AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 18 Agosto 2005
Batasuna anuncia más pelea
Lorenzo Contreras Estrella Digital 18 Agosto 2005

5. Las miguitas de Pulgarcito
Luis del Pino Libertad Digital 18 Agosto 2005

Islam: callad y escuchad lo que dicen
Victor Davis Hanson Libertad Digital 18 Agosto 2005

Lo que muchos no entienden sobre el terrorismo
Tibor R. Machan Libertad Digital 18 Agosto 2005

Democracia de calidad
JOSÉ Mª DE AREILZA CARVAJAL El Correo 18 Agosto 2005

Terrorismo en Irak
Editorial ABC 18 Agosto 2005

El subterfugio
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 18 Agosto 2005

La pieza clave del 11-M
Editorial ABC 18 Agosto 2005

¡No a la guerra!
José García Domínguez Libertad Digital 18 Agosto 2005

¡Debate político, ya!
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Agosto 2005

Batasuna anuncia más pelea
Lorenzo Contreras Estrella Digital 18 Agosto 2005

No es de extrañar que Arnaldo Otegi se autoexcluyera de participar en la manifestación de Batasuna como prólogo de la Semana Grande de San Sebastián . En cuanto dirigente de esa formación proetarra, sobre su comportamiento tuvo que influir su reciente, aunque breve, paso por la cárcel como consecuencia de sus actividades visibles, entre otras el uso de la red de "heriko tabernas" para contribuir a la financiación de ETA. El "Estado", como él le llama al propio Gobierno le mostró los dientes y le impuso una fianza de cuatrocientos mil euros para lograr la libertad inmediata. La verdad es que no le costó reunir tan importante suma.

Ahora, después de las recientes algaradas ocurridas en el barrio viejo donostiarra, Batasuna dice que a "estas alturas" se intenta abortar por la Ertzaintza "una manifestación en defensa de un proceso de paz". También ha manifestado que la solución del "conflicto" (vasco) "debe pelearse".

El suceso del helicóptero estrellado en Afganistán, con diecisiete militares españoles muertos como resultado de ello, ha eclipsado la relevancia de los importantes incidentes registrados en San Sebastián. El "frente de juventudes" de ETA ha fincionado nuevamente con la disciplina que le caracteriza. La dirección de la banda vuelva a demostrar que sus alevines están preparados y saben nadar. Siete de ellos fueron arrestados por la Ertzaintza y tres han ingresado en la cárcel de matutene. Un destino provisional o presumiblemente poco duradero que Otegi procuró ahorrarse. Sí estuvo allí el dirigente batasuno Fernando Barrena, según el cual los recientes atentados sín víctimas de ETA constituyen "una situación prenegociadora de manual". Se supone que en ese marco incluye las acciones de la " kale borroca" que tanto han recordado ahora las famosas fechorías callejeras de Jarrai, Heika y Segi, en otro momento consideradas "terrorismo de baja intensidad", aunque luego quedaron relativizadas a mediados de junio por la Sección cuarta de lo penal de la Audiencia Nacional, donde se sostuvo que las tres citadas organizaciones, juveniles de ETA, no forman parte de esta, por consiguiente, no practican el terrorismo. La "cosa" pasó al Tribunal Supremo tras el recurso del Fiscal contra semejante fallo.

Es probable que a raiz del episodio trágico de Afganistán, Zapatero no se atreva a sostener, frente a la oposición popular, una actividad demasiado blanda con ETA y sus avanzadillas juveniles. El Gobierno es ahora más vulnerable que antes y más sensible a criticas que pueden ir horadando el prestigio que trata de conservar. Aunque el presidente de Gobierno dijera en abril que "va ha haber un cambio político en Euskadi", la verdad es que, salvo la reducción del poder de Ibarretxe después de las elecciones autonómicas vascas, el escenario no ha experimentado ninguna modificación sensible en lo que atañe al orden y a las expectativas. La reforma del Estatuto vasco es todavía un horizonte indeciso si se considera que el Plan Ibarretxe, en el terreno del proyecto, no parece ser ya lo que fué. Tampoco Otegi dá la impresión de hallarse en condiciones de seguir trabajando el animo de ZP con apelaciones a su pasado familiar y al hecho de que, según el dirigente batasuno, "la alternativa la tenemos que hacer los que perdimos la guerra".

La "kale borroka" demuestra en el recrudecimiento de sus actividades que no ofrece consistencia la proclama de Batasuna en Bilbao, a primeros de junio, en el curso d euna manifestación, sobre el progreso de los esfuerzos pacificadores. Ya se ve cuáles.

LOS ENIGMAS DEL 11-M
5. Las miguitas de Pulgarcito
por Luis del Pino Libertad Digital 18 Agosto 2005

Uno de los enigmas más extraños del 11-M era, hasta ahora, el relativo a la misteriosa aparición de una mochila-bomba en Vallecas en la madrugada del 12 de marzo. ¿Cómo llegó hasta aquella comisaría de Vallecas esa providencial mochila, que conduciría con sorprendente rapidez a la detención de los pelanas de Lavapiés en plena jornada de reflexión? Hasta el momento, nadie se había dignado a explicar a los españoles las circunstancias completas de la aparición de aquella mochila, pero la desclasificación del sumario por parte del juez Del Olmo nos permite por fin ir entreviendo la respuesta a éste y otros enigmas. Hablaremos en el artículo de cuál es el supuesto trayecto que pudo haber seguido esa mochila, pero lo malo es que el aclarar ese enigma tan sólo nos sirve para que se nos planteen otros muchos enigmas nuevos y, quizá, más inquietantes.

Sigue el camino de baldosas amarillas
Fue nuestro admirado Fernando Múgica el que destapó la caja de Pandora de las dudas en su primer artículo sobre los agujeros negros del 11-M. En aquel texto, Múgica ponía blanco sobre negro unas preguntas que muchos millones de españoles llevaban planteándose en silencio desde el mismo día de los atentados. Las "miguitas de Pulgarcito", como Múgica las bautizó, eran demasiado grandes y llamativas como para ignorarlas.

Entre el 11 y el 14 de marzo, muchos ciudadanos tuvieron la sensación de estar asistiendo a una farsa, a la escenificación coreográfica de un guión previamente ensayado, que conducía inevitablemente en una sola dirección: el día 11, la furgoneta de Alcalá con su famosa cinta coránica; el día 12, la milagrosa mochila de Vallecas; el día 13, las detenciones y la cinta de reivindicación. La cronometrada secuencia de aparición de las "pruebas", su carácter marcadamente teatral y la falta de explicaciones claras sobre las extrañas circunstancias en que esas pruebas habían aparecido hicieron sospechar a muchos españoles que alguien nos estaba "vendiendo la moto", que toda aquella acumulación de sorprendentes pruebas no era más que el camino de baldosas amarillas que la opinión pública tenía que seguir para terminar encontrando a un Ben Laden tan falso como el Mago de Oz.

La furgoneta de Alcalá
Son numerosos los datos del sumario que apuntan a que la furgoneta no fue abandonada por los terroristas que colocaron las mochilas, como hasta ahora nos habían hecho creer.

En primer lugar, los testigos oculares. El portero de Alcalá, en su primera declaración ante la Policía, dijo que las personas que vio tapadas con bufandas y gorros aquella mañana le habían parecido europeos del este; por su parte, una empleada de las taquillas de la estación de Alcalá estuvo hablando con uno de los presuntos terroristas, que estaba tapado con pasamontañas y bufanda y que hablaba "en español con acento de español". En lo que coinciden las dos declaraciones es en que el comportamiento de esos presuntos terroristas llamaba la atención. Es como si buscaran que las miradas se dirigieran hacia aquella furgoneta. Resulta difícil de explicar que a nadie se le ocurriera citar, para que compareciera ante la Comisión 11-M, a esa taquillera de Alcalá que es la única persona que habló el día de los atentados con uno de los supuestos terroristas.

También resulta curiosa la ausencia de huellas. Las únicas dos huellas dactilares de un presunto terrorista que aparecieron no estaban en la propia furgoneta, sino en la bolsa con detonadores que había debajo del asiento. Sin embargo, esos terroristas que evitan tan cuidadosamente dejar huellas en el volante, en la puerta, en el salpicadero e incluso en la famosa cinta coránica (lo que indica que probablemente utilizaron guantes), se dejan abandonadas en la parte de atrás numerosas prendas de ropa con su ADN. ¿Alguien tiene alguna explicación racional?

Otro de los problemas que más quebraderos de cabeza le ha dado al juez Del Olmo es la cuestión de las llaves. La furgoneta apareció perfectamente cerrada, sin ningún signo de violencia, lo que quiere decir que se usaron llaves para abrirla y cerrarla. ¿De dónde sacaron las llaves los terroristas? Según declaró el propietario de la furgoneta, un ebanista jubilado, le había desaparecido un manojo de llaves ocho meses antes de los atentados. Pero resulta bastante extraño que unos terroristas que adquieren los explosivos y los teléfonos a escasos días del 11-M tengan la previsión de robar un manojo de llaves con ocho meses de antelación. A esto se suma otro dato inexplicable: hicieron falta al menos doce terroristas para colocar las doce mochilas, así que tendrían que haber aparecido al menos dos vehículos más abandonados. ¿Dónde están esos vehículos? Tres meses después de los atentados, apareció un Skoda Fabia en Alcalá, de nuevo sin huellas dactilares y lleno de prendas de ropa de los terroristas. Pero el problema es que ese Skoda no estaba allí el 11 de marzo, según publicó El Mundo. Entonces, ¿quién lo depositó en Alcalá con posterioridad a los atentados, y con qué objeto?

La matrícula no doblada es otro de los misterios. Los mercenarios implicados en la trama del 11-M se dedicaban, entre otras cosas, a la compraventa de vehículos robados, y a todos les doblaban sistemáticamente las matrículas. Resulta incomprensible que no doblaran la matrícula del único vehículo que no podían permitirse que les interceptaran: aquél en que tenían que trasladar los explosivos desde Morata hasta Alcalá.

Tampoco se comprende la existencia de la bolsa con detonadores. Se ha podido demostrar (gracias al análisis del cuentakilómetros) que la furgoneta de Alcalá no fue utilizada para traer los explosivos desde Burgos, como en un primer momento se nos había dicho. Los explosivos llegaron a Morata en otros vehículos y en Morata se montaron (supuestamente) las mochilas-bomba. Después, las mochilas se cargaron en la furgoneta y se llevaron hasta Alcalá. Entonces, ¿por qué aparece en la furgoneta una bolsa con detonadores y un poco de explosivo? No tenían ninguna necesidad de meterla allí, puesto que las bombas ya estaban montadas. Lo cual nos indica que esa bolsa fue colocada allí con el único propósito de que fuera encontrada. De todos modos, ¿cómo es posible que el perro que entró en la furgoneta no detectara esa pequeña cantidad de explosivos que había junto a los detonadores? Como dato curioso, a Alcalá acudieron dos policías con sus perros. Uno de ellos entró en la furgoneta, mientras que el otro permaneció alejado de la misma. ¿Adivinan Vds. a cuál de los dos policías se llamó a declarar a la Comisión 11-M? ¡Exacto! ¡Se llamó a declarar al policía que NO había entrado en la furgoneta!

Todos estos extremos no hacen sino confirmar algo que, en el fondo, es de sentido común. El carácter teatral de la furgoneta es excesivo como para que lo pueda admitir nadie con un mínimo de sensibilidad crítica: unos personajes "disfrazados de malos" para atraer la atención sobre la furgoneta, un poquito de explosivo para que se sepa que está relacionada con el atentado y una cinta coránica para que todos nos imaginemos de inmediato al mismísimo Ben Laden ordenando a sus huestes subir a la furgoneta. Es casi demasiado obvio.

La mochila de Vallecas
Tampoco la mochila de Vallecas resiste el más mínimo análisis. Resulta enormemente dudoso que esa mochila fuera confeccionada o depositada por los terroristas. En primer lugar, la composición de la mochila no coincide con la de la única otra mochila de los trenes de cuyo contenido hemos tenido noticia: la que encontró el policía municipal Jacobo Barrero en la estación de El Pozo y que los Tedax hicieron detonar a las 9:30 del día 11 de marzo. Jacobo Barrero vio en aquella mochila un teléfono móvil con unos cables conectados a una tartera donde se encontraba el explosivo. Sin embargo, la mochila de Vallecas tenía el explosivo alojado en una bolsa de plástico, no en una tartera. Asimismo, la cantidad de explosivo en uno y otro caso era diferente.

La ausencia de rastros de ADN también resulta curiosa. En el explosivo del artefacto encontrado en las vías del AVE unas semanas después del 11-M se pudo localizar el ADN de uno de los terroristas, lo que indica que el explosivo fue amasado con las manos desnudas. Sin embargo, la persona que amasó el explosivo de la mochila de Vallecas debió de utilizar guantes (como la persona que conducía la furgoneta de Alcalá), porque no aparecen rastros de ADN en la Goma-2.

En tercer lugar, la hora a la que estaba programado el teléfono de la mochila de Vallecas no era tampoco correcta. En todas las estaciones, los distintos artefactos explosivos estaban programados para activarse a la misma hora, y todos lo hicieron con diferencias máximas de unas pocas decenas de segundos. En la estación de El Pozo (de donde provenía supuestamente la mochila de Vallecas), las dos bombas que estallaron lo hicieron a las 7:38. Sin embargo, la mochila de Vallecas estaba programada para dos minutos después, a las 7:40. No hay una explicación lógica para esta diferencia, a menos que la mochila de Vallecas no fuera preparada por las mismas manos que las que estallaron en los trenes.

Pero quizá lo que más nos convence del carácter espurio de la mochila es que estaba preparada para no explotar. Durante cuatro meses, el jefe de los Tedax estuvo mareando al juez Del Olmo, proporcionándole explicaciones a cual más absurda sobre los motivos por los que la mochila no había explosionado. Pero lo cierto es que no explotó simplemente porque había dos cables desconectados: ni siquiera se usó un poquito de cinta aislante para poder dar el pego. Y el jefe de los Tedax sabía desde la misma madrugada del 12 de marzo que éste era el motivo por el que la mochila no había explotado.

Finalmente, no se entiende cómo es posible que esa mochila no fuera detectada por nadie durante todo el día 11. En la estación de El Pozo, los Tedax revisaron uno por uno los bultos, y cabe suponer que lo hicieron con especial cuidado, porque precisamente en esa estación acababan de desactivar otra mochila-bomba (la que encontró Jacobo Barrero). ¿Cómo es posible que una mochila que pesaba unos quince kilos no llamara la atención de nadie ni fuera revisada en la estación, ni tampoco posteriormente? En realidad, teniendo en cuenta que el juez Del Olmo había dado orden de trasladar a IFEMA todos los efectos recogidos en las estaciones, ¿cómo es posible que la mochila llegara desde la estación de El Pozo hasta la comisaría de Puente de Vallecas?

El viaje a ninguna parte
El extraño viaje de la mochila se inicia en la estación de El Pozo a las 15:15 de aquel 11 de marzo, cuando agentes de la Policía comienzan a cargar en una furgoneta las bolsas con los efectos recogidos en la estación. Inicialmente, y a pesar de que las instrucciones de Del Olmo eran llevar todos los objetos al pabellón 6 de IFEMA (los recintos feriales de Madrid), los agentes reciben la orden de dirigirse con esas bolsas a la comisaría de Villa de Vallecas (que es distinta de la de Puente de Vallecas donde luego apareció la mochila).

Los agentes llegaron a la comisaría en torno a las 15:30 y comenzaron a descargar las bolsas, pero llevaban descargadas tres o cuatro cuando les dicen que hay que llevar todo a IFEMA, tal como se estaba haciendo con los objetos recogidos en las otras estaciones. Primera contraorden, que está en línea con lo que Del Olmo había dictado.

Los agentes se dirigen, por tanto, a IFEMA, donde descargan las bolsas y las marcan como provenientes de la estación de El Pozo. Después, vuelven a la estación para cargar la siguiente tanda. Se encontraban trasladando a los recintos feriales esa segunda carga de objetos cuando se reciben instrucciones para llevarlo todo a la comisaría de Puente de Vallecas. Segunda contraorden, pero esta vez contraviniendo claramente las instrucciones del juez. ¿Por qué se da la orden de llevar esos objetos a otro sitio?

Al recibir las nuevas órdenes, los agentes dan la vuelta y llevan ese segundo cargamento a la comisaría, realizando después varios viajes entre la comisaría y la estación, para terminar de trasladar todos los objetos. Pero la primera tanda de bolsas se había quedado depositada en IFEMA, así que en torno a las 20:00 se recibe la orden de trasladarse en dos furgonetas combi a los recintos feriales para recoger lo que allí habían depositado. Ante la negativa del encargado a entregarles los objetos (porque las órdenes de Del Olmo eran llevar todo a IFEMA), los agentes tuvieron que solicitar a su comisario que interviniera en la cuestión. Finalmente, aquella primera tanda de bolsas llegaría a la comisaría de Puente de Vallecas en torno a las 21:45, después de haber pasado todo el día en IFEMA.

¿Y cuál era el motivo alegado para trasladar todo a la comisaría? Pues realizar una catalogación de los objetos... ¡antes de trasladarlos a IFEMA! Realmente peculiar. Es mientras están haciendo esa catalogación, en torno a la 1:30 o 2:00 de la madrugada, cuando dos agentes de la comisaría descubren la bomba al abrir la famosa mochila viajera. Hasta aquí, el relato de los hechos tal como aparece en el sumario.

¿Quién dio las órdenes y contraórdenes para el traslado de los efectos de la estación de El Pozo? ¿A qué obedecía ese sorprendente interés en catalogar los objetos en la comisaría de Puente de Vallecas?

Como el lector habrá observado, la famosa mochila no aparece por ninguna parte en el relato de los hechos, porque lo único que llegan a ver los policías encargados del traslado son las bolsas donde están metidos todos los objetos. Hemos de suponer que la mochila estuviera metida en una de aquellas bolsas que se pasearon por Madrid a lo largo del día 11, pero la secuencia de acontecimientos no contribuye a tranquilizarnos, ni nos convence de que aquella mochila hubiera estado alguna vez en los trenes.

Conclusiones
Decíamos en el artículo anterior que la diferencia de composición química entre los explosivos hallados en la furgoneta de Alcalá y los de la mochila de Vallecas sugerían que una de las dos pistas era un señuelo. En realidad, a la vista de los indicios enumerados en este artículo, hay bastantes probabilidades de que lo fueran las dos: ni está claro que la furgoneta de Alcalá fuera utilizada por los terroristas, ni tampoco parece que la mochila de Vallecas fuera depositada por ellos en los trenes.

Quizá si la actuación de determinados poderes públicos no hubiera sido tan opaca, podríamos sentirnos tentados de achacar todos los puntos oscuros a meras casualidades sin importancia, pero han sido tantas las ocultaciones y las manipulaciones que uno no puede evitar sentir una cierta intranquilidad.

Nadie miente a un juez, ni engaña a una comisión parlamentaria, ni oculta datos a la opinión pública por simple deporte. Si todo lo relativo a esas pistas apoyara claramente la versión oficial, ¿qué motivo había para ocultar al juez durante cuatro meses que la mochila tenía dos cables sueltos? ¿Qué motivo había para manipular los análisis químicos que revelaban diferencias entre el explosivo de Vallecas y el de Alcalá? ¿Qué motivo había para llevar a declarar a la Comisión 11-M al policía que NO había entrado con su perro a inspeccionar la furgoneta, en lugar de llamar al que SÍ había entrado? ¿Qué motivo había para no citar ante la Comisión 11-M a la taquillera que habló "en español con acento de español" con el supuesto terrorista de la furgoneta? ¿Qué motivo había para hacer peregrinar la mochila de Vallecas por medio Madrid? ¿Qué motivo había para no explicar con pelos y señales a la opinión pública todo lo relativo a esas increíbles pistas sobre las que luego se ha pretendido fundamentar todo el caso?

Tanto la furgoneta como la mochila jugaron un importante papel en la secuencia de acontecimientos que grabó a fuego en la opinión pública la tesis de la autoría islámica y de la inocencia de ETA. Aquellas dos pistas condujeron también a las cabezas de turco que serían detenidas en plena jornada de reflexión y, a más largo plazo, llevaron a la Policía hasta la trama mercenaria del 11-M.

En la película de El Mago de Oz, Dorothy y sus amigos alcanzan el final del camino de baldosas amarillas tan sólo para descubrir que el Mago no es otra cosa que un títere grande y complejo, cuyos hilos mueve un hombrecillo tan poco dotado de poderes mágicos como cualquiera de los restantes mortales.

En el tema del 11-M, ¿quién movía los hilos de esos mercenarios que encontramos al final del camino de baldosas amarillas? ¿Quién dispuso ese camino para que lo siguiera una opinión pública crédula y anonadada? Desde luego, no fueron los propios mercenarios quienes decidieron dejar allí las pistas que condujeran finalmente a su identificación. Si por algo se caracterizan los mercenarios es por la desagradable costumbre de querer disfrutar, vivos y en libertad, del dinero cobrado por sus crímenes.

Papeles privados
Islam: callad y escuchad lo que dicen
Victor Davis Hanson Libertad Digital 18 Agosto 2005

“Veréis que los judíos están detrás de todos los conflictos civiles de este mundo. Los judíos están detrás del sufrimiento de las naciones”. ¿De dónde sale todo ese veneno? En mayo salió de la odiosa boca de un clérigo palestino importante, el jeque Ibrahim Mudeiris. Se difundió en un medio de la Autoridad Palestina. El clérigo terminó su presentación televisada con este pensamiento aún más aterrador: “El día llegará en que todo se verá libre de judíos, hasta las piedras y los árboles que los judíos maltrataron... Las piedras y los árboles querrán que los musulmanes acabemos con cada judío”.

Nada puede ser más claro que esta promesa de otro holocausto, y además prometido explícitamente en la televisión estatal palestina, megáfono público de la Autoridad Palestina, beneficiaria de ayuda financiera americana en el pasado y, por lo que parece, también en un futuro. Pero, no espere ver a ese pasivo-agresivo jeque liderando un ejército panislámico a unos cuantos kilómetros de la frontera para “acabar con cada judío” ya que podría terminar como el jeque Ahmed Yassin cuyas amenazas de muerte más bien le ganaron un paraíso prematuro.

Durante toda esta guerra tenemos la costumbre comprensible, sí, etnocéntrica, de ignorar lo que en realidad dicen nuestros enemigos. Más bien nos ponemos a charlar, no escuchamos y de manera totalmente ensimismada damos nuestros propios motivos del por qué de su odio. Vivimos bajo los principios de la Edad de la Ilustración así es que adoramos a la diosa Razón y por tanto asumimos que hasta nuestros adversarios aceptan estas formalidades racionales como suyas propias.

De modo que ellos hablan y hablan sin descanso de decapitaciones, atentados suicidas, otro holocausto y de volarnos en pedazos; nosotros al contrario nos tomamos una siestita para despertarnos una y otra vez en medio de una guerra y sólo repetimos como autómatas: Abu Ghraib, Guantánamo, Coranes en el retrete, lo abusivo de la Ley antiterrorista y hablamos de la última ocurrencia de Donald Rumsfeld. Por eso nuevamente pido: callad y escuchad al islam radical.

4 de Agosto, declaración del segundo en comando de Al Qaeda, el doctor Ayman Al Zawahiri. Nos promete aún “mayor destrucción” para Londres y nos cuenta precisamente el por qué. Muchas personas en Occidente asumen que esa masacre fue como venganza por la presencia de Gran Bretaña en Irak, a pesar que sus tropas han estado mayormente confinadas en áreas no wahabíes en el sur del país. ¡Pero no! El doctor nos saca una lista de agravios más allá de Irak que justifica la matanza de inocentes por su cuadrilla de terroristas. Una queja, por ejemplo, es “Dejad de robar nuestro petróleo y nuestros recursos”. Examinemos más en detalle ese lamento.

El petróleo está a precio récord. En California acabo de pagar 2.89 dólares por 4 litros de gasolina. A Oriente Medio le cuesta entre 3 y 4 dólares el barril de petróleo; ese petróleo que fue descubierto, desarrollado y comercializado por las autocracias del Golfo gracias a la muy odiada pericia occidental y que ahora se vende a más de 60 dólares. Aunque despotrique Zawahiri, miles de millones de pobres en el mundo entero están siendo estafados para enriquecer a un mundo musulmán bañado en petrodólares. Y algunas de esas obscenas ganancias han acabado en los bolsillos del mismísimo Zawahiri. En realidad, sus chantajistas de Al Qaeda dependen de esos petrodólares reciclados desde los emiratos de Golfo. Nada que él o Bin Laden hayan hecho por sí mismos justifica la cantidad de dinero que entraba en los bancos de Al Qaeda, una operación de estafa que extorsionaba los dólares del petróleo de manos de los estafadores autocráticos que conseguían sus ganancias mayoritariamente de gente productiva e ingeniosa como indios, chinos y occidentales.

La siguiente cita de Zawahiri fue: “Dejad de apoyar a los corruptos y a los líderes corruptores”. ¿Se leyó el doctor terrorista el texto del discurso de Condoleezza Rice en El Cairo del 20 de Junio? Allí ella repudió la realpolitik americana del pasado que hacía la vista gorda con las dictaduras árabes y luego exhortó a los gobiernos árabes a democratizarse. O quizá es justamente eso lo que molesta a Zawahiri, ese nuevo apoyo a la democracia. Para hacer una aclaración de las ideas de Al Qaeda sobre la democracia, busquemos al líder espiritual de los terroristas en Irak, Abu Musab Al Zarqawi, que nos advirtió hace poco: “Hemos declarado una encarnizada guerra contra el maligno principio de la democracia y contra los que sigan esa equivocada ideología”. Este odio patológico por la democracia fue aclarado más ampliamente en el último video de Al Qaeda fechado el 10 de Agosto: “La democracia, los derechos humanos y la libertad son ilusiones vanas con las que sedan a los habitantes”.

Los críticos occidentales del intento americano de reconstrucción democrática en Irak deberían preguntarse por qué Al Qaeda está tan furiosa con ese esfuerzo. La respuesta es clara. El islam radical no puede seguir culpando a Estados Unidos de apoyar dictadores y está más bien aterrado de que haya una tercera opción a escoger –la libertad del pueblo– entre horripilantes hombres fuertes y aún más horripilantes teócratas modernos.

Pero de vuelta otra vez con el buen doctor Zawahiri que aún tenía más quejas –además de las del petróleo y de los líderes corruptos– explicando por qué planifica más asesinatos de occidentales. “Lo que habéis visto, oh americanos de Nueva York, Washington y las bajas que estáis sufriendo en Afganistán e Irak, a pesar de la censura de los medios, son sólo las bajas de los inicios de la lucha”. Ya sabemos exactamente que nuestros errores pre 11-S provocaron “Nueva York y Washington” ya que el jefe del Dr. Zawahiri –el mismísimo bin Laden—lo dijo claramente en una fatwa de 1998: “La orden de matar americanos y sus aliados, civiles y militares, es la obligación personal de cada musulmán y puede llevarla a cabo en cualquier país donde le sea posible hacerlo para poder liberar de las garras americanas la mezquita al-Aqsa y la mezquita sagrada [Meca]”.

Nótese que Bin Laden omite toda referencia a los esfuerzos americanos para salvar el Kuwait musulmán (una guerra en la que se presentó en vano de voluntario para pelear contra Sadam Hussein), a los musulmanes balcánicos (algo en lo que sus propios muyaidines fracasaron rotundamente) o detener la matanza soviética de musulmanes afganos (una guerra en la que su resistencia contaba con armas americanas para salvar a sus hermanos musulmanes). ¿Y este es el tema constante de este papagayo envidioso e inseguro? Los americanos salvaban musulmanes mientras que los subordinados de Bin Laden hablaban grandilocuentemente pero no lograron nada contra los mucho más fuertes iraquíes baazistas, los ateos soviéticos y los nacionalistas serbios.

El 11-S fue la respuesta prometida a la fatwa de Bin Laden. Después, cuando EEUU retiró todas sus tropas de la tierra de la Meca, sus promesas de muerte se incrementaron en lugar de acabar. Recuerde que el doctor Zawahiri pone en la lista a Afganistán (su ex cuartel general) e Irak simultáneamente como razones para sus ataques venideros. Nosotros, en nuestra discrepancia civil tendemos a distinguir ambos escenarios; Al Qaeda en su unidad, no lo ve así. De modo que mientras tratemos de analizar las causas del veneno islamista contra Occidente, será más acertado que escuchemos lo que dicen en lugar de que repitamos lo que dicen. Si lo hacemos, concluiremos que el odio del islam radical se alimenta de envidia, frustación y orgullo, por consiguiente es existencial: ellos odian a los americanos por lo que son. Por eso Al Qaeda necesita encontrar nuevas quejas constantemente, que si es Cisjordania, el mismo Israel, los judíos, el precio del petróleo, tropas en Arabia Saudí, Petróleo por alimentos, Afganistán o Irak.

En realidad, el último video de formación terrorista de 2 horas de duración es poco más que copiar y pegar material de la izquierda de Michael Moore y cosas usadas que provienen de los radicales europeos antiglobalización. Al Qaeda nos asegura que EEUU “busca devastar el mundo entero por el interés de favorecer a grandes empresas” así es que mata a los hijos del islam “en Palestina, Afganistán, los Balcanes, Indonesia, el Caucaso y en otros sitios”.

Aparentemente unos 3.000 millones de europeos, asiáticos, rusos e indios han estado metiéndose con los pobrecitos suicidas y con los terroristas que en realidad son activistas del medioambiente que van de incógnito decididos a detener la explotación empresarial de la Madre Naturaleza. Pero hay un legítimo reparo –y sólo uno– de los chiflados islamistas radicales que suena cierto. En Occidente no los escuchamos cuando ellos nos prometen la muerte.

Pues deberíamos. Nos están gritando tan alto como pueden para decirnos algo que en verdad no queremos oír.

©2005 Victor Davis Hanson
*Traducido por Miryam Lindberg

Victor Davis Hanson es un prestigioso historiador militar, escritor y columnista sindicado de Estados Unidos. Actualmente es especialista investigador del Hoover Institution

Libertad Digital agradece a Victor Davis Hanson el permiso para publicar este artículo.

Lo que muchos no entienden sobre el terrorismo
Tibor R. Machan Libertad Digital 18 Agosto 2005

Es sorprendente que tantos no entienden completamente lo perverso y malvado que suelen ser los terroristas. Cada vez que ocurre un acto terrorista, muchos se estrujan las manos tratando de descubrir a qué se debe esa bárbara conducta. Sea la IRA, ETA, FARC, palestinos o suicidas islámicos, el sentimiento general es que el terrorismo es horrible, pero seguidamente se trata de determinar qué o quién lo provocó.

Ese enfoque distrae la atención del problema básico que es que los terroristas no comparten con los demás los rasgos y características de la gente civilizada, quienes tratan a los individuos como personas individuales y, por lo tanto, no son responsables de los delitos o fechorías de otros. Si usted me insulta, me pega, me roba o me hace cualquier otro daño, eso no justifica que yo proceda a vengarme con su hermana, con su vecino, con sus compatriotas o con cualquier otro que se parezca físicamente a usted.

Si usted ha sido injuriado o maltratado, el único recurso justificado moralmente y legalmente es proceder judicialmente contra esa persona. En ello se basa la sociedad civilizada y aquellos que recurren a represalias, a la fuerza y a la venganza no tienen excusa racional.

En nuestros tiempos hay gran tendencia a explicar lo que la gente hace como si se tratara de asuntos meteorológicos o de un virus atacando el sistema nervioso. Esa tentación se basa en la vieja doctrina filosófica del materialismo, creer que todo lo que sucede en la naturaleza es causado por algo que sucedió en el pasado. En ello se basa gran parte de las ciencias sociales y también la ingeniería social, pero no toma en cuenta un elemento vital de la vida humana: los individuos son individuos y no simplemente reaccionan ante lo que pasa a su alrededor.

Por lo tanto, para explicar la conducta de las personas no es suficiente saber lo que sucede alrededor de ellas. Para comprender sus acciones hay que considerar su manera de pensar, sus intenciones y su motivación, asuntos sobre los cuales el individuo ejerce su propio control.

Una vez que miramos así las cosas, nos damos cuenta que las actuaciones de los terroristas y sus reacciones emocionales son despreciables e irracionales. No importa la validez o no de sus quejas, herir y matar a personas inocentes es inexcusable, aunque ellos tiendan irracionalmente a juntar a individuos en grupos que ven como enemigos de su causa.

Lamentablemente, mucha gente alrededor del mundo ha tenido la tendencia a pensar de manera tribal durante varios siglos y aún los educados no se dan cuenta de ello. Los demás debemos hacer todo lo posible por acabar con ese tipo de tribalismo. Son sólo los individuos los responsables de su propia conducta y reaccionar contra sus vecinos o contra desconocidos es el rechazo de un fundamento básico de la civilización humana.

© AIPE
Tibor Machan es profesor de la Chapman University y académico asociado de Cato Institute

Democracia de calidad
JOSÉ Mª DE AREILZA CARVAJAL /PROFESOR DE DERECHO COMUNITARIO INSTITUTO DE EMPRESA El Correo 18 Agosto 2005

El hecho de que en los primeros días de agosto se haya hablado de que el Gobierno se iba de vacaciones y se prestara atención a José Luis Rodríguez Zapatero disfrutando en Lanzarote de un largo reposo es una muestra más de que todavía tendemos a pensar que nos gobernamos desde Madrid. Sin embargo, cada vez se ejerce más poder desde las capitales autonómicas o desde Bruselas, por no hablar de la autoregulación de la sociedad, los movimientos de los mercados o de lo que deciden por nosotros los cuatro o cinco países con verdadero peso internacional.

En el caso de las comunidades autónomas y de la Unión Europea deberíamos preguntarnos si son y si pueden ser democracias de calidad, es decir, evolucionar más allá de celebrar elecciones periódicas con opciones distintas. La cuestión es importante porque el centro de gravedad de la democracia española se ha desplazado hacia Europa y hacia la periferia durante más de veinte años. Hoy en día, en torno al 40% del gasto público es ya autonómico o local, y alrededor de la mitad del derecho que se aplica en España proviene de la UE. Muchos ministerios tienen poco que hacer, aparte de gestos para la galería, y en ocasiones las Cortes Generales funcionan más bien como agencias comunitarias o foros intergubernamentales al servicio de lo autonómico. Además, la alocada reforma constitucional puesta en marcha por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, a través de una puja al alza de nuevos estatutos autonómicos, reforzará aún más la descentralización, siempre que evite el precipicio de instaurar una confederación muy inestable.

Así que uno de nuestros debates pendientes plantea hasta qué punto es acertada la transferencia continua de tantos poderes hacia Europa y hacia las capitales autonómicas, si este proceso sirve a nuestros intereses generales y si ayuda a la plena vigencia de valores democráticos. La respuesta que yo daría en no pocas ocasiones sería positiva, pero a la hora de ceder y/o repatriar competencias se necesitan muchas opiniones fundadas y expresadas con total libertad, a pesar de que se trata de un tema poco apreciado en el seno de los partidos políticos, en los que la lógica autonómica empieza a ser más fuerte que las visiones de ámbito nacional. En todo caso, otra discusión previa a ésta y apenas planteada en España es si el tamaño de comunidad política puede condicionar la calidad de la democracia.

Respecto del tamaño, miremos primero a la 'polis' con capital en Bruselas y a sus más de cuatrocientos cincuenta millones de ciudadanos, una aventura política inédita. No hay un ejemplo en todo el mundo de una democracia avanzada, es decir, con mecanismos reales de rendición de cuentas, deliberación y transparencia y con una gestión eficiente de los asuntos públicos que agrupe tal población y con tanta diversidad. Como estamos viendo en la actual crisis, la Unión sufre una lejanía estructural del ciudadano, cuesta dar sentido en el plano europeo a las nociones de representación y participación ciudadana y la opinión pública sobre asuntos europeos es débil. Piénsese si no en el decreciente voto en las elecciones al Parlamento de Estrasburgo, a pesar de que la Cámara goza hoy en día de poderes legislativos y políticos sustanciales, o en el euroescepticismo en auge en países de honda raigambre comunitaria y entre votantes moderados y burgueses. Tal vez la salida del 'impasse' europeo que pilotará Tony Blair a partir de septiembre deba estar inspirada en el consejo que daba Sir Leon Brittan en plena crisis de 1992, «hacer menos para hacerlo mejor».

Pero la solución a esta cuestión del tamaño excesivo para construir una democracia de calidad no consiste en caer en la idolatría del regionalismo, algo de lo que pecamos mucho los españoles de hoy. La descentralización política de nuestro país que empezó en 1978 era necesaria y ha dado muy buenos resultados de innovación de políticas y desarrollo económico y social en muchas áreas. Sin embargo, hay regiones que por problemas de escala no pueden dar buenos servicios al ciudadano, por sí solas no compiten con ventaja en el mercado global, no tienen capacidad negociadora suficiente en los foros internacionales sobre asuntos que las afectan o no disponen de clases políticas bien preparadas. Existen también comunidades cerradas sobre sí mismas, en las que con frecuencia prevalecen los intereses especiales en vez de la objetividad a la hora de definir y proteger intereses generales.

La supuesta cercanía al ciudadano propia del nivel regional se convierte entonces en lo contrario, apenas se discute sobre los problemas reales de los ciudadanos y no se exigen responsabilidades en el día a día a los gobernantes, protegidos por un discurso identitario multiuso. Los fracasos de gestión pública se tapan con una montaña de dinero y casi se echa la culpa al nivel superior de gobierno. En fin, los debates sobre la Unión Europea y algunos ejemplos recientes de mala gestión autonómica deberían llevarnos por lo menos a hacer la anotación mental de que el tamaño de comunidad política sí importa.

Terrorismo en Irak
Editorial ABC 18 Agosto 2005

LA situación en Irak sigue pendiente del terror. El aplazamiento de un acuerdo definitivo en torno a la Constitución iraquí ha hecho rebrotar la virulencia de la ofensiva terrorista. De este modo, conscientes de la gravedad del momento por el que atraviesa el país, los terroristas tratan de debilitar aún más la frágil arquitectura institucional levantada en los últimos meses por el gobierno de Ibrahim Yafari. Así, en medio de las negociaciones que intentan desactivar los puntos de discordia entre las comunidades kurda, chií y sunní, los atentados de ayer contribuyen a sembrar el caos y la desazón entre la ciudadanía, estimulando el descrédito de la clase gobernante y la apatía de un pueblo que demostró una sobrada gallardía democrática con su elevada participación en las pasadas elecciones del mes de enero. En tan difícil contexto se hace necesaria la colaboración más estrecha, si cabe, de la comunidad internacional con el régimen democrático iraquí, máxime cuando Naciones Unidas ha hecho propia su causa. La amenaza integrista que asoma al otro lado de la frontera iraní debe ser un pretexto más. Un Irak sumido en el desorden y la guerra civil, tras el fracaso de la experiencia democrática ensayada desde hace unos meses, podría abrir un escenario imprevisible sobre todo el Oriente Próximo. Especialmente ahora, cuando se reactiva el programa nuclear del vecino Irán y el proceso de devolución de la franja de Gaza se ha puesto en marcha en medio de extraordinarias dificultades.

En este sentido, la presencia aliada en Irak se hace más imprescindible que nunca cuando crece el descontento en la opinión pública norteamericana y aumenta la erosión del apoyo popular a la intervención en ese país. Con todo, las declaraciones de la Administración Bush son inequívocas, como también lo son las del premier Tony Blair: los aliados están comprometidos con la frágil democracia iraquí; de hecho, el pueblo de Irak puede estar tranquilo de que no será abandonado a su suerte en estos graves momentos de zozobra nacional. Toda una lección de responsabilidad y coherencia que tendría que hacer pensar al Gobierno español lo equivocado que estuvo con su precipitada salida de Irak. Claro que lo sucedido en Afganistán seguro que habrá estimulado el aprendizaje.

El subterfugio
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 18 Agosto 2005

Desconociendo que la seguridad privada es perfectamente legal en España y tiene sus límites regulados, el aguerrido diputado Puig ha calificado a los profesionales que vigilan la casa de Pedro J. Ramírez de “pistoleros a sueldo”. La expresión me ha parecido muy sugerente, y de inmediato ha desatado espontáneas asociaciones mentales. Por ejemplo, la casa tomada –que diría Cortázar–, incluyendo la piscina que manchó el apolíneo diputado, se la compró el director de El Mundo a la familia Calvo Sotelo, apellido que corre a reunirse fatalmente con la palabra “pistoleros”.

Si existe el eterno retorno, José Calvo Sotelo será sacado de su domicilio madrileño una y otra vez, hasta el infinito, por cuatro socialistas de “la Motorizada” de Indalecio Prieto y algunos policías y guardias de asalto. Siempre más le descerrajará dos tiros en la nuca el socialista Luis Cuenca dentro de un camión y, en una noria de pesadilla, España volverá a estallar. Pero, por fortuna, el eterno retorno no existe, se ponga Nietzsche como se ponga. Y mal que les pese a los historicistas, la historia no está determinada y los hombres son libres. Conviene no olvidarlo cuando los Puig y sus cuadrillas vuelven a poner de moda la intimidación chulesca, cuando ni el presidente del gobierno ni el del Congreso se dan por enterados de este salto cualitativo en las formas de los políticos (en las formas políticas), cuando el partido de ambos –sucursal mallorquina–, aprueba la canallada, cuando la prensa silencia o minimiza los hechos, cuando las fuerzas de seguridad presentes incumplen las órdenes de sus superiores, permiten el atropello y falsean los informes.

¿Y cuáles son los hechos? Mejor será precisar cuales no son: los hechos no son una protesta por un derecho de paso ni por la legalidad de una piscina, ni la reivindicación de una zona de dominio público. Todo eso es un burdo subterfugio en el que, a la vista de lo sucedido, nadie sensato debería fijar su atención en estos momentos. Un subterfugio para cometer un delito premeditado, para llevar a cabo un acto de fuerza y de intimidación enmarcado estrictamente en la lucha política. Se trataba de amedrentar al director de un diario que critica libre y abiertamente el proyecto secesionista y el estilo de los independentistas. Y se trataba, sobre todo, de enviarle un elocuente aviso al medio de comunicación que con mayor ahínco ha investigado el 11-M. A nadie se le escapa que el principal asaltante fue miembro de la comisión que creó el Parlamento para no investigar los atentados ni sus consecuencias.

Lo peor es que este acto de fuerza lo ha concebido y encabezado un diputado en Cortes como tal, pues en todo momento hizo valer su condición. Por todo lo anterior, los hechos de Mallorca son de una gravedad extraordinaria. No tienen que ver con supuestas preocupaciones medioambientales sino con el eterno retorno de los pistoleros. Y no precisamente de los que señala Puig, el agresor que ahora se presenta como víctima.

La pieza clave del 11-M
Editorial ABC 18 Agosto 2005

LA detención en Belgrado de Abdelmajid Bouchar, el terrorista islámico que huyó del piso de Leganés, es una excelente noticia. No sólo porque supone la puesta a buen recaudo de un peligroso delincuente, presunto coautor de la muerte de casi dos centenares de personas, sino porque su condición de único superviviente de este grupo le convierte en pieza clave para aclarar numerosos extremos aún en penumbra que presenta el sumario que se instruye en la Audiencia Nacional. Al mismo tiempo, y ya desde el punto de vista policial, su captura puede resultar muy útil para las investigaciones que, tanto en España como en el resto de Europa, se siguen sobre la red de terrorismo islamista instalada en el continente. Aún están muy recientes los atentados de Londres. El que el apresamiento de este marroquí de 22 años se haya realizado en el aeropuerto de la capital de Serbia indica lo tupida de esa red criminal y la necesidad de un esfuerzo multinacional para atender la persecución de esta amenaza globalizada. Es de esperar que se agilice la extradición a España para que Bouchar rinda cuentas ante la Justicia española con la misma celeridad con la que huyó del piso de Leganés.

Zapatero y Afganistán
¡No a la guerra!
José García Domínguez Libertad Digital 18 Agosto 2005

Nada resulta menos impresionante que las conductas diseñadas para impresionar. De ahí que siempre nos provoquen ternura los esfuerzos de los niños al pretender imprimir un rictus de gravedad en sus miradas. Pues los niños aún ignoran que determinados estados mentales nunca pueden reproducirse de modo intencional, ya que cuando uno desea provocarlos, la tentativa misma impide que se den. Esa es la razón de que, por ejemplo, nos resulte fatalmente imposible actuar de forma espontánea cuando nos proponemos ser espontáneos. Porque cabe forzar ser temido, pero no respetado; la mansedumbre, mas no la humildad; la arrogancia, no el valor; ser adulado, no la admiración… Aunque todas esas cosas sólo se descubren al alcanzar la vida adulta, cuando se comprende la falacia que encierra el argumento general de Aristóteles según el cual nos convertiríamos en virtuosos simplemente actuando como si lo fuésemos.

Esa mirada cuidadosamente ensayada que desde ayer regala Zetapé a los flahes pretende transmitir patriotismo, pesar, altura de miras y madurez. Pero algo hay en ella que recuerda la seriedad de los niños, y eso la delata. Porque el súbito gesto compungido del presidente no logra disfrazar un genuino sentimiento de superioridad moral, el de ese adolescente en eterna rebeldía frente a los mayores. La psicología pueril sustenta su alegre irresponsabilidad al jugar a saltar sin red en saber que otros se preocuparán de que nunca falte la red. Es la tragicomedia de Peter Pan: vivir instalado en un presente perpetuo, sin pasado, ni posteridad; encerrado en un pequeño mundo feliz, ajeno a la realidad en la certeza de que los que ya han crecido se ocuparán de ella en su lugar. Así es su universo, el de Rodríguez. Y por muy ensayada que esté, esa mirada no logra esconderlo.

La mayoría de edad se alcanza cuando alguien se atreve a ser responsable de sus propios actos; ese día mueren Campanilla y el Capitán Garfio, y nace el mundo tal y como es, no como quisiéramos que fuese. Si hoy el Gobierno estuviera en manos de un adulto, el presidente se habría dirigido a la Nación para exponerle simplemente la verdad. Que diecisiete soldados de España han caído en la guerra que los países civilizados mantenemos en Afganistán contra el terrorismo islamista. De proceder así, nos hubiera impresionado a todos. Porque habría demostrado grandeza, y la verdadera grandeza siempre impresiona, precisamente porque nunca busca impresionar. Pero Rodríguez no lo ha hecho. Ni lo hará. El niño del No a la guerra se resiste a crecer. Zetapé no admitirá jamás la evidencia de que participamos en un combate sin fronteras, y que la lucha de los ejércitos occidentales contra Al Qaeda es exactamente la misma en Kabul y en Irak. Eso sería portarse como los mayores. Es decir, como esos extraños seres que piensan que el mal existe. Que establecen un absurdo vínculo ético entre lo que dicen y lo que hacen. Que no creen que los helicópteros militares se desplomen solos cuando se levanta una racha de viento. Y que nunca comparten la mirada seria de un niño.

Tragedia en Afganistán
¡Debate político, ya!
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Agosto 2005

Han muerto 17 hombres en una misión de guerra. Es necesario un debate político de modo urgente en el Parlamento. Hay que hacerlo, porque la ciudadanía quiere menos gestos y más explicaciones. Bien está que el PP no desee utilizar torticeramente la muerte de los militares de Afganistán. Bien está que el PP no quiera caer en las fechorías propagandísticas y callejeras del PSOE por el apoyo de España, nunca por la presencia beligerante, a la intervención militar en Irak. Bien está que el PP no devuelva al PSOE todas las miserias que éste lanzara al anterior presidente del gobierno de España por ser un hombre de Estado, o sea con una visión democrática de España en el mundo. Pero lo sucedido en Afganistán es tan grave que es urgente un pleno del Congreso para debatir políticamente qué ha pasado en Afganistán y, sobre todo, para que el Gobierno fije una posición políticamente digna de nuestra política exterior.

Pero, por favor, calle Bono, lárguese a su pueblo y deje de manipular a las víctimas y sus familiares. El dolor fingido de este señor empieza a ser repugnante para cualquier ser humano con sensibilidad. La video conferencia entre Bono y Rodríguez Zapatero fue algo más propio de un país bananero que de una nación seria. Bono y RZ parecían dos malos dobles del gorila que aterroriza a Venezuela. ¡Guarden luto, como Dios manda! ¡Sobriedad y estoicismo necesitaremos para conllevar a este sujeto!

Y prepárese el presidente del Gobierno para comparecer urgentemente en el Parlamento y explique a la ciudadanía sus mentiras, medias verdades y su retórica pacifista que ya no convence ni a sus fanáticos votantes. Salga a la plaza pública, señor Rodríguez y diga, por una vez, cuál es la diferencia entre Afganistán e Irak. Salga a argumentar, señor Rodríguez Zapatero, pero no mienta, como la señora Jiménez, diciendo que en Afganistán están las tropas españolas en misión de paz y en Irak en misión de guerra. Salga ya, señor presidente del gobierno de España, a decir algo con sentido, con decencia y con valentía. Pero, por favor, reconozca por la digna memoria de los muertos que éstos han caído en una misión de guerra. No rebaje su muerte a una farfolla metafórica de “paz” y “alianza de civilizaciones”. No, por favor, reconozca que estos hombres han muerto haciendo la guerra para traer la paz a Afganistán y España y al mundo entero. No estaba en un una misión de guerra de agresión u ofensiva sino de defensa de los valores democráticos, pero en misión de guerra... Si usted rebaja esta misión de los militares muertos, los estará matando doblemente.

Rodríguez Zapatero diga algo, insisto, con valentía, porque han muerto 17 españoles por causas claras y distintas. Todas esas causas o razones, sí, se sintetiza en una que los militares y los demócratas españole saben de memoria. Hay que hacer la guerra a los terroristas islamistas para que haya paz en España. Todo lo demás son ganas de hacer demagogia. Han muerto 17 españoles por circunstancias aún desconocidas. Por supuesto, es necesario que los españoles las conozcamos, pero, aunque usted, y su gente, sigan “especulando” sobre cuál de esas circunstancias es la que más interesa contar para no perder votos, no pierda el tiempo, porque ya los han descubierto millones de españoles.

En fin, señor Rodríguez Zapatero, deje por una vez de esconder a los militares, a los hombres que hacen la guerra para que haya paz, con su sucio pañuelo manchado de grafittis pacifistas, porque todos los españoles, todos los que aún no han perdido su dignidad, sabemos ya que España está en Afganistán en una misión de guerra tan peligrosa como la de Irak.
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