AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 11 Agosto 2005
Terror, 'pin' y estulticia
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 11 Agosto 2005

Algo de normalidad
Editorial ABC 11 Agosto 2005

El síndrome de Barcelona y el tonto útil
Por MIQUEL PORTA PERALES ENSAYISTA Y ESCRITOR ABC 11 Agosto 2005

Los explosivos del 11-M, el gran engaño
EDITORIAL Libertad Digital 11 Agosto 2005

Paradojas de campanario
Por EDUARDO SAN MARTÍN ABC 11 Agosto 2005

4. Una impúdica cadena de mentiras
por Luis del Pino Libertad Digital 11 Agosto 2005

El triste listado del PNV
Cristina Losada Libertad Digital 11 Agosto 2005

El PNV no es el mejor socio
PILAR CERNUDA ABC  11 Agosto 2005

Financiación y autonomías
MA Email 11 Agosto 2005

Gobierno bilingüe
Ánxel Vence La Opinion 11 Agosto 2005

El jefe de los Tedax ocultó al juez que los explosivos de la furgoneta de Alcalá y la mochila de Vallecas eran diferentes
Libertad Digital 11 Agosto 2005

Terror, 'pin' y estulticia
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 11 Agosto 2005

El terrorismo callejero es la segunda marca que los ideólogos del tinglado violento sacan al mercado cuando ven que la primera ya no se vende. Persigue los mismos objetivos que los asesinatos: demostrar que se existe, sembrar un miedo que aterrorice, hasta paralizarlos, a los ciudadanos; tratar de marcar la agenda política y certificar que, aunque no haya crímenes, el llamado 'conflicto' existe y se siguen ofreciendo los mismos profesionales de la 'cosa' para su eventual solución. Una vez más, los que crean el problema se venden como posibles conseguidores de soluciones que no serían precisas si ellos mismos no impulsaran el problema. Todo ya muy visto.

Tampoco resulta nada original la venta de la mercancía violenta que, con afán justificativo, se realiza con fruición por parte de los que deciden cuándo hay que saquear las calles y cuándo no. Con un análisis chipiritifláutico se argumenta que se destrozan comercios de gentes de Getxo, o mobiliario urbano de San Sebastián, porque un etarra ha sufrido en Francia un accidente laboral. La culpa de que un individuo se estampane contra un árbol cuando huye de la Policía la tienen, por ejemplo, los de Viajes Ecuador de Getxo, que, al igual que otros comerciantes y vecinos del pueblo, llevan ya trienios viendo cómo la saña fascista de los etarras les hace una avería morrocotuda, les quita clientela, les aterroriza y pone en peligro su forma de vida, o su vida misma. Un etarra se mata en accidente y varios vecinos de Getxo se quedan con el veraneo en el aire o con el miedo en el cuerpo. Un automatismo muy lógico.

Puestos a ver la misma película, seguro que les suena aquélla en la que la Ertzaintza ni está, ni se la espera, o llega tarde y con pocos efectivos. Los comerciantes de Getxo, reiteradamente saqueados; los vecinos, reiteradamente aterrorizados, se saben de memoria este filme de terror, que parece una pesadilla, en el que los criminales huyen siempre raudos e impunes y los que tienen un caballo lento, pero lento que te caes, son los supuestamente buenos. La obsesión de los mandos políticos de la Ertzaintza por que les dejen acceder a los ámbitos internacionales de información y la justificación de su incompetencia en la imposibilidad de ese acceso seguro que explica el que no se enteren de lo que pasa en Getxo, lugar al parecer poco conocido y alejado de su ámbito vasco de actuación.

Y en esta sesión doble de cine de terror, y de verano, aparece la estrella invitada, la que nunca decepciona, la que siempre tiene una propuesta inédita que revoluciona la historia del pensamiento occidental: el todavía alcalde de Getxo, Iñaki Zarraoa. Su anteúltima y brillante idea consiste, como conocen, en que los que sepan euskera se pongan un 'pin' -¿qué gustirrinín!- para diferenciarse de los que no lo saben, para identificarse entre ellos con un simple golpe de vista, en este país apenas atravesado por miradas de tantos tipos; para salir a la calle con otro aire, no sé, y manifestar una cierta forma de vivir, de pertenecer a una tribu, en este país en el que hay tan pocas. La melonada demuestra de forma empírica cómo puede uno distraerse inventando problemas nuevos ante la incapacidad de resolver los realmente existentes y, encima, que la ronda la pague el contribuyente.

No contento con este delirio, tan dañino para el euskera y tan caro para el ciudadano, el inefable alcalde de Getxo, en la más pura ortodoxia nacionalista, echa la culpa de todos sus errores a todos los demás. Así, sostiene que los policías municipales son los culpables de la pasividad ante los incidentes protagonizados por terroristas callejeros en plenas fiestas del pueblo y que llenaron de pánico, como mínimo, a las veinte familias que tuvieron que ser evacuadas de sus casas por el temor de que ardieran por los cócteles lanzados por los definidos por Arzalluz como «chicos de la gasolina». Los sindicatos policiales se quejan de que este individuo les tenga recluidos fuera del espacio natural de su actividad -la calle-, y reprochan a Zarraoa que se niegue de forma reiterada al diálogo, esa palabra mágica que tanto se repite y tan poco se practica a la hora de la verdad. (No sabemos si los policías municipales no patrullan por la calle porque están ocupados, por orden del señor alcalde, en elegir entre los diversos modelos de 'pin').

El caso es que en una de las regiones europeas con más policías por habitante y metro cuadrado, en una comunidad con un opulento nivel de vida económico, las fiestas de los pueblos y de las ciudades -ese espacio destinado en principio a la alegría, la convivencia y la libertad- se convierten en una pesadilla para los vecinos, que ven cómo sus casas pueden arder; para los comerciantes, que ven cómo sus negocios arden, y para cualquier persona civilizada, a la que le tiene que arder la sangre por una mezcla tan explosiva de afán destructor, incompetencia y estulticia.

Algo de normalidad
Editorial ABC 11 Agosto 2005

OBLIGADO por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el juez Santiago Pedraz ha dictado auto de procesamiento contra el etarra Ignacio de Juana Chaos, por seguir perteneciendo a ETA, según quedó demostrado en los dos artículos que el todavía preso terrorista publicó en el diario «Gara». Lejos de ser procesado por lo que algunos consideraron un delito de «opinión», De Juana recibe esta nueva imputación por haber realizado actos objetivos de apoyo a la estrategia terrorista, al verter amenazas directas contra jueces y políticos. Su procesamiento es una forma de recuperar parte del rumbo judicial antiterrorista que se había desviado tras la exoneración inicial de De Juana y la posterior sentencia sobre Jarrai -decididas por Pedraz, solo, la primera, y en compañía de otros magistrados, la segunda-, cuyas consecuencias inmediatas ya se están viviendo en las calles del País Vasco, con un fuerte resurgimiento de la «kale borroka». Ambas decisiones abrieron una interpretación jurídica del terrorismo propia de veinte años atrás, pero no del momento actual en el que si algo ha permitido al Estado arrinconar a ETA ha sido el conocimiento exhaustivo de su entramado y de las diversas formas de revestir la militancia de sus integrantes, algunas a rebufo de una apariencia de legalidad a la que pusieron fin la acción judicial y la acción legislativa (Ley de Partidos) emprendidas desde 1997.

El exceso verbal sobre las posibilidades de un «final dialogado» de la violencia ha nublado la eficacia que venía demostrando el Estado de Derecho y democrático en la lucha y en la política -porque no son lo mismo- antiterroristas. La aplicación de la ley es un método infalible para acabar con el terrorismo, aunque deba ir acompañada de medidas políticas, siempre y cuando se tenga claro cuáles son las «medidas políticas» que hay que aplicar. Hasta hace unos años, por tales medidas se entendía todo aquello que implicara negociación con los terroristas y cesión al nacionalismo. Es decir, la política que se ha acreditado como ineficaz para lograr el fin de la violencia. Sin embargo, existían otras «medidas políticas» que requirieron la revolución cívica de Ermua para que las instituciones y los partidos se atrevieran a aplicarlas. Hubo unidad democrática -la de verdad, la que buscaba la derrota de ETA sin condiciones-, refuerzo del Estado de Derecho, cooperación internacional, apoyo al constitucionalismo vasco, exclusión de partidos antidemocráticos. Ahora, de la mano del Gobierno socialista, se vuelve a decir que al final del conflicto habrá que tomar «medidas políticas», que no son las que debilitaron a ETA en estos últimos ocho años, sino las que la preservaron de la derrota en los años anteriores.

Pero los cambios de criterio ante la forma en que debe producirse el final de ETA no varían la realidad de esta organización terrorista. De Juana Chaos sigue siendo un conspicuo terrorista y Batasuna sigue siendo el brazo político de ETA. Por eso es bueno que se recupere la normalidad, procesando a De Juan Chaos por lo que es y prohibiéndole a Batasuna la manifestación que ha convocado en San Sebastián el próximo domingo. El Gobierno vasco ha decidido no autorizar la manifestación y la razón es inapelable: Batasuna es una organización ilegalizada por sentencia del Tribunal Supremo. Aunque la consejería, para eludir esa invocación, se apoya en el acto de suspensión de actividades decretado en su día por el juez Garzón.

Sin embargo, incluso cuando acierta, el nacionalismo no puede evitar la sensación de oportunismo, pues tan ilegal es hoy Batasuna como el 14 de diciembre pasado, cuando esta formación organizó el famoso mitin de la denominada «declaración de Anoeta». La pasividad de la Consejería de Interior, que no evitó esa concentración, le ha costado a su titular, Javier Balza, una querella que puede sentarle en el banquillo, buena razón, más que el apego al principio de legalidad y de acatamiento a las resoluciones judiciales, para no incurrir en el mismo error. Ahora sólo falta que la marginación legal de Batasuna se extienda al plano político y cesen los contactos públicos y clandestinos de nacionalistas y socialistas, porque la doble moral acaba siendo tan perniciosa para la estabilidad de las instituciones como el incumplimiento de las sentencias del TS o la inaplicación de la Ley de Partidos al Partido Comunista de las Tierras Vascas.

Los experimentos con ETA son peligrosos, porque el crimen y el Estado de Derecho no son materias combinables. De una forma u otra, el Estado, gracias a la perseverancia de jueces, policías, fiscales -cuando les dejan-, constitucionalistas y movimientos cívicos, activa sus resistencias frente a la impunidad que buscan los terroristas o con la que algunos aspiran a negociar con los terroristas. De Juana, procesado, y Batasuna, prohibida. Parece que vuelve la normalidad.

El síndrome de Barcelona y el tonto útil
Por MIQUEL PORTA PERALES ENSAYISTA Y ESCRITOR ABC 11 Agosto 2005

DESDE hace décadas, el nacionalismo catalán padece lo que podríamos denominar el síndrome de Vitoria. El tal síndrome se manifiesta de diversas formas. Los ejemplos abundan. Anoten: se valora positivamente el pacto de Estella, se firman declaraciones conjuntas con el PNV, se aplaude el plan secesionista por etapas de Ibarretxe, se descalifica el Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos, se hace apología de un diálogo que implica concesiones a ETA, se celebra la decisión de Atutxa de no ilegalizar el grupo parlamentario de Batasuna, se criminalizan personajes como Mayor Oreja, Redondo Terreros, Fernando Savater y Gotzone Mora al tiempo que Arnaldo Otegui y Martxello Otamendi son generosamente entrevistados en los medios públicos. Y por haber, hay quien no puede reprimir la emoción -sí, es él: Carod-Rovira- y cuando el lendakari visita el Parlament grita «Gora Euskadi». Si bien se mira, una manera de decir «collons, així es fa una nació!».

Pero, he aquí que en el verano de 2005 se percibe un salto cualitativo. Ya no se trata de solidarizarse con las «reivindicaciones del pueblo vasco», sino de exigir lo mismo para el pueblo catalán. Del síndrome de Vitoria, al síndrome de Barcelona. Sin circunloquio alguno: el proyecto de reforma del Estatuto catalán aprobado en comisión parlamentaria con los votos de CiU y ERC, así como las enmiendas propuestas por los nacionalistas, son la versión catalana del plan Ibarretxe. A los textos me remito: «Cataluña es una nación», «derecho de los pueblos a la autodeterminación», «derecho del pueblo catalán a determinar libremente su futuro» que «se fundamenta en los derechos históricos del pueblo catalán», «integridad de la potestad reglamentaria», «agencia tributaria consorciada», «concierto económico con cuota de solidaridad». En definitiva, el alumno catalán ha aprendido la lección del maestro vasco. Una lección que, más allá de la dogmática ideológica, puede tener consecuencias prácticas de largo alcance. Y es que en función de una lectura abusiva del artículo 150.2 de la Constitución que invoca el nuevo Estatuto, así como de los derechos históricos, la Generalitat, literalmente hablando, vacía de competencias al Estado. Entre otras: justicia, administración local, inmigración, régimen penitenciario, actividades marítimas, consultas populares, puertos y aeropuertos, inspección bancaria, seguros y mutualidades, y planificación, ordenación y promoción de la actividad económica. Se trata, en suma, de un cambio de modelo de Estado -ni más ni menos se deberían cambiar siete leyes orgánicas y, muy probablemente, la propia Constitución- en una línea soberanista (¿confederal?, ¿libre asociación?) que, además, gracias al modelo de financiación a la vasca, rompe la solidaridad interterritorial. Y el caso es que, conociendo los mimbres con los que está hecho el nacionalismo catalán, la soberanía conquistada bien podría ser un paso en la consecución de la independencia. Y para muestra ahí está el botón de la propuesta de nueva Constitución presentada por ERC que incluye el derecho de secesión. ¿Una broma? Cuidado con las bromas de ERC.

¿Por qué ha ocurrido lo que ha ocurrido? El plan Ibarretxe para Cataluña es la consecuencia de cinco variables que se complementan e impulsan mutuamente. Primera: el Instituto de Estudios Autonómicos de la Generalitat de Cataluña elabora, en primera instancia, un texto inicial que raya la inconstitucionalidad, y CiU y ERC encuentran en dicha propuesta rupturista la excusa perfecta para sobrepasar la frontera de lo constitucional. Segunda: el tacticismo de CiU y ERC que, vía ofrecimiento de emociones patrióticas, quieren asegurarse el voto nacionalista. Tercera: el sectarismo de un nacionalismo catalán, que, inasequible al desaliento, está empeñado en la estrafalaria idea de la construcción o reconstrucción nacional de Cataluña invocando, incluso, unos supuestos derechos históricos que, amén de preconstitucionales y antidemocráticos, remiten directamente a los señores medievales y al absolutismo del XVII. Cuarta: la torpeza del socialismo catalán que, al coquetear con el nacionalismo, se ha quedado sin discurso alternativo y, por lo que parece, compuesto y sin novia. Quinta: la falta de liderazgo de un Maragall que -por convicción, interés o desidia- practica el dontancredismo.

¿Qué puede ocurrir? Que nadie espere ningún milagro del Consejo Consultivo de la Generalitat que se ha de pronunciar sobre si el nuevo Estatuto contiene indicios de inconstitucionalidad. Puede decir que sí y puede decir que no. Y también, sacando a colación la llamada lógica vulgar, puede argumentar que si es cierto que la Constitución reconoce los derechos históricos únicamente para los territorios forales, ello no significa que no los reconozca para las demás comunidades autónomas. O sea, ni sí, ni no, sino todo lo contrario. Es decir, la decisión final del Parlament será estrictamente política. Hoy todo son incógnitas. ¿Harán los socialistas catalanes alguna componenda con ERC -indirectamente con CiU- para salvar los muebles del tripartito? ¿Se consolidará el frente nacionalista formado por CiU y ERC y, en consecuencia, el nuevo Estatuto descarrilará y quizá se llegue a unas elecciones anticipadas el resultado de las cuales podría ser un Govern nacionalista que presionase aún más a lo que denominan Madrid? ¿Dinamitará ERC desde dentro el nuevo Estatuto a cambio de más poder para sí y «suficiencia financiera» para Cataluña? ¿Cuáles son las concesiones que el talante -y las alianzas políticas- del sonriente Rodríguez Zapatero está dispuesto a aceptar? En cualquier caso, descarrile o no el nuevo Estatuto, o se apruebe uno nuevo en clave más o menos soberanista, ha de quedar claro que los síntomas de lo que he denominado síndrome de Barcelona -la búsqueda del privilegio, la marginación paulatina de lo español y la reivindicación de la soberanía- no cesarán. Ahí reside la mitad del problema. La otra mitad está en el papel de tonto útil que algunos se empeñan en jugar. Antes o después les pasarán la factura al cobro.

Los explosivos del 11-M, el gran engaño
EDITORIAL Libertad Digital 11 Agosto 2005

Una de las grandes farsas sobre las que se construyó el montaje posterior a los atentados del 11-M ha quedado al descubierto hoy gracias a la investigación que nuestro colaborador Luis del Pino está realizando en torno al sumario del caso. Dentro de la cuarta entrega de su serie “Los enigmas del 11-M” del Pino desgrana una por una todas las mentiras que se han ido sucediendo a lo largo del último año y medio sobre los explosivos que se encontraron en la mochila de Vallecas y en la furgoneta de Alcalá, y que han servido durante todo este tiempo para mantener contra viento y marea que el Gobierno Aznar mintió en las horas posteriores a la tragedia.

El relato de los hechos es de una sencillez cartesiana; el comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, que ya fue relacionado en el pasado con la “célula de Avilés”, manipuló con absoluto descaro los análisis que la policía había hecho de los explosivos horas después de la matanza. El objeto de semejante comportamiento no era otro que confundir adrede a la opinión pública, al Gobierno y al juez sobre la verdadera composición de los explosivos que fueron hallados en la mochila número 13 -la que no explotó- y en el interior de la furgoneta aparcada en Alcalá de Henares. Para ello, el responsable de los Tedax ha protagonizado una peripecia de engaño y ocultación que se extendió desde el mismo día de los atentados hasta la pasada primavera, cuando se vio obligado a admitir que, efectivamente, sus informes remitidos al juez del Olmo no eran ciertos.

El día 12 de marzo, esto es, horas después de la masacre, hizo circular un informe en el que aseguraba que tanto en la mochila como en la furgoneta el tipo de explosivo que se había encontrado era idéntico, una variedad de la dinamita conocida como Goma 2-ECO. Lo cierto es que en la furgoneta, amén de Goma 2, la policía científica había detectado la presencia de una sustancia, la metanamina, que nada tiene que ver con la anterior y que se utiliza como componente para explosivos militares. Obviando ésta última, se alejaban las sospechas sobre la banda terrorista ETA, que abandonó el uso de la Goma 2 hace tiempo. Cuando, días después, se vio en la obligación de informar al juez de lo que había encontrado en las pruebas halladas en Alcalá y Vallecas dio el siguiente giro de tuerca e incluyó la metanamina como componente de la Goma 2 a sabiendas de que estaba engañando al magistrado.

La mentira, sin embargo, terminaría por descubrirse. Un informe de la Guardia Civil que investigaba en marzo el intento de atentado en el AVE levantó las sospechas de del Olmo que requirió de Sánchez Manzano una aclaración. Entonces, ante la petición del juez, se vio impelido a reconocer que había suministrado información falsa en los informes que había remitido al juzgado. Arguyó errores de trascripción y trató de quitarle hierro al asunto asegurando que la metanamina era “irrelevante”. Tan irrelevante como para, por descuido, hacerla formar parte de la Goma 2 o tan irrelevante como para ocultarla a conciencia durante más de un año.

Este caso de engaño, ocultación y manipulación protagonizado por uno de los responsables policiales del 11-M nos lleva a concluir que la investigación sobre los atentados no ha hecho más que empezar. Sánchez Manzano debe comparecer de nuevo ante el juez y dar las explicaciones oportunas sobre un comportamiento que es, cuando menos, intolerable en un miembro de los cuerpos de seguridad del Estado. ¿Qué pretendía el jefe de los Tedax ocultando y falseando la composición de los únicos explosivos que se recobraron intactos tras las deflagraciones?, ¿por qué lo hizo?, ¿por qué manipuló sistemáticamente una información tan importante hasta que, un año después, la farsa fue descubierta fortuitamente? Esta y otras muchas cuestiones han de ser despejadas lo antes posible para continuar con las indagaciones de un caso en el que nada es lo que parece y las sorpresas están siempre a la vuelta de la esquina. Para el asunto de los explosivos sólo Sánchez Manzano tiene la respuesta, y está vivo para contarlo.

Paradojas de campanario
Por EDUARDO SAN MARTÍN ABC 11 Agosto 2005

EL verano es tiempo para recuperar lecturas desperdiciadas en su día como consecuencia de la distracción que nos provoca tanta lectura obligada e inútil en época de negocio (de no ocio, literalmente). Y a juzgar por la absoluta oportunidad con la que se presentan ante nuestros ojos, mal grado de su extemporaneidad real, uno estaría autorizado a afirmar que son ellas, esas lecturas, las que nos han elegido a nosotros, que han estado aguardando un momento de sosiego en nuestras obnubilaciones para aparecérsenos en el momento adecuado a fin de que su digestión produzca, junto al mayor placer, el mejor aprovechamiento.

Félix Ovejero es profesor en la Universidad de Barcelona y, antes de que el gravísimo pecado de prestar su firma a un manifiesto contra algunas de las políticas nacionalistas del gobierno catalán le valiera, junto al resto de los firmantes, ser vilipendiado y estigmatizado (y hasta amenazado de muerte en algún caso, afortunadamente aislado) por intelectuales orgánicos del tripartito y por la prensa oficiosa del principado (que lo es casi toda), había producido un ensayo («Naciones, fronteras y ciudadanos». Claves de la Razón Práctica) que, publicado dos meses antes, no estaba «contaminado» por las desgraciadas contingencias de aquel linchamiento. Como presintiendo lo que vendría más tarde en la loca cabalgada hacia el absurdo que está suponiendo la discusión del estatut (el texto desarrolla en realidad ideas expuestas en una conferencia dictada un año antes), Ovejero se ocupaba en su texto del supuesto derecho a la secesión. Resumo muy escuetamente una de sus tesis: por qué reconocer a determinadas comunidades dentro de un espacio político-jurídico el derecho a separarse cuando no esté de acuerdo con las normas dictadas por la mayoría, si ese mismo derecho no se reconoce a los individuos.

La pertenencia a un espacio jurídico-político (a un estado) no es el resultado de un contrato libremente aceptado, como sostiene el liberalismo clásico desde Locke. «No se elige pertenecer» a un estado, se elige «dentro del estado»; se decide dentro de las fronteras, no se deciden las fronteras. Y ese «no derecho» de elección convierte precisamente a ese espacio en «el lugar de la democracia», donde nadie puede ser excluido y de donde nadie puede excluirse salvo que se violen las reglas y no porque exista un derecho «a entrar y salir». El «demos» no se puede decidir democráticamente porque es anterior a la democracia. De todo lo cual se infiere la siguiente paradoja: que los nacionalismos, que pertenecen al tronco de las doctrinas comunitaristas, para defender el núcleo de su programa máximo, deben recurrir a los postulados que, en el plano de los individuos, defienden los liberales más «enragés». Todo es bueno para el convento. Y para el campanario.

LOS ENIGMAS DEL 11-M
4. Una impúdica cadena de mentiras
por Luis del Pino Libertad Digital 11 Agosto 2005

El sumario del 11-M pone de manifiesto que el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, manipuló los análisis que la Policía Científica realizó a los explosivos inmediatamente después de los atentados. La manipulación tenía por objeto ocultar que el explosivo hallado en la furgoneta de Alcalá y el encontrado en la mochila de Vallecas no coincidían.

Mientras que la mochila de Vallecas sólo contenía Goma-2 ECO pura, el fragmento de explosivo hallado en la furgoneta de Alcalá contenía también METENAMINA, que es un componente utilizado en ciertos explosivos de tipo militar, como por ejemplo el T-4 (ciclonita). El engaño fue destapado por la Guardia Civil un año después de la masacre, aunque hasta ahora no había trascendido a la opinión pública.

La ocultación
Existen muchos tipos distintos de dinamita, como por ejemplo Titadyne o Goma-2. Existen también varios subtipos de Goma-2 diferentes, uno de los cuales es la famosa Goma-2 ECO. Todos los tipos y subtipos de dinamita se diferencian por su composición química. En concreto, la Goma-2 ECO se fabrica utilizando cinco componentes: nitrocelulosa, nitroglicol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo y carbonato cálcico.

Nada más producirse los atentados, se pusieron en marcha los distintos servicios policiales para tratar de esclarecer lo sucedido, entre ellos el servicio de Policía Científica, que se encargó de realizar el análisis químico de los explosivos encontrados. Tras la localización de una milagrosa mochila en Vallecas, la Policía Científica se encontró con la tarea de analizar y comparar tres muestras distintas:

1. Los restos de explosivo que habían sido localizados en la furgoneta de Alcalá.
2. El explosivo encontrado en la mochila de Vallecas.
3. La muestra de Goma-2 ECO que los Tedax entregaron como "muestra patrón".

Antes de que finalizaran esos análisis, el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, circuló un informe preliminar con fecha 12 de marzo en el que afirmaba textualmente: "En las pruebas analíticas, aún no finalizadas, los resultados obtenidos hasta el momento confirman que [el explosivo de Vallecas] se trata de la misma sustancia que la hallada en la furgoneta Renault ya mencionada, que a su vez se corresponde con la muestra patrón de dinamita Goma-2 ECO". Es decir, las pruebas no han finalizado aún, pero Sánchez Manzano se atreve a asegurar el 12 de marzo que las tres muestras son iguales y que además se trata de Goma-2 ECO.

Debía de tener mucha prisa el jefe de los Tedax, porque le hubiera bastado esperar unas pocas horas para conocer el informe que la Policía Científica emitió ese mismo día, y cuyas conclusiones no confirmaban precisamente lo que Sánchez Manzano había predicho.

El análisis realizado indicaba, efectivamente, que la mochila de Vallecas sólo contenía Goma-2 ECO. Sin embargo, tanto el explosivo de la furgoneta de Alcalá como la "muestra patrón" contenían METENAMINA además de los componentes normales de la Goma-2 ECO.

La importancia de ese hallazgo era tremenda:
1. En primer lugar, la METENAMINA no es un componente de la Goma-2 ECO, pero sí de ciertos explosivos de tipo militar (como por ejemplo la ciclonita, también llamada hexógeno, RDX o T-4), lo que apuntaba a que se hubiera podido utilizar una mezcla de explosivos en el 11-M.

2. En segundo lugar, los análisis demostraban que el explosivo de la mochila de Vallecas tenía diferencias con respecto al encontrado en la furgoneta de Alcalá, lo que viene a confirmar definitivamente las sospechas sobre el origen de la milagrosa mochila y sobre toda la cadena de investigaciones a que condujo su providencial hallazgo.

3. En tercer lugar, un hecho inexplicable: la presencia de METENAMINA en el fragmento que los Tedax entregaron como "muestra patrón" de Goma-2 ECO apunta a la posibilidad de que lo que fuera entregado para el análisis fueran dos fragmentos del mismo explosivo encontrado en la furgoneta, y no una verdadera muestra patrón.

En su informe 173-Q2-04 de 12 de marzo la Policía Científica refleja de forma clara y explícita la diferencia entre las tres muestras, indicando que las tres muestras son coincidentes "excepto en lo concerniente a la METENAMINA", que no aparece en el análisis efectuado al explosivo de la mochila de Vallecas. Estos resultados de los análisis fueron cuidadosamente ocultados a una opinión pública que tenía que enfrentarse, dos días después, a una crucial cita electoral.

La manipulación
Pero a quien no podía dejarse de informar es al juez, y a partir de este momento comienza la cadena de manipulaciones. En el informe remitido al juez por Sánchez Manzano el 16 de marzo el jefe de los Tedax afirmaba que el explosivo de la furgoneta, el explosivo de Vallecas y la muestra patrón de Goma-2 ECO son iguales, y enumera los componentes para el juez: nitrocelulosa, nitroglicol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo, METENAMINA y carbonato cálcico. En otras palabras, Sánchez Manzano le añade por su cuenta al explosivo de Vallecas la METENAMINA que le faltaba.

Con ese informe, Sánchez Manzano efectúa una doble manipulación: por un lado, le oculta al juez que la Policía Científica había encontrado diferencias entre las muestras, mientras que por otro le hace creer a Del Olmo que la METENAMINA es un componente de la Goma-2 ECO, con lo que se evitaban incómodas preguntas sobre posibles explosivos de tipo militar.

Gracias a esa doble manipulación, la verdad oficial fue convenientemente apuntalada ante la opinión pública y ante el juez. A partir de ese momento, todo el mundo daría ya por supuesto que el explosivo utilizado en los atentados era Goma-2 ECO. De hecho, los informes posteriores de Sánchez Manzano al juez ya sólo mencionan el nombre de dicho subtipo de dinamita, sin entrar en peligrosas explicaciones sobre la composición química de las muestras encontradas en la mochila y en la furgoneta.

La huida hacia adelante
Esta manipulación tenía que terminar por descubrirse antes o después, y así fue, aunque para ello tuvo que transcurrir un año. La primera señal de alarma saltaría en enero de 2005, al recibir el juez un informe de la Guardia Civil relativo a una serie de cartuchos de dinamita recogidos en Asturias. El análisis de los cartuchos de Goma-2 ECO arrojaba la presencia de los cinco productos normales que componen dicho explosivo. Por supuesto, no aparecía la METENAMINA por ninguna parte.

Para remachar la jugada, el juez Del Olmo recibía el 21 de marzo de 2005 un informe elaborado por la Comandancia de Toledo de la Guardia Civil, encargada de investigar el atentado fallido en el AVE. En ese informe, la Guardia Civil solicitaba, muy sibilinamente, que se pidiera a la Policía información sobre si había sido detectada METENAMINA en los explosivos de Leganés, lo que era una hábil manera de llamar la atención del juez sobre el punto fundamental del engaño.

Después de revisar la documentación obrante en su poder, el juez Del Olmo detectó las contradicciones y solicitó a Sánchez Manzano las clarificaciones oportunas con fecha 5/4/2005.

En su informe de contestación de 20 de abril de 2005, Sánchez Manzano se ve cogido en la tremenda red de engaño tejida en torno a este tema y emprende la huida hacia adelante. Por un lado, reconoce que en la mochila de Vallecas no había METENAMINA, pero la explicación que da para haber dicho que sí la había es que se trata de un "error de transcripción". Un error muy providencial, sí. Ese "error de transcripción" indujo al juez a considerar durante un año, equivocadamente, que todas las muestras se correspondían con el mismo tipo de explosivo. En determinados puestos, y sobre determinados asuntos, uno no puede permitirse semejantes "errores de transcripción".

A continuación, Sánchez Manzano reconoce que la METENAMINA no forma parte de la composición de la Goma-2 ECO (entonces, ¿por qué dejó, con su primer informe de 16 de marzo de 2004, que el juez creyera que la Goma-2 ECO sí contiene METENAMINA?). Reconocido esto, el jefe de los Tedax se ve forzado a dar una explicación al hecho de que en la muestra patrón de Goma-2 ECO entregada para los análisis sí hubiera METENAMINA. ¿Y cuál es la explicación que da Sánchez Manzano? Pues que "se trata inequívocamente de una sustancia contaminante ajena y extraña a la composición originaria". Peculiar explicación. Lo que Sánchez Manzano nos dice es que la Policía Científica permite que se le contaminen las muestras que se le entregan para su análisis. Y además no se trata de una contaminación cualquiera, sino que "casualmente" se le contaminan muestras de dinamita con componentes de explosivos militares. Si eso fuera así, la conclusión ineludible es que tendrían que tirarse esos análisis a la basura, porque ¿quién nos garantiza que el resto de sustancias detectadas en el análisis no sean también "sustancias contaminantes"?

Pero hay más: ante la pregunta del juez de si la METENAMINA es relevante para identificar el tipo de explosivo, Sánchez Manzano reconoce que se trata de un compuesto utilizado para fabricar ciclonita (que es, recordemos, un explosivo de tipo militar) pero se apresura a añadir que "no es una sustancia explosiva en sí misma" y que de aquí "se deduce que nunca puede ser relevante para la identificación de sustancias explosivas y que por ello en los informes emitidos por esta Unidad... nunca se ha utilizado, mencionado o tenido en cuenta" (sic). Es decir:

1. Por un lado, Sánchez Manzano afirma, con todo desparpajo, que nunca ha "utilizado, mencionado o tenido en cuenta" la METENAMINA en sus informes, porque es irrelevante. ¡Hombre! Teniendo en cuenta que hubo que recurrir a un "error de transcripción" para añadir METENAMINA a una de las muestras y que el juez creyera que todas las muestras de explosivo eran iguales, esa afirmación de Sánchez Manzano resulta un tanto descarada.

2. Por otro lado, el jefe de los Tedax nos está diciendo que un componente de ciertos explosivos de tipo militar "no es relevante" para conocer el explosivo que estalló en los trenes. Muy lógico, si. Supongo que lo que está diciendo es que a él le daba igual qué componentes aparecieran en los análisis, porque al final tenía que decir de todos modos que se trataba de Goma-2 ECO.

Conclusiones
Esta secuencia de informes pone sobre la mesa dos interrogantes fundamentales. Dada la presencia de METENAMINA en la furgoneta de Alcalá, ¿de qué tipo de explosivo se trataba, ya que no puede ser sólo Goma-2 ECO? Todavía más importante: dado que en la Goma-2 ECO no hay METENAMINA, ¿cómo se explica que aparezca ese producto en el fragmento entregado por los Tedax como muestra patrón? ¿Es que ese fragmento de muestra no se extrajo de un cartucho de Goma-2 ECO? ¿Hay alguna otra marca de dinamita donde sí intervenga la METENAMINA como componente?

En cuanto a los explosivos de los trenes y a los que se encontraron en otros escenarios relacionados con la masacre, tratemos de resumir al lector el estado actual de las investigaciones. En los trenes y en la casa de Morata de Tajuña sólo se pudieron detectar en los análisis componentes genéricos de dinamita, por lo que no podemos afirmar con seguridad qué tipo de dinamita se usó para los atentados (es decir, no existen datos analíticos para determinar si lo que estalló en los trenes fue Goma-2, Titadyne u otro tipo de dinamita). De hecho, en dos de los diez focos de explosión de los trenes no se han podido identificar en absoluto componentes de explosivos, como informaba el diario El Mundo hace pocas fechas. En cuanto al extraño artefacto encontrado en las vías del AVE, lo que allí había era Goma-2 ECO pura (como en la mochila de Vallecas).

Lo que sí tenemos claro a estas alturas es que el explosivo de la mochila de Vallecas no coincide con el de la furgoneta de Alcalá, lo que apunta a que una de las dos pistas (en el próximo capítulo veremos cuál) era un mero señuelo.

Y también tenemos clara otra cosa. Pocos aspectos del sumario ilustran tan a la perfección los intentos deliberados de manipulación a que el juez Del Olmo se ha visto sometido desde el mismo día 11 de marzo de 2004. Del Olmo ha tenido que soportar informes manipulados, detenciones absurdas, dilaciones injustificadas en la entrega de información, ocultaciones de datos, falsas atribuciones de responsabilidad a personas inocentes... pero hasta el momento no habíamos podido acreditar de manera tan palmaria una cadena tan estructurada de mentiras como la que este artículo pone de manifiesto.

No son las únicas mentiras de Sánchez Manzano en el tema del 11-M. El jefe de los Tedax faltó a la verdad en la Comisión de Investigación cuando dijo que las mochilas detonadas por los Tedax en las estaciones no habían sido hechas estallar, sino que habían estallado accidentalmente al intentar desactivarlas. No es así: los Tedax procedieron a efectuar detonaciones controladas de los artefactos, como consta en los autos del juez Del Olmo y en las declaraciones de los policías presentes. Sánchez Manzano faltó asimismo a la verdad en sucesivos informes enviados al juez sobre la mochila de Vallecas, en los que le ocultó durante cuatro meses que la mochila no había estallado debido simplemente a que estaba preparada para no estallar, porque desde el mismo día 12 de marzo se disponía de una radiografía que mostraba que había dos cables sin conectar dentro de la mochila.

Todos los lectores recordarán cómo durante aquellas fatídicas jornadas que van del 11 al 14 de marzo de 2004, se acusó hasta la nausea al gobierno popular de mentir a la opinión pública, aduciendo que el gobierno ocultaba que el explosivo utilizado en los atentados era Goma-2, un tipo de dinamita que ETA había dejado de utilizar hacía tiempo.

Pues bien, es verdad que a partir del 11 de marzo hubo mentira y manipulación en el tema de los explosivos, pero el sumario demuestra que quien mintió y manipuló no fue precisamente el ministro Acebes.

En el próximo capítulo: Las miguitas de Pulgarcito

Caso Roquetas
El triste listado del PNV
Cristina Losada Libertad Digital 11 Agosto 2005

Al PNV le preocupa la tortura. No, sin embargo, la que padecen a diario miles de ciudadanos que no comulgan con su reaccionaria ideología y se hallan amenazados por los pistoleros de ETA y sus chicos de la gasolina. No la angustia de quienes temen ser asesinados, secuestrados o extorsionados, y ver atacados y destruidos sus negocios y sus casas. No el sufrimiento que significa saberse en un entorno hostil, en el que alguien, cualquiera, puede estar vigilando sus movimientos para delatarlos a los verdugos que administran la muerte física y, previamente, la civil, en el País Vasco. No la tortura del silencio. Ese silencio espeso, miserable, cabizbajo, servil, que ha convertido a esa región que ellos gobiernan en una cámara acolchada que absorbe el ruido de la muerte, la amenaza y el chantaje, y asfixia la libertad, la pluralidad y la vitalidad de la sociedad civil.

Esa tortura, que unas veces acaba en asesinato y otras muchas en exilio, no le preocupa tanto al PNV. A éste le han inquietado mucho más la suerte y el bienestar de los que la practican. Por eso, cuando anuncia que en el Congreso pedirá un gran pacto para que el Estado español, como ellos al franquista modo lo llaman, “no figure en el triste listado de países donde la tortura no está erradicada”, no se refiere al territorio que gobiernan. No. El PNV no está proponiendo un pacto para que España deje de figurar en el triste listado de países en el que una banda armada y sus pandillas violentas imponen el imperio del terror. En el que muchos ciudadanos y todos los políticos de la oposición precisan la protección de escoltas. En el que todos los que no pertenecen a la familia nacionalista sufren el clima de intimidación y violencia forjado durante décadas.

Todo ello le hace verter ocasionales lágrimas de cocodrilo. Poco más. Al PNV le ocupan y preocupan otros asuntos. De modo que no es una sorpresa que aproveche el caso de Roquetas para hacer una de las suyas: alinearse con las acusaciones de tortura que contra las fuerzas policiales lanzan, por sistema, los terroristas, y cargar contra la Guardia Civil, que es quien protege a muchos de los amenazados, quien persigue más eficazmente a los pistoleros y quien más víctimas ha puesto por ello. Claro que pedirá la desmilitarización. Como que lo que querría es que saliera del País Vasco para que todo el entramado de seguridad estuviera bajo su control. Aunque hablar de seguridad en ese caso sería un sarcasmo.

Se ha apresurado el PNV, y no sólo él, a juzgar y sentenciar un caso sobre el que quedan muchos extremos por aclarar. Lo ha calificado ya de tortura. Y para rematar la pornografía política, lo ha elevado a síntoma de una enfermedad general. ¿En qué listado se incluye a España como país donde se practica la tortura? ¿En el de Amnistía Internacional, organización que cabalga hacia su desprestigio como fuente objetiva y documentada? Es el País Vasco el lugar de España, y tal vez de Europa, donde más sufrimiento intenso y prolongado se ha infligido e inflige a los ciudadanos. Esa es la tortura que el PNV tenía y tiene la responsabilidad de erradicar. Y no solamente no lo ha hecho. Ha pactado con ella. Su manipulación y utilización del caso de Roquetas muestra de nuevo su doble moral.

El PNV no es el mejor socio
PILAR CERNUDA ABC  11 Agosto 2005

QUE no nos vendan la burra de que el posible acuerdo con el PNV significa un importante peldaño en la lucha contra ETA, porque la historia reciente demuestra que al PNV lo que le va es el coqueteo con el entorno etarra para ver si ahí pesca votos batasunos, y la historia reciente demuestra también que el PNV negocia con los socios de ETA cuando le conviene, la prueba es cómo se pusieron cuando se ilegalizó Batasuna y de qué manera se han partido el pecho para evitar que se ilegalizara Aukera Guztiak. No se lo han partido a favor de las «nekanes» porque no ha hecho falta, ahí ha tenido el PCTV el apoyo no comprendido del Gobierno y del fiscal general. Ellos sabrán por qué y para qué, es una cuestión que a muchos todavía se nos escapa. El único pacto que ha sido eficaz para poner a ETA contra las cuerdas ha sido el llamado Pacto Antiterrorista que Zapatero debe conocer bien porque fue invento suyo. Pero se lo cargó intentando además echar la culpa a los populares, decisión de la que algún día tendrá que rendir cuentas y que además ha provocado tensiones entre los socialistas vascos. Ahora nos vienen los de Zapatero con que hay que pactar con el PNV; les ha salido mal la jugada con ERC -como era previsible- y necesitan socios que apoyen sus iniciativas más polémicas. Que lo digan así de claro, pero que no nos cuenten que los acuerdos con el PNV son buenos para la lucha contra ETA. No es cierto.

Financiación y autonomías
Próximamente tendremos reuniones del Consejo General de Política Fiscal y Financiera y de Presidentes de Comunidades Autónomas. Se hablará de la financiación sanitaria, pero ya tenemos datos de cómo van las cosas en ese terreno.
MA Email 11 Agosto 2005

El BBV sabe lo que quiere y ha encargado a un grupo de expertos de diversas universidades un estudio sobre la sanidad pública en la España de hoy. Por esta reciente publicación conocemos el diseño del actual "subsistema sanitario" como se le llama en el estudio, lo que equivale a saber cómo está planteado el sistema sanitario nacional español.

El actual modelo de financiación territorial de la sanidad que está vigente desde 2002, contempla tres criterios básicos para su puesta en marcha.

Suficiencia: Adecuación de la capacidad financiera para atender las necesidades en cada región.
Equidad: garantía universal de acceso a la atención sanitaria y corrección de desigualdades sociales y geográficas.
Autonomía: respeto a la libertad de elección de las CC.AA. sobre la elección de recursos y forma de gestionarlo.

El modelo se sustenta en un soporte ético adecuado, procurando que prevalezca el principio de igualdad para conseguir niveles similares de bienestar, creando un fondo de cohesión y regulando las asignaciones de nivelación.

En las conclusiones sobre la investigación de sus tres años de vigencia, se observa:

-Insuficiencia financiera aparente, aparición de déficits y consecuente apertura del debate.
-"El modelo plantea problemas en su diseño y aplicación."
- Los criterios aprobados se han modificado con ajustes vinculados al P.I.B. para 11 CC.AA. que crecieron por debajo de la media nacional y por transferencias de servicios a 10 CC.AA. que las tenían pendientes.
- Las CC.AA. financian la sanidad de manera heterogénea. El presupuesto para el 2004 era de 955 euros pe cápita, pero la horquilla entre autonomías es de entre 882 y 1.227 euros per cápita. Esta diferencia no tiene justificación para el propio informe.

- El modelo no previó la revisión de las necesidades del incremento poblacional que ha sido el 8 % entre 1.999 y 2.004.
- El fondo de cohesión, reserva del sistema gestionado desde la Administración central, se dedicó a la compensación de pacientes desplazados, cuando estaba dedicado a mejoras de eficiencia y equidad.
- Las asignaciones de nivelación para garantizar a todos los ciudadanos acceso a un nivel similar de servicios públicos como educación y sanidad, se pueden obtener sólo cuando las variaciones regionales de población excedan un 3% a las que se produzcan en el conjunto del país, supuesto muy improbable.

Vemos en el diseño del "subsistema" buena voluntad y una teórica racionalidad. Parece hecho a la medida de hombres buenos, listos, capaces y honrados. Si todo el mundo hiciera las cosas bien, todo funcionaría como un reloj. Pero ni la vida ni los hombres son como queremos y el análisis de su funcionamiento revela las imperfecciones de su aplicación y las faltas en sus objetivos, aún en tan limitado tiempo desde su puesta en práctica.

El informe no lo nombra, pero el mayor de los problemas es lo que conocemos como "descentralización", ese totem adorado por mucha gente dedicada a la política. Esa palabra es la acción del infinitivo de "descentralizar", que no es "descentrar". El diccionario distingue entre ambos verbos por un contexto sencillo: mientras para el primero presupone varias cosas sobre las que actuar, al otro le basta sólo una. En definitiva se confunde interesadamente centralización política en la decisión y por consiguiente responsabilidad pública, con aplicación plural, extensa o múltiple de esa decisión. Véase que en ningún país del mundo existe "centralización" para atender a un paciente o educar a los niños, en todos ellos se atiende "descentralizadamente" a las personas en esas y en otras numerosas cosas. Ni aún en los países más descentralizados políticamente se deja en manos de un profesor, médico, director, alcalde, etc., es decir, en manos de alguien "no políticamente responsable" la toma de decisiones para realizar esas atenciones. En todos los países además, sea cual fuere su estructura política, disponen de la experiencia alcanzada en el transcurso de su historia, el rodaje a través de su desarrollo, un período más o menos largo de aprendizaje, de prueba y ensayo. Y en los más serios y avanzados una incorrección flagrante se paga con la destitución del responsable.

En España se inventó la picaresca; nuestra proverbial desidia, incompetencia política, caciquismo y arribismo son de dominio público mundial. Hemos ofrecido al orbe espectáculos inauditos de irresponsabilidades públicas o de verdaderas canalladas como los recientes robos de los jefes del dinero y de la policía nacionales. No hemos demostrado ninguna seriedad con nuestra clase política, ni en nuestra historia ni en la actualidad, sino todo lo contrario.

Y la consecuencia de esa "cultura política" la vemos cada día en nuestro país. Sabemos que en las autonomías las prestaciones sanitarias varían de unas a otras; lo que se da en Andalucía no es lo mismo que en Madrid, que tampoco se da en Cataluña ni en el País Vasco que presta cuidados dentales a los niños. Sabemos también que los sueldos a los funcionarios difieren de unas a otras autonomías, así como las prioridades y las políticas de atenciones, dándose casos de inasistencias a personas por no encontrarse en la región de origen.

"Todo lo que exista, sepárese". Este parece el lema a seguir en la política española, la orden diaria, el noble objetivo y el fin permanente, al margen y en contra del interés y deseo de los ciudadanos españoles, o sea, unos 44 millones de personas.

La justicia, la educación, las decisiones contra los incendios, los impuestos, otras cosas y también la sanidad pública, están estructurándose no sobre la base de criterios de eficacia y conveniencia pública sobradamente probadas desde el punto de vista técnico o de gestión, sino destruyendo su útil configuración al anteponer en el diseño el interés egoísta de las castas regionales, que arrastran a las demás en pos del festín que se contempla en el horizonte. A esta única razón obedece la "descentralización" autonómica. Y por los signos que vemos, la tendencia seguirá hasta hacernos la vida imposible. El Estado de las Autonomías precisa con suma urgencia una profunda y severa revisión pero parece que los ciudadanos y sus intereses son los únicos interesados en hacerlo. Quién nos iba a decir que lo que empezó como una concesión a los jefes de dos regiones, acabaría con un montaje de siglos de existencia y a tortas, pero así es la vida.

Gobierno bilingüe
Ánxel Vence La Opinion 11 Agosto 2005

Cuentan las lenguas bífidas que algunos de los conselleiros de la nueva Xunta modernizante y de progreso han roto a hablar en español -o castellano- en sus primeras comparecencias ante el público. Bueno, y qué.
Parece natural que un gobierno en el que el número de damas iguala al de caballeros utilice también esa equitativa medida a la hora de dosificar el uso de las dos lenguas cooficiales de Galicia. Del mismo modo que el Ejecutivo se organiza sexualmente bajo el principio de la cremallera -un conselleiro, una conselleira-, ha de resultar lógico que se mantenga parejo equilibrio entre los que prefieren usar el gallego y los que optan por el español para dirigirse al público. Si así fuese, claro está.

Lamentan a mayores los más quejicosos el hecho de que los (pocos) conselleiros hispanohablantes utilicen, si fuese cierto, topónimos tan ajenos a la Ley de Normalización Lingüística como el de La Coruña (o "La Curuña", para decirlo con la galleguísima fonética de su alcalde Sir Paco Vázquez).

Pero, a fin de cuentas, esa es cuestión que está en los tribunales después de que el anterior gobierno de Don Manuel decidiera impugnar la desobediencia institucional del presidente -y sin embargo, amigo- de la República Herculina. A los jueces, que alguna sentencia emitieron ya, habrá que remitirse para saber si lo legalmente correcto es usar A Coruña, La Coruña o ambos términos indistintamente.

Otra cosa es la voluntad política, desde luego. Leyes al margen -aunque sean tan básicas como la de normalización del idioma-, el acuerdo firmado por las dos partes contratantes del actual gobierno establece que éste "empleará nuestra lengua de forma sistemática en todas sus comunicaciones orales y escritas". Lo que, aparentemente, debiera incluir las intervenciones públicas de cualquiera de los miembros de tal gobierno, ya sea en el solemne ámbito del Parlamento, ya en el más liviano de la apertura de un centro comercial o el pregón de una feria del pulpo.

Nadie en su sano juicio objetaría, naturalmente, el derecho de los conselleiros a usar la lengua que mejor les cuadre en su vida privada. De hecho, se da por sabido que el gallego es un idioma más bien litúrgico que los gobernantes y políticos en general utilizan solamente cuando hay micrófonos de por medio. Una vez que bajan de la tribuna del Parlamento o dejan de hablar para las cámaras, se da por sobreentendido que algunos -o muchos- de ellos cambiarán el chip lingüístico para volver a su lengua habitual que, generalmente, es el castellano.

Se trata, simplemente, de mantener las formas. Acaso por eso no deje de resultar algo contradictorio que el anterior gobierno conservador -al que nadie acusará de nacionalista- se ajustase mejor que el actual al guión de lo lingüísticamente correcto. Salvo alguna rara excepción, los conselleiros de Don Manuel usaban con mayor o menor soltura el gallego en sus comparecencias públicas, hasta el punto de que la política monolingüe de aquel gabinete ya cesado llegase a suscitar agrias críticas de algunos de sus correligionarios en la Corte madrileña.

Paradójicamente, la teoría del "bilingüismo armónico" esbozada por Don Manuel podría encontrar por fin su más cabal aplicación en un gobierno de mayoría socialdemócrata y fuerte componente nacionalista. Es ahora cuando los conselleiros parecen sentirse libres de utilizar la lengua que les pete en sus comparecencias públicas, a despecho de leyes, acuerdos partidarios y pactos de gobernación.

Habrá quien opine que los nacionalistas estarían subiéndose por las paredes si tal cosa ocurriera durante el antiguo régimen de Fraga; pero sería injusto suponer que su perspectiva cambió una vez que se han subido al coche oficial. Quizá no les ha dado tiempo aún para enterarse de lo que pasa. ánxel@arrakis.es

KALEA BORROKA SPONSORIZADA
Jorge Martí Barcelona Email  11 Agosto 2005

A veces hay pequeñas noticias que, por lo limitado de su difusión, escapan a un porcentaje muy elevado de la opinión pública. Y esta es una de ellas que, en la medida de mis posibilidades, estoy intentando que adquiera el máximo de divulgación sin que, en ello, pretenda investirme de protagonismo alguno.

Apareció en un diario digital: la cadena de establecimientos FNAC esta difundiendo las ventas de un CD de un grupo musical denominado Lendakaris muertos entre cuyas “canciones” destacaban una y una estrofa de su contenido: “…soy un veterano de la kalea borroka y exijo mi compensación; soy un veterano de la kalea borroka y aunque sea media pensión; soy un veterano de la kalea borroka dame mi pensión o te parto la boca, cabrón….”, letra que, a juicio de los responsables de la cadena es considerada como ácida, incisiva e irónica. Supongo que especialmente irónica para los vecinos de Guecho quienes, entre canción y canción, intentan paliar las secuelas de uno de los mas bestiales ataques de eso que, a juicio de la Audiencia, no es terrorismo porqué no emplean armas.

Independientemente de que, el medio, me ofrecía total credibilidad y que la noticia era y sigue siendo perfectamente contrastable entrando en la página web del grupo terrorista - perdón musical - y en la página de club cultura de la cadena comercial, quise comprobarlo en persona antes de plantear la denuncia al Grupo de Colaboración Ciudadana contra el Terrorismo de la Policía Nacional y, después de una dura entrevista con el responsable de ventas - Sergio Cabada - de FNAC en l’Illa Diagonal, CD en mano, me faltó tiempo para, justo salir, presentar tal denuncia por cuanto pueda suponer apología del terrorismo.

Así pues, clientes de FNAC o no clientes, sepan en cualquier caso, para que se invierte parte del consumo que, en un momento determinado, puedan efectuar en cualquier punto de venta de la cadena.

EN LA RENAULT HABÍA GOMA-2 ECO Y RESTOS DE EXPLOSIVOS MILITARES
El jefe de los Tedax ocultó al juez que los explosivos de la furgoneta de Alcalá y la mochila de Vallecas eran diferentes
Uno de los enigmas del 11-M ha sido la falta de rastro de los explosivos utilizados, clave para saber la autoría. El informe del jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, realizado el 12-M decía que los explosivos encontrados en la furgoneta de Alcalá y los de la única mochila –que llevó a las detenciones de Lavapiés– que no explotó eran los mismos. Este informe catapultó una reacción en cadena acusando al Gobierno Aznar de mentir. 18 meses después, la exclusiva de Libertad Digital demuestra que los explosivos de la furgoneta y los de la mochila no eran iguales y que el jefe de los Tedax habría manipulado los informes.
Libertad Digital 11 Agosto 2005

Las investigaciones del 11-M han estado sometidas a demasiados agujeros, pero uno de los principales ha sido desde sus inicios los explosivos utilizados en los atentados o la falta de rastro de ellos. A las pocas horas de producirse los atentados en Madrid, un miembro de los Cuerpos de Seguridad presente en el lugar de los hechos, en la estación de Atocha, informó al Ministerio del Interior, reunido en gabinete de crisis esa mañana, de que el explosivo utilizado era Titadine –una clase de dinamita utilizada de manera habitual por ETA– y no Goma-2. Esta primera pista falsa provocó que el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, afirmara ante los medios de comunicación que el autor de la masacre era sin lugar a dudas, en ese momento, la banda terrorista ETA.

Sin embargo, la localización de la furgoneta de Alcalá con restos de explosivos, detonadores en su interior y una cinta con versículos del Corán junto con el sorpresivo hallazgo de la mochila en la comisaría de Vallecas –adonde habían sido trasladados todos los efectos personales que había en el tren de doble piso que explotó en la estación del Pozo– y su posterior análisis giraron la investigación 180 grados.

Tal y como revela Luis del Pino en una exclusiva de Libertad Digital y City FM, el 12 de marzo, Juan Jesús Sánchez Manzano, el comisario jefe de la Unidad de Desactivación de los Tedax, cuya sede central se encuentra en Canillas (Madrid), hizo circular un informe preliminar –inconcluso– en el que decía que los explosivos hallados en la furgoneta y los de la mochila coincidían: “En las pruebas analíticas, aún no finalizadas, los resultados obtenidos confirman que se trata de la misma sustancia que la hallada en la furgoneta Renault que a su vez coinciden con los de la muestra patrón de dinamita Goma2-ECO”. El informe era preliminar, pero el jefe de los Tedax se atrevió a asegurar ya que el explosivo era Goma 2 ECO.

Pero Sánchez Manzano ocultó –tal y como reflejaba en su análisis de los explosivos la Policía Científica el día 12 de marzo, informe ocultado a la opinión pública hasta hoy, pero de manera específica antes de las elecciones del 14-M– que en el explosivo hallado por sorpresa en la comisaría de Vallecas no había una sustancia que se encontraba en los explosivos de la furgoneta de Alcalá y en la muestra patrón utilizada por los Tedax para comparar; la Metenamina, componente de ciertos explosivos de origen militar, pero no de la Goma-2 ECO, único explosivo hallado en la mochila de Vallecas.

Tal y como desvela el análisis de Luis del Pino, este suceso no sólo revela las ocultaciones del informe de Sánchez Manzano sino que incluye un hecho inexplicable: la presencia de Metenamina tanto en la muestra patrón de Goma-2 ECO entregada por los Tedax como en el explosivo encontrado en Alcalá de Henares. Esto hace pensar que lo entregado por los Tedax fueron dos mismos fragmentos del explosivo encontrado en la furgoneta.

Además del citado informe preliminar del 12 de marzo, que aseguraba la coincidencia de los explosivos, Sánchez Manzano remitió un informe al juez cuatro días después, con las elecciones ya celebradas. En dicho informe Sánchez Manzano insistió en que los componentes de los explosivos de la furgoneta, la comisaría y la muestra de los Tedax coincidían y describió su composición, en la que figuraba en todos ellos la Metenamina, con lo que, además, hizo creer al juez Del Olmo que esta sustancia forma parte de la Goma-2 ECO. Nada más lejos de la realidad, pero la escena presentada ante la opinión pública y ante el juez quedó como cierta y no fue hasta hace pocos meses cuando el juez cayó en la cuenta alertado por algunos informes remitidos por la Guardia Civil.

Requerido por el juez Del Olmo el pasado 4 de abril –más de un año después del atentado–, Sánchez Manzano adujo que incluyó la Metenamina como componente del explosivo de Vallecas por un "error de trascripción", error que llevó a acusar al Gobierno de Aznar de mentir deliberadamente durante la jornada de reflexión. Además, Sánchez Manzano informó al juez de que la citada sustancia no forma parte de la Goma-2 ECO, como de manera indirecta había hecho creer al juez en su informe de 16 de marzo de 2004. Pero no es el único dato que Sánchez Manzano ocultó al juez Del Olmo.

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