AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 20 Agosto 2005
6. Las primeras detenciones
Luis del Pino Libertad Digital 20 Agosto 2005

Van a por El Mundo
EDITORIAL Libertad Digital  20 Agosto 2005

La política de low cost
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 20 Agosto 2005

¿Les regalará a las madres también un reloj?
Pablo Molina Libertad Digital 20 Agosto 2005

Nostalgia del botín
TONIA ETXARRI El Correo 20 Agosto 2005

Fuego y autonomías
Por Antonio Pérez Henares El Ideal Gallego 20 Agosto 2005

«Los jueces que dicen que la kale borroka no es terrorismo tendrían que ir al País Vasco»
Javier López La Razón 20 Agosto 2005

Basagoiti cree que Batasuna está envalentonado por la debilidad del Gobierno de Zapatero
Libertad Digital 20 Agosto 2005

La AVT se querella contra el ayuntamiento de Amurrio por nombrar "reinas" de las fiestas a dos etarras
COLPISA. Madrid Heraldo de Aragón 20 Agosto 2005

Burradas
XAVIER PERICAY ABC (Cataluña) 20 Agosto 2005

 LOS ENIGMAS DEL 11-M
6. Las primeras detenciones
por Luis del Pino Libertad Digital 20 Agosto 2005

A partir del teléfono móvil encontrado en la mochila de Vallecas, se puso en marcha el mismo día 11 de marzo la investigación policial para tratar de aclarar el atentado. Resumiendo lo que la versión oficial nos cuenta, la Policía siguió por un lado la ruta de comercialización del propio teléfono móvil y por otro la ruta de comercialización de la tarjeta SIM de ese móvil (la tarjeta con el número telefónico). Con ello, averiguó que el teléfono había sido vendido en un bazar regentado por dos indios y que la tarjeta SIM había sido vendida en un locutorio de Lavapiés regentado por tres marroquíes. Esas cinco personas fueron detenidas en plena jornada de reflexión, lo que causó un enorme impacto sobre una opinión pública cada vez más desconcertada después de los atentados. Cuatro de esos detenidos fueron puestos en libertad por el juez pocas semanas después de las elecciones, y las dudas sobre la posible culpabilidad del quinto son cada vez más clamorosas, pero el impacto sobre la opinión pública era ya imposible de revertir.

Son muchos los puntos oscuros que rodean a esa investigación policial que condujo a las detenciones del 13 de marzo, pero no es momento ni lugar de ponerse a analizarlos. Tiempo habrá de ello. En este artículo, vamos a dar por buena esa versión policial y, partiendo de ahí, vamos a ver que, en realidad, las cosas simplemente no cuadran. También hablaremos de algunos otros datos relevantes que se le ocultaron a la opinión pública y analizaremos, a la luz de este año y medio de investigaciones, las detenciones del 13 de marzo.

La investigación policial
Como vamos a ver, la versión oficial no cuadra por ninguna parte. Pido perdón al lector por lo prolijo de las explicaciones que siguen, pero son necesarias para comprender cómo se realizó la investigación policial y los resultados a que condujo.

Lo primero que hay que entender es que en la mochila de Vallecas había un teléfono marca TRIUM y que dentro de ese teléfono había una tarjeta SIM de Amena (con un cierto número telefónico). El teléfono y la tarjeta SIM son dos cosas distintas, pudiéndose por ejemplo usar un mismo teléfono con distintas tarjetas SIM de diferentes compañías. Si se cambia la tarjeta SIM a un teléfono, cambiará el número telefónico.

Lo primero que hizo la Policía fue analizar a través de quién se habían vendido ese teléfono TRIUM y esa tarjeta de Amena. El teléfono y la tarjeta habían seguido rutas de comercialización totalmente distintas.

La ruta de las tarjetas
La versión policial, reflejada por el juez Del Olmo en sus autos, afirma que las tarjetas telefónicas de los móviles empleados en las mochilas-bomba provienen de un lote de 30 tarjetas Amena que la empresa Uritel vendió a una tienda denominada Sindhu Enterprise, la cual las vendió a su vez al locutorio de Lavapiés perteneciente a Jamal Zougham. De esas 30 tarjetas, 15 llegaron a activarse (es decir, hicieron una primera llamada y ya podían funcionar normalmente a partir de ahí), mientras que otras 15 no llegaron nunca a realizar una llamada.

De las quince tarjetas que sí llegaron a hacer una primera llamada:

- 1 se la quedó Jamal Zougham (el dueño del locutorio de Lavapiés) para su propio teléfono móvil, que llevaba encima cuando la Policía le detuvo el 13 de marzo
- 1 estaba sin vender y fue encontrada en el locutorio de Jamal Zougham
- 1 fue utilizada para hacer llamadas entre el 8 y el 10 de marzo por personas vinculadas a la trama del 11-M.
- Las restantes 12 debieron de ser vendidas a otras personas, aunque los informes policiales no especifican a quién fueron vendidas ni cuándo se realizaron llamadas desde ellas. Dada la carencia de datos, hemos de suponer que la Policía comprobó cuáles llamadas se hicieron desde esas tarjetas y que esas llamadas no tienen nada que ver con los atentados.

De las otras 15 tarjetas, que no llegaron nunca a activarse:

- 3 estaban todavía sin vender y fueron encontradas en el locutorio de Jamal Zougham.
- 1 es la encontrada en la mochila de Vallecas. Esta tarjeta se encendió por primera y única vez el día 10 de marzo (sin llegar a realizar ninguna llamada) en la zona de cobertura de un repetidor situado en Morata de Tajuña.
- 6 tarjetas más se encendieron también por primera y única vez el 10 de marzo (sin llegar a realizar ninguna llamada) en la zona de cobertura del mismo repetidor. La Policía concluye que estas 6 tarjetas y la de la mochila de Vallecas (es decir, un total de 7 tarjetas) fueron utilizadas en las mochilas bomba.
- De las 5 restantes no se sabe nada. Los informes policiales concluyen que "es posible" que esas 5 tarjetas fueran encendidas también en Morata, pero que la compañía telefónica hubiera ya borrado los datos.

Lo primero que llama la atención es que Jamal Zougham se quedara una de las tarjetas del lote de 30 para su propio teléfono y luego esperara tranquilamente a que la Policía fuera a detenerle el 13 de marzo y le encontrara el teléfono encima. Si hubiera vendido las tarjetas sabiendo que eran para un atentado, ¿habría hecho algo tan estúpido?

Pero también llama la atención otra cosa: los números en las explicaciones policiales no cuadran. El día 11 de marzo había 12 mochilas en los trenes más la mochila de Vallecas, lo que da un total de 13 mochilas. Sólo se ha podido documentar que en Morata se encendieron 7 tarjetas telefónicas. ¿Qué pasa con las otras seis mochilas? Incluso si sumamos las 5 tarjetas de las que no se sabe nada y que la Policía "supone" que también se encendieron en Morata, seguimos teniendo 12 tarjetas, no 13. ¿Dónde está la tarjeta que falta?

La ruta del teléfono
Pero es que si tiramos del otro hilo, el del teléfono hallado en la mochila de Vallecas, resulta que las cosas no cuadran tampoco. Ese teléfono de la mochila pertenecía a un lote de 80 teléfonos TRIUM T-110 que una empresa llamada Telefonía San Diego vendió en octubre de 2003 a Bazar Top (la tienda de los dos indios detenidos el 13 de marzo). Bazar Top llevó 12 de esos teléfonos a liberar a Test Ayman, una tienda propiedad del policía Maussili Kalaji, y entre esos 12 teléfonos liberados estaba el de la mochila de Vallecas. Bien, veamos a quién se vendieron.

Según la declaración del dependiente de Bazar Top, el día 3 de marzo vendió 3 teléfonos SIN LIBERAR a dos personas que hablaron con él en correcto español, pero que entre sí hablaban en un idioma extraño. Él les preguntó en qué hablaban y ellos le contestaron que en búlgaro. ¿Hablaban realmente en ese idioma? No lo sabemos. Desde luego, no hablaban en árabe, porque de la misma forma que nosotros podemos reconocer que alguien está hablando en francés, en inglés o en italiano aunque no entendamos esos idiomas, para un indio resulta natural reconocer si alguien está hablando en árabe. ¿En qué hablaban entonces? En la Comisión de investigación del 11-M, Jaime Ignacio del Burgo dijo algo de simple sentido común: con los datos que tenemos, esas personas podían estar hablando entre sí en búlgaro, en finlandés o en cualquier otro idioma, como por ejemplo el vasco. Por supuesto, estas palabras de Del Burgo suscitaron las inmediatas risotadas del representante del PNV.

Ante la carencia de datos, vamos a suponer que eran búlgaros. El día 4 de marzo, el dependiente indios vendió a esos mismos "búlgaros" 6 teléfonos LIBERADOS y el día 8 de marzo les volvió a vender otro teléfono liberado más. Así pues, el total de teléfonos que el indio vendió a esos "búlgaros" es de 10 (7 liberados y 3 sin liberar). Está demostrado en el sumario que los 7 teléfonos liberados fueron utilizados con las 7 tarjetas SIM que se encendieron bajo el repetidor de Morata de Tajuña.

Números que no cuadran
A partir de aquí empiezan las preguntas: si los teléfonos móviles fueron vendidos a unos "búlgaros", ¿cómo llegan a manos de los mercenarios marroquíes? ¿Qué pintan esos "búlgaros" en toda esta historia? ¿Para qué querían esos "búlgaros" los otros tres teléfonos sin liberar? ¿Se ha podido seguir el rastro de esos tres teléfonos? Independientemente de esto, ¿puede alguien explicarnos cómo cuadran los números? Porque lo que vemos es que:

- tenemos 13 mochilas, pero en la tienda del policía Maussili Kalaji se liberan 12 teléfonos
- tenemos 13 mochilas, pero Bazar Top sólo vende 10 teléfonos a los búlgaros (3 de ellos sin liberar)
- tenemos 13 mochilas, pero en Morata de Tajuña (como hemos visto antes) sólo se activan 7 tarjetas (o como máximo 12, si aceptamos las "suposiciones" policiales).

Resumiendo, el panorama que nos encontramos es que, después de diecisiete meses de investigaciones, lo único que cuadra son los siete teléfonos liberados comprados por unos "búlgaros" con las siete tarjetas que se activaron en Morata. Dicho en otras palabras: aún asumiendo como ciertas las explicaciones de la Policía, la versión oficial no es capaz de explicar qué teléfonos o tarjetas se usaron en 6 de las 13 mochilas-bomba del 11-M.

A la luz de estos datos, ¿le parece al lector que Rodríguez Zapatero se ajustaba a la verdad cuando afirmó ante la Comisión 11-M que todo estaba claro? No sólo no sabemos qué explosivos se usaron en los trenes, sino que tampoco está claro qué teléfonos se emplearon.

¿Fueron uno o dos comandos?
En realidad, la situación es todavía más confusa. Algún lector puede estarse preguntando: ¿tenemos constancia de que esas 7 tarjetas y teléfonos se usaran en los trenes de la muerte? Si se analiza el sumario, son cuatro los hechos que relacionan con los atentados a ese lote de 7 tarjetas y teléfonos:

- Una de esas tarjetas y uno de esos teléfonos estaban en la mochila de Vallecas.
- Las siete tarjetas se encendieron bajo el repetidor de Morata el día 10 de marzo.
- En el registro de la finca de Morata se encontró la caja vacía de una de las siete tarjetas y en esa caja apareció una huella dactilar del jefe de la trama mercenaria: Jamal Ahmidan, El Chino.
- Las siete tarjetas pertenecen a un lote de 30 al cual pertenecía también otra tarjeta que fue utilizada por los mercenarios del 11-M para efectuar llamadas telefónicas entre el 8 y el 10 de marzo.

El único de estos cuatro indicios que podría constituir una "prueba" directa de que esas tarjetas y teléfonos se usaron en las mochilas-bomba de los trenes es... la mochila de Vallecas, pero ya vimos en el capítulo anterior que existen serias dudas sobre esa peculiar mochila. Por tanto, es verdad que no sabemos a ciencia cierta si se emplearon en los atentados esas tarjetas y teléfonos. Pero, de todos modos, parece razonable suponer que fue así, dados los otros tres indicios que conectan a esas tarjetas con la trama mercenaria del 11-M.

Pero entonces, ¿qué tarjetas y teléfonos se usaron en las otras seis mochilas que faltan hasta completar las 13? ¿Es posible que en el 11-M hubieran participado dos "comandos" distintos, cada uno de los cuales se hubiera encargado de preparar una parte de las mochilas?

Con respecto a estas preguntas, hay un detalle del sumario que llama poderosamente la atención y al que nadie parece haber dado importancia. En uno de sus primeros informes, fechado el 12 de marzo, en plena confusión posterior a los atentados, el jefe de los Tedax hace una afirmación que tiene una enorme relevancia. Como ya sabe el lector, en los trenes estallaron 10 bombas, mientras que los Tedax hicieron detonar otras 2 en las propias estaciones: una en El Pozo y otra en Atocha. Pues bien, en ese informe de Sánchez Manzano se afirma directamente que la bomba que los Tedax hicieron detonar en Atocha no contenía un teléfono móvil.

¿Se trata de una confusión de Sánchez Manzano? Porque si no es una confusión, el escenario que tendríamos es: 6 bombas en los trenes que utilizaban teléfonos móviles y otras 6 que posiblemente usaban otra cosa (¿un temporizador, quizá?). Esto abonaría la tesis de los dos comandos, pero además nos lleva a una pregunta que ha estado desde el principio rondando la cabeza de quienes han investigado el 11-M: ¿por qué se emplearon teléfonos móviles para activar los detonadores de al menos una parte de las bombas, cuando se podían haber utilizado temporizadores, que son mucho más seguros y no dejan rastro? ¿Quién tenía interés en que acabáramos localizando a través de los móviles al comando de Morata, cuyos miembros se terminan suicidando en Leganés?

Las detenciones de los hindúes
Éste es el confuso panorama en el que nos movemos después de 17 meses de investigaciones. Obviamente, el día 13 de marzo de 2004 las informaciones de las que se disponía eran mucho más fragmentarias y confusas, a pesar de lo cual se procede a efectuar cinco detenciones. Y analizando esas detenciones a fecha de hoy, resultan absolutamente inconcebibles.

Veamos primero las detenciones relacionadas con los teléfonos. ¿A quién detuvo la Policía en plena jornada de reflexión? No se detuvo a los "búlgaros" que compraron los teléfonos móviles de los atentados (más que nada porque seguimos sin saber quiénes son). No se detuvo a quienes liberaron esos móviles utilizados en los atentados (recuerde el lector que se liberaron en la tienda de un policía). No se detuvo tampoco al dependiente que había vendido esos teléfonos a los "búlgaros". ¡A quien se detuvo es a los dueños indios del bazar donde un dependiente vendió los teléfonos a los "búlgaros"! ¿Por qué? ¿Alguien puede explicarnos qué delito habían cometido? ¿Alguien tiene alguna razón que justifique esta detención absolutamente arbitraria? Si los "bulgaros" hubieran comprado los teléfonos en El Corte Inglés, ¿tendría lógica que hubieran detenido a Isidoro Álvarez?

Pero lo que causa más vergüenza en este episodio es el hecho de que la Policía detenga a dos hindúes por su posible implicación en una trama de integristas islámicos. Y no sólo eso, sino que el juez ratifique esa detención y que la opinión pública la acepte sin pestañear. No hace falta leer todos los días los periódicos para estar al tanto de las terribles matanzas entre hindúes y musulmanes que la India ha vivido desde hace décadas. ¿Cómo puede alguien detener a dos indios de religión hindú como cómplices de un atentado islamista? Que la opinión pública y, muy en especial, los medios de comunicación aceptaran semejante desatino como algo natural y no pusieran inmediatamente el grito en el cielo dice muy poco del sentido crítico de la sociedad española.

Por supuesto, los indios fueron puestos en libertad en abril de 2004, pero cuando sus nombres ya habían sido revolcados por el fango y cuando su detención había sido convenientemente aireada y utilizada.

Las detenciones de los marroquíes
¿Y qué pasa con los otros tres detenidos del 13-M, los marroquíes del locutorio de Lavapiés? Pues que la Policía no detuvo a quienes habían adquirido las tarjetas telefónicas usadas en los atentados, porque el 13-M no se sabía quiénes habían comprado las tarjetas. Ni tampoco detuvo a los miembros del comando de Morata que puso las bombas, porque aún no estaban identificados por aquel entonces. A quien detuvo fue a quienes vendieron, supuestamente, esas tarjetas.

La pregunta, de nuevo, es la misma: ¿por qué se detiene a los que se limitan a vender unas tarjetas telefónicas, como parte de su negocio habitual? Sin embargo, en este caso, la detención efectuada por la Policía no es tan arbitraria como parece. Quien eligió a esos marroquíes como cabezas de turco había hecho sus deberes a la perfección: el nombre del dueño del locutorio, Jamal Zougham, aparecía "mencionado" en el sumario contra la célula española de Al Qaeda que colaboró en la organización de los atentados de Nueva York. Y he entrecomillado la palabra "mencionado" porque en realidad Jamal Zougham no ha sido nunca acusado de colaborar con esa célula de Al Qaeda, ni había sido nunca procesado por pertenecer a ninguna organización islamista. Su nombre simplemente aparecía en ese sumario y hace poco hemos visto en TV a Jamal Zougham declarando como simple testigo en el juicio contra esa célula de Al Qaeda.

Cuando la Policía descubre que la tarjeta de la mochila de Vallecas conduce al locutorio de Zougham y que su nombre aparecía mencionado en aquel sumario (aunque fuera como simple testigo), alguien debió de "deducir" que el tal Zougham y los otros dos marroquíes habían preparado las bombas, con lo cual se procedió a su detención. La cortina de humo tendida por los organizadores del 11-M había funcionado y la Policía y el juez picaron el anzuelo como estaba previsto.

Dos de esos tres marroquíes serían puestos en libertad por el juez pocas semanas después de los atentados, porque vender unas tarjetas telefónicas no constituye, obviamente, un delito. Lo cual quiere decir que la razón por la que se detuvo a Jamal Zougham el día 13-M (la venta de las tarjetas) no es considerada por el juez como indicio de que Jamal Zougham estuviera relacionado con el atentado.

Sin embargo, 17 meses después de la masacre, Jamal Zougham sigue estando en prisión. ¿Por qué? Pues porque, como vamos a ver en el siguiente capítulo, a partir de su detención se desató contra Zougham una auténtica "caza del hombre" en la que no han faltado ni las falsas acusaciones, ni los testigos manipulados, ni una ininterrumpida e inmisericorde campaña de descrédito.

En el próximo capítulo: Jamal Zougham, la cabeza de turco

Van a por El Mundo
EDITORIAL Libertad Digital  20 Agosto 2005

Durante la larga glaciación mediática que supuso el felipismo, el diario que más y mejor denunció los desmanes de los sucesivos gobiernos de Felipe González fue El Mundo. El periódico madrileño, fundado en 1989 y dirigido con buen tino por Pedro J. Ramírez, no dejó escapar ni uno de los escándalos que se sucedieron aquellos años. Más tarde, su director hubo de pagar amargamente su temeridad y fue víctima de un infame montaje orquestado por una recua de maleantes de tercera cercanos al PSOE. Se trataba de una venganza póstuma y a destiempo de un régimen cuya agonía contribuyó a acelerar El Mundo gracias a sus continuas revelaciones y a la denuncia sostenida de aquella degradación de la democracia que España padeció durante los últimos gobiernos socialistas.

Durante el lapso de ocho años en el que el Partido Popular ocupó el Gobierno de la Nación El Mundo, como cualquier periódico serio que se precie, permaneció alerta ejerciendo de implacable fiscal del poder. Tan sólo cometió un fallo, subestimó y se creo falsas ilusiones con los “nuevos” socialistas, con los herederos de la generación podrida que había acompañado a González en su desgobierno. Ligero anduvo el director de El Mundo hace un lustro considerando que Zapatero era la gran esperanza blanca del socialismo. No hay tal. Entre Zapatero y González hay tan sólo dos legislaturas de diferencia pero el mismo ánimo liberticida. Y a los hechos nos remitimos. Año y medio después de que ese socialismo de nuevo cuño llegase al poder aupado sobre los 191 muertos de Atocha, El Mundo vuelve a estar en la diana. Como hace diez años, el diario de Pedro J. Ramírez es incómodo para Moncloa. Ayer lo fue porque aireaba sin miramientos los casos de corrupción y crimen de Estado por donde el felipismo sangraba en carne viva. Hoy lo es porque ha tomado la determinación de seguir indagando sobre la masacre del 11 de marzo, un tema que entre muchos periodistas y casi todos los políticos es, simplemente, un tabú innombrable.

Enlazar la soberbia cobertura que El Mundo está dando al 11-M con las medidas legales que la Justicia está tomando contra su director a instancias del Fiscal General del Estado, no es un capricho sino la constatación de una relación causal entre lo uno y lo otro. Acusan a Ramírez de publicar información contenida en el sumario que instruye Juan del Olmo, pero El Mundo ha sido sólo uno de los muchos medios que se han hecho eco de esta información. ¿Por qué el juez instructor no envía un ultimátum a todos los directores de diarios, radios y televisiones que han difundido partes del sumario? No lo ha hecho por la sencilla razón de que revelar secretos sumariales no es constitutivo de delito cuando el que lo hace no está personado en el proceso. Del Olmo lo sabe y tal vez por ello se ha inhibido dejando que sea otro juzgado el que impute a Ramírez un delito de desobediencia. El Fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido, probablemente también lo sabe, pero su intención no es aplicar la Ley sino suministrar un correctivo político a un frívolo director de periódico que se está pasando de la raya.

Es imperativo en aras del derecho a la libertad de expresión que el sumario que acaba de abrirse contra Ramírez sea archivado de inmediato. Si no es así, si el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Madrid persevera en acusar a un ciudadano de un delito que, a todas luces, no ha cometido, podremos estar seguros de que se ha roto definitivamente uno de los principios esenciales en democracia: la libertad prensa. Entretanto, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que Pedro J. Ramírez está siendo sometido a una cuidadosa persecución para acallar su voz. Lo de Mallorca no era una inocente anécdota veraniega.

Alianza de civilizaciones
La política de low cost
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 20 Agosto 2005

Lo de este gobierno empezará a entenderse cuando los analistas añadan a su bagaje las teorías de la reducción de costes. El de Zapatero es un gobierno barato, como las compañías aéreas alternativas, como los relojes digitales coreanos y como las maletas chinas. Por eso interesa tanto a ciertos observadores extranjeros: ¿es posible que con el truco de la alianza de civilizaciones –tres palabritas, un eslogan, un lema de colegiales– pueda eludir un país objetivo de los islamistas los laberintos de la geoestrategia, los costes de mantener su sistema de valores? Y quedan embobados. Los que menos tienen que perder se suman, hipnotizados como las firmas de Dallas ante Superlópez. ¡Cuántos desvelos para algo tan fácil!

Los costes que se ahorran los gestores de España con su creativa extensión de la filosofía low cost son considerables. No hay por qué asumir la gravosa explicación pública de nuestra presencia en desdibujados campos de batalla. Bastará con simular que nuestro ejército no es tal, sino algo así como médicos sin fronteras, que no hay dilemas éticos, que preferimos morir a matar, que los tipos que nuestros helicópteros vigilan, nos aman. Que aplauden al paso de nuestros soldados. Que una misión de paz nunca es una misión de guerra. Y si muere una tripulación cuando todo va cojonudamente, siempre cabe el recurso al bono-toco-mocho, al arte del trilero jactancioso: la causa ha sido x, pero puede ser y como puede ser z (¿dónde está la sota?); lo importante no es saber por qué se muere sino que se identifiquen bien los cadáveres. Luego está el reportaje fotográfico, ¡qué guay el helicóptero en el césped! Y el presidente trazando una línea divisoria, que sólo existe en su imaginación, entre Irak y Afganistán. Y los pésames, y las dotes miméticas del hombre sin atributos. Si en la China parece un chino, hay que verlo de luto y cabizbajo en un funeral.

Fenomenal distracción que evita a las izquierdas los costes políticos de las guerras y a sus voceros los áridos senderos de la épica. Si lo hubiera sabido Churchill, no promete sangre, brega, sudor y lágrimas sino un espectáculo de acrobacia aérea. El problema de llevar la reducción de costes a la política es que no existen factorías de valores en las que optimizar el proceso productivo. Al final se acaba sabiendo que un ejército es un ejército, que hay compensar la traición iraquí, que los dilemas éticos existen, que si un soldado prefiere morir a matar debería dedicarse a otra cosa, que los vigilados por nuestros helicópteros nos detestan, que a los nuestros no los aplauden sino que los apedrean, y que, hoy y allí, una misión de paz es a la vez una misión de guerra. Explotar las tragedias con fines de propaganda partidaria es una canallada. Pero la mentira sólo reduce los costes temporalmente. Acabaremos pagando los relojes de cartón de Bono a precio de Rolex.

José Bono
¿Les regalará a las madres también un reloj?
Pablo Molina Libertad Digital 20 Agosto 2005

El peor ministro de Defensa de la Historia de España dijo en su día que prefería morir antes que ordenar disparar sin mandato de la ONU, lo que está muy bien para un progre a la violeta pero no para el responsable del ejército de la novena potencia mundial. Si nuestros socialistas se niegan a autorizar el uso de las armas en Mesopotamia sin el permiso de Koffi Annan, nos podemos ir haciendo una idea de lo que están dispuestos a tolerar, antes de ordenar a las fuerzas armadas el cumplimiento de sus deberes constitucionales dentro de nuestras fronteras. Antes del 11-M teníamos un ejército luchando contra el terrorismo junto a nuestros aliados. Ahora, si hacemos caso a ZP y sus constantes apelaciones al humanitarismo, tenemos un club de filántropos de uniforme que va por el mundo practicando el turismo solidario como cualquier otra ONG. Lo patético del asunto es que toda esta ingravidez verborreica de nuestro gobierno, tributo obligado a su clientela política interior, tiene por objeto tan sólo intentar disfrazar la condición de apestado internacional, que es la que corresponde a su cobardía.

La ONU es en estas circunstancias la excusa perfecta, el último refugio de los cobardes, por tanto no extraña que los gobernantes surgidos del 11-M se emocionen hasta la lágrima cuando se refieren al chiringuito dirigido por el padre de Kojo (pero no manko) Anan. Tal para cual.

El mismo personaje que utilizó la sangre de las víctimas del Yakolev para atacar a su antecesor, el mismo partido que usó los pasillos del congreso para azuzar a los familiares de las víctimas de un accidente contra un miembro de la oposición, carece de legitimidad moral alguna para pedir ahora lealtad institucional al partido de Federico Trillo y Ángel Acebes. Sin embargo la exigen, pues saben que la derecha sociológica española es infinitamente más digna y patriota que la masa cobarde que les llevó a La Moncloa, en medio de algaradas callejeras, violencia antidemocrática y gritos de asesinos, asesinos. Los muyahidines de la farándula española, con sinceridad involuntaria, dijeron el 15-M que el cambio de gobierno “había costado mucho, pero había merecido la pena”. Ahora no les esperen. “¿Quién ha sido?” Qué más da. Su trabajo acabó el 14-M. Misión cumplida.

Cuando uno ha usado a nuestros soldados como ariete político contra el gobierno legítimo de la nación y después envía a diecisiete de ellos a la muerte en la misma misión y bajo las mismas circunstancias, si se es creyente se recluye en un cartujo de por vida, y si se es agnóstico se pega un tiro. Si le falta valor, señor ministro, al menos dimita. Ah, y devuelva de una vez la puñetera medalla, so héroe.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana

Nostalgia del botín
TONIA ETXARRI El Correo 20 Agosto 2005

Si antes de la comparecencia de Ibarretxe, ya se tenía la imagen de que su gobierno minoritario está «débil y con poco empuje» (como lo definió ayer el socialista Ares), después de la aparición del lehendakari -la más plana que se recuerda de un líder nacionalista en todos los meses de agosto, desde la transición- se confirma que Batasuna ha usurpado el protagonismo estival al equipo de Ajuria Enea. Todos hablan del grupo ilegalizado, incluso los socialistas, que creen que son ellos quienes controlan el motor de la iniciativa política vasca de este verano y no pueden evitar tenerse que pronunciar en torno al grupo de Otegi, aunque sea para decir que Batasuna no tiene ningún derecho para ocupar concejalías. Así está el patio. Con los actores del grupo ilegalizado, volviendo locos a todos con su afición a la 'ducha escocesa'.

Vandalismo callejero, vuelta al diálogo, manifestaciones de ensalzamiento a ETA y petición de volver a ser legales. Presión-petición-presión. Prometieron sacar el conflicto (o sea, la práctica del terror) callejero, a ver si Zapatero aflojaba la marcha; luego lo han vuelto a ubicar entorpeciendo las fiestas populares para pedir, después, la vuelta a las instituciones. Como si nada hubiera pasado. Como si las leyes permitieran deshacer las lecturas de los resultados electorales, con tanta facilidad como pudo el presidente del Parlamento vasco no aplicar la sentencia del Tribunal Supremo. Así está el verano de Batasuna. Primero, el palo de las calles; luego pidiendo sopitas a los nacionalistas de orden. A ver cómo pueden recuperar el poder perdido.

No se sabe cómo llamaría Egibar al deseo de Batasuna de volver a pisar las alfombras palaciegas de las instituciones. En esta ocasión, no se le ha oído decir que el grupo de Otegi quiere volver a «meter el morro» en las instituciones, como dijo de los socialistas. Pero a la oposición democrática esta petición le ha sonado a nostalgia de poder, con sus fondos y su influencia, sus escaños y concejalías; el botín necesario para condicionar su capacidad de presión sin tener que depender de las convocatorias de conferencias de prensa. Desde el PNV, Urkullu también les contesta y les sugiere, de paso, que «sería bueno» que cesaran las amenazas sobre los ediles nacionalistas. Por fa.

Se va agotando el verano y Batasuna sigue condicionando los discursos de todos las demás fuerzas políticas. Objetivo publicitario logrado, pero si sigue dependiendo de ETA, tendrá que conformarse con delegar sus sueños en EHAK en el Parlamento vasco. En cuanto a su vuelta a los ayuntamientos, aún queda tiempo para que se celebren las próximas elecciones municipales. El suficiente como para que se atengan a las normas del juego democrático, como un Aralar cualquiera. Sólo falta voluntad política. Casi nada.

Fuego y autonomías
Por Antonio Pérez Henares El Ideal Gallego 20 Agosto 2005

A los políticos les gusta más encender Estatutos que apagar incendios. Por eso y porque lo primero es la senda más fructífera para la ambición del poder, España padece de una gigantesca hipertrofia autonómica que amenaza con hacerla explotar. El fuego que asuela nuestra tierras es una catástrofe que se soslaya con palabrería ecologista y leyes calentonas e inútiles que no llevan a una situación de emergencia nacional que nadie se atreve a decretar. Incendios hay por todo el mundo y nuestra zona mediterránea es aún más proclive, pero prevenirlos, combatirlos y atajarlos es algo que también se ha aprendido a hacer y que puede hacerse mejor de lo que hoy se hace. Ejemplos hay. Hasta peores como Portugal, pero también mejores como Italia o Francia.

El problema es nacional y las llamas demuestran todos los días que no entienden ni de líneas fronterizas, ni de protocolos autonómicos. La respuesta ha de ser nacional, unificada en recursos y con capacidad de reacción y actuación masiva. Y si para ello hay que cambiar la ley y las competencias, pues se cambian. La leyes están para resolver las cosas y no para entorpecer su solución, aunque haya quienes crean y practiquen lo contrario.

Los fuegos se apagan en invierno, sí, pero también cuando empiezan a arder. Entonces son mas fáciles de sofocar que cuando tienen frentes kilométricos. O sea, que los medios hay que ponerlos a tope al principio y pecar ahí por exceso es virtud. Si se golpea con todo al principio, será la fórmula de que ese todo sea insuficiente ya al otro día.

Algún día este siniestro verano acabará y puede que hasta vuelva a llover un día. Antes, y para esperar preparados la oportunidad, los gobernantes de España tienen la inexcusable obligación de decirnos y de poner en práctica un verdadero plan contra el fuego. Necesitamos verlo y verlos a ellos trabajar con sentido común, hablando más con quienes se patean el terreno que con quienes se lo saben de leídas, comprometiendo a la sociedad entera, comenzando desde ya una inmensa campaña de limpieza de bosques, de apertura, ensanchamiento y acondicionamiento de cuantos cortafuegos sea preciso, dotándose de medios humanos (retenes y brigadas especializadas y fijas); poniéndose, en suma, de una vez por todas a trabajar este otoño, este invierno y la primavera que viene. La sequía puede ser inevitable. El fuego lo podemos evitar entre todos, aunque nuestros políticos se tengan que olvidar por un ratito de reformar ese estatuto de autonomía que sólo les interesa reformar a ellos.

«Los jueces que dicen que la kale borroka no es terrorismo tendrían que ir al País Vasco»
«El PNV se había ido al monte en busca de Batasuna, y ahora el PSOE ha subido también»
Antonio Basagoiti, presidente del Partido Popular en Bilbao
Javier López La Razón 20 Agosto 2005

Madrid - Bilbao se prepara para celebrar a lo grande sus fiestas, que hoy comienzan, con un ojo puesto en el aspecto puramente festivo y otro en el temor a que se produzcan incidentes como los de hace unos días en San Sebastián. El presidente del PP en la capital vizcaína, Antonio Basagoiti, es muy crítico con las circunstancias que han permitido que la violencia vuelva a irrumpir en las calles.

- Vuelve ahora de las vacaciones con el escenario político bastante revuelto. ¿Cómo ve el futuro de la nueva situación en el País Vasco?
-Yo creo que el futuro ahora mismo está más negro que nunca. Todo lo que se había conseguido alcanzar en los últimos años de lucha antiterrorista, de desaparición de Batasuna de las calles, de la práctica erradicación de la kale borroka... Todo ello ha reaparecido de manera apabullante en el último mes. Estamos en una época muy complicada.

- ¿Teme que en las fiestas de Bilbao se repitan los incidentes del domingo con la manifestación de Batasuna?
- Los antecedentes son preocupantes en cuanto a las fiestas que empiezan. Lo son porque esa gente que no tenía ninguna esperanza de conseguir nada, que era la gente del entorno de ETA, ahora están con la aprobación en el Congreso de un texto en favor del diálogo para la negociación. También están las Cortes, porque ha habido tres jueces que han dicho que la kale borroka no es lucha callejera. A mi me gustaría que estos jueces se den una pasadita por el País Vasco y se den cuenta de lo que es terrorismo y lo que no es terrorismo.

- La manifestación de Batasuna del domingo se había prohibido y parecía que Balza estaba «poniendo las pilas» a Batasuna, pero luego tuvo lugar esa manifestación, incluso con actos posteriores. ¿Cómo es posible?
- En primer lugar, pasó lo que pasó en San Sebastián porque la Batasuna que estaba desaparecida vuelve a estar fuerte. ¿Y por qué? Porque alguien ha permitido que se presente a las elecciones con el PCTV y porque hay alguien que le está dando fuerzas en el proceso de la negociación. Y éste alguien es el partido socialista. También ocurrió lo que ocurrió porque a la Ertzaintza le pilló de improvisto. Y es un contrasentido que le pille de improvisto algo que estaba saliendo en todos los medios de comunicación de España.

- Otegi no dio señales de vida. Toda la semana publicitando la manifestación y luego desapareció del mapa.
- Todo esto viene a demostrar qué es lo que se quiere negociar y que están poniendo encima de la mesa aquellos con los que quiere negociar el Gobierno socialista.

- ¿Cómo ve que Batasuna esté dentro de la mesa de diálogo vasco?
- Eso sólo es fruto del interés que tienen algunos en aprovechar el terrorismo para conseguir objetivos políticos.

- ¿Puede ser esto el resultado de que el PSOE intente conseguir un diálogo con ETA cueste lo que cueste?
- La verdad es que lo único que sabemos por el momento es que el Gobierno de Zapatero quiere dialogar y quiere negociar.
Y el resultado de ese diálogo es que la banda terrorista de ETA reaparece, que la kale borroka que no estaba, vuelve a estar y que la Batasuna que no pintaba nada en la política vasca vuelve a pintar. Ya tenemos las consecuencias de sus errores.

- Entonces, la reactivación del terrorismo se debe únicamente al diálogo que propone Zapatero?
- Exacto. El terrorismo de ETA estaba en la UVI, estaba en fase terminal, los comandos no podían actuar, la kale borroka no quemaba nada y todos han reaparecido.

- ¿Cree que hay más miedo ahora que hace un tiempo en el País Vasco?
- Hay más miedo ahora porque ahora se sabe que alguien puede convocar una manifestación, que pueden quemar autobuses y puede que no pase nada, sino que esto empieza a contar para una supuesta negociación.
- Es una pena, el PP está donde ha estado siempre. Creo que el PSOE ha renunciado a la alternativa en el País Vasco y se ha sumado al nacionalismo. El Partido Nacionalista Vasco se había ido al monte, a por Batasuna, y ahora el PSOE ha subido también al monte a por el PNV. Y el único que queda en tierra firme es el Partido Popular.

- ¿Cómo debería modificarse la ley para tipificar más claramente el delito de apología del terrorismo?
- Lo primero que tiene que haber es un Gobierno en España que tenga claro que el final del terrorismo se produzca por su derrota. Mientras que con ellos se pueda pactar y entablar diálogo es imposible que se pueda producir una reforma legal que se aplique a estos hechos. ¿Sería comprensible que en Madrid, o en Londres, saliera alguien homenajeando en favor de los islamistas que hicieron explotar las bombas en los trenes de Madrid y Londres? Pues tampoco se ve en el País Vasco . Yo pregunto a aquellos que quieren ver una causa romántica en ETA, cómo verían que se celebrara un homenaje a los islamistas que mataron el 11-M.

En primera persona Directo, claro y de ideas concretas, Basagoiti es licenciado en Derecho. La política le llamó más la atención que su antiguo empleo de Banca. El asalto a la actualidad política le llegó en 2003, cuando José María Aznar aceptó que su nombre figurara en las listas populares de Bilbao para las elecciones municipales. Pero aparte de ser concejal y portavoz del PP en este ayuntamiento, lo de las relaciones públicas le viene de antes. Fue director del Instituto de la Juventud, vicepresidente del Comité Ejecutivo de la Sociedad Bilbao Ría 2000, además de ser miembro de las Ejecutivas Provincial y Regional del PP en el País Vasco. Aparte de este curriculum, el actual presidente popular en Bilbao fue antes vicesecretario del partido en el País Vasco. Casado y con dos hijas, tiene el sueño de ver en el País Vasco una alternativa al nacionalismo, encontrar una nueva realidad para los que buscan, como él, la paz para siempre.

DICE QUE EN EL PAÍS VASCO SE ESTÁ PEOR AHORA
Basagoiti cree que Batasuna está envalentonado por la debilidad del Gobierno de Zapatero
El presidente del PP de Vizcaya, Antonio Basagoiti, ha declarado este sábado a la Cadena COPE que la vuelta al primer plano de Batasuna es consecuencia de las actitudes débiles del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Basagoiti ha asegurado que en la actualidad se está bastante peor en el País Vasco ya que desde el Ejecutivo se le ha dado aire a los proetarras con la propuesta de diálogo y por la presencia del PCTV.
Libertad Digital 20 Agosto 2005

Al ser preguntado por el llamamiento de Batasuna hacia las fuerzas nacionalistas para que la devuelvan a la vida pública y política, Antonio Basagoiti ha declarado que es algo "casi normal porque si el Gobierno de Zapatero les dice que van a negociar con ellos, si los partidos políticos –­entre ellos el PSOE– han legalizado o relegalizado a Batasuna con el PCTV, al final cría cueros y te sacarán los ojos".

Además, agregó que "lo que está pasando con Batasuna no es más que el fruto de lo que se viene haciendo en el Gobierno de España y en los partidos nacionalistas de darle aire a esta formación. Si unos partidos políticos y unos responsables institucionales se dedican permanentemente a dar vida a una organización como ETA que estaba prácticamente muerta al final se acaba pagando. Por lo tanto, yo creo que esto va a hacer reflexionar al PSOE y al PNV de que no se le puede aire a ETA ni a Batasuna. Cuando se le da, lo pagamos todos los vascos y todos los españoles".

También dijo que le parecía lógico que los dirigentes del PSOE alabaran la actuación de la Ertzaintza durante los disturbios de San Sebastián el pasado domingo: "Los dirigentes del PSOE necesitan desviar la atención y lo que hay que recordar es que desde hace algunos años había prácticamente desaparecido la violencia callejera. No teníamos a Batasuna en las calles, a ETA le costaba hacer atentados y había paz en casi todos los municipios. ¿Y porqué cambia todo eso? Porque viene un Gobierno liderado por el PSOE que lo que les dice a aquellos que estaban casi desaparecidos que va a negociar. Con esto, el PSOE tiene que desviar la atención, porque ahora estamos bastante peor".

Sobre los posibles disturbios de los proetarras durante las fiestas de Bilbao, Basagoiti dijo que estaban bastante preocupados porque "los batasunos, los etarras se encuentran envalentonados. En los últimos tiempos hemos visto cómo retrocedíamos a los años 90 en los que tomaban las calles, atacaban los pueblos y hacían lo que les daba la gana. Eso de hablar de negociación y de que un presidente del Gobierno diga que va a dialogar con ellos les da bastante aire y al final lo estamos pagando todos los vascos".

Además, agregó que se llevará a los tribunales a los que lleven símbolos terroristas "porque en un artículo se dice que aquellos que lo hagan podrán perder sus derechos de poner sus casetas y podrán tener que pagar sanciones. Al final, lo que proponemos es muy sensato, y es que en unas fiestas de un municipio español no se pueda exhibir u homenajear a etarras. Hay gente en el País Vasco que les parece muy duro lo que plantea el PP pero yo pregunto: ¿sería comprensible hoy en día que en Madrid o en Londres en fiestas estuviesen fotos de los islamistas que mataron a tanta gente en los trenes? Pues tampoco debe ser comprensible que en una ciudad española estén las fotos de aquellos que han matado a casi mil españoles".

La AVT se querella contra el ayuntamiento de Amurrio por nombrar "reinas" de las fiestas a dos etarras
El Gobierno de Amurrio, en Álava, ha permitido el nombramiento como "reina" y "dama de honor" de las fiestas de los presos etarras Santos Berganza y José Ángel Biguri.
COLPISA. Madrid Heraldo de Aragón 20 Agosto 2005

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) presentó este sábado en la Audiencia Nacional una querella criminal contra los miembros del equipo de Gobierno de Amurrio (Álava) por permitir y participar en el nombramiento como "reina" y "dama de honor" de las fiestas de los presos etarras Santos Berganza y José Ángel Biguri. La AVT, en una nota de prensa, considera que tanto los gobernantes del ayuntamiento como los miembros de la comparsa "Herriarenak" (Los del pueblo), que es la organización que acordó los nombramientos, han incurrido en los delitos de enaltecimiento del terrorismo y humillación pública a las víctimas.

El querellante asegura que presenta la denuncia ante "la incalificable actitud" mantenida por las autoridades municipales y "en defensa de la memoria y la dignidad de las víctimas del terrorismo". Considera que los hechos denunciados "constituyen un homenaje a los verdugos y asesinos de la banda terrorista ETA, a la vez que un insulto y un absoluto desprecio a la memoria de las víctimas y de sus familiares". La nota indica que estas actitudes "sólo sirven para dar aliento a ETA y a su entorno" y que "resulta absolutamente impropio, indigno e inmoral que personas que ostentan cargos públicos en un país democrático puedan llevar a cabo conductas como las referidas".

Burradas
XAVIER PERICAY ABC (Cataluña) 20 Agosto 2005

Es muy probable que el único hecho cierto que haya dado de sí esta semana en Cataluña sea de índole animal. En efecto, la agencia Europa Press informaba el pasado miércoles de que un vecino de La Jonquera había sido mordido el 9 de agosto por un burro. Sí, por un burro. Y varias veces. Mientras paseaba con la familia. Aunque, en honor al animal, cabe añadir que el primer objetivo del burro no era el vecino de La Jonquera, sino uno de sus perros. Y que el burro se apercibió de que por allí andaba un hombre en cuanto este se interpuso entre su boca y su objetivo. Pero lo más interesante del teletipo de agencia -y de la noticia, pues así hay que llamar al suceso- es que ese burro no era un burro cualquiera, sino un burro catalán. Un burro blindado, en una palabra. Un burro con derechos históricos. Ignoro si entre estos derechos estaba el de morder a un vecino, o incluso el de morder a un perro -habrá que preguntárselo a Miguel Herrero de Miñón, esa autoridad a la que invocan cuantos políticos republicanos se lanzan a opinar sobre el asunto-, pero el caso es que la víctima, una semana más tarde, permanecía ingresada en el hospital de Figueres. Del burro nada puedo decirles, puesto que nada ha trascendido. Aunque dudo que lo hayan sacrificado, como se hacía antaño con los animales -en vez de burros solían ser perros- que atacaban a los seres humanos. Dada su naturaleza, lo suyo es que se encuentre en observación. Hasta que lo suelten. Los derechos son los derechos.

A mí esta noticia, qué quieren, me ha causado un profundo desasosiego. Ya sé que parece una burrada, pero les aseguro que no lo es. Detrás de esta historia del burro y el vecino yo he visto lo que les espera a los ciudadanos de Cataluña si prospera este Estatuto y lo que lleva asociado. He visto una actitud y, sobre todo, he visto la impunidad con que pueden llegar a comportarse quienes se creen poseedores de unos derechos predemocráticos y detentan además el poder. Las leyes están hechas para proteger a los ciudadanos de las embestidas irracionales, no para legitimar estas embestidas. Para evitar, ante todo, que un burro tenga la posibilidad de morder a un hombre. Y, en el supuesto de que la mordedura resulte inevitable, para garantizar que aquel animal jamás volverá a morder a nadie. Cuando la ley, en vez de amparar a la víctima, protege al agresor, el Estado de Derecho se convierte a su vez en una suerte de pantomima.

Antes les decía que la semana no había producido más noticia que esa del burro catalán. Ustedes perdonen: debo rectificar. La semana también ha traído otra noticia. No sé cómo calificarla. Supongo que no deja de ser una buena noticia, porque pone de manifiesto una capacidad de reacción envidiable por parte de un grupo de ciudadanos y una confianza sostenida en el funcionamiento de los tribunales de justicia -no es la primera vez que estos mismos ciudadanos se ven obligados a recurrir a ellos para defender sus derechos-. Pero si sólo atendiéramos a lo que la ha originado, la verdad, uno podría calificarla de pésima. Resulta que la Asociación por la Tolerancia ha anunciado que va a interponer un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra una resolución de la Agencia Catalana del Consumo de la Generalitat que lleva fecha de 4 de julio pasado y vulnera la actual Ley de Política Lingüística. Según esta resolución, las organizaciones de consumidores y usuarios que deseen obtener una subvención de la Administración deberán utilizar única y exclusivamente el catalán en sus actividades de información y formación. De lo contrario, se van a quedar sin dinero. Es la primera vez que ello ocurre. Hasta la fecha, en esta clase de resoluciones se exigía «como mínimo» el catalán. O sea, que al castellano, aunque no se le invitara particularmente, tampoco se le cerraba la puerta en las narices. Ahora ya no. Ahora quienes suscriben estas resoluciones -esta lleva la firma del consejero de Comercio, Turismo y Consumo, Josep Huguet- no tienen ningún empacho en saltarse la ley y morder a los ciudadanos. Como el burro catalán.
 

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