AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 1 Agosto 2005
¿Del IRA a ETA?
Carlos Martínez Gorriarán ABC 1 Agosto 2005

La política de tierra quemada
Maite Pagazaurtundúa Ruiz ABC 1 Agosto 2005

Josu Jon Imaz y su reino de nunca jamás
EDITORIAL Libertad Digital 1 Agosto 2005

La filfa de los derechos históricos
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Agosto 2005

Laberinto
J.J. Armas Marcelo ABC 1 Agosto 2005

Tras la huella de Sabino Arana
Miquel Porta Elorza ABC  1 Agosto 2005

Momentos basura
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 1 Agosto 2005

Acabar con los atentados desde la raíz
por James Phillips Libertad Digital 1 Agosto 2005

Ritual de seducción
Editorial ABC 1 Agosto 2005

Donde esté un buen prejuicio
GEES Libertad Digital 1 Agosto 2005

¿Tú también, Franco?
José García Domínguez Libertad Digital 1 Agosto 2005

¿Alianza de qué?
IÑAKI EZKERRA El Correo  1 Agosto 2005

De Lepanto a la alianza de civilizaciones
JAVIER OTAOLA El Correo 1 Agosto 2005

El pin
Cartas al Director El Correo 1 Agosto 2005

Permach confirma "contactos personales" entre Batasuna-ETA y dirigentes socialistas
EFE Libertad Digital 1 Agosto 2005

Un testigo dice que ETA «estaba de acuerdo» con el atentado y que planeaba acciones en cadena en Madrid
R. Coarasa, E. Fuentes, I. G. de Molina y R. L. Vargas La Razón 1 Agosto 2005

El terrorismo callejero revienta las fiestas de Algorta con ataques coordinados contra locales comerciales
EFE Libertad Digital 1 Agosto 2005

«A ETA no le hace falta matar porque está logrando la ruptura de España»
OLATZ BARRIUSO/SAN SEBASTIÁN EL Correo  1 Agosto 2005

¿Del IRA a ETA?
Por Carlos Martínez Gorriarán, profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco ABC 1 Agosto 2005

... El más famoso y letal de los grupos terroristas del Ulster sólo comenzó su camino hacia el desengaño cuando los nacionalistas moderados se pusieron de acuerdo con los gobiernos y partidos de Irlanda y Gran Bretaña para aislar al IRA...

El título de este artículo puede también leerse así: ¿delira ETA?: la respuesta es sí. Todos los grupos fundamentalistas e integristas, y particularmente los violentos o terroristas, viven inmersos en un delirio ideológico que constituye el sustrato y raíz de su acción criminal, que precisamente recurre al terror para intentar sustituir la realidad por su locura particular. Esto, con los matices e intensidades que se quiera, vale tanto para el terrorismo nacionalista de IRA y ETA como para el islamista de Al-Qaeda, pasando por las variantes revolucionarias de las FARC o las Brigadas Rojas. Los testimonios de los terroristas arrepentidos suelen coincidir en que decidieron dejarlo al reparar en la naturaleza delirante de las excusas que tomaban por ideas y causas históricas justificadoras del asesinato.

Las modalidades y el momento en que un terrorista arrepentido descubre esa verdad demoledora varían. La cárcel ha jugado un papel muy beneficioso en este proceso, y otras veces razones más cínicas, como la búsqueda de vías realmente eficaces para conseguir más poder en la propia comunidad, que es la única demanda política de los grupos terroristas. Este parece ser el caso de Gerry Adams, un individuo que ya ha publicado una autobiografía autojustificativa y llena de falsedades como peaje necesario para ser admitido en la élite política. Pero es posible que Adams pase a la historia como el líder más visible de una generación de terroristas desmotivados que rechazaron la violencia por razones utilitarias... y sobre todo por efecto del rechazo general.

Al IRA le está costando más de siete años -los que distan del acuerdo de Viernes Santo de 1998- admitir que lo suyo era un delirio. Que no tiene ninguna posibilidad de derrotar a Gran Bretaña, ni de imponerse en el Ulster o de empujar a Irlanda hacia sus tesis irredentistas. Pero el IRA no ha llegado por sí mismo a esta conclusión. Renacido en 1969 al calor de una lucha intercomunitaria con orígenes políticos (la exigencia de igualdad de trato y derechos de la comunidad católica), el más famoso y letal de los grupos terroristas del Ulster sólo comenzó su camino hacia el desengaño cuando los nacionalistas moderados se pusieron de acuerdo con los gobiernos y partidos de Irlanda y Gran Bretaña para aislar al IRA y exigirle desaparecer. Exactamente lo contrario de lo que han hecho aquí el PNV y EA, sobre todo, y también IU y ERC (sin olvidar a Odón Elorza y su mariachi).

Pero a la vista de los precedentes, y sabiendo que el IRA, como ETA, se ha ido convirtiendo en una empresa mafiosa con intereses económicos y «laborales», no conviene aun echar las campanas al vuelo. El espectacular atraco del Banco de Belfast y el asesinato mafioso de Robert Mc Cartney están demasiado cerca para admitir que todo será coser y cantar. Y el IRA no ha dicho que vaya a disolverse. El mayor motivo de optimismo radica en que renunciar a las armas siempre es el principio del fin de un grupo terrorista que sólo existe para aterrorizar. Pero además parece muy difícil que los terroristas irlandeses encuentren excusas para volver a las andadas, más aun en el creciente clima de tolerancia cero al terrorismo que están urgiendo los masivos atentados islamistas.

Naturalmente, las noticias del Ulster han motivado de inmediato la pregunta -y el deseo- de si la retirada del IRA no será un ejemplo que ETA se verá obligada a seguir. Como suele pasar en nuestro país, esa pregunta ha motivado de inmediato reacciones atrabiliarias. Están quienes por una parte afirman que todos los terrorismos son iguales y, a la vez, afirman que no pueden compararse... Y cómo no, los nacionalistas, con su afición psicótica a la mentira, afirman que el IRA lo deja porque ha conseguido el justo reconocimiento del derecho de autodeterminación, cuando lo que tienen -ahora suspendida por Londres- es una especie de Diputación con competencias delegadas, sometida a la regla consociativa, es decir, que obliga a ambas comunidades a compartir el poder y las instituciones públicas.

A quienes preguntan si el ejemplo irlandés cundirá por estos pagos hay que decirles que depende de nosotros. ETA terminará aceptando su fracaso si y sólo si los grandes partidos nacionales comparten un consenso estratégico contra el terrorismo, y si obligan a respetarlo a los partidos nacionalistas. Era el Pacto Antiterrorista, virtualmente muerto. Pienso que la acusación al Gobierno de que está resucitando a ETA sólo para fastidiar al PP es también una forma de delirio grave y preocupante, pero no me parece menos evidente que las grandes facilidades que la rama política etarra ha obtenido para volver a la legalidad no es la mejor forma de empujar a ETA hacia el camino del IRA.

Los partidarios de imitar algunos aspectos del proceso de desarme del IRA -abundantes en la izquierda- deberían tener en cuenta que el Pacto Antiterrorista forma parte esencial y necesaria de un proceso de ese tipo. Y quienes piensan que no hay ninguna diferencia entre los grupos terroristas -opinión común en la derecha- también deberían aceptar que, por eso mismo, hay experiencias provechosas en el proceso del Ulster. La extensión del terrorismo islamista está volviendo a poner sobre la mesa las verdades del barquero que algunos creyeron poder sustituir con bonitas jaculatorias sobre «las causas del terrorismo en la injusticia universal» o la «validez de todas las ideas». El terrorismo tiene excusas, no causas, y muchas ideas son abominables.

La noticia de que el IRA deja las armas es una buena noticia, o mejor dicho, lo será cuando los hechos la hayan avalado. Y sin duda es una mala noticia para ETA, porque acerca un poco más su extinción. Deberíamos recordar todos los días que si el IRA ha llegado a este punto de desistimiento y retirada no ha sido por la concesión de la autodeterminación, la falacia de moda, sino como efecto de una presión sostenida y a la vez firme y flexible. Muchos habrían preferido una rendición más espectacular, con los «voluntarios» irlandeses entregando humillados sus armas a los oficiales británicos e ingresando en la cárcel más próxima. Entre nosotros hay quienes no sólo desean algo semejante para escenificar la rendición de nuestro mal doméstico, sino que motejan de traidor a quien se aparta un ápice de su guión. Es otra forma de delirio. Lo que importa es restaurar los únicos consensos que, como sabemos por experiencia propia y ajena comparable, empujan a ETA hacia la desaparición. Y tienen que hacerlo los partidos y las instituciones, no los colectivos de víctimas o los grupos cívicos. Lo demás son ganas de invocar a Manitú y formas de jugar con fuego.

La política de tierra quemada
Maite Pagazaurtundúa Ruiz, Presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo ABC 1 Agosto 2005

EL Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo (8-12-2000) aportó fuerzas e instrumentos renovados para hacer frente al entramado Batasuna-ETA. Lo distinto no era el terror o la capacidad de asesinar, sino que desarrollaban una táctica que buscaba paralizar a quienes hacían política y generaban opinión pública, para lograr el desistimiento del Estado y de la sociedad española. Ahora bien, también había avanzado el conocimiento del fanatismo de la identidad nacionalista vasca y sus potenciales víctimas habían decidido no ser invisibles y exigían al Estado de Derecho una reacción democrática que atacara todas las fuentes de la persecución.

No gustó, lógicamente, este pacto, a los nacionalistas vascos que habían abrazado el frente de Lizarra, pocos meses después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, y que lo hicieron tras negociar con ETA el aislamiento de PP y PSOE en el verano de 1998. El frente de Lizarra, por resumir, venía a ser el intento de unir el cese del terrorismo etarra a soluciones políticas más nacionalistas para el País Vasco. No debería olvidarse que los etarras fueron los que liquidaron Lizarra cuando el PNV no pudo seguirles el ritmo de exigencias independentistas. El Preámbulo del Pacto por las Libertades recuerda que los constitucionalistas debimos defendernos solos en aquellos años porque nos fallaron quienes debían haber caminado junto a nosotros, aquéllos que se dejaron llevar por la posibilidad de obtener ventajas políticas y poder, con una dosis, incluso, de candidez, si es que les asistía la consideración de que así podría terminarse el ciclo del terrorismo vasco.

Han pasado muchas cosas desde entonces. Hace poco más de un año, el 11-M nos mostró otro rostro cruel y destructor del fanatismo de la identidad, el integrista islámico, y a pesar de la primera reacción de médicos, sanitarios, policías, psicólogos y tantos ciudadanos -incluida la Casa Real- volcados en la asistencia y el cariño hacia los afectados, las víctimas no han contado con el consuelo de una clase política unida. Les han asistido las administraciones públicas y muchos ciudadanos anónimos y empresarios relevantes. Sin embargo, les quedará la amargura de que en la Comisión de Investigación que se desarrolló en el Congreso de los Diputados lo que menos pesó fueron las personas mutiladas, las asesinadas y sus familias, frente a la política de dureza extrema y de tierra quemada entre dos bandos, el PSOE con sus nuevos aliados, los partidos nacionalistas periféricos e IU -que tanto habían denostado el Pacto Antiterrorista- y el PP.

El shock del 11-M parece haber sacado los peores demonios de la política española y tal vez ha sido así porque no estábamos preparados ideológicamente para analizar ni el fundamento ni la estrategia del terrorismo islamista. Tal vez, mejor dotados en el campo de las ideas no se habría encarnizado tanto la lucha del poder, que es legítima y sustancial a los grandes partidos políticos. Sin caer en el angelismo y sin pensar en que se pueda dar en nuestro país el ejercicio político como en un club de caballeros, donde la argumentación de las ideas propias excluyera la descalificación del contrario e incluyera el respeto profundo al distinto, tal vez, con mayor conocimiento sobre los mecanismos profundos del fanatismo de la identidad que practican las células islámicas, tal vez, sólo tal vez, no habrían saltado la mayor parte de los parapetos de lo razonable políticamente hablando.

Hay muchos que creen que si no hubiera pobres y explotación no habría terrorismo. O sin dramáticos errores en política internacional. Pero en Sharm el Sheij se atacaba hace pocos días la prosperidad turística de Egipto, una vez más, ¿o es que hemos olvidado el asesinato del presidente de Egipto, Anuar el Sadat, tras los acuerdos de Camp David y tantos atentados contra el turismo egipcio? El terrorismo etarra, por poner otro ejemplo, es un terrorismo burgués y cuando algún proyecto totalitario triunfa, como pasó en Afganistán, aumentó la pobreza y la brutalidad sobre la vida de los hombres y las mujeres. Este tipo de percepción podría ser fruto de la mala conciencia porque sabemos que en los países ricos consumimos de forma desproporcionada, derrochando y contaminando y criando niños consentidos y adictos al consumo. Ahora bien, el fanatismo que lleva a matar tiene sus propias reglas y son anteriores a las injusticias, a las religiones y a los sistemas políticos como refleja Amos Oz cuando dice que «el fanatismo es más viejo que el islam, que el cristianismo, que el judaísmo. Más viejo que cualquier Estado, gobierno o sistema político. Más viejo que cualquier ideología o credo del mundo. Desgraciadamente, el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal, por llamarlo de alguna manera». Y Amos Oz considera que la esencia del fanático tiene que ver con un desvivirse por los demás, por su salvación, su pureza, la verdad, de una forma patológica. En los fanáticos reside el deseo de poder absoluto con verdades absolutas sobre los demás.

La conclusión más importante de lo anterior es que no podemos aplacarles con concesiones y que la propia democracia es nuestra fortaleza interior. Debemos actuar sin concesiones y sin otros atajos antidemocráticos, porque el fanatismo y el sectarismo se pueden contraer fácilmente, «incluso al intentar vencerlo o combatirlo», como apunta con sagacidad Amos Oz. Ante retos de esta envergadura la política es preeminente para articular la respuesta social y aunque no sea posible llegar al club de caballeros, la política española no debe consolidar la realidad castiza del cuadro de Goya, la de los dos hombres enterrados en el barro hasta las rodillas, armados de garrotes, dispuestos a ver sólo aquello que en cada momento ofrece algún tipo de ventaja política, utilizando la inteligencia para sustentar análisis parciales y sesgados que degradan la opinión pública, alejan a muchos ciudadanos de las instituciones y alimentan a los más proclives al forofismo político.

Los retos ante los que nos enfrentamos son demasiado relevantes como para que continúe la política de tierra quemada entre los dos grandes partidos españoles.

Josu Jon Imaz y su reino de nunca jamás
EDITORIAL Libertad Digital 1 Agosto 2005

Para los observadores medianamente avisados y para los que conocen la naturaleza del nacionalismo vasco, las palabras que Josu Jon Imaz pronunció ayer son la consecuencia lógica de una ideología –la nacionalista- a la que el PNV rinde tributo de continuo. Lo hizo con motivo del 110 aniversario de la fundación del PNV, en la Sabin Etxea y valiéndose del aliento vital que le insufla su militancia más bizarra, la que marca la línea de acción del partido que gobierna en el País Vasco desde hace un cuarto de siglo. Según Imaz, ha llegado el momento de reclamar una “nación vasca” que se extienda al norte y al sur de los Pirineos, que reúna a los “vascos” de Navarra y el departamento francés de los Pirineos Atlánticos con los de la Comunidad Autónoma vasca.

Semejante ensoñación, que no por delirante deja de ser constantemente aireada por la izquierda radical vasca y por sus primos hermanos del PNV, es uno de los pilares básicos del nacionalismo vasco. Lo llaman territorialidad. La doctrina consiste en repetir continuamente que el País Vasco, en realidad, está formado por otros cuatro territorios históricos amén de los tres que forman las provincias vascas. La fantasía ha llegado a tal extremo que se imprimen mapas con ese país imaginario, mapas que forman parte del temario de geografía de las escuelas vascas. No es un secreto para casi nadie que muchos son los niños en el País Vasco que tienen dificultad para situar Zamora en un mapa de la península pero que se conocen al dedillo el nombre de remotas localidades del País Vasco francés. La televisión autonómica, la ETB, presenta la información meteorológica sobre ese mismo mapa en el que regiones como Navarra, de mayor tamaño que el País Vasco, o condados como el de Treviño se diluyen en una entidad geográfico-política que no ha existido más que en las febriles pesadillas de los hijos políticos de Sabino Arana.

De nada ha servido que en Navarra el voto nacionalista vasco haya sido siempre minoritario o que, en el sur de Francia, el sentimiento vasquista sea prácticamente inexistente. Los irredentistas no se dan por vencidos y no han permitido jamás que la realidad les estropee una de sus consignas favoritas. Durante años la reclamación de esa Euskal Herria de nunca jamás vino de la mano de los partidos de extrema izquierda mientras que el PNV solía pasar de puntillas sobre un espinoso tema que bien podría crear conflictos con las autonomías adyacentes y con un país extranjero en el que el nacionalismo vasco no pasa de ser una curiosidad folclórica. Con la radicalización progresiva de los jeltzales a raíz del acuerdo de Estella, era de esperar que sus líderes no dejasen sin atender ninguna de las reivindicaciones que consideran irrenunciables; la territorialidad es una de ellas. De manera que tal aspiración es no sólo una estupidez sino que, además, se da de bruces con la Constitución, es imperativo que alguien en Madrid, en Pamplona y, por que no, en París recuerde a nacionalistas de todas las tendencias que el País Vasco es lo que es y que cualquier reclamación territorial puede ser tomada como una ofensa.

Exceptuando al gobierno de la Comunidad Foral de Navarra lo más probable es que, como ha venido siendo hasta ahora, nadie mueva un dedo. En la España de Zapatero los nacionalistas tienen barra libre para disparatar a conciencia mientras a cambio reciben el mejor de los tratos que la Moncloa pueda dispensar. Carod Rovira lo hace casi a diario, los de Ibarretxe no iban a ser menos. Unos días antes de que Imaz soltase lo de la “nación vasca” ante su entregada audiencia de la Sabin Etxea había mantenido una reunión con prominentes miembros del PSOE entre los que se encontraban José Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba. La entrevista se convocó para "restablecer el diálogo entre los partidos" y los participantes hicieron votos para continuar con los encuentros en septiembre. Llegado el momento, haría bien Rubalcaba en pedir a Imaz que le aclare en qué consiste esa extraña “nación vasca” asentada sobre dos países y tres Comunidades Autónomas. Podrían incluso dialogarla.

Estatuto catalán
La filfa de los derechos históricos
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Agosto 2005

ERC y CiU regresan, bajo un lenguaje indecente e insultante, a una idea del Ancièn Regimen, que busca los fundamentos de la nación en la sangre, la tierra y el tradicionalismo, que no las tradiciones, sin querer saber nada del derecho, de los derechos liberales y modernos. Vuelven, sí, con renovados ánimos, especialmente los insuflados por Rodríguez Zapatero, los energúmenos que desprecian los genuinos derechos, los individuales y subjetivos, para hablar de unos oscuros y ambiguos “derechos históricos” sobre los que tal vez “fundamentarían” una gregaria convivencia. Si esta gente persiste en esta patraña, también nosotros tendremos que reiterar que eso es una filfa, un engaño, un “vestigio”, por decirlo suavemente, del antiguo régimen sin sentido en un sistema democrático. Cataluña, pues, como comunidad autónoma no preexiste antes de la Constitución española de 1978.

Ningún liberal cabal, ni por supuesto ningún demócrata liberal, en realidad, ningún demócrata serio y honrado, podrá quedarse callado, impertérrito, cuando oiga hablar de “derechos históricos”, una contradicción en los términos, una expresión insultante para cualquier ciudadano que aspire a una convivencia cívica a partir de una idea más o menos evolucionada de nación moderna basada en el Estado de Derecho. Cuando los nacionalistas catalanes hablan de “derechos históricos”, en verdad, no pretenden otra cosa que terminar con la idea de pacto, de contrato, como fundamento de la ciudadanía. Porque este personal de ERC, CiU y muchos del PSC siguen sin creer en la idea de España-nación democrática, fundamentada en la Constitución de 1978, exigen la vuelta a los planteamientos medievales. Se trata de destruir España y con ella todos los derechos, que el ciudadano ha conseguido sólo por pertenecer a la nación española.

Las conquistas del individuo cederían ante la presión de la tribu, de la plebe y, en un sentido muy determinado, del pueblo. Desaparecería el ciudadano español en Cataluña, cosa más real y plausible de lo que algunos sospechan, para que el “pueblo” catalán ocupe su lugar. No serían los individuos-ciudadanos, sino el pueblo catalán el depositario de todos los derechos. Algunos dirán que estoy caricaturizando, pero estos son, ciertamente, los pobrísimos argumentos que hay detrás de quienes esgrimen unos “derechos históricos”, que nadie, y menos ese Institut d´Estudis Autonomics al servicio del nacionalismo separatista, sabe definir en estricta lógica jurídica.

La cosa es, pues, así de sencilla, y todo lo demás es velada palabrería e impostura nacionalista. Precisamente, por eso, nada se le puede conceder a esta gente que no sea el desprecio democrático, porque quieren destruir la nación española, España, que les ha concedido su capacidad para ser ciudadanos. Ante este atropello alguien debería empezar a exigir un castigo para quien quiere destruir el orden democrático... Alguien, pues, debería imitar al clásico y enseñarle a sus ciudadanos que “cuando, en el seno de un país libre, los enemigos de la libertad atacan esta libertad valiéndose de las mismas leyes que les permiten expresar sus ideas aviesas, el espíritu de la libertad exige que se les castigue”. ¿Por qué no pensar ya en suspender la autonomía a quien no respete la ley que le concede la autonomía?

Laberinto
J.J. Armas Marcelo ABC 1 Agosto 2005

EN medio de la sequía ya se nos anuncia un otoño político muy caliente. Para no salir del laberinto, uno de los más altos cargos de la España democrática deja correr al albur de un verano lleno de noticias trágicas sus ideas sobre los atentados de Londres y la III Guerra Mundial. Así, el laberinto agranda sus tormentosos pasadizos. Otra vez más hay que parafrasear a Ortega y Gasset: una debe ser la lengua del ciudadano y otra, bien distinta y más discreta, la lengua del político, del cargo público en general.

Como ahora la moda del farsante es que todos tengamos derecho a cualquier cosa que no incluya ciertos deberes morales con la memoria histórica de los demás y la nuestra propia, a partir de la idea adanista de que el principio es el instante donde nosotros somos los únicos protagonistas, sigue avanzando el laberinto del fuego: los nacionalistas catalanes pueden estar dirigiéndose paso a paso hacia su nación exclusiva al proclamar unos derechos históricos en el nuevo Estatut catalán, sobre el que, por paradójico e irritante que parezca, pivota desde hace más de un año y medio la gobernabilidad del país y toda la política española, sea laberíntica o retórica tal circunstancia, sea realidad histórica o sólo negocio circunstancial. Porque hay optimistas que sostienen, desde el conocimiento de la política como simple aunque necesario andamiaje teatral, que la política española no enrumba hacia el drama, sino al estrambote cómico y patético que no esconde, bajo sus faldas de mercadeo, más que un gran negocio las más de las veces infame. De este modo, las clases políticas minoritarias, se amparan en «sus derechos históricos» para distinguirse -y distanciarse- de los demás, mientras alzan su mapa ideal frente a la opresión histórica de España, que queda despojada de su propia historia, y del derecho también histórico a tener bien clara la historia común, por el obcecado empeño de los patrioteros de las nacioncillas en llevar a todo el país a las puertas del laberinto que Gerald Brenan hizo material de estudio nada metafórico. Existiría, además, la sospecha cada vez más extendida de que los socialistas españoles andan empeñados en ceder cualquier impedimenta del Estado con tal de mantener viva la estaca del mando contra sus adversarios mayoritarios, los populares. Sin embargo, a estas alturas de la ardiente sequía, ninguno de los dos bandos, ni populares ni socialistas, es percibido todavía por la ciudadanía española en general como especies en peligro de extinción o tejido muerto de nuestra sociedad -políticamente laberíntica aunque todavía feliz-, sino todo lo contrario: agentes responsables y capacitados, a pesar de los pesares y ciertas evidencias, para sacar al país del laberinto político donde anda metido.

Tras la huella de Sabino Arana
Miquel Porta Elorza ABC  1 Agosto 2005

Temas de Hoy | Madrid, 2005 | 362 páginas | 17 euros

En la caverna de Sabino de Antonio Elorza

Para «entender» qué ha ocurrido, qué ocurre y qué puede ocurrir en el País Vasco se recomienda el trabajo que Antonio Elorza dedica a Sabino Arana. Conforme nos sumergimos en el libro, constatamos, con textos del fundador del nacionalismo vasco en mano, lo que ya sabemos, o percibimos, o padecemos desde hace décadas: que el nacionalismo vasco es una cosa de pureza de raza, de violencia política y no política, de demonización agresiva -de exterminio, incluso- de lo español, de derechos históricos, de soberanía originaria, de recuperación de una independencia supuestamente perdida en 1839, de disfrazarse de moderado para sobrevivir en tiempos difíciles. En fin, un nacionalismo biológico que, contrariamente a lo que se dice, es Uno: moderados y radicales son las dos caras de una misma moneda acuñada con el signo del totalitarismo ideológico y la exclusión política, social y cultural. Hoy, el nacionalismo vasco mantiene escondido a Sabino Arana. Pero Sabino Arana -suma y sigue- continúa presente en el discurso de Juan José Ibarretexe, de Batasuna, del Partido Comunista de las Tierras Vascas, de ETA. Ése es el problema: el nacionalismo vasco permanece en la caverna de Sabino.

Momentos basura
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 1 Agosto 2005

Desde hace tiempo no pocas personas en el País Vasco y en el resto de España se muestran convencidas de que ETA se encuentra en fase terminal, que está viviendo los momentos basura de su historia. Buena parte de las estrategias políticas que los partidos están intentando aplicar en Euskadi están basadas, precisamente, en la convicción de que el terrorismo toca a su fin y es preciso adaptarse a un nuevo escenario político sin violencia. Estos años pasados hemos visto, incluso, cómo parecía que se estaba intentado cobrar el último peaje político antes de que ETA dejara de existir.

El anunciado abandono definitivo de las armas por parte del IRA refuerza esta percepción y la creencia de que ETA no podrá permanecer inmóvil ante este viento de la historia. La cuestión está en saber qué es lo que piensan los propios terroristas de su situación y de su futuro. Todo el optimismo exterior no sirve de nada si quienes tienen sus manos sobre el gatillo de las armas piensan de otro modo.

No se tiene la misma perspectiva de las cosas dentro o fuera de una organización terrorista. Adriana Faranda, destacada militante de las Brigadas Rojas en los setenta, advertía precisamente sobre «la visión deformada con la que los que viven en la clandestinidad interpretan la realidad, es decir, la tendencia a interpretar como señal para entrar en acción cualquier cosa que suceda».

Hay que saber si en la actualidad sigue teniendo vigencia la afirmación hecha por Mario Onandía en 1986, al señalar que no conocía «ningún documento ni ninguna declaración de ETA Militar o de algún adlátere autorizado en el que esta organización se comprometa a abandonar las armas, no ya si se consigue la alternativa KAS, sino incluso si Euskadi alcanza la independencia».

La pregunta a la que hay que responder es si la ETA actual sigue en la misma situación que describía Onandia hace casi dos décadas o, por el contrario, existe algún indicio de que se haya modificado su posición en torno a esta cuestión. De la respuesta que se obtenga deberían depender las estrategias aplicables contra ETA, evitando incurrir en la ingenuidad de creer antes de tiempo que estamos en la etapa del post-terrorismo, tal como hace unos años se creyó, equivocadamente, que habíamos llegado al post-nacionalismo.

Documentos intervenidos a Mikel 'Antza' revelan que la banda ha llegado a preguntarse qué hará con las armas una vez que hayan logrado sus principales objetivos políticos, la autodeterminación y la territorialidad, pero no conocemos que la pregunta tenga respuesta de momento. Y, desde luego, ni se plantean dejar la violencia sin haber tenido éxito. Es decir, ETA sigue pensando en clave de triunfo político, de imposición de sus exigencias, y no en clave de paz ni de abandono de las armas.

Fundación Heritage
Acabar con los atentados desde la raíz
por James Phillips Libertad Digital 1 Agosto 2005

Los ataques en Londres y en el lugar de vacaciones egipcio de Sharm el-Sheik han vuelto a recordar a muchos los horrores de lo que es el atentado suicida. Aunque no está muy claro si todos los que participaron en el atentado sabían que iban a una misión suicida, lo que si está claro es el resultado: un pequeño grupo de terroristas logró asesinar a una gran cantidad de inocentes.

Es obvio que no hay defensa total contra algunos terroristas decididos a morir por su causa. Una vez que están armados con sus bombas personales, es muy poco lo que podemos hacer por detenerlos. Crear un perímetro de seguridad en torno al transporte público, custodiado con perros rastreadores y policía muy armada sólo desviará a los terroristas hacia nuevos objetivos, posiblemente hasta la cola de pasajeros esperando pasar los controles de seguridad.

Pero tampoco estamos indefensos. La clave es impedir que la red terrorista que fabrica las bombas logre encontrar, reclutar y lavar el cerebro a los peones humanos que necesita para entregar las bombas.

Aunque los suicidas no necesitan mucho entrenamiento para asestar sus golpes mortales, sí que necesitan un alto nivel de compromiso personal para sacrificarse. No se levantan un día cualquiera y deciden suicidarse. Formar a un suicida implica la labor de toda una red de manipuladores. Cada uno de ellos es guiado por grupos de reclutadores, mentores, entrenadores y controladores que seleccionan un candidato, lo aislan de sus amigos, de su familia, le lavan el cerebro, le adosan la bomba y lo envían a un objetivo preciso.

Afortunadamente, hay relativamente pocos voluntarios suicidas. Hasta en Irak—país que ha sufrido más atentados suicidas que ningún otro en los dos últimos años—las redes terroristas tienen la creciente necesidad de reclutar extranjeros. La falta de voluntarios iraquíes los ha llevado a usar cómplices involuntarios, según se informa incluso han usado a un niño disminuido mental, o a voluntarios extranjeros que son reclutados para poner las bombas pero a los que no les dicen que detonarán las bombas a distancia antes de que estén a salvo.

Por tanto, la clave es desbaratar, desarraigar y destruir las redes terroristas que crean a los terroristas suicidas. Requerirá intensas operaciones policiales y de inteligencia para infiltrar las redes y capturar o matar a los líderes que dirigen las operaciones. Pero esto llevará tiempo.

Mientras tanto, las autoridades necesitan reducir la capacidad de las redes terroristas para reclutar dentro de sus comunidades. Esto exige un esfuerzo efectivo para llegar a los padres, profesores, representantes de la comunidad y líderes religiosos de la población que los terroristas tienen como objetivo para el reclutamiento.

Los retoños extremistas de todas las religiones son capaces de producir suicidas. Por ejemplo, uno de los grupos terroristas más sangrientos que practica el atentado suicida es el de los Tigres Tamiles, predominantemente compuesto de hindúes y que han perpetrado más de 200 atentados suicidas en Sri Lanka.

Pero en años recientes, los extremistas islámicos se han convertido en los patrocinadores más importantes de los atentados suicidas. Los grupos terroristas como Hezbolá, Hamás, la Yihad islámica y Al Qaeda han adoptado estas prácticas con un efecto mortal. Han fabricado ideologías rebuscadas para manipular las enseñanzas religiosas islámicas y así justificar el asesinato de gente inocente, lo cual está prohibido por el Corán y es rechazado mayoritariamente por los líderes religiosos musulmanes.

Debemos luchar contra las ideas que defienden la barbarie para poder prevenir los actos de barbarie. Una importante meta a largo plazo es desacreditar y deslegitimar la ideología que los terroristas difunden para justificar la masacre. Para secar la fuente de reclutas en potencia, los gobiernos deben trabajar con los líderes religiosos musulmanes así como con los políticos para desenmascarar las redes terroristas y demostrar que son sectas de la muerte que distorsionan adrede las enseñanzas religiosas islámicas para promover su temario revolucionario. Para vacunar a los jóvenes musulmanes contra el tóxico virus ideológico inoculado por los extremistas, los líderes religiosos musulmanes tienen que estar a la vanguardia denunciando a los extremistas como blasfemos que promueven una guerra profana.

Los gobiernos occidentales también deben presionar a ciertos regímenes en el mundo musulmán para que dejen de dar apoyo a las redes terroristas. Irán y Siria apoyan a los grupos terroristas que envían suicidas a Israel. Pakistán hace la vista gorda ante las actividades de grupos islámicos radicales sospechosos de estar implicados en los atentados de Londres, en parte porque esos grupos son aliados útiles contra la India. Estados Unidos debería liderar una coalición internacional que presione a los estados que apoyan el terrorismo para que acaben con ese respaldo o sino tendrán que enfrentarse a sanciones económicas, aislamiento diplomático y posiblemente represalias militares.

Los suicidas se cobrarán menos víctimas si somos firmes y nos negamos a apaciguarlos.

* Traducido por Miryam Lindberg
© Fundación Heritage

Ritual de seducción
Editorial ABC 1 Agosto 2005

AHORA que socialistas y PNV vuelven por sus fueros y mantienen reuniones «discretas» y «de alto nivel» en Euskadi, Josu Jon Imaz, qué casualidad, reclama una «nación vasca» que englobe Navarra y el sur galo con «soberanía compartida» entre España, Francia y Europa. El nacionalismo vasco apuesta por un «menage a trois» en el que ellos difrutan y España pone la cama. La maniobra de aproximación PSE-PNV, de nuevo qué casualidad, se produce justo cuando el matrimonio de conveniencia PSC-ERC pasa por una crisis que no se descarta pueda terminar en el juzgado. Sutil estrategia de cambio de pareja la que se atisba en un horizonte complejo en el que los socialistas pueden quedarse compuestos y sin novia/o. Encuentros en la oscuridad para tiempos convulsos.

Occidente y el Islam
Donde esté un buen prejuicio
GEES Libertad Digital 1 Agosto 2005

No hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor comentarista que el que no quiere enterarse de la realidad. Los argumentos están cerrados, el análisis es tan claro como meridiano: toda la culpa es de Estados Unidos y de sus adláteres que, para más inri, quieren aprovechar la amenaza que se han inventado para limitar las libertades.

Si se produce un atentado en Madrid, es porque Aznar estuvo en las Azores. Si ocurre en Londres es porque Blair además de visitar las Azores estuvo en la invasión de Irak. Si donde golpean es en Egipto es porque Mubarak es un fiel aliado de Estados Unidos, aunque estuvo en contra de la Guerra de Irak. Siempre hallarán un argumento, por rocambolesco que resulte, para obviar lo evidente, que los islamistas odian Occidente y harán todo lo que esté a su alcance para humillar y destruir una civilización que les “contamina”. Para ello contarán con la colaboración –consciente, semiconsciente o inconsciente– de todos aquellos europeos que también odian Occidente, que son muchos, y están dispuestos a socavar sus cimientos, tan antiguos como reaccionarios.

Ya tienen un nuevo tema para discutir, las declaraciones del Presidente del Consejo General del Poder Judicial sobre las medidas antiterroristas adoptadas en el Reino Unido. Lo que ha dicho es de puro sentido común, pero resulta intolerable para quien considera que seguridad y libertad son términos antitéticos: o uno u otro. La realidad es exactamente la contraria: no hay uno sin el otro. No hay libertad sin seguridad. En Londres se ha producido una merma de libertad ante el miedo, fundado, de que tomar un metro o un autobús suponga la muerte. Para restablecer esa libertad es necesario incrementar la seguridad. A mayor seguridad mayor libertad.

La naturaleza no se detiene, la vida fluye y cambia sin parar. Las especies tienen ante sí el reto cotidiano de adaptarse al nuevo entorno. El ser humano, un animal al fin y al cabo, no puede aferrarse a un mundo extinto, porque su futuro depende de que sea capaz de sobrevivir. Occidente ha sido superior, pero si quiere seguir siendo una civilización dinámica y abierta al futuro tiene que ser capaz de actuar en unas nuevas circunstancias. Cuando se está en guerra, y nosotros lo estamos disguste a quien disguste, y el enemigo está en nuestro propio territorio hay que incrementar la capacidad de acción de los servicios de seguridad para poder combatirle eficazmente. O nos adaptamos al nuevo entorno o sucumbiremos.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El Periódico de Cataluña
¿Tú también, Franco?
José García Domínguez Libertad Digital 1 Agosto 2005

Se lo escuché hace veinticinco años al gran Javier Cugat. Fue cuando se supo llegado a esa edad en la que un hombre ya puede decir lo que piensa impunemente. El caso es que acababa de retornar a Barcelona para citarse con la muerte en la mejor suite del Ritz. Allí la esperaría escoltado día y noche por tres enfermeras que ríase usted de las majorettes que se gastan en Corporación Dermoestética. Bien, pues aquel día, harto de responder a las tonterías sobre política regional con las que lo estaba aburriendo un plumilla doméstico, sentenció tajante: Sóc català. Sempre estic amb els que manen (soy catalán. Siempre estoy con los que mandan).

Si lo recuerdo ahora, debe ser porque la cara de perplejidad que dibujó entonces cierto adolescente aprendiz de progre, se parecía bastante a la que he vuelto a poner hoy, ojeando el artículo dominical de Franco (Antonio) en su Periódico de Cataluña. Y es que el director del Boletín Oficial del Tripartito me acaba de estampar su firma en una receta que prescribe ni más ni menos que un botellón de cicuta para Maragall. Como lo leen: Franco desea que su protector se inmole, y se lo recomienda con el más faltón alarde de negritas y cursivas que se recuerda en la plaza. Ilustra esa lección magistral de lealtad una foto del aconsejado tan manifiestamente mejorable que uno ha de recalar en ella tres veces para no tomarla por la ficha policial del Tunecino. ¡Cría cuervos!

Mas que nadie pierda un segundo de su existencia buscando las claves para desfacer este entuerto fraternal ni en Maquiavelo, ni en Clausevitz, ni en Lenin, ni en Chateaubriand; ni mucho menos en Bob Dylan. Porque la respuesta tampoco está en el viento. ¿Dónde, entonces?, se preguntará el lector. En Casa Nostra, naturalmente. Claro, hombre, claro, en Javier Cugat. “Soy catalán…” El sexto sentido de la tropa periodística catalana para olfatear quién manda de verdad en cada momento, es una de esas maravillas de la Naturaleza a la que pronto dedicará un monográfico el National Geographic. De ahí que no debamos extrañarnos de lo suscrito por Franco, ni de que, el mismo día, el director del Avui, un libelo propiedad de la Generalitat, tolere que en sus páginas de opinión se siga haciendo chanza con las supuestas adicciones del President.

Los que mandan acaban de poner en almoneda la cabeza de Maragall. Y nuestros sabuesos de Todo a Cien, como siempre, han sido los primeros en intuirlo. Así, a estas horas, el President pudiera ser ya un cadáver político y sus amigos, los camisas negras, una pandilla de friquis expulsados del Paraíso por la espadas flamígeras de Montilla y Artur Mas. A fin de cuentas, CiU, una máquina de poder que merodea por las oficinas del INEM desde hace un año y pico, acaba de librar a Zetapé del mayor problema de su vida política: el Estatuto catalán. Y el PSC, otra máquina de poder que apenas husmea las garitas de los conserjes de la Plaza de San Jaime también desde hace un año y pico, podría haberse librado del gran problema de toda su vida: el complejo de los apellidos plebeyos. Por lo demás, ya se sabe: somos catalanes…

¿Alianza de qué?
IÑAKI EZKERRA El Correo  1 Agosto 2005

Llevo unos días raros. En cuanto me quedo solo -en una terraza, en una biblioteca, en el cuarto de baño - pienso en 'la alianza de civilizaciones' de Zapatero. No lo puedo evitar y me entra un indescriptible vértigo. Veo de pronto mezclados -o sea 'aliándose' orgiásticamente entre ellos y sin mostrar el menor escrúpulo- al Imperio Austrohúngaro y al de Constantino, al Siglo de las Luces y al de Pericles. Me veo en el interior de una pesadilla de anacronismos. No se lo deseo a nadie, ni a mi peor enemigo. ¿Es algo tremendo! Y es también algo normal que me esté pasando esto porque la primera gran dificultad que ofrece la brillante iniciativa de Zapatero para ser llevada a la práctica es eminentemente cronológica. En un mundo como el de hoy, invadido y moldeado por los modernos medios de transporte y comunicación, no hay más que una sola civilización. Ha sido el propio Blair el que ha tratado de insinuárselo con tacto al decir que le parece bien «un pacto entre sociedades civilizadas».

Yo creo que Blair experimentó un vértigo parecido al mío al oír lo de la 'alianza de civilizaciones'. De pronto se le debieron de mezclar en la cabeza de golpe todos los cromos de vikingos, aztecas, griegos y romanos que coleccionábamos en la infancia, las viñetas a todo color de aquellos álbumes maravillosos que se llamaban cosas como 'Historia de las civilizaciones'. He dicho 'Historia', en efecto. Hasta los fabricantes de cromos sabían que las civilizaciones no se alían como los partidos políticos, sino que en todo caso se alínean históricamente, cronológicamente. Los autores de los atentados del 11-S, del 11-M y del 7-J son tan occidentales como nosotros por muy musulmanes que sean y nosotros ya somos tan orientales como ellos por mucho que vayamos a misa o leamos a Kant y a Voltaire. Occidental es el propio concepto de terrorismo político que Bin Laden asimiló en sus años de estudiante en Europa y hasta el carácter suicida de su versión fundamentalista que se nos pretende presentar como algo ajeno a nuestra 'cultura racional'. El coqueteo con el más allá no sólo está en el Corán sino también en la Biblia. Y qué cosa hay más kamikace que el legionario que canta todo contento lo de 'Soy el novio de la muerte'. No hay en Occidente un solo himno patriótico que no apele al sacrificio propio, a la muerte y al derramamiento de sangre. Si eso es esencialmente islámico nosotros somos tan musulmanes como Mahoma.

Papini se imaginó a Ghandi confesando que era su educación británica -el inglés que llevaba dentro- la culpable de que pensara en la independencia de la India. Hoy Oriente quiere ser Occidente. ¿Alianza con quién? ¿Con nosotros mismos?

De Lepanto a la alianza de civilizaciones
JAVIER OTAOLA/ABOGADO Y ESCRITOR El Correo 1 Agosto 2005

España y Turquía, dos países que representan en su historia el conflicto y la guerra entre Oriente y Occidente -Ah¿ Lepanto! - han asumido un protagonismo especial en la iniciativa destinada a distender la tensión política global, tensión buscada de propósito por el terrorismo islamista como estrategia en su propia lucha por asumir el liderazgo en el seno de los países musulmanes. El primer ministro turco, Tayyip Erdogan, ha asumido de manera protagonista la idea planteada por nuestro jefe de Gobierno en el seno de Naciones Unidas para crear un grupo de trabajo que haga posible una alianza de civilizaciones o, dicho con palabras menos solemnes, un gran acuerdo entre el mundo occidental y el mundo musulmán que evite la escalada de violencia verbal e ideológica antesala de otras violencias como las que estamos padeciendo.

No es casualidad que Turquía, un país entre dos mundos según la feliz definición que de él da Adrian Macliman, se haya sentido atraído por esta iniciativa. Turquía, que hasta la época del último sultán Mehmet VI, 1861-1926, con el Gobierno de 'la Sublime Puerta', fue la mayor autoridad religiosa del mundo musulmán con un valor equivalente al del Papado, dio paso gracias a la acción política de Ataturk a una república que introdujo 'manu militari' la modernidad en el país, latinizando el alfabeto, introduciendo la legislación europea en los órdenes penal, civil y mercantil, otorgando el derecho de voto a las mujeres (¿en 1934!), imponiendo una laicidad estricta, separando las esferas de lo político y lo religioso y haciendo posible un Islam circunscrito a la esfera de lo privado y de lo social que puede demostrase perfectamente compatible con la democracia representativa en el marco de una laicidad que no se propugna a sí misma como una religión vergonzante sino como un espacio de gestión común de lo público bajo la razón dialogada de la democracia.

El proyecto de la alianza de civilizaciones, que inicialmente sólo obtuvo el desprecio y la incomprensión de toda clase de voceros, se ha abierto camino en la comunidad internacional y he logrado el apoyo de Naciones Unidas. Es una iniciativa que no supone ninguna dejación de responsabilidad respecto a defensa legítima contra las agresiones, lucha contra el terrorismo y represión de las incitaciones al odio religioso, pero que no se conforma sólo con eso y que pretende ir más allá.

Es preciso darnos cuenta de que el terrorismo islamista dirige su violencia terrorista contra Occidente, sus crímenes se extienden por todos los continentes, pero lucha por lograr el poder político en el mundo árabe; y no podemos perder de vista que la guerra global lanzada por Al-Qaida es fundamentalmente una gran guerra civil en el seno de la comunidad musulmana que amenaza a los gobiernos de países como Marruecos, Argelia, Egipto, Turquía, Arabia Saudí, Afganistán o Irak

La última entrega de datos de la 'Pew Global Attitudes Survey' muestra datos de cómo la simpatía por lo que representa Bin Laden ha disminuido de una manera significativa en países como Líbano, Marruecos, Turquía, Indonesia, auque ha aumentado en otros como Jordania y Pakistán. La 'guerra' de Al-Qaida es una 'guerra' que exhibe su capacidad terrorista para lograr el poder en los países musulmanes.

No olvidemos que por ejemplo en Argelia el GIA, otra manifestación del islamismo terrorista, ha causado 150.000 muertos en una década, todos ellos musulmanes. Con toda seguridad ese trabajo de diálogo será largo y laborioso y por sí sólo no será suficiente para resolver todos los problemas, pero es, desde luego, una responsabilidad de la que no podemos hacer dejación ya que el terrorismo islamista es un conflicto global que se dilucida no sólo en campo de los hechos sino también en el de las ideas, las concepciones del mundo e incluso en el de los prejuicios. Por otro lado, como dice nuestro refranero español, lo cortés no quita lo valiente, y abrir una posibilidad de 'parlamentar' no implica entreguismo ni hacer dejación de las medidas de seguridad y de fuerza legítima que correspondan.

El pin
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 1 Agosto 2005

Como la Cancillería alemana en 1939, el señor Zarraoa, alcalde del Ayuntamiento de Getxo, ha ordenado que los ciudadanos se pongan distintivos que indiquen quienes saben o no euskera. Igual que el presidente 'integrador' intenta imponer a estrella sabiniana, sin duda para controlar y discriminar. El caballero vizcaíno del PNV, apoyado que no desautorizado por el partido, quiere marcar con pin de la ikurrina del partido a los buenos vascos y así 'los otros' quedarán identificados sin necesidad de seguimientos. La medida no sólo se extendería a los comercios y locales públicos, donde el distintivo garantizaría el label de calidad vasco, sino también a balcones y ventanas. El intento recuerda la época nazi, cuando se marcó con la estrella de David al sector de la población judía que posteriormente fue eliminada en el gulag siberiano. Para el 'marcaje' en principio, se contará con una dotación de 26.000 euros, aprobado el pasado 5 de julio, que sería incrementada, tan pronto como se apreciara su efectividad, en 260.000. Este proyecto discriminatorio, etnicista y xenófobo muestra la catadura moral de quien lo presenta y degrada a quienes representa. Parece imposible que pueda salir adelante pero, ojo, es parte del plan Ibarretxe o de Estella, como el ahogo del modelo A y la imposición del D, la exigencia del perfil lingüístico, el carné vasco, etc. Se podrá dar si, como en un principio los judíos, aquí también se da la pasividad y se piensa que no puede suceder. Podrá suceder si se piensa que 'algo habrá hecho' o que a mí no me va a afectar. Sucederá si en lugar de luchar contra la discriminación y la imposición, la xenofobia y el etnicismo, nos vamos de excursión.

CRITICA AL PNV POR FILTRAR LAS REUNIONES
Permach confirma "contactos personales" entre Batasuna-ETA y dirigentes socialistas
El co-portavoz de la formación ilegalizada Batasuna-ETA, Joseba Permach, ha confirmado este lunes los contactos personales entre el PSE y Batasuna. Permach ha lamentado que de momento el PSOE se niegue a reunirse de manera oficial con Batasuna-ETA al tiempo que ha reprochado al PNV que busque protagonismo "con la filtración de las reuniones" que tuvieron lugar la semana pasada con los socialistas. El dirigente de Batasuna-ETA quiso dejar claro que se trata de "conversaciones sobre conversaciones".
EFE Libertad Digital 1 Agosto 2005

En una entrevista en Radio Euskadi, Permach recalcó que "lo importante" es que se celebren reuniones entre las formaciones vascas "para generar confianza y acceder a las bases para la puesta en marcha de un proceso democrático". "Las reuniones de julio sirven para iniciar un proceso, son las conversaciones sobre 'las conversaciones', y hay más de las que pueden salir en los medios de comunicación, pero no tantas como se necesitan", añadió.

Permach lamentó que el Partido Socialista, tanto "de Madrid como de Euskadi", se niegue a mantener relaciones formales con Batasuna, aunque existan "contactos personales". Este domingo se conoció que el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, y el portavoz del EBB, Íñigo Urkullu, mantuvieron la semana pasada un encuentro en Madrid con altos dirigentes socialistas. En la reunión se encontraban el secretario general y el presidente del PSE-EE, Patxi López y Jesús Eguiguren, respectivamente, así como el portavoz socialista en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el secretario general de organización del PSOE, José Blanco.

El ministro de Interior, José Antonio Alonso, calificó este lunes de "lícita y legítima" la reunión que han mantenido dirigentes del PSOE y el PNV y en la que aseguró que no ve "ningún misterio", ya que "no se tomó ningún tipo de acuerdo" y no se habló de cuestiones referentes a su departamento. "Seguramente puede parecer una obviedad, pero hay que decirla; y es que los partidos políticos democráticos, legales y legítimos se reúnen y hablan cuando lo tienen por conveniente", recordó el ministro tras inaugurar en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo un curso sobre terrorismo y globalización. Alonso señaló que, según le han informado, en esta reunión, que se celebró la semana pasada en Madrid, "no se tomó ningún tipo de acuerdo" y, sobre todo, no se trataron cuestiones que afectan a su departamento, como la Seguridad del Estado, "que no son de partido, sino de Gobierno", añadió.

A este respecto, el secretario general del los populares vascos, Carmelo Barrio, considera que el acercamiento entre PNV y PSE-EE "es incuestionable" y los encuentros que mantienen es para tratar de establecer "la estrategia" para incluir a Batasuna en una mesa de diálogo. Las declaraciones de Barrio se producen después de las distintas reuniones que el PNV ha venido manteniendo con los socialistas, así como con la ilegalizada Batasuna-ETA.

Mientras, el dirigente de Batasuna-ETA ha explicado que espera que los acuerdos de gobierno de los socialistas con ERC y BNG en Cataluña y Galicia, respectivamente, "ayuden" al PSOE para hacer la "reflexión" sobre la existencia de un "conflicto político y armado histórico" en el País Vasco y la necesidad de "apostar por el diálogo" y el reconocimiento del derecho a decidir de la sociedad vasca.

En cuanto a las declaraciones del presidente del PNV, Josu Jon Imaz, en las que este domingo abogó por la soberanía compartida frente a la independencia, dijo que el "debate principal" en el País Vasco no son los "proyectos políticos concretos" de cada partido, sino "el tránsito a un nuevo marco" político. Pese a ello, Permach aseguró que Batasuna aboga por la independencia "más que nunca" y advirtió a Imaz de que para poder compartir la soberanía "primero hay que tenerla y a este país se le niega en todos y cada uno de los campos que lo definen como pueblo".

Un testigo dice que ETA «estaba de acuerdo» con el atentado y que planeaba acciones en cadena en Madrid

R. Coarasa, E. Fuentes, I. G. de Molina y R. L. Vargas La Razón 1 Agosto 2005

Madrid- La organización terrorista ETA avaló verbalmente la masacre cometida el 11 de marzo de 2004 en Madrid. Es más, por esas fechas, planeaba cometer un atentado en cadena en la capital de España. La banda había fijado como objetivos «número uno» Cibeles, Gran Vía, Telefónica y algún hotel hasta plaza de España. Los etarras «lo habían hablado para efectuarlo de manera coordinada», según la declaración de uno de los testigos recogida en el sumario del 11-M. Esta persona, que basa gran parte de su declaración en lo que escucha hablar a Rafa Zouhier en prisión, pide que se le aplique la protección de testigos para preservar su identidad en la cárcel.

En el momento de los hechos que relata, cumplía condena en el módulo 6, justo enfrente del 8, en el que se encontraba el confidente Zouhier. Aunque no se cita el nombre de la prisión, por razones de seguridad del preso, es de suponer que se refiere a la de Aranjuez (Madrid), donde Zouhier, uno de los imputados por el 11-M, estuvo recluso.

Este testigo, según consta en el sumario20/2004, asegura que los atentados del 11-M no guardaban relación «con lo que habla en la carta de Euskalerría, pero que sí que los de ETA están de acuerdo con el atentado». Una persona que responde al nombre de Unaia le comentó que un compañero del módulo 5 caminaba con un interno islamista acusado de terrorismo, «que habló con Egoiz y ellos están de acuerdo con el atentado».

Según su relato, dio la casualidad de que la banda etarra había dejado una mochila semanas antes, y aunque no precisa el lugar, se refiere a Madrid. «Por eso se los acusó en un primer momento y, por ende, el PP había asociado desde un primer instante lo ocurrido con ETA».

Es más, el islamista habló con un preso etarra, que responde de nuevo al nombre de Egoiz, que le confirmó que ellos hubiesen perpetrado los atentados de la misma manera. Acto seguido, le confesó que habían elegido como recorrido para cometer el atentado en cadena desde Cibeles a Gran Vía, Telefónica y algún hotel, hasta la madrileña plaza de España. Además, le aseguró que ya lo habían hablado para «efectuarlo de manera coordinada».

El interno que relata estos hechos asegura que tiene testigos de lo que narra. Su compañero Constantino Gómez del Pulgar de Díaz Aranda, que cumple condena en la celda 202 del módulo 6, corroboraría su testimonio. El testigo dice que entabló amistad con Constantino, porque no era drogadicto como la mayoría de los reclusos de ese módulo.

Al citado testigo le trasladaron el día 13 de julio de 2004 al módulo 6, situado enfrente del 8, donde cumplía condena Zouhier. Cuatro días después, a las 14:00 horas, dice que le escuchó hablar con su compañero de celda, porque tenía protocolo de suicidio, «uno alto de tez blanca». Se asomó por casualidad y escuchó cómo Rafa comentaba que seguía hablando con sus amigos de Granada y Almería. «Hablan de ir a las minas de mármol y de extraer explosivos de las mismas». Según su testimonio, Rafa le explicó a su compañero de celda que «su gente le había pagado 36.000 euros y que el juez y los guardias civiles eran unos gilipollas, porque se estaban comiendo el cuento. Y que él lo tenía todo controlado». Después narra cómo cambian de celda varias veces a Zouhier, incluido un traslado a Asturias. Y cómo tomaba nota de todo lo que le parecía sospechoso. Sin embargo, en los meses de septiembre y octubre de 2004, no escucha a Rafa Zouhier decir nada que le interese. Por eso no apunta nada.

Una información elaborada por R. Coarasa, E. Fuentes, I. G. de Molina y R. L. Vargas

ARTEFACTOS INCENDIAROS CONTRA BANCOS, TIENDAS...
El terrorismo callejero revienta las fiestas de Algorta con ataques coordinados contra locales comerciales
Los grupos de terroristas callejeros han dejado en la madrugada de este lunes un reguero de destrucción en la localidad vizcaína de Algorta, en el tradicional enclave vizcaíno de Getxo, que vivía sus fiestas patronales desde este fin de semana. Los implicados actuaron de forma rápida y coordinada para atacar más de una decena de locales comerciales, según ha informado el departamento de Interior del gobierno vasco. Este es el segundo fin de semana consecutivo en el que los ataques alcanzan esta dimensión.
EFE Libertad Digital 1 Agosto 2005

Los incidentes comenzaron una media hora después de la medianoche en la zona del centro de Algorta, que este domingo celebraba el último día de las fiestas locales, cuando varios grupos de radicales arrojaron cócteles molotov contra diversos negocios, a la vez que cruzaban contenedores en la carretera para dificultar el acceso al lugar de la Ertzaintza -que ha abierto una investigación- y de los bomberos.

Los encapuchados arrojaron artefactos incendiarios contra bancos, agencias de viajes, oficinas de seguros, tiendas de telefonía y un estanco, todos ellos ubicados en la zona de las calles Torrene, Telletxe, Algortako Etorbidea y los alrededores. La agresión fue "bastante rápida" y los encapuchados abandonaron el lugar sin que se produjeran detenciones ni hubiera enfrentamientos con la Ertzaintza.

El pasado fin de semana también se produjeron diferentes altercados llegando a poner en riesgo a una patrulla de la policía vasca. El aumento del terrorismo calljero fue criticado hace siete días por el PP que denunció la toma de las calles del País Vasco por los proetarras. El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, denunció que desde que Zapatero ha cambiado su política en relación a la banda terrorista ETA, la lucha callejera ha ido en aumento debido a que “se ha bajado el pie del acelerador de la lucha policial”. Mientras, el parlamentario popular, Carlos Urquijo, acusó al consejero de interior del Gobierno vasco, Javier Balza, de imprevisión al permitir el homenaje al terrorista muerto, el pasado domingo, y que acabó con un intento de agresión por parte de los terroristas callejeros a dos ertzainas.

MARÍA SAN GIL, PRESIDENTA DEL PP VASCO
«A ETA no le hace falta matar porque está logrando la ruptura de España»
Acusa a Zapatero de «entregar» Euskadi y Cataluña al nacionalismo para conservar el poder y le hace «responsable» de la 'kale borroka'
OLATZ BARRIUSO/SAN SEBASTIÁN EL Correo  1 Agosto 2005

«Me siento orgullosa del pasado del PP, de Zaplana y de Acebes»
Sólo ha podido disfrutar de una semana de vacaciones y las últimas dos se las ha pasado de aprendizaje intensivo de euskera en el barnetegi de Lazkao. «Es difícil pero lo intento, doy clase todos los días que puedo», explica María San Gil, que, al volver a la arena política, tiene la sensación de que nada ha cambiado. Extremadamente crítica con Zapatero, en la más pura línea de Rajoy, la presidenta del PP vasco reprocha al jefe del Ejecutivo el «protago- nismo político» que, en su opinión, ha permitido cobrar a ETA. «Por eso no le hace falta matar. Aspiran a la autodeterminación y a la ruptura de España, y hasta cierto punto lo están consiguiendo», asegura.

-El abandono de las armas por parte del IRA, ¿le hace albergar esperanzas para Euskadi?
-Son realidades completamente diferentes. Me alegro mucho de que el IRA haya hecho ese anuncio, pero constato que lo que le ha llevado al abandono de las armas es una política de firmeza clarísima por parte del Gobierno británico y la unidad de los dos grandes partidos en una idea perfectamente clara de que al terrorismo hay que derrotarlo y no hay que negociar. Ahí hay un punto de divergencia muy claro con lo que ocurre en España.

-¿No puede interpretarse como una señal de que, hoy día en Europa, la práctica del terrorismo está abocada a un final por agotamiento?
-El IRA lleva 35 años asesinando, tiene más de 3.000 muertos en su haber y no han conseguido nada de lo que pretendían. Y en Euskadi, sin embargo, tenemos una autonomía casi plena. Vamos a dejar de buscar argumentos políticos donde no los hay y a insistir en que, contra el terrorismo, la unidad de todos los partidos es fundamental.

-Euskadi está viviendo un rebrote especialmente virulento de la 'kale borroka'. ¿A qué lo achacan?
-Al cambio de política antiterrorista del Gobierno. Se han relajado las medidas de presión y eso ha permitido que el entorno de ETA se sienta crecido y envalentonado. Hay que decir muy claramente que Zapatero es el responsable de que la 'kale borroka' resurja.

-Sin embargo, también ha habido épocas de intensísima violencia callejera cuando gobernaba el PP.
-Claro. Y entonces se aplicaron políticas activas en las que el PP y el PSOE estaban de acuerdo y que hicieron que el terrorismo callejero desapareciera prácticamente del todo. ¿Por qué se han dejado de aplicar estas medidas? ¿Por qué el PSOE abandona el Pacto Antiterrorista? ¿Por qué siente el entorno batasuno que pueden ser los dueños de la calle? No lo entendemos.

-Pero el Departamento de Interior practicó detenciones y prohibió manifestaciones. Así y todo, han pedido la comparecencia de Javier Balza.
-Si me permite, antes hay que recordar que el Parlamento lleva siete meses sin actividad. ¿A alguien se le ocurriría que una empresa pudiera estar siete meses parada sin consecuencias? Las comparecencias de los consejeros deben producirse en la tribuna del Parlamento y no en la mediática. Y una de ellas es la del señor Balza. Es un veterano y sabe perfectamente cómo hay que abordar el terrorismo callejero. Es verdad que ha habido detenciones, pero también una cierta imprevisión o una sensación de que no iba a ser tanto como ha sido. Se le ha recriminado, se le ha avisado y se le ha dicho que esté alerta.

Sin complejos
-¿No será que quieren reforzar su imagen de única oposición real?
-Es que somos los únicos que queremos ser alternativa al PNV. El PSE se ha mimetizado tanto con el nacionalismo que ha dejado de ser alternativa. No tenemos complejo en defender que lo mejor para el País Vasco es formar parte de España, porque es la locomotora que nos lleva a tener presencia activa en Europa. Nuestro proyecto tiene una buena base y nuestra permeabilidad en la sociedad va a ser cada vez mayor. Cuanto más se nos conoce, más se aprecia nuestro proyecto.

-¿Cómo interpreta entonces que, según el último Euskobarómetro, más de tres cuartas partes de los vascos apoyen la negociación con ETA y la mitad esté dispuesta a ofrecerle contrapartidas? Justo lo contrario de lo que el PP sostiene.
-No es ninguna sorpresa. Llevamos treinta años padeciendo el terrorismo de ETA y eso deja huella. La gente está saturada y cansada e intuye de forma natural que cediendo se va acabar antes. Y es responsabilidad de los políticos hacer ver que si cedemos no se acabará nunca. Aunque en este momento sea la postura más dura y más incomprendida, es la mejor para que las siguientes generaciones tengan un Estado de Derecho real.

-¿Comparte la teoría de que las algaradas buscan forzar una negociación entre el Gobierno y ETA en otoño?
-Nada es gratuito. Hasta ahora creíamos que a ETA hay que derrotarla, pero Zapatero está alentando la negociación. Y ante eso, ¿cómo se hace fuerte la banda? Con terrorismo callejero. Y, sin embargo, parece que hay una cierta tolerancia a este tipo de violencia mal llamada de baja intensidad siempre y cuando no haya muertos. Es un juego absolutamente macabro. La permisividad con la violencia tiene que ser siempre cero.

-¿Y qué está ganando ETA?
-Es que ETA tiene dos formas de actuar: a través de la violencia o de la política. Y están teniendo un protagonismo político importante, por eso tampoco les hace falta matar. Ellos quieren conseguir lo que llevan buscando hace mucho tiempo, el derecho de autodeterminación y la ruptura de España, y hasta cierto punto lo están consiguiendo. Están consiguiendo que el plan Ibarretxe sea una realidad, que en Cataluña el Estatut sea otra realidad

-¿Está diciendo que ETA está detrás de la reforma del Estatuto catalán?
-Todo eso es fruto también del pacto de Perpignan. Ahí hay muchas cosas que están habladas y negociadas y que vienen a dar la razón a una banda que lo que quiere es cargarse España. Todo está entremezclado.

Un plan vivo
-¿La unidad de España está en peligro?
-Sí, porque hay dos comunidades autónomas donde está triunfando el proyecto soberanista. Lo inició el País Vasco y ahora ERC ha llevado a Cataluña a una situación de radicalidad que nos preocupa sobremanera. El proyecto del PP es la defensa de la unidad de España sin complejos. España es una nación. El problema es que tenemos un presidente del Gobierno que por seguir en el poder es capaz de entregar Cataluña y el País Vasco a los nacionalistas aunque eso suponga la desvertebración de España.

-¿Qué futuro augura al actual modelo de Estado?
-Lo que pase en septiembre con el Estatuto catalán va a ser crucial para la política española: se empieza llamando 'nación' a Cataluña y se termina exigiendo que las capacidades de la autonomía se correspondan con esa terminología. Y en Euskadi habrá consulta. Es ilegal, pero la tendremos. Lo más peligroso es tener un presidente de Gobierno a quien le da lo mismo que seamos un Estado de las autonomías que un Estado federal.

-Pero también Valencia, donde gobierna el PP, se ha lanzado a la reforma estatutaria.
-Hay un elemento clave, la lealtad, que sí se da en el caso valenciano. El problema es que Cataluña y Euskadi no quieren ser leales con España, quieren cambiar la relación de las comunidades autónomas con España y que sea de tú a tú. Y no entienden que la soberanía nacional es incompatible con el derecho de autodeterminación.

-¿Cómo ven el tira y afloja que mantienen los gobiernos central y vasco por las transferencias?
-No nos dejemos engañar. El PNV no quiere más transferencias, quiere romper con España. Esto no es más que un juego de tramposos. Hacen como que quieren las transferencias cuando lo que quieren es separar Euskadi del resto de España. El proyecto del PNV no es culminar el Estatuto, es cargárselo.

-¿No cree entonces que el plan Ibarretxe esté aparcado?
-Está más vivo que nunca. Ibarretxe en estos momentos da mucha más importancia a la presencia de Otegi en una mesa que a la de los grupos que hemos sido democráticamente elegidos, incluido EHAK. Esa es la realidad. Ibarretxe ha elegido que su aliado sea Otegi. Tienen marcada conjuntamente la hoja de ruta porque comparten objetivos comunes. Prefiere hacer su proyecto de país con Otegi que con el PP, y eso es algo que a la larga pasará factura. Aquí no hiberna nada, lo que ocurre es que ahora unos y otros están llevando negociaciones por debajo de la mesa con Batasuna. Pero el plan sigue estando ahí.

-¿Y ustedes no participan?
-El PP ahí no entra. Con Batasuna no nos sentamos. No vamos a legitimar a un partido ilegalizado por pertenencia a banda armada. Es inaudito que haya políticos tan obstusos que obvien la trayectoria de ETA y se sienten con ellos a negociar.
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