AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 28 Julio 2005
La guerra de las palabras
Donald H. Rumsfeld ABC 28 Julio 2005

La diplomacia de Blair y el cinismo de ZP
EDITORIAL Libertad Digital 28 Julio 2005

¡Buen golpe de…!
José García Domínguez Libertad Digital 28 Julio 2005

Utopías, alianzas y civilizaciones
LUIS IGNACIO PARADA ABC 28 Julio 2005

Con honor y coherencia
DARÍO VALCÁRCEL ABC 28 Julio 2005

Londres bien vale una foto
Editorial ABC 28 Julio 2005

A Blair le sienta bien el terrorismo
Lorenzo Contreras Estrella Digital  28 Julio 2005

Autogobierno
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 28 Julio 2005

Lenguaje, vehículo del mal
Cartas al Director Libertad Digital 28 Julio 2005

Londres y Dublín celebran el abandono del IRA de la lucha armada
Efe/Belfast ABC 28 Julio 2005

Justicia defiende su reforma por la necesidad de «transigir» ante los socios nacionalistas
F. velasco La Razón 28 Julio 2005

San Gil responsabiliza a Zapatero del "clima de permisividad" que aprovechan los violentos
Europa Press Libertad Digital 28 Julio 2005

ZP rompe España
Por Enrique de Diego Época 28 Julio 2005

Gotzone Mora compara el «pin euskaldún» con los prolegómenos del holocausto
R. N. / J. Arias Borque La Razón 28 Julio 2005

La guerra de las palabras
Por Donald H. Rumsfeld, Secretario de Defensa de EE.UU. ABC 28 Julio 2005

... En Oriente Próximo tenemos un enemigo que está utilizando los diversos tipos de medios de comunicación para intentar contaminar la mente de la gente de esa región respecto a las intenciones y acciones de EE.UU. y otros países...

TODOS los conflictos de la historia han tenido su ración de rumores, propaganda y desinformación. Vienen a la mente el «periodismo amarillo» que ayudó a lanzar la guerra hispano-estadounidense y las impopulares emisiones radiofónicas de Tokyo Rose durante la Segunda Guerra Mundial. Pero la tecnología de la información del siglo XXI ha hecho que librar una batalla global ideológica contra el extremismo sea especialmente complejo. La clase política, los medios y la ciudadanía en general deberán aceptar el efecto de estas nuevas realidades. El viejo adagio de que «una mentira recorre medio mundo antes de que la verdad se haya puesto los pantalones» es doblemente cierto con la tecnología actual. Pero cabe señalar que la disponibilidad de los nuevos medios de comunicación puede informar e iluminar, además de presentar nuevos desafíos. Pienso en cuántas cosas han cambiado durante mi vida. En guerras anteriores, los estadounidenses en su mayoría estaban limitados a unas pocas fuentes de noticias definitivas -Edward R. Murrow durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, o Walter Cronkite durante Vietnam- para obtener una información que había sido preparada y aprobada para su presentación al público.

Pensemos en todas las nuevas vías que se han abierto desde entonces. Hoy tenemos múltiples redes globales de televisión por satélite; informativos las 24 horas del día, docenas de canales de televisión nacionales e internacionales dedicados a noticias, crónicas y análisis; debates radiofónicos; bloggers e internet; y cobertura en directo de atentados terroristas, desastres y operaciones de combate. Y pensemos también en algunos otros cambios que estamos experimentando en la actualidad. En guerras anteriores, hasta la Operación Tormenta del Desierto de 1991, los familiares y seres queridos se comunicaban con las tropas utilizando lo que ahora se denomina desdeñosamente «correo caracol». Las cartas solían tardar semanas en llegar a su destino. Hoy, el correo electrónico, los teléfonos móviles y las cámaras digitales proporcionan a cada ciudadano y soldado un alcance mundial casi instantáneo. Algo que está ocurriendo, o que una persona crea que está ocurriendo en un lugar, se transmite de forma inmediata a varias direcciones de medio mundo a través de redes digitales.

El Departamento de Defensa se esfuerza por encontrar formas de adaptarse a estas nuevas realidades, como es su deber, e intentar informar mejor a la ciudadanía de las numerosas y variadas actividades que desempeña en su nombre. Y, al igual que otras grandes burocracias poco flexibles, lo hace mediante un proceso de ensayo y error, y, por tanto, de manera imperfecta. Al inicio de la Operación Libertad Iraquí, el Departamento de Defensa decidió «insertar» a cientos de periodistas en unidades del ejército de EE.UU., con pocas restricciones sobre lo que podían retransmitir o publicar. Fue un riesgo, pero ha sido considerado un enorme éxito por la mayoría y, desde luego, un gran avance. En consecuencia, los periodistas -y gracias a ellos, muchos más estadounidenses- pudieron comprender mejor las realidades del conflicto, además de los sacrificios realizados a diario por los hombres y mujeres uniformados de Estados Unidos. Ello aportó una considerable textura al detalle y la perspectiva de la información mediática en general.

También hemos publicado cada vez más información -incluidas transcripciones de entrevistas y discursos- en la página web del Departamento (www.Defenselink.mil) para permitir que los ciudadanos se informen directamente sobre las actividades militares. Tras la publicación de alegaciones de abusos contra presos, el Pentágono incluso desclasificó y publicó memorandos relativos a técnicas de interrogación y políticas respecto a los presos. Siempre he creído en la importancia de garantizar a la ciudadanía un mayor acceso a la información sobre su gobierno, la buena y la mala. Hace casi cuatro décadas, cuando trabajaba como miembro del Congreso, fui copromotor de la legislación que posteriormente se llamó «Ley de Libertad de Información», que permite a los ciudadanos y a la prensa obtener acceso a documentos públicos, siempre que el Gobierno no manifieste la necesidad de mantener en secreto cierta información. Esa ley ha propiciado una avalancha de nueva información, pero también ha planteado nuevos desafíos a los políticos que intentan cumplir con dichas peticiones. Por ejemplo, sólo el año pasado, el Gobierno federal recibió casi tres millones de solicitudes de documentos. Y aunque muchos de los documentos publicados eran informativos, la publicación y la posterior cobertura mediática de otros en realidad han tenido el efecto contrario a informar plenamente a la opinión pública cuando se han presentado de forma selectiva sin un contexto relevante.

El reto de transmitir una información precisa y completa se ve multiplicado cuando se trata de la batalla de las percepciones fuera de nuestras fronteras. En Oriente Próximo tenemos un enemigo que está utilizando los diversos tipos de medios de comunicación para intentar contaminar la mente de la gente de esa región respecto a las intenciones y acciones de EE.UU. y otros países. Lo vemos en páginas web que promulgan el odio y la desesperación, y que han convertido el horripilante asesinato de inocentes en algo útil para los terroristas. Lo vemos en retransmisiones intencionadamente engañosas que dicen, por ejemplo, que las fuerzas de EE.UU. tienen como objetivo a civiles. Pero incluso en esa región, en la que la información históricamente ha estado controlada de forma rigurosa, el avance de la tecnología está propiciando un mayor flujo de información. Están apareciendo blogs de internet en países en los que la prensa sigue estando controlada por el Gobierno. Las fuerzas prodemocráticas se están comunicando por correo electrónico, buscas y blackberries. A medida que más ciudadanos obtienen acceso a nuevas formas de información, a nuevas vías para saber del mundo exterior, a los gobiernos les resulta mucho más difícil cimentar su mandato en la monopolización de noticias y crónicas.

Mientras Estados Unidos se adapta a esta nueva Era de la Información, sugiero las siguientes ideas como parte del debate. Primero, los funcionarios del Gobierno deberán comunicarse con claridad y frecuencia. Cuando se descubre que un funcionario gubernamental ha publicado información que no es del todo correcta o completa -aunque haya sido de buena fe-, eso juega a favor de nuestros enemigos, que aprovechan cualquier error para intentar perjudicar al sistema estadounidense. Segundo, debe instaurarse una cultura sana de la comunicación y la transparencia entre el Gobierno y los ciudadanos. Debido a las omnipresentes fuentes de información y acceso, se acaba sabiendo casi todo (ya sea controvertido o no), pero servirá de poco que se sepa cuando sea poco sistemático o a través de extractos muy selectivos, a diferencia de si se presenta pronto, completo y en un contexto apropiado. Sin embargo, esta apertura no elude la necesidad de proteger el secretismo de la información confidencial que, en caso de revelarse, podría perjudicar a la seguridad de EE.UU. Aunque siempre he creído que por norma general se clasifica demasiado material en el Gobierno federal, una actitud cada vez más caballeresca hacia la información delicada en diversos ámbitos también puede someter la vida de nuestras tropas a un riesgo cada vez mayor.

Por último, los funcionarios gubernamentales deben encontrar nuevas y mejores formas de transmitir la misión de Estados Unidos en el extranjero. Esto implicará adoptar nuevos modos de atraer a la gente de todo el mundo, como hicieron el Servicio de Información de EE.UU. y Radio Libre Europa durante la Guerra Fría. Deberán encontrar vías para utilizar las capacidades ofrecidas por la Era de la Información para responder a las imágenes y mentiras tóxicas que asuelan EE.UU., y de informar mejor al mundo sobre las iniciativas de nuestro país. No me cabe duda de que la gente libre y bien informada puede realizar y realizará una criba del creciente volumen de información, y con el tiempo desarrollará una idea equilibrada de nuestro gobierno, nuestro ejército y nuestros valores y principios. El sistema estadounidense de apertura funciona, y sé que nuestro país acabará beneficiándose, como siempre ha ocurrido, de estar del lado de la libertad.

La diplomacia de Blair y el cinismo de ZP
EDITORIAL Libertad Digital 28 Julio 2005

Ni el cínico lenguaje de Zapatero, ni el cortés y diplomático con el que Blair le ha recibido en Downing Street, deberían ser utilizados por los medios de comunicación españoles para manipular y ocultar las enormes diferencias que, desgraciadamente, separan a ambos dirigentes europeos. Que Zapatero apoye de “forma absoluta” al Gobierno británico en su guerra contra el terrorismo, o que Blair respalde la “Alianza de Civilizaciones”, lamentablemente no quiere decir nada, por la sencilla razón de que ambos dirigentes piensan en cosas distintas cuando pronuncian u oyen las mismas palabras.

Si por “Alianza de Civilizaciones” hay que entender, tal y como hace Blair, “el sentido común de esperar que gente civilizada, de países musulmanes y no musulmanes formen una coalición contra el terrorismo”, habrá que decir que flaco favor a ese objetivo le hizo Zapatero cuando hizo oídos sordos al gobierno iraquí y a cuantos gobiernos aliados respaldan con sus tropas la democratización que tratan de abortar los terroristas en Irak. ¿Qué gobierno considera ZP mejor para sumarse a esa "Alianza de civilizaciones", el democrático que trata de consolidarse en Irak o el que imperaba con el genocida de Sadam?

Si por “apoyo absoluto” al Gobierno británico en su lucha contra el terrorismo islámico, hay que entender que Zapatero respalda la forma en que Blair ha reaccionado tras el 7J, no se entiende, entonces, por qué el presidente no aplica las mismas medidas políticas y legislativas en nuestro país. Tampoco entendemos, entonces, las críticas que, desde Londres, ha dirigido ZP al presidente del Tribunal Supremo español, quien ha tenido la valentía moral y la lucidez intelectual de respaldar al gobierno británico y de enmarcar la reciente muerte de un sospechoso de terrorista suicida en la guerra contra el terrorismo.

Utilizando de excusa el innegable hecho de que no asistimos a una “guerra convencional”, Zapatero se niega a admitir, lisa y llanamente, que los terroristas islámicos nos hayan declarado la guerra. Parece instalado en la creencia de que el terrorismo islamista y suicida es también un problema de delincuencia.

Lo grave de ZP es que, para justificar políticas que han beneficiado objetivamente a los terroristas –tanto islámicos como etarras-, emplea un lenguaje vago y unas expresiones atractivas que cualquier persona con “sentido común”, como diría Blair, está dispuesto a darles la bienvenida. De hecho el presidente español, con su expresión de “Alianza de Civilizaciones” no hizo más que plagiar la que hiciera en 1998 el presidente iraní Jatamí, quien, también ante la ONU, propuso un “Diálogo de Civilizaciones”.

También a ZP le gusta la palabra “diálogo”. Y a Blair. Y a Bush. Sólo que ZP lo utiliza para embellecer la negociación y la política de apaciguamiento con los terroristas. De hecho, hasta el terrorista del 11-M El Egipcio invocó el “diálogo con los árabes” cuando alabó a Zapatero.

Que los terroristas o tiranos fundamentalistas distorsionen a su favor el lenguaje es algo normal. Que lo hagan los medios de comunicación occidentales o el presidente de nuestro gobierno para tratar de mantener una equidistancia entre los terroristas y nuestra civilización es una vergüenza.

Como dijo recientemente el colombiano y profesor de Oxford, Eduardo Posada Cambo, “No estamos ante un simple juego de palabras, sin consecuencias prácticas. Detrás de todo lenguaje hay principios. Y ceder del todo y sin reservas en el lenguaje, cuando está de por medio la democracia y la libertad, es abrirle espacios no a la paz sino a la tiranía”

Cataluña
¡Buen golpe de…!
José García Domínguez Libertad Digital 28 Julio 2005

Muy pocas cosas alberga el mundo que resulten tan modernas como la tradición histórica, esa creación de la Ilustración que serviría de excusa a la aristocracia inglesa para fabricar la memoria propia y la del prójimo. Así, por ejemplo, el kilt, la faldita plisada con la que se adornan los escoceses de cualquier opción sexual, es una moda muy reciente, de principios del siglo XVIII. Naturalmente, fue ideada por un inglés graduado en Oxford, sir Thomas Rawlinson, quien la impuso por la fuerza a aquellos bárbaros de las Tierras Altas que escandalizaban a los sensibles londinenses con sus toscas vestimentas rurales.

Aunque también aquí lo de discurrir tradiciones es muy del gusto del personal y siempre ha dado mucho juego. Tanta afición hay que, sin ir más lejos, ayer por la tarde, Carod Rovira se inventó otra; una que se va a llamar “Derechos Históricos de Cataluña”. Al parecer, se trata de un ingenioso acervo que legitimará a los catalanes para convertir al Restoespaña en una Comunidad Autónoma sometida a la tutela de las leyes que tenga a bien dictarle nuestro Parlament. Eso, a pesar de que, según razonan los propios camisas negras, tales derechos tradicionales vienen siendo tan históricos y tan secularmente autóctonos como la sardana o el himno de Els segadors.

Porque el imaginario colectivo local se empeña en retratar a nuestros antepasados en ritual círculo y transfiriendo, de padres a hijos, ese lazo identitario que simboliza con la perfección del experimento de laboratorio todos los atributos cívicos del hecho diferencial. Sin embargo, ocurre que el baile nacional es otra tradición inventada hace un cuarto de hora. Tan reciente se antoja que, cuando en 1896 Galdós pretendió incluir sardanas en una obra ambientada en Cataluña, le resultó imposible encontrar información sobre cómo interpretarlas entre sus amigos, los intelectuales nacionalistas del Ateneo de Barcelona; ninguno de ellos las había visto representadas jamás.

Otro tanto sucede con el canto guerrero de aquellos feroces segadores de CiU y el Tripartito que se habrían revuelto contra el malvado invasor español en 1640. Y es que el mítico cantar de gesta ante el que se cuadran los catalanistas, fue compuesto en un pisito del Ensanche barcelonés, hace un rato. Allí, la incendiaria letra sería urdida por un tal Emili Guañabens al calor del brasero. Por lo demás, no se le ocurrió nada mejor al pobre hombre que copiar melodía y estribillo de otra canción, más pornográfica que obscena, que entonaban los campesinos de verdad durante la siega. Vaya, que el entusiasta ¡bon cop de falç! que no deja de reiterar obsesivamente el himno patrio, en la auténtica tradición significa justamente eso que se le acaba de pasar por la cabeza al lector hace un segundo.

En fin, ya veo a Tardà exigiendo a los herederos del Guañabens ese que nos pidan perdón por todas las veces que se nos ocurrió ponernos firmes para entonar la broma.

Utopías, alianzas y civilizaciones
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 28 Julio 2005

NADIE negó a Rodríguez Zapatero la belleza teórica de una alianza de civilizaciones entre el mundo occidental y el musulmán en la que centró su primera intervención ante Naciones Unidas como presidente del Gobierno español. Incluso muchos calificamos de encomiable su afirmación de que defenderá una lucha contra el terrorismo fundamentada exclusivamente en la legalidad y en la legitimidad democráticas, algo que -a la vista de lo que está ocurriendo en Londres con la orden de disparar a matar, convertida por Tony Blair en una ejecución preventiva policial, continuación del concepto de guerra preventiva militar acuñado por George W. Bush- es digno de todo elogio.

Lo que desde diversos sectores se le reprochó a Zapatero, tras su discurso en la ONU el 21 de septiembre de 2004, fue el candor de creer que una idea política con un alto grado de retórica idealista no estaba destinada sólo a dejar constancia de su presencia en un foro internacional, sino que podía convertirse por arte de magia en una realidad que evitara la existencia de un muro entre dos mundos. Asia incluirá siete de las economías más fuertes del planeta en 2025 y más de la cuarta parte de la población mundial será musulmana. Quizá ese desafío económico, demográfico, cultural y religioso no provoque un choque de civilizaciones ni cree más inestabilidad que la vieja guerra fría entre capitalismo y comunismo, como pensaba Huntington. Pero el hecho de que Kofi Annan haya hecho suya hace unos días la idea de Zapatero y el que ayer mismo Tony Blair la haya apoyado no son ninguna garantía de viabilidad de una alianza de civilizaciones que evite el terrorismo. Porque el Corán y la Sunna, pilares del islamismo, marcan a los musulmanes unas pautas de vida, creencias, rezos, pensamientos, procreación, trato a las mujeres, sometimiento a los enemigos, justicia, castigos y recompensas por el martirio en los campos de batalla que son incompatibles con la idea occidental de civilización.

Con honor y coherencia
Por DARÍO VALCÁRCEL ABC 28 Julio 2005

SE puede vencer con dignidad, con coherencia, con serenidad, incluso con tranquilidad. Y con buenos servicios de inteligencia. Si se pierde el decoro, los occidentales perderán su mejor baza. Entonces sí podría llegar la victoria de su adversario, el terrorismo. Victoria en realidad poco probable. En momentos graves los pueblos saben cuáles son sus bases y salen en su defensa.

Se ha escrito incontables veces: un drástico recorte de las libertades daría un tanto a los asesinos-suicidas, además de remover uno de los grandes fundamentos occidentales, conseguido durante los últimos 230 años (en realidad desde el Renacimiento, o desde Pericles, a través de túneles de siglos). Una cosa es el recorte de los derechos individuales y otra distinta los accidentes, hijos de azar. Tony Blair defendía el lunes con razón a la Policía británica, después de declarar su «desesperada tristeza» por la muerte de un inocente, un muchacho brasileño con visado de estudiante caducado, Jean Charles Menezes, que al ser confundido con un terrorista recibió siete disparos en la cabeza.

Acabamos de ver los ataques de Londres y de Sharm el Sheik. Estamos en el centro de una secreta e insidiosa guerra, precisamente porque no hay estados atacantes ni se sabe quién nos ataca. Es cierto que el peligro cuantitativo es pequeño, muy pequeño. Pero conviene prever riesgos psicológicos y amenazas de escalada. Los atacados, es decir los occidentales, han comenzado a concertar, hace ya años, una respuesta común, en sus servicios de inteligencia y defensa, en sus opiniones públicas y sus minorías dirigentes. Algunas opiniones públicas son volátiles y propensas al catastrofismo, aunque la británica, por ejemplo, lo sea en menor grado que la argentina. No estamos ante ninguna catástrofe, como la ocurrida en el océano Índico en marzo (XYZ).

Cuatro reglas tomadas de distintas fuentes resumen una posible línea:

-Conseguir una buena coordinación entre servicios de inteligencia (aunque no sea posible la coordinación total). Es necesario que las opiniones públicas sepan cómo se las defiende, cuál es el grado de articulación entre Estados Unidos y la Unión Europea.

-Evitar las torpezas, no buscar venganza contra el islam. Si mil millones de hindúes se volvieran contra el mundo cristiano por el accidente de la química DuPont de Nemours en Bopal, India, 1984, sería tan torpe como el choque de civilizaciones propuesto por Samuel Huntington. En tiempo de guerra se debe hilar fino.

-Hacer los sacrificios, no solo económicos, que gobiernos y parlamentos propongan. Estamos en guerra. Pero rechazar nuevas leyes, no justificadas, contra los derechos individuales. Los gobiernos occidentales no deben buscar éxitos fáciles, mediáticos y de corto plazo. Hay que pedirles logros verdaderos, no mediáticos, y defender el largo plazo.

-Rechazar el miedo colectivo, despreciar a los terroristas. Reforzar la solidaridad. Mantener el mismo sistema de vida. Ser conscientes del peligro y no asustarse: estamos en guerra.

Este es, perdonen, el espíritu de Atenas, de la Roma republicana, de los españoles de Bernal Díaz, de los ingleses frente a Hitler, de los franceses de la Resistencia. Todos nos recuerdan lo mejor que hay en el hombre. Necesitamos recuperar el orden templado. Salir de ese orden es perder la partida. La receta es una mezcla de dignidad, información, veracidad, tranquilidad, alergia a la exageración y al aspaviento.

Un gran escritor británico, John Le Carré, analizaba la situación la semana pasada: en la mundo islámico, el sentido colectivo de que han sido humillados, explotados, engañados, divididos y enfrentados unos a otros es muy poderoso. La clase media se siente heredera de esta carga; cuando algunos caen en el lavado de cerebro radical, se creen los escogidos para cometer los atentados... El camino hacia el extremismo militante, añade Le Carré, no se da sólo en el islam, sino también en la extrema derecha de algunos movimientos cristianos...

Londres bien vale una foto
Editorial ABC 28 Julio 2005

ES conocida la frase de que «París bien vale una misa». Gracias a ella el hereje Enrique de Navarra se hizo rey de la católica Francia. Por lo visto, su enseñanza ha cosechado varios siglos después un aventajado alumno en el presidente Zapatero. De hecho, ha cambiado París por Londres y la misa por una rectificación de calado acerca de las causas del terrorismo islamista. Decir -como ha dicho- que las agresiones terroristas sufridas por España y el Reino Unido son consecuencia de un terrorismo global que golpea sin más causa que su propia perversión fanática es algo más que un simple giro de análisis pragmático. Es un cambio que deja en mal lugar a quien había mantenido con mayor o menor intensidad argumental que el 11-M tuvo detrás el estímulo de la guerra de Irak. Muchos serían los que le hubieran agradecido una reflexión así en las horas posteriores a los atentados de Madrid.

Entonces, por ejemplo, podía haber exhibido la altura de miras que tuvo la oposición conservadora británica ante los atentados de Londres. Es más, si hubiese actuado así y hubiera sido capaz de retardar la salida de nuestro contingente en Irak para despejar cualquier duda acerca de sus verdaderas intenciones en este asunto, a buen seguro que ahora no sonaría el apoyo ofrecido por Blair a su propuesta de «Alianza de Civilizaciones» como una simple coincidencia anecdótica. Sobre todo si tenemos en cuenta que su homólogo británico ha insistido en que permanecerá en Irak para cerrar la puerta a cualquier especulación al respecto, ya que el Reino Unido nunca aceptará que su política sea marcada de un modo u otro por el chantaje del terrorismo. Algo, por cierto, que podía haber hecho suyo el presidente Zapatero cuando visitó Túnez o, sin ir más lejos, hace tan sólo unos días, cuando explicó que los atentados de Londres tenían su razón de ser en un «mar de injusticia universal».

Con todo, obtener una foto con Tony Blair en el 10 de Downing Street es un salto cualitativo evidente. Sustituir al bolivariano Chávez por el premier británico acerca, por fin, a nuestro país a un entorno homologable en términos de estética política.

A Blair le sienta bien el terrorismo
Lorenzo Contreras Estrella Digital  28 Julio 2005

Es importante y sintomáticamente grave la justificación que ha expresado el presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando, respecto a la ejecución de un brasileño por la Policía británica, que disparó contra él a matar sin llegar a comprobar mínimamente su condición de presunto terrorista. Sobraron indicios fáciles y faltaron elementales cautelas. Fue como disparar a matar por si acaso. Y el señor Hernando cree que eso no merece mayores reproches que el mero lamento del error, como ha hecho el Gobierno británico. El joven electricista muerto pudo ser detenido sin problema, pero el miedo reinante en Londres y la orden de tirar a matar obraron la tragedia. La Polícia pide perdón, pero la orden de seguir disparando a primera y superficial alarma no se revoca. Los terroristas posibles ya saben a qué atenerse si les dan el alto. Y el ciudadano corriente también sabe a lo que se expone si sus movimientos no son claros.

Según Hernando, estamos ante la “tercera guerra mundia”. Y es cierto. Una guerra sui generis, pero guerra. Y mundial o globalizada por añadidura. La justificación del presidente del Tribunal Supremo, que a partir de ahora se convierte en objetivo político de la izquierda en todas sus escalas, es, como queda dicho, sintomáticamente grave. Pero también es sintomáticamente grave y tremendamente significativo que Tony Blair, primer ministro británico, haya recibido, de la misma masa de opinión que se manifestó contra la guerra de Iraq y le atribuye el efecto del terrorismo padecido y por padecer, nada menos que un asombroso apoyo. La imagen política del premier ha ascendido en el barómetro de la popularidad. Los británicos han hecho piña con Blair y se han aplicado seguramente el principio clásico de que el miedo guarda la viña. El sentimiento de orfandad ante el peligro y la búsqueda de la protección en un político al que se atribuye fuerte personalidad han operado el milagro. Blair puede ahora lanzar la idea de que la guerra de Iraq no es la causa del terrorismo islámico. Se sabe respaldado por una opinión acobardada. La situación recuerda en cierta medida la cohesión operada en el pueblo británico en torno a Winston Churchill mientras la Alemania nazi fue una amenaza. Acabada la amenaza o el peligro, Churchill dejó de existir políticamente.

Eran nada menos que un sesenta y seis por ciento, segun algunos cálculos, los británicos que reprobaban a Blair por su política de guerra. Ese factor se evaporó. En España, como es bien sabido, fucionó una actitud inversa. Y Aznar pudo decir, con toda razón, que él no tuvo la suerte de su colega del Reino Unido. Varía la mentalidad de los pueblos. Hay un axioma que funciona en Gran Bretaña: “Mi país, con o sin razón”.

En este caso, mi gobernante con razón o sin ella. Y seguramente el criterio que ha funcionado ha consistido en considerar que el ataque islamista no ha sido contra esta o aquella política, sino contra Inglaterra. Y esas son palabras mayores, en virtud de cuyo fundamento no es cuestión de colocar al gobernante de turno contra las cuerdas. Cierto es que Tony Blair no tenía que hacer frente en ese momento a unas elecciones generales, pero no menos verdad era que su posición ante los conservadores y frente a un importante sector del propio partido laborista estaba muy debilitada. Su mandato, en opinión de varios sectores políticos, empezaba a tener fecha de caducidad. Su correligionario Gordon Brow estaba al acecho, rastreando sus pasos como un perro de caza. Pero esa coyuntura ya no existe. Al aznarismo lo destruyó un atentado. A Blair lo ha fortalecido.

Autogobierno
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 28 Julio 2005

Las tendencias localistas, tal vez reacción minimalista a la mundialización, adquieren entre nosotros caracteres patológicos. Fruto acaso también de la crisis desvertebradora que amenaza a nuestra Nación. No hay mal que no se aspire a resolver mediante el mágico procedimiento del autogobierno. Casi nadie se atreve a preguntar por el titular de tan fantasmagórico derecho o por la efectividad de las bondades del expediente. La Constitución ya no sirve porque limita el autogobierno. No hay Comunidad que se precie que no aspire a las mayores cotas de autogobierno, abriendo una competencia fatal en pos de un sueño localista. Pero, ¿y el autogobierno de España, sometido a la doble presión de las competencias europeas y del regionalismo? Porque, si el autogobierno es un bien, ¿por qué se convierte en un mal cuando el sujeto es España? O, puestos a autogobernarnos, ¿por qué el titular ha de ser Galicia y no, pongamos, Pontevedra o Ribadeo? En realidad, no asistimos a una propensión descentralizadora sino al ensayo de disolución nacional. Es un proceso de sentido único, cuyo fin natural es el separatismo. Cuanto menos España, mejor. El paso siguiente será el cantonalismo o el municipalismo. En contra de toda evidencia, se pretende que cuantas mayores sean las competencias de las regiones, mejor se verán garantizados los derechos de los ciudadanos. Se presenta como diatriba contra España y su Estado lo que no deja de ser una proliferación de particularismos en contra del interés general. El bien común es la primera víctima del «autogobierno». Sus entusiastas parecen presuponer que siempre será mejor ser gobernados por un paisano ignorante o corrupto que por quien viene de fuera del terruño aunque sea sabio y honrado. Las ideologías dejan su paso a las identidades. La aldea deja de ser global, se aleja la razón y vuelve la tribu. No importa que, en un extravagante viaje de ida y vuelta, haya que coordinar después las funciones que previamente se han segregado y descoordinado.

Nada puede parar el frenesí de reformas estatutarias. Todas las regiones quieren ser naciones o comunidades nacionales, aunque haya que retorcer la letra y el espíritu de la Constitución, la verdad histórica y el buen sentido. Entre la alianza de civilizaciones y la guerra de aldeas, caminamos, entre sonrisas y buenas palabras, hacia la disolución del Estado y de la Nación. Sólo nos acordamos del Estado, de la solidaridad y de la coordinación cuando nieva o cuando el fuego hace pasto de los bosques. La naturaleza corrige a la mala política. Puestos a reformar la Constitución, acaso convendría limitar los excesos particularistas del Estado de las Autonomías y reducir las competencias autonómicas. O fortalecer un Estado anoréxico y menguante. O reformar la Ley Electoral para acabar con las insoportables imposiciones de los nacionalistas. ¿Quién es el titular de ese taumatúrgico derecho al autogobierno? ¿Qué hay de malo en el autogobierno democrático de España? Al fin y al cabo, la lógica del autogobierno conduce al individualismo radical. No hay más perfecto autogobierno que la anarquía.

Lenguaje, vehículo del mal
Cartas al Director Libertad Digital 28 Julio 2005

Dos de los grandes males que han azotado a la población mundial durante el pasado siglo lo constituyen las izquierdas y los nacionalismos. Se ha estimado que las diferentes vertientes del socialismo han matado a más de 100 millones de personas. Parece pues más que justificado ponerse en guardia ante tales tendencias. El lenguaje es la vía más inmediata que usan estos cánceres para penetrar en las mentes y extenderse en el seno de la sociedad. Para hacer patente su poder vamos a examinar algunos casos.

Cuando los medios retroprogres tratan la situación de Irak hablan del país invadido por los USA y de las bajas causadas por la resistencia o la insurrección. La realidad es que Irak fue liberado por los USA y que el terrorismo islamista asesina a la población.

Los nacionalistas, los retroprogres y los acomplejados o serviles con la periferia profunda hablan de Girona, Lleida, Hondarribia, A Coruña, el Carmel, el Estatut, el estado español. Incluso saludan con un "bona nit" desde Madrid como pidiendo perdón por ser de la parte de España que tiraniza a la pobre Cataluña. Lo correcto, lo propio de quienes no tienen complejos es usar Gerona, Lérida, Fuenterrabía, La Coruña, el Carmelo, el Estatuto y España.

José Luis Andrés Alonso -Barcelona

Londres y Dublín celebran el abandono del IRA de la lucha armada
Efe/Belfast ABC 28 Julio 2005

El primer ministro irlandés, Bertie Ahern, y su colega británico, Tony Blair, emitieron hoy un comunicado conjunto en el que celebran el anuncio del IRA de que abandona la lucha armada y se acoge a la vía democrática.
En la nota, ambos líderes indican que si las palabras del IRA son corroboradas con acciones, "estamos ante un momento importante e histórico".

No obstante, advirtieron que algunos aspectos de la declaración del IRA, en particular su desarme, deberá ser "verificado" a fin de restaurar la confianza perdida entre las dos comunidades enfrentadas en el Ulster, la católica-nacionalista y la protestante-unionista.

La Comisión Internacional Independiente de Desarme (IIDC), que supervisa la inutilización de los arsenales de los paramilitares, y la Comisión de Control (IMC), encargada de analizar el estado de las treguas de los grupos armados, elaborarán próximamente sendos informes sobre los progresos del IRA.

Con esas conclusiones, Londres y Dublín podrán evaluar el compromiso del IRA con el proceso de paz, sumido en una de sus peores y más prolongadas crisis.

Ahern y Blair también subrayaron su determinación para aplicar en su totalidad los contenidos del acuerdo de paz del Viernes Santo (1998), al tiempo que instaron a las partes implicadas a trabajar para la restauración de las instituciones amparadas por ese texto.

"Pedimos a todos los líderes políticos, y a cualquiera con un interés genuino en llevar la paz y la estabilidad a Irlanda del Norte, que se una a nosotros para lograr continuos y rápidos avances".

Con esas palabras, enviaron un claro mensaje al líder del unionismo en el Ulster, el reverendo radical Ian Paisley, quien se niega a compartir el Ejecutivo norirlandés con el Sinn Fein hasta que su brazo armado, el IRA, abandone definitivamente las armas y sus actividades delictivas.

La autonomía de la provincia permanece suspendida desde octubre de 2003 por un supuesto caso de espionaje del IRA en oficinas del castillo de Stormont, sede de la asamblea norirlandesa.

El anuncio del IRA
El Ejército Republicano Irlandés (IRA) ordenó a todos sus voluntarios que pongan fin a la "campaña armada" a partir de las 15.00 horas GMT de hoy, según un comunicado emitido por la organización paramilitar en el que añade que reanudará su desarme pero no se desmantelará.

En la nota, el IRA también pide a sus miembros que abandonen sus armas y contribuyan a alcanzar sus objetivos a través de medios exclusivamente "democráticos, políticos y pacíficos".

Justicia defiende su reforma por la necesidad de «transigir» ante los socios nacionalistas
La APM denuncia que el Ministerio esgrimió también las «circunstancias políticas que vive España»
F. velasco La Razón 28 Julio 2005

Madrid- La Asociación Profesional de la Magistratura (APM) dejó claro al ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, el profundo rechazo a los anteproyectos de reforma judicial aprobados por el Gobierno. Los argumentos esgrimidos por el titular de Justicia no convencieron lo más mínimo a la asociación mayoritaria de jueces y magistrados. El presidente de la APM, José Ramón Ferrándiz, fue bastante explícito a la hora de resumir los motivos ofrecidos por López Aguilar para sacar adelante la reforma: «Las circunstancias políticas que vive España y la necesidad de transigir».

¿Transigir ante quién o quiénes? Su respuesta tampoco dejaba lugar a dudas: «Evidentemente, el Gobierno es sostenido por una serie de partidos que le mantienen en esa situación y estos partidos, probablemente, estén reclamando la factura», en clara alusión a los partidos nacionalistas.

La APM también denunció que el ministerio del que es titular López Aguilar nunca les consultó sobre las reformas que pensaba llevar a cabo. En todo caso, espera que, finalmente, no salgan adelante en su actual redacción, para lo cual esta asociación ya anunció al ministro en la reunión que se iba a «mostrar beligerante en la defensa de la independencia y unidad del Poder Judicial de España».

Jueces con contratos basura.
En cuanto al fondo de las críticas a la citada reforma, la APM sostiene que, en realidad, lo que se pretende con ella es «dar satisfacción, por puro interés partidista y de perpetuación en el Gobierno, a unas pretensiones nacionalistas que nunca han disimulado la intención de conseguir para sus comunidades un Poder Judicial propio».

Sobre la Justicia de Proximidad, la Asociación Profesional de la Magistratura se mostró radicalmente contraria –Jueces para la Democracia y Francisco de Vitoria también se han opuesto–, e incluso la consideran «inconstitucional», porque «no garantiza una condición que la Constitución impone al Estatuto del juez: la independencia e inamovilidad, garantía de imparcialidad en la defensa de los derechos de los ciudadanos».

Pero, además, sostienen que bajo esa denominación «atractiva», lo que existe realmente es una «Justicia sin garantía de independencia, con jueces vinculados mediante contratos basura, designados por los ayuntamientos de turno, sin garantías de inamovilidad al ser contratados por plazos y sin garantías de preparación técnica», ya que para optar a esos juzgados sólo se exige ser licenciado en Derecho.

En cuanto a los consejos autonómicos, esta asociación sostiene que «provocarán la fragmentación del gobierno del Poder Judicial, propiciando la influencia de los poderes políticos, económicos y sociales autonómicos y comprometiendo gravemente la independencia judicial como garantía de la tutela efectiva de los derechos de los ciudadanos».

Por todo ello, el portavoz de la APM, José Mauel Suárez Robledano, dijo que confiaban «prevalezca el sentido común»en el Gobierno ante la «flagrante anticonstitucionalidad» de las reformas. Esta asociación utilizará toda su «influencia» para lograr ese objetivo.

DENUNCIA EL AUMENTO DEL TERRORISMO CALLEJERO
San Gil responsabiliza a Zapatero del "clima de permisividad" que aprovechan los violentos
La presidenta del PP en el País Vasco ha denunciado el aumento del terrorismo callejero y ha señalado al presidente Zapatero como el responsable de una situación que se ha visto favorecida por la ruptura del Pacto Antiterrorista. Para María San Gil, el "clima de permisividad" que extiende el PSOE está siendo aprovechado por los proetarras para sembrar hacerse con las calles del País Vasco.
Europa Press Libertad Digital 28 Julio 2005

La presidenta del PP del País Vasco, Maria San Gil, acusó este jueves a Zapatero de permitir el resurgimiento del terrorismo callejero en las calles vascas. A su juicio, “el cambio de actitud en la política antiterrorista está generando un clima de permisividad que los violentos vuelven a aprovechar”.

San Gil también aprovechó para acusar a Ibarretxe de tener parado el Parlamento vasco y ningunear la Cámara para potenciar las mesas extraparlamentarias, "se habla mucho más de las mesas que se van a constituir fuera del Parlamento, que de intentar que el Parlamento funcione” dijo en su declaración.

Por otra parte, la presidenta del PP denunció el "incremento del terrorismo callejero como en los peores años" y apuntó que se produce "con una pequeña circunstancia significativa”, ya que habiendo aplicado las fórmulas necesarias para que dejara de existir ha vuelto a resurgir con fuerza, “esto es gracias al señor Zapatero” apuntó criticando a la política antiterrorista del PSOE.

Irún, ejemplo del nuevo País Vasco
San Gil, que fue candidata a lehendakari, se mostró "absolutamente a favor" del acuerdo de Gobierno alcanzado en el Ayuntamiento de Irún entre socialistas y populares y señaló que el PP "ha dado un ejemplo de coherencia y de buscar sosiego y tranquilidad en las corporaciones municipales".

San Gil recordó que el PP ha apostado con alianzas con los socialistas "en todos los ayuntamientos donde el PSOE ha querido" y acusó al PSOE de no mantener la misma postura en todos los ayuntamientos y de “no apostar por la estabilidad institucional”.

El pelele de los nacionalistas
ZP rompe España

Por Enrique de Diego Época 28 Julio 2005

Editado por Javier Sánchez Bujanda (PD)

EL Gobierno socialista espera la tregua de ETA para poder vender a la opinión pública un proceso de ruptura. El Ejecutivo cree que ese escenario puede producirse entre septiembre y octubre, y para esos tiempos, según fuentes socialistas, están previstos gestos hacia la banda terrorista a través de los presos, por medio de acercamientos y, en su caso, excarcelaciones.

A la vista de la debilidad del Gobierno, se viene produciendo una puja reivindicativa en los tres frentes de la ofensiva nacionalista: País Vasco, Cataluña y Galicia. En el País Vasco se percibe un retorno a la kale borroka, formación de nuevos cachorros. ETA pretende que Batasuna, o su franquicia del PCTV, puedan presentarse a las elecciones municipales, para tener acceso a importantes partidas de fondos públicos.

Por su parte, Juan José Ibarretxe ha vuelto a lanzar su propuesta de un referéndum y aboga por una Mesa de partidos, incluyendo a Batasuna. En Cataluña, CiU aumenta la presión y tensa la cuerda, radicalizando aún más el debate introduciendo esotéricos derechos históricos.

Para evitar ser superada por ese nacionalismo, Esquerra sigue esa estela, mientras el PSC se ve obligado a plantarse. CiU no puede dar la victoria del Estatut al PSC, porque representaría su muerte política, pero el PSOE difícilmente podría soportar en el Congreso de los Diputados asumir lo que llegue del Parlament, como en su día indicó Zapatero.

La inestable política catalana puede estallar, trastocándolo todo. Galicia se suma a la ofensiva rupturista. Emilio Pérez Touriño es, a su vez, un pelele en manos de Anxo Quintana, quien ha impuesto la agenda política de ir, en seis meses, a una reforma estatutaria, con Galicia como nación.

De fondo, unos presupuestos que ERC -con la deuda sanitaria- e IU pretenden de ampliación del gasto y que Zapatero sólo podrá aprobar mediante cesiones. Otoño decisivo: o ruptura irreversible de la unidad nacional o elecciones anticipadas.

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Gotzone Mora compara el «pin euskaldún» con los prolegómenos del holocausto
R. N. / J. Arias Borque La Razón 28 Julio 2005

Vitoria- La portavoz del PSE en Guecho, Gotzone Mora, comparó ayer con los «prolegómenos del holocausto» judío la decisión del alcalde de su localidad, el peneuvista Iñaki Zarraoa, de promover un «pin» que identifique a los vecinos que hablan euskera de los que no dominan este idioma, denunciado por LA RAZÓN en su edición de ayer. Mora afirmó, en declaraciones a Servimedia, que hay «similitudes» entre la situación que vivieron los judíos en la época de Hitler y las que se están afrontando ahora en lugares como Guecho los vascos no nacionalistas. Por ello, anunció que el PSE hará frente común con el PP en el pleno del ayuntamiento que se celebra mañana para intentar frenar la iniciativa. En este sentido, aseguró que distinguir a las personas que hablan o no euskera es similar a «lo que ocurrió en la Alemania nazi», donde los judíos eran obligados a llevar una estrella de David en sus ropas.

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