AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 29 Julio 2005
Paz con hechos
Editorial ABC 29 Julio 2005

¿Aceptará el IRA que el Ulster tenga menos autonomía que Euskadi?
EDITORIAL Libertad Digital  29 Julio 2005

Ciénagas del ira
VALENTÍ PUIG ABC 29 Julio 2005

Irlanda, verde esperanza
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 29 Julio 2005

Reconciliación o “deuda histórica”
Agapito Maestre Libertad Digital 29 Julio 2005

La nacionalización de las masas
MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO ABC 29 Julio 2005

El error de Zapatero
GEES Libertad Digital 29 Julio 2005

El lenguaje político progre
José Vilas Nogueira Libertad Digital 29 Julio 2005

El disparate del Estatut
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Julio 2005

Terrorismo, pactos y consensos
José Javaloyes Estrella Digital 29 Julio 2005

Camino despejado
Editorial El Correo 29 Julio 2005

A falta de pruebas y hechos
ROGELIO ALONSO El Correo 29 Julio 2005

El alcalde del pin
Ramón Pi La Gaceta de los Negocios 29 Julio 2005

Albiac considera que «en política, la metáfora es un arma terrorífica»
Redacción La Razón 29 Julio 2005

Tres décadas de obstáculos, 3.600 muertos después...
Gonzalo Suárez La Razón 29 Julio 2005

Los terroristas ofrecieron 3.000 euros por colocar una mochila-bomba en los trenes
L. R. N. La Razón 29 Julio 2005

Marisa Arrúe: «La marca para los vascoparlantes recuerda a los tiempos del nazismo»
M. LUISA G. ABC 29 Julio 2005

El Cervantes enseñará euskera en el mundo asesorado por Euskaltzaindia
SERGIO EGUIA/BILBAO El Correo 29 Julio 2005

Japón y el silbo gomero
Nota del editor 29 Julio 2005

Alberdi acusa a ZP de alta traición y del delito de rebeldía
ESD  29 Julio 2005

SIN PELOS EN LA LENGUA
MIQUEL PORTA PERALES ABC Cataluña  29 Julio 2005

Paz con hechos
Editorial ABC 29 Julio 2005

SIETE años después de que los Gobiernos de la República de Irlanda y de Gran Bretaña suscribieran el Acuerdo de Viernes Santo, que establecía las condiciones del proceso de pacificación en Irlanda del Norte, la organización terrorista IRA anunció ayer que ponía fin al uso de la violencia y que ordenaba a sus militantes que apoyen «programas puramente políticos y democráticos con medidas exclusivamente pacíficas». Este anuncio no es totalmente novedoso, porque en julio de 1997 el IRA también comunicó «el fin completo de las operaciones militares». Lo que sí puede contribuir decisivamente a la culminación del proceso de paz es el desmantelamiento efectivo de los arsenales de la organización terrorista, cuyo mantenimiento servía al IRA como espada de Damocles amenazante sobre el Acuerdo de Stormont. Los terroristas aseguran en su comunicado que han invitado a dos testigos independientes, de las Iglesias Católica y Protestante, para que verifiquen el desarme, que deberá ser controlado por la Comisión Independiente creada en su día y con un resultado, hasta el momento, prácticamente nulo.

Lo único que interesa de este comunicado es que realmente sea el punto final de la violencia en Irlanda del Norte -políticamente dominada por los radicales de ambos bandos-, porque, en otro orden de cosas, sigue revelando la falta de escrúpulos de los terroristas, que no sólo no piden perdón por sus crímenes, sino que se ratifican en que «la lucha armada era totalmente legítima». Los terroristas, aun cuando anuncian el cese de la violencia, siguen siendo terroristas. Además, para situar correctamente las condiciones en que se produce este anuncio, hay que tener presente la historia del terrorismo norirlandés, un auténtico enfrentamiento entre dos comunidades identificadas por su adscripción nacional y religiosa, que confirió al Acuerdo de Viernes Santo connotaciones de armisticio. Sin embargo, el cambio político ofrecido por el Gobierno de Londres para impulsar la paz demuestra que el IRA cesó en su ofensiva ante la falta absoluta de expectativas para la violencia terrorista. La autonomía norirlandesa se limitó a una pequeña descentralización de competencias, a merced de la evolución de los acontecimientos, con la sencilla ecuación de que a más violencia, menos autonomía. De hecho, el Gobierno de Londres ha suspendido en cuatro ocasiones las instituciones del autogobierno norirlandés. La última suspensión -acordada en octubre de 2002- aún sigue vigente. En cuanto al derecho a la autodeterminación, son las instituciones británicas las que se reservan la potestad de convocar una consulta popular y de evaluar las circunstancias propicias para su convocatoria. Finalmente, la excarcelación de presos unionistas y republicanos -ejecutada de manera claramente insatisfactoria para las víctimas del terrorismo- quedaba supeditada al estricto cumplimiento de unas condiciones que impedían a los excarcelados la reanudación de contactos con organizaciones que no se hubieran sumado al Acuerdo de Viernes Santo, quedando en manos del ministro británico para Irlanda del Norte la plena potestad de decidir el reingreso en prisión de quienes incumplieran esas condiciones.

Con todas las reservas que merecen los terroristas, el anuncio del IRA es una buena noticia, que debe ser refrendada por hechos inequívocos, como el desarme real de la organización nacionalista. Y debería ir seguida también de la erradicación de la violencia mafiosa a la que se han reconvertido muchos miembros del IRA en algunas ciudades norirlandesas, porque la paz, que debe ser una experiencia personal y diaria de cada ciudadano, no admite la sustitución de una violencia por otra.

A pesar de existir unas diferencias tan sustanciales que deberían desanimar cualquier intento reduccionista, la tentación de importar el modelo irlandés al caso de ETA es muy fuerte. Tanto que fue la referencia ideológica del Acuerdo de Estella de 1998, aunque el paso del tiempo debilitara el furor nacionalista por Stormont, a medida que se comprobaba que Londres tenía en su mano la autonomía, la autodeterminación y la libertad de los presos. Por eso, el nacionalismo vasco, ETA incluida, quieren aplicar el modelo irlandés con la ley del embudo, endosando al Estado todas las obligaciones y reservándose para sí todos los derechos. ETA desperdició en 1999 la ocasión de abordar la situación de los presos. El IRA ha sabido aprovechar la suya. Mejor será que las comparaciones se hagan con tino y, en todo caso, que de ellas se extraiga la lección de que el Estado siempre debe imponerse al terrorismo, incluso cuando establece las condiciones para una paz definitiva.

¿Aceptará el IRA que el Ulster tenga menos autonomía que Euskadi?
EDITORIAL Libertad Digital  29 Julio 2005

Tanto Zapatero como Zaplana han rechazado hacer paralelismos con ETA, tras el comunicado oficial del IRA anunciando ¿definitivamente? el abandono del terrorismo. Zapatero ha destacado como decisivo, eso sí, que los dos grandes partidos británicos hayan estado "muy de acuerdo" en todo el proceso, que arrancó en 1998 con la firma del acuerdo de paz del Viernes Santo. Y eso lo dice en España , -como bien ha destacado el portavoz popular- quien, como Zapatero, rompió el Pacto por las Libertades y Contra el terrorismo con el principal partido de la oposición nada más llegar al Gobierno.

En cualquier caso, hay que ser coherentes. Entre las innumerables diferencias que hay entre los casos del País Vasco y el Ulster, hay que señalar que el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 alcanzado por los principales partidos británicos –que también lo consensuaron con el gobierno irlandés y los partidos políticos norirlandeses- suponía la creación de unas instituciones autonómicas para el Ulster, que gozan de menos competencias que las que el Amejoramiento del Fuero otorgan a Navarra o el Estatuto de Guernica al País Vasco. Londres desde entonces, y ante cualquier señal de desacuerdo –no digamos ya de cualquier rebrote violento por parte del IRA-, ha respondido, además, con la inmediata suspensión del gobierno autónomo del Ulster.

Por otra parte, en el País Vasco no hay –al menos todavía- una guerra civil larvada entre dos comunidades con sus respectivos grupos terroristas. Aquí, salvo los perpetrados por los mercenarios del GAL, los únicos que asesinan son los nacionalistas y los únicos que tienen que ir escoltados son los constitucionalistas.

En Gran Bretaña, arrancando de cero, se ha llevado a cabo una política de palo y zanahoria. El resultado es que hasta los terroristas parecen dispuestos a contentarse con un nivel de autonomía menor que el que en España se ha dado de partida al País Vasco. En España, los nacionalistas cuando rompen un consenso no piensan nunca en lo que pueden perder, sino en lo que pueden ganar. Y lo grave es que desde los tiempos de la Constitución no han faltado quienes tratan de satisfacerlos con nuevas claudicaciones. Y así nos va.

Ciénagas del ira
Por VALENTÍ PUIG ABC 29 Julio 2005

EL humo posado sobre las turberas y un destino de violencia atávica ampararon la génesis del IRA durante casi cuatro décadas de terror que ayer parecían cesar cuando sus cabecillas determinaron el cese de su «campaña armada». El comunicado no pedía perdón a las víctimas ni restaba legitimidad a tantos años de asesinatos, extorsiones y destrucción. Es postulable que Gerry Adams aconsejase el anuncio -esperado desde hace semanas- ahora que Londres padece los efectos del terrorismo islamista. Una atrocidad sigue a otra en el sinfín de la historia. En marzo, Adams no fue invitado a las celebraciones de San Patricio en Washington porque después del 11-S en los Estados Unidos ya no queda un resquicio para la vieja simpatía con el folclore terrorista irlandés. Mientras tanto, en los condados de Irlanda del Norte, negándose a desarmarse y a cesar formalmente su amenaza, los pistoleros del IRA controlaban barrios y zonas: compañías de taxis, tráfico de drogas, la ejecución sumaria de ciudadanos inocentes, como fue el asesinato de Robert McCartney en enero.

Quién sabe por quién doblaron las campanas ayer. Por supuesto, todo cese de la violencia merece un acto jubilar, pero en la estrategia de Gerry Adams se discierne que aún deberían dársele las gracias. Finalmente, el IRA opta por recurrir a los métodos de la política democrática, después de tan largos años de atentar de forma siniestra contra quienes la practicaban y trazaban puentes para evitar el sectarismo arcaico del Ulster. Somos propensos a olvidar que el Reino Unido, con todos sus errores en aquel territorio británico, envió el ejército a Irlanda del Norte en los años setenta precisamente para proteger a la comunidad católica de la prepotencia de los unionistas más radicales, exacerbados a su vez por los atentados del IRA. En su comunicado de ayer, el IRA insistía en la validez de la «lucha armada» en los años sesenta y setenta para contrarrestar los«pogroms» contra la comunidad católica. Voces y ciénagas ancestrales dieron permanencia a la reivindicación de una Irlanda unida. Una voluntad mayor de concordia hizo practicables los acuerdos del Viernes Santo, aunque el IRA no entregaba las armas ni cesaba explícitamente en su guerra.

Fue ayer un día para recordar más que nunca a las víctimas del IRA, a tantos que murieron por la mera existencia de una patología política insaciable y criminal, por muchas justificaciones históricas que se le busquen. Como consecuencia institucional, es previsible el restablecimiento del sistema de poder compartido -suspendido por Londres en 2002- que fue fruto de los acuerdos del Viernes Santo que el Sinn Fein boicoteó siempre que le vino en gana, y que ha provocado el hundimiento electoral del unionismo moderado y el alza de los unionistas más recelosos de tales acuerdos. El gran mito irlandés del Cuchulainn guerrero deja un rastro imborrable de sepulcros.

vpuig@abc.es

Irlanda, verde esperanza
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 29 Julio 2005

ES de celebrar, como lo han hecho en una nota conjunta los primeros ministros de Irlanda y el Reino Unido, el comunicado del Ejército Republicano Irlandés, el IRA, en el que anuncia su abandono de la lucha armada para tratar de alcanzar sus objetivos por medios «democráticos, políticos y pacíficos». Incluso resulta tentador establecer paralelismos entre la situación de Irlanda del Norte y la del País Vasco; pero nada más lejos de la nuez de dos problemas, sólo coincidentes en alguno de sus síntomas -especialmente el terrorismo- y radicalmente distintos en su origen, composición social, complejidad confesional y situación política.

Posiblemente, la inesperada decisión del IRA toma razón de la nueva situación creada en Londres por los efectos, materiales y psicológicos, del terrorismo islámico. También debe de haber clases entre terroristas y los «patriotas» irlandeses -a cualquier cosa llaman chocolate en las fondas de estación- no quieren ser confundidos con los «fanáticos» de la media luna. Ahora bien, venga de donde venga, queda claro en el comunicado de los hasta ahora violentos irlandeses que no renuncian al objetivo de una Irlanda unida y que de ahí, aunque ya por vías pacíficas, surgirá una nueva espiral de tensiones de difícil pronóstico.

A diferencia con el País Vasco, donde una base social nacionalista y sesgada a la derecha -la mitad de la población- sirve de plataforma a una izquierda radical, independentista, con brazo armado y en rebeldía contra el Estado, en Irlanda del Norte dos sectores de la sociedad -católicos y protestantes- se enfrentan, o venían enfrentándose, en una lucha cainita a la que Londres arbitra y, con presencia militar, mantiene las formas y el estatus. Ahora, cuando por la paz anunciada por el IRA al reverendo Ian Paisley se le acaba el pretexto de integrarse con el Sinn Fein en un gobierno autónomo norirlandés, de menos competencia que cualquiera de los españoles, puede cambiar el signo del problema.

Parece claro que los movimientos independentistas, o de cualquier otra naturaleza, que recurren al terrorismo como estrategia, de no quedarse en meros salteadores, están forzados a evolucionar y procurarse nuevos métodos de trabajo. El terrorismo, como se ve desde el 11-S en Nueva York, ha pasado a ser un monopolio de fanáticos iluminados por una -¿incorrecta?- interpretación de su fe. Con el Corán en la mano y una gran confusión mental en la cabeza están dispuestos al suicidio para llevarse por delante una civilización, la nuestra, que les parece abyecta y opresora. A los terroristas irlandeses les ha contenido, en lo posible, el Ejército británico y a los terroristas islámicos espera amansarles José Luis Rodríguez Zapatero con una «alianza de civilizaciones». No es, desde luego, cosa de «tirar a matar», pero tampoco cuestión de sermones.

Amnistía Internacional
Reconciliación o “deuda histórica”
Agapito Maestre Libertad Digital 29 Julio 2005

Un informe de una ONG habla de la deuda histórica de unos españoles sobre otros en la guerra civil y me quedo frío. Es preocupante para quien se preocupe por la reconciliación, en realidad, por el desarrollo de una política democrática, leer un Informe de Amnistía Internacional, que exige al Estado, como si éste fuera algo así como un sujeto físico, una reparación legal, material y moral a las víctimas del franquismo y la Guerra Civil. Después de tanto tiempo pasado, y sobre todo después de haber superado una transición modélica en algunos puntos, este tipo de exigencias suenan muy demagógicas. Al instante, aparto de mi vista el perverso informe de Amnistía Internacional, y miro instintivamente una mesita donde hay varias fotografías antiguas. Fueron puestas allí por manos conciliadoras. Unas son de la familia de mi mujer y las otras, de la mía. Todas están mezcladas. Fijo la mirada en dos de ellas. Son de dos hombres jóvenes que jamás conocí. Los dos murieron en la guerra civil. Uno, el más joven, se casó el mismo día que murió. El otro, un poco más maduro, murió también muy joven dejando viuda y cuatro huérfanos.

Miro una de ellas. Es de un tío-abuelo. Uno de mis hijos es el vivo retrato del tío Antonio, un tío carnal de mi padre y, por lo tanto, tío-abuelo de quien le escribe. Inevitablemente tengo que recordarlo. Pero no hablaré de la nostalgia que me produce contemplar el retrato color sepia de mi tío-abuelo, porque no llegué a conocerlo. Nostalgia, de verdad, y también mucha tristeza, me da recordar a quien me hablaba de él. Mi padre. El tío Antonio murió cuando mi padre era un adolescente. Fue juzgado y ejecutado al final de la guerra civil. Mi padre me lo contaba todo con mucha discreción. Él tuvo que ir a recoger su cadáver, cuando sólo tenía catorce años. Tengo la sensación de que para mi padre el tío Antonio, anarquista y cristiano, fue siempre un referente moral y, por supuesto, político. No obstante, las pocas veces que mi padre hablaba de la muerte del tío Antonio, quizá de su ídolo, jamás lo hizo para estigmatizar a sus adversarios y enemigos. Había en mi padre un ánimo de reconciliación tan grande, tan paradigmático, que jamás he vuelto a verlo reflejado en hombres de generaciones posteriores. Había que olvidar y, sobre todo, que nada de todo aquello volviera a ocurrir.

Ahora, miro la otra fotografía. Pertenece al abuelo de mi mujer. Mi otro hijo, Juan, se parece a él. El abuelo Juan era un pequeño comerciante, que al comenzar la guerra en un pueblo de Andalucía fue apresado, nadie sabe muy bien por qué, y le dieron el paseíllo. Mi suegra habla con dolor de la prisión y muerte de su padre, cuando ella era una niña, pero no guarda odio sobre los que colaboraron en la ejecución de su padre. Una vez me contó, después de insistirle, que algunos de los que mataron a su padre aún viven. Cumplieron condena en la cárcel, otros se exiliaron y regresaron, pero ella no guarda rencor, porque aquello fue una guerra civil terrible. Lo importante es olvidar, perdonar y mirar con piedad el pasado.

La generación de nuestros padres ha sido muy castigada, pero nos ha dado una lección de reconciliación nacional digna de mejor futuro del que les prepara la nueva generación de socialistas en el poder. Sólo por la dignidad y la piedad de esa generación, y aunque nos cueste hablar de este asunto de la guerra civil en primera persona, es menester hacer memoria en serio, contar nuestras pequeñas historias como referencias morales; más aún, es necesario que cada uno haga de su biografía una filosofía, una teoría, para responder con rigor a quienes quieren manipular nuestra memoria individual y colectiva. Es menester que nos enfrentemos con decisión intelectual y, sobre todo, con valentía biográfica a la miserable campaña de manipulación del pasado emprendida por un sector del PSOE para legitimar unas pobres políticas autoritarias por su naturaleza populista.

Es, pues, aconsejable que contemos nuestra personal historia, la intrahistoria de la que hablaba Unamuno, antes de cuestionar esa recuperación parcial, y quizá criminal, de la historia de España. Es necesario que cada uno de nosotros ponga las cartas sobre la mesa. Es necesario saber desde dónde hablamos. Es necesario dejar claro si hablamos con espíritu de reconciliación o de revancha. Es menester, pues, contar nuestras historias personales, y eso es lo que he pretendido yo con la mía, para poner en su sitio, en el estercolero de la ciudad, el informe parcial y sectario elaborado por Amnistía Internacional sobre la Guerra Civil española. Pura propaganda. Es un atropello a las mínimas bases morales que deben presidir cualquier informe sobre un hecho tan crucial de la vida de los españoles del siglo veinte. Tampoco seré yo quien hable, ahora, sobre el franquismo, como quiere el Informe. No lo haré ni a favor ni en contra, porque, hoy por hoy, este debate es ficticio, entre otras razones, porque quien lo ha provocado, no sin perversidad, son los hijos del franquismo, especialmente aquellos socialistas que están promocionando un nuevo guerra-civilismo, a propósito de la recuperación hemipléjica del pasado.

Por encima de cualquier otra consideración del Informe, me interesa resaltar que la idea de saldar la deuda con el pasado utilizada por los informadores para referirse a la guerra civil, sólo merece desdén. Quien apela a ese tipo de “deudas” sabe perfectamente que es imposible saldarlas, simplemente porque es una invención suya. La memoria de los muertos, de los caídos, en una guerra civil debe ser recuperada como “memoria pasionis”, como recuerdo crítico del pasado, pero no para echarnos en cara nuestros viejos defectos. Y menos todavía nuestros muertos.

El Informe, por llamarle algo, de Amnistía Internacional refleja, por un lado, un absoluto desconocimiento histórico y ético de lo que pasó en España desde el año 31 hasta la muerte de Franco. Pero, aparte del desconocimiento, el Informe muestra una mala fe difícil de superar. La noción de “deuda histórica” de unos españoles con otros no es la única que demuestra esta mala fe. ¡Fe de Bárbaros! Pero es, sin duda alguna, el instrumento que mejor han utilizado todos los populismos, entre ellos también los nacionalistas, como instrumento de propaganda. En realidad, es una pieza maestra para negar la política, la posibilidad de acuerdos y de conciliación entre partes enfrentadas en un conflicto. Quien utiliza la expresión “deuda histórica” sabe que está engañando al otro, está situándose en el papel de víctima que nunca puede actuar de igual a igual con el otro, al que la víctima considera su opresor.

Poco prestigio, en fin, le quedaba a esta organización pero, después de este informe, menos le quedará. Amnistía Internacional es una asociación, que perdió hace mucho tiempo su reconocimiento. Hoy, lejos de ser una ONG responsable y seria, ha pasado a convertirse en una organización de tratantes en cambalachear con nociones generales de derechos humanos, que al utilizar la expresión saldar la “deuda histórica” con las víctimas de la guerra civil están enseñando su oreja resentida y totalitaria. Es evidente que un Informe de esas características no sólo no es imparcial sino que ni siquiera cumple el requisito moral básico para investigar en un fenómeno tan complejo como fue la Guerra Civil española. Por lo tanto, si sólo se quiere recuperar la historia de una parte de la guerra civil, y ésta y no otro es su finalidad, inexorablemente está cayéndose en la peor de las injusticias: despreciar lo que se desconoce: ¿Qué pasó de verdad en la otra parte?

La nacionalización de las masas
Por MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO ABC 29 Julio 2005

Sólo ante los libros verdaderamente importantes nos hacemos conscientes de la intimidante abundancia de los que no lo son. Toda la obra de George L. Mosse (1918-1999) surgió de una obsesiva reflexión, siguiendo a Maquiavelo, en torno a «cómo podría sobrevivir el hombre en un mundo perverso». Mosse, emigrado de una familia patricia judía alemana, formado en Cambridge y Harvard, se obstinó en llevar al fascismo y al nazismo al centro de la historia cultural europea del siglo XX, interrogándose constantemente acerca de la atracción que la ideología Völkisch, nacionalista, totalitaria y, finalmente, antisemita, ejerció sobre millones de personas, incluyendo buena parte de la intelligentsia de entreguerras.

La nacionalización de las masas, publicada originalmente en 1975 y una de sus obras imprescindibles, explora la «prehistoria» del nacionalismo alemán -y su desarrollo y variaciones hasta la catástrofe de 1939- a través de sus manifestaciones culturales en el sentido más amplio y antropológico de la expresión. Desde los festivales populares, a los mitos y símbolos de encuadramiento y proselitización. Un libro imprescindible para comprender las liturgias de los nacionalismos extremos en el que se incluye un espléndido capítulo sobre el gusto de Hitler.

Terrorismo islámico
El error de Zapatero
GEES Libertad Digital 29 Julio 2005

Rodríguez Zapatero ha tenido una nueva oportunidad, esta vez en rueda de prensa tras su reunión con el premier británico Tony Blair, de reafirmarse en su visión del terrorismo jihadista como un fenómeno explicable y justificable por lo malo de muchas políticas occidentales hacia la zona del Golfo, desde la causa palestina a la guerra de Irak. Para Rodríguez Zapatero la motivación inequívoca de los terroristas islámicos estriba en lo que los países democráticos occidentales hacemos. Es verdad que hubo en su tiempo un cierto debate sobre las causas del terrorismo y que los expertos se dividieron en dos grandes campos: quienes veían en el apoyo a Israel o a los regímenes tradicionalistas, la motivación del terrorismo; y quienes creían que el odio fundamentalista no se deriva de lo que hacemos mal, sino de lo que somos, países democráticos, liberales, laicos, mucho más dinámicos, avanzados y atractivos que el mundo musulmán. Pero ese debate está ya superado aunque el presidente español no lo sepa.

Y por una razón muy simple: ¿cómo explica Rodríguez Zapatero el auge del terror islámico en los últimos años y no antes, cuando las relaciones de dominación e imperiales eran mucho más opresoras para el conjunto del mundo árabe? ¿Cómo explica el presidente español que la mayoría de víctimas del terrorismo islámico no sean occidentales sino buenos e inocentes musulmanes? El presidente español no lo puede explicar porque la única explicación reside en la palabra y los planes de Bin Laden a quien Rodríguez Zapatero deja de lado por que no le cuadra en su visión de Alianza de Civilizaciones, visión nada beatífica, dicho sea de paso, sino que expresa una actitud de sumisión frente al mundo musulmán.

Es la debilidad lo que provoca la agresión del fuerte al débil. Y no nos engañemos, los seguidores de Bin Laden se creen superiores a nosotros en voluntad de resistencia, en capacidad de actuar, en paciencia estratégica y en la visión última que guía sus pasos. La Yihad no es cosa de broma. Y se lo han creído, desgraciadamente, no porque de verdad ellos sean más fuertes, sino porque el mundo occidental en su conjunto ha ido aceptando el presupuesto de que nada vale lo suficiente como para enfrentarse al enemigo con la fuerza. Apaciguamiento y sumisión, esos son los dos pilares sobre los que se ha construido, al menos en Europa, la relación con el mundo árabe, con la civilización musulmana.

Rodríguez Zapatero está cometiendo un dramático error porque en el mejor de los casos el tiempo que gana hoy le hará perder todo mañana. El presidente del Supremo se equivocó: no estamos ante la tercera Guerra Mundial, esa ya se ganó durante la Guerra Fría frente a la Unión Soviética. Nos enfrentamos a la IV Guerra Mundial. Aunque Zapatero se resista a reconocerlo.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Insulto a la inteligencia
El lenguaje político progre
José Vilas Nogueira Libertad Digital 29 Julio 2005

“Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza”. Estas palabras de color oscuro vio Dante escritas en lo alto de la puerta del Averno. En nuestro pequeño infierno cotidiano, el lenguaje de políticos e informadores arruina igualmente cualquier esperanza. Mayormente de los políticos psoecialistas y nacionalsocialistas y de sus paniaguados escribas, aunque, a decir verdad, más veces de las deseables, la derecha y el centro, si es que alguien sabe lo que con el “centro” se significa (pero esto daría no ya para otro artículo, sino para un libro, y no pequeño), se suman a la diabólica confusión del lenguaje que abre el siniestro abismo de la irremediable perdición.

Plaga ésta es tan constante y pertinaz que acudiré a un cómodo expediente para ilustrarla. Veamos lo que nos cuenta un periódico del día en que esto escribo (ustedes podrán repetir la experiencia con cualquier periódico del día en que, si les place, me lean). Resulta indudable que ERC se autoconsidera “progresista”. Del mismo modo se consideran el PSC, el PSOE, Izquierda Unida en sus diversos avatares, etc. Ingenuamente se podría suponer que el progresismo está orientado al futuro, en contraposición al conservadurismo que lo estaría al pasado. Esto explicaría, por ejemplo, que unos y otros, ofendiendo a la par al lenguaje y a la naturaleza, hayan apoyado el “matrimonio homosexual”. Pero, tampoco es así. El progresismo español es materia esotérica y puede legitimar los mayores arcaísmos. Por ejemplo, los camisas negras de ERC justifican “históricamente” sus exorbitantes aspiraciones. Y, como dijo Jordi Sevilla, uno de los pocos ministros “normales” del Gobierno zapateril, irse al 1700 para fundamentar la reivindicación de la competencia sobre aeropuertos es, al menos, pintoresco (Y no les distraeré contándoles hasta qué siglo se remontan los “progresistas” del Bloque gallego para justificar las suyas).

Otra cosa, Zapatero fue a Londres y dijo, tan fresco como una lechuga, que el terrorismo “afecta a todos los países por igual”. O sea, justamente lo contrario de lo que ha venido diciendo desde el 12 de marzo de 2004. Pero su remedio preferido sigue siendo la “alianza de civilizaciones”. Quiénes sean los actores de esta alianza, los Estados, las religiones, las razas, etc., al parecer poco importa. ¿Zapatero se siente parte de la misma civilización que la Iglesia Católica o forma parte de otra?, ¿los terroristas musulmanes que masacran a cientos y cientos de musulmanes, todos los días en Irak, muchos días en Afganistán y otros países, hace unos días en Egipto, pertenecen a la misma civilización o son de dos civilizaciones distintas? No hay cuidado, este tipo de preguntas no van a perturbar la perenne sonrisa de este oligofrénico perverso.

Item más, que se dice en el lenguaje forense. La Consejera de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, el Presidente de esa Comunidad Autónoma, la Ministra de Medio Ambiente, la anciana señora Vicepresidenta del Gobierno, todos los políticos socialistas que sobre el caso se han pronunciado, han coincidido en que el incendio de Guadalajara fue combatido con diligencia y acierto y que se emplearon todos los medios disponibles. Alguno de ellos ha llegado a decir que un incendio de esta naturaleza es imposible de detener pues se propaga a mayor velocidad que el sonido. Pero, al mismo tiempo, se convoca un gabinete de crisis y se disponen nuevas medidas de lucha contra el fuego. ¿En qué quedamos? Si lo primero fuese cierto, lo segundo sería inútil. Sólo cabría encomendar alguna rogativa a san Pablo Iglesias, a san Francisco Largo Caballero o a algún otro santo de tan piadosa cofradía.

Esta vez con el concierto del PP, el PSOE presentó una proposición de ley para equiparar los derechos de hombres y mujeres en la sucesión de títulos nobiliarios. Es ésta una iniciativa inocua para la inmensa mayoría de la población y perfectamente indiferente para el bien común, cualquiera que sea el modo con que éste se defina. Que el periódico la lleve a su primera plana sólo es comprensible a partir del estado de sensibilidad cardiaca alentado por la prensa del “corazón”, simbióticamente aliada con la nobleza. No es difícil imaginar que si Cervantes viviese hoy don Quijote libraría sus hazañas más en las páginas de papel couché que en los campos de La Mancha. Lo relevante, pues, no es la proposición de ley, sino su justificación. La prevalencia del hombre sobre la mujer en la sucesión de los títulos nobiliarios “es una norma de otra época histórica”, dicen los proponentes. Con este razonamiento, lo que habría que proponer sería la supresión de los propios títulos nobiliarios, que en sí mismos son de otra época histórica. Se mantiene la sustancia y se radia el accidente. Lo que quiere decir que, para el “igualitarismo” contemporáneo la única verdadera igualdad es la de sexo. Yo no puedo ser marqués, pero la señora marquesa puede ser el señor marqués. Pues qué bien. En cambio, al periódico que comento le gustó tanto la noticia que hasta le dedica un editorial que, en aras de la piedad, mejor es no comentar.

Sigamos, y terminemos, con el sexo, que es cosa de mucho placer y alfa y omega del esfuerzo igualitario. Resulta que en Madrid hay una orquesta sinfónica compuesta exclusivamente por mujeres. Es, y no me extraña, la única de Europa de estas características. Al periódico le entusiasma. Le dedica una flechita para arriba, algo así como un bravo. No me parece mal que haya orquestas sólo de mujeres, sólo de hombres, sólo de gays, sólo de lesbianas, etc. Quizá lo ideal sería que sus integrantes, cualquiera que fuese su naturaleza y orientación sexual, fuesen buenos músicos, pero probablemente esta es una opinión reaccionaria. Sin embargo, asumiendo el espíritu de los nuevos tiempos, una sugerencia cabría hacer a estas músicas. El periódico dice que están preparando el estreno de El amor brujo, de Falla. Lo del “estreno” no lo entiendo. La elección de Falla me parece un fallo, y discúlpeseme el juego de palabras, pues este compositor no sólo era un hombre, sino además muy conservador. Para ser plenamente consecuentes, esta orquesta de señoras sólo debería interpretar piezas compuestas por mujeres. Esto sí que sería progre e igualitario. Qué digo, sería superguay.

Hasta aquí hemos llegado, y no hemos pasado de la primera página.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

El disparate del Estatut
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Julio 2005

Como era previsible, la preparación del proyecto del nuevo Estatuto de Cataluña ha conocido en su tramo final complicaciones que anuncian serios y calientes debates tanto en el Parlamento catalán como en el Congreso de los Diputados. Es verdad que la sociedad asiste con bastante indiferencia a la refriega entablada en el seno de la política catalana, pero no es menos cierto que los máximos contendientes, los protagonistas directos de la incipiente refriega política, van a llegar al cuerpo porque los intereses son los intereses. Carod-Rovira ha iniciado un estratégico despeque de Maragall y una aparente —por ahora— aproximación a CiU, que a fin de cuentas ofrece todo el aspecto de ser su futuro aliado natural. Maragall es en el fondo tan nacionalista como ellos, con todo su matiz federalista, pero todavía su partido, el PSC, pertenece en teoría a la misma familia ideológica que el PSOE de Zapatero. Y mientras el PSOE conserve lo sustancial de su ideario, Maragall puede tropezar con problemas delicados en Madrid. Cuando, como es el caso actual, la discusión nacionalista del proyecto de Estatuto invoca los derechos históricos de Cataluña remontandose al prerreinado de Felipe V, y con el recuerdo de la Diada al fondo, el actual presidente de la Generalitat queda un tanto en fuera de juego o, si se prefiere, nadando entre dos aguas. El PSOE es deudor de su historia y los nacionalistas han pisado el acelerador de sus aspiraciones. El PSOE, por definición y por siglas, es español. Pero hay que tener en cuenta que Zapatero es republicano, tanto o más que Carod-Rovira, y entonces surge aquí un cruce de influencias y hasta de sentimientos.

Ahora bien, ZP dirige una formación cohesionada por la posesión del poder y dividida en su concepción de la marcha constitucional de España. Es innegable la polémica interna. Ya se recordará lo que Felipe González “tosió”, más que dijo, cuando hizo referencia a la centrifugación política del país. No menos recordables son algunas frases o expresiones de Rodríquez Ibarra, de José Bono y de algunos más. ¿Y qué decir de Guerra? Es probablemente el más lúcido en el desarrollo de esta controversia. No puede agradarle ahora que se intente por vía estatutaria soslayar, cuando no traicionar, la Constitución. Y con la milonga de los “derechos históricos” es el primero probablemente en valorar la intención nacionalista catalana de ningunear la llamada Carta Magna y blindar las competencias “autonómicas” de Cataluña basándolas no en lo establecido y refrendado en 1978, sino en el pasado de los Austria, cuando todavía España no había entrado en la vía de un centralismo al estilo del que impuso la dinastía borbónica con Felipe V y su decreto de Nueva Planta.

Por tanto, desde la conjunción CiU-ERC se pretende negar todo lo que en la transición y su posterior evolución afirmaron. En sus memorias, tituladas Cuando el tiempo nos alcanza, Alfonso Guerra ha escrito. “Las ideas nacionalistas nunca me parecieron fruto de la racionalidad. El discurso étnico, como el religioso, es separador, divisionario, plantea fronteras, establece diferencias insalvables, limita, coarta, empobrece. Los que se sitúan en la creencia de estirpe, clan, tribu o nación, deben contar con la libertad de explicitar y difundir sus ideas, pero algo muy diferente es compartirlas o entender que se trata de un derecho natural que los demás deben aceptar”.

Guerra es hoy presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados. ¿Tendrá que ser testigo impasible del nuevo Estatuto catalán? Interesante coyuntura. Interesante o dramática. Guerra convertido en impotente “florero” de la escenificación de un disparate.

Terrorismo, pactos y consensos
José Javaloyes Estrella Digital 29 Julio 2005

El anuncio del fin de la lucha armada por parte del IRA pide a gritos una lectura española. Y no lo hace en virtud de posibles y eventuales similitudes y paralelismos, en sus aspectos de fondo, entre el nacionalismo armado irlandés y el terrorismo de ETA, sino por razón de las circunstancias que han rodeado el proceso de negociación y diálogo.

La enorme noticia de ayer se produce en un contexto político definido por dos notas esenciales: la firmeza del Gobierno de Su Graciosa Majestad y la asistencia a esa actitud por parte de la Leal Oposición. No han existido fisuras ni cambios de ritmo o enfoque. La unidad de interlocución, además, ha sido nítida e inequívoca. Los nacionalistas irlandeses han sabido en todo momento que no cabía esperar oportunidades añadidas o derivadas de un enfoque, por parte británica, que se alejara un centímetro de lo que se entiende por intereses nacionales. Indemnes al partidismo los interlocutores que respondían desde Londres, han sido por ello mismo una referencia estable, seria, fiable, propiciadora al cabo de la decisión tomada por el IRA.

Sin esas condiciones de bloque, sin esa consistencia granítica, no se podría haber llegado al histórico punto alcanzado ayer. Pertenece ello a lo más elemental de las estrategias de lucha contra las organizaciones terroristas, todas esencialmente idénticas pero discernibles y clasificables en términos de alguna remota legitimidad de fondo. En el caso irlandés, desde 1916 ha subsistido un pulso ininterrumpido entre el patriotismo posibilista y la luz cegadora de la independencia territorialmente completa y cumplida. Pero ni los paradigmas de unos ni las referencias de otros han procedido generalmente de la invención del pasado ni de la mitificación del presente, por vías de contagio ideológico, con el establecimiento de mezclas estables de nacionalismo y bolchevismo, como ha sido el caso de ETA.

La estabilidad del consenso entre Gobierno y Oposición, en su turno y alternancia, ha venido a probar que es el único camino de aproximación y condición previa para que los terroristas de toda condición renuncien a la violencia y se avengan a la previa entrega de las armas. No sólo los medios policiales británicos se han mantenido en un férreo continuismo y una permanente presión, también la política de los gobiernos ha estado signada por la continuidad más estricta.

Qué se ha hecho aquí? El Pacto Antiterrorista ha sido desistido en su médula política por el actual Gobierno, mientras que la eficacia policial, con la captura continua de etarras, se traduce en la generalizada percepción de que el Estado pedalea en el vacío. La kale borroka se enseñorea nuevamente de las calles y los terroristas, lejos de entregar previamente las armas y de renunciar a la violencia, pretenden imponer al Gobierno marco y contenido de la negociación. El cuadro español, en esto también, es el opuesto al británico.

La percepción es que el consenso está en las fuerzas nacionalistas, armadas o sin armar, mientras que las fuerzas nacionales continúan al respecto, desde los aceptados consejos (¿) de Carod, enfrentadas y opuestas por el vértice. Hay quien ha dicho que la política británica camina 50 años por delante del Continente.

jose@javaloyes.net

Camino despejado
Editorial El Correo 29 Julio 2005

La esperada decisión del IRA de deponer sus armas se ha producido por fin. Cuatro meses después de que el presidente del Sinn Fein, Gerry Adams, exhortase a sus compañeros 'militares' a abandonar la vía de la violencia y a sumarse a la actividad estrictamente política para aspirar a su objetivo de una Irlanda Unida, el IRA no ha podido responder más que por asentimiento. Esta vez lo ha hecho sin la ambigüedad de otros pronunciamientos precedentes: «Se ha ordenado a todas las unidades abandonar las armas».

Hacía tres décadas que la mayoría de los ciudadanos del dividido Ulster, los irlandeses de la República y los británicos en su conjunto esperaban este mensaje. La crueldad que reflejan casi tres mil vidas segadas para incitar el perpetuo enfrentamiento entre las dos comunidades norirlandesas recordará para siempre la sinrazón de una espiral de odio que necesitará tiempo para que dé paso a una verdadera convivencia en paz. La masiva adhesión de la población a los decisivos Acuerdos de Viernes Santo alcanzados en 1998 mostró el hastío sin paliativos de la mayoría norirlandesa -fuese protestante o católica- reclamando un final rápido y definitivo del terror. La desmovilización de los 'voluntarios' del IRA no supone, desgraciadamente, la desaparición de la organización violenta. El riesgo de que trate de mantenerse como una sombra fáctica, como una amenaza latente que coaccione a la propia población católica y alimente la tensión respecto al unionismo, no se ha disipado del todo. Pero es cierto que, como han manifestado los primeros ministros de Reino Unido y de Irlanda, Tony Blair y Bertie Ahern, el comunicado del IRA constituye un acontecimiento histórico dentro del tortuoso proceso de paz norirlandés. La verificación de su definitivo desarme por parte de la comisión internacional independiente deberá certificarlo.

El camino hacia la paz parece definitivamente despejado en Irlanda del Norte y arranca una nueva etapa que no estará, sin embargo, exenta de dificultades. Los incidentes políticos acaecidos desde la instauración de la breve autonomía de Ulster así lo atestiguan. Las últimas elecciones en Irlanda del Norte revelaron que el continuo retraso en la activación de un proceso exclusivamente político estaba polarizando a los electores hacia las opciones más radicales, y es de esperar que todavía se produzcan crispaciones promovidas por las tácticas de tensión en las que durante tantos años se han entrenado republicanos y unionistas. Quizás sea una casualidad que el Gobierno británico haya liberado el mismo día del anuncio a un miembro del IRA condenado a nueve cadenas perpetuas o, probablemente, nunca hubiese habido un momento más apropiado para hacerlo. En cualquier caso, habrá más liberaciones, más desfiles de la Orden de Orange y más declaraciones incendiarias del radical reverendo Pasley; y habría que contar también con la posibilidad de que se descontrolen ciertas unidades del IRA que pudieran dar un nuevo cometido criminal a sus armas. Pero es seguro que la todavía tan dividida sociedad de Irlanda del Norte continuará en el camino que escogió en 1998. Desde ayer, la responsabilidad del futuro de Irlanda del Norte está exclusivamente en manos de los políticos de uno y otro bando, unionistas o republicanos. Es su responsabilidad y su desafío conseguir que aquellas gentes no retornen nunca más al pasado sangriento.

La noticia irrumpe en el País Vasco como el enésimo emplazamiento para que ETA deponga también sus armas. Una demanda que ayer volvieron a reiterar todas las fuerzas políticas e institucionales. Irlanda del Norte ha sido para el nacionalismo en general, pero sobre todo para para la izquierda abertzale, un espejo donde mirarse, donde cotejar estrategias, evaluar planteamientos y comparar los tiempos del 'conflicto'. La decisión de ayer acaba con cualquier referencia a la que agarrarse para justificar lo inevitable y debería servir para entender, de una vez por todas, que la violencia terrorista nunca dará réditos, más allá de destrozar vidas y fracturar comunidades.

Si las matanzas provocadas por el terrorismo islamista han despejado cualquier duda sobre la naturaleza sanguinaria que entraña toda utilización de la violencia desde el fundamentalismo, la decisión del IRA remarca la extrema y patética soledad en la que se encuentra ETA tanto en el seno de la sociedad vasca como en el contexto internacional. La certeza de que el tiempo del terrorismo abertzale está a punto de acabar se refuerza con el anuncio realizado ayer por el terrorismo republicano en Irlanda.

LA ANSIADA PAZ DE ULSTER
A falta de pruebas y hechos
ROGELIO ALONSO /PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA DE LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS El Correo 29 Julio 2005

Una secuencia de la película 'Jerry McGuire' podría describir el significado del discurso de Gerry Adams el pasado mes de abril apelando al IRA a que abandonase la lucha armada, tal y como acaba de anunciar el grupo terrorista. Jerry McGuire, interpretado por Tom Cruise, es un agente deportivo despedido de su empresa que intenta mantener al único cliente que le queda, un jugador de fútbol americano al que encarna Cuba Gooding. Con el fin de asegurar ese contrato, Jerry augura al jugador un porvenir fabuloso si le confía su representación. Mientras Jerry le promete fantásticas ofertas, su cliente le responde: 'Show me the money!'. Con esta coloquial expresión el jugador le deja muy claro que en lugar de escuchar promesas de las que ya está cansado ante su constante incumplimiento, sólo quiere ver hechos que demuestren y prueben sus buenas intenciones. A estas alturas de partido, en el proceso de paz norirlandés la mayor parte de los jugadores le han gritado lo mismo a Gerry Adams y al IRA: 'Show me the money!'. Las novedades que según Adams contiene el comunicado del IRA exigen, si de verdad van a constituir un histórico gesto, demostraciones inequívocas hasta ahora largamente anunciadas pero nunca materializadas.

En octubre de 2003 Adams pronunció otro de esos supuestamente 'históricos' discursos que el tiempo ha expuesto como mera palabrería al no ir acompañado de hechos que lo hicieran relevante. Entonces Adams, como ahora el IRA, ya declaró que existía otra alternativa a la violencia afirmando su «compromiso absoluto con los métodos exclusivamente democráticos y pacíficos», oponiéndose a «cualquier uso de la fuerza o amenaza con fines políticos». Quienes interpretaron que Adams estaba cerrando la empresa que dirige desde hace treinta años, esto es, el IRA, se vieron decepcionados. Es oportuno recordar que quien firma la reciente declaración es una organización terrorista responsable del asesinato de miles de seres humanos que todavía continúa amenazando, intimidando y financiándose a través de actividades criminales. Así lo han constatado los primeros ministros británico e irlandés y la comisión independiente que tiene como misión juzgar si realmente los grupos terroristas norirlandeses respetan sus declaraciones formales de alto el fuego. Las denuncias contra el IRA por parte de tan relevantes actores ha colocado en los últimos meses una gran presión sobre el grupo liderado por Gerry Adams. El contexto internacional la ha intensificado propiciando este gesto público del grupo terrorista, pues en el escenario creado por el 11-S, el 11-M y el 7-J es impensable que el IRA vuelva a colocar bombas en Londres o a matar indiscriminadamente a civiles. En realidad declarar el final de 'su campaña armada' es en este momento un tanto redundante, pues ciertamente poco probable era que el IRA perpetrara otra vez atentados que facilitaran la equiparación de Adams con Bin Laden cuando el primero ha invertido tanto en rehabilitar su imagen llegando al extremo de fotografiarse con Juan Pablo II.

Hace tiempo que los dirigentes del IRA han abandonado su denominada 'lucha armada' conscientes de la ineficacia de la misma después de treinta estériles años de asesinar sin conseguir sus objetivos. Así lo constata el hecho de que quienes asesinaron por una Irlanda unida aceptan hoy administrar la limitada autonomía que bajo soberanía del Gobierno británico se introdujo en la región en 1999 y que permanece suspendida desde 2002 por las diversas actividades del IRA, entre ellas el espionaje de dichas instituciones o el cuantioso robo a un banco en Belfast. No renunciaron los responsables del IRA a mantener presente al grupo terrorista como elemento de presión con el que coaccionar a sociedad y políticos prometiendo por un lado su desaparición pero condicionándola a que el Sinn Fein recibiera concesiones políticas. Esta estrategia ha generado numerosos engaños, siendo Tony Blair víctima de uno de ellos cuando en 1999, después de una conversación privada en la que dirigentes del Sinn Fein le transmitieron lo mismo que el grupo terrorista acaba de anunciar ahora, el premier británico declaró que el IRA estaba dispuesto a acometer «un gesto de proporciones sísmicas» en lo referente a su desarme. Cuando finalmente el IRA entregó algunas de sus armas en 2001 lo hizo sin satisfacer las expectativas alimentadas mientras los servicios de inteligencia descubrían que el grupo había ordenado fabricar nuevos morteros.

Ante el fracaso de treinta años de violencia el IRA ha sido la mejor baza de la que ha dispuesto Adams para rehabilitar su imagen de presidente de un partido como el Sinn Fein que hasta hace poco obtenía una insignificante representación electoral en el norte y el sur de Irlanda. Al presentarse como el hombre al que se debía alabar y fortalecer con concesiones para ser así capaz de convencer al IRA de la necesidad de dejar la violencia, Adams ha perpetuado deliberadamente la existencia del grupo terrorista mientras reforzaba su perfil político. De ese modo se ha coaccionado a la sociedad al prometerse la desaparición del IRA al tiempo que continuaba infringiendo la ley mediante la extorsión, el contrabando y otros métodos criminales auténticamente mafiosos, incluidos el asesinato. Pero después de prometer durante años que el IRA se disolvería siempre y cuando los gobiernos británico e irlandés, así como los unionistas, siguieran el camino que Adams marcaba, éste viene escuchando en los últimos meses que sus palabras y promesas deben ser corroboradas por hechos para tener credibilidad. Por tanto el verdadero alcance del reciente comunicado vendrá determinado por los gestos que a partir de ahora realice el IRA.

Obsérvese que el IRA no ha anunciado su completa desaparición, en cuyo caso Adams habría perdido al instrumento a través del cual ha chantajeado a gobiernos y políticos. La lógica que subyace a la estrategia mantenida por el IRA y el Sinn Fein la resumía el activista Seanna Walsh, elegido para hacer público el último comunicado. En agosto de 2004 este antiguo preso señaló: «Lo que hay que preguntarse cuando se habla de eliminar la capacidad del IRA para hacer la guerra es: ¿Qué vas a hacer con gente como yo? ¿Me vas a matar? Si no lo haces, la única forma de eliminar esa capacidad del IRA consiste en alcanzar un acuerdo conmigo y con gente como yo. Esa es la única forma en la que se puede desactivar a gente como yo». Ciertamente su planteamiento no era muy democrático, aunque sí resultaba revelador de la actitud del IRA y de sus dirigentes hacia la insistencia por parte de los gobiernos británico e irlandés en la entrega de armas del grupo terrorista. Lo que Séanna Walsh defendía era sencillamente que un requerimiento tan normal en un sistema democrático como es el desarme de un grupo terrorista debería producirse sólo como resultado de concesiones políticas que hicieran rentable para el IRA semejante gesto. Su argumento asumía que un Estado debe aceptar el chantaje que una organización terrorista le impone e invita por ello a interpretar con cautela el último pronunciamiento del IRA. Sólo el tiempo y los actos del IRA demostrarán si finalmente ha aceptado que su coacción es incompatible con la democracia y, por tanto, si su declaración es realmente histórica.

El alcalde del pin
Ramón Pi La Gaceta de los Negocios 29 Julio 2005

TENÍA que producir escándalo la ocurrencia del alcalde de Guecho, Iñaki Zarraoa, de dar un pin, un distintivo, a los vascohablantes del municipio, para que se reconozcan entre sí (y, obviamente, para que reconozcan a los que no lo lleven en la solapa). El recuerdo de la estrella de David en la Europa ocupada por los nazis es completamente inevitable. El alcalde de Guecho, además, es del PNV, con lo que llovía sobre mojado: desde Sabino Arana hasta el pin de Guecho, la historia de ese partido es literalmente siniestra desde el punto de vista de las libertades individuales, de la igualdad de todos ante la ley y de casi todos los principios elementales de la convivencia civilizada y libre. Quiero pensar que Iñaki Zarraoa no es asimilable a los nazis, y que se debe de haber quedado muy sorprendido ante la reacción indignada que ha suscitado su iniciativa. Pero, paradójicamente, eso es lo que más me alarma: en el PNV hay miles de personas llenas de buena fe, inconscientes de la gravísima infección que se ha apoderado de sus espíritus, y que se comportan con arreglo a esos esquemas política y moralmente intolerables. Y el caso es más grave aún si existe, como existe, una amenaza latente —y permanente— de daños físicos contra los que no lleven el pin y contra sus propiedades.

También en la Alemania nazi había millones de personas que creían que allí, en general, se vivía muy bien, y que los que sufrían las consecuencias del totalitarismo “algo habrían hecho”. Lo más penoso de todo esto es que gentes no ya leídas y escribidas, sino ¡del propio clero católico!, no comprendan la gravedad de la situación, y, más aún, que estén del lado del alcalde del pin.

Albiac considera que «en política, la metáfora es un arma terrorífica»
El columnista Tomás Cuesta habla del «síndrome del Peter Pan» vinculado a la izquierda
Redacción La Razón 29 Julio 2005

Castro Urdiales- «En política, la metáfora es peligrosísima. Es un arma terrorífica de la que es mejor mantenerse a cierta distancia», afirmó ayer el filósofo y escritor Gabriel Albiac. En su ponencia, el columnista de LA RAZÓN trató de responder a la pregunta central del Curso de Verano de la Universidad de Cantabria «¿Tiene futuro la izquierda?», que dirige Iñaki Ezquerra. Para ello, analizó la evolución de la metáfora «izquierda-derecha» desde su nacimiento en la Revolución Francesa.

«Ver cómo la primera condensación de esta metáfora fue instalándose en el nuevo mundo que nacía de la revolución burguesa es un fenómeno fascinante y extraño, el mayor de la Europa moderna». Albiac analizó esta evolución a lo largo de dos siglos (1789-1989) «caracterizados por la exaltación de la mitología del progreso y la hipérbole extrema de la teleología del futuro».

Testigo excepcional del París de mayo del 68, consideró que no es mal momento para «reflexionar globalmente sobre el siglo que terminó y repasar nuestro tiempo, que en sentido estricto ya no existe». En su afán por «diseccionar un cadáver que es el nuestro», hizo una reflexión sobre «las tentaciones de la retórica milenarista, frente a las cuáles la gente de mi época fue tan vulnerable». «Nadie es capaz de adivinar el futuro», que definió como «el pasado exorcizado. El futuro es un laboratorio excelente, siempre que sepamos que sólo habla de aquello que por definición no es». Después explicó su hipótesis básica: «Sobre las grandes mitologías o metáforas políticas, lo único que nos encontramos hasta finales de los 60 en el horizonte europeo es el desarrollo final, hasta su agotamiento, de los esquemas del siglo XIX».

Por ello, consideró que el interés del 68 reside en que «cerró un ciclo de irrupción de las subjetividades revolucionarias. A partir de 1920 y, sobre todo, de los años 30 y 40, se produce un extraño bucle, el socialismo va apareciendo cada vez más como una forma de capitalismo», tendencia que se revertió a finales de los 60.

«Ante los protagonistas de entonces se abrió la voladura global de la política, la certeza de que no hay más batalla por la liberación que la que trata de quitar zonas de intervención al Estado». Desde entonces, «asistimos a la disolución de un tropo».

El síndrome de la izquierda.
La cuarta jornada del seminario se completó con la intervención del columnista de LA RAZÓN Tomás Cuesta, quien disertó sobre «La izquierda Peter Pan». «Desde la caída del muro de Berlín, la izquierda se ha encasquillado en un presente continuo, niega el pasado porque es atroz y también el futuro, que le obliga a un esfuerzo intelectual que no puede hacer porque está agotada».

El periodista habló sobre un presente en el que «se juega con las emociones y no con los conceptos», y que sólo maneja el corto plazo. «Prima un sentimentalismo para las masas, catódico y teledirigido», sentenció. No obstante, afirmó que, «exceptuando esas explosiones de sentimentalismo, la gente se mueve mucho al margen de los dictados de la política». Por eso abogó por «escuchar más a la sociedad en vez de intentar moldearla». En su opinión, la izquierda «tendrá futuro si recupera algunos de sus valores iniciales, como la igualdad de oportunidades, en vez del igualitarismo».

Si estos planteamientos valen para la izquierda, que «está huérfana de referencias», no se aplican tanto para la derecha, ya que «la sociedad burguesa ha asegurado su continuidad con el libre mercado y los sistemas liberales». En cualquier caso, consideró que «La libertad es el motor del cambio».

Tres décadas de obstáculos, 3.600 muertos después...
La experiencia aconseja esperar un tiempo para ver si no hay vuelta atrás
Gonzalo Suárez La Razón 29 Julio 2005

Londres- Desde que en 1998 los Acuerdos del Viernes Santo permitieran vislumbrar el fin de un conflicto armado que causó 3.600 víctimas mortales, la mitad a manos del IRA, el Ulster ha vivido una pelea constante en busca de la paz política tras 30 años de violencia. A cada avance, un retroceso; a cada esperanza, una decepción. Aunque no está de más mantener las cautelas, el comunicado de ayer revive un proceso en crisis desde la suspensión de la autonomía en octubre de 2002.
Los Acuerdos, aprobados en referéndum a ambos lados de la frontera, contemplaban la creación de un Gobierno autónomo en el que unionistas (protestantes) y republicanos (católicos) debían repartirse el poder. De los cuatro grandes partidos, sólo los unionistas radicales del DUP se opusieron al pacto, firmado por el resto: UUP (unionistas moderados), SDLP (republicanos moderados) y Sinn Fein (republicanos radicales). Desde entonces, todos ellos han tratado de poner en práctica los ambiciosos objetivos de los Acuerdos, aunque se han topado con permanentes dificultades. El primer golpe llegó el 15 de agosto de 1998, cuando el llamado «IRA auténtico», una escisión de la banda armada opuesta a los Acuerdos, perpetró el peor atentado de la historia del Ulster al asesinar a 29 personas en Omagh, entre ellos dos españoles. Sin embargo, un mes después el grupo anunció una tregua, lo que facilitó la continuación del proceso de paz.

Autonomía. Tras la firma de los Acuerdos y la celebración de las elecciones de septiembre de 1998, los partidos del Ulster se enfrascaron en más de un año de negociaciones para formar el primer Ejecutivo conjunto, liderado por el unionista moderado David Trimble, ganador de los comicios. En el Gobierno se sentó Martin McGuinness, un antiguo integrante del IRA reconvertido en ministro de Educación, lo que irritó a algunos unionistas. Una vez dado este difícil paso, el Gobierno de Londres concedió la autonomía a la región por primera vez el 2 de diciembre de 1999.
A pesar de estos notables avances, la vida política en la Asamblea de Stormont se vio alterada por polémicas sobre todo tipo de asuntos, aunque el principal foco de las disputas fue el proceso de desarme del IRA. Los incesantes roces llevaron a Londres a suspender la autonomía en tres ocasiones, aunque siempre por breves períodos. Sin embargo, la situación tocó fondo en octubre de 2002, cuando se descubrieron actividades de espionaje del IRA en Stormont. Como represalia, Trimble se negó a seguir en el Gobierno con el Sinn Fein. Ante el deterioro de las relaciones, Londres decidió suspender de nuevo la Asamblea, congelada desde entonces.

Viejos enemigos. El fracaso en las negociaciones retrasó las regionales de mayo de 2003. En octubre todo parecía dispuesto para un nuevo acuerdo a tiempo para los comicios, sobre todo cuando el IRA anunció la entrega de una gran cantidad de armas. Pero Trimble no quedó satisfecho y, tras criticar la falta de pruebas sobre el desarme, desencadenó otra crisis. Aunque la autonomía seguía suspendida, Londres se negó a aplazar las elecciones de noviembre. Los comicios dieron un vuelco a la situación política y los partidos radicales (Sinn Fein y DUP) superaron por primera vez a los moderados. Así, la pacificación quedó pendiente del acuerdo entre dos viejos rivales, el republicano Adams y el unionista Paisley.
Según los Acuerdos de Viernes Santo, ambos partidos debían sellar una coalición, pero Paisley siguió tachando a Adams de «terrorista» y se negó a dialogar. Ambos bandos estuvieron a punto de sellar un pacto que contemplaba el fin de las actividades paramilitares y el desarme del IRA. Sin embargo, al final las discusiones fracasaron por la negativa del Sinn Fein a publicar fotos de la destrucción de los arsenales. El 19 de diciembre, la banda robó casi 40 millones de euros de un banco de Belfast. Al mes siguiente, varios de sus integrantes asesinaron a un joven norirlandés, Robert McCartney. Las familiares de la víctima lanzaron una efectiva campaña que aisló socialmente al IRA, que ahora pretende recuperar protagonismo por la vía política.

Los terroristas ofrecieron 3.000 euros por colocar una mochila-bomba en los trenes
En el piso de «El tunecino», donde estaban censadas 17 personas, se adoctrinaba a «muyahidines»
L. R. N. La Razón 29 Julio 2005

Del testimonio de Raifak, la Policía deduce que se ofreció dinero para colocar las mochilas

Madrid- Los terroristas que planearon la matanza del 11-M ofrecieron a dos personas 3.000 euros por colocar sendas mochilas-bomba en los trenes de Cercanías. Ésta es una de las conclusiones policiales de la declaración de uno de los imputados en esta causa, Soufiane Raifak,–detenido el pasado 12 de abril en un centro de inmigrantes de Algeciras. Tal y como consta en el sumario instruido por el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo respecto a los atentados de Madrid, la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Policía mantiene que Zohir M. «presuntamente pudo saber, cuando menos, que se iba a cometer el atentado del 11-M, pues según las fuentes se le habría ofrecido la cantidad de 3.000 euros por colocar una de las mochilas, y habría estado por lo tanto en contacto con el ex confidente de la Guardia Civil Rafa Zouhier y con Soufiane Raifak, además de compartir centro penitenciario con Hicham Roussafi». A renglón seguido, en el sumario se hace constar que ésta fue «la misma cantidad que le ofrecieron presuntamente a Soufiane Raifak».

Reclutamiento de «muyahidines». Raifak (actualmente en prisión acusado de colaboración con organización terrorista y tráfico de armas), en conversaciones dentro de su círculo de amistades dejaba entrever «que habría manipulado una sustancia explosiva en compañía de otras personas de rasgos árabes (pudiera ser el mismo día en el que, al parecer, “algo” le explotó a Rafa Zouhier), uno de ellos llamado “Jamal”, y del hermano de éste último, conocido como “Rachid”, así como que daba explicaciones muy detalladas del modo de proceder para que, a través de los teléfonos móviles se pudiera activar un artefacto explosivo».

Lo cierto es que los autores del 11-M se tomaban muy en serio su labor de reclutamiento. Según los informes de la Dirección General de la Policía, el domicilio de Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, «el Tunecino» –al que se le considera clave en los atentados «como la persona con más capacidad intelectual, religiosa y de liderazgo» del 11-M»–, se convirtió en un centro de «adoctrinamiento» en el que figuraban al menos 17 personas censadas. En el domicilio, situado en el número 41 de la madrileña calle Francisco Remiro, los futuros «muyahidines» justificaban las acciones violentas.

Marisa Arrúe: «La marca para los vascoparlantes recuerda a los tiempos del nazismo»
La portavoz del PP denuncia que más de la mitad del pueblo, incluidos nacionalistas, no están de acuerdo con que se identifique a los que hablen euskera con un pin, y que gente que no conoce la lengua se va a poner el distintivo a modo de «salvoconducto»
M. LUISA G. ABC 29 Julio 2005

La senadora y portavoz del PP en Guecho Marisa Arrúe defenderá hoy en el pleno del Ayuntamiento una moción para derogar la campaña que tiene previsto poner en marcha el alcalde del municipio, Iñaki Zarraoa, del PNV, para identificar con un pin a quienes hablan euskera, por considerar que «es una iniciativa que pretende dividir a la sociedad y marginar a los no nacionalistas».

- ¿Cómo ha sentado esta iniciativa en un pueblo en el que más de la mitad de los votantes no son nacionalistas?
-Está claro que más de la mitad del pueblo no está de acuerdo con ese tipo de medidas del alcalde. Incluso diría que estas iniciativas hacen recapacitar a votantes del PNV, que consideran que no se puede marcar y dividir a la gente. Nosotros hemos presentado una moción que se debatirá mañana (por hoy) en el pleno municipal en la que pedimos la derogación de este decreto aprobado por la junta de gobierno, porque es una barbaridad identificar y marcar como ciudadanos de una categoría especial a quienes hablan euskera.

- ¿Se puede enmarcar esta medida en una situación de marginación de los no nacionalistas por parte de instituciones vascas?
- Claramente estamos ante una iniciativa que divide a los vascos entre nacionalistas y no nacionalistas y margina a quienes no saben esa lengua. Es inadmisible que un ayuntamiento proponga que la gente se desenvuelva con una marca que diga si habla o no euskera, especialmente en un País Vasco en el que la gente tiene miedo y hay falta de libertad. Lo que hace el alcalde es, con la excusa de potenciar el euskera, marginar a los no nacionalistas.

- ¿Tendrá esta iniciativa el apoyo de IU, cuyo único concejal ha hecho posible que el PNV forme gobierno municipal en Guecho?
- Yo he hablado con el portavoz de IU para ver qué postura va a tener con relación a nuestra propuesta de derogación de la campaña, pero él no se definió. Me dijo que lo iba a estudiar, pero en la comisión de gobierno está IU y si no fuese por su apoyo, el nacionalista Zarraoa no sacaría adelante la campaña. Si IU rectifica y apoya la propuesta del PP veríamos derogada la atroz campaña que recuerda a épocas del nazismo y en la que además se van a invertir 26.000 euros de los ciudadanos.

- ¿Como viven los no nacionalistas en un pueblo donde el alcalde hace propuestas como la de marcar a las personas en función de la lengua que hablen?
- Ahora estamos en fiestas y es imposible que alguien vinculado con el mundo no nacionalista vaya esta noche (por ayer) al chupinazo, en la plaza de San Nicolás, en Algorta. Ni yo, ni mis compañeros concejales podemos ir, porque nos arriesgamos a que nos insulten, por muchos escoltas que llevemos. Hay no nacionalistas que me han comentado que se iban a poner el pin aunque no supieran euskera, porque no quieren que se les identifique y además porque lo ven como un posible salvoconducto con los radicales, que reconocerían el pin de euskaldún y así no te harían nada.

- El PP ha denunciado en más de una ocasión que en las fiestas de Guecho se hace apología del terrorismo.
- Efectivamente y eso ocurre en el comunicado redactado para las fiestas, con anuncios de la herriko taberna, y también en la exhibición de fotografías de los presos del municipio y con el cambio del nombre de la plaza por el de un etarra. Las fiestas de Guecho están en manos de los radicales, que además se benefician de las subvenciones municipales, y eso es un insulto para las víctimas del terrorismo.

- ¿Cree que los radicales están recuperando el control de las calles o que realmente nunca lo perdieron?
- Llegaron a perderlo y lo están recuperando. Durante dos años había muy poca violencia callejera y ahora, creo que por la actitud del Gobierno, que ha aligerado la presión sobre el mundo de ETA, han vuelto a tomar las calles.

El Cervantes enseñará euskera en el mundo asesorado por Euskaltzaindia
El convenio de colaboración firmado ayer pretende hacer oficial una relación que ya existía desde que Molina dirige el Instituto
SERGIO EGUIA/BILBAO El Correo 29 Julio 2005

Los centros del Instituto Cervantes imparten clases de euskera en todo el mundo, desde que César Antonio Molina accediera a su dirección el año pasado. En su toma de posesión ya adelantó su intención de convertirlo en «la casa común de todos». A día de hoy 25 personas estudian euskera en sus aulas, 43 gallego, 104 catalán y 130.000 castellano.

Para fortalecer la presencia del euskera en el mundo, ayer, en Bilbao se firmó un convenio de colaboración entre Euskaltzaindia y el Instituto Cervantes. El acuerdo, que «debió ser hecho hace décadas», según Molina, supone que la Academia vasca asesore al Instituto sobre la enseñanza en euskera, y abre la puerta a la coordinación de ambas partes en la realización de nuevos programas. La financiación de las nuevas iniciativas recaerá sobre el Cervantes, si bien es necesario encontrar más recursos. «Mi trabajo es pedir dinero, no voy a decir que todo está previsto», bromeó el director.

Gracias al documento rubricado por César Antonio Molina y el presidente de Euskaltzaindia, Andrés Urrutia, todas las bibliotecas del Cervantes habilitarán un apartado específico para la lengua vasca. Además, el sistema de enseñanza por Internet del Instituto se pone al servicio de Euskaltzaindia. Éste servicio cuenta con más de 100.000 páginas y unos dos millones de visitantes al mes.

Más profesores
No obstante, Molina insistió en la necesidad de seguir formando a profesores y solicitó la colaboración de Euskaltzaindia para albergar unos cursos el verano que viene para mejorar la calidad de los profesores actuales y preparar nuevo personal que ejerza en euskera.

Por su parte, Urrutia celebró que se abra una nueva vía de fortalecimiento del euskera a nivel internacional; remarcó la vocación de continuidad de un acuerdo que, en principio, tiene una vigencia de dos años e hizo hincapié en la importancia que tendrá el intercambio de publicaciones y fondos bibliográficos entre las dos instituciones. Finalmente, anunció la creación de una comisión integrada por tres personas de cada institución encargada de llenar de contenido el acuerdo recién firmado.

Esta nueva etapa no solo mira al exterior. Molina anunció la inauguración de la Casa de las Lenguas Ibéricas en los cuarteles de la Universidad de Alcala de Henares, donde «todas las lenguas del Estado» serán «iguales».

Japón y el silbo gomero
Nota del editor 29 Julio 2005

Al fín, dentro de poco, y gracias al espíritu gastador del director del Instituto Cervantes, podré compaginar mi interés de visitar Japón y aprender silbo gomero, para poder visitar después la Isla de La Gomera y disfrutar de la hospitalidad de sus moradores y practicar el silbo gomero entre sus bellos paisajes.

Alberdi acusa a ZP de alta traición y del delito de rebeldía
POR LA REFORMA DE ESTATUTOS
Las críticas de la ex ministra felipista a Zapatero no tienen desperdicio. Cristina Alberdi le acusa de perjuro por vulnerar su juramento de "guardar y hacer guardar" la Constitución.
ESD  29 Julio 2005

Esto ya son palabras mayores y paradójicamente llegan de una ex ministra del Gabinete de Felipe González; ex ministra y ex socialista, tras abandonar el PSOE en diciembre de 2003. Cristina Alberdi reconoce que le pone los "pelos de punta" procesos como el que se está siguiendo en Cataluña con la reforma del Estatuto y en particular el papel que está jugando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

En un acto organizado en Laredo (Cantabria), que contó con la asistencia de unas 300 personas, Alberdi acusó a Zapatero, en relación a las reformas estatutarias que se están acometiendo, de haber "vulnerado" el juramento de "guardar y hacer guardar" la Constitución, algo que "no está haciendo", afirma. El Estatut es una "estafa política", asegura Alberdi, una advertencia que ya hizo en su momento al propio Zapatero, según ella misma ha desvelado.

Alberdi, que en la actualidad actúa de asesora sobre violencia de género para la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, cree que la reforma constitucional que propicia el Gobierno socialista se quiere hacer "por la puerta de atrás" con el objetivo de cambiar la estructura del Estado. La mayor "desgracia para este país" es que el Gobierno "está cogido por ERC", asegura. A su juicio, el PSOE "está muy pegado al poder", lo que ha llevado a que los nacionalismos "estén marcando la línea a seguir".

Así, la ex ministra acusa a Zapatero de "desacato" y de alta traición y apunta incluso que debería ser juzgado por un delito de "rebeldía". También le reprocha la "dejación de funciones" al negarse a instar a la ilegalización del PCTV y respecto a la supuesta negociación con ETA, afirma, sin titubeos, que "está teniendo lugar a pesar de que se diga lo contrario".

Pero la ex dirigente socialista también ha tenido críticas para el PP, al que reprocha su "irresponsabilidad" por haber apoyado la reforma del Estatuto valenciano. Alberdi quiso también citar a dos ex compañeros de partido, Manuel Chaves y Alfonso Guerra, que al igual que ella, han alertado sobre la inconstitucionalidad de las reformas institucionales impulsadas por el Gobierno socialista.

SIN PELOS EN LA LENGUA
MIQUEL PORTA PERALES ABC Cataluña  29 Julio 2005

Por lo general -perdonen la generalización-, la lingüística catalana suele estar cortada por el patrón del fundamentalismo y el aburrimiento. Fundamentalismo -con frecuencia aderezado con grandes dosis de catastrofismo-, porque se empeña una y otra vez en la cuestión de la lengua propia, de la normalización y la inmersión lingüísticas, la contaminación de la lengua, la desaparición del catalán por falta de uso social, etc. En este sentido, se tiene la impresión de que lingüística catalana abandona la ciencia -admitamos, con el permiso de la física y la matemática, que la lingüística es una ciencia- en beneficio de la política. Lo que quiero decir es que en el seno de la lingüística catalana hay un exceso de politización que va en detrimento de la vertiente científica del asunto. Y la lingüística catalana -según decía al inicio de estas líneas- se caracteriza por el aburrimiento. Por decirlo coloquialmente, la mayoría de los lingüistas son un auténticos palizas que -acepten la redundancia- dan una y otra vez la paliza con los temas ya señalados de la lengua propia, la desaparición del catalán, etc. Al respecto del fundamentalismo y el aburrimiento propios de la lingüística catalana, convendría preguntarse si es una casualidad que buena parte de nuestros políticos -sobre todo, los que militan en partidos nacionalistas comme il faut- sean lingüistas o filólogos. Quizá resida ahí la razón del fundamentalismo y el aburrimiento político con los que, día tras día, se azota al ciudadano catalán. Aunque, a decir verdad, algunos de nuestros filólogos metidos a políticos resultan graciosos -a veces, maldita la gracia que tienen- por las bobadas que sueltan aquí y allá.

En el mar -mejor, el océano- de fundamentalismo y aburrimiento que distingue a la lingüística catalana surge, de vez en cuando, alguien que rompe esquemas. O, por decirlo de otra manera, alguien que supera la tradición de un gremio incapaz de aceptar y asumir la realidad. Tal es el caso de Rudolf Ortega, que acaba de publicar Sense pèls a la llengua. Veamos. ¿Qué es lo que -sin pelos en la lengua- dice Rudolf Ortega? Por ejemplo: que el catalán, contrariamente a lo que asegura la sociolingüística patriótica, no está condenado a la desaparición; que dicha sociolingüística patriótica nunca está contenta y siempre encuentra algún motivo de queja: si antes se quejaba porque dentro del aula se hablaba castellano, ahora se queja porque el castellano se habla en los pasillos de la escuela; que el bilingüismo no es pecado ni traición; que las llamadas Oficinas de Garantías Lingüísticas constituyen una invitación a la delación; que lo importante no es que el catalán sea oficial en Europa o en el Congreso, sino que se hable -voluntariamente, por supuesto- en Cataluña; que cuando un catalán habla castellano no dimite de nada, tan sólo elige la lengua en la cual prefiere hablar y comunicarse; que las políticas de normalización y concienciación lingüísticas incitan a utilizar el castellano; que no hay que identificar la integración con el conocimiento de la lengua; que en Cataluña -cosa que no ocurre en otros lugares- el corrector lingüístico suele ser una especie de censor con intenciones más patrióticas -¡que el catalán no se confunda con el castellano!- que técnicas; y que España es España y no el Estado español. Sense pèls a la llengua muestra el sentido común de un lingüista -de un ciudadano- que sale a la calle y toma nota de lo que hay. Un lingüista que sabe que lo importante no es hablar de la lengua, sino hablar la lengua. Y que cada cual hable, con la mayor naturalidad del mundo, la lengua que quiera. En buena medida, Sense pèls a la llengua es un antídoto contra el mal de lenguas que padece la sociolingüística político-patriótica catalana. ¡Milagro! Rudolf Ortega, pese a ser lingüista catalán, ha escrito una obra abierta que, a modo de propina, distrae al personal gracias a la ironía que destilan sus páginas. A eso, sí señor, se llama enseñar deleitando.

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