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Recortes de Prensa     Miércoles 20 Julio 2005
"España no es mi patria", aunque ZP sea su presidente
EDITORIAL Libertad Digital 20 Julio 2005

Asuntos internos
GEES Libertad Digital 20 Julio 2005

'Pakito', 'Pertur', 'Yoyes'
JOSE MARÍA CALLEJA El Correo 20 Julio 2005

Barra libre, pero barra catalana
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 20 Julio 2005

Nostalgia del Estado
FERNANDO ÓNEGA La Voz 20 Julio 2005

 

"España no es mi patria", aunque ZP sea su presidente
EDITORIAL Libertad Digital 20 Julio 2005

Tras afirmar que “España no es mi patria, ni lo ha sido nunca”, el dirigente independentista y principal socio de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Josep Lluis Carod Rovira, ha “elogiado” al presidente del Ejecutivo, asegurando que se trata de “el primer presidente español en la historia que no es un nacionalista español”.

Si Carod Rovira considera como “nacionalista español” el reconocimiento histórico, político y constitucional de España como nación, ciertamente, no le vamos a quitar “mérito” al presidente del gobierno del 14-M, quien, efectivamente, hasta eso ha renunciado a defender, con tal de satisfacer a sus socios independentistas. Es más. Zapatero es el primer presidente de gobierno, no ya español, sino occidental, que no tiene “claro” si el país que gobierna es o no una nación.

No contento con sostener la falsedad histórica e inconstitucional de que Cataluña sea una nación, el líder de ERC se ha mostrado hipócritamente sorprendido por la polémica que ha suscitado las pretensiones de los nacionalistas de proclamar semejante delirio en su nuevo Estatuto. "En Cataluña no he leído ni un solo artículo sobre este tema", ha afirmado el interlocutor de ETA en Perpiñán, para inmediatamente preguntarse “¿cómo se va a discutir una obviedad?".

Ciertamente, no le falta razón a Carod Rovira cuando señala las pocas voces que se atreven a enfrentarse públicamente a ese paradigma de la mentira que la clase política y mediática quiere imponer en Cataluña. Pero lo cierto es que, a pesar de ser tres las generaciones de catalanes que ya han pasado por las manos del nacionalismo falsamente “amable” de CiU o por el heredero y bronco de ERC, la abrumadora mayoría de los catalanes todavía sigue rechazando semejante delirio identitario. Tan sólo el 28% de los catalanes (última encuesta de La Vanguardia) considera que Cataluña sea una nación. Eso, por no hablar de la minoría, todavía muchísimo más exigua, que considera la reforma del Estatuto entre sus prioridades políticas.

En lugar de hacer pedagogía política, Piqué trata, por su parte, de buscar acomodo en un elitista consenso nacionalista que, si bien podría abrirle puertas profesionales en un futuro, seguirá marginando y debilitando las fuerzas del PP en Cataluña. Apostándolo todo a la acomodaticia probabilidad de que no haya consenso entre las propias formaciones nacionalistas –entre las que incluimos, lógicamente, al PSC-, lo más que reivindica el dirigente del PP catalán, es un cándido “pacto entre PSC y PP”. Vamos, como si el PSC fuera, a estas alturas, una solución, en lugar de parte del problema. En lugar de tratar de conectar en exclusiva con buena parte de la ciudadanía catalana, que todavía no ha perdido el sentido común a manos de sus representantes políticos y mediáticos, Piqué parecería que teme aparecer en solitario reivindicando sin complejos la pluralidad de Cataluña o el lazo nacional que le une al resto de España.

De poco sirve afirmar que el PP votará en contra del actual proyecto de reforma, si el dirigente popular no es capaz de convertir en gancho electoral semejante negativa. De poco servirá su exigencia de que la reforma “se ajuste a la Constitución”, si lo hace con un discurso que presenta a la Carta Magna más como un límite o un obstáculo, que como la garantía y la defensa de los derechos y libertades de los catalanes frente a los moldes identitarios que les quieren imponer los nacionalistas. Más aun cuando, los propios independentistas han tenido la desfachatez de asegurar que sus exigencias de cara al Estatuto no afrentan a la Carta Magna, sabiendo que una reforma de la Constitución, sin el apoyo del PP, es totalmente inviable. Vistas así las cosas, y la insistencia nacionalista en proclamar a Cataluña como nación, ¿hay que confiar en que el Tribunal Constitucional rechace “el pulpo como animal de compañía”, cuando desde el PP catalán hay todavía reticencias en afirmar que Cataluña ni es ni ha sido nunca una nación?

Palestina
Asuntos internos
GEES Libertad Digital 20 Julio 2005

El guión se va cumpliendo escrupulosamente. La reapertura del proceso de paz y la aplicación de la Hoja de Ruta abocaba, inevitablemente, a la emergencia de contradicciones en ambos campos. En primera instancia la opción más complicada corresponde a la Autoridad Palestina. No puede avanzarse en la vía negociadora sin que se combata al terrorismo, el propio (Al Fatah, con las Brigadas de al-Aksa y Tanzim) y el ajeno (las milicias de Hamas y la Jihad) El Presidente Abbas está controlando a los suyos, pero los islamistas se resisten.

Tanto Hamas como la Jihad han reducido el número de sus acciones. Con ello dan a entender que colaboran, que no son un obstáculo para el Presidente libremente elegido, pero no es verdad. Los islamistas administran sus ataques terroristas para provocar a Israel y desgastar a Abbas. Si las acciones contraterroristas continúan y el proceso de paz se hace más difícil, Abbas se desgastará inútilmente. Sólo le quedan dos opciones: seguir los pasos de Arafat y subirse al carro del levantamiento estéril o hacer lo contrario que su predecesor y combatir al frente islamista. Esto último es lo que hemos visto los pasados días en Gaza. La policía palestina se ha enfrentado a milicianos de Hamas que trataban de disparar cohetes al-Qasam contra asentamientos o ciudades próximas israelíes.

Durante mucho tiempo los dirigentes palestinos se han quejado de que Israel, Estados Unidos y parte de la opinión occidental les ponía en la tesitura imposible de provocar una guerra civil para poder obtener la independencia. De derrotar por la fuerza a los grupos terroristas como conditio sine que non para lograr un acuerdo de paz. No es cierto. Quien les ha llevado a esa situación es el islamismo.

En Palestina, como en Irak y otros muchos estados árabes, hay un conflicto civil que en algunos casos se yuxtapone a otro bilateral. Son situaciones distintas que hay que evitar confundir. Los palestinos tienen que resolver su problema y no pueden proyectarlo contra “cruzados” o judíos. Israel no debe ceder en este terreno, por que sólo conseguiría premiar a los radicales y fomentar la violencia. Donde Abbas debe buscar colaboración es en los gobiernos y en las sociedades árabes. Ellos y sólo ellos pueden contener esta grave amenaza.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

'Pakito', 'Pertur', 'Yoyes'
JOSE MARÍA CALLEJA El Correo 20 Julio 2005

Pakito' mató a 'Pertur' y a 'Yoyes', ahora a 'Pakito' le han matado los dirigentes del tinglado violento, con una diferencia fundamental a favor de Mujika Garmendia: él podrá contarlo; Moreno Bergaretxe y González Katarain, no. ¿Cuánto nos cuestan los procesos de maduración de estos sujetos! ¿Por qué no llegarán a la conclusión de que el terrrorismo es algo perverso a los veinte años, sin necesidad de asesinar a troche y moche y sin que haga falta el periodo de reflexión que implica la cárcel!

Francisco Mujika Garmendia, y otros cinco connotados ex dirigentes etarras, han llegado ahora a la conclusión de que ETA atraviesa el peor momento de su historia, que el Estado español ha ganado la batalla y que la única salida es hacer política para aprovechar el capital que existe en la izquierda nacionalista que durante trienios ha apoyado a ETA. A estas, o parecidas, conclusiones, llegó, hace treinta años, Eduardo Moreno Bergaretxe, 'Pertur', y semejante ejercicio de lucidez le costó la vida a manos de los dirigentes de ETA que entonces pensaban que había que seguir asesinando. Según el testimonio de personas cualificadas, fue 'Pakito' uno de los responsables principales del asesinato y desaparición de 'Pertur'. Años después, el 10 de setiembre de 1985, los terrorista de ETA, 'Kubati' y 'Latasa', a las órdenes de 'Pakito', asesinaron a Dolores González Katarain mientras esta jugaba con su hijo. 'Yoyes' cometió el delito, muy penalizado históricamente en Euskadi, de pensar por su cuenta y llegar, antes que los demás, a conclusiones que luego son de uso común por el rebaño. Bien, ahora 'Pakito' sufre en sus carnes una mínima parte de la medicina que él mismo administró en el pasado con dosis de caballo y consecuencias irreversibles. Pregunto, no podrían todos los etarras que han sido en este país, una auténtica legión, hacer una declaración pública y, si es posible, una foto colectiva, en la que explicaran a los jóvenes a los que se les pueda pasar por la cabeza la nefasta idea de empuñar las armas, la barbaridad que eso supone, la perversión y la necesidad de hacer política civilizadamente. ¿Cuántas muertes nos hubiera ahorrado un gesto semejante en el pasado? ¿Cuántos sufrimientos nos hubiéramos ahorrado?

Aquí, los que se han bajado de la violencia, salvo honrosas excepciones, ni han pedido perdón públicamente a sus víctimas, ni han condenado el terrorismo, ni han hecho la menor pedagogía democrática a los jóvenes que pudieran pensar en seguir sus pasos.

La carta de clausura de la violencia promovida por 'Pakito' y los suyos tiene una relevancia política de gran magnitud. Por lo que supone de reconocimiento del fracaso de toda una generación dedicada al asesinato y también porque ese desmarque de la violencia de un importante grupo de presos cuenta con el apoyo de un partido político, Aralar, liderado por Patxi Zabaleta, que acaba de ser declarado persona non grata por el soviet etarra, lo que nos habla del importante boquete que se ha abierto en ese mundo. La carta y la expulsión, en fin, se difunden cuando asistimos a un juego de guiños, o algo más, entre el Gobierno de España y el mundo etarra, en el que juegan un papel importante los presos de la banda, máxime si antes han dirigido con mano de hierro el tinglado violento. Se puede pensar que la expulsión de 'Pakito' y los suyos es la prueba empírica de que ETA no quiere en realidad que se acabe la violencia, pero cabe también interpretar que ETA expulsa ahora a los que piensan que la violencia no tiene sentido, precisamente para tener más fuerza y evitar fisuras a la hora de un eventual proceso de fin del terrorismo. Lo cierto es que si hace unos años -pongamos en 1992, cuando detuvieron a 'Pakito' y al resto de la cúpula de ETA-, nos llegan a decir que el sanguinario 'Pakito' iba a ser expulsado de la banda por decir que el terrorismo no tiene sentido, ni siquiera los más optimistas nos lo hubiéramos creído. Parece evidente que esta expulsión es un síntoma más que abunda en la sensación de que estamos en una etapa terminal del terrorismo. Ojalá.

Barra libre, pero barra catalana
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 20 Julio 2005

NO ANDUVO ayer muy preciso este periódico cuando, en la cuarta página de España, tituló a cuatro columnas: «Zapatero pide a los socialistas que no opinen en público del Estatuto catalán». Y no lo anduvo porque en cuanto uno leía la noticia podía fácilmente comprobar que a quienes reclamaba silencio el presidente no era a los socialistas, sino sólo a su inmensa mayoría: es decir, a los que no son del PSC.

En inmediato auxilio de su jefe, José Blanco nos ofrecía, como a él le gusta, la teórica del que parece, a primera vista, un llamamiento sorprendente. Según Blanco, «no sería serio, ni razonable, ni siquiera intelectualmente acertado» pronunciarse sobre un texto provisional en el que aún pueden introducirse ciertos cambios.

Es posible, claro, que llevado por las urgencias de su cargo, y por los muchos frentes a los que nuestro paisano debe prestar su siempre rico argumentario, a Blanco se le haya escapado algo elemental: que los textos legislativos se discuten justamente cuando están siendo tramitados y no después. Luego no queda otra cosa que aceptarlos o, si es el caso de quien pueda hacerlo, recurrirlos.

Por tanto, no sólo es serio y razonable, sino además intelectualmente indispensable, que los socialistas (militen o no en el PSC) y todos los que no siendo socialistas tenga algo que aportar a ese debate, opinen sobre el proyecto de nuevo Estatuto catalán. Un proyecto que ha llegado al Parlament no porque Maragall se lo haya encontrado en un banco de las Ramblas, sino porque ha sido aprobado por una ponencia constituida a tal efecto en el propio Parlament.

Otra cosa es, obviamente, que la discusión que Zapatero y Blanco quieren cercenar se oponga hoy a la estrategia del grupo dirigente del PSOE en relación con el debate estatutario catalán: la consistente en dar la impresión de que el problema territorial que tenemos planteado se resuelve mediante su indefinido aplazamiento.

¿Por qué quien antes había pedido barra libre se apronta ahora, sin que se le quiebre su característica sonrisa, a solicitar ese silencio selectivo? Pues porque se ha asustado al comprobar lo que ocurre cuando habla todo el mundo: que, entre todos, hablan también los que dicen lo que uno no desea que le digan.

Zapatero ha decidido que Guerra, Bono, Ibarra, Chaves o Vázquez (¡nada más ni nada menos!) tienen que callarse, para que sólo hablen en su partido Castells, Iceta, Nadal y Maragall. Es una decisión muy arriesgada, porque en algún momento tendrá que quitarle la razón a los segundos para dársela en buena medida a los primeros. De hecho, de que lo haga antes o después depende, en realidad, que finalmente pueda hacerlo.

Nostalgia del Estado
FERNANDO ÓNEGA La Voz 20 Julio 2005

EL INCENDIO de Guadalajara ha sido una conmoción nacional. No es para menos: que once personas hayan perdido la vida es insólito en este tipo de sucesos. Que haya sido por una imprudencia, es algo que llama a la conciencia de una sociedad poco sensible ante los peligros que acechan al bosque. Y que los servicios de extinción hayan sido tan rudimentarios, lentos y escasos es algo que mueve a una severa reflexión política. Habrá habido aviones, pero ayer la televisión mostraba una lucha contra el fuego idéntica a la que harían los romanos: con ramas de árboles, hachas y azadas. Los esforzados luchadores eran viejos: los habitantes que quedan en la España rural.

La seducción de la demagogia es evidente. La usó con descaro e insolencia el PP al asegurar, poco más o menos, que España se quema mientras el Gobierno se entretiene en complacer a Carod-Rovira. ¡Qué barbaridad! Sin embargo, no despreciéis la perversión del mensaje. Mientras los Gobiernos central y de Castilla-La Mancha argumentan que se hizo todo lo posible, mirad la opinión que deja la encuesta de la web de lavozdegalicia.com : el 91% considera que los medios han sido insuficientes. Es decir, que, si ese sondeo vale como indicio, la inmensa mayoría de la población cree que hubo ineficacia y/o incuria oficial. Pocas veces la opinión pública se ha divorciado tanto del criterio del poder.

Como consecuencia, está naciendo una corriente que pone todo en cuestión: la distancia que separa a la España real con intereses concretos de la gran política que sirven habitualmente los partidos; el descuido en que viven los ciudadanos dispersos en la geografía rural, frente a la imagen de dispendio y ostentación que ofrecen los centros de poder; y, envolviéndolo todo, dos amargas preguntas: ¿dónde está el Estado español? ¿A qué se ha quedado reducido, después de todo el proceso de descentralización? Cuando se lo necesita, no aparece. Es el gran ausente en las situaciones de crisis.

Lo peor de este debate es que pone en cuestión el Estado de las Autonomías. «El fuego no tiene fronteras», dijo la consejera de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha. Pero las autonomías sí las tienen. Y tienen algo peor: fronteras mentales. Con la excepción de Galicia y poco más, ofrecen el espectáculo de una insuficiencia que no impide la multiplicación del gasto. La triste realidad es que no puede haber 17 servicios de hidroaviones en cada comunidad, ni puede haber 17 políticas distintas, porque serán otros tantos enanos dispersos frente a un gigante. Si hoy, con la sensibilidad a flor de piel, hiciéramos una encuesta popular, daría este resultado: que las competencias contra el fuego sean devueltas al Gobierno de la nación.
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