecido a una disculpa que ha salido de las filas socialistas por facilitar una manifestación en el interior del congreso, se está indicando que no existe ni asunción de culpas ni propósito de enmienda alguno. No existe, en definitiva, disculpa. El PSOE no debe pedir perdón "si tuvo algo que ver en la gestión de las invitaciones". Debe disculparse porque fue quien realizó las invitaciones a las pancartas de los familiares de los fallecidos en el accidente del Yak-42.

El portavoz parlamentario del PP Eduardo Zaplana ha hablado de las graves consecuencias que tendrá utilizar a las víctimas para acosar físicamente, desde el gobierno, a un diputado de la oposición dentro de la institución más importante de nuestra democracia. Un acoso organizado por el mismo gobierno que niega a las víctimas del 11M manifestarse a las puertas de esa institución abierta de par en par para otros por considerarlo peligroso, pero que no ve peligro alguno en que los verdugos se aposenten en el parlamento vasco. Dado que la excusa para este acto de agitación ha sido la reprobación de un ministro por su negligencia, las graves consecuencias más apropiadas serían las reprobaciones de todos los ministros y altos cargos socialistas condenados por la justicia por robar de las más variadas formas y, sobre todo, por dirigir una banda de asesinos desde el poder.

Quizá el nerviosismo entre las filas socialistas, que buscan excusas hasta debajo de las piedras para disimular el extraño hecho de que el primer ministro en ser reprobado por el parlamento no haya sido Barrionuevo, se deba al juego que una acción como ésta pueda dar ante la opinión pública. Es probable que peticiones de este tipo duerman el sueño de los justos en la mesa del congreso, como ha sucedido con su proposición no de ley para que el parlamento condene los crímenes del GAL. Pero finalmente tendrán que darle curso, especialmente si los dirigentes populares utilizan los medios para recordar con frecuencia su existencia y el retraso artificial al que los partidos en el poder están sometiendo a sus proposiciones. Y cuando finalmente se voten, será el momento de ver si el PP se queda solo o no en la reprobación parlamentaria de delincuentes condenados por la justicia, no de políticos que hayan podido equivocarse o hacerlo mal en su cargo, que siempre es más defendible. Se podrá escuchar la defensa que haga el PSOE de la delincuencia que sus gobiernos han albergado, mientras Zapatero aplaudía desde su escaño y Rubalcaba lo negaba desde la portavocía del gobierno. Puede ser también el momento de ver si, por una vez, el PP no se queda solo. Porque, ¿querrán mancharse de la putrefacción del GAL y la corrupción sus socios parlamentarios?

El PSOE ha utilizado con fines propagandísticos una mala gestión. En lugar de lamerse las heridas, el PP debería utilizar con esos mismos fines el pasado delictivo del partido socialista. Carecerán de los poderosos altavoces con los que cuenta Rubalcaba, pero el grito es más potente.

PSOE y BNG
Antes de la decencia
Cristina Losada LD 1 Julio 2005

Como hasta el jueves no éramos un país decente, hubo algunos que aprovecharon para soltar las últimas indecencias antes de que llegara ZP y mandara parar. Así, Bono, en el Congreso, en un J’accuse que ni Zola, condenó a un concejal por convocar a una manifestación contra el gobierno. Una pérfida acción que las normas de decencia socialistas reputan de máxima indecencia, siempre que el gobierno contestado sea suyo. Y nunca mejor dicho, pues el PSOE trata la cosa pública como patrimonio particular. De ahí sus incursiones en las arcas en los viejos buenos tiempos, y la soltura con que deshacen cuanto se hacía antes de ZP, o sea, antes de que naciera esta democracia.

Dijo Bono, una vez, para explicarles la Navidad a los niños de un colegio manchego, que esa fiesta conmemoraba el momento desde el que empezaba a contarse la presencia del hombre en el mundo. No siempre va la decencia unida al conocimiento. Ahora, el ministro podrá señalar como año cero de la humanidad española el de la entronización de ZP. Eso si el término “español” no se declara indecente, que todo es posible cuando España resulte la única nación sin derecho a la existencia.

Pues aquí la historia y la memoria no sólo se confunden. También se falsifican. Y, por cierto, ¿de dónde habrá sacado Bono que los guerrilleros de Cristo Rey reventaban las manifestaciones antes de que hubiera libertad? Anotémosle el desliz a la ignorancia. Se ve que el ministro sabe poco de cómo era la actividad manifestante antes de la Transición. Aunque entonces, como ahora, se detenía a gente inocente. Se le enmarañan las épocas, igual que con la Navidad.

Al que no se le lían es a Quintana, que bien colige que se trata de ahora o nunca. No se han visto en otra sus nacionalistas de estirpe m-l, y con la natural alegría, y en aquella era anterior a la decencia, Quin habló de Galicia como si estuviera en venta, cual mercancía. Y eso, en quienes repudian la economía de mercado, resulta aún más indecente. No saldré barato, son 21.000 millones del ala, dijo Quintana mirando hacia Moncloa. Pues tanta es la guita de los españoles –entelequias indecentes, salvo por lo que al dinero atañe– que pide para el Nuevo País, esa tasca de tablas rasas que se propone montar con Touriño de maitre d´.

En eso de la tabula rasa, Quintana conecta con la filosofía de ZP, que la practica día a día. Por ese lado se van a entender. Y porque ambos comparten la gran sabiduría: hay que hablar moderado para hacer extremismo. Pero de los millones que se olvide Quin, que el maestro ya eligió a sus favoritas. La decencia y la hacienda tienen límites. Además, ¿no quiere hacer de Galicia una autarquía?

POR DO QUIERA QUE VAYA
MIQUEL PORTA PERALES ABC 1 Julio 2005

LA memoria histórica me persigue por do quiera que vaya. Si conecto el televisor o el aparato de radio, si miro de reojo los coleccionables que venden en el quiosco, si circuló por la sección de historia de las librerías, si escucho a políticos e intelectuales, si hago eso, percibo un dedo inquisidor que me dice: «recupera la memoria histórica». Y si leo el decreto 2/2004 de 7 de enero, que estructura el Departamento de Relaciones Institucionales y Participación de la Generalitat, constato que existe un Programa para la creación del Memorial Democrático con la finalidad de «proponer las actuaciones para la consecución de las finalidades de recuperar y reivindicar la memoria histórica de la lucha por la democracia y difundir su conocimiento». Y ahí no acaba la cosa, porque el consejero del ramo, Joan Saura, en la presentación de dicho Memorial en el Parlament, anunció la «elaboración de un inventario de los nombres de calles, lugares y monumentos que evoquen y exalten los valores antidemocráticos y violentos para que los municipios actúen en consecuencia». Finalmente, el consejero, para justificar su proyecto, remachó la faena con una intervención en donde señaló que «el dilema no es olvidar o recordar, sino garantizar el derecho a conocer; el conocimiento histórico es un derecho civil, que el Gobierno debe garantizar». En fin, la consejería de marras -¿quién aseguraba que carecía de función más allá de limar asperezas entre los miembros del tripartito?- se propone buscar la verdad de nuestra historia reciente y limpiar el nomenclátor suprimiendo los nombres que encarnen valores antidemocráticos y comportamientos violentos.

Si alguien me lo pidiera, desaconsejaría la recuperación de la memoria histórica y la constitución del Memorial Democrática. Y no porque reivindique la inopia histórica, o desee un nomenclátor incrustado de personajes de dudosa trayectoria democrática, sino porque no quiero que se oculte la verdad y se fomente la división social por culpa de unos hechos superados. Hablando de la recuperación de la historia, se me ocurren las siguientes preguntas: ¿acaso nos contarán que lo de Lluís Companys el 6 de octubre de 1934 fue un intento de golpe de Estado en toda regla? ¿Quizá se dirá que en la Cataluña de las semanas y meses posteriores al golpe de Estado del general Franco triunfó el terror? ¿Se reconocerá que en la Cataluña republicana se impuso la delación, la prisión, la tortura y la muerte? ¿Se recordarán -hablo únicamente de Barcelona- las «ejecuciones» del Campo de la Bota, la Arrabassada o Montjuïc que sufrieron determinadas ciudadanos por el mero hecho de ser católicos o conservadores? ¿Alguien confesará que en la Puerta del Ángel y en las calles San Elías y Vallmajor había checas en las que se torturaba y asesinaba? Me temo que la memoria del Memorial Democrático será selectiva y unidireccional. Así las cosas, ¿cuál es el sentido del invento? Respondo: demonizar -continuar demonizando, para ser más exactos- a una derecha a la que, por decreto y sin derecho a réplica, se tilda de franquista. Y ya es curioso que los herederos del comunismo se atrevan a dar lecciones de democracia.

Si nos detenemos en el nomenclátor barcelonés, ¿se suprimirá la calle dedicada a aquel racista que fue Sabino Arana, fundador de un PNV al que en Cataluña se le ríen todas las gracias? ¿Se hará lo propio con un Valentí Almirall y un Pompeu Gener que creían en la superioridad de los catalanes? ¿Desaparecerá el nombre de la calle asignada a Joan Comorera, secretario general de un PSUC del cual provienen algunos de nuestros gobernantes? Nuestros dirigentes, algunos de los cuales ve con simpatía las tesis marxistas, ¿borrarán del nomenclátor la plaza Karl Marx, persona no muy amante de la democracia? ¿Cuál será el nombre con el que se bautizará el paseo y estadio dedicados a un Lluís Companys que intentó un golpe de Estado contra un gobierno democrático legítimamente constituido? Sí, la memoria me persigue por do quiera que vaya.

Internet
Tics totalitarios
Juan Carlos Girauta LD 1 Julio 2005

Si no fuera por la revolución digital, por la explosión de libertad que ha supuesto Internet, nos íbamos a enterar en España de lo que es un invierno mediático y político de verdad, de lo que es enfrentarse a las arbitrariedades de un gobierno enemistado con la libertad y con la verdad, valores o guías que Derribos Rodríguez ha preferido sustituir por el control social y la propaganda.

De forma más general, si algo ha traído la red de redes es un incremento vertiginoso de los intercambios de todo tipo. Es decir, un aumento tal de la complejidad de los sistemas sociales que sería estúpido o ingenuo tratar de entender la realidad de principios de siglo XXI, y mucho más tratar de manejarla o conducirla, según los modelos omniexplicativos y simplificadores que subyacen en el intelecto progre. Por eso la actitud de la izquierda es hoy básicamente de desconfianza. Desconfían de las novedades, lo que casa muy mal con su supuesta condición progresista y muy bien con lo que realmente son: retrógrados reaccionarios. Esto no es óbice para que agradezcan a sus terminales del activismo radical, con los dos pies metidos en la ilegalidad, las ventajas de las NNTT, que tanto servicio dieron en el golpe de mano del 13 M.

Viene a cuento todo esto porque se están acumulando ya demasiados tics totalitarios en este gobierno legítimo (por legal): hostigamiento continuo de la oposición desde el gobierno, reprobación formal de un ex ministro tras haber orquestado su linchamiento mediático, detención de ciudadanos por su militancia y posterior justificación de los hechos desde todas las instancias dependientes del gobierno, imposición de los excesos de sus socios separatistas y paulatino debilitamiento de los derechos y libertades de todos, cuya garantía última es la nación española.

Sus socios amenazan a intelectuales, tras negarles tal condición, refrescando la memoria de la infamia con los nombres de las víctimas de un terrorismo que su partido absorbió. Sus socios amenazan a disidentes del socialismo con el exterminio desde la prensa controlada por la Generalitat.

Luego está la hegemonía del grupo de comunicación del que recibe sus órdenes Rodríguez. Todo apunta a una paulatina pérdida de calidad democrática. Pero que abandonen toda esperanza los liberticidas con o sin talante, porque vamos a seguir siendo libres. Es algo que sólo depende de nosotros.

La regeneración democrática
ANXO GUERREIRO La Voz 1 Julio 2005

DEUDOR de una cultura que está en las antípodas del liberalismo democrático, Fraga persiguió siempre la concentración del poder. Su diseño expansivo y excluyente ha erosionado gravemente la calidad de la democracia, es decir, los derechos y libertades de los ciudadanos.

Un examen retrospectivo de los núcleos de poder durante el mandato del todavía presidente en funciones de la Xunta corroborará, creo, mis afirmaciones. En efecto, al poder ejecutivo, que Fraga ostentó con todo derecho, hay que añadir su mayoría, también legítima, en el legislativo, de la que, sin embargo, hizo una utilización abusiva con evidentes y negativas consecuencias para el funcionamiento democrático. El simulacro de debate presupuestario, el ninguneo a la oposición, el funcionamiento burocrático y desactualizado del Parlamento convirtieron a éste en una institución subalterna e irrelevante para la opinión pública. Un hecho que reviste especial gravedad, si se considera que el Parlamento es el único espacio en el que las diferentes alternativas políticas pueden confrontarse y la oposición controlar al Ejecutivo.

Pero Fraga no se conformó con estos dos poderes surgidos de las urnas. A ellos intentó sumar el económico y completó la Santísima Trinidad de los poderes con el control del aparato ideológico, especialmente relevante en la sociedad de la información y del conocimiento.

La política mediática y cultural del fraguismo persiguió siempre un objetivo invariable: el gobierno de las ideas y de los valores, indispensable para ejercer la hegemonía y perpetuarse en el poder. Pero la expresión más acabada de su modelo se encuentra en su dominio de los medios de comunicación. En esto ha sido implacable. La RTVG y los demás medios de obediencia gubernamental funcionaron como un disciplinado ejército dedicado a destilar el discurso clónico que interesaba al gobierno y a castigar a la oposición con el ostracismo, sin ninguna clase de escrúpulos.

Fueron años de un deterioro premeditado de la democracia parlamentaria. El paisaje resultante es desolador: una gigantesca red clientelar sostenida con fondos públicos y un dominio de las instituciones públicas y privadas que colocaron a Fraga a salvo de la crítica y el control de la sociedad.

Así pues, para dar respuesta al deseo de cambio expresado en las urnas, el nuevo Gobierno debe modificar de forma radical la relación con la sociedad, activar todos los mecanismos de control del poder, revitalizar el funcionamiento de las instituciones democráticas, en primer lugar del Parlamento, y demostrar que la RG y la TVG dejan de ser instrumentos gubernamentales para transformarse, por fin, en medios de comunicación públicos que practican la veracidad informativa y respetan el pluralismo político.

Se trata, ni más ni menos, de dar prioridad al programa de regeneración democrática que el PSdeG y el BNG enarbolaron como seña de identidad en la pasada campaña electoral. Y no existe justificación alguna para dilatar en el tiempo lo que es una perentoria necesidad y una inequívoca demanda social.

Los críticos con el nacionalismo se querellan contra «Avui» por sentirse amenazados
M. A. PRIETO ABC  1 Julio 2005

BARCELONA. Los intelectuales promotores del manifiesto «Por un nuevo partido político en Cataluña» anunciaron ayer la presentación de una querella criminal contra el diario «Avui», contra su director y contra el periodista y escritor Oriol Malló por «injurias, calumnias y otros delitos cometidos con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales». En un extenso artículo titulado «Falangistas taxidermistas», que ayer publicaba el rotativo catalán, Oriol Malló se refiere a estos intelectuales -críticos con el nacionalismo- como «la nueva falange». «Boicoteémoslos, marquémoslos al rojo vivo, hagámosles la vida imposible para que sufran en carne propia aquello que ellos nos dieron cuando realmente mandaban. Y pelaban. Démosles la intolerancia que ellos repartieron cuando tuvieron ocasión», sentencia Malló.

Según el autor de «Falangistas taxidermistas», los firmantes del escrito antinacionalista pretenden «que los catalanes, si todavía quedan, se suiciden en grupo o abracen la fe española». Y es en este punto, cuando Malló hace una alusión a la Segunda República. «Haberlo dicho entonces -se refiere a este periodo histórico- para que gente como yo, gente mejor que yo, os hubiéramos pegado el tiro de gracia antes de que vosotros, sin cojones de disparar, delegarais en la chusma las órdenes de asesinarnos. No deleguéis más ni déis lecciones de democracia».

El periodista concluye su escrito con voluntad de azuzar los ánimos entre los sectores nacionalistas: «Decidlo claro, nos queréis exterminar ahora que sabéis que somos pocos, cobardes y débiles. Pues nosotros también os queremos exterminar. Divirtámonos hasta morir que la guerra, a cara descubierta, tal vez ya ha comenzado».

Los firmantes de «Por un nuevo partido en Cataluña» anunciaron la presentación de la querella contra el periodista y el director del «Avui» por considerar que el artículo «rebasa los límites de la legítima crítica política y entra de lleno en el ámbito de lo penalmente prohibido». Este colectivo recuerda también que la sociedad editoria del «Avui» entró en quiebra en 2004 y fue intervenida por la Generalitat, con lo cual «queremos destacar la relevancia política este caso penal».

La Generalitat rechazó a telefonistas por su «acento castellano»
I. A. ABC 1 Julio 2005

BARCELONA. El Servicio Catalán de Tráfico (SCT), dependiente del Departamento de Interior de la Generalitat, ha rechazado a dos aspirantes a entrar en su servicio de atención telefónica por su «marcado acento castellanoparlante». Tras las entrevistas realizadas en 2003 para cubrir una plaza temporal de telefonista, en dos de las evaluaciones los entrevistadores hicieron constar entre los puntos débiles el «marcado acento castellanoparlante» de las candidatas.

El portavoz del PP catalán, Daniel Sirera, denunció ayer estos hechos en el Parlamento autonómico, en el que interpeló a la consejera de Interior, Montserrat Tura, quien aseguró que se trataba de una denuncia falsa. El director del SCT, Rafael Olmos, explicó que el acento no fue la causa de no haber conseguido el empleo, aunque señaló que una de las jóvenes pidió ser entrevistada en castellano. «En el puesto de telefonista se necesita, por lo menos, entender bien el catalán y el castellano», argumentó, aunque no se pide ningún título oficial de conocimiento de la lengua catalana.

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